Una Chica que Disfruta de sus Familiares – Capítulo 001
La primera vez que mi culo recibió dedo fue gracias a mi papá, quien gozaba cuidarme cuando estaba pequeña y me enfermaba. Hasta que un día mi mamá llegó del mandado antes y lo vió masajeando mi panochita y chupando un dedo para luego meterlo en mi culo. Supongo que por eso desde entonces me gusta que me den por el culo. Esa fue la razón por la que se separaron y ya sólo lo veía un par de veces al año y siempre con algún miembro de la casa presente.
En mi familia soy la más pequeña de 6 hermanos, la más puta, la más cachonda y la más atrevida.
Mi papá me envició estoy casi segura, que fue por él que me encanta llenar mi culo. El caso es que ya casi no lo vi con el pasar de los años hasta que después de cumplir quince años lo busqué en su casa, el destino estuvo a mi favor porque un día antes mis abuelos se habían ido de visita a San Luis y mi padre estaba sólo. Se sorprendió al verme, me abrazó y Me dió un beso. Me ofreció una soda y acepté, fuimos a la tienda y el estaba muy orgulloso de mi y me presumió con sus vecinos. Aclaro que siempre he sido gordita pero bien proporcionada, mis piernas carnosas, mis nalgas bien y mis pechos grandes. Llegamos a la casa y me dijo que si tenía hambre que si quería algo, que podía pedir lo que quisiera porque siempre había sido su princesa, su favorita y que siempre lo sería. Le dije que mejor cocinaba para los dos. Y aunque la cocina de mi abuela era amplia y fresca, me quité el blusón argumentando que tenía calor. Terminé de cocinar y cada que podía pegaba mis tetas en sus brazos o paraba mis nalgas para alcanzar el salero o tomar una tortilla. Me tiré un vaso de agua en las piernas y le dije que sentía helado. Siempre me gustó vestirme con mallas y blusones porque se notaban mis piernas, mis nalgas y mi panocha se marcaba muy bien. Él me dijo que si quería me quitara las mallas al cabo estamos en la casa y nadie te ve. Yo las bajé hasta mis rodillas y le pedí que ayudara porque se me hacía bolas en los pies. Levanté una pierna y el aprovechó para ver mi panocha y luego me quitó la otra y puso las mallas en su silla para que se separan. Pone en sus hombros y dice que me hace caballito y los dos nos reímos.
Lavamos los trastes juntos y cada que podía me rozaba las nalgas y la cadera con su verga. Yo pegaba mis tetas a sus brazos y paraba mi culo como Petra en celo. Nos sentamos a ver la televisión y me jala a sus piernas y me dice como cuando eras bebé. Y yo lo miro mientras él me besa la nariz y la mejilla me ofrece hacerme caballito pero de frente y coloca mis piernas en sus hombros y haciendo a un lado mi calzón me comienza a lamer delicioso y fuerte y me dice que es mejor de lo que recordaba. Que él desde que nací se enamoró de mi y que siempre que podía chupada mi panocha y mi culo porque le gustaba el sabor del jugo que me salía. Sigue mamando mi panocha y lengueteando mi culo hasta que me vengo deliciosamente mojando su cara y su camisa. Me enderezar y le ofrezco mis tetas, para que se prenda como bebé hambriento. Me caliento otra vez y abriendo su pantalón comienzo a mamar su verga dura, la meto hasta mi garganta y el me coge así rápido hasta que la saca y me baña la cara con su leche, me ordena limpiarla con mi lengua y yo feliz obedezco. Me toma de la mano y nos vamos a su cuarto. Me tira en la cama y comienza a masajear mi panochita y chupando mis tetas. Yo queriendo mamar su verga otra vez me quiero acercar y el me dice que no. Que está vez quiere mi panocha y me monta sobre él mientras me va penetrando en la puchita. Yo como loca me deleita en su verga que aunque no era grande si estaba gorda por lo que me encantó y él empieza a meter uno, dos y tres dedos adentro de mi culo. Creo desde entonces me fascina llenar mis dos entradas con verga, fruta o lo que se pueda. Nos dormimos un rato y cuando nos despertamos nos metimos a bañar, se encamina la verga y me la deja ir en el culo susurrando como siempre quise cogerte y comerme tu culo. Se viene en mi culo, nos enjuagamos y me despedí diciéndole que luego lo vería otra vez. Pero entre los estudios, el trabajo y las cogidas que ya me daba con mi padrastro ya no pude volver a verlo sólo una vez más antes de que falleciera. Él era alcohólico y falleció a los cincuenta años. Para mi siempre será el primero que supo darle a mi culo lo que quería.
Era marzo del 88 y mi hermano cumplía años, yo solo le hice un dibujo, puesto que no tenía dinero y él me dice "luego te digo que quiero que me des de regalo". F acostumbraba a sentarme en sus piernas y masajear mis nalgas (les he dicho que soy una toda una puta, pues desde niña eso me hacía mojarme) y a veces yo sentía su verga dura entre mis nalgas o piernas. De niña siempre andube con falda o vestiditos, ya sabía que eso les facilitaba darme cariñito. Esas palmaditas y masajitos, no solo me las hacía mi hermano sino también el novio de mi hermana M2.
Mi cumpleaños es en abril y una semana antes F me llevó al partido de futbol, Terminando, nos fuimos a la casa de un amigo suyo y él le pidió el baño para quitarse lo caluroso y me dijo te vienes conmigo porque no te voy a dejar aquí donde están todos. Al entrar al cuarto de su amigo, me invita a bañarme con él y como andaba pegajosa de sudor y tierra le dije que si. Me dice pero te bañas conmigo para no dejarte sola. Entramos a la regadera y F me empieza a enjabonar y a pasar sus manos por mi cuerpo, aunque era pequeña mis tetillas ya empezaban a notarse, creo que por tanta manoseada que me daban mi cuñado y mi hermano.
F nota que mi panocha empieza a ponerse jugosa y con mas ganas con su mano enjabonada me frota la panocha y el culo pasando hasta el brazo. Yo me estremezco y él me pregunta ¡tienes frío? Yo le contesto que no, pero que me quiero salir. Cierra la llave, toma una toalla y me empíeza a secar, deja caer la toalla y me sigue acariciando con sus manos, todo el cuerpo y él me dice que me va a soplar para secarme. Me acuesta en la cama y empieza a soplar de primero, pero luego siento su boca y su lengua jugar con mis pezoncitos que estaban medianitos y sigue mordisqueando mi panza hasta llegar a mi pubis. Me dice: si no te molesta ¿quieres que siga? y yo solo muevo la cabeza diciendo que si, baja nuevamente su cabeza y la entierra entre mi panocha, siento como sorbe todos los jugos que salen de mi (siempre he sido muy humeda, me mojo demasiado) y me dice "quiero mi regalo de cumpleaños, me vas a dejar hacer lo que quiera" y yo vuelvo a asentir.
F me dice "buena niña", ahora ven aquí y me jala a la orilla de la cama, comienza a meter primero dos dedos en mi panocha y yo me intento quitar porque me dolía un poco pero cuando comenzó a besar mi panocha otra vez se me olvidó y comencé a disfrutar sus dedos hasta que quita su mano y me acomoda su verga, me dice no vayas a gritar o me voy a enojar. Yo quería mucho a F y no quería que se enojara, pero la verdad es que cuando comenzó a meter su verga en mi panocha lejos de gritar por dolor quería gemir y aullar como perra, porque lo disfruté enormente. Fue dándome verga en mi puchita lentamente, la metía y la sacaba, despacio, hasta que se perdía dentro de mi y luego la sacaba para luego volver a meterla de un solo jalón pero hasta el fondo. F estaba como loco, parecía enchilado y luego la metió y sacó cada vez más rápido hasta que la sacó y bañó la entrada de mi panocha y mi culo con su leche. Yo ya me había hecho pipí (ahora se que fue un orgasmo).
F sonríe y me dice "eres toda una putilla, espero que te haya gustado como a mi. De ahora en adelante serás mi perrita, princesa"
Yo, solamente volví a asentir.
Salimos a comer con sus amigos, me volvió a sentar en sus piernas y yo sentía algo duro (su verga), disimuladamaente me masajeaba las piernas y las nalgas. Nos fuimos a la casa y en el camino me dice "No se lo digas a nadie"
Esas palabras las he escuchado tantas veces de varias personas, que por eso he sentido la necesidad de contarlo aquí. F y yo volvimos a coger al día siguiente de mi cumpleaños, solo una semana despues. Cuando todos se fueron a la iglesia, yo dije que me dolía la panza, pero la verdad es que solo buscaba ocasión de estar a solas con él para ver si me volvía a tocar como esa vez. Obviamente F se quedó a cuidarme, solo que esta vez luego de acariciarme las tetillas y la panocha, me hizo ponerle mi panocha en su cara y lamió como un perrito, mucho tiempo, cuando me movió a su pecho, me indicó que me fuera así hasta atrás, en cuanto la punta de su pene rozó mi panocha yo me senté sobre ella, quería volver a sentirla hasta dentro y así me hizo caballito por primera vez. Cuando terminó esta vez dentro de mi, yo estaba muy cansada.
F y yo seguimos cogiendo cada vez que se pudiera, todo normal, tranquilo. Hasta que ese año, un mes antes de que mi hermana y su novio se casaran, lo atropellaron al salir en la noche del trabajo.
F fué mi primer verga en la panocha y aunque siempre acarició mi culo con uno o dos dedos, creo que por miedo nunca me cogió por ahí, ese culo fue desflorado por mi tío
La primera vez que mi culo recibió dedo fue gracias a mi papá, quien gozaba cuidarme cuando estaba pequeña y me enfermaba. Hasta que un día mi mamá llegó del mandado antes y lo vió masajeando mi panochita y chupando un dedo para luego meterlo en mi culo. Supongo que por eso desde entonces me gusta que me den por el culo. Esa fue la razón por la que se separaron y ya sólo lo veía un par de veces al año y siempre con algún miembro de la casa presente.
En mi familia soy la más pequeña de 6 hermanos, la más puta, la más cachonda y la más atrevida.
Mi papá me envició estoy casi segura, que fue por él que me encanta llenar mi culo. El caso es que ya casi no lo vi con el pasar de los años hasta que después de cumplir quince años lo busqué en su casa, el destino estuvo a mi favor porque un día antes mis abuelos se habían ido de visita a San Luis y mi padre estaba sólo. Se sorprendió al verme, me abrazó y Me dió un beso. Me ofreció una soda y acepté, fuimos a la tienda y el estaba muy orgulloso de mi y me presumió con sus vecinos. Aclaro que siempre he sido gordita pero bien proporcionada, mis piernas carnosas, mis nalgas bien y mis pechos grandes. Llegamos a la casa y me dijo que si tenía hambre que si quería algo, que podía pedir lo que quisiera porque siempre había sido su princesa, su favorita y que siempre lo sería. Le dije que mejor cocinaba para los dos. Y aunque la cocina de mi abuela era amplia y fresca, me quité el blusón argumentando que tenía calor. Terminé de cocinar y cada que podía pegaba mis tetas en sus brazos o paraba mis nalgas para alcanzar el salero o tomar una tortilla. Me tiré un vaso de agua en las piernas y le dije que sentía helado. Siempre me gustó vestirme con mallas y blusones porque se notaban mis piernas, mis nalgas y mi panocha se marcaba muy bien. Él me dijo que si quería me quitara las mallas al cabo estamos en la casa y nadie te ve. Yo las bajé hasta mis rodillas y le pedí que ayudara porque se me hacía bolas en los pies. Levanté una pierna y el aprovechó para ver mi panocha y luego me quitó la otra y puso las mallas en su silla para que se separan. Pone en sus hombros y dice que me hace caballito y los dos nos reímos.
Lavamos los trastes juntos y cada que podía me rozaba las nalgas y la cadera con su verga. Yo pegaba mis tetas a sus brazos y paraba mi culo como Petra en celo. Nos sentamos a ver la televisión y me jala a sus piernas y me dice como cuando eras bebé. Y yo lo miro mientras él me besa la nariz y la mejilla me ofrece hacerme caballito pero de frente y coloca mis piernas en sus hombros y haciendo a un lado mi calzón me comienza a lamer delicioso y fuerte y me dice que es mejor de lo que recordaba. Que él desde que nací se enamoró de mi y que siempre que podía chupada mi panocha y mi culo porque le gustaba el sabor del jugo que me salía. Sigue mamando mi panocha y lengueteando mi culo hasta que me vengo deliciosamente mojando su cara y su camisa. Me enderezar y le ofrezco mis tetas, para que se prenda como bebé hambriento. Me caliento otra vez y abriendo su pantalón comienzo a mamar su verga dura, la meto hasta mi garganta y el me coge así rápido hasta que la saca y me baña la cara con su leche, me ordena limpiarla con mi lengua y yo feliz obedezco. Me toma de la mano y nos vamos a su cuarto. Me tira en la cama y comienza a masajear mi panochita y chupando mis tetas. Yo queriendo mamar su verga otra vez me quiero acercar y el me dice que no. Que está vez quiere mi panocha y me monta sobre él mientras me va penetrando en la puchita. Yo como loca me deleita en su verga que aunque no era grande si estaba gorda por lo que me encantó y él empieza a meter uno, dos y tres dedos adentro de mi culo. Creo desde entonces me fascina llenar mis dos entradas con verga, fruta o lo que se pueda. Nos dormimos un rato y cuando nos despertamos nos metimos a bañar, se encamina la verga y me la deja ir en el culo susurrando como siempre quise cogerte y comerme tu culo. Se viene en mi culo, nos enjuagamos y me despedí diciéndole que luego lo vería otra vez. Pero entre los estudios, el trabajo y las cogidas que ya me daba con mi padrastro ya no pude volver a verlo sólo una vez más antes de que falleciera. Él era alcohólico y falleció a los cincuenta años. Para mi siempre será el primero que supo darle a mi culo lo que quería.
Era marzo del 88 y mi hermano cumplía años, yo solo le hice un dibujo, puesto que no tenía dinero y él me dice "luego te digo que quiero que me des de regalo". F acostumbraba a sentarme en sus piernas y masajear mis nalgas (les he dicho que soy una toda una puta, pues desde niña eso me hacía mojarme) y a veces yo sentía su verga dura entre mis nalgas o piernas. De niña siempre andube con falda o vestiditos, ya sabía que eso les facilitaba darme cariñito. Esas palmaditas y masajitos, no solo me las hacía mi hermano sino también el novio de mi hermana M2.
Mi cumpleaños es en abril y una semana antes F me llevó al partido de futbol, Terminando, nos fuimos a la casa de un amigo suyo y él le pidió el baño para quitarse lo caluroso y me dijo te vienes conmigo porque no te voy a dejar aquí donde están todos. Al entrar al cuarto de su amigo, me invita a bañarme con él y como andaba pegajosa de sudor y tierra le dije que si. Me dice pero te bañas conmigo para no dejarte sola. Entramos a la regadera y F me empieza a enjabonar y a pasar sus manos por mi cuerpo, aunque era pequeña mis tetillas ya empezaban a notarse, creo que por tanta manoseada que me daban mi cuñado y mi hermano.
F nota que mi panocha empieza a ponerse jugosa y con mas ganas con su mano enjabonada me frota la panocha y el culo pasando hasta el brazo. Yo me estremezco y él me pregunta ¡tienes frío? Yo le contesto que no, pero que me quiero salir. Cierra la llave, toma una toalla y me empíeza a secar, deja caer la toalla y me sigue acariciando con sus manos, todo el cuerpo y él me dice que me va a soplar para secarme. Me acuesta en la cama y empieza a soplar de primero, pero luego siento su boca y su lengua jugar con mis pezoncitos que estaban medianitos y sigue mordisqueando mi panza hasta llegar a mi pubis. Me dice: si no te molesta ¿quieres que siga? y yo solo muevo la cabeza diciendo que si, baja nuevamente su cabeza y la entierra entre mi panocha, siento como sorbe todos los jugos que salen de mi (siempre he sido muy humeda, me mojo demasiado) y me dice "quiero mi regalo de cumpleaños, me vas a dejar hacer lo que quiera" y yo vuelvo a asentir.
F me dice "buena niña", ahora ven aquí y me jala a la orilla de la cama, comienza a meter primero dos dedos en mi panocha y yo me intento quitar porque me dolía un poco pero cuando comenzó a besar mi panocha otra vez se me olvidó y comencé a disfrutar sus dedos hasta que quita su mano y me acomoda su verga, me dice no vayas a gritar o me voy a enojar. Yo quería mucho a F y no quería que se enojara, pero la verdad es que cuando comenzó a meter su verga en mi panocha lejos de gritar por dolor quería gemir y aullar como perra, porque lo disfruté enormente. Fue dándome verga en mi puchita lentamente, la metía y la sacaba, despacio, hasta que se perdía dentro de mi y luego la sacaba para luego volver a meterla de un solo jalón pero hasta el fondo. F estaba como loco, parecía enchilado y luego la metió y sacó cada vez más rápido hasta que la sacó y bañó la entrada de mi panocha y mi culo con su leche. Yo ya me había hecho pipí (ahora se que fue un orgasmo).
F sonríe y me dice "eres toda una putilla, espero que te haya gustado como a mi. De ahora en adelante serás mi perrita, princesa"
Yo, solamente volví a asentir.
Salimos a comer con sus amigos, me volvió a sentar en sus piernas y yo sentía algo duro (su verga), disimuladamaente me masajeaba las piernas y las nalgas. Nos fuimos a la casa y en el camino me dice "No se lo digas a nadie"
Esas palabras las he escuchado tantas veces de varias personas, que por eso he sentido la necesidad de contarlo aquí. F y yo volvimos a coger al día siguiente de mi cumpleaños, solo una semana despues. Cuando todos se fueron a la iglesia, yo dije que me dolía la panza, pero la verdad es que solo buscaba ocasión de estar a solas con él para ver si me volvía a tocar como esa vez. Obviamente F se quedó a cuidarme, solo que esta vez luego de acariciarme las tetillas y la panocha, me hizo ponerle mi panocha en su cara y lamió como un perrito, mucho tiempo, cuando me movió a su pecho, me indicó que me fuera así hasta atrás, en cuanto la punta de su pene rozó mi panocha yo me senté sobre ella, quería volver a sentirla hasta dentro y así me hizo caballito por primera vez. Cuando terminó esta vez dentro de mi, yo estaba muy cansada.
F y yo seguimos cogiendo cada vez que se pudiera, todo normal, tranquilo. Hasta que ese año, un mes antes de que mi hermana y su novio se casaran, lo atropellaron al salir en la noche del trabajo.
F fué mi primer verga en la panocha y aunque siempre acarició mi culo con uno o dos dedos, creo que por miedo nunca me cogió por ahí, ese culo fue desflorado por mi tío