Confección por una foto 🔥

Mateo40

Virgen
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No lo dudes que gozó mucho, sobre todo pensando que de esa clavada iba a quedar una foto para ti.
 

Cazador24

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Cuando uno logra ver en los detalles algo mas:

Todo radica en esta foto: Con el gusto de jugar con mi novia y el hecho de calentarnos le insistía que me mandara una foto así en 4, insistía mucho pero no lograba que ella accediera, hasta que llego el día y por la calentura de ver cosa más rica no entendía algo que pasaba en esa foto, y lo entendí luego, les explico rápido, alguien tuvo que tomar esa foto ya que ella solo es imposible que se la tomara, como pones un teléfono o cámara a esa altura o ángulo cómo?, yo estaba confundido y le pregunte a lo cual su respuesta no fue clara y muy enredada, sin más entendí lo más obvio, alguien más tomo esa foto, alguien más esta con ella, lo más extraño de todo es el hecho de pensarlo me provoca sentimientos encontrados , coraje pero me calienta muchísimo , creo me entenderán , pero el solo ver la foto sé que ella estaba con otra persona y le pidió tómame una foto así y después me la mando, toda una zorra. por eso desde entonces la trate como lo que es una delicia de mujer, pero puta deliciosa.

La foto:



Abra sorpresa de repente en esta confección fotitos de ella en mis respuestas :love:

El relato que le hace justicia a este hilo...


El Trofeo de la Traición

La penumbra de mi cuarto estaba cargada de un calor denso, eléctrico. Yo estaba a solas con mi deseo, con el teléfono como único puente hacia ella. Llevaba meses pidiéndole esa imagen, rogándole que me entregara su rendición en cuatro, que me mostrara esa vulnerabilidad que solo yo creía merecer. Ella siempre se negaba, escudándose en su timidez de "niña bien", hasta esa noche.

El mensaje vibró en mi mano como una descarga. Al abrir el archivo, mi pulso se detuvo.

Allí estaba. Sobre su edredón rosado, rodeada de esa atmósfera de inocencia familiar, ella se quebraba en la posición que yo tanto le había suplicado. Sus rodillas juntas, su espalda blanca y arqueada como un arco a punto de disparar, y ese traserito de porcelana alzado con una insolencia que me hizo gemir antes de tocarme. Pero mientras mi mano comenzaba el ritmo frenético de la masturbación, mis ojos, aguzados por el morbo, detectaron la anomalía.

El ángulo no era de un trípode. No era un equilibrio precario del teléfono contra una lámpara. La foto era un picado perfecto, una vista de dron desde las alturas del placer ajeno. Alguien estaba de pie sobre ella. Alguien, con la respiración agitada, sostenía el lente mientras ella le ofrecía su desnudez para que él la capturara y me la enviara a mí.

Sentí un estallido de fuego líquido subiendo por mi nuca. El coraje me apretaba el cuello, pero mi verga, ajena a la moral, respondió con una dureza insoportable. Ella era una puta. Mi "niña religiosa", mi novia de cara angelical, estaba siendo poseída por un lente extraño mientras me escribía palabras calientes. Esa dualidad era el afrodisíaco más amargo y potente que jamás había probado.

—¿Quién tomó la foto? —escribí con los dedos temblorosos, sin detener el ritmo de mi mano, que ahora buscaba mi clímax con una furia casi violenta.

Su respuesta fue un laberinto de evasivas, un enredo de mentiras que solo confirmaban lo obvio. Al verla fallar en sus explicaciones, la imagen de la santa se terminó de incendiar en mi mente. Me corrí con una fuerza animal, manchando la pantalla donde su espalda blanca seguía brillando, impasible. En ese estallido de fluidos y rabia, acepté la verdad: ella no era la mujer adecuada para una vida, pero era la fantasía más sucia que alguna vez poseería.

La dejé tiempo después, porque nadie puede construir un hogar sobre un terreno tan pantanoso, pero esa fotografía se quedó grabada en mi retina como una cicatriz de placer. Aún hoy, cuando la recuerdo, vuelvo a sentir ese calor en el cuello, reviviendo el momento en que descubrí que mi ángel era, en realidad, una delicia de mujer... pero una puta deliciosa que encontraba su mayor éxtasis en el arte del engaño.




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Cazador24

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Alguien mas como el que me pidio permiso y me mando foto morboseandola 😜

QUIEN MAS ? POR PRIVADO.

El chat vibró con una pesadez eléctrica. Tras el impacto inicial de la foto, él no se movió; se quedó estático, con las pupilas dilatadas, haciendo zoom en cada rincón de la imagen que tú le habías obsequiado. Sus dedos empezaron a teclear con una urgencia febril, describiendo lo que sus ojos devoraban.

"Esas piernas...", escribió, y podías sentir el peso de su obsesión. "Ese color de piel, ese tono canela que parece quemar el monitor. Mira cómo se curvan los muslos, tan densos, tan firmes... parecen diseñados para que un hombre pierda la cabeza entre ellos. Dios, puedo ver hasta el vello fino, esa textura de durazno que debe sentirse como terciopelo contra la lengua".

Él no se detuvo ahí. Su mirada bajó por la pantalla, deteniéndose en los pies de ella, que enmarcaban la escena con una delicadeza que contrastaba con la brutalidad de su propio deseo. "Y esos pies, cabrón... tan pequeños, tan perfectos. Me imagino la planta de sus pies presionando contra mis hombros mientras la penetro, obligándola a arquearse. Me dan ganas de lamer cada uno de sus dedos mientras ella gime por el miedo de que la estoy grabando".

La descripción se volvió más anatómica, más invasiva. "La forma en que se abre... es una invitación al pecado. El contraste de su piel clara con la oscuridad de su centro, esa humedad que se adivina en los pliegues... es demasiado. Puedo ver la tensión en sus rodillas, la forma en que sus talones se hunden en las sábanas. Se nota que sabe que la estamos mirando, se nota que su cuerpo reacciona a la idea de ser una puta digital para nosotros".

Mientras tecleaba estas palabras con una mano, la otra ya no le pertenecía. Su miembro, una columna de carne congestionada y latiente, se frotaba con violencia contra el borde de la mesa, buscando un alivio que no llegaba. La visión de los detalles —la suavidad de las corvas, el arco de su espalda, el brillo natural de su piel bajo la luz de la habitación— lo estaba volviendo loco.

"Me estoy volviendo loco con sus formas", sentenció él, abandonando el teclado. "Ya no puedo más con las palabras. Voy a agarrar esta verga como si fuera el cuello de alguien y me voy a vaciar pensando en que esos pies están sobre mi pecho".

El ritmo se volvió mecánico, animal. El sonido del roce de su mano contra el glande, ya completamente empapado en líquido preseminal, se aceleró hasta convertirse en un eco frenético. Sus ojos no se apartaban de la pantalla; recorría una y otra vez la línea de sus caderas, la curva de su vientre, la perfecta simetría de su sexo expuesto.

En el momento del colapso, no hubo piedad. Su cuerpo se tensó como un arco a punto de romperse. La descarga fue un grito mudo de posesión. El semen salió disparado en ráfagas densas, salpicando su propia mano y proyectándose hacia el monitor, manchando simbólicamente la imagen de esas piernas que lo habían llevado al límite. Se quedó ahí, con el pecho subiendo y bajando, mirando cómo sus fluidos se mezclaban con el brillo de la pantalla, habiendo devorado a tu pareja centímetro a centímetro, sin haberla tocado jamás.
 
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