Mi hermano pequeño es imbécil, pero me folla cuando quiere.

Little Malaya

Virgen
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Dic 2, 2025
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1​




Vera piensa que su hermano pequeño, Adrián, es imbécil. Lo quiere un montón, pero está deseando irse a la universidad para perderlo de vista. Casi a diario consigue hacerla gruñir de rabia. Si no es por la mañana antes del instituto, es en el recreo, o cuando se fuma las clases, como ella, y va al parque a buscarla con los zopencos de sus dos colegas para babosear a las amigas de Vera. Por la tarde, en casa, dándole el coñazo con videojuegos o preguntándole impertinencias sólo para hacerla rabiar. Si eso no ha funcionado, hace lo imposible por hacerla quedar mal con sus padres y es un pelota.

Encima, esta noche vuelve a aparecer en su habitación, sólo con unos calzones y la cruz de plata al cuello.
Abre la puerta, sonríe, la cierra tras de sí y le pregunta si está despierta.

— Claro que estoy despierta, imbécil.

Él se sienta en su cama y le pregunta si puede contarle cómo va en el juego nuevo. Vera le dice que está cansada y va a dormir, pero él empieza a hablar con emoción y al final cede y escucha.

Adrián empieza a hacer aspavientos y se tumba junto a ella, boca arriba. Ella tiembla a su lado. Se da cuenta de que apenas lleva unas braguitas y la blusita de pijama.

Su hermano se emociona y se vuelve hacia ella, de costado. Mientras le cuenta que el juego tiene 22 años, y que ninguno de ellos dos estaba ni siquiera planeado cuando apareció, le pone la mano en la cadera, con los dedos llegando a su culo.

— Para idiota… — Dice, frunciendo el ceño y empujándole con la mano.

Pero él continúa, aguanta el empuje y lleva la mano a su culo. El juego tiene una historia realmente interesante de clanes y guerras, incluso cómics, y lo descubrió en los vídeos de un tal Sommer. Sube desde su culo a su cadera, entra por la blusa y viaja hacia sus pechos, por debajo de la blusita, que se desabotona un poco al paso de la mano de Adrián.

— Para coño — intenta cogerle la mano para separarla de ella, y la otra le empuja en el pecho.

Pero su hermano no le hace caso. Le aprieta el pecho y abre del todo la blusa, incorporándose levemente sobre la otra mano, y acerca la boca a su cuello, mientras sigue hablando, de cómo un jugador destruyó un imperio.

— Adrián, porfa, para…

Adrián le habla más bajito, cerca de la oreja, y baja la mano entre las piernas de Vera. Con un movimiento rápido, mete la mano bajo sus braguitas y con un dedo alcanza y acaricia su clítoris.

— Por favor, para…

Su hermano para, pero de hablar mientras agarra la braguita y tira de ella hacia abajo, intentando sacársela. Vera tira de ella hacia arriba e intenta parar su mano, pero no lo consigue, y él acaba sacándosela a tirones, hasta tirarla a los pies de la cama, mientras la mira a la cara, con los ojos muy abiertos.

Se pone sobre ella, abriéndole las piernas con las rodillas. Tira de su calzoncillo con una mano, rápidamente, y libera su polla, dura como una piedra.

Mientras se la saca por los pies, inclinándose hacia ella, Vera la ve, en la penumbra. Joder… No he visto ninguna igual, nunca, me va a hacer daño otra vez…

— Para, hazte una paja…

Su hermano no le hace caso. Se abalanza sobre su boca y la besa, mientras su rabo se apoya en la raja del coño de Vera y se restriega hasta pasar por su clítoris, presionándolo mientras va consiguiendo que Vera abra la boca y reciba el beso.

Vera siente el latigazo en su coño antes de cerrar los ojos y devolverle el morreo a su hermano. Él frota el tronco de su polla contra el coño de su hermana, y ella gime en su boca. Sigue moviéndose, adelante y atrás, y Vera mantiene una mano sobre el hombro de su hermano mientras él le aplasta el pecho contra las duras y redondas tetas. Slick, slick… El sonido de la humedad de Vera se escucha, y ella lleva el otro brazo hasta rodear el cuello de su hermano, como si medio cuerpo ya se hubiese abandonado. Le come la boca y siente el clítoris y toda su raja ceder ante el enorme grosor de la polla de Adrián; tiene la sensación de sentir incluso las enormes e hinchadas venas. Cómo puede tenerla tan gorda y tan caliente, se dice…

Él mueve el culo hacia atrás y apoya la punta en su entrada. Ella abre los ojos de nuevo y lleva la mano a la cadera de su hermano.

— No no, para, te la chupo, pero para…

Adrián no responde nada. La mira en silencio, y ve su boca abrirse en un “ah”, con sus ojos más abiertos aún, mientras él empuja la cabeza de su polla en el coño de su hermana, que se abre, húmedo.

— No… fff…

Entra más aún, sintiendo los labios cerrarse sobre su tronco mientras la inmensa cabeza, más grande aún que el enorme tronco, avanza. Ella nota el calor subir por su espalda y la presión de la enorme tranca abriéndola de nuevo.

— ¿Me la… me la chupas? ¿Me la chupas entera? ¿Sí? — dice Adrián, apoyando la frente y la nariz contra la de su hermana. Ella le tira un lametón a los labios.
— Sí… ahh… te la chupo, te la chupo…

Pero Adrián sigue empujando en su coño, apretado y ardiendo, y sin mucha prisa consigue meter la mitad de los 22 centímetros dentro de Vera.

— Ahhh… Imbécil… ahh.. — Protesta ella.

Adrián aprieta y la cabeza de su hermana se echa hacia atrás. Le agarra el cuello con los labios y succiona en el centro, mientras ella se lleva el puño a la boca para apagar sus gemidos. Su otra mano intenta apartar su cabeza, pero él sigue succionando, mientras empuja más su polla dentro de ella, hasta que la mano se suelta y cae a la cama.

— Es que… ahhh… sólo a ti… te cabe… te cabe entera, Vera… mm aahh… Toda entera, mira…

Y la clava hasta el fondo. Vera siente el orgasmo explotarle y el temblor recorrerla por dentro hasta salir por su boca en un gruñido ronco, hondo, nasal…

— Nggjjo… nggjjoo… — gruñe Vera, sintiendo cómo se reacomodan sus entrañas y su útero parece abrirse a la fuerza, aplastado, mientras los huevos de Adrián se presionan, húmedos, contra sus nalgas e incluso los puede sentir contra la entrada de su culo, porque sus piernas se abren solas.
— Y nadie… gruñe así… como mi hermanita…

Los ojos de Vera suben hacia arriba, su lengua sale, y su hermano escupe en ella. Al sentir las babas de su hermano, ella gime más y su lengua sale más aún.

Adrián empuja, y la saca de nuevo. La vuelve a meter de un golpe, y Vera siente que un latigazo le entra de nuevo, reimpulsando el orgasmo, que crece en vez de parar. Su corrida empieza a empapar su culo mientras él entra, y sale, y entra, cada vez más fuerte, y Vera no puede creer que todo eso esté entrándole cada vez.

Las piernas de ella se cruzan contra las lumbares de su hermano, y él empuja, haciendo chocar sus enormes huevos una y otra vez contra su culo, más expuesto, plas, plas…

Plaf, plaf, PLAFF….

El chorrazo de semen parece entrarle a Vera hasta la cabeza.

Esta mañana se lo dijo en el banco del parque a su amiga Nuria: “llevo cinco días sin pajearme”.

— No… no…

El calor la desborda y el orgasmo explota, haciendo sentir a Vera que va a perder el conocimiento. Como si tuviese dos cuerpos, uno dentro del otro, y el de dentro quisiera salir. Siente la convulsión apretar más aún el enorme rabo de su hermano, pulsando chorros de semen, y el culo de Vera se abre sólo, mientras tira lametones a la cara de su hermano, ni siquiera sabe dónde.





2​



Vera jadea, el aire le raspa la garganta y sigue lamiendo la cara de su hermano, mientras su polla late aún dentro de ella y el calor entre sus piernas va calmándose lentamente. Siente el semen de Adrián dentro, caliente, y un poco de esa enorme lefada se escurre hacia su culo.

— Joder, soy más.. imbécil.. que tú… — dice, entre jadeos, echando la cabeza hacia atrás y furiosa consigo misma por haberse corrido así.

La cama cruje levemente bajo el peso de Adrián mientras se la saca y se incorpora. Ella la mira, y le parece mentira que ese trabuco haya estado en su interior. Sigue duro, y se echa a su lado, en el lado exterior de la cama pegada a la pared. De costado, mirándola, su enorme polla cuelga sobre la cama, gorda y brillando a la leve luz de la farola que entra por la ventana.

Vera se incorpora sobre un brazo.

— Vete ya — susurra Vera, con la voz ronca, empujándolo un poco del pecho.
— Jo, todavía no. —responde él, con la voz grave que ponen los chicos de esa edad, casi recién cambiada. Le agarra la mano y la lleva directa a su rabo, forzándola a cerrar los dedos alrededor del tronco venoso, que pulsa bajo su piel.
— Que te vayas… tío.. — Ella intenta soltarse y él la coge de la muñeca. Al sentir el agarre, Vera vuelve a cerrar su propia mano sobre la polla de su hermano, y siente que el calor le sube por el brazo.
— He estado con dos tías más, ¿sabes? —dice Adrián, mirándola a los ojos.
— Mentiroso.
— Es verdad. Dos tías mayores. Se dejaron follar en cuanto me la vieron, pero no les cabía entera y les dolía. Pero a ti sí te entra…
—Cállate, gilipollas… buff Adrián, para — dice Vera, frunciendo el ceño, cerrando los ojos y dejando caer su cabeza de lado.
— Has dicho que me la chupabas — insiste él, apretándole la muñeca y haciéndola moverla arriba y abajo. Vera la mantiene agarrada, pajeándole.

Al darse cuenta de que está ayudándole cerrando la mano, intenta de nuevo tirar del brazo. Pero no abre la mano y sigue agarrándola, dejando que su hermano se pajee con su brazo.

— Te he dicho que era si no me follabas… —protesta Vera, con la voz temblando —, pero me has follado.. y te has corrido dentro, imbécil...

Su respiración se acelera, traicionándola. No quiere mirarlo, pero lo hace. Abre los ojos y se encuentra los ojos casi infantiles de Adrián en la penumbra. Tiene las cejas levantadas y una expresión de placer, como si ni siquiera escuchase lo que dice y sólo pensase en su hermana con la mano cerrada sobre su rabo. Y él moviéndola arriba y abajo sobre su tronco.

Adrián se acerca a besarla. Ella se lo devuelve con el ceño fruncido.

— Venga… ¿no sabes? Seguro que se la has chupado a tu novio — murmura.
— Raúl no es mi novio… Pero sí que se la chupo..
— Entonces chúpamela.
— Que me… Que me dejes Adrián, vete ya..

Adrián baja a su teta, la besa con fuerza y la chupa, hasta que ella suelta un gemido que no puede parar. El calor de su lengua rodeando el pezón y se le mete dentro. La polla late en su mano mientras su hermano usa su brazo para pajearse más rápido.

Adrián sube a su cuello y de nuevo a su boca, metiéndole la lengua. Ella aprieta los labios un segundo, pero cede y le devuelve el morreo. Adrián pierde en ese momento el ritmo de la paja, y ella continúa, empujando con su brazo. Adrián suelta la mano de Vera y pega la frente a la de su hermana, mientras ella se la sigue machacando, más fuerte.

— Venga… chúpamela… o te la meto por el culo.

Vera siente el pulso en las sienes, y abre la boca para hablar, pero no dice nada.

Adrián sube su cuerpo hacia el cabecero, y Vera se mantiene agarrada a su polla, de costado, mientras esta pasa por sus tetas.

— Con las tetas — dice, pajeándolo más fuerte. — Con las tetas si quieres…

La polla, gorda y dura, le palpita en la mano y sigue pajeándola, intenta llevarla contra su pezón, pero él sigue subiendo, llevando su polla hacia su cara, poco a poco. Ella no la suelta y lleva una mano a sus huevos justo cuando se empieza a acercar a la altura de su boca.

— Venga, inténtalo… —dice él, con una sonrisa torcida, empujando con la cadera hasta que la polla toca el cuello de Vera y siente la humedad y el olor a sus flujos mezclados.
— Buff.. — Resopla Vera, pegando su cara al colchón, como alejando su boca del capullo. Pero Adrián empuja con su mano la mano de su hermana sobre su polla, y vuelve a pegársela a la cara.

Las manos de Vera tiemblan y su coño late. Cierra los ojos un segundo, respira hondo, y él echa su cadera hacia atrás, empujando con la mano para llevarla a su boca. Vera se resiste y trata de pajearle más fuerte , pero ahora lo está haciendo con el enorme capullo delante de su boca.

Su lengua sale y roza la cabeza, caliente y resbaladiza. Un gemido se le escapa, y entonces se mete el capullo de su hermano en la boca. Es enorme y siente que la llena entera al entrar. El sabor de sus propios flujos y el semen de su hermano está ahí, dentro de su boca, pero lo siente en sus labios y humedeciéndole la cara también.

Glubb.. chup… glob…

Mama como una ternera y Adrián la coge de la cabeza, empezando a empujar levemente. Ella sigue chupando, pero le pone la mano en la cadera para intentar detenerle. Siente un latido en el coño.

Adrián empuja, y el grosor le llena la garganta hasta que tiene que echar la cabeza hacia atrás, toser y escupir, pero vuelve a mamar. Adrián gruñe, le agarra el pelo con una mano y empuja un poco más.

—Así, joder… así… Ya verás.. Seguro que.. ahh… que puedes.. —murmura él, con la voz entrecortada, moviendo las caderas.

Vera traga, siente arcadas, y la polla le presiona la lengua, latiendo más de lo que se imaginaba. Quiere parar, pero no puede. Él gruñe, y la saca de repente. Vera no entiende qué hace, se incorpora sobre sus rodillas y se gira, tumbándose de costado, pero del revés.

Vera, babeando, ni siquiera se mueve, sólo ve cómo Adrián vuelve a llevarle la polla a la boca, pero del revés, y la empuja contra sus labios con la mano. Apenas le da tiempo a pensar o cogerla cuando ve delante de sus ojos los enormes huevos húmedos de su hermano moverse y siente la polla invadirla hasta la campanilla. Suelta un grito ahogado. Su hermano abre las piernas, y ella agarra sus pelotas con la mano.

— GOGGGGG!!! — Se queja vera, sintiendo que la cabeza está entrando en su esófago.
— Ahhh… Trágatela.. trágatela entera… Si te la tragas… — Adrián empieza a moverse, sacándola y metiéndola — Si te la traga… te follo… te follo más..

Él le chupa los muslos mientras empuja y empuja la pija en su boca, mientras lleva una mano a su cabeza para que trague más.

Vera se descontrola. Traga desesperada, slick, slick… y se escucha ese chasquido, más que el sonido del gorgojeo.

Vera repite las palabras en su mente.

“Te follo más… Te follo más… Te follo más…”

La polla, monstruosa, entra más y más, sin dejarla respirar. Adrián la saca para que coja aire, pero por poco. Vuelve a clavarla, más fuerte y lento, tratando de entrar más y más y atrayéndola con la mano en la cabeza. La saliva chorrea por la cara de Vera hasta el colchón y la siente en su oreja. Los huevos ahora golpean sus ojos y siente también la humedad en ellos. Cierra los ojos y se concentra en abrir todo lo posible.

“Te follo más… Te follo más… Te follo más…”








3​




Vera está de costado tragando carne hasta el esófago mientras su hermano le lame los muslos y empieza a follarle con cuatro dedos el coño que acaba de llenar de semen con su polla descomunal.

— Ahhh… Trágatela.. trágatela entera… Si te la tragas… — Adrián se mueve en su boca, sacándola y metiéndola, mientras agarra la cabeza de su hermana mayor con toda la mano, empujándola para que engulla más y más — Si te la tragas… te follo… te follo más..

Vera está furiosa consigo misma, por haberle dejado follarla, por estar en 69 de costado haciendo lo imposible por tragar ese monstruo de vergaza que tiene su hermano. Pero sobre todo se está odiando por cómo se repiten en su cabeza las palabras de Adrián, una y otra vez, mientras él bombea el montón de carne caliente en su boca. Las palabras parecen hacerla babear, abrirle la garganta y pulsar su coño.

Te follo más… Te follo más… Te follo más…

Y sus sonidos húmedos de su garganta follada parecen acompasarse a esa frase mientras su hermano embiste y embiste, con lentitud pero decisión.

— GjloggG, GLoGG, glAAOgg…

Hace lo imposible por respirar cuando la libera, y hace aún más lo imposible por abrirse y dejar pasar el rabazo a su interior. Siente la presión en el pecho, la cabeza hinchada, las babas y las lágrimas haciendo un charco en la cama, mojándole la cara, la oreja y el pelo, mientras Adrián bombea y bombea, y ella siente que suena vergonzosamente como un charco.

Te follo más… se repite en su cabeza. ¡No quiero que me folles! Se intenta contestar.

Parece que se lo diga a sí misma con una vocecilla tenue y apagada. Le habla a su coño y a su boca, pero estos no la escuchan. Sólo escuchan el eco de las palabras de su hermano pequeño, el imbécil. Si te la tragas entera, te follo más… si tragas te follo…

Adrián saca el rabo lo suficiente para que Vera respire. Presiona el ojete de su hermana, empapado de flujos, con un dedo, y mete tres en su coño. Ella abre sus piernas más y, mientras coge aire y escupe, mueve inconscientemente su culo contra la mano, haciendo que la primera falange de ese dedo índice se hinque en su culo.

Adrián presiona con el pulgar contra su pubis. La tiene agarrada por los dos agujeros, y empieza a meterlos más al mismo tiempo que vuelve a empujar la pijaza en su boca.

Vera hace un sonido ronco cuando la polla entra arramblándola, boca, campanilla, esófago, tráquea, más fácil que antes, al mismo tiempo que su coño y su culo reciben la invasión de los dedos. Ni siquiera está pensando ahora. Vera sólo empuja, como queriendo contraerse sobre sí misma: la boca tragando lo imposible por arriba, el coño y el culo hincándose los dedos de Adrián más de lo que él mismo empuja.

— nNggjjjGGGGjjj!!
— Ahh.. así.. así…

Y Vera siente el muslo de su hermano tocar su frente, el cuerpo de él inclinarse unos grados más para hincarla del todo.

— Ya.. casi la tienes… casi…

Vera siente en el pecho la presión de la enorme tranca enterrándose en ella, y los huevos de su hermano llegan a su nariz y a sus ojos. Las pelotas se aplastan contra ella y su culo pulsa, contra el dedo índice de su hermano, casi introducido, mientras su coño se cierra contra los otros tres dedos.

— Aaahhh — gime él, temblando al sentir toda su polla enterrada en el tubo caliente que es su hermana.
— PFFFUAA!!! — Grita y escupe ella cuando Adrián se retira en un recorrido por su interior que parece interminable. Vera no imaginaba que pudiera tragársela.

La mira, con la respiración entrecortada, y siente su coño pulsando, su interior relleno de leche palpitando y contrayéndose, amenazando con el orgasmo. Agarra la polla de su hermano con la mano izquierda y la pajea con fuerza, lamiendo su capullo. La mano derecha de Vera se abre camino entre los dos cuerpos y va hacia sus cojones. Los mira mientras los agarra, cerrando el puño sobre ellos y pajeando poseída.

Adrián saca el índice de su culo y los tres dedos de su coño. Mete el pulgar en su coño y vuelve a presionar con el índice, follándola por el culo. Los otros tres dedos la agarran de las nalgas, y hunde ahora los dedos al máximo, empezando a sacar, y meter, y sacar...

— Ahh.. pfffllff… cabrón.. — gime Vera contra el capullo de su hermano, mientras lo pajea — No soy un… aahh buff.. sí.. — flap flap flap… slurp! — No soy un pack… De ahhhh… De latas de cc-cervezaaahhh.. cabrón…
Adrián se muerde la lengua mientras mete y saca los dedos del culo y el coño de su hermana al mismo tiempo, torpe pero enérgicamente. Palmea con torpeza la cabeza de ella, empujándola de nuevo a tragar.
— Ahhh.. — gime el chaval, empujando de nuevo con las caderas.

Vera traga, con los huevos agarrados, y su mano abarcando el tronco. Sigue tragando, y su mano tiene que apartarse pronto. Acomoda la cabeza mientras el capullo de Adrián pasa de su esófago de nuevo hasta su tráquea y las babas caen a chorro por su cara. Esta vez siente cómo llega hasta el fondo presionando su pecho, y tiene que volver a acomodar la cabeza, empujándose el torso con el codo, para no soltar sus huevos. Los echa hacia atrás. Quiere ver la polla que falta por tragar.

Pero su barbilla topa con el pubis de su hermano. GGGggggAAGGGG…

— Mm… sí, entera, así… — dice Adrián, cerrando los ojos y empujando más aún, moviendo la cabeza de Vera.
Ella, con toda la polla dentro, angula la cabeza hacia los huevos de su hermano, estirándolos hacia atrás en su puño, hundiendo la nariz en ellos, y siente cómo su barbilla se separa y la verga entra, completa, en su interior.
— Mmmhhh… — gruñe él, abriendo los dedos sobre la cabeza de Vera.

Y empieza a moverse. Vera tiene la nariz enterrada en los cojones de Adrián, el codo tras su muslo ahora, estirando los huevos para que le permitan algo de aire. Casi se levanta sobre él, que estira más la pierna izquierda hacia atrás para dejarle sitio. Adrián empuja más, aunque toda su polla está enterrada en su hermana. Pero empuja. Empuja su cabeza contra ella, empuja su polla dentro, bombeando. Mueve su cadera a empujones que se transmiten a todo el torso de Vera.

La tengo entera, entera, me va a follar más… Piensa ella.

Entonces mueve su coño y su cuño contra los dedos hincados de su hermano. Empuja con sus caderas contra ellos con fiereza, cada vez más rápido, hasta que ambos están empujando contra el otro, moviendo las caderas. Adrián follándose la garganta de Vera. Vera la mano de Adrián.

Chuicc, chuicc, ggg…

Los cuerpos están tan juntos que no suena ningún golpe, sólo los ruidos húmedos de la carne joven y empapada presionándose, cediendo en elasticidad a cada empujón, pero sin llegar a separarse.

Vera siente el impulso desde su interior como si explotase al mismo tiempo el orgasmo también en su culo. Un torrente explosivo que llega hasta su cabeza empalada. Y su eyaculación se mezcla con el squirt en una corrida salvaje que salpica la mano y la cara de Adrián.

Vera abre los ojos de par en par cuando, mientras se corre, siente un pulso subir desde la base de la polla de su hermano, en su nariz, y recorrerla por dentro. Entonces, la leche empieza a bajar y siente el calor bajando.

Te follo más… Te follo más…









4​





Vera, con toda la monstruosa polla dentro, angula la cabeza hacia los huevos de su hermano, estirándolos hacia atrás con su mano, hundiendo la nariz en ellos. Y entonces siente cómo su barbilla se separa y la verga entra, completa encajada en su interior.

— Mmmhhh… — gruñe Adrián, abriendo los dedos sobre la cabeza de su hermana.

Y empieza a moverse. Vera tiene la nariz enterrada en los cojones de Adrián, el codo tras su muslo ahora, estirando los huevos para poder coger algo de aire. Casi se levanta sobre él, que estira más la pierna izquierda hacia atrás para dejarle sitio. Adrián empuja más, aunque su enorme rabo está completamente enterrado en su hermana. Pero empuja. Empuja su cabeza contra ella, empuja su polla dentro, bombeando. Mueve su cadera a empujones que se transmiten a todo el torso de Vera.

“La tengo dentro entera, entera, me va a follar más”… Piensa ella.

Entonces mueve su coño contra los dedos de su hermano, hincados en él. Empuja con sus caderas contra ellos, cada vez más rápido. Adrián se folla la garganta de Vera, y Vera la mano de Adrián, chuiccgg, chuiccgg, ggg…

— La tienes… ahhatomaahh… toma… — dice Adrián

Los cuerpos están tan juntos que no suena ningún golpe, sólo los ruidos húmedos de la carne empapada presionándose, cediendo por elasticidad a cada empujón, pero sin llegar a separarse.

Vera siente un impulso explosivo desde lo más profundo, como si su orgasmo detonara simultáneamente en su coño y su culo, un torrente que asciende hasta su cabeza empalada. Su eyaculación se funde con el squirt en una corrida salvaje, salpicando la mano y la cara de Adrián, mientras él gruñe.

— Entera… aahahhh… Toma puta… toma lechee… — gruñe su hermano.

Vera abre los ojos de par en par cuando, junto a su orgasmo, siente un pulso subiendo desde la base de la polla, latiendo su nariz y explotando en su interior cuando la leche empieza a bajar caliente hacia su estómago.

Apenas puede mantenerse con los ojos abiertos, y la claridad por estar acostumbrada a la oscuridad empieza a perderse entre estrellitas y una neblina por falta de aire. El inmenso cipote late en su interior, corriéndose, y ella sólo puede repetir en su cabeza las palabras de su hermano: “Te follo más… Te follo más…” mientras su coño sigue latiendo y su orgasmo continúa, latiendo tras cada pulsión del montón de carne enterrada hasta su tráquea.
Raass!! El rabo de Adrián sale de ella, arramblando de nuevo hacia fuera, y Vera respira aún a medio mareo, dándose cuenta de que estaba por desmayarse. A pesar de ello, no ha soltado los huevos de su hermano.

— Acg… cof! Aah… — Vera coge aire desesperada.
— Buff… Joder… Te la has tragado entera tía… Eres la hostia.
— pff… Además de gilipollas eres un animal… Casi me ahogas, imbécil!
Adrián agarra a Vera de la cara interior del muslo mientras sonríe, y Vera siente cómo sus muslos se alejan de ella. Sin soltar sus huevos, siente cómo la polla de su hermano amenaza con bajar de dureza. Abre la boca de nuevo y engulle el capullo, enroscándole la lengua una y otra vez, comenzando a succionar con fuerza.
— Aahh… Buff que cachonda vas… No hace falta, te dejo ya en… en paz…
— ¡Te callas, imbécil! — responde Vera, soltando por un momento su presa. — Gjjgog gog… gloggglog… slurp…
La joven sigue chupando y chupando. Se esmera. chupa sus huevos y le pajea. Adrián hace de nuevo amago de retirarse, pero ella lo impide.
— Ahh… Quieto coño… Goagg!! glog!...
— Que ya… Que ya me he corrido… joder tía… ahh… — Adrián disfruta de su victoria acariciando la cabeza de su hermana — guau… que perraca estás…
Vera chupa y chupa concentrada en el capullo, llevándolo a su garganta para golpearlo y devolviéndolo a la lengua enroscada, con el calor residual de la leche en su garganta y pensando “No te vas a ir así, imbécil”. Succiona con urgencia y aprieta hasta hacer que Adrián empiece a retorcerse de nuevo.
— Buff… Vera, es increíble que te la hayas tragado. Ya por el coño… ya por ahí no le entra a nadie… Nunca me la habían seguido chupando así… Uff… Mama, coño… Mama, puta…
— Pffua!! No me llames.. jjputa, subnormal… — Vera protesta, pero su voz sale ronca, entrecortada, y se lanza de inmediato a tragar más y más profundo. — Glglogg… glogg…
— Jeje, buff… vale vale, es que… se me pone más gorda así... cuando te pones guarrona…
Vera mama, poseída, y empieza a gemir más grave alrededor de la polla de su hermano. Siente cómo la barra de carne se endurece y palpita de nuevo, pensando “sí, así, cabrón, así…” con la saliva escurriéndose de nuevo por su barbilla.
— Ufff… ¿Te gusta, eh? Te gusta chupármela… Traga zorra, tragaaahhh… ahhh… — Adrián vuelve a coger a su hermana de la cabeza y empuja con rapidez en su garganta, abriéndose paso — Traagaaa…
— Glogb! GLOGLOGLGOOGG… — Y Vera se abandona sintiendo la dureza crecer.— Puutaaa…

Vera no contesta, sigue poseída tragando y sintiendo cómo el rabo de su hermano invade su garganta, de nuevo en pie de guerra, tieso como una barra de hierro. “Que diga lo que le dé la gana, se está poniendo a tope otra vez”. Entonces, Vera se echa hacia atrás, sacando la polla de su boca, aunque su mano aún está agarrada al tronco.

— Pfuaaj!! Ahh… Hijo de puta… Imbécil…
— Buff… Jeje… Me mola más si me insultas también…
Vera se incorpora, se encarama sobre Adrián y coloca la enorme polla de su hermano a la entrada de su coño. Se deshace al volver a sentir ese capullazo en su raja, y los ojos vidriosos se elevan con su cabeza mientras se deja caer sintiendo cómo se le vuelven a reacomodar las entrañas.

Esta vez es más sencillo.

— Ahh-aaahaaaahhh… — Gime Vera, cayendo sobre su hermano y buscándole la boca para besarlo. Pero Adrián gira la cabeza, buscando, y alarga la mano hasta buscar el móvil. Con la frente pegada a su cara, su hermana lo ve cogerlo y desbloquearlo, aunque no alcanza a decir nada, pues sigue abriéndose y sintiendo el rabo entrar cada vez más. Ni siquiera su peso completo puede hacer que semejante monstruo entre de golpe.— Joder, que… qué coño haces tío…
— Déjame grabar un poco… que no se te vea la cara.
— No, joder, buff — dice Vera, hundiéndos en el cuello de su hermano.
— Venga un poco… así… no te doy tanto el coñazo, y me pajeo luego viéndote.
— Que no, coño. Hostia niño, eres imbécil…

Pero Adrián ha empezado a moverse y empuja su capullo dentro de Vera, presionando de su culo para atraerla y abriéndola más, con esa presión ya familiar y brutal. Ella siente cómo su coño se abre del todo y un gemido la traiciona.

— Venga, un poco… — Insiste Adrián.
— Que… que no… que no coñoaaahhhh… — el latido de su hermano en su interior la interrumpe obligándola a gemir — has dicho…
— Un poco, sólo enfoco cómo te entra en el coño,... que no se ve que eres tú…
— Ahhh que… no… joderrrr… — Pero Vera está más concentrada en devorar con su coño la tranca de su hermano que en impedirle grabarla. Se eleva para sacarla un poco de sí y volver a clavársela. Adrián retrae su polla contra el colchón y pone la mano entre los dos, frenando la caída de su hermana contra él.
— Un poco sólo — y, diciendo esto, dirige el móvil entre ellos, con la grabación de vídeo ya encendida.
Vera mira la pantalla y ve hipnotizada la obscena imagen: su raja rosada abriéndose de manera casi antinatural alrededor del tronco oscuro y grueso brillante de jugos. Ese monstruo entre sus piernas. Su coño pulsa contra él, tragándolo, y trata de empujar con el culo para metérsela completa, pero Adrián la empuja con la mano mientras pulsa el botón de grabar.
— Venga, sólo esto. — Insiste.
— Ufff… coño vale, sí, dale… dale… gilipollas… niñato…
Vera mantiene sus ojos hacia abajo, hacia la pantalla. Adrián retira su mano, la lleva a su culo permite que su hermana siga clavándosela.
— Aaaummpfffff… joder… oaahh… — gime Vera.
— Así… así hermanita…
— ¡Coño, no me llames así! ¡coño!… Joder!... Ahahh…
— Uff.. Mira cómo le entra entera!… Que chocho de guarra tiene…
Pero Vera no puede evitar comenzar a moverse, adelante y atrás, con la polla completamente hincada, centrándose en las oleadas de placer y cerrando los ojos para tratar de ignorar que la está grabando e insultándola. Adrián acaba de llamarla “hermanita” en el vídeo, y ella ha respondido.
Está más abierta, es más sencillo que la primera vez.
— Eres… Dios… Eres… inm… imbécil…
— Buff… así hermanita… píde rabo…
— Que te… follen… ahh… ahh…
Y el coño de Vera sigue devorando el monstruo mientras Adrián graba.
La boca de Vera se abre y sus ojos se clavan en pantalla. Ve en ella sus tetas bamboleándose en primer plano, y detrás el trabuco de su hermano empalando su coño, exageradamente abierto.
Adrián da un empujón desde abajo para clavarla más. Vera gruñe y su cabeza se va hacia arriba con los ojos cerrados, balbuceando entre gemidos incontrolables y temblando como un flan, chorreando flujos sobre su hermano pequeño.
— Ahh.. ahaaaa!!!
Adrián gira el móvil hacia arriba para ver su cara sin que Vera se dé cuenta, capturando la cara de éxtasis tras sus tetas, y su mano va después a la derecha, para grabar el culo de su hermana moviéndose violentamente sobre él.
— ufff… diosss… — jura Vera, entre oleadas de placer, con su clítoris frotándose ya contra su hermano.
— Te… te gusta, eh?? Hermanita guarra…
— Co-ño!! Ah!!… call… callaahh…
Vera sigue protestando, y sigue también sin detener su cabalgada.
Adrián empuja de nuevo y mueve el culo, clavando más y más el rabo en su hermana, sintiendo el fondo de su coño ceder. Vera deja caer su frente sobre la de Adrián.
— Uff… toma… toma rabo… hermanita puta…
— ah… anooahh… — Vera recibe ahora el monstruo en el coño desde abajo y gime, tratando sin éxito de balbucear un “no”.
— Buff… Vera, tu coño es único… y te la tragas con la boca también… Dios… que culo tienes… — Adrián habla mientras la cámara se concentra en el culo de su hermana.
— Ahhmmm… mmf… calla… mmm… ahh…

Adrián quita la mano del culo de Vera y la lleva a sus tetas, amasándolas con rudeza, pellizcando los pezones endurecidos hasta hacerla arquearse.

— Me encantan tus tetas hermanita… las quiero lefar…
— jo.. joder.. imb… ahh…
Clava el monstruo más y más, embistiendo, y vera no puede hablar. Su hermano magrea sus tetas y ella se aplasta contra su mano, incapaz de pensar, mientras su coño vuelve a abrirse como un túnel para el vergón. Adrián aleja el móvil, pensando que puede hacer que se les vea a ambos, y Vera tiene los ojos cerrados mientras su coño late contra el pollón.
— ahh… Así, ya está casi entera… te follo entera Vera…
— ahha… ahh… calla…
— Te gusta eh? Te gusta guarrilla… Dímelo anda… dímelo…
— Vale… ahh… vale ya…
— Dímelo para que te siga follando anda, dímelo…
— Ufff.. que, que sí coño.. que me gusta hostia… ahh… joder, calla y fólla.. Fóllame…
— Ahh… así… dímelo…
— Que te calles, coño… y que me folles… joderr… fóllame más… fóllame más… ahh… dame… — Vera creyó sentir la polla de su hermano endurecerse más aún dentro de ella al escuchar sus palabras — fóllamefóllamefóllaaameeeee… ¡Que me rompas el coño hostia!! Daameeeahh…
— Ufff! Vera tía… ahh.. cómo mola… Que puta eres pidiendo… rabo…

Vera sintió el latido dilatándole las paredes del conejo y soltó un gemido profundo cuando un latigazo de placer le cruzó el pecho. Adrián empuja con todas sus fuerzas, levantándola casi del colchón, golpeando su útero como un ariete.

Ella siente cómo vuelve a hacerle sitio en las entrañas y cómo todo su interior presiona contra sus caderas. Su útero late y el placer aparece en partes de su cuerpo a las que no debería estar llegando.

— Ufff.. Me encanta, dímelo putita, pide polla y leche…
— Aahh… cabrón… dame… hijo de puta… dame polla…
— Cómo me pones coño… Tienes el mejor coño del mundo… eres mi putita…
Vera siente los empujones internos en el culo y las lumbares. Se le caen las babas y su lengua sale de su boca buscando la de su hermano. Chupa sus labios mientras él le estruja las tetas como un animal. Pero ella no siente el dolor. Cree que puede sentir cada vena y la forma del capullo de su hermano en su interior a punto de explotar.
— uffh… ah… folla… follame… ¡revienttaa.. mee!!… así… ahh…
Vera se desploma sobre Adrián, dejando que él se siga moviendo. La coge del cuello mientras ella se lleva las manos al culo para abrirse las nalgas y facilitar las embestidas.
— Ufff… así putita, te voy a follar entera… dímelo…
— Ahh.. ahh…

Con una mano, Adrián lleva el móvil hasta el culo de Vera, para que se vean el ojete y el coño abiertos, y como ella misma tira de sus nalgas con las manos. Con la otra, agarra el cuello de su hermana y la pega contra sí. Se mueve más y más rápido, perforándola.

— Dímelo, dímeloooo… que eres mi putita…
— ahh.. ummff… ahhsoy… soy tu… tu pu-titaa… tu putatuputatuputa…

PLAS! PLAS! Adrián golpea el coño con todas sus fuerzas, más y más rápido, y sus enormes cojones se elevan para golpear el culo de la chiquilla mientras esta empieza a correrse a chorros, balbuceando.

Adrián la abraza y la hace girar hasta tumbarla, acompañándola sin sacarle el rabo de dentro hasta ponerse sobre ella. Cuando empuja en ella desde arriba, la joven ve un destello de luz, como un relámpago atravesando sus ojos, y el orgasmo cae como una inundación sobre todo su cuerpo. PLAF; PLAF; PLAF… Los huevos de Adrián golpean el culo de su hermana mientras a Vera parecen abandonarle las fuerzas
— …tu pu.. taaaahh.. ahh.. soy.. tupuutaaa… tuco.. tucoño… tputatu.. tuputa…

Vera balbucea entre embestidas mientras Adrián sigue percutiendo como un animal. Suelta el móvil para agarrar el cuello y el pelo de su hermana, apoderándose de ellos para meterle la lengua en la boca, entrando hasta donde es capaz, hundiéndose en su cara para llegar al fondo de su boca, lanzando la lengua hasta follarle la boca con ella.

El coño de Vera suelta flujos a chorro, disparados a presión por las paredes de su coño repleto, y salpican la cama escurriéndose entre los cuerpos de los dos jóvenes. Cuando Adrián clava con saña su rabo para eyacular en el coño de su hermana, Vera lo siente, y comienza a perder el conocimiento.
 

k66

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1​




Vera piensa que su hermano pequeño, Adrián, es imbécil. Lo quiere un montón, pero está deseando irse a la universidad para perderlo de vista. Casi a diario consigue hacerla gruñir de rabia. Si no es por la mañana antes del instituto, es en el recreo, o cuando se fuma las clases, como ella, y va al parque a buscarla con los zopencos de sus dos colegas para babosear a las amigas de Vera. Por la tarde, en casa, dándole el coñazo con videojuegos o preguntándole impertinencias sólo para hacerla rabiar. Si eso no ha funcionado, hace lo imposible por hacerla quedar mal con sus padres y es un pelota.

Encima, esta noche vuelve a aparecer en su habitación, sólo con unos calzones y la cruz de plata al cuello.
Abre la puerta, sonríe, la cierra tras de sí y le pregunta si está despierta.

— Claro que estoy despierta, imbécil.

Él se sienta en su cama y le pregunta si puede contarle cómo va en el juego nuevo. Vera le dice que está cansada y va a dormir, pero él empieza a hablar con emoción y al final cede y escucha.

Adrián empieza a hacer aspavientos y se tumba junto a ella, boca arriba. Ella tiembla a su lado. Se da cuenta de que apenas lleva unas braguitas y la blusita de pijama.

Su hermano se emociona y se vuelve hacia ella, de costado. Mientras le cuenta que el juego tiene 22 años, y que ninguno de ellos dos estaba ni siquiera planeado cuando apareció, le pone la mano en la cadera, con los dedos llegando a su culo.

— Para idiota… — Dice, frunciendo el ceño y empujándole con la mano.

Pero él continúa, aguanta el empuje y lleva la mano a su culo. El juego tiene una historia realmente interesante de clanes y guerras, incluso cómics, y lo descubrió en los vídeos de un tal Sommer. Sube desde su culo a su cadera, entra por la blusa y viaja hacia sus pechos, por debajo de la blusita, que se desabotona un poco al paso de la mano de Adrián.

— Para coño — intenta cogerle la mano para separarla de ella, y la otra le empuja en el pecho.

Pero su hermano no le hace caso. Le aprieta el pecho y abre del todo la blusa, incorporándose levemente sobre la otra mano, y acerca la boca a su cuello, mientras sigue hablando, de cómo un jugador destruyó un imperio.

— Adrián, porfa, para…

Adrián le habla más bajito, cerca de la oreja, y baja la mano entre las piernas de Vera. Con un movimiento rápido, mete la mano bajo sus braguitas y con un dedo alcanza y acaricia su clítoris.

— Por favor, para…

Su hermano para, pero de hablar mientras agarra la braguita y tira de ella hacia abajo, intentando sacársela. Vera tira de ella hacia arriba e intenta parar su mano, pero no lo consigue, y él acaba sacándosela a tirones, hasta tirarla a los pies de la cama, mientras la mira a la cara, con los ojos muy abiertos.

Se pone sobre ella, abriéndole las piernas con las rodillas. Tira de su calzoncillo con una mano, rápidamente, y libera su polla, dura como una piedra.

Mientras se la saca por los pies, inclinándose hacia ella, Vera la ve, en la penumbra. Joder… No he visto ninguna igual, nunca, me va a hacer daño otra vez…

— Para, hazte una paja…

Su hermano no le hace caso. Se abalanza sobre su boca y la besa, mientras su rabo se apoya en la raja del coño de Vera y se restriega hasta pasar por su clítoris, presionándolo mientras va consiguiendo que Vera abra la boca y reciba el beso.

Vera siente el latigazo en su coño antes de cerrar los ojos y devolverle el morreo a su hermano. Él frota el tronco de su polla contra el coño de su hermana, y ella gime en su boca. Sigue moviéndose, adelante y atrás, y Vera mantiene una mano sobre el hombro de su hermano mientras él le aplasta el pecho contra las duras y redondas tetas. Slick, slick… El sonido de la humedad de Vera se escucha, y ella lleva el otro brazo hasta rodear el cuello de su hermano, como si medio cuerpo ya se hubiese abandonado. Le come la boca y siente el clítoris y toda su raja ceder ante el enorme grosor de la polla de Adrián; tiene la sensación de sentir incluso las enormes e hinchadas venas. Cómo puede tenerla tan gorda y tan caliente, se dice…

Él mueve el culo hacia atrás y apoya la punta en su entrada. Ella abre los ojos de nuevo y lleva la mano a la cadera de su hermano.

— No no, para, te la chupo, pero para…

Adrián no responde nada. La mira en silencio, y ve su boca abrirse en un “ah”, con sus ojos más abiertos aún, mientras él empuja la cabeza de su polla en el coño de su hermana, que se abre, húmedo.

— No… fff…

Entra más aún, sintiendo los labios cerrarse sobre su tronco mientras la inmensa cabeza, más grande aún que el enorme tronco, avanza. Ella nota el calor subir por su espalda y la presión de la enorme tranca abriéndola de nuevo.

— ¿Me la… me la chupas? ¿Me la chupas entera? ¿Sí? — dice Adrián, apoyando la frente y la nariz contra la de su hermana. Ella le tira un lametón a los labios.
— Sí… ahh… te la chupo, te la chupo…

Pero Adrián sigue empujando en su coño, apretado y ardiendo, y sin mucha prisa consigue meter la mitad de los 22 centímetros dentro de Vera.

— Ahhh… Imbécil… ahh.. — Protesta ella.

Adrián aprieta y la cabeza de su hermana se echa hacia atrás. Le agarra el cuello con los labios y succiona en el centro, mientras ella se lleva el puño a la boca para apagar sus gemidos. Su otra mano intenta apartar su cabeza, pero él sigue succionando, mientras empuja más su polla dentro de ella, hasta que la mano se suelta y cae a la cama.

— Es que… ahhh… sólo a ti… te cabe… te cabe entera, Vera… mm aahh… Toda entera, mira…

Y la clava hasta el fondo. Vera siente el orgasmo explotarle y el temblor recorrerla por dentro hasta salir por su boca en un gruñido ronco, hondo, nasal…

— Nggjjo… nggjjoo… — gruñe Vera, sintiendo cómo se reacomodan sus entrañas y su útero parece abrirse a la fuerza, aplastado, mientras los huevos de Adrián se presionan, húmedos, contra sus nalgas e incluso los puede sentir contra la entrada de su culo, porque sus piernas se abren solas.
— Y nadie… gruñe así… como mi hermanita…

Los ojos de Vera suben hacia arriba, su lengua sale, y su hermano escupe en ella. Al sentir las babas de su hermano, ella gime más y su lengua sale más aún.

Adrián empuja, y la saca de nuevo. La vuelve a meter de un golpe, y Vera siente que un latigazo le entra de nuevo, reimpulsando el orgasmo, que crece en vez de parar. Su corrida empieza a empapar su culo mientras él entra, y sale, y entra, cada vez más fuerte, y Vera no puede creer que todo eso esté entrándole cada vez.

Las piernas de ella se cruzan contra las lumbares de su hermano, y él empuja, haciendo chocar sus enormes huevos una y otra vez contra su culo, más expuesto, plas, plas…

Plaf, plaf, PLAFF….

El chorrazo de semen parece entrarle a Vera hasta la cabeza.

Esta mañana se lo dijo en el banco del parque a su amiga Nuria: “llevo cinco días sin pajearme”.

— No… no…

El calor la desborda y el orgasmo explota, haciendo sentir a Vera que va a perder el conocimiento. Como si tuviese dos cuerpos, uno dentro del otro, y el de dentro quisiera salir. Siente la convulsión apretar más aún el enorme rabo de su hermano, pulsando chorros de semen, y el culo de Vera se abre sólo, mientras tira lametones a la cara de su hermano, ni siquiera sabe dónde.





2​



Vera jadea, el aire le raspa la garganta y sigue lamiendo la cara de su hermano, mientras su polla late aún dentro de ella y el calor entre sus piernas va calmándose lentamente. Siente el semen de Adrián dentro, caliente, y un poco de esa enorme lefada se escurre hacia su culo.

— Joder, soy más.. imbécil.. que tú… — dice, entre jadeos, echando la cabeza hacia atrás y furiosa consigo misma por haberse corrido así.

La cama cruje levemente bajo el peso de Adrián mientras se la saca y se incorpora. Ella la mira, y le parece mentira que ese trabuco haya estado en su interior. Sigue duro, y se echa a su lado, en el lado exterior de la cama pegada a la pared. De costado, mirándola, su enorme polla cuelga sobre la cama, gorda y brillando a la leve luz de la farola que entra por la ventana.

Vera se incorpora sobre un brazo.

— Vete ya — susurra Vera, con la voz ronca, empujándolo un poco del pecho.
— Jo, todavía no. —responde él, con la voz grave que ponen los chicos de esa edad, casi recién cambiada. Le agarra la mano y la lleva directa a su rabo, forzándola a cerrar los dedos alrededor del tronco venoso, que pulsa bajo su piel.
— Que te vayas… tío.. — Ella intenta soltarse y él la coge de la muñeca. Al sentir el agarre, Vera vuelve a cerrar su propia mano sobre la polla de su hermano, y siente que el calor le sube por el brazo.
— He estado con dos tías más, ¿sabes? —dice Adrián, mirándola a los ojos.
— Mentiroso.
— Es verdad. Dos tías mayores. Se dejaron follar en cuanto me la vieron, pero no les cabía entera y les dolía. Pero a ti sí te entra…
—Cállate, gilipollas… buff Adrián, para — dice Vera, frunciendo el ceño, cerrando los ojos y dejando caer su cabeza de lado.
— Has dicho que me la chupabas — insiste él, apretándole la muñeca y haciéndola moverla arriba y abajo. Vera la mantiene agarrada, pajeándole.

Al darse cuenta de que está ayudándole cerrando la mano, intenta de nuevo tirar del brazo. Pero no abre la mano y sigue agarrándola, dejando que su hermano se pajee con su brazo.

— Te he dicho que era si no me follabas… —protesta Vera, con la voz temblando —, pero me has follado.. y te has corrido dentro, imbécil...

Su respiración se acelera, traicionándola. No quiere mirarlo, pero lo hace. Abre los ojos y se encuentra los ojos casi infantiles de Adrián en la penumbra. Tiene las cejas levantadas y una expresión de placer, como si ni siquiera escuchase lo que dice y sólo pensase en su hermana con la mano cerrada sobre su rabo. Y él moviéndola arriba y abajo sobre su tronco.

Adrián se acerca a besarla. Ella se lo devuelve con el ceño fruncido.

— Venga… ¿no sabes? Seguro que se la has chupado a tu novio — murmura.
— Raúl no es mi novio… Pero sí que se la chupo..
— Entonces chúpamela.
— Que me… Que me dejes Adrián, vete ya..

Adrián baja a su teta, la besa con fuerza y la chupa, hasta que ella suelta un gemido que no puede parar. El calor de su lengua rodeando el pezón y se le mete dentro. La polla late en su mano mientras su hermano usa su brazo para pajearse más rápido.

Adrián sube a su cuello y de nuevo a su boca, metiéndole la lengua. Ella aprieta los labios un segundo, pero cede y le devuelve el morreo. Adrián pierde en ese momento el ritmo de la paja, y ella continúa, empujando con su brazo. Adrián suelta la mano de Vera y pega la frente a la de su hermana, mientras ella se la sigue machacando, más fuerte.

— Venga… chúpamela… o te la meto por el culo.

Vera siente el pulso en las sienes, y abre la boca para hablar, pero no dice nada.

Adrián sube su cuerpo hacia el cabecero, y Vera se mantiene agarrada a su polla, de costado, mientras esta pasa por sus tetas.

— Con las tetas — dice, pajeándolo más fuerte. — Con las tetas si quieres…

La polla, gorda y dura, le palpita en la mano y sigue pajeándola, intenta llevarla contra su pezón, pero él sigue subiendo, llevando su polla hacia su cara, poco a poco. Ella no la suelta y lleva una mano a sus huevos justo cuando se empieza a acercar a la altura de su boca.

— Venga, inténtalo… —dice él, con una sonrisa torcida, empujando con la cadera hasta que la polla toca el cuello de Vera y siente la humedad y el olor a sus flujos mezclados.
— Buff.. — Resopla Vera, pegando su cara al colchón, como alejando su boca del capullo. Pero Adrián empuja con su mano la mano de su hermana sobre su polla, y vuelve a pegársela a la cara.

Las manos de Vera tiemblan y su coño late. Cierra los ojos un segundo, respira hondo, y él echa su cadera hacia atrás, empujando con la mano para llevarla a su boca. Vera se resiste y trata de pajearle más fuerte , pero ahora lo está haciendo con el enorme capullo delante de su boca.

Su lengua sale y roza la cabeza, caliente y resbaladiza. Un gemido se le escapa, y entonces se mete el capullo de su hermano en la boca. Es enorme y siente que la llena entera al entrar. El sabor de sus propios flujos y el semen de su hermano está ahí, dentro de su boca, pero lo siente en sus labios y humedeciéndole la cara también.

Glubb.. chup… glob…

Mama como una ternera y Adrián la coge de la cabeza, empezando a empujar levemente. Ella sigue chupando, pero le pone la mano en la cadera para intentar detenerle. Siente un latido en el coño.

Adrián empuja, y el grosor le llena la garganta hasta que tiene que echar la cabeza hacia atrás, toser y escupir, pero vuelve a mamar. Adrián gruñe, le agarra el pelo con una mano y empuja un poco más.

—Así, joder… así… Ya verás.. Seguro que.. ahh… que puedes.. —murmura él, con la voz entrecortada, moviendo las caderas.

Vera traga, siente arcadas, y la polla le presiona la lengua, latiendo más de lo que se imaginaba. Quiere parar, pero no puede. Él gruñe, y la saca de repente. Vera no entiende qué hace, se incorpora sobre sus rodillas y se gira, tumbándose de costado, pero del revés.

Vera, babeando, ni siquiera se mueve, sólo ve cómo Adrián vuelve a llevarle la polla a la boca, pero del revés, y la empuja contra sus labios con la mano. Apenas le da tiempo a pensar o cogerla cuando ve delante de sus ojos los enormes huevos húmedos de su hermano moverse y siente la polla invadirla hasta la campanilla. Suelta un grito ahogado. Su hermano abre las piernas, y ella agarra sus pelotas con la mano.

— GOGGGGG!!! — Se queja vera, sintiendo que la cabeza está entrando en su esófago.
— Ahhh… Trágatela.. trágatela entera… Si te la tragas… — Adrián empieza a moverse, sacándola y metiéndola — Si te la traga… te follo… te follo más..

Él le chupa los muslos mientras empuja y empuja la pija en su boca, mientras lleva una mano a su cabeza para que trague más.

Vera se descontrola. Traga desesperada, slick, slick… y se escucha ese chasquido, más que el sonido del gorgojeo.

Vera repite las palabras en su mente.

“Te follo más… Te follo más… Te follo más…”

La polla, monstruosa, entra más y más, sin dejarla respirar. Adrián la saca para que coja aire, pero por poco. Vuelve a clavarla, más fuerte y lento, tratando de entrar más y más y atrayéndola con la mano en la cabeza. La saliva chorrea por la cara de Vera hasta el colchón y la siente en su oreja. Los huevos ahora golpean sus ojos y siente también la humedad en ellos. Cierra los ojos y se concentra en abrir todo lo posible.

“Te follo más… Te follo más… Te follo más…”








3​




Vera está de costado tragando carne hasta el esófago mientras su hermano le lame los muslos y empieza a follarle con cuatro dedos el coño que acaba de llenar de semen con su polla descomunal.

— Ahhh… Trágatela.. trágatela entera… Si te la tragas… — Adrián se mueve en su boca, sacándola y metiéndola, mientras agarra la cabeza de su hermana mayor con toda la mano, empujándola para que engulla más y más — Si te la tragas… te follo… te follo más..

Vera está furiosa consigo misma, por haberle dejado follarla, por estar en 69 de costado haciendo lo imposible por tragar ese monstruo de vergaza que tiene su hermano. Pero sobre todo se está odiando por cómo se repiten en su cabeza las palabras de Adrián, una y otra vez, mientras él bombea el montón de carne caliente en su boca. Las palabras parecen hacerla babear, abrirle la garganta y pulsar su coño.

Te follo más… Te follo más… Te follo más…

Y sus sonidos húmedos de su garganta follada parecen acompasarse a esa frase mientras su hermano embiste y embiste, con lentitud pero decisión.

— GjloggG, GLoGG, glAAOgg…

Hace lo imposible por respirar cuando la libera, y hace aún más lo imposible por abrirse y dejar pasar el rabazo a su interior. Siente la presión en el pecho, la cabeza hinchada, las babas y las lágrimas haciendo un charco en la cama, mojándole la cara, la oreja y el pelo, mientras Adrián bombea y bombea, y ella siente que suena vergonzosamente como un charco.

Te follo más… se repite en su cabeza. ¡No quiero que me folles! Se intenta contestar.

Parece que se lo diga a sí misma con una vocecilla tenue y apagada. Le habla a su coño y a su boca, pero estos no la escuchan. Sólo escuchan el eco de las palabras de su hermano pequeño, el imbécil. Si te la tragas entera, te follo más… si tragas te follo…

Adrián saca el rabo lo suficiente para que Vera respire. Presiona el ojete de su hermana, empapado de flujos, con un dedo, y mete tres en su coño. Ella abre sus piernas más y, mientras coge aire y escupe, mueve inconscientemente su culo contra la mano, haciendo que la primera falange de ese dedo índice se hinque en su culo.

Adrián presiona con el pulgar contra su pubis. La tiene agarrada por los dos agujeros, y empieza a meterlos más al mismo tiempo que vuelve a empujar la pijaza en su boca.

Vera hace un sonido ronco cuando la polla entra arramblándola, boca, campanilla, esófago, tráquea, más fácil que antes, al mismo tiempo que su coño y su culo reciben la invasión de los dedos. Ni siquiera está pensando ahora. Vera sólo empuja, como queriendo contraerse sobre sí misma: la boca tragando lo imposible por arriba, el coño y el culo hincándose los dedos de Adrián más de lo que él mismo empuja.

— nNggjjjGGGGjjj!!
— Ahh.. así.. así…

Y Vera siente el muslo de su hermano tocar su frente, el cuerpo de él inclinarse unos grados más para hincarla del todo.

— Ya.. casi la tienes… casi…

Vera siente en el pecho la presión de la enorme tranca enterrándose en ella, y los huevos de su hermano llegan a su nariz y a sus ojos. Las pelotas se aplastan contra ella y su culo pulsa, contra el dedo índice de su hermano, casi introducido, mientras su coño se cierra contra los otros tres dedos.

— Aaahhh — gime él, temblando al sentir toda su polla enterrada en el tubo caliente que es su hermana.
— PFFFUAA!!! — Grita y escupe ella cuando Adrián se retira en un recorrido por su interior que parece interminable. Vera no imaginaba que pudiera tragársela.

La mira, con la respiración entrecortada, y siente su coño pulsando, su interior relleno de leche palpitando y contrayéndose, amenazando con el orgasmo. Agarra la polla de su hermano con la mano izquierda y la pajea con fuerza, lamiendo su capullo. La mano derecha de Vera se abre camino entre los dos cuerpos y va hacia sus cojones. Los mira mientras los agarra, cerrando el puño sobre ellos y pajeando poseída.

Adrián saca el índice de su culo y los tres dedos de su coño. Mete el pulgar en su coño y vuelve a presionar con el índice, follándola por el culo. Los otros tres dedos la agarran de las nalgas, y hunde ahora los dedos al máximo, empezando a sacar, y meter, y sacar...

— Ahh.. pfffllff… cabrón.. — gime Vera contra el capullo de su hermano, mientras lo pajea — No soy un… aahh buff.. sí.. — flap flap flap… slurp! — No soy un pack… De ahhhh… De latas de cc-cervezaaahhh.. cabrón…
Adrián se muerde la lengua mientras mete y saca los dedos del culo y el coño de su hermana al mismo tiempo, torpe pero enérgicamente. Palmea con torpeza la cabeza de ella, empujándola de nuevo a tragar.
— Ahhh.. — gime el chaval, empujando de nuevo con las caderas.

Vera traga, con los huevos agarrados, y su mano abarcando el tronco. Sigue tragando, y su mano tiene que apartarse pronto. Acomoda la cabeza mientras el capullo de Adrián pasa de su esófago de nuevo hasta su tráquea y las babas caen a chorro por su cara. Esta vez siente cómo llega hasta el fondo presionando su pecho, y tiene que volver a acomodar la cabeza, empujándose el torso con el codo, para no soltar sus huevos. Los echa hacia atrás. Quiere ver la polla que falta por tragar.

Pero su barbilla topa con el pubis de su hermano. GGGggggAAGGGG…

— Mm… sí, entera, así… — dice Adrián, cerrando los ojos y empujando más aún, moviendo la cabeza de Vera.
Ella, con toda la polla dentro, angula la cabeza hacia los huevos de su hermano, estirándolos hacia atrás en su puño, hundiendo la nariz en ellos, y siente cómo su barbilla se separa y la verga entra, completa, en su interior.
— Mmmhhh… — gruñe él, abriendo los dedos sobre la cabeza de Vera.

Y empieza a moverse. Vera tiene la nariz enterrada en los cojones de Adrián, el codo tras su muslo ahora, estirando los huevos para que le permitan algo de aire. Casi se levanta sobre él, que estira más la pierna izquierda hacia atrás para dejarle sitio. Adrián empuja más, aunque toda su polla está enterrada en su hermana. Pero empuja. Empuja su cabeza contra ella, empuja su polla dentro, bombeando. Mueve su cadera a empujones que se transmiten a todo el torso de Vera.

La tengo entera, entera, me va a follar más… Piensa ella.

Entonces mueve su coño y su cuño contra los dedos hincados de su hermano. Empuja con sus caderas contra ellos con fiereza, cada vez más rápido, hasta que ambos están empujando contra el otro, moviendo las caderas. Adrián follándose la garganta de Vera. Vera la mano de Adrián.

Chuicc, chuicc, ggg…

Los cuerpos están tan juntos que no suena ningún golpe, sólo los ruidos húmedos de la carne joven y empapada presionándose, cediendo en elasticidad a cada empujón, pero sin llegar a separarse.

Vera siente el impulso desde su interior como si explotase al mismo tiempo el orgasmo también en su culo. Un torrente explosivo que llega hasta su cabeza empalada. Y su eyaculación se mezcla con el squirt en una corrida salvaje que salpica la mano y la cara de Adrián.

Vera abre los ojos de par en par cuando, mientras se corre, siente un pulso subir desde la base de la polla de su hermano, en su nariz, y recorrerla por dentro. Entonces, la leche empieza a bajar y siente el calor bajando.

Te follo más… Te follo más…









4​





Vera, con toda la monstruosa polla dentro, angula la cabeza hacia los huevos de su hermano, estirándolos hacia atrás con su mano, hundiendo la nariz en ellos. Y entonces siente cómo su barbilla se separa y la verga entra, completa encajada en su interior.

— Mmmhhh… — gruñe Adrián, abriendo los dedos sobre la cabeza de su hermana.

Y empieza a moverse. Vera tiene la nariz enterrada en los cojones de Adrián, el codo tras su muslo ahora, estirando los huevos para poder coger algo de aire. Casi se levanta sobre él, que estira más la pierna izquierda hacia atrás para dejarle sitio. Adrián empuja más, aunque su enorme rabo está completamente enterrado en su hermana. Pero empuja. Empuja su cabeza contra ella, empuja su polla dentro, bombeando. Mueve su cadera a empujones que se transmiten a todo el torso de Vera.

“La tengo dentro entera, entera, me va a follar más”… Piensa ella.

Entonces mueve su coño contra los dedos de su hermano, hincados en él. Empuja con sus caderas contra ellos, cada vez más rápido. Adrián se folla la garganta de Vera, y Vera la mano de Adrián, chuiccgg, chuiccgg, ggg…

— La tienes… ahhatomaahh… toma… — dice Adrián

Los cuerpos están tan juntos que no suena ningún golpe, sólo los ruidos húmedos de la carne empapada presionándose, cediendo por elasticidad a cada empujón, pero sin llegar a separarse.

Vera siente un impulso explosivo desde lo más profundo, como si su orgasmo detonara simultáneamente en su coño y su culo, un torrente que asciende hasta su cabeza empalada. Su eyaculación se funde con el squirt en una corrida salvaje, salpicando la mano y la cara de Adrián, mientras él gruñe.

— Entera… aahahhh… Toma puta… toma lechee… — gruñe su hermano.

Vera abre los ojos de par en par cuando, junto a su orgasmo, siente un pulso subiendo desde la base de la polla, latiendo su nariz y explotando en su interior cuando la leche empieza a bajar caliente hacia su estómago.

Apenas puede mantenerse con los ojos abiertos, y la claridad por estar acostumbrada a la oscuridad empieza a perderse entre estrellitas y una neblina por falta de aire. El inmenso cipote late en su interior, corriéndose, y ella sólo puede repetir en su cabeza las palabras de su hermano: “Te follo más… Te follo más…” mientras su coño sigue latiendo y su orgasmo continúa, latiendo tras cada pulsión del montón de carne enterrada hasta su tráquea.
Raass!! El rabo de Adrián sale de ella, arramblando de nuevo hacia fuera, y Vera respira aún a medio mareo, dándose cuenta de que estaba por desmayarse. A pesar de ello, no ha soltado los huevos de su hermano.

— Acg… cof! Aah… — Vera coge aire desesperada.
— Buff… Joder… Te la has tragado entera tía… Eres la hostia.
— pff… Además de gilipollas eres un animal… Casi me ahogas, imbécil!
Adrián agarra a Vera de la cara interior del muslo mientras sonríe, y Vera siente cómo sus muslos se alejan de ella. Sin soltar sus huevos, siente cómo la polla de su hermano amenaza con bajar de dureza. Abre la boca de nuevo y engulle el capullo, enroscándole la lengua una y otra vez, comenzando a succionar con fuerza.
— Aahh… Buff que cachonda vas… No hace falta, te dejo ya en… en paz…
— ¡Te callas, imbécil! — responde Vera, soltando por un momento su presa. — Gjjgog gog… gloggglog… slurp…
La joven sigue chupando y chupando. Se esmera. chupa sus huevos y le pajea. Adrián hace de nuevo amago de retirarse, pero ella lo impide.
— Ahh… Quieto coño… Goagg!! glog!...
— Que ya… Que ya me he corrido… joder tía… ahh… — Adrián disfruta de su victoria acariciando la cabeza de su hermana — guau… que perraca estás…
Vera chupa y chupa concentrada en el capullo, llevándolo a su garganta para golpearlo y devolviéndolo a la lengua enroscada, con el calor residual de la leche en su garganta y pensando “No te vas a ir así, imbécil”. Succiona con urgencia y aprieta hasta hacer que Adrián empiece a retorcerse de nuevo.
— Buff… Vera, es increíble que te la hayas tragado. Ya por el coño… ya por ahí no le entra a nadie… Nunca me la habían seguido chupando así… Uff… Mama, coño… Mama, puta…
— Pffua!! No me llames.. jjputa, subnormal… — Vera protesta, pero su voz sale ronca, entrecortada, y se lanza de inmediato a tragar más y más profundo. — Glglogg… glogg…
— Jeje, buff… vale vale, es que… se me pone más gorda así... cuando te pones guarrona…
Vera mama, poseída, y empieza a gemir más grave alrededor de la polla de su hermano. Siente cómo la barra de carne se endurece y palpita de nuevo, pensando “sí, así, cabrón, así…” con la saliva escurriéndose de nuevo por su barbilla.
— Ufff… ¿Te gusta, eh? Te gusta chupármela… Traga zorra, tragaaahhh… ahhh… — Adrián vuelve a coger a su hermana de la cabeza y empuja con rapidez en su garganta, abriéndose paso — Traagaaa…
— Glogb! GLOGLOGLGOOGG… — Y Vera se abandona sintiendo la dureza crecer.— Puutaaa…

Vera no contesta, sigue poseída tragando y sintiendo cómo el rabo de su hermano invade su garganta, de nuevo en pie de guerra, tieso como una barra de hierro. “Que diga lo que le dé la gana, se está poniendo a tope otra vez”. Entonces, Vera se echa hacia atrás, sacando la polla de su boca, aunque su mano aún está agarrada al tronco.

— Pfuaaj!! Ahh… Hijo de puta… Imbécil…
— Buff… Jeje… Me mola más si me insultas también…
Vera se incorpora, se encarama sobre Adrián y coloca la enorme polla de su hermano a la entrada de su coño. Se deshace al volver a sentir ese capullazo en su raja, y los ojos vidriosos se elevan con su cabeza mientras se deja caer sintiendo cómo se le vuelven a reacomodar las entrañas.

Esta vez es más sencillo.

— Ahh-aaahaaaahhh… — Gime Vera, cayendo sobre su hermano y buscándole la boca para besarlo. Pero Adrián gira la cabeza, buscando, y alarga la mano hasta buscar el móvil. Con la frente pegada a su cara, su hermana lo ve cogerlo y desbloquearlo, aunque no alcanza a decir nada, pues sigue abriéndose y sintiendo el rabo entrar cada vez más. Ni siquiera su peso completo puede hacer que semejante monstruo entre de golpe.— Joder, que… qué coño haces tío…
— Déjame grabar un poco… que no se te vea la cara.
— No, joder, buff — dice Vera, hundiéndos en el cuello de su hermano.
— Venga un poco… así… no te doy tanto el coñazo, y me pajeo luego viéndote.
— Que no, coño. Hostia niño, eres imbécil…

Pero Adrián ha empezado a moverse y empuja su capullo dentro de Vera, presionando de su culo para atraerla y abriéndola más, con esa presión ya familiar y brutal. Ella siente cómo su coño se abre del todo y un gemido la traiciona.

— Venga, un poco… — Insiste Adrián.
— Que… que no… que no coñoaaahhhh… — el latido de su hermano en su interior la interrumpe obligándola a gemir — has dicho…
— Un poco, sólo enfoco cómo te entra en el coño,... que no se ve que eres tú…
— Ahhh que… no… joderrrr… — Pero Vera está más concentrada en devorar con su coño la tranca de su hermano que en impedirle grabarla. Se eleva para sacarla un poco de sí y volver a clavársela. Adrián retrae su polla contra el colchón y pone la mano entre los dos, frenando la caída de su hermana contra él.
— Un poco sólo — y, diciendo esto, dirige el móvil entre ellos, con la grabación de vídeo ya encendida.
Vera mira la pantalla y ve hipnotizada la obscena imagen: su raja rosada abriéndose de manera casi antinatural alrededor del tronco oscuro y grueso brillante de jugos. Ese monstruo entre sus piernas. Su coño pulsa contra él, tragándolo, y trata de empujar con el culo para metérsela completa, pero Adrián la empuja con la mano mientras pulsa el botón de grabar.
— Venga, sólo esto. — Insiste.
— Ufff… coño vale, sí, dale… dale… gilipollas… niñato…
Vera mantiene sus ojos hacia abajo, hacia la pantalla. Adrián retira su mano, la lleva a su culo permite que su hermana siga clavándosela.
— Aaaummpfffff… joder… oaahh… — gime Vera.
— Así… así hermanita…
— ¡Coño, no me llames así! ¡coño!… Joder!... Ahahh…
— Uff.. Mira cómo le entra entera!… Que chocho de guarra tiene…
Pero Vera no puede evitar comenzar a moverse, adelante y atrás, con la polla completamente hincada, centrándose en las oleadas de placer y cerrando los ojos para tratar de ignorar que la está grabando e insultándola. Adrián acaba de llamarla “hermanita” en el vídeo, y ella ha respondido.
Está más abierta, es más sencillo que la primera vez.
— Eres… Dios… Eres… inm… imbécil…
— Buff… así hermanita… píde rabo…
— Que te… follen… ahh… ahh…
Y el coño de Vera sigue devorando el monstruo mientras Adrián graba.
La boca de Vera se abre y sus ojos se clavan en pantalla. Ve en ella sus tetas bamboleándose en primer plano, y detrás el trabuco de su hermano empalando su coño, exageradamente abierto.
Adrián da un empujón desde abajo para clavarla más. Vera gruñe y su cabeza se va hacia arriba con los ojos cerrados, balbuceando entre gemidos incontrolables y temblando como un flan, chorreando flujos sobre su hermano pequeño.
— Ahh.. ahaaaa!!!
Adrián gira el móvil hacia arriba para ver su cara sin que Vera se dé cuenta, capturando la cara de éxtasis tras sus tetas, y su mano va después a la derecha, para grabar el culo de su hermana moviéndose violentamente sobre él.
— ufff… diosss… — jura Vera, entre oleadas de placer, con su clítoris frotándose ya contra su hermano.
— Te… te gusta, eh?? Hermanita guarra…
— Co-ño!! Ah!!… call… callaahh…
Vera sigue protestando, y sigue también sin detener su cabalgada.
Adrián empuja de nuevo y mueve el culo, clavando más y más el rabo en su hermana, sintiendo el fondo de su coño ceder. Vera deja caer su frente sobre la de Adrián.
— Uff… toma… toma rabo… hermanita puta…
— ah… anooahh… — Vera recibe ahora el monstruo en el coño desde abajo y gime, tratando sin éxito de balbucear un “no”.
— Buff… Vera, tu coño es único… y te la tragas con la boca también… Dios… que culo tienes… — Adrián habla mientras la cámara se concentra en el culo de su hermana.
— Ahhmmm… mmf… calla… mmm… ahh…

Adrián quita la mano del culo de Vera y la lleva a sus tetas, amasándolas con rudeza, pellizcando los pezones endurecidos hasta hacerla arquearse.

— Me encantan tus tetas hermanita… las quiero lefar…
— jo.. joder.. imb… ahh…
Clava el monstruo más y más, embistiendo, y vera no puede hablar. Su hermano magrea sus tetas y ella se aplasta contra su mano, incapaz de pensar, mientras su coño vuelve a abrirse como un túnel para el vergón. Adrián aleja el móvil, pensando que puede hacer que se les vea a ambos, y Vera tiene los ojos cerrados mientras su coño late contra el pollón.
— ahh… Así, ya está casi entera… te follo entera Vera…
— ahha… ahh… calla…
— Te gusta eh? Te gusta guarrilla… Dímelo anda… dímelo…
— Vale… ahh… vale ya…
— Dímelo para que te siga follando anda, dímelo…
— Ufff.. que, que sí coño.. que me gusta hostia… ahh… joder, calla y fólla.. Fóllame…
— Ahh… así… dímelo…
— Que te calles, coño… y que me folles… joderr… fóllame más… fóllame más… ahh… dame… — Vera creyó sentir la polla de su hermano endurecerse más aún dentro de ella al escuchar sus palabras — fóllamefóllamefóllaaameeeee… ¡Que me rompas el coño hostia!! Daameeeahh…
— Ufff! Vera tía… ahh.. cómo mola… Que puta eres pidiendo… rabo…

Vera sintió el latido dilatándole las paredes del conejo y soltó un gemido profundo cuando un latigazo de placer le cruzó el pecho. Adrián empuja con todas sus fuerzas, levantándola casi del colchón, golpeando su útero como un ariete.

Ella siente cómo vuelve a hacerle sitio en las entrañas y cómo todo su interior presiona contra sus caderas. Su útero late y el placer aparece en partes de su cuerpo a las que no debería estar llegando.

— Ufff.. Me encanta, dímelo putita, pide polla y leche…
— Aahh… cabrón… dame… hijo de puta… dame polla…
— Cómo me pones coño… Tienes el mejor coño del mundo… eres mi putita…
Vera siente los empujones internos en el culo y las lumbares. Se le caen las babas y su lengua sale de su boca buscando la de su hermano. Chupa sus labios mientras él le estruja las tetas como un animal. Pero ella no siente el dolor. Cree que puede sentir cada vena y la forma del capullo de su hermano en su interior a punto de explotar.
— uffh… ah… folla… follame… ¡revienttaa.. mee!!… así… ahh…
Vera se desploma sobre Adrián, dejando que él se siga moviendo. La coge del cuello mientras ella se lleva las manos al culo para abrirse las nalgas y facilitar las embestidas.
— Ufff… así putita, te voy a follar entera… dímelo…
— Ahh.. ahh…

Con una mano, Adrián lleva el móvil hasta el culo de Vera, para que se vean el ojete y el coño abiertos, y como ella misma tira de sus nalgas con las manos. Con la otra, agarra el cuello de su hermana y la pega contra sí. Se mueve más y más rápido, perforándola.

— Dímelo, dímeloooo… que eres mi putita…
— ahh.. ummff… ahhsoy… soy tu… tu pu-titaa… tu putatuputatuputa…

PLAS! PLAS! Adrián golpea el coño con todas sus fuerzas, más y más rápido, y sus enormes cojones se elevan para golpear el culo de la chiquilla mientras esta empieza a correrse a chorros, balbuceando.

Adrián la abraza y la hace girar hasta tumbarla, acompañándola sin sacarle el rabo de dentro hasta ponerse sobre ella. Cuando empuja en ella desde arriba, la joven ve un destello de luz, como un relámpago atravesando sus ojos, y el orgasmo cae como una inundación sobre todo su cuerpo. PLAF; PLAF; PLAF… Los huevos de Adrián golpean el culo de su hermana mientras a Vera parecen abandonarle las fuerzas
— …tu pu.. taaaahh.. ahh.. soy.. tupuutaaa… tuco.. tucoño… tputatu.. tuputa…

Vera balbucea entre embestidas mientras Adrián sigue percutiendo como un animal. Suelta el móvil para agarrar el cuello y el pelo de su hermana, apoderándose de ellos para meterle la lengua en la boca, entrando hasta donde es capaz, hundiéndose en su cara para llegar al fondo de su boca, lanzando la lengua hasta follarle la boca con ella.

El coño de Vera suelta flujos a chorro, disparados a presión por las paredes de su coño repleto, y salpican la cama escurriéndose entre los cuerpos de los dos jóvenes. Cuando Adrián clava con saña su rabo para eyacular en el coño de su hermana, Vera lo siente, y comienza a perder el conocimiento.
Impresionante relato
 
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