Un Triangulo Incestuoso

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
8,026
Likes Recibidos
3,676
Puntos
113
 
 
 
Desperté recostada en el pecho de mi hermoso hijo, con su pene flácido entre los labios de mi concha, y vi a mi hija metiendo y sacando un consolador gigante de su húmedo coño a un lado de nosotros, les contaré como empezó esto, pero antes me tengo que describir: mi nombre es Azucena tengo 38 años, tengo un buen cuerpo, lo que más me gusta de mi cuerpo son mis senos y mis manos, estoy casada con Marcos, de 41 años, tengo unos cuates de 20 años, Martha e Isaac, ambos se parecen más a mi que a mi esposo.

Todo empezó un día lluvioso, muy deprimente, eran como las 3 de la mañana cuando desperté vi que mi marido dormía muy placidamente y salí de mi habitación matrimonial y entré a la habitación de mi hijo, ya tenia como un año manteniendo relaciones incestuosas con mi hijo, sin que alguien se enterara, así que entré a despertarlo como a el le gustaba, con una mamada, le quité su bóxer con el que dormía y empecé mi trabajo, ya que estuvo lo suficientemente erecto, me quité mi short e hice a un lado mi tanga, me subí a la cama e introduje el pene en mi coño, me movía salvajemente, hasta que empezó a despertar y le dije

Yo.- amor –empecé a gemir- aahhhh aahh, hola papacito.

Isaac.- mamá –dijo, soltando gruñidos de placer- ¿que haces aquí?

Yo.- está muy deprimente el clima y necesitaba que algo me levantara el ánimo.

Isaac.- pero mamá, y papá, se puede despertar y escucharnos.

Yo.- no me importa, yo quería polla y la tenia que conseguir a toda costa, y tu papá se ha visto terco en que estando ustedes aquí no podemos hacer el amor, por eso no lo desperté a él.

Isaac.- mamá no, esto no es posible, no mamá, el día de hoy no se puede, tenemos que esperar a que papá y Martha salgan algún lado, y que tarden, para poder tener sexo.

Yo.- hijo, pero… yo...

Isaac.- nada mamá, ya lo sabes, que vamos a hacer si se enteran de lo que hacemos, ellos van a contarles a tus padres y que vamos a hacer, tendremos que enfrentar la vergüenza ante la sociedad.

Tan pronto Isaac dejó de hablar me empujó, y sacó su polla de mi coño, y poquito después se escucharon algunos ruidos afuera, como el rechinido de una puerta, y la única puerta que rechina es la de la habitación de mi nena, se abrió la puerta del cuarto de mi niño y vi una silueta en la oscuridad, ¡¡¡era mi hija!!! y desnuda

Yo.- hija, ¿que haces aquí, y desnuda

Martha.- eehh, mmm, pues nada

Yo.- como que nada, por alguna razón tienes que venir a esta hora y desnuda, -volteando a ver a Isaac- por eso tu no querías que yo estuviera aquí, mantienes relaciones sexuales con tu hermana.

Isaac.- no, mamá, no es lo que tú crees.

Martha.- Isaac, creo que es hora de decirle a mamá, ya que está aquí, nos ha descubierto.

Yo.- que me tienen que decir.

Martha e Isaac.- mamá, nos gustamos, si, sabemos que somos hermanos, y esto está mal, sabemos que esto es incesto, pero no lo pudimos evitar.

Yo.- bueno, pues Isaac, Martha, yo no puedo reprocharles nada, por que también nosotros mantenemos relaciones sexuales, así que adelante, pero la única condición es que lo mantengan como un secreto, nada le pueden decir a su padre de nada, ni de lo nuestro Isaac, ni de de lo que mantienes con tu hermana.

Martha.- claro mamá, pero en un principio a que venimos?

Yo.- yo vine principalmente por polla y tu mi niña?

Martha.- creo que por lo mismo mamita.

Yo.- bueno, a darle, que mi coño no esperará mucho sin algo dentro.

Martha.- pero como le vamos a hacer, Isaac no puede partir en dos su polla para hacerlo, creo que tengo una idea, voy un momento a mi habitación, necesito algo.

Después de 5 minutos Martha llegó con una caja, la abrió y sacó infinidad de consoladores, vibradores, arneses con pollas gigantes, videos porno, lubricantes, etc.

Martha puso una película en el DVD, prendió la TV y nos pusimos a verla, después de quince minutos empecé a meter dos dedos en mi coño, y mi hija se besaba con mi hijo mientras se masturbaban mutuamente.

Me sentía tan caliente que me paré, fui por dos consoladores y un lubricante, metí un consolador en mi coño y el otro lo embadurné de lubricante y lo fui introduciendo poco a poco en mi coño a un lado del otro, mientras yo hacia esto mi hijo se acomodaba en la cama para que su hermana lo cabalgara.

Después de algunos minutos cabalgando a su hermano mi hija se sorprendió por que sentía una presión en el orto, era yo, intentando introducir un consolador que estaba pegado a un arnés, el cual estaba acomodado en mi cuerpo, ella tan solo cerró los ojos por la presión que sentía en su culito, después de varios intentos su ano no cedía así que decidimos intercambiar posiciones, yo cabalgando a mi hijo y ella intentando introducir el consolador por mi culo, después que lo logramos hicimos esto por un buen rato en infinidad de posiciones la ultima fue de misionero, después nos quedamos dormidos

--
Mi nombre es Azucena tengo 38 años, tengo un buen cuerpo, lo que más me gusta de mi cuerpo son mis pechos, estoy casada con Marcos, de 41 años, tengo unos cuates de 20 años, Isaac y Martha.

Empezaré por describir a mi familia. en lo que respecta a mis hijos, ambos van a la Facultad, mi hija tiene novio, y prefiere pasar tiempo con el, estar en su cuarto y por la tarde ir a sus clases de samba y por la noche es instructora de aerobics, así que, por el ejercicio, esta muy bonita, pechos firmes, cola paradita, todo en su lugar.

Mi hijo prefiere estar soltero, usar el ordenador y al igual que a su hermana le gusta estar en forma, va a la piscina privada que contratamos y es todo lo contrario a mi hija, a el le gusta el reventón.

Yo soy ama de casa, pero me gusta ir a los almacenes a comprar cositas, es por eso que casi no estoy en casa, en cuanto a mi esposo, el pasa todo el día en su trabajo, sale muy poco de viaje, a menos que sea una urgencia o lo manden del trabajo.

Todo empezó una ocasión en la que mi esposo se encontraba de viaje y yo tenia muchas ganas de follar y como el no estaba, decidí ir al mercado a tratar de olvidar, durante las compras no podía dejar de pensar en como palpitaba mi sexo mientras caminaba, así que decidí regresar a mi casa para que poderme masturbar y cogerme mi consolador.

Cuando llegué a la casa, vi a mi hija en la cocina, buscando algo como aperitivo y e dije:

Yo.- hola hija, ¿que haces?

Martha.- quiero algo de comer mami, llegue muy hambrienta de la clase de samba y necesito algo de aperitivo para no desmayarme en los aerobics.

Yo.- si quieres yo te lo preparo, sirve de que hago la cena de una vez, para poderme dar un duchazo.

Martha.- ¡gracias mamita!

Después de prepararle el aperitivo salió con su maleta rumbo a los aerobics y me dijo que su hermano ya había llegado, pero no sabia que estaba haciendo, y yo conociéndolo, pensé que estaba en su cuarto preparándose para ir de reven.

Mi esposo y yo casi no los limitamos, ya que son muy buenos estudiantes, inteligentes y deportistas.

Pensé que ya se había duchado para irse de fiesta, ya que no se escuchaba ningún ruido del cuarto de baño, así que decidí ir por mis cosas, entre ellas el pene de goma, unas panty con vibrador y un bra con encaje para sentirme bonita, mi bata de baño y mis sandalias.

Antes de bañarme decidí esperar a mi hija unos quince minutos, ya que sus clases de aerobics habían terminado, le avisaría que la comida estaba lista por si quería servirse, mientras pensaba, llamó para avisar que se quedaría a dormir en casa de una compañera junto con otras instructoras, que se iría directo para allá y que llevaba ropa extra.

Entonces pensé en meterme pronto a bañar para ir a dormirme por que estaba muy cansada.

Al llegar al cuarto de baño y a abrir la puerta me topé con la sorpresa de que mi hijo estaba en la bañera meneándose el pito, grande y gordo, haciendo unos gestos que se veían de lo mas deliciosos, el no se percataba de mi presencia, hasta que se corrió, de la descomunal de la corrida me sorprendí tanto que hasta se me cayeron las cosas, dejando al descubierto mi consolador, ahí se dio cuenta de que yo lo observaba, fue cuando clavó su vista en mi que reaccioné y recogí mis cosas dejando, por la rapidez, mi consolador.

Después de media hora pensando y procesando lo que había visto, decidí darme la ducha, tomé mis cosas y caminé lentamente hacia el baño, a sabiendas de que mi hijo ya se había ido.

Llené la bañera y me metí, rasuré mi vello púbico, me lavé el pelo y el cuerpo y fue entonces que vi mi consolador a un lado de la bañera y lo tomé, dejé que se fuera por el caño un poco de agua de la bañera, para poderme recostar y disfrutar.

Empecé sobándome, después metí uno, dos, tres dedos, ya que estaba lo bastante húmeda procedí a meter poco a poco el consolador, lo saqué y lo chupé e inicié de nuevo el mete y saca mientras gemia.

oooohm aahh mmmm aaahhhh sii siiiiii siiiiiiiii aaaaaaaaaaaaaggggggghhhhhhh

Me corrí 2 veces y después de eso pegué el consolador a la pared con una goma especial y me puse de a perrito y me lo metí por el culo, y lo hacia fantaseando que era el pene de mi hijo, sumida en mis fantasías no me percaté de que alguien había llegado mientras yo gemía como posesa.

Después abrí la llave del agua para que se llenara mas la tina y poderme enjuagar la concha de los jugos que había soltado. Cuando terminé salí con mi bata a medio amarrar, ya que pensé que estaba sola, mi hijo andaba de reven y mi hija no llegaría a dormir.

Al salir, me topé con la sorpresa de que mi hijo ya había llegado, pero estaba tirado en la alfombra de la sala, borracho, con la ropa rota y su cara sangrada por los golpes que le habían propinado. Supuse que en el calor de la borrachera alguien lo había molestado, y aunque mi hijo no es violento, supongo que lo o molestaron mucho como para se les fuese a golpes.

Boté mi ropa sucia en el cuarto y así como andaba, en bata, fui a auxiliar a mi hijo, pero cometí el error de voltear a ver a su paquete, entonces, así de excitada como me dejo el pensamiento, decidí llevar a cabo un plan poco detallado para terminar cogiendo con mi hijo.

Como primer paso sería excitar a mi hijo, y así inconsciente como estaba le empecé a sobar el paquete, que de poco en poco se iba levantando.

Lo llevé a su cuarto y lo desvestí, dejándolo en puro bóxer, de donde se asomaba la cabeza roja y con liquido seminal.

Lo ayudé a levantarse y poco consciente, lo llevé al baño para que tomara una ducha, se relajara y despertara. Preparé el agua un poco caliente, le quité el bóxer y vi en todo su esplendor el pene de mi hijo, fue entonces que, sin siquiera tocarme, me corrí.

Asi para ya cogérmelo, le quité la sangre rápido no soporté mas y empecé a menearle el pene, ya que lo tuvo lo bastante duro, me quité la bata y la panty, me metí a la bañera y me pasé el pene entre los labios de mi concha, en eso el balbuceó:

Isaac.- mamá, ¿¡que haces!?

Yo.- ammm, te ayudo a bañar hijito

Isaac.- mami, aammmH, no lo sigas haciendo. Ammmmmhhh

Yo.- hijo, tengo muchas ganas y tu padre ya no me da palo igual y peor que ahora anda de viaje.

Isaac.- aammmmHhhggg mamá, me corro…

Yo.- hazlo hijo!!!

Después de que se corriera, deje que el agua corriera por el tubo hasta quedar vacia. Fue entonces que me agaché y le chupe el pene a mi hijo y decidida, me paré y me lo encajé.

Yo.- aaaaaaahhhhh hijo, que grande y sabroso estas.

Isaac.- no, mamaaaaa, aaaaGhhhh sigue no pares, sigue, sigue.

Yo.- hijo, te adoro.

Isaac.- y yo a ti mami.

Después de estar cabalgándolo un rato, se corrió dentro de mi, me salí de el y lo deje que se vistiera, después de un rato y ya consciente de lo que le habia hecho a mi hijo tomé dirección a su cuarto y una vez dentro le dije:

Yo.- hijo, lo siento.

Isaac.- no mama, yo lo siento, eso que hice fue un plan.

Yo.- ¿¡cómo que un plan Isaac!?

Isaac.- si, es cierto que los golpes son reales, pero los planee, en la discoteca, unos tipos llevaban a unas muchachas realmente buenas, así que comencé a coquetearles, echarles piropos y todo, para que se me fueran a golpes.

Yo.- hijo, entonces tu me deseabas…

Isaac.- si madre, en la tarde que vi tu consolador tirado en el piso del baño pensé que quizá tendrías muchas ganas de sexo como para irte a masturbar, y como yo no había tenido sexo desde hace mucho nos vendría bien un poco de magia sexual…

Yo.- hay, hijo, me haces tan feliz.

Isaac.- tu también a mi madre.

Entonces nos dimos un beso cargado de sensualidad…

Ahí es donde todo empezó​
 
Arriba Pie