Una Madre Provoca Sexualmente a su Hijo

heranlu

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Mi madre y yo hemos decidido disfrutar de esta Semana Santa no saliendo de casa para nada.
Aunque en realidad más que disfrutado lo que hemos hecho ha sido gozar hasta el límite de nuestros cuerpos.
Ya llevamos algo más de seis meses viviendo en pareja ( en todos y cada uno de los sentidos, incluido el bíblico).
Si hace un año alguien me hubiesen dicho que Mamá y yo seriamos una apasionada y lasciva pareja no solo no me lo hubiera creído, si no que aparte me hubiese enfadado con esa persona por considerar que podía llegar a tener una relación incestuosa.
Y es que jamás había visto a mi madre como una hembra deseable, no por que no fuese atractiva, que lo es, si no porque nunca la había visto como mujer deseada y deseable, si no como mi cariñosa y amorosa progenitora.
El pasado sábado mientras estábamos desnudos y agotados por una de nuestras sesiones sexuales, me dedique a acariciar su vientre y su vello púbico entre tanto ella se puso a hablar.
Y fue a raíz de esa conversación que me plantee escribir nuestra historia.
A pesar de lo muy cansados que estábamos, lo que contó mi madre nos puso tan cachondos que lo hicimos otra vez.
Eso sin contar la de veces que nos hemos calentado escribiendo estas líneas y otras tantas que nos hemos tenido que saciar haciéndolo salvajemente.
Espero que lo paseis tan bien leyendo, como nosotros escribiendo y fornicando.
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Cuando termino de follar con Mamá, me fascina descansar con mi cabeza encima de su pecho y acariciar suavemente su vientre, recreándome cuando llegó a al monte de Venus.
  • ¿ Hijo, has pensado alguna vez en el momento en el que empezamos a sentir deseo el uno por el otro?.
Le conteste que estaba casi seguro la pasión sexual que había entre nosotros empezó hace un semestre.
La razón que le di es que no me habia sentido atraido sexualmente por ella, hasta poco antes de nuestra primera relación sexual.
  • Estas equivocado, hace ya unos cuantos años que te veía con ojos lujuriosos.
Mi pregunta fue: ¿Desde cuando?.
Y comenzó su relato:
El dia de tu Boda con Patricia, todavía te veía como mi hijo.
No te diré ahora que ese dia estuvieses especialmente atractivo, porque ni lo pensaba, ni lo sentía.
Simplemente era el dia que se casaba mi hijo.
Ese día transcurrió sin más incidencias que las propias de una boda, yo tenía la sensación de sentirme más mayor,estaba feliz por ti y por tu mujer.
A las 22:00 horas estaba ya cansada, asi que decidi volver a casa.
El regreso lo hice con tu tía Agata (que bailo demasiado pegada a ti en varias ocasiones), ya que tu padre se lo estaba pasando muy bien y no quise aguarle la fiesta, más si cabe siendo la boda de su hijo.
Me despedí de tu tía, me duche,me acosté y no tarde casi nada en dormirme.
Cuando me levanté, escuché el agua de la piscina cubierta y no podía ser tu padre debido a que estaría de camino hacia Colombia, se había quedado por tu Boda y cuando terminó la fiesta se fue a un hotel al lado del aeropuerto.
Y es que el viaje era improrrogable.
Vi que eras tu, que estabas nadando en la piscina.
(En este punto, quise hacer un inciso, y mi madre se limitó a decirme que no la interrumpiera hasta que hubiese acabado).
Saliste del agua con un escueto bañador rojo y te empezaste a secar, te pregunte porque no estabas con tu esposa.
  • Nos hemos enfadado y necesitaba un poco de relajación nadando un rato.
Me di cuenta de que me estabas mirando fijamente de arriba a arriba y advertí que tenía la bata medio abierta, resulta que como estaba recién duchada me acosté por comodidad totalmente desnuda.
Me la cerré al momento teniendo muy claro que habías visto el triángulo que tanto te gusta acariciar ahora.
Me ruborice un poco y te pregunté si habías desayunado, a lo que me dijiste que no, pensé en que me explicaras el porqué del enfado mientras comíamos tranquilamente.
La realidad es que ni comimos pausadamente, ni tampoco conseguí saber el la razon de tu riña con Patricia.
Fuimos a la cocina, a toda la familia nos gustaba el zumo de naranja recién exprimido, por ello prepare el exprimidor y fui a coger varias naranjas.
La caja de las naranjas está en un armario bajo justo al lado del fregadero, así que me agache para coger unas cuantas.
En una abrir y cerrar de ojos me vi con la cara pegada al mármol de la cocina, la bata levantada hasta la cintura y con todo tu aparato presionando mis piernas con ánimos de acercarse lo máximo posible a mi coño.
Tu me aguantabas la espalda con una mano para que mantuviese la posición en el marmol.
  • Javier, soy tu madre ¿que crees que estás haciendo?.
  • Desde que he visto tu coño, para mi solo eres Helena.
  • Javier, piensa bien lo que me vas a hacer, piensa en las consecuencias.
  • Helena, abre un poco más las piernas, me duele la polla y es que no le gusta estar doblada.
No solo, no las abrí si no que las cerré un poco más.
La realidad es que no estaba asustada, aunque sí muy cohibida, eres mi hijo y por ello no tenía miedo, la situación no me excitaba nada, es mas mi gran preocupación aunque te parezca grotesca era que me penetrases sin ningún tipo de lubricación y me hicieses daño en la vagina.
Aparte de las repercusiones en el respeto que tendría entre nosotros
En ese momento, me abriste las piernas lo suficiente para que tu polla se acomodase en el espacio que tenemos las mujeres entre los muslos.
  • Que alivio, me empezaba a doler la Polla, ahora ya estoy más cómodo, este hueco está muy calentito, Querida Helena, me parece que voy a probar tu sabor.
Dicho y hecho, pasaste tu mano por delante y acariciando mi vello púbico y llegando a mis labios vaginales, introdujiste un dedo dentro.
  • Apreciada Helena, creo que nos tendremos que esperar un poquito, todavía no está el caldo preparado, seguiré moviendolo.
Y empezaste a mover el dedo, introduciendolo y sacandolo, cubrias mi clítoris con suavidad con tu mano.
Aunque el marmol era algo incomodo por lo frio, empecé a asumir que iba a ser empalada por ti.
Y justo en en ese momento, me dije a mi misma, que lo mejor es que todo acabase lo antes posible y de la mejor manera.
Te dije algo avergonzada:
  • Si ves que no estoy suficientemente lubricada puedes ir a mi habitación allí tengo vaselina en mi cajón.
A la vez que decía esto, empezaba a sentir un calor por todo el cuerpo, ese calentura que tienes cuando estás muy excitada.
  • Prefiero utilizar lubricación más natural y estando en la cocina utilizaria aceite de Oliva, no soy partidario de la saliva a no ser que no haya otra cosa, sin embargo el tema de la lubricación lo dejaremos para tu ojete.
Y dicho esto me dio una cachetada en la nalga.
Me descubrí a mi misma pensando en el tamaño del Pene de mi hijo, en el cual no me había fijado en la piscina, intente darme una idea de su grosor y la longitud sintiendo lo que tenía entre las piernas.
Empezaba a pensar con lascivia y notaba que mi parte de madre estaba desapareciendo rápidamente eclipsada por mis ganas de ser follada.
Cada vez me excitaba mas, era una sensación extraña mezcla de un deseo brutal de ser poseída por un hombre y el rechazo que me producía el hecho de que ese hombre era mi hijo.
Notaba que tenía todo el coño muy mojado, de hecho estaba empezando a humedecer tu polla y la parte interna de mis piernas.
  • Has visto, mi deseada Helena como no necesitabas engrasar tu coñito, sigue haciendo buen caldito, ahora tocar saborearlo.
En ese instante sacaste tu mano de mi entrepierna y te lo metiste en la boca.
  • Uhmmmm, exquisito está en su punto, en el punto de sal, aunque ahora tengo una duda, no se si follarte en la postura en la que estás o sentarte en la mesa de madera y hacerlo mientras te miro a los ojos.
En eso que me ayudas a ponerme en pie y acto seguido me das la vuelta, me desabrochas la bata, la tiras al suelo y me quedo totalmente desnuda.
Me coges en volandas y me sientas en el borde de la mesa de madera de la cocina, y me empiezas a besar los pechos, mis pezones están muy sensibles, cuando le pasas la lengua empiezo a sentir que en cualquier momento voy a tener un orgasmo, nunca en mi vida había experimentado uno sin haber sido penetrada.
Por fuera yo tenía cara de Poker, no sería correcto que pensaras que estaba gozando siendo tu madre, pero mi cuerpo me estaba traicionando, mi cuerpo estaba diciendote a gritos justo lo contrario.
  • Por favor, hijo, no lo hagas, es un error del que te arrepentirás toda la vida.
Dicho esto, empecé a llorar, pensando que con las lágrimas se acabaría todo, por un lado eres mi hijo, sabía que una vez me follases seria un camino sin retorno y por el otro todo mi ser, toda mi naturaleza de hembra necesitaba compulsivamente ser tomada por el macho que tenia enfrente.
Siempre he pensado que lloraba más por la idea de que al final no me follases, que por la de que íbamos a cometer incesto.
Me miraste a los ojos, acercaste mis caderas hacia ti y prácticamente me introdujiste casi toda tu carne (19 Centimetros) de golpe.
Más que el tamaño del pene era su grosor, creo que por vez primera me sentía realmente llena de hombre hasta los topes.
  • Ahora puedes besar al novio.
Después de decirme esto me besaste y me metiste toda la lengua en la boca, mientras bombeabas fuertemente hacia delante y hacia atrás.
Te separaste un poco y me miró a los ojos y me dijo;
  • Si quieres paramos ahora mismo y aquí no ha pasado nada.
Como unica contestacion, me agarre de tu culo con las dos manos y arquee la espalda para que me penetraras mejor.
En ese justo momento, empecé a temblar, acababa de tener el orgamo mas potente de mi vida, pensaba que me iba a desmayar por la intensidad.
Te cogí fuerte del pelo, queria que me penetraras más intensamente y con más fuerza.
Ya no estaban madre e hijo, sino dos bestias salvajes copulando, te arañe la espalda, tu en vez de quejarte, impactabas más fuerte en mi cuerpo, tenia la sensación de que me ibas a partir en dos y eso me excitaba aun mas.
Otro nuevo Orgasmo, esta vez se me fue la cabeza, creo que incluso puse los ojos en blanco.
Ahora el que temblabas eras tu, se acercaba el momento en el que ibas a llenar de esperma el mismo lugar del que saliste años atrás.
Es sorprendente y paradójico a la vez, pensar en todo el dolor que me produjiste al salir cuando naciste y todo el placer que me estaba produciendo el que volvieras a entrar dentro de mi.
Escucho el sonido que producen tus embestidas en mi cuerpo y me excito aun mas, y es que cuando pienso que he llegado al límite de capacidad de mi placer, me doy cuenta de que voy a experimentar otro nuevo nivel de gozo.
Siento que llega otro orgasmo y este llega tan fuerte que tengo la sensación de que me orinado encima, aunque no me queda claro si la humedad es debida a mis flujos o a la posible orina, de todas maneras a estas alturas a quién le importa.
Bombeas dos veces más y te aprietas contra mí, mientras te tiembla todo el cuerpo, te quedas quieto unos segundos y me vuelves a mirar a los ojos.
  • Adorada Helena, mañana debo irme de viaje de bodas a Australia, así que debo recibir tu regalo, tu mejor regalo, así que vete a duchar y espérame en la cama que debo reponerme de este encuentro.
Me fui a la ducha, la sorpresa es que cuando salí totalmente desnuda y preparada para otro asalto, vi que mi hijo ya no estaba en casa.
Pasaron varias horas, no dejaba de pensar en ese polvazo, no sin cierto remordimiento, aunque con unas ansias enfermizas de repetirlo.
No quería masturbarme aunque tenía muchas ganas, por que despues de haberte probado sería un mal sucedáneo de ti, utilizar mis manos.
Entre otras cosas pensé que las cenas de navidad ya no serían lo mismo, asumia que habíamos cruzado una puerta que para bien o para mal nos había cambiado en nuestra forma de querernos, antes éramos madre e hijo y ahora éramos amantes.
Cuando estaba anocheciendo te llame pero no me cogias el telefono, asi que me decidi a llamar a Patricia:
  • Hola, Helena me has pillado por casualidad ya que me voy a dormir a casa de mis padres, ya que nos vamos a pasar más de 15 días sin veros, Javier acaba de salir para tu casa, pensaba que esta mañana cuando se fue a nadar te lo habría comentado.
Le respondí que me había levantado muy tarde y que casi ni nos habíamos visto, y que era toda una muestra de cariño que esta noche hubieran pensado en nosotros sus padres, estando separados para despedirse cada uno de los suyos.
Cuando termine de hablar con Patricia me vestí con la ropa interior más sexy que encontré y con un vestido ajustado, hacía muchos años que no me lo ponía.
Al rato, tu entrabas por la puerta y mientras me mirabas de arriba abajo me decías;
  • Helena, esta noche estare esperando tu regalo.
  • Perdona hijo, tengo dos preguntas, la primera es que ¿por qué me llamas Helena? y la segunda es ¿Cuál es el regalo que tanto ansias?.
Me respondiste que este dia y esta noche no era Helena la madre de Javier, si no que era Helena la puta de Javier y como tal debía entregarse totalmente a mis placeres.
Confieso que al llamarme Puta empecé a mojar mis braguitas y al pensar la noche que tenía por delante, empecé a sonrojarme pero no de vergüenza si no de puro deseo.
Para demostrarte que era tu Puta, te quise bajar la cremallera del pantalón y hacerte una mamada.
  • Helena, una puta con clase como tu, nunca hace fellatios, eso debes dejarselo a las mujeres que trabajan en la carretera, como veo tu buena disposición, voy a premiarte con una de las tareas que mejor se me dan según todas las mujeres que las han probado.
Me cogiste en brazos y me llevaste a la habitación, me miraste a los ojos y pensé que me ibas a besar, pero lo que hiciste fue arrancarme toda la ropa a lo bestia, rompiendo el vestido y las braguitas.
Aquella violencia contenida me estaba poniendo a mil , esperaba que te quitaras la ropa y me empalaras inmediatamente, pero no te quitaste ninguna prenda.
En vez de eso, me tumbaste en la cama con las piernas abiertas y empezaste a lamerme el coño, me daba un poco de reparo ya que lo tenía muy mojado debido a la excitación.
Lengua dentro, lengua fuera, sin embargo lo que más me cautivaba y agradaba era como te dedicabas a acariciar con la lengua haciendo circulos alrededor de mi clitoris.
Mientras tanto, en algunas ocasiones jugabas con mis pezones con las puntas de tus dedos, me sentía abrumada por tanto placer, cuando llegó el primer orgasmo, pensaba que con la pequeña ola de fluido que se habría generado en mi vagina, pararias de lamer y chupar, pero muy al contrario intensificaste mas tus lamidas, lo cual me llevó al segundo orgasmo, esta vez te cogi del pelo tan fuerte que pensé que te haría daño, también me di cuenta de que estaba chillando, menos mal que los vecinos más cercanos estaban a un kilometro.
Mire el reloj, eran las 02:30 de la madrugada, no me podía creer lo rapido que estaba pasando el tiempo y todavia no habiamos hablado de la naturaleza del regalo.
En cuanto detectaste mi segundo orgasmo paraste, te levantaste y te fuiste de la habitación.
Al cabo de 10 minutos apareciste con una bolsa de cuero en una mano, todavía estabas vestido.
Y empezaste a quitarte la ropa, sin prisa, hasta que los dos estuvimos desnudos.
Por primera vez te mire con detenimiento, me sorprendia el grueso de tu pene y me excitaba pensar que era tu esclava sexual.
Empezaste a acariciarme, tus dedos rozaban mi piel de tal manera que parecía que no me tocasen, era prácticamente un sutil roce, no había parte de mi cuerpo que dejases sin palpar de esa manera.
De súbito, metiste la mano en la bolsa de cuero y sacaste una botellita de aceite para masaje.
Y empezaste el mismo proceso de antes pero esta vez con aceite, esta vez note que tenias predilección por mis caderas y mi pubis.
  • ¿Para cuando el regalo?, le pregunté impaciente.
Me hiciste un gesto de silencio y me contestaste:
  • Deseada Helena, ya queda poco para que me des tu regalo.
Dicho esto, me indicaste que me diese la vuelta y me pusiese boca abajo, y seguiste con el masaje, de nuevo con preferencia por mis caderas y mi culo.
Esta vez empezaste a abrir mis nalgas, ibas embadurnado todo sin dejar un solo milímetro sin engrasar.
De pronto, me empezaste a jugar con mi esfínter presionando poco a poco, después de unos minutos introdujiste un dedo.
La sensación era placentera pero no tanto como cuando penetrabas mi vagina, era agradable, hasta que me introdujiste dos dedos, di un respingo y en ese momento metista la mano en la bolsa de cuero y sacaste un tarro en el que lei LUBRIFIST.
Te llenaste las manos de ese unguento y volviste a introducirme un dedo y despues dos, entonces me dijiste que mirase al lado contrario a la bolsa de cuero, asi que sospeche que ibas a sacar algo de la bolsa.
Mientras metías y sacabas los dedos, empecé a escuchar un sonido muy parecido al de una máquina de afeitar, aunque algo menos ruidoso.
Mientras me metias los dedos en el esfinter, me masajeabas con el vibrador toda mi vagina, con lo cual me estaba empezando a poner muy cachonda, y comence a mover el culo como buscando que metieras mas adentro el consolador.
Ya estaba otra vez a punto para un buen orgasmo, cuanto más me movia mas caliente me ponía, en menos de un minuto estaba orgasmando.
Justo acabado ese orgasmo, me metiste el vibrador en el culo, primero la puntita y lo movia, luego un poco mas, hasta que me lo introdujiste todo.
Era una sensación muy extraña, tener todo aquello metido en el culo, aunque pensaba que me daría más placer.
Lo sacaste unos centímetros y con el vibrador dentro me dijiste que me pusiese a cuatro patas.
Llegado este momento, te pusiste de pie al lado de la cama y me dijiste que te mirara, y lo hice:
  • Helena, el regalo que quiero que me hagas es que me dejes meter esto dentro de ti, Patricia no me ha dejado hacerlo nunca, tiene miedo de que le rompa el culo, con ese grosor.
A lo que le conteste que a mi tambien me asustaba, pero que si era lo que quería como regalo es lo que tendría, que como madre se sacrificaria por que su hijo fuese feliz y como puta esperaba darle abundante placer.
Así que se puso detras mio y sacó lentamente y con mucho cuidado el vibrador, en cuanto lo tuve fuera, puso su polla en la entrada de mi esfinter y empezó a apretar.
Entro la punta y notaba algo de dolor, pero lo podía soportar, con las manos empezó a acariciarme el clítoris, lo cual me relajo un poco y tambien me hizo perder el enfoque en el leve dolorcillo que tenía en mi trasero.
Fue entonces cuando sin querer hizo un movimiento brusco y me dolio……………………………………………………...
En ese momento desperté y me di cuenta de que había sido un calenturiento e incestuoso sueño erótico y me habia emociado tanto que me metí en sueños el dedo en el esfinter, y con la uña me hice un poco de daño, cosa que me habia despertado .
A partir de ese momento, nunca te vi igual, aunque nunca intente nada, ya que Patricia y a ti os veía muy felices, hasta que os divorciasteis.
Ni siquiera lo intente cuando poco después murió tu padre, tampoco me atreví a decirte nada.
Vi el cielo cuando dejaste tu piso de alquiler y te viniste a vivir conmigo, supe que en algún momento tendría una oportunidad y así fue.
  • Mama, no me podía creer que yo hubiera hecho todo eso el dia de despues de mi boda, ya intuía que sería un sueño, aunque mira como tengo la polla por culpa de tu historia.
Le mire el pene y lo toque lo tenía durísimo, así que decidí sentarme encima de el y que me empalara con ese trozo de carne a conciencia.
  • Mama, que ni se te ocurra subirte encima mio, levántate y ve corriendo al lavabo, ponte la bata y móntate encima de tu caballito.
Volvi con la bata puesta, estaba tan excitada y tan mojada que entró toda de una sola vez.
De vez en cuando lo hacemos con la bata, lo que le da un morbo añadido a nuestras sesiones.

Estoy en el suelo del gimnasio que tenemos en casa, con las piernas totalmente abiertas y la vagina algo dolorida por la fuerza de las embestidas del hombre vencido por el cansancio y la eyaculación que le han producido el polvo más salvaje y brutal de nuestras vidas.
Su pene sigue dentro de mi y si bien ha perdido parte de su dureza y tamaño, no creo que tarde mucho en recuperarse, mientras le toco el pelo a ese macho y le susurro que deseo ser follada otra vez, que me da igual por donde o como.
Me llamo Helena, esto no dejaría de ser otra intensa y potente relación sexual mas si no fuese, porque el hombre que está entre mis piernas y dentro de mí, el hombre que ha vaciado su esperma dentro de mí, el hombre que me ha hecho gritar de placer no es otro que Javier, mi querido hijo.
Llevaba años deseando verme en esta situación y todavía no creo que lo haya conseguido, me miro en el espejo y veo el reflejo de nuestros cuerpos, y mi cara está iluminada por la felicidad.
Soy la madre y la amante de mi hijo, qué mayor muestra de entrega y amor puedo darle mas allá de ser suya de todas las maneras posibles.
Algunas madres que deseáis sexualmente a vuestros hijos, os preguntareis ¿como lo ha conseguido?.
Algunas de las lectoras de esta web que estén leyendo mi historia, me recordaran ya que entraba en todas las salas de chat con la temática de incesto, y en ellas llegaba a conclusión de que las prisas no eran buenas, y que debía ser tan persistente como discreta.
Os voy a poner en antecedentes, mi hijo Javier está divorciado desde hace algo más de dos años y yo soy viuda desde hace 22 meses..
Javier se vino a vivir conmigo hace unos 11 meses cuando se le acabó el alquiler de su piso, se lo sugerí yo, convenciendolo con la excusa de que ahorraria en gastos y tambien asi me hacia compañia despues de haber perdido a su padre en un accidente de tráfico.
A mi mi hijo me atraía desde que el dia se casó con Patricia
Sin embargo, su matrimonio,su padre, mis vergüenzas y mis miedos eran un impedimento.
La vida se encargó muy a pesar mío de eliminar las dos primeras, me encargaria yo misma de las dos posteriores.
Aunque llevaba años yendo al gimnasio, desde hacía un año me habia tomado mas en serio los ejercicios, queria estar lo mejor posible para mi hijo.
Recuerdo que soportaba sesiones muy intensas de sentadillas, imaginando que la polla de mi hijo estaría debajo y me costaba mucho menos subir y bajar.
Me apunte a un cursillo de danza del vientre y me preparé para mi primer intento.
  • Hijo, acabo de terminar un cursillo de Danza del Vientre, me gustaría tener algún espectador, tu tía Agata me ha visto, pero prefiero que me dé su opinión un hombre.
Llego el dia y en el comedor delante de la televisión con él sentado en el sofá, apareci con un albornoz.
  • Mama, es la primera vez que voy a ver una danza del vientre hecha con albornoz, toda una primicia ¿Como dices que se llama la escuela?.
Y se puso a reír, lo silencie cuando le quite el nudo y lo deje caer al suelo, llevaba unos apretados pantalones de chándal de felpa muy cortos y un camiseta cortada para la ocasión que prácticamente permitía ver mis pechos si alguien hubiera mirado desde abajo.
No me había puesto sujetador, para que los movimientos de mis pechos incitaran mucho más a mi hijo, tampoco llevaba braguitas, me había puesto el pantalón de felpa, porque sabía que en cuanto empezase a bailar me mojaría por la excitación de la situación .
En la cintura llevaba una cadena muy fina casi imperceptible. con otras cadenitas que colgaban de ella, mi profesora decía que acrecentaba mucho más el erotismo del baile.
Paso egipcio, Baile de cadera,Brazos de serpiente…….
Esto lo hacía mientras le miraba a la cara, estaba tranquilo, así que pase a los movimientos más voluptuosos.
Me puse de perfil y hice el Movimiento del Camello, que es mover la pelvis hacia delante y hacia atrás, al mismo tiempo que se mueven los brazos.
Y por último el Ocho que es mover la pelvis en forma de un ocho tumbado , para ello me volvi a poner de frente, lo volví a mirar a la cara.
Lo notaba algo cohibido, se me escapó una mirada hacia su paquete, me daba la sensación de que le había crecido, pero no estaba del todo segura, así que me puse en frente de él con los brazos en jarras y le pedi su opinion:
  • Impresionante, a partir de ahora me hago fan de este tipo de baile.
  • Aunque creo que siendo tu hijo no soy la persona más adecuadapara ser tu espectador.
Le pregunte el porque:
  • Es muy sensual, rebosa erotismo, me encantaría que mi pareja lo hiciese, si ahora la tuviese.
Aunque estaba nervioso, todo era demasiado ambiguo, y yo tenia el coño totalmente encharcado, así que opte por darle las gracias, un besito en la frente e irme a duchar.
Deje la puerta del baño entornada, un palmo de abertura, me quite la camiseta y me quite los pantalones de felpa, y efectivamente estaban mojados con mis fluidos , estaba tan lubricada que si hubiera entrado Javier y me hubiera metido su polla, esta hubiera resbalado hacia dentro por grande que fuese.
Mientras me duchaba tuve la sensación de que Javier espiaba en la puerta, pero no estaba segura.
Después de ducharme, me puse un pijama corto, fui a su habitación, tenía la puerta cerrada y tardó un momento en decirme que abriese, se le veía nervioso, como cuando lo pille masturbandose a sus 14 años, estaba sentado en la cama tapado hasta la cintura.
  • Hijo, te he visto algo cohibido, si te pasa algo, quiero que confíes en mí.
  • Piensa que soy tu madre y estoy para “todo”, “absolutamente todo” lo que necesites.
Recalque el todo en las dos ocasiones, apoyándome en su pierna le bese en la mejilla y me fui a mi habitación, dejé la puerta entreabierta.
Tres minutos después escuche como la cerraba con cuidado.
Intuía que se estaba masturbando, lo cual hizo que me pusiese muy caliente, esa noche me masturbe tres veces pensando en que en la otra habitación estaba mi hijo haciendo lo mismo.
Esa mañana decidí tirar jugarmela todas a una.
Era Sábado y mi hijo Javier, los fines de semana se iba a correr una hora y después se pasaba otra hora en la piscina cubierta de casa.
Le propuse ir a correr con él y me dijo que sí, pero que por favor mantuviese su ritmo.
Aunque me costó mantenerlo, aguante la hora, en el gimnasio en la cinta de correr siempre iba a buen ritmo.
Cuando llegamos a casa, nos duchamos cada uno en su habitación y nos pusimos cómodos.
Javier, pantalones cortos de chándal y camisa de ejercicio y yo con el pantalón de chándal de franela y un top de ejercicio.
Le dije que en vez de la piscina, podía enseñarme lucha libre, disciplina que aprendió en Estados Unidos cuando estuvo estudiando unos modulos.
Me empezó a enseñar los movimientos básicos, así que empezamos a luchar, le dije que tuviese cuidado conmigo debido a las diferencias de altura y de peso.
Cuando el me hacía una llave, si dejaba sus partes íntimas cerca de mi, yo aguantaba un poco y daba un golpe en el Tatami, para rendirme.
En una ocasión, en una de las posiciones se quedó tumbado encima de mí con su paquete rozando mi culo, en otra llegó a parecer que estábamos haciendo el misionero.
La cosa se puso tensa cuando me puse encima de él ( se dejaba ganar aposta) y con sus brazos apresados por los mios en el suelo, empecé a mover mi pelvis golpeando arriba y abajo, el se quedo quieto y entonces lo hice de izquierda a derecha.
Me levante y seguimos.
Notaba su erección y supe que era el momento de echar toda la carne al asador, así que cuando tuve la oportunidad me puse encima de su pecho y acerque mi monte de Venus a su cara, cerca de su nariz, apresando sus brazos con mis piernas.
Hace años lei un libro sobre sexologia, en el cual se plantaeba que si una mujer excitada conseguía que un hombre percibiese el olor de su vagina, las feromonas convertirían al hombre en una animal en celo.
Pelvis hacia delante, hacia atrás, una y otra vez, izquierda derecha,…………..
Pensaba que golpearía con la mano en el suelo, como signo de rendición, pero lo que hizo fue levantarse y levantarme con toda su fuerza, se puso de pie, yo también lo estaba y se alejó unos metros.
Y yo que pensaba que ya lo tenia en el bote, empezaba a decepcionarme, se escapo mi vista hacia su paquete y vi que aquello estaba a punto de estallar, y digo aquello no tanto por el tamaño, sino por el grueso que se sospechaba en el pantalón de chándal.
Ya no sabia que pensar, de repente mi hijo dice:
  • Mama,si quieres seguir luchando, creo que deberíamos hacerlo en igualdad de condiciones, en el formato de la vieja escuela.
Este comentario me dejó totalmente estupefacta.
  • Hijo, ¿que es la vieja escuela?.
Intente poner cara de poker cuando escuche su contestación, aunque dudo mucho que lo lograra:
  • Mama, en la antigua Grecia, los contendientes luchaban totalmente desnudos, ¿Te atreves?.
El tema se me había ido totalmente de las manos, es más ahora era el que llevaba la batuta, o mejor dicho por lo que se intuía que tenía entre las piernas llevaba la Porra.
  • Hijo, te dije ayer que estaba para todo, absolutamente todo.
Dicho esto me quite el Top y los pantalones que estaban algo mojados de la entrepierna, y me puse en posición de defensa, desafiandolo.
El se quito toda la ropa aunque el pantalón le costó un poco más por el nivel de erección, a mi se me escapó una miradita hacia aquel aparato.
Me alteró bastante verlo totalmente erecto y sobre todo me sobrecogió el grueso que tenía.
  • ¿preparada?, Mama.
Conteste afirmativamente con la cabeza, en esos instantes me estaba imaginando a mi hijo, levantándome en el aire, apoyándome en la pared y follandome de pie.
Note una gotita de mis líquidos resbalando por la parte interna de mi muslo, estaba muy mojada, nunca que en toda mi vida, había estado tan caliente.
Como un relámpago, me vi en el suelo, con las piernas abiertas y cogidas por mi hijo a la altura del talón y con su pollón en la entrada de mi coño.
Mi hijo movió las caderas para encontrar una mejor posición para penetrarme, en cuanto notó mi vagina, me introdujo toda su polla dentro.
Arquee la espalda al sentir todo aquello dentro, no por dolor, sino porque estaba teniendo un orgasmo brutal, parecía una versión femenina de un eyaculador precoz, orgasmando solo con ser penetrada.
Esa sensación de sentirte llena por dentro, de estar ocupada en su totalidad por la herramienta de tu hombre y sobre todo el ser poseída de una forma tan brutal por ese ancho pene me había provocado un orgasmo bestial.
Estaba segura que si no estuviese tan lubricada, lo estaría pasando mal, las embestidas eran muy fuertes y notaba como frotaba su pene con las paredes de mi vagina.
Me escuchaba a mi misma, soltando gemidos.
Mi hijo me miraba a los ojos y se movía como si fuese una máquina, imperturbable.
Yo le tocaba el pecho y acariciaba sus abdominales, mientras el seguía con su mete-saca.
Acerca mis piernas a su cuerpo y las apoya en su cuerpo, deja de cogerme de los talones y con las manos libres y sin interrumpir sus embestidas, me toca la cara, los labios, el cuello, de forma muy lenta, los hombros y se entretiene en mis pechos, acariciándome los pezones.
El contraste del moreno de la piel de mi hijo y mi piel blanca me excita mucho, contrasta con mis pezones rosados totalmente empitonados.
Vuelvo a arquear la espalda, el cúmulo de sensaciones, las violentas arremetidas de mi hijo, el sentirme llena de macho por dentro, el haber conseguido mi meta de follarme a mi hijo, se acumulan en este orgasmo, que me deja al borde del desmayo.
Suelto un chillido que me sale del alma, mi hijo ni se inmuta ante esa sonora muestra de satisfacción sexual.
Abandona mis pechos y baja a mi abdomen, juega con mi ombligo haciendo círculos con sus dedos, deja el ombligo y explora con sus manos mi vello púbico, se recrea en él unos segundos, acto seguido, me acaricia las caderas.
Dentro, fuera, dentro, fuera, sin interrupciones y sin bajar un ápice la fuerza de las acometidas.
Pasa de las caderas, a mi culo.
Una vez en mi culo, me separa las nalgas con las dos manos, sin parar de follarme.
Me abre el culo lo máximo que puede sin hacerme daño, como mujer esa sensación de estar totalmente abierta y expuesta es el summun de las sensaciones.
Arqueo la espalda, viene otro orgasmo, este me deja sin sentido unos segundos, o minutos o horas, no lo se.
Estoy tan saturada de placer, que no tengo control sobre el tiempo.
De mi especie de desvanecimiento, me saca el hecho de que mi hijo con una mano me mantiene abiertas las nalgas y con la otra me acaricia el esfinter y llega a introducirme un dedo.
Mi hijo aumenta el ritmo de las embestidas.
El dedo se mueve hacia delante y hacia atrás, arqueo la espalda para recibir mejor la polla de mi hijo y el dedo travieso que se ha metido en mi culete.
Tengo la sensación de que a mi hijo le queda poco para llenarme de leche, pensando en ello y sintiendo todas mis partes bajas penetradas tengo otro orgasmo.
Segundos después de mi climax, mi hijo me vuelve a coger por los talones y me separa las piernas lo máximo posible, y me da una última embestida que casi me parte en dos.
Noto cómo mengua su aparato, creo que no la va a sacar de dentro mío.
Sin embargo, sale de mi, es curioso pero escucho un sonido de vacío cuando mi hijo saca su polla y siento como mi vagina se contrae.
Me quedo en el suelo, me tumbó de lado y miró la polla de mi hijo, está a la mitad y todavía está imponente en su grueso.
  • Mama, me voy, tengo unos asuntos pendientes, no te preocupes, volveré por la noche.
Me preocupo y le preguntó:
  • Hijo, ¿estás bien?.
A lo cual me contesta, que no solo está muy bien, si no que siente extremadamente feliz y me pregunta por cómo me siento, a lo que le contesto que me siento igual que el.
Se ducha y desaparece de casa.
Son las 12:00 del mediodía, me ducho con tranquilidad y me relajo escuchando musica, me toco el cuerpo pensando en mi hijo, tengo ganas de masturbarme, pero creo que lo mejor es reservarse, por lo que pudiese pasar.
He notado que cuando ando, siento muchisimo mas las caderas, lo achaco al sexo salvaje que he tenido con mi hijo.
Me llama Agata y me invita a comer en una Pizzería que han inaugurado unos amigos suyos, ahora recuerdo que me dijo que iríamos hoy.
Mientras estamos comiendo empezamos a hablar.
  • Helena, tu ayer follaste seguro, tienes la cara totalmente iluminada y andas diferente.
  • Querida Agata, eres un poco vulgar, es que esta mañana he ido a correr con Javier y he sudado como nunca y me siento muy bien.
  • Helena, eres una mentirosilla, pero ya me enterare.
  • Helena, hablando de Javier, desde que se ha divorciado se está poniendo cañón.
  • Hermanita Agata, ¿serias capaz de hacerlo con Javier?.
  • Helena, no te voy a contestar, pero ya te digo que Silvia, mi querida hija y tu apreciada sobrina me confesó que si se le pusiese a tiro, se lo beneficiaba.
  • Viciosilla Agata, mira que sois pervertidas, es tu sobrino y su primo, le dire que no os visite a ver si me lo vais a pervertir.
  • Agata, Pues lo visitaremos cuando te vayas de vacaciones.
Yo me reía para mi misma, si supieran.
Seguimos hablando de cosas intrascendentes y luego nos fuimos de compras.
Llegue a las 20:00 horas a casa, ya era oscuro y Javier ya estaba en casa, Agata entró para despedirse de Javier al que hacía unas semanas que no veía.
Le dio un beso en la mejilla y le estampo sus grandes pechos en el brazo, le dijo adiós y cerró la puerta.
En cuanto el coche desapareció, me dio un beso muy apasionado en la boca.
  • Mamá, pensaba que se iba a quedar y lo estropearia todo.
  • Hijo, Estropear ¿el que?.
Me dio otro beso igual de apasionado que el anterior con la diferencia de que en este me agarro de las nalgas.
  • Mama, duchate, desmaquillate y ven desnuda al comedor.
  • Mama, no preguntes por favor, simplemente hazlo.
Estaba tan expectante por la sorpresa que parecía tener preparada mi hijo, una vez hecho lo que me dijo, estaba seca y con un albornoz en el comedor.
  • Mamá, estoy aquí en la piscina.
Deje caer mi bata y me fui totalmente desnuda hacia la piscina.
Las luces del techo de la Piscina estaban apagadas, como iluminación estaban la de la propia piscina y unas cuantas velas repartidas estratégicamente por toda la estancia.
  • Quédate delante de la piscina, quiero mirarte detenidamente.
Estaba en un lado de la piscina, con algo en la mano.
Se escuchaba música de fondo, la canción era preciosa y muy adecuada para la ocasion:
Swimming Home - Evanescence
Me señaló la escalerilla de la piscina, me acerque a ella y cuando me metí en el agua me di cuenta que estaba a la temperatura del cuerpo.
Era una sensación muy agradable en todos los sentidos.
Me pidió que nadara un poco y lo hice, eso sí abriendo las piernas lo más posible.
Mi hijo se acercó a mí y me beso, estábamos en medio de la piscina abrazados.
  • Mamá, después de esta mañana, quería demostrarte que no solo íbamos a follar como bestias, esta noche tengo ganas de hacerte el amor pausadamente, como si fueses mi madre.
Los dos nos reímos con esa ocurrencia y sentimos una corriente de complicidad que nos unio aun mas.
  • Hijo, sabes que esta mañana cuando “luchábamos” y nos quitamos la ropa, pensé que me ibas a follar de pie en la pared.
  • Mama, haremos pues el amor dentro de la piscina en una de sus paredes, de pie, estoy cumpliendo todos tus requisitos incluso alguno más.
Como signo de aprobación, me abracé a mi hijo con piernas y brazos, el con mucha tranquilidad me acerco a los bordes de la piscina, me besó de nuevo y me penetro con mucha suavidad, la música que había cambiado, el agua, la temperatura de esta, nuestros cruces de miradas mientras hacíamos el amor, me provocaron mi primer orgasmo.
Lo bese con pasión.
  • Hijo, Sabes que es la primera vez que lo hago en una piscina.
Le dije casi susurrando, él asintió.
  • Aunque creo que para ti no es la primera vez en esta piscina.
Mi hijo se puso a reír y yo también, al reír las contracciones de mi vagina apretaba su pene, lo que le hizo suspirar.
  • Me gusta mucho hacerte reir, pero mucho más si estoy dentro de ti.
Iba directa al segundo orgasmo, mi vástago me tenía bien cogida del culo, de vez en cuando me lo abria y me acariciaba el esfínter, lo cual me volvía loca.
Me cogi a su culo y a su nuca cuando tuve el segundo orgasmo.
  • Que musica se escucha ahora, no quiero olvidar nada de lo que ha pasado hoy.
  • Mama, es un disco de Ivan Torrent, se llama REVERIE.
Ahora le tocaba a él, me beso antes de correrse e hizo dos movimientos más, la dejo dentro de mí varios minutos mientras me seguía besando en la boca y en el cuello.
Esa noche, lo hicimos dos veces mas, en la cama.
Ya han pasado seis meses desde aquel dia, de cara a la familia y a la calle nos comportamos como madre e hijo, pero en casa somos como una pareja de adolescentes.
 

heranlu

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Todos aquellos que hayan leído mis anteriores historias, recordarán a Agata, es mi tía, hermana de mi madre.
Para mi tía, la cual lleva en su haber dos divorcios, siempre he sido su sobrino preferido,quizá por ser el único.
Aunque Helena mi madre piensa que su hermana, hace años que le gustaría ser ensartada por la polla por su amado sobrino.
Tengo que reconocer que aparte de los efusivos abrazos en los que se me aprieta como una lapa y los bailes de Bodas en los que aún se pega mas, mi tía no demostraba demasiado el que yo le gustase.
De su primer matrimonio tuvo una hija, Marta.
Actualmente tiene algo más de dieciocho años, es una chica alta, delgada y con la piel muy blanca, la realidad es que no le gusta nada ir a la playa .
Hasta que cumplio los 16 años nos llevabamos muy bien, a Patricia ( mi Ex ) y a mi no gustaba tenerla por casa, desde los 13 años que le ayudaba con los deberes, todos los martes y jueves.
Pero a los 16 empezó a salir con un chico mayor que ella, y dejo de venir a visitarnos, hasta que al final no apareció más por casa.
El novio era de ese tipo de personajes que son muy posesivos y controlan todas las relaciones de su pareja con los demas.
Así que la sana amistad entre primos se vio muy mermada, mas que nada porque nos dejamos de ver, no porque nos enemistasemos.
Mi separación de Patricia y la muerte de mi padre hizo que me olvidase de mi prima, a la cual le tenia mucho cariño.
En septiembre después de las vacaciones, una tarde en la que me folle a mi madre en la mesa del comedor, aunque se puede decir que prácticamente la viole, porque no le dio tiempo a lubricarse, aunque esto ya lo tenía previsto y me había embadurnado toda la polla de lubricante vaginal.
Este tipo de polvos asalvajados y por sorpresa le encantan a mi madre.
La ponen de muy buen humor, ella dice que es “el liberador de tensiones definitivo”.
Después del polvo, fuimos a la ducha y nos pusimos cómodos, los dos nos habíamos puesto pijama (sin nada debajo).
Mientras vemos la televisión sentados en el sofá con la mano de mi madre en mi pierna, peligrosamente cerca de mi paquete, empieza a hablar;
  • Estuve esta mañana en Casa de tu Tia Agata, hay novedades.
  • Di, Mama.
  • Tu prima Marta ha dejado su relación con ese novio suyo tan celoso y desagradable, Ágata está contenta por ello, pero tu prima está bastante alicaída, piensa que queramos o no son dos años de relación y eso no se olvida de un dia para otro.
  • Es comprensible.
  • Por cierto, hijo, pregunto por ti y me dijo que hacía mucho que no os veiais.
  • Prácticamente, no nos vemos desde que empezó a salir con ese personaje que tenia de novio.
  • Le he dicho que estás en casa y la he invitado este sábado a comer en casa.
  • Genial, me alegrara verla de nuevo.
  • Hijo, hablando de alegrías.
Mientras decía esto, mi madre metía la mano en el pantalón del pijama y me acariciaba el glande, como era de esperar mi polla empezó a crecer con entusiasmo.
Para no ser menos, yo le acariciaba el vello púbico y bajaba con lentitud mi mano hacia los labios de su coño , ante lo que mi madre abría las piernas para permitir mejor acceso a mis manos.
Mi madre libera del pantalón mi polla y empieza a lamerla desde la base hasta el prepucio sin metersela en la boca, cuando toda mi herramienta está húmeda por la saliva de mi madre, le sugiero con gestos que se ponga en posicion perrito.
Le bajó los pantalones sin quitarselos, el precioso y apetitoso culo de mi madre queda expuesto.
Me fijo en los labios de su coño que sobresalen mucho por detrás ( algo que siempre me ha excitado hasta los límites), le meto un dedo dentro y mi madre tiembla un poquito, mi dedo esta muy humedo, me ha costado muy poco introducirlo.
Acerco mi cara a su trasero y le doy un cariñoso beso en los labios del coño, aprovecho para dar un lametón para saborear sus jugos:
  • Querida madre, este beso es de cariño.
  • Y el lametón ¿De que es? - Preguntó mi madre.
Mi contestación fue meterle toda la polla de golpe, noté como arqueaba un poco la espalda para recibir mejor el empellón.
Con una mano agarraba a mi madre de la cintura para bombear con más fuerza y con la otra abría su culo y le acariciaba el esfínter
Escuchar sus bufidos de hembra satisfecha y verla ensartada a medio desvestir, me estaba poniendo a cien.
  • Hoy estas muy salido, hijo.-Dijo mi madre con la respiración entrecortada, y algún quejido de placer.
Al notar como se le ponía piel de gallina por todo el cuerpo, supe que Mamá iba a tener un orgasmo, con lo cual aumente el ritmo y la fuerza de las embestidas.
En cuanto se corrió, relajo todo su cuerpo y dejo reposar la cabeza en el sofa, con lo cual todavía tenía más a mi merced su culo (algo que me calienta sobremanera).
A la quinta embestida, solté toda la leche que tenía en el cuerpo, al menos esa fue la sensación que me dio.
Esa sensación es una de las que para mi la que diferencia un polvo normal, de un polvo superior, la de parecer que estás vaciando todo tu cuerpo en tu pareja.
Nos fuimos a la cama y como es lógico y natural, nos dedicamos en ella a descansar, ya no no vimos hasta el viernes por la tarde.
Helena seguía de muy contenta, debo reconocer que cuando más feliz la veo, mas ganas de follarmela salvajemente me entran, y os aseguro que eso con mi ex (Patricia) no me pasaba.
Serían las 7 de la tarde cuando empezamos a hablar en la cocina, le pregunté directamente la razón de tanta alegría.
  • Querido hijo, con lo bien que lo pasamos ayer no esperaras que esté llorando.
  • Mama, tu estas feliz por otra cosa, aparte de por lo bien que te cuido, no me mientas.
  • Son tonterías, Javier, pensaba en el pasado y como vuelve a nosotros de nuevo.
  • Pues explícamelo, ya sabes que entre nosotros no debe haber secretos.
Me miró con un poco de seriedad y se fue al comedor invitándome con gestos a que la siguiese.
Nos sentamos en el sofá y empezó a hablar, otra vez con una sonrisa que estaba haciendo despertarse al bulto de mis pantalones.
  • Mañana viene Marta.
  • Y…………
  • ¿No te apetece ver a tu prima?.
  • Tengo cierta curiosidad, Patricia y yo la queríamos mucho, estaba mucho tiempo en casa, pero nos dejó de visitar prácticamente de golpe.
  • ¿En el crucero te lo pasaste bien con Cristina?.
La sonrisa de felicidad de mi madre, ahora tenía el añadido de que mostraba una picardía que no había conocido hasta ahora.
  • Creo que Alberto te alegro mucho el viaje y el cuerpo a ti también, confieso que me puse algo celoso sobre todo los últimos días que estabais los dos muy pegajosos, No me digas que los has invitado mañana, estoy alucinando.
  • Da la sensación de que te gustaria repetir con Cristina.
  • Mama, te mentiría si te dijera lo contrario, esa chica tiene un cuerpazo impresionante y no veas qué elasticidad, es lo que tiene estar recién salida de la adolescencia y estar en plena juventud, de hecho la envidio un poco.
  • Pues, sintiéndolo mucho no vendrán, hijo.
  • Entonces……….
  • ¿No preferirías estar con una jovencita de 18 años recien cumplidos?.
Mi madre ahora ya no tenía cara de picarona sonriente, si no de hembra caliente, muy caliente.
Me percate al instante que me estaba sugiriendo que me follara a mi prima.
  • Mama, ¿no estaras hablando de Marta?.
  • ¿De quién si no ?, querido hijo.
  • Pero, Mamá, es como si fuese mi hermana pequeña.
  • Y yo soy tu madre, lo cual no nos impide follar cada vez que nos place.
  • Hijo, no te hagas el remolón, parece que la situación te pone, al menos eso es lo que se deduce del crecido bulto de tu pantalón.
Diciendo esto, me saco la polla del pantalón, le dio un besito en el prepucio y antes de que me diese cuenta se dio la vuelta con la falda subida (no llevaba braguitas) la tenía sentada encima de mi polla.
Estaba tan mojada que mi pene le entró de golpe, de hecho algo de flujo humedecia mis pantalones, los movimientos de cadera de mi madre eran muy intensos, el cursillo de la danza del vientre que hizo es una de las mejores decisiones que tomo para mejorar su vida sexual.
Es esta posición que a mi me fascina, pero a mi madre no tanto ya que no nos vemos las caras mientras follamos, puedo masajear su clítoris, acariciar su espalda y pellizcar sus pezones.
Cuando empiezo a notar que me voy a correr le cojo de la nuca con mucha delicadeza y le acarició el monte de venus, esa es la señal para que acelere o haga más lentos sus movimientos en dependencia de su cercanía al orgasmo.
Prácticamente nos corremos a la vez, después de ello la beso en la espalda y mi madre para agradecermelo contrae la vagina y yo doy un respingo al notar que aprieta mi pene.
Ahora está haciendo unos ejercicios para reforzar el suelo pélvico, y cada vez en más ocasiones hace este tipo de contracciones, lo cual cada vez me gusta más.
Hace el ademán de levantarse, pero la agarro de las caderas para que no lo haga, me apetece hablar con ella con mi pene dentro de ella.
  • Acaso quieres que siga ejercitando mi coño y te siga apretando.
  • No, Mama simplemente me apetece estar dentro de ti y sobre todo acabar la conversación que hemos interrumpido con este polvo.
  • Hijo, esta es una posicion muy comoda para mi, sobre todo si me besas la espalda, Me siento como una REINA MADRE.
  • Bien, Mama, quiero que me expliques que es lo que te pasa por la cabeza que te tiene tan caliente.
  • Javier, ¿Sabías que Marta estaba muy enamorada de ti cuando estabas con Patricia?.
  • No.
  • Pues, Patricia me dijo que estaba preocupada por Marta, porque la veía muy obsesionada contigo, le agradaba que viniese por casa, pero le daba algo de lástima verla tan enamorada de ti.
  • Patricia, nunca me dijo nada a mi.
  • Quizá porque no dejaras de ayudarla con sus estudios o la tratases de forma diferente, ya que se la veía feliz cuando estaba contigo .
  • Mama, y eso que tiene que ver con nosotros.
  • Aunque seamos amantes, no dejamos de ser madre e hijo, y entre nosotros hay una diferencia de edad, y aunque ahora no la tienes en cuenta dentro de unos años, no estaremos igual que ahora, y el que te diga lo contrario miente.
  • Mama, deberías de dejar pensar esas cosas.
  • Viendo lo bien que te lo pasastes con Cristina y después de ver a mi sobrina hace unos días a la cual se le observa de forma clara que le brillan los ojos cuando pregunta por ti, Creo que queda claro que cual es mi plan.
  • Tengo claro tu plan, quieres que me acueste con mi prima. - Le dije yo con algo de tedio.
  • Te aseguro que mañana cuando veas a tu prima, estarás de acuerdo conmigo.
Y dicho esto, mi madre empezó a frotarse el clítoris, aprovechando para tocarme a mí, mi polla empezó a crecer dentro de su coño de nuevo, contrajo de nuevo los músculos de la vagina y todavía creció más, cuando ella noto que estaba más dura, se levantó y con un sonido de succión la saco, se dio la vuelta y esta vez se sentó frente a mi, no sin antes haberse introducido mi polla dentro de nuevo y dijo:
  • Vuelta y vuelta.
Empezamos a reír y cada risa de mi madre contrajo su coño, eso me puso tan cachondo que la levante en volandas y la volví a tirar en el sofa, encima de ella en plan misionero de sofa.
La folle con furia, mi madre chillaba como intentando provocar un polvo más duro, sus pechos se movían hacia delante y hacia atrás, ella levantaba la pelvis para recibir mejor mis acometidas.
Se sujetaba los pechos en un intento de inmovilizarlos y los soltaba para dejarme ver de nuevo como se movían, de vez en cuando se acariciaba los pezones y se mordía el labio inferior, cada vez me costaba aguantar sin correrme, cuando mi madre empezó a temblar supe que acababa de de orgasmar, así que me deje ir y le solté toda mi leche.
Nos duchamos y nos fuimos a dormir totalmente satisfechos.
y llegó el sábado, nos pasamos toda la mañana preparando picoteo, no había mucha cantidad pero sí mucha variedad.
Marta llegó puntual, mi madre fue a abrir la puerta y yo las esperaba en el comedor.
Me esperaba una chica de 18 años alta y delgada con una ropa tan insulsa como holgada.
La mujer que entró llevaba un traje chaqueta con una falda muy ceñida, la cual por muy pocos centímetros no era minifalda.
De la delgadez de su adolescencia, había pasado a tener curvas en todos esos lugares en los que un hombre las agradece y las demás mujeres las envidian.
En su cara también se habían redondeado sus facciones, y aunque tenía los mismos labios daban la sensación de ser mucho más carnosos, seria por el lápiz de labios rojo intenso.
La media melena castaño oscura la hacia mas madura, pero sus cándidos ojos verdes desvelaban su verdadera edad.
  • Hola primo.
  • Bienvenida Marta, hay que ver como has cambiado, si te viese por la calle no te reconocería.
  • Primo, pues tu sigues igual.
Mi madre nos invitó a que nos sentaramos, Marta se quitó la chaqueta y aprecie lo bien torneados que tenía los brazos y sobre todo los perfectos pechos que se adivinaban debajo de la camisa.
Estuvimos comiendo,hablando y bebiendo hasta casi la 11 de la noche, nos explicó que ahora estaba en la universidad estudiando química entre , nosotros le explicamos que ahora vivíamos en la misma casa, obviando claro está en que follabamos juntos.
Marta planteó irse, pero al igual que nosotros había bebido más de lo aconsejable para conducir, así que mi madre le propuso cenar con nosotros y que se quedase a dormir en la habitación de los invitados.
Acepto de buen grado, y nos pusimos a cenar, seguimos bebiendo, los tres estábamos bastante contentos, después de comer nos pusimos a ver la tele, mi madre dijo que estaba algo mareada que no estaba acostumbrada a beber y que sintiéndolo mucho se iba a dormir.
Tanto Marta como yo le dijimos que no teníamos sueño y que veríamos un rato la tele antes de ir a dormir.
En la televisión no daban nada interesante, así que decidimos apagarla, cuando estaba a punto de despedirme de ella e irme a la cama, Marta me hizo una sugerencia.
  • En la piscina he visto unas tumbonas, podrias poner música y dedicarnos a charlar un rato.
  • Perfecto.
5 minutos despues estabamos en la piscina tumbados en las hamacas con unas copas y escuchando música de ENYA, Marta había cerrado la puerta de la piscina.
  • Con la habitación de Helena tan cerca, no estaba demasiado a gusto a la hora de hablar, tenía miedo que nos escuchara.
  • Mi madre toma unos somníferos muy potentes y es casi imposible despertarla.
Mi madre no toma ningún tipo de medicamento para dormir, cuando está inquieta lo mejor es un buen polvazo, pero habíamos quedado que era mejor que Marta pensase que no habria ningun tipo de interrupciones.
Con la efusividad que me confería haber tomado unas copas de mas la cogi de la mano (lo hice sin pensarlo) y la pasee por casa hasta la habitación de mi madre, encendimos la luz.
Allí estaba mi madre totalmente desnuda, haciéndose la dormida encima de la cama con las piernas abiertas.
Marta estaba absorta por la desnudez de mi madre, me acerque a la cama, con la mano izquierda cogi la sabana que estaba a los pies de mi madre y la comencé a tapar, eso si cuando llegue a la altura del pecho con la mano derecha aprete el pecho de mi madre dos veces e hice con la boca un ruidoso :
  • MOC,MOC.-Como si el pecho de mi madre fuese una bocina, termine de tapar a mi madre y salimos de la habitación, lo cual hizo que Marta soltara unas risitas.
  • ¿Tu madre duerme desnuda?
  • Creo que no, aunque últimamente se estaba quejando de que algunas veces tenía sofocos, además de que ha bebido, así que habrá decidido que esta asi mas a gusto.
  • Se ve joven para tener sofocos, además por lo que he visto tiene un cuerpazo.
  • Ha hablado la larguilucha, Entonces, ¿Tu que tienes por cuerpo?.- le dije yo con una sonrisa.
  • Hacía tiempo que no me llamabas así, me ha parecido tan extraño como gracioso lo que has hecho con el pecho de tu madre.
  • Por Dios, Marta, no te habrás escandalizado por ello.
  • No, pero me ha extrañado.
  • He hecho cosas peores, se las he chupado.
  • No me lo creo, Javier.
  • Cuando era un bebé se las chupe.
Marta volvió a sonreír, recuerdo un consejo de mi abuelo, que decia:
“Hacer sonreir a una mujer no solo es una alegria, tambien es una buena forma de abrir sus piernas”.
La sabiduría de las personas mayores siempre me ha cautivado.
Esta vez ella me cogió de la mano y nos fuimos a la piscina de nuevo.
Bebimos unos chupitos de Pisang Ambon muy frío, que parece que no tiene alcohol, pero en cuanto te bebes 3 o 4 te pone muy eufórico, incluso si se me permite decirlo caliente.
  • Primo, ¿pretendes emborracharme?.
  • Dios me libre de pervertir a la larguilucha.
  • Primo, te echaba mucho de menos.
  • Yo a ti también, Marta.
Nos quedamos tumbados cada uno en su hamaca en silencio lo que me pareció una hora, ni ella, ni yo nos dormimos, estábamos muy a gusto escuchando música, disfrutando de nuestra algo más que ligera embriaguez.
  • Primo, ¿te puedo confesar una cosa?.
  • Lo que pasa en la piscina se queda en la Piscina, Larguilucha.
Se lo pensó un momento, como si estuviese re-planteándose lo que iba a decir.
  • Aunque te parezca cruel, me alegré cuando te divorciaste de Patricia.
  • Pues creía que tú la querías mucho, como si fuese tu madre o tu hermana.
  • La realidad era así hasta que tu me empezaste a gustar.
Todo esto lo decía, tumbada mirando al techo, como si le diese vergüenza mirarme, me puse a su altura, confesando yo otra cosa:
  • Parece que va a ser una noche de confesiones, así que ahora me toca a mi. un mes antes de que nos dejásemos de ver, te sentaste en mi rodilla un momento mientras te estaba enseñando un ejercicio de matematicas.
  • Fueron unos minutos,Marta, en los cuales temi dos cosas, primero que nos viese Patricia y segundo, que por ello tuviese que dejar de vernos, por pensar lo que no era.
  • Es muy halagador, Primo, que recuerdes ese momento, si para ti fue un momento inquietante para mi fue uno de los momentos más sensuales de mi adolescencia, te puedo asegurar que ese dia no aprendí nada de lo que me explicastes.
  • Prima, ¿sabes por qué no te fui a visitar a tu casa?.
  • No.
  • Por miedo a lo que pensara Patricia y sobre todo miedo a tu madre.
  • ¿Miedo a mi madre?- pregunto extrañada Marta.
  • Si mi madre te adora, estuvo a punto de venir para verte.
  • Cada vez que aparecía por tu casa me sentía acosado, como una jovencita delante de una obra con albañiles recien comidos y bebidos.
  • Y querida Prima, en la Boda se pegó unos restregones dignos de Instinto Basico, eso por que no hablamos de la despedida de soltero.
  • Primo, ¿Que paso en la despedida de soltero?.
  • En mi despedida de soltero, nos encontramos a tu madre en un Pub y me dijo que si queria podia terminar la fiesta en su casa, que me haría un magnífico regalo de despedida de soltero, que eso era algo que deberían hacer todas las tías a sus sobrinos.
  • Primo, te mentiría si te digo que no me lo creo, es típico de mi madre, no se corta un pelo.
Marta se movió en la hamaca, como para mirarme, yo hice lo mismo y mientras la miraba a los ojos, algo somnolientos por que aparte de haber bebido eran las cuatro y media de la mañana, con voz muy cansada dijo.
  • Javier, me ha dado el bajón, estoy algo mareada, ¿me ayudas a ir a la habitación?.
  • Pues claro, Prima.
La ayudé a levantarse de la hamaca y la cogí de la cintura, Marta me pasó el brazo por encima de los hombros, su mano hizo ademán de palpar mi musculatura disimuladamente.
El tacto de su cintura a través de la camisa era terso y firme, lo cual estaba haciendo que mi polla empezara a despertarse.
Cuando llegamos a la cama de la habitación de invitados, la ayude a acostarse vestida encima de la cama y le quite los zapatos.
  • Quédate un rato conmigo aquí tumbado.- dijo Marta dando una palmadita en la cama con la mano.
  • Me encantaría, aunque creo que nos quedariamos los dos dormidos y nos pillaria mi madre por la mañana.
  • Tienes razón, una lástima que se acabe el dia.
  • Pues para que no se acabe quédate mañana, por favor.
  • Javier, es que no tengo ropa para cambiarme.
  • Habla con mi madre mañana, creo que Patricia dejo varias mudas olvidadas aquí en casa, parece que teneis la misma talla, bueno a ti seguramente te quede algo pequeña, ya que eres un poco más alta.
  • Cómo te fijas en los detalles, Primo.
Le di las buenas noches a Marta y me dispuse a cerrar la puerta, antes de cerrarla me llamó y me dijo algo que me puso a cien:
  • Buenas Noches Primo, aunque creía que ibas a tocar la bocina antes de ir a dormir.
Conteste casi sin pensar:
  • Querida Prima, mi código de buena conducta solo me permite tocar la bocina de Bellas Durmientes, tu belleza es más que evidente, sin embargo no estás dormida, por ello no cumples la regla para que lo pueda hacer.
  • No te preocupes demasiado por ello,Javier, me dormiré rápidamente.
Los dos nos reímos con un punto de complicidad, le di las buenas noches y cerré la puerta.
Como a cualquier hombre que se precie de serlo, me hubiese acostado con ella esa misma noche, de hecho sabia que tenia en esos momentos sabía que ella tenía el coño a punto de nieve.
Pero si me la hubiese follado la primera noche, Marta, consciente o inconscientemente se hubiera percatado de que solo lo hacia por deseo sexual, lo cual me convertiría en un pelele más con el que se había acostado.
Ahora yo sabía que ella me deseaba y ella no tenía muy claro si yo la deseaba a ella.
Además me apetecía hablar con mi madre y aparte de conversar os aseguro que la hubiera ensartado varias veces esa noche, pero no me podía arriesgar por si Marta salía de su habitación.
Así que me fui a mi habitación, estuve pensando en masturbarme pero preferí reservarme para el domingo.
Me costó dormirme, esa noche no paso nada mas.
Alrededor de las 10 de la mañana me desperté y me vestí para irme a correr una hora, tenía algo de resaca, la mejor forma de empezar el dia era haciendo ejercicio.
Mi madre estaba ya despierta en el comedor y acababa de desayunar.
Como era de esperar me pregunto por como había nos había acaecido la noche, le dije que ya que Marta estaba dormida y se podía despertar en cualquier momento, para evitar que nos escuchara por casualidad, que utilizasemos Whatsapp.
Una hora y media después, cuando termine mi sesión de ejercicio le envie un mensaje a mi madre;
  • Javier: Ya he terminado mi sesión de ejercicios.
  • Javier: Se ha despertado Marta????????.
  • Mama: yo estaba esperando a que terminaras, acaba de irse.
  • Javier: Se ha ido??????????.
  • Javier: Estoy a cien metros de casa, enseguida estoy contigo.
Llegue a casa y me duche, aunque reconozco que estuve pensando en que debía haberme acostado con mi Prima cuando pude.
La situación recordaba el refrán:
  • Mas vale pájaro en mano que ciento volando.
Una vez vestido, fui al comedor y mi madre estaba leyendo.
  • Hijo, dime que paso ayer por la noche, aparte de que me tocaste un pecho delante de tu prima y a duras penas pude aguantar la risa.
  • Pues, Mama, todo fue muy bien, bebimos e hicimos muchas bromas, nos reímos, incluso Marta me propuso que la tocase como a ti, pero no lo hice.
  • Y al no hacerlo seguro que se sintió rechazada, creo que debias haberte acostado con ella ayer, Javier.
  • Mama, ¿como la has visto cuando se ha ido?.
  • Parecía que tenía mucha prisa, ni siquiera ha desayunado.
  • No te preocupes, Mama, dejaremos este tema por ahora, te espero en la habitación en 5 minutos, me tengo que resarcir de lo que no hice ayer, verte desnuda ayer y con los ojos cerrados me dio una idea.
Cuando entró mi madre en la habitación exactamente 5 minutos después, estaba yo totalmente desnudo encima de la cama con una erección de las que hacen época y los ojos tapados con un lazo.
  • Mama a partir de este momento no debes hablar, piensa que estoy dormido, laidea es, no ver nada solo sentirlo todo.
  • De acuerdo, espera un momento.
Me dio la sensación de que mi madre abandonaba la habitación, cuando de súbito comence a escuchar música Chill-Out a muy bajo volumen y mi madre empezó a darme mordisquitos en las orejas.
Noto cómo me echa algo con textura de gel en el pecho y va esparciendo hasta mi ombligo, despacio muy despacio, va masajeando la zona de arriba a abajo y viceversa.
Baja un poquito más hasta prácticamente la base de mi pene con el gel.
Siento que se mueve y se pone encima mio, noto como mi pene roza sus nalgas, ella se pega a mi como restregándose el gel que tengo en el cuerpo, se mueve lentamente, acerca y aleja sus nalgas, noto su vagina tocando mi pene.
Intentó cogerla del culo para metérsela con ansia, pero ella me coge las manos y me las pone en la cama de nuevo.
Deja de estar encima de mi y siento como empieza a embadurnar mi pene con ese gel con firmeza, desde la cabeza de mi polla hasta su base como si me estuviera masturbando, cuando llega a la cabeza, hace un movimiento giratorio con la mano tal como si estuviese abriendo el tapón de rosca de una botella de Coca-Cola.
Mi madre vuelve a estar encima de mí, sin embargo esta vez percibo el excitante olor de su vagina cerca de mi cara, vuelve a hacer lo mismo que con las nalgas, se restriega pero esta vez cuando su cara se acerca a mi pene, se lo mete en la boca y juega unos segundos con la lengua y se aleja, con la alegría de que cuando hace esto acerca su coño a mi boca para permitir durante unos segundos que aprecie su sabor y su olor con unos rápidos lametones.
Mi pene esta a punto de reventar, intento levantarme para follarme a mi madre salvajemente, lo cual se está convirtiendo en una costumbre, pero ella aprieta hacia abajo para que no me levante.
Deja de nuevo de estar encima mio, y me echa gel aunque esta vez en las caderas, con una lentitud premeditada, de vez en cuando acerca su boca a mi pene y da besitos a su base.
Sigue así, durante unos minutos en las que me cuesta mucho resistir mis ganas de levantarme y prácticamente violarla con ímpetu brutal, cuando en un movimiento fulminante se sube encima de mi y se introduce toda mi polla de golpe, suelta un bufido y empieza a galoparme como una posesa, el gel que me ha puesto en las caderas le permite deslizar mejor su cuerpo las suyas, con lo que combina un movimiento de arriba y abajo, con uno hacia delante y hacia atrás.
Intentó cogerla del culo para controlar sus movimientos, pero me las vuelve a dejar encima de la cama.
Ella lo controla todo, me relajo y la dejó hacer, ella lo nota y empieza a dar más velocidad y fuerza a los embates, en eso que empieza a temblar y a gemir, parece que va frenarse, cuando escucho un gemido casi nasal, y sigue cabalgando, cada vez me cuesta mas aguantar sin correrme.
Cinco golpes de cadera de mi madre después, tengo una eyaculacion de las que hacen época, de las que parece que vacían tu cuerpo y tu energía.
Tal y como si fuese su caballo, no deja su montura y me quita el lazo de los ojos y veo sus mejilla sonrosadas por el esfuerzo y por el reciente orgasmo, imagen extremadamente sensual.
  • Hijo, ¿ya puedo hablar?.
  • Pues claro, querida madre.
  • Menuda idea se te ha ocurrido.
  • Mama, yo solo me he tapado los ojos, todo lo demás ha sido idea tuya.
  • Mama, ha sido un polvo impresionante.
  • Querido hijo, esto lo tenemos que probar al revés, tengo ganas de una buena comida de coño por tu parte.
Me apretó el pene tres veces con sus músculos vaginales y me descabalgo, se quedó acostada a mi lado.
  • Javier, que vamos a hacer con Marta.
  • Mama, ¿crees que vale la pena que cambiemos esto tan bueno que tenemos los dos ahora mismo?.
  • Recuerda, Hijo mío, piensa que no seré siempre tan ardorosa.
Nos miramos fijamente, nos besamos apasionadamente y me la lleve en brazos a la ducha, donde acabe con las pocas reservas de semen que me quedaba en el cuerpo en el culo de mi madre.
Aunque no es la primera vez que mi madre se trae un hombre a casa, nunca había sido tan escandalosa haciendo el amor.
Aunque no la culpo porque ella no sabe que estoy en casa, he vuelto porque mi amiga se ha reconciliado con su novio y no me gusta salir sola de marcha.
Creo que a mi madre se la estan follando de pie, posiblemente frente a la puerta del armario.
Ya ha dicho en varias ocasiones:
  • Me estas destrozando por dentro.
Y después no paro de escuchar sus bufidos y gemidos.
Sospecho que el amante de mi madre debe tener una buena herramienta entre las piernas, en ese momento imagino que termina con mi madre y me hace una visita para probarme a mi.
Imagino que me resisto, que me rompe toda la ropa y me trata rudamente y despues me follla.
Me imagino a mi misma llorando mientras me penetra y mi madre jaleando a esa bestia salvaje, con un pene que alegraría a una yegua por su tamaño.
Imagino a mi madre diciendo:
  • Follate a esa pequeña zorra, dejale el coño tan escocido que le cueste andar, que sepa lo que es sentirse bien follada.
Comienzo a acariciarme el clítoris y acabo masturbandome, me hubiera gustado utilizar el consolador pero me da miedo que el sonido de la vibración alerte a mi madre y a su pareja sobre mi.
Llevo una semana obsesionada con mi Primo Hermano Javier, estoy enamorada de él desde los trece años.
Me daba clases de matemáticas en su casa, hasta que se casó con su novia Patricia.
Yo mas que nada por despecho empecé a salir con un Ni-Ni muy aficionado a los gimnasios.
En la cama era un verdadero desastre, las contadas ocasiones en las que hacíamos el amor, no duraba ni 15 segundos, con lo cual siempre acababa teniendo que masturbarme.
Lo único bueno que saqué de esa relación es que me aficione también a los gimnasios y pase de ser la chica delgada y alargada que era en mi adolescencia a ser una mujer orgullosa de su cuerpo bien formado y cuidado.
Cuando empecé a ir a la universidad, me di cuenta que esa relación no me llevaba a ninguna parte, por eso decidí cortar con Alfonso, mi novio.
Hasta que hace dos semanas me entere que mi Primo ya no estaba casado y que vivía con mi tia Helena, su madre.
Decidí visitarlos, una de mis razones era la de desmitificar a mi primer amor y así cerrar una etapa de mi vida.
La otra razón es que lo echaba de menos, siempre me trató bien aunque nunca supo lo que sentía por él.
Fui a comer a su casa y resulta que no solo seguía enamorada de él, todavía peor, aun sentía más amor que en plena adolescencia.
Verlo esa noche tocando el pecho de su madre, mientras ésta dormía desnuda e imaginarme a mi misma recibiendo esa mano, hizo que poco antes de dormir ( esa noche me quede en la habitación de los invitados), insinuara de forma ambigua y un poco velada que deseaba lo mismo pero con otro final.
Esa mañana en vez de quedarme como Javier me pidió la noche anterior, me fui de su casa, muy avergonzada y sobre todo triste por pensar que al igual que cuando era una adolescente él nunca me amaría.
Un estruendoso golpe en la habitación de mi madre, me saca de mis procesos mentales.
Escuchó un profundo y sonoro gemido de satisfacción de mi madre, parece que acaban de terminar su sesión de Folleteo.
Mi madre empieza a hablar, por curiosidad morbosa pongo el oído en la pared.
  • Quédate esta noche, Marta nunca entra en la habitación cuando la puerta está cerrada.
  • Debo irme, no he avisado en casa y no quiero que se preocupen.
La voz del amante de mi madre me parecía sospechosamente conocida,por no decir familiar y desde luego no era la voz de mi padre.
  • Estoy segura que no es la primera que no vuelves a casa en toda la noche.
  • Desde que estoy divorciado, creo que nunca.
  • Hace años que estaba deseando esto, no hagas que sea tan corto.
  • “Lo bueno si breve dos veces bueno”.
  • Te dejare que me abras el culo con esa maravilla que tienes entre las piernas, aunque sospecho que me lo vas a destrozar.
  • Vine preguntando por Marta y mira cómo hemos acabado.
El mundo se me vino abajo cuando me di cuenta, que el amante de mi madre era su sobrino Javier, el hombre que yo amaba.
Mi madre seguía intentando convencer a mi primo para que se quedase o al menos para que se la follase de nuevo.
Pensé salir de la habitación decidida a montar un espectáculo, pero acabe abriendola sin hacer ruido y mirando por el rabillo de la puerta que mi madre no había cerrado del todo, estaba segura de que no me podían ver porque ellos tenían la luz encendida de la habitación y fuera estaba la casa oscura.
Javier se acababa de levantar de la cama y se empezaba a poner los Slips sentado en un borde de esta, en eso que mi madre se pone detrás de él y le coge con las dos manos el pene.
El pene de mi primo que en estado de reposo ya tiene un tamaño espectacular empieza a crecer, desde atrás mi madre besa a Javier y él la corresponde.
En menos de 30 segundos, la inmensa mole de carne que tiene Javier entre las piernas, está en su pleno apogeo y preparada para otra faena, mi madre sabe calentar a los hombres.
En el pasillo estoy yo, mirando anonadada como tia y sobrino se disponen a entregarse de nuevo a su pasión incestuosa.
Javier se da la vuelta y cogiendo a mi madre del culo, la pone de pie, la hace darse la vuelta y agacharse como si fuese a recoger algo del suelo.
Sin ningún miramiento con una mano apunta su gran pene y con la otra abre los labios de la vagina de mi madre.
De una sola embestida, le introduce ese pene que por grosor haría feliz a más de una potranca, Mi madre resopla y Javier la agarra bien las nalgas, se mantiene callado y parece muy concentrado.
  • Javieeeeeerrrr, mi querido sobrino.
  • Ahhhhhhhhhh, estas haciendo muy feliz a tu tia.
Yo estaba en ese momento extremadamente enfadada, con el camisón y sin bragas en medio del pasillo, por mis piernas noté algunas gotas de fluido, la realidad es que por un lado estaba furiosa y por el otro mi cuerpo me estaba pidiendo entrar en la habitación para calmar mi deseo con la magnífica polla de mi primo hermano Javier.
Eran sentimientos contradictorios, quería dejar de mirar, pero estaba como hipnotizada mirando a mi madre y a mi primo como follaban.
Sin esperar a que terminasen, me fui a mi habitación sin hacer ruido y me vestí iluminada por una linterna, mi madre había empezado a chillar de placer, asi que aproveche y sali de casa.
Cogí el coche y empecé a conducir para relajarme, y empecé a utilizar la lógica.
La conclusión era que si me hubiese quedado, aunque Javier me deseara, dudaba que tuviese fuerzas para hacerme el amor después de dos repasos a mi madre, aparte del embolado que se montaria en la casa de mi madre por haberlos descubierto.
Javier no era nada mío, por lo tanto no podía echarle en cara que se hubiese acostado con mi madre.
Al final decidí visitar a mi tía y mientras llegaba a su casa se me ocurrio un plan.
Mi tia Helena todavía no se había ido a dormir y cuando llegue le explique todo lo que había visto.
Siempre había visto a mi tía Helena como una mujer muy comedida, aunque me extrañó mucho que no se enfadara, ni mostrase algún atisbo de indignación, lo único que contestó al respecto:
  • Era cuestión de tiempo, en la Boda de Javier no se cortó un pelo.
Le explique el plan que se me había ocurrido, y lejos de parecerle mal lo considero muy interesante, además de darme todo su apoyo por estar enamorada de su hijo.
Para que todo funcionase a la perfección debía quedarme a dormir esa noche.
Serían las 1:30 de la madrugada cuando nos fuimos a dormir, eso sí con las habitaciones cerradas con el paño.
Javier llegó a las 2:25 de la madrugada, algo después supe que mi madre había conseguido su deseo de ser perforada de nuevo por tercera vez esa noche.
El sabía que yo estaba en la casa, porque habria visto mi coche en la entrada del parking.
Javier le mandó varios Whatsapp a su madre, al ver que las dos habitaciones estaban cerradas, al no tener ningún tipo de respuesta se fue a dormir.
Tanto mi tía Helena como yo misma estábamos despiertas cuando Javier se fue a correr a las 10:30, pero no salimos de nuestras habitaciones hasta estar seguras que se había ido.
Desayunamos y empezamos la preparación del escenario.
Lo primero que hicimos fue poner música ambiental, Helena puso música de Kitaro, cuando llevaba 20 minutos escuchándola me di cuenta que era la música perfecta para lo que íbamos a hacer.
Serían las 11:55 cuando Javier, le mando un Whatsapp a su madre:
  • Javier: Porque teníais las puertas cerradas ??????.
  • Javier: Porque esta Marta en casa???????.
  • Helena: Duchate te estaré esperando en la piscina, el que me tienes que dar explicaciones eres tu, no yo.
Siguió mandando mensajes a su madre, pero ella no le hizo caso, yo estaba encerrada en la habitación de los invitados y Helena en la zona de la piscina.
Intento entrar en las dos estancias, pero cuando vio que estaban cerradas fue a ducharse.
En cuanto escuche el sonido de la ducha me fui corriendo a la piscina, tanto Helena como yo misma, nos habíamos puesto los bikinis mas provocativos y pequeños que encontramos en la casa, los dos eran de los que tenían un nudo a los lados.
Nos tiramos al agua y buceamos y esperamos expectantes a que el sonido del agua de la ducha terminase.
Cuando acabó de sonar el agua de la ducha, Helena se sentó en el borde de la piscina de espalda a la puerta con las piernas abiertas, yo me acerque a ella y quitamos los nudos de la parte de abajo de su bañador, lo cual dejó expuesto un precioso, maduro y bien depilado coño a la vista y a la altura de mi boca.
No me considero lesbiana, ni nada parecido, pero tal y como me enseñó una amiga a masturbarme a los 13 años, siempre es mejor que te masturbe otro, la boca y la mano son una cosa, el sexo con penetración o el amor otra muy diferente.
Helena me advirtió:
  • Es mi primera vez, se cuidadosa.
  • No te preocupes, Tía Helena, creo que te gustara.
Cuando hice contacto con mis labios en los de la vagina de mi tías, ella tuvo un escalofrío, cuando empecé a meter la lengua dentro y empecé a trabajarme el clítoris, agarró con suavidad mi mojada cabeza y empezó a gemir, le estaba costando no cerrar las piernas.
Yo estaba absorta en la comida de coño de mi Tía Helena y me pareció curioso que su vagina tuviese sabor a fresa, y es que antes de empezar, se había puesto un poco de lubricante.
Tan metidas en faena estábamos que no vimos como Javier se había quedado quieto como una estatua en la puerta de la piscina.
  • Mama, ¿qué estás haciendo?, piensa que Marta está por aquí, y te puede ver.
Y es que Javier no me había visto a mi, porque el cuerpo de mi madre me escondia de su vision.
  • La pregunta es: ¿Qué hiciste tú ayer?.
Entonces saqué la cabeza y mi primo me vio.
Mi tia se ató el bikini y se levantó, se secó un poco, yo salí de la piscina e hice lo mismo.
De pronto, Mi tía salió de la estancia de la piscina y mi primo y yo nos quedamos a solas.
  • Marta, ¿Que está pasando?.
  • Tu madre sabe que ayer te tiraste a su hermana, mi madre.
Lo vi muy preocupado, reconozco que me dio lastima.
  • Fui, a verte a ti, pero tu madre se me tiró encima.
  • Primo, podías haberte resistido un poco, os estuve escuchando.
  • Prima, pensaba que teníamos algo especial, además, tu hace un momento le estabas comiendo el coño a mi madre.
Me acerque a él y le aparté empujando su pecho con las dos manos, a lo que él automáticamente reaccionó cogiendome de los brazos y agitandome.
Lo volví a empujar y el me cogio y me agito con más fuerza, sin venir a cuento me cogió del cuello violentamente.
Parece que estaba muy furioso, lejos de estar asustada, lo que estaba es muy excitada.
Sin dejar de tenerme cogida por el cuello, deshace los nudos de mi bikini, tanto el de la parte de arriba como el de la parte de abajo, y me veo totalmente desnuda frente a él.
La cabeza de su pene sobresale por su chándal, se baja el chandal sin dejar de apretarme el cuello.
El descomunal pene de Javier está en contacto, con mi ombligo, y me doy cuenta que si no le pongo remedio me va a follar allí mismo.
Con un poco de dificultad, debido a su mano en mi cuello, le digo en tono amenazante.
  • Aquí no me vas a follar.
Y de un golpe me quito su mano del cuello, me voy corriendo a la habitación de invitados y me tumbo en la cama con las piernas totalmente abiertas.
El me sigue y sin mediar palabra, se acerca a la cama e intenta metermela, yo pongo una mano tapando mi vagina, para que no me penetre.
  • Primo, estoy muy enfadada por lo que hiciste ayer, y cuando me enfurezco no lubrico y con esa cosa que tienes entre las piernas me harías mucho daño.
Si quitarme la mano de mi coño, me levanté y me diriji a la habitación de su madre, allí estaba totalmente desnuda y haciéndose la dormida como la semana pasada, con la diferencia que ahora sabía que estaba despierta.
  • Acaso quieres que toque la bocina de mi madre, -dijo con cierto sarcasmo.
  • No, querido primo hoy subimos el listón, comele el coño a tu madre, doy fe de que le sabe a fresa.
Indignado, pero eso si con todo su pene totalmente erecto me contesta:
  • Pero es mi madre, eso no debo hacerlo.
  • Querido primo, ayer te follaste a su hermana, solo te estoy pidiendo que le pegues unos lametones a tu madre para ponerme lo suficientemente cachonda para que me puedas follar, es más para ayudarte, me pondré al lado de tu madre con las piernas abiertas y me tocaré, ya veras que no es tan traumático. - Le dije yo con algo de ironía.
Era una mentira y gorda, yo estaba desde que me cubrí el coño con las manos para impedir que me penetrara Javier en la habitación de invitados tan mojada y lubricada que podría haber utilizado una lima de carpintero como consolador.
Javier levanto un poco las piernas de su madre y empezó a lamer.
Ver a mi primo tan cerca, comiendo el coño de mi tía, su madre, me tenía tan excitada que solo tocarme los pezones, tuve mi primer orgasmo, ya no os digo nada, cuando me empeze a meter los dedos y a acariciar mi clítoris.
Javier se manejaba bien con los coños, así que cuando empecé a escuchar los gemidos (Dormida) de mi tia, me propuse que me tocaba a mi gozar de la lengua de mi primo.
  • Ahora chupamelo a mi.
En toda mi vida, he tenido una sensación tan placentera como la de mi primo comiendome la vulva, y masajeandome con la nariz el clítoris, al cuarto orgasmo decidí que todavía podíamos presionarlo un poco más.
Lo malo es que lo que iba a hacer ahora estaba fuera de guión y no había sido acordado previamente con mi Tia Helena.
Pensándolo bien, lo peor que podía pasar es que si mi tía consideraba que la situación se nos había ido de las manos o no quería hacer algo solo tenia que hacer que se despertaba.
  • Querido primo, todavia no estoy suficientemente mojada, creo que necesito un poco más de morbo, deja de comerme el coño y prepara tu polla para penetrar a tu MADRE.
  • QUEEEEEEEEEEEE.
  • Que quiero, querido primo hermano, que le metas la puntita a tu madre, si solo le introduces un poquito de tu miembro no sería pecaminoso.
  • Marta, estás loca.
  • Venga Primo, si está dormida y ademas despues follaremos, te dejare que hagas conmigo lo que quieras, piensa que mi culo es virgen.
  • NOOOOO, me niego.
  • A ver, Querido Primo, tu boca dice una cosa y tu polla justamente la contraria, si tanto te preocupa el penetrar a tu madre, no la tendrías tan erecta ¿No crees?, es más parece que ahora está mucho más dura que antes.
  • Esto no puede salir de aquí.
  • “Lo que pasa en la casa de Helena, no sale de casa de Helena”, no te preocupes, piensa que te he visto haciendoselo a mi madre.
  • Ok.
Al momento veo como con suma delicadeza, coge las piernas de su madre y se las pone en los hombros, besa el tobillo izquierdo de su madre, después el derecho que los tiene a la altura de su cara y empieza en introducir su polla poco a poco.
Os juro que como mujer no sabía que podíamos tener un orgasmo sin tocarmos, sólo mirando, este orgasmo fue tan intenso que me dejó como borracha, creo que toda mujer debería experimentarlo al menos una vez en su vida.
Cuando me recupere, me di cuenta que en la cara de Helena se dibujaba una sonrisa de satisfacción, cada vez le costaba más disimular su placer.
  • Primo, te dije que solo la puntita, y ya la tiene toda dentro, parece que no me haces ningún caso, esto merece un castigo.
Me sentía muy a gusto en este papel, así que le ordene que se follara a su madre, Reconozco que senti un escalofrio de placer cuando pensé en la situación, nunca en toda mi vida había estado delante de una situación tan morbosa, y mira que ver follar a tu madre con tu primo no está precisamente exento de morbo.
Mi primo hermano empezó a follar a mi Tia, con movimientos lentos, como si no quisiera despertarla.
A mi me falto tiempo para ponerle las manos encima de la boca a mi tia y taparle la nariz para que no respirase, 45 segundos después le fue imposible disimular más e hizo que se despertaba, con cara de sorprendida (muy bien actuada), me miro a mi y miro a su hijo que seguía bombeando como si no hubiera pasado nada.
Chillo con una actuado enfado;
  • ¿Que estáis haciendo?.
  • Querida Tía Helena, le dije a mi primo que si quería hacerme el amor, antes tenía que comerte el coño e introducir la puntita, pero parece que se le ha ido de las manos, ¿Deseas que tu hijo deje de follarte?.
Mi tia se mordió el labio inferior y cerró las manos como si se agarrase a las sábanas blancas de la cama, daba la sensación de que esperase que las embestidas fueran a ser muy bestias.
Javier en ningún momento había dejado de moverse en el coño de su querida madre, eso si se había ralentizado bastante.
  • Por favor, quiero que acabe dentro de mi- dijo mi tía casi implorando.
Javier en cuanto escuchó estas palabras cambió de golpe su forma de follar a su madre, paso de los suaves movimientos de bombeo a violentas embestidas que movían la cama, los pechos de mi tía se movían hacia delante y atrás, bese uno de sus pezones rosados al otro le di un mordisquito con mis labios.
Mi Tia Helena alternaba bufiditos de placer con jadeos profundos a cada rudo golpe de cadera de su hijo, se notaba a la legua que le gustaba el sexo duro.
Ver como mi primo se follaba a su madre de forma tan feroz, me excitaba sobremanera, pero, ¿Quería yo ser follada de esa manera por el que había sido siempre mi amor platónico?.
Acariciaba a mi tía, sus pechos y le besaba el cuello, de reojo, advertía que mi primo Hermano Javier a pesar de parecer tener toda su concentración en hacer gozar su madre, me miraba con un deseo que a la vez me atraía y me asustaba, tenía la extraña sensacion de que nos estaba follando a las dos, a mi en su mente y su madre en cuerpo, era como un depredador erotico.
Mientras paso mis manos pausadamente por el ombligo y el monte de venus de mi tía, ella me coge fuerte de la mano y empieza a temblar muy suavemente unos segundos y pronuncia casi en un susurro;
  • Hijo.
Como si tuviese un escalofrío, tiene un temblor más fuerte, me aprieta más fuerte la mano y después la relaja al igual que todo su cuerpo, observó en su cara una sensación de paz y satisfacción que no había visto nunca antes en ninguna otra mujer.
Antes que me recupere de la visión de mi tia orgasmando, unas 7 u ocho arremetidas después del orgasmo de su madre, mi primo dio un último golpe de cadera al cuerpo de su madre y se quedó apretado con fuerza a su cuerpo como si quisiese fusionarse con ella.
No tardo ni 5 segundos en apoyarse con sus brazos en la cama y bajar la cabeza como si fuese a besar los pechos de su madre, parecía que estaba ante un hombre derrotado.
De derrotado nada, miro a los ojos a su madre, y después me miro a mi, y me di cuenta que ante el sexo era como un animal, se había convertido en una máquina de follar.
Su madre le tocó la cara, y el empezó a sacar su magnífico pene del interior de la mujer de la que hace años había salido el.
Cuando el pene estaba fuera brillante por todos los jugos del interior de su madre y por los suyos propios,este empezaba a temblar y a crecer rápidamente.
Sabía que si no lo remediaba iba a ser ensartada como mi tía, y ese por ahora no era mi deseo.
Me tape la vagina con las dos manos, mi Primo hermano y mi Tía me miraban inquisitivamente.
  • Lo siento, perdonadme pero no puedo hacerlo.
El pene de Javier empezó a crecer con más rapidez, parecía que el que yo me resistiera lo excitaba muchísimo más.
Ellos seguían callados y había mucha tensión en el ambiente, lo cual era comprensible.
  • Javier, ya deberías saber que te amo desde los 13 años, fuiste mi primer amor y me niego rotundamente a que la primera vez contigo sea de esta manera.
Mi tía se mostró comprensiva:
  • Marta, se que hemos conectado, y tambien se que nos lo pasaremos muy bien dentro de poco, por eso como una mujer que ha estado enamorada te comprendo, pero por favor, no destroces nuestras expectativas como has hecho ahora, nunca más y te lo repito NUNCA MAS.
La polla de mi primo empezó a menguar muy lentamente y hablo:
  • Eres muy atractiva y me gustas muchisimo, pero no tengo claro como deseas que sea nuestra primera vez.
  • Javier, lo único que quiero, si tu estás de acuerdo es algo parecido a lo que tuvimos en la piscina, esa sensación de sentirse cortejada e incluso poder ser amada fue sublime y quiero que se repita.
  • Marta, Javier, creo que la próxima semana hay un puente de tres días, os pago un viajecito a Lanzarote con habitaciones separadas para que os seduzcais mutuamente.
  • ¿Os parece bien?.
Tanto Javier como yo, dijimos casi al unísono que estábamos de acuerdo.
  • Creo que Javier debe descansar, los dos polvos de ayer a mi hermana y este que me ha hecho tan feliz como madre y como mujer, lo deben tener agotado.
  • Mama, al final fueron tres.
  • Hijo, debes estar al borde del colapso.
Nos vestimos y nos fuimos los tres a planear nuestro viaje a Lanzarote en el comedor.
Quedamos en el aeropuerto para el viernes al mediodía, y que no nos veríamos hasta ese dia.
Nos despedimos y me fui a casa donde estaba mi madre con una sonrisa de oreja a oreja, y unos andares que me recordaban al de las amazonas después de cabalgar durante horas.
Le pregunté por su cara de felicidad y me dijo que había vuelto a ver a un viejo conocido y que se lo había pasado muy bien.
Tenía la absoluta seguridad de que esa semana Mi Primo Hermano y mi Tia estarian follando como conejos, pero era normal ya que yo pensaba que acababan de descubrir sus cuerpos.
Le dije a mi madre que ese fin de semana estaría en Lanzarote con una amiga de la facultad y ella me dijo que el viernes intentaría quedar con su amigo.
Nunca debe saber que ese amigo que tan feliz la hizo, va a hacer un viaje conmigo para hacer realidad mi sueño desde que tenía 13 años.
Hoy es viernes y estoy en el aeropuerto, Javier se acerca con un maletín, está guapísimo vestido de Sport, aunque se le ve más delgado, seguramente porque su madre lo habrá ordeñado demasiado.
Nos cogemos de la mano y nos damos un piquito, el me coge de la cintura…
 
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