Mi día ideal sería llegar a casa, después de toda la jornada, no oír ningún ruido por la escalera ni en ningún otro lugar. Poder quitarme los zapatos, con tranquilidad. Meterme en la ducha y
a medio enjabonar, escuchar que tocan al timbre insistentemente y tenga que salir como los dioses me trajeron al mundo y con el cabreo del dios del Olimpo. Abrir la puerta, encontrar a una vecina y que me diga:
- Sabes que al vecino del segundo, (si, el hijodeperra) ha tenido un accidente (con la moto es lo más factible y que sea suficientemente grave para el solo, sin accidentar a nadie más) y se va a quedar inútil de cuello para abajo y postrado en la cama.
- ¡Ah!, bueno tiene a su madre y su tía que pueden dejar sus trabajos y dedicarse a cuidarlo. Limpiarle las babas, darle de comer, mover ese cuerpo para que no se ulcere y cambiarle los pañales. Eso, un día, otro día, una semana y otra, mes tras mes y año tras año, acumulándose.
¿Algo más vecina?
Me acabas de arreglar el día, la noche, la semana, el mes y el descanso.