Esto ocurrió durante el cumpleaños de mi padre Juan, hace ya casi 5 años, yo tenia por entonces 18 años y, era el verano del 97, para ello debo decir que mi nombre es Ethan, soy de ciudad y soy egresado de una Univeridad prestigiosa; mi vida sexual no ha sido muy azarosa durante mi vida universitaria pues siempre prioricé mi preparación académica, sin embargo siempre tuve una gran debilidad por las mujeres mayores, aún ahora, nunca pierdo una oportunidad, cuando se trata de una mujer de más de 40.
Mi padre cumplía 50 años, así que organizamos en casa una fiesta para toda la familia, tanto mi madre, mis hermanos y yo trabajamos con mucho entusiasmo para que ningún detalle faltase, la señora Teresa (Empleada de la casa) fue la que hizo la limpieza de la casa, la señora Teresa trabaja en mi casa desde hace más de 20 años, es una señora muy correcta, es parte de la familia ya, y con ella tenemos plena confianza en casa, yo la quiero mucho y no dudo en darle mis muestras de cariño, es una señora de baja estatura, mide alrededor de 1.50, es gordita, tiene unas piernas algo gorditas, unas tetas de tamaño normal pero su trasero es inmenso, yo calculo que debe tener 140cm más o menos de caderas, ella tiene 51 años, por entonces tenia 45, pero a pesar de que desde que era niño la he conocido, en casa mi madre me ha inculcado siempre el respeto por las personas mayores así que a ella nunca le he dejado de decir señora Teresa.
Mi madre se encontraba en la sala cocinando la cena para todos los invitados de la noche, mis hermanos habían salido con el auto a comprar cervezas, refrescos y bocaditos para la fiesta, la señora Teresa estaba limpiando la casa y yo estaba dándole una mano en la cocina a mi madre.
Fue así como me senté a su costado mientras ella seguía sacándole lustre al vidrio y me puse a inflar globos. Ya tenia como 10 inflados cuando ella termino de acomodar los adornos de la mesa de centro.
Ya para cuando salí de mi dormitorio, la señora Teresa había terminado de arreglar la mesa, estaba llena de bocaditos, la había ordenado además con mucha gracia.
La señora Teresa se encargaba de servir los ponches y demás tragos que tomaban las personas que no tomaban cerveza, así como también de abastecer de bocaditos la mesa, yo me acercaba ala cocina aprobar algo de lo que ella servía, de paso que trataba de encontrar un acercamiento con ella.
Ya en la pista de baile la mujer se movía como una licuadora, algo exagerada pienso yo, pero por el efecto del alcohol a nadie lo escandalizó, más bien todos seguían tomando y conversando o bailando; nosotros bailamos tres canciones seguidas sin parar, yo le daba vueltas a la señora y la sujetada dándome la espalda con las dos manos, le ponía las manos en el vientre y hacia que su culo se apoye fuerte a mi paquete, ella lo sentía, y movía su culo disimuladamente sobre mi paquete, esa situación me puso a mil, con la señora ya caso no bailábamos separados cuando no estaba punteando por atrás estábamos de frente yo con una pierna entre sus muslos frotándole mi paquete en su pubis, ella me miraba a los ojos cuando hacia esto; la canción termino y no ponían una nueva por lo que tuve que despedirme momentáneamente.
La señora se fue al baño, yo espere 5 minutos, y me fui en dirección al baño, en el pasadizo del baño no había nadie, así que aguarde allí parado, a los dos minutos salió ella, con el pelo mojado, supongo que se lo mojo para enfriar la calentura que estaba teniendo, yo sin decirle nada la tome de la mano cuando pasaba por mi costado, y la jale hacia mi, la bese en la boca y ella quiso poner resistencia, yo insistí una y otra vez hasta que ella se entregó a mis besos, entonces me pegue a sus cuerpo, la tenia contra la pared, y empecé a frotar mi pene contra su pubis.
Antes de irme a mi cuarto, entre a la cocina, abrí el refrigerador y me serví un vaso con agua fría, en eso entraron a la cocina mis padres y se despidieron de la señora Teresa y de mi, mis padres se veían muy felices, le agradecieron por lo bien que había trabajado a la señora Teresa y le dijeron que ya debería ir a acostarse pues era bastante tarde y mañana podría arreglar todo.
Ella se sobresalto, se salió de donde estaba y regreso a la mesa en donde nos sentábamos, parada tomo su copa de vino y la seco de un solo sorbo.
Me desvestí hasta quedar completamente desnudo, la tome a ella, y le saqué una a una todas las prendas que tenía, ya estaba la señora Teresa completamente desnuda, no lo podía creer, nunca me imagine que pudiese estar en esa situación con la señora Teresa, pensé que había perdido mucho tiempo al no habérmela cogido antes, pero las cosas son como son y hay que vivir el momento, su culo era tan grande como bello, suave, prieto, redondo, parado a pesar del paso de los años, estaba perfecta, ella se dejaba llevar, la eche en la cama y me acosté sobre ella, no intente penetrarla, solo la besaba, la besé en la boca, la besé en el oído, le chupe el cuello (ella se derrite cuando le besan el cuello, descubrí que ese es su punto débil) sus senos también se los chupe, ella estaba súper excitada, baje a su abdomen, le besé el ombligo y los costados mientras que con mis manos le masajeaba los senos, baje mis manos rápidamente y cogiéndole la parte posterior de las rodillas le levante las piernas al mismo tiempo que metí mi boca a su concha.
Mi padre cumplía 50 años, así que organizamos en casa una fiesta para toda la familia, tanto mi madre, mis hermanos y yo trabajamos con mucho entusiasmo para que ningún detalle faltase, la señora Teresa (Empleada de la casa) fue la que hizo la limpieza de la casa, la señora Teresa trabaja en mi casa desde hace más de 20 años, es una señora muy correcta, es parte de la familia ya, y con ella tenemos plena confianza en casa, yo la quiero mucho y no dudo en darle mis muestras de cariño, es una señora de baja estatura, mide alrededor de 1.50, es gordita, tiene unas piernas algo gorditas, unas tetas de tamaño normal pero su trasero es inmenso, yo calculo que debe tener 140cm más o menos de caderas, ella tiene 51 años, por entonces tenia 45, pero a pesar de que desde que era niño la he conocido, en casa mi madre me ha inculcado siempre el respeto por las personas mayores así que a ella nunca le he dejado de decir señora Teresa.
Mi madre se encontraba en la sala cocinando la cena para todos los invitados de la noche, mis hermanos habían salido con el auto a comprar cervezas, refrescos y bocaditos para la fiesta, la señora Teresa estaba limpiando la casa y yo estaba dándole una mano en la cocina a mi madre.
- Ethan, ¿por que no vas a ayudar a Teresa? Aquí ya solo hay que esperar que se cocinen las cosas.
- Esta bien mamá.
- Señora ¿en que le puedo ayudar?
Fue así como me senté a su costado mientras ella seguía sacándole lustre al vidrio y me puse a inflar globos. Ya tenia como 10 inflados cuando ella termino de acomodar los adornos de la mesa de centro.
- Ya termine, ahora voy a colocar estas cadenetas para que luzca un ambiente carnavalesco, después me pasas los globos esta bien.
- Claro, me parece que deberíamos colocar las cadenetas cruzadas a través de la sala y también, colocar cadenetas pegadas a la pared.
- Eso si no se, yo de tanto subir y bajar del banco se me van a hinchar las piernas.
- Mejor pues, así se le verán aun más gorditas y bonitas (le dije en un tono algo lanzado)
- Señora Teresa, ya que esta allí arriba le voy pasando los globos para que los pegue.
- Esta bien Ethan, así evito subir dos veces a este banco que esta tan alto.
- ¿No sabes cuanto me cuesta mantenerme en el banco?
- Ya esta señora, con esta ultima yo la ayudo.
- Si quiere la ayudo a bajar señora
- No gracias mi hijo, yo bajo sola.
- Señora ya me voy a bañar, para bajar y empezar a ordenar la mesa, ¿esta bien?
- Esta bien Ethan, pero recuerda que tiene que estar todo listo en menos de una hora.
Ya para cuando salí de mi dormitorio, la señora Teresa había terminado de arreglar la mesa, estaba llena de bocaditos, la había ordenado además con mucha gracia.
- Le ha quedado muy bonita la mesa señora, se nota que tiene muy buen gusto.
- Gracias, no se puede menos. (lo dijo esto ultimo con un tono muy risueño, como si fuésemos amigos)
- Que tenga un muy feliz día, señor Juan.
La señora Teresa se encargaba de servir los ponches y demás tragos que tomaban las personas que no tomaban cerveza, así como también de abastecer de bocaditos la mesa, yo me acercaba ala cocina aprobar algo de lo que ella servía, de paso que trataba de encontrar un acercamiento con ella.
- Señora, que rico que esta este ponche, tiene que brindar conmigo eh!
- No, yo solo lo preparo, no tomo.
- Pero ¿por qué no toma? estamos de fiesta.
- No tomo, yo tengo mala cabeza, después me dan ganas de bailar y ahora no se puede.
- Pero ¿por que no se puede? va a ver que antes de que termine la noche vamos a meternos un baile.
- Jajaja usted sabe bien que no se puede.
- Ahora mismo no, pero mas tarde tal vez, pero lo que se puede hacer ahora es brindar, esta bien. (a lo que que le serví una copa de vino y me serví una para mi)
- Brindemos señora Teresa por nuestra familia, ¿esta bien? Porque esta claro que usted es parte de la familia.
- Salud pues joven entonces (me lo dijo esto con mucha alegría y timidez)
- Dentro de un rato vengo señora, voy bailar un rato.
Ya en la pista de baile la mujer se movía como una licuadora, algo exagerada pienso yo, pero por el efecto del alcohol a nadie lo escandalizó, más bien todos seguían tomando y conversando o bailando; nosotros bailamos tres canciones seguidas sin parar, yo le daba vueltas a la señora y la sujetada dándome la espalda con las dos manos, le ponía las manos en el vientre y hacia que su culo se apoye fuerte a mi paquete, ella lo sentía, y movía su culo disimuladamente sobre mi paquete, esa situación me puso a mil, con la señora ya caso no bailábamos separados cuando no estaba punteando por atrás estábamos de frente yo con una pierna entre sus muslos frotándole mi paquete en su pubis, ella me miraba a los ojos cuando hacia esto; la canción termino y no ponían una nueva por lo que tuve que despedirme momentáneamente.
- Gracias por el baile, estuvo muy bueno.
- Gracias a ti, estuvo muy rico, más tarde lo repetimos.
- Señora ¿tiene algo fresco para beber?
- Si aquí hay ponche helado
- Joven, ¿de la forma como bailó debe necesitar algo más que fresco?, esa señora no tiene vergüenza, la invitan a una fiesta y no sabe respetar la casa (eso lo dijo con un tono de indignación pero yo percibí un poco de celos de su parte)
- Pero es normal, señora, a mi me gusta bailar en forma muy alegre y a esa señora también, yo no veo nada de malo en eso.
- Una cosa es alegre y otra de la forma que bailaban, parecía otra cosa.
- ¿Qué cosa señora?
- Parecía, muy mañosa esa señora.
- Entonces me acerque a ella y le puse la mano en el brazo, acariciándoselo.
- No se preocupe señora, cuando bailemos seré diferente.
- Yo no bailo así, eso me parece de mujeres indecentes.
- Yo le serví otra copa de vino y se la di, me serví otra al instante.
- Por esta noche, vamos a bailar muy rico.
- Salud joven, pero ya estará cansado más tarde.
- No señora, estoy con ganas de que sea más tarde.
- Ya esta bueno sino yo soy la que no va a llegar.
- Si llegará señora Teresa.
- Yo la quiero mucho, usted es como una hermana mayor para mi.
- Vamos por el ultimo brindis!
- Salud señora Teresa.
- Salud joven.
La señora se fue al baño, yo espere 5 minutos, y me fui en dirección al baño, en el pasadizo del baño no había nadie, así que aguarde allí parado, a los dos minutos salió ella, con el pelo mojado, supongo que se lo mojo para enfriar la calentura que estaba teniendo, yo sin decirle nada la tome de la mano cuando pasaba por mi costado, y la jale hacia mi, la bese en la boca y ella quiso poner resistencia, yo insistí una y otra vez hasta que ella se entregó a mis besos, entonces me pegue a sus cuerpo, la tenia contra la pared, y empecé a frotar mi pene contra su pubis.
- Aquí no que nos pueden ver
- Pero es que estas muy rica, mira nomás como me tienes (en ese momento le enseñe mi pene a través del pantalón)
- Pero, es que alguien puede pasar por aquí.
- Todos están yendo al baño del patio, puedes estar tranquila.
- Mira como me tienes bebe, estoy loca.
- Me encantas mujer, eres deliciosa (baje, recorriendo con mi lengua todo su vestido, hasta que llegue a su conchita)
- No me hagas esto papito, no por favor, te lo ruego, no me la chupeeeeeeees... auuuuuuuu... uyyyyyy... que rico esta esto papiiiiito lindoooou.
- Amor vamos al baño, aquí no me cojas, puede entrar alguien.
- Esta bien mujer, vamos nadie se entera.
- Antes dejame darle un besito (y se mete mi pene a la boca, chupándolo despacito)
- Oh! lo siento, no sabia que aquí estaban... (la señora Teresa vio como me estaba chupando el pene la otra señora)
- No se preocupe señora Teresa, lo siento, es que no sa....
- No se preocupe joven a mi no tiene que darme explicaciones, ¿me dan un permiso? Necesito ir al baño.
- No te preocupes, ya habrá tiempo.
Antes de irme a mi cuarto, entre a la cocina, abrí el refrigerador y me serví un vaso con agua fría, en eso entraron a la cocina mis padres y se despidieron de la señora Teresa y de mi, mis padres se veían muy felices, le agradecieron por lo bien que había trabajado a la señora Teresa y le dijeron que ya debería ir a acostarse pues era bastante tarde y mañana podría arreglar todo.
- Ya voy señores, no se preocupen, ya termino.
- Mañana puede terminar Teresa con todo, mañana le ayudo y lo hacemos juntas.
- Señora, ¿ya se va a su cuarto?
- Claro, ya es tarde, estoy cansada, y mañana tengo que arreglar todo este desastre.
- Mañana te ayudará mi madre y yo, no es necesario que hagas todo el trabajo tu sola.
- Además, quedamos en que nos meteríamos un bailecito antes de que termine la noche ¿verdad?
- Eso fue hace rato, dese cuenta de algo joven, yo estoy cansada y usted no se ha portado tan bien como yo esperaba ¿no cree?
- Siéntese un momento aquí conmigo señora.
- Ya, esta bien, pero solo un momento.
- Si señora, tiene razón, me he portado mal, pero es que yo hace tiempo que no estoy con nadie, me es difícil estar así, ella a mi no me gusta, lo que pasa es que me éxito mucho de la forma como bailo conmigo.
- Ay mi hijo, usded baila así y ¿así quiere que baile conmigo? No mi hijo, para eso búsquese a otra del tipo de la señora esta.
- No señora Teresa, con usted será distinto, yo si la respetare.
- Ay mi hijo, no me diga eso, además que tantas ganas le han entrado por bailar conmigo.
- No es eso señora, lo que pasa es que era un acuerdo entre ambos, espéreme aquí, voy a poner música.
- Salud señora Teresa, por el resto de la noche.
- No mi hijo, como se le ocurre, yo ya no voy a tomar ni tampoco a bailar.
- Pero señora Teresa, solo una copa y una canción, ¿esta bien?, además ya lo habíamos conversado.
- Bueno, solo para que no diga que yo no cumplo lo que prometo.
- Salud entonces señora.
- Salud mi hijo.
- Ya ve señora que bailar es bonito.
- Si pero te das cuenta que no tengo nada de costumbre, muy por el contrario, casi me caigo, eso hubiese sido terrible, el ruido hubiese despertado a todos en esta casa, con lo gordaque estoy.
- No exagere señora Teresa, usted no es gorda, yo diría que esta mas bien "fuerte"
- Como vas a decirme eso mi hijo, estoy gordísima ya ni me quedan los pantalones, solo puedo ponerme faldas.
- Lo que pasa señora Teresa es que ud tiene unas caderas muy grandes, y eso no esta mal, al contrario.
- No se que de bueno puede tener el que tenga un trasero tan grande mi hijo.
- Es bonito su trasero señora (esto ultimo se lo dije mirándola fijamente a los ojos)
- Ella me miró también pero a los segundos esquivó la mirada.
- Mejor sentémonos mi hijo.
- Esta bien señora.
- Cuénteme mi hijo ¿que tal las chicas?
- Bien señora aunque ahora como que estoy solo y me resulta difícil.
- ¿Por que mi hijo?
- Es que al no estar con nadie me tiene siempre con una erección que me mata.
- Pero, usted, tan jovencito, tan buen mozo, tan bien educado, debe tener muchas chicas detrás de suyo, no le creo que no tenga a nadie.
- Es cierto señora, estoy solo, venga, vamos a bailar esta canción.
- Vamos pues.
- Ten cuidado mi hijo, no esta bailando con esa señora.
- Ya olvídese de esa señora, estoy bailando con usted.
- Esta bien pero es que en esta posición nunca he bailado.
- ¿Le disgusta que este pegado a su cuerpo señora Teresa?
- No pero, podemos bailar mejor de frente ¿no le parece? Además puedo pisarle.
- Esta bien yo le enseño.
- Señora usted debe tener muchos pretendientes ¿verdad?
- No mijo, ninguno, ¿cómo se le ocurre? Yo estoy ya vieja, antes si, he tenido algunos, nunca muchos, antes que era mas delgada, tenia un cuerpo más o menos formado, ahora como te digo, no puedo ni ponerme pantalones.
- Pero señora, si debe tener pretendientes, para mi eso es un hecho, esta muy guapa, además su cuerpo es muy lindo a mi me gusta mucho, tiene unas cadera a las que yo en vez de grandes llamaría generosas.
- Ay que adulador, para hablar es muy bueno, me sale con unas cosas, debería dedicarse a las ventas, seguro que para convencer a los clientes podría ser muy bueno, mejor vamos a bailar.
Ella se sobresalto, se salió de donde estaba y regreso a la mesa en donde nos sentábamos, parada tomo su copa de vino y la seco de un solo sorbo.
- Ya estuvo bueno, es mejor que vayamos a descansar.
- Ande señora esta bonito esto, ¿por que no nos damos ese gusto?, estamos alegres, nada mas, ande, vamos a bailar.
- Que lindo es estar con usted señora, aquí bailando (esto se lo dije acercándome a su oído)
- Nunca me imagine, que estaríamos bailando así ambos.
- ¿Y le gusta señora? (mientras le pegaba mi pene a su vientre)
- Si.
- ¿Se siente bien señora? (mientras le frotaba mi pene por su vientre y le metía la pierna izquierda entre sus piernas)
- Si mi hijo.
- ¿Si que señora? (Metí más mi pierna hasta que mi muslo frotaba su concha)
- Si se siente muy bien
- ¿Se siente rico señora? (ahora le pase la lengua por el cuello, en ese momento se estremeció)
- Ayyyy mi hijo, no me haga esto, mientras se aferraba con las uñas más a mi cuerpo.
- mmmmmm... que rico se siente papito, ya esta bueno, ayyyyyy... déjeme que me vaya a mi cuarto, pooooor favooooor...
- Vamos a su cuarto entonces señora.
- No en mi cuarto no, allí no.
- No quiero, no sea malo, usted me quiere coger.
- Si señora, la quiero coger rico, pero quiero primero que agarre mi pene.
- ¿Por qué no quiere agarrarlo señora?
- No es que no quiera, lo siento demasiado grande.
- No es tan grande, esta hecho a su medida señora (guié su rostro para que pudiera verlo)
- Ayyyyyyy... bebe, mi papito, es muy grande, es inmenso, eso a mi no me entrará nunca.
- Señora Teresa osea que usted estaba con la idea de que me la coja ¿verdad?
- Mira bebe, ya me estaba animando, pero la verdad, con eso tan grande no lo dudo, a mi no me va a coger.
- Pero por lo menos dele un besito.
- No sea cochino, eso no es para besar.
- Si señora Teresa, el suyo también es para besar, déjeme que se la bese un ratito.
- Se ha vuelto loco mi hijo a mi no me la besó nadie y nadie me la besará.
- Ande señora Teresa, solo un ratito le voy a chupar su concha.
- Mmmmmm... pero papito, eso esta mal como me lo va a chupar, eso suena muy sucio.
- No mi hijo no lo haga, no me chupe la concha.
- Mmmm... huele delicioso, a hembra.
- No me la chuuuuuuuuu... aaaaaaaaay... aaaaaaaay... mi bebeeeeee, que cooooosas ricaaaaas... sabes hacerle tu a esta señoraaaaaaaay...
- Ay papitooo me corro me corro aaaaaaaaaaaghhhhhhhh!!!... aaaaaaaaabhhhhhhhhh!!!...
- Uy papito, usted lo que quiere es vaciarse ¿verdad?
- Bueno, la verdad me ha encantado que se corriese pero esta claro que yo también quiero correrme, ¿usted quiere que yo me vacíe señora?
- Claro que quiero, quiero que vacíes, pero no quiero que me cojas porque tu pene es demasiado grande y me vas ha hacer daño.
- Vamos a su cama señora Teresa, allí con paciencia me podrá hacer terminar.
- Esta bien, vamos a mi cuarto pero nada de trampas, a mi no me vas a coger con esa cosa tan grande que tienes allí, máximo le daré besitos.
- Esta bien, vamos a ver señora.
Me desvestí hasta quedar completamente desnudo, la tome a ella, y le saqué una a una todas las prendas que tenía, ya estaba la señora Teresa completamente desnuda, no lo podía creer, nunca me imagine que pudiese estar en esa situación con la señora Teresa, pensé que había perdido mucho tiempo al no habérmela cogido antes, pero las cosas son como son y hay que vivir el momento, su culo era tan grande como bello, suave, prieto, redondo, parado a pesar del paso de los años, estaba perfecta, ella se dejaba llevar, la eche en la cama y me acosté sobre ella, no intente penetrarla, solo la besaba, la besé en la boca, la besé en el oído, le chupe el cuello (ella se derrite cuando le besan el cuello, descubrí que ese es su punto débil) sus senos también se los chupe, ella estaba súper excitada, baje a su abdomen, le besé el ombligo y los costados mientras que con mis manos le masajeaba los senos, baje mis manos rápidamente y cogiéndole la parte posterior de las rodillas le levante las piernas al mismo tiempo que metí mi boca a su concha.
- Aaaaaaaaaah... que cosas me hace mi papppitoooo..
- Chúpeme asi mi hijo, chúpeme mi concha que he descubierto que es rico que se la chupen a una.
- Aaaaaaaay papito me vas ha hacer acabar de nuevo.
- Métaselo a la boca señora.
- Esta muy grande mi hijo, no me va ha caber.
- Ande métaselo en la boca, aunque sea solo la cabecita.
- Ya mi bebe termine que ya me estoy cansando.
- Yo mientras tanto seguía chupándole la concha a la señora Teresa.
- Señora, yo así no puedo acabar, y usted ya se canso ¿qué le parece si probamos despacito una metidita nada mas?
- Mi hijo tienes razón cuando dices que estoy cansado, pero me da miedo tu cosota, esta demasiado grandota, vamos a intentarlo pero despacito, ¿me lo prometes?
- Si se lo prometo señora Teresa.
- Todos los hombre prometen y prometen, hasta que lo meten.
- Jajajajaja vamos a ver señora si tiene razón.
- Vas ver que si la tengo mi hijo, vas a ver.
- Ten cuidado bebe no me la vaya a meter así de rápido.
- No señora Teresa solo se la estoy pasando por encima, ¿cómo se siente señora?
- Rico papito, muy rico, sabe que me gusta todo lo que me hace, todo lo que me hace usted es rico.
- Ya señora le voy a meter la cabecita.
- Ay ay ay ay esta rico, así nada mas métala y sáquela ¿esta bien?
- Aaaaaaaay mi hijo que me hace, como puede ser tan rico mi bebe, usted me esta haciendo llegar de nuevo.
- Aaaaaaaaaay!!! papito que desgraciado eres ya me la metiste toda
- Aaaaaaghhhhhhh.... uuuuuuuuuuuyyy me coooooorrooooooo uuuuuuuuuuuyyyyy que rico eres mi papppitttooo aaaaaaaaaghhhhhhh...
- Yo también me cooooorroooo señora que rico aaaaaaghhhhhhhhh... aaaaaaghhhhhh...
- Si dame toda tu lechita calientita papito.
- Que delicioso ha sido estar juntos señora.
- Si mi hijo ha sido riquísimo, le he dejado que me coja y eso nunca pensé que pasaría, ahora que lo veo con cabeza fría no me parece que este bien pero me gusto mucho.
- Espero que guarde esto como un lindo recuerdo, pero nunca más podrá pasar nada entre los dos ¿esta bien mi hijo?
- ¿Quiere que se lo prometa señora?
- No porque yo ya se en que terminan sus promesas.