La Leche de Mi Puta (Parte 2)

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CAPÍTULO 7: La Primera Transmisión


POV: RACHEL



Todo empezó hace tres días, cuando Sergio me miró fijamente a los ojos y me dijo con esa voz grave y calmada que tanto me aterra y me excita: “Ya no me basta con que me mandes fotos de tus tetas llenas de leche ni con cogerte en mi departamento. Quiero más. Quiero que produzcas contenido para OnlyFans. Contenido real. En vivo. Vas a convertirte en LecheDePutaMX y vas a ordeñarte para cientos de hombres mientras tu cornudo sostiene la cámara”. Me quedé congelada, con la boca seca y el coño empapado. Intenté protestar, le dije que era madre, que tenía una reputación, que no podía arriesgarme así… pero él solo sonrió, me agarró la cara con una mano y me respondió: “Por eso mismo lo vas a hacer, puta. Porque te da vergüenza. Porque eres una madre lactante respetable de día y una vaca lechera puta de noche. Y porque yo lo ordeno”. Desde ese momento no pude dejar de pensar en ello. Cada vez que me extraía leche para Mateo, imaginaba que estaba ordeñándome frente a una cámara. Cada vez que sentía el plug anal moviéndose dentro de mí mientras caminaba por la casa, recordaba que pronto miles de desconocidos verían cómo me corría ordeñándome.


Ahora, tres días después, estaba arrodillada en el centro de nuestra cama matrimonial, temblando como una perra en celo. El antifaz negro de encaje cubría la mitad superior de mi cara, ocultando mi identidad. Solo se veían mis labios rojos y mi expresión de puta barata. Mis tetas estaban increíblemente hinchadas, pesadas y doloridas, con los pezones oscuros goteando sin control. El plug anal grande que Sergio me obligaba a usar todos los días presionaba profundo en mi culo, recordándome constantemente mi lugar.


Isaías estaba frente a mí, a solo un metro de distancia, sosteniendo la cámara con las dos manos. Tenía la cara roja, la respiración agitada y la polla dura como una piedra marcándose brutalmente en su pantalón. No podía creer que mi propio esposo estuviera a punto de filmar cómo me degradaba frente a cientos de extraños.


Sergio se encontraba sentado en la silla del rincón, con las piernas abiertas y el teléfono en la mano, controlando todo.


—Empezamos en tres… dos… uno —dijo con calma.


La luz roja de la cámara se encendió.


—Buenas noches, cabrones —empecé con la voz ronca y temblorosa, mirando directamente al lente mientras me agarraba las tetas con ambas manos—. Me llamo LecheDePutaMX… y estas tetas ya no pertenecen ni a mi marido… ni a mi bebé.


Apreté con fuerza. Dos chorros potentes y calientes de leche salieron disparados, salpicando directamente el lente de la cámara. Isaías soltó un gemido ahogado, casi un sollozo de placer.


—Joder, Rachel… —murmuró mi esposo, sin poder contenerse.


—Más fuerte —ordenó Sergio desde su silla, con esa voz autoritaria que no admitía discusión—. Exprímelas como la puta lechera que eres. Y dile a todos para quién es esa leche ahora.


Gemí como una perra mientras apretaba mis tetas con más violencia. La leche empezó a salir a chorros continuos, cayendo sobre mis muslos, sobre las sábanas y salpicando el pecho y la cara de Isaías, que seguía filmando sin apartar la mirada.


—Esta leche… ahhh… ya no es para mi hijo —gemí entrecortadamente, con la voz rota de placer y vergüenza—. Esta leche es para todos ustedes… para mis suscriptores… Soy una puta lactante… una vaca registrada… solo una puta que produce leche para que se pajeen con ella…


El chat del OnlyFans comenzó a explotar. Las donaciones y los mensajes no paraban de llegar. “¡Qué tetas tan llenas de leche!”, “¡Órdenate más, vaca!”, “¿Tu marido está viendo esto?”.


Sergio sonrió con crueldad.


—Responde esa última pregunta, Rachel. Dile la verdad a tus nuevos dueños.


Miré directamente a la cámara, con las mejillas ardiendo de humillación, mientras seguía ordeñándome sin piedad. La leche no dejaba de brotar.


—Mi marido… está aquí mismo —confesé entre gemidos fuertes—. Está sosteniendo la cámara… filmando cómo su mujer se convierte en una lechera pública… y le encanta… miren cómo se le pone dura mientras yo me ordeño para ustedes…


Bajé la mirada y vi que Isaías ya tenía la polla fuera. Se estaba masturbando con la mano libre, respirando como un animal, mientras la cámara temblaba ligeramente en su otra mano. Verlo así, tan excitado con mi degradación, me rompió por completo. Sentí cómo mi coño se contraía violentamente.


Sergio se levantó, se acercó por detrás y me metió dos dedos gruesos en el coño de golpe, follándome con ellos sin piedad.


—Ahora córrete, puta. Córrete gritando tu nuevo nombre mientras te ordeñas para tus primeros cien suscriptores.


Mis caderas empezaron a moverse solas contra su mano. El plug anal se movía dentro de mí con cada embestida. Mis tetas seguían soltando leche a chorros que salpicaban todo, incluyendo la cara de Isaías.


—Soy… ¡LecheDePutaMX! —grité mientras el orgasmo me atravesaba como un rayo—. ¡Soy una puta! ¡Una vaca lechera! ¡Ahhhhhh!


Me corrí tan fuerte que casi me desplomo sobre la cama. La leche salió con aún más fuerza, bañando el pecho y la mano de Isaías, quien gimió como un perro y se corrió también, eyaculando gruesos chorros de semen sobre las sábanas sin dejar de filmar.


Sergio sacó los dedos de mi coño chorreante y me los metió hasta el fondo de la garganta.


CAPÍTULO 8: Follando a Mi Propia Puta en Vivo


POV: ISAÍAS



Han pasado cuatro días desde la primera transmisión de Rachel y todavía no puedo sacármela de la cabeza. Cada noche me pajeo viendo el video guardado, viendo cómo mi esposa se ordeñaba como una puta barata frente a la cámara mientras yo sostenía el lente. “LecheDePutaMX” ya tiene más de 800 suscriptores y Sergio está obsesionado con subir el nivel.


Esta noche me dijo claramente lo que quería:


—Hoy vas a coger a tu mujer en vivo, cornudo. Vas a meterle la verga mientras ella se ordeña las tetas para la cámara. Y vas a hacerlo bien, porque si no me gusta, te voy a hacer lamer el piso después.


Ahora estoy aquí, parado al pie de la cama, completamente desnudo, con la polla tan dura que me duele. Rachel está arrodillada en la cama, solo con el antifaz negro de encaje y el plug anal grande metido hasta el fondo. Sus tetas están más hinchadas que nunca, goteando leche constantemente sobre las sábanas. Se ve tan puta, tan degradada… y tan mía y tan ajena al mismo tiempo.


Sergio está sentado en su silla de siempre, controlando la transmisión desde el teléfono.


—Empezamos en tres… dos… uno. Luz roja.


Rachel mira a la cámara y empieza con esa voz que ya me vuelve loco:


—Buenas noches, cabrones… Soy LecheDePutaMX… y hoy mi cornudo marido va a cogerme frente a todos ustedes.


Me subo a la cama. Tengo las manos temblando. Sergio me mira con esa sonrisa sádica.


—Más fuerte, Isaías. No la estés acariciando como si fuera tu esposa. Cógela como la puta que es. Agárrala del pelo y métensela de una vez.


Agarré a Rachel del cabello con más fuerza de la que pretendía y le jalé la cabeza hacia atrás. Ella soltó un gemido fuerte. Coloqué la punta de mi verga en su coño empapado y empujé de un solo golpe hasta el fondo. Estaba ardiendo y chorreando.


— ¡Ahhh, puta madre! —gruñó ella.


Empecé a follarla con fuerza, haciendo que sus tetas pesadas se balancearan. Cada embestida hacía que chorros de leche salieran disparados de sus pezones y cayeran sobre la cama. El sonido húmedo de mi verga entrando y saliendo de su coño se escuchaba perfectamente en el micrófono.


—Dile a la cámara lo que eres —ordenó Sergio.


—Soy… una puta lactante —gemía Rachel con cada embestida mía—. Mi marido me está cogiendo… pero estoy pensando en la verga de mi Papi Sergio… ¡Ahhh! ¡Más fuerte, Isaías! ¡Cógeme como él me coge!


Sus palabras me dolieron y me excitaron al mismo tiempo. Empecé a follármela con más violencia, clavándosela hasta el fondo. Sus tetas salpicaban leche por todos lados. Yo estaba bañado en ella.


Sergio se acercó, tomó uno de sus pezones y empezó a ordeñarla directamente sobre mi pecho mientras yo la penetraba. La leche caliente me caía encima. El chat de OnlyFans estaba completamente loco. Los comentarios no paraban de llegar.


Leí algunos en voz alta, tal como Sergio me había ordenado que hiciera:


—“Este cornudo tiene una verga chiquita” —leí con la voz entrecortada mientras seguía cogiéndomela—. “Se nota que ella está fingiendo… seguro está pensando en una verga de verdad.”


Rachel se rio entre gemidos, casi como si estuviera de acuerdo.


—“Miren cómo le chorrea la leche al cornudo… qué asco y qué rico a la vez.”


Seguí leyendo mientras aumentaba el ritmo, sudando y jadeando:


—“Oblígalo a que se saque y se corra sobre las tetas de ella.”
—“Que lama la leche del piso después.”
—“Pregúntenle si le gusta probar la verga de otro hombre.”


Sergio soltó una carcajada grave.


—Escuchaste, Isaías. Responde a ese último comentario mientras te la coges.


Sentí que me ponía más rojo que nunca. Tenía la verga enterrada hasta las bolas en el coño de mi esposa, sus tetas seguían soltando leche, y yo tenía que responder frente a más de 400 personas viendo en vivo.


—Me… me gustaría probarla… —confesé con voz rota, sin dejar de follarla—. Quiero probar la verga de Sergio… quiero que me humille más…


Rachel se corrió en ese preciso momento. Su coño se contrajo violentamente alrededor de mi polla y un chorro de leche salió disparado de sus tetas con tanta fuerza que me llegó hasta la cara. Gritó mi nuevo nombre como la puta que era:


— ¡LecheDePutaMX se está corriendo! ¡Me estoy corriendo siendo una puta en vivo!


No aguanté más. Saqué mi verga y me corrí con violencia sobre su espalda y sus tetas, disparando chorros gruesos de semen que se mezclaron con la leche que seguía brotando de ella.


Sergio se acercó a la cámara y habló directamente:


—Esto es solo el principio, cabrones. La próxima vez voy a follarla yo mientras este cornudo sostiene la cámara y limpia lo que derramemos.


Apagó la transmisión.


Rachel se quedó tirada en la cama, jadeando, bañada en leche y semen. Yo estaba de rodillas, con el corazón a mil, todavía con el sabor amargo de la humillación en la boca.


Sergio me miró y sonrió satisfecho.


—Buen trabajo, cornudo. Ahora… ponte a lamer todo lo que ensuciaron. La transmisión puede haber terminado, pero tu trabajo no.


CAPÍTULO 9: Privado Premium


POV: USUARIO DESCONOCIDO (SUSCRIPTOR)



Me llamo “MasterKink87” en OnlyFans y acabo de pagar 850 dólares por esta transmisión privada de una hora. Vale cada puto centavo.


La pantalla se abre y la imagen es brutal.


La puta está completamente desnuda, solo con ese antifaz negro de encaje que ya conozco bien. Está a cuatro patas sobre la cama, con las tetas enormes colgando pesadas, goteando leche constantemente sobre las sábanas. Tiene un plug anal grueso metido en el culo, pero lo más patético y excitante es lo que está pasando detrás de ella.


Un tipo flaco, con cara de cornudo total (supongo que es el marido), está arrodillado con la cara hundida entre las nalgas de su mujer. Le está lamiendo el culo como un perro desesperado, sacando el plug de vez en cuando para meterle la lengua bien adentro. Se escucha cómo hace ruidos húmedos y asquerosos. La puta gime como una perra en celo.


Y al lado de ellos, de pie, está el alemán. Alto, musculoso a pesar de la edad, con esa cara de hijo de puta sádico. Su verga es enorme, gruesa, venosa y ligeramente curvada hacia arriba. Está completamente dura.


—Buenas noches, MasterKink87 —dice el alemán con su acento grave, mirando directamente a la cámara—. Como pediste en tu mensaje… hoy voy a destruir el coño de esta puta lactante mientras su cornudo le come el culo en vivo. ¿Estás listo?


Escribo rápidamente en el chat privado:


MasterKink87: Destrózala. Quiero que llore. Y que el cornudo lama todo.


El alemán sonríe como si hubiera leído mi mente.


—Escuchaste, puta. MasterKink87 pagó muy bien. Hoy no vas a tener piedad.


Agarró a la mujer por el pelo con violencia y le metió la verga de un solo golpe brutal hasta el fondo. La puta soltó un grito ahogado que se transformó en un gemido largo y roto.


— ¡¡Aaaahhh!! ¡Papi, es muy grande!


El alemán empezó a follársela como un animal. Embistes fuertes, profundas y sin compasión. Cada vez que empujaba, las tetas de la puta se balanceaban violentamente y chorros de leche salían disparados hacia abajo, cayendo sobre la cabeza del cornudo que seguía con la cara enterrada entre sus nalgas.


—Más adentro, cornudo —ordenó el alemán sin dejar de cogérsela—. Quiero que le metas la lengua mientras yo le destrozo el coño. Siente cómo mi verga le abre el agujero a tu mujer.


El marido gimió contra el culo de ella y obedeció. Sacó el plug completamente y empezó a lamerle el ano con desesperación, pasando la lengua alrededor de donde la verga del alemán entraba y salía del coño. Cada vez que el alemán empujaba, su verga casi rozaba la nariz del cornudo.


La puta estaba perdiendo la cabeza. Gemía sin control, babeando sobre la cama.


— ¡Me está partiendo! ¡Me está partiendo el coño, Papi! ¡Ahhh! ¡Soy tu puta… soy tu vaca!


La leche no paraba de salir. Sus tetas parecían dos fuentes. El alemán agarró uno de sus pechos con fuerza y lo exprimió directamente hacia la cámara. Un chorro potente salió disparado y salpicó el lente.


Escribí en el chat:


MasterKink87: Haz que el cornudo beba leche mientras la coges.


El alemán soltó una risa oscura.


—Escuchaste, Isaías. Abre la boca.


El cornudo levantó un poco la cara, todavía con los labios brillantes del culo de su mujer, y abrió la boca como un idiota. El alemán ordeñó con fuerza una de las tetas de la puta y un chorro grueso de leche cayó directamente en la boca del marido. Este tragó, tosió, pero no se apartó.


—Buen cornudo —gruñó el alemán, acelerando el ritmo de sus embestidas—. Sigue lamiéndole el culo mientras yo le lleno el útero.


Empecé a pajearme con fuerza. La escena era perfecta. La puta gritando, las tetas soltando leche sin parar, el cornudo lamiéndole el ano como si le fuera la vida en ello, y el alemán follándosela sin piedad, sudando, con las venas del cuello marcadas.


La puta empezó a correrse violentamente. Todo su cuerpo se sacudía. Un chorro de leche salió disparado de sus tetas mientras gritaba:


— ¡¡LecheDePutaMX se está corriendo!! ¡¡Me estoy corriendo como una puta en privado!! ¡¡Aaaahhh!!


El alemán no se detuvo. La siguió follando durante su orgasmo hasta que finalmente sacó la verga, la agarró del pelo y le metió toda la polla en la boca hasta el fondo de la garganta. Empezó a correrse con gruñidos animales, llenándole la boca y la cara de semen espeso.


Parte del semen le cayó sobre las tetas y empezó a mezclarse con la leche que seguía brotando.


El alemán miró a la cámara, respirando agitado, y habló directamente a mí:


—MasterKink87… ¿quieres que el cornudo limpie todo esto con la lengua ahora? Solo tienes que escribirlo.


Terminé de correrme con tanta fuerza que manché el teclado.


Escribí con las manos temblando:


MasterKink87: Que lama todo. Coño, culo, tetas y el piso. Quiero ver al cornudo tragándose todo.


El alemán sonrió con satisfacción.


—Escuchaste, Isaías. Empieza a limpiar, puto. Esta transmisión aún no termina.




CAPÍTULO 10: Subiendo la Apuesta


POV: SERGIO



Me recosté en el sillón de la sala con una sonrisa satisfecha mientras revisaba las estadísticas en el teléfono. La transmisión privada con MasterKink87 había generado más de 2,300 dólares en una sola hora. El cornudo lamiendo el culo de Rachel mientras yo la partía había sido un éxito rotundo. Los mensajes privados no dejaban de llegar.


Era momento de subir el precio. Dejar de jugar en ligas pequeñas.


Rachel estaba arrodillada entre mis piernas, todavía desnuda, con la cara manchada de semen seco y los pezones goteando leche sobre mis muslos. Isaías estaba sentado en el suelo a un lado, con la mirada baja, todavía oliendo a culo y a leche.


—Escuchen bien, putos —dije con calma, pasando los dedos por el cabello de Rachel como si fuera mi mascota—. A partir de hoy las reglas cambian. Las transmisiones privadas ya no van a costar 850 dólares. Ahora el precio base será de 3,500 dólares por hora. Y voy a crear un nuevo nivel: “Experiencias Extremas”.


Rachel levantó la mirada, alarmada. Sus ojos se llenaron de esa mezcla deliciosa de miedo y excitación que tanto me gusta.


—¿Qué… qué significa eso, Papi? —preguntó con voz temblorosa.


Sonreí y le metí dos dedos en la boca para que se callara mientras seguía explicando.


—Significa que los suscriptores que paguen entre 8,000 y 15,000 dólares por sesión podrán dar órdenes mucho más… creativas. Quiero que pidan lo que realmente desean. Que la hagan mear frente a la cámara, que la obliguen a beber su propia leche mezclada con semen, que la azoten hasta que llore, o…


Hice una pausa deliberada, mirando directamente a Isaías.


—…incluso la posibilidad de asistir en persona. Si alguien paga 25,000 dólares o más, podrá venir a esta casa y usar a Rachel en vivo, frente a nosotros. Con todas las consecuencias.


Isaías soltó un gemido ahogado. Rachel se removió incómoda, pero no se atrevió a quitar mis dedos de su boca.


—Esto ya no es un juego de OnlyFans —continué—. Esto es un negocio. Tú, Rachel, vas a ser mi vaca lechera premium. Y tú, Isaías, vas a ser el puto camarógrafo, el limpiador y el payaso de cada transmisión. Si un cliente quiere verte chupándome la verga mientras yo me follo a tu esposa, lo harás sonriendo.


Me saqué los dedos de la boca de Rachel y le ordené:


—Trae tu laptop. Vamos a grabar el anuncio ahora mismo.


Quince minutos después teníamos todo listo. Rachel estaba de nuevo a cuatro patas sobre la mesa de centro, con las tetas colgando y goteando. Isaías sostenía la cámara. Yo me senté detrás de ella, con mi verga gruesa descansando sobre su espalda.


Empecé a grabar el video promocional con voz grave y autoritaria:


—Buenas noches, cerdos con dinero. Soy el dueño de LecheDePutaMX. Después del éxito de las últimas transmisiones privadas, he decidido subir el nivel. Las sesiones privadas normales ahora cuestan 3,500 dólares por hora. Pero para los que realmente tienen huevos y billetes… he creado el paquete “Experiencia Extrema”.


Agarré a Rachel del pelo y le jalé la cabeza hacia atrás mientras le metía dos dedos en el coño. Ella gimió fuerte.


—Aquí podrán pedirme lo que quieran. Sin límites blandos. Quiero ver sus fantasías más enfermas en los mensajes. ¿Quieren verla meando leche? ¿Quieren que su cornudo marido la prepare metiéndole la lengua antes de que yo la folle? ¿Quieren venir en persona a Monterrey y coger a esta madre lactante frente a su esposo mientras yo grabo?


Le di una nalgada fuerte que resonó en la habitación. La leche de sus tetas salpicó la mesa.


—25,000 dólares y podrás estar aquí, en esta casa, usando a mi puta como se te dé la gana. Todo quedará grabado para mi archivo personal, claro. Pero tendrán que firmar un acuerdo de confidencialidad.


Rachel estaba respirando agitada. Sabía que esto la estaba destrozando por dentro. Su mente de madre responsable estaba colapsando mientras su coño de puta se mojaba con la idea de ser vendida de verdad.


—Empiecen a mandar sus propuestas más enfermas al privado —concluí, sacando los dedos del coño de Rachel y metiéndoselos en la boca para que los limpiara—. El primero que pague y proponga algo realmente depravado… será el primero en tenerla.


Detuve la grabación.


Isaías estaba pálido, pero su verga estaba dura como una piedra.


Rachel, con la voz quebrada, preguntó:


—Papi… ¿de verdad vas a dejar que extraños vengan aquí? ¿A nuestra casa? ¿Donde duerme mi bebé?


Me incliné sobre ella, le agarré la cara con fuerza y le escupí en la boca antes de responder:


—Exactamente por eso lo voy a hacer, mi amor. Porque eres madre. Porque tienes una vida perfecta que estás dispuesta a quemar por mi verga y por la humillación. Y porque en el fondo… tú también quieres que te vendan como la puta cara que eres.


Me levanté, me acomodé la verga dentro del pantalón y les di la última orden de la noche:


—Isaías, limpia el desastre de leche que dejó tu mujer en la mesa… con la lengua. Rachel, ve a sacarte más leche. Mañana empezamos a responder propuestas. Quiero ver hasta dónde son capaces de llegar estos cerdos ricos.


Mientras veía a Isaías arrodillarse y empezar a lamer la leche del vidrio de la mesa, sentí una oleada de placer absoluto.


Esto ya no era solo un juego de humillación.


Esto se estaba convirtiendo en un imperio de degradación.


Y yo era el puto rey.




CAPÍTULO 11: La Primera Visita


POV: USUARIO DESCONOCIDO (EL CLIENTE)



Me llamo Víctor Salazar. Tengo 48 años, soy dueño de tres constructoras en Nuevo León y acabo de pagar 28,000 dólares por cuatro horas con LecheDePutaMX.


Sergio aceptó mis condiciones, pero impuso una por seguridad: nada en la casa familiar. Nos veríamos en una suite privada de un motel discreto y lujoso en las afueras de Monterrey. Mejor así. Quiero disfrutar sin preocupaciones.


Cuando entro a la habitación, la escena ya está montada.


La puta está de rodillas en el centro de la cama king size, completamente desnuda excepto por el antifaz negro de encaje. Sus tetas están absurdamente llenas, hinchadas y con venas marcadas. La leche ya le corre por el abdomen. Tiene un plug anal rojo enorme metido en el culo y una cadena fina unida a un collar de cuero que dice “VACA”.


A un lado de la cama, el cornudo (Isaías) está desnudo, con una mordaza de bola puesta y las manos atadas a la espalda. Sergio lo ha colocado en posición de “mueble humano”: arrodillado con la espalda recta, usando su cuerpo como mesita para apoyar vasos, el teléfono y una botella de whisky.


Sergio, imponente como siempre, se acerca a recibirme con una sonrisa fría.


—Señor Salazar —dice con su acento alemán—, bienvenido. Como pediste, tienes cuatro horas completas. Puedes dar todas las órdenes que quieras. Ella es tu vaca esta noche. Él es tu esclavo personal. Yo voy a follarla contigo y a dirigir al cornudo.


Me quito el saco y me aflojo la corbata, sintiendo cómo se me pone dura al instante.


—Quiero empezar ya —digo sin rodeos—. Primero que se ordeñe sobre la cara del cornudo. Quiero que le llene la boca de leche.


Sergio chasquea los dedos. Rachel gatea hasta el borde de la cama, justo encima de la cara de su marido. Isaías levanta la vista, con los ojos llenos de vergüenza y excitación.


—Ábrela boca, mueble —le ordeno.


El cornudo abre la boca todo lo que la mordaza de bola le permite. Rachel se agarra sus propias tetas hinchadas y empieza a ordeñarse directamente sobre él. Chorros potentes y calientes de leche caen en su boca, en su nariz, en sus ojos. El pobre traga como puede, tosiendo, ahogándose en la leche de su propia esposa.


—Buena vaca —gruño—. Ahora quiero que la folles tú primero, Sergio. Quiero ver cómo le abres el coño antes de meterle yo la verga.


Sergio no pierde tiempo. Agarra a Rachel por las caderas, le saca el plug anal de un tirón y se la mete en el coño de un solo golpe brutal. La puta suelta un grito ahogado que se convierte en gemido largo y pervertido. Mientras él la coge con fuerza, sus tetas se mueven como péndulos y siguen soltando leche que cae sobre la espalda del cornudo, que sigue haciendo de mesa.


—Lame todo lo que caiga, Isaías —le ordeno—. Quiero que bebas cada gota que salga de tu mujer esta noche.


El cornudo empieza a lamer la leche que corre por su propia espalda, contorsionándose como un idiota mientras Sergio sigue partiendo a Rachel sin piedad.


Me acerco, me bajo el pantalón y saco mi verga. Es más gruesa que la de Sergio, aunque no tan larga. Me coloco frente a la cara de Rachel y se la meto hasta la garganta sin avisar. La puta se atraganta, babea y llora, pero no se aparta.


Durante las siguientes tres horas y media la usamos sin compasión.


La follamos los dos al mismo tiempo: yo en su coño, Sergio en su culo. La leche salía a chorros cada vez que se corría. En un momento la obligué a sentarse sobre la cara de su marido y mear mientras Sergio le follaba la boca. Isaías tuvo que beberse todo: leche, semen, orina y sus propios fluidos. En ningún momento dejó de lamer. Cada vez que nos corríamos sobre Rachel o dentro de ella, Sergio le ordenaba al cornudo que limpiara todo con la lengua. Coño, culo, tetas, piso, abdomen… todo.


En la última media hora, mientras yo me follaba a Rachel en posición de perrito y Sergio le ordeñaba las tetas directamente en un vaso, le di mi orden final:


—Quiero que el cornudo se beba todo el vaso lleno de leche, semen y saliva frente a la cámara.


Sergio sonrió con aprobación. Llenaron el vaso hasta el borde con una mezcla espesa y asquerosa. Isaías, con la cara completamente roja y los ojos llorosos, fue obligado a beberse todo el contenido mientras nosotros lo grabábamos de cerca.


Cuando terminé mi tiempo, me subí el pantalón, miré a Sergio y le dije:


—Ha sido la mejor inversión de mi vida. Reservaré otra sesión el mes que viene… pero la próxima quiero que el cornudo también chupe verga. Quiero ver hasta dónde puede caer este par de degenerados.


Sergio estrechó mi mano con una sonrisa oscura.


—Será un placer, señor Salazar. LecheDePutaMX está oficialmente abierta para negocios premium.


Salí de la habitación con las piernas temblando de placer y el olor a sexo, leche y humillación todavía pegado a la ropa.


Mientras caminaba hacia el estacionamiento solo podía pensar en una cosa:


La próxima vez voy a pagar más.


Mucho más.



CONTINUARÁ ...
 
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