Todo comenzo cuando tenía 18 años de edad, estudié en un colegio estatal en el centro de mi país, a esta edad con los amigos del colegio empezamos a despertar como hombres en el campo sexual y conversábamos bastante de chicas y de sexo, en especial con dos amigos con quienes alquilábamos juntos revistas pornográficas para leerlos en casa. Un día Andre nos comentó que había visto por primera vez desnuda a una mujer verdadera, esto nos sorprendió mucho y fue todo un logro para nosotros, pues generalmente siempre intercambiamos nuestras fantasías y experiencias, y sabíamos que ninguno de los tres teníamos novia ni siquiera amigas a quienes pudiéramos observar.
Me entusiasmé con la aventura de nuestro afortunado amigo, y le pedimos que nos contara como había sucedido. De tanto insistir él lo hizo con la condición de jurar silencio absoluto y no contar nunca a nadie, absolutamente nadie, lo que nos iba a contar, ni corto ni perezoso lo juramos y estoy seguro podíamos hacer todo lo que él pidiera con tal de enterarnos que le había sucedido.
Él empezó a decir que el día anterior al llegar a su casa, se encontró con su hermana mayor, quien vivía en la capital con su esposo y su hijo, estaba de visita en casa y estaba alojada en la habitación de mi amigo por ser la más amplia y cómoda, él la saludó y estuvieron conversando animadamente en la sala de su casa hasta que recordó que las revistas pornográficas estaban escondidas debajo de su cama, por lo que se dirigió a guardarlas en otro lugar para no ser vistas.
Subió en forma inmediata y empezó a levantar el colchón y recuperar el "tesoro" de las revistas, así lo llamamos, las tenía en la mano cuando escuchó subir a por la escalera a alguien por lo que se escondió inmediatamente entre las cortinas y un armario, conteniendo la respiración y rezando que no lo descubran.
Su nerviosismo aumentó al percatarse que era su hermana, ella ingresó al dormitorio cerrando la puerta, estaba con un vestido de tela delgada color azul y una blusa blanca, él ni respiraba rogaba tan sólo que se fuera inmediatamente. Entonces ella se quita en forma lenta la blusa mientras se miraba en el espejo, quedando sólo en brasiere, sí que tenía unos lindos senos su hermana luego se sacó su falda descubriendo sus hermosas piernas. Él sentía sofocarse pues estaba mirando a su hermana vestida con sólo en ropa interior, ella caminaba por el cuarto. Estaba emocionado viendo a su hermana como una hermosa mujer, su emoción fue en aumento cuando se percata que ella empieza a tocarse los pechos como si intentara acomodar sus senos, peor aún cuando se quita toda la ropa interior, quedando desnuda por completo. Observó como su hermana se acarició ligeramente los pezones, se miró en el espejo de frente y de perfil y luego se colocó su ropa de dormir saliendo del cuarto.
Esta aventura nos dejó por un momento callados a los tres, estábamos excitados así que nos despedimos en forma rápida y cada uno se dirigió a su domicilio.
En el camino pensaba que mi vida era una desgracia pues no tenía ninguna persona a quien ver en casa, no tenía hermanas y bueno sólo estaba mi mamá, pero el sólo pensamiento, hizo que me insultara a mí mismo por haber tenido un pensamiento tan pecaminoso y oscuro. Mi mamá tenía 42 años ella tiene el cabello negro, unas cejas y pestañas pobladas con unos ojos preciosos cafe, a simple vista parece enojada pero no es así. Su cuerpo es propio de mujer madura, pero eso sí tiene unas piernas deliciosas bien firmes y torneadas, una cintura promedio y unos senos algo grandes pero no caídos, y tiene un porte elegante. Cuando se pone faldas resaltaba sus hermosas y lindas piernas que asumo enloquecerian a cualquier hombre.
Todo fue normal y rutinario hasta el verano de ese año, temporada en la cual papá programó un mes de vacaciones, como me iba a aburrir en ese viaje, con mis ahorros obtenidos me compré una buena cantidad de revistas pornográficas. Había pedido las más fuertes y calientes a nuestro proveedor y estaba feliz por mi compra. Me enteré que el destino de nuestras vacaciones era ir al campo a una casa rústica que tenía la familia a unas 8 horas de la ciudad. A mi padre le encantaba porque se distraía de todas sus obligaciones, a mi mamá porque estaría junto a papá, sin teléfonos ni computadora que lo distrajera. Yo estaba feliz por el hecho de irme al campo a leer mis tesoros sin ningún temor que alguien me descubriera o me interrumpiera y poder masturbarme con la mayor tranquilidad más aún al hacerlo en el campo al aire libre iba a ser una sensación nueva y diferente.
Al día siguiente de la llegada me fui con una revista porno para mis paseos y al empezar a hojear me percaté que eran historias y fotos de relaciones de incesto. Existían muchos artículos relacionados con este tema, en donde se justificaba las relaciones sexuales entre miembros de la misma familia. Inicialmente me incomodó bastante pero conforme leía me sentía excitado y emocionado. Al leer esta revista me imaginaba protagonista de alguna de las aventuras escritas, me masturbé hasta que me dolía el pene de tanto ir y venir acariciándolo, regresé agotado, satisfecho y cansado a casa.
Llamé a mi mamá pues la verdad estaba con hambre, nadie me respondió, salí por la puerta posterior de la casa pues me parecía extraño que no esté en casa, seguí avanzando y escuché algunos ruidos extraños cerca de un árbol en el huerto, me acerqué sigilosamente pues los sonidos a los que me refiero eran gemidos de placer.
Me coloqué tras un arbusto y vi a mi mamá totalmente desnuda metiendose una zanahoria, con unas metidas y sacadas de vicio, mientras se acariciaba los senos con la otra mano, el rostro de mi madre estaba colorada ya que normalmente es blanca. Escuché lo que decía:
Luego empezó a gemir con más fuerza y pellizcar los pezones. A mí me invadía una fiebre interna, me consumía, mi pene estaba totalmente erecto y me percaté que estaba sudando.
Totalmente confundido me alejé sigilosamente y encaminándome a la casa, fui directo al baño para masturbarme pero no pude terminar ya que lo había hecho tres veces ese día y no podía más. Me invadió una sensación de impotencia porque no podía tener a una mujer como mi madre.
También sabía que nunca más volvería a ver a mi madre como antes de lo sucedido. Sino que ahora era consciente que era ardiente como cualquier mujer de mis sueños, muy ardiente, sensual y que le gustaría ser cogida como a cualquier mujer mortal sobre la tierra.
A partir de ese día empecé a observar a mi madre de una manera diferente, tratando de aprovechar en todo momento el poder ver su silueta cuando se ponía alguna prenda diminuta, adivinando el entorno de sus piernas, el busto de mujer madura que tenía, me sentía feliz ayudándola en algunas tareas domésticas estando cerca de ella.
Sobre todo en el lavado de la ropa pues al estar en el campo se hacía de manera manual y luego de iniciada la tarea se humedecía la ropa de mamá que ella tenía puesto. Recuerdo en forma especial un día en que ella estaba vestida con un vestido celeste con el cabello recogido, ella estaba preciosa. Empezamos la tarea y luego de unos momentos me percaté de que su vestido se estaba humedeciendo. Sus pezones se notaban en forma notoria quizás por la temperatura fría del agua, asimismo se humedecío su vestido haciendo que se trasluciera de manera evidente el contorno de su ropa interior.
En un momento me quedé mirando absorto a mi madre, lo linda y hermosa que estaba, mi pene estaba erecto y muy duro, sintiendo algo de remordimiento por verla de esa manera. Mi deseo era muy intenso, deseaba acariciar sus piernas, sus pechos, sus brazos, eran muy muy excitantes estas ideas mias.
La estaba mirando en forma descarada cuando ella se percató:
Al día siguiente, llega de visita un compañero de mi padre quien le comentó que había surgido un problema en la oficina y requerían su presencia en la oficina, que era una cuestión de una semana, mi papá llevó a una habitación a mi mamá.
Ingresé a la habitación donde estaba mi mamá ella estaba sentada en una orilla de su cama, me acerqué a darle un abrazo, ella también me abrazó, sentí su cuerpo junto al mío y realmente me encendió muchísimo pude abrigar todos sus senos junto a mi pecho siendo muy excitante este contacto.
En los dos días siguientes mamá estaba algo aburrida y sobre todo molesta, me pidió comprar algunos comestibles para preparar el almuerzo. Olvidé comprar dos de ellos y ella me levanta la voz diciendo que era un tonto. Me molesté muchísimo no almorcé, salí al campo regresando al atardecer sin haber almorzado.
Al retornar mi mamá me abrazó y me pidió disculpas por haber perdido el control.
Después de la cena nos pusimos a conversar en la sala, ella estaba vestida con una falda azul marino y una blusa blanca, estaba sin zapatos y tenía unos pies hermosos y pequeños, su pantorrilla y piernas eran lindas y sus muslos una divinidad. Estaba absorto mirándola, ella se dio cuenta e intentó bajar un poco su falda.
Algo había cambiado en mí, me sentía un hombre, sólo era cuestión de paciencia, los dos días siguientes fue normal. Mi mamá no hizo ningún comentario. Empecé a salir vestido solo con slip por toda la casa pues hacía mucho calor, ella me regañaba diciendo que era impropio, pero no le hacía caso y luego ya no insistía. En varias oportunidades cuando estaba excitado me acercaba más a mamá para que ella lo note, quien miraba disimuladamente luego desviaba la vista a otro lado. Paciencia pronto lo intentaré nuevamente.
Al cuarto día en la noche toqué la puerta de su cuarto, cuando ella estaba por dormirse, abrió la puerta y me preguntó:
Retorné como a las 5:00 pm, estaba mi madre preocupadisima ni bien me vio me abrazó fuerte y me dijo nunca más me vuelva a ir así de la casa. Me fui a mi cuarto a dormir, me tocó la puerta como a las dos horas a decirme que íbamos a cenar que me bañara y cambiará.
Al llegar al comedor me sorprendí, ahí estaba mi mamá radiante y bella. Tenia un vestido negro entero que le quedaba hasta la rodilla, tenía puesta unas medias de seda, zapatos de taco alto, un collar de perlas, se podía ver el inicio de sus senos por el escote del vestido y estaba maquillada en forma especial como cuando tenía una fiesta con papá. Simplemente estaba lindísima.
Fue una deliciosa comida, luego mi mamá me dijo que fuéramos a la sala con otra botella de vino hasta que llegara su amigo para ir a su fiesta. Estaba feliz por la reacción de mi mamá y pensaba que por eso se quiere mucho a las madres porque siempre nos hacen sentir bien.
Nos sentamos y empezamos a conversar del colegio, de lo que iba a estudiar una vez terminado, de la familia de los tíos, y mientras hablábamos tomábamos nuestras copas de vino. Noté que eran la 1:00 pm en el reloj de la sala y me preocupé porque mamá saliera tan tarde.
Me entusiasmé con la aventura de nuestro afortunado amigo, y le pedimos que nos contara como había sucedido. De tanto insistir él lo hizo con la condición de jurar silencio absoluto y no contar nunca a nadie, absolutamente nadie, lo que nos iba a contar, ni corto ni perezoso lo juramos y estoy seguro podíamos hacer todo lo que él pidiera con tal de enterarnos que le había sucedido.
Él empezó a decir que el día anterior al llegar a su casa, se encontró con su hermana mayor, quien vivía en la capital con su esposo y su hijo, estaba de visita en casa y estaba alojada en la habitación de mi amigo por ser la más amplia y cómoda, él la saludó y estuvieron conversando animadamente en la sala de su casa hasta que recordó que las revistas pornográficas estaban escondidas debajo de su cama, por lo que se dirigió a guardarlas en otro lugar para no ser vistas.
Subió en forma inmediata y empezó a levantar el colchón y recuperar el "tesoro" de las revistas, así lo llamamos, las tenía en la mano cuando escuchó subir a por la escalera a alguien por lo que se escondió inmediatamente entre las cortinas y un armario, conteniendo la respiración y rezando que no lo descubran.
Su nerviosismo aumentó al percatarse que era su hermana, ella ingresó al dormitorio cerrando la puerta, estaba con un vestido de tela delgada color azul y una blusa blanca, él ni respiraba rogaba tan sólo que se fuera inmediatamente. Entonces ella se quita en forma lenta la blusa mientras se miraba en el espejo, quedando sólo en brasiere, sí que tenía unos lindos senos su hermana luego se sacó su falda descubriendo sus hermosas piernas. Él sentía sofocarse pues estaba mirando a su hermana vestida con sólo en ropa interior, ella caminaba por el cuarto. Estaba emocionado viendo a su hermana como una hermosa mujer, su emoción fue en aumento cuando se percata que ella empieza a tocarse los pechos como si intentara acomodar sus senos, peor aún cuando se quita toda la ropa interior, quedando desnuda por completo. Observó como su hermana se acarició ligeramente los pezones, se miró en el espejo de frente y de perfil y luego se colocó su ropa de dormir saliendo del cuarto.
Esta aventura nos dejó por un momento callados a los tres, estábamos excitados así que nos despedimos en forma rápida y cada uno se dirigió a su domicilio.
En el camino pensaba que mi vida era una desgracia pues no tenía ninguna persona a quien ver en casa, no tenía hermanas y bueno sólo estaba mi mamá, pero el sólo pensamiento, hizo que me insultara a mí mismo por haber tenido un pensamiento tan pecaminoso y oscuro. Mi mamá tenía 42 años ella tiene el cabello negro, unas cejas y pestañas pobladas con unos ojos preciosos cafe, a simple vista parece enojada pero no es así. Su cuerpo es propio de mujer madura, pero eso sí tiene unas piernas deliciosas bien firmes y torneadas, una cintura promedio y unos senos algo grandes pero no caídos, y tiene un porte elegante. Cuando se pone faldas resaltaba sus hermosas y lindas piernas que asumo enloquecerian a cualquier hombre.
Todo fue normal y rutinario hasta el verano de ese año, temporada en la cual papá programó un mes de vacaciones, como me iba a aburrir en ese viaje, con mis ahorros obtenidos me compré una buena cantidad de revistas pornográficas. Había pedido las más fuertes y calientes a nuestro proveedor y estaba feliz por mi compra. Me enteré que el destino de nuestras vacaciones era ir al campo a una casa rústica que tenía la familia a unas 8 horas de la ciudad. A mi padre le encantaba porque se distraía de todas sus obligaciones, a mi mamá porque estaría junto a papá, sin teléfonos ni computadora que lo distrajera. Yo estaba feliz por el hecho de irme al campo a leer mis tesoros sin ningún temor que alguien me descubriera o me interrumpiera y poder masturbarme con la mayor tranquilidad más aún al hacerlo en el campo al aire libre iba a ser una sensación nueva y diferente.
Al día siguiente de la llegada me fui con una revista porno para mis paseos y al empezar a hojear me percaté que eran historias y fotos de relaciones de incesto. Existían muchos artículos relacionados con este tema, en donde se justificaba las relaciones sexuales entre miembros de la misma familia. Inicialmente me incomodó bastante pero conforme leía me sentía excitado y emocionado. Al leer esta revista me imaginaba protagonista de alguna de las aventuras escritas, me masturbé hasta que me dolía el pene de tanto ir y venir acariciándolo, regresé agotado, satisfecho y cansado a casa.
Llamé a mi mamá pues la verdad estaba con hambre, nadie me respondió, salí por la puerta posterior de la casa pues me parecía extraño que no esté en casa, seguí avanzando y escuché algunos ruidos extraños cerca de un árbol en el huerto, me acerqué sigilosamente pues los sonidos a los que me refiero eran gemidos de placer.
Me coloqué tras un arbusto y vi a mi mamá totalmente desnuda metiendose una zanahoria, con unas metidas y sacadas de vicio, mientras se acariciaba los senos con la otra mano, el rostro de mi madre estaba colorada ya que normalmente es blanca. Escuché lo que decía:
- Andar aquí sola metiéndome esta cosa en lugar de que mi marido me atienda. No sé para qué vinimos aquí si no es para liberarnos del estrés de la ciudad.
Luego empezó a gemir con más fuerza y pellizcar los pezones. A mí me invadía una fiebre interna, me consumía, mi pene estaba totalmente erecto y me percaté que estaba sudando.
Totalmente confundido me alejé sigilosamente y encaminándome a la casa, fui directo al baño para masturbarme pero no pude terminar ya que lo había hecho tres veces ese día y no podía más. Me invadió una sensación de impotencia porque no podía tener a una mujer como mi madre.
También sabía que nunca más volvería a ver a mi madre como antes de lo sucedido. Sino que ahora era consciente que era ardiente como cualquier mujer de mis sueños, muy ardiente, sensual y que le gustaría ser cogida como a cualquier mujer mortal sobre la tierra.
A partir de ese día empecé a observar a mi madre de una manera diferente, tratando de aprovechar en todo momento el poder ver su silueta cuando se ponía alguna prenda diminuta, adivinando el entorno de sus piernas, el busto de mujer madura que tenía, me sentía feliz ayudándola en algunas tareas domésticas estando cerca de ella.
Sobre todo en el lavado de la ropa pues al estar en el campo se hacía de manera manual y luego de iniciada la tarea se humedecía la ropa de mamá que ella tenía puesto. Recuerdo en forma especial un día en que ella estaba vestida con un vestido celeste con el cabello recogido, ella estaba preciosa. Empezamos la tarea y luego de unos momentos me percaté de que su vestido se estaba humedeciendo. Sus pezones se notaban en forma notoria quizás por la temperatura fría del agua, asimismo se humedecío su vestido haciendo que se trasluciera de manera evidente el contorno de su ropa interior.
En un momento me quedé mirando absorto a mi madre, lo linda y hermosa que estaba, mi pene estaba erecto y muy duro, sintiendo algo de remordimiento por verla de esa manera. Mi deseo era muy intenso, deseaba acariciar sus piernas, sus pechos, sus brazos, eran muy muy excitantes estas ideas mias.
La estaba mirando en forma descarada cuando ella se percató:
- ¿Qué te pasa Alex?
- Mamá eres una mujer muy hermosa… eres muy linda
- Gracias
- Realmente mi papá es muy afortunado por tenerte.
- Si tu lo dices, también tendrás a su tiempo también tu pareja.
- Nunca será tan linda como tu mami… (mi pene estaba durísimo, no podía controlarlo), además te ves sensual.
- Bueno hijo… (se percató de mi erección, lo noté en su mirada), sigamos haciendo la tarea si no no terminamos nunca.
- Bueno mamá te digo que me gusta mirarte porque eres el modelo de mujer que me gustaría tener.
- Ya hijo tranquilo y sigamos haciendo la labor.
- Ok mamá
Al día siguiente, llega de visita un compañero de mi padre quien le comentó que había surgido un problema en la oficina y requerían su presencia en la oficina, que era una cuestión de una semana, mi papá llevó a una habitación a mi mamá.
- Sabes hay problemas en la oficina debo de ir unos siete a nueve días.
- Pero tú sabes que recién estamos disfrutando de estas vacaciones después de planear hace tiempo.
- Lo siento pero trataré de estar antes de los siete días.
- Siempre das prioridad a tu oficina es algo que me enoja muchísimo.
- No empieces por favor, no quiero discutir.
- Claro, claro vete de una vez a solucionar tus grandes problemas.
- Elena no empieces con esto, por favor tengo y DEBO de hacerlo y punto.
Ingresé a la habitación donde estaba mi mamá ella estaba sentada en una orilla de su cama, me acerqué a darle un abrazo, ella también me abrazó, sentí su cuerpo junto al mío y realmente me encendió muchísimo pude abrigar todos sus senos junto a mi pecho siendo muy excitante este contacto.
En los dos días siguientes mamá estaba algo aburrida y sobre todo molesta, me pidió comprar algunos comestibles para preparar el almuerzo. Olvidé comprar dos de ellos y ella me levanta la voz diciendo que era un tonto. Me molesté muchísimo no almorcé, salí al campo regresando al atardecer sin haber almorzado.
Al retornar mi mamá me abrazó y me pidió disculpas por haber perdido el control.
- Mamá si fuera papá nunca me voy a ir de casa en vacaciones.
- Es lo que dicen todos los hombres pero siempre nos dejan, me respondió sonriendo.
- Yo no mamá, tú eres una mujer muy hermosa.
- Bueno hijo veo que serás todo un don juan, sabes como impresionar a una mujer.
- No mamá para nada… es más no tengo ni amigas, soy muy tímido.
- ¿Por qué no tienes amigas?
- No sé, ellas no quieren hablar conmigo sólo tengo amigos nada más.
- Eres un chico lindo cualquier día de estos vas a conocer a alguna amiga que luego será tu enamorada.
Después de la cena nos pusimos a conversar en la sala, ella estaba vestida con una falda azul marino y una blusa blanca, estaba sin zapatos y tenía unos pies hermosos y pequeños, su pantorrilla y piernas eran lindas y sus muslos una divinidad. Estaba absorto mirándola, ella se dio cuenta e intentó bajar un poco su falda.
- Alex, creo que ya eres todo un hombrecito y guapo además.
- Mamá te puedo pedir algo, espero no te molestes.
- Claro, dime hijo.
- ¿Te puedo hacer masajes en tus pies?.
- No sabía que sabías hacer masajes, pero bueno te doy permiso.
- Mmmmm… hijo es delicioso y relajante tus masajes.
- Me alegra que te guste mami.
- Sigue haciéndolo, realmente es muy agradable, tu papá no tiene paciencia para hacer masajes.
- Mamá, te propongo un juego.
- Vaya vaya a qué quieres jugar hijo.
- Imagínate que no soy tu hijo, sino tu mejor amigo, y vamos a hacernos preguntas de adultos y ser respondidas con sinceridad, ¿qué dices?
- Ja ja ja sí que eres ocurrente hijo, mientras sigas haciendo masajes en mis pies no hay problema.
- Mi primera pregunta es ¿Disfrutas plenamente de la vida?
- Ay hijo la verdad nadie hace eso, siguiente pregunta.
- Mamá soy tu amigo, no tu hijo.
- Ok amigo mío, próxima pregunta.
- Me imagino que recuerdas tu primer beso, ¿Qué sentiste cuando te besaron por primera vez?
- Déjame recordar… me sentí emocionada, mucha ternura, enamorada, muy feliz.
- ¿Dónde te besaron por primera vez, en qué lugar?
- A ver a ver, fue en el jardín de mi casa, un amigo del colegio fue mi primer enamorado.
- ¿Cuándo te besaron el cuello por primera vez?
- Mmmmm… (se quedó en silencio, tenía miedo que diera por terminado el juego), fue en el auto de mi enamorado al retornar de una fiesta.
- ¿Te acarició los pechos también?
- Bueno lo intentó pero no lo dejé (seguía acariciándola. ahora llegaba hasta la rodilla logró), hacerlo luego de 6 meses de intentarlo.
- ¿Cuál es tu talla de brasiere y el color favorito?
- Es 36D (sentía como se estremecía su piel estaba prácticamente tirada en el sillón, la acariciaba encima de la rodilla, su piel estaba muy sensible se estremecía al sentir como la acariciaba), mi color favorito es rojo y negro.
- ¿Dónde hiciste el amor por primera vez? (estaba emocionado y excitado ojalá no se moleste con la pregunta pensé).
- Fue en la casa de una amiga (sabia que era peligroso al intentar subir mis caricias por su cuerpo, ella había puesto sus manos sobre la mitad de sus muslos para evitar subir aún más mis manos, pero podía acariciar parte de sus muslos, me encantaba hacerlo), sus padres estaban fuera e hicimos una fiesta.
- ¿Te gustó hacerlo? - pregunté
- Mmm… (esperaba ansioso, me parecía una eternidad este silencio), sí me gustó hacerlo.
- ¿Puedo besarte las piernas?
- No, creo que por hoy es suficiente de juegos.
Algo había cambiado en mí, me sentía un hombre, sólo era cuestión de paciencia, los dos días siguientes fue normal. Mi mamá no hizo ningún comentario. Empecé a salir vestido solo con slip por toda la casa pues hacía mucho calor, ella me regañaba diciendo que era impropio, pero no le hacía caso y luego ya no insistía. En varias oportunidades cuando estaba excitado me acercaba más a mamá para que ella lo note, quien miraba disimuladamente luego desviaba la vista a otro lado. Paciencia pronto lo intentaré nuevamente.
Al cuarto día en la noche toqué la puerta de su cuarto, cuando ella estaba por dormirse, abrió la puerta y me preguntó:
- ¿Qué sucede hijo?
- Mamá puedo hablar contigo un momento (estaba solo en slip y mi verga estaba parada) tengo un problema.
- Pero por supuesto pasa (ella mientras se sentó al borde de la cama, veía como sus piernas traslucía por las telas delgadas), dime ¿qué sucede?
- Espero no te molestes y déjame terminar mi pregunta.
- Está bien (se percató de mi pené erecto y desvió inmediatamente la mirada al piso), me preocupa lo que te suceda.
- Mamá sabes que te quiero como nadie en el mundo, pero en verdad estos últimos tiempos, empiezo a ser hombre y la verdad desde hace un año me masturbo pensando en diferentes chicas que veo en las revistas o en el cine. Pero últimamente no dejo de pensar en ti como una mujer pues eres a mi modo de ver eres muy hermosa y sensual, más aún después de descubrir cómo te masturbabas en el campo hace unos días por lo que quiero hacerte el amor si no creo que me volveré loco (al fin lo dije, mi voz temblaba pero lo había dicho), ¿Qué dices mamá?
- Alex… (hizo una pausa), sospechaba algo por tu actitud en estos últimos días, lo que pides es imposible por favor ve a tu cuarto inmediatamente ya hablaremos mañana más tranquilos.
Retorné como a las 5:00 pm, estaba mi madre preocupadisima ni bien me vio me abrazó fuerte y me dijo nunca más me vuelva a ir así de la casa. Me fui a mi cuarto a dormir, me tocó la puerta como a las dos horas a decirme que íbamos a cenar que me bañara y cambiará.
Al llegar al comedor me sorprendí, ahí estaba mi mamá radiante y bella. Tenia un vestido negro entero que le quedaba hasta la rodilla, tenía puesta unas medias de seda, zapatos de taco alto, un collar de perlas, se podía ver el inicio de sus senos por el escote del vestido y estaba maquillada en forma especial como cuando tenía una fiesta con papá. Simplemente estaba lindísima.
- ¿Tienes una fiesta mamá?
- Sí hijo y espero que salga todo bien. ¿Quieres vino?
- Claro… (ella se levantó y sirvió dos copas de vino), te gusta el vino ¿no mamá?.
- Sí, es mi licor preferido. Bien, hagamos un brindis.
- Hazlo tu mamá.
- Mmmm a ver a ver, por el hombre más guapo del mundo, por ti hijo.
- Gracias y ¿con quién vas a la fiesta le pregunté?
- Con un amigo…
Fue una deliciosa comida, luego mi mamá me dijo que fuéramos a la sala con otra botella de vino hasta que llegara su amigo para ir a su fiesta. Estaba feliz por la reacción de mi mamá y pensaba que por eso se quiere mucho a las madres porque siempre nos hacen sentir bien.
Nos sentamos y empezamos a conversar del colegio, de lo que iba a estudiar una vez terminado, de la familia de los tíos, y mientras hablábamos tomábamos nuestras copas de vino. Noté que eran la 1:00 pm en el reloj de la sala y me preocupé porque mamá saliera tan tarde.
- Mamá tu amigo ¿a qué hora viene?
- No tarda hijo (estaba sentada con las piernas cruzadas, las cuales movía como un vaivén compitiendo con el reloj, realmente lindas piernas pensé) ¿por qué no me haces masajes?
- Bueno (me sentí algo nervioso y cortado, en cualquier momento tocarían la puerta), te voy a sacar los zapatos.
- Claro hijo (se sentó en forma relajada y terminó su copa, estaba acalorada por el vino, empecé a hacerle masajes en los pies), hijo te propongo un juego.
- Ok mamá
- Juguemos a que ambos somos amigos y nos hacemos preguntas (me sorprendí por la propuesta, e imaginaba que me iba a llamar la atención por mi comportamiento en forma indirecta), ¿qué dices?
- Bueno mamá, un rato hasta que salgas a tu fiesta.
- ¿Sabes guardar un secreto?
- Sí al menos eso creo soy discreto
- ¿Sabes besar?
- No nunca lo he hecho, pero sí he leído como hacerlo así que supongo que sé la mitad
- Eres ocurrente Alex, sigue así hijo, haciéndome masajes en mis pies y también la pantorrilla.
- Mamá, me preocupa que salgas tan tarde, no viene tu amigo.
- Hijo… mi amigo, me está haciendo masajes y ya está él conmigo.
- Alex, continúa con los masajes sí
- Claro mamá (reanudó con mi tarea, esperando la siguiente pregunta, era una eternidad de tiempo)
- ¿Alguna vez has sacado las medias a una mujer?
- No, nunca mamá.
- ¿Puedes intentarlo conmigo? (sentí que mi corazón iba a estallar)
- Cla… cla… claro que sí mamá.
- Despacio hijo son delicadas (subí mis manos hasta los muslos donde estaba el elástico, sentí una fiebre inmensa dentro de mi cuerpo era todo un placer al sentir sus piernas y sus muslos) desenróllalas poco a poco.
- Mamá tus piernas son deliciosas.
- Tranquilo hijo (le bajé las dos medias sentía como la sangre me recorría el cuerpo), tienes unas manos suaves y firmes
- Son lindísimas tus piernas mamá, siempre me gustaron.
- Eres muy travieso ¿Te gustaría besarme las piernas hijo?
- Sí mamá (empecé a besarla tiernamente las mordía y las besaba por todas partes), me haces feliz mamá.
- Soy tu regalo hijo, pero júrame que no le dirás a nadie.
- Nunca le contaré a nadie mamá absolutamente a nadie.
- Así hijo mío hazme gozar. Sólo lo haremos esta vez y tiene que ser inolvidable.
- Sí mamá va a ser así porque estás deliciosa. Y te deseo con locura.
- Me encanta sentir tu lengua por mis piernas, muerdelas mi vida.
- Sí mamá, voy a obedecerte en todo.
- Desnúdate hijo te quiero ver desnudo (me lo pidió y lo hice en menos de dos segundos)
- Ven para acariciarte la verga (ella tomó mi pene con su mano derecha y la movió de arriba abajo)
- Me gusta mamá... mmmmm…
- Así te la acariciabas pensando en mí hijo (me movía la mano en un vaivén, pero su mano era pequeña de piel suave, el placer era inmensamente superior al mío)
- Sí mamá me he masturbado pensando en ti. Muchísimas veces
- Sácame la tanga hijo (elevó la cadera para facilitar la labor, le saqué la tanga y pude observar su vagina deliciosa y húmeda con unos vellos negros), ahora penétrame.
- Claro mamá (acerqué mi verga a su vagina y empecé a penetrarla, sentía su sexo caliente como entraba mi cabeza, escuchaba como gemía, sentía que me mojaba con sus jugos toda mi verga) estas deliciosa mamá.
- Mmmmm… muévete más rápido hijo.
- Mamá me encanta lo que se siente.
- ¿Qué sientes hijo?
- Un cosquilleo por todo el cuerpo... qué rica eres mamá.
- Sigue moviéndote hijo, destrózame por dentro.
- Aahhh… qué placer mamá siempre soñé con esto, sentir tu vagina penetrada por mi verga.
- Mmmmm… si hijo me encanta que me penetres. Nunca le digas nada a tu padre.
- Mamá siempre te voy a poseer a partir de ahora eres mi mujer también.
- Sí hijo… mmmm, te voy a tocar el ano.
- Que falta me hacía esto Alex.
- Yo estaré siempre para ti mamá. Cada vez que mi padre no te atienda correctamente, estaré yo para satisfacerte.
- Que maravilla, serás un hombre increíble. Ten guardate esta tanga, para que no olvides esta noche.
- Mmmm… huele a tu coño, y tiene hasta tus jugos impregnados.
- Ya calla sucio y limpiemos todo para acostarnos. Pero antes acompáñame a lavarnos hijo querido.