.. No saben lo que me paso hoy en el colectivo.
Fui hacer unos trámites y cuando volvĂa, tipo una de la tarde, el colectivo para en una plaza y suben unas pendejas que salĂan de la escuela y venĂan hablando bien fuerte y cagándose de la risa.
Yo estaba sentado en los asientos de a dos, el que da al pasillo y el asiento de adelante Mio estaba desocupado eran tres chicas y una se sentĂł ahĂ y al lado el novio quedo parado y las otras dos chicas quedaron al lado mĂo.
SubiĂł muchĂsima gente por lo que estábamos muy pegados. La chica que estaba más cerca Mio me apoyaba todo el muslo derecho en mi brazo, ya que se apoyaba en mi asiento tambiĂ©n para estar más cĂłmoda.
Era una linda pendejita petisita, con la voz bien finita. De esas teen que te re calientan. Media coloradita y tenia puesta una calza negra re-ajustada de esas finitas que son como de lycra. Seguro que tuvieron clase de gimnasia, pensé.
Trate de sentarme derecho y mirar para otro lado. Pero sentĂa su pierna caliente rozándome. Era obvio que el colectivo se movĂa y además por lo apretados que estábamos, era posible que no se este dando cuenta de lo que hacia, pensaba yo. Ya habĂamos pasados varias paradas y cada vez se tiraba mas arriba miĂł, yo me cruce de brazos y podĂa sentir como mi codo empezaba a meterse cerca de su pubis y ella seguĂa hablando con sus amigas como si nada, la miro bien a la piba y la calza le marcaba bien las partes intimas. Encima hablaban de que tenĂan una amiga que era re puta. Y contaban todo con lujo de detalles lo trola que era la piba y todo lo que hacia, en el medio del colectivo sin que les importase si alguien escuchaba. Yo las miraba con carpa por que las tres miraban para mi lado, pero venĂan charlando entretenidas.
Yo para todo esto imagĂnense lo excitado que estaba. Tenia la verga al palo me tuve que tapar con los papeles que tenia.
Entonces la empecĂ© a mirar con carpa a la pendeja y era hermosa, una carita de nena y la calza le marcaba bien el papo. TenĂa un papito finito y se le marcaba bien los labios de la conchita. Como estaba cruzado de brazos, con mi mano que quedaba por debajo, le empecĂ© a acariciar la pierna por la parte interior de muslo. Muy despacito con un dedo.
El corazĂłn me latĂa a mil. La chica se corre un poco para atrás. Y pensĂ©, ¡que estoy haciendo? Se va pudrir todo. Se habrá dado cuenta? Aparentemente no, por que al rato ya estaba pegada a mi otra vez y le dejo mi mano apoyada suavemente en el mismo lugar. Sentir esas piernitas carnosas calentitas es una sensaciĂłn Ăşnica. Empiezo a acariciarla nuevamente y noto que no se molestaba. Empiezo a subir un poco mas buscándole la conchita y la rozo suave con los dedos. Siento que se mueve un poco, entonces paro. Vuelvo a tocarla bien despacito pero esta vez haciendo mas presiĂłn en el centro de su rajita. DespuĂ©s de hacer eso varias veces siento que suspira muy fuerte y se acerca más a mĂ. Entonces dije.. uy esta pendeja me va a volver loco. Yo con la mano en su conchita y ella cada vez apretándose contra mĂ. Empiezo a tocarla más alevosamente. Con dos dedos sentĂa los labios de su conchita bien caliente envueltos en esa telita que hacia resbalar las yemas de mis dedos muy suave. Entonces empiezo a apretarlos y a hacer más presiĂłn sobre su conchita. Que hermosa sensaciĂłn tocar esa conchita tan chiquita y tal vez virgen.
a todo esto , ya era obvio que habĂa consentimiento y que lo estaba disfrutando. Era impresionante el calor que tenia entre las piernas y ya empezaba a sentir como se mojaba la bombacha. Esa humedad! y cada tanto apretaba las piernas y se movĂa, parecĂa que estaba por acabar. Entonces La miro y me mira y se sonroja y mira para otro lado. Note como ella tapaba con su cartera para que las amigas no vieran lo que estábamos haciendo. Yo seguĂa masturbándola a full y notaba como ya casi ni hablaba. Yo estaba a mil. SentĂa que me iba a desmayar. TenĂa un dedo prácticamente enganchado en su conchita. La empiezo a pajear más fuerte y apretaba las piernas y se movĂa como temblando, cerraba los ojos y se retorcĂa. Le estaba haciendo la paja de una manera descomunal. EmpezĂł a jadear despacito y respiraba fuerte. Hasta que siento que acaba. Ya la mis dedos estaban bastante mojados, en parte tambiĂ©n por que me transpiraban las manos. Le seguĂ haciendo caricias pero mas despacito. Y las amigas le dicen ¡tenes la cara re colorada!. Y ella les dijo: es que tengo calor, además yo soy colorada. Y se rieron: es verdad!
La pendeja se notaba que estaba re caliente. . ni se dio cuenta que ya tenĂan que bajar estaba re entretenida y despuĂ©s saludo a la amiga y se bajaron todas menos una . Ya el colectivo estaba algo vacĂo
Fui hacer unos trámites y cuando volvĂa, tipo una de la tarde, el colectivo para en una plaza y suben unas pendejas que salĂan de la escuela y venĂan hablando bien fuerte y cagándose de la risa.
Yo estaba sentado en los asientos de a dos, el que da al pasillo y el asiento de adelante Mio estaba desocupado eran tres chicas y una se sentĂł ahĂ y al lado el novio quedo parado y las otras dos chicas quedaron al lado mĂo.
SubiĂł muchĂsima gente por lo que estábamos muy pegados. La chica que estaba más cerca Mio me apoyaba todo el muslo derecho en mi brazo, ya que se apoyaba en mi asiento tambiĂ©n para estar más cĂłmoda.
Era una linda pendejita petisita, con la voz bien finita. De esas teen que te re calientan. Media coloradita y tenia puesta una calza negra re-ajustada de esas finitas que son como de lycra. Seguro que tuvieron clase de gimnasia, pensé.
Trate de sentarme derecho y mirar para otro lado. Pero sentĂa su pierna caliente rozándome. Era obvio que el colectivo se movĂa y además por lo apretados que estábamos, era posible que no se este dando cuenta de lo que hacia, pensaba yo. Ya habĂamos pasados varias paradas y cada vez se tiraba mas arriba miĂł, yo me cruce de brazos y podĂa sentir como mi codo empezaba a meterse cerca de su pubis y ella seguĂa hablando con sus amigas como si nada, la miro bien a la piba y la calza le marcaba bien las partes intimas. Encima hablaban de que tenĂan una amiga que era re puta. Y contaban todo con lujo de detalles lo trola que era la piba y todo lo que hacia, en el medio del colectivo sin que les importase si alguien escuchaba. Yo las miraba con carpa por que las tres miraban para mi lado, pero venĂan charlando entretenidas.
Yo para todo esto imagĂnense lo excitado que estaba. Tenia la verga al palo me tuve que tapar con los papeles que tenia.
Entonces la empecĂ© a mirar con carpa a la pendeja y era hermosa, una carita de nena y la calza le marcaba bien el papo. TenĂa un papito finito y se le marcaba bien los labios de la conchita. Como estaba cruzado de brazos, con mi mano que quedaba por debajo, le empecĂ© a acariciar la pierna por la parte interior de muslo. Muy despacito con un dedo.
El corazĂłn me latĂa a mil. La chica se corre un poco para atrás. Y pensĂ©, ¡que estoy haciendo? Se va pudrir todo. Se habrá dado cuenta? Aparentemente no, por que al rato ya estaba pegada a mi otra vez y le dejo mi mano apoyada suavemente en el mismo lugar. Sentir esas piernitas carnosas calentitas es una sensaciĂłn Ăşnica. Empiezo a acariciarla nuevamente y noto que no se molestaba. Empiezo a subir un poco mas buscándole la conchita y la rozo suave con los dedos. Siento que se mueve un poco, entonces paro. Vuelvo a tocarla bien despacito pero esta vez haciendo mas presiĂłn en el centro de su rajita. DespuĂ©s de hacer eso varias veces siento que suspira muy fuerte y se acerca más a mĂ. Entonces dije.. uy esta pendeja me va a volver loco. Yo con la mano en su conchita y ella cada vez apretándose contra mĂ. Empiezo a tocarla más alevosamente. Con dos dedos sentĂa los labios de su conchita bien caliente envueltos en esa telita que hacia resbalar las yemas de mis dedos muy suave. Entonces empiezo a apretarlos y a hacer más presiĂłn sobre su conchita. Que hermosa sensaciĂłn tocar esa conchita tan chiquita y tal vez virgen.
a todo esto , ya era obvio que habĂa consentimiento y que lo estaba disfrutando. Era impresionante el calor que tenia entre las piernas y ya empezaba a sentir como se mojaba la bombacha. Esa humedad! y cada tanto apretaba las piernas y se movĂa, parecĂa que estaba por acabar. Entonces La miro y me mira y se sonroja y mira para otro lado. Note como ella tapaba con su cartera para que las amigas no vieran lo que estábamos haciendo. Yo seguĂa masturbándola a full y notaba como ya casi ni hablaba. Yo estaba a mil. SentĂa que me iba a desmayar. TenĂa un dedo prácticamente enganchado en su conchita. La empiezo a pajear más fuerte y apretaba las piernas y se movĂa como temblando, cerraba los ojos y se retorcĂa. Le estaba haciendo la paja de una manera descomunal. EmpezĂł a jadear despacito y respiraba fuerte. Hasta que siento que acaba. Ya la mis dedos estaban bastante mojados, en parte tambiĂ©n por que me transpiraban las manos. Le seguĂ haciendo caricias pero mas despacito. Y las amigas le dicen ¡tenes la cara re colorada!. Y ella les dijo: es que tengo calor, además yo soy colorada. Y se rieron: es verdad!
La pendeja se notaba que estaba re caliente. . ni se dio cuenta que ya tenĂan que bajar estaba re entretenida y despuĂ©s saludo a la amiga y se bajaron todas menos una . Ya el colectivo estaba algo vacĂo