Corria el final de la década de los 60, y si algo recuerdo de ese entonces, es que muchas cosas no eran como lo son ahora, lo que puede resultar muy obvio, pero, si debo decirlo correctamente, las cosas eran tal cual lo son ahora, solo que se ocultaban detrás de una primorosa cortina de buenas formas, o de las formas adecuadas, o de las maneras ya establecidas por las buenas costumbres, además de algunos otros etcéteras. Y aquello era un mas llamativo entre la gente de posición mas elevada, porque en sus contactos sociales, se comportaban como si respondieran a un guion existente desde hacia varios siglos. Durante mi infancia y mi adolescencia, yo no lo comprendí, porque no entendía, lo que significada desenvolverme y desarrollarme en un ambiente casi privilegiado, y como era que actuaban todas esas personas a mi alrededor, personas que, conversaban utilizando eufemismos, para no decir algo incorrecto, y que se nombraban entre ellas con sobrenombres espantosos, solo porque sonaban a “gente distinta”, una costumbre sobre todo generalizada entre las mujeres, por lo que eran comunes las “Cucas”, las “Marujas” y las “Pirujas”, y cuando apelaban a sus verdaderos nombres, estos tampoco eran los nombres ordinarios para la mayoría de las personas.
La infancia es muy linda por el grado de inocencia, que impide apreciar la importancia de esas cuestiones, pero a medida que crecía, se me fue despertando la curiosidad, y lo mas intrigante para mi era descubrir que hacían y de que hablaban esas personas, porque otra cosa que solían hacer sistemáticamente por el uso y la costumbre, era ignorar completamente a los pequeños, que solo debian hacer una cosa, entretenerse con lo que pudieran y no molestar a los mayores, por eso siempre me habían excluido, pero ahora, cuando ya tenia la edad suficiente como para ser un “casi adulto”, me disponía a averiguarlo.
Sucedió que un fin de semana concurri con mis padres a una casa de campo de unos tios de mi mama, muy adinerados, y allí pude encontrar todo el despliegue familiar compuesto por tías, cuñadas, nueras y primas, todas acompañadas de sus respectivos esposos, y sus hijos si los tenían, y como era pleno verano, y había una enorme piscina, era casi de rigor, permanecer junto a ella en traje de baño, y generalmente para ellas, en la forma del clásico traje de una pieza, muy sexy en varios sentidos, pero…eso se debía a que escaseaban las bikinis, pero solo por el hecho de que las mujeres jóvenes y las mas jovencitas, no se animaban a usarlas en aquel rígido ambiente familiar. Yo, tenia un poco mas de 18 años, y evidentemente ya estaba excluido de los juegos de los mas chicos, pero también me costaba integrarme en los corrillos y conversaciones de los adultos, porque muchos temas escapaban a mi escasa experiencia, y solo me dedicaba a oír lo que decían, siempre que no se presentara un tema un poco espinoso, y alguno decidiera que lo mejor era que yo buscara alguna cosa para hacer por ahí, o sea, que buscara la mejor manera de desaparecer.
A pesar de todo, lo que yo podia pescar de las conversaciones, me convencieron de una cosa: cuando estas llegaban al nivel del comentario en voz baja o el murmullo, todo era mas interesante, porque se dejaban de lado los eufemismos, y las cosas se decían tal cual y como eran, y todo resultaba maravilloso, porque uno podía enterarse de lo que sucedía en el mundo real, entonces ya no se oían frases como: “ay que felicidad querida, así que encargaron a Paris?”, o algo mas zoológico como: “ay linda que alegría, así que los va a visitar la cigueña?”, porque cuando se formaba un corrillo de cuñadas, nueras y primas, y alguna estaba embarazada, alguien apelaba al susurro para decir de manera elocuente: “ay nena, que cogida te dio tu marido…no tuviste manera de decirle que se cuidara?, porque este ya es el cuarto, y si seguis así, la chucha te va a quedar mas abierta que la ventilación de un calefón”.
Durante aquel fin de semana, estaria presente “Pelusa”, una de las primas de mi mama, lo que para mi significaba un parentesco bastante lejano, junto a su esposo, un tipo que parecía estar bastante avejentado, lo que en la categoría “susurros” era algo así como; “Pelusa se caso con un viejo, pero ya sabemos como es ella…el tipo esta lleno de dinero”. Por mi edad, yo podía mirar o admirar a varias de las hijas y sobrinas mas jovencitas, que salían de la adolescencia, tostándose al sol como era de rigor por entonces, con sus trajecitos de baño, sobrios…pero ajustados, pero a mi me gustaba Pelusa, ella era joven, aunque con 35 años, ya estaba a punto de doblar la primera curva, pero a mi…aquella rubiecita, bajita, con cuerpo menudo pero perfecto, de hembra adulta en miniatura, parecida a una muñequita, me volvía loco. Los contactos con aquella rama de la familia eran esporádicos, y desde el instante en que mi mama me anoticio de que iríamos a la casa de campo, comencé a imaginármela, con su traje de baño, y desde ese día hasta el sábado cuando llegamos, yo ya me había hecho cuarenta pajas, imaginando cuarenta maneras de quitárselo, y además, también existía la posibilidad de que Pelusa decidiera usar una bikini…
Cuando llegamos, mis expectativas chocaron con la realidad, porque la prima lejana, estaba embarazada, de unos 7 u 8 meses, pero para mi, y por mi inexperiencia, el aspecto de aquella panzota me hizo pensar que estaba embarazada de unos 18 meses. Ella estaba enfundada en una de esas cosas espantosas que se ponían las embarazadas de la época para meterse en la piscina, un traje de baño color amarillo rabioso de una pieza, pero abierto por delante para dejar lugar al vientre abultado, y finalmente, todo eso estaba cubierto por otra pieza de tela del mismo color con forma de tunica, y el resultado era que las formas endiabladamente sexys de una hembra preñada, se convertían en una especie de tetera con un cubreteteras por encima.
Para mi, como para todos los demás, eso era lo correcto, y era lo que debía usar una panzona afecta a las piscinas o a los baños de mar, y no había otra alternativa, pero lo que Pelusa no podía esconder, eran aquellas…maravillosas…tetas, obviamente dentro del traje de baño, y bien sujetas, pero, a raíz del embarazo estaban muy abultadas, y ponían a la tela amarilla del traje en el limite de lo que podían lograr para evitar que se escaparan de el. Las tetas de Pelusa y toda ella, me hicieron babear durante todo el día…y lo único que podía hacer al mirarla era eso, porque para mi, ella era algo tan inalcanzable como el David de Miguel Angel, que estaba en otro país, en otro continente, cruzando el océano, y si lograra superar todo eso, tampoco podría tocarlo porque alguien me lo impediría, pero a pesar de todo eso, yo vivía aquella fantasía y la disfrutaba, porque el traje de baño, no podía ocultar la forma de su culito, ni sus piernitas de muslos suaves y redondos.
En algún momento perdi de vista a mi fantasía, pero no me importo, porque aun me quedaban varias horas del día para poder verla, hasta que se pronto tuve necesidad de ir al baño, por lo que entre en el enorme caseron, en búsqueda de uno de los cuartos de baño, e inmediatamente senti el agudo contraste entre el calor de afuera, y el fresco del interior, por las gruesas paredes y los pisos con mosaicos de tierra cocida. Sali del baño, y camine por un pasillo, con varias puertas que daban a otras tantas habitaciones, y al pasar frente a una entreabierta, me pareció observar una fugaz mancha amarilla, y el corazón se me acelero por la emoción…se trataría de Pelusa?, y si fuera ella…que debía hacer?
retrocedo para ver si es ella…vuelvo a pasar frente a la puerta como si nada y aprovecho para espiarla?, y si me descubre espiándola?...hara un escandalo?...
que hago…dios, que hago?
Mientras me repetía a mi mismo “que hago?”, comencé a caminar hacia la puerta, pegado a la pared del pasillo como si fuera un agente ruso perseguido por la Cia, me acerque a la puerta, meti la cabeza, y la vi…allí estaba ella, la Pelu, sentada en el borde de una camita con sus piernitas bien separadas, y sosteniendo todo su cuerpo, con sus manos apoyadas por detrás de ella, sobre la cama, y con su voluminoso vientre apuntando en mi dirección. Aun hoy me resulta increíble, pero lo que llamo mi atención mas que ninguna otra cosa, fue todo su pelito rubio cayendo sobre uno de sus hombros, y entonces descubri que sus ojitos no eran tan azules como yo los recordara y como todos decían que eran, sino que eran maravillosamente celestes, pero cuando su mirada se cruzo con la mia, todo el hechizo se esfumo, porque inicie una rápida retirada, pero oi que ella me llamaba, y no lo hizo usando mi nombre, porque seguramente no lo recordaba, mientras que me decía, casi me lo ordenaba, que pasara dentro de la habitación, y entonces dijo: “ahora cerra la puerta”
Levanto una mano e hizo una seña para que me acercara a ella, y cuando lo hice, me miro de arriba hacia abajo, y de pronto dijo: “ya se quien sos…vos sos el hijo de mi prima C….” y luego de una pausa: “perdóname, pero hace tanto tiempo que no te veo…pero…vaya, mira que grande que estas”
Estuve a punto de responderle que yo también hacia mucho que no la veía y ahora ella estaba con aquella enorme panza, pero…no se lo dije, solo me dedique a mirarla, sintiéndome muy alterado por tenerla tan, pero tan cerca, y de pronto señalo una revista que estaba sobre la mesita de noche. “ves esa revista lindo? vas a ser un buen chico, y vas a abanicarme con eso, porque estoy enloquecida por el calor”
Comence a abanicarla, como si de pronto yo fuera el mismísimo Eolo, ella se acomodo sosteniéndose nuevamente con sus manos por detrás, primero abanique su carita, pero a notar perlitas de sudor en su pecho, dirigi la corriente hacia allí, lo que resulto muy efectivo, porque ella emitió un largo ”mmmm”. Como dije, ella tenia sus piernitas abiertas, pero la sobre tela del traje ocultaba su entrepierna, aunque lo mejor que habia frente a mi vista, eran sus tetas, y mientras ella permaneciera con sus ojitos celestes cerrados, yo podía mirarlas todo lo que quisiera, sin que ella lo notara, así que continue abanicándola, ella continuo con sus murmullos de satisfacción, y yo notaba como sus pezones se erguían y se marcaban a traves de la tela amarilla del traje de baño. Mas abajo de sus tetas estaba el enorme hemisferio de su vientre, el que era muy notable a pesar de estar demasiado cubierto, y a los pocos minutos yo ya estaba tan excitado, que comencé a sentir que se me ponía muy dura la pija, y yo no pude ocultar esa ereccion como lo prescribían las normas de la buena educación, sin soltar como mínimo una mano de la revista que usaba para abanicar a Pelusa, y cuando lo hice, descendió bruscamente la intensidad de la corriente de aire, y la Pelu lo advirtió. Ella abrió los ojos y miro de soslayo, moviendo sus pestañitas cuidadosamente llenas del producto que usan las mujeres para estirarlas, como tratando de enfatizar con ese gesto, la importancia de lo que diría…y lo que dijo sin eufemismos, fue bastante prosaico:
“vaya con el chico…eso te pasa por concentrarte en mirarme las tetas en lugar de abanicarme, pero no te alarmes, mamita no se va a alterar por eso que se te puso tan duro, y como yo no puedo cambiar a la naturaleza, y vos sos un chico calenton como todos los chicos de tu edad, yo voy a volver a cerrar los ojos, pero vos…no dejes de abanicarme!!, porque tengo mucho calorrr, por dios!!, pero antes de eso, espera que voy a acomodarme mejor”
La prima Pelu se sento aun mas en el borde de la cama y separo aun mas las piernas, y luego me ordeno: “ahora si bebe…segui dándole aire a mamita”
Durante unos minutos, estuve en una especie de éxtasis, con toda la prima Pelusa y su panzota a mi alcance para poder mirarla, incluida su entrepierna, que se notaba como abultada y acolchada, o por lo menos eso era lo poco que yo podía atisbar y que no me lo ocultaba la curva de su vientre enorme, sus pezones parecían a punto de estallar, y en la piel blanca de sus pechos se notaban unas tenues líneas de venitas azules. Mi pija parecía tener pulsaciones cada vez mas aceleradas pero lo que se me había acelerado era el corazón, y de pronto la oi, porque me estaba hablando sin abrir los ojos: “por dios…los hombres son todos iguales, y al parecer son así desde muy jóvenes…oime bebe, si te gusta tanto lo que estas mirando, podrías esforzarte un poco mas y abanicarme mas fuerte, carajo…así se aprende a satisfacer a una mujer, bebe…por las malas”
Pero luego de varios minutos mas de abanicarle frenéticamente, dijo: “basta!!”
me miro…”ya basta de abanicarme, podes dejar la revista en donde estaba, porque la verdad es, que eso no me sirve para nada, porque no es solamente el calorrrr, lo que pasa es que mamita esta…a ver, como te lo digo?”…esta recaliente, o sea calentísima, y no tiene nada que ver con el clima, y no se si me entendes o no bebe, o sabes de lo que hablo, pero no importa, estoy muy caliente y ya no se que hacer para solucionarlo”
Luego sucedió algo notable…Pelusa coloco un dedo sobre la cintura elástica de mi pantalón de baño, y comenzó a tirar hacia abajo, hasta liberar mi pija endurecida de su doloroso confinamiento, bajo aun mas los pantaloncitos y con una mano acaricio la parte trasera de uno de mis muslos, disparando una corriente eléctrica que impacto en mi cerebelo.
“ufff…mira como estas…bueno, aunque reconozco que en parte es mi culpa, a veces nosotras hacemos o decimos cosas pensando que los que están delante son solo chicos, pero…vos ya no sos ningún chico bebe…ya estas muy, pero muy, crecidito”…tomo mi pija con una de sus manitos de muñequita y la apreto…yo gemi, ella me miro con sus ojitos celestes…”muy”…repitió…”pero sin exagerar, sabes? vos no hagas como todos los tipos que se creen que tienen pijas de supérheroes, y esa es otra lección de mamita para vos”…Continuo manoseándola y apretándola…”vaya lindo…esto se parece a una estaca de madera, sin exagerar bebe, pero no se puede comparar con la salchichita casi blanda de mi marido”
Entonces llego el momento que yo le estaba pidiendo al cielo para que sucediera, la prima Pelusa comenzó a hacerme una buena paja, mientras se apretaba una de sus tetas, y cuando el ritmo se acelero, se bajo la parte superior del traje de baño, y descubrió sus dos pechos, para continuar apretándoselos, y alternando con pellizcos en sus pezones oscuros. Yo estaba al borde del colapso…sentía el cosquilleo previo a una acabada feroz, y no sabia como alertarla…pero Pelusa era toda una hembra, y ya lo había advertido:
“mamita esta tan caliente…te la voy a comer toda de una sola vez bebe…y te voy a dejar hablando idoteces”
Pero antes de que intentara algo mas, se oyeron golpes en la puerta, y una vocecita que decía preguntando: “Pelusita…Pelusita estas ahí?...estas bien?”
Yo tuve una especie de ataque de pánico, mientras que Pelusa de acomodaba el traje de baño, y como si se tratara del oficio mudo me dijo moviendo los labios: “es Carly…mi marido”…yo me subi el pantaloncito y me dispuse a desmayarme, pero ella demostro ser mucho mas hábil ante las emergencias, hizo la seña de silencio apoyando un índice sobre sus labios, y con el mismo dedo me señalo el rincón de la pared hacia adonde se abría la puerta desde el exterior, y con la palma de la mano me indico que me que quedara allí, quieto, sin moverme, sin hablar, sin respirar, y si fuera posible, sin señales de vida.
Hoy me parece, a la distancia, que no le hubiera costado mucho explicar que estaba en la habitación con el hijo de su prima mientras este, gentilmente, la abanicaba, pero por entonces costaba mucho explicar algo cuando se trataba de una situación tan equivoca, sobre todo cuando la mujer esta embrazada, y el hijo de la prima, ya no era un chico. Ella decidió ocultarme, tomo la revista, y fingiendo abanicarse, dijo: “sos vos Carly?...pasa”, el marido abrió la puerta y yo quede oculto detrás de la misma, y el vejete sin entrar a la habitación, quiso saber si necesitaba alguna cosa, o si no se sentía bien. “mi amor” le dijo, “es solo un golpe de calor, decile a todos que voy a descansar un poco, y que luego me voy a reunir con ellos, y no los asustes porque en realidad no me pasa nada grave”
Oi como el tipo decía un par de frases convencionales, y como la saludaba para luego retirarse cerrando la puerta…ella hizo una evidente mueca de desagrado, y luego miro en mi dirección y se rio divertida al observar la especie de esfinge en que me había convertido, con mis dos manos ocultando mi ereccion que no había decaido a pesar del susto, y como ella era la que seguía ocupándose de todas las cuestiones practicas, me hizo señas para que cerrara y trabara la puerta, y entonces me hablo:
“veni bebe, acércate a mamita…mmm, vaya con el hijo de la prima, después de todo lo que paso y aun esta dura como una varita…y espero que sea una varita mágica, porque voy a darte un premio, por portarte tan bien mientras el marido cornudo estaba buscando a su esposa tan puta y engañadora…no me hagas caso lindo, son cosas que se me ocurren y que a vos no te interesan, y que además ya no tienen solución…el cree que con ponerme un bebito en la panza se soluciona todo…pero no”
Pelusa descubrió otra vez sus tetas, y se metió la pija en la boca de un solo bocado, comenzando una chupada fantástica, mientras me apretaba contra ella con sus manos presionando mis muslos, y entre succión y succión aun pudo decirme:
“yo se que tenias muchas ganas de mirarme la concha bebe…y estuve a punto de mostrartela, pero ahora, con todo lo que paso, ya no me animo a desnudarme tanto, así que creo que vamos a dejarlo para una próxima vez”
Senti nuevamente la inminencia del orgasmo, Pelusa lo supo también, y me advirtió: “no vayas a salpicarme el traje de baño…mis cuñadas van a despedazarme si notan una mancha de tu lechita sobre el, vos solo tenes que dejar que mamita se ocupe, porque la reina de las panzonas sabe muy bien lo que hay que hacer”
Y ella lo hizo, se ocupo de tragarse todo, y cuando termine de descargarme en su garganta, me doble por la cintura como si hubiera finalizado una maraton de 42 kilometros, y ella dijo: “pobrecito bebe…que calentura te di, casi peor que la mia, pero con tu edad, te vas a recuperar pronto, como todo un hombrecito, aunque a mi me va a costar…mi marido hace cinco meses que no me toca, y aunque sea con una salchichita, yo igual quiero una buena cogida…ok, ya hable suficiente de mas…oime, vos nunca estuviste acá, esto nunca sucedió y vos nunca me oíste decir nada, me entendiste bebe? sino…mamita te va a acusar de querer violarme…no, mentira, es una broma, no voy a hacer eso, y ahora voy a salir, luego salis vos y te metes en un cuarto de baño, y luego salis de el como si nada, y si alguien te ve, lo único que va a notar es que salis de uno de los baños, estamos?”
A las pocas semanas la panza de Pelusa estallo, y lo supe a través de mi mama, y ella y mi papa decidieron ir el siguiente sábado a su casa para conocer al bebe.
Durante aquella tarde el elegante departamento de Carly-Pelusa, contenía un muestrario de los usos y costumbres de la época, todos los hombres estaban a un lado, cubiertos por el humo de cigarros y conversando sobre negocios, deportes y mujeres, y las mujeres estaban en otro rincón conversando sobre cuestiones culinarias, domesticas y los hombres. Mi mama me acompaño a una habitación y con mucha reverencia como si se tratara de la entrada a un templo me anuncio:
“Pelusita…mi hijo quiere conocer al bebe, te acordas de el?”
“como no me voy a acordar de tu hombrecito” respondió ella, “es increíble como crecen hoy en día estos chicos”
Mi mama se retiro dejandonos solos, la prima estaba vestida con una bata larga hasta el piso con dibujos japoneses, y por debajo sobresalían unos centímetros de un camison, y en su borde se veian las puntitas de sus piecitos minúsculos cubiertos por unas pantuflas peludas, o sea que la reciente mamita no podía estar mas cubierta, pero el cuerpo que se adivinaba debajo era exactamente el que yo conocía, y a pesar de todo estaba endiabladamente sexy. Por entonces no lo comprendi, pero ahora si, de ella emanaba toda la naturaleza animalesca de la hembra que acababa de parir a un hijo, con toda su carga de hormonas y con la certeza de haber superado la prueba increíble de abrir la concha para que pasara su bebito de un mundo hacia el otro, algo que solo las mujeres pueden experimentar. En resumen, Pelusa estaba radiante como un sol, su pelito rubio estaba atado, sus ojitos celestes brillaban, y sus gestos con las manos…me indico que me acercara a la cunita, y allí me quede mirando a un curioso montón de mantas del que sobresalia una cabecita diminuta, y de eso se trataba todo el acto de conocer al bebe, que en realidad se trataba de una bebita. Pelusa estaba a mi lado con su cuerpo menudo flexionado, mirando extasiada lo que había sido capaz de llevar dentro de la panza durante tantos meses, aun con los calores, y las calenturas. Se acerco a mi oído y me susurro:
“aun sigo muy caliente bebe…perdón…ya no sos un bebe…y me gustaría saber que quizás yo fui la primera en estrenar tu varita mágica”
La prima me sonrio y yo me senti en el cielo…
“bueno, no importa…en realidad no es algo tan importante, pero…de verdad yo fui la primera?”
Yo asenti con la cabeza aferrandome al borde de la cuna
“bueno mi amor…espero que me recuerdes siempre por eso, y me da un poco de lastima no haber podido enseñarte algo mas, los dos sabemos que algo quedo sin hacer, pero las cosas son como son y a veces hay que conformarse”
A los pocos meses la familia vivió todo un escandalo, un “escandalete” como solía decirse, la prima Pelusa se había fugado de su departamento con su bebita, dejando abandonado a su marido, el de la salchichita. Fueron necesarios varios meses de corrillos para conocer lo que había sucedido, la prima había encontrado una verga mas consistente y mucho mas eficiente que la de su adinerado marido, y se fugo con el dueño de ese portento. A Pelusa no le interesaban tanto el dinero, como tampoco los tamaños o las consistencias, a ella le gustaba disfrutar de los momentos, y si eran buenos, eso era suficiente para ella, algo que nunca alcanzaron a comprender su marido, y el resto de su familia, con sus costumbres establecidas y todos sus eufemismos.
Y yo aun atesoro el deseo de poder encontrarme alguna vez con “la Pelu” y poder hacer con ella, lo que nos quedo sin hacer…
La infancia es muy linda por el grado de inocencia, que impide apreciar la importancia de esas cuestiones, pero a medida que crecía, se me fue despertando la curiosidad, y lo mas intrigante para mi era descubrir que hacían y de que hablaban esas personas, porque otra cosa que solían hacer sistemáticamente por el uso y la costumbre, era ignorar completamente a los pequeños, que solo debian hacer una cosa, entretenerse con lo que pudieran y no molestar a los mayores, por eso siempre me habían excluido, pero ahora, cuando ya tenia la edad suficiente como para ser un “casi adulto”, me disponía a averiguarlo.
Sucedió que un fin de semana concurri con mis padres a una casa de campo de unos tios de mi mama, muy adinerados, y allí pude encontrar todo el despliegue familiar compuesto por tías, cuñadas, nueras y primas, todas acompañadas de sus respectivos esposos, y sus hijos si los tenían, y como era pleno verano, y había una enorme piscina, era casi de rigor, permanecer junto a ella en traje de baño, y generalmente para ellas, en la forma del clásico traje de una pieza, muy sexy en varios sentidos, pero…eso se debía a que escaseaban las bikinis, pero solo por el hecho de que las mujeres jóvenes y las mas jovencitas, no se animaban a usarlas en aquel rígido ambiente familiar. Yo, tenia un poco mas de 18 años, y evidentemente ya estaba excluido de los juegos de los mas chicos, pero también me costaba integrarme en los corrillos y conversaciones de los adultos, porque muchos temas escapaban a mi escasa experiencia, y solo me dedicaba a oír lo que decían, siempre que no se presentara un tema un poco espinoso, y alguno decidiera que lo mejor era que yo buscara alguna cosa para hacer por ahí, o sea, que buscara la mejor manera de desaparecer.
A pesar de todo, lo que yo podia pescar de las conversaciones, me convencieron de una cosa: cuando estas llegaban al nivel del comentario en voz baja o el murmullo, todo era mas interesante, porque se dejaban de lado los eufemismos, y las cosas se decían tal cual y como eran, y todo resultaba maravilloso, porque uno podía enterarse de lo que sucedía en el mundo real, entonces ya no se oían frases como: “ay que felicidad querida, así que encargaron a Paris?”, o algo mas zoológico como: “ay linda que alegría, así que los va a visitar la cigueña?”, porque cuando se formaba un corrillo de cuñadas, nueras y primas, y alguna estaba embarazada, alguien apelaba al susurro para decir de manera elocuente: “ay nena, que cogida te dio tu marido…no tuviste manera de decirle que se cuidara?, porque este ya es el cuarto, y si seguis así, la chucha te va a quedar mas abierta que la ventilación de un calefón”.
Durante aquel fin de semana, estaria presente “Pelusa”, una de las primas de mi mama, lo que para mi significaba un parentesco bastante lejano, junto a su esposo, un tipo que parecía estar bastante avejentado, lo que en la categoría “susurros” era algo así como; “Pelusa se caso con un viejo, pero ya sabemos como es ella…el tipo esta lleno de dinero”. Por mi edad, yo podía mirar o admirar a varias de las hijas y sobrinas mas jovencitas, que salían de la adolescencia, tostándose al sol como era de rigor por entonces, con sus trajecitos de baño, sobrios…pero ajustados, pero a mi me gustaba Pelusa, ella era joven, aunque con 35 años, ya estaba a punto de doblar la primera curva, pero a mi…aquella rubiecita, bajita, con cuerpo menudo pero perfecto, de hembra adulta en miniatura, parecida a una muñequita, me volvía loco. Los contactos con aquella rama de la familia eran esporádicos, y desde el instante en que mi mama me anoticio de que iríamos a la casa de campo, comencé a imaginármela, con su traje de baño, y desde ese día hasta el sábado cuando llegamos, yo ya me había hecho cuarenta pajas, imaginando cuarenta maneras de quitárselo, y además, también existía la posibilidad de que Pelusa decidiera usar una bikini…
Cuando llegamos, mis expectativas chocaron con la realidad, porque la prima lejana, estaba embarazada, de unos 7 u 8 meses, pero para mi, y por mi inexperiencia, el aspecto de aquella panzota me hizo pensar que estaba embarazada de unos 18 meses. Ella estaba enfundada en una de esas cosas espantosas que se ponían las embarazadas de la época para meterse en la piscina, un traje de baño color amarillo rabioso de una pieza, pero abierto por delante para dejar lugar al vientre abultado, y finalmente, todo eso estaba cubierto por otra pieza de tela del mismo color con forma de tunica, y el resultado era que las formas endiabladamente sexys de una hembra preñada, se convertían en una especie de tetera con un cubreteteras por encima.
Para mi, como para todos los demás, eso era lo correcto, y era lo que debía usar una panzona afecta a las piscinas o a los baños de mar, y no había otra alternativa, pero lo que Pelusa no podía esconder, eran aquellas…maravillosas…tetas, obviamente dentro del traje de baño, y bien sujetas, pero, a raíz del embarazo estaban muy abultadas, y ponían a la tela amarilla del traje en el limite de lo que podían lograr para evitar que se escaparan de el. Las tetas de Pelusa y toda ella, me hicieron babear durante todo el día…y lo único que podía hacer al mirarla era eso, porque para mi, ella era algo tan inalcanzable como el David de Miguel Angel, que estaba en otro país, en otro continente, cruzando el océano, y si lograra superar todo eso, tampoco podría tocarlo porque alguien me lo impediría, pero a pesar de todo eso, yo vivía aquella fantasía y la disfrutaba, porque el traje de baño, no podía ocultar la forma de su culito, ni sus piernitas de muslos suaves y redondos.
En algún momento perdi de vista a mi fantasía, pero no me importo, porque aun me quedaban varias horas del día para poder verla, hasta que se pronto tuve necesidad de ir al baño, por lo que entre en el enorme caseron, en búsqueda de uno de los cuartos de baño, e inmediatamente senti el agudo contraste entre el calor de afuera, y el fresco del interior, por las gruesas paredes y los pisos con mosaicos de tierra cocida. Sali del baño, y camine por un pasillo, con varias puertas que daban a otras tantas habitaciones, y al pasar frente a una entreabierta, me pareció observar una fugaz mancha amarilla, y el corazón se me acelero por la emoción…se trataría de Pelusa?, y si fuera ella…que debía hacer?
retrocedo para ver si es ella…vuelvo a pasar frente a la puerta como si nada y aprovecho para espiarla?, y si me descubre espiándola?...hara un escandalo?...
que hago…dios, que hago?
Mientras me repetía a mi mismo “que hago?”, comencé a caminar hacia la puerta, pegado a la pared del pasillo como si fuera un agente ruso perseguido por la Cia, me acerque a la puerta, meti la cabeza, y la vi…allí estaba ella, la Pelu, sentada en el borde de una camita con sus piernitas bien separadas, y sosteniendo todo su cuerpo, con sus manos apoyadas por detrás de ella, sobre la cama, y con su voluminoso vientre apuntando en mi dirección. Aun hoy me resulta increíble, pero lo que llamo mi atención mas que ninguna otra cosa, fue todo su pelito rubio cayendo sobre uno de sus hombros, y entonces descubri que sus ojitos no eran tan azules como yo los recordara y como todos decían que eran, sino que eran maravillosamente celestes, pero cuando su mirada se cruzo con la mia, todo el hechizo se esfumo, porque inicie una rápida retirada, pero oi que ella me llamaba, y no lo hizo usando mi nombre, porque seguramente no lo recordaba, mientras que me decía, casi me lo ordenaba, que pasara dentro de la habitación, y entonces dijo: “ahora cerra la puerta”
Levanto una mano e hizo una seña para que me acercara a ella, y cuando lo hice, me miro de arriba hacia abajo, y de pronto dijo: “ya se quien sos…vos sos el hijo de mi prima C….” y luego de una pausa: “perdóname, pero hace tanto tiempo que no te veo…pero…vaya, mira que grande que estas”
Estuve a punto de responderle que yo también hacia mucho que no la veía y ahora ella estaba con aquella enorme panza, pero…no se lo dije, solo me dedique a mirarla, sintiéndome muy alterado por tenerla tan, pero tan cerca, y de pronto señalo una revista que estaba sobre la mesita de noche. “ves esa revista lindo? vas a ser un buen chico, y vas a abanicarme con eso, porque estoy enloquecida por el calor”
Comence a abanicarla, como si de pronto yo fuera el mismísimo Eolo, ella se acomodo sosteniéndose nuevamente con sus manos por detrás, primero abanique su carita, pero a notar perlitas de sudor en su pecho, dirigi la corriente hacia allí, lo que resulto muy efectivo, porque ella emitió un largo ”mmmm”. Como dije, ella tenia sus piernitas abiertas, pero la sobre tela del traje ocultaba su entrepierna, aunque lo mejor que habia frente a mi vista, eran sus tetas, y mientras ella permaneciera con sus ojitos celestes cerrados, yo podía mirarlas todo lo que quisiera, sin que ella lo notara, así que continue abanicándola, ella continuo con sus murmullos de satisfacción, y yo notaba como sus pezones se erguían y se marcaban a traves de la tela amarilla del traje de baño. Mas abajo de sus tetas estaba el enorme hemisferio de su vientre, el que era muy notable a pesar de estar demasiado cubierto, y a los pocos minutos yo ya estaba tan excitado, que comencé a sentir que se me ponía muy dura la pija, y yo no pude ocultar esa ereccion como lo prescribían las normas de la buena educación, sin soltar como mínimo una mano de la revista que usaba para abanicar a Pelusa, y cuando lo hice, descendió bruscamente la intensidad de la corriente de aire, y la Pelu lo advirtió. Ella abrió los ojos y miro de soslayo, moviendo sus pestañitas cuidadosamente llenas del producto que usan las mujeres para estirarlas, como tratando de enfatizar con ese gesto, la importancia de lo que diría…y lo que dijo sin eufemismos, fue bastante prosaico:
“vaya con el chico…eso te pasa por concentrarte en mirarme las tetas en lugar de abanicarme, pero no te alarmes, mamita no se va a alterar por eso que se te puso tan duro, y como yo no puedo cambiar a la naturaleza, y vos sos un chico calenton como todos los chicos de tu edad, yo voy a volver a cerrar los ojos, pero vos…no dejes de abanicarme!!, porque tengo mucho calorrr, por dios!!, pero antes de eso, espera que voy a acomodarme mejor”
La prima Pelu se sento aun mas en el borde de la cama y separo aun mas las piernas, y luego me ordeno: “ahora si bebe…segui dándole aire a mamita”
Durante unos minutos, estuve en una especie de éxtasis, con toda la prima Pelusa y su panzota a mi alcance para poder mirarla, incluida su entrepierna, que se notaba como abultada y acolchada, o por lo menos eso era lo poco que yo podía atisbar y que no me lo ocultaba la curva de su vientre enorme, sus pezones parecían a punto de estallar, y en la piel blanca de sus pechos se notaban unas tenues líneas de venitas azules. Mi pija parecía tener pulsaciones cada vez mas aceleradas pero lo que se me había acelerado era el corazón, y de pronto la oi, porque me estaba hablando sin abrir los ojos: “por dios…los hombres son todos iguales, y al parecer son así desde muy jóvenes…oime bebe, si te gusta tanto lo que estas mirando, podrías esforzarte un poco mas y abanicarme mas fuerte, carajo…así se aprende a satisfacer a una mujer, bebe…por las malas”
Pero luego de varios minutos mas de abanicarle frenéticamente, dijo: “basta!!”
me miro…”ya basta de abanicarme, podes dejar la revista en donde estaba, porque la verdad es, que eso no me sirve para nada, porque no es solamente el calorrrr, lo que pasa es que mamita esta…a ver, como te lo digo?”…esta recaliente, o sea calentísima, y no tiene nada que ver con el clima, y no se si me entendes o no bebe, o sabes de lo que hablo, pero no importa, estoy muy caliente y ya no se que hacer para solucionarlo”
Luego sucedió algo notable…Pelusa coloco un dedo sobre la cintura elástica de mi pantalón de baño, y comenzó a tirar hacia abajo, hasta liberar mi pija endurecida de su doloroso confinamiento, bajo aun mas los pantaloncitos y con una mano acaricio la parte trasera de uno de mis muslos, disparando una corriente eléctrica que impacto en mi cerebelo.
“ufff…mira como estas…bueno, aunque reconozco que en parte es mi culpa, a veces nosotras hacemos o decimos cosas pensando que los que están delante son solo chicos, pero…vos ya no sos ningún chico bebe…ya estas muy, pero muy, crecidito”…tomo mi pija con una de sus manitos de muñequita y la apreto…yo gemi, ella me miro con sus ojitos celestes…”muy”…repitió…”pero sin exagerar, sabes? vos no hagas como todos los tipos que se creen que tienen pijas de supérheroes, y esa es otra lección de mamita para vos”…Continuo manoseándola y apretándola…”vaya lindo…esto se parece a una estaca de madera, sin exagerar bebe, pero no se puede comparar con la salchichita casi blanda de mi marido”
Entonces llego el momento que yo le estaba pidiendo al cielo para que sucediera, la prima Pelusa comenzó a hacerme una buena paja, mientras se apretaba una de sus tetas, y cuando el ritmo se acelero, se bajo la parte superior del traje de baño, y descubrió sus dos pechos, para continuar apretándoselos, y alternando con pellizcos en sus pezones oscuros. Yo estaba al borde del colapso…sentía el cosquilleo previo a una acabada feroz, y no sabia como alertarla…pero Pelusa era toda una hembra, y ya lo había advertido:
“mamita esta tan caliente…te la voy a comer toda de una sola vez bebe…y te voy a dejar hablando idoteces”
Pero antes de que intentara algo mas, se oyeron golpes en la puerta, y una vocecita que decía preguntando: “Pelusita…Pelusita estas ahí?...estas bien?”
Yo tuve una especie de ataque de pánico, mientras que Pelusa de acomodaba el traje de baño, y como si se tratara del oficio mudo me dijo moviendo los labios: “es Carly…mi marido”…yo me subi el pantaloncito y me dispuse a desmayarme, pero ella demostro ser mucho mas hábil ante las emergencias, hizo la seña de silencio apoyando un índice sobre sus labios, y con el mismo dedo me señalo el rincón de la pared hacia adonde se abría la puerta desde el exterior, y con la palma de la mano me indico que me que quedara allí, quieto, sin moverme, sin hablar, sin respirar, y si fuera posible, sin señales de vida.
Hoy me parece, a la distancia, que no le hubiera costado mucho explicar que estaba en la habitación con el hijo de su prima mientras este, gentilmente, la abanicaba, pero por entonces costaba mucho explicar algo cuando se trataba de una situación tan equivoca, sobre todo cuando la mujer esta embrazada, y el hijo de la prima, ya no era un chico. Ella decidió ocultarme, tomo la revista, y fingiendo abanicarse, dijo: “sos vos Carly?...pasa”, el marido abrió la puerta y yo quede oculto detrás de la misma, y el vejete sin entrar a la habitación, quiso saber si necesitaba alguna cosa, o si no se sentía bien. “mi amor” le dijo, “es solo un golpe de calor, decile a todos que voy a descansar un poco, y que luego me voy a reunir con ellos, y no los asustes porque en realidad no me pasa nada grave”
Oi como el tipo decía un par de frases convencionales, y como la saludaba para luego retirarse cerrando la puerta…ella hizo una evidente mueca de desagrado, y luego miro en mi dirección y se rio divertida al observar la especie de esfinge en que me había convertido, con mis dos manos ocultando mi ereccion que no había decaido a pesar del susto, y como ella era la que seguía ocupándose de todas las cuestiones practicas, me hizo señas para que cerrara y trabara la puerta, y entonces me hablo:
“veni bebe, acércate a mamita…mmm, vaya con el hijo de la prima, después de todo lo que paso y aun esta dura como una varita…y espero que sea una varita mágica, porque voy a darte un premio, por portarte tan bien mientras el marido cornudo estaba buscando a su esposa tan puta y engañadora…no me hagas caso lindo, son cosas que se me ocurren y que a vos no te interesan, y que además ya no tienen solución…el cree que con ponerme un bebito en la panza se soluciona todo…pero no”
Pelusa descubrió otra vez sus tetas, y se metió la pija en la boca de un solo bocado, comenzando una chupada fantástica, mientras me apretaba contra ella con sus manos presionando mis muslos, y entre succión y succión aun pudo decirme:
“yo se que tenias muchas ganas de mirarme la concha bebe…y estuve a punto de mostrartela, pero ahora, con todo lo que paso, ya no me animo a desnudarme tanto, así que creo que vamos a dejarlo para una próxima vez”
Senti nuevamente la inminencia del orgasmo, Pelusa lo supo también, y me advirtió: “no vayas a salpicarme el traje de baño…mis cuñadas van a despedazarme si notan una mancha de tu lechita sobre el, vos solo tenes que dejar que mamita se ocupe, porque la reina de las panzonas sabe muy bien lo que hay que hacer”
Y ella lo hizo, se ocupo de tragarse todo, y cuando termine de descargarme en su garganta, me doble por la cintura como si hubiera finalizado una maraton de 42 kilometros, y ella dijo: “pobrecito bebe…que calentura te di, casi peor que la mia, pero con tu edad, te vas a recuperar pronto, como todo un hombrecito, aunque a mi me va a costar…mi marido hace cinco meses que no me toca, y aunque sea con una salchichita, yo igual quiero una buena cogida…ok, ya hable suficiente de mas…oime, vos nunca estuviste acá, esto nunca sucedió y vos nunca me oíste decir nada, me entendiste bebe? sino…mamita te va a acusar de querer violarme…no, mentira, es una broma, no voy a hacer eso, y ahora voy a salir, luego salis vos y te metes en un cuarto de baño, y luego salis de el como si nada, y si alguien te ve, lo único que va a notar es que salis de uno de los baños, estamos?”
A las pocas semanas la panza de Pelusa estallo, y lo supe a través de mi mama, y ella y mi papa decidieron ir el siguiente sábado a su casa para conocer al bebe.
Durante aquella tarde el elegante departamento de Carly-Pelusa, contenía un muestrario de los usos y costumbres de la época, todos los hombres estaban a un lado, cubiertos por el humo de cigarros y conversando sobre negocios, deportes y mujeres, y las mujeres estaban en otro rincón conversando sobre cuestiones culinarias, domesticas y los hombres. Mi mama me acompaño a una habitación y con mucha reverencia como si se tratara de la entrada a un templo me anuncio:
“Pelusita…mi hijo quiere conocer al bebe, te acordas de el?”
“como no me voy a acordar de tu hombrecito” respondió ella, “es increíble como crecen hoy en día estos chicos”
Mi mama se retiro dejandonos solos, la prima estaba vestida con una bata larga hasta el piso con dibujos japoneses, y por debajo sobresalían unos centímetros de un camison, y en su borde se veian las puntitas de sus piecitos minúsculos cubiertos por unas pantuflas peludas, o sea que la reciente mamita no podía estar mas cubierta, pero el cuerpo que se adivinaba debajo era exactamente el que yo conocía, y a pesar de todo estaba endiabladamente sexy. Por entonces no lo comprendi, pero ahora si, de ella emanaba toda la naturaleza animalesca de la hembra que acababa de parir a un hijo, con toda su carga de hormonas y con la certeza de haber superado la prueba increíble de abrir la concha para que pasara su bebito de un mundo hacia el otro, algo que solo las mujeres pueden experimentar. En resumen, Pelusa estaba radiante como un sol, su pelito rubio estaba atado, sus ojitos celestes brillaban, y sus gestos con las manos…me indico que me acercara a la cunita, y allí me quede mirando a un curioso montón de mantas del que sobresalia una cabecita diminuta, y de eso se trataba todo el acto de conocer al bebe, que en realidad se trataba de una bebita. Pelusa estaba a mi lado con su cuerpo menudo flexionado, mirando extasiada lo que había sido capaz de llevar dentro de la panza durante tantos meses, aun con los calores, y las calenturas. Se acerco a mi oído y me susurro:
“aun sigo muy caliente bebe…perdón…ya no sos un bebe…y me gustaría saber que quizás yo fui la primera en estrenar tu varita mágica”
La prima me sonrio y yo me senti en el cielo…
“bueno, no importa…en realidad no es algo tan importante, pero…de verdad yo fui la primera?”
Yo asenti con la cabeza aferrandome al borde de la cuna
“bueno mi amor…espero que me recuerdes siempre por eso, y me da un poco de lastima no haber podido enseñarte algo mas, los dos sabemos que algo quedo sin hacer, pero las cosas son como son y a veces hay que conformarse”
A los pocos meses la familia vivió todo un escandalo, un “escandalete” como solía decirse, la prima Pelusa se había fugado de su departamento con su bebita, dejando abandonado a su marido, el de la salchichita. Fueron necesarios varios meses de corrillos para conocer lo que había sucedido, la prima había encontrado una verga mas consistente y mucho mas eficiente que la de su adinerado marido, y se fugo con el dueño de ese portento. A Pelusa no le interesaban tanto el dinero, como tampoco los tamaños o las consistencias, a ella le gustaba disfrutar de los momentos, y si eran buenos, eso era suficiente para ella, algo que nunca alcanzaron a comprender su marido, y el resto de su familia, con sus costumbres establecidas y todos sus eufemismos.
Y yo aun atesoro el deseo de poder encontrarme alguna vez con “la Pelu” y poder hacer con ella, lo que nos quedo sin hacer…