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Una Madre Quiere lo Mejor para su Hijo – Capítulo 001
Todo comenzó hace un tiempo, me presento me llamo Diana tengo 36 años soy una mujer joven, a pesar de mi edad y del parto de mi hijo he de decir que me conservo genial, gracias a gran parte a que voy todos los días al gimnasio, tengo un cuerpo definido, con un buen culo la verdad jaja y un pecho generoso la verdad, todo natural. Estoy casada y con un hijo de 15 años, el protagonista de esta historia. Todos sabemos como son los chicos a estas edades, un volcán de hormonas.
Como cada día llegue a casa después del gimnasio, esta vez llegue a casa toda sudada y con ganas de darme una ducha, normalmente suelo ducharme en el gimnasio pero estaba estropeada el agua caliente, mi sorpresa fue que llegué a casa y de repente escucho un portazo y unos pasos casi corriendo, supuse que sería mi hijo y lo llamé en voz alta - Rubén - pero nadie contestó, me dirigí al piso de arriba de donde procedía aquel ruido y lo volví a llamar, está vez si hubo respuesta - Dime mamá, estoy en mi habitación - me dirigí a ella, toque la puerta como siempre y entré, me encontré a mi hijo como agitado y en calzoncillos en la cama como de costumbre, - ¿Estas bien cariño? - y me respondió nervioso - Sí mamá, ¿por qué? - No por nada cariño - no le di más importancia al asunto y me dispuse a irme, cuando de repente me preguntó - ¿qué haces en casa tan temprano? - le expliqué lo del agua caliente en el gimnasio y que ahora iba a tomarme una ducha - Vete pensando que quieres para comer y te lo preparo después de la ducha cariño - le dije, - gracias mami pero no tengo hambre, comeré algo después- - vale cariño mio, me voy a la ducha que estoy toda sudada - note que puso una cara rara como de impresión y la vez alegría, pero sin más me fui a ducharme, pasé por mi habitación para coger algo para ponerme para estar por casa, cogí mi bata de seda de estar por casa y me dirigí al cajón de mi ropa interior a coger solo un tanga limpio, ya que no suelo usar sujetador salvo que sea para salir de casa a hacer recados o cenas con amigas en sitios distinguidos, del resto para estar por casa o salir por ahí no suelo usarlo y he de decir que gracias a ello las tengo en mi sitio, siguen firmes y turgentes jeje. Cuando llegué al cajón me encontré un tanga sobresaliendo pillado con el cajón, lo abrí y vi que mis tangas estaban medio descolocados, me extraño porque anoche había organizado mi ropa interior pero no le di mucha importancia, lo había descolocado yo esta mañana buscando algo para ir al gimnasio pensé, cogí el tanga de hilo blanco que sobresalía y me fui al baño.
Entré, me quité el top deportivo, me quite las mallas y por último que quite el tanga verde liso a juego que llevaba, lo metí todo en el cesto de la ropa sucia, me recogí el cabello y me dispuse a darme una placentera ducha. Abrí el grifo, deje correr el agua y entre, la sensación era relajante, cogí el bote de jabón y me empecé a echar, primero en el pecho, luego fui bajando por el abdomen hasta llegar a mi vagina, al acariciarla sentí una sensación placentera, entre que llevaba varios dias sin sexo y los musculosos del gimnasio me empecé a tocar sin remedio. Estaba en pleno tocamiento cuando escucho un ruido en el pasillo, voltee a ver y me di cuenta que no había cerrado la puerta del todo, a su vez vi una sombra desaparecer, me quedé estupefacta, ¿sería Rubén?, entre la mampara transparente y la puerta abierta, cualquiera que pasara podría verme perfectamente, me pregunté si simplemente el chico pasaba por ahí o había algo más… No quería ni pensarlo pero y si… ¿Mi hijo me espiaba?, me quite esa idea rápido de la cabeza, entre el susto y esas ideas, se me fue el calentón, en otra ocasión será. Salí de la ducha, me sequé, y me puse el tanga blanco y encima la bata, pasé por el cuarto de Rubén a ver que estaba haciendo, y vi que estaba con sus videojuegos, baje a la cocina y me puse a hacer los oficios de la casa.
Ya era tarde estaba terminando la cena y llamé a mi hijo para comer, enseguida bajó sin decir nada y se puso a comer, durante la cena estuvimos hablando de nuestras cosas y todo fue muy ameno como siempre, lo único que me llamó la atención fue que durante la cena a mi hijo se le escapaba la mirada, intentaba disimularlo pero era evidente, entre la bata que la tenía medio abierta y mi pecho voluminoso la verdad es que había donde mirar jaja, pille a Rubén mirando mi escote de manera descarada un par de veces, al principio me indigné, como podía hacer eso con su madre, luego a media que pasó la cena, le fui quitando importancia, y hasta llegué a sentirme alagada, pese a mi edad todavía me miraban los jovencitos, aunque ese jovencito fuera mi hijo, luego de cenar llego su padre y nos fuimos a la cama todos.
Al día siguiente me levanté temprano, mi marido y mi hijo seguían durmiendo y me dispuse a hacer la colada, me dirigí al baño a recoger el cesto de la ropa sucia y me dispuse a elegir las prendas que iba a echar a lavar, estaba en ello cuando de repente me llevé una sorpresa, el tanga verde que me había quitado ayer no estaba, yo juraría que lo deje ayer ahí, ¿me preguntaba si la había cogido mi marido? Yo sabía que tenía un fetiche con mis tangas al principio de la relación, nunca tuve un problema con ello, pero me parecía raro que después de tanto tiempo volviera con ello, supongo que sería por la falta de sexo que había entre los dos últimamente. Como tenía prisa no le di más vueltas al asunto y continúe con la colada. Antes de irme al gimnasio prepare la ropa, top y mallas deportivas, y un tanga rosa a juego, se que muchas se quejan de este tipo de prenda para ir al gimnasio pero a mi en particular me resulta muy comida. Me fui al cómo cada día, hice mis ejercicios, hoy tocaba glúteo, estuve 2 horas como siempre y al finalizar cuando me fui a las duchas, recordé que seguía estropeada el agua caliente así que me fui directo a casa.
Al llegar a casa me metí directo a la ducha debido al calor que hacía, esta vez me percate de que había cerrado la puerta del baño, como de costumbre me quite la ropa la deje en el cesto de la ropa sucia y me metí a la ducha, esta vez iba a aprovechar la ocasión y tocarme hasta correrme, estuve un buen rato primero empecé tocándome los pechos, luego baje a mi vagina, toque los labios exteriores y luego pasé al clítoris, lo acariciaba al principio con delicadeza pero al final lo hice lo más rápido que pude hasta correrme, explote como nunca se me escapó un gemido ruidoso - Ahhh- y me corrí, luego me duche, y cuando termine me di cuenta que había entrado al baño sin ropa para cambiarme ni toalla con la que cubrirme, pensé en salir desnuda hacia mi habitación, pero recorte que podría estar mi hijo, lo llamé - Rubén - y al instante contestó - ¿Que quieres mamá? - no vi otra solución y le dije - ¿Puedes traerme mi ropa de cambio y una toalla? - - Voy - dijo, se acercó a la puerta del baño y me preguntó - ¿qué ropa te traigo? - pues tráeme mi bata de estar por casa porfa y una toalla para el pelo - - ¿No necesitas nada más? - me quedé pensando por un segundo, me daba pena decirle que me trajera mi ropa interior, pero así me ahorraba el viaje luego. - Ah sí, tráeme también un tanga? Cuando se lo dije la voz se le cortó, pero a la vez me respondió con entusiasmo detrás de la puerta que nos separaba, ¿Alguno en particular? - no sabía que responderle, solo se me ocurrió decirle - El que tu elijas - - De acuerdo ya vengo - y se marcho de inmediato, mientras se alejaba le dije - están en el cajón del… - - Si ya sé donde están, no te preocupes - me interrumpió, me quede sorprendida ya que no sabía que mi hijo tenía esa clase de información jaja, había entrado alguna vez a buscar algo a mi habitación y habría encontrado ese cajón por casualidad… me quedé en blanco durante un rato pensando en ello cuando tocaron la puerta del baño - toc toc- como no tenía con que taparme me puse detrás de las puerta, la abrí lo suficiente para estirar mi mano, - Aquí tienes mami - y me paso las prendas una por una, primero la toalla, luego la bata y por último cuando me pasó el tanga, me quedé un poco descolocada, me pasó un tanga de hijo negro con encajes, uno de los más bonitos que tenía, que reservaba para ocasiones especiales jaja, apenas me terminó de pasar la ropa, cerré la puerta y me vestí, me sequé el pelo, me puse mi crema hidratante por todo el cuerpo y salí. Cuando salí ahí estaba mi hijo todavía, parado en frente de la puerta, no me lo esperaba la verdad, estaba como nervioso, no me miraba a la cara - ¿Querías algo cariño? - le dije,- Bueno me preguntaba si… - se le veía inquieto - ¿Que quieres saber corazón? - Bueno solo quería saber si… elegí bien - me pilló por sorpresa esa respuesta - Si cariño jeje, tienes buen gusto, lo único que para estar por casa no suelo usar ese tipo de prendas, suelo usar algo más casual - - A okey, perdona ya se para la próxima - - No te preocupes cariño, me quedan genial igual jaja - Seguro que si mami - nunca tuve esa confianza con mi hijo pero me encanto hablar así tan distendido, no era el mejor tema para hablar madre e hijo, pero me gustó tener esa confianza. Cada uno se fue por su lado, yo bajé a la cocina a preparar la cena y él a su habitación.
Estaba preparando la cena cuando bajó mi hijo, se sentó en el sofá y se puso con el móvil, se puso justo en el sofá que daba vista a la cocina así que ahí estaba sentado mirando en dirección a donde yo estaba, no le di importancia y seguí con los mio, hasta que me doy cuenta que no estaba tan pendiente del móvil, lo pille un par de veces mirándome descaradamente, yo como siempre iba con la batita medio suelta pero no se veía nada más allá de mi generoso escote, en esa estábamos cuando se me pasó por la cabeza la idea de jugar un poco con él jaja, me aburría hace tiempo y pensé en que si tanto quería ver… Bueno algo le dejaría, tenía claro que no le dejaría ver mis pechos así que me até bien el cinturón a la altura de los pechos, pero claro eso dejaría la parte inferior medio abierta, eso sí se lo permitiría, que viera como me quedaba el tanga que él eligió. Andaba por la cocina de un lado para el otro para preparar la cena y también para exhibirme un poco no os voy a mentir jaja, quería saber que estaba haciendo mi hijo así que con disimulo mire hacia donde estaba él, y lo pillé con los ojos como platos, no quitaba la mirada, me causó gracia la verdad, luego me fije que tenía un cojín entre las piernas, ¿porque se tapaba justo esa parte? Acaso… No quería ni pensarlo, pero en mi cabeza surgió una idea, ¿había tenido una erección? ¿Con su propia madre?, ahí me alarme un poco y pare con el juego, se me estaba yendo de las manos, me acomodé la bata la cerré del todo y terminé de hacer la cena, creo que se dio cuenta de mi cambio de actitud y se fue para su cuarto. Una cosa era divertirme viendo como me miraba y me prestaba toda la atención y otra era ponerlo cachondo, eso sí que no, soy su madre por dios.
Llegó la hora de la cena, llegó mi marido y cenamos los tres en el comedor, luego nos fuimos a dormir, ya en la cama intenté tener relaciones con mi marido, pero estaba muy cansado, así que me quedé con el calentón, no podía dormir así,
Así que me empecé a tocar, deslice mi mano dentro del tanga y me empecé a masturbar, empecé acariciando mis labios, y luego continúe acariciando el clítoris, varias ideas me estaban pasando por la cabeza, pero una en particular se quedó grabada, la erección que le provoque a mi hijo.
Pensaba en ello y más me mojaba, sentía un calor especial que pocas veces antes había sentido, estaba mojando todo el tanga, el tanga que él había elegido para mi, eso último me puso a cien, inicie una frenética masturbacion hasta correrme sonoramente - Ahh Ahh Aaahhh - me corrí salvajemente y sin tenerlo en cuenta, creo que se escuchó por toda la casa, ¿Y si mi hijo me había escuchado?, de repente de entró una vergüenza terrible, rezaba para que estuviera dormido ya hace rato, y mientras mi marido sin inmutarse dormía a pierna suelta.
Decidi ir al baño a refrescarme un poco, me desprendi de mi bata, y me quité el tanga, estaba empapado, cuando lo fui a dejar en el cesto de la ropa sucia me percaté de que estaba ahí el tanga que no encontraba el otro día, ¿no lo abría visto la vez anterior? ¿O alguien lo devolvió? Me quedé con esa duda, pero el sueño me vencía, así que me metí en la ducha me refresque, y me devolví a la cama envuelta solo en una toalla.
Al día siguiente me desperté tarde, mi marido no estaba y como había dormido desnuda después de masturbarme me desperté muy relajada, lo que no contaba es que durante la noche me destapé no se como, y había despertado completamente desnuda con todo al aire jaja, eso me daba igual la verdad, pero me percaté de un detalle, la puerta del dormitorio estaba entreabierta, apenas miré en esa dirección escuché un ruido en el pasillo.
¿Sería mi hijo? ¿Me había visto desnuda? No supe que hacer, me quedé en blanco, de repente entró un rayo de luz por la ventana y me sacó del trance. Me puse mi bata de seda y me dirigí al baño. Iba a hacer la colada, cuando abrí el cesto de la ropa sucia, me quedé en shock.
El tanga que había dejado ayer está ahí lleno de un líquido blanco, no sabía que era eso, lo había dejado mojado pero no hasta ese punto, cogí el tanga con dos dedos y toque ese líquido blanco era viscoso, me estaba haciendo una idea de lo que era pero quería confirmarlo recogí un poco del líquido blanco con los dedos y lo llevé a la naris, sin duda ese olor es inconfundible, era semen, ¿pero de quien? En la casa solo había dos hombres, mi marido y mi… hijo, no creo que el fuera capaz de hacer una cosa así, debería de haber sido mi marido, se abría desfogado el pobre, llevábamos días sin tener relaciones, decidí que esa noche me pondría algo mono y lo desahogaria hasta que se quedara a gusto jaja, me dio morbo la situación el olor me sedujo, quería probar ese manjar, me llevé los dedos tímidamente a la boca y saboree ese espeso líquido, me encantó, no recordaba que el semen de mi marido supiera así, pero me encantó, recolecté cuanto pude con mis dedos y me lo llevé a la boca, estaba extasiada y decidida esa noche conseguiría más.
Preparé el resto de la colada, bajé al cuarto de la ropa y me dispuse a poner la lavadora, me agaché y puse a separar la ropa de color de la blanca en esas estaba cuando note que alguien me observaba, giré la cabeza y ahí estaba mi hijo en la puerta, estaba como en trance, lo miré a los ojos y el me miró fijamente, me percaté de una cosa y bajé la mirada, y ne encontré con algo que me dejó en shock a mi, tenía una erección de caballo, era algo enorme, abultaba bastante, se me hizo la boca agua, y también la vagina jaja, empecé a lubricar bastante, me empezó a escurrir por la pierna, en ese momento me di cuenta que que no llevaba bragas y posiblemente se me había subido la bata, hice todo lo posible por disimular, desde ese ángulo podría verme todo, así que junte las piernas para no enseñar más de lo debido, en ese momento dude en bajarme la bata y hacer notar que me estaba viendo o disimular como si nada pasase, opte por lo segundo, yo seguía a lo mio mientras mi hijo seguía viendome en culo embobado, me hacía gracia la situación la verdad, decidí sacarlo del trance.
-¿Se te ofrece algo?-
Lo saque del trance, estaba nervioso.
-No no, solo estaba… -
Mirando mi culo, pensé para mi.
-Pasaba por aquí solo-
-¿Y te piensas quedar ahí todo el día observandome?- Lo había pillado en sus intenciones
-No no, solo pasaba por aquí y te vi así… -
-¿Así como?
- De esta manera y simplemente me quede en blanco.
- ¿Vamos que me viste el culo al aire y aprovechaste la situación?
- No no, solo es que…
- Tranquilo hombre te entiendo, estas en la edad. Y dime, te gusta lo que vez?
- Mmm bueno no se…
- Jaja tu amiguito, bueno más bien, tu amigote dice lo contrario jaja y lo miré directamente al paquete.
El se quedó rojo y se tapó su zona inmediatamente - perdón - dijo con cara de angustia
-No hay nada que perdonar, es normal a tu edad que pasen estas cosas, simplemente disimula mejor jaja
-Gracias mami-
-De nada cielo, ahora vete y déjame terminar mis tareas, o ¿piensas quedarte todo el día ahí viendome el culo? Jaja
-Si puedo elegir… Pues me gustaría quedarme la verdad jeje
- Ja Ja Ja era un pregunta retórica señorito, no seas descarado, vete a tu habitación-
Vi su cara de desilusión y ahí me di cuenta que me había pasado
-Espera un momento, a ver soy tu madre y no debería de hacer esto pero mira si quieres, vete ahora a tu cuarto y te ocupas de eso… Y
así me dejas tranquila jaja y si te portas bien en estos días cuando tu padre no esté en casa, te dejo que me veas un ratito más, te parece? Solo si te portas bien y no le dices a nadie.
Se le iluminaron los ojos de inmediato.
-Si tranquila ya me voy y no le digo a nadie.
Cuando salió me sentí aliviada y a la vez cachonda, dejé lo que estaba haciendo y me fui corriendo a mi habitación, necesitaba masturbarme con urgencia, iba camino a mi habitación cuando pasé delante de la puerta de hijo, estaba entreabierta, mi curiosidad me puse y me asomé, y lo que vi me dejó de piedra.
Una Madre Quiere lo Mejor para su Hijo – Capítulo 001
Todo comenzó hace un tiempo, me presento me llamo Diana tengo 36 años soy una mujer joven, a pesar de mi edad y del parto de mi hijo he de decir que me conservo genial, gracias a gran parte a que voy todos los días al gimnasio, tengo un cuerpo definido, con un buen culo la verdad jaja y un pecho generoso la verdad, todo natural. Estoy casada y con un hijo de 15 años, el protagonista de esta historia. Todos sabemos como son los chicos a estas edades, un volcán de hormonas.
Como cada día llegue a casa después del gimnasio, esta vez llegue a casa toda sudada y con ganas de darme una ducha, normalmente suelo ducharme en el gimnasio pero estaba estropeada el agua caliente, mi sorpresa fue que llegué a casa y de repente escucho un portazo y unos pasos casi corriendo, supuse que sería mi hijo y lo llamé en voz alta - Rubén - pero nadie contestó, me dirigí al piso de arriba de donde procedía aquel ruido y lo volví a llamar, está vez si hubo respuesta - Dime mamá, estoy en mi habitación - me dirigí a ella, toque la puerta como siempre y entré, me encontré a mi hijo como agitado y en calzoncillos en la cama como de costumbre, - ¿Estas bien cariño? - y me respondió nervioso - Sí mamá, ¿por qué? - No por nada cariño - no le di más importancia al asunto y me dispuse a irme, cuando de repente me preguntó - ¿qué haces en casa tan temprano? - le expliqué lo del agua caliente en el gimnasio y que ahora iba a tomarme una ducha - Vete pensando que quieres para comer y te lo preparo después de la ducha cariño - le dije, - gracias mami pero no tengo hambre, comeré algo después- - vale cariño mio, me voy a la ducha que estoy toda sudada - note que puso una cara rara como de impresión y la vez alegría, pero sin más me fui a ducharme, pasé por mi habitación para coger algo para ponerme para estar por casa, cogí mi bata de seda de estar por casa y me dirigí al cajón de mi ropa interior a coger solo un tanga limpio, ya que no suelo usar sujetador salvo que sea para salir de casa a hacer recados o cenas con amigas en sitios distinguidos, del resto para estar por casa o salir por ahí no suelo usarlo y he de decir que gracias a ello las tengo en mi sitio, siguen firmes y turgentes jeje. Cuando llegué al cajón me encontré un tanga sobresaliendo pillado con el cajón, lo abrí y vi que mis tangas estaban medio descolocados, me extraño porque anoche había organizado mi ropa interior pero no le di mucha importancia, lo había descolocado yo esta mañana buscando algo para ir al gimnasio pensé, cogí el tanga de hilo blanco que sobresalía y me fui al baño.
Entré, me quité el top deportivo, me quite las mallas y por último que quite el tanga verde liso a juego que llevaba, lo metí todo en el cesto de la ropa sucia, me recogí el cabello y me dispuse a darme una placentera ducha. Abrí el grifo, deje correr el agua y entre, la sensación era relajante, cogí el bote de jabón y me empecé a echar, primero en el pecho, luego fui bajando por el abdomen hasta llegar a mi vagina, al acariciarla sentí una sensación placentera, entre que llevaba varios dias sin sexo y los musculosos del gimnasio me empecé a tocar sin remedio. Estaba en pleno tocamiento cuando escucho un ruido en el pasillo, voltee a ver y me di cuenta que no había cerrado la puerta del todo, a su vez vi una sombra desaparecer, me quedé estupefacta, ¿sería Rubén?, entre la mampara transparente y la puerta abierta, cualquiera que pasara podría verme perfectamente, me pregunté si simplemente el chico pasaba por ahí o había algo más… No quería ni pensarlo pero y si… ¿Mi hijo me espiaba?, me quite esa idea rápido de la cabeza, entre el susto y esas ideas, se me fue el calentón, en otra ocasión será. Salí de la ducha, me sequé, y me puse el tanga blanco y encima la bata, pasé por el cuarto de Rubén a ver que estaba haciendo, y vi que estaba con sus videojuegos, baje a la cocina y me puse a hacer los oficios de la casa.
Ya era tarde estaba terminando la cena y llamé a mi hijo para comer, enseguida bajó sin decir nada y se puso a comer, durante la cena estuvimos hablando de nuestras cosas y todo fue muy ameno como siempre, lo único que me llamó la atención fue que durante la cena a mi hijo se le escapaba la mirada, intentaba disimularlo pero era evidente, entre la bata que la tenía medio abierta y mi pecho voluminoso la verdad es que había donde mirar jaja, pille a Rubén mirando mi escote de manera descarada un par de veces, al principio me indigné, como podía hacer eso con su madre, luego a media que pasó la cena, le fui quitando importancia, y hasta llegué a sentirme alagada, pese a mi edad todavía me miraban los jovencitos, aunque ese jovencito fuera mi hijo, luego de cenar llego su padre y nos fuimos a la cama todos.
Al día siguiente me levanté temprano, mi marido y mi hijo seguían durmiendo y me dispuse a hacer la colada, me dirigí al baño a recoger el cesto de la ropa sucia y me dispuse a elegir las prendas que iba a echar a lavar, estaba en ello cuando de repente me llevé una sorpresa, el tanga verde que me había quitado ayer no estaba, yo juraría que lo deje ayer ahí, ¿me preguntaba si la había cogido mi marido? Yo sabía que tenía un fetiche con mis tangas al principio de la relación, nunca tuve un problema con ello, pero me parecía raro que después de tanto tiempo volviera con ello, supongo que sería por la falta de sexo que había entre los dos últimamente. Como tenía prisa no le di más vueltas al asunto y continúe con la colada. Antes de irme al gimnasio prepare la ropa, top y mallas deportivas, y un tanga rosa a juego, se que muchas se quejan de este tipo de prenda para ir al gimnasio pero a mi en particular me resulta muy comida. Me fui al cómo cada día, hice mis ejercicios, hoy tocaba glúteo, estuve 2 horas como siempre y al finalizar cuando me fui a las duchas, recordé que seguía estropeada el agua caliente así que me fui directo a casa.
Al llegar a casa me metí directo a la ducha debido al calor que hacía, esta vez me percate de que había cerrado la puerta del baño, como de costumbre me quite la ropa la deje en el cesto de la ropa sucia y me metí a la ducha, esta vez iba a aprovechar la ocasión y tocarme hasta correrme, estuve un buen rato primero empecé tocándome los pechos, luego baje a mi vagina, toque los labios exteriores y luego pasé al clítoris, lo acariciaba al principio con delicadeza pero al final lo hice lo más rápido que pude hasta correrme, explote como nunca se me escapó un gemido ruidoso - Ahhh- y me corrí, luego me duche, y cuando termine me di cuenta que había entrado al baño sin ropa para cambiarme ni toalla con la que cubrirme, pensé en salir desnuda hacia mi habitación, pero recorte que podría estar mi hijo, lo llamé - Rubén - y al instante contestó - ¿Que quieres mamá? - no vi otra solución y le dije - ¿Puedes traerme mi ropa de cambio y una toalla? - - Voy - dijo, se acercó a la puerta del baño y me preguntó - ¿qué ropa te traigo? - pues tráeme mi bata de estar por casa porfa y una toalla para el pelo - - ¿No necesitas nada más? - me quedé pensando por un segundo, me daba pena decirle que me trajera mi ropa interior, pero así me ahorraba el viaje luego. - Ah sí, tráeme también un tanga? Cuando se lo dije la voz se le cortó, pero a la vez me respondió con entusiasmo detrás de la puerta que nos separaba, ¿Alguno en particular? - no sabía que responderle, solo se me ocurrió decirle - El que tu elijas - - De acuerdo ya vengo - y se marcho de inmediato, mientras se alejaba le dije - están en el cajón del… - - Si ya sé donde están, no te preocupes - me interrumpió, me quede sorprendida ya que no sabía que mi hijo tenía esa clase de información jaja, había entrado alguna vez a buscar algo a mi habitación y habría encontrado ese cajón por casualidad… me quedé en blanco durante un rato pensando en ello cuando tocaron la puerta del baño - toc toc- como no tenía con que taparme me puse detrás de las puerta, la abrí lo suficiente para estirar mi mano, - Aquí tienes mami - y me paso las prendas una por una, primero la toalla, luego la bata y por último cuando me pasó el tanga, me quedé un poco descolocada, me pasó un tanga de hijo negro con encajes, uno de los más bonitos que tenía, que reservaba para ocasiones especiales jaja, apenas me terminó de pasar la ropa, cerré la puerta y me vestí, me sequé el pelo, me puse mi crema hidratante por todo el cuerpo y salí. Cuando salí ahí estaba mi hijo todavía, parado en frente de la puerta, no me lo esperaba la verdad, estaba como nervioso, no me miraba a la cara - ¿Querías algo cariño? - le dije,- Bueno me preguntaba si… - se le veía inquieto - ¿Que quieres saber corazón? - Bueno solo quería saber si… elegí bien - me pilló por sorpresa esa respuesta - Si cariño jeje, tienes buen gusto, lo único que para estar por casa no suelo usar ese tipo de prendas, suelo usar algo más casual - - A okey, perdona ya se para la próxima - - No te preocupes cariño, me quedan genial igual jaja - Seguro que si mami - nunca tuve esa confianza con mi hijo pero me encanto hablar así tan distendido, no era el mejor tema para hablar madre e hijo, pero me gustó tener esa confianza. Cada uno se fue por su lado, yo bajé a la cocina a preparar la cena y él a su habitación.
Estaba preparando la cena cuando bajó mi hijo, se sentó en el sofá y se puso con el móvil, se puso justo en el sofá que daba vista a la cocina así que ahí estaba sentado mirando en dirección a donde yo estaba, no le di importancia y seguí con los mio, hasta que me doy cuenta que no estaba tan pendiente del móvil, lo pille un par de veces mirándome descaradamente, yo como siempre iba con la batita medio suelta pero no se veía nada más allá de mi generoso escote, en esa estábamos cuando se me pasó por la cabeza la idea de jugar un poco con él jaja, me aburría hace tiempo y pensé en que si tanto quería ver… Bueno algo le dejaría, tenía claro que no le dejaría ver mis pechos así que me até bien el cinturón a la altura de los pechos, pero claro eso dejaría la parte inferior medio abierta, eso sí se lo permitiría, que viera como me quedaba el tanga que él eligió. Andaba por la cocina de un lado para el otro para preparar la cena y también para exhibirme un poco no os voy a mentir jaja, quería saber que estaba haciendo mi hijo así que con disimulo mire hacia donde estaba él, y lo pillé con los ojos como platos, no quitaba la mirada, me causó gracia la verdad, luego me fije que tenía un cojín entre las piernas, ¿porque se tapaba justo esa parte? Acaso… No quería ni pensarlo, pero en mi cabeza surgió una idea, ¿había tenido una erección? ¿Con su propia madre?, ahí me alarme un poco y pare con el juego, se me estaba yendo de las manos, me acomodé la bata la cerré del todo y terminé de hacer la cena, creo que se dio cuenta de mi cambio de actitud y se fue para su cuarto. Una cosa era divertirme viendo como me miraba y me prestaba toda la atención y otra era ponerlo cachondo, eso sí que no, soy su madre por dios.
Llegó la hora de la cena, llegó mi marido y cenamos los tres en el comedor, luego nos fuimos a dormir, ya en la cama intenté tener relaciones con mi marido, pero estaba muy cansado, así que me quedé con el calentón, no podía dormir así,
Así que me empecé a tocar, deslice mi mano dentro del tanga y me empecé a masturbar, empecé acariciando mis labios, y luego continúe acariciando el clítoris, varias ideas me estaban pasando por la cabeza, pero una en particular se quedó grabada, la erección que le provoque a mi hijo.
Pensaba en ello y más me mojaba, sentía un calor especial que pocas veces antes había sentido, estaba mojando todo el tanga, el tanga que él había elegido para mi, eso último me puso a cien, inicie una frenética masturbacion hasta correrme sonoramente - Ahh Ahh Aaahhh - me corrí salvajemente y sin tenerlo en cuenta, creo que se escuchó por toda la casa, ¿Y si mi hijo me había escuchado?, de repente de entró una vergüenza terrible, rezaba para que estuviera dormido ya hace rato, y mientras mi marido sin inmutarse dormía a pierna suelta.
Decidi ir al baño a refrescarme un poco, me desprendi de mi bata, y me quité el tanga, estaba empapado, cuando lo fui a dejar en el cesto de la ropa sucia me percaté de que estaba ahí el tanga que no encontraba el otro día, ¿no lo abría visto la vez anterior? ¿O alguien lo devolvió? Me quedé con esa duda, pero el sueño me vencía, así que me metí en la ducha me refresque, y me devolví a la cama envuelta solo en una toalla.
Al día siguiente me desperté tarde, mi marido no estaba y como había dormido desnuda después de masturbarme me desperté muy relajada, lo que no contaba es que durante la noche me destapé no se como, y había despertado completamente desnuda con todo al aire jaja, eso me daba igual la verdad, pero me percaté de un detalle, la puerta del dormitorio estaba entreabierta, apenas miré en esa dirección escuché un ruido en el pasillo.
¿Sería mi hijo? ¿Me había visto desnuda? No supe que hacer, me quedé en blanco, de repente entró un rayo de luz por la ventana y me sacó del trance. Me puse mi bata de seda y me dirigí al baño. Iba a hacer la colada, cuando abrí el cesto de la ropa sucia, me quedé en shock.
El tanga que había dejado ayer está ahí lleno de un líquido blanco, no sabía que era eso, lo había dejado mojado pero no hasta ese punto, cogí el tanga con dos dedos y toque ese líquido blanco era viscoso, me estaba haciendo una idea de lo que era pero quería confirmarlo recogí un poco del líquido blanco con los dedos y lo llevé a la naris, sin duda ese olor es inconfundible, era semen, ¿pero de quien? En la casa solo había dos hombres, mi marido y mi… hijo, no creo que el fuera capaz de hacer una cosa así, debería de haber sido mi marido, se abría desfogado el pobre, llevábamos días sin tener relaciones, decidí que esa noche me pondría algo mono y lo desahogaria hasta que se quedara a gusto jaja, me dio morbo la situación el olor me sedujo, quería probar ese manjar, me llevé los dedos tímidamente a la boca y saboree ese espeso líquido, me encantó, no recordaba que el semen de mi marido supiera así, pero me encantó, recolecté cuanto pude con mis dedos y me lo llevé a la boca, estaba extasiada y decidida esa noche conseguiría más.
Preparé el resto de la colada, bajé al cuarto de la ropa y me dispuse a poner la lavadora, me agaché y puse a separar la ropa de color de la blanca en esas estaba cuando note que alguien me observaba, giré la cabeza y ahí estaba mi hijo en la puerta, estaba como en trance, lo miré a los ojos y el me miró fijamente, me percaté de una cosa y bajé la mirada, y ne encontré con algo que me dejó en shock a mi, tenía una erección de caballo, era algo enorme, abultaba bastante, se me hizo la boca agua, y también la vagina jaja, empecé a lubricar bastante, me empezó a escurrir por la pierna, en ese momento me di cuenta que que no llevaba bragas y posiblemente se me había subido la bata, hice todo lo posible por disimular, desde ese ángulo podría verme todo, así que junte las piernas para no enseñar más de lo debido, en ese momento dude en bajarme la bata y hacer notar que me estaba viendo o disimular como si nada pasase, opte por lo segundo, yo seguía a lo mio mientras mi hijo seguía viendome en culo embobado, me hacía gracia la situación la verdad, decidí sacarlo del trance.
-¿Se te ofrece algo?-
Lo saque del trance, estaba nervioso.
-No no, solo estaba… -
Mirando mi culo, pensé para mi.
-Pasaba por aquí solo-
-¿Y te piensas quedar ahí todo el día observandome?- Lo había pillado en sus intenciones
-No no, solo pasaba por aquí y te vi así… -
-¿Así como?
- De esta manera y simplemente me quede en blanco.
- ¿Vamos que me viste el culo al aire y aprovechaste la situación?
- No no, solo es que…
- Tranquilo hombre te entiendo, estas en la edad. Y dime, te gusta lo que vez?
- Mmm bueno no se…
- Jaja tu amiguito, bueno más bien, tu amigote dice lo contrario jaja y lo miré directamente al paquete.
El se quedó rojo y se tapó su zona inmediatamente - perdón - dijo con cara de angustia
-No hay nada que perdonar, es normal a tu edad que pasen estas cosas, simplemente disimula mejor jaja
-Gracias mami-
-De nada cielo, ahora vete y déjame terminar mis tareas, o ¿piensas quedarte todo el día ahí viendome el culo? Jaja
-Si puedo elegir… Pues me gustaría quedarme la verdad jeje
- Ja Ja Ja era un pregunta retórica señorito, no seas descarado, vete a tu habitación-
Vi su cara de desilusión y ahí me di cuenta que me había pasado
-Espera un momento, a ver soy tu madre y no debería de hacer esto pero mira si quieres, vete ahora a tu cuarto y te ocupas de eso… Y
así me dejas tranquila jaja y si te portas bien en estos días cuando tu padre no esté en casa, te dejo que me veas un ratito más, te parece? Solo si te portas bien y no le dices a nadie.
Se le iluminaron los ojos de inmediato.
-Si tranquila ya me voy y no le digo a nadie.
Cuando salió me sentí aliviada y a la vez cachonda, dejé lo que estaba haciendo y me fui corriendo a mi habitación, necesitaba masturbarme con urgencia, iba camino a mi habitación cuando pasé delante de la puerta de hijo, estaba entreabierta, mi curiosidad me puse y me asomé, y lo que vi me dejó de piedra.