Éramos una pareja de pocos recursos, vivíamos con mi suegra para ahorrarnos algún dinero, pero la trágica muerte de mi esposa en un accidente de tránsito, nos había tomado por sorpresa, dejando a una mujer madura y a su yerno de 28 años solos en aquella pequeña casa.
Desde la muerte de mi esposa, yo había adquirido el hábito de tomar unas cervezas todas las noches, ahogando mi pena no había querido conocer a ninguna otra mujer. Así que llegaba a casa todas las noches suavemente borracho y excitado, dirigiéndome a mi habitación junto a la de mi señora suegra, procedía a sacar algunas revistas porno donde aparecían jóvenes chicas desnudas, de debajo del closet, y entonces quitándome los pantalones procedía a masturbarme hasta vaciar mis bolas su carga de semen. Luego de nuevo me vestíy baje a cenar para hacerle compañía unos minutos a mi suegra.
Pero esa noche iba a ser diferente, sacando las revistas yo abría una página donde se encontraba una joven rubia con un cuerpo espectacular, mientras con una de mis manos comencé a acariciar mi verga, con la otra daba suave masajes a mis bolas, así disfruta masturbándome suavemente disfrutando el momento desnudo sobre mi cama con la revista, mi excitación crecía a medida que acariciaba mi verga despacio, sentía como mi verga completamente erecta mostraba todo el esplendor de sus 22 cms, continué acariciándome mientras imaginaba como me cogería a aquella chica de la revista, cierro los ojos y me masturbo furiosamente, "AHHH" si siento como los chorros de semen, salen expulsados de mi verga el primero se estrella en mi estómago, otro en el ombligo "AHHH". Y el tercer chorro queda sobre mi mano.
Recobrando poco a poco mi aliento cuando de pronto escucho un grito que proviene de la puerta de mi habitación, ahí estaba mi suegra con una mano tapando su boca abierta, sus ojos miraban directamente sobre mi verga que se encontraba completamente erecta aun.
Mis manos iban sobre mi verga tratando de cubrir mi erección. Entonces mi suegra gritaba:
Cuando bajé mi suegra estaba sentada en la mesa, ella limpiaba las lágrimas de sus ojos y no hablaba.
En los próximos días yo me cuide de no masturbarme en la habitación, pero un día cuando llegaba de tomarme unas cervezas, escuchaba desde la entrada en silencio una conversación de mi suegra con una señora amiga suya. La amiga de mi suegra hablaba:
En otra ocasión mientras regresaba de nuevo escuche la conversación de las señoras.
Así habían pasado varios días, hasta que una noche, en que tome más de la cuenta ni siquiera había llegado a la casa para cenar con mi suegra, la verdad es que estaba muy caliente, tenía días de no masturbarme, y mi verga parecía una tienda de campaña camino a la casa, iba decidido a pegarme una buena masturbada en mi cuarto.
Cuando llegué al frente de la casa, vi a mi suegra, colocada en la entrada, ella me miro subir los escalones de la entrada.
Ella iba a decirme algo, pero decidió guardar silencio, me hubiera gustado saber si su vieja vagina se humedecia ante la visión de mi erección notoria en el pantalón. Subí las escaleras para ir a mi habitación, entonces ella me llamó. Yo me daba vuelta, mi erección era completamente visible.
Cuando me disponía a ir a mi habitación, mientras pasaba al frente de su habitación, ella me llamaba: Bruno!
Yo abría la puerta y entraba en su habitación, su lámpara estaba apagada, solamente iluminaba la luz que entraba del vestíbulo, mi suegra estaba sobre la cama, cuando me movía más cerca veía como ella boca abajo, con su bata levantada en sus nalgas, que eran grandes y pálidas, estaban completamente desnudas, mi suegra estaba prácticamente desnuda ante mi. Yo me sentaba en el borde de la cama mirando aquel par de montañas gemelas de carne redonda.
Mi verga que se había parado desde que había visto sus nalgas desnudas, ahora latía más duro dentro de mis pantalones con cada nalgada que le daba a mi suegra, entonces con una mano trato de acomodarla dentro de mis pantalones, entonces la cabeza de mi suegra giraba de lado en la almohada, al notar mi movimiento.
La mañana siguiente cuando despertaba mi suegra no estaba en la cama, la escuchaba en la cocina, yo me miraba desnudo en la cama, mi verga aun tenía restos de semen combinados con los jugos de mi suegra. Levantándome me ponía el pantalón, que pasaría ahora a la luz del día, ella que me diría, yo iba a la cocina, mi suegra estaba haciendo el desayuno, ella me decía con una sonrisa:
Desde la muerte de mi esposa, yo había adquirido el hábito de tomar unas cervezas todas las noches, ahogando mi pena no había querido conocer a ninguna otra mujer. Así que llegaba a casa todas las noches suavemente borracho y excitado, dirigiéndome a mi habitación junto a la de mi señora suegra, procedía a sacar algunas revistas porno donde aparecían jóvenes chicas desnudas, de debajo del closet, y entonces quitándome los pantalones procedía a masturbarme hasta vaciar mis bolas su carga de semen. Luego de nuevo me vestíy baje a cenar para hacerle compañía unos minutos a mi suegra.
Pero esa noche iba a ser diferente, sacando las revistas yo abría una página donde se encontraba una joven rubia con un cuerpo espectacular, mientras con una de mis manos comencé a acariciar mi verga, con la otra daba suave masajes a mis bolas, así disfruta masturbándome suavemente disfrutando el momento desnudo sobre mi cama con la revista, mi excitación crecía a medida que acariciaba mi verga despacio, sentía como mi verga completamente erecta mostraba todo el esplendor de sus 22 cms, continué acariciándome mientras imaginaba como me cogería a aquella chica de la revista, cierro los ojos y me masturbo furiosamente, "AHHH" si siento como los chorros de semen, salen expulsados de mi verga el primero se estrella en mi estómago, otro en el ombligo "AHHH". Y el tercer chorro queda sobre mi mano.
Recobrando poco a poco mi aliento cuando de pronto escucho un grito que proviene de la puerta de mi habitación, ahí estaba mi suegra con una mano tapando su boca abierta, sus ojos miraban directamente sobre mi verga que se encontraba completamente erecta aun.
Mis manos iban sobre mi verga tratando de cubrir mi erección. Entonces mi suegra gritaba:
- "Sucio, usted es un hombre muy sucio".
Cuando bajé mi suegra estaba sentada en la mesa, ella limpiaba las lágrimas de sus ojos y no hablaba.
- Usted debió tocar la puerta y no abrir así señora.
- Lo se pero es que yo no imaginé que usted hiciera esas sucias cosas en mi casa.
- Muchas personas lo hacen, señora, usted debe comprender mi soledad, desde que mi esposa murió yo no he estado con ninguna mujer y es la única forma en que puedo desahogarme.
- Si pero yo no pensé que usted lo hiciera, solo compréndame, ahora su cena se está enfriando por favor coma, antes de que esté más frío.
- Yo nunca más volveré a ir a su habitación otra vez, se lo prometo.
En los próximos días yo me cuide de no masturbarme en la habitación, pero un día cuando llegaba de tomarme unas cervezas, escuchaba desde la entrada en silencio una conversación de mi suegra con una señora amiga suya. La amiga de mi suegra hablaba:
- Lo que él hacía es natural, es un hombre adulto, y tienes necesidades.
- Sí, pero son cosas sucias.
- Que un hombre se masturbe, no es una cosa sucia, todas las personas lo hacen. *dijo doña Elena la amiga de mi suegra*
- Si pero yo casi me muero, entrar ahí y ver a mi yerno desnudo sobre la cama masturbando esa cosa, era tan grande y se veía tan dura.
- Pues usted tiene suerte de haber visto una cosa así.
- Yo no podía apartar mis ojos de esa cosa, era la cosa más grande que he visto, la de mi difunto marido era menos de la mitad que esa.
- Pues insisto usted es muy afortunada de haberlo visto.
- Mejor cambiemos de tema, este no es un tema apropiado para señoras como nosotras.
En otra ocasión mientras regresaba de nuevo escuche la conversación de las señoras.
- Y que no has vuelto a ver de nuevo a tu yerno desnudo.
- No Elena, pero te tengo que confesar algo desde que sucedió eso, cada vez que Bruno regresa a casa del bar yo tengo sucios pensamientos sobre lo que hará en su habitación, yo no puedo dejar de pensar en lo que vi… es más cada vez que se despide de mí para ir a dormir y me besa en la mejilla siento como mi vagina se humedece.
- Ja ja, con que la señora necesita que le calmen la picazón.
- Basta Elena, esas no son formas de hablar de una señora, te lo cuento porque no se que es lo que me pasa, me da mucha pena en realidad pensar que una vieja como yo tenga ese tipo de pensamientos con el esposo de mi hija difunta.
Así habían pasado varios días, hasta que una noche, en que tome más de la cuenta ni siquiera había llegado a la casa para cenar con mi suegra, la verdad es que estaba muy caliente, tenía días de no masturbarme, y mi verga parecía una tienda de campaña camino a la casa, iba decidido a pegarme una buena masturbada en mi cuarto.
Cuando llegué al frente de la casa, vi a mi suegra, colocada en la entrada, ella me miro subir los escalones de la entrada.
- Estaba muy preocupada, pensé que le había pasado algo.
- OH… no señora simplemente es que me entretuve un rato más en el bar.
Ella iba a decirme algo, pero decidió guardar silencio, me hubiera gustado saber si su vieja vagina se humedecia ante la visión de mi erección notoria en el pantalón. Subí las escaleras para ir a mi habitación, entonces ella me llamó. Yo me daba vuelta, mi erección era completamente visible.
- Yo tendré la cena en diez minutos.
- No me bese Bruno, no lo merezco, soy una mujer muy mala, yo he estado teniendo muy malos pensamientos.
Cuando me disponía a ir a mi habitación, mientras pasaba al frente de su habitación, ella me llamaba: Bruno!
Yo abría la puerta y entraba en su habitación, su lámpara estaba apagada, solamente iluminaba la luz que entraba del vestíbulo, mi suegra estaba sobre la cama, cuando me movía más cerca veía como ella boca abajo, con su bata levantada en sus nalgas, que eran grandes y pálidas, estaban completamente desnudas, mi suegra estaba prácticamente desnuda ante mi. Yo me sentaba en el borde de la cama mirando aquel par de montañas gemelas de carne redonda.
- “Dios me perdone" *susurraba mi suegra*
- Muévase suegra, permítame cubrirla con la sábana.
- Yo merezco la humillación de que usted me esté viendo, por mis malos pensamientos merezco ser azotada.
- No, porque haría yo una cosa de esas.
- Azoteme... *ella me suplicaba*
- Tenemos que hablar de cómo nos afecta estar viendo los dos solos juntos en una casa, yo sin una mujer con la cual tener sexo. *pero hacía caso omiso*
- Azoteme yerno, yo he sido una mujer muy mala, tengo el diablo dentro de mi cuerpo y necesito sacarlo.
- Tiene frío señora…
- No…
- ¿Nerviosa?
- Yo nunca hubiera imaginado, que permitiría a mi yerno tocarme…
- ¿Quiere usted que yo pare?
- Por favor, ahí no… *gemía mi suegra*
- Esto es lo que usted quiere…
Mi verga que se había parado desde que había visto sus nalgas desnudas, ahora latía más duro dentro de mis pantalones con cada nalgada que le daba a mi suegra, entonces con una mano trato de acomodarla dentro de mis pantalones, entonces la cabeza de mi suegra giraba de lado en la almohada, al notar mi movimiento.
- Que está haciendo, no me diga que se le ha parado esa cosa.
- Claro que sí o cree que no se me pararía mirando su trasero desnudo.
- Ya me preguntaba, si mi viejo trasero podría hacerlo excitar…
- Pues bien, lo ha logrado, tengo una dura erección, desde que estoy dándole palmadas en sus nalgas.
- ¿Le gustaría ver mi verga otra vez suegra?
- Por favor Bruno no me hable así, no use ese lenguaje sucio conmigo.
- Yo estoy tratando de ser sincero señora, si usted quiere verme la verga tiene que decírmelo.
- ¿Quiere usted que me la coja suegra?
- Por favor no use esas horribles palabras conmigo..
- Usted quería verme la verga, pues aquí la tiene señora toda para usted suegrita. Toquela… *le decía mientras mostraba en toda la extensión mi dura y gruesa verga*
- OHH… se siente tan dura…
- Quiere sentirla dentro suegra.
- Yo necesito ser castigada, por los pensamientos sucios que he tenido.
- ¿Qué me la coja es un castigo suegra?
- Si es un castigo por ser una vieja sucia y pecadora…
- Ohhh… Bruno se siente tan bien, me siento tan llena…
- Lista para ser cogida.
- ¿No es lo que hemos hecho?
- No señora esto apenas empieza…
- OHhh… Yo siento que me estoy muriendo me siento tan bien ahh… oh sí, no pare Bruno déle a esta vieja todo el placer que pueda. *gemía mi suegra ahora más fuerte*
- Oh que me está sucediendo…
- AHHH… tome suegrita, toda mi lechita, es para usted, tómela disfrute, toda ahhh…
- OOOHH… si Bruno démela AHHH… que bien… eso es, así toda dentro de mi… ohhh… *ella gimió sintiendo como le llenaba la vagina con mi caliente semen*
La mañana siguiente cuando despertaba mi suegra no estaba en la cama, la escuchaba en la cocina, yo me miraba desnudo en la cama, mi verga aun tenía restos de semen combinados con los jugos de mi suegra. Levantándome me ponía el pantalón, que pasaría ahora a la luz del día, ella que me diría, yo iba a la cocina, mi suegra estaba haciendo el desayuno, ella me decía con una sonrisa:
- Buenos Días.
- Buenos días señora, un bonito día verdad.
- ¿Usted no va a desayunar?
- Yo ya lo hice, voy a la sala que tengo muchas cosas por hacer, con permiso.