Meterle mano a la criada pronto se convirtió en una cotidiana afición para mi, al principio ella poniendo cara de sorprendida; esquivaba inmediatamente aquella mano que trataba de agarrarle las nalgas, volteaba y ponía cara de enojada, hasta llegó a decirme:
Me saqué la verga erecta y se la apunté entre los cachetes de las nalgas, al sentir mi palo ella trató de quitarse.
Apenas le puse la punta de mi verga entre esos carnosos labios y ella protestó.
Ahí me detuve, recreándome con la calidez y humedad del interior, era curioso pero al presionar un poco los labios que rodeaban el garrote se retraían, se fruncian sobre el pito, como tratando de no soltarse y en el movimiento inverso, cuando sólo la punta de la verga estaba adentro, la carne seguía aferrada al tronco, pegada, desplegándose hacia afuera y al empujar adentro, que rico apretaba, presioné más, poco a poco y toda mi verga entró en Isaura, que con un apagado gemido de su parte supe que iba bien encaminado.
Al día siguiente con sólo recordar la cogida de la tarde anterior, ya me urgía quedarme a solas con la criada, pero ella al notar mis intenciones de inmediato huía, hasta que la acorralé en la cocina, cerrando la puerta.
Conforme fue tragándose el pito un hondo suspiro de satisfacción modificó la expresión de su rostro hasta que la tuvo toda adentro.
Ante el incitante panorama de su rostro congestionado y aquel par de tetas que se balanceaban sobre mi, no tuve más remedio que aferrarme con ambas manos a aquellos grandes melones, huuuy que ricura cuando los liberé del viejo sostén, dos enormes chiches, pesadas, colgando sobre mi cara, con aquellos pezones rosados y enormes, pues parecía que cada pezón cubría casi la mitad de la chiche, mmmm... a mamar!, me dije y como niño hambriento me pegué a la teta izquierda mientras la otra era sometida a furiosas caricias.
Todo aquello aceleró el primer orgasmo de Isaura, al sentirme mamarle las tetas y arremeter con mi verga cuando ella iba hacia adelante empezó a gemir. Liberé sus tetas para verlas bailar frente a mi cara y me agarré a sus nalgotas, tratándola de clavar más en mi estaca, ella se enderezó un poco, ahora casi formaba un ángulo recto sobre mi pito, su suave balanceo se transformó en un violento ir y venir, bajando y subiendo sobre el palo erecto, ahora sus enormes melones bailaban y brincaban, mientras su boca abierta dejaba ir placenteros gemidos.
Cuando la tenía bien cogida y con todo el garrote, se me ocurrió algo, removerle el pito dentro de la pucha, eso puso como loca a Isaura.
Así estaba, pegado a ella por detrás, hasta que la mujer empezó a apretarme con su culo, eran palpitaciones, delicados apretoncitos, como si aquel conducto caliente tuviera vida propia y me succionara el pene; entonces me aferré con fuerza a sus nalgotas y lentamente se la fui sacando, poco a poco, ahora el agujero estaba ya foljo pero seguía apretando; saqué todo el tronco menos la cabeza, que en la entrada del culo parecía a punto de ser cortada. De nuevo fui hacía adelante metiendo todo el miembro; con mirada ansiosa seguí ese delicioso trajín, el ir y venir de mi pene dentro de esa mujer, ahora ya el miembro salía con facilidad, por ello aceleré las arremetidas sintiendo como el culo me succionaba, como aferrándose a ese palo; Isaura se empezó a mover, a contrapunto, yendo a mi encuentro con sincronía, fuerte cuando yo arremetía rápido, lento cuando le extraía la verga, entonces empezó a gemir, quedo, muy bajito, apenas logré escucharla.
- Te voy a acusar con tus hermanas si sigues de faltoso.
- ¡No, ya no, te van a ver, ya déjame hacer mi trabajo!
- ¡Ya estate quieto!, nos van atrapar.
- Anda, déjate tantito.
- ¡No!, ya dejame ir por favor.
Me saqué la verga erecta y se la apunté entre los cachetes de las nalgas, al sentir mi palo ella trató de quitarse.
- No, no lo hagas, mira que puede venir alguien y pillarnos.
Apenas le puse la punta de mi verga entre esos carnosos labios y ella protestó.
- No, por favor, no me cojas, no la metas por lo que más quieras.
Ahí me detuve, recreándome con la calidez y humedad del interior, era curioso pero al presionar un poco los labios que rodeaban el garrote se retraían, se fruncian sobre el pito, como tratando de no soltarse y en el movimiento inverso, cuando sólo la punta de la verga estaba adentro, la carne seguía aferrada al tronco, pegada, desplegándose hacia afuera y al empujar adentro, que rico apretaba, presioné más, poco a poco y toda mi verga entró en Isaura, que con un apagado gemido de su parte supe que iba bien encaminado.
- Mmm... por lo que más quieras... no termines adentro, anda ya... apurate y termina.
- Mmm... aaaahhh... no pares, no pares...
- Ayyyyy me vengo... no doy más... termina porfa...
- Ayyyy... más... aaayy... mmm... ya viene...
- ¡Ya quítate, cochino!
Al día siguiente con sólo recordar la cogida de la tarde anterior, ya me urgía quedarme a solas con la criada, pero ella al notar mis intenciones de inmediato huía, hasta que la acorralé en la cocina, cerrando la puerta.
- ¡Ya estate en paz!, ya te di lo que querías, ¿qué más quieres?
- Quiero más Isaura, quiero volver a hacerlo.
- ¡Estas loco!, ¿qué no entiendes?, soy una vieja y tu apenas un chamaco cabrón y caliente, si sigues así me voy a ir de tu casa y te voy a acusar con tus hermanas, ya vete y déjame en paz!, si estás pensando que por ser tu criada, además voy a ser tu puta, la vieja donde hagas tus cochinadas, estas loco!
- Oye, ya no quiero que me hagas enojar, yo entiendo que andas inquieto por las mujeres, pero yo casi podría ser tu madre, ¿entiendes?, además piensa un poco en mí, no soy un animal, también siento, tengo sentimientos, a ver, qué tal y seguimos, cualquier día me embarazas, ¿te imaginas hacerme un hijo?, soy una mujer que vive sola, tengo hijos también, ¿te imaginas que me descubrieran embarazada de ti?, no tienes idea del problema que me metes, todo por dejar que el señorito desquite sus ganas de mujer conmigo.
- Además me estás volviendo a remover cosas que ya tenía enterradas, soy mujer, todavía se me despiertan las ganas a veces, me voy a encariñar contigo y luego me va a dar mucho coraje verte con tu novia, o saber que ya te vas a casar, piénsalo y ten un poco de consideración conmigo.
- Si Isaura, discúlpame, pero nomás te veo y me entran unas ganas locas de hacerte el amor.
- Pues si, pero cuando menos podrías preguntarme si yo también quiero, no soy un animal que cualquiera puede montar y ya, desde que me abandonó mi marido no he vuelto a acostarme con nadie y ahora vienes tu con tus cosas ¿y si me embarazas?, al menos podrías usar algo para no preñarme, mira voy a comprar unas inyecciones para evitar eso, pero eso si chiquito tu las pagas, ¿quedamos? voy a ser tu mujer hasta que te canses de mi, al menos te vas a ser cargo de algunas cosas mías y veremos que nadie nos descubra, no andes por toda tu casa agarrándome las caderas, no seas imprudente, tus hermanas podrían descubrirnos, bueno ya me voy, mañana te paso la cuenta de la farmacia.
- Isaura, ven tantito.
- ¿Ahora qué quieres?
- ¡Eres un cabrón bien hecho!
- La tienes bien buena!, por eso me gustas.
- ¿Te gusta?, ¿te satisface?
- Si!, sabes coger muy bien ¿quien te viera?
- Anda Isaura, dame panochita...
- No, ya te dije que no, hasta que me inyecte
- Anda mamacita sácame la lechita...
- Ay que necio eres y que caliente papacito!, déjame ir tantito al baño y regreso.
- Te voy a montar papacito y tu te vas a aguantar, ¿lo prometes?, me quiero venir dos veces, luego te voy a dar una sorpresita, algo que creo nadie te ha dado.
Conforme fue tragándose el pito un hondo suspiro de satisfacción modificó la expresión de su rostro hasta que la tuvo toda adentro.
- Ya chiquito, la tengo toda, te comí entero, siénteme papito, siente como te aprieta mi gatita prieta, tu tranquilo chiquito, déjame todo a mí.
Ante el incitante panorama de su rostro congestionado y aquel par de tetas que se balanceaban sobre mi, no tuve más remedio que aferrarme con ambas manos a aquellos grandes melones, huuuy que ricura cuando los liberé del viejo sostén, dos enormes chiches, pesadas, colgando sobre mi cara, con aquellos pezones rosados y enormes, pues parecía que cada pezón cubría casi la mitad de la chiche, mmmm... a mamar!, me dije y como niño hambriento me pegué a la teta izquierda mientras la otra era sometida a furiosas caricias.
Todo aquello aceleró el primer orgasmo de Isaura, al sentirme mamarle las tetas y arremeter con mi verga cuando ella iba hacia adelante empezó a gemir. Liberé sus tetas para verlas bailar frente a mi cara y me agarré a sus nalgotas, tratándola de clavar más en mi estaca, ella se enderezó un poco, ahora casi formaba un ángulo recto sobre mi pito, su suave balanceo se transformó en un violento ir y venir, bajando y subiendo sobre el palo erecto, ahora sus enormes melones bailaban y brincaban, mientras su boca abierta dejaba ir placenteros gemidos.
- Ayyyyyy, ya, ya, ayyyy, ya, ya chiquito me vengoooooo!
- Ya papi, estoy lista, cansada, pero quiero más, quiero más verga, lo prometiste, debes aguantarte, pero ¿sabes?, déjame acostar ahora a mi.
- Anda muchachon, ven y cómete todo esto, todo tuyo papito, anda ven y clávame tu verga.
Cuando la tenía bien cogida y con todo el garrote, se me ocurrió algo, removerle el pito dentro de la pucha, eso puso como loca a Isaura.
- Así, así chiquillo lindo, hazlo así, muévelo adentro, más, más, ayyyy así papacito de mi vida que me llevas al cielo, pica más, fuerte papi! ayyyy, santo cielo que cogida me estás dando niño malo, malo, malísimo que se coge a esta vieja, así, anda papi comete las tetas, así, así, mmmm... eres divino, nadie... nadie me cogió así, nunca, muévelo, así, a los lados, arriba, fuerte, aaaayyyyyy... huuuuuujjjjummmmm... yyaaaaaa!.. papppitttttoooo!...
- Ya eres mi hombre, todo mío, no sé cuanto dure, pero eres sólo mío y yo soy tuya, tu hembra, nada que me pidas te podré negar, ahora papito te voy a dar tu premio por portarte tan bien, quítate tantito, déjame cambiar de posición.
- Anda papito, aquí esta tu regalo, te voy a dar algo que nadie ha probado, quiero tu verga en la cola, méteme tu rico garrote en el culo y échame tus mocos ahí, quiero sentir como te vienes en mi cola, anda ya papo, cógeme así...
- Ayyyy me destrozas el chiquito, me partes en dos el ojete, ayyyy...
Así estaba, pegado a ella por detrás, hasta que la mujer empezó a apretarme con su culo, eran palpitaciones, delicados apretoncitos, como si aquel conducto caliente tuviera vida propia y me succionara el pene; entonces me aferré con fuerza a sus nalgotas y lentamente se la fui sacando, poco a poco, ahora el agujero estaba ya foljo pero seguía apretando; saqué todo el tronco menos la cabeza, que en la entrada del culo parecía a punto de ser cortada. De nuevo fui hacía adelante metiendo todo el miembro; con mirada ansiosa seguí ese delicioso trajín, el ir y venir de mi pene dentro de esa mujer, ahora ya el miembro salía con facilidad, por ello aceleré las arremetidas sintiendo como el culo me succionaba, como aferrándose a ese palo; Isaura se empezó a mover, a contrapunto, yendo a mi encuentro con sincronía, fuerte cuando yo arremetía rápido, lento cuando le extraía la verga, entonces empezó a gemir, quedo, muy bajito, apenas logré escucharla.
- Ya papito lindo, me estoy viniendo, dame tu leche, quiero tu leche, ya papito lindo.
- Aaaahhhhh, más... DAME MÁS!!!... echame todo tu lechita... llena a tu hembra...
- Ya quítate, que siento que se me sale todo, déjame ir al baño, siento que me gana...
- Ven cochinón, lávate la polla, no puedes quedarte así, anda ven ya.
- Si algún día quieres regalarme algo, que sea un brasier nuevo, talla 36 copa C, ¿entendido?