Mi Madre no deja de Lactar

heranlu

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Ago 31, 2007
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Ricardo empujó la puerta con el pie y entró a su casa. Tenía las manos ocupadas; llevaba una bolsa grande, un paquete de pañales y dos bolsas con la comida. Dejó los paquetes en la mesa de la cocina.

  • ¿Mamá? *grito pero no hubo ninguna respuesta*
Fue a la pieza de su madre, y la vio acunando a su hermano pequeño. Una botella de plástico vacía estaba cerca de sus pies. Ambos, la madre y el bebé se habían dormido rápido. La escena se veía tan pacífica, comparado con la de la noche anterior, cuando Leo los despertó a ambos con su grito frenético. Ricardo trató de ayudar a preparar su botella de leche, pero nada pareció ayudar. Finalmente, su mamá le había dicho que volviera a dormir, ya que al día siguiente tenía una prueba muy compleja de Física.

Después de protestar volvió a la cama mientras Leo todavía lloraba. Ricardo estuvo de pie allí por un momento bajo la suave luz de la alcoba. Su mamá estaba agotada pero estaba despierta. Ella era una persona fuerte, alguien quien raramente se quejaba. Era todavía muy joven, sólo tenía 32 años y ya esperaba esa felicidad que calmaría su vida. Sus ojos eran chispeantes, llenos de vida, sus cabellos eran color castaño oscuro ondulados hasta un poco más debajo de los hombros, y tenía una figura que los hombres encontraban muy atractiva. Claro, no tenía pretendientes, pero el problema, era que cuando ella encontraba a alguien, siempre era de muy mala clase.

Ricardo miró a su Mamá mientras dormía. Se veía bella sin maquillaje, con sus cabellos enredados y un bello pero viejo vestido. Al mirarla, se dio cuenta de que los botones de enfrente de su vestido se abrieron y un pezón café grande y mojado se destacaba. Ricardo sintió una súbita llamarada de vergüenza y se fue rápidamente.

Mamá había estado probando sin éxito darle pecho a Leo a la hora de su alimento. Contrario a la opinión popular que no hay nada malo en los bebés que no quieren mamar. Su médico, le explicó a mi madre muchos factores que podrían estar mal, incluso la dieta de mamá.

Afortunadamente, casi todos los bebés que son amamantados con este problema tienen una solución, una botella o biberón. Mamá estaba acongojada, con el sentimiento de haber fracasado como madre. Al no poder alimentarlo. Ricardo en secreto, hallaba la idea de que su madre amamantara a su hermano, muy excitante. Desde la pubertad, que tenía fascinación con los pechos femeninos. A los 16 años, su vida sexual se remitía a experiencias muy vagas, como manosear a una compañera de curso en el sótano de su casa. Ahí unas pocas veces había dejado resbalar su mano en el sostén de Carmen. Cuando le intentó quitar su sostén, ella protestó, y se fue del lugar.

Carmen era un poco delgada pero tenía unas tetas muy apetecibles. En todo caso Carmen no era nada comparada a la madre de Ricardo. Su madre pese a ser delgada, tenía unos pechos grandes, y pesados. En secreto, Ricardo había buscado en el cuarto de la lavandería uno de los sostenes de su madre. Avergonzado y excitado Ricardo leyó la marchita etiqueta en el sostén de su madre "38C". Esperando que su madre no se diera cuenta, escondió el sostén debajo de su colchón, para verlo de vez en cuando.

Ricardo, en sus ratos libres se enfocó en lecturas de su tema favorito, los pechos femeninos. Sabía que los pechos de las mujeres podrían aumentar más de dos tallas de la copa durante el embarazo; y, él estaba bastante seguro, de que el nuevo sostén de lactancia que su madre había comprado, era un increíble "38DD". Ricardo quería saber por qué usó ese tamaño en lugar de "E", pero él decidió que éste quedara como otro de los muchos misterios privados de las mujeres .

Recordó cómo fue el embarazo de su Mamá, Roger su novio de la época vivía con ellos. Era un hombre muy desagradable que visitaba periódicamente la casa y él vivía enojado con el mundo. Una noche Roger vino tarde al hogar y golpeó duramente a mi Mamá en la cara porque la comida estaba fría. Ricardo trató de intervenir, pero Roger lo tiró del cuarto.

  • Por favor, Roger, Basta!!! Ricardo… solo salte de aquí.
Ricardo se fue rápido pero trató de volver. Comenzó a avanzar hacia Roger nuevamente.

  • Ricardo, por favor. *suplicó la madre*
Roger ignoró a Ricardo, y tiró de su Mamá por el brazo bruscamente hacia la alcoba. Su madre miró a Ricardo con una mirada de resignación y de tristeza .

  • Está bien, Ricardo. Por favor quédate fuera del cuarto. *le susurró*
Roger cerró de golpe la puerta de la alcoba. Ricardo se sentía impotente y débil. A Través de la puerta sus voces se escuchaban enojadas y fuertes, después de unos minutos las voces eran más suaves, y Ricardo pudo oír el familiar y rítmico crujido del colchón de su madre.

Luego de unos meses, mi madre descubrió que estaba embarazada. Roger se puso muy feliz y le dijo a mamá que ahora se podrían casar. Pero en la noche Roger no llegó a casa. Ella lo llamó a su trabajo pero este había desaparecido.

Mamá estaba, por supuesto, angustiada. Antes había sido abandonada, pero ahora, estaba embarazada. El propio padre de Ricardo se había largado de la casa luego de que este naciera, pero por lo menos él y su mamá se habían casado. Mamá se puso a llorar en los hombros de Ricardo. Él la abrazó y le dijo a su Mamá que no se preocupara por nada. No necesitaban otro hombre en la casa. Ricardo sería el hombre de la casa. Y así fue, él ayudó a su Mamá. Se encargó de la casa y su limpieza, de hacer las compras de los comestibles.

Cuando su Mamá partía a la clínica para tener a su bebe, Ricardo le ofreció ser el chofer del auto, pero la hermana de su madre, la tía Victoria, dijo que no era apropiado y tomó su lugar como chofer.

Mamá estaba bien, su cara estaba muy radiante y con ganas de vivir, y su cuerpo delgado floreció proporcionando unos pechos grandes que llegaron a ser más pesados y más llenos aún.

La operación se realizó con cesárea. Solo a la tía Victoria se le permitió estar con la madre.

Ricardo estaba muy tenso cuando la enfermera le anunció que ahora tenía un hermano pequeño y saludable, de 4.28 Kg. La enfermera lo llevó a la habitación donde se alojaba su madre. Llegó y se tiró en la cuna del pequeño. Besó a su Mamá en la frente.

  • Saluda a tu nuevo hermano pequeño, "Leo Gabriel".
Su mamá desabotonó unos pocos botones de su camisa de dormir. Ella sacó, un enorme pecho blanco con un brillante pezón cafe

  • Uhhh, ¿Mamá? ¿Deseas que salga? *le dijo a nerviosamente*
Apartó sus ojos rápidamente, pero igual recordó la imagen del pecho desnudo de su madre. Raramente había podido ver los pechos de su madre salvo miradas rápidas cuando se agachaba y su camisa de dormir descubria sus senos. Se asustó realmente y se excitó ante tan súbita actitud de su madre

  • No seas tonto, Ricardo. Voy a probar alimentar a Leo solamente.
Leo le tomó su pezón. colocó su boca en contra del pezón pero no chupó. Mamá alzó su pesado pecho para posicionarlo mejor, y lanzó un delgado líquido blanco en chorro hacia el aire, viendo el pezón Ricardo quedaba fascinado.

  • Espero que tenga hambre. He estado incómoda últimamente desde que comencé a lactar.
Ricardo sólo cabeceó nerviosamente y trató de parecer indiferente. Leo, no pudo tranquilizarse, definitivamente no quería comer, a lo que mamá dijo:

  • Probablemente está cansado... pruebo más tarde.
Puso a Leo en el cuna de la clínica donde inmediatamente se quedó dormido.

  • El doctor dice que me podré ir a casa pasado mañana. *tomo tibiamente a Ricardo de la mano*
  • Que bueno escucharlo.
  • Gracias, Ricardo, por toda la ayuda que me has dado. Sé que ésta no fue una buena época para ti.
  • No ha sido la mejor para ti Mamá, pero estaré siempre allí, por ti Mamá. *dijo él tiernamente*
Ricardo sonreía picarescamente. Ya no se avergonzaba de los pechos desnudos de su madre. Mamá volvió a empujar su pecho desnudo.

  • No te avergüences, Ricardo. *le dijo tibiamente, cuando ella se abotonaba su camisa de dormir*
  • Qué dices Mamá.
  • Conozco personalmente por experiencia acerca de la fascinación de los adolescentes con los pechos femeninos. *se rió*
Él estaba caliente y confundido pero su madre apretó su mano fuertemente.

  • Amamantar niños es la cosa más natural en el mundo. Por favor no te pongas nervioso cuando alimente a Leo, ¿entendido?
  • Está bien, Mamá. *cruzó sus piernas ligeramente para esconder su erección. Y rogó al cielo para que su madre no lo notara*
Al regresar a la realidad, Ricardo se despertó sonriente y fue al cuarto de su madre.

  • Hola mamá, ¿está nublado?
Frotó sus ojos.

  • Sí. cariño… Probé alimentarlo de nuevo pero no tuve nada de suerte. *le dijo ella, tristemente*
Tomó a Leo y lo puso en su cuna. Él lo envolvió en el manto que le regaló su tía. Mamá estaba todavía sentada en la silla tratando de agitar el sueño de sus ojos. El se dio cuenta de que su pecho desnudo colgaba aún por fuera del vestido. Se podía ver que estaban pesados, llenos de leche.

  • Dios, soy un enredo.
Ligeramente, abrió más su vestido para dejar a la vista su sostén de lactancia blanco que llevaba puesto debajo. Alzó el pecho y trató de cerrar la copa del sostén y su pezón disparó un chorro blanco de leche tibia que llegó a la camisa de Ricardo.

  • Oh, lo siento, cariño.
  • Uh, está bien mamá.
  • Discúlpame nuevamente voy a limpiar arriba.
  • Seguro, Mamá.
Verificó a Leo quien aún estaba dormido. Revisó unas cosas en la cocina y sintió que su madre de repente lo llamaba desde la alcoba.

Abrió la puerta de la alcoba de su Mamá. Se sorprendió al ver a su madre sentada desnuda en su cama. Su vestido color crema, su favorito para estar en la casa, estaba muy mojado por la leche que derramó. Estaba arrugado y puesto como una pelota en el suelo. Su madre llevaba sólo calzón y sostén. El ala flexible en cada copa del sostén estaba abierta, mostrando los pechos de su madre pesados e hinchados.

Los pezones eran luminosamente café/rojizos. De ellos goteaba algo de leche. La figura de mamá se veía muy voluptuosa. A Ricardo le creció inmediatamente su duro miembro excitado.

  • Ricardo, la bomba no funciona. *le dijo desesperadamente. No pareció importarle su desnudez y el efecto que esta producía en su hijo mayor*
La bomba era una máquina eléctrica que mamá había alquilado de la clínica para bombear la leche de los pechos de cuando esto llegara a ser doloroso y difícil. Desde que Mamá no podía hacer que Leo mamara, tenía que usar la bomba cada ciertas horas a presión. Ricardo nunca vio si ella la usaba ya que lo hacía en privado a puerta cerrada. Ricardo gentilmente examinó la bomba. Las conexiones eléctricas por lo menos [visualmente] parecían estar bien. Apretó ligeramente en unos pedazos mecánicos, pero no vio problema alguno.Dió un golpe en el interruptor y nada pasó. Restregó su mano alrededor de la taza húmeda de la máquina.

  • Mamá, quizás tiene un daño en el circuito interno.
Su mamá alzó su pesado pecho izquierdo y suavemente lo empujó dentro de la taza en la bomba. Desde su mano Ricardo todavía buscaba la falla. El se asustó demasiado. Temía mover su mano para no excitarse más. Dio un golpe al interruptor con su otra mano. Nada. Pareció como un problema eléctrico y busco un poco en las conexiones eléctricas de nuevo y dio un golpe el interruptor una vez más y nada.

  • No puedo hacerlo, Mamá. Quizá debamos cambiarlo por otro en la clínica.
  • ¡Está cerrada, Ricardo! La oficina cerró a las 3 de la tarde. *tiró la bomba y comenzó a llorar.*
  • Mamá…
  • Ricardo, soy un fracaso como una madre. No te preocupes por mí.
  • Pero yo quiero… Mamá.
  • Aún no puedo alimentar a mi propio bebé. No puedo hacer nada correctamente. *sollozó*
  • El Doctor... lo dijo.
  • Sé lo qué el Doctor dijo, Ricardo, pero todavía soy como un fracaso. Yo igual tengo que usar esta maldita máquina para bombearme y más encima la condenada no trabaja.
  • Mamá, no llores. *se abrazó contra los pechos desnudos de sus mamá, que se apretaron pesadamente contra el suyo propio. Inmediatamente, retrocedió lejos*
  • Ricardo ¡están goteando!" *le dijo ella desesperadamente*
  • Quizá, debamos llamar a la oficina del doctor, Mamá."
Ella lo miró de manera extraña, como si pensara en algo.

  • ¿Qué, Mamá?
  • Ricardo, te alimenté cuando eras un bebé. No tenía ningún problema, te alimenté hasta que tenías nueve meses.
  • ¿Mamá, qué dices?
  • Ricardo, si no quieres hacer esto, créeme que lo entenderé. *lo miró casi suplicándole*
  • Cariño, me creerías una loca si te pidiera que chuparas mi leche.
¿Succionar su leche? Ricardo no daba más, su excitación era súbita.

  • Ricardo, eres mi hijo al igual que Leo. Por favor ayúdame…
  • Mamá yo… *ahora su pene estaba dolorosamente duro y su boca muy seca*
  • Por favor, Ricardo. Haz esto por mi.
  • Mmm… sí, M-mamá. ¿Cómo lo vamos a hacer?
Ella se arrastró más arriba en la cama y puso la espalda contra el marco de la cama. Esto sin saberlo la madre, era una de las más secretas fantasías de Ricardo. Él seguia parado mientras pensaba "mi madre está allí, quiere que haga lo que debió hacer la bomba. Nada más".

  • Ven aquí, Bebé. *le dijo su madre, tiernamente*
Miró a su mamá que lo esperaba en la cama. Una visión muy similar a las fantasías más ocultas de cualquier hombre y en especial de Ricardo. Nunca antes había pensado en el sostén de la lactancia como algo erótico, pero ahora, la cosa era muy distinta. Con la copa abierta que solo expone el frente de los pechos de su mamá, el sostén realmente marcó su desnudez.

Casi como en un sueño, Ricardo se subió en la cama junto a su madre. Le tiró del pecho a ella. Su pezón era luminosamente café con un brilló con la leche que goteaba hacia fuera. Ella lo tomó por la nuca y suavemente se lo acercó a su pecho. Un duro pezón rozó contra sus labios y soltó más fluido. Abrió su boca instintivamente y recogió el pezón. Saboreó la dulzura de la leche. El pecho estaba pesado con mucha leche. Él chupó, y de repente se sorprendió del chorro de leche que llenó su boca. La leche de su madre era como leche de vaca, excepto que era más delgada y más dulce. Él saboreó la leche tibia, esta comenzó a inundar su boca y goteo hacia su mentón y comenzó a bajar a su pecho. Tragó rápidamente la leche de su madre para así detener la inundación en su boca, pero descubrió que esa acción causó que más leche fluyera de la teta de su madre. Chupó más fuerte, bebía hasta el fondo del fluido de vida. Al rato, Ricardo noto como la hinchazón del pecho disminuía despacio. Su cuerpo se comenzó a relajar, mientras chupaba el otro pezón la leche comenzó a gotear nuevamente hacia su mejilla.

  • Eso es, Ricardo. lo estas haciendo muy bien. *le dijo su mamá y besó su cabeza corriendo sus dedos por los cabellos de su hijo*
Él chupó hambrientamente al pecho de su mamá, y respirando agitadamente tragó la leche con sorbos fuertes. Agarro casi herméticamente con ambas manos la abundancia blanda de sus pechos. Ricardo sabía que esto era todo lo que él alguna vez quiso. Cuando chupó las tetas de su madre supo que todas las otras experiencias que tuvo se opacaban en comparación a esta maravilla. Él podía sentir que el cuerpo de su madre comenzaba a revolverse de la excitación. Apretó su cabeza firmemente a su pecho y comenzó a extender sus piernas.

  • Oh, Ricardo… *comenzó a gemir*
Continuó chupando duro hasta que el flujo se agotó. Sin pensar en nada su boca encontró el otro pezón de su madre. Un chorro fresco de leche llenó su boca. Ahora las piernas de su madre envolvieron la rodilla de Ricardo.

  • Sigue así, Ricardo sigue… *gimió suavemente*
El pene de Ricardo estaba punzando dolorosamente. Inconscientemente comenzó a frotarse contra el muslo de su madre. Tomó ritmo y continuó chupando profundamente el pezón de su madre. Ahora cuando chupó, Ricardo decidió probar el pezón con su lengua. Cuando su lengua tocó ligeramente el pezón sintió una especie de electricidad que pasó por el cuerpo de su madre. Jugó con el pezón y cuando continuó chupando, su madre comenzó a temblar. El podía sentir una tibieza que emanaba de los calzones de su madre por sus piernas.

  • ¡Oh, mi bebé! *ahora gimió ruidosamente*
Su pecho se vació completamente. Ricardo continuó chupando hasta el último resto de leche cuando sin querer fastidió el pezón con su lengua.

  • Oh. oh oh… *el cuerpo de su madre se agitaba como loca*
Ricardo estaba casi desmayado cuando eyaculó con espasmos violentos en sus pantalones. Ellos se quedaron allí silenciosamente. Los labios de Ricardo todavía estaban en el pecho de su madre pero ya había parado de chupar.

  • ¿Ricardo? ¿Ricardo? Uh. *quedo allí casi catatónico en el calor del cuerpo de su madre*
  • Mmm…
  • Ricardo, pienso que debes levantarte ya. *dijo con su voz suave*
Ricardo debió incorporarse. Miró a su mamá y se avergonzó. Pero ella sólo le sonrió dulcemente. Se mojaron los pechos de sus madre con su leche. Él era un desastre, con leche en su boca y goteando por su barbilla, y su camisa, que se empapó completamente con la leche de su madre.

  • Gracias, cariño. No sé qué haría sin ti.
El sintió como los pechos de su madre se apretaban contra él cuando lo besó en la mejilla. Estaba en las nubes como un algodón. La duda que le atormentaba ahora era. “¿Si su madre verdaderamente llegó al orgasmo o no?” Él no tenía la suficiente experiencia para juzgar tales cosas. Por lo visto si, ella se había corrido. Él había sentido como aumentaba la tibia mancha en los calzones y en su ingle. ¿Pero ella lo supo?.

  • Ricardo ¿te podrías retirar mientras limpio todo aquí?
  • Uh, seguro, Mamá.
  • Y límpiate también.
Él salió de la habitación y al mirar atrás la vio sentada, desnuda en el borde de la cama. Él sintió un escalofrío muy agradable en su espalda. Cerró la puerta de su madre tras él, pero se sentía confuso y agobiado. Ricardo verificó que Leo estuviera aún dormido. Preparó unas hamburguesas y trató de mantenerse ocupado para no sentirse culpable por ocupar el lugar de su hermano. “¿Esto, había pasado verdaderamente?” la puerta de la alcoba se abrió. Su mamá salió vestida solo con una bata blanca.

  • Uh, hola Mamá. ¡Ouch! *sin darse cuenta se quemó la mano en la cocina*
Su madre corrió a él.

  • ¿Estás bien Ricardo?" Tomó su mano y le dio un beso.
  • Sí, estoy bien Mamá.
  • Ricardo ¿estás molesto por lo que hicimos recién ? *le preguntó seriamente*
  • Mmm… no sé, Mamá.
Ella le tomó sus manos, y lo miro con mucho amor.

  • Ricardo, tú me hiciste un favor. Yo estaba sufriendo porque la bomba no funcionaba.
  • Lo que sea por ti.
  • Tú... nosotros, no hicimos nada malo Ricardo, tu eres mi hijo al igual que Leo. Porque tu seas mayor no significa que este mal para ti y bien para el.
Cabeceó rápidamente.

  • Mira... sé que probablemente lo disfrutaste. ya te dije que yo conozco la fijación de los muchachos. *sonrió dulcemente*
  • Entiendo mamá.
  • Y te confieso que lo disfruté demasiado. La anatomía de una mujer se diseñó para que amamantemos. Ricardo, me ayudaste cuando lo requerí. Y el hecho de que disfrutemos de eso no significa que sea algo para estar avergonzado.
Le dio un beso maternal en la frente. Él se sintió mucho mejor.

  • Además, vamos a tener que hacerlo más tarde, en la noche. *a pesar de estar más tranquilo, su miembro volvió a ponerse duro*
  • ¿Enserio mamá?
  • Si, tenemos que ver de aquí para adelante… más tarde. *agregó su mamá con una indirecta seducción*
Comieron juntos. Después, Leo se despertó, el largo descanso le debe haber hecho bien ya que estaba más tranquilo. Ricardo pese a todo no podía apartar a su madre de su mente. Se fue a la escuela.

Cuando salió de la escuela se detuvo a charlar con Carmen y algunos de sus compañeros. Luego se acordó que debía llegar pronto a casa, cuando finalmente llegó vio que todo estaba oscuro salvo la alcoba de su madre. Él caminó a la puerta abierta de su madre. Sentada en la cama, ella llevaba la misma bata blanca, le sonrió al verlo dentro. Él también le sonrió, nervioso como siempre.

  • Te he estado esperando, Hijo mío.
Ella se levantó y se quitó la bata tirándola al suelo. Ricardo estaba impactado. En lugar del sostén de lactancia y el calzón blanco, su mamá llevaba sólo unas bragas de encaje. El no recordaba haber visto esa prenda íntima en sus excursiones secretas hacía el cajón de ropa interior de su madre. El pecho de su mamá estaba muy grande e hinchado, los pezones estaban café oscuro por la leche. Pese a esto se mantuvo de pie, con un gran temor ante la desnudes de su madre.

  • Oh... Mamá. *él se escuchó y se sintió apenado por lo que había dicho. Viendo su nerviosismo, su madre sonrió*
  • No te avergüences Ricardo. Ven con tu madre. *tomó su mano y lo llevó a su cama.
Se sentó contra la cabecera de la cama como antes, y de cobertor uso sus piernas. Tiró a su hijo hacia su pecho y Ricardo inmediatamente empezó a chupar. Esta vez fue mucho mejor. Él supo qué hacer cuando finalmente se acercó a su madre. Se dio cuenta que el cuerpo de su madre se relajaba cuando él le quitaba la presión de su pecho. Bebió hondo su leche. Con su lengua él comenzó a molestar la punta del pezón, y como antes el cuerpo de su madre se comenzó a inquietar.

Él continuó su juego y cuando se le agotó un pecho, automáticamente cambió al otro. Un chorro de leche caluroso llegó a su boca en cuanto su boca sujetó el pezón. El podía sentir como se construía la excitación en él y en su mamá. Apretaron sus cuerpos el uno contra el otro. Ambos se retorcían inconscientemente, apretándose mutuamente por las caderas. Ella apretó la erección palpitante de su hijo. Ricardo finalmente agotó el segundo pecho de su mamá, pero no se detuvo, porque ahora ambos se empujaban rítmicamente el uno contra el otro.

Enloquecido por la excitación, Ricardo deslizó su mano hacia las bragas de sus madre. Su madre rápidamente agarró su mano y lo tiró lejos. Asustado ya que había ido demasiado lejos con su madre, Ricardo comenzó a retirarse, pero ella lo atrajo nuevamente. Ella lo había parado al igual que Carmen, pero se devolvió a chupar más duro las tetas de su madre y permitió que sus dientes rasparan muy ligeramente el pezón de su mamá.

- Oh, Ricardo… Ricardo.. Ricardo…

Las caderas de su madre dieron unos fuertes tirones. Su madre entró en una profunda excitación. Él se acercó a su madre y entró en un clímax estremecedor.

  • Ohh… Mamá!!!
Por unos minutos permanecieron en silencio. Ricardo estaba tranquilo acunado en el calor del cuerpo de su madre. Era diferente esta vez. Ricardo nunca había visto un orgasmo de mujer pero ahora no tenía ninguna duda que ésta vez, su madre había alcanzado un orgasmo. Ricardo ya no sentía la vergüenza que sintió antes. Todavía sentía algo de inseguridad, pero sabía que esta vez él y su madre sabían lo que hacían. La primera vez pudo ser accidental, pero ahora no había la menor duda.

  • ¿Estás bien, cariño?
  • Sí, Mamá, estoy bien.
  • Estuvo bueno, ¿no, Ricardo?
  • Uy, sí Mamá.
Lo miró y sonrió.

  • Estará bien si dices que te gusto. No hacíamos nada malo. *dijo su madre claramente*
  • Sí, Mamá. A mí me gustó mucho.
No quería salir pero su mamá le dijo que era tiempo de dormir en sus propias camas. Ricardo se colocó su pijama, y escucho como su Mamá le preparaba un biberón a Leo. Ricardo sé despidió de su madre y le dio un beso en los labios que duró más de lo que duran los besos entre un hijo y una madre.

Ricardo se tiró en su cama. Se masturbó fuertemente, estaba fantaseando sin tapujos con su madre. Eyaculo, más semen del que nunca había eyaculado. Al rato se durmió

Ricardo comenzó a despertarse. Sintió un beso, luego otro beso. Abrió sus ojos y vio a su madre frente a su cara. Se dio cuenta de que su verga estaba dura y pegajosa fuera de sus pantalones. Él trató de ocultar la erección, para que su mamá no la viera.

  • Ricardo, es hora...
  • Uh… ok, Mamá. *miró su reloj digital y vio la hora, 3:15am. Se levantó despacio*
  • Te espero en mi alcoba, de acuerdo cariño.
Siguió a su madre a la alcoba. El cuarto estaba oscuro, ella abrió su bata. Pudiendo así ver el contorno de la desnudez de su madre. Pero “¿todavía estaba usando calzones?”. Olió el inconfundible aroma de la leche materna. Ella subió arriba de la cama y Ricardo la siguió.

Él fue directamente al pecho de su madre y comenzó a chupar. Eficazmente, presiono y noto que el cuerpo de su madre se relajaba contra él. Le raspó el pezón con su lengua, mientras continuaba alimentándose de su madre. Instintivamente, su madre abrió sus piernas y comenzó a retorcerse.

El se arrimó aún más al cuerpo de su mamá. Su pene resbaló fuera de su pijama y lo apretó contra la frialdad de los calzones de su madre. Se preparó a retirarlo, pero su madre no mostró resistencia. Con ambas manos apretó la teta de su madre y engullo el chorro de leche en su boca. Ambos estaban excitados.

  • ¡¡¡Ricardo!!! *gritó ella,ruidosamente*
Seguramente ese grito se debió a la excitación, y no a la preocupación de que las cosas iban demasiado lejos, porque ella no hizo movimiento alguno para detenerlo. Agotó la teta de su madre e inmediatamente fue por la otra. Sujetó el pezón y la leche que esta emanaba. Su pene parecía haber agarrado vida propia. Apretó al muslo interno de su mamá y trató de entrar a los misterios oscuros debajo de los calzones. ¡Apretó y apretó, pero él no podía subir!.

Animado por su madre retorciéndose del placer, acerco la pierna de su madre. Despacio, tiró al elástico. Estaba listo para sacar su mano si su madre mostraba la mínima resistencia, pero continuaba retorciéndose contra él sin darse cuenta de nada. Él empujó su verga en los calzones de su madre.

El elástico resistía firme contra su pene, pero no era una sensación desagradable. La punta de su verga halló la entrada a la concha de su madre. Estaba húmeda y emanaba un caluroso y maravilloso olor.

Se detuvo a pensar si realmente quería seguir con esto. “¿Quería hacer esto realmente? ¿Estaba listo para esto?”. Mordió el pezón mientras continuaba chupando la leche de su madre. Ella estaba jadeando y envolvió sus piernas alrededor de él. No estaba seguro pero ella lo estaba alentando a seguir. Quizás por la calentura, su madre no se percató de lo que ocurría. Ricardo no sabía cómo revertir la situación. Estaba agitado y todo le sudaba. Estaba confundido, pero decidió seguir adelante.

No podía seguir con su vida sin conocer, sin adentrarse en los misterios de su madre después de haber llegado tan lejos.

Ricardo empujó ligeramente y sintió como resbalaba en la concha su madre, como si tuviera mantequilla. Era muy fácil, y esto cambiaría para siempre su relación con su madre. Todo lo que habían hecho previamente era grande e inocente. Lo necesito para chupar su leche y así ayudarla a evitar las molestias. Si ellos se entregaban al placer, no tendrían ninguna vergüenza. A pesar de lo caliente de la situación, todavía actuaban como madre e hijo. Ahora, con un solo movimiento habían cruzado la línea de madre e hijo para ser amantes. Y nadie quería revertir lo ocurrido.

Ambos descansaron un minuto. Ahora los dos sabían que ya no tenían vuelta atrás. Su madre, entonces, agarró el trasero de su hijo. Lo tiró a su vagina que resbaló de todas formas dentro de ella. El sentimiento era indescriptible. Estaba como un guante de terciopelo firme, húmedo, caliente, que tiernamente cobijaba su verga.

  • ¡Ricardo! ¡Oh, mi pequeño bebé!
El último pecho de Mamá estaba casi agotado. Ricardo y su madre comenzaron a culiar despacio mientras chupaba los restos de leche. Empujó su pelvis; y su pene resbaló fácilmente adentro de su mamá. Él estaba en el cielo. Debería sentirse sucio y pervertido, pero sentía algo tan natural y maravilloso al hacer el amor con una bella y excitante mujer quien además le dio la vida.

La fricción envió calor a sus cuerpos. Supo que su madre sentía lo mismo porque sintió los empujones al arquear sus caderas. ¿Estaban realmente cogiendo?.

Lo que él había leído mencionaba problemas con respecto al sexo. Él había pensado lo desesperadamente complicado que podía ser el sexo, pero nada podría ser tan natural como culiar con su madre.

  • Ricardo… cariño mio…
Ricardo besó a su madre. Podría tocar sus pechos desnudos. La leche todavía goteaba de ellos empapando su pijama. Su madre le devolvió su beso, y pronto sus lenguas serpentearon en sus bocas. Madre e hijo se abrazaron y besaron profundamente mientras juntaron sus caderas. Sus espaldas estaban tensas y Ricardo luchó por controlar ambos cuerpos. Su madre empujaba su trasero para estar más cerca de él.

  • ¡¡¡Mamá!!!! *trató de advertirle. Pero era muy tarde. Entró en una violenta erupción, eyaculando dentro de su madre*
  • Oh… ¡¡¡Ricardo!!!" *su madre envolvió sus piernas alrededor de él, y empujó sus caderas de un lado a otro contra él*
  • Ah… ah… ¡Mamá, estuvo increíble!
  • Ricardo... *su lamento disminuye en un suave gemido*
Ricardo podía sentir el cuerpo de su madre muy relajado junto a él. Trató de apartarse de ella, pero su Madre se abrazó fuertemente a él. Estaban en silencio disfrutando del momento vivido. Ricardo aún podía sentir los latidos del corazón de su madre cuando se apartó de ella para recostarse a su lado. Exhaustos, ambos se quedaron dormidos uno junto al otro.

Esa mañana el sol despertó a Ricardo. Estaba muy desorientado. Vio a su alrededor y recordó que estaba en el cuarto de su madre. Vio a su madre desnuda durmiendo a su lado. Entró en un profundo pánico.

  • ¿Qué hice? ¿Qué hago ahora?
Ricardo sé acostó nuevamente mientras miraba al techo. Sintió que su madre comenzaba a despertarse. Ella abrió lentamente los ojos y también pareció confundida. Se miraron fijamente.

  • Hola, Ricardo.
  • Hola, Mamá. Este… Mamá… perdón… *su madre le apretó sus labios. con su dedo*
  • No te disculpes, cariño. Yo debí saber que esto pasaría. Además lo pasé muy bien... esto lo anhelaba mucho. *acarició su mejilla*
  • Enserio mamá, yo igual.
  • Estuvo increíble, Ricardo. Mejor de lo que yo habría pensado jamás. Pero no podemos permitir que esto pase de nuevo.
  • Estás equivocada. Has hecho tanto por mí y ahora debo yo…
Lo hizo callar.

  • Ricardo, nunca más discutiremos esto de nuevo, ¿por favor? *dijo firmemente*
Ricardo cabeceó en señal de acuerdo.

  • Ahora, Ricardo por favor retírate para que me pueda vestir, ¿quieres?
Ricardo se levantó de la cama y rápidamente agarró su pijama que estaba al lado de los calzones de su madre. ¿Cuándo las había tomado? Muy avergonzado, Ricardo se puso el pantalón, y rápidamente salió del cuarto. Cerró la puerta tras él.

Su madre se vistió con un vestido blanco, y vino a la mesa de la cocina llevando a Leo. En el desayuno había un silencio casi sepulcral. El trató de ocupar el tiempo viendo su celular, mientras su Mamá le daba de comer a Leo y sé servía una taza de café. Ricardo miró el reloj.

  • Mamá, mejor me voy. Llegaré tarde a la escuela.
Él trató de parecer distante y le dio un rápido beso en la mejilla a su mamá. Cuando estaba casi fuera la puerta, su madre le dijo:

  • Ricardo, vente rápido cuando termines. *miró a su madre muy confundido*
  • Tienes que ocuparte... el pecho, "Tú sabes".
Ricardo no supo qué decir.

  • Ah, sí, mamá; cuenta con ello.
Su mamá le dio una mirada furtiva.

  • A menos que quieras traerme otra bomba de la clínica.
  • M-mamma, voy atrasado. *Ricardo tartamudeó*
Ella miró a Ricardo y sonrió.

  • Ok, puedes recogerla cuando quieras, pero te necesito.
  • Sí, Mamá, seguro.
En un murmullo ella agregó:

  • Pero como ayer, Ricardo... no como la noche pasada.
  • Sí, seguro mamá.
Estaba confundido, en la escuela estaba apático y con poca concentración. Recibió el resultado de su prueba de química y obtuvo una "A". Algo bueno por lo menos. Ricardo estaba nervioso mirando su reloj. Tan nervioso estaba que incluso evadió durante toda la clase a Carmen. Sonó la campana del mediodía y él salió disparado. Parecía que debía ir a alimentarse.

Su mamá estaba sentada en la cama esperándolo. Como antes, ella tenía el sostén de la lactancia con las alas flexibles abiertas para así exponer sus hinchados pechos. Ahora estaba desnuda salvo por el sostén de la lactancia que disimulaba su desnudez. Él se acerco y con sus ojos Ricardo rastreó el contorno de las piernas lisas de su madre, podia identificar el negro y abundante vello púbico de su madre. Ella miró a Ricardo un poco temerosa y seductora a la vez.

  • ¿Sorprendido? Ricardo, no sé si lo qué hicimos estuvo correcto o no, pero se que no queremos que termine. *Su madre se incorporó en la cama,lo que causó que sus pechos se movieran de forma muy sensual *
  • Si…
  • He hecho todo tipo de cosas en la casa pero solo pienso en ti Ricardo…
  • Mamá… yo…
  • Dios ayúdame, no quiero que dejemos de estar juntos. *ella comenzó a llorar*
  • Esperate…
  • Mi vida es un enredo, y ahora enrede tu vida...
  • ¡No... no, mamá! *protestó él*
  • Desearía saber si está mal acostarme con mi propio hijo. Debe ser malo, pero estuvo tan bien, y no solo la parte física... *Lo miró como suplicándole*
  • Ahh… *estaba aturdido ante impactante confesión*
  • Ricardo, si no quieres entenderé, pero por favor… no pienses mal de tu madre…
El miembro de Ricardo estaba tan erecto y él estaba tan excitado que temía venirse ahí mismo. Sin decir una palabra se despojó de su ropa delante de su madre. Se acercó a ella. Agarró la teta de su madre con ambas manos, firmemente y hasta casi bruscamente, vertió en su boca la leche que emanaba de sus enormes tetas y bebió profundamente.

  • Oh, Ricardo… *gimió cuando sintió la presión en su pecho.*
Ricardo oía los sonidos que provocaba al chupar esas enormes tetas, casi saltó de sorpresa cuando sintió la osada mano de su madre agarrando su a su verga. Ella suave y como toda una experta lo acarició como a él le gustaba. Con esto él casi eyaculó en la mano de su madre, pero ella se detuvo. Lo guió a la fuente de su calor entre sus piernas. Su verga resbaló dentro de su madre fácilmente. Ella estaba muy caliente y mojada.

  • Oh, Mamá…
Ricardo extendió su brazo hasta que encontró el trasero firme y redondeado de su madre, y lo acercó más hacia él.

  • Vamos, Ricardo, follame. *dijo su madre en un gemido muy caliente*
El se quedó paralizado al escuchar a su madre decir esas palabrotas vulgares. Ricardo guiaba el vaivén de sus caderas; en poco tiempo, ambos cuerpos se acoplaron a un ritmo frenético y acalorado, que resonó por toda la habitación.

  • Vamos cariño, follate bien a mamá.
Ricardo apretó los pechos de su madre y lanzó un chorrillo de leche dentro de su vagina.

  • Mamá… Mamá… Mamá!!! *se oyó gritar involuntariamente*
Sus caderas se encontraron el uno contra el otro, como madre e hijo, se vinieron juntos en un orgasmo muy fuerte, casi como un cataclismo. El esfuerzo los dejó completamente exhaustos, desplomándose el uno junto al otro sobre las sábanas empapadas.

  • Dios… Eso fue maravilloso, Ricardo. *su madre sonrió*
  • Si, fue increíble…
  • Fue fantástico y no nos debemos sentir culpables.
Ricardo agitó su cabeza y no lo podía creer. No se sentía avergonzado ni culpable. Realmente hacer el amor con su madre era un maravilloso acto. Para él no había nada malo con hacer el amor a esta bella y amorosa mujer quien le dio la vida.

  • Te amo Mamá. *Abrazó a su madre ávidamente*
  • Yo también te amo demasiado, Ricardo. Oh, deseo hacerlo una vez más, pero tienes que volver a la escuela.
Su miembro estaba erecto nuevamente.

  • Podrías llamar y decir que tengo fiebre. *Sonrío maliciosamente a su madre*
  • No, Ricardo. No podemos permitir que esto cambie el orden en nuestras vidas. Además, tenemos el resto de la noche para seguir con esto. *le dio un beso a Ricardo mientras acariciaba su cabello*
  • Esta noche… *Se mentalizo él*
En la escuela Ricardo estaba en la luna. Yo realmente folle con mi madre, mi sueño se cumplió.

  • ¿Ricardo? *su maestro le hablaba*
  • Uh… ¿podría repetir la pregunta, Profe?
La clase se río y Ricardo sólo quería meterse debajo del escritorio. Finalmente, a las 3: 00 sonó la campana y él se fue rápidamente. Él corrió a la salida pero lo detuvieron antes de poder salir.

  • ¿Por qué me evitas? ¿Hay otra chica acaso? *le preguntó Carmen*
  • No, Carmen no. He estado ocupado con mi madre. Está muy ocupada con el nuevo bebé.
  • Por supuesto, Ricardo, me siento tan tonta. ¿Cómo está tu madre?
  • Pues, mucho mejor. Estoy tratando de ayudarla lo más que pueda.
  • Cualquier cosa que necesites de mí, solo pidemela, Ricardo.
  • Gracias, Carmen. Hablaremos más tarde, Ok.
Al llegar a la casa vio que la alcoba de su madre estaba oscura. En ella, su mamá había puesto solamente velas, que igualmente marcaban la desnudez de su madre. Hicieron el amor lentamente bajo la luz de estas. Ricardo y su madre tomaron su tiempo para explorarse mutuamente. Despacio construyeron su pasión en un caluroso abrazo.

Más tarde cambiaron las tácticas amatorias que hasta el momento utilizaban. Ellos follaron freneticamente logrando un orgasmo violento. Durante toda la noche se despertaban y volvían a la acción. En la mañana se encontraban exhaustos pero de igual forma comenzaron el día culiando.

Unos días más tarde llegó a la alcoba de su madre. Ricardo y su madre no podían estar separados mucho tiempo el uno del otro. Ellos hacían el amor cada cuatro horas por lo cual necesitaban experiencias nuevas. Probaron de todo y estaban constantemente en el hallazgo de maneras nuevas de excitar al otro. Entonces introdujeron el sexo oral. Ricardo se puso como loco en cuanto su madre tomó su verga y la puso en su boca. Su mamá lo chupó con su lengua hasta que él disparó su carga en su boca, en un intenso orgasmo. Ricardo también probó el sexo oral en su mamá, cosa que no disfrutó particularmente, pero le gusto ver como se excitaba su madre ante esto.

Ricardo y su mamá también disfrutaban a la hora de ponerse lociones. Su madre debía usar una loción especial para evitar las estrías del embarazo en su cuerpo. Ella se dedicaba amablemente, durante horas, a frotar la cremosa loción en sus pechos hinchados, caderas cada vez más redondas y trasero. Acababan siempre follando durante varias sesiones. Una vez su madre engrasó el glande de su verga con gran cantidad de la loción. Luego ella se puso en cuatro patas para que él pudiera penetrar su ano.

Ricardo había oído acerca del sexo anal pero lo consideraba un poco brutal y pervertido. Pero él realmente no imaginaba el placer exquisito del ano firme de su madre. Cuando él empujó verga por el esfínter de su madre y penetró a su recto, el partió despacio para evitarle dolores a su madre, pero ella comenzó a gritar groserías que excitaron más a Ricardo que comenzó a perforar más fuerte a su madre. Finalmente entró un orgasmo intenso en el que bombeó todo el ano de su madre con su semen. Después de esa primera vez, el sexo anal llegó a ser uno de sus favoritos. Supo que a su mamá le dolía esa práctica, pero ese dolor era mínimo si comparaban el inmenso placer que les provocaba a ambos.

Su madre disfrutaba calentando a su hijo. Sabía de su fascinación con su ropa interior. Ella se ponía la ropa interior y se paseaba frente a su hijo, hasta que él la tomó por la cintura y la llevó a la cama. Ahora las tetas de su madre eran dos tallas más grandes, lo que por supuesto reforzó el efecto en Ricardo .

El inesperado juego con las tetas de su madre era una parte regular de su repertorio sexual. Frecuentemente Ricardo estaba acostado y su madre se sentaba encima de él con sus pechos colgando como péndulos encima de él. En esta posición ellos podían follar cómodamente y así Ricardo chupaba las tetas hinchadas de su madre. Él terminaba usualmente empapado de leche materna. Cuando Ricardo y su madre descubrieron los deleites de sexo anal, se dieron cuenta que podrían usar la misma posición. Ricardo pegaría su verga arriba del ano firme de su madre, mientras chupaba la leche de sus pechos. A ella también le gustaba mucho esta posición.

También en su eterna búsqueda del placer, la madre le dijo a Ricardo que se sentara encima de ella y pusiera su pene entre sus tetas.

  • Mmmm… A mí me gusta esto, Mamá. Dios… que delicia… ya no aguanto mas..
Su madre apretó sus pechos herméticamente alrededor de su verga. Y la leche de su hijo comenzó a salir en potentes chorros por el aire y en su abdomen.

Con ambas manos amasaba sus pechos y se masturbaba en su hendidura. Sus pechos eran pesados, llenos y con un calor moderado que era grato para su verga. Ricardo no sobrevivió a este éxtasis por mucho rato porque pronto le llegó otro orgasmo. Alarmado de repente, trató de mover su verga de su mamá; pero era demasiado tarde cuando disparó la nueva ola de semen cayó en la cara de su madre.

Ricardo estaba muy avergonzado por lo que pasó.

  • Disculpa, Mamá…
  • No, hijo. No te preocupes. *lo dijo con una sonrisa que calentó su corazón*
  • Es que fue demasiado para mi.
  • Tranquilo, además debe ser bueno para la piel. *dijo mientras frotaba el semen en su cara*
Días después, su madre fregaba los platos cuando él entró en la cocina.

  • Hola, mi niño.
Sin decir ni una palabra abrazo por detrás a su madre y agarro sus pechos. Por encima de su vestido, alargó su mano hacia el frente del vestido de su madre y metió su mano hacía dentro de su sostén, sintiendo el calor del pecho desnudo de ella.

  • Mmmm… subamos a la alcoba, Ricardo.
  • No. Tengo una idea mejor, Mamá.
Pellizcó el pezón de su madre y extrajo unas gotas de la leche, mientras dio un tirón a los calzones de sus madre dejando entrever la humedad de su concha.

  • Oooh, Ricardo…
Ricardo tomó un poco de la leche de su madre y se lo unto en su verga erecta. El resto sobrante se lo puso en su dedo índice y luego penetró el ano de su madre. Mientras ella se retorcia de placer.

  • ¡Brrr! Qué intenso eres.
  • Todo para usted, Mamita querida.
Su dedo jugó con el ano de su madre.

  • Ricardo, hazlo… Hazlo por el culo de tu madre. *dijo ella muy caliente*
Ricardo puso su verga en el hoyo del culo de su madre. Empujó y resbaló con una pequeña resistencia en su ano. Besó a su madre cuando la penetraba.

  • ¡Oh, Mamá!
Mordió su oreja ligeramente cuando comenzó a culiar su ano.

  • A Usted le gusta esto, verdad Mamá. *empujaba más duro ahora*
  • Oh! Oh! Oh! *ella gruño al sentir la enorme verga en su ano*
El cuerpo de su madre comenzó a convulsionar; un segundo después, ambos se derrumbaron en la fría cocina.

Sus vidas cambiaron para siempre, estaban tranquilos. Ahora ellos eran madre e hijo y amantes, mejores amigos y confidentes. La intensidad de su relación sexual los había asustado al principio. Ellos estaban siempre dispuestos a hacer el amor, en cualquier momento. Quizá esta intensidad es puramente del sexo entre una madre e hijo y son el origen real del incesto prohibitivo. Era una obsesión; una afición sexual podía seguir cambiando sus vidas. Ricardo y su madre sabían que debían controlar las pasiones dentro de casa e incluso fuera. Ricardo siguió en la escuela y con mejores notas, ya que sabía que cada día su madre lo esperaba como un premio por su agotadora jornada.

Su mamá insistió que tuviera relaciones con otras muchachas. Ella le recordó que se cansaría de ella cuando ella estuviera vieja y fea. De mala gana, estuvo de acuerdo y llamó por teléfono a Carmen, estaba feliz por la llamada y quedaron de salir a comer algo el sábado en la noche. La relación de Carmen con Ricardo era nada comparada a la profunda relación de esta con su madre. Y Carmen no se daba cuenta de esto.

El sábado por la noche Carmen llevó a Ricardo a una colina cercana a la ciudad. Él empezó inmediatamente a manosear las tetas debajo de la ropa. Sus pechos, aunque eran grandes, jamás llegaron al nivel de las tetas de su madre. Ricardo la besó profundamente mientras ligeramente acariciaba su pezón con su mano. Luego le quitó la blusa a Carmen quedando esta en topless. Estudió su cuerpo mientras ella estaba roja de vergüenza. Luego de estar un mes acostándose con su madre, Carmen no le llegaba ni a los talones a su madre. Los pechos de ella, no eran tan exuberantes como los de su madre. Sus pezones eran de un ligero café y sus aureolas eran más redondeadas. Hicieron el amor debajo de unos árboles, mientras Ricardo pensaba, que con su madre él era un alumno, con Carmen, él era el maestro.

  • Ricardo, estás cambiado, como si hubieras madurado más ¿no habrás estado con otra chica?
  • “Sólo mi madre” *sonrió ante su chiste privado*
  • Estaba asustada de que estuvieras con otra.
El la beso en la frente. Al volver a su casa su madre lo esperaba llevando su camisa de dormir. Sus pechos grandes destacaban de inmediato.

  • ¿Pues, cómo estuvo la cita?
  • Estuvo bien, Mamá. *dijo él de manera muy tosca*
  • ¿Le hiciste al amor verdad?
  • Sí, Mamá, pero yo no quiero hablar de eso.
  • ¿Ella es tan buena como yo?
  • Nadie es tan buena como tú, Mamá. Nadie.
Saltaron a la cama, mientras agarraba el culo de su madre para lubricar. Su verga resbaló en el recto de su madre con suma facilidad. Agarró sus pechos llenos de leche e inmediatamente gotearon en sus palmas. Su pequeña aventura con Carmen los excitó ambos, e hicieron el amor como dos perros. Su madre era una vulgar, una perra en celo deseosa de ser penetrada por su hijo cada vez que fuera posible.

  • Nadie se te iguala, Mamá. Eres irremplazable. *dijo él mientras jugaba con los pechos de su madre*
Ricardo siempre había estudiado el cuerpo de su madre con mucha dedicación. Sus enormes tetas, su curvilíneo culo, ahora estaba algo más gorda, pero no por eso era menos sexy.

El cuerpo de su madre siempre lo excito, y provocaba que su miembro creciera duro. Desde que era un niño utilizo cada oportunidad fortuita en que pudiese ver el cuerpo de su Mamá. En su adolescencia comenzó a masturbarse para liberar la tensión de ver en secreto a su madre. Ya adultos ellos liberaron esa tensión juntos, en un acto caliente y maravilloso. Todas las otras relaciones palidecen ante la ardiente relación con su Mamá.

¡Nada se compara a culiar a su propia madre!. Pese a eso debían ser cuidadosos porque el mundo no aceptaría su relación. Él habitaba la casa con su madre, donde tenía su cuarto, pero en la realidad, ellos compartían la misma habitación, donde se ocultaban de la mirada castigadora del mundo. La diferencia de edad entre ellos, a ninguno de los dos parecía importarles. En lugar de que su pasión disminuyera con el tiempo, esta crecía hasta niveles insospechados. Lo que más provocaba a esta pareja era romper el tabú impuesto por la sociedad, la relación madre e hijo.

  • Tengo que ir al trabajo.
El no hizo caso y empezó a acercarse lentamente.

  • Voy a llegar tarde. *dijo algo molesta*
Él ignoró su comentario y comenzó a besar su cuello. Sus manos subieron hasta el sostén de su madre

  • No. Voy a llegar tarde, a la noche jugamos.
Trató de salir del abrazo de su hijo pero no pudo.

  • Oh… *gimió. Su boca estaba abierta ahora*
  • Vamos se que lo quieres.
  • Entremos a la alcoba. *dijo ella en total excitación*
  • No. Aquí mismo.
  • ¿Delante del cuarto de baño? Esto es nuevo.
Dio un tirón haciendo que su madre se apoyara en el lavabo.

  • Ouch. Espera un minuto.
Agarró por el lado sus caderas y resbaló hacia su ano. La colocó frente al espejo. Estudió la abundancia carnosa del trasero de su madre. Corrió su palma ligeramente encima de sus encorvados glúteos.

  • Voy tarde al trabajo así que hagámoslo rápido.
Alzó la mano y comenzó a darle palmadas en el culo. En el espejo podía ver lágrimas del placer de su madre, mientras ella se mordía los labios del dolor. Besó su cuello y tocó su conchita que estaba empapada. Ahora estaban explorando técnicas cercanas al sadomasoquismo casero en la frontera entre el placer y el dolor. Jugó con su clítoris y ella gritó. Miró a su madre en el espejo, mientras seguía tocando su concha. Empujó su verga de manera ruda, hacia la concha de su madre, buscando el calor dentro, mientras continuó tecleando su clítoris.

  • No cariñoooooooo… Estoy todavía herida de la última vez. Por favor…
El no hizo caso. Tomó un poco de jabón y lo frotó en su dedo índice, luego lo introdujo en el ano de su madre.

  • Estás como una perra caliente Mamá.
Quito su dedo y su madre guió la cabeza púrpura de su verga a su ano. Encontró una leve resistencia cuando comenzó a empujar más en el ano de su madre.

  • Dilo puta, dilo. *dijo cruelmente mientras pellizcaba su pezón*
  • Follame… Follame por el culo. *dijo su madre. Era un nuevo juego que ambos tenían*
Podría ver a su madre haciendo una mueca de dolor. Sintió como un guante de terciopelo agarraba su verga. Supo que no iba a durar mucho adentro. Comenzó a empujar ligeramente y oyó que su mamá gemía de placer y de dolor.

  • Ohhh…
Empujó más profundo. Él daba golpes más largos.

  • Mamá. Usted es una perra.
  • Oh! Oh! Oh! es demasiado para mi cariño…
Gemían ruidosamente al unísono. Bruscamente agarró una nalga en cada mano y las pellizcó duramente. Estaba cabalgando el ano de su madre

  • Oh! Oh! Eres un hijodeputaaaaaaaa… Oh..
Su madre sé venia en un ruidoso orgasmo.

  • Ahhh… ya no puedo más… *el fuerte orgasmo de su madre hizo que descargara el semen dentro de su ano*
Luego de besarse apasionadamente dijeron:

  • Te amo Mamá. Lo siento por ser tan brusco. *susurró él un poco arrepentido*
  • Yo también… te amo demasiado, cariñito. *le respondió agitada y con una dulce sonrisa*
Se abrazaron mutuamente sintiendo un amor de madre e hijo que no se podía romper con nada del mundo.

Ella se recuperó y se dio cuenta de que su pecho todavía colgaba fuera de su sostén.

  • No te hagas ideas. Ahora si que voy tarde al trabajo.
Después de un leve forcejeo, Ricardo tiró de ella y comenzó a manosearla sin reparo alguno, le sacaba la ropa a su madre y esta se dejaba ya sin oponer resistencia.

  • ¿Qué voy a decir en mi trabajo?
  • Sólo diles que estabas haciendo el amor con tu hijo.*dijo Ricardo en broma*
  • Esa excusa no sirve hijo… pero es muy ingeniosa de tu parte. *se besaron profundamente*
  • Oh, Mamá… ¡Te amaré por siempre!
 
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