Cuando me casé, tenía una situación económica bastante estable, me alcanzaba perfectamente para arrendar un departamento y vivir más o menos cómodo. Sin embargo el destino me dio una mala jugada y por obligación tuve que irme a vivir a la casa de mi suegra.
En el departamento nuestra vida sexual era bastante activa, con mi mujer podíamos hacerlo varias veces al día, incluso en lugares interesantes como en el balcón donde cualquier persona que pasara por la calle si hubiese levantado la vista hasta el 5° piso, podría haber visto las tremendas tetas de mi mujer mirando a la calle, mientras yo se la bombeaba por detrás.
Pero como ya les conté, tuve que irme a vivir donde mi suegra y para colmo, dormir en la misma pieza de ella, ya que la casa solo tenía una sola habitación, la de ella. Pasaron tres semanas y no podíamos hacer nada, mi mujer se negaba rotundamente a ser penetrada mientras su mamá dormía en la cama del lado. Lo único que podía hacer bajo las sábanas, era agarrarle las tetas o el culo, pero ni chuparselas me dejaba, así que para desahogarme, mi único consuelo era colocarme de espaldas a mi mujer mientras ella me abrazaba por detrás y me corría una paja.
La verdad que yo sin trabajo y esta situación me tenía de muy mal carácter. Diariamente peleaba con mi mujer por cualquier cosa. Hasta llegó el punto que dejamos de hablarnos un par de días. Fue allí donde intervino mi suegra.
Un día que estábamos los dos solos viendo televisión, me preguntó cómo seguían las cosas con su hija. Yo le expliqué que la situación que estábamos pasando era bastante incómoda.
A la semana siguiente, justamente como lo había dicho mi suegra, partió al sur a la casa de su hermana por una semana, con mi mujer nos arreglamos inmediatamente y recuperamos todo el tiempo perdido, era increíble, yo despertaba en la noche y la veía durmiendo desnuda a mi lado, le habría las piernas y le empezaba a chupar su conchita hasta que se despertaba y nos poníamos a follar como locos. Yo también me despertaba con la verga metida en la boca de Karina, era fantástico. Es más, la convencí de que cuando volviera su mamá, me dejara hacerle el amor despacio y en silencio.
Pasó la semana, y volvió mi suegra. Las primeras noches no fue problema contenerme, me dormía acariciando sus tetas, o con la masturbada que mi señora me daba para relajarme. Sin embargo, pasada una semana nuevamente empecé a andar caliente y en la noche me quedaba despierto hasta que escuchaba roncar a mi suegra, y me ponía a culear con Karina lentamente y sin meter ruido. Mi boca tenía que morder la almohada y tenía que tratar de no respirar tan fuerte.
Así lo seguimos haciendo durante un mes aproximadamente, con la variante que entramos más en confianza y nos "duchábamos" juntos, pero igual tenía que ser rápido y en silencio. Fue así como una noche en que estaba sobre mi mujer, miré a la cama del lado y vi como mi suegra nos estaba mirando y por el movimiento que tenía bajo la sábana me percaté que se estaba masturbando mientras yo me montaba a su hija. Eso me calentó aún más y empecé a moverme más rápido y a emitir pequeños sonidos para calentar más aún a mi suegra. Mi mujer se ponía nerviosa pero yo ya estaba dentro y encima de ella y no tenía más remedio que retarme en silencio. Por la silueta que podía ver en la oscuridad me pude dar cuenta que mi suegra estaba acabando al mismo momento que yo, así que mis movimientos fueron más notorios para que notara que yo estaba llegando al orgasmo. Ella también acabó en silencio, pero después podía escuchar su respiración agitada.
Desde ese día mis atenciones y amistad con mi suegra cambiaron, trataba de conversar más con ella y ella también cambió. Su mirada era distinta.
En la mañana me levanté, me puse unos short y una polera, fui al baño, y me toque un poco la verga a modo que esta creciera, pero no demasiado, si no lo suficiente para que resaltará. Entre a la cocina, estaba mi suegra preparando el desayuno, me serví un jugo y me paré frente a ella tratando de llamar su atención. Vi como sus ojos disimuladamente se dirigieron a mi verga. Siguió haciendo sus cosas, su mirada me éxito y se me puso dura. Ella se puso a lavar unas tazas, me acerco por detrás y le pido que me lave el vaso en que estaba tomando el jugo. Al acercarme apoye mi verga en su culo, moviéndose al momento del contacto. Al salir vi su mirada.
Las noches posteriores, luego de apagar la TV, mi suegra empezaba a mostrar que ya estaba dormida, pero yo sabía que no. Nos daba la espalda y emitía sonidos indicándonos que dormía. Cuando sentía el momento en que yo me montaba a Karina, lentamente se daba vuelta y empezaba a tocarse.
Cada vez que podía rozaba mi verga en su culo con cualquier excusa, cuando estaba cocinando me acercaba por detrás y le quitaba la cuchara para probar lo que estaba cocinando o cuando se estaba peinando en el baño, entraba a lavarme los dientes o a afeitarme, pero siempre tratando de rozarla.Pasó un mes, noté como a ella le gustaba sentir mi cuerpo. Ella misma me llamaba a probar lo que estaba cocinando y empezó a cambiarse de ropa (solo la parte de arriba), delante de mí. La primera vez estaba con mi mujer, ella le reclamo por que estaba yo, pero ella dijo que el baño estaba ocupado y que a las finales era lo mismo que verla con traje de baño, además ya había confianza. Yo también la apoye, y me burlé de Karina por ser tan mojigata. Trataba de verla disimuladamente sin quitar los ojos de la TV, sus tremendas tetas apenas cabían en sus sostenes.
Al fin conseguí un trabajo de medio tiempo, con un turno solo en las tardes. Karina por su parte también encontró un trabajo pero por las mañanas, por lo cual quedaba a solas con mi suegra desde temprano.
En la mañana mi mujer se levantaba temprano y se iba a trabajar, yo quedaba acostado con mi suegra en la cama del lado. La verdad que la obsesión con ella ya era insoportable. Cuando Karina se iba, yo calculaba la hora en que mi suegra se levantaba, y poco antes haciéndome el dormido, me destapaba y mostraba cómo se encontraba mi verga completamente parada dentro de mis bóxer. Ella se levanta, se pone su bata y se va a duchar, pero esta vez se demoró en salir del baño.
Al otro día hice lo mismo, pero estratégicamente había puesto un espejo chico escondido entre las ropas que estaban en la cómoda, mostrando la cama de mi suegra. Al despertar ella, yo me encontraba de espalda, destapado y con la verga apuntando al techo, pero con mi cara mirando hacia la pared. Ella se sentó en el borde de su cama, y viendo el tremendo bulto que tenía en mi bóxer, se aseguró de que yo estaba durmiendo y la muy puta metió sus manos en su entrepierna y empezó a masturbarse. Yo con los ojos medios cerrados veía a través del espejito como no despegaba su mirada de mi verga mientras se masturbaba. Hice que mi pene se moviera un poco. Eso la excitó más, ya que a los pocos segundos vi como se corría. Se levantó y se fue al baño.
Yo le daba el mismo show todas las mañanas e incluso en una, ella lentamente me corrió la sábana que me tapaba.
Tenía que jugármela, un día no se la mostré, esperé sentir cuando entraba a la ducha, y le pedí permiso para entrar al baño con la excusa que ya me hacía.
Una mañana me desperté y ella ya estaba en la ducha, prendí la TV. Cuando entra a la habitación tapada solo con una toalla rosada, al estar buscando su ropa, le da un calambre en el pié, yo me levanto , hago que se siente en la cama y tomando su pie entre mis manos empiezo a frotarlo para que pase el dolor. Al levantar su pierna, puedo ver donde empezaba su concha, toda peluda, ella estaba recostada y no veía lo que yo estaba haciendo, le levanté más su pierna y la pude ver completa, mi verga se levantó, mientras masajeaba su pie, lo lleve hasta mi entrepierna y lo hice rozar con mi verga. Ella aún se quejaba del dolor, pero ya no tanto.
Así que no me moví y cuando ella se sentó en la cama, se encontró con mi paquete a pocos centímetros de su cara. Nadie dijo nada, nos quedamos en esa posición, unos segundos mi suegra no levantaba su mirada ni yo dejaba de mirar su cara tan cerca de mi miembro. Pensé, la suerte ya está echada, así que suavemente la tome de la cabeza, acariciando su pelo, la acerque a mi bóxer. Ella corrió la cara, pero con su mejilla quedó junto a mi verga, me frotaba lentamente cada vez su mejilla se aprisionaba más y más, mis manos jugaban con su pelo, acercándola cada vez más hasta donde yo quería que ella llegara.
Con una de mis manos traté de bajar mi bóxer, pero ella me detuvo. Solo frotaba su cara, tome una de sus manos y se las acerque a mi entrepierna, pero también se negó.
Tenía unos pezones grandes y duros, muy negros en relación a su color de piel. Enterraba mi cabeza entre sus tetas, las levantaba y las dejaba caer.
Nos besamos apasionadamente, la lengua de mi suegra se metió en mi boca, fue un beso demasiado travieso, nuestras lenguas se enredaban mientras yo no paraba de ensartarle verga en su chorreante coño. Me hubiese gustado haber acabado un poco más tarde, pero el hecho de estar comiéndome esa vieja, era tal que mi calentura no aguantaba más.
Cuando este recobró fuerzas, ella misma se lo introdujo nuevamente en su concha, mientras yo suavemente empecé a moverme. Ella echaba el culo hacia atrás y con sus manos acariciaba mis cabellos, mientras la mías no dejaban de manosear sus tetas.
La puse boca abajo, le abrí las nalgas, coloque mi verga, y le junté sus nalgas. Mi verga se perdió entre esos tremendos pedazos de carne. A ella le gustaba sentir eso, incluso ella misma se juntaba las nalgas para poder moverme con mayor comodidad. En uno de esos movimientos mi verga rozó la entrada de culito. Ella dio un pequeño grito, y me dijo que por ningún motivo se la fuera a meter por ahí. Insistí un poco.
Desde ese día, una vez que mi señora se iba a trabajar, mi suegra se metía a mi cama y como ella dijo. "MI VERGA SERIA BIEN ATENDIDA".
Los siguientes meses fueron increíbles, solíamos hacerlo cada vez que mi mujer se iba a trabajar. Si no era ella la que me buscaba todas las mañanas, esta se despertaba con mi verga metida en su boca, en ocasiones yo era el que metía la cabeza debajo de las sabanas despertándola con un generoso cunilingus.
Sin embargo para bien y para mal, mi trabajo mejoró, empecé a tener turno completo y eso me alejó mucho de mi suegra, solo lo hacíamos de vez en cuando los fines de semana cuando rara vez coincidíamos en quedarnos los dos solos en la casa, que eran solo momentos cuando mi mujer partía a comprar al supermercado. A veces esperaba que mi mujer entrara a bañarse y me iba con mi suegra a la cocina y sin ningún preámbulo le subía el vestido, le corría las bragas hacia el lado y se la metía hasta el fondo, corriéndome rápidamente.
Mi mujer me pedía que la acompañara al supermercado y yo siempre encontraba una excusa para quedarme al igual que mi suegra. Apenas se cerraba la puerta, yo me acercaba a la ventana hasta ver que mi señora tomara un taxi con rumbo al súper y me iba corriendo a la pieza donde mi suegra me esperaba. Por lo general teníamos aproximadamente 30 minutos antes que mi mujer volviera. Antes mi suegra podía estar los 30 minutos chupándome la verga, pero ahora solo dejaba que me la chupara solo un poco, le chupaba un poco las tetas y se la metía sin desvestirnos para acabar rápidamente quedando ambos con las ganas.
Fue así como al subir mis ingresos, mi mujer me obligó a buscar un departamento e irnos de la casa de su mamá.
El sexo con mi mujer volvió a ser tan bueno como en un principio, y yo estaba bastante satisfecho. Sin embargo cada vez que visitábamos la casa de mi suegra, volvía a sentir esa sensación que solo ella sabía calmar. Pero nunca tuve otra posibilidad ni siquiera de tocarle una teta sobre el vestido, ya que siempre estábamos acompañados y poco a poco la pasión que teníamos y la confianza, se fue apagando y quedamos como si nada hubiese pasado nunca.
Una noche en mi oficina yo estaba en internet, me tope con una página de relatos eróticos. En una de esas me percato sobre una mujer casada, que tenía un romance con un muchacho de 23 años. Leia atento como esta madura le gustaba hacer el amor con aquel muchacho, como disfrutaba que él le rasurara el coño y como él había sido el primero en romperle el culo. La lectura me puso muy caliente y terminé con mi verga en mis manos corriéndome una paja. Fue tanta la calentura, que al llegar a mi casa, terminé metiéndole la verga a mi mujer mientras dormía.
Me sentí una vez más motivado para aventurarme con mi suegra y cumplir mi sueño de meterselo por el culo, y la dejaría completamente satisfecha.
Al otro día en la oficina no dejaba de pensar en mi suegra ni en las cosas que haría con ella. Así que inventé un plan para volver a estar con ella y cumplir mi sueño. Pedí permiso en el trabajo para ausentarme al otro día solo por la mañana para hacer una diligencia personal. Como todos los días, nos levantamos con mi mujer y salimos ambos a trabajar. Nuestros trabajos quedan en la misma dirección, así que tomamos el mismo microbús con la diferencia que ella se baja antes que yo.
Nos despedimos; ella se bajó, y yo continué un par de cuadras. Me baje, entre a una farmacia, compre unas cápsulas de vaselina líquida y tome otro microbús en dirección a la casa de mi suegra. Al llegar me preocupó que alguien me viera. Estuve esperando que una vecina que me conocía se entrara para que no le vaya hacer ningún comentario a mi mujer.
Toqué el timbre y mi suegra abrió la puerta.
Ella resistió un poco pero al final terminó dándome un jugoso beso, metiendo su lengua hasta el fondo de mi boca. Desabroche su vestido y le saque una teta, la cual chupe con desesperación.
Me desvestí y me acosté a su lado. Rápidamente ella metió mi verga en su boca
Ya no había dudas, mi suegra era tremenda en la cama, no podría quedar satisfecho si no era con esta vieja puta. Ya tendría que ir buscando más "excusas" para poder repetir estos encuentros.
En el departamento nuestra vida sexual era bastante activa, con mi mujer podíamos hacerlo varias veces al día, incluso en lugares interesantes como en el balcón donde cualquier persona que pasara por la calle si hubiese levantado la vista hasta el 5° piso, podría haber visto las tremendas tetas de mi mujer mirando a la calle, mientras yo se la bombeaba por detrás.
Pero como ya les conté, tuve que irme a vivir donde mi suegra y para colmo, dormir en la misma pieza de ella, ya que la casa solo tenía una sola habitación, la de ella. Pasaron tres semanas y no podíamos hacer nada, mi mujer se negaba rotundamente a ser penetrada mientras su mamá dormía en la cama del lado. Lo único que podía hacer bajo las sábanas, era agarrarle las tetas o el culo, pero ni chuparselas me dejaba, así que para desahogarme, mi único consuelo era colocarme de espaldas a mi mujer mientras ella me abrazaba por detrás y me corría una paja.
La verdad que yo sin trabajo y esta situación me tenía de muy mal carácter. Diariamente peleaba con mi mujer por cualquier cosa. Hasta llegó el punto que dejamos de hablarnos un par de días. Fue allí donde intervino mi suegra.
Un día que estábamos los dos solos viendo televisión, me preguntó cómo seguían las cosas con su hija. Yo le expliqué que la situación que estábamos pasando era bastante incómoda.
- Suegrita no tengo nada que quejarme con la atención que usted nos da, pero debe comprender que necesitamos nuestro espacio, ya que ni siquiera podemos discutir tranquilamente.
- Lo comprendo perfectamente hijo, sé que ustedes como recién casados necesitan estar solos, pero lamentablemente no se como podemos solucionarlo, ya que mi casa es tan chica.
- Usted suegrita podría solucionarlo en este mismo instante abriéndose de piernas y dejándome enterrársela hasta el fondo.
- Usted debe conversar con Karina y tratar de solucionar su problema, es más, ayer estuve hablando con mi hermana y me invitó a pasar unos días a su casa, y pienso ir, así que les dejaré la pieza para ustedes solitos para que se pongan al día con sus necesidades.
- En serio no se que pensar suegra con esa sugerencia.
- No se ría, si yo también fui joven y se como es estar recién casados.
- ¿Le puedo hacer una pregunta indiscreta? Hace cuanto tiempo que usted no hace esas necesidades.
- bbbbbbuuuuu… Hace tiempo, después que me separé de mi marido, tuve un solo hombre, pero era casado, así que no duramos más de un par de meses, y eso fue hace como 8 años, después de eso nada, hasta creo que volví a ser virgen… jajaja.
A la semana siguiente, justamente como lo había dicho mi suegra, partió al sur a la casa de su hermana por una semana, con mi mujer nos arreglamos inmediatamente y recuperamos todo el tiempo perdido, era increíble, yo despertaba en la noche y la veía durmiendo desnuda a mi lado, le habría las piernas y le empezaba a chupar su conchita hasta que se despertaba y nos poníamos a follar como locos. Yo también me despertaba con la verga metida en la boca de Karina, era fantástico. Es más, la convencí de que cuando volviera su mamá, me dejara hacerle el amor despacio y en silencio.
Pasó la semana, y volvió mi suegra. Las primeras noches no fue problema contenerme, me dormía acariciando sus tetas, o con la masturbada que mi señora me daba para relajarme. Sin embargo, pasada una semana nuevamente empecé a andar caliente y en la noche me quedaba despierto hasta que escuchaba roncar a mi suegra, y me ponía a culear con Karina lentamente y sin meter ruido. Mi boca tenía que morder la almohada y tenía que tratar de no respirar tan fuerte.
Así lo seguimos haciendo durante un mes aproximadamente, con la variante que entramos más en confianza y nos "duchábamos" juntos, pero igual tenía que ser rápido y en silencio. Fue así como una noche en que estaba sobre mi mujer, miré a la cama del lado y vi como mi suegra nos estaba mirando y por el movimiento que tenía bajo la sábana me percaté que se estaba masturbando mientras yo me montaba a su hija. Eso me calentó aún más y empecé a moverme más rápido y a emitir pequeños sonidos para calentar más aún a mi suegra. Mi mujer se ponía nerviosa pero yo ya estaba dentro y encima de ella y no tenía más remedio que retarme en silencio. Por la silueta que podía ver en la oscuridad me pude dar cuenta que mi suegra estaba acabando al mismo momento que yo, así que mis movimientos fueron más notorios para que notara que yo estaba llegando al orgasmo. Ella también acabó en silencio, pero después podía escuchar su respiración agitada.
Desde ese día mis atenciones y amistad con mi suegra cambiaron, trataba de conversar más con ella y ella también cambió. Su mirada era distinta.
En la mañana me levanté, me puse unos short y una polera, fui al baño, y me toque un poco la verga a modo que esta creciera, pero no demasiado, si no lo suficiente para que resaltará. Entre a la cocina, estaba mi suegra preparando el desayuno, me serví un jugo y me paré frente a ella tratando de llamar su atención. Vi como sus ojos disimuladamente se dirigieron a mi verga. Siguió haciendo sus cosas, su mirada me éxito y se me puso dura. Ella se puso a lavar unas tazas, me acerco por detrás y le pido que me lave el vaso en que estaba tomando el jugo. Al acercarme apoye mi verga en su culo, moviéndose al momento del contacto. Al salir vi su mirada.
Las noches posteriores, luego de apagar la TV, mi suegra empezaba a mostrar que ya estaba dormida, pero yo sabía que no. Nos daba la espalda y emitía sonidos indicándonos que dormía. Cuando sentía el momento en que yo me montaba a Karina, lentamente se daba vuelta y empezaba a tocarse.
Cada vez que podía rozaba mi verga en su culo con cualquier excusa, cuando estaba cocinando me acercaba por detrás y le quitaba la cuchara para probar lo que estaba cocinando o cuando se estaba peinando en el baño, entraba a lavarme los dientes o a afeitarme, pero siempre tratando de rozarla.Pasó un mes, noté como a ella le gustaba sentir mi cuerpo. Ella misma me llamaba a probar lo que estaba cocinando y empezó a cambiarse de ropa (solo la parte de arriba), delante de mí. La primera vez estaba con mi mujer, ella le reclamo por que estaba yo, pero ella dijo que el baño estaba ocupado y que a las finales era lo mismo que verla con traje de baño, además ya había confianza. Yo también la apoye, y me burlé de Karina por ser tan mojigata. Trataba de verla disimuladamente sin quitar los ojos de la TV, sus tremendas tetas apenas cabían en sus sostenes.
Al fin conseguí un trabajo de medio tiempo, con un turno solo en las tardes. Karina por su parte también encontró un trabajo pero por las mañanas, por lo cual quedaba a solas con mi suegra desde temprano.
En la mañana mi mujer se levantaba temprano y se iba a trabajar, yo quedaba acostado con mi suegra en la cama del lado. La verdad que la obsesión con ella ya era insoportable. Cuando Karina se iba, yo calculaba la hora en que mi suegra se levantaba, y poco antes haciéndome el dormido, me destapaba y mostraba cómo se encontraba mi verga completamente parada dentro de mis bóxer. Ella se levanta, se pone su bata y se va a duchar, pero esta vez se demoró en salir del baño.
Al otro día hice lo mismo, pero estratégicamente había puesto un espejo chico escondido entre las ropas que estaban en la cómoda, mostrando la cama de mi suegra. Al despertar ella, yo me encontraba de espalda, destapado y con la verga apuntando al techo, pero con mi cara mirando hacia la pared. Ella se sentó en el borde de su cama, y viendo el tremendo bulto que tenía en mi bóxer, se aseguró de que yo estaba durmiendo y la muy puta metió sus manos en su entrepierna y empezó a masturbarse. Yo con los ojos medios cerrados veía a través del espejito como no despegaba su mirada de mi verga mientras se masturbaba. Hice que mi pene se moviera un poco. Eso la excitó más, ya que a los pocos segundos vi como se corría. Se levantó y se fue al baño.
Yo le daba el mismo show todas las mañanas e incluso en una, ella lentamente me corrió la sábana que me tapaba.
Tenía que jugármela, un día no se la mostré, esperé sentir cuando entraba a la ducha, y le pedí permiso para entrar al baño con la excusa que ya me hacía.
- ¡Pasele!
Una mañana me desperté y ella ya estaba en la ducha, prendí la TV. Cuando entra a la habitación tapada solo con una toalla rosada, al estar buscando su ropa, le da un calambre en el pié, yo me levanto , hago que se siente en la cama y tomando su pie entre mis manos empiezo a frotarlo para que pase el dolor. Al levantar su pierna, puedo ver donde empezaba su concha, toda peluda, ella estaba recostada y no veía lo que yo estaba haciendo, le levanté más su pierna y la pude ver completa, mi verga se levantó, mientras masajeaba su pie, lo lleve hasta mi entrepierna y lo hice rozar con mi verga. Ella aún se quejaba del dolor, pero ya no tanto.
- Por favor no pares, mira que me duele mucho y ya se me está pasando.
- ¿Le gusta lo que le hago?
- Si, ya se me está pasando… gracias.
Así que no me moví y cuando ella se sentó en la cama, se encontró con mi paquete a pocos centímetros de su cara. Nadie dijo nada, nos quedamos en esa posición, unos segundos mi suegra no levantaba su mirada ni yo dejaba de mirar su cara tan cerca de mi miembro. Pensé, la suerte ya está echada, así que suavemente la tome de la cabeza, acariciando su pelo, la acerque a mi bóxer. Ella corrió la cara, pero con su mejilla quedó junto a mi verga, me frotaba lentamente cada vez su mejilla se aprisionaba más y más, mis manos jugaban con su pelo, acercándola cada vez más hasta donde yo quería que ella llegara.
Con una de mis manos traté de bajar mi bóxer, pero ella me detuvo. Solo frotaba su cara, tome una de sus manos y se las acerque a mi entrepierna, pero también se negó.
- No está bien lo que estamos haciendo.
- Déjese llevar suegrita, vamos…
- ¿Y mi hija?
- Esto queda solo entre nosotros dos, le juro que ella nunca lo sabrá.
- ¿Por qué no la prueba?
Tenía unos pezones grandes y duros, muy negros en relación a su color de piel. Enterraba mi cabeza entre sus tetas, las levantaba y las dejaba caer.
- ¡Chupalas fuerte más fuerte! *Me decía mientras sus manos acariciaban mi pelo*
- Dame más, quiero que me lo des todo, ¡hacedme el amor con toda tu juventud!
- ¡tócame… tócame entera… soy toda tuya!
- ¡Métemela, por favor metemela!
Nos besamos apasionadamente, la lengua de mi suegra se metió en mi boca, fue un beso demasiado travieso, nuestras lenguas se enredaban mientras yo no paraba de ensartarle verga en su chorreante coño. Me hubiese gustado haber acabado un poco más tarde, pero el hecho de estar comiéndome esa vieja, era tal que mi calentura no aguantaba más.
- ¡Me voy a correr! alista ese coño para recibir el semen de tu macho.
- Ahhhh… siiiii… dale cabroncete, llename de tu lechita caliente…
- Lléname todita mi machote…
Cuando este recobró fuerzas, ella misma se lo introdujo nuevamente en su concha, mientras yo suavemente empecé a moverme. Ella echaba el culo hacia atrás y con sus manos acariciaba mis cabellos, mientras la mías no dejaban de manosear sus tetas.
La puse boca abajo, le abrí las nalgas, coloque mi verga, y le junté sus nalgas. Mi verga se perdió entre esos tremendos pedazos de carne. A ella le gustaba sentir eso, incluso ella misma se juntaba las nalgas para poder moverme con mayor comodidad. En uno de esos movimientos mi verga rozó la entrada de culito. Ella dio un pequeño grito, y me dijo que por ningún motivo se la fuera a meter por ahí. Insistí un poco.
- ¡Mire yerno, en mi cosita y en mi boca puede meter todo lo que quiera, pero por detrás ni pensarlo!
- Ok, entonces puedo meterle este tremendo pedazo en su conchita.
- Hasta donde usted quiera.
- ¿Por qué no se pone en otra posición para poder meterlo mejor?
- ¿Está bien así?
- Mi suegra se colocó en "cuatro patas" mostrándome en todo su esplendor su tremendo culo y sus tremendas tetas colgando parecían mas grandes aun. Colocando mis manos en su cintura de un solo golpe se la metí hasta que mis bolas tocaron sus carne.
- AY!!! parece que me va a salir tu cosa por la boca... ¡Qué tremenda polla!
- Es toda suya suegrita, cuando la quiera estará hay para usted.
- Mmmm… no te preocupes porque desde ahora esta verga será atendida como se merece, y esta vieja será tuya cada vez que tu quieras… ¡Eres toda una bestia!... ¡me tienes loca!
- ¡Dame más!... !¡Déjame bien abierta!
- Suegra… esta que se devora toda mi herramienta.
- ¡Me encanta que me hagas hacer poses distintas!... haré lo que tu quieras.
- Quiero que te agarres tus tetas…
- ¿Te gustan las tetas de tu suegra?
- ¡Me encantan!
- ¿Te gustaria chuparle las tetas a tu suegrita?
- Si, pero quiero que usted se las chupe.
- ¿Quieres que me las chupe, igual como lo haces tú?
- Vamos suegra chúpese las tetas!
- ¿Te gusta como lo hago? así… o tal vez así…. mmm…
- ¡Que delicia! mmm… que gran manjar el de mi macho…. mmm…
- La próxima vez no lo desperdiciemos y damelo en mi boca ¿Ok?
- Aquí me queda un poco más. Buen provecho…
Desde ese día, una vez que mi señora se iba a trabajar, mi suegra se metía a mi cama y como ella dijo. "MI VERGA SERIA BIEN ATENDIDA".
Los siguientes meses fueron increíbles, solíamos hacerlo cada vez que mi mujer se iba a trabajar. Si no era ella la que me buscaba todas las mañanas, esta se despertaba con mi verga metida en su boca, en ocasiones yo era el que metía la cabeza debajo de las sabanas despertándola con un generoso cunilingus.
Sin embargo para bien y para mal, mi trabajo mejoró, empecé a tener turno completo y eso me alejó mucho de mi suegra, solo lo hacíamos de vez en cuando los fines de semana cuando rara vez coincidíamos en quedarnos los dos solos en la casa, que eran solo momentos cuando mi mujer partía a comprar al supermercado. A veces esperaba que mi mujer entrara a bañarse y me iba con mi suegra a la cocina y sin ningún preámbulo le subía el vestido, le corría las bragas hacia el lado y se la metía hasta el fondo, corriéndome rápidamente.
Mi mujer me pedía que la acompañara al supermercado y yo siempre encontraba una excusa para quedarme al igual que mi suegra. Apenas se cerraba la puerta, yo me acercaba a la ventana hasta ver que mi señora tomara un taxi con rumbo al súper y me iba corriendo a la pieza donde mi suegra me esperaba. Por lo general teníamos aproximadamente 30 minutos antes que mi mujer volviera. Antes mi suegra podía estar los 30 minutos chupándome la verga, pero ahora solo dejaba que me la chupara solo un poco, le chupaba un poco las tetas y se la metía sin desvestirnos para acabar rápidamente quedando ambos con las ganas.
Fue así como al subir mis ingresos, mi mujer me obligó a buscar un departamento e irnos de la casa de su mamá.
El sexo con mi mujer volvió a ser tan bueno como en un principio, y yo estaba bastante satisfecho. Sin embargo cada vez que visitábamos la casa de mi suegra, volvía a sentir esa sensación que solo ella sabía calmar. Pero nunca tuve otra posibilidad ni siquiera de tocarle una teta sobre el vestido, ya que siempre estábamos acompañados y poco a poco la pasión que teníamos y la confianza, se fue apagando y quedamos como si nada hubiese pasado nunca.
Una noche en mi oficina yo estaba en internet, me tope con una página de relatos eróticos. En una de esas me percato sobre una mujer casada, que tenía un romance con un muchacho de 23 años. Leia atento como esta madura le gustaba hacer el amor con aquel muchacho, como disfrutaba que él le rasurara el coño y como él había sido el primero en romperle el culo. La lectura me puso muy caliente y terminé con mi verga en mis manos corriéndome una paja. Fue tanta la calentura, que al llegar a mi casa, terminé metiéndole la verga a mi mujer mientras dormía.
Me sentí una vez más motivado para aventurarme con mi suegra y cumplir mi sueño de meterselo por el culo, y la dejaría completamente satisfecha.
Al otro día en la oficina no dejaba de pensar en mi suegra ni en las cosas que haría con ella. Así que inventé un plan para volver a estar con ella y cumplir mi sueño. Pedí permiso en el trabajo para ausentarme al otro día solo por la mañana para hacer una diligencia personal. Como todos los días, nos levantamos con mi mujer y salimos ambos a trabajar. Nuestros trabajos quedan en la misma dirección, así que tomamos el mismo microbús con la diferencia que ella se baja antes que yo.
Nos despedimos; ella se bajó, y yo continué un par de cuadras. Me baje, entre a una farmacia, compre unas cápsulas de vaselina líquida y tome otro microbús en dirección a la casa de mi suegra. Al llegar me preocupó que alguien me viera. Estuve esperando que una vecina que me conocía se entrara para que no le vaya hacer ningún comentario a mi mujer.
Toqué el timbre y mi suegra abrió la puerta.
- Y usted qué hace por acá tan temprano, ¡Pasó algo!
- No suegrita, no se preocupe, lo que pasa es que vine a visitar a un cliente por aquí cerca y pensé en pasar a tomar desayuno con usted.
- Pero pasé, mire que justamente iba a servirme
- La verdad no tengo hambre de comida, tengo hambre de usted suegrita. *le besaba su cuello*
- Mejor que no, mire que no es bueno lo que hacíamos.
- No Alejandro, no debemos. Dejémoslo como quedó y punto
Ella resistió un poco pero al final terminó dándome un jugoso beso, metiendo su lengua hasta el fondo de mi boca. Desabroche su vestido y le saque una teta, la cual chupe con desesperación.
- ¡Cómo había echado de menos estas masas de carne!
Me desvestí y me acosté a su lado. Rápidamente ella metió mi verga en su boca
- Mmmm… como necesitaba chupar esta cosota.
- Chupemela fuerte... no olvides las bolas, aprietala con tus manos.
- ¡Déjame hacerte lo mismo suegrita, pero te quiero arriba mío!
- Mmmm… este pedazo de verga es lo que yo echaba de menos, ¡Qué cosa más rica!.
- ¡Quiero sentirte otra vez dentro de mí!
- ¡Quédate así como un perra, que te la voy a meter hasta el fondo vieja zorrona!
- Aaaayyy... mmmm…. esto es lo que necesitaba, ¡Qué caliente me tienes!, métemela toda, me gusta sentir como chocan tus bolas contra mi culo.
- ¡Y tú a mí! no sabes las ganas que tenía de tenerte así, con mi verga dentro de ti… quiero que seas completamente mía…
- Mmmm… que pedazo de raja se gasta suegrita... me tiene loco!
- ¡Es toda suya, agarrame fuerte que eres tú su dueño!.
- Si soy su dueño… ¿puedo entonces meterle este dedito?
- Mmmm… que rico. Siga, no pares… que me está encantando…
- ¿Este otro también le gusta?
- ¡Ay!, eso me dolió un poco…
- ¡Qué está haciendo!
- Tranquila suegrita, es para que no le duela y le quede mas lubricado.
- ¡No! saqueme eso…
- ¡Ya no se puede!, pero en segundos se va a derretir.
- ¡No lo haga, por favor!
- ¡Si le gustan mis dedos, mi verga la va a dejar loca suegrita!
- ¡No por favor!, eso no porque me va a doler.
- ¡Pero mira como entra mi dedo en su culito!
- Mmmm… me gusta, pero es que el dedo es mucho más chico que está tremenda cosa que tiene Usted.
- Suegra, mire que el dedo que le estoy metiendo es el más grande y entra sin ninguna dificultad y te gusta… ¡reconócelo!
- Si… pero no sé…
- Usted dijo que este culito era mío ¿o no?
- Mmmm… si pero…
- Déjeme meterle solo la puntita y nada más…
- Me lo jura...
- Se lo juro...
- Ok, pero despacito.
- Mmmm… ¡Qué rico está el culo de mi suegra!
- AYYYY!!! despacito que me duele… deja que me acostumbre.
- Mmmm… se siente rico…
- ¿Te gusta estarle metiendo tu verga en el culito a tu suegra, verdad cabronazo?
- Siiiiiiiii… me fascina... su hoyito es de lo mejor suegrita…
- ¡Eres un degenerado! mire que metiéndole la verga a tu suegra por el culo.
- Pues a ella parece que le está gustando ¿o no? ¿no le gusta acaso?
- Si me gusta, pero no la metas más, solo hasta allí…
- Mmmm… que rico, me gusta… me gusta sentir la verga de mi yerno en mi colita…
- Vamos a cambiar de posición.
- No, quiero que se siente en mi.
- No, quiero que se la meta por detrás suegrita.
- ¡Qué rica verga tiene! me vas a dejar toda abierta…
- Es toda suya, métasela en su culito, mientras quiero chuparle sus tetas...
- ¡Qué tetas más ricas tiene usted suegrita, me fascinan!
- AAAAAAAAYyyyyyyy!!! mmmm… ¡como me encanta... sentir tu verga completamente dentro de mi!, tengo la verga de mi yerno enterrada en el culo mmm…
- Quiero que me llenes con tu leche mi culo…
- ¡AHORA! damela… me corro, ¡AHORA DAMELA! mmmm… damela, damela AAAAYYYY!!!! lléname…
- MMMMMMMMMMMMMMMMM… ¡TOMA! ¡TOMA MI LECHE PUTA!, mira como te mojo el culo con mi semen…
- SIIIIIIII!!! mójamelo...
- Mmmmm… que rico estuvo... ¿le gusto?
- ....no, me fascinó... mira como me dejaste el hoyo todo lleno con tu leche…
Ya no había dudas, mi suegra era tremenda en la cama, no podría quedar satisfecho si no era con esta vieja puta. Ya tendría que ir buscando más "excusas" para poder repetir estos encuentros.