Vivían solos desde que su padre los abandonó cuando él tenía 10 años. Ahora Pedro tiene 22 años y su madre 45. Morena, bajita, algo regordeta, pero muy simpática. Trabajaba para mantenerlos a los dos e insistió en que Pedro estudiara una carrera. Le dijo que quería que su hijo fuese más que ella.
Desde hacía unos meses, Julia, la madre, se había aficionado a internet. Se pasaba el día mandando y recibiendo emails a sus amigas.
Una noche, para la cena, Pedro vio con asombro como su madre tomaba solo una ensalada de col con coliflor. La cocina apestaba a coliflor cocida.
-¿Sólo cenas eso, mami?
-Sí.
-¿Y eso?
-Matilde me mandó un correo en donde decían que la col y la coliflor son muy buenas para la piel
-¿Queeeeeeeee?
-Sí, sí. Según un estudio de la universidad de Helsinki.
-Pero mamá. Que todo eso no son más que tonterías.
-Sí, claro. Ahora resulta que tú vas a saber más que los científicos que hicieron el estudio.
Pedro se calló. Total, no era más que col y coliflor. Daño no le iba a hacer. Como máximo, le daría una cuantas flatulencias, de esas calentitas, pensó, y se rio.
-¿De qué te ríes, mozalbete?
-Jajaja. De nada mami. Pero mantente alejada de mí mañana.
-¿Por?
-Para que no me atufes.
Julia miró el trozo de coliflor que estaba a punto de meterse en la boca y comprendió.
-Tonto. Tú también deberías comer un poco. Es muy sano.
-Ya, pero paso.
+++++
Un par de semanas después, Pedro se quedó mirando como su madre se preparaba un batido con tunos indios.
-Me mandaron un correo en donde decían que el tuno indio tiene grandes propiedades antioxidantes y es bueno para el colesterol.
Pedro puso los ojos en blanco.
+++++
Durante las siguientes semanas, Pedro se sorprendió una y otra vez con las ocurrencias de su madre. Una tarde la encontró en el salón con la cara llena de pepino cortado en rodajas. La universidad de Colorado decía que limpiaba los poros.
Otro día le fue a dar un beso al llegar de la facultad y el pestazo a ajo lo echó para atrás. Su madre le dijo que un estudio revelaba que el ajo era el anti cancerígeno más potente de la naturaleza.
Las cosas más peregrinas que le mandaban sus amigas se las creía a pies juntillas. Peelings de azúcar, mascarillas de té y miel. Probaba las cosas unos días hasta que recibía un nuevo correo y pasaba al siguiente remedio milagroso.
-Pero mamá, por dios. ¿Cómo puedes creerte todas esas cosas?
-Pues me van muy bien.
-Seguro que la mayoría, si no todas, son mentiras. Ocurrencias de alguna mente calenturienta.
-Tú que sabrás
Pedro decidió no insistir. Vigilaría que no hiciese ninguna locura. Su madre era tan crédula, que si un estudio de la Universidad de Chiquitistan decía que lavarse los dientes con un poco de lejía combatía las caries, la muy inocente lo haría.
+++++
Una tarde Pedro estaba en su habitación, mirando un poco de porno para relajarse de los estudios. En su pantalla, una linda morenita chupaba una inmensa polla, hasta que el tipo se corría abundantemente en su risueña cara. Después, la chica, sin dejar de sonreír, se esparcía el semen por la cara.
En ese momento, Pedro recordó las boberías que se decían. Los bulos que circulaban por ahí. Recordó la credulidad de su madre y decidió gastarle una broma.
Buscó en internet el escudo de una prestigiosa universidad americana. Preparó un escrito, tratando de que le saliera lo mejor posible, y se lo mandó a su madre con un correo que ella no conocía.
-Jajajaja, mami. A ver piensas de este estudio.
Un rato más tarde, su madre llegó del trabajo. Pedro la saludó.
-Hola mami. ¿Qué tal el trabajo?
-Uf, vengo agotadita. Me voy a dar una buena ducha y preparo la cena. Después miraré mi correo y me iré a la camita.
-Vale. Si quieres, mientras te duchas, voy preparando algo de la cena.
-Eres un sol. Si quieres, vete pelando unas patatas.
-Oído cocina.
Mientras pelaba las patatas, Pedro no pudo evitar reírse imaginando la cara de su madre cuando leyese el correo.
Cenaron y después ella, como le había dicho, le dio las buenas noches y se fue a su habitación. Pedro se fue al salón. Aprovecharía que no estaba su madre para buscar una película de marcianos. O de miedo.
Julia se sentó frente su ordenador. Lo encendió y se fue a leer su correo. Empezó por el primero. Un pps de una de sus amigas con chistes sobre suegras. Se rio, recordando a la bruja de su suegra. Una par de correos más de sus amigas, con fotos de lindos paisajes, algunas recetas.
Mucho spam. Ya los reconocía y los borraba sin abrir, sobre todo si no conocía a quien se los mandaba. Pulsó para borrar uno de alguien desconocido. El asunto decía.
"Nuevo estudio de la Universidad de Houston, Texas".
Le picó la curiosidad. Y lo abrió.
"Houston, Texas. 10 de julio de 2012.
Científicos de la Universidad de Houston han publicado en la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine un estudio sobre los beneficios para la salud del semen humano.
Según el estudio, el semen humano tiene muchas propiedades, que hasta ahora eran sólo hipótesis. Han demostrado, estudiando a más de 100 voluntarios, que posee ingredientes muy beneficiosos para la piel.
Para el estudio usaron varios grupos de control. A unos se les facilitaba un placebo y a otros semen real. Demostraron que aquellos que regularmente esparcían sobre su rostro semen humano conseguían a las pocas semanas una piel más fina, más uniforme y sin manchas. Así mismo, disminuían las arrugas y aumentaba la tersura general de la piel.
El mismo estudio indica, así mismo, que el semen ingerido también tiene beneficios para la salud. Se han contrastado mejoras generales del organismo, disminución del apetito y mejora en el estado del bienestar.
Parece ser que los beneficios de ingerir semen son más pronunciados en las mujeres que en los hombres. Se especula con posibles causas genéticas para esta discrepancia entre los sexos. El sexo femenino está más preparado para asimilar las proteínas del semen que el sexo masculino.
El estudio termina indicando que las propiedades beneficiosas del semen disminuyen rápidamente con el tiempo, siendo mucho mayores recién eyaculado. Diez minutos después de producirse la eyaculación, parece ser que los beneficios desaparecen"
-Joder- dijo Julia cuando terminó de leer el correo.
Cualquier otra persona se habría dado cuenta de la sarta de tonterías que contaba, pero Julia lo volvió a leer.
-Joder - repitió.
Se lo había creído a pies juntillas.
+++++
Al día siguiente, durante el desayuno, Pedro quiso saber si ella había leído el correo.
-¿Que tal mami? ¿Descansaste?
-Ummm, sí. He dormido como un lirón.
Pedro le iba a preguntar si había recibido más correítos con remedios milagrosos, pero se dio cuenta de que si lo hacía a lo mejor ella sospecharía. Así que no le dijo nada. Si lo había leído, la broma ya estaba hecha. Y si no, pues tampoco pasaba nada.
Ella no dijo nada. No insinuó nada. Quizás, se dijo Pedro, se había pasado con el correo y ni siquiera la crédula de su madre se lo había creído.
Se olvidó del asunto.
Hasta que tres días después, su madre le preguntó, a bocajarro, de sopetón, sin avisar.
-Oye...Pedro... ¿Tú te masturbas mucho?
-¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeee?
-Que si te masturbas mucho.
-Coño, mamá. ¿Qué pregunta es esa?
-Es... sólo por saberlo.
Pedro estaba asombrado. Aunque la relación con su madre siempre había sido muy abierta, aquella pregunta lo dejó ojiplático.
-Pues...no sé. Lo normal, creo.
Notó que las mejillas de su madre se ponían rojas.
-Y... ¿Qué haces...después?
-¿Cómo que después?
-Me refiero...esto....uf.... a qué haces...ya sabes, con... el semen.
Pedro comprendió de repente. Su broma. Su madre la había leído. Y se la había creído. Pero no podía ser. Si no eran más que burradas.
-Mamá, joder...
-¿Lo tiras?
-Pues claro que lo tiro. ¿Qué quieres? ¿Qué lo saque de paseo? Lo limpio con papel y al baño.
Las mejilla se su madre se encendieron más. Julia se moría de vergüenza. Miró al suelo.
-¿Me lo darías?
-¿Pero qué dices? ¿Te has vuelto loca?
-No... Es...es...por un estudio...dice que...
-¿Qué estudio? - Preguntó, sabiendo la respuesta
-Uno que leí.
Pedro le iba a decir la verdad. Que el estudio era falso. Que todo había sido una broma que él le hizo. Pero notó como la polla se le estaba poniendo dura. ¿Hasta dónde llegaría ella?
-¿Hablas en serio, mamá? ¿Quieres que te de mi semen?
-Sí. Lo vas a tirar en el retrete, ¿No? ¿Qué más te da?
-Joder, es que lo que me pides es muy raro.
-Lo sé, lo sé. Llevo días pensando en como pedírtelo. Eres el único al que puedo pedírselo. Sé que no le vas a contar a nadie esto. Debe quedar entre nosotros. Me moriría si alguien llegara a saberlo.
Desde que su padre los abandonó su madre no había vuelto a salir con hombres. Así que él era el más cercano.
-¿Lo harás, Pedro? Por favor...di que sí.
-Uf, mamá. Esto es muy raro, la verdad.
-Por favor.
La polla le dolía encerrada en los vaqueros.
-Está bien.
-Gracias, tesoro.
Julia levantó la vista. Estaba menos roja. Ya había pasado el trago de pedirle a su hijo semejante cosa.
-¿Y...cómo...lo hacemos?
La mente de Pedro volaba. Se imaginaba toda serie de morbosidades. Pero su madre ya lo tenía todo planeado.
-Pues, he pensado que cuando te masturbes y vayas, ya sabes...a acabar, eches el semen en un vasito y después me lo das.
-¿Qué vas a hacer con él? ¿Alguna extraña receta?
-No...uf...pensarás que estoy loca.
-Dímelo.
-Es para...la piel. El estudio decía que era muy beneficioso para la piel del rostro.
-¿Te lo vas a...?
-Sí - respondió, volviendo a ponerse roja.
-Joder.
La polla de Pedro tuvo un espasmo. Su madre estaba dispuesta a esparcirse su semen por la cara.
-¿Qué más decía el estudio? - preguntó, para comprobar si ella estaba dispuesta a todo.
-También decía que ingerido es muy beneficioso para la salud, especialmente de la mujer.
-Coño.
-Sí, ya sé que es algo sorprendente, pero el estudio era de una prestigiosa universidad y ha sido publicado en una de las mejores revistas médicas.
¿Qué coño sabía su madre sobre universidades prestigiosas y revistas médicas? Pero no le importaba. La idea de hacer lo que ella le pedía lo tenía muy excitado.
-Bueno, está bien. Lo haré.
-Oh, gracias tesoro. Muchas gracias.
-Esta noche me corre...eyacularé en un vasito y mañana te lo doy.
-Uy, no. El estudio dice que las propiedades se van rápido. Tengo que...usarlo antes de diez minutos.
-Coño, como la vitamina C del zumo de naranja, ¿No?
-Si, jeje.
-De acuerdo entonces. Te lo llevo desde que... termine.
Julia sonrió. La cosa no había sido tan terrible. Su hijo era un sol.
-¿Cuándo...ya sabes... lo harás?
-No sé. Puede que después, antes de dormir.
-Ah, vale.
Julia hubiese jurado que su hijo estaba excitado. Pero prefirió no decirle nada más. Ya era bastante extraño todo lo que había pasado como para pedirle que se fuera a masturbar ahora.
Pedro estuvo excitado durante la cena. Y después de la cena. Tenía ganas de irse a su cuarto a hacerse una buena paja. Pero su madre sabría que iba a hacer eso. Y extrañamente, le daba un poco de reparo.
Así que se quedó en el salón, viendo la tele. Miraba de reojo de vez en cuando a su madre.
"Coño, mami. Pero mira que eres crédula", se decía una y otra vez.
Cuando terminó la película, Pedro se levantó.
-Bueno, me voy a... dormir.
-¿Dormir? ¿Y no...? ya sabes.
-Sí. Está bien. También a lo otro.
-Gracias.
Pedro fue a la cocina y buscó un vaso pequeño. De ahí se fue a su cuarto. Julia se quedó en el salón. Estaba muy nerviosa. Su hijo se había ido a su cuarto. Se iba a masturbar, a echar su semen en un vaso y luego se lo traería a ella. Y ella, después...
Pedro cerró la puerta.
-Joder. Esto es una locura.
Pero se bajó la bragueta y se sacó la polla. La tenía muy dura. Como nunca. Se la agarró con la mano derecha y empezó una lenta paja.
-Joder, joder. Me voy a correr en el vasito y mi madre se echará mi leche por la cara. ¡JODER!
No aguantó mucho. Lo enormemente prohibido de lo que estaba haciendo era muy fuerte. Sintió la llegada de su orgasmo. Puso el vasito delante de su polla, y empezó a correrse.
El primer chorro fue tan fuerte que rebotó en el fondo y salió disparado hacia el suelo. Los siguientes los controló y cayeron todos dentro. Tuvo una buena corrida.
De su polla colgaba un hilillo de semen. Con el borde de vaso lo recogió. Después, levantó el vaso y lo miró. Había una buena cantidad de semen.
¿Y ahora qué? ¿Se lo doy o le digo la verdad?
Optó por dárselo. Cabía la posibilidad de que ella se echase para atrás. Se guardó la polla en el pantalón y fue al salón.
-¿Ya? - preguntó su madre.
-Sip.
-Has sido... rápido
-Bueno, a veces duro más y a veces menos.
No podía decirle que estaba tan caliente al imaginar como ella se esparcía su corrida por la cara que no había aguantado nada. Se acercó y le dio el vaso.
-Bueno, mami, aquí tienes lo que querías.
Julia alargó la mano y cogió el vaso. Se quedaron unos segundos sin hablar, sin saber que hacer.
-Me voy a dormir. Hasta mañana.
-Hasta mañana, tesoro.
Cuando Pedro se fue, Julia salió corriendo para hacia su dormitorio. Si había llegado hasta allí no quería que ahora las maravillosas propiedades de lo que contenía el vasito se evaporan.
Entró, se sentó frente al espejo de su tocador.
-Bueno, vamos allá.
Miró el vaso. Lo movió un poco. El semen de su hijo era espeso, y aún estaba caliente. ¿Cómo hacerlo?
Decidió echárselo en una mano. Vació el contenido sobre la palma de su mano izquierda. Dejó el vaso boca abajo para que la mayor parte cayera. Seguidamente, se llevó la mano a la cara.
Y lentamente, como si fuese la crema de noche que usaba, se empezó a untar el caliente y pegajoso semen por el rostro. Por sus mejillas, en su frente, en su barbilla. No había una cantidad muy grande, así que no pudo cubrirse bien del todo. Pero quedó satisfecha.
Se miró al espejo. Su cara brillaba un poco. Y el olor del semen llegó a su nariz. Fue consciente de lo que había hecho. Se había echado el semen de su hijo por la cara.
-Jajajaja, al final lo que no pudiste hacer tú lo ha hecho tu hijo.
Se refería a su marido. Muchas veces le había pedido que dejase que se corriera en su cara, pero ella nunca lo dejó. Lo encontraba sucio, denigrante. Y ahora, ella misma, se acabada de poner semen en la cara.
-Pero lo dice la New Medicine esa.
Se quedó unos minutos allí, mirándose al espejo. A medida que el semen se iba secando, empezó a tirar de su piel. Julia lo notó.
-Coño, funciona. Lo noto. Funciona
El correo no decía nada de cuanto tiempo había que llevar la extraña mascarilla. Decidió que con 10 minutos deberían bastar. Pasado el tiempo, fue al baño y se lavó la cara. Se acercó al espejo y se miró.
-Ummm, yo me veo como siempre. Pero es la primera vez. El estudio decía que a las pocas semanas se notaban los efectos.
Se fue a dormir, contenta.
Desde hacía unos meses, Julia, la madre, se había aficionado a internet. Se pasaba el día mandando y recibiendo emails a sus amigas.
Una noche, para la cena, Pedro vio con asombro como su madre tomaba solo una ensalada de col con coliflor. La cocina apestaba a coliflor cocida.
-¿Sólo cenas eso, mami?
-Sí.
-¿Y eso?
-Matilde me mandó un correo en donde decían que la col y la coliflor son muy buenas para la piel
-¿Queeeeeeeee?
-Sí, sí. Según un estudio de la universidad de Helsinki.
-Pero mamá. Que todo eso no son más que tonterías.
-Sí, claro. Ahora resulta que tú vas a saber más que los científicos que hicieron el estudio.
Pedro se calló. Total, no era más que col y coliflor. Daño no le iba a hacer. Como máximo, le daría una cuantas flatulencias, de esas calentitas, pensó, y se rio.
-¿De qué te ríes, mozalbete?
-Jajaja. De nada mami. Pero mantente alejada de mí mañana.
-¿Por?
-Para que no me atufes.
Julia miró el trozo de coliflor que estaba a punto de meterse en la boca y comprendió.
-Tonto. Tú también deberías comer un poco. Es muy sano.
-Ya, pero paso.
+++++
Un par de semanas después, Pedro se quedó mirando como su madre se preparaba un batido con tunos indios.
-Me mandaron un correo en donde decían que el tuno indio tiene grandes propiedades antioxidantes y es bueno para el colesterol.
Pedro puso los ojos en blanco.
+++++
Durante las siguientes semanas, Pedro se sorprendió una y otra vez con las ocurrencias de su madre. Una tarde la encontró en el salón con la cara llena de pepino cortado en rodajas. La universidad de Colorado decía que limpiaba los poros.
Otro día le fue a dar un beso al llegar de la facultad y el pestazo a ajo lo echó para atrás. Su madre le dijo que un estudio revelaba que el ajo era el anti cancerígeno más potente de la naturaleza.
Las cosas más peregrinas que le mandaban sus amigas se las creía a pies juntillas. Peelings de azúcar, mascarillas de té y miel. Probaba las cosas unos días hasta que recibía un nuevo correo y pasaba al siguiente remedio milagroso.
-Pero mamá, por dios. ¿Cómo puedes creerte todas esas cosas?
-Pues me van muy bien.
-Seguro que la mayoría, si no todas, son mentiras. Ocurrencias de alguna mente calenturienta.
-Tú que sabrás
Pedro decidió no insistir. Vigilaría que no hiciese ninguna locura. Su madre era tan crédula, que si un estudio de la Universidad de Chiquitistan decía que lavarse los dientes con un poco de lejía combatía las caries, la muy inocente lo haría.
+++++
Una tarde Pedro estaba en su habitación, mirando un poco de porno para relajarse de los estudios. En su pantalla, una linda morenita chupaba una inmensa polla, hasta que el tipo se corría abundantemente en su risueña cara. Después, la chica, sin dejar de sonreír, se esparcía el semen por la cara.
En ese momento, Pedro recordó las boberías que se decían. Los bulos que circulaban por ahí. Recordó la credulidad de su madre y decidió gastarle una broma.
Buscó en internet el escudo de una prestigiosa universidad americana. Preparó un escrito, tratando de que le saliera lo mejor posible, y se lo mandó a su madre con un correo que ella no conocía.
-Jajajaja, mami. A ver piensas de este estudio.
Un rato más tarde, su madre llegó del trabajo. Pedro la saludó.
-Hola mami. ¿Qué tal el trabajo?
-Uf, vengo agotadita. Me voy a dar una buena ducha y preparo la cena. Después miraré mi correo y me iré a la camita.
-Vale. Si quieres, mientras te duchas, voy preparando algo de la cena.
-Eres un sol. Si quieres, vete pelando unas patatas.
-Oído cocina.
Mientras pelaba las patatas, Pedro no pudo evitar reírse imaginando la cara de su madre cuando leyese el correo.
Cenaron y después ella, como le había dicho, le dio las buenas noches y se fue a su habitación. Pedro se fue al salón. Aprovecharía que no estaba su madre para buscar una película de marcianos. O de miedo.
Julia se sentó frente su ordenador. Lo encendió y se fue a leer su correo. Empezó por el primero. Un pps de una de sus amigas con chistes sobre suegras. Se rio, recordando a la bruja de su suegra. Una par de correos más de sus amigas, con fotos de lindos paisajes, algunas recetas.
Mucho spam. Ya los reconocía y los borraba sin abrir, sobre todo si no conocía a quien se los mandaba. Pulsó para borrar uno de alguien desconocido. El asunto decía.
"Nuevo estudio de la Universidad de Houston, Texas".
Le picó la curiosidad. Y lo abrió.
"Houston, Texas. 10 de julio de 2012.
Científicos de la Universidad de Houston han publicado en la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine un estudio sobre los beneficios para la salud del semen humano.
Según el estudio, el semen humano tiene muchas propiedades, que hasta ahora eran sólo hipótesis. Han demostrado, estudiando a más de 100 voluntarios, que posee ingredientes muy beneficiosos para la piel.
Para el estudio usaron varios grupos de control. A unos se les facilitaba un placebo y a otros semen real. Demostraron que aquellos que regularmente esparcían sobre su rostro semen humano conseguían a las pocas semanas una piel más fina, más uniforme y sin manchas. Así mismo, disminuían las arrugas y aumentaba la tersura general de la piel.
El mismo estudio indica, así mismo, que el semen ingerido también tiene beneficios para la salud. Se han contrastado mejoras generales del organismo, disminución del apetito y mejora en el estado del bienestar.
Parece ser que los beneficios de ingerir semen son más pronunciados en las mujeres que en los hombres. Se especula con posibles causas genéticas para esta discrepancia entre los sexos. El sexo femenino está más preparado para asimilar las proteínas del semen que el sexo masculino.
El estudio termina indicando que las propiedades beneficiosas del semen disminuyen rápidamente con el tiempo, siendo mucho mayores recién eyaculado. Diez minutos después de producirse la eyaculación, parece ser que los beneficios desaparecen"
-Joder- dijo Julia cuando terminó de leer el correo.
Cualquier otra persona se habría dado cuenta de la sarta de tonterías que contaba, pero Julia lo volvió a leer.
-Joder - repitió.
Se lo había creído a pies juntillas.
+++++
Al día siguiente, durante el desayuno, Pedro quiso saber si ella había leído el correo.
-¿Que tal mami? ¿Descansaste?
-Ummm, sí. He dormido como un lirón.
Pedro le iba a preguntar si había recibido más correítos con remedios milagrosos, pero se dio cuenta de que si lo hacía a lo mejor ella sospecharía. Así que no le dijo nada. Si lo había leído, la broma ya estaba hecha. Y si no, pues tampoco pasaba nada.
Ella no dijo nada. No insinuó nada. Quizás, se dijo Pedro, se había pasado con el correo y ni siquiera la crédula de su madre se lo había creído.
Se olvidó del asunto.
Hasta que tres días después, su madre le preguntó, a bocajarro, de sopetón, sin avisar.
-Oye...Pedro... ¿Tú te masturbas mucho?
-¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeee?
-Que si te masturbas mucho.
-Coño, mamá. ¿Qué pregunta es esa?
-Es... sólo por saberlo.
Pedro estaba asombrado. Aunque la relación con su madre siempre había sido muy abierta, aquella pregunta lo dejó ojiplático.
-Pues...no sé. Lo normal, creo.
Notó que las mejillas de su madre se ponían rojas.
-Y... ¿Qué haces...después?
-¿Cómo que después?
-Me refiero...esto....uf.... a qué haces...ya sabes, con... el semen.
Pedro comprendió de repente. Su broma. Su madre la había leído. Y se la había creído. Pero no podía ser. Si no eran más que burradas.
-Mamá, joder...
-¿Lo tiras?
-Pues claro que lo tiro. ¿Qué quieres? ¿Qué lo saque de paseo? Lo limpio con papel y al baño.
Las mejilla se su madre se encendieron más. Julia se moría de vergüenza. Miró al suelo.
-¿Me lo darías?
-¿Pero qué dices? ¿Te has vuelto loca?
-No... Es...es...por un estudio...dice que...
-¿Qué estudio? - Preguntó, sabiendo la respuesta
-Uno que leí.
Pedro le iba a decir la verdad. Que el estudio era falso. Que todo había sido una broma que él le hizo. Pero notó como la polla se le estaba poniendo dura. ¿Hasta dónde llegaría ella?
-¿Hablas en serio, mamá? ¿Quieres que te de mi semen?
-Sí. Lo vas a tirar en el retrete, ¿No? ¿Qué más te da?
-Joder, es que lo que me pides es muy raro.
-Lo sé, lo sé. Llevo días pensando en como pedírtelo. Eres el único al que puedo pedírselo. Sé que no le vas a contar a nadie esto. Debe quedar entre nosotros. Me moriría si alguien llegara a saberlo.
Desde que su padre los abandonó su madre no había vuelto a salir con hombres. Así que él era el más cercano.
-¿Lo harás, Pedro? Por favor...di que sí.
-Uf, mamá. Esto es muy raro, la verdad.
-Por favor.
La polla le dolía encerrada en los vaqueros.
-Está bien.
-Gracias, tesoro.
Julia levantó la vista. Estaba menos roja. Ya había pasado el trago de pedirle a su hijo semejante cosa.
-¿Y...cómo...lo hacemos?
La mente de Pedro volaba. Se imaginaba toda serie de morbosidades. Pero su madre ya lo tenía todo planeado.
-Pues, he pensado que cuando te masturbes y vayas, ya sabes...a acabar, eches el semen en un vasito y después me lo das.
-¿Qué vas a hacer con él? ¿Alguna extraña receta?
-No...uf...pensarás que estoy loca.
-Dímelo.
-Es para...la piel. El estudio decía que era muy beneficioso para la piel del rostro.
-¿Te lo vas a...?
-Sí - respondió, volviendo a ponerse roja.
-Joder.
La polla de Pedro tuvo un espasmo. Su madre estaba dispuesta a esparcirse su semen por la cara.
-¿Qué más decía el estudio? - preguntó, para comprobar si ella estaba dispuesta a todo.
-También decía que ingerido es muy beneficioso para la salud, especialmente de la mujer.
-Coño.
-Sí, ya sé que es algo sorprendente, pero el estudio era de una prestigiosa universidad y ha sido publicado en una de las mejores revistas médicas.
¿Qué coño sabía su madre sobre universidades prestigiosas y revistas médicas? Pero no le importaba. La idea de hacer lo que ella le pedía lo tenía muy excitado.
-Bueno, está bien. Lo haré.
-Oh, gracias tesoro. Muchas gracias.
-Esta noche me corre...eyacularé en un vasito y mañana te lo doy.
-Uy, no. El estudio dice que las propiedades se van rápido. Tengo que...usarlo antes de diez minutos.
-Coño, como la vitamina C del zumo de naranja, ¿No?
-Si, jeje.
-De acuerdo entonces. Te lo llevo desde que... termine.
Julia sonrió. La cosa no había sido tan terrible. Su hijo era un sol.
-¿Cuándo...ya sabes... lo harás?
-No sé. Puede que después, antes de dormir.
-Ah, vale.
Julia hubiese jurado que su hijo estaba excitado. Pero prefirió no decirle nada más. Ya era bastante extraño todo lo que había pasado como para pedirle que se fuera a masturbar ahora.
Pedro estuvo excitado durante la cena. Y después de la cena. Tenía ganas de irse a su cuarto a hacerse una buena paja. Pero su madre sabría que iba a hacer eso. Y extrañamente, le daba un poco de reparo.
Así que se quedó en el salón, viendo la tele. Miraba de reojo de vez en cuando a su madre.
"Coño, mami. Pero mira que eres crédula", se decía una y otra vez.
Cuando terminó la película, Pedro se levantó.
-Bueno, me voy a... dormir.
-¿Dormir? ¿Y no...? ya sabes.
-Sí. Está bien. También a lo otro.
-Gracias.
Pedro fue a la cocina y buscó un vaso pequeño. De ahí se fue a su cuarto. Julia se quedó en el salón. Estaba muy nerviosa. Su hijo se había ido a su cuarto. Se iba a masturbar, a echar su semen en un vaso y luego se lo traería a ella. Y ella, después...
Pedro cerró la puerta.
-Joder. Esto es una locura.
Pero se bajó la bragueta y se sacó la polla. La tenía muy dura. Como nunca. Se la agarró con la mano derecha y empezó una lenta paja.
-Joder, joder. Me voy a correr en el vasito y mi madre se echará mi leche por la cara. ¡JODER!
No aguantó mucho. Lo enormemente prohibido de lo que estaba haciendo era muy fuerte. Sintió la llegada de su orgasmo. Puso el vasito delante de su polla, y empezó a correrse.
El primer chorro fue tan fuerte que rebotó en el fondo y salió disparado hacia el suelo. Los siguientes los controló y cayeron todos dentro. Tuvo una buena corrida.
De su polla colgaba un hilillo de semen. Con el borde de vaso lo recogió. Después, levantó el vaso y lo miró. Había una buena cantidad de semen.
¿Y ahora qué? ¿Se lo doy o le digo la verdad?
Optó por dárselo. Cabía la posibilidad de que ella se echase para atrás. Se guardó la polla en el pantalón y fue al salón.
-¿Ya? - preguntó su madre.
-Sip.
-Has sido... rápido
-Bueno, a veces duro más y a veces menos.
No podía decirle que estaba tan caliente al imaginar como ella se esparcía su corrida por la cara que no había aguantado nada. Se acercó y le dio el vaso.
-Bueno, mami, aquí tienes lo que querías.
Julia alargó la mano y cogió el vaso. Se quedaron unos segundos sin hablar, sin saber que hacer.
-Me voy a dormir. Hasta mañana.
-Hasta mañana, tesoro.
Cuando Pedro se fue, Julia salió corriendo para hacia su dormitorio. Si había llegado hasta allí no quería que ahora las maravillosas propiedades de lo que contenía el vasito se evaporan.
Entró, se sentó frente al espejo de su tocador.
-Bueno, vamos allá.
Miró el vaso. Lo movió un poco. El semen de su hijo era espeso, y aún estaba caliente. ¿Cómo hacerlo?
Decidió echárselo en una mano. Vació el contenido sobre la palma de su mano izquierda. Dejó el vaso boca abajo para que la mayor parte cayera. Seguidamente, se llevó la mano a la cara.
Y lentamente, como si fuese la crema de noche que usaba, se empezó a untar el caliente y pegajoso semen por el rostro. Por sus mejillas, en su frente, en su barbilla. No había una cantidad muy grande, así que no pudo cubrirse bien del todo. Pero quedó satisfecha.
Se miró al espejo. Su cara brillaba un poco. Y el olor del semen llegó a su nariz. Fue consciente de lo que había hecho. Se había echado el semen de su hijo por la cara.
-Jajajaja, al final lo que no pudiste hacer tú lo ha hecho tu hijo.
Se refería a su marido. Muchas veces le había pedido que dejase que se corriera en su cara, pero ella nunca lo dejó. Lo encontraba sucio, denigrante. Y ahora, ella misma, se acabada de poner semen en la cara.
-Pero lo dice la New Medicine esa.
Se quedó unos minutos allí, mirándose al espejo. A medida que el semen se iba secando, empezó a tirar de su piel. Julia lo notó.
-Coño, funciona. Lo noto. Funciona
El correo no decía nada de cuanto tiempo había que llevar la extraña mascarilla. Decidió que con 10 minutos deberían bastar. Pasado el tiempo, fue al baño y se lavó la cara. Se acercó al espejo y se miró.
-Ummm, yo me veo como siempre. Pero es la primera vez. El estudio decía que a las pocas semanas se notaban los efectos.
Se fue a dormir, contenta.