Mi madre y yo hemos decidido disfrutar de esta Semana Santa no saliendo de casa para nada.
Aunque en realidad más que disfrutado lo que hemos hecho ha sido gozar hasta el límite de nuestros cuerpos.
Ya llevamos algo más de seis meses viviendo en pareja ( en todos y cada uno de los sentidos, incluido el bíblico).
Si hace un año alguien me hubiesen dicho que Mamá y yo seriamos una apasionada y lasciva pareja no solo no me lo hubiera creído, si no que aparte me hubiese enfadado con esa persona por considerar que podía llegar a tener una relación incestuosa.
Y es que jamás había visto a mi madre como una hembra deseable, no por que no fuese atractiva, que lo es, si no porque nunca la había visto como mujer deseada y deseable, si no como mi cariñosa y amorosa progenitora.
El pasado sábado mientras estábamos desnudos y agotados por una de nuestras sesiones sexuales, me dedique a acariciar su vientre y su vello púbico entre tanto ella se puso a hablar.
Y fue a raíz de esa conversación que me plantee escribir nuestra historia.
A pesar de lo muy cansados que estábamos, lo que contó mi madre nos puso tan cachondos que lo hicimos otra vez.
Eso sin contar la de veces que nos hemos calentado escribiendo estas líneas y otras tantas que nos hemos tenido que saciar haciéndolo salvajemente.
Espero que lo paseis tan bien leyendo, como nosotros escribiendo y fornicando.
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Cuando termino de follar con Mamá, me fascina descansar con mi cabeza encima de su pecho y acariciar suavemente su vientre, recreándome cuando llegó a al monte de Venus.
La razón que le di es que no me habia sentido atraido sexualmente por ella, hasta poco antes de nuestra primera relación sexual.
Y comenzó su relato:
El dia de tu Boda con Patricia, todavía te veía como mi hijo.
No te diré ahora que ese dia estuvieses especialmente atractivo, porque ni lo pensaba, ni lo sentía.
Simplemente era el dia que se casaba mi hijo.
Ese día transcurrió sin más incidencias que las propias de una boda, yo tenía la sensación de sentirme más mayor,estaba feliz por ti y por tu mujer.
A las 22:00 horas estaba ya cansada, asi que decidi volver a casa.
El regreso lo hice con tu tía Agata (que bailo demasiado pegada a ti en varias ocasiones), ya que tu padre se lo estaba pasando muy bien y no quise aguarle la fiesta, más si cabe siendo la boda de su hijo.
Me despedí de tu tía, me duche,me acosté y no tarde casi nada en dormirme.
Cuando me levanté, escuché el agua de la piscina cubierta y no podía ser tu padre debido a que estaría de camino hacia Colombia, se había quedado por tu Boda y cuando terminó la fiesta se fue a un hotel al lado del aeropuerto.
Y es que el viaje era improrrogable.
Vi que eras tu, que estabas nadando en la piscina.
(En este punto, quise hacer un inciso, y mi madre se limitó a decirme que no la interrumpiera hasta que hubiese acabado).
Saliste del agua con un escueto bañador rojo y te empezaste a secar, te pregunte porque no estabas con tu esposa.
Me la cerré al momento teniendo muy claro que habías visto el triángulo que tanto te gusta acariciar ahora.
Me ruborice un poco y te pregunté si habías desayunado, a lo que me dijiste que no, pensé en que me explicaras el porqué del enfado mientras comíamos tranquilamente.
La realidad es que ni comimos pausadamente, ni tampoco conseguí saber el la razon de tu riña con Patricia.
Fuimos a la cocina, a toda la familia nos gustaba el zumo de naranja recién exprimido, por ello prepare el exprimidor y fui a coger varias naranjas.
La caja de las naranjas está en un armario bajo justo al lado del fregadero, así que me agache para coger unas cuantas.
En una abrir y cerrar de ojos me vi con la cara pegada al mármol de la cocina, la bata levantada hasta la cintura y con todo tu aparato presionando mis piernas con ánimos de acercarse lo máximo posible a mi coño.
Tu me aguantabas la espalda con una mano para que mantuviese la posición en el marmol.
La realidad es que no estaba asustada, aunque sí muy cohibida, eres mi hijo y por ello no tenía miedo, la situación no me excitaba nada, es mas mi gran preocupación aunque te parezca grotesca era que me penetrases sin ningún tipo de lubricación y me hicieses daño en la vagina.
Aparte de las repercusiones en el respeto que tendría entre nosotros
En ese momento, me abriste las piernas lo suficiente para que tu polla se acomodase en el espacio que tenemos las mujeres entre los muslos.
Aunque el marmol era algo incomodo por lo frio, empecé a asumir que iba a ser empalada por ti.
Y justo en en ese momento, me dije a mi misma, que lo mejor es que todo acabase lo antes posible y de la mejor manera.
Te dije algo avergonzada:
Me descubrí a mi misma pensando en el tamaño del Pene de mi hijo, en el cual no me había fijado en la piscina, intente darme una idea de su grosor y la longitud sintiendo lo que tenía entre las piernas.
Empezaba a pensar con lascivia y notaba que mi parte de madre estaba desapareciendo rápidamente eclipsada por mis ganas de ser follada.
Cada vez me excitaba mas, era una sensación extraña mezcla de un deseo brutal de ser poseída por un hombre y el rechazo que me producía el hecho de que ese hombre era mi hijo.
Notaba que tenía todo el coño muy mojado, de hecho estaba empezando a humedecer tu polla y la parte interna de mis piernas.
Me coges en volandas y me sientas en el borde de la mesa de madera de la cocina, y me empiezas a besar los pechos, mis pezones están muy sensibles, cuando le pasas la lengua empiezo a sentir que en cualquier momento voy a tener un orgasmo, nunca en mi vida había experimentado uno sin haber sido penetrada.
Por fuera yo tenía cara de Poker, no sería correcto que pensaras que estaba gozando siendo tu madre, pero mi cuerpo me estaba traicionando, mi cuerpo estaba diciendote a gritos justo lo contrario.
Siempre he pensado que lloraba más por la idea de que al final no me follases, que por la de que íbamos a cometer incesto.
Me miraste a los ojos, acercaste mis caderas hacia ti y prácticamente me introdujiste casi toda tu carne (19 Centimetros) de golpe.
Más que el tamaño del pene era su grosor, creo que por vez primera me sentía realmente llena de hombre hasta los topes.
Te separaste un poco y me miró a los ojos y me dijo;
En ese justo momento, empecé a temblar, acababa de tener el orgamo mas potente de mi vida, pensaba que me iba a desmayar por la intensidad.
Te cogí fuerte del pelo, queria que me penetraras más intensamente y con más fuerza.
Ya no estaban madre e hijo, sino dos bestias salvajes copulando, te arañe la espalda, tu en vez de quejarte, impactabas más fuerte en mi cuerpo, tenia la sensación de que me ibas a partir en dos y eso me excitaba aun mas.
Otro nuevo Orgasmo, esta vez se me fue la cabeza, creo que incluso puse los ojos en blanco.
Ahora el que temblabas eras tu, se acercaba el momento en el que ibas a llenar de esperma el mismo lugar del que saliste años atrás.
Es sorprendente y paradójico a la vez, pensar en todo el dolor que me produjiste al salir cuando naciste y todo el placer que me estaba produciendo el que volvieras a entrar dentro de mi.
Escucho el sonido que producen tus embestidas en mi cuerpo y me excito aun mas, y es que cuando pienso que he llegado al límite de capacidad de mi placer, me doy cuenta de que voy a experimentar otro nuevo nivel de gozo.
Siento que llega otro orgasmo y este llega tan fuerte que tengo la sensación de que me orinado encima, aunque no me queda claro si la humedad es debida a mis flujos o a la posible orina, de todas maneras a estas alturas a quién le importa.
Bombeas dos veces más y te aprietas contra mí, mientras te tiembla todo el cuerpo, te quedas quieto unos segundos y me vuelves a mirar a los ojos.
Pasaron varias horas, no dejaba de pensar en ese polvazo, no sin cierto remordimiento, aunque con unas ansias enfermizas de repetirlo.
No quería masturbarme aunque tenía muchas ganas, por que despues de haberte probado sería un mal sucedáneo de ti, utilizar mis manos.
Entre otras cosas pensé que las cenas de navidad ya no serían lo mismo, asumia que habíamos cruzado una puerta que para bien o para mal nos había cambiado en nuestra forma de querernos, antes éramos madre e hijo y ahora éramos amantes.
Cuando estaba anocheciendo te llame pero no me cogias el telefono, asi que me decidi a llamar a Patricia:
Cuando termine de hablar con Patricia me vestí con la ropa interior más sexy que encontré y con un vestido ajustado, hacía muchos años que no me lo ponía.
Al rato, tu entrabas por la puerta y mientras me mirabas de arriba abajo me decías;
Confieso que al llamarme Puta empecé a mojar mis braguitas y al pensar la noche que tenía por delante, empecé a sonrojarme pero no de vergüenza si no de puro deseo.
Para demostrarte que era tu Puta, te quise bajar la cremallera del pantalón y hacerte una mamada.
Aquella violencia contenida me estaba poniendo a mil , esperaba que te quitaras la ropa y me empalaras inmediatamente, pero no te quitaste ninguna prenda.
En vez de eso, me tumbaste en la cama con las piernas abiertas y empezaste a lamerme el coño, me daba un poco de reparo ya que lo tenía muy mojado debido a la excitación.
Lengua dentro, lengua fuera, sin embargo lo que más me cautivaba y agradaba era como te dedicabas a acariciar con la lengua haciendo circulos alrededor de mi clitoris.
Mientras tanto, en algunas ocasiones jugabas con mis pezones con las puntas de tus dedos, me sentía abrumada por tanto placer, cuando llegó el primer orgasmo, pensaba que con la pequeña ola de fluido que se habría generado en mi vagina, pararias de lamer y chupar, pero muy al contrario intensificaste mas tus lamidas, lo cual me llevó al segundo orgasmo, esta vez te cogi del pelo tan fuerte que pensé que te haría daño, también me di cuenta de que estaba chillando, menos mal que los vecinos más cercanos estaban a un kilometro.
Mire el reloj, eran las 02:30 de la madrugada, no me podía creer lo rapido que estaba pasando el tiempo y todavia no habiamos hablado de la naturaleza del regalo.
En cuanto detectaste mi segundo orgasmo paraste, te levantaste y te fuiste de la habitación.
Al cabo de 10 minutos apareciste con una bolsa de cuero en una mano, todavía estabas vestido.
Y empezaste a quitarte la ropa, sin prisa, hasta que los dos estuvimos desnudos.
Por primera vez te mire con detenimiento, me sorprendia el grueso de tu pene y me excitaba pensar que era tu esclava sexual.
Empezaste a acariciarme, tus dedos rozaban mi piel de tal manera que parecía que no me tocasen, era prácticamente un sutil roce, no había parte de mi cuerpo que dejases sin palpar de esa manera.
De súbito, metiste la mano en la bolsa de cuero y sacaste una botellita de aceite para masaje.
Y empezaste el mismo proceso de antes pero esta vez con aceite, esta vez note que tenias predilección por mis caderas y mi pubis.
Esta vez empezaste a abrir mis nalgas, ibas embadurnado todo sin dejar un solo milímetro sin engrasar.
De pronto, me empezaste a jugar con mi esfínter presionando poco a poco, después de unos minutos introdujiste un dedo.
La sensación era placentera pero no tanto como cuando penetrabas mi vagina, era agradable, hasta que me introdujiste dos dedos, di un respingo y en ese momento metista la mano en la bolsa de cuero y sacaste un tarro en el que lei LUBRIFIST.
Te llenaste las manos de ese unguento y volviste a introducirme un dedo y despues dos, entonces me dijiste que mirase al lado contrario a la bolsa de cuero, asi que sospeche que ibas a sacar algo de la bolsa.
Mientras metías y sacabas los dedos, empecé a escuchar un sonido muy parecido al de una máquina de afeitar, aunque algo menos ruidoso.
Mientras me metias los dedos en el esfinter, me masajeabas con el vibrador toda mi vagina, con lo cual me estaba empezando a poner muy cachonda, y comence a mover el culo como buscando que metieras mas adentro el consolador.
Ya estaba otra vez a punto para un buen orgasmo, cuanto más me movia mas caliente me ponía, en menos de un minuto estaba orgasmando.
Justo acabado ese orgasmo, me metiste el vibrador en el culo, primero la puntita y lo movia, luego un poco mas, hasta que me lo introdujiste todo.
Era una sensación muy extraña, tener todo aquello metido en el culo, aunque pensaba que me daría más placer.
Lo sacaste unos centímetros y con el vibrador dentro me dijiste que me pusiese a cuatro patas.
Llegado este momento, te pusiste de pie al lado de la cama y me dijiste que te mirara, y lo hice:
Así que se puso detras mio y sacó lentamente y con mucho cuidado el vibrador, en cuanto lo tuve fuera, puso su polla en la entrada de mi esfinter y empezó a apretar.
Entro la punta y notaba algo de dolor, pero lo podía soportar, con las manos empezó a acariciarme el clítoris, lo cual me relajo un poco y tambien me hizo perder el enfoque en el leve dolorcillo que tenía en mi trasero.
Fue entonces cuando sin querer hizo un movimiento brusco y me dolio……………………………………………………...
En ese momento desperté y me di cuenta de que había sido un calenturiento e incestuoso sueño erótico y me habia emociado tanto que me metí en sueños el dedo en el esfinter, y con la uña me hice un poco de daño, cosa que me habia despertado .
A partir de ese momento, nunca te vi igual, aunque nunca intente nada, ya que Patricia y a ti os veía muy felices, hasta que os divorciasteis.
Ni siquiera lo intente cuando poco después murió tu padre, tampoco me atreví a decirte nada.
Vi el cielo cuando dejaste tu piso de alquiler y te viniste a vivir conmigo, supe que en algún momento tendría una oportunidad y así fue.
De vez en cuando lo hacemos con la bata, lo que le da un morbo añadido a nuestras sesiones.
Estoy en el suelo del gimnasio que tenemos en casa, con las piernas totalmente abiertas y la vagina algo dolorida por la fuerza de las embestidas del hombre vencido por el cansancio y la eyaculación que le han producido el polvo más salvaje y brutal de nuestras vidas.
Su pene sigue dentro de mi y si bien ha perdido parte de su dureza y tamaño, no creo que tarde mucho en recuperarse, mientras le toco el pelo a ese macho y le susurro que deseo ser follada otra vez, que me da igual por donde o como.
Me llamo Helena, esto no dejaría de ser otra intensa y potente relación sexual mas si no fuese, porque el hombre que está entre mis piernas y dentro de mí, el hombre que ha vaciado su esperma dentro de mí, el hombre que me ha hecho gritar de placer no es otro que Javier, mi querido hijo.
Llevaba años deseando verme en esta situación y todavía no creo que lo haya conseguido, me miro en el espejo y veo el reflejo de nuestros cuerpos, y mi cara está iluminada por la felicidad.
Soy la madre y la amante de mi hijo, qué mayor muestra de entrega y amor puedo darle mas allá de ser suya de todas las maneras posibles.
Algunas madres que deseáis sexualmente a vuestros hijos, os preguntareis ¿como lo ha conseguido?.
Algunas de las lectoras de esta web que estén leyendo mi historia, me recordaran ya que entraba en todas las salas de chat con la temática de incesto, y en ellas llegaba a conclusión de que las prisas no eran buenas, y que debía ser tan persistente como discreta.
Os voy a poner en antecedentes, mi hijo Javier está divorciado desde hace algo más de dos años y yo soy viuda desde hace 22 meses..
Javier se vino a vivir conmigo hace unos 11 meses cuando se le acabó el alquiler de su piso, se lo sugerí yo, convenciendolo con la excusa de que ahorraria en gastos y tambien asi me hacia compañia despues de haber perdido a su padre en un accidente de tráfico.
A mi mi hijo me atraía desde que el dia se casó con Patricia
Sin embargo, su matrimonio,su padre, mis vergüenzas y mis miedos eran un impedimento.
La vida se encargó muy a pesar mío de eliminar las dos primeras, me encargaria yo misma de las dos posteriores.
Aunque llevaba años yendo al gimnasio, desde hacía un año me habia tomado mas en serio los ejercicios, queria estar lo mejor posible para mi hijo.
Recuerdo que soportaba sesiones muy intensas de sentadillas, imaginando que la polla de mi hijo estaría debajo y me costaba mucho menos subir y bajar.
Me apunte a un cursillo de danza del vientre y me preparé para mi primer intento.
No me había puesto sujetador, para que los movimientos de mis pechos incitaran mucho más a mi hijo, tampoco llevaba braguitas, me había puesto el pantalón de felpa, porque sabía que en cuanto empezase a bailar me mojaría por la excitación de la situación .
En la cintura llevaba una cadena muy fina casi imperceptible. con otras cadenitas que colgaban de ella, mi profesora decía que acrecentaba mucho más el erotismo del baile.
Paso egipcio, Baile de cadera,Brazos de serpiente…….
Esto lo hacía mientras le miraba a la cara, estaba tranquilo, así que pase a los movimientos más voluptuosos.
Me puse de perfil y hice el Movimiento del Camello, que es mover la pelvis hacia delante y hacia atrás, al mismo tiempo que se mueven los brazos.
Y por último el Ocho que es mover la pelvis en forma de un ocho tumbado , para ello me volvi a poner de frente, lo volví a mirar a la cara.
Lo notaba algo cohibido, se me escapó una mirada hacia su paquete, me daba la sensación de que le había crecido, pero no estaba del todo segura, así que me puse en frente de él con los brazos en jarras y le pedi su opinion:
Deje la puerta del baño entornada, un palmo de abertura, me quite la camiseta y me quite los pantalones de felpa, y efectivamente estaban mojados con mis fluidos , estaba tan lubricada que si hubiera entrado Javier y me hubiera metido su polla, esta hubiera resbalado hacia dentro por grande que fuese.
Mientras me duchaba tuve la sensación de que Javier espiaba en la puerta, pero no estaba segura.
Después de ducharme, me puse un pijama corto, fui a su habitación, tenía la puerta cerrada y tardó un momento en decirme que abriese, se le veía nervioso, como cuando lo pille masturbandose a sus 14 años, estaba sentado en la cama tapado hasta la cintura.
Tres minutos después escuche como la cerraba con cuidado.
Intuía que se estaba masturbando, lo cual hizo que me pusiese muy caliente, esa noche me masturbe tres veces pensando en que en la otra habitación estaba mi hijo haciendo lo mismo.
Esa mañana decidí tirar jugarmela todas a una.
Era Sábado y mi hijo Javier, los fines de semana se iba a correr una hora y después se pasaba otra hora en la piscina cubierta de casa.
Le propuse ir a correr con él y me dijo que sí, pero que por favor mantuviese su ritmo.
Aunque me costó mantenerlo, aguante la hora, en el gimnasio en la cinta de correr siempre iba a buen ritmo.
Cuando llegamos a casa, nos duchamos cada uno en su habitación y nos pusimos cómodos.
Javier, pantalones cortos de chándal y camisa de ejercicio y yo con el pantalón de chándal de franela y un top de ejercicio.
Le dije que en vez de la piscina, podía enseñarme lucha libre, disciplina que aprendió en Estados Unidos cuando estuvo estudiando unos modulos.
Me empezó a enseñar los movimientos básicos, así que empezamos a luchar, le dije que tuviese cuidado conmigo debido a las diferencias de altura y de peso.
Cuando el me hacía una llave, si dejaba sus partes íntimas cerca de mi, yo aguantaba un poco y daba un golpe en el Tatami, para rendirme.
En una ocasión, en una de las posiciones se quedó tumbado encima de mí con su paquete rozando mi culo, en otra llegó a parecer que estábamos haciendo el misionero.
La cosa se puso tensa cuando me puse encima de él ( se dejaba ganar aposta) y con sus brazos apresados por los mios en el suelo, empecé a mover mi pelvis golpeando arriba y abajo, el se quedo quieto y entonces lo hice de izquierda a derecha.
Me levante y seguimos.
Notaba su erección y supe que era el momento de echar toda la carne al asador, así que cuando tuve la oportunidad me puse encima de su pecho y acerque mi monte de Venus a su cara, cerca de su nariz, apresando sus brazos con mis piernas.
Hace años lei un libro sobre sexologia, en el cual se plantaeba que si una mujer excitada conseguía que un hombre percibiese el olor de su vagina, las feromonas convertirían al hombre en una animal en celo.
Pelvis hacia delante, hacia atrás, una y otra vez, izquierda derecha,…………..
Pensaba que golpearía con la mano en el suelo, como signo de rendición, pero lo que hizo fue levantarse y levantarme con toda su fuerza, se puso de pie, yo también lo estaba y se alejó unos metros.
Y yo que pensaba que ya lo tenia en el bote, empezaba a decepcionarme, se escapo mi vista hacia su paquete y vi que aquello estaba a punto de estallar, y digo aquello no tanto por el tamaño, sino por el grueso que se sospechaba en el pantalón de chándal.
Ya no sabia que pensar, de repente mi hijo dice:
El se quito toda la ropa aunque el pantalón le costó un poco más por el nivel de erección, a mi se me escapó una miradita hacia aquel aparato.
Me alteró bastante verlo totalmente erecto y sobre todo me sobrecogió el grueso que tenía.
Note una gotita de mis líquidos resbalando por la parte interna de mi muslo, estaba muy mojada, nunca que en toda mi vida, había estado tan caliente.
Como un relámpago, me vi en el suelo, con las piernas abiertas y cogidas por mi hijo a la altura del talón y con su pollón en la entrada de mi coño.
Mi hijo movió las caderas para encontrar una mejor posición para penetrarme, en cuanto notó mi vagina, me introdujo toda su polla dentro.
Arquee la espalda al sentir todo aquello dentro, no por dolor, sino porque estaba teniendo un orgasmo brutal, parecía una versión femenina de un eyaculador precoz, orgasmando solo con ser penetrada.
Esa sensación de sentirte llena por dentro, de estar ocupada en su totalidad por la herramienta de tu hombre y sobre todo el ser poseída de una forma tan brutal por ese ancho pene me había provocado un orgasmo bestial.
Estaba segura que si no estuviese tan lubricada, lo estaría pasando mal, las embestidas eran muy fuertes y notaba como frotaba su pene con las paredes de mi vagina.
Me escuchaba a mi misma, soltando gemidos.
Mi hijo me miraba a los ojos y se movía como si fuese una máquina, imperturbable.
Yo le tocaba el pecho y acariciaba sus abdominales, mientras el seguía con su mete-saca.
Acerca mis piernas a su cuerpo y las apoya en su cuerpo, deja de cogerme de los talones y con las manos libres y sin interrumpir sus embestidas, me toca la cara, los labios, el cuello, de forma muy lenta, los hombros y se entretiene en mis pechos, acariciándome los pezones.
El contraste del moreno de la piel de mi hijo y mi piel blanca me excita mucho, contrasta con mis pezones rosados totalmente empitonados.
Vuelvo a arquear la espalda, el cúmulo de sensaciones, las violentas arremetidas de mi hijo, el sentirme llena de macho por dentro, el haber conseguido mi meta de follarme a mi hijo, se acumulan en este orgasmo, que me deja al borde del desmayo.
Suelto un chillido que me sale del alma, mi hijo ni se inmuta ante esa sonora muestra de satisfacción sexual.
Abandona mis pechos y baja a mi abdomen, juega con mi ombligo haciendo círculos con sus dedos, deja el ombligo y explora con sus manos mi vello púbico, se recrea en él unos segundos, acto seguido, me acaricia las caderas.
Dentro, fuera, dentro, fuera, sin interrupciones y sin bajar un ápice la fuerza de las acometidas.
Pasa de las caderas, a mi culo.
Una vez en mi culo, me separa las nalgas con las dos manos, sin parar de follarme.
Me abre el culo lo máximo que puede sin hacerme daño, como mujer esa sensación de estar totalmente abierta y expuesta es el summun de las sensaciones.
Arqueo la espalda, viene otro orgasmo, este me deja sin sentido unos segundos, o minutos o horas, no lo se.
Estoy tan saturada de placer, que no tengo control sobre el tiempo.
De mi especie de desvanecimiento, me saca el hecho de que mi hijo con una mano me mantiene abiertas las nalgas y con la otra me acaricia el esfinter y llega a introducirme un dedo.
Mi hijo aumenta el ritmo de las embestidas.
El dedo se mueve hacia delante y hacia atrás, arqueo la espalda para recibir mejor la polla de mi hijo y el dedo travieso que se ha metido en mi culete.
Tengo la sensación de que a mi hijo le queda poco para llenarme de leche, pensando en ello y sintiendo todas mis partes bajas penetradas tengo otro orgasmo.
Segundos después de mi climax, mi hijo me vuelve a coger por los talones y me separa las piernas lo máximo posible, y me da una última embestida que casi me parte en dos.
Noto cómo mengua su aparato, creo que no la va a sacar de dentro mío.
Sin embargo, sale de mi, es curioso pero escucho un sonido de vacío cuando mi hijo saca su polla y siento como mi vagina se contrae.
Me quedo en el suelo, me tumbó de lado y miró la polla de mi hijo, está a la mitad y todavía está imponente en su grueso.
Se ducha y desaparece de casa.
Son las 12:00 del mediodía, me ducho con tranquilidad y me relajo escuchando musica, me toco el cuerpo pensando en mi hijo, tengo ganas de masturbarme, pero creo que lo mejor es reservarse, por lo que pudiese pasar.
He notado que cuando ando, siento muchisimo mas las caderas, lo achaco al sexo salvaje que he tenido con mi hijo.
Me llama Agata y me invita a comer en una Pizzería que han inaugurado unos amigos suyos, ahora recuerdo que me dijo que iríamos hoy.
Mientras estamos comiendo empezamos a hablar.
Seguimos hablando de cosas intrascendentes y luego nos fuimos de compras.
Llegue a las 20:00 horas a casa, ya era oscuro y Javier ya estaba en casa, Agata entró para despedirse de Javier al que hacía unas semanas que no veía.
Le dio un beso en la mejilla y le estampo sus grandes pechos en el brazo, le dijo adiós y cerró la puerta.
En cuanto el coche desapareció, me dio un beso muy apasionado en la boca.
Las luces del techo de la Piscina estaban apagadas, como iluminación estaban la de la propia piscina y unas cuantas velas repartidas estratégicamente por toda la estancia.
Se escuchaba música de fondo, la canción era preciosa y muy adecuada para la ocasion:
Swimming Home - Evanescence
Me señaló la escalerilla de la piscina, me acerque a ella y cuando me metí en el agua me di cuenta que estaba a la temperatura del cuerpo.
Era una sensación muy agradable en todos los sentidos.
Me pidió que nadara un poco y lo hice, eso sí abriendo las piernas lo más posible.
Mi hijo se acercó a mí y me beso, estábamos en medio de la piscina abrazados.
Lo bese con pasión.
Me cogi a su culo y a su nuca cuando tuve el segundo orgasmo.
Esa noche, lo hicimos dos veces mas, en la cama.
Ya han pasado seis meses desde aquel dia, de cara a la familia y a la calle nos comportamos como madre e hijo, pero en casa somos como una pareja de adolescentes.
Aunque en realidad más que disfrutado lo que hemos hecho ha sido gozar hasta el límite de nuestros cuerpos.
Ya llevamos algo más de seis meses viviendo en pareja ( en todos y cada uno de los sentidos, incluido el bíblico).
Si hace un año alguien me hubiesen dicho que Mamá y yo seriamos una apasionada y lasciva pareja no solo no me lo hubiera creído, si no que aparte me hubiese enfadado con esa persona por considerar que podía llegar a tener una relación incestuosa.
Y es que jamás había visto a mi madre como una hembra deseable, no por que no fuese atractiva, que lo es, si no porque nunca la había visto como mujer deseada y deseable, si no como mi cariñosa y amorosa progenitora.
El pasado sábado mientras estábamos desnudos y agotados por una de nuestras sesiones sexuales, me dedique a acariciar su vientre y su vello púbico entre tanto ella se puso a hablar.
Y fue a raíz de esa conversación que me plantee escribir nuestra historia.
A pesar de lo muy cansados que estábamos, lo que contó mi madre nos puso tan cachondos que lo hicimos otra vez.
Eso sin contar la de veces que nos hemos calentado escribiendo estas líneas y otras tantas que nos hemos tenido que saciar haciéndolo salvajemente.
Espero que lo paseis tan bien leyendo, como nosotros escribiendo y fornicando.
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Cuando termino de follar con Mamá, me fascina descansar con mi cabeza encima de su pecho y acariciar suavemente su vientre, recreándome cuando llegó a al monte de Venus.
- ¿ Hijo, has pensado alguna vez en el momento en el que empezamos a sentir deseo el uno por el otro?.
La razón que le di es que no me habia sentido atraido sexualmente por ella, hasta poco antes de nuestra primera relación sexual.
- Estas equivocado, hace ya unos cuantos años que te veía con ojos lujuriosos.
Y comenzó su relato:
El dia de tu Boda con Patricia, todavía te veía como mi hijo.
No te diré ahora que ese dia estuvieses especialmente atractivo, porque ni lo pensaba, ni lo sentía.
Simplemente era el dia que se casaba mi hijo.
Ese día transcurrió sin más incidencias que las propias de una boda, yo tenía la sensación de sentirme más mayor,estaba feliz por ti y por tu mujer.
A las 22:00 horas estaba ya cansada, asi que decidi volver a casa.
El regreso lo hice con tu tía Agata (que bailo demasiado pegada a ti en varias ocasiones), ya que tu padre se lo estaba pasando muy bien y no quise aguarle la fiesta, más si cabe siendo la boda de su hijo.
Me despedí de tu tía, me duche,me acosté y no tarde casi nada en dormirme.
Cuando me levanté, escuché el agua de la piscina cubierta y no podía ser tu padre debido a que estaría de camino hacia Colombia, se había quedado por tu Boda y cuando terminó la fiesta se fue a un hotel al lado del aeropuerto.
Y es que el viaje era improrrogable.
Vi que eras tu, que estabas nadando en la piscina.
(En este punto, quise hacer un inciso, y mi madre se limitó a decirme que no la interrumpiera hasta que hubiese acabado).
Saliste del agua con un escueto bañador rojo y te empezaste a secar, te pregunte porque no estabas con tu esposa.
- Nos hemos enfadado y necesitaba un poco de relajación nadando un rato.
Me la cerré al momento teniendo muy claro que habías visto el triángulo que tanto te gusta acariciar ahora.
Me ruborice un poco y te pregunté si habías desayunado, a lo que me dijiste que no, pensé en que me explicaras el porqué del enfado mientras comíamos tranquilamente.
La realidad es que ni comimos pausadamente, ni tampoco conseguí saber el la razon de tu riña con Patricia.
Fuimos a la cocina, a toda la familia nos gustaba el zumo de naranja recién exprimido, por ello prepare el exprimidor y fui a coger varias naranjas.
La caja de las naranjas está en un armario bajo justo al lado del fregadero, así que me agache para coger unas cuantas.
En una abrir y cerrar de ojos me vi con la cara pegada al mármol de la cocina, la bata levantada hasta la cintura y con todo tu aparato presionando mis piernas con ánimos de acercarse lo máximo posible a mi coño.
Tu me aguantabas la espalda con una mano para que mantuviese la posición en el marmol.
- Javier, soy tu madre ¿que crees que estás haciendo?.
- Desde que he visto tu coño, para mi solo eres Helena.
- Javier, piensa bien lo que me vas a hacer, piensa en las consecuencias.
- Helena, abre un poco más las piernas, me duele la polla y es que no le gusta estar doblada.
La realidad es que no estaba asustada, aunque sí muy cohibida, eres mi hijo y por ello no tenía miedo, la situación no me excitaba nada, es mas mi gran preocupación aunque te parezca grotesca era que me penetrases sin ningún tipo de lubricación y me hicieses daño en la vagina.
Aparte de las repercusiones en el respeto que tendría entre nosotros
En ese momento, me abriste las piernas lo suficiente para que tu polla se acomodase en el espacio que tenemos las mujeres entre los muslos.
- Que alivio, me empezaba a doler la Polla, ahora ya estoy más cómodo, este hueco está muy calentito, Querida Helena, me parece que voy a probar tu sabor.
- Apreciada Helena, creo que nos tendremos que esperar un poquito, todavía no está el caldo preparado, seguiré moviendolo.
Aunque el marmol era algo incomodo por lo frio, empecé a asumir que iba a ser empalada por ti.
Y justo en en ese momento, me dije a mi misma, que lo mejor es que todo acabase lo antes posible y de la mejor manera.
Te dije algo avergonzada:
- Si ves que no estoy suficientemente lubricada puedes ir a mi habitación allí tengo vaselina en mi cajón.
- Prefiero utilizar lubricación más natural y estando en la cocina utilizaria aceite de Oliva, no soy partidario de la saliva a no ser que no haya otra cosa, sin embargo el tema de la lubricación lo dejaremos para tu ojete.
Me descubrí a mi misma pensando en el tamaño del Pene de mi hijo, en el cual no me había fijado en la piscina, intente darme una idea de su grosor y la longitud sintiendo lo que tenía entre las piernas.
Empezaba a pensar con lascivia y notaba que mi parte de madre estaba desapareciendo rápidamente eclipsada por mis ganas de ser follada.
Cada vez me excitaba mas, era una sensación extraña mezcla de un deseo brutal de ser poseída por un hombre y el rechazo que me producía el hecho de que ese hombre era mi hijo.
Notaba que tenía todo el coño muy mojado, de hecho estaba empezando a humedecer tu polla y la parte interna de mis piernas.
- Has visto, mi deseada Helena como no necesitabas engrasar tu coñito, sigue haciendo buen caldito, ahora tocar saborearlo.
- Uhmmmm, exquisito está en su punto, en el punto de sal, aunque ahora tengo una duda, no se si follarte en la postura en la que estás o sentarte en la mesa de madera y hacerlo mientras te miro a los ojos.
Me coges en volandas y me sientas en el borde de la mesa de madera de la cocina, y me empiezas a besar los pechos, mis pezones están muy sensibles, cuando le pasas la lengua empiezo a sentir que en cualquier momento voy a tener un orgasmo, nunca en mi vida había experimentado uno sin haber sido penetrada.
Por fuera yo tenía cara de Poker, no sería correcto que pensaras que estaba gozando siendo tu madre, pero mi cuerpo me estaba traicionando, mi cuerpo estaba diciendote a gritos justo lo contrario.
- Por favor, hijo, no lo hagas, es un error del que te arrepentirás toda la vida.
Siempre he pensado que lloraba más por la idea de que al final no me follases, que por la de que íbamos a cometer incesto.
Me miraste a los ojos, acercaste mis caderas hacia ti y prácticamente me introdujiste casi toda tu carne (19 Centimetros) de golpe.
Más que el tamaño del pene era su grosor, creo que por vez primera me sentía realmente llena de hombre hasta los topes.
- Ahora puedes besar al novio.
Te separaste un poco y me miró a los ojos y me dijo;
- Si quieres paramos ahora mismo y aquí no ha pasado nada.
En ese justo momento, empecé a temblar, acababa de tener el orgamo mas potente de mi vida, pensaba que me iba a desmayar por la intensidad.
Te cogí fuerte del pelo, queria que me penetraras más intensamente y con más fuerza.
Ya no estaban madre e hijo, sino dos bestias salvajes copulando, te arañe la espalda, tu en vez de quejarte, impactabas más fuerte en mi cuerpo, tenia la sensación de que me ibas a partir en dos y eso me excitaba aun mas.
Otro nuevo Orgasmo, esta vez se me fue la cabeza, creo que incluso puse los ojos en blanco.
Ahora el que temblabas eras tu, se acercaba el momento en el que ibas a llenar de esperma el mismo lugar del que saliste años atrás.
Es sorprendente y paradójico a la vez, pensar en todo el dolor que me produjiste al salir cuando naciste y todo el placer que me estaba produciendo el que volvieras a entrar dentro de mi.
Escucho el sonido que producen tus embestidas en mi cuerpo y me excito aun mas, y es que cuando pienso que he llegado al límite de capacidad de mi placer, me doy cuenta de que voy a experimentar otro nuevo nivel de gozo.
Siento que llega otro orgasmo y este llega tan fuerte que tengo la sensación de que me orinado encima, aunque no me queda claro si la humedad es debida a mis flujos o a la posible orina, de todas maneras a estas alturas a quién le importa.
Bombeas dos veces más y te aprietas contra mí, mientras te tiembla todo el cuerpo, te quedas quieto unos segundos y me vuelves a mirar a los ojos.
- Adorada Helena, mañana debo irme de viaje de bodas a Australia, así que debo recibir tu regalo, tu mejor regalo, así que vete a duchar y espérame en la cama que debo reponerme de este encuentro.
Pasaron varias horas, no dejaba de pensar en ese polvazo, no sin cierto remordimiento, aunque con unas ansias enfermizas de repetirlo.
No quería masturbarme aunque tenía muchas ganas, por que despues de haberte probado sería un mal sucedáneo de ti, utilizar mis manos.
Entre otras cosas pensé que las cenas de navidad ya no serían lo mismo, asumia que habíamos cruzado una puerta que para bien o para mal nos había cambiado en nuestra forma de querernos, antes éramos madre e hijo y ahora éramos amantes.
Cuando estaba anocheciendo te llame pero no me cogias el telefono, asi que me decidi a llamar a Patricia:
- Hola, Helena me has pillado por casualidad ya que me voy a dormir a casa de mis padres, ya que nos vamos a pasar más de 15 días sin veros, Javier acaba de salir para tu casa, pensaba que esta mañana cuando se fue a nadar te lo habría comentado.
Cuando termine de hablar con Patricia me vestí con la ropa interior más sexy que encontré y con un vestido ajustado, hacía muchos años que no me lo ponía.
Al rato, tu entrabas por la puerta y mientras me mirabas de arriba abajo me decías;
- Helena, esta noche estare esperando tu regalo.
- Perdona hijo, tengo dos preguntas, la primera es que ¿por qué me llamas Helena? y la segunda es ¿Cuál es el regalo que tanto ansias?.
Confieso que al llamarme Puta empecé a mojar mis braguitas y al pensar la noche que tenía por delante, empecé a sonrojarme pero no de vergüenza si no de puro deseo.
Para demostrarte que era tu Puta, te quise bajar la cremallera del pantalón y hacerte una mamada.
- Helena, una puta con clase como tu, nunca hace fellatios, eso debes dejarselo a las mujeres que trabajan en la carretera, como veo tu buena disposición, voy a premiarte con una de las tareas que mejor se me dan según todas las mujeres que las han probado.
Aquella violencia contenida me estaba poniendo a mil , esperaba que te quitaras la ropa y me empalaras inmediatamente, pero no te quitaste ninguna prenda.
En vez de eso, me tumbaste en la cama con las piernas abiertas y empezaste a lamerme el coño, me daba un poco de reparo ya que lo tenía muy mojado debido a la excitación.
Lengua dentro, lengua fuera, sin embargo lo que más me cautivaba y agradaba era como te dedicabas a acariciar con la lengua haciendo circulos alrededor de mi clitoris.
Mientras tanto, en algunas ocasiones jugabas con mis pezones con las puntas de tus dedos, me sentía abrumada por tanto placer, cuando llegó el primer orgasmo, pensaba que con la pequeña ola de fluido que se habría generado en mi vagina, pararias de lamer y chupar, pero muy al contrario intensificaste mas tus lamidas, lo cual me llevó al segundo orgasmo, esta vez te cogi del pelo tan fuerte que pensé que te haría daño, también me di cuenta de que estaba chillando, menos mal que los vecinos más cercanos estaban a un kilometro.
Mire el reloj, eran las 02:30 de la madrugada, no me podía creer lo rapido que estaba pasando el tiempo y todavia no habiamos hablado de la naturaleza del regalo.
En cuanto detectaste mi segundo orgasmo paraste, te levantaste y te fuiste de la habitación.
Al cabo de 10 minutos apareciste con una bolsa de cuero en una mano, todavía estabas vestido.
Y empezaste a quitarte la ropa, sin prisa, hasta que los dos estuvimos desnudos.
Por primera vez te mire con detenimiento, me sorprendia el grueso de tu pene y me excitaba pensar que era tu esclava sexual.
Empezaste a acariciarme, tus dedos rozaban mi piel de tal manera que parecía que no me tocasen, era prácticamente un sutil roce, no había parte de mi cuerpo que dejases sin palpar de esa manera.
De súbito, metiste la mano en la bolsa de cuero y sacaste una botellita de aceite para masaje.
Y empezaste el mismo proceso de antes pero esta vez con aceite, esta vez note que tenias predilección por mis caderas y mi pubis.
- ¿Para cuando el regalo?, le pregunté impaciente.
- Deseada Helena, ya queda poco para que me des tu regalo.
Esta vez empezaste a abrir mis nalgas, ibas embadurnado todo sin dejar un solo milímetro sin engrasar.
De pronto, me empezaste a jugar con mi esfínter presionando poco a poco, después de unos minutos introdujiste un dedo.
La sensación era placentera pero no tanto como cuando penetrabas mi vagina, era agradable, hasta que me introdujiste dos dedos, di un respingo y en ese momento metista la mano en la bolsa de cuero y sacaste un tarro en el que lei LUBRIFIST.
Te llenaste las manos de ese unguento y volviste a introducirme un dedo y despues dos, entonces me dijiste que mirase al lado contrario a la bolsa de cuero, asi que sospeche que ibas a sacar algo de la bolsa.
Mientras metías y sacabas los dedos, empecé a escuchar un sonido muy parecido al de una máquina de afeitar, aunque algo menos ruidoso.
Mientras me metias los dedos en el esfinter, me masajeabas con el vibrador toda mi vagina, con lo cual me estaba empezando a poner muy cachonda, y comence a mover el culo como buscando que metieras mas adentro el consolador.
Ya estaba otra vez a punto para un buen orgasmo, cuanto más me movia mas caliente me ponía, en menos de un minuto estaba orgasmando.
Justo acabado ese orgasmo, me metiste el vibrador en el culo, primero la puntita y lo movia, luego un poco mas, hasta que me lo introdujiste todo.
Era una sensación muy extraña, tener todo aquello metido en el culo, aunque pensaba que me daría más placer.
Lo sacaste unos centímetros y con el vibrador dentro me dijiste que me pusiese a cuatro patas.
Llegado este momento, te pusiste de pie al lado de la cama y me dijiste que te mirara, y lo hice:
- Helena, el regalo que quiero que me hagas es que me dejes meter esto dentro de ti, Patricia no me ha dejado hacerlo nunca, tiene miedo de que le rompa el culo, con ese grosor.
Así que se puso detras mio y sacó lentamente y con mucho cuidado el vibrador, en cuanto lo tuve fuera, puso su polla en la entrada de mi esfinter y empezó a apretar.
Entro la punta y notaba algo de dolor, pero lo podía soportar, con las manos empezó a acariciarme el clítoris, lo cual me relajo un poco y tambien me hizo perder el enfoque en el leve dolorcillo que tenía en mi trasero.
Fue entonces cuando sin querer hizo un movimiento brusco y me dolio……………………………………………………...
En ese momento desperté y me di cuenta de que había sido un calenturiento e incestuoso sueño erótico y me habia emociado tanto que me metí en sueños el dedo en el esfinter, y con la uña me hice un poco de daño, cosa que me habia despertado .
A partir de ese momento, nunca te vi igual, aunque nunca intente nada, ya que Patricia y a ti os veía muy felices, hasta que os divorciasteis.
Ni siquiera lo intente cuando poco después murió tu padre, tampoco me atreví a decirte nada.
Vi el cielo cuando dejaste tu piso de alquiler y te viniste a vivir conmigo, supe que en algún momento tendría una oportunidad y así fue.
- Mama, no me podía creer que yo hubiera hecho todo eso el dia de despues de mi boda, ya intuía que sería un sueño, aunque mira como tengo la polla por culpa de tu historia.
- Mama, que ni se te ocurra subirte encima mio, levántate y ve corriendo al lavabo, ponte la bata y móntate encima de tu caballito.
De vez en cuando lo hacemos con la bata, lo que le da un morbo añadido a nuestras sesiones.
Estoy en el suelo del gimnasio que tenemos en casa, con las piernas totalmente abiertas y la vagina algo dolorida por la fuerza de las embestidas del hombre vencido por el cansancio y la eyaculación que le han producido el polvo más salvaje y brutal de nuestras vidas.
Su pene sigue dentro de mi y si bien ha perdido parte de su dureza y tamaño, no creo que tarde mucho en recuperarse, mientras le toco el pelo a ese macho y le susurro que deseo ser follada otra vez, que me da igual por donde o como.
Me llamo Helena, esto no dejaría de ser otra intensa y potente relación sexual mas si no fuese, porque el hombre que está entre mis piernas y dentro de mí, el hombre que ha vaciado su esperma dentro de mí, el hombre que me ha hecho gritar de placer no es otro que Javier, mi querido hijo.
Llevaba años deseando verme en esta situación y todavía no creo que lo haya conseguido, me miro en el espejo y veo el reflejo de nuestros cuerpos, y mi cara está iluminada por la felicidad.
Soy la madre y la amante de mi hijo, qué mayor muestra de entrega y amor puedo darle mas allá de ser suya de todas las maneras posibles.
Algunas madres que deseáis sexualmente a vuestros hijos, os preguntareis ¿como lo ha conseguido?.
Algunas de las lectoras de esta web que estén leyendo mi historia, me recordaran ya que entraba en todas las salas de chat con la temática de incesto, y en ellas llegaba a conclusión de que las prisas no eran buenas, y que debía ser tan persistente como discreta.
Os voy a poner en antecedentes, mi hijo Javier está divorciado desde hace algo más de dos años y yo soy viuda desde hace 22 meses..
Javier se vino a vivir conmigo hace unos 11 meses cuando se le acabó el alquiler de su piso, se lo sugerí yo, convenciendolo con la excusa de que ahorraria en gastos y tambien asi me hacia compañia despues de haber perdido a su padre en un accidente de tráfico.
A mi mi hijo me atraía desde que el dia se casó con Patricia
Sin embargo, su matrimonio,su padre, mis vergüenzas y mis miedos eran un impedimento.
La vida se encargó muy a pesar mío de eliminar las dos primeras, me encargaria yo misma de las dos posteriores.
Aunque llevaba años yendo al gimnasio, desde hacía un año me habia tomado mas en serio los ejercicios, queria estar lo mejor posible para mi hijo.
Recuerdo que soportaba sesiones muy intensas de sentadillas, imaginando que la polla de mi hijo estaría debajo y me costaba mucho menos subir y bajar.
Me apunte a un cursillo de danza del vientre y me preparé para mi primer intento.
- Hijo, acabo de terminar un cursillo de Danza del Vientre, me gustaría tener algún espectador, tu tía Agata me ha visto, pero prefiero que me dé su opinión un hombre.
- Mama, es la primera vez que voy a ver una danza del vientre hecha con albornoz, toda una primicia ¿Como dices que se llama la escuela?.
No me había puesto sujetador, para que los movimientos de mis pechos incitaran mucho más a mi hijo, tampoco llevaba braguitas, me había puesto el pantalón de felpa, porque sabía que en cuanto empezase a bailar me mojaría por la excitación de la situación .
En la cintura llevaba una cadena muy fina casi imperceptible. con otras cadenitas que colgaban de ella, mi profesora decía que acrecentaba mucho más el erotismo del baile.
Paso egipcio, Baile de cadera,Brazos de serpiente…….
Esto lo hacía mientras le miraba a la cara, estaba tranquilo, así que pase a los movimientos más voluptuosos.
Me puse de perfil y hice el Movimiento del Camello, que es mover la pelvis hacia delante y hacia atrás, al mismo tiempo que se mueven los brazos.
Y por último el Ocho que es mover la pelvis en forma de un ocho tumbado , para ello me volvi a poner de frente, lo volví a mirar a la cara.
Lo notaba algo cohibido, se me escapó una mirada hacia su paquete, me daba la sensación de que le había crecido, pero no estaba del todo segura, así que me puse en frente de él con los brazos en jarras y le pedi su opinion:
- Impresionante, a partir de ahora me hago fan de este tipo de baile.
- Aunque creo que siendo tu hijo no soy la persona más adecuadapara ser tu espectador.
- Es muy sensual, rebosa erotismo, me encantaría que mi pareja lo hiciese, si ahora la tuviese.
Deje la puerta del baño entornada, un palmo de abertura, me quite la camiseta y me quite los pantalones de felpa, y efectivamente estaban mojados con mis fluidos , estaba tan lubricada que si hubiera entrado Javier y me hubiera metido su polla, esta hubiera resbalado hacia dentro por grande que fuese.
Mientras me duchaba tuve la sensación de que Javier espiaba en la puerta, pero no estaba segura.
Después de ducharme, me puse un pijama corto, fui a su habitación, tenía la puerta cerrada y tardó un momento en decirme que abriese, se le veía nervioso, como cuando lo pille masturbandose a sus 14 años, estaba sentado en la cama tapado hasta la cintura.
- Hijo, te he visto algo cohibido, si te pasa algo, quiero que confíes en mí.
- Piensa que soy tu madre y estoy para “todo”, “absolutamente todo” lo que necesites.
Tres minutos después escuche como la cerraba con cuidado.
Intuía que se estaba masturbando, lo cual hizo que me pusiese muy caliente, esa noche me masturbe tres veces pensando en que en la otra habitación estaba mi hijo haciendo lo mismo.
Esa mañana decidí tirar jugarmela todas a una.
Era Sábado y mi hijo Javier, los fines de semana se iba a correr una hora y después se pasaba otra hora en la piscina cubierta de casa.
Le propuse ir a correr con él y me dijo que sí, pero que por favor mantuviese su ritmo.
Aunque me costó mantenerlo, aguante la hora, en el gimnasio en la cinta de correr siempre iba a buen ritmo.
Cuando llegamos a casa, nos duchamos cada uno en su habitación y nos pusimos cómodos.
Javier, pantalones cortos de chándal y camisa de ejercicio y yo con el pantalón de chándal de franela y un top de ejercicio.
Le dije que en vez de la piscina, podía enseñarme lucha libre, disciplina que aprendió en Estados Unidos cuando estuvo estudiando unos modulos.
Me empezó a enseñar los movimientos básicos, así que empezamos a luchar, le dije que tuviese cuidado conmigo debido a las diferencias de altura y de peso.
Cuando el me hacía una llave, si dejaba sus partes íntimas cerca de mi, yo aguantaba un poco y daba un golpe en el Tatami, para rendirme.
En una ocasión, en una de las posiciones se quedó tumbado encima de mí con su paquete rozando mi culo, en otra llegó a parecer que estábamos haciendo el misionero.
La cosa se puso tensa cuando me puse encima de él ( se dejaba ganar aposta) y con sus brazos apresados por los mios en el suelo, empecé a mover mi pelvis golpeando arriba y abajo, el se quedo quieto y entonces lo hice de izquierda a derecha.
Me levante y seguimos.
Notaba su erección y supe que era el momento de echar toda la carne al asador, así que cuando tuve la oportunidad me puse encima de su pecho y acerque mi monte de Venus a su cara, cerca de su nariz, apresando sus brazos con mis piernas.
Hace años lei un libro sobre sexologia, en el cual se plantaeba que si una mujer excitada conseguía que un hombre percibiese el olor de su vagina, las feromonas convertirían al hombre en una animal en celo.
Pelvis hacia delante, hacia atrás, una y otra vez, izquierda derecha,…………..
Pensaba que golpearía con la mano en el suelo, como signo de rendición, pero lo que hizo fue levantarse y levantarme con toda su fuerza, se puso de pie, yo también lo estaba y se alejó unos metros.
Y yo que pensaba que ya lo tenia en el bote, empezaba a decepcionarme, se escapo mi vista hacia su paquete y vi que aquello estaba a punto de estallar, y digo aquello no tanto por el tamaño, sino por el grueso que se sospechaba en el pantalón de chándal.
Ya no sabia que pensar, de repente mi hijo dice:
- Mama,si quieres seguir luchando, creo que deberíamos hacerlo en igualdad de condiciones, en el formato de la vieja escuela.
- Hijo, ¿que es la vieja escuela?.
- Mama, en la antigua Grecia, los contendientes luchaban totalmente desnudos, ¿Te atreves?.
- Hijo, te dije ayer que estaba para todo, absolutamente todo.
El se quito toda la ropa aunque el pantalón le costó un poco más por el nivel de erección, a mi se me escapó una miradita hacia aquel aparato.
Me alteró bastante verlo totalmente erecto y sobre todo me sobrecogió el grueso que tenía.
- ¿preparada?, Mama.
Note una gotita de mis líquidos resbalando por la parte interna de mi muslo, estaba muy mojada, nunca que en toda mi vida, había estado tan caliente.
Como un relámpago, me vi en el suelo, con las piernas abiertas y cogidas por mi hijo a la altura del talón y con su pollón en la entrada de mi coño.
Mi hijo movió las caderas para encontrar una mejor posición para penetrarme, en cuanto notó mi vagina, me introdujo toda su polla dentro.
Arquee la espalda al sentir todo aquello dentro, no por dolor, sino porque estaba teniendo un orgasmo brutal, parecía una versión femenina de un eyaculador precoz, orgasmando solo con ser penetrada.
Esa sensación de sentirte llena por dentro, de estar ocupada en su totalidad por la herramienta de tu hombre y sobre todo el ser poseída de una forma tan brutal por ese ancho pene me había provocado un orgasmo bestial.
Estaba segura que si no estuviese tan lubricada, lo estaría pasando mal, las embestidas eran muy fuertes y notaba como frotaba su pene con las paredes de mi vagina.
Me escuchaba a mi misma, soltando gemidos.
Mi hijo me miraba a los ojos y se movía como si fuese una máquina, imperturbable.
Yo le tocaba el pecho y acariciaba sus abdominales, mientras el seguía con su mete-saca.
Acerca mis piernas a su cuerpo y las apoya en su cuerpo, deja de cogerme de los talones y con las manos libres y sin interrumpir sus embestidas, me toca la cara, los labios, el cuello, de forma muy lenta, los hombros y se entretiene en mis pechos, acariciándome los pezones.
El contraste del moreno de la piel de mi hijo y mi piel blanca me excita mucho, contrasta con mis pezones rosados totalmente empitonados.
Vuelvo a arquear la espalda, el cúmulo de sensaciones, las violentas arremetidas de mi hijo, el sentirme llena de macho por dentro, el haber conseguido mi meta de follarme a mi hijo, se acumulan en este orgasmo, que me deja al borde del desmayo.
Suelto un chillido que me sale del alma, mi hijo ni se inmuta ante esa sonora muestra de satisfacción sexual.
Abandona mis pechos y baja a mi abdomen, juega con mi ombligo haciendo círculos con sus dedos, deja el ombligo y explora con sus manos mi vello púbico, se recrea en él unos segundos, acto seguido, me acaricia las caderas.
Dentro, fuera, dentro, fuera, sin interrupciones y sin bajar un ápice la fuerza de las acometidas.
Pasa de las caderas, a mi culo.
Una vez en mi culo, me separa las nalgas con las dos manos, sin parar de follarme.
Me abre el culo lo máximo que puede sin hacerme daño, como mujer esa sensación de estar totalmente abierta y expuesta es el summun de las sensaciones.
Arqueo la espalda, viene otro orgasmo, este me deja sin sentido unos segundos, o minutos o horas, no lo se.
Estoy tan saturada de placer, que no tengo control sobre el tiempo.
De mi especie de desvanecimiento, me saca el hecho de que mi hijo con una mano me mantiene abiertas las nalgas y con la otra me acaricia el esfinter y llega a introducirme un dedo.
Mi hijo aumenta el ritmo de las embestidas.
El dedo se mueve hacia delante y hacia atrás, arqueo la espalda para recibir mejor la polla de mi hijo y el dedo travieso que se ha metido en mi culete.
Tengo la sensación de que a mi hijo le queda poco para llenarme de leche, pensando en ello y sintiendo todas mis partes bajas penetradas tengo otro orgasmo.
Segundos después de mi climax, mi hijo me vuelve a coger por los talones y me separa las piernas lo máximo posible, y me da una última embestida que casi me parte en dos.
Noto cómo mengua su aparato, creo que no la va a sacar de dentro mío.
Sin embargo, sale de mi, es curioso pero escucho un sonido de vacío cuando mi hijo saca su polla y siento como mi vagina se contrae.
Me quedo en el suelo, me tumbó de lado y miró la polla de mi hijo, está a la mitad y todavía está imponente en su grueso.
- Mama, me voy, tengo unos asuntos pendientes, no te preocupes, volveré por la noche.
- Hijo, ¿estás bien?.
Se ducha y desaparece de casa.
Son las 12:00 del mediodía, me ducho con tranquilidad y me relajo escuchando musica, me toco el cuerpo pensando en mi hijo, tengo ganas de masturbarme, pero creo que lo mejor es reservarse, por lo que pudiese pasar.
He notado que cuando ando, siento muchisimo mas las caderas, lo achaco al sexo salvaje que he tenido con mi hijo.
Me llama Agata y me invita a comer en una Pizzería que han inaugurado unos amigos suyos, ahora recuerdo que me dijo que iríamos hoy.
Mientras estamos comiendo empezamos a hablar.
- Helena, tu ayer follaste seguro, tienes la cara totalmente iluminada y andas diferente.
- Querida Agata, eres un poco vulgar, es que esta mañana he ido a correr con Javier y he sudado como nunca y me siento muy bien.
- Helena, eres una mentirosilla, pero ya me enterare.
- Helena, hablando de Javier, desde que se ha divorciado se está poniendo cañón.
- Hermanita Agata, ¿serias capaz de hacerlo con Javier?.
- Helena, no te voy a contestar, pero ya te digo que Silvia, mi querida hija y tu apreciada sobrina me confesó que si se le pusiese a tiro, se lo beneficiaba.
- Viciosilla Agata, mira que sois pervertidas, es tu sobrino y su primo, le dire que no os visite a ver si me lo vais a pervertir.
- Agata, Pues lo visitaremos cuando te vayas de vacaciones.
Seguimos hablando de cosas intrascendentes y luego nos fuimos de compras.
Llegue a las 20:00 horas a casa, ya era oscuro y Javier ya estaba en casa, Agata entró para despedirse de Javier al que hacía unas semanas que no veía.
Le dio un beso en la mejilla y le estampo sus grandes pechos en el brazo, le dijo adiós y cerró la puerta.
En cuanto el coche desapareció, me dio un beso muy apasionado en la boca.
- Mamá, pensaba que se iba a quedar y lo estropearia todo.
- Hijo, Estropear ¿el que?.
- Mama, duchate, desmaquillate y ven desnuda al comedor.
- Mama, no preguntes por favor, simplemente hazlo.
- Mamá, estoy aquí en la piscina.
Las luces del techo de la Piscina estaban apagadas, como iluminación estaban la de la propia piscina y unas cuantas velas repartidas estratégicamente por toda la estancia.
- Quédate delante de la piscina, quiero mirarte detenidamente.
Se escuchaba música de fondo, la canción era preciosa y muy adecuada para la ocasion:
Swimming Home - Evanescence
Me señaló la escalerilla de la piscina, me acerque a ella y cuando me metí en el agua me di cuenta que estaba a la temperatura del cuerpo.
Era una sensación muy agradable en todos los sentidos.
Me pidió que nadara un poco y lo hice, eso sí abriendo las piernas lo más posible.
Mi hijo se acercó a mí y me beso, estábamos en medio de la piscina abrazados.
- Mamá, después de esta mañana, quería demostrarte que no solo íbamos a follar como bestias, esta noche tengo ganas de hacerte el amor pausadamente, como si fueses mi madre.
- Hijo, sabes que esta mañana cuando “luchábamos” y nos quitamos la ropa, pensé que me ibas a follar de pie en la pared.
- Mama, haremos pues el amor dentro de la piscina en una de sus paredes, de pie, estoy cumpliendo todos tus requisitos incluso alguno más.
Lo bese con pasión.
- Hijo, Sabes que es la primera vez que lo hago en una piscina.
- Aunque creo que para ti no es la primera vez en esta piscina.
- Me gusta mucho hacerte reir, pero mucho más si estoy dentro de ti.
Me cogi a su culo y a su nuca cuando tuve el segundo orgasmo.
- Que musica se escucha ahora, no quiero olvidar nada de lo que ha pasado hoy.
- Mama, es un disco de Ivan Torrent, se llama REVERIE.
Esa noche, lo hicimos dos veces mas, en la cama.
Ya han pasado seis meses desde aquel dia, de cara a la familia y a la calle nos comportamos como madre e hijo, pero en casa somos como una pareja de adolescentes.