Las Vivencias de Esmeralda - Zoo - Capítulos 001 al 005

heranlu

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Las Vivencias de Esmeralda - Zoo - Capítulo 001


Hola, mi nombre es Esmeralda J., soy mama soltera, tengo 36 años de edad, actualmente vivo sola, pues mi hijo Adrian se fue a vivir con su pareja, me alegra mucho el que mi hijo ya sea un adulto y haga su vida.

Soy una mujer de tés morena, cabello algo rizado de color negro, me llega a los hombros, soy algo pequeña de tamaño y complexión, mido 1.56, peso 60 Kg, mi espalda es chica, busto de copa B, no es muy grande, pero tampoco pequeño, un poco colgado por haber amantado a un bebe, caderas amplias y algo nalgona, mis piernas son torneadas y mis pantorrillas gruesas, afortunadamente mi cintura es chica, pero por mi embarazo tengo algo de vientre, ya que cuando me embarace de mi Adrian fue a los 15 años, y desde entonces mi prioridad fue mi hijo, así que no tenía mucho tiempo para la vanidad, gracias a mi genética que no permitió que me pusiera gorda y panzona.

Si llegue a salir con algunos hombres pero ninguno llego a convencerme del todo, la mayoría como siempre, eran unos patanes, así que preferí darme mi tiempo así qué deje de salir con hombres, esto fue hasta apenas hace un par de años, y el ultimo año, fue cuando mi hijo se mudo, ahora que estoy sola me siento más tranquila y feliz, Adrian antes de irse, me dejo a nuestro perro Hércules, un Rottweiler negro, de año y medio de edad, mi hijo lo cuidaba tanto que estaba bien alimentado y musculoso, pues le daba proteínicos y lo hacía hacer ejercicio, y como no podía llevárselo a su departamento, me lo dejo a mi cuidado, también eh cuidado de Hércules, es un perro que amo mucho y más ahora que es mi compañero de vivienda.

Cierto día mi amiga de la prepa Luz María me invito a tomar un café, platicamos de varias cosas, de los amigos de la escuela y nos pusimos al día, ella tenía poco de haberse divorciado, al igual que yo tenía un hijo de 18 años el cual se había ido a estudiar a Canadá, así que ella vivía sola como yo, salió el tema de los amantes, por supuesto yo le dije que tenía un par de años que no salía con alguien y ella me confesó que desde hace 3 años dejo de salir con hombres, y ambas comentamos el punto de que todos eran unos perdedores y patanes, así que mejor “sola que mal acompañada”.

- Si amiga, son unos perdedores, la verdad estoy mejor sola…. Bueno, sí, estoy sola, jeje, - rio mi amiga, yo sabía que me ocultaba algo, así que insistí un poco más para saber que me ocultaba.

- Que te haces, debes tener un amante por ahí verdad, te haces.

- Ay amiga, claro que no… - Me respondió mientras Miraba la mesa y evitaba hacer contacto con mis ojos, así que insiste mas, quería enterarme del chisme.

- Ya cuéntame, somos amigas, que tiene de malo, si tienes algún galán por ahí, podrías presentarme uno ya de paso, jaja, digo sé que somos mujeres y tenemos nuestras necesidades, ya dime – aun con mi insistencia, ella no me dijo palabra alguna sobre el tema.

- No, ya te dijo que no, no salgo con algún hombre, ya cambiando de tema, voy a contarte algo, pero prométeme que nos vas a pensar que estoy loca, ni vas a juzgarme, ok?

- Si, sabes que nunca te eh juzgado, aun cuando te casaste con José, que te dije que no te convenía, pero cuéntame, de que trata? – mi amiga despertó algo de curiosidad en mi.

- Pues, mira, hace un tiempo, eh estado entrando a un foro que encontré en Internet, me había llegado un enlace a mi correo, no sabía de que trataba pero por curiosidad decidí entrar y me tope con algo increíble… Ya sé mejor te mando el enlace a tu correo, vale, así lo vez por propios ojos

No entendía de que me habla mi amiga, pero ya era tiempo de retirarnos, pagamos la cuenta y cada quien se fue a su casa, llego la noche y estaba en la sala de mi casa, Hércules me acompañaba recostado junto a mi sobre el sofá, el jugaba con un peluche de Alf, que le encantaba, yo miraba televisión, era sábado, así que no tenía que preocuparme por ir al trabajo al día siguiente, fue cuando me llego al celular un correo, era de mi amiga, me había mandado un enlace.

De: Luz María

Para: Esmeralda Jiménez

Asunto: Foro del que te hable

Este es el enlace Esme, entra y chécalo, solo te pido seas de mente abierta, no me juzgues, velo y saques tus conclusiones amiga.

Saludos.

No le tome mucha importancia, así que no abrí el enlace, lo deje y continúe con los hábitos de mis días, entre semana iba a mi trabajo como encargada de una cadena de farmacias, en el que llevaba ya años trabajando, así pasaron los días, dos semanas corrieron, llego nuevamente el Sábado, ya era noche y navegando en mi celular, me llego otro correo de mi amiga, Malucita.

De: Luz María

Para: Esmeralda Jiménez

Asunto: Foro del que te hable

Hola Esme, que te pareció el foro, maravilloso verdad?, la verdad me da mucha curiosidad, eh platicado con algunas personas de ahí y dicen que están felices de haberlo hecho.

Saludos.

Recordé que no había entrado al foro que me había mandado, decidí ir a la Lap y entrar a mi correo para abrir el enlace, así que fui al escritorio de la sala, me senté en la silla secretarial, prendí la Lap y entre a mi mail, abrí el enlace y fue cuando entre a un foro que trataba sobre zoofilia, una comunidad de mujeres que compartían sus experiencias de tener perros como amantes, fotos de ellas y sus perros, nada pornográfico, eran más fotos tipo familiar, ellas se veían felices al igual que sus caninos, me saque de onda, no entendía bien de que trataba, así que me dio algo de curiosidad, entre algunos enlaces y leí las experiencias de aquellos usuarios, ellas narraban lo felices que eran, poco a poco fui entrando a secciones donde eran más explicitas, y ahí si contaban sobre lo satisfechas que eran al tener relaciones sexuales con sus caninos, ya no eran sus mascotas, hablaban de ellos como si fueran sus amantes, novios e incluso algunas los llamaban sus esposos, me pareció algo raro, pero a la vez intrigante.

Continúe leyendo, hasta encontrar sus narraciones eróticas, que contaban según sus palabras como habían sido sus primeras veces con sus amantes, al momento me pareció algo aberrante, pero poco a poco mi opinión fue cambiando, me preguntaba si en realidad era posible que las mujeres humano pudieran sostener relaciones sexuales con perros, sobre todo el hecho de resultaban sumamente placenteras en sus palabras y mucho mejores que la de tener sexo con hombres, la curiosidad me gano, así que abrí otra ventana de mi navegador y me anime a buscar más sobre el tema, fue ahí cuando entre a otros sitios mas explícitos con videos y fotos, ya era pornografía.

Mis ojos no podían creer lo que miraba, en realidad eran mujeres teniendo sexo con perros, si era posible ese acto, abrí algunas imágenes y videos de dueñas con sus perros, teniendo el coito o presumiendo el tamaño del pene de su canino, algo que nunca antes había visto, pues me era difícil de asimilar, el tamaño promedio de esas vergas eran grandes y gordas, rojas y con venas marcadas de lo hinchadas, sin darme cuenta pase bastante rato mirando videos y fotos, mi percepción cambio, deje de sentir asco ante lo que miraba, y cuando voltee a un lado me percate de que Hércules estaba junto a mí, el miraba fijamente el monitor 4K de la Lap, todo se veía a alta resolución, sabía que los perros al ver en esa resolución era igual que estar viendo la realidad.

Hércules no dejaba de mirar las escenas de video, donde un perro estaba montado sobre su dueña, tomándola con frenesí, poseyéndola, estaba atento a lo que pasaba en la Lap, me asombre de ver que él no quitaba la mirada del monitor, supongo que ya tenía rato mirando junto conmigo los videos e imágenes, ya que el sonido, aun estando bajo, se escuchaban los gemidos de las mujeres y algunos ladridos y gruñidos de los perros, creo que ahí fue cuando él se intereso y se acerco a mirar, de momento deje correr el video, mentiría si dijera que no empezaba a sentir algo de excitación al estar viendo los videos que halle, ya que las mujeres parecían gozarlo de lo más rico, yo soy de signo escorpión, soy muy apasionada y temperamental, me gusta el sexo, disfruto de él, y la pausa, de 2 años ya me estaba cobrando la factura, así que el ver esos videos si tuvieron un efecto en mi cuerpo aun que yo no lo aceptara del todo en mi mente.

Mejor detuve el video, ya habían pasado un par de horas, ya debía preparar mi cena y darle de comer a Hércules, cerré la Lap y me dispuse a mis actividades, le serví su comida a mi lindo Hércules lo saque al patio para que hiciera sus necesidades, mientras yo me calentaba comida de ayer, comí, lave los trastes, abrí la puerta del patio, le silbe a Hércules, este llego corriendo de inmediato, me fui a mi dormitorio y me prepare para dormir, me puse mi pijama de dos piezas, playera y pantalón holgados y cómodos.

Empecé a conciliar el sueño, pero no dure más que un par de horas, me levante para ir al baño y en el camino escuchaba unos ruidos en el cuarto de servicio, con algo de miedo me dirigí al lugar, no sin antes tomar un bate del cuarto de mi hijo, llegue al cuarto de servicio y prendí la luz, era Hércules que había tirado la cesta de la ropa sucia, estaba revolcándose en mi ropa, sobre todo jugando una de mis pantaletas, una de color blanca, la traía entre sus patas y la estaba oliendo, mientras se revolcaba sobre la demás ropa.

- Hércules, que carajos haces, me espantaste, pensé que era alguna rata o peor aun alguien que se había metido a la casa, mírate, tiraste toda mi ropa, dame eso!

Le grite, Intente quitarle mis pantaletas que traía jugando y olfateando, parecía que estaba tratando de inhalar todo el aroma de esa prenda, se la quite y lo mire a los ojos

- Eres un perro malo y muy travieso. – le alce la voz, mientras me devolvió la mirada recostado boca arriba sobre mi ropa

Lo hice a un lado y este se paro, se fue a un lado de la puerta, mientras recogía la ropa que había tirado Hércules, vi mis pantaletas y eran las mismas que me había quitado antes de dormir, me quede un poco pensativa, al incorpórame voltee a ver a Hércules y esté estaba sentadito mirándome recoger su travesura, fue cuando mire bien y vi que algo rojo se asomaba de entre sus patas, era su pene, estaba asomándose su verga, un pedazo de carne rojizo, eran alrededor de 10 cm, me saque de onda, nunca antes lo había visto que asomara algo, supuse que ya había entrado en temporada de brama, y ese era el motivo de esa imagen.

No le di importancia alguna, solo complete el recoger la ropa y lo lleve a la sala, ya caminando a mi habitación el me seguía, lo detuve, le di la orden de que se fuera a su cojín de dormir, al escuchar mi voz que lo regañaba entendió y soltando un leve gruñido de queja me hizo caso y se fue a dormir, me metí bajo las cobijas de mi cama y trate de conciliar el sueño nuevamente, pero sin querer las imágenes de lo sucedido me llegaba a la mente.

- Hércules abra estaba oliendo esa pantaletas en especifico debido a que la había mojado con mi fluido vaginal al estar viendo los videos de hace rato?, - pensé, la duda me ocupada la mente

- Sería posible que mi Hércules estuviera revolcándose en mi ropa para sentir mi aroma y cubrirse con ello?, sobre todo olfatear con esa intensidad mi topa intima, mis fluidos lo habían alterado? – contemple esa idea

- No, no debo dejarme creer eso, seguro solo fue una coincidencia –resolví en mi mente

Aun así me llegaban a la mente, las imágenes de los videos y fotos que presencie, ya quería dormir, pero por accidente me di a la tarea de estar fantaseando sobre ello, en realidad sería maravilloso el sexo con un canino, digo, al parecer estaban bien dotados, y sobre todo pues eran seres vivos muy leales y fieles, te amaban igual que un buen hijo ama a una madre, son obedientes y no andan ahí queriendo engañarte con otra, y por cierto, por qué me paso ese enlace Luz María?, ella estaría contemplando lo mismo, o acaso ella ya lo habría hecho, no, no podía creerlo, aun que ella siempre fue más aventada que yo, trate de ya no darle más vuelta al asunto y me forcé a dormir.

Pasó otra semana, y en ciertos tres días después de llegar del trabajo, halle a mi Hércules revolcándose en mi ropa sucia nuevamente, acostado sobre el montón que generaba en la semana.

- Hércules, carajo, ya son tres veces en esta semana que llego del trabajo y estas sobre mi ropa sucia, que voy hacer contigo? – Regañe a mi adorado perrito, pero el solo me miraba con sus ojos tiernos, se veía feliz revolcándose sobre mi ropa.

Llego la mañana del domingo, y desde que mi Adrian se fue de casa yo acostumbraba salir en las mañanas a correr al parque de la colonia, siendo Hércules mi compañero de ejercicio, me vestí con mi conjunto deportivo, unos leggins negros de licra, mi top negro y mi chamarra, tenis blancos, Hércules ya me esperaba en la puerta sentadito, le puse su correa y salimos al parque, después de una hora y media de trotar regresamos a casa, lo deje en la sala, me dirigí a bañarme, me desnude y entre a la regadera, el chorro de agua caliente me hacía sentir relajada, termine de bañarme, y aun algo empapada, me dispuse a regresar a mi habitación, solo envolví mi cabello negro y rizado con una toalla, me puse mis pantaletas blancas y mi top de lycra, sin sostén esta vez, mis pezones endurecidos por el frio, se marcaban atreves de top, al final ya vivía sola, así que ya no había problema alguno de pasearme en ropa interior o desnuda por la casa, en el camino me tope con Hércules, quien estaba atento a mí, pensé que él quería que le diera de desayunar, fui a la cocina que no estaba lejos del baño, mi casa no era muy grande, solo tenía un par de recamaras, el cuarto de servicio, el baño, sala comedor y cocina, fui a la alacena y me alce para tomar una lata de comida de la que le gustaba a mi hermoso Hércules, fue cuando sentí la larga trompa y húmeda nariz de Hércules atravesar mis nalgas para meterse entre mis piernas, y olfatearme con fuerza, la acción de mi canino me espanto, di un saltito y grite.

- Ay!, Hércules qué demonios haces?- Me gire para conseguir sacar su trompa debajo de mis nalgas, luego empuje con mi mano derecha su cabeza para alejar su hocico que intentaba presionar entre mis piernas.

Lo empuje con fuerza, estaba tan pesado que no pude alejarlo mucho, de hecho solo le moví el cuello, el seguía parado delante de mí, aun que aplique mucha fuerza no logre moverle de su sitio, el solo soltó un par de lengüetazos rumbo a mis genitales, gracias a la pantaletas no consiguió tocar mi concha, me moví rápidamente de lugar y mire fijamente a Hércules, mi mirada le hizo darse cuenta de que estaba algo enojada y que lo regañaría, el solo se quedo mirándome, sobre todo miraba a mi entrepierna, pensé que haría algún movimiento insistente para lamerme pero no lo hizo, deje la lata sobre la plancha de la cocina y me dirigí a mi habitación.

Mientras me vestía me preguntaba qué demonios le pasaba a Hércules, el jamás se había portado así, que sería lo que le ocurría, me preguntaba si haber visto esos videos en la Lap, eran la causa, trate de no darle importancia, me vestí con unos pantalones ajustados de mezclilla azul, un suéter café, y mis botas favoritas negras, unas que me llegaban justo a la pantorrilla, hice como que no había pasado nada, continúe normal, le serví su comida, al igual me prepare mi desayuno.

Transcurría el día del domingo, hable por celular con mi hijo, fui al súper a comprar algunas cosas de la despensa, prepare la comida y comimos, revise mi Facebook, y nuevamente al final del día llego, me senté a ver TV, Hércules como era su costumbre se recostó a mi lado sobre el sofá con su peluche de Alf, ese día note que mi canino no me había prestado mucha atención, ya era hora de cenar, así que me fui a cambiar a la recamara, me dije, ya debe estar todo normal, debió ser una leve fase mi Hércules.

Me quite el pantalón de mezclilla, suéter y mis botas negras, solo me quede en pantaletas, y me puse una playera holgada, mis tenis blancos, para sentirme cómoda, salí de mi habitación, Hércules seguía en el sofá, el no me había escuchado, cuando me dirigí a la cocina para coger una lata de su comida, me puse de puntitas como en la mañana para alcanzarla, justo cuando cogí la lata, sentí nuevamente su hocico tocar mis nalgas, inmediatamente me gire, para evitar a Hércules quien me miraba fijamente, no dejaba de verme en la entrepierna, me quede viéndolo fijamente, el se giro un poco de ángulo y fue cuando note que algo le colgaba de entre las patas.

Era su sexo, traía de fuera su pene, un pedazo de carne, grande, gordo y rojizo colgando, calcule un tamaño como de 25 cm de verga canina, pele los ojos, Hércules se había acomodado de tal ángulo que sentí en lo profundo de mi ser, en esa parte primitiva de mujer, de hembra, que Hércules me estaba mostrando su virilidad, su masculinidad, de que él, era un macho Alfa, fuerte, poderoso y potente, mi sangre helo y me aun que quise evitarlo, no podía dejar de mirar esa verga que él portaba y me mostraba con orgullo.

Yo seguía quieta mirándolo, y vi como mientras me miraba la entrepierna, jadeaba con la lengua de fuera, mostrando signo de antojo, pensé que sería por la lata de comida, pero no dejaba de mirarme mi entrepierna, así que no era la lata de comida, por instinto primitivo y básico, mi cuerpo me hizo saber que en realidad el sentía deseos por mí, así que mi cuerpo reacciono, sentí ese calorcito recorrer mi cuerpo, el llenado de sangre en mi vagina, la lubricación inmediata en mi choco, mis labios vaginales dilatarse, era esa danza invisible, ese ritual de apareamiento que ha existido desde el principio de los tiempos, fue cuando algo se disparo en mi interior, algo hizo clic en ese instante.

Despertó en mi, un deseo ardiente por él, yo sentía deseos por mi lindo Hércules, ese cachorrito que había cuidado desde que inicio su vida, ese canino por el que sentía mucho cariño, pero ahora era un perro adulto, grande, fuerte, y que se postraba delante de mí, como macho, mostrándome su virilidad descomunal e insinuándome que quería tomarme como suya, mi perro quería clamarme como su hembra y mujer, me sentí alagada, yo sabía de alguna forma que él era un macho Alfa natural, hecho y nacido semental por la naturaleza y derecho divino, Hércules se me fue acercando y trato de olfatear mi chocho húmedo, la segregación de mis fluidos lo llamaban, también algo dentro de mí, me hizo no ceder tan fácil, así que empuje con toda mi fuerza su cabeza, sentía que debía imponerme ante él y no dejarlo continuar.

Sentí como evadió con facilidad mi empujón, seguido de ello se ergio en dos patas delante de mí, por un momento pensé que sus patas delanteras las recargaría y aterrizaría sobre mí pecho, así que levante mis brazos a fin de cubrirme, pero en vez de ello, dejo caer sus dos patas delanteras a mis costados, recargándose sobre la plancha de la cocina que yacía detrás de mí, encerrándome en medio de él, sé que lo hizo con el fin de hacerme sentir su prisionera y cortar mi escape, el fácilmente rebaso mi altura, al erguirse en sus dos patas, su cabeza y cuello gacho quedaban frente a mi rostro, soltó un ligero gruñido, me sentí intimidada por su complexión y altura, así que agache mi cabeza y mire su corpulento cuerpo, se veía gigante y asombroso para mí, un maravilloso perro negro, con un ese pelaje brilloso, por un momento paso por mi mente que me atacaría por haberlo detenido, pero solo me olfateo el cabello y cuello, mire que él seguía con su verga de fuera, esta vez estaba más cerca de mí, miraba ese pedazo grueso de carne con venas, podía sentir el calor que emitía el cuerpo de mi Hércules, me arme de valor y levante la cabeza para confrontarlo con la mirada, con algo de miedo lo mire a los ojos y tome su cuello con mis manos, lo acaricie un poco, seguido tome su cabeza y la dirigí a mi mirada y con cariño le hable.

- No mi amor, no puedes hacer eso, no está bien, yo soy humana y tu eres un canino, eres hermoso, mi bebe, pero mis sentimientos por ti, no pueden ser más que de una madre a su pequeño, además yo soy tu dueña y yo mando, entiendes.

Aun con algo de miedo y excitación, pues el verlo delante de mí, tapando mis salida con sus patas, el ser más alto y corpulento que yo, me di cuenta que sí él lo deseara, con facilidad podría tirarme al piso y hacer conmigo lo que quisiera, pues no podría detenerlo con mi fuerza y peso, no sería una adversario para él, pero ese segundo pensamiento se disperso en cuanto me dio un leve chillo, se quejaba de que no lo deje proseguir, él en verdad quería poseerme, pero me respeto, me respeto y solo se bajo, él solito se alejo y no intento hacer movimiento alguno.

- Ven bonito, es hora de darte de cenar – Hércules parecía entenderme y con un ligero quejido gutural me obedeció

Camine con mis reservas, pero tenía que demostrar que estaba decidida, que yo tenía el control de la situación, abrí la lata y se la serví en su plato, el me respeto y no intento lamerme o pegar nuevamente su cabeza entre mis piernas, le serví un poco de leche en su otro plato, mientras él comía yo me prepare mi cena, al termina Hércules de cenar, fue a la puerta del patio, le abrí para que saliera hacer sus necesidades, mientras tendría tiempo de cenar, solo pensaba en lo que había sucedido hace unos instantes, las sensaciones que me provoco y como pude controlarlo, analizaba el comportamiento inconsciente de mi cuerpo, no daba crédito a lo que había vivido y sentido, termine de cenar y me asome por la ventana mirando a lo lejos a mi hermoso Hércules el cual olfateaba las plantas, se entretenía con ellas, sabía que tenía que tomar una decisión, no podía engañarme, yo lo deseaba tanto como él a mí, la decisión estaba tomada, quería dejarlo proseguir a mi lindo canino, pero no tenía conocimiento de que hacer, fue cuando recordé haber visto en el foro consejos para mujeres novatas que deseaban iniciarse en el hermoso acto de hacer el amor con un canino.

Fui a la Lap, me metí al sitio del foro, para buscar los consejos, y entre la búsqueda vi que había un post con un nombre de usuario que coincidía con el apodo “Malucita”, sí, ese era mi amiga Luz María, mi amiga siempre usaba ese alias que solo yo conocía, me sorprendí, pues al abrir su post, vi una foto de una mujer con el rostro tapado con emoticón y a su mascota hijo, Sansón, un perro Rottweiler, de un color rojo cobrizo, tosco, grande y fuerte al igual que mi bebe, yo podía reconocer a ese perro donde fuera, pues Sansón era el padre de mi Hércules, solo 3 años más grande que mi precioso, y también la complexión de mi amiga aun con ese emoticón tapándole la cara podía reconocerla sin problema, su mensaje decía que el hacerse pareja de su canino había sido lo mejor que le había pasado.

La muy cabrona se me había adelantado, ella ya había experimentado el coito con su perro, ella era de la misma estatura y complexión que yo, así que me sorprendió tratar de imaginar cómo pudo haberlo hecho con su perro, pero no me extrañaba, al final Luz María siempre fue más aventada que, recuerdo cuando íbamos juntas a la prepa, con esto acontecido fue cuando me decidí por completo a que también tenía que hacerlo con mi Hércules, busque los consejos para novatas, los leí con detenimiento, no eran tan difíciles, algunas cosas ya habían sucedido, no tenia que acostumbrarlo a mi aroma, ni llamar su atención, el travieso ya se me había adelantado durante la semana, en cuanto a su higiene, lo mantenía saludable con sus vacunas, las constantes desparasitaciones y siempre limpio, uñas cortadas y las croquetas especiales, mantenían limpios sus colmillos, su aliento por la comida y dieta eran agradables, además el ya se me había insinuado, así que solo debía seguir con los consejos básicos para poder tener sexo con él.

Ya era tarde y le abrí la puerta a mi Hércules para que entrara a casa, fue directo a su cojín de dormir, no sin antes, chillarme un poco, sabía que me estaba rogando para que cediera y me dejara ser suya.

- No mi amor, ya es tarde, es hora de dormir, mañana tengo que ir al trabajo – le dije a mi Hércules muy decidida y seria.

El solo me miro, pero podía ver en sus ojos que solo estaba portándose decente, respetando mi decisión, seguro porque también me veía como una madre, alguien que lo cuido desde cachorro y eso era lo que impedía que se portara como el clásico Macho y me doblegara a la fuerza, requería de mi permiso para proceder, y eso me gustaba, me hacía sentir segura, me hacia amarlo aun mas, mi hermoso hijo perro, un macho alfa, respetando a su madre humana.

Cerré la puerta de mi habitación, me puse mi pijama holgada y me fue a acostar, no sin antes meditar lo sucedido, al poco ratito me quede dormida, solo pasaron un par de horas, desperté de súbito, abrí mis ojos y sentí un calor en mi cuerpo, me sentía cachonda, sentía ganas de tener sexo, supongo que el saber que tenia a un macho cerca, había hecho reaccionar a mi cuerpo, así que sin pensarlo más me dispuse, era momento de ceder ante mi Hércules, así que me levante, me quite mi pijama, de mi buro saque un conjunto azul cielo con encajes, un top y unas pantaletas cacheteros, me cambie de inmediato, descalza frente a mi espejo, me observe, me gustaba como me veía con mi conjunto, me sentía una mujer hermosa, bella, sexy, empoderada, saque una velas aromáticas que tenía en mi closet, las coloque en mis cómodas y buro, las prendí, las velas eran lo único que alumbraba mi recamara, abrí la puerta de mi recamara y la deje entre abierta, camine rápido a recostarme de lado sobre mi cama, recargada sobre mi codo izquierdo, mire directo hacia la puerta, recargue mi otro codo sobre mi cintura, mis piernas un poco cruzadas, espere paciente a ver si mi Hércules entraba a mi habitación o si tendría que llamarle.

Para mi sorpresa, ocurrió lo primero, mi lindo canino abrió con su corpulento cuerpo la puerta, no fue necesario que le llamara, él se quedo parado en la puerta mirándome, entendió que yo estaba esperándolo sobre mi cama, estaba mandándole le mensaje de que yo finalmente cedía ante su presión y lo dejaría ser mi macho, con el dedo índice de mi mano derecha le hice una seña de que viniera a mí, entendió a la perfección, camino directo a la cama, con esa confianza en cada paso que daba, me demostraba su autoridad y poder, la que solo un macho semental tendría.

Hércules llego a la cama y de un brinco se monto, yo solo me quede quieta, mi canino se acerco a la altura de mi rostro, yo agache la cabeza en forma de sumisión, lamio un poco mi boca, yo le correspondí las lamidas, nuestras lenguas se tocaron, sentí la aspereza y humedad de su lengua, su saliva se entremezclo con la mía, era algo nuevo, raro, pero muy agradable, me hacia subir mi lívido, muy tranquilo dejo de lamer mi rostro y olfatear mi cabello, se dirigió lentamente a mi pelvis, olfateo con delicadeza, el estaba inhalando mi aroma, como tratando de embriagarse con ello, sin mas empecé a sentir el calor correr en mi entrepierna, mi chocho se calentó, mis labios vaginales se dilataron y empecé a mojar como loca, deseaba a mi Hércules, le acaricie su cuerpo, sentía el detalle de sus músculos, robustos, duros y fibrosos, me gustaba la sensación de su pelaje negro, sentirlo olfateando y lamiendo mis pantaletas me excitaban mucho, era una danza erótica entre él y yo, un ritual mágico para los dos, me di la vuelta y le di mi espalda, mis voluptuosas nalgas quedaron a su hocico, el me lamio un glúteo y nuevamente metió su hocico entre mis piernas buscando mi sexo, así como en la mañana había hecho.

Esta vez no lo interrumpiría, sentí la humedad de su nariz, su lengua buscando insistente mi cosita húmeda, las pantaletas cacheteros era lo único que impedía que me lamiera el coño, doble mis piernas había arriba, cruzando mis tobillos como una colegiala, me recargue sobre mis hombros y deje a mi Hércules continuar intentando lamer mi concha, para mí era un juego erótico, mi amado perro sabía que no podía tocar mi vagina, así que se acerco a mi espalda y sentí su húmeda nariz, me daba ligeras lamidas en la espalda, eran como besos para mí, hasta llegar a mis hombros, moví mi cabello negro rizado, gire un poco mi cabeza y lo mire a los ojos, me devolvió la mirada, yo sonreía muy coqueta, me sentía como una colegiala que estaba siendo seducida por el atleta popular de la escuela, mis pupilas dilatadas por la excitación se comunicaban en silencio con los ojos de mi Hércules.

Me gire nuevamente boca arriba y esta vez mire a mi precioso hijo perruno, yo lo deseaba, sin más levante mi cadera, con mis manos me baje las pantaletas, doblando mis piernas hice que mis pantaletas las recorrieran hasta llegar a mi pies y finalmente las patee hacia atrás, deje completamente desnudo mi sexo, baje la cadera, abrí un poco mis piernas, con mi mano derecha, acaricie mis bellos púbicos, él me miraba sin perder detalle, con mi mano izquierda toque su pata derecha y mi muchacho se acerco a mi húmeda vagina, la olfateo, levante mi pierna izquierda y la recargue sobre su lomo, hice quedar en medio de mis piernas a mi hermoso Hércules, el empezó a lamer mi coño, empezó a darme lengüetazos continuos y con ritmo.

- Ahh… - Me arranco un rico gemido, sentí tan delicioso su lengua áspera.

Me deshice con sentir su saliva en mi caliente chocho, mis fluidos eran lamidos por mi precioso, cada lengüetazo me hacia gemir y excitarme mucho.

- Ahh... Ahh….- Hércules escuchaba a la perfección mis gemidos y sabía muy bien lo que hacía.

Él continuaba lamiéndome sin parar, la sensación de su lengua estimulando mi clítoris y la excitación que recorría mi cuerpo de lo que estaba haciendo me hicieron llegar rápidamente al orgasmo.

- AHHH.. Dios… Ohhh. - Espasmos internos sentí en mi vagina, las contracciones tan deliciosas, me volvían loca de placer, quería más.

Con mis manos tome la cabeza de Hércules y lo acariciaba mientras movía mis caderas en círculos para hacer que mi hermoso macho lamiera los fluidos que solté por mi previo orgasmo, me acomode de lado y me le acerque, comencé a acariciar el bulto peludo de mi amado, estimulándolo y apretando delicadamente para hacerle sacar esa verga suya, no tuve que hacer mucho, la verga de mi Hércules fue saliendo como un cohete, finalmente conseguí sacar esos centímetros de pene rojo, grande y gordo, sus venas se veían a simple vista, la textura de su pene era suave y húmeda, con todo y su bulbo eran como 25 cm, con mi mano estimulaba su verga, el daba ligeros quejidos, yo sabía muy bien que eran de gozo, pues jadeaba con la lengua de fuera, se había quedado inmóvil al sentiré que le estimulaba su virilidad canina, y haciéndole una rica masturbada el soltó unos chorros de liquido pre seminal viscoso, era su lubricante natural, todo termino cayendo sobre mis sabanas.

Me hinque sobre la cama, acaricie a mi amado en su lomo, cuello, cabeza, el camino detrás de mí, colocando su cuerpo justo a mi espalda, yo hincada, sentada sobre mis pies, voltee a tratar de mirarlo, admiraba el tamaño de mi Hércules, un perro grande y fornido, me hacía sentir pequeña e indefensa, sentía como su presencia se me imponía, eso me gustaba, pues era mi precioso, mi niño lindo, pero también mi guardia y protector, y ahora también estaba por convertirse en mi macho, sin más, me dio un ligero empujón con su cabeza, quería que me pusiera en cuatro, pero decidí en ese momento hacerme un poco la difícil, no cedí tan fácil como él quería, así que me empujo con más fuerza, logrando moverme, me recargue en la cama y me puse culo para arriba.

Quede en cuatro, hice a un lado mi cabellera rizada para poder seguir mirándolo sobre mi hombro, él se tomo su tiempo en olfatear mi culo y vagina, me puse nerviosa, eso provoco que mi choco dejara de lubricar, sentí miedo en ese momento, supongo mi amado se percato de lo ocurrido y me soltó unas lamidas directo a mi sexo desnudo que yacía indefenso delante de él, con sus lamidas me hizo sentí rico, pues estaba lubricando mi vagina con su saliva, parecía saber mi amado que yo lo necesitaba, también entendí que ya estaba muy pronto el momento, en que montaría, mire de reojo su enorme verga roja, era lo más grande que yo había presenciado en mi vida, tuve un momento de arrepentimiento y miedo, quise parar esta locura que había iniciado, así que gatee hacia delante a fin de escapar de Hércules y lograr incorporarme en pie.

Pero mi plan fallo, ya que mi niño lindo no me lo permitió, pues con sus patas delanteras velozmente las monto sobre mi cintura, aprisionándome con ellas, sentí como su fuerza actuó y me impidió avanzar, me sujeto de tal forma que era como si me dijera, “Esta vez no te me vas a escapar”, entendí que no aceptaría otra negativa de mi parte, como todo macho Alfa, ahora era “Me la bebía o la derramaba”, me dio un tirón fuerte jalando mis caderas hacia él, ya me veía como su hembra y que me haría suya, eso ayudo a disipar mi miedo, mis dudas, mi parte interior primitiva se activo y mi vagina comenzó a lubricar a chorros nuevamente, se dilataron los labios, abriéndose como los pétalos de una flor, así que con mi mano tome la punta de su vergota y lo jale delicadamente a mí, lo lleve todo el camino hasta presentarle a su puntita carnosa, la entrada a mi templo de Venus, lo sagrado de mi cuerpo, el me entendió a la perfección, pues mientras lo guiaba a mi conchita, el se iba levantando dando brinquitos hasta que su abdomen y parte baja tocaron base con mis nalgas.

Empezó a dar ligeros brinquitos a fin de acomodarse para entrar en mí, la punta de su miembro se fue abriendo paso y camino en mi vagina cachonda, mientras él me tiraba de las caderas hacia su sexo, sentí como conseguía ir entrando en mi cuerpo, abriéndome mis entrañas con esa enorme verga que tenia, me arrebato un gemido.

- Ahhh… Mh… Ohhh… - Gemía y jadeaba de excitación, tenía a mi hermoso perro entrando en mi cuerpo.

La sensación era magnifica para mi, el sentir a mi hermoso niño irme abriendo y llenando mi vagina con su vergota me gustaba, continuo dando movimientos de cadera empujando a cada movimiento su enorme miembro dentro de mí, solo retrocedía ligeramente para continuar arremetiendo hacia adelante, ir entrando a fondo, la fuerza y su peso se hicieron presentes, así que tumbe mi torso contra la cama, mi cabeza quedo completa recostada de lado y con mis codos, hice base para tener fuerza mientras arqueaba mi cintura levantando a tope mi culo para poder sostener el peso de mi amado con mis nalgas y piernas hincadas.

- Ahh Dios, Ah… Mi niño! – gemí mientras sentía unas ligeras embestidas de verga.

Mi Hércules fue delicado en ese momento, no se dejo ir con frenesí como los perros que llegue a ver en videos, él por el contrario parecía saber que era mi primera vez y no quiso se brusco.

- Oh. Hércules… Ahh… Mi amor… Sigue… Ahh… si, me gusta… AHH..

Sentí como se introdujo más, su verga iba creciendo e hinchándose, mi vagina se expandía conforme la cosota de mi amado se expandía, podía sentir todas esas sensaciones a la perfección, sentía el aumento de temperatura en mi cuerpo, causado por lo caliente del cuerpo fornido de mi Hércules y trasmitido a mi por su enorme verga que yacía dentro de mí interior, Hércules ya tenía toda su virilidad de fuera y dentro de mí, sentí su nudo empezar a chocar contra los labios de mi vagina, rozando mi clítoris, provocándome placer, ahí alcance mi segundo orgasmo.

- Ahh.. Ahh. Dios.. Que rico, Ahhh.. sigue mi amor, sigue… Ahhh.. Asi, Asi… Ahhh.. Si… Ahh – gemía placentera mientras mi cuerpo se contraía por mi orgasmo.

Temblaba de placer, la secreción fría de mi orgasmo empezó a nivelar mi temperatura interior, sentí el cambio de caliente a tibio, empape por completo la verga de mi amado Hércules, su cosota se deslizaba sin problema alguno, entraba y salía sin dificultad alguna, el jadeaba como loco, mientras yo gozaba y gemía.

- Ahh.. Ahh, Ahh… Hércules… Mi niño… Ahh… Dios… me hiciste venir, hiciste que Mami tener otro orgasmo, eres magnifico mi amor… sigue… dame más, más.

Recordé que si ya tenía su nudo de fuera, el podía abotonarme, no era recomendable si eras primeriza, así que con mi mano derecha la coloque a la entrada de mi vagina, sujete su verga a fin de que mi mano toponeara su nudo y no dejarlo entrar, supongo que la rica sensación que le provocaron mis fluidos al empaparle la verga, lo calentaron mas, pues empezó a arremeter con mayor fuerza y velocidad, ahora si se puso algo frenético, me la empujaba con dureza, sentía la fuerza de su cuerpo, la punta de su sexo presionaba tocando mi fondo, su vergota presionaba ya en mi cérvix, eso me excito mucho, me había llenado por completo, había estirado mi sexo al tamaño de su vergota, a su voluntad, yo era prácticamente su funda, yo le calzaba como un guante a una mano, que abrazaba y cubría por completo su virilidad.

- Ahh... Dios… Ahhh… Si, si, sigue así mi amor… Ahhh… mi amor… - Sus jadeos se incrementaron junto con mis gemidos, se hacían uno al unisonó.

Hércules me cogía con fuerza, al cabo de unos minutos, me canse, ya no podía sostenerme más con un solo brazo, así que tuve que soltar su vergota que toponeaba el nudo de mi amado, estaba sintiendo tan rico que ya no me importaba nada, solo deseaba seguir siendo suya, seguir sintiendo ese placer que me provocaba, que continuara cogiéndome tan duro como ya había empezado hacer.

- Ahhh Hércules… Ahhh… mi amor… Ahhh.. Ahhh…

El placer era magnifico, hacia años no sentía algo tan rico y delicioso como ser profanado mi cuerpo por un macho tan grande y viril, y paso lo inevitable, pues en uno de esos empujones, su nudo se metió en mi concha caliente, mi niño lindo quedo atorado dentro de mí, el estaba siendo aprisionado por mi vagina, tenía toda su verga dentro de mí, consiguiendo estirar aun mas mi vagina.

- Ogg… Auu… Dios… Oh… - Gemí al final pues sentí como se atoro mi amado Hércules.

Mi amado no intento zafarse, al contrario, entendí que su meta era quedar atorado dentro de mí, meterme entera su enorme verga, lo cual ya había conseguido mi travieso, yo también me quede inmóvil, sintiendo como su virilidad hinchada quedaba por completo en mi interior, por lo que leí, ese era el momento en que mi amado empezaría a eyacular su semen con espermas, ya no era el pre seminal, ya estaba por llenarme con sus espermas, de soltar todas su semillas en mi interior y inundarme con su amor.

Sentía la presión de la punta de su verga apretar y toponear por completo a la abertura de mi cuelo uterino, esa sensación me enloquecía, mi instinto primitivo de hembra me decía que Hércules era una magnificó espécimen, un macho digo para reproducirme con él, la sensación provocada por su hinchazón causo que su nudo presionara mi punto G, provocándome otro orgasmo nuevamente, yo solo apreté con mis manos las sabanas y solté un quejido de amor.

- Oggg… Dios!... ohhhh…. Mhh… Oh… Mi lindo Hércules… Ohhh…

Mi vagina empapo nuevamente la vergota de mi amado, y ahí fue cuando sentí las palpitaciones del sexo de mi Hércules, estaba soltando su semen dentro de mí, yo podía sentir como brotaba la lechita caliente de mi macho, como poco a poco a chorritos me iba llenando mi útero.

- Ahh Si, si, si, suéltalo todo mi amor, dame toda esa leche tuya, dámela toda.

No sentía nada de asco, muy por el contrario, me sentía contenta de haber conseguido que mi macho empezara a vaciarse dentro de mí, las palpitaciones de la verga de mi amado continuaban haciendo que su nudo rosara y diera presión a mi punto G, como si alguien apretara un botón con un dedo, la estimulación me resultaba sumamente placentera, era algo mágico y hermoso, estábamos pegados el uno al otro, me tenia bien ensartada mi Hércules.

Gire mi rostro hacia la cómoda de mi cuarto, ahí tenía un espejo, no alcanzaba a verme por el ángulo, solo podía ver el reflejo de mi culo levantado sosteniendo a mi amado, y el cuerpo de mi Hércules, sosteniéndome con firmeza de mis caderas, jadeando y esbozando una mueca que denotaba felicidad, me gustaba mirarlo, se veía contento, satisfecho, al igual que yo, él por fin me había tomado y clamado como suya, me había convertido en su hembrita, en su perrita humana, completando el acto de principio a fin, eyaculando su semen dentro de mi cuerpo.

- Ps, ps – llame la atención de mi macho, el bajo su cabeza a mirarme, pero después miro hacia el espejo.

Así nuestras miradas se cruzaron, miro fijamente a mis pupilas dilatadas, le mande besitos cariñosos y me sonrió, se empujo hacia mí, moviendo su sexo dentro de mí, haciendome sentir como empujaba mis entrañas, me arranco un ligero gemido involuntario.

- Ahhh!… Malvado… Eres un tremendo, sabes que me tienes bien ensartada y me lo restriegas verdad… Eso te gusta?, tenerme así, tenerme a tu Mamita linda como tu hembra, me acabas de convertir en tu perrita humana… Oye… Te amo… - le mande otros besitos de amor.

Yo disfrutaba la sensación provocada por mi amado, el se giro y sentí como jalaba su vergota atorada en mi chochito delicado, fue un poco brusco, quedamos culo contra culo, supongo mi amor se canso y quería reposar en cuatro patas, no le culpo, yo me sentía igual cansada, mi cuerpo había tenido varios orgasmos, las contracciones de mi vagina y mi cuerpo me agotaron, por lo que me había informado sabia que estaríamos atorados así por varios minutos, unos 20 o 30 minutos.

Al poco rato la hinchazón de su verga fue disminuyendo, hasta que un sonidito “POP” se escucho, su pene canino resbalo de mi interior, escurriendo sus fluidos mezclados con los míos, en breve mis piernas se llenaron de liquido que escurría, yo cansada me deje caer boca abajo sobre la cama, recostándome completamente con mis piernas abiertas y desguanzadas, Hércules se giro y empezó a lamer mi conchita empapada, limpiando todo el fluido que brotaba, limpio mi vagina y mis piernas, sentí que para mi amado, era parte del ritual que él me acicalara y consumiera nuestros fluidos, yo sentía rico, sentía que me estaba consintiendo después de haberme hecho su hembra.

Mire el reloj y vi que habíamos estado pegados por 20 minutos, se me pasaron rápido, no sentí que fuera tanto, finalmente Hércules se bajo de la cama y me dio un ligero gruñido, se dirigió a la puerta, se giro tomando asiento y me ladro, yo solo lo miraba, pero me volvió a soltar otro ladrido, me hizo entender que quería que lo siguiera, me incorpore como pude, mis brazos y piernas estaban entumidas y me temblaban un poco, me levante y senté sobre la cama, me puse mis tenis y lo seguí, el se dirigió a la cocina y se sentó a un lado de su plato, lo que quería era que le diera de comer.

- Ah!, Míralo, el señor quiere que le dé de comer?, - Me sorprendió que quería que lo alimentara, como clásico macho, una vez que me cogió ahora quería que lo atendiera dándole de comer.

Para nada me sentí ofendida, al contrario, me saco una sonrisa, me hizo sentir que era mi macho, y yo su hembra y ahora debía atenderle y alimentar a mi señor y dueño.

- Mh.. Mi dueño – pensé, eso sentiría ahora mi Hércules, que él era mi dueño, pase de ser su Mamita linda, su dueña, a ser su hembra, su perrita, jaja, ahora yo debía obedecerle?

- No!, claro que no – Exclame, mi amado volteo a mirarme a los ojos, me incline un poco a él mientras yacía sentado.

- Yo soy tu dueña, eh, yo sigo siendo tu Mamita linda y tu mi niño hermoso, así que yo sigo mandado eh. – Mi Hércules solo emitió un gruñido, como si me hubiera entendido mi exclamación final, regreso a tu plato y continuo comiendo.

Regrese a pasitos a mi recamara, aun me sentía desguanzada, sentía dolorcito en mis piernas, me preguntaba si la vergota de Hércules abría causado algún daño en mi interior, me preocupe un poco así que tome un espejito que tenia y procure observarme detalladamente mi conchita, no, nada que indicara daño, todo normal, solo una ligera molestia en mi interior, pero debió ser por todo lo que me había estirado la cosota de mi amor, apague las velas y me recosté en mi cama, acomodándome de lado, pensé que mi Hércules se quedaría a dormir en su colchonetita, pero para mi sorpresa, entro caminando a mi habitación, se monto en mi cama, me empujo con su hocico, quería que le hiciera espacio.

- Ey, que haces?, - exclame, me termine moviendo y le hice un espacio, se recostó.

- Mh.. vaya, vaya, ahora quiere dormirse conmigo el joven? –le dije.

Desde que tuve a mi Hércules siempre lo acostumbre a dormir en su espacio y jamás lo deje subirse a mi cama, máximo al sofá lo dejaba treparse, y ahora el muy cabrón se acostaba en mi cama, vaya que se tomo enserio su papel, pero por otro lado me sentí contenta, pues mi amante canino, negro y fornido, me demostraba con esa acción que yo le importaba mucho, que ahora que me veía como su hembra, así quería compartir lecho conmigo, me acurruque a su lado y lo abrace, el calor de su cuerpo y el aroma de su pelaje me embriagaban, me hacían sentirme segura y satisfecha, mi hermoso niño, mi lindo Hércules, ahora era mi macho semental, me sentía muy feliz, juntitos nos quedamos dormidos.
 

heranlu

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Las Vivencias de Esmeralda - Zoo - Capítulo 002

A la mañana siguiente, la luz del sol que entraba por mi ventana me despertó, escuche un leve sonido de lengüeteo, al abrir los ojos vi a mi amado, que yacía recostado a mi lado, él estaba lamiendo su entrepierna, estaba acicalándose, al mirarlo recordé lo que habíamos hecho una horas atrás, él me había hecho suya, me había tomado como su hembra, un golpe de sangre llego a mi cerebro, me sentí avergonzada, como cuando se despierta de una noche de tragos donde no recuerdas nada, pero sabes qué hiciste algo que no debías.

Mire el reloj y ya era tarde para irme al trabajo, había quedado tan agotada por la madrugada pasada que dormí demás para recuperarme, pegue un salto de la cama directo a tomar una ducha, me aliste con mi ropa interior y uniforme de trabajo, una blusa blanca, un pantalón de vestir negro y mis zapatos bajos, un atuendo bastante serio, políticas de mi jefa, le puse alimento a mi Hércules en su plato y salí corriendo rumbo al trabajo, por suerte no me queda tan lejos , as i que llegue a tiempo.

Trate de enfocarme en mis actividades, aun que estaba bastante distraída, no podía concentrarme bien, pues me seguía sintiendo apenada, sentía que había hecho algo atroz, como fui capaz de tener sexo con mi perro, con la mascota de mi hijo.

- No debí hacer lo que hice ayer, me siento atormentada, como fui capaz de tal acto – pensaba sobre la situación.

- Será mejor no volver hacerlo, ayer estaba muy cachonda y seguro eso lo provoco, pero ya no debo hacerlo, no es correcto. – seguía batallando con mis pensamientos.

Termino el día y fui a casa, por supuesto Hércules me esperaba sentado en la entrada de la puerta, se veía feliz moviendo el rabo, yo trate de actuar normal, le acaricie la cabeza y lomo, mi precioso perro trataba de llamar mi atención, incluso intento meter su hocico entre mis piernas.

- No!... No hagas eso Hércules, no está bien, yo soy tu dueña y tu eres mi perro, no está bien que crucemos otras líneas – Reprendía a mi amado con firmeza, él solo me daba ligeros chillidos.

Yo entendía que él quería comportarse conmigo como lo había hecho la noche anterior, pero sentía una cruda moral tan grave que no aceptaba lo que había sucedido, para evitarlo, yo me encaminaba a mi habitación y cerraba la puerta, Hércules la rasguñaba, a cambio obtenía un grito mío, ordenándole que parara de ello.

A los días siguientes, mi rutina era la misma, me levantaba, arreglaba e iba a trabajar, pero de igual forma los pensamientos de lo que había hecho me seguían persiguiendo, no podía concentrarme bien en el trabajo, pero esta vez, mis pensamientos eran más de alguien que extrañaba alguna sustancia, empezaba a recordar como lo habíamos hecho, cada imagen de lo ocurrido me llegaba a la mente en diferentes momentos.

- Hola?... Jacive?... Me escuchas? – Exclamo mi jefa preguntándome en una junta

- Eh, si claro que sí, todo claro y entendido, yo me encargo – Replique, pero todos en la junta notaron que mi cabeza estaba en otro lado.

No podía alejar de mi mente las imágenes de mi amado Hércules poseyéndome, empezaban a volverse cada vez más constantes, de igual forma, terminaba mi horario laboral, regresaba a casa y la misma rutina, regañar a mi Hércules por insistirme en quererme coger otra vez.

Finalmente, en una de esas mañanas que llegue a mi oficina, ya no pude mas con mis pensamientos, pues ahora se habían convertido en fantasías sexuales, pero el protagonista era mi Hércules, él se apodero de mis fantasías, mi cuerpo me pedía a gritos que fornicara con él, no podía dar crédito, mi instinto, mi cuerpo, me exigían que cogiera con aquel que me hacía sentir hembra, esto parecía una mala broma del universo, yo estando deseosa y dispuesta a entregarme a mi propio perro, a alguien que yo tenía de mascota, pero cada vez mas pensaba en Hércules como el macho alfa semental, y menos como mi perro mascota.

Termino mí día y regrese a casa, como era habitual en él, mi hermoso Hércules me esperaba ansioso en la puerta, apenas entre, se levanto en 2 patas y busco lamer mi rostro.

- Ay Hércules, espérate bebe – Dije mientras mi amado recargaba sus 2 patas delanteras sobre mí, para evitar que su peso me tirara levante sus patas y las coloque sobre mis hombros.

- Sigues insistiendo verdad cariño? – Exclame con tono dulce, a diferencia de las otras ocasiones donde le hablaba seco y firme.

Emocionado mi niño empezó a lamerme la cara, sentía la humedad de su lengua en mis mejillas e inconscientemente también busque su lengua con mi boca, para tocarla con la mía, su lengua al ser más larga que la mía y de moverla en diferentes sentidos contra mi boca me dificultaban un poco el poder saboreársela a detalle, pero eso no impidió que lograra sentir la saliva de su lengua áspera, el calor húmedo emanado de su hocico.

Fue una sensación completamente agradable para mí, me resulto tierno, amoroso y también muy excitante, mi cuerpo empezó a reaccionar a tales arrumacos, provocando que mojara mis pantaletas.

- Espera mi amor – Interrumpí – No quieres comer primero? – Preguntaba con dificultad a mi amado, pues este no dejaba de lamerme y yo también continuaba entre lamiendo su lengua.

Acaricie su musculoso cuerpo, mientras continuábamos “besándonos”, baje mi mirada y note que la punta de su pene ya se asomaba, esa puntita rosa tan hermosa que me anunciaba que mi niño, lo que deseaba comer, era a su mamita linda.

- Por lo que veo, tienes más hambre de mí verdad… Bueno, a quien engaño, yo también te deseo, hagámoslo mi amor, hazme tuya otra vez – Apenas exclame esa frase, Hércules se me quito de encima.

Lo primero que mire fue el sofá, era lo que nos quedaba más cerca, camine a sentarme y Hércules me seguía fiel e impaciente, una vez sentada, mi amor intento meter su cabeza entre mis piernas, pero mi falda no le permitía del todo la entrada, así que se limito a lamerme las rodillas y parte del muslo que se asomaba, sentí tan rico la humedad de su lengua recorriendo mi piel, que me calenté un poco más.

Ese acto provoco que se activara mi instinto primitivo sexual, sin perder tiempo me levanté, subí por completo mi falda al nivel de mi abdomen, tome mis pantaletas y las baje hasta el piso para deshacerme de ellas, vi la mirada de excitación de mi Hércules al verme con mi sexo expuesto ante él, me senté nuevamente, mi concha estaba húmeda y dilatada, ahora era yo la que estaba impaciente por tener a mi hermoso macho poseyéndome.

- Ven cariño – Exclame mientras me inclinaba un poco a fin de resbalar sobre el sofá, abrí mis piernas y deje mi sexo cachondo a su disposición.

Hércules sin perder tiempo acerco su cabeza metiéndola entre mis muslos, se fue directo con su hocico a mi vagina y empezó a lengüetearme mis labios dilatados por la excitación, la sensación era sumamente agradable, sentir la lengua de mi amado recorrer mi concha caliente, lamiendo mis fluidos secretados, era algo maravilloso.

- Mm sí, me gusta esto mi amor… Ohh… Ohh - Las lamidas de mi amado me arrancaban ligeros quejidos de placer.

Acariciaba y sujetaba su cabeza perruna, la cabeza de un perro fuerte y grande, de un macho que me estaba dando placer con su hocico, el sentir entre mis muslos su pelaje eran como caricias de terciopelo.

- Ohh… Mm… Ohh… Hércules… mi amor… - Me quejaba con gozo.

Sentí ese rico calor recorrer mi cuerpo, en mi excitación desabotone mi blusa, jale las copas del brasier blanco de media copa que portaba a fin de desnudar mis pezones y comencé a darme placer con mis dedos, mi excitación creció aun más, ya estaba más que lista para ser penetrada, algo que supongo mi amado sintió, ya que dejo de lamer mi vagina, se levanto poniendo sus patas delanteras sobre el sofá, esa era mi señal para saber que mi niño ya quería penetrar a su mamita cachonda.

Así que me deje resbalar sobre el sofá, deje mis nalgas a media orilla, mis piernas abiertas por completo, y apunte mi sexo directo al sexo de Hércules, podía mirarle la punta rosa que se asomaba del prepucio de mi macho, lo guie jalando su cuerpo hacia el mío, él sabía que lo estaba dirigiendo a mi templo sagrado de Venus, apenas hizo ligero contacto su prepucio con mis labios vaginales, comenzó a dar pequeños brincos para presionarse contra mí.

Al fin sentí como el pene de mi Hércules iba creciendo y entrando en mi apretada y húmeda vagina, con cada empujón que daba contra mí yo sentía como me iba abriendo, era una sensación excitante y placentera, sabía que mi amado estaba haciéndome suya, abriéndose paso dentro de mí con su gran verga de macho semental.

- Ahh!… - Tomo de mí un gemido sórdido – Ahhh!… - Me queje nuevamente al sentir como me abría por dentro – Dios… Hércules… Ahhh… mi amor… Ahhh… - Mi perro me tenía gimiendo como su hembra.

Hércules seguía arremetiendo contra mi vagina, yo podía sentir como su pene iba creciendo dentro de mí, era una sensación que me volvía loca, pues su verga ya estaba hinchándose, lo que hice fue abrazarlo su cuerpo con mis piernonas, cruzando mis tobillos y sujetando su musculoso cuerpo, yo no quería dejarlo ir, así que apreté con fuerza, esto provoco que mi hermoso macho arremetiera con más fuerza contra mí.

- Ahh… Ahh… Ahh… Sí, sí… Ahh… Me gusta!, me gusta!... Ahhh – Gemía sin parar mientras también escuchaba los jadeos de mi niño hermoso.

Estaba vuelta loca de placer, las sensaciones extrasensoriales que me invadían, me tenían a tope, el sentir el cuerpo musculoso de mi macho entre mis piernas, el sentir su pelaje rosarme la piel, el mirar a mi amado Hércules estar en sus patas delanteras erguido delante de mí como todo un Alfa, como todo un campeón, y sobre todo el sentir su grande sexo estar invadiendo mi cuerpo, consiguieron provocarme un orgasmo.

- Ahhhh!... Dios!.... – Mi cuerpo se contrajo con fuerza, mi respiración se detuvo de momento. – Ahhh…. Ahhh… Sí… sí, sí, Dios, que rico se siente… Ohh Hércules… -

La temperatura de mi interior empezó a regularse con mi orgasmo, empapando por completo la verga caliente de mi Hércules, este también empezó a dar ligeros quejidos, sé que él sintió mi orgasmo y que sabía que él fue quien provoco tal placer explosivo en mi interior.

Mi niño hermoso comenzó a dar ligeros quejidos, mientras seguía arremetiendo con su sexo contra el mío, podía sentir que lo hacía con mas frenesí, yo estaba contenta de sentir ese placer, fue cuando me percate que ya habíamos pasado varios minutos haciéndolo y aun no sentía su anudamiento.

Deje de apretar un poco con mis piernas y al separar ligeramente una de ellas para ver la pelvis de Hércules, mire que su Bulbo Peneano no conseguía entrar en mi vagina, la posición en que me había acomodado impedían a mi amado introducir su glande y abotonarme, por ello había conseguido que mi niño siguiera bombeándome con ganas, pues estaba buscando introducirse todo y abotonarme.

- Mm… Mira, quieres abotonarme verdad?... Mm… No sé mi amor… te debería dejar?... Ahhh… Yo estoy gozando de lo lindo mi vida… - Le dije a mi amado en tono travieso y pícaro.

Hércules me respondió con ligeros chillidos, mientras continuaba empujando su pelvis contra la mía, los roces de su gran verga en mi interior me hacían querer seguir teniéndolo así para mí, dándome ese rico placer del que tantos años me había privado, una cálida sensación me invadió, un choque de adrenalina y éxtasis, me sentí con poder, yo tenía control sobre mi poderoso macho y este me chillaba para que lo dejara anudarme, sabía que si lo permitía, él completaría su orgasmo, así que yo tenía el poder de decidir cuándo dejarlo venirse.

- Ahh… Quieres venirte mi amor?... Eh?… Ya quieres chorrearte mi vida?... Mm… Ahhh… No sé… Ahh… Debería dejarte… ji ji… Mm… Eres todo un macho poderoso y yo tengo control sobre ti… Sí… - La excitación me invadía, me sentía grande y fuerte.

Mas chillidos siguieron, me rogaba que lo dejara terminar, yo burlonamente lo miraba rogarme, mientras él seguía empujando con fuerza dentro de mí, gozaba verlo suplicarme, y fue cuando emitió un ladrido poderoso, que me hizo saber que mí amado estaba poniéndose intenso, que me ordenaba que lo dejara anudarme, su muestra de poder causo que instintivamente me volviera su sumisa, debía complacer a mi macho.

- Está bien, está bien, no te enojes, solo estaba jugando – me disculpe mientras bajaba mis piernas para tocar suelo.

Sabía que en esa posición sería muy difícil para él anudarme, así apenas toque suelo con mis pies, Hércules se separo de mí, sacando su verga de mi interior, vi como salió esa cosota rosa con venas, por el peso y tamaño la gravedad la hizo caer, de lo cachondo que se encontraba Hércules, su pene daba pequeños tics intentando erguirse.

Me senté sobre el sofá e inmediatamente me hinque sobre el piso, coloque mi vientre sobre el sofá, le estaba ofreciendo mis nalgas a mi macho cachondo, ambos sabíamos que en esa posición él podría abotonarme sin problemas, sin más se acerco a mí y busco con su pelvis tocar mi concha caliente, pero como su verga ya estaba de fuera y por el peso de está, el no podía meterla en mí, así que solo sentía el grosor de su falo rosándome los labios vaginales, sentí recorrer de arriba abajo toda esa gran verga, confieso que me gusto pues me hacía saber que yo le pertenecía a ese poderoso macho y él me pertenecía a mí.

- Que pasa mi amor?, tu cosota esta tan grande que no puedes levantarla tu solo verdad?... Deja que Mami ayude a su poderoso Hijo.

Pase mi mano por detrás, tome la ensanchada verga de Hércules, ya la tenía tan hinchada que imagine estar agarrando una de esas salchichas gordas para asador, mi instinto de mujer y hembra me hacía saber que me gustaba y emocionaba saber que mi amado tenía un poderoso miembro viril, coloque su pene en la entrada de mi concha húmeda.

Pero Hércules apenas sintió mis labios vaginales, se dejo ir con todo, empujo con fuerza y sin piedad ese enorme falo suyo, metiéndomelo hasta el fondo, expandiendo de golpe y estirando a tope mi vagina.

- Ahhhh! – Grite de dolor al sentir su entrada súbita, no estaba del todo preparada para lo que ocurrió.

Me quede sin aliento e inmóvil por la acción agresiva de mi amado, Hércules dio dos empujones consiguiendo meter su glande en mi interior, finalmente me había abotonado, por fin mi amado niño había conseguido quedar atorado en mis entrañas, y mi vagina cerrándose atrapo su grande pene, escuche sus jadeos en uno de mis oídos, recargo su cuerpo sobre el mío, sentí la presión de este en mi espalda, al igual que sentía como su verga se estaba hinchando un poco más en mi interior.

Pronto la sensación de dolor que me había provocado mi amado, fue remplazada por una sensación más cálida y agradable, estaba sintiendo rico la presión causada por su vergota dentro de mi vagina, el nudo de su glande presionaba contra mi punto G y empecé a gozar nuevamente como al principio.

- Mm… Ahhh… Mi amor, eres un cabrón, me la metiste de golpe… Ahh… Mm… Sí, que rico se siente la presión de tu vergota en mi linda y delicada vagina… Ahhh… - Gemía con placer y satisfacción.

Pues también sentía esa satisfacción instintiva de saber que mi macho semental estaba por derramarse dentro de mi interior para llenarme con su semilla y así fornicarme como su hembra, pronto sentí las palpitaciones de su miembro viril, Hércules estaba derramando su semen caliente dentro de mi útero.

Podía sentir con cada palpitación como brotaba un chorro de su lefa caliente, llenándome poco a poco, con la sensación moví las caderas en círculo causando que su inflamado glande estuviera rosando contra mi punto G.

- Ahhh!... Sí… Sí… Ahhh… Aggg... – Me ahogue en un mar de placer, conseguí tener nuevamente otro delicioso orgasmo

- Ahh… Mi amor… Hércules, soy la mujer más feliz del mundo… Ahh… Me encantas mi niño hermoso… Ahhh… Sí, me gustas, me fascinas, ohhh mi amor… yo… - Continuaba gimiendo, mientras expresaba palabras que provenían de mi corazón.

Hércules escuchaba cada palabra y gemido proveniente de mi boca, mientras yacía quieto e inmóvil, descargando su leche caliente dentro de su linda mami cachonda, que se quejaba del placer provocado por su poderoso hijo.

- Dios!... Me encanta como me tomas, como me haces tuya, me haces perder el control por completo – finalmente exprese, mientras mi orgasmo se impregnaba en él, a través de su maravilloso falo.

- Me encanta que me subyugues, que me des órdenes… Puedo entender tus ladridos y tu comportamiento – continuaba expresando mientras gozaba las sensaciones de mi interior.

- Me siento feliz de que me conviertas en tu hembra, tu mi hermoso Hércules… Eres muy especial para mí -

No me sentía cansada, estaba de rodillas, pero mi peso recargado sobre el sofá ayudaba a mi comodidad, al igual que el tener piernas robustas, mis rodillas no dolían tanto al estar sobre el piso, apenas me había abotonado por lo que estaríamos en esa posición al menos unos 30 minutos, en ello, Hércules para acomodarse se giro para quedar conmigo culo a culo.

- Espera que haces?... Ahhh! – Hércules completo su vuelta, en el proceso me arranco un gemido de gozo entre mezclado con dolor.

Aproveche ese movimiento que hizo donde libero su peso de mi espalda, comencé a frotar mi clítoris para aprovechar su bulbo peneano atorado en mi interior, sentía tan rico que me sentía extasiada, casi era como tener un vibrador que me ayudaba a seguir gozando la fiesta, sin darme cuenta pasaron los minutos y su sexo se fue desinflamando, al punto en que solito salió de mi vagina, emitiendo ese rico “POP”, seguido de ello una gran cantidad de semen escurría por mis piernas, la cantidad era bastante.

- Como es que haces tanto semen Hércules?... Mira, como me dejaste – Exclamaba mientras sentía una sensación curiosa en mi vagina, podía sentir como poco a poco esta se iba contrayendo a su tamaño normal.

Me asombraba ver como mi linda y delicada concha era capaz de estirarse para albergar semejante bestia y después regresar a su tamaño habitual, al estar de espaldas Hércules aprovecho y comenzó a lamer los jugos que habían brotado de mi ser, la mezcla de su semen con mi fluido vaginal y orgásmico, mi amor estaba limpiándome, tal como la otra vez, lo hermoso de esto, era que yo seguía sintiendo placer, cada lamida era genial, esto me agradaba, mientras tanto mi bolso quedaba cerca, estire mi mano y tome mi celular de su interior, en ese tiempo revise mis mensajes y mi facebook para distraerme un poco, mientras mi amado completaba la tarea de limpiarme, una vez terminado, me incorpore y acomode mi falda.

- Gracias mi amor – Le dije a Hércules, quien me miraba jadeando.

- Me gusto mucho entregarme a ti nuevamente, sabes?, tenía mis dudas de seguir con esto, pero por alguna razón tu me haces sentir tranquila, feliz, deseada y mi cuerpo te me y exige a ti… Tú eres mi dueño, mi macho. – Con un liguero ladrido me respondió mi amado.

- Ven, vamos a cenar, ya debes morirte de hambre mi amor, después de haberme complacido y hecho tu hembra, se ve que te cansaste – Le decía a mi Hércules mientras caminábamos juntos a la cocina.

Cenamos juntos, y apenas termino, nos fuimos a “nuestra alcoba”, me desvestí toda, Hércules se subió a la cama y se recostó, pude ver por el espejo que no me perdía de vista, saque de mi cómoda una pijama para dormir, me puse la playera de algodón y justo antes de ponerme el pantalón de dormir, Hércules salto de la cama y me dio un ladrido.

- Que haces bebe?, quieres algo? – Pregunte sacada de onda, intente ponerme el pantalón otra vez y el resultado fue el mismo, me ladro.

- Hm… No quieres que me ponga el pantalón? – Exclame confundida, y en respuesta un ligero chillido de mi amado.

Entonces tome de mi cómoda unas pantaletas, pero igual justo antes de ponérmelas, Hércules me ladro.

- Qué?, tampoco quieres que me ponga ropa interior? – Por lo visto mi amado me quería desnuda de la cintura para abajo.

Hice la prueba para ver si era eso, devolví la ropa a la cómoda y camine rumbo a la cama, él me siguió y brinco a la cama recostándose, entonces entendí, que quería que durmiera junto a él sin ropa interior, me sorprendió su acción, supongo que deseaba tenerme lista para él por si se le ocurría cogerme otra vez, la idea me excito bastante, seria agradable y cariñoso que de vez en vez, me despertara para poseerme y hacerme suya a la hora que a él se le diera la gana, Hércules me veía como su hembra más que como su dueña, que podía yo hacer ante eso, de igual forma, me siento más su hembra que dueña.

Dormí placida y contenta junto a mi amado, ya no tendría más dudas, yo estaba decidida a entregándome a él al 100, éramos el uno para el otro y seriamos felices, al final el universo así lo dictaba, quien era yo para contradecirlo, jeje.

Al día siguiente, como era costumbre, fui al trabajo y para mi sorpresa, mis actividades las desempeñe con mayor facilidad, todos me decían que me veía diferente, con un humor más alegre, parecía que había vuelto a nacer.

- Que te hiciste jefa, te vez diferente, estas mas radiante y alegre – me dijo una de mis chicas de la farmacia donde estaba mi oficina

- En serio?, estoy normal – respondí.

- No, no lo parece Jefa… Hm… Que se me hace?… Usted ya tiene galán verdad? – interrumpió otro chico que atiende mostrador

- Claro que no, por qué piensan eso? – No pude responder sin esbozar una sonrisa, algo que me delataba, pero por supuesto no les diría nada, negaría todo

- Ya mejor pónganse atender a la gente, ustedes están imaginando cosas, yo estoy normal como siempre – Replique para finalizar la charla, aun que en mi mente me estaban presentes las imágenes de ayer, donde estaba haciendo el amor con mi Hércules precioso

Regrese a mi oficina y me encerré para no tener que seguir con el interrogatorio de mis chicos, ordene comida por teléfono, un paquete de sushi con una botella de té frio, de plano, qué si me veía muy diferente a como estaba hace unos días, mis chicos no se habían equivocado, ya tenía a mi galán, sabía que él estaba en mi casa esperando ansioso mi llegada, sería alguien con quien no tendría problemas, sin discusiones por la hora en de mí llegada o que si no había hecho la comida, no me sintiera ignorada, claro, así fue en varias de mis relaciones amorosas pasadas, pero con está, algo nuevo acontecía, pues me sentía contenta y realizada.

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heranlu

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Las Vivencias de Esmeralda - Zoo - Capítulo 003

Los días siguientes fueron maravillosos para mí, me sentía muy feliz y contenta, llena de energía, era una sensación grandiosa, me sentía plena, me sentía satisfecha con la vida, el haberme confirmado y entregado de lleno a mi relación fue lo mejor que pude haber hecho, me sentía en las nubes, en verdad estaba enamorada de mi amado Hércules, mi hermoso macho, pero me encantaba verlo también como niño precioso, ese hermoso ser que necesita de mi, de mis cuidados y cariños como una madre.

Y que en la intimidad, es él quien me atiende a mí, quien me procura, quien me ama y me hace sentir que le pertenezco que soy de su propiedad, deseosa y contenta de saber que tengo un macho semental a mi servicio que me protege, me complace como su mujer y hembra que soy.

Me sentía como colegiala cuando estaba con él, jugábamos mucho, nos hacíamos compañía el uno al otro, salíamos a pasear al parque y solíamos frecuentar una cafetería cerca de mi casa donde tenían mesas en la parte exterior y ahí me permitían tener a un lado a mi hermoso perro, mientras el degustaba comida especial para él ó solo se quedaba quieto descansando, yo tomaba una merienda, un café o un postre, a veces me leía un libro por ratos, al final, estábamos juntos compartiendo tiempo.

Muchos comensales del lugar me chuleaban a mi Hércules, eso me hacía sentir orgullosa, pues no era la única que veía lo hermoso de mi canino, de mi niño y sobre todo mi macho, cada que alguna fulana me lo chuleaba yo por dentro me reía y me sentía un poco superior a ellas, si supieran que el es mío y yo soy suya, algo que jamás entenderían, era como sí me estuviese saliendo con la mía, como una jovencita traviesa que esconde un secreto y siente que nadie jamás podrá enterarse de ello.

Recuerdo una ocasión de un domingo donde salimos a correr al parque por la mañana, como era habitual para nosotros, me encantaba ponerme mi leggins deportivos ajustados, con mi top, mi gorra, como travesura no me ponía ropa interior, así que se me ceñía perfectamente al cuerpo mi atuendo, mientras trotábamos, sé que muchos varones que andaban por ahí me miraban, yo pensaba a mis adentros, “que me miren con morbo, al final jamás podrán tenerme”, sobre todo que mi macho protector viene orgulloso a mi lado, trotando, cuidando a su hembra.

Eso me daba fuertes levantones de lívido, esa ocasión llegamos a casa, apenas entramos yo cerré la puerta, mi amado sabía que yo andaba cachonda y deseosa, pues se espero a que yo pasara delante de él para darme el brinco y con sus dos patas delanteras recargarlas sobre mis caderas, me jalo con fuerza hacia él, supe que él quería montarme, hacerme suya, así como yo tenía muchas ganas de hacerlo con él.

- Ay mi amor, estas ganoso verdad mi vida? – le dije mientras tomaba con mis manos sus dos patas que me jalaban a él e Intentaban doblarme hacia delante con su cuerpo.

- Quieres tomar a mami?; Quieres hacerla tuya mi niño cachondo? – Me estaba excitando mucho, sentía mi vagina completamente mojada.

- No te importa que este sudada verdad, aun así quieres hacérmelo rico, eh, eres un sucio mi amor… Y eso me encanta

Tome mis leggins con ambas manos y me lo baje, mientras lo hacía, me hinque en el suelo, como no traía pantaletas fue rápido el dejar mi culo expuesto a su sexo, así que ya estando en cuatro para mi amado Hércules, él empezó a empujar y presionar la punta de su verga palpando la entrada de mi concha húmeda y caliente, no tardo en encontrar la entrada gracias a que no era nuestra primera vez, al contrario, por las veces que ya lo habíamos hecho, sabía exactamente donde debía presionarse para ingresarse a mis entrañas.

Así que fue dejando salir esa gran y hermosa verga que me vuelve loca de placer, que me hace poner cachonda y deseosa de él, no tardo en estar metiéndomela por trozos, mientras daba esos brinquitos, empujándose contra mi cuerpo, ayudándose de sus patas delanteras, tirando de mis amplias caderas morenas, que yo como su fiel sumisa lo dejaba actuar.

- Ahh… Ohh… Ahhh.. mi amor… Ahhh.. – Me hizo gemir mi Hércules mientras se introducía en mí con ese gran trozo de carne rosado y lleno de venas.

- Ahhh si, así... Ahh… - me daba una gran satisfacción de sentir como me iba abriendo conforme empujaba su pelvis contra mis caderas, chocando con vigor.

Mi amado niño cada vez era más hábil en ello, en penetrarme con agilidad y velocidad, me encantaba sentir sus embestidas, siempre pasaban de ser cariñosas y gentiles, a ser vigorosas y agresivas, haciéndome sentir como su linda, su genial verga, irse hinchando, agrandándose mientras conseguía abrirse paso en mis entrañas.

- Ahhh… Dios… Ahhh… Ahh... si así Hércules… Oh mi amor… Ohhh... Ohhh... – Gemía de placer, causando que mi vagina se fuere expandiendo, amoldándose al gran falo de mi macho.

Mi concha se ajustaba a la perfección a su viril miembro, era como si lo succionase hacia dentro, dejándolo entrar, pero no salir, mi templo de Venus se comportaba como una trampa sexual, pues lo dejaba entrar, pero no le daba mucho espacio para dejarlo salir, la humedad de mi interior lo dejaba deslizarse al ritmo de sus movimientos de cadera.

Esa ocasión recuerdo estaba tan deseosa y cachonda que no dude en dejarlo anudarme, mi instinto de mujer y hembra querían que mi macho se atorara en mí, que me tomara por completo en ese instante, así que no hice cosa alguna por alargar nuestro encuentro sexual, me deje llevar por el momento, fue tan placentero que no tarde en alcanzar mi orgasmo mientras mi amado Hércules me llenaba con su enorme verga que ya estaba al máximo y que había expandido mi vagina al igual, a su tamaño.

- Si, si anúdame, atora esa cosota tuya que me vuelve loca, Mami quiere sentirte toda, anúdame mi amor, anúdame! – le suplique a mi amado, mientras sentía agitarse mi corazón.

Sin más mi macho me complació, dejo y atoro ese glande sellándome por completo, presionado como era habitual mi punto G y provocándome tener múltiples orgasmos, de empaparle su sexo con mis fluidos, de también aprisionarlo, en la realidad “quien era el aprisionaba a quien?”, pues su nudo causaba que no se saliera de mis entrañas por un rato, pero también era cierto que mi rica vagina húmeda lo acogían y sujetaban con fuerza, impidiendo que se resbalara de mi interior.

Al final creo que ambos nos aferrábamos el uno al otro, era como si el universo, la naturaleza hubiesen hecho que nosotras las mujeres fuéramos compatibles con el poder sostener encuentros sexuales con caninos, supongo aplicaba el que “El perro es el mejor amigo del hombre, y el mejor amante de las mujeres”, solo le falto hacer que también pudiéramos embarazarnos de nuestros amantes caninos.

- Oh mi vida… Me encantas mi niño, me haces llegar al cielo, eres hermoso mi vida, me siento feliz y satisfecha contigo –Le externaba a mi Hércules jadeante y con tono cariñoso.

- Mm.. Oh que rico, me gusta sentirte completamente dentro de mí… Ohh… Dios… que rico se siente, es muy placentero – Los jadeos de mi amado me inundaban a un lado, podía oírlo jadear de gozo, eso me gustaba, me excitaba.

- Lo hemos hecho tantas veces mi niño y sobre todo te has chorreado tantas veces dentro de mí, que estoy segura que ya me hubieras embarazado – Continuaba hablándole cachondamente a mi precioso mientras sentía como su verga se hinchaba dentro de mí.

- Seria genial que pudieras embarazarme, jiji… Dios que cosas digo, solo sé que lo siento y sabes, me encanta sentir como me llenas con tu semilla por dentro, es tan caliente que me excita y me emociona. – Externaba muy cachonda, con mi corazón lleno de adrenalina

Por alguna razón mi instinto de mujer y hembra deseaban que mi macho me copulara, que me hiciera tener un bebe o en este caso un cachorro suyo, Dios, es una lástima que no permitieras que las mujeres pudiéramos engendrar con nuestros amantes caninos, encuentro excitante y emociónate el que pudiera concebir un cachorro, un hijo del macho que amo.

Sin darme cuenta paso el tiempo, mientras sentía como me iba inundando con su semen caliente mi útero, y mis orgasmos le nivelaban la temperatura a nuestros cuerpos, el final se hizo escuchar con el pop y mis fluidos mezclados con los de mi macho escurrir por mi concha y mis piernas, ahora era turno de mi amado macho, limpiarme, así que él lo hizo, lamio cada centímetro donde tenía fluidos, su lengua como una toalla limpio cada parte de mi.

- Ven mi amor… Que rico fue esto, tan rápido y fugaz, ven vamos a darnos una ducha – Le dije a Hércules mientras me incorporaba del suelo

Fuimos al baño a darnos una ducha, ambos como dos amantes compartíamos el placer de sentir el chorro de agua caliente caer en nuestros cuerpos, de limpiarnos nuestros templos sagrados, después de haber hecho ejercicio y de haber hecho el amor como los amantes que ya éramos, yo sentía que Dios me había unido con mi verdadero amor, estábamos hechos el uno para el otro, nuestras almas eran gemelas y como por alguna broma del universo, habíamos nacido en especies diferentes.

Ese día la pasamos bien, prosiguió con la rutina normal y habitual, ya en la noche me senté frente a mi lap, ya había sido mas participe dentro del foro, había conseguido charlar y hacerme de algunas amistades, por supuesto al principio solo eran charlas y consejos que nos dábamos, no mencionábamos nada sobre nuestros nombres, pero como es habitual en las mujeres, terminamos confiando y así fue cómo logre hacerme amiga de una mujer de 38 años de edad, de nombre Eloísa Plazas, una mujer de tez blanca, ojos verdes, tenía la misma estatura que yo, su complexión era un poco más delgada, ella había conseguido bajar bastante de peso, pues anteriormente pesaba 80 kg, pero logro bajar y adelgazar hasta pesar 60 kg

Ella era dueña de un negocio de estética canina, lo mejor de todo es que era del mismo país e increíblemente su negocio quedaba en la capital, a una hora y media de viaje de donde yo vivo, para mí era maravilloso haber hecho una amistad con una mujer próxima a mi edad, ella tenía dos hijos uno adulto y el otro un adolecente apenas, ella era divorciada y a diferencia de mi qué el papá de hijo Adrian me abandonara antes de que naciera, salvo eso, las dos teníamos gustos similares, sobre todo placeros, ambas nos sentíamos identificadas una con la otra, compartíamos fotos de nuestras familias, salíamos a comer, nos mandamos muchos mensajes por celular.

Ahí llevaba a mí amado Hércules a su estética canina para que quedara más guapo mi niño lindo, en platicas ella me había hablado sobre su amado, un perro Schnauzer gigante color gris con blanco, lamentablemente este había muerto hace un año, en su negocio había fotos de él, estaba muy lindo, Eloísa actualmente no tenia pareja, prefirió guardarse por un tiempo.

- Hola Jaci, como estas amiga?... Hola Hércules, precioso, como estas, lindo verdad– me recibió Eloísa cuando llegue a su negocio, había llevado a mi Hércules a manicura y limpieza

Hércules se puso alegre, empezó a mover la cola como loco, a jadear, estaba contento de ver a mi amiga, ella lo trataba muy bien, lo consentía cada que lo atendía, entramos a la sala de lavado, estaba sola, sus hijos habían salido a comer.

- Hola Elo, si, aquí te traigo a mi niño, para su atención estética habitual, sabes que me gusta que siempre este limpio y tú haces un maravilloso trabajo. – Entre las dos, ayudamos a Hércules a subirse a la mesa de atención, pesaba bastante mi niño.

- Haber, vamos a darte un rico baño, a cortarte esas uñas, para que no rasguñes a tu novia, jajá –Eloísa sonriendo exclamo. – Ahorita te lo dejo listo amiga, oye Jaci, por cierto, esta Adriana se va a casar con su novio Rocky, es este fin de semana, me dijo que te invitara, es este sábado que viene –

- Si vamos, me había llegado su correo apenas en la mañana lo leí, vamos juntas?, es que no tengo auto amiga – Respondí mientras ella acariciaba y revisaba a mi Hércules.

- Sí, claro que si Jaci, yo paso por ti y tu novio y ya de ahí nos vamos para la hacienda –

- Oye, y como se ponen las bodas?, nunca eh ido, sería la primera vez que asisto – pregunte curiosa pues nunca había asistido a una boda entre una mujer y un perro.

Al hacerme amiga de Eloísa, fui conociendo personas, conocidas y amigas de ella, la mayoría clientes que tenían la misma afinidades que nosotras, sus parejas eran puros caninos, y por fin me aceptaron como miembro de su grupo, pues ya me invitaron a la boda que se llevaría a cabo en la hacienda que pertenecía a una de las chicas del grupo.

- Se pone bonito Jaci, siempre vamos vestidas como a cuando asistes una boda, cada una lleva a su pareja, a ellos hay que ponerles un moño, algunas les suelen poner un chalequito para que se vean elegantes, así que a Hércules le vamos a poner su moñito y chalequito para que se vea muy guapísimo – Externo mi amiga, mientras le acerco el rostro a mi amado y este le respondió con unas lamidas que ella se dejo dar en las mejillas

- Si está bien, entonces te espero este sábado, me alegrara mucho poder ir a una fiesta con mi amor y convivir con más personas como nosotras.

- Te la vas a pasar bien, como es en una hacienda grande, hay mucho espacio y hay unas cabañas donde como invitada te puedes hospedar, podrían quedarse tú y tu novio, esta hermoso el lugar.

Eloísa empezó a cepillar a mi Hércules, me salí un momento a la recepción a sentarme y ver televisión mientras ella hacia su trabajo, no quería interrumpirla, pero al cabo de unos 10 minutos, Eloísa me llamo con un grito y risas, entre a la sala donde estaba mi amado.

- Mira!, creo que tu novio tiene ganas de ti, jajá, míralo como se puso – La verga de Hércules estaba de fuera, el muy canijo la estaba presumiendo, enseñándola, importándole poco que estuviera mi amiga presente.

- Pero que haces Hércules! – le grite asombrada y apenada, pero el solo jadeaba e intentaba lamerle el rostro a mi amiga.

- No lo regañes amiga, tu niño quiere que lo atiendas y no quiere esperarse hasta la casa, jajá, si quieres los dejo solo, jajá – Replico en broma Eloísa.

- Si ya lo vi, Ay Hércules!, que andas ahí enseñándole a mi amiga tus miserias!, cochino – Le grite, mientras enojada le pelaba los ojos, pero este evadía mi mirada

En realidad no sabía cómo actuar, por un lado me daba pena que Eloísa viera a mi macho excitado, pero por el otro, era una forma de presumirle lo semental que era mi amado y que viera lo que yo solita me cenaba gozosa en casa, aún así Hércules estaba de desvergonzado, andando ahí mostrando su casota.

Aparte que estaba de encimoso e insistente en lamerle la cara, empecé a sentir que traía otras intenciones, que estaba insinuándosele a mi amiga y sabia bien esto porque así era como se ponía Hércules cuando quería tener intimidad conmigo, por supuesto ella evitaba que la lamiera y sobre todo evitaba hacer contacto visual con el largo pene que le colgaba, sentí mucha pena.

- No te enojes amiga, ven, mejor ayúdame, tu sosténmelo mientras le corto las uñas, ahorita se calma con el baño vas a ver.

Sostuve a mi amado, mientras ella le corto las uñas, lo pasamos a la bañera y entre las dos lo enjabonamos, pero aun así el seguía insistiendo con mi amiga, ella continuaba haciendo su trabajo, no le prestaba atención a las insinuaciones de Hércules, Eloísa lo tomaba a broma, al menos eso me tranquilizaba.

Termino de darle su baño y de pasarle la secadora, al final de ver que Eloísa no le prestó atención metió su cosota, ya se había calmado, pero yo aun sentía enojo y pena, termino de darle el servicio, llame al taxi para irnos a casa, ya pasada la situación quede de verme el sábado con mi amiga para irnos a la boda, y así transcurrió la semana, normal con nuestra rutina habitual, de casa y trabajo.

Él día llego, estaba por estrenar un vestido largo de color azul, que tenía un pequeño moño del mismo color cerca de mi escote, tacones blancos, sin medias, no me puse ropa interior con el fin de tener sexo con mi amado mas tarde en la fiesta, me arregle para gustarle a mi macho y por supuesto también puse hermoso a mi niño, le compre su moñito y chalequito para que se viera guapo, Eloísa llego a mi casa a eso de las 14 hrs de la tarde, ella portaba un vestido color durazno, ella sería una dama de honor para Adriana, nos subimos a su auto, un AVEO color plata, Hércules en la parte trasera y yo adelante acompañando a mi amiga.

Manejo hasta las afueras de la ciudad, viajamos por carretera cerca de 3 horas, platicamos y reímos, finalmente llegamos a una hacienda en el estado, un lugar enorme, tenían cabañas y cercas, parte de esa hacienda la dueña la usaba como albergué temporal para perros, la mayoría para adopciones, todo un rancho, con caballos, vacas, chivos, un lugar bellísimo, nos estacionamos y caminamos juntos hasta la zona donde se llevaría a cabo la boda, ya había varias invitadas, algunas del grupo al que pertenecíamos nosotras y otras amigas de la dueña que no conocíamos, pero que también eran afines a tener a sus amores.

Un caballero nos recibió, un trabajador de la dueña que sabía de todo el asunto, muy discreto y respetuoso, nos condujo hasta donde estaban las sillas para las invitadas, enfrente un arco de globos y flores donde se llevaría la ceremonia, Eloísa se encamino a una de las cabañas donde estaba la novia, yo me senté y Hércules a un lado mío, las demás invitadas fueron llegando al igual con sus caninos, varias conocidas del grupo nos saludamos, al poco ratito llego la novia junto con su novio canino, Adriana y Niko, Julia la dueña del lugar los esperaba en el altar, ella llevaría a cabo la ceremonia.

Adriana se veía hermosa con un vestido de una sola pieza color blanco, Niko su novio un perro Pastor Alemán, llevaba su moñito, chaleco y un sombrerito de copa, las demás invitadas ya sentadas presenciamos la boda, Julia dijo algunas palabras donde pronunciaba lo importante que es el amor verdadero, los sentimientos puros que surgen en la naturaleza, de lo que todos los seres vivos están dotados y que al final el amor se abre paso y sin importar como, pero hace que las almas gemelas se encuentran, aun siendo de especies diferentes, esas lindas palabras que me llegaron al corazón.

Finalmente, Julia le pregunto a Adriana que si estaba dispuesta a ser la esposa y mujer de Niko, ella acepto, de igual forma le pregunto a Niko quien muy educadito sentado a su lado espero a que Julia le preguntara si aceptaba ser el esposo de Adriana, para mi sorpresa Niko respondió con un ladrido, y así Julia los declaro marido y mujer.

Así Adriana portaría un anillo y Niko un collar, ambos grabados con la leyenda “Un amor único Adriana y Niko”, todo hermoso, todas emocionadas aplaudimos, algunas no contenían las lagrimas, para mí fue emocionante, algo que nunca imagine llegar a presenciar, y que fue hermoso, la unión en sagrado matrimonio de dos seres vivos, de dos alamas que eran mejores amigos y que por gracia del destino se encontraron en el tiempo indicado y ahora estaban casados.

Las sillas fueron retiradas, nos indicaron que fuéramos a las mesas a comer, en cuanto a nuestros amores, estos fueron llevados a otro lado muy cerca de nosotras donde les darían de comer, sirvieron la comida y degustamos diferentes platillos, estuvo muy rico, Eloísa me presento a otras amigas de ella, pasamos el rato platicando, después pusieron música y algunas nos pusimos a bailar entre nosotras y algunas otras con sus amantes, quienes les seguían el paso, algunos otros caninos corrían jugando entre ellos por todo el lugar, yo me divertí mucho, me la estaba pasando muy a gusto.

Todas las invitadas teníamos diferentes profesiones, algunas contadoras, otras administración, unas cuantas con negocio propio, algo en común que teníamos era que nos gustaba salir a delante, mujeres fuertes e independientes y por supuesto, habíamos hallado el amor con otro ser vivo, con un canino que nos complementaba emocionalmente, alguien quien nos amaba como ningún hombre podría hacerlo, donde la entrega del amor eran equitativas, amor puro y sincero.

Ya entrada la noche Eloísa me pregunto que si me quería quedar no había problema, había cabañas donde algunas invitadas que quisieran quedarse pasarían la noche, ella tenía que retirarse por su negocio, pensé que sería bueno quedarme, con todas las emociones de la boda, ya estaba imaginándome haciendo el amor con mi amado novio en una de las cabañas, quería aprovechar la noche y el lugar, hacer por horas el amor con mi amado Hércules, mi macho semental, fue cuando quise buscarlo con la vista, pero no logre verle por ninguna lado, me dio una cosquilla, me preocupe un poco.

- Has visto a Hércules amiga? – le pregunte a Eloísa

- No, no lo eh visto desde hace rato Jaci – me respondió, así que me dedique a buscarle.

Estuve recorriendo el lugar por donde estaban los demás perros, pero no lo veía, continúe caminando y buscando por el alrededor pero no lo hallaba, así que camine un poco mas una colinita que había, vi a varios metros una cabañita con la luz encendida, fue cuando un presentimiento me llego, por alguna razón sentí que él estaba ahí dentro, así que camine hasta llegar a la cabaña y escuche gemidos, pensé que algunas de las invitadas ya estaría aprovechando el tiempo y teniendo pasión, pero algo por dentro me brincaba, no me dejaba tranquila.

Primero busque un huequito por una de las ventas para ver quienes estaban dentro, fue cuando alcance a ver las patas traseras del canino, se parecían mucho a las de mi Hércules, mi corazón se acelero, deseaba que no fuera a ser él, pero en mi interior algo me decía que sí era él, abrí despacio la puerta de la cabaña para ver mejor, pero para mi desgracia me lleve la horrible sorpresa de ver que era Hércules quien estaba montado sobre una fulana, estaba cogiéndosela, jadeando y empujando su cadera con fuerza contra esa mujer, mientras esta gemía, mi corazón dolió, me quede perpleja de mirar la escena y un estallido de cólera me inundo por completo, me llene de ira, entre de golpe a la cabaña, era una de las invitadas, una extranjera güera, una flaca alta de tez blanca, su cabello rubio le cubría el rostro.

Fue en ese instante que escuche un fuerte gemido de la extranjera, Hércules la había anudado, mi amado niño se había atorado dentro de las entrañas de esa pinche flaca.

- Pero qué demonios es esto?! – Grite, la extranjera levanto la cabeza y me miro a los ojos, en mi enojo de ver que estaba cogiéndose con mi Hércules, le grite-

- Maldita vieja, que estás haciendo con mi perro, pinche puta! –Grite con ira, mientras la tome de las greñas, y la jalaba, estaba tan enojada que empecé a darle de golpes con mi otra mano.

Se nombre era Mandy, era una francesa amiga de Julia, hablaba muy poco español, ella solo trataba de cubrirse con las manos los golpes que le propinaba, yo no entendía las cosas que gritaba en su idioma, hice tal escándalo que varias invitadas notaron el percance, corrieron a la cabaña, viendo como tenia a Mandy de la greñas y gritándole, de ente varias que llegaron, Eloísa corrió a auxiliarme, me tomo de las manos, me decía que soltara a la güera, por lo que ella me conto, yo estaba como desconectada, estaba tan enojada que no quería soltar a esa puta.

Entre varias me sujetaron tratando de calmarme, me decían que la soltara, yo estaba furiosa, solo quería que mi amado se zafara de estar dentro de esa perra, a lo que me hicieron ver que no se zafaría sino hasta que terminara de eyacularse, forzarlos seria lastimar a Hércules y a Mandy, ya no había algo que se pudiera hacer.

A regañadientes solté a Mandy, para ello Eloísa y Julia me acompañaron a otra cabaña no muy lejos de ahí, me sentaron sobre la cama, yo no podía concebir lo que acababa de presenciar, como era posible que mi hermoso niño se hubiera revolcado con otra, me llevaba las manos a la cabeza, estaba iracunda, pasaron unos largos 30 minutos, al final por la puerta entro otra compañera junto con Hércules, me lo llevaron con correa, el muy estúpido entro jadeando con una enorme sonrisa, me hizo enojar aun mas, me acerque a él y le solté una fuerte cachetada en su hocico, a grito y regaño.

- Como es posible que me hallas hecho esto?, por qué te acostaste con aquella puta?! – le seguí gritando mientras lo cacheteaba, Hércules solo hacia las orejas para atrás y buscaba esquivar mis golpes.

- Jaci, espera, ya no le pegues - Mi amiga Eloísa igual trataba de calmarme, pero mi enojo era mucho.

- Lamento mucho lo ocurrido Jacive, no es la primera vez que Mandy hace algo como esto, no tengo palabras para disculparla, perdóname Jaci. – Julia me ofrecía disculpas

- Tú no tienes la culpa Julia, aquella maldita flaca es la culpable y también este cabrón! – grite y le solté otra bofetada en el hocico a Hércules – Ya me voy, voy a pedir un taxi, y estoy muy apenada y enojada, pueden despedirme de las demás por favor? – externe en un coctel de emociones.

- No te preocupes Jaci, yo les digo – Replico Julia

- Yo te llevo amiga, no te veo bien y ahorita esta muy enojada, de todas formas ya me iba. – me dijo Eloísa mientras me sostenía de la mano

Muy apenada, enojada, salí de la cabaña jalando con furia la correa de Hércules, quien me seguía el ritmo, los tres a paso veloz nos dirigíamos al automóvil de mi amiga, nos metimos, sin decir palabra alguna, Eloísa condujo hasta la ciudad, fueron 3 horas que pasamos en silencio, finalmente llegamos a casa, me despedí de mi amiga no sin antes ella aconsejarme que me calmara y reposara, que no fuera hacer alguna locura por el enojo, entre a mi casa jaloneando a Hércules, yo estaba furiosa con él, no era posible que hubiera traicionado así, sobre todo el que se anudara con esa pinche flaca, el anudamiento era algo nuestro, un vinculo que simbolizaba la unión de nuestra pasión, de nuestro amor, era muy especial para mí, pero rompió eso tan sagrado.

De mi enojo le abrí la puerta del patio de servicio a Hércules, con una patada hice que se saliera, el solo soltó un chillido, sé muy bien que él sabía el motivo de mi enojo, no hizo mayor alboroto, lo deje afuera y me dirigí a mi cuarto, me quite el vestido, me puse mi pijama para dormir, mi corazón estaba roto, me recosté en la cama, me sentía a morir, no aguante mas y empecé a llorar, tenía mucho dolor en mi alma, esa mezcla de dolor, de enojo, de decepción, finalmente después de tanto llanto me quede dormida, estaba agotada.

A la mañana siguiente no quería ni ver a Hércules, yo seguía igual, pero también no era una desalmada, le serví su comida en su plato, se lo saque al patio, vi que Hércules se encamino para que lo dejara entrar pero no lo hice, lo deje afuera, cerré la puerta de golpe, me dirigí a la cocina a prepárame mi desayuno, era domingo por lo que siempre salíamos a correr, supongo que el esperaba que lo llevara a correr, pero no lo hice, me cambie y fui sola al parque a correr, esperaba con eso me calmara más y pudiera cambiarme el humor.

Pero no fue así, yo seguía igual, por lo que decidí que sería bueno que por el momento Hércules se quedara afuera en el patio, no lo dejaría compartir casa, habitación y mucho menos cama conmigo, cada que salía a darle de comer o llenar su plato de agua el intentaba acercarse a mí y de quererme oler entre mis glúteos o entre pierna, lo rechazaba con un grito y un manotazo, aun con su tamaño y fuerza, Hércules respeto mi mandato, mi mirada de enojo lo hacía retroceder, pasaron varios días, yo no podía dormir bien, seguía enojada, tratando de distraerme con el trabajo o viendo tv, estaba siendo dura con mi ex novio, para mí el y yo habíamos terminado, ya no éramos amantes, a partir de ahora él era mi perro y yo su dueña, no tendría más concesiones para con él, fue cuando preferí hablarle por celular a mi hijo

- Hola mamá, como estas? – Escuche por celular la voz de mi hijo Adrian –

- Hola hijo, bien y tu, como va todo con tu esposa? – La voz casi se me quiebra, tenía tantas ganas de llorar, pero me aguante, no había forma de que le contara a mi hijo lo que había vivido

Platicamos un rato, el me decía escucharme diferente, insistía en saber si estaba bien, escondí mi tristeza y fingiendo estar contenta, al final le pedí que se llevara a Hércules con él, le invente que tendría que salir de viaje por el trabajo, que no me sería posible cuidarle, yo por mis adentros aun con mi decepción sabía que estaba haciéndole daño emocional a Hércules y no quería que sufriera, por ello tome la decisión de que mejor se fuera de la casa, que viviera con Adrian, acepto llevárselo, pasaría por él en la tarde.

Llego la hora y Adrian llego a casa por Hércules, sentí feo cuando vi que se lo llevaba, Hércules volteaba a verme mientras forcejeaba con Adrian por medio de la correa, él no quería irse, me lloraba, pero yo estaba convencida de que sería lo mejor para los dos, aun enojada no quería darle maltrato a mi ex novio, pero tampoco estaba dispuesta a ceder y perdonarle como si hubiera pasado nada, el dolor de la experiencia no me dejaba en paz, su traición me lastimo mucho, me aguante e hice de pollo mi corazón, de ver a mi hijo llevarse a quien había sido mi compañero, mi protector, mi amante, mi único amor, por un instante estuve a punto de impedir que se lo llevara y perdonarle su traición, pero mi orgullo pudo más.
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heranlu

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Las Vivencias de Esmeralda - Zoo - Capítulo 004


Después de que mi amado se había ido bajo el cuidado de mi hijo, entre en una fuerte depresión, no conseguía concentrarme bien en el trabajo, me sentía desganada, no tenía interés, mi jefa noto mi falta de atención a lo que fue provocando ciertos problemas en mi lugar de trabajo.

Así pasaron varias semanas, lloraba en mi cama y no conseguía conciliar bien el sueño, la traición de mi amado fue devastador para mi, estaba muy envuelta emocionalmente para con Hércules, mi corazón dolía por él, Eloísa mi amiga estaba muy al tanto de mi situación emocional, aun que platicaba con ella, y trataba de sacar mi dolor hablándolo, no era suficiente, así que opte por empezar a beber, lo hacía con el fin de poder olvidarlo, apenas llegaba a casa me servía un trago, al menos eso me ayudo a poder dormir y no desvelarme tanto.

Los domingos intentaba hacer ejercicio, pero el ánimo era tan bajo que no lograba correr mucho, no podía alejar mucho mis pensamientos de lo que había pasado, pero mi amiga Eloísa me dijo que tal vez debería empezar a salir e ir conociendo personas, tal vez eso ayudaría, así que le hice caso y trate de salir a lugares a bailar pero no me sirvió de mucho, si me fue sirviendo de distracción, pero apenas llegaba a casa en la madrugada y la misma sensación de dolor y vacio se apoderaba de mi, y regresaba al mismo punto, beber un trago para relajarme, llorar y caer rendida en cama.

Me hice el esfuerzo de retomar mis buenos hábitos, así que a pesar de toda mi tristeza, intente irme a correr los domingos como era costumbre anteriormente, sabía que al ejercitarme las endorfinas que segregaría mi cerebro me ayudarían a irme poniendo de mejor ánimo, fue cuando en una de salidas al parque me tope con una vecina que llevaba a pasear a su perro, un Pastor Alemán de color café, de un muy bonito de pelaje, la vecina una chica joven de 19 años, de tés blanca, pelo negro, delgada y muy bonita, la conocía desde niña, su nombre Mónica.

- Hola señora Jacive, como está, hace mucho que no la veo con su mascota - Me pregunto por mi amado

- Oh, Hércules… No, el ya no vive conmigo, se mudo con mi hijo, ya tiene algo de rato eso – Respondí, mientras su pastor Alemán se acercaba a olfatearme por todos lados. – Y él, como se llama tu perro?, está muy bonito, nunca lo había visto –

- Su nombre es Duke, mi padre me lo regalo, solía tenerlo en el patio, pero ahora que está un poco más grande ya mejor lo sacamos al jardín

Duke continuaba olfateándome, con delicadeza, supongo que podía percibir el aroma de mi amado, pues debió quedarse impregnado su escancia en mi ropa, me pareció lindo su perro, nunca lo había visto con anterioridad, note que Duke no me quitaba la vista de encima, o al menos eso me había parecido a mí, pero tal vez eran ideas mías, pues de cierta manera, el verlos juntos, me recordaba a mi Hércules y a mí, supongo que así nos veíamos de felices cuando andábamos paseándonos por el parque, me despedí de ella y continúe con mi recorrido, por alguna manera el sentir la mirada de Duke me hizo sentir algo en mi interior, no sé que había sido, pero no quise meditarlo mucho.

Conforme fueron pasando los días, en efecto miraba mas a Duke, su casita estaba en el jardín, lo tenían afuera, se veía muy tranquilo, un perro bastante amigable, cada que regresaba del trabajo, me lo encontraba, jugueteando o recostado dentro de su casita, lo que sí, era que apenas me miraba, no me apartaba la vista para nada, me seguía con la mirada desde el lugar donde estuviese, al principio se me hacia raro, pero después fue agradándome su acción, por algún motivo sentía que él no quitarme los ojos de encima era un cierto tipo de coqueteo, ideas mis supongo, lo que sí sé es que para mí era cero interés en los hombres, de igual manera, supongo que mirarlo me recordaba a mi Hércules cuando no me quitaba la vista de encima.

Fue cuando una noche de domingo, ya noche, cerca de las 23 horas, ya había adoptado la costumbre de salirme a la entrada de mi casa, con la luz apagada de mi porche, me sentaba sobre el escalón de entrada, me ponía a fumar un cigarrillo mientras observaba la tranquilidad del vecindario, los demás vecinos a esa hora ya tenían apagadas las luces de sus casa, era un silencio tan abrumador que me hacía sentir un poco de tranquilidad, ese día me había puesto una chamarra ajustada deportiva de licra color rosa, una faldita de conjunto deportivo del mismo color, como la que usan los tenistas, se supone que debía traer mi short de licra de bajo, pero solo me había dejado mis pantaletas, al final ya era de noche y estaba casi por irme a dormir, mis mini calcetas blancas y mis zapatillas deportivas, por obvias razón cuando me senté sobre el escalón, estire mis piernas para evitar que se notara que no portaba las licras pertinentes, me gustaba sentir el fresco de la noche.

Mire hacia el jardín de mi vecina Mónica, quedaba a varios metros, pero era visible desde mi casa, observe la casa de Duke, note que él estaba dentro de su casa, me miraba fijamente, por un momento pensé que igual y me lo imagine así que decidí sostener la mirada, mientras daba una fumada a mi cigarrillo, y no estaba equivocada, Duke estaba ahí dentro mirándome, pues salió de su casita, se me quedo mirando hacia mi dirección y después empezó a dar pasos rumbo a mi locación, no tardo en llegar.

Se sentó frente a mí, sosteniéndome la mirada, era profunda y pesada, quise hacer lo mismo a fin de enseñarle qué yo era quien mandaba, pero ya teniéndolo de frente y más cerca, me fue difícil, así que solo agache la mía, evitaba mirar sus ojos, así que centre mi mirada en su pecho y su entrepierna que yacía sentado, había perdiendo contacto visual para con él, Duke no se movió de su lugar, normalmente otro perro hubiera buscado que lo acariciasen, pero él no, al contrario parecía querer imponerse ante mí y lo había logrado, sentí su energía, era fuerte, me puse nerviosa, no sabía qué hacer, por un momento pensé que me agrediría, pero no tendría porque, y para mi sorpresa, al continuar mirándole la entrepierna, note como una puntita rosa se asomaba de su capuchón.

Si, aun que parece increíble, empezó a mostrarme una leve erección, fue cuando algo en mi interior se detono, sabía que él estaba imponiéndose de esa manera ante mí, para indicarme que me deseaba, quiero pensar que el aroma de mi amado impregnado en mi ser, le hacían saber que yo era una hembra que ya había estado con un macho de su especie, motivo por el cual él tenía conocimiento de que podría tomarme también.

Yo al ver su reacción y la punta de su pene inconscientemente lo que hice fue subir mis piernas al mismo escalón del que estaba sentada, mostrándole completamente mi entrepierna, que solo era tapada por mis pantaletas, la faldita que portaba no tapo nada, voltee a mirarle a los ojos y vi que mi acción habían hecho que el mirara fijamente mi entrepierna.

Ahí estábamos Duke y yo, uno frente al otro, yo con las piernas abiertas mostrándole mis pantaletas y él frente a mi mostrándome lo que prometía ser una buena erección, ese momento fue como el inicio de un cortejo, un ritual de apareamiento, donde él me hacía saber que me deseaba y yo le respondía de la misma manera, por fortuna la luz apagada de mi entrada no permitiría que si alguien más estuviera de fisgón viera lo que hacía, lo que lo hizo algo intimo y gracias a mis vecinos que solían dormir temprano, pude tener este acercamiento con Duke.

Era claro nuestra comunicación, ambos queríamos lo mismo, no puedo negar que me sentía atraída por Duke, después de mucho tiempo volví a sentir esa chispa de excitación creciendo en mi interior, ya estaba mojando mis pantaletas, el aroma que desprendía alteraron la postura de Duke pues se levantaba y se acercaba a mí, pero era como si no quisiera perder su control y se volvía a sentar, me encantaba ver esa reacción en él, no quise perder más tiempo, así que me incorpore de mi asiento, me di la vuelta y me metí a mi casa, me hice a un lado haciéndole saber a Duke que lo invitaba a pasar, él de inmediato entro a mi casa, antes de cerrar la puerta mire a los lados para ver si conseguía ver alguien que estuviera espiando, pero no fue así, y de inmediato cerré la puerta.

Apenas cerré la puerta, mi corazón palpitaba a mil, tenía muchas ganas de tener sexo otra vez, mi cuerpo me lo pedía a gritos, la abstinencia de cariño y sexo me hacían desear mas el momento, me hinque para estar a la altura de Duke, acerque mi cuerpo al suyo, mientras lo acariciaba el me daba lamia la cara, le correspondía las lamidas buscando su lengua y él la mía, ambos estábamos en un baile sensual, me vi más atrevida, mientras le acariciaba el cuerpo con una mano, con la otra le acariciaba y sobaba su pene, buscando hacer salir más esa erección, por alguna razón sentía nervios y miedo de que vinieran a buscarlo, así que apresure un poco más el paso.

Me puse en cuatro y me baje las pantaletas hasta quitármelas, lo bueno de traer la faldita era que no necesitaría quitarme más, Duke, al verme en cuatro noto mi sumisión, supo que ya tenía hembra para él, mi instinto estaba a tope, quería que me montara y me hiciera suya, quería sentirlo dentro de mí, y no le tomo mucho tiempo hacerlo, se postro detrás de mí y levanto sus patas delanteras tomándome de la cintura.

- Si, vamos Duke, tómame, hazme tuya – Susurre mientras mi corazón palpitaba de excitación, yo estaba como poseída solo deseaba tenerlo dentro de mí.

Duke empezó a presionar su pene contra mi vagina ya entrenada y habituada a la ergonomía de un canino, lo que casi de inmediato mi caliente chocho se abrió y le permitió el paso sin problemas al delicioso falo de ese pastor alemán que arremetía con golpecitos mi húmeda vagina, sentí como se fue introduciendo su verga y se iba erectando en el proceso y abriéndome, si esa sensación mágica, que solo de un canino consigue, de algo delgado y pequeño, crecer a una cosa grande y gruesa.

- Ahhh – Me arranco un gemido sórdido y seco, el aliento se me fue mientras me concentraba en la sensación de cómo Duke me iba abriendo por dentro, me gustaba sentir eso, y aguante un poco mi respiración.

- -Ahhh si, si… Ahhh… - Para posteriormente soltar con gozo mi aliento y dejarme llevar por el placer que estaba sintiendo nuevamente.

- Ahhh… Ahhh… Sigue, asi… Ahhh… - Mi cuerpo estaba sensible, el placer que me provocaba ese delicioso espécimen de macho me hacia continuar reteniendo la respiración.

Note que mi placer se incrementaba al contener un poco mi respiración, y soltar el gemido, algo que también conseguía excitar mas al macho que en ese momento me estaba tomando y haciendo suya.

Yo solo quería gozar y dejarme llevar, no quise controlarme para nada, solo dejar que mi instinto de hembra y mujer se manifestasen, no tenia caso fingir, yo me sentía excitada y feliz de ver que otro macho se había fijado en mi, y sobre todo de uno que me gustaba y que me atraía, que me había puesto nerviosa.

No solo le gustaba a Hércules, también yo les atraía a otros machos, y eso me hacia sentir bien en mi autoestima, el mundo no se acababa para mi, en realidad se estaba abriendo para mi, para tener nuevas experiencias y vivencias, no tenia porque dejarme deprimir y vencer por un engaño, yo podía salir adelante y ser feliz.

Estaba disfrutando el momento como hace mucho no lo hacía, por mi experiencia baje un poco la cadera a fin de evitar el abotona miento tan pronto de Duke, quería que me diera un orgasmo primero, antes de dejarlo tener el suyo, si era su hembra y su perrita humana en ese momento, pero eso no era impedimento para que yo también lo disfrutara.

- Ah, ah, vamos Duke… Más duro… Ahh… Anda… Enseñame que tú mandas… Ahhh… Enséñame que yo soy tuya… Ahhh… Anda…. Ahhh…. Ahh…

Sí, me gustaba manejar en ese momento de excitación la idea de que él es un perro, y yo soy la humano que manda, y que él debe obedecerme, me estuviese demostrando que antes que algo, él es un macho fuerte y dominante, que él manda y yo debo servir a sus deseos, convirtiéndome en su mujer, en su hembra, eso me excitaba mucho pensarlo.

- Anda, Duke, ahhhh… Sé que cuando me viste en el parque, querías tomarme ahí mismo delante de tu ama, ahhh… Querías que esa niña viera que tu eres un macho fuerte, un perrote que da órdenes… Ahhh… Si, si… Ahhh… Y que si lo deseas tomas a la mujer que te gusta y excita… Ahhh… Ahhh… Ahhh…

Mis palabras parecían gustarle a Duke, ya que cada gemido que daba el empujaba con mas fuera, frotando su erecta masculinidad dentro de mí, haciéndome saber que él me dominaba, que me tenia sometida como su hembra.

- Si, si, mas, mas… Ahhh… Ahhh… Que rico mi amor… Ahh… Ahhh… Me gusta cómo me dominas, ahhh… Ya te cogiste a Mónica eh, ya te cogiste a tu ama?... Eh… Ahhh… Ahh… o ella no te exótica como yo lo hago… Dime… Ahhh.. Ahhhh…

Finalmente llegue a mi orgasmo, sentí como me derramaba sobre el miembro de Duke, estaba impregnándole mi aroma, fue cuando quise ahora dejarlo que me abotonara, que descargara toda su leche dentro de mí, mi instinto me decía que debía completar el coito y deseaba sentirlo derramarse dentro de mí, acomode mi cadera y sentí entrar con fuerza el nudo de Duke, y afianzarse a mis paredes internas, mi vagina se cerro de inmediato y con la hinchazón de su nudo quedamos pegados.

- Ogggg… - Aguante la respiración al sentir el nudo atorarse – Ahhhhh…. Si… Ahh…. Si… Mmm… Oh Dios… que rica sensación….

Seguido de ello sentía el brote de lefa caliente inundando mi interior, su verga no me había estirado tanto la vagina como lo hacia la de mi Hércules, pero si lo suficiente como para sentir la punta de su pene chocar y tapar por completo la entrada de mi cuello uterino, su semen caliente llenando directamente donde mis óvulos yacían esperando el esperma del macho que me clamaba como suya.

Mientras estaba en cuatro, concentrada sintiendo el palpitar de la verga de Duke que indicaba estaba eyaculando su semen y sentir el liquido caliente llenarme, Duke se dejo caer sobre mi espalda, lo sostenía complacida, y me preguntaba qué es lo que ocurriría en mi interior en ese momento, si los espermas caninos de Duke llegaban y chocaban con fuerza contra mi óvulo, intentando meterse, luchando por fecundarme.

Ahí me nació la idea de lo hermoso que sería sí las humanos pudieran ser fertilizadas por machos caninos, poder embarazarnos de nuestros amores y poder compartir juntos el don y la dicha de poder crear vida, por amor, por supuesto sabía que no era posible, pero me gustaba la idea, y la contemplaba mientras veía pequeños destellos de luz a mi alrededor, me había agitado muchísimo y haberme aguantado la respiración a momento, provocaron que me bajara un poco la presión, pero aun así, era hermoso saber que Duke me lo causo.

Sin darme cuenta pasaron rápido los minutos, la hinchazón del nudo de Duke disminuyo, el maravilloso sonido del desprendernos, lo escuche como música a mis oídos, seguido del desparrame de semen en mis piernas, agotada me intente reincorporar, mientras Duke yacía en el suelo acostado lamiendo su pene.

- Oye, se supone que debías lamerme y limpiarme tu semen, no quedarte ahí acostándote limpiándote – Le reclame a Duke mientras él me ignoraba, estaba hablándole al viento supongo.

- Bueno, será mejor que te de algo de comer, debes estar cansado, yo quede rendida, pero, soy la mujer y debo atender a mi hombre… O mejor dicho macho, je je. – El humor me había cambiado, me sentía despierta y llena de energía.

Era como si me hubieran recargado la pila, busque en la concina algún traste donde pudiera servirle a Duke comida, por fortuna no me deshice de la comida que tenia de Hércules, tome un poco y le serví.

- Ah, para eso si te levantas verdad?, vez comida y ahí sí, pero no para atenderme a mi verdad, pillo – Continuaba mi reclamo a Duke con tono de broma, pero el evitaba mirarme a los ojos, pero bien que sabía que me entendía.

Termino de comer, sabía que no podía permitirle que se quedara, pues Mónica seguro lo buscaría, así que no creía que fuera buena idea de que me vieran mucho con él en la calle, aparte que Duke camino a la puerta esperando que le abriera.

- Ash, pero mírate, que huevos los tuyos, vienes y me coges, me haces darte de comer y ahora te largas, no bueno! – Este reclamo si fue un poco más serio, pero al final yo sabía que tenía que ser así, no podía darme el lujo de que alguien nos viera y sospechara de nuestra relación.

Solo abrí un poco la puerta, lo justo para que Duke saliera y de inmediato cerré, solo fui al baño a limpiarme con papel sanitario toda la lefa que se había quedado en mis piernas, por algún motivo no sentía desagrado, agotada y algo tranquila me dirigí a mi recamara a cambiarme para dormir, no negare que después de la revolcada que me di, sentí el fantasma de la depresión, pues cuando tuve a Duke dentro de mí, por algunos instantes recordé a mi Hércules, cuando él me hacia suya, en fin, me acosté en posición fetal y trate de dormir alejando el recuerdo de mi amado niño, pues mis sentimientos eran lo que estaban aferrados a Hércules, el sexo solo era una forma de reforzar mi cariño hacia él, mi corazón era el que sufría.
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heranlu

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Las Vivencias de Esmeralda - Zoo - Capítulo 005


Ese encuentro furtivo que tuve con Duke, me llego hacer pensar que había hallado algo de luz en mi oscuro camino, aun que sentía ese enojo y coraje por mi Hércules, sabía que podía seguir adelante y tener una nueva vida, así que me abrace a ello, me había hecho de una rutina algo especial, pues en cuanto llegaba del trabajo, diario no me faltaba que me tomara un par de copas de vino tinto, el alcohol me tranquilizaba, por supuesto no dude en platicarle a mi amiga Eloísa de mi encuentro con Duke.

- Y como sigues Jaci, ya estas mejor?, como vas con tu duelo - me pregunto Eloísa

- Ya estoy mucho mejor, ya me siento más aliviada, y ya me olvide de Hércules, fíjate que halle un nuevo amor, se llama Duke, solo lo llegue a ver unas cuantas veces, sobre todo cuando salía a correr o regresaba del trabajo… Fíjate que incluso ya el domingo pasado me acosté con él, fue maravilloso, me siento enamorada de él, me atiende y me siento como una princesa cuando estoy junto con él.

Yo respondí con entusiasmo y felicidad, tanto que sentía mis ojos humedecer, hacia mucho no me sentía así de contenta.

- Enserio Jaci?... Mm… No tiene mucho que lo conoces, no lo sé Jaci, no creo que estés enamorada de ese tal Duke como dices, en realidad solo lo viste unas cuantas veces y ya tuviste intimidad con él… No creo que debas ir así de rápido, sabes que en la realidad lo nuestro con nuestros caninos, es el vínculo emocional y espiritual que formamos con ellos, y de ahí deriva a hacer el amor con ellos y eso no se da de la noche a la mañana… Y dime de donde es?

Eloísa me debatía y sentí enojo un arranque de ira con su comentario, seguro estaba celosa de que había encontrado a alguien y ya había superado a Hércules.

- Es el perro de una vecina, una mocosa que apenas tiene 19 años, solo sé que me hizo sentir muy bien estar con él, sé que es el indicado para mí, claro tiene dueña, pero veré la manera de quitárselo, estoy enamorada de Duke.

Sentí los celos de Eloísa al teléfono, yo estaba segura de lo que hacía, y nadie me apartaría de mi felicidad.

- Eres tú quien no logras superar a “Dobie”, y por eso mismo no te has dado la oportunidad de estar con otro macho, por eso siempre andas triste, pero yo no soy como tú, yo ya supere a Hércules y voy a ser feliz, no dejare que nadie me aparte de mi felicidad, deberías hacer lo mismo que yo y conseguirte otro, así tu vida sería más significativa! – Finalmente respondí con enojo para ponerla en su lugar.

- Entiendo… Tengo que irme, ya me llego clientela, nos vemos – Colgó Eloísa finalizando nuestra conversación.

Sé que estaba celosa de mí, pero yo continuaría con mi vida, no dejaría que se detuviera, no como a ella le paso.

Pasaron algunas semanas y mi rutina era la misma, trabajo, televisión, vino, y los esperados domingos en la noche, que era cuando me visitaba Duke, tanto él como yo, nos esperábamos en la oscuridad de la noche, claro que ahora era más fácil pues, yo dejaba la puerta entre abierta y esperaba a que se acercara, para dejarlo entrar y estar con él, también me preocupaba por ya dejarle servida comida en su plato para que mi amor pudiera alimentarse, era una forma de hacerle saber que me preocupaba por él, estoy segura de que Duke lo entendía.

En cuanto pasaba por mi puerta, me hincaba cerca de él para acariciarlo, lo miraba a los ojos y de inmediato me ponía en cuatro, incluso estas veces ya no use pantaletas al esperarlo, Duke Me cogía duro y rápido en mi sala, yo disfrutaba de nuestros encuentros, aun que eran algo rápidos a mi parecer, pero lo entendía, porque no podía quedarse en mi casa.

En algunas ocasiones de regreso del trabajo lo miraba jugar con Mónica, la verdad eso me hacía sentir celosa y molesta, intentaba cruzar mirada con Duke, pero él estaba más atento a esa niña, y de inmediato pensaba “Niña estúpida, si supieras que él me pertenece, yo le doy lo que tú no puedes, le doy mujer, le doy hembra, y él derrama todo ese amor en mi interior”, en cuanto llegaba a casa me servía mis copa de vino, y entre mas ingería más fácil y llevadero me resultaba sobre llevar los celos, esa experiencia de verlo estar junto aquella chamaca, pensaba “Los celos que siento son la prueba de que lo amo”.

Y fue en nuestro siguiente encuentro del domingo, espere a Duke como solía hacerlo sentada en mi sofá y mirando la puerta, en mi afán de gustarle más a mí macho, me compre un conjunto, que consistía en unas pantis negra de encaje con transparencias en las nalgas, que contaba con una abertura en la entrepierna, dejando libre y a la vista, mi vagina, un baby doll delgado y transparente que al llevarlo amarrado con su cinta, este dejaba desnudos y colgando mis senos, así que lo espere con ese atuendo, “Apuesto que esa niña tonta no se viste así de sensual para él, sé que voy a gustarle mucho a mi novio Duke”, pensaba mientras lo esperaba sentada en mi sofá sobre mis piernas dobladas, había alumbrado un poco mi sala con velas y me bebía una copa de vino.

Ya estaba ansiosa por estar con Duke y hacer el amor, nuestros encuentros demostraban que él me amaba a mí y no a esa niña tonta, en eso entro Duke por la orilla de la puerta, y vi que junto con él venía un segundo canino, otro perro lo acompañaba, uno de color dorado, era un Golden Retriever, me quede atónita, pensé que alguien más podría venir, así que me levante rápidamente a la puerta, la entre cerré y me fije por la ventana si venia alguien más, pero no fue así, solo eran Duke y ese nuevo perro que lo acompañaba.

La luz de las velas en la sala era lo único que alumbraba, vi que al segundo perro portaba un collar, lo que indicaba que era domestico, me incline con algo de miedo y mire la plaquita que tenia, su nombre escrito “Goliat”.

- Goliat?, vaya nombre, aun que no luces muy gigante para llevar ese nombre, que ocurrencia de quien te lo puso, supongo que debes de ser de otra cuadra, no recuerdo haberte visto con anterioridad – Le hablaba a ese hermoso perro que jadeaba mientras me miraba.

Al igual que mi Duke este jadeaba, parecían felices, aun que como seria que tendría intimidad con Duke si había otro canino en la habitación, no me sentí apenada, al contrario gracias al vino que había ingerido me sentía más liberada, yo quería tener sexo con mi Duke, y lo tendría, además ya me había vestido para la ocasión, y sin dudarlo más, tome a mi amado de su collar y lo conduje hasta el sillón, yo quería intentar la posición de misionero con él, note que Goliat lo seguía, no le di importancia, yo quería coger con mi amor y lo haría.

Me senté y abrí mis piernas delante de Duke, sin más se acerco y al ver mi sexo húmedo lo olfateo y comenzó a lamerlo, grata sorpresa que amaba de él para conmigo.

- Ohh, si eso es bebe… Ohh que rico mi amor… Ohh – Gozaba al sentir su lengua húmeda recorrer mi vagina húmeda, que estaba ansiosa de él.

Duke me lamia y fue cuando sentí como mi pierna fue apartada por un segundo cuerpo, Goliat se acerco y también comenzó a lamerme, de inmediato abrí los ojos y lo mire, intente apartarlo, empujarlo, pero no conseguí hacerlo, su fuerza era superior a la mía eso sin contar que Duke hacia presión contra mí.

- Espera, tu no, solo Duke, hazte a un lado – Le ordenaba al otro perro, pero este no me obedecía, continuaba soltando lamidas contra mi vagina.

Quise incorpórame del sofá para alejar a Goliat, pero este se levanto en dos patas y con su peso me empujo de vuelta a sentarme, ahora su peso estaba sobre mí, jadeándome en la cara mientras yo luchaba por apartarlo, pero no conseguía hacerlo.

Fue cuando este empezó a empujar su pelvis contra la mía, yo intente cerrar las piernas pero ya no podía, con su peso y cuerpo sobre el mío, solo sentí los encontronazos de su capuchón contra mi vagina, él intentaba entrar en mí, pero yo ni lo conocía, yo deseaba a Duke, el cual solo se sentó a un lado a mirar como el otro perro intentaba penetrarme, y luego para joder la situación mis pantaletas no impedirían que aquel perro dorado llevara a cabo sus deseos.

- No, aléjate de mí, No!, déjame maldito perro, No! – Decía mientras forcejeaba contra él.

- Duke ayúdame!, Duke!, amor, haz algo! – Le gritaba a Duke, pero este solo miraba sentado jadeando.

Mi cuerpo también me traiciono, pues mi vagina acostumbrada al contacto y choque del capuchón de un macho canino, reacciono y dilato dando paso a que el pene de ese perro fuera introduciéndose en mi, con cada golpe de pelvis que me daba ese perro dorado, sentí como fue entrando sin impedimento alguno, aun que yo no deseaba ser penetrada por aquel macho no me quedo de de otra, no tenia oportunidad contra él.

- Ahhh!... – Me arranco un grito desesperado cuando Goliat finalmente entro con mayor intensidad, desabotonando mi vagina con fuerza, su verga erecta yacía en mi interior.

Lo único que hice fue para suavizar la presión, fue levantar mis piernas y abrazar el lomo de aquel invitado inesperado, jadeándome en mi rostro, muy feliz aquel macho sintiéndose grande y poderoso de estarme poseyendo y convirtiéndome en su hembra.

- Ahhh… Ahhh… Ahhh… - Eran los gemidos que aquel desgraciado que me conquisto a la fuerza, me arrebataba con cada empujón de cadera que daba.

Sentía como cada vez más su verga crecía hinchaba en mi interior, me llenaba la vagina y me la estiraba, aun que evitaba aceptarlo, estaba sintiendo rico y disfrutando del placer que me daba aquel macho desconocido, no me quedo de otra que dejarme llevar y aceptar lo que estaba sucediendo, pues mi cuerpo se sentía caliente, estaba siendo fornicada por un macho diferente, mientras que él que me interesaba, solo miraba atento a como su amigo me tomaba y me hacia suya.

Sentí en la mirada de Duke que disfrutaba del espectáculo, estaba gozando de ver cómo me hacia suya Goliat, nuestras miradas se encontraron y mientras yo gemía por el sexo de otro, mi amor verdadero me miraba excitado.

Pasaron solo un par de minutos, por supuesto no le permití a ese perro anudarme, ya sabía la técnica correcta para impedir eso, digo, mi experiencia con Hércules que era más pesado, fuerte y atrabancado, me enseñaron varios trucos.

Por un momento se quedo quieto Goliat, se canso de intentar anudarme y ver que fracaso, así que se bajo y aparto de mi, fue cuando mi amor aprovecho y se puso entre mis piernas, quise incorporarme para evitar tener sexo con él, pues me sentía enojada de que hubiere dejado que otro macho me montase y me hiciera suya.

- Hazte para allá, me tienes enojada, cómo pudiste dejar que otro me penetrara, somos pareja, yo solo quiero hacerlo contigo – Le reclamaba a Duke, pero este hizo caso omiso e igual que Goliat, me empujo de vuelta al sofá.

Quede recostada y con las piernas abiertas, no logre incorporarme, Duke comenzó a empujar su pelvis contra la mía, mi vagina ya abierta por la verga del otro perro le hizo más fácil el que su capuchón encontrara el camino a mi interior y su verga se deslizo dentro de mí.

- AHHH!... Ahhh… Dios… Entiendo… Ahhh… Está bien… Tómame, te amo Duke…. Ahhh… Si… Ahhh – Comencé a gemir y gozar al sentir la verga de mi amado introducirse

Mi mirada cambio, mi cuerpo se soltó, disfrutaba de esa rica sensación de placer, por fin estaba haciendo el amor con mi amado novio.

- Si Duke.. Ahhh… Ahhh… Si mi amor, empújamela toda… Te amo, te deseo… Ahhh… - Gemía de gozo mientras le decía cariños a mi amado

A él si quería dejarlo abotonarme, me sentía excitada, mi enojo y susto paso a ser solo placer y amor, me sentía bien y feliz de que Duke estuviera haciéndome suya, él lo entendía, yo era su hembra y el mi macho, mi guapo semental, que me hacia decirle palabras hermosas y que me hacia querer someterme a sus deseos carnales.

- Ohh… Ohhh si que rico mi amor.. Ohhh.. Eres un cabrón… Trajiste a tu amigo para que me cogiera verdad… Querías ver cómo me hacia suya… Eh, te gusta eso mi vida… Te gustó ver que él me hiciera su perra, Ahhh – Cada palabra que le decía, provocaba que yo me excitara cada vez mas.

Mi excitación creció y disfrute mas de las metidas de verga que mi Duke me daba, me sentía en el paraíso, y alcance mi orgasmo.

- Ahhhh…. Dios…. – Contuve mi respiración para gozarlo más, y poder ver ese destello de lucecitas.

Logre mi objetivo, sentí como orgasmo, ese chorro de amor, empapo la verga de Duke, un placer maravilloso, estaba disfrutando de tener entre mis brazos y piernas, ese macho que me gustaba y que se había adueñado de mi corazón, mientras buscaba su mirada, este no me miraba, el solo empujaba su cadera contra mi cuerpo, fue cuando escuche y sentí que algo se subía al sofá, era Goliat que se había trepado al sofá y me miraba desde arriba las muecas de placer que hacía por el placer que Duke me proporcionaba.

Acerco su hocico a mi rostro y me empezó a lamer la cara, lamiéndome por todos lados, sentí pasar su lengua por mis labios, sentí rico no pude negarlo, así que le devolví sus besos, con mi lengua buscando y tocando la suya, me sentía tan excitada que olvide por un momento que aquel macho me había tomado sin mi consentimiento.

Supongo sentía que también le pertenecía y quería demostrarme su cariño, así lo sentí y lo acepte, que mas puedo decir, al final son machos, lo tome por el lado positivo de que le guste y excite al grado de que me vio como una posible pareja y decidió tomarme y hacerme suya, demostrándome que el tenia fuerza y que era un poderoso contendiente por mi amor.

Mire hacia la entrepierna de Goliat y mire que aun seguía con su erección de fuera, su verga colgaba entre sus patas, era grande, ya extendida al máximo, un trozo rojizo, gordo y largo, “Dios, como es posible que todo ese trozo de carne pueda caber en mi vagina y hacerme gozar, seria acaso que Dios sabía lo que hacía cuando creo a los perros, e hizo su pene a la medida exacta de la vagina de una mujer”, me preguntaba mientras contemplaba la virilidad de Goliat.

Solo mire a ese canino dar unos pasos hacia mí, yo sabiendo lo que hacía, algo increíble para mi, pues no creí fuera posible verlo, Goliat paso sus patas delanteras al otro extremo, quedando exactamente encima de mí, acerco su erecta verga a mi rostro, en cuanto vi su cosota, solo hice mi rostro a un lado para evitar que chocara contra mí, pero no tenía más a donde ir, pues Duke continuaba encima de mi cogiéndome duro.

Mi instinto de hembra me hizo entender que Goliat quería recibir placer, mi más primitivo instinto se apodero de mí y tome con mi mano izquierda su gorda verga, suave al tacto, suave como seda, así que con delicadeza, la acaricie y sin pensarlo, la lleve a mi boca.

Comencé a succionar su dura verga, quería hacerlo gozar, succionarle todo ese trozo de carne que había estado dentro de mis entrañas, logre que Goliat diera leves chillidos, estaba disfrutando de mi boca, pronto Duke se cansó y dejo de bombear mi vagina, pude sentir su verga resbalar de mi interior, así que se separo de mi y se recostó a mis pies, jadeando y mirando cómo le chupaba la verga a su amigo.

Decidí que era momento de atender a mi novio, me deslice por el sofá y quede justo hincada a un lado de Duke, mire su pene erecto, recién usado por mí, el se lamia tratando de limpiarse, con mi mano detuve su cabeza y con la otra tome su pene, masajeándolo delicadamente.

- Déjame hacerlo por ti amor, déjame ayudarte – Le dije con amor, mientras acariciaba su cabeza y le masturbaba.

Me incline, tome su verga, comencé a lamerla y succionarla, limpiando mis fluidos que lo empapaban, a esta altura la excitación y el alcohol en mis venas me hacían hacer cosas que solo vi en películas porno, nunca pensé que llegaría hacer tal cosa y menos con amantes caninos, pero así era lo que estaba viviendo y gozando.

No tardo mucho en que Goliat se bajara del sofá, se coloco detrás de mí, e intento montarme, así que me acomode, levante mi culo morocho, le ofrecí libre acceso a mis nalgas, mostrándole impúdicamente mi templo sagrado que ya había profanado, la invitación con lenguaje no verbal fue dada y por supuesto ese macho dorado, sin perder tiempo se levanto y me tomo de mis amplias caderas, pude sentir como se aferro a ellas y empezó a empujar su pelvis nuevamente contra mis nalgas, mi vagina ya abierta y dilatada por haber sido tomada previamente por ellos no opuso resistencia alguna y nuevamente ese grande pene rojo, se metió a mi interior, penetrándome a fondo.

- Mgfff… Mgfff… Mmm – Eran los gemidos de placer que me arrebataba aquel macho que con frenesí me bombeaba.

Chocando su pelvis y cuerpo peludo contra mis nalgas, sujetado y impulsándose con fuerza de mis caderas, yo continuaba mamando y succionando la erecta verga de mi novio y macho, mi lívido se volvió a levantar, mi excitación creció, estaba disfrutando de las arremetidas de verga del amigo de mi novio canino, que al estar en cuatro, hizo que su grande y gordo pene entrara aun mas, ahora si chocando de lleno contra mi útero, podía sentir como intentaba estirarlo aun más mi vagina, supe que con esos movimientos de Goliat, pronto me anudaría, y yo no deseaba eso, quería seguir gozando, así que con mis mañanas acomode mis caderas e impedí que entrara su nudo que ya estaba listo.

- Ahhh… Ahhh… que rico, ohh… Dios… Te gusta tomarme así verdad, Goliat… Ahhh – Le decía a ese dorado macho que intentaba a toda costa anudarme.

- No, no voy a dejarte anudarme, no te corresponde eso, Ahhh… Si… Ahhh… Ahhh… No… no te dejare – Le anunciaba a Goliat

Pasaron unos pocos minutos hasta que igual logre que se cansara de no conseguir anudarme, mientras con mi mano seguía estimulando la verga de Duke, pues quería sentirla de nuevo y no dejaría que se le pasara la erección.

Goliat se separo de mi y sentí como salía de mi interior su grande pene, reconocía que no era tan grande como la de mi Hércules, pero si estaba un poco más grande que el de Duke, pero yo quería darle su lugar a mi novio canino, él era quien debía anudarme y eyacular todo su leche caliente dentro de mis entrañas, darme todos esos espermatozoides caninos para mis óvulos.

Me di la vuelta y quede de nalgas para arriba frente a Duke, mi hermoso pastor alemán, estaba enviándole el mensaje de que quería que él me cogiera, entonces sentí nuevamente que se montaban sobre mí, sentí como se aferro con fuerza a mis caderas y empujaba su verga dentro de mí.

- Ahhh… Si… Más, más, Ahhh – Gritaba excitada, estaba sintiendo delicioso esas arremetidas de verga

Voltee para ver a mi amante y sorpresa me lleve, pues no era Duke, era nuevamente Goliat quien me estaba penetrando, y ahí fue cuando sentí el anudamiento de ese macho, se fue hasta dentro.

- Noo!... Ahh…. Ahh…. No!… No!- Expresaba mi lamento, mientras sentía como ya no podía moverme más

Me había descuidado, cuando me di la vuelta no note que Goliat se había movido también, seguro dio la vuelta cuando me distraje, ya no podía hacer mas, el nudo estaba hecho, trate de buscar a Duke, y escuche a lo lejos que alguien estaba comiendo, era él quien se había ido al plato de comida, mientras su amigo me tenía en cuatro, sumisa y anudada, Duke se había ido a comer.

Fue cuando empecé a sentir las contracciones de la verga de Goliat, soltando sus chorros de semen caliente inundando mis entrañas con cada palpitación de su sexo, iba llenándome el útero, esto era increíble, mientras mi novio comía, su amigo estaba teniendo su orgasmo dentro de mí, no podía dar crédito a eso, pues se supone que él era quien debería estar teniendo su rico orgasmo y no el otro.

En cuanto termino Duke de comer, solo regreso a donde me tenia Goliat sumisa en cuatro, se recostó delante de mí, mirando como Goliat yacía pegado a mi interior, no me quedo otra más que esperar a que esto terminara, así pasaron 20 minutos y yo en cuatro, sosteniendo el peso de ese golden retrieve, que por cierto pesaba bastante, así estuve hasta que escuche el “pop”, por fin el gordo sexo de Goliat se había resbalado y separado de mí, aquel canino ya había terminado conmigo.

Con dificultad intente incorporarme, yo deseaba sentir el orgasmo de mi novio, estuve esperando toda la semana para ello, así que como pude, me acerque a Duke, mire a su verga pero ya se había escondido, intente estimularle el capuchón con mi mano, dándole masajes y tratando de hacer salir a su cosa, después de varios intentos y luchas contra su cabeza con la que me aventaba la mano e intentaba hacerme a un lado, mis intentos fueron en vano, el se levanto y camino a la puerta, de igual le siguió Goliat, ya se querían ir, no dije mas y les abrí la puerta, mientras todo el semen de Goliat depositado en mis entrañas me escurría por las piernas, era bastante.

Apenas aquellos dos machos se marcharon, fui al baño a limpiarme, frustrada por no haber logrado hacer venir a mi novio Duke dentro de mí o al menos por fuera, me serví otra copa de vino, apague las velas y fui a mi recamara a dormir, ya se me estaba había pasado la excitación y la culpa me invadía, pues otro perro y no mi novio era quien se había derramado dentro de mí, fue una sensación extraña para mi, pues en realidad yo no sentía nada por Goliat y sin embargo me había cogido delante de Duke y este ni se inmuto en defenderme y reclamarme como suya, en fin, era algo nuevo para mí, supongo que era algo que podía pasar ser normal y yo estaba exagerando.

Mi día a día continuaba sin mucho cambios, salvo que mis celos y el vino que ingería se iban incrementando, cada que miraba jugar a Duke con Mónica, yo hacía mucho esfuerzo por no hacer notar mis celos y malestar, solo fingia que todo estaba bien, por supuesto eso afecto en mi trabajo, pasaba la mayor parte del tiempo molesta y discutía mucho con mis chicos, sin contar que mi jefa se estaba poniendo muy gruñona conmigo y me fastidiaba.

Llegaron algunos domingos más, pero Duke ya no venia solo, era acompañado por Goliat, entre juegos y repitiéndome a mi misma que era solo algo pasajero, intentaba aceptar la situación y terminaba cogiendo con los dos, pero el único que me anudaba y terminaba dentro de mí, era Goliat, por un lado podría decirse que gozaba el doble, pero le verdad todo esto me hacía sentir vacía, sobre todo que de quien yo esperaba más, él me estaba compartiendo sin importarle.

Parecía mas pareja de Goliat que de Duke, pero yo no sentía nada por Goliat, aun que si me gustaba como me lo hacía y como me tomaba con esa brusquedad que me hacia recordar a Hércules, poco a poco me fui desilusionando, conforme paso el tiempo, me empecé a sentir usada, nada de cariño, solo era intimidad.

Hasta que llegaron varios domingos donde era habitual para mi esperarlo en la oscuridad de mi casa, pero no llegaba, solo me quedaba esperándolo aparecer, y él no lo hacía, no me quedaba otra que solo apagar las velas, cerrar con llave la puerta e ir a dormir, trataba de no darle importancia pero me sentía triste, pues esperaba toda la semana para verlo y tenerlo solo para mí, pero él no aparecía, en un intento desesperado por saber porque no venia, me vestí con mi ropa de dormir, una playera y pans color gris.

Me asome por la puerta, alcance a verlo recostado dentro de su casita, no parcia tener intensiones de venir a verme, me hirvió la sangre, tenía ganas de ir a confrontarlo, pero me contuve, como me vería yendo a estas altas horas a la casa del perro del vecino, pensarían que estaba loca y los vecinos sospecharían así que me quedó solo tragarme mi coraje.

Al día siguiente que regresaba del trabajo como era habitual, lo vi jugando con Mónica, me acerque a ellos y trate de llamar la atención de Duke pero no me hizo mucho caso, me ignoraba y solo se concentraba en esa chamaca, sentí tan feo en mi corazón que solo me retire, sintiéndome como toda una tonta, me sentí engañada y desilusionada, parecía ser que todo este tiempo Duke solo jugo conmigo, me uso a su gusto, me presto a otro y yo pensando que teníamos algo, la realidad era otra.

Caí en una depresión severa, deje de presentarme al trabajo, no contestaba las llamadas a mi celular solo me la pasaba durmiendo, observando la tv y bebiendo vino, al grado de que me terminaba durmiendo, repitiendo el ciclo una y otra vez, creo que pase en ese ciclo por cerca de dos semanas así, en realidad no conté el tiempo, pudo ser menos o más, no lo sé, no me importaba nada, de plano no revisaba para nada mi celular.

Y fue cuando cierto día que estaba tirada a un lado de mi tasa de baño, pues había estado vomitando, me sentía mal, supongo que por todo el alcohol que había estado ingiriendo, que más me quedaba, cuando escuche que abrieron la puerta de mi casa, escuche la voz de mi amiga.

- Jaci, estas en casa? – Era la voz de Eloísa - Jaci, donde estas? – Quería responderle pero no tenía fuerzas

- Jacive, Dios mío, estas bien?, que tienes? – Me pregunto mi amiga, pues al mirar al baño me vio y se asusto.

- Elo, estoy bien, yo... Solo no me siento bien amiga… Yo… -

Fue cuando rompí en llanto, estaba sufriendo y ella se había acomedido a venir a verme sin que yo se lo pidiese, sobre todo después de que había sido grosera e hiriente con ella.

- Amiga, que tienes?, ven acá, vamos te llevare a tu cama – Me ayudo a incorporarme del piso mi amiga y me dirigió a mi habitación.

- Perdóname Eloísa, perdóname por haberte escuchado, tenias razón, yo solo actué como una tonta… No quería aceptar que aun seguía en duelo y termine haciendo cosas de las que me arrepiento –

Intentaba disculparme con ella, quería sacar mi frustración y sentir alivio.

- Ya, no pasa nada Jaci, todo está bien, lo importante es que te mejores ahora, mírate como estas, no estás bien y voy a ayudarte

Intente calmarme, pero no podía hacerlo bien, era tanto mi dolor y pena que solo podía llorar a chorros.

- Perdóname por haberte dicho lo de Dobie, no quise ofenderte, yo… Ahora entiendo el vinculo del que me hablabas, el que tenias con tu Dobie –

- Está bien amiga… Por un lado tengo que darte las gracias a eso que me dijiste, me hiciste ver que en realidad no estaba superando a mi Dobie, me encerré en mi misma y eso impidió que llegara a mi vida algo más… Ven te perdono, todo está bien

Yo estaba recostada sobre mi cama, empecé a sentir alivio de ver que mi amiga estaba para mí, que no estaba tan sola como yo me lo había hecho creer.

- Como no sabía de ti y no me respondías las llamadas, me atreví a buscar a tu hijo y hable con él, coincidimos en que no sabíamos de ti, así que le pedí prestadas tus llaves, y vine a verte, y no solo eso, también te tengo una sorpresa – Me dijo Eloísa dejándome intrigada.

Me alegro que buscara a mi hijo, y que él confiara en ella, ya estaba empezando a vencerme el sueño, solo intentaba mantenerme despierta a su regreso, para saber que sorpresa me tenia.

Fue cuando entro de regreso a mí habitación, acompañada, al ver la sorpresa me incorpore de inmediato, el cansancio, dolor y sueño que me abrumaba se disipo, y lo vi… Moviendo su cola con alegría y felicidad.
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