Las lindezas de Paula

Jugodevida

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LAS LINDEZAS DE PAULA

De niña a mujer.

Este relato es un fiel testimonio de la debilidad que muestra un hombre maduro ante las maravillosas tentaciones que adorna a la juventud. Esta historia me pasó a mí, pero igual te podía haber pasado a ti, ningún hombre al que guste la belleza femenina en su mayor momento de esplendor está libre de soñar con poseer el lindo cuerpo de una hermosa chica de 22 años, que parecia estar esculpido por tallistas de la época de Miguel Angel, un monumento lleno de curvas, resaltos y sensualidad, fuera de lo normal.

Me situó, soy un hombre divorciado, de 45 años, que tras 18 años de matrimonio llego a la conclusión de que no vivía la vida que deseaba, por lo que llegué a un acuerdo con mi mujer para separarnos y romper ese matrimonio que a ninguno de los dos nos llenaba.
Mi nombre es Mateo, soy ingeniero de energías renovables, por lo que viajo mucho, dependiendo del lugar en donde se va a realizar un proyecto, este fue uno de los factores por los que no funcionó mi matrimonio, demasiado tiempo solo, a veces a cientos de kilómetros de mi sitio de residencia.

En mayo del 2.025 me entra un proyecto importante, el montaje de un parque solar inmenso en el sur de España, tuve que desplazarme hasta Cadiz, esa bonita ciudad costera y alquilar un departamento en la zona, ya que era un trabajo de larga estancia, en el cual además de hacer el proyecto fui el director de obra.
En esta ciudad tenía unos viejos conocidos de mis tiempos de universitario, busqué en mi agenda sus números de teléfono, siguiendo el orden alfabético, el primero que encontré fue el de Adrián, este chico era introvertido, vivo, muy hábil con las mujeres, con gran labia, chistoso, capaz de levantarte el ánimo por muy preocupado que estuvieras.

Le hice llamada y en el cuarto toque me descuelga.
— Vaya, pero si es Mateo, quién iba a decirme que hoy me podrías llamar, cuando ya había perdido la esperanza de volver hablar contigo.
— Hola Adrián, viejo amigo, ¿cómo estás? la verdad que tenía ganas de oír de nuevo tu voz, hace mucho tiempo que nos hemos hablado, pero no me he olvidado de ti, pese a las circunstancias, recuerdo que la última vez que nos vimos fue en la comunión de tu hija, desde entonces ha llovido mucho.
— Así es, ahora ella es toda una hermosa mujer, está cerca de cumplir los 22 añitos, por cierto, ¿a que viene tu inesperada llamada?
— Resulta que estoy aquí en tu ciudad, tengo un trabajo para largo tiempo, por lo que me voy a instalar en un apartamento y no quería dejar pasar la oportunidad de saludarte.
— No me digas que vas a vivir aquí una temporada, esto es una gran noticia, podemos quedar y hablar de nuestras cosas, necesito de vaciarme con alguien de confianza, la vida me ha tratado bien, pero tengo cosas que debo de contar a alguien para que no me corroan por dentro.
— Estupendo, yo estoy en mi departamento, llegué hace unas horas y estoy colocando mis cosas y adaptándome a mi nuevo habitad, en poco rato debo de salir a comprar víveres poco perecederos, para mi manutención más ligera y precisa.
— Bien, mándame tu ubicación y paso a por ti en una hora y te llevo a comprar lo necesario y después vamos a comer a cualquier restaurante de calidad, déjame presumir contigo de mi ciudad.
— Gracias Adrián, sabía que no me desfraudarias, siempre fuiste generoso y buen amigo, voy a ducharme y espero a que vengas.

Mientras me duchaba vino a mi cabeza Paula, la hija de Adrián, apenas la recordaba, solo se quedó grabado en mi mente que esa corta edad en que se toma la comunión, unos 9 años, la chica iba muy desarrollada en sus facciones de mujer, recordaba que estuvimos tiempo en su casa antes de terminar de vestirla con el bonito traje de comunión que andaba con un transparente viso, que dejaba ver sus puntiagudas tetas, que comenzaban a crecer levantando la piel, se les notaba sus pezones como dos medios limones que engordaban con el roce del raso de la tela del viso, uno no quería mirar, porque se trataba de una niña, pero la verdad que la imaginación te lleva a pecar, sin que esto fuese nada que estuviera dentro de mi pretensión de adulto maduro y equilibrado.

Recibo una llamada de Adrián, me dice que está en la puerta de la comunidad, que si subía o bajaba yo, le dije que bajaba, que ahora mismo estaba con el. Al llegar a la calle me saluda con el brazo,
— Mateo, aquí. Me dirijo hasta su coche, me dice que pase al asiento de delante, por lo que me extraño, pensaba que iba solo, cosa que pude comprobar al entrar al coche, en el asiento de atrás viajaba una joven mujer, yo me quedé extrañado al verla, el ante mi cara de sorpresa me dice riendo.
— Ya conoces a Paula, al menos desde que tomó su primera comunión. Jajaja. Me quedé a cuadros, esa mujer tenía cara de virgen, era lo más bonito que había visto en persona, llevaba un peinado recién salida de peluquería, sin maquillaje apenas, sus ojos claros, junto a su bien marcada sonrisa me hizo tartamudear momentáneamente, por lo que los dos rompieron en risas, padre e hija.
— Tu, tu, eres, esa niña que conocí el día de tu comunión, no es posible, “bueno” eras una niña muy guapa, pero de aquello ahora, hay un cambio extraordinario, eres una bellísima mujer.
— Así es. dice Adrian.
— Esa niña de entonces es esta mujer de ahora, es la mujer más bella de la comunidad andaluza, ha ganado todos los concursos de belleza en los que se ha presentado, ella es mi alegría, mis ganas de vivir, es el motor de mi vida, me muevo al compás de su energía, soy todo lo que ella necesita, mi misión en esta vida es que ella sea feliz.
— Oye Adrian, ¿que pasó con tu mujer?
— Ella murió cuando Paula tenía 15 años, un cáncer la invadió, fue muy duro su pérdida para los dos, para Paula y para mí, desde su pérdida nos prometimos estar siempre juntos y protegernos el uno al otro.
— Bueno, ya reconocidos vosotros dos, vamos hacer tu compra, después nos iremos a comer y celebrar este emotivo encuentro que viene a reforzar nuestra amistad, Mateo, por si te cabe duda, siempre te he considerado un gran amigo, estos años en los que no nos hemos rozado, han sido una prueba para nuestra amistad, para mi sigues siendo el mismo Mateo de nuestros años de estudiantes, te pido que confíes en mí, dame tu confianza también, haremos que esto sea algo más que un encuentro de viejos conocidos.

Nos dimos un abrazo sentados en nuestros asientos del coche, le dije que yo también tenía necesidad de tener un amigo de confianza plena, que nuestra amistad seria duradera e inquebrantable, que los dos nos encontrábamos solos sin pareja y podía contar conmigo para lo que necesitara, no le desfraudaria.
Paula me cogió de mis hombros, acercó su boca a mi cara y me besó la mejilla, yo le respondí besando la suya, nos miramos y tenía los ojos llorosos, estaba emocionada por todo lo presenciado, sabía que nos haría bien esta retomada vieja y buena amistad.

En breves minutos llegamos a un supermercado, mi intención era comprar complementos dietéticos para el desayuno, leche, yogur, tostadas, alguna pasta o galletas, café, cerveza, alguna lata de conservas y alguna bolsa de papas, una botella de whisky y otra de vodka, Adrián y Paula también compraron algún género de los que andaba escaso, después subimos de nuevo al coche y nos dirigimos al sitio en donde íbamos a comer.
Este restaurante estaba cerca de la autovía, era un sitio clásico en donde paraban cientos de camioneros y gente que va de paso, siempre lo había oído, de tener que comer fuera de tus sitios de costumbre, para donde veas muchos camiones estacionados, allí se come bien y barato, Adrián me comento.
— Te he traído a este restaurante porque hacen unas comidas caseras que te chuparas los dedos, utilizan ollas de barro para hacer los guisos.
Yo dejé a su elección para pedir que comer, como buenos conocedores del sitio, pidieron una buena ensalada, tres platos de guisado de cordero, vino de la casa, Adrián me dijo que después si me quedaba con hambre pidiera un segundo plato, pero pensaba que con la ensalada y el plato del guiso iba a quedar más que satisfecho, yo le dije que esto pensaba yo, tampoco es que fuera muy comilón. Paula no hablaba mucho, pero sonreía a todo, yo trataba de hacerme el simpático, verla sonreír ya era un acontecimiento, esa boca suya tan sensual, junto con los gestos de la risa, marcada por las facciones de su hermosa cara, aún resaltaba más si cabe su belleza. Comimos muy bien, después tomamos café, un postre helado y un licor dulce, después de dos horas salimos de vuelta para casa, en el camino me dijo Adrián que primero me enseñarían donde viven ellos, para así de tener que ir yo a su casa supiera donde paraba, ya que nos venía de paso para ir a mi apartamento.

Vivían en un duplex de dos plantas, paramos en la puerta y dijeron de pasar para enseñarme la casa y de paso tomarnos un refresco, esa tarde hacía mucho calor, Paula nada más entrar nos dijo que ella iba a darse una ducha, mientras que Adrián me enseñaba la casa y nos acomodábamos en el salón, enseguida estaría con nosotros, la casa era grande, arriba tenía cuatro habitaciones y un baño, abajo un comedor de al menos treinta metros cuadrados, una sala, la cocina, otro baño, una buena despensa, el lavadero y el holl, de la entrada, después nos sentamos en la sala para tomarnos los refrescos.
En este mismo momento entra Paula con unos vasos altos y una cubitera, su padre va a la cocina a por unas latas de colas, yo me quedo mirando a la chica disimuladamente, ya que tenía puesto una ligera bata, tan sumamente fina que a través del tras luz de la ventana se clareaba parte de su fisionomía, incluidos sus pezones puntiagudos que se rozaban desnudos contra la tela de la bata, mis pulsaciones se aceleraron, ella se dio cuenta que la miraba con tremendo esfuerzo, que a pesar de querer apartar la mirada de su cuerpo había una segunda fuerza que se empeñaba en girar mi cabeza hasta ese sensual cuerpo que tenía delante de mis ojos, mi sorpresa fue cuando me habla con una cálida voz, coqueta y juguetona.
— Jajaja, que te pasa Mateo, parece que llevarás tiempo sin tener tan cerca tuyo la presencia de una chica, encuentro por tus gestos como si quisieras evitar de mirarme en primer plano, ¿porque huyen tus ojos de mi figura, acaso no te gusta lo que ven?.
Yo no soy tímido, tan solo trataba de no ser grotesco mirando a la chica como si pensara en comérmela, pero al decirme esto me dio la tranquilidad para volverme sereno, ahora ya sin una tensión por mi parte por tratar de no perder el respeto hacia ella, porque sabía que era consentida en que la mirara fijamente, le hablé con calma.
— Lo siento Paula, trataba de ser educado, no está bien que estando en tu casa, te mire con cara de asalto, pensarías que soy un asaltacunas, aunque ahora eres toda una mujer, yo te sigo viendo como aquella guapa niña que hace unos años la conocí vestida para tomar su primera comunión.
— De eso hace ya trece años Mateo, ahora soy una mujer, a las mujeres nos gusta que nos miren, porque en la mirada de los hombres leemos los deseos que pasan por su imaginación, fíjate si nos divierte poder leer en tu mente que te gustaría poseerme.
De nuevo me deja helado Paula, nunca había sentido un bullir tan grande corriendo por mis venas, no podía ver mi piel, llevaba una camisa de manga larga, de poder verla seguro que la tendría toda erizada, el vello de punta, así la sentía, un vibrar que subía por mis piernas, me acariciaba los huevos, invadía mi glande, haciéndome notar un cosquilleo tan grato que pensaba llevar mis manos y tocar mi pene para comenzar a pajearme, esta chica ha sacado de mi interior en unos minutos, lo que ninguna otra mujer me hizo sentir en días, meses o años de relación.

Jugodevida
Primera entrega.
 

nicoadicto

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LAS LINDEZAS DE PAULA

De niña a mujer.

Este relato es un fiel testimonio de la debilidad que muestra un hombre maduro ante las maravillosas tentaciones que adorna a la juventud. Esta historia me pasó a mí, pero igual te podía haber pasado a ti, ningún hombre al que guste la belleza femenina en su mayor momento de esplendor está libre de soñar con poseer el lindo cuerpo de una hermosa chica de 22 años, que parecia estar esculpido por tallistas de la época de Miguel Angel, un monumento lleno de curvas, resaltos y sensualidad, fuera de lo normal.

Me situó, soy un hombre divorciado, de 45 años, que tras 18 años de matrimonio llego a la conclusión de que no vivía la vida que deseaba, por lo que llegué a un acuerdo con mi mujer para separarnos y romper ese matrimonio que a ninguno de los dos nos llenaba.
Mi nombre es Mateo, soy ingeniero de energías renovables, por lo que viajo mucho, dependiendo del lugar en donde se va a realizar un proyecto, este fue uno de los factores por los que no funcionó mi matrimonio, demasiado tiempo solo, a veces a cientos de kilómetros de mi sitio de residencia.

En mayo del 2.025 me entra un proyecto importante, el montaje de un parque solar inmenso en el sur de España, tuve que desplazarme hasta Cadiz, esa bonita ciudad costera y alquilar un departamento en la zona, ya que era un trabajo de larga estancia, en el cual además de hacer el proyecto fui el director de obra.
En esta ciudad tenía unos viejos conocidos de mis tiempos de universitario, busqué en mi agenda sus números de teléfono, siguiendo el orden alfabético, el primero que encontré fue el de Adrián, este chico era introvertido, vivo, muy hábil con las mujeres, con gran labia, chistoso, capaz de levantarte el ánimo por muy preocupado que estuvieras.

Le hice llamada y en el cuarto toque me descuelga.
— Vaya, pero si es Mateo, quién iba a decirme que hoy me podrías llamar, cuando ya había perdido la esperanza de volver hablar contigo.
— Hola Adrián, viejo amigo, ¿cómo estás? la verdad que tenía ganas de oír de nuevo tu voz, hace mucho tiempo que nos hemos hablado, pero no me he olvidado de ti, pese a las circunstancias, recuerdo que la última vez que nos vimos fue en la comunión de tu hija, desde entonces ha llovido mucho.
— Así es, ahora ella es toda una hermosa mujer, está cerca de cumplir los 22 añitos, por cierto, ¿a que viene tu inesperada llamada?
— Resulta que estoy aquí en tu ciudad, tengo un trabajo para largo tiempo, por lo que me voy a instalar en un apartamento y no quería dejar pasar la oportunidad de saludarte.
— No me digas que vas a vivir aquí una temporada, esto es una gran noticia, podemos quedar y hablar de nuestras cosas, necesito de vaciarme con alguien de confianza, la vida me ha tratado bien, pero tengo cosas que debo de contar a alguien para que no me corroan por dentro.
— Estupendo, yo estoy en mi departamento, llegué hace unas horas y estoy colocando mis cosas y adaptándome a mi nuevo habitad, en poco rato debo de salir a comprar víveres poco perecederos, para mi manutención más ligera y precisa.
— Bien, mándame tu ubicación y paso a por ti en una hora y te llevo a comprar lo necesario y después vamos a comer a cualquier restaurante de calidad, déjame presumir contigo de mi ciudad.
— Gracias Adrián, sabía que no me desfraudarias, siempre fuiste generoso y buen amigo, voy a ducharme y espero a que vengas.

Mientras me duchaba vino a mi cabeza Paula, la hija de Adrián, apenas la recordaba, solo se quedó grabado en mi mente que esa corta edad en que se toma la comunión, unos 9 años, la chica iba muy desarrollada en sus facciones de mujer, recordaba que estuvimos tiempo en su casa antes de terminar de vestirla con el bonito traje de comunión que andaba con un transparente viso, que dejaba ver sus puntiagudas tetas, que comenzaban a crecer levantando la piel, se les notaba sus pezones como dos medios limones que engordaban con el roce del raso de la tela del viso, uno no quería mirar, porque se trataba de una niña, pero la verdad que la imaginación te lleva a pecar, sin que esto fuese nada que estuviera dentro de mi pretensión de adulto maduro y equilibrado.

Recibo una llamada de Adrián, me dice que está en la puerta de la comunidad, que si subía o bajaba yo, le dije que bajaba, que ahora mismo estaba con el. Al llegar a la calle me saluda con el brazo,
— Mateo, aquí. Me dirijo hasta su coche, me dice que pase al asiento de delante, por lo que me extraño, pensaba que iba solo, cosa que pude comprobar al entrar al coche, en el asiento de atrás viajaba una joven mujer, yo me quedé extrañado al verla, el ante mi cara de sorpresa me dice riendo.
— Ya conoces a Paula, al menos desde que tomó su primera comunión. Jajaja. Me quedé a cuadros, esa mujer tenía cara de virgen, era lo más bonito que había visto en persona, llevaba un peinado recién salida de peluquería, sin maquillaje apenas, sus ojos claros, junto a su bien marcada sonrisa me hizo tartamudear momentáneamente, por lo que los dos rompieron en risas, padre e hija.
— Tu, tu, eres, esa niña que conocí el día de tu comunión, no es posible, “bueno” eras una niña muy guapa, pero de aquello ahora, hay un cambio extraordinario, eres una bellísima mujer.
— Así es. dice Adrian.
— Esa niña de entonces es esta mujer de ahora, es la mujer más bella de la comunidad andaluza, ha ganado todos los concursos de belleza en los que se ha presentado, ella es mi alegría, mis ganas de vivir, es el motor de mi vida, me muevo al compás de su energía, soy todo lo que ella necesita, mi misión en esta vida es que ella sea feliz.
— Oye Adrian, ¿que pasó con tu mujer?
— Ella murió cuando Paula tenía 15 años, un cáncer la invadió, fue muy duro su pérdida para los dos, para Paula y para mí, desde su pérdida nos prometimos estar siempre juntos y protegernos el uno al otro.
— Bueno, ya reconocidos vosotros dos, vamos hacer tu compra, después nos iremos a comer y celebrar este emotivo encuentro que viene a reforzar nuestra amistad, Mateo, por si te cabe duda, siempre te he considerado un gran amigo, estos años en los que no nos hemos rozado, han sido una prueba para nuestra amistad, para mi sigues siendo el mismo Mateo de nuestros años de estudiantes, te pido que confíes en mí, dame tu confianza también, haremos que esto sea algo más que un encuentro de viejos conocidos.

Nos dimos un abrazo sentados en nuestros asientos del coche, le dije que yo también tenía necesidad de tener un amigo de confianza plena, que nuestra amistad seria duradera e inquebrantable, que los dos nos encontrábamos solos sin pareja y podía contar conmigo para lo que necesitara, no le desfraudaria.
Paula me cogió de mis hombros, acercó su boca a mi cara y me besó la mejilla, yo le respondí besando la suya, nos miramos y tenía los ojos llorosos, estaba emocionada por todo lo presenciado, sabía que nos haría bien esta retomada vieja y buena amistad.

En breves minutos llegamos a un supermercado, mi intención era comprar complementos dietéticos para el desayuno, leche, yogur, tostadas, alguna pasta o galletas, café, cerveza, alguna lata de conservas y alguna bolsa de papas, una botella de whisky y otra de vodka, Adrián y Paula también compraron algún género de los que andaba escaso, después subimos de nuevo al coche y nos dirigimos al sitio en donde íbamos a comer.
Este restaurante estaba cerca de la autovía, era un sitio clásico en donde paraban cientos de camioneros y gente que va de paso, siempre lo había oído, de tener que comer fuera de tus sitios de costumbre, para donde veas muchos camiones estacionados, allí se come bien y barato, Adrián me comento.
— Te he traído a este restaurante porque hacen unas comidas caseras que te chuparas los dedos, utilizan ollas de barro para hacer los guisos.
Yo dejé a su elección para pedir que comer, como buenos conocedores del sitio, pidieron una buena ensalada, tres platos de guisado de cordero, vino de la casa, Adrián me dijo que después si me quedaba con hambre pidiera un segundo plato, pero pensaba que con la ensalada y el plato del guiso iba a quedar más que satisfecho, yo le dije que esto pensaba yo, tampoco es que fuera muy comilón. Paula no hablaba mucho, pero sonreía a todo, yo trataba de hacerme el simpático, verla sonreír ya era un acontecimiento, esa boca suya tan sensual, junto con los gestos de la risa, marcada por las facciones de su hermosa cara, aún resaltaba más si cabe su belleza. Comimos muy bien, después tomamos café, un postre helado y un licor dulce, después de dos horas salimos de vuelta para casa, en el camino me dijo Adrián que primero me enseñarían donde viven ellos, para así de tener que ir yo a su casa supiera donde paraba, ya que nos venía de paso para ir a mi apartamento.

Vivían en un duplex de dos plantas, paramos en la puerta y dijeron de pasar para enseñarme la casa y de paso tomarnos un refresco, esa tarde hacía mucho calor, Paula nada más entrar nos dijo que ella iba a darse una ducha, mientras que Adrián me enseñaba la casa y nos acomodábamos en el salón, enseguida estaría con nosotros, la casa era grande, arriba tenía cuatro habitaciones y un baño, abajo un comedor de al menos treinta metros cuadrados, una sala, la cocina, otro baño, una buena despensa, el lavadero y el holl, de la entrada, después nos sentamos en la sala para tomarnos los refrescos.
En este mismo momento entra Paula con unos vasos altos y una cubitera, su padre va a la cocina a por unas latas de colas, yo me quedo mirando a la chica disimuladamente, ya que tenía puesto una ligera bata, tan sumamente fina que a través del tras luz de la ventana se clareaba parte de su fisionomía, incluidos sus pezones puntiagudos que se rozaban desnudos contra la tela de la bata, mis pulsaciones se aceleraron, ella se dio cuenta que la miraba con tremendo esfuerzo, que a pesar de querer apartar la mirada de su cuerpo había una segunda fuerza que se empeñaba en girar mi cabeza hasta ese sensual cuerpo que tenía delante de mis ojos, mi sorpresa fue cuando me habla con una cálida voz, coqueta y juguetona.
— Jajaja, que te pasa Mateo, parece que llevarás tiempo sin tener tan cerca tuyo la presencia de una chica, encuentro por tus gestos como si quisieras evitar de mirarme en primer plano, ¿porque huyen tus ojos de mi figura, acaso no te gusta lo que ven?.
Yo no soy tímido, tan solo trataba de no ser grotesco mirando a la chica como si pensara en comérmela, pero al decirme esto me dio la tranquilidad para volverme sereno, ahora ya sin una tensión por mi parte por tratar de no perder el respeto hacia ella, porque sabía que era consentida en que la mirara fijamente, le hablé con calma.
— Lo siento Paula, trataba de ser educado, no está bien que estando en tu casa, te mire con cara de asalto, pensarías que soy un asaltacunas, aunque ahora eres toda una mujer, yo te sigo viendo como aquella guapa niña que hace unos años la conocí vestida para tomar su primera comunión.
— De eso hace ya trece años Mateo, ahora soy una mujer, a las mujeres nos gusta que nos miren, porque en la mirada de los hombres leemos los deseos que pasan por su imaginación, fíjate si nos divierte poder leer en tu mente que te gustaría poseerme.
De nuevo me deja helado Paula, nunca había sentido un bullir tan grande corriendo por mis venas, no podía ver mi piel, llevaba una camisa de manga larga, de poder verla seguro que la tendría toda erizada, el vello de punta, así la sentía, un vibrar que subía por mis piernas, me acariciaba los huevos, invadía mi glande, haciéndome notar un cosquilleo tan grato que pensaba llevar mis manos y tocar mi pene para comenzar a pajearme, esta chica ha sacado de mi interior en unos minutos, lo que ninguna otra mujer me hizo sentir en días, meses o años de relación.

Jugodevida
Primera entrega.
Excelente relato Jugo!!! En muchos aspectos me sentí identificado. Espero la 2da entrega.
Felicitaciones!!!
 
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Jugodevida

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Excelente relato Jugo!!! En muchos aspectos me sentí identificado. Espero la 2da entrega.
Felicitaciones!!!
Gracias Nico, no va a ser un reflejo tuyo porque no conozco tu historia bien, tengo idea de hacer este relato largo, pero a la vez que sea cómodo de leerlo, por esto no haré las entregas muy extensas, para que no cansé tanta lectura. Lo que si puedo hacer es meter en algunos de los capítulos algo que se parezca a tu historia, para esto debes de contarme así por encima datos de los tuyos.
Esto lo puedes hacer por el privado, si te parece bien.
 

Jugodevida

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LAS LINDEZAS DE PAULA

Patt, el arte de ser mujer.

Al día siguiente me reuní con unos directivos de la empresa constructora del parque solar, para hacer acopio de los permisos debidos para el comienzo de la obra, esta empresa estaba regentada por una mujer de mediana edad, de buen ver, que junto a su arquitecto técnico y una secretaria estuvimos estudiando todos los requerimientos legales, de las instituciones que afectaban el futuro parque, en primer lugar recorrimos los terrenos en los cuales iban instaladas las placas solares, se trataba de una superficie de diez hectáreas, unos cien mil metros cuadrados, demasiada distancia para recorrerla a pie, por lo que la gerente de la empresa me invitó a subir a su coche, así íbamos conversando sobre las dudas que surgieran para la buena finalidad de la obra.
Me invitó a montar en el asiento de delante, el arquitecto y la secretaria iban en los de detrás, yo antes ya había tenido contactos telefónicos con ella, por lo que ya sabía cómo se llamaba, al igual que ella sabía cómo me llamaba yo, pero es de buena educación el presentarnos de nuevo ante el directo.
-- Hola Mateo, encantada de conocerte personalmente, como sabes me llamo Patricia, en confianza me llaman Patt, ellos son el arquitecto técnico de la empresa, se llama Carlos y ella es mi administrativa Caroll, espero que en todo este largo tiempo de relación profesional, lleguemos a conocernos algo mejor, soy buena conversadora, sobretodo cuando interactuo con alguien inteligente, que sabe escuchar y expresar con soltura sus sentimientos.
-- Hola Patricia, hemos hablado unas cuantas veces por teléfono, pero como tú dices esta es la primera vez que nos vemos personalmente, ya te presumía interesante e inteligente, pero al verte además de eso eres una bella mujer, estoy congratulado de conocerte en persona, espero estar a la altura de tus pretensiones, caerte bien y crear una amistad contigo que vaya más allá de lo profesional, mujeres que reúnan todas tus virtudes no sois fácil de hallar.

Reímos los cuatro, Caroll agrego que estaba bien nuestro peloteo, que daba gusto de asistir a este tipo de presentaciones, parecía que estábamos haciendo un hermanamiento de sangre, tal como hacían en la antigüedad para dar a conocer la lealtad entre siervos y amigos. Jajaja, de nuevo hubieron risas, una vez tranquilos Patt encendió el coche y se puso lentamente en marcha, durante el trayecto les fui informando de cómo estaban distribuidas las placas, de la estructura que había que construir, del movimiento que ejercían según la rotación del sol para optimizar la máxima energía, ellos ya estaban bien informador del proyecto, por lo que no tuve que darles muchas explicaciones. Partimos hacia la ciudad cerca de las dos de la tarde, Patt me dijo que si tenía alguien que me esperará para comer, le dije que no, en principio iba a comer solo, ya que tenía un amigo en la ciudad pero no había quedado en nada con el sobre la comida de este día.

Patt me dijo si me importaría de comer con ella, ya que también estaba sola este día, le dije que sería un honor ir con ella a comer, además de gratificante podría ser positivo para comentar detalles de la obra. Patt me dijo que ni hablar de trabajo en nuestro tiempo privado, que ella no mezclaba Churras con Meninas, las cosas del César son del César, pero su tiempo de ocio es su tiempo, que para nada se lo iba a regalar a la empresa, por muchas acciones de ella que tuviera. Jajaja, de nuevo reímos los cuatro, asentí con mi cabeza que me gustaba como pensaba, que yo era también de ese parecer, con las horas laborables ya consumismo una tercera parte de nuestro tiempo de vida, otra parte la pasamos durmiendo, si no nos andamos listos, apenas nos queda tiempo para el disfrute, así la vida se hace muy larga y aburrida.

Llegamos a la sede de la empresa, porque allí debían de quedarse Caroll y Carlos, una vez que bajaron ellos del auto me dice Patt que íbamos a ir a comer a un sitio que a ella le encanta, que no me dejaba a mí la opción de elegir porque presumía que conocía pocos restaurantes de Cadiz, está puntualización me hizo sonreír, ella me pregunto porque sonreía, le dije que conocía un bar de camioneros, en donde hacían comidas caseras, esto me hizo reír a carcajadas, ella al verme reír así tan a gusto se le contagio la risa, por lo que estuvimos riendo unos minutos sin ella saber el sentido, cuando pude calmarme, se lo explique el porque de esa risa tan delirante, entonces conocio el porque interiormente hice un chiste de ese suceso.

El restaurante al que me llevo Patt no tenía nada que ver con el bar de carreteras, allí no habían camiones, tampoco camioneros, al menos con las manos untadas de grasa, era un elegante comedor de hotel el que ella era bien conocida, nada más sentarnos acudió el Mestre a saludarla, me presento a mi como un amigo que estaba por aquí de negocios, nos dimos la mano y me dijo el Mestre al oído, "vas bien acompañado, amigo, con Patricia no te vas a aburrir" termino riéndose, yo le acompañe también con una sonrisa, como aceptando su broma, y Patt parecía ajena a nosotros, ya que estaba mirando la carta de platos que habían para ete día, se despidió el Mestre, pero antes de irse Patricia le dijo que a la noche preparara su habitación, yo pensé que ella solía dormir en este hotel en algunas circunstancias.

Ya solos me dice Patt que va a pedir lo que a ella le gusta y piensa que al igual que le gusta a ella le puede gustan a todo el mundo, porque no se puede comer nada más rico que eso, yo le aprobe su decisión, le dije que no era nada delicado para las comidas, menos cuando le gusta a alguien con la personalidad y buen gusto que tenía ella, Patt se sonrio y beso ligeramente mis labios. Esto me dejó pensante, no conocía nada de esta mujer, ni sabía si estaba casada, para mí era una comida la cual había surgido por casualidad, nada había hablado de esto, menos aún pactado, yo me sentía en aquel hotel un poco fuera de mi sitio, lo del día anterior con Adrian y Paula lo viví como una circunstancia probable, pero esa comida con Patt, no la estoy viviendo igual, ya que no presumía de verme con esta mujer comiendo en solitario en un lujoso hotel el mismo día de conocernos, mi cabeza comenzó a traer justificantes para haber llegado hasta aquí, si los había, todo se estaba desarrollando normalmente, no he sido obligado a llegar hasta aquí, solo que no entendía porque está sucesión de los hechos, de como las cosas pueden llevarte a un sitio impensable sin que nada se haya forzado, con la simple alternancia de los acontecimientos

Ya viene el camarero con un carrito en donde lleva lo preciso para servir la mesa, platos, cubiertos, vasos, copas, ensalada, servilletas, lo coloca todo como corresponde, sacando del Interior del carrito los platos fuertes, estos estaban aún humeantes, se trataba de Lubina a la espalda, con guarnición, olía de muerte, coloca un plato encima del carrito y arregla el pescado, lo deraspa y le saca la piel, le pone algo de guarnición, se lo sirve a Patt, después hace lo mismo con otro pescado y me lo pone en mi lado, nos dice que aproveche y se retira unos metros, Patt me dice que igual que huele sabe, que a ella le encanta la Lubina, le afirmó que a mí también me gusta el pecado, nos deseamos buen provecho y nos ponemos a comer, sirvo un poco de vino blanco a Patt, otro poco para mí, en pocos minutos nos comemos el primer pescado, viene el camarero a la mesa y en un plato limpio arregla la segunda Lubina, pone otro poco de guarnición y quita el usado, ya se retira con el carro hacia la cocina, yo pretendo sacar conversación a Patt.
-- Sabes Patt, nunca pensé que esto me pudiera pasar hoy, esta mañana me levanté dando gracias a Dios por conservar a mis buenos amigos, por el estupendo día que me hicieron pasar Adrian y Paula, pero lo tuyo no encuentro palabras de agradecimiento para el todopoderoso, por ponerte en mi camino, has superado con creces todos mis más optimistas pensamientos.
--Tranquilo Mateo, esto no es más que un detalle particular de mi persona, para que tú interés en esta obra se vea compensado con mi acercamiento humano, no todo se paga con dinero, el afecto a veces abre puertas que no tienen precio de otra forma, goza de los momentos buenos que te lleguen, no siempre salen a nuestro camino.

Me quedé pensativo por un momento, que me estaba pasando a mí en Cadiz, ayer las palabras de Paula bailaron por mi cabeza como un ballet de danza, como una chica de 21 años me hiciera sentir tan excitado con apenas ocho palabras, "leer en mi mente que me gustaría poseerte", hoy está invitación de Patt sin apenas conocerla, más sus palabras de mujer madura y muy inteligente, "no todo se paga con dinero, el afecto nos abre puertas" , si tan solo estoy aquí dos días, los dos son igual de intensos y emocionantes, quizás antes me encontraba en el sitio equivocado, o que aún no había llegado al oasis que la vida me tenía preparado, también puede que sean mis ganas de descubrir otras cosas que las vividas hasta las de antes de ayer.

Una vez que acabamos de comer, esto no fue antes de las cinco, salimos a la calle a coger el coche, Patt me preguntó a donde quería ir, yo le dije que no tenía nada previsto, que tampoco podía trabajar en el piso con el ordenador porque aún no tenía internet, que el lunes me dijeron que iban a ponerlo, pero si ella tenía cosas que atender me dejara cerca de casa y se fuera a atenderlas, me dijo que no tenía cosas que le precisarán, que era viernes y todo podía aguantar hasta el lunes, siendo la hora que era, que si la invitaba a un combinado en mi apartamento, le dije que como no iba a invitarla, después de la comida de la que me ha hecho gala, que tenía whisky y Vodka, algún refresco para combinar y cubitos, como no. Bien, me dijo, vamos a tu piso, me apetece quitarme estos zapatos de tacón, descansar un rato de ellos, estoy como Rambo, que ya no siento los pies. Jajaja reímos los dos, vamos pues, rumbo hacia el descanso vespertino.
-- En pocos minutos llegamos a mi piso, es un sexto de diez plantas, allí corre un aire a partir de esta hora porque queda al lado de la sombra, yo por la tarde no hago uso del aire acondicionado, abro las ventanas y pasa un fresco inspirador, bueno, así pasó ayer, hoy no sé si lo hará igual, hablo como si estuviera viviendo en el largo tiempo, hoy es el segundo día para confirmas esto que estoy aseverando sin saber. Jajaja, reímos los dos.
-- Ese bloque de viviendas es, encara el coche a la puerta que baja al sótano, allí lo dejamos y subimos por el ascensor.
-- Está es muy buena zona, es nueva urbanización, amplia, tranquila, no demasiado poblada todavía, aquí estarás bien todo este tiempo que dure la obra.
Ya en el ascensor pude sentir la intimidación que produce una imponente mujer como Patricia, con lo que ganaba de altura por los tacones de sus zapatos quedaba a mi altura, pero yo mido un metro noventa, ella debe de rondar el metro ochenta y tres, que es un buena altura para mujer, tiene un gran cuerpo, unas largas piernas bien torneadas, viste con buen gusto, falda ajustada por encima de las rodillas, una blusa que cae sobre la falda con cintura ajustada, un escote amplio, que deja ver un poco de sus bonitos pechos, la blusa es sin mangas, tipo chaleco, pero lleva una fina chaqueta que cubre todo lo que ella no quiere que se vea, la mujer coqueta juega a su antojo con la vulnabilidad del hombre, Patricia sabe cómo pienso y me deja ver lo que ella quiere, a veces en estas pocas horas que la conozco, juraría que a ratos me anda provocando, es tan lista como lo es sensual.

Llegamos al piso, abro la puerta, ella se había quitado ya los zapatos, debería de llevar los pies rendidos, al entrar me pregunta por el baño, le indico donde está pasando a el, mientras yo me pongo a sacar unos refrescos para hacer los combinados, pongo cubitos en los vasos, los llevo a la mesita del salón, enciendo la televisión, saco el whisky y el vodka, espero a que salga, me entran ganas de orinar, hay otro aseo, voy a él y orino, vuelvo al sofá, aún no ha salido ella, ya me tenia preocupado, me digo para mí mismo, si en diez minutos no ha salido tocó a la puerta del baño, al poco oigo que la abre, suspiro, menos mal que está bien, cual es mi sorpresa cuando llega al comedor, no lleva su ropa, se había puesto lo la camisa que llevaba yo ayer, la dejé colgada para lavarla, tan solo lleva sus braguitas y mi camisa, cuando la vi me quedé helado, se había duchado y como si nos conociéramos de toda la vida se pone mi camisa.
-- Lo siento Mateo, me apetecía una ducha, llevaba calor y cansancio, espero no te moleste mi decisión.
-- Co-como me voy a mo-lestar, solo me preocupaba tu tiempo en el baño.
Ah, no te preocupes, me estuve desmaquillando, como no tenía lo preciso me costó algo más de la cuenta, oye, porque de momento tartamudeas?
Ah, ya sé que te pasa, esta camisa tuya es de talle alto, es para llevarla por fuera del pantalón, a lo mejor es que se me ven un poco las bragas. ¿Tartamudeas por esto cariño? Jajajaja.

Que cabrona, como se jacta de mí, pero mira que esta rica, me la ha puesto bien dura, llevo mucho tiempo sin sexo, además parece que ella también anda con sus dias calientes, tengo que tentar a la suerte, me gusta un montón, parece que yo también le gustó a ella, no puede ser de otra manera, este juego no es normal, siendo el primer día que nos conocemos, ¡asi pensaba yo para mis adentros!
-- Parece que gastamos la misma talla de camisas, te cae casi perfecta, solo que en tu cuerpo la camisa se luce más que en el mío.
-- Tu crees que tengo buen cuerpo, Mateo, ¿Como es para ti el cuerpo ideal de una mujer? Anda, dímelo, a las mujeres nos gusta que nos digan que tenemos buena figura.
-- Te diré lo que pienso sobre el cuerpo de una mujer, ya que para mí no hay una silueta ponderante, casi todos tienen su atractivo, valoraré el tuyo, sobre una puntuación de diez le pondría un ocho, a pesar de ser una mujer muy atractiva para mi gusto, te bajo un punto porque te falta una talla de pecho y otro punto por la redondez de tu culo, lo tienes un poco chato, tipo paraguayo, debe de ser por tanto tiempo que pasas sentada, el que se te haya aplanado. Jajaja.
-- Cabron, decirme a mí que tengo el culo plano, nunca has apretado un culo como el mío, lo que no lo tengo es ancho, es un culo discreto, pero bien proporcionado, redondito y bien acabado, para vestir mis trajes pantalón, al igual que mis tetas, no son grandes pero si están firmes y puntiagudas.
-- Patt, por Dios, me estoy poniendo malo cariño, hace un año de mi separación, no he estado con otra mujer desde entonces, no me tientes más, tengo una dureza que no sé cómo ponerme para evitar que la veas.
-- De verdad Mateo, he conseguido de crearte una erección con tan solo unas bromas sobre mi cuerpo, ¿entonces que te pasaría si estuviera desnuda del todo?

Patricia era increíble, estaba hablando y a la vez sacando los botones de la camisa, mis ojos se fijaron en sus dos tetas, ya que venian a mi vista a la vez ganaban sitio al separar la tela de su piel por el peso de estas, una vez libres, quedaron firmes y estáticas,
sus pezones eran grandes y largos, se notaba que ella también estaba caliente, tenía unas areolas de chocolate, que pedían ser chupadas, se libero de la camisa, quedándose tan solo en bragas?
-- Juzga ahora mis tetas, estoy decidida a recuperar ese punto que injustamente me ha sido negado, dime si me lo sumas, de lo contrario tendré que dartelas a probar, chupando de mis pezones hasta que cambies tu veredicto. Jajaja.
-- Llevas razón cariño, tus pechos son mejor que yo había apreciado antes de verlos destapados, ahora si puedo decir que son perfectos, has ganado una talla más de la que presumo en su momento, doy fe de que tienes unas tetas perfectas, ante esta evidencia, recuperas ese punto antes negado, así que ahora tu puntuación como cuerpo perfecto de mujer son 9 puntos de los 10 posibles. Jajaja, reímos los dos.

Jugodevida
Segunda entrega
 
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nicoadicto

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LAS LINDEZAS DE PAULA

Patt, el arte de ser mujer.

Al día siguiente me reuní con unos directivos de la empresa constructora del parque solar, para hacer acopio de los permisos debidos para el comienzo de la obra, esta empresa estaba regentada por una mujer de mediana edad, de buen ver, que junto a su arquitecto técnico y una secretaria estuvimos estudiando todos los requerimientos legales, de las instituciones que afectaban el futuro parque, en primer lugar recorrimos los terrenos en los cuales iban instaladas las placas solares, se trataba de una superficie de diez hectáreas, unos cien mil metros cuadrados, demasiada distancia para recorrerla a pie, por lo que la gerente de la empresa me invitó a subir a su coche, así íbamos conversando sobre las dudas que surgieran para la buena finalidad de la obra.
Me invitó a montar en el asiento de delante, el arquitecto y la secretaria iban en los de detrás, yo antes ya había tenido contactos telefónicos con ella, por lo que ya sabía cómo se llamaba, al igual que ella sabía cómo me llamaba yo, pero es de buena educación el presentarnos de nuevo ante el directo.
-- Hola Mateo, encantada de conocerte personalmente, como sabes me llamo Patricia, en confianza me llaman Patt, ellos son el arquitecto técnico de la empresa, se llama Carlos y ella es mi administrativa Caroll, espero que en todo este largo tiempo de relación profesional, lleguemos a conocernos algo mejor, soy buena conversadora, sobretodo cuando interactuo con alguien inteligente, que sabe escuchar y expresar con soltura sus sentimientos.
-- Hola Patricia, hemos hablado unas cuantas veces por teléfono, pero como tú dices esta es la primera vez que nos vemos personalmente, ya te presumía interesante e inteligente, pero al verte además de eso eres una bella mujer, estoy congratulado de conocerte en persona, espero estar a la altura de tus pretensiones, caerte bien y crear una amistad contigo que vaya más allá de lo profesional, mujeres que reúnan todas tus virtudes no sois fácil de hallar.

Reímos los cuatro, Caroll agrego que estaba bien nuestro peloteo, que daba gusto de asistir a este tipo de presentaciones, parecía que estábamos haciendo un hermanamiento de sangre, tal como hacían en la antigüedad para dar a conocer la lealtad entre siervos y amigos. Jajaja, de nuevo hubieron risas, una vez tranquilos Patt encendió el coche y se puso lentamente en marcha, durante el trayecto les fui informando de cómo estaban distribuidas las placas, de la estructura que había que construir, del movimiento que ejercían según la rotación del sol para optimizar la máxima energía, ellos ya estaban bien informador del proyecto, por lo que no tuve que darles muchas explicaciones. Partimos hacia la ciudad cerca de las dos de la tarde, Patt me dijo que si tenía alguien que me esperará para comer, le dije que no, en principio iba a comer solo, ya que tenía un amigo en la ciudad pero no había quedado en nada con el sobre la comida de este día.

Patt me dijo si me importaría de comer con ella, ya que también estaba sola este día, le dije que sería un honor ir con ella a comer, además de gratificante podría ser positivo para comentar detalles de la obra. Patt me dijo que ni hablar de trabajo en nuestro tiempo privado, que ella no mezclaba Churras con Meninas, las cosas del César son del César, pero su tiempo de ocio es su tiempo, que para nada se lo iba a regalar a la empresa, por muchas acciones de ella que tuviera. Jajaja, de nuevo reímos los cuatro, asentí con mi cabeza que me gustaba como pensaba, que yo era también de ese parecer, con las horas laborables ya consumismo una tercera parte de nuestro tiempo de vida, otra parte la pasamos durmiendo, si no nos andamos listos, apenas nos queda tiempo para el disfrute, así la vida se hace muy larga y aburrida.

Llegamos a la sede de la empresa, porque allí debían de quedarse Caroll y Carlos, una vez que bajaron ellos del auto me dice Patt que íbamos a ir a comer a un sitio que a ella le encanta, que no me dejaba a mí la opción de elegir porque presumía que conocía pocos restaurantes de Cadiz, está puntualización me hizo sonreír, ella me pregunto porque sonreía, le dije que conocía un bar de camioneros, en donde hacían comidas caseras, esto me hizo reír a carcajadas, ella al verme reír así tan a gusto se le contagio la risa, por lo que estuvimos riendo unos minutos sin ella saber el sentido, cuando pude calmarme, se lo explique el porque de esa risa tan delirante, entonces conocio el porque interiormente hice un chiste de ese suceso.

El restaurante al que me llevo Patt no tenía nada que ver con el bar de carreteras, allí no habían camiones, tampoco camioneros, al menos con las manos untadas de grasa, era un elegante comedor de hotel el que ella era bien conocida, nada más sentarnos acudió el Mestre a saludarla, me presento a mi como un amigo que estaba por aquí de negocios, nos dimos la mano y me dijo el Mestre al oído, "vas bien acompañado, amigo, con Patricia no te vas a aburrir" termino riéndose, yo le acompañe también con una sonrisa, como aceptando su broma, y Patt parecía ajena a nosotros, ya que estaba mirando la carta de platos que habían para ete día, se despidió el Mestre, pero antes de irse Patricia le dijo que a la noche preparara su habitación, yo pensé que ella solía dormir en este hotel en algunas circunstancias.

Ya solos me dice Patt que va a pedir lo que a ella le gusta y piensa que al igual que le gusta a ella le puede gustan a todo el mundo, porque no se puede comer nada más rico que eso, yo le aprobe su decisión, le dije que no era nada delicado para las comidas, menos cuando le gusta a alguien con la personalidad y buen gusto que tenía ella, Patt se sonrio y beso ligeramente mis labios. Esto me dejó pensante, no conocía nada de esta mujer, ni sabía si estaba casada, para mí era una comida la cual había surgido por casualidad, nada había hablado de esto, menos aún pactado, yo me sentía en aquel hotel un poco fuera de mi sitio, lo del día anterior con Adrian y Paula lo viví como una circunstancia probable, pero esa comida con Patt, no la estoy viviendo igual, ya que no presumía de verme con esta mujer comiendo en solitario en un lujoso hotel el mismo día de conocernos, mi cabeza comenzó a traer justificantes para haber llegado hasta aquí, si los había, todo se estaba desarrollando normalmente, no he sido obligado a llegar hasta aquí, solo que no entendía porque está sucesión de los hechos, de como las cosas pueden llevarte a un sitio impensable sin que nada se haya forzado, con la simple alternancia de los acontecimientos

Ya viene el camarero con un carrito en donde lleva lo preciso para servir la mesa, platos, cubiertos, vasos, copas, ensalada, servilletas, lo coloca todo como corresponde, sacando del Interior del carrito los platos fuertes, estos estaban aún humeantes, se trataba de Lubina a la espalda, con guarnición, olía de muerte, coloca un plato encima del carrito y arregla el pescado, lo deraspa y le saca la piel, le pone algo de guarnición, se lo sirve a Patt, después hace lo mismo con otro pescado y me lo pone en mi lado, nos dice que aproveche y se retira unos metros, Patt me dice que igual que huele sabe, que a ella le encanta la Lubina, le afirmó que a mí también me gusta el pecado, nos deseamos buen provecho y nos ponemos a comer, sirvo un poco de vino blanco a Patt, otro poco para mí, en pocos minutos nos comemos el primer pescado, viene el camarero a la mesa y en un plato limpio arregla la segunda Lubina, pone otro poco de guarnición y quita el usado, ya se retira con el carro hacia la cocina, yo pretendo sacar conversación a Patt.
-- Sabes Patt, nunca pensé que esto me pudiera pasar hoy, esta mañana me levanté dando gracias a Dios por conservar a mis buenos amigos, por el estupendo día que me hicieron pasar Adrian y Paula, pero lo tuyo no encuentro palabras de agradecimiento para el todopoderoso, por ponerte en mi camino, has superado con creces todos mis más optimistas pensamientos.
--Tranquilo Mateo, esto no es más que un detalle particular de mi persona, para que tú interés en esta obra se vea compensado con mi acercamiento humano, no todo se paga con dinero, el afecto a veces abre puertas que no tienen precio de otra forma, goza de los momentos buenos que te lleguen, no siempre salen a nuestro camino.

Me quedé pensativo por un momento, que me estaba pasando a mí en Cadiz, ayer las palabras de Paula bailaron por mi cabeza como un ballet de danza, como una chica de 21 años me hiciera sentir tan excitado con apenas ocho palabras, "leer en mi mente que me gustaría poseerte", hoy está invitación de Patt sin apenas conocerla, más sus palabras de mujer madura y muy inteligente, "no todo se paga con dinero, el afecto nos abre puertas" , si tan solo estoy aquí dos días, los dos son igual de intensos y emocionantes, quizás antes me encontraba en el sitio equivocado, o que aún no había llegado al oasis que la vida me tenía preparado, también puede que sean mis ganas de descubrir otras cosas que las vividas hasta las de antes de ayer.

Una vez que acabamos de comer, esto no fue antes de las cinco, salimos a la calle a coger el coche, Patt me preguntó a donde quería ir, yo le dije que no tenía nada previsto, que tampoco podía trabajar en el piso con el ordenador porque aún no tenía internet, que el lunes me dijeron que iban a ponerlo, pero si ella tenía cosas que atender me dejara cerca de casa y se fuera a atenderlas, me dijo que no tenía cosas que le precisarán, que era viernes y todo podía aguantar hasta el lunes, siendo la hora que era, que si la invitaba a un combinado en mi apartamento, le dije que como no iba a invitarla, después de la comida de la que me ha hecho gala, que tenía whisky y Vodka, algún refresco para combinar y cubitos, como no. Bien, me dijo, vamos a tu piso, me apetece quitarme estos zapatos de tacón, descansar un rato de ellos, estoy como Rambo, que ya no siento los pies. Jajaja reímos los dos, vamos pues, rumbo hacia el descanso vespertino.
-- En pocos minutos llegamos a mi piso, es un sexto de diez plantas, allí corre un aire a partir de esta hora porque queda al lado de la sombra, yo por la tarde no hago uso del aire acondicionado, abro las ventanas y pasa un fresco inspirador, bueno, así pasó ayer, hoy no sé si lo hará igual, hablo como si estuviera viviendo en el largo tiempo, hoy es el segundo día para confirmas esto que estoy aseverando sin saber. Jajaja, reímos los dos.
-- Ese bloque de viviendas es, encara el coche a la puerta que baja al sótano, allí lo dejamos y subimos por el ascensor.
-- Está es muy buena zona, es nueva urbanización, amplia, tranquila, no demasiado poblada todavía, aquí estarás bien todo este tiempo que dure la obra.
Ya en el ascensor pude sentir la intimidación que produce una imponente mujer como Patricia, con lo que ganaba de altura por los tacones de sus zapatos quedaba a mi altura, pero yo mido un metro noventa, ella debe de rondar el metro ochenta y tres, que es un buena altura para mujer, tiene un gran cuerpo, unas largas piernas bien torneadas, viste con buen gusto, falda ajustada por encima de las rodillas, una blusa que cae sobre la falda con cintura ajustada, un escote amplio, que deja ver un poco de sus bonitos pechos, la blusa es sin mangas, tipo chaleco, pero lleva una fina chaqueta que cubre todo lo que ella no quiere que se vea, la mujer coqueta juega a su antojo con la vulnabilidad del hombre, Patricia sabe cómo pienso y me deja ver lo que ella quiere, a veces en estas pocas horas que la conozco, juraría que a ratos me anda provocando, es tan lista como lo es sensual.

Llegamos al piso, abro la puerta, ella se había quitado ya los zapatos, debería de llevar los pies rendidos, al entrar me pregunta por el baño, le indico donde está pasando a el, mientras yo me pongo a sacar unos refrescos para hacer los combinados, pongo cubitos en los vasos, los llevo a la mesita del salón, enciendo la televisión, saco el whisky y el vodka, espero a que salga, me entran ganas de orinar, hay otro aseo, voy a él y orino, vuelvo al sofá, aún no ha salido ella, ya me tenia preocupado, me digo para mí mismo, si en diez minutos no ha salido tocó a la puerta del baño, al poco oigo que la abre, suspiro, menos mal que está bien, cual es mi sorpresa cuando llega al comedor, no lleva su ropa, se había puesto lo la camisa que llevaba yo ayer, la dejé colgada para lavarla, tan solo lleva sus braguitas y mi camisa, cuando la vi me quedé helado, se había duchado y como si nos conociéramos de toda la vida se pone mi camisa.
-- Lo siento Mateo, me apetecía una ducha, llevaba calor y cansancio, espero no te moleste mi decisión.
-- Co-como me voy a mo-lestar, solo me preocupaba tu tiempo en el baño.
Ah, no te preocupes, me estuve desmaquillando, como no tenía lo preciso me costó algo más de la cuenta, oye, porque de momento tartamudeas?
Ah, ya sé que te pasa, esta camisa tuya es de talle alto, es para llevarla por fuera del pantalón, a lo mejor es que se me ven un poco las bragas. ¿Tartamudeas por esto cariño? Jajajaja.

Que cabrona, como se jacta de mí, pero mira que esta rica, me la ha puesto bien dura, llevo mucho tiempo sin sexo, además parece que ella también anda con sus dias calientes, tengo que tentar a la suerte, me gusta un montón, parece que yo también le gustó a ella, no puede ser de otra manera, este juego no es normal, siendo el primer día que nos conocemos, ¡asi pensaba yo para mis adentros!
-- Parece que gastamos la misma talla de camisas, te cae casi perfecta, solo que en tu cuerpo la camisa se luce más que en el mío.
-- Tu crees que tengo buen cuerpo, Mateo, ¿Como es para ti el cuerpo ideal de una mujer? Anda, dímelo, a las mujeres nos gusta que nos digan que tenemos buena figura.
-- Te diré lo que pienso sobre el cuerpo de una mujer, ya que para mí no hay una silueta ponderante, casi todos tienen su atractivo, valoraré el tuyo, sobre una puntuación de diez le pondría un ocho, a pesar de ser una mujer muy atractiva para mi gusto, te bajo un punto porque te falta una talla de pecho y otro punto por la redondez de tu culo, lo tienes un poco chato, tipo paraguayo, debe de ser por tanto tiempo que pasas sentada, el que se te haya aplanado. Jajaja.
-- Cabron, decirme a mí que tengo el culo plano, nunca has apretado un culo como el mío, lo que no lo tengo es ancho, es un culo discreto, pero bien proporcionado, redondito y bien acabado, para vestir mis trajes pantalón, al igual que mis tetas, no son grandes pero si están firmes y puntiagudas.
-- Patt, por Dios, me estoy poniendo malo cariño, hace un año de mi separación, no he estado con otra mujer desde entonces, no me tientes más, tengo una dureza que no sé cómo ponerme para evitar que la veas.
-- De verdad Mateo, he conseguido de crearte una erección con tan solo unas bromas sobre mi cuerpo, ¿entonces que te pasaría si estuviera desnuda del todo?

Patricia era increíble, estaba hablando y a la vez sacando los botones de la camisa, mis ojos se fijaron en sus dos tetas, ya que venian a mi vista a la vez ganaban sitio al separar la tela de su piel por el peso de estas, una vez libres, quedaron firmes y estáticas,
sus pezones eran grandes y largos, se notaba que ella también estaba caliente, tenía unas areolas de chocolate, que pedían ser chupadas, se libero de la camisa, quedándose tan solo en bragas?
-- Juzga ahora mis tetas, estoy decidida a recuperar ese punto que injustamente me ha sido negado, dime si me lo sumas, de lo contrario tendré que dartelas a probar, chupando de mis pezones hasta que cambies tu veredicto. Jajaja.
-- Llevas razón cariño, tus pechos son mejor que yo había apreciado antes de verlos destapados, ahora si puedo decir que son perfectos, has ganado una talla más de la que presumo en su momento, doy fe de que tienes unas tetas perfectas, ante esta evidencia, recuperas ese punto antes negado, así que ahora tu puntuación como cuerpo perfecto de mujer son 9 puntos de los 10 posibles. Jajaja, reímos los dos.

Jugodevida
Segunda entrega
Muy bueno!!! Sigo el relato con ansias!!!
 
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