Pese a habérselo pensado mucho, Rocío dudaba ahora, justo ante la puerta de la consulta, de si era una buena idea. Cerró los ojos antes de pulsar el porterillo. Una voz femenina le dio paso tras las presentaciones a través de aquel aparato de voz metálica. Cuando salió del ascensor en la primera planta la puerta estaba abierta y una jovencita vestida de manera formal le esperaba con media sonrisa:
-Hola, soy Rocío, tenía cita con el doctor Pasquale. Al decir esto sintió algo de vergüenza. Como si se desnudara ante aquella desconocida.
Su cabeza se movía a toda velocidad. Si vas a una clínica dental es porque tienes problemas con tus dientes Si vas a la clínica de un sexólogo.
Una vez dentro la chica le indicó donde podía esperar su turno. Era una habitación amueblada con gusto para generar un ambiente agradable. Se sentó en un sofá de cuero negro de tres cuerpos. A penas le había dado tiempo a consultar sus RRSS en su Iphone cuando la chica le llamó para que acudiera a la consulta.
Se detuvo ante una puerta grande y blanca antes de llamar con los nudillos. Una voz grave desde el otro lado le dio paso. La consulta, al igual que todas las estancias, estaba amueblada con estilo y transmitía paz. Al otro lado de un escritorio se levantó el doctor Pasquale, un hombre que rondaría su edad, unos 47 años, de cabello gris, muy alto y atractivo. La saludó amablemente y la invitó a sentarse.
Rocío sintió un poco de vértigo:
-No sabría por donde empezar
-Tranquila, es normal. Tómese el tiempo que necesite.
Después de unos minutos, la mujer, comenzó a explicar que llevaba 10 años casada con un hombre maravilloso al que adoraba. Tenían dos hijos y todo era perfecto si no fuera por su vida sexual.
El doctor Pasquale le miró y le sonrió de manera cómplice:
-Hasta ahí la historia es la misma que trae por aquí a tantas personas. Pero cuál es el problema realmente y donde radica es lo que debemos descubrir.
-Siempre fui una mujer muy activa sexualmente. He tenido varias parejas y en mi juventud sexo esporádico pero desde hace varios años no disfruto de las relaciones con mi marido.
-Suele ser normal que tras años de matrimonio las relaciones decaigan. Hay muchos condicionantes que complican las relaciones.
-Si, ya entiendo pero es que Cuando me masturbo y fantaseo si alcanzo unos orgasmos fantásticos pero con mi marido cada vez me cuesta más excitarme.
-Cuando se masturba ¿usa juguetes? ¿Satisfyer, dildos, consoladores?
-Suelo usar un consolador realista pero.
El doctor Pasquale se le quedó mirando esperando que la mujer continuara con la frase. La cabeza de Rocío voló hasta su época de universidad. Sobre canciones de los Backstreet Boys comenzó a recordar su viaje universitario a Cuba:
-Verá...-Dio comienzo su relato.
Con 24 años, Rocío se dispuso a disfrutar de su merecido viaje de fin de curso universitario a Cuba. Ella era una espectacular mujer de belleza nórdica, con melena rubia, mirada felina de color verde y un cuerpo de nadadora perfectamente proporcionado que había terminado con nota sus estudios de medicina. Pese a que llevaba 2 años saliendo con Ramón, se conjuró con sus mejores amigas que lo pasara en Cuba quedaría en Cuba.
Y pasó. Después de cuatro días, una noche en que visitaron un chiringuito en la playa conocieron a unos chicos cubanos con los que empezaron a hablar. Entre mojitos y bailes cada una de las tres amigas acabó ligando con uno de ellos. Roland fue con quien se marchó Rocío aquella noche. Este era un chico negro de cuerpo fibrado, con un ritmo embriagador que poco a poco la fue adulando hasta conseguir llevarla a la playa.
Hasta ese momento, Rocío había tenido sexo esporádico hasta que conoció a Ramón y desde entonces siempre había tenido relaciones con él. Aquella noche descubrió una de las pollas más grandes que vería en su vida. Roland, haciendo buena la leyenda, calzaba un pollón de 20 centímetros que hizo que se corriera varias veces. Esa fue la primera vez en que la mujer tuvo un orgasmo pleno.
Aquel chico de 21 años era una auténtica máquina sexual. Se la folló varias veces y en varias posiciones. La última imagen que Rocío tenía de Roland fue ella, en una playa caribeña, cabalgando de manera descontrolada una polla de caballo. Gritaba como loca mientras su coño, cubierto solamente con una tirita de vello, se abría hasta el límite de su elasticidad para dar cabida al tremendo grosor del miembro del cubano. Con su cabeza echada hacia atrás, su melena se mecía sobre su espalda y sus tetas blancas, con un morboso pezón rosado, eran abarcadas por las manos negras de Roland.
A su vuelta, y como habían pactado las tres amigas, no comentaron nada a nadie sobre lo sucedido en la playa cubana. Rocío siguió con su relación de noviazgo con Ramón. Pasaron los años y la relación se fue afianzando. Diez años después del viaje, la pareja comenzó a planificar su boda. Cada uno había terminado la carrera y había encontrado un trabajo estable.
Una tarde todo se derrumbó en la vida de Rocío. Llegó a su casa antes de lo previsto y descubrió a Ramón dando por culo a una de sus amigas con las que hizo aquel pacto. El mundo se le vino encima. Quedó perpleja junto a la puerta de la habitación viendo como Esther estaba a 4 patas recibiendo el castigo anal de su futuro marido. Después del impacto inicial Rocío se abalanzó sobre su ya ex amiga para agredirla. La imagen resultaba casi cómica. Las dos mujeres pegándose, una vestida, la otra totalmente desnuda, mientras Ramón el ex futuro marido y actual amante de cada una de ellas trataba de separarlas, también totalmente desnudo.
Por fin Rocío salió de aquella casa que compartía con Ramón y se marchó a casa de sus padres. Una semana después se pidió una baja en su puesto de trabajo y se largó a pasar 10 días al Caribe, completamente sola. Su intención no era otra que follarse a cuanto hombre negro se le cruzara en el camino. Era una forma de despecho hacia Ramón y también hacia Esther.
Nada más aterrizar en República Dominicana, Rocío le propuso sexo al botones del hotel. Un chico bastante más joven que ella que le dio una buena ración de sexo aunque su polla distaba bastante de la de Roland. Los siguientes días no paró en sus sesiones de sexo.
Por la mañana aparecía por la piscina y por la noche acudía a los distintos garitos playeros en busca de amantes negros que la satisficieran como necesitaba. Tuvo sexo con hombres mayores que ella, más jóvenes, casados, solteros Fue así como conoció a Estivens, un animador de hotel de cuerpo de infarto. Podría pasar perfectamente por modelo o por actor porno.
Quedaron para cenar una noche y después ir a algún lugar a bailar. Terminaron la noche en la playa. Junto a una barca varada en la arena, Rocío se arrodilló ante el inmenso cuerpo de Estivens. Mordió el bulto de su pantalón antes de tirar hacia abajo y liberar a la bestia. Ante los ojos asombrados de la mujer, saltó una polla de 25 centímetros que ella nunca creyó que pudiera existir. Un capullo negro y brillante a la luz de la luna coronaba un tronco de grosor excesivo.
Rocío se relamía ante el pollón que calzaba aquel animador 10 años menor que ella. Abrió la boca con hambre y logró meterse buena parte de la polla antes de comenzar una mamada con mucha saliva que casi le desencaja la mandíbula. Después de 10 minutos, el dominicano la puso de pie y la besó. Luego la apoyó contra la barca y le levantó el vestido. Descubrió entonces que la mujer no llevaba ropa interior. Azotó las nalgas de aquella blanca europea y sin previo aviso le calzó su tremenda polla en el coño. Rocío gritó como un animal al sentirse totalmente ocupada. Su coño recibió aquel mástil de carne ardiente inundado de flujos.
Estivens se agarró a sus caderas y comenzó un movimiento de cadera que hizo las delicias de la mujer. Ella alternaba gritos con gemidos cada vez que la polla hacia tope en su útero. Sentía punzadas de dolor agudo que inmediatamente se transformaban en un placer indescriptible. El hombre tensó su cuerpo y se la dejó clavada muy dentro haciendo fuerza, haciendo que Rocío se pusiese de puntillas antes de sentir la llegada de un tremendo orgasmo al tiempo que Estivens eyaculaba varios chorros de semen dentro de su coño.
La mujer invitó al animador a pasar la noche en su habitación de hotel donde continuaron follando como adolescentes durante las siguientes tres horas. Estivens se mostró como un amante excepcional, experto en el sexo oral lo que provocó que Rocío se retorciese de placer con la cabeza de su amante entre las piernas. Lo hicieron a cuatro patas, ella lo cabalgó, de misionero, incluso en la ducha. Al poco de amanecer el hombre abandonó la habitación en dirección a su casa donde le esperaba su esposa. Rocío se quedó dormida durante toda la mañana.
A su vuelta a Madrid la vida se veía de otra manera. El dolor seguía existiendo, no en vano había sufrido una doble traición. La de su novio y la de su amiga. Pero decidió que se olvidaría de los hombres por un tiempo. De manera que durante los siguientes 3 años los pasó sin pareja. Claro que tuvo necesidades sexuales.
Lo que hizo fue pagar por sexo. Al menos en 4 ocasiones en esos 3 años, pagó por sexo. Siempre buscó a un chico negro y muy bien dotado para satisfacer sus más bajos instintos. Hasta que una noche, en compañía de una amiga conoció a Joaquín, el que ahora era su marido y padre de sus dos hijos. Aquello fue más una cuestión de necesidad de ser madre que de atracción sexual. Su reloj biológico comenzó una cuenta atrás que cada mañana hacía sonar una alarma. Tenía 37 años y la maternidad no la podía seguir posponiendo. Ramón era el candidato perfecto para ser el padre de sus hijos como después se ha demostrado. Pero con el paso del tiempo sus necesidades sexuales solamente las puede aplacar con un consolador realista. Negro y de 25 centímetros al que cariñosamente llama estivens.
Tras el relato el doctor Pasquale le miraba fijamente. Ella había superado su vergüenza inicial y ahora devolviéndole la mirada al doctor le preguntó:
-¿Qué puedo hacer doctor?
-Hola, soy Rocío, tenía cita con el doctor Pasquale. Al decir esto sintió algo de vergüenza. Como si se desnudara ante aquella desconocida.
Su cabeza se movía a toda velocidad. Si vas a una clínica dental es porque tienes problemas con tus dientes Si vas a la clínica de un sexólogo.
Una vez dentro la chica le indicó donde podía esperar su turno. Era una habitación amueblada con gusto para generar un ambiente agradable. Se sentó en un sofá de cuero negro de tres cuerpos. A penas le había dado tiempo a consultar sus RRSS en su Iphone cuando la chica le llamó para que acudiera a la consulta.
Se detuvo ante una puerta grande y blanca antes de llamar con los nudillos. Una voz grave desde el otro lado le dio paso. La consulta, al igual que todas las estancias, estaba amueblada con estilo y transmitía paz. Al otro lado de un escritorio se levantó el doctor Pasquale, un hombre que rondaría su edad, unos 47 años, de cabello gris, muy alto y atractivo. La saludó amablemente y la invitó a sentarse.
Rocío sintió un poco de vértigo:
-No sabría por donde empezar
-Tranquila, es normal. Tómese el tiempo que necesite.
Después de unos minutos, la mujer, comenzó a explicar que llevaba 10 años casada con un hombre maravilloso al que adoraba. Tenían dos hijos y todo era perfecto si no fuera por su vida sexual.
El doctor Pasquale le miró y le sonrió de manera cómplice:
-Hasta ahí la historia es la misma que trae por aquí a tantas personas. Pero cuál es el problema realmente y donde radica es lo que debemos descubrir.
-Siempre fui una mujer muy activa sexualmente. He tenido varias parejas y en mi juventud sexo esporádico pero desde hace varios años no disfruto de las relaciones con mi marido.
-Suele ser normal que tras años de matrimonio las relaciones decaigan. Hay muchos condicionantes que complican las relaciones.
-Si, ya entiendo pero es que Cuando me masturbo y fantaseo si alcanzo unos orgasmos fantásticos pero con mi marido cada vez me cuesta más excitarme.
-Cuando se masturba ¿usa juguetes? ¿Satisfyer, dildos, consoladores?
-Suelo usar un consolador realista pero.
El doctor Pasquale se le quedó mirando esperando que la mujer continuara con la frase. La cabeza de Rocío voló hasta su época de universidad. Sobre canciones de los Backstreet Boys comenzó a recordar su viaje universitario a Cuba:
-Verá...-Dio comienzo su relato.
Con 24 años, Rocío se dispuso a disfrutar de su merecido viaje de fin de curso universitario a Cuba. Ella era una espectacular mujer de belleza nórdica, con melena rubia, mirada felina de color verde y un cuerpo de nadadora perfectamente proporcionado que había terminado con nota sus estudios de medicina. Pese a que llevaba 2 años saliendo con Ramón, se conjuró con sus mejores amigas que lo pasara en Cuba quedaría en Cuba.
Y pasó. Después de cuatro días, una noche en que visitaron un chiringuito en la playa conocieron a unos chicos cubanos con los que empezaron a hablar. Entre mojitos y bailes cada una de las tres amigas acabó ligando con uno de ellos. Roland fue con quien se marchó Rocío aquella noche. Este era un chico negro de cuerpo fibrado, con un ritmo embriagador que poco a poco la fue adulando hasta conseguir llevarla a la playa.
Hasta ese momento, Rocío había tenido sexo esporádico hasta que conoció a Ramón y desde entonces siempre había tenido relaciones con él. Aquella noche descubrió una de las pollas más grandes que vería en su vida. Roland, haciendo buena la leyenda, calzaba un pollón de 20 centímetros que hizo que se corriera varias veces. Esa fue la primera vez en que la mujer tuvo un orgasmo pleno.
Aquel chico de 21 años era una auténtica máquina sexual. Se la folló varias veces y en varias posiciones. La última imagen que Rocío tenía de Roland fue ella, en una playa caribeña, cabalgando de manera descontrolada una polla de caballo. Gritaba como loca mientras su coño, cubierto solamente con una tirita de vello, se abría hasta el límite de su elasticidad para dar cabida al tremendo grosor del miembro del cubano. Con su cabeza echada hacia atrás, su melena se mecía sobre su espalda y sus tetas blancas, con un morboso pezón rosado, eran abarcadas por las manos negras de Roland.
A su vuelta, y como habían pactado las tres amigas, no comentaron nada a nadie sobre lo sucedido en la playa cubana. Rocío siguió con su relación de noviazgo con Ramón. Pasaron los años y la relación se fue afianzando. Diez años después del viaje, la pareja comenzó a planificar su boda. Cada uno había terminado la carrera y había encontrado un trabajo estable.
Una tarde todo se derrumbó en la vida de Rocío. Llegó a su casa antes de lo previsto y descubrió a Ramón dando por culo a una de sus amigas con las que hizo aquel pacto. El mundo se le vino encima. Quedó perpleja junto a la puerta de la habitación viendo como Esther estaba a 4 patas recibiendo el castigo anal de su futuro marido. Después del impacto inicial Rocío se abalanzó sobre su ya ex amiga para agredirla. La imagen resultaba casi cómica. Las dos mujeres pegándose, una vestida, la otra totalmente desnuda, mientras Ramón el ex futuro marido y actual amante de cada una de ellas trataba de separarlas, también totalmente desnudo.
Por fin Rocío salió de aquella casa que compartía con Ramón y se marchó a casa de sus padres. Una semana después se pidió una baja en su puesto de trabajo y se largó a pasar 10 días al Caribe, completamente sola. Su intención no era otra que follarse a cuanto hombre negro se le cruzara en el camino. Era una forma de despecho hacia Ramón y también hacia Esther.
Nada más aterrizar en República Dominicana, Rocío le propuso sexo al botones del hotel. Un chico bastante más joven que ella que le dio una buena ración de sexo aunque su polla distaba bastante de la de Roland. Los siguientes días no paró en sus sesiones de sexo.
Por la mañana aparecía por la piscina y por la noche acudía a los distintos garitos playeros en busca de amantes negros que la satisficieran como necesitaba. Tuvo sexo con hombres mayores que ella, más jóvenes, casados, solteros Fue así como conoció a Estivens, un animador de hotel de cuerpo de infarto. Podría pasar perfectamente por modelo o por actor porno.
Quedaron para cenar una noche y después ir a algún lugar a bailar. Terminaron la noche en la playa. Junto a una barca varada en la arena, Rocío se arrodilló ante el inmenso cuerpo de Estivens. Mordió el bulto de su pantalón antes de tirar hacia abajo y liberar a la bestia. Ante los ojos asombrados de la mujer, saltó una polla de 25 centímetros que ella nunca creyó que pudiera existir. Un capullo negro y brillante a la luz de la luna coronaba un tronco de grosor excesivo.
Rocío se relamía ante el pollón que calzaba aquel animador 10 años menor que ella. Abrió la boca con hambre y logró meterse buena parte de la polla antes de comenzar una mamada con mucha saliva que casi le desencaja la mandíbula. Después de 10 minutos, el dominicano la puso de pie y la besó. Luego la apoyó contra la barca y le levantó el vestido. Descubrió entonces que la mujer no llevaba ropa interior. Azotó las nalgas de aquella blanca europea y sin previo aviso le calzó su tremenda polla en el coño. Rocío gritó como un animal al sentirse totalmente ocupada. Su coño recibió aquel mástil de carne ardiente inundado de flujos.
Estivens se agarró a sus caderas y comenzó un movimiento de cadera que hizo las delicias de la mujer. Ella alternaba gritos con gemidos cada vez que la polla hacia tope en su útero. Sentía punzadas de dolor agudo que inmediatamente se transformaban en un placer indescriptible. El hombre tensó su cuerpo y se la dejó clavada muy dentro haciendo fuerza, haciendo que Rocío se pusiese de puntillas antes de sentir la llegada de un tremendo orgasmo al tiempo que Estivens eyaculaba varios chorros de semen dentro de su coño.
La mujer invitó al animador a pasar la noche en su habitación de hotel donde continuaron follando como adolescentes durante las siguientes tres horas. Estivens se mostró como un amante excepcional, experto en el sexo oral lo que provocó que Rocío se retorciese de placer con la cabeza de su amante entre las piernas. Lo hicieron a cuatro patas, ella lo cabalgó, de misionero, incluso en la ducha. Al poco de amanecer el hombre abandonó la habitación en dirección a su casa donde le esperaba su esposa. Rocío se quedó dormida durante toda la mañana.
A su vuelta a Madrid la vida se veía de otra manera. El dolor seguía existiendo, no en vano había sufrido una doble traición. La de su novio y la de su amiga. Pero decidió que se olvidaría de los hombres por un tiempo. De manera que durante los siguientes 3 años los pasó sin pareja. Claro que tuvo necesidades sexuales.
Lo que hizo fue pagar por sexo. Al menos en 4 ocasiones en esos 3 años, pagó por sexo. Siempre buscó a un chico negro y muy bien dotado para satisfacer sus más bajos instintos. Hasta que una noche, en compañía de una amiga conoció a Joaquín, el que ahora era su marido y padre de sus dos hijos. Aquello fue más una cuestión de necesidad de ser madre que de atracción sexual. Su reloj biológico comenzó una cuenta atrás que cada mañana hacía sonar una alarma. Tenía 37 años y la maternidad no la podía seguir posponiendo. Ramón era el candidato perfecto para ser el padre de sus hijos como después se ha demostrado. Pero con el paso del tiempo sus necesidades sexuales solamente las puede aplacar con un consolador realista. Negro y de 25 centímetros al que cariñosamente llama estivens.
Tras el relato el doctor Pasquale le miraba fijamente. Ella había superado su vergüenza inicial y ahora devolviéndole la mirada al doctor le preguntó:
-¿Qué puedo hacer doctor?