Laura y Clara

sincero49

Virgen
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Jun 26, 2023
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Llevábamos saliendo unos seis meses. Mucho tiempo, pero ninguno de los dos nos lo tomábamos muy en serio. Nos divertíamos juntos, el sexo estaba bien, muy bien, pero ninguno parecía querer que la cosa llegara a más. No nos engañamos sobre las intenciones del otro y las cosas iban bien así. Era diversión y, quizá, por eso me lo propuso. Sabía que con el tiempo nos separaríamos, que no nos íbamos a hacer daño y que yo saldría de sus vidas.
Conocí a Laura en una fiesta, era amiga de una amiga. Nos pusimos a hablar y nos caímos bien. Vivía cerca de mi casa y compartimos el taxi de vuelta, nos intercambiamos los teléfonos con alguna excusa tonta y, aquella primera noche, nos despedimos con un casto beso.
En la fiesta habíamos estado hablando sobre películas, unos días, quizá una semana después la llamé para ir al cine y quedamos. Era una película rusa de esas raras y aburridas a las que se va de joven para impresionar o para sentirte un intelectual comprometido. No lo he dicho, en aquella época yo tenía 27 años y Laura era un par de años más joven que yo.
Así que fuimos al cine, como digo una película aburridísima, y luego a tomar algo. Las primeras citas son una toma de contacto, donde se enseñan las cartas. Me contó que había acabado veterinaria hacía unos meses y que estaba empezando el doctorado, en la universidad se lo habían propuesto. Compartía piso con su hermana, Clara, que tenía una discapacidad y ella, Laura, gran parte del tiempo en el que no estaba en la universidad, lo dedicaba a cuidar de ella. En aquel momento yo no hice más preguntas sobre Clara, pero luego la conocí y puedo contar, más o menos, lo que le pasaba.
Hubo un problema durante el parto y se le dañó la columna, así que Clara tenía las piernas con muy poca fuerza. Necesitaba una silla de ruedas,en ocasiones, para recorrer una distancia muy corta, se ayudaba de unas muletas, pero sus piernas no la sostenían. Laura se encargaba de ayudarla en todo lo que necesitara, tenía 27 años, había estudiado informática y trabajaba en una empresa en la que no sé lo que hacía, los ordenadores no son mi fuerte y nunca lo han sido.
Después de ese primer cine hubo más y cenas y copas... y nos acabamos liando. Desde el primer día quedó muy claro, en la vida de Laura lo primero era su hermana. Si Clara necesitaba algo, yo me podía olvidar de Laura.
Tengo que puntualizar, lo primero en la vida de Laura era su hermana, a pesar de Clara. Ella no quería que fuera así. Jamás le pedía nada, no quería que cambiara sus planes por ella. Clara era completamente independiente y nunca pedía ayuda, pero, como decía Laura, había cosas que le eran mucho más fácil si alguien la ayudaba.
Básicamente, ahorraba mucho tiempo si alguien le ayudaba a vestirse, a lavarse, a la hora de irse a la cama, si alguien le echaba una mano, todo era más fácil. La casa en la que vivían estaba perfectamente adaptada a las necesidades de Clara, puertas anchas para que su silla cupiera con facilidad, un cuarto de baño con todo tipo de agarraderas, una cama articulada y, también con agarraderas para facilitarle el incorporarse y pasar de la silla a la cama y viceversa. Clara, realmente, no necesitaba mucha ayuda, y tampoco la pedía, pero su hermana siempre estaba ahí para, como decía ella, "ahorrar" un poco de tiempo.
A Clara la conocí poco tiempo después de empezar con Laura. Creo que, si el primer día que me dijo Laura que fuera a su casa, que su hermana no tenía planes y que a ella le apetecía estar tranquila haciéndole compañía, no hubiera ido, nuestra relación no habría ido más allá.
Durante el tiempo que estuve con Laura pasamos muchas noches en su casa viendo una película o charlando con Clara. Pasé muchas noches en su casa, Laura prefería que durmieramos allí, para no dejar sola a su hermana, así que llegué a formar parte de la rutina de aquella casa. Muchas veces estando allí Laura se iba ayudar a su hermana a algo y yo me quedaba en el salón viendo la tele o lo que sea. Quiero decir que acabé conociendo bien a Clara, me lo pasaba bien con las dos hermanas, eran alegres, las dos muy bromistas,un poco más Clara, era agradable estar con ellas dos juntas. Tenían una complicidad entre ellas impresionante.
Con todo esto no quiero decir que Clara no tuviera vida social, si la tenía. Clara tenía sus amigos con los que iba a cenar o a bares o lo que fuera que hiciera, pero nunca los invitaba a su casa, no sé por qué. No es que todos los fines de semana nos los pasáramos allí, pero a lo largo de ocho meses, que es lo que estuve con Laura, hubo muchas mañanas en las que amanecí allí, tardes muertas en las que simplemente estuvimos los tres antes de salir, noches en las que no nos apetecía más que estar tranquilos...En fin, lo que es la vida. La diferencia es que Laura prefería pasar esos ratos de rutina con su hermana y a mi, me parecía bien, me divertía con ellas.
Siempre me pareció raro que Clara no invitara a ningún amigo a su casa, no parecía tener problema con que yo estuviera por allí. Alguna vez salimos con ella y sus amigos y tenía muchos y muy buenos amigos, pero no les decía que fueran a su casa. En todos esos meses en esa casa solo vi a las dos hermanas y a una fisioterapeuta que iba dos o tres veces a la semana a dar un masaje a Clara. De estar tanto tiempo en la silla se le entumece la espalda y las piernas, en fin, que iba un fisioterapeuta a su casa. Algunas veces Laura le daba algún masaje más, le aliviaba mucho y Laura daba unos muy buenos masajes, lo sé por experiencia.
Ha sido una introducción un poco larga, pero creo que las circunstancias, los antecedentes son importantes para entender la historia. Como decía, llevaba ya seis meses con Laura, y nos lo pasábamos bien. No soy muy juerguista y nuestra relación era tranquila, el sexo era muy bueno y abundante y el resto era tranquilo y divertido. Sin complicaciones.
Habíamos pasado el último fin de semana durmiendo en mi casa, nos veíamos entre semana pero nunca pasábamos la noche juntos entre semana. Había sexo entre semana,pero luego cada uno se iba a su casa. Llegó el viernes y parecía que también íbamos a dormir en mi casa. Me resultó un poco raro, no le di mucha importancia. Fue un fin de semana muy tranquilo y nos lo pasamos casi todo en casa de la cama a la tele y de la tele a la cama. Laura estuvo un poco seria, pero nada muy extraño.
El domingo follamos antes de dormirnos la siesta, fue un polvo lento. A Laura le gustaba ponerse sobre mi, con mi polla dentro de ella y se movía muy lentamente hasta que nos corríamos. Follamos y luego nos quedamos dormidos. Nos despertamos una hora después y nos quedamos acurrucados en la cama.
- Te quiero preguntar algo un poco raro- Me dijo.
- Me puedes decir que no o lo que sea, lo entenderé, pero no te enfades-. Le dije que de acuerdo, que me preguntara.
- Ha sido Clara, la que me ha pedido que te lo propusiera. Primero me ha preguntado si me molestaría, a mi no me molesta.- Dijo esto con una cara muy seria.
- Clara tiene un problema con los chicos. Bueno, más que con los chicos, con el sexo. Ella, como todos, tiene sus necesidades, pero más allá de la masturbación, tiene sus juguetes, le es muy difícil " satisfacer" esas necesidades. De hecho nunca ha estado con uno. Virgen, yo no diría que es, sus juguetes son bastante... Bueno, que el camino está abierto. Pero lo que es con un hombre, no ha estado.- Se quedó callada y me miró con una sonrisita.
- Yo le he contado, somos hermanas, que a ti se te da bastante bien. Le gusta que le cuente con todo detalle mis aventuras, ella dice que esas cosas las vive a través de mi. El caso es, después de estos meses, que ya la conoces bastante y conoces sus limitaciones, ella me lo ha dicho así. Y habéis desarrollado cierta confianza y ella se preguntaba si querrías pasar una "noche loca" con ella- me dijo.
Yo me quede con cara ... de tonto. No sabía si era una broma, una prueba...
- A mi no me molesta nada- Continuo- Dice que pedirselo a alguno de sus amigos no quiere. Que prefiere a alguien que no vaya a tomarlo como no es. Creo que a un amigo le da vergüenza, nunca les invita a casa ni nada. Tu ya sabes cómo es todo y cree, creemos, que eres una buena opción. Si a ti te parece bien- y se me quedó mirando.
Yo me quedé mirándola muy serio - A mi me parece bien, vamos que encantado...- Balbucee.
- Genial- Dijo y se levantó de la cama- Vamos a comer algo-
Ese día ya no volvimos a hablar del tema y llegó el lunes y empezamos con la rutina de la semana.
El miércoles quedé con Laura a comer muy cerca de su trabajo. Durante la comida me dijo- Creo que si retrasamos lo de Clara y tu, va a ser una situación muy incómoda. Así que, ya se lo he dicho a Clara, este viernes por la noche os dejo solos- Dijo, sin dar una oportunidad a ninguna réplica.
Pasé el jueves muy nervioso, la verdad es que no sabía muy bien cómo tomármelo. No sabía si me apetecía o no. Desde luego que lo hacía encantado, Clara era muy guapa, como su hermana. Muy alegre, simpática, me resultaba muy deseable. Pero la situación me resultaba muy incómoda, muy violenta. Pero ya había dicho que si y echarme ahora a tras, casi resultaba más incómodo.
Llegó el viernes. Laura había organizado que cenáramos los tres en su casa y que luego ella se iría a casa de una amiga a dormir, y nos dejaría a nosotros solos.
La cena fué un poco tensa, Clara y yo estábamos cortadísimos y Laura estaba un poco demasiado alegre, muy nerviosa.
Cenamos rápido, muy rápido, y nos quedamos en la mesa los tres sin saber muy bien qué hacer.
De Repente Laura dijo que ya era el momento de irse y se fue. Clara y yo nos quedamos solos mirándonos sin saber qué decir.
Yo sabía que muchas noches antes de dormir Laura le daba un masaje a su hermana, así que yo había pensado proponer darle un masaje para romper un poco el hielo. Había mucho hielo.
Se lo dije y le pareció bien.
Fuimos a su cuarto y le ayudé a tumbarse en la cama. Era una cama de hospital, de estas que se pueden doblar, subir… Con una agarradera para ayudar a Clara a incorporarse o a pasar a la silla de ruedas.
Para el masaje era mejor que la cama estuviera plana, luego me enteré que no era allí donde le daban los masajes, tenían una mesa de masaje en un armario. Poner la cama plana fue complicado y nos hizo reírnos un poco, lo que empezó a derretir un poco el mucho hielo que había.
Una vez plana la cama y Clara tumbada boca abajo, me dijo que había aceite para los masajes sobre una mesa.
Clara estaba vestida, se que es un poco raro pero los dos estábamos muy tensos y no sabíamos muy bien que hacíamos.
Yo empecé a masajear la espalda por debajo de la ropa, entre que yo no soy muy bueno dando masajes y la ropa, no creo que fuera muy agradable para Clara.
Le pregunté si le subía la camiseta que llevaba, dijo que mejor se la quitaba. Ella boca abajo, era dificil que se la quirara sola, le ayudé y todo un poco ridiculo y forzado. Nos hizo reírnos un poco, seguramente de los nervios. Empecé a darle el masaje con mas intensidad sobre los hombros, ahora era el sujetador lo que molestaba, así que decidimos que lo mejor era desabrocharlo.
Seguí un rato con el masaje hasta que Clara me dijo que no eran los hombros lo que más le molestaba, era bastante más debajo, pero que con la falda que llevaba iba a ser muy difícil que le pudiera dar el masaje allí donde lo necesitaba.
Pero estar en ropa interior ella sola…Le daba vergüenza. Le dije que me quitaría la ropa también, para estar en igualdad de condiciones.
Me quedé en calzoncillos y le quité la falda a ella. Empecé a masajear las piernas, tenía un buen cuerpo, allí tumbada con el sujetador desabrochado y unas braguitas normales, de todos los días, pero le hacían un muy buen culo.
Le empecé a masajear las piernas de abajo a arriba, primero los pies, aceitandole bien los dedos, uno a uno, las pantorrillas, presionando bien con mis dedos cada uno de sus gemelos, y luego empecé a masajear sus muslos.
Tenía una piel muy blanca, como su hermana, muy suave, con el aceite mis manos resbalaban por su piel con mucha facilidad.
Subiendo por sus muslos llegué a lo que ya no son muslos. Yo no me había dado cuenta pero el contacto con su piel me había excitado un poco y se notaba algo bajo mis boxers.
Clara si se había dado cuenta, tenía la cara mirando hacia donde estaba yo.
- Parece que alguien se está alegrando un poco- Y con una mano rozó mi polla por encima de la tela.
Yo me sentí un poco avergonzado, pero Clara sonriendo me dijo. - No vas a poder seguir dando un masaje en condiciones si llevo las bragas puestas, así que, para estar en igualdad de condiciones, yo me quito las bragas y tú te quitas los calzoncillos- Tirándome un poco de los calzoncillos hacia abajo. Era justo, así que me los quité y dejé al aire mi polla, que estaba bastante morcillona.
Le quité las braguitas a Clara, fué también una operación graciosa y, esta vez, bastante excitante. Para quitarlas tuve que pasar un brazo por debajo de ella para levantar las caderas y luego tirar de las bragas hacia abajo. Se quedó con el culo en pompa unos segundos y vi un coño con unos labios muy rosados que salían un poquito. Mi polla, esta vez si claramente, se empezó a poner dura.
Ya sin las bragas, continué masajeando sus muslos, cada vez más arriba y más cerca de su coño. Con mis manos le separé las piernas y empecé a masajear el interior de sus piernas, de vez en cuando rozaba su coño con mis manos, al principio por casualidad, pero yo me estaba excitando y empecé a buscar su coño. Eché aceite sobre su culo y empecé a masajear, abriendo y cerrando, dejando ver su ano, también rosadito, el aceite cayó sobre su coño y yo, ya sin miramientos, lo masageé con todos mis dedos, separando los labios para encontrar su clítoris.
Noté que una mano agarraba mi polla, con el dedo pulgar acariciando mi capullo. - Igualdad de condiciones- Dijo riendo.
Estuvimos un buen rato así, yo acariciando sus labios, su clítoris, pasando mis dedos por la entrada de su coño. Ella acariciándome la polla, presionando el capullo con sus dedos, agarrándome los huevos.
Oí cómo su respiración se hacía más profunda, empezó a gemir de vez en cuando.
-Estoy incómoda, voy a darme la vuelta ¿me ayudas?- Me dijo.
Le ayudé a girarse y una vez ya tumbada boca arriba, se terminó de quitar el sujetador. Tenía las tetas grandes, no mucho, con unos pezones también grandes de un rosa muy claro.
Me eché más aceite en las manos y empecé a acariciarle las tetas con una mano mientras mi otra mano seguía explorando su coño, acariciando su exterior, sus labios, su clitoris, y metiendo primero uno y luego dos dedos dentro de ella.
Gemía ya claramente, notaba su coño más húmedo que simplemente por el aceite.
Apretó algún botón de la cama y empezó a doblarse haciendo que Clara se incorporara un poco, una vez que tenía la cabeza a la altura de mi polla, se la acercó con la mano y se la metió en la boca, noté como su lengua me frotaba el capullo dentro de su boca. Yo la miré y ella sacándosela me dijo- Luego, recuerda, igualdad de condiciones- y se la volvió a meter en la boca.
Notaba como mi polla se terminaba de poner dura, su lengua la recorría de arriba a abajo, se entretenía un poco lamiéndome el capullo, luego bajaba a mis huevos, se la volvía a meter entera en la boca. Se sacó mi polla de su boca, un poco más y me habría corrido, y me hizo agacharme y poner mi cara a su altura, me agarro la cabeza y me besó, noté como su lengua se abría paso entre mis labios y entraba en mi boca, humeda.
- Recuerda, ahora me toca a mí- dijo, mirándome a los ojos.
Me puse a los pies de la cama, sus rodillas sobre mis hombros, la cama hacía que la posición fuera perfecta, tenía su coño frente a mi cara, con un acceso perfecto. Empecé besándole en el interior de los muslos, lamiendolos muy suavemente, ella hacía unos gemidos cada vez que notaba mis labios. Luego me fui acercando poco a poco a su coño, rozando sus labios con mi lengua, cada vez mi lengua apretaba más sobre ellos, los lametones eran cada vez más largos, abarcaban más, desde su ano hasta su clítoris. Gemía, su respiración era rápida y entrecortada, mis labios atraparon su clítoris entre ellos y la punta de mi lengua lo acariciaba.
Yo no podía más, me dolía la polla de tan dura que la tenía. No aguanté más, me incorporé y presionando mi capullo contra su coño, mi polla se deslizó dentro de ella. No podía mantener las piernas subidas, así que yo se las levante abrazádolas sobre mi pecho, lo que hacía que su coño estuviera más apretado, una sensación maravillosa, al parecer también para ella por como gemía. Empecé con movimientos suaves pero poco a poco fui acelerando mis movimientos y embistiendo cada vez más fuerte. Al no estar ella completamente tumbada podía empujar y que mi tripa y mis huevos golpearan fuerte el exterior de su coño.
Estaba muy excitado, así que no duró demasiado, cuando noté que me iba a correr saqué mi polla de ella y soltando sus piernas fui a correrme sobre su tripa, pero Clara me agarró la polla y con fuerza se la llevó a la boca donde terminó de masajearla con su lengua, haciendo que me corriera dentro.
La cama era muy ancha, así que una vez que Clara estaba satisfecha de lo limpia que había dejado su lengua mi polla, yo me tumbé a su lado, cansado y feliz.
- A Laura ni una palabra de lo que hemos y vamos a hacer, que se muera de la curiosidad, yo me moriría de vergüenza si supiera lo guarra que es su hermana- dijo muy seria.
Y, la verdad, aunque Laura no es que fuera muy mojigata, la intensidad de Clara era bastante más “ desenfadada”.
Nos quedamos un rato así, tumbados uno junto al otro, recuperándonos. Clara jugueteaba con mi polla, ya flácida.
- Esto es lo que quería, follar, tener un orgasmo y luego poder estar así, charlar un rato, desnudos, sin vergüenza. Poder tocar una polla y notar cómo se va poniendo dura, como ahora- Dijo, y, efectivamente, mi polla se estaba poniendo dura otra vez.
- Dejame ponerme arriba esta vez- Dijo agarrando la argolla que tenía para incorporarse.
Yo me deslicé debajo de ella y le ayudé a ponerse a horcajadas sobre mi. Nos quedamos cara a cara, ella sonrió y plantó sus labios sobre los mios, metiendo su lengua en mi boca. Nuestras bocas jugaron un buen rato, su lengua en mi boca, mi lengua en su boca, saboreandonos el uno al otro durante un buen rato.
Mi polla se fue poniendo dura, estaba entre sus piernas, sus caderas se movían y su coño se frotaba contra ella.
Clara se agarró a la argolla y se levanto lo suficiente para que yo metiera mi polla en ella, es lo que hice.
Antes he contado que a Laura le gustaba ponerse sobre mi y moverse muy suavemente hasta que nos corríamos. Con Clara era otro nivel de lentitud, no se si era porque no podia moverse con facilidad o por que le gustaba así, pero fue la tortura mas maravillosa de mi vida.
Ella abrazada a mi, su lengua dentro de mi boca y mi polla dentro de ella. Sus caderas se movían muy lentamente, su coño masajeaba mi polla poco a poco, la abrazaba un poco y luego la soltaba, suave, muy suavemente. Notaba toda su piel sobre la mía, su tripa, su estómago, sus tetas. Nuestras respiraciones sincronizadas, sus labios sobre los mios, cuando ella aceleraba su respiración, la mia aceleraba, cuando yo gemía, ella gemia. Sus brazos rodeándome, mis brazos rodeándola. Así estuvimos mucho tiempo, pero podíamos haber estado más. Llego un momento que note que iba a estallar y fui a salirme de ella.
- Correte dentro- dijo.
Y los dos nos estremecimos en un orgasmo largo, suave, maravilloso. Nos quedamos así abrazados, piel contra piel, durante mucho rato. Aun con nuestras respiraciones sincronizadas, cada vez más lentas, notaba como su pecho subía y bajaba sobre el mio. Besandonos, a veces nuestras bocas se separaban y yo aprobechaba para besarle el cuello, las orejas, y luego volvia a la boca.
Luego, pusimos la cama plana, y nos dormimos su espalda contra mi pecho, yo abrazándola, sintiendo su piel, su cuerpo, por toda mi piel, por todo mi cuerpo.
Nos despertamos ya amanecido. Seguíamos en la misma posición, empezamos a charlar así, mi pecho contra su espalda, yo le besaba el cuello y ella se reia, bromeabamos, su mano fue a mi polla y la notó un poco dura, así que se encargó de que aquello se despertara del todo. Luego follamos así, creo que se llama la cuchara, ella de espaldas. Volvimos a tener un orgasmo largo y muy agradable.
Laura iba a llegar en algún momento de la mañana, así que nos levantamos y ayudé a Clara a ducharse, bueno, nos duchamos juntos. En el baño tenía una especie de columpio o algo así para entrar y salir de la ducha. Sería para lo que fuera, pero es perfecto para follar, primero me entretuve un buen rato saboreando su coño y luego follamos una vez más.
Ya limpios y aseados fuimos a la cocina, yo me rezagué un poco adecentando el cuarto y oí la puerta que se abría y se cerraba, era Laura.
Desayunamos los tres entre bromas y risas, como siempre, mucho más relajados que la noche anterior.
Luego volvimos a la rutina habitual, parecía que no hubiera pasado nada. Laura jamás me preguntó por aquella noche y Clara tampoco la mencionó nunca.
Al cabo de un tiempo la cosa con Laura se fue enfriando, ella creo que conoció a alguien, y poco a poco nos fuimos distanciando. Cada vez nos veíamos menos y, de repente, un día, me di cuenta de que llevaba mucho tiempo sin ver a las hermanas. Que todo se había acabado.
 
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