Una de las pocas cosas morbosas que he podido experimentar con mi marido. Fue este verano en Altea..el calor la sangre altera...casi de noche y una felación en el coche con un mirón que no se atrevía si acercarse o salir corriendo con la mano en la entrepierna. Al final fue un poco descarado y se acercó al coche mientras se la comía a mi marido. Supongo que estaba algo recepctiva ese día porque mientras tenía el pene de mi marido en mi boca el mirón me acariciaba los pechos...tengo que reconocer que fue muy intenso aunque no hubiera nada más...