Susana estaba descolocada, allí estaba su hija llorando sin parar agarrada a ella, como último salvavidas, y no sabia que hacer.
Aquella noche prácticamente no durmió, pensando en lo que le esperaba al dia siguiente. El no tener a su marido, que había fallecido hacía ya 5 años, la dejaba sola ante aquello, claro que la había dejado sola ante todo, y quizás el tener que ganar dinero no le dejaba tiempo para controlar a su hija como debiera.
Susana era una mujer pequeña, y aunque no había perdido ninguno de sus encantos que de joven levantaba pasiones, su austera forma de vestir por las estrecheces económicas, no dejaba casi nunca a la vista su belleza. Pero aquella mañana necesitaba ponerse presentable si tenía que presentarse en casa de aquel joven.
Cuando salió de casa lucía un vestido blanco, no era nada espectacular, pero comparado con su forma habitual de vestir, era un cambio evidente. La falda tapaba las rodillas y los brazos era lo único visible de su torso, ya que no brindaba ni escote ni espalda. Pese a ello sus bien formados pechos y su pequeña cintura levantaron alguna que otra mirada en el autobús.
Karen se había ofrecido a ir, pero ella se opuso, su idea era tratar con los padres de él, y si ella venia podría ser peor.
Se extrañó de que la dirección estuviera tan lejos del instituto, pero al fin llego a la dirección, una calle de un barrio nada recomendable. Al menos era de dia. Y la finca, ya de por sí antigua estaba muy descuidada. Subió al quinto sin ascensor llegando casi sin aire, sumando al esfuerzo la tensión que llevaba encima.
Tocó al timbre y no se oyó nada dentro, pero cuando iba a repetir la operación, oyó ruido y la puerta se abrió.
Y aun se agobio más todavía oyendo como unas voces la jaleaban. Aquello era superior a ella. No se dio cuenta tan absorta como estaba en el video que jamal había salidos de la habitación, volviendo con lo que parecía un vaso con un refresco.
A mitad de espalda se paró, y la mano comenzó a acariciar su piel. Susana permanecía rígida ante aquella situación, pero pudo ver como aquel descarado se amasaba sin ningún recato un terrible bulto que se adivinaba claramente bajo su chándal.
Se auto convenció que no era por su excitación, si no por su hija. Se acercó un poco, y tiró del elástico del chándal, dejando aquel mástil libre, el cual quedó totalmente parado ante sus ojos. Lo primero que le llegó es el olor fuerte junto con la visión de un brillante prepucio. Pero lo que le impactó fue las dimensiones, largo y gordo, comparado con el que ella había tenido con su marido era enorme.
Su cabeza bajo hasta que sus labios tomaron contacto con el, es olor se convirtió en un sabor fuerte que no tardó en inundar su boca, al igual que sus oídos se llenaron con otras cosas mas fuertes.
Jamal aprovechó para terminar de bajar la cremallera dejando su espalda al aire. Vio el sujetador y no tardó en sacar su navaja del bolsillo y comenzar a rasgarlo. Susana se dio cuenta pero la otra mano del chico la mantuvo en su sitio.
Pero jamal quería más así que saco a susana de su nube.
Jamal descargo con ganas, como siempre, dentro de la hembra, varios chorros de espeso semen salieron de su polla, le encantaba hacerlo y lo hacía.
Su tripa era enorme, pero debajo del calzoncillo se notaba un bulto muy grande.Lo bajo lentamente tirando de la goma desgastada y vio un cabezón enorme y muy maloliente. No se lo pensó dos veces y comenzó a mamarla, aguanto las arcadas y poco a poco el sabor desagradable la fue invadiendo de tal forma que fue más soportable.
No tardó en sentir como aquel trozo de carne tomaba vida. Invadiendo su boca completamente, era más corta que la de jamal pero mas gorda. Y a la vez comenzó a escuchar los gemidos de placer del hombre.
Aziz, que así se llamaba, sintió la boca que lo despertaba tan placenteramente y vio cómo aquella mujer desconocida, arrodillada en la cama, le hacía un tremendo trabajito. Y como no, su hijo era el responsable, y lo miraba desde el pie de la cama.
Ella no se movía estaba todavía rota por dentro, su sexo pugnaba por adecuarse a aquel calibre. Pero jamal la sacó del trance.
Aziz sintió que no podia mas, y presionando a la mujer contra su polla comenzó a vaciarse dentro de ella, sentía los latigazos de su leche salir a presión disfrutando sin medida de cada uno de ellos.
Solo una toalla algo escasa cubría su cuerpo cuando salio del baño, y se dirigio al salon donde estaba su ropa, claro que al entrar jamal y tres chavales más, estaban sentados charlando y fumando droga, ya que el olor era inconfundible.
El que estaba a su lado le hizo recostarse sobre su polla para mamarsela y en esa postura su parte posterior no tardó en ser ocupada, una polla se abrió paso en su interior sin mucha delicadeza. Dos caderazos hicieron de nuevo que su sexo fuera follado con fuerza.
Ni que decir tiene que aquellos jóvenes eran incansables. La follaron durante horas. Y sus penes visitaron todos sus agujeros. No tardó en pasar del sillón al catre, donde fue martilleada y usada como una vulgar ramera. Pero ella se entregó sin ningún tipo de oposición. Además, su sexo no desfallecía, y no dejó de regalarle un orgasmo tras otro, que vivió con extrema intensidad.
Cuando por fin terminó, el último en usarla fue jamal que le partió el culo con su tremenda polla, menos mal que dos de los chavales la habían iniciado ya con pollas de menor calibre, pero aun así, su trasero no se podía acostumbra a lo que jamal le clavó sin compasión.
El chaval quedó rendido y dormido, así que ella, como pudo, se salió de la cama y se ducho rápido. De la misma forma que se puso el vestido y salio de aquella casa.
Durante todo el camino se sintió desnuda. No llevaba ropa interior y notaba con rubor como sus pechos parecían ir por libre bajo su vestido. Tuvo que esquivar algunas miradas para no sentir mas verguenza.
A las 4 llego a casa, y se hundió en la cama en un mar de lágrimas. No entendía lo que había pasado, pero el caso es que lo había resuelto todo, aunque no de la forma que pretendía.
Cuando llegó su hija, le dijo que no se preocupara, que ya lo había arreglado y por supuesto la castigo. Karen no protesto, asumió la culpa entre lágrimas. Y todo quedó zanjado.
Al día siguiente, karen seguía llorando en el baño del instituto, y es que, mientras la polla de jamal llenaba su coño el mordisqueaba con saña sus pezones. En el baño de los chidos, ella misma se había sentado sobre jamal, a él le encantaba verla abierta de piernas y que le hiciera todo el trabajo. Y cuanto más la humillaba, mas se excitaba.
Unos días después susana, andaba en su casa sola, su hija se quedaba en casa de su amiga clara a estudiar, cosa que había hablado con la madre de la amiga para verificarlo. Serian las 8 cuando sonó el timbre. Al abrir la puerta se encontró con jamal con cara sonriente.
Cuando la tele se encendió susana no tardó en ubicarse, era ella en casa de jamal en plena acción.
- Hija tendremos que ir a la policía - dijo intentando calmarla
- No, eso no, por favor - dijo totalmente sofocada
- ¿pero quién es ese chico? - Dijo su madre intentando digerir el trago.
- Uno del insti, mama, pero no quiere nada más que el dinero o dice que me enterare.
- Iré a hablar con él, y con sus padres, y a ver que pasa, encontraremos una solución.
Aquella noche prácticamente no durmió, pensando en lo que le esperaba al dia siguiente. El no tener a su marido, que había fallecido hacía ya 5 años, la dejaba sola ante aquello, claro que la había dejado sola ante todo, y quizás el tener que ganar dinero no le dejaba tiempo para controlar a su hija como debiera.
Susana era una mujer pequeña, y aunque no había perdido ninguno de sus encantos que de joven levantaba pasiones, su austera forma de vestir por las estrecheces económicas, no dejaba casi nunca a la vista su belleza. Pero aquella mañana necesitaba ponerse presentable si tenía que presentarse en casa de aquel joven.
Cuando salió de casa lucía un vestido blanco, no era nada espectacular, pero comparado con su forma habitual de vestir, era un cambio evidente. La falda tapaba las rodillas y los brazos era lo único visible de su torso, ya que no brindaba ni escote ni espalda. Pese a ello sus bien formados pechos y su pequeña cintura levantaron alguna que otra mirada en el autobús.
Karen se había ofrecido a ir, pero ella se opuso, su idea era tratar con los padres de él, y si ella venia podría ser peor.
Se extrañó de que la dirección estuviera tan lejos del instituto, pero al fin llego a la dirección, una calle de un barrio nada recomendable. Al menos era de dia. Y la finca, ya de por sí antigua estaba muy descuidada. Subió al quinto sin ascensor llegando casi sin aire, sumando al esfuerzo la tensión que llevaba encima.
Tocó al timbre y no se oyó nada dentro, pero cuando iba a repetir la operación, oyó ruido y la puerta se abrió.
- Que cojones quieres - dijo jamal con cara de cabreo
- ¿están tus padres? - Dijo susana con voz asustada ante la agresividad del joven - soy la madre de karen, y venía a
- ¿me traes el dinero?
- No, yo, de eso quería hablar
- Bueno pasa - le dijo dejándola en la puerta y entrando hacia el interior de la casa
- Y tu vas al instituto, ¿no eres algo mayor?
- He repetido
- ¿y te perece bien vender droga a unas niñas? - Dijo poniéndose seria
- ¿te parece gracioso? - Le dijo enfadándose
- Siéntate y mira esto - le dijo en tono suave
- No, estoy bien aquí - dijo dignamente
- Que te sientes joder - gritó jamal
Y aun se agobio más todavía oyendo como unas voces la jaleaban. Aquello era superior a ella. No se dio cuenta tan absorta como estaba en el video que jamal había salidos de la habitación, volviendo con lo que parecía un vaso con un refresco.
- Te veo muy agobiada, toma bebe, que te hace falta
- Como ves de niña nada, le gustan más las pollas que las muñecas y a demás, yo no le vendo droga, la muy zorra me la pide para venderla, y la vende como churros.
- Pero solo tiene 15 años
- Bueno, pero me debe 2.000 Euros,
- Pero no tenemos dinero
- La zorra de su hija tiene otras cosas con las que pagar
- Estas loco, eso no
- Bueno, igual la quieres sustituir tu - dijo mientras noto como la cremallera del vestido era bajada lentamente
A mitad de espalda se paró, y la mano comenzó a acariciar su piel. Susana permanecía rígida ante aquella situación, pero pudo ver como aquel descarado se amasaba sin ningún recato un terrible bulto que se adivinaba claramente bajo su chándal.
- Venga, si me dejas seco igual te rebajo algo
- ¿seco?
- No te hagas la tonta, venga - dijo jamal echando para atrás, y cruzando las manos detrás de su cabeza
Se auto convenció que no era por su excitación, si no por su hija. Se acercó un poco, y tiró del elástico del chándal, dejando aquel mástil libre, el cual quedó totalmente parado ante sus ojos. Lo primero que le llegó es el olor fuerte junto con la visión de un brillante prepucio. Pero lo que le impactó fue las dimensiones, largo y gordo, comparado con el que ella había tenido con su marido era enorme.
Su cabeza bajo hasta que sus labios tomaron contacto con el, es olor se convirtió en un sabor fuerte que no tardó en inundar su boca, al igual que sus oídos se llenaron con otras cosas mas fuertes.
- Asi zorra, tragatela, venga - dijo jamal al sentir el contacto
Jamal aprovechó para terminar de bajar la cremallera dejando su espalda al aire. Vio el sujetador y no tardó en sacar su navaja del bolsillo y comenzar a rasgarlo. Susana se dio cuenta pero la otra mano del chico la mantuvo en su sitio.
- Tu a lo tuyo puta, que para llevar esa mierda de ropa interior mejor que no lleves nada.
- Así mucho mejor - dijo, y mientras seguía disfrutando de la intensa mamada que le propinaba susana, su mano tironeo de la falda hasta dejar al descubierto las bragas que corrieron la misma suerte que su prenda compañera.
- Menudo culo tienes zorra - dijo propinándole una sonora palmada. Y fueron varias hasta que sus dedos buscaron su sexo encontrandolo totalmente mojado.
- Pero que guarra eres
Pero jamal quería más así que saco a susana de su nube.
- Ven conmigo zorra - le dijo levantándose
- No por favor, yo se la chupo si quieres
- Mira, si no quieres que tu hija acabe en la cárcel, me vas a pagar la deuda con tu coño, así que levántate - le dijo con firmeza
- Toma perra, toda dentro - exclamó el chico con aire de victoria, comenzando de inmediato a taladrar sin piedad a su pieza.
- Pero qué puta eres, tenias ganas de polla eh, cabrona, pues te voy a dar hasta que te hartes.
Jamal descargo con ganas, como siempre, dentro de la hembra, varios chorros de espeso semen salieron de su polla, le encantaba hacerlo y lo hacía.
- Ves, ya te has ganado 50 euros por el polvo. Ya me debes menos - dijo jamal sacando su polla chorreante del agujero que acababa de profanar
- Por favor, con esto ya está todo, por favor
- Ni de coña guarra, que no vales tanto, ¿quieres ganarte 200 pavos mas?
- Que tengo que hacer - dijo resignada
- Es mi padre, no habla español, asi que vas a entrar, le vas a chupar la polla hasta ponérsela dura, y te lo vas a follar montando encima
- ¿y si lo hago son 200 menos?
- Si
Su tripa era enorme, pero debajo del calzoncillo se notaba un bulto muy grande.Lo bajo lentamente tirando de la goma desgastada y vio un cabezón enorme y muy maloliente. No se lo pensó dos veces y comenzó a mamarla, aguanto las arcadas y poco a poco el sabor desagradable la fue invadiendo de tal forma que fue más soportable.
No tardó en sentir como aquel trozo de carne tomaba vida. Invadiendo su boca completamente, era más corta que la de jamal pero mas gorda. Y a la vez comenzó a escuchar los gemidos de placer del hombre.
Aziz, que así se llamaba, sintió la boca que lo despertaba tan placenteramente y vio cómo aquella mujer desconocida, arrodillada en la cama, le hacía un tremendo trabajito. Y como no, su hijo era el responsable, y lo miraba desde el pie de la cama.
- Que cabron eres, de dónde has sacado a esta puta
- Es la madre de karen - dijo riendo
- Joder, tan puta como su hija
- Ya ves
- Dile a esta puta que se monte de una vez
- Mi padre dice que te montes en su polla
Ella no se movía estaba todavía rota por dentro, su sexo pugnaba por adecuarse a aquel calibre. Pero jamal la sacó del trance.
- Venga puta, muévete que te pago 200 euros
- Asi puta, mueve ese culo de golfa
- Te gusta, papa
- Joder, ya lo creo, tiene el coño estrechito
- Pues eso que se lo había abierto yo, pero tu polla es la ostia
Aziz sintió que no podia mas, y presionando a la mujer contra su polla comenzó a vaciarse dentro de ella, sentía los latigazos de su leche salir a presión disfrutando sin medida de cada uno de ellos.
- Venga, dile a esa puta que se vaya, que voy a descansar
- Ves zorra, ya tienes menos que pagar, venga, a darte una ducha
Solo una toalla algo escasa cubría su cuerpo cuando salio del baño, y se dirigio al salon donde estaba su ropa, claro que al entrar jamal y tres chavales más, estaban sentados charlando y fumando droga, ya que el olor era inconfundible.
- Ven aquí - le dijo jamal - siéntate aquí - indicando el sofá entre él y otro joven.
- No, tengo que irme
- Pero, y mi ropa
- Tranquila no la vas a necesitar, quitate la toalla y ven
- Si puedes con todos te perdonó la deuda
El que estaba a su lado le hizo recostarse sobre su polla para mamarsela y en esa postura su parte posterior no tardó en ser ocupada, una polla se abrió paso en su interior sin mucha delicadeza. Dos caderazos hicieron de nuevo que su sexo fuera follado con fuerza.
Ni que decir tiene que aquellos jóvenes eran incansables. La follaron durante horas. Y sus penes visitaron todos sus agujeros. No tardó en pasar del sillón al catre, donde fue martilleada y usada como una vulgar ramera. Pero ella se entregó sin ningún tipo de oposición. Además, su sexo no desfallecía, y no dejó de regalarle un orgasmo tras otro, que vivió con extrema intensidad.
Cuando por fin terminó, el último en usarla fue jamal que le partió el culo con su tremenda polla, menos mal que dos de los chavales la habían iniciado ya con pollas de menor calibre, pero aun así, su trasero no se podía acostumbra a lo que jamal le clavó sin compasión.
El chaval quedó rendido y dormido, así que ella, como pudo, se salió de la cama y se ducho rápido. De la misma forma que se puso el vestido y salio de aquella casa.
Durante todo el camino se sintió desnuda. No llevaba ropa interior y notaba con rubor como sus pechos parecían ir por libre bajo su vestido. Tuvo que esquivar algunas miradas para no sentir mas verguenza.
A las 4 llego a casa, y se hundió en la cama en un mar de lágrimas. No entendía lo que había pasado, pero el caso es que lo había resuelto todo, aunque no de la forma que pretendía.
Cuando llegó su hija, le dijo que no se preocupara, que ya lo había arreglado y por supuesto la castigo. Karen no protesto, asumió la culpa entre lágrimas. Y todo quedó zanjado.
Al día siguiente, karen seguía llorando en el baño del instituto, y es que, mientras la polla de jamal llenaba su coño el mordisqueaba con saña sus pezones. En el baño de los chidos, ella misma se había sentado sobre jamal, a él le encantaba verla abierta de piernas y que le hiciera todo el trabajo. Y cuanto más la humillaba, mas se excitaba.
- Dios jamal que gusto - dijo entre jadeos ahogados
- Eres tan zorra como tu vieja
- Cuanto sacaste
- 400, 100 a mi padre y 300 a mis primos, no veas como follaba, claro que la pastilla que le di le ayudo
- Pero yo follo mejor, y sin pastilla - dijo herida en su orgullo, y comenzó a mover frenéticamente sus caderas.
Unos días después susana, andaba en su casa sola, su hija se quedaba en casa de su amiga clara a estudiar, cosa que había hablado con la madre de la amiga para verificarlo. Serian las 8 cuando sonó el timbre. Al abrir la puerta se encontró con jamal con cara sonriente.
- Creo que no deberías estar aquí - dijo nerviosa
- Tenemos que ver una película - dijo jamal
- ¿Una película?
- Si, creo que será mejor que me dejes entrar, no creo que te interese que siga hablando aquí en la escalera - dijo aumentando la voz intencionadamente
Cuando la tele se encendió susana no tardó en ubicarse, era ella en casa de jamal en plena acción.
- Has visto qué guapa sales
- Dios, esto no puede estar pasando, ¿me grabaste?
- Si, lo tengo todo, conmigo, con mi padre, con mis amigos
- No puedes hacerme esto, iré a la policía
- Puedes, si, pero explicales que hacías follando con chavales de 14 y 15 años
- ¿14? - Dijo asustada
- Están desarrollados mis primos pero son jóvenes, y yo mismo tengo 17, asi que ánimo - dijo levantándose
- ¿ que quieres ? - Dijo susana derrotada