Lo malo de escribir relatos cuando has tenido una noche "movida" es que las manos toman inercia y empiezan a acaricar el cuerpo de tal manera que empiezas a mojar las sábanas y no tienes más remedio que usar una almohada y colocarla entre mis muslos para que los pliegues de la tela rocen mis labios menores. Era tan intenso que en ocasiones la propia tela me ha penetrador de tal manera que he tenido que gemir sobre las sábanas mientras la cabalgaba sin parar..... Lo malo de rozarme con la almohada es que obviamente la he tenido que tirar a lavar...por lo menos la funda....