tezcatlipoca12
Estrella Porno
- Registrado
- Jul 24, 2012
- Mensajes
- 51
- Likes Recibidos
- 135
- Puntos
- 93
Hace muchos años, escuché una canción de un trovador amateur que se llamaba justo así. " maquinita de pecados" solo recuerdo una pequeña parte:
"...en los pechos más perfectos la inocencia es un error..."
Desde entonces supe que si un día habría de escribir está historia, se tendría que titular así, por qué les vengo a contar sobre una auténtica maquinita de pecados. Con ello me refiero a una nena, con mente aún pura e inocente, digamos que aún infantil e ilusa, metida en un cuerpo hecho para la lujuria. Y de como eso puede enloquecer a los hombres, haciéndolos actuar erráticamente.
Mucho de lo que escribiré serán fantasías, en la idea de ¿Que hubiera pasado? que he formado en estos años, pero también hay muchos hechos reales. Ya quedará en cada lector, decidir hasta qué punto creer...pero les juro por dios, que ella existió, y tenía ese cuerpo irreal.
Un poco de contexto
Ella creció en una familia aparentemente funcional. Aun así, ella creció abandonada, sin amor ni atenciones de nadie. La única persona que le dedican algo de tiempo era su hermana mayor, sus hermanos la trataban mal, su madre se limitaba a darle órdenes y su papá actuaba como si ella no existiera.
Su vida era triste, solitaria y aburrida. Siempre encerrada en aquella casa, como si no valiera ni importará, como si no existiera.
Un detalle importante que no puedo dejar de mencionar es que todos en esa familia eran gordos, incluso ella...pero más adelante entenderán, por qué eso es bueno.
Viendo su situación, me di cuenta de que era cuestión de que llegara el primer idiota aprovechado que le mostrará algo de cariño y ella, inevitablemente, se enamoraría perdidamente, e incluso sería capaz de entregarse en cuerpo y alma a cambio de amor a ese idiota...decidí que yo quería ser el idiota afortunado, que gozara de esta hermosa maquinita de pecados.
Por cuidar nuestras identidades, no daré muchos detalles, basta con que sepan que yo conviví bastante con su familia durante espacio de varios años.
Tanto así, que cuando la conocí, aún no era la maquinita de pecados, era una nena, su cuerpo y mente aún tenían concordancia.
Durante ese tiempo, era claro que ella tenía un enamoramiento hacia mí, siempre buscaba mi compañía y trataba de hacerme la plática de forma torpe e infantil. Yo me sentía halagado, Pero me limitaba a tratarla de forma amable y amigable, pues notaba que a la familia no le gustaba que ella buscará mi cercanía, no por qué pensaran mal, era que creían que para mí sería una molestia...cómo tristemente lo era para ellos.
Pero mi forma de verla cambió, en un momento que jamás olvidaré.
La escena es la siguiente:
Eran las 9 de la noche, yo estaba en uno de los cuartos de su casa, haciendo un trabajo, sentado en una computadora que estaba junto a una cama, había una tv encendida, daban las noticias, recuerdo que el reportaje era sobre un muy importante evento internacional de aquellos tiempos.
Yo escribía concentrado, cuando de pronto, escuché su vocecita detrás de mí. Cómo dije, ella buscaba mi compañía, así que se había colado en el cuarto, aprovechando que en ese momento yo estaba solo, y trataba de hacerme la plática.
-qué opinas tú de eso? Me preguntó, haciendo referencia a las noticias.
Por no ser grosero, deje lo que estaba haciendo y me gire para contestarle. Pero solo pude decir algo estúpido como: - pues está feo...no?
No es que a mí edad pudiera emitir una opinión certera sobre la situación internacional. Pero el verdadero problema es que la imagen que vi al girarme no me dejó pensar en nada.
Ante mí, la maquinita de pecados, estaba encendida y funcionando a toda revolución.
Jamás olvidaré esa imagen.
Ella estaba acostada boca abajo en la cama junto a mí, su pequeña y bien formada anatomía estaba totalmente extendida, su torso levantado sobre sus codos, como una posición de yoga, viendo a la tv, fingiendo indiferencia.
Ya de por sí, se veía atractiva, pero sumemos que traía puesto unos pantalones cortos, muy cortos, que dejaban ver sus bien formadas y regordetas piernas desnudas...pero la verdadera cereza del pastel, eran sus poderosas nalgas, nunca me había fijado, era casi inconcebible que esa nenita portará esas rotundas y carnosas nalgas gordas y prietas.
De verdad qué su culo era soberbio, gordo y redondo y el pequeño pantalón corto lo resaltaba, de tan apretado que le quedaba, que parecía dibujado sobre su piel, la prenda apenas y podía cubrir esas montañotas de carne, la tela parecía reventar en cualquier momento.
Desde mi posición yo veía es culote, que no tenía consonancia con la nenita dueña de él, desde arriba y tan cerca tenía esas nalgotas gordas y ricas, que no hubiera tenido que extender mi brazo por completo para tocarlas.
Ella seguía viendo hacia la tv como si nada, no me estaba mostrando su enorme culote a propósito, ella, inocentemente solo quería hablar conmigo.
Verán...ese es justamente el problema de las maquinitas de pecados, no son conscientes de sus atributos, no los exhiben a propósito, no tratan de ser sensuales ni nada así, no quieren provocarte. Pero lo hacen, sin querer, despiertan en los hombres que las ven los más bajos deseos, nos convierten en animales lujuriosos que las desean con desenfreno.
Ahí, sentado frente a ella, quedé hechizado por ese culote, por esas nalgotas gordas, que no tenían sentido en esa nena inocente, para siempre. Y me harían cometer pecados indecibles en los años siguientes.
Por un momento quise decirle, de forma juguetona que me dejara darle una nalgada, hubiera dado la vida entera solo por ese toqué, pero me faltó valor y ese momento no duró más que un par de minutos, porque como siempre, llegaron a correrla del cuarto.
Pero ya jamás las cosas volvieron a ser las mismas, la deseaba con locura, mi cabeza no podía pensar con claridad. Siempre que estaba en esa casa la buscaba, aunque solo fuera por un momento, para contemplar su culote hermoso.
Estaba enfermo, enfermo por sus nalgotas, por ese culo delicioso.
Yo aún era joven, 7 años mayor que ella. Me faltaba experiencia y confianza, deje pasar casi dos años. Solo contemplando su desarrollo y volviéndome más loco cada vez.
Por qué, ahora que la maquinita de pecados, estaba encendida, no paró, ella era gordita, pero justamente su cuerpo estaba en pleno desarrollo, así que la grasa se le fue acumulando en las áreas adecuadas, como broma del destino.
Nunca fue bonita de cara, y tenía un evidente sobre peso, pero su cuerpecito era una delicia, no sé decir si era estético, al menos no paró los canones de belleza a los que estamos acostumbrados.
Su cuerpo era obsceno, casi vulgar, la ropa le apretaba y mostraba sus formas, era muy tetona, muy piernona y caderona, con panza...pero ¡Madre del amor bendito! Su culo, era la cosa más masiva y desbordante, me faltan palabras para describirlo, unas nalgas súper gordas, como de señora cuarentona, Pero gracias a su edad, eran firmes y redondas, gordas, muy gordas, deliciosas.
Pero ella seguía siendo tierna e inocente, una nenita, que jugaba, sin saber lo que su bien formado cuerpo obsceno me provocaba.
En un cruel giro del destino, mientras pasaba el tiempo, mientras más rica se ponía, mientras su cuerpo ganaba más masa, que se iba a su figura mejorando y creciendo sus formas femeninas y mientras más loco me volvía por sus nalgotas. Ella dejo de mostrarse enamorada de mí, perdió todo el interés, y se fue distanciando.
Y entonces, en el culmen de mi locura por sus nalgotas de nena rica...hice uno de los actos más enfermos, estúpidos y arriesgados de mi vida...entre a su cuarto una noche, y pude contemplar y acariciar ese par de soberbias nalgas gordas a mí placer....
Y como si no fuera poco, eventualmente, decidí enamórala de nuevo, para gozar de ese cuerpo obsceno y vulgar, la use como quise, aprovechando su falta de amor, en un acto reprochable y canalla, pero delicioso
"...en los pechos más perfectos la inocencia es un error..."
Desde entonces supe que si un día habría de escribir está historia, se tendría que titular así, por qué les vengo a contar sobre una auténtica maquinita de pecados. Con ello me refiero a una nena, con mente aún pura e inocente, digamos que aún infantil e ilusa, metida en un cuerpo hecho para la lujuria. Y de como eso puede enloquecer a los hombres, haciéndolos actuar erráticamente.
Mucho de lo que escribiré serán fantasías, en la idea de ¿Que hubiera pasado? que he formado en estos años, pero también hay muchos hechos reales. Ya quedará en cada lector, decidir hasta qué punto creer...pero les juro por dios, que ella existió, y tenía ese cuerpo irreal.
Un poco de contexto
Ella creció en una familia aparentemente funcional. Aun así, ella creció abandonada, sin amor ni atenciones de nadie. La única persona que le dedican algo de tiempo era su hermana mayor, sus hermanos la trataban mal, su madre se limitaba a darle órdenes y su papá actuaba como si ella no existiera.
Su vida era triste, solitaria y aburrida. Siempre encerrada en aquella casa, como si no valiera ni importará, como si no existiera.
Un detalle importante que no puedo dejar de mencionar es que todos en esa familia eran gordos, incluso ella...pero más adelante entenderán, por qué eso es bueno.
Viendo su situación, me di cuenta de que era cuestión de que llegara el primer idiota aprovechado que le mostrará algo de cariño y ella, inevitablemente, se enamoraría perdidamente, e incluso sería capaz de entregarse en cuerpo y alma a cambio de amor a ese idiota...decidí que yo quería ser el idiota afortunado, que gozara de esta hermosa maquinita de pecados.
Por cuidar nuestras identidades, no daré muchos detalles, basta con que sepan que yo conviví bastante con su familia durante espacio de varios años.
Tanto así, que cuando la conocí, aún no era la maquinita de pecados, era una nena, su cuerpo y mente aún tenían concordancia.
Durante ese tiempo, era claro que ella tenía un enamoramiento hacia mí, siempre buscaba mi compañía y trataba de hacerme la plática de forma torpe e infantil. Yo me sentía halagado, Pero me limitaba a tratarla de forma amable y amigable, pues notaba que a la familia no le gustaba que ella buscará mi cercanía, no por qué pensaran mal, era que creían que para mí sería una molestia...cómo tristemente lo era para ellos.
Pero mi forma de verla cambió, en un momento que jamás olvidaré.
La escena es la siguiente:
Eran las 9 de la noche, yo estaba en uno de los cuartos de su casa, haciendo un trabajo, sentado en una computadora que estaba junto a una cama, había una tv encendida, daban las noticias, recuerdo que el reportaje era sobre un muy importante evento internacional de aquellos tiempos.
Yo escribía concentrado, cuando de pronto, escuché su vocecita detrás de mí. Cómo dije, ella buscaba mi compañía, así que se había colado en el cuarto, aprovechando que en ese momento yo estaba solo, y trataba de hacerme la plática.
-qué opinas tú de eso? Me preguntó, haciendo referencia a las noticias.
Por no ser grosero, deje lo que estaba haciendo y me gire para contestarle. Pero solo pude decir algo estúpido como: - pues está feo...no?
No es que a mí edad pudiera emitir una opinión certera sobre la situación internacional. Pero el verdadero problema es que la imagen que vi al girarme no me dejó pensar en nada.
Ante mí, la maquinita de pecados, estaba encendida y funcionando a toda revolución.
Jamás olvidaré esa imagen.
Ella estaba acostada boca abajo en la cama junto a mí, su pequeña y bien formada anatomía estaba totalmente extendida, su torso levantado sobre sus codos, como una posición de yoga, viendo a la tv, fingiendo indiferencia.
Ya de por sí, se veía atractiva, pero sumemos que traía puesto unos pantalones cortos, muy cortos, que dejaban ver sus bien formadas y regordetas piernas desnudas...pero la verdadera cereza del pastel, eran sus poderosas nalgas, nunca me había fijado, era casi inconcebible que esa nenita portará esas rotundas y carnosas nalgas gordas y prietas.
De verdad qué su culo era soberbio, gordo y redondo y el pequeño pantalón corto lo resaltaba, de tan apretado que le quedaba, que parecía dibujado sobre su piel, la prenda apenas y podía cubrir esas montañotas de carne, la tela parecía reventar en cualquier momento.
Desde mi posición yo veía es culote, que no tenía consonancia con la nenita dueña de él, desde arriba y tan cerca tenía esas nalgotas gordas y ricas, que no hubiera tenido que extender mi brazo por completo para tocarlas.
Ella seguía viendo hacia la tv como si nada, no me estaba mostrando su enorme culote a propósito, ella, inocentemente solo quería hablar conmigo.
Verán...ese es justamente el problema de las maquinitas de pecados, no son conscientes de sus atributos, no los exhiben a propósito, no tratan de ser sensuales ni nada así, no quieren provocarte. Pero lo hacen, sin querer, despiertan en los hombres que las ven los más bajos deseos, nos convierten en animales lujuriosos que las desean con desenfreno.
Ahí, sentado frente a ella, quedé hechizado por ese culote, por esas nalgotas gordas, que no tenían sentido en esa nena inocente, para siempre. Y me harían cometer pecados indecibles en los años siguientes.
Por un momento quise decirle, de forma juguetona que me dejara darle una nalgada, hubiera dado la vida entera solo por ese toqué, pero me faltó valor y ese momento no duró más que un par de minutos, porque como siempre, llegaron a correrla del cuarto.
Pero ya jamás las cosas volvieron a ser las mismas, la deseaba con locura, mi cabeza no podía pensar con claridad. Siempre que estaba en esa casa la buscaba, aunque solo fuera por un momento, para contemplar su culote hermoso.
Estaba enfermo, enfermo por sus nalgotas, por ese culo delicioso.
Yo aún era joven, 7 años mayor que ella. Me faltaba experiencia y confianza, deje pasar casi dos años. Solo contemplando su desarrollo y volviéndome más loco cada vez.
Por qué, ahora que la maquinita de pecados, estaba encendida, no paró, ella era gordita, pero justamente su cuerpo estaba en pleno desarrollo, así que la grasa se le fue acumulando en las áreas adecuadas, como broma del destino.
Nunca fue bonita de cara, y tenía un evidente sobre peso, pero su cuerpecito era una delicia, no sé decir si era estético, al menos no paró los canones de belleza a los que estamos acostumbrados.
Su cuerpo era obsceno, casi vulgar, la ropa le apretaba y mostraba sus formas, era muy tetona, muy piernona y caderona, con panza...pero ¡Madre del amor bendito! Su culo, era la cosa más masiva y desbordante, me faltan palabras para describirlo, unas nalgas súper gordas, como de señora cuarentona, Pero gracias a su edad, eran firmes y redondas, gordas, muy gordas, deliciosas.
Pero ella seguía siendo tierna e inocente, una nenita, que jugaba, sin saber lo que su bien formado cuerpo obsceno me provocaba.
En un cruel giro del destino, mientras pasaba el tiempo, mientras más rica se ponía, mientras su cuerpo ganaba más masa, que se iba a su figura mejorando y creciendo sus formas femeninas y mientras más loco me volvía por sus nalgotas. Ella dejo de mostrarse enamorada de mí, perdió todo el interés, y se fue distanciando.
Y entonces, en el culmen de mi locura por sus nalgotas de nena rica...hice uno de los actos más enfermos, estúpidos y arriesgados de mi vida...entre a su cuarto una noche, y pude contemplar y acariciar ese par de soberbias nalgas gordas a mí placer....
Y como si no fuera poco, eventualmente, decidí enamórala de nuevo, para gozar de ese cuerpo obsceno y vulgar, la use como quise, aprovechando su falta de amor, en un acto reprochable y canalla, pero delicioso