La Historia de Isabel - Capitulos 001 al 006

heranlu

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La Historia de Isabel - Capitulo 001

Isabel era una mujer normal, en su vida no había nada excepcional. Casada, dos hijas, buena relación con la familia, buenos amigos. Cualquiera que la conociera diría que era una mujer hogareña y servicial, siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesitara.

A sus 45 años lucía un cuerpo muy deseable que ella siempre ocultaba discretamente. No era mujer de escotes ni faldas cortas, y aunque no vestía de forma monacal, siempre intentaba que no destacara ninguno de los atributos que los hombres más deseaban, o las mujeres, que nunca se sabía.

Así que aquella mañana, andaba por el hipermercado donde solía acudir para sus compras con aquella falda de punto por las rodillas y una camisa blanca debidamente abrochada, junto con un pequeño fular que descansaba convenientemente sobre sus generosos pechos ocultándolos de las miradas más lascivas.

Aquel día no compró nada, y cuando ya salía por la puerta un guardia de seguridad la interceptó a un par de metros de la puerta de salida.



  • ¿por favor señora, puede acompañarme? - Le dijo cerrándole el paso e indicando la dirección opuesta a la que ella llevaba
  • ¿qué pasa? - Dijo con cara de incredulidad Isabel
  • Por favor señora, evitemos un escándalo aquí, acompáñeme - dijo mientras otro guardia se unía a ellos haciendo la situación muy incómoda para ella.
Luis se hallaba sentado en la garita de seguridad. Unas 40 cámaras cubrían tanto el interior como el exterior. Era un trabajo aburrido, y normalmente las horas pasaban lentas y tediosas, y más entre semana, cuando la afluencia era prácticamente nula. Esos días le gustaba recrearse en su mayor afición, observar a mujeres.

Ese verano además habían instalado unas cuántas cámaras que se podían dirigir de forma manual y utilizar su zoom para centrar más las imágenes, además de realizar fotos. Los fines de semana no podía, ya que en la sala eran dos, pero de lunes a jueves los turnos eran en solitario, y una de sus rutinas era capturar fotos de mujeres que sin saberlo, eran objeto de los más bajos deseos.

Aquella mañana una adolescente tetona con una camiseta de tirantes bastante corta y una treintañera con un culo de infarto habían sido sus objetivos durante un buen rato, hasta que apareció ella.

Era una mujer madura, pero en cuanto entró en su radar, no pudo dejar de mirarla, aquella falda que se movía con sensualidad en cada paso, aquella camisa que crecía de tamaño a la altura de sus pechos, los cuales, pese a sus intentos de pillarlos quedaban ocultos bajo un pañuelo que los tapaba sin remedio.

Tenía la polla bajo el pantalón a reventar, y a punto estuvo de sacarla y hacerse una buena paja, como otras muchas otras veces hacía, en la seguridad de aquel zulo. Pero entonces vio algo que lo desvió de su objetivo, en uno de los paseos por la zona de cuidado personal, se percató de que uno de los botes que examinaba, en vez de volver a la estantería, acabó en el bolso. El tremendo zoom que había elegido le dio una toma perfecta de aquel descuido.

En una situación normal, hubiera utilizado el walkie para avisar a los compañeros de la puerta para avisar de la situación, pero algo más perverso se le vino a la cabeza. Así que cogió el móvil, y llamó a Rafa, uno de los guardias de seguridad, al que además había enchufado con uno de sus amigos, Toni. Un par de jóvenes, adictos del gimnasio y sin muchas luces, que conocía de sus largas estancias en el bar donde mataba las horas con alcohol y risas.

Rafa y Toni fueron hacia la puerta, les había avisado Luis que había una oportunidad, que era como llamaba a una ladrona a la que se podía manosear, y a ellos eso les ponía mucho. Tenían a Luis al otro lado del teléfono dándoles información de lo que hacía y no paraba de decirles lo buena que estaba. Así que cuando vieron aparecer a la mujer no pudieron más que excitarse imaginando lo que podía pasar en un momento. Pero lo primero era ser profesional e intentar no armar mucho jaleo. No utilizar los walkies dejaba fuera al servicio de seguridad del híper, así que interceptaron con discreción a la mujer, y después de cuatro frases les acompañó en silencio.

Isabel siguió en silencio al primer guardia que la había abordado, mientras el segundo la seguía por detrás, y bajando unas escaleras, llegaron a una especie de despacho con una mesa. Era una habitación con paredes de hormigón, nada acogedora con una mesa pequeña y un par de sillas. Al fondo se veía una puerta y un par de tubos de luz iluminaban la estancia. Cuando entraron, oyó cómo se cerraba la puerta que acababa de franquear.



  • Siéntese - le dijo Rafa con autoridad
  • Pero esto es un error, por favor - dijo con voz quebrada ella
  • Ahora vendrá el responsable, no se preocupe
Isabel, ante la mirada fría de aquellos hombres estaba aterrorizada, pero se sentó como le habían indicado. No tardó en oír abrirse la puerta y apareció un hombre de mediana edad con cara amable y sonriente, lo cual la tranquilizó, no era como los guardias, llenos de músculos y con la cabeza rapada, sino que le transmitía más cercanía.



  • Buenos días - dijo el hombre sentándose - me llamo Luis, y soy el responsable de día de seguridad. Nuestras cámaras han captado un incidente y por eso está aquí.
  • Yo no he hecho nada - dijo Isabel mirando nerviosa a Luis
  • Mire señora, yo no puedo quitarle el bolso, solo pedirle que me lo entregue para ver su contenido, pero si no quiere, llamaremos a la policía y entonces esto ya no tendrá fácil solución
  • Pero yo - balbuceo Isabel
  • Bien, como quiera - dijo Luis mientras cogía el móvil y marcaba - llamaré a la policía
  • Espere - dijo Isabel con la cara enrojecida y a punto de romper a llorar.
Isabel subió el bolso a la mesa y se lo dio a Luis que se puso de pie y lo abrió. Ante los ojos llorosos de Isabel comenzaron a aparecer varios productos, cremas y colonias que quedaron encima de la mesa.



  • La sustracción de estos cinco productos ha sido grabada por las cámaras
  • Perdón, perdón, no me di cuenta, lo siento, lo pagaré
  • Eso por supuesto, pero antes tenemos que cerciorarnos que no lleva nada más
  • No llevo nada de verdad - dijo Isabel desolada
  • Créame, eso lo he oído muchas veces, la lástima es que hoy no hay personal femenino, así que tendrá que desnudarse con nosotros
  • ¿como?
  • Lo que oye - dijo Luis apoyándose en el respaldo
  • No, eso no
  • Bien, volvemos entonces a la policía
  • No por favor, debe haber otra forma
  • Si, la hay, comience desabrochando la blusa
Isabel se lo pensó unos segundos, pero con lentitud se quitó el fular, y comenzó a desabrocharse la camisa



  • Póngase de pie por favor - le inquirió Luis
Isabel lo hizo casi al mismo tiempo que Rafa apartaba la silla. Terminó de desabotonar la camisa, pero sus manos quedaron sobre sus pechos sin dejar que se abriera por completo.



  • Mire señora, vamos a cachearla si o si, o lo hacemos nosotros o la policía se encargará de todo, así que no me haga perder el tiempo. Las manos en la nuca y separe las piernas.
La amabilidad que había visto en Luis, desapareció y su tono fue áspero y firme. Separo un poco las piernas y coloco sus manos detrás de la nuca.



  • Sujetarle las manos que esta señora aún no ha entendido dónde está.
Rafa cogió las muñecas de Isabel con fuerza, mientras Luis se levantaba y se sentaba en el borde de la mesa justo frente a la expuesta Isabel que ahora sí, no tenía escapatoria.



  • Bien señora, antes de seguir, donde tiene escondido lo demás
  • No tengo nada, de verdad - dijo llorando
  • Bueno, lo comprobaremos
Luis veía como el pecho de Isabel estaba desbocado por el nerviosismo, pero aun así la camisa abierta solo dejaba a la vista el centro de un bonito sujetador blanco y un poco de sus pechos. Con lentitud separó los dos lados dejando totalmente a la vista su delantera.

Isabel vio como las manos de Luis no tardaron en palpar la parte externa de sus copas, presionandolas cada vez más firmemente. Su reacción fue cerrar los ojos, no quería ver cómo aquel hombre le tocaba los pechos.



  • Parece que no lleva nada - dijo un totalmente excitado Luis
  • Jefe, revise las copas, estas zorras tienen escondites en todos los sitios
Isabel intentó protestar pero en nada unas tijeras aparecieron ante sus ojos y con tres hábiles chasquidos sus pechos quedaron a merced de la gravedad. Veía con horror como Luis revisaba su prenda interior con detenimiento, sin prestar atención a su desnudez, lo que, pese a la situación, la tranquilizó un poco.



  • Pues no tiene nada
  • Ya se lo dije, ¿me puedo ir? - Suplico Isabel
  • Aún queda mucho que revisar - dijo Luis con una media sonrisa
  • No por favor ya basta
  • Bien - dijo Luis dejándola desconcertada - suéltala Rafa
Rafa la soltó y Luis cogió su móvil y empezó a marcar.



  • Policía local?
  • No, por favor - exclamó Isabel mirando a Rafa descompuesta. Este la miró y la hizo callar.
  • Si, perdón, me equivoqué de número, lo siento - dijo con total tranquilidad y cambiando el gesto se dirigió a Isabel con severidad.
  • Ahora mismo vas a quitarte la falda y vamos a terminar de una puñetera vez con esto, y no quiero oír ni una mísera queja, puta ladrona de los cojones, o te aseguro que en diez minutos están aquí los policías y además los videos de ti mangando los cuelgo en internet.
Isabel se quedó muda. Aquello era humillante, pero más lo sería que sus amigos y su familia descubrieran que era una vulgar ladrona. Y ese era su secreto, esas subidas de adrenalina que la llevaban a un estado especial. No necesitaba lo que robaba, y si lo necesitaba lo podía pagar, pero cuando evocaba el momento su corazón se salía del pecho, y normalmente acababa con su sexo mojado de excitación.

Así que no pensó más, su mano bajó la cremallera del lateral de su falda que cayó a sus pies, dejando a la vista sus braguitas con una evidente humedad.



  • Y quitase la camisa que no quiero que se arrugue - dijo Luis, que ante la pasividad de Isabel, él mismo la hizo bajar por sus brazos hasta despojarla de ella.
  • Y ahora apoya el cuerpo boca abajo sobre la mesa que vamos a examinarla.
Se apoyó en la mesa sin rechistar. Quería acabar cuanto más rápido mejor con aquello, se sentía expuesta y más cuando cada uno de los guardias cogió uno de sus brazos y Luis le hizo separar las piernas de forma exagerada.

Luis con parsimonia con sus tijeras rompió un lateral de sus bragas. Y sin más corto el otro dejando a la vista sus intimidades.



  • A ver lo que tenemos por aquí -dijo Luis acariciando con malicia el sexo húmedo y palpitante de su presa.
Ella sintió como acariciaba los labios de su sexo, y no se cortaba al penetrar entre ellos presionando su abultado clítoris. Su cuerpo seguía excitado debido a la situación estresante que vivía y no podía evitar las ráfagas de placer que invadía su cerebro.

Y lo peor estaba por llegar, ya que los dedos que la manoseaban se introdujeron en su vagina, y comenzaron a moverse profundamente en ella.



  • Vaya, vaya, la muy cerda, ladrona y guarra a la vez, está empapada
Los dedos salieron de su interior, y entonces algo la sorprendió de tal forma que no pudo evitar lanzar un gemido que evidenció su estado. Luis se había lanzado a comerle su sexo con total naturalidad y ahora su cuerpo iba por libre, y más aún cuando no solo era su seco el martirizado, sino que sus pechos, aplastados contra la fría mesa, eran otro foco de excitación.

Luis oía como los gemidos de ella eran cada vez más profundos y largos, y noto como su boca se llenaba de fluidos. La muy zorra se había corrido en su boca sin ninguna duda, así que no dudó en levantarse, bajarse los pantalones y una vez liberada su polla empalarla salvajemente.

Isabel ahora grito de la impresión, sintió como su sexo era invadido por un grueso y caliente trozo de carne. Acostumbrada al tacto de los preservativos que usaba su marido, aquello le impactó más. Las embestidas hacían que el placer de su reciente corrida no bajara de intensidad y su cuerpo se debatía en un orgasmo continuo que no la dejaba reaccionar.

Luis estaba tan excitado, que sintió como su polla no podía aguantar más, y con un grito descargo su semen en el interior de Isabel. Cuando se apartó pudo ver como del sexo abierto se escurría un hilillo de semen.

Cuando Isabel fue consciente de que Luis había acabado dentro suyo, y de lo que eso podía suponer, se dio cuenta de dos cosas, de que nadie la sujetaba y casi al instante, de que la polla de Toni la reventaba.

Si la penetración de Luis había sido un calvario de placer, la de Toni directamente la mataba. El ritmo y fuerza del joven era un martirio para su excitado sexo, y la habitación se llenó de claros gemidos de placer. Además este utilizaba sus pechos como asidero quedando totalmente a su merced.



  • Toma puta, toma, menudo coño más caliente tienes, zorra - gritaba Toni
Mientras Luis y Rafa charlaban tranquilamente de aquella situación como si nada.



  • Has visto que peras tiene la cabrona? - Dijo Rafa
  • Y los pitones que tiene, y el coño, joder, está chorreando la cabrona, y mira que hemos traído tías aquí, pero esta es la ostia.
  • Ya ves
Toni sintió que no podía aguantar más y se dejó llevar, gritando como un poseso mientras su polla descargaba un torrente de espesa leche en el interior de Isabel que quedó desmadejada sobre la mesa.

Rafa no tardó en ocupar el lugar de Toni, pero después de clavarle su polla en el coño, decidió que era otro agujero el que deseaba y con su polla embadurnada de los jugos del interior de Isabel. Comenzó a presionar sobre el ano.

Isabel intentó sin éxito evitarlo, pero Rafa no tardó en encajar su polla en su interior. La suerte era que aquel mástil era de un tamaño normal, y, aunque sintió como se rompía por dentro con aquella intromisión, la extrema lubricación ayudó a hacerla más llevadera.

Su marido la había sodomizado un par de veces, y había sido doloroso, pero ahora, con la tremenda excitación que portaba, cada embestida en su interior estaba recibiendo un mar de sensaciones muy distintas.

Ahora no gemía, gritaba como poseída con cada golpe de cadera que recibía, y notaba con total nitidez como aquel trozo de carne la barrenaba sin compasión.

Rafa estaba disfrutando, acostumbrado a romper culos, le encantaban los estrechos y este le apretaba la polla con ganas.

Rafa también agarró las tetas de Isabel, mientras la culeaba, y con un grito desaforado vació sus pelotas con profusión.

Isabel notó como el calor la invadía, y su cuerpo convulsionó de placer como nunca antes había sentido. Su cuerpo se desmoronó completamente. Aquellos hombres la habían llevado al límite de su aguante.

Un azote en su nalga la sacó de su letargo.



  • Venga putita, vístete y te largas - le dijo lanzándole la ropa con desprecio - y como te vuelva a pillar robando lo pasaras peor.
Isabel se puso la falda y la blusa a toda prisa, y aunque el fular no podía disimular el evidente movimiento de pechos sin sujeción, salió como un rayo. Solo cuando llegó a su coche fue consciente del reguero de semen que inundaba su entrepierna así que se limpió como pudo y ya en su casa se perdió bajo la ducha donde lloró desconsoladamente su desdicha. Aquello no podía volver a pasar.

Si siempre rememoraba los momentos de excitación de sus inocuas sustracciones con gran placer, no podía hacer lo mismo con la situación vivida en aquella habitación. No podía.

Luis andaba en la sala de pantallas con su habitual rutina, una rubia tirando del carrito, aquella morena con falda corta frente al puesto de verduras, la mesa de la sala de retención, ocupada por Isabel, mientras se la follaba desde atrás. Había recortado los videos de Rafa y Toni y se los había enviado, pero él disfrutaba del metraje completo, oyendo por los casos los gemidos de aquella guarra que había caído en sus garras por unas cremas. Sonrió sabiendo que ya era suya, tenía su dirección, su teléfono, su nombre completo, todo extraído de su bolso con discreción, así que, ya vería la mejor forma de utilizar aquello, de momento era una buena mercancía para sus pajas, y en ello estaba.



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La Historia de Isabel - Capitulo 002


Habían pasado dos días desde el incidente y no se lo quitaba de la cabeza. Su mente lo rememoraba a cada momento. Conocía aquella sensación, porque era la misma que sentía cuando hurtaba tonterías en cualquier tienda. Pero la diferencia estaba en la intensidad. Su sexo se humedecía con cada retazo de lo vivido.

Y lo peor no era eso, si no que la noche anterior al hacerle su marido el amor, totalmente húmeda y excitada tuvo que fingir el orgasmo porque no llegó en ningún momento al clímax. La dulzura y el mimo con el que la trato no la colmaron, no como aquellas pollas que la asaltaron con chantaje, que la usaron como una mujerzuela.

Y sabía que sus pequeños hurtos eran una droga accesible, a la que se había enganchado con ingenuidad, pensando que era algo inocuo, y podría dejar de hacerlo cuando quisiera. Pero ahora luchaba contra algo más intenso y más peligroso, en su mente empezaba a sentir la necesidad, el deseo.

Y ese era el problema, la excitación de los pequeños robos le duraba mucho, y cada dos o tres semanas sentía ese nudo en el estómago que la obligaba a volverlo a hacer, y ahora sentía esa misma sensación.

Y entonces le vino a la memoria aquel suceso que su hermana le contó hacía ya algún tiempo. Como en una de sus visitas como asistente social, la violentaron y tuvo que salir de allí rápidamente, porque según ella podía haber pasado cualquier cosa.

Ella trabajaba en el ayuntamiento como su hermana aunque en otra área, así que no tardó en agenciarse expedientes de los que utilizaban en servicios sociales y ojearlos. Había muchos en fase de asignación, la mayoría casos de los que nadie se quería hacer cargo por el tipo de situación, ya que la mayoría eran trabajadoras que se negaban a entrar en determinados entornos.

Pensó que aquello podía ayudarla a calmar sus deseos, y efectivamente así fue durante unos días. Leía los informes, y luego se imaginaba en ese entorno, con aquellos personajes, y acabó masturbándose de forma desesperada para calmar su calentura. Pero aquello solo la calmó momentáneamente.

Ella no era así, pero necesitaba saber si aquello la calmaba, pensó mientras tocaba a la puerta de aquella vivienda, en un barrio desfavorecido de la ciudad.

Edgar escuchó el timbre, era insistente, no iba a abrir pero a la tercera se levantó de la mesa donde veía la televisión, mientras apuraba la tercera cerveza de la tarde.

• Quien cojones es - dijo con un fuerte vozarrón sin abrir la puerta

• Servicios sociales - oyó a través de la desvencijada puerta. Una voz femenina algo temerosa y débil

Edgar entreabrió la puerta, y vio a su interlocutora sola, un pedazo de zorra buenísima y sola, no como la última vez que le molestaron esos cerdos del ayuntamiento, viniendo con la policía.

• Que mierda se le ha perdido por aquí - dijo con tono agresivo abriendo la puerta

Isabel contemplaba con temor a aquel hombre de mediana edad. Según la ficha debía ser Edgard, de 42 años, aunque con su aspecto totalmente descuidado aparentaba muchos más. Un vaquero viejo y una camiseta blanca sucia no eran una buena carta de presentación.

• ¿Vengo por las denuncias de Kevin Pérez - dijo Isabel señalando la carpeta - es usted su padre? - Dijo evitando su mirada

• Me las vas a enseñar - respondió Edgard

• Si claro

• Pasa ya, venga.

Edgar vio como aquella perra entraba con algo de miedo. Que buena estaba la cabrona, y encima venía con faldita, no como las perras que venían siempre, con vaqueros, y tapadas. Eso sí, la muy zorrona no enseñaba nada pero las tetas, eran claramente adivinables bajo la camisa a cuadros bien abotonada casi hasta el cuello, y su falda que llegaba hasta su rodillas bamboleaba con gracias, dejando entrever un precioso culo bajo la tela.

Isabel avanzó encontrándose en un sucio comedor. Notaba la mirada lasciva de Edgard, y su cuerpo ya andaba a mil, y además notaba como su entrepierna se mojaba sin remedio.

• Siéntate - dijo Edgard dirigiéndose al sillón con la mano plantada en su culo con descaro

• Voy, voy - dijo Isabel azorada, sentándose rápidamente en el maltrecho sillón

Edgar se sentó pegado a ella. Notaba el olor de alcohol de su aliento, y su de su más que evidente falta de higiene.

• ¿Entonces me las va a enseñar?

• Si claro - dijo Isabel empezando a abrir la carpeta que llevaba

• No, me refería a sus tetas, zorra

Isabel quedó bloqueada, le había llamado zorra, quería ver sus tetas, y ella estaba tremendamente excitada. Ni siquiera cuando la mano de él apartó la carpeta y comenzó a desabrochar su camisa. No exhibió ningún ademán de resistencia, ni siquiera cuando de un tirón, los botones que se escondían bajo su falda salieron fuera y fueron desabrochados también.

• Joder que tetas tienes - dijo Edgard, que de un estirón hizo saltar el cierre frontal que mantenía unidas las dos copas.

Edgar se abalanzó a comerle las tetas, lo que provocó los primeros gemidos de Isabel al sentir como le comía los pezones.

Después de aquello todo se aceleró, una mano se internó entre los muslos de Isabel que pese a mantenerlos cerrados no impidieron que contactara con su bragas que con varios desaforados tirones cedieron sin remedio. Y no tardó en sentir el cuerpo de aquel hombre sobre el suyo forcejeando con la apertura del pantalón.

Unos tímidos no precedieron al momento en que sintió como era penetrada con tremenda fuerza.

• Menuda zorra, estás empapada, te he enterrado mi polla de un golpe - dijo Edgard mientras embestía sin piedad

Isabel oía el chapoteo, y sus gritos eran ahogados por la boca de Edgard, que la besaba metiéndole la lengua de forma asquerosa. Mientras la follaba se quitó la camiseta sin dejar de moverse en su interior y notaba su cuerpo sudado sobre el suyo. Y se corrió, su cuerpo explotó sin medida. Noto como su sexo se derretía sobre aquella polla que la machacaba una y otra vez.

Edgar se salió de ella y la agarró del brazo, levantándola del sillón, y dirigiéndola a una habitación. Antes de caer sobre aquella cama deshecha y maloliente su camisa y su falda quedaron por el camino.

En cuanto a Edgard, contemplando el cuerpo desnudo de aquella mujer, se deshizo de lo que le quedaba de ropa. Con parsimonia se puso entre las piernas de Isabel y se la clavo esta vez con lentitud. Isabel gimió de placer, esta vez sin impedimento.

• ¿Te gusta mi polla?, Te voy a reventar cabrona - dijo mientras se movía con una cadencia suave

Isabel se corría de gusto con cada vaivén gimiendo sonoramente, pero cuando Edgard comenzó a envestirla cada vez más fuerte, su garganta paso a gritar. No supo decir cuánto duró aquello, pero cuando Edgard rugió supo que su interior había comenzado a ser regado con profusión.

Edgar sintió que se iba sin remedio, y el primer chorro intenso, coincidió con el estallido de su clímax. Hasta 4 descargas más dejó en el fondo de aquel cálido coño antes de desfallecer sobre su inesperada visita.

Cuando Isabel reacciono, estaba como una nube, pero esa nube no le ocultaba el olor a sexo que emanaba la habitación, y mucho menos el tremendo empastre que habitaba en su entrepierna.

Intentó moverse, salir de aquella locura, pero Edgard no tenía esos planes.

• De eso nada zorrita, tú no te vas, venga, hazme una buena mamada.

Isabel no fue consciente de los manejos de su cuerpo por parte de Edgard, hasta que la polla de este apareció a centímetros de su cara. Manchada de grumos y flujo la introdujo en su boca oyendo a Edgard.

• Así puta, cómetela, joder, si el coño lo tenías caliente, la boca la tienes ardiendo joder - dijo mientras la forzaba a tragar su polla cada vez más adentro mientras iba recobrando su dureza.

Kevin se despertó con los gritos y aun llegó a ver como su padre machacaba a aquella putilla hasta rellenarla. Y desde la puerta no tardó en ver como la amorraba a su polla y mostraba el esplendor de su culo. Su padre lo vio y con un azote en la nalga de la mujer que respondió con un gemido le hizo señas de que se acercara.

Isabel, enfrascada en su nueva tarea, cuando quiso darse cuenta había sido empalada por Kevin.

• Sigue putita - dijo Edgard forzándola a seguir, mientras su hijo la follaba

• Joder papa, de donde has sacado a esta puta

• Es la de servicios sociales, una cerda viciosa

• No jodas - dijo Kevin escuchando como sus inesperadas embestidas no sólo no eran rechazadas si no que eran acompañadas por ahogados gemidos - hasta que no te has tirado a una de estas no has parado

• Ya ves, y esta esta de puta madre

Isabel oía la conversación pero abstraída de nuevo por el placer. No era casualidad que hubiera elegido aquella casa. Aún recordaba la cara de pánico de su hermana relatándole como Edgard la sobo con descaro, arrinconándola contra una pared, y como solo en un pequeño descuido, pudo zafarse y salir de aquella casa. No lo denunció por vergüenza, y solo marcó como peligrosa aquella casa. Y ella nunca volvió allí. Pero nunca olvido aquellas manos sobre sus pechos, amasándolos con deseo y aquella polla dura pegada a su culo.

Las embestidas de Kevin eran cortas y rápidas, y no tardó en oír como gruñía mientras se vaciaba con total tranquilidad.

• Joder, toma puta, una buena lechada - dijo gritando - que ganas de soltar lefa tenía

• Sí que has tardado poco

• Que la puri me tiene a dos velas

• Menuda capulla

• Ya ves

• Joder, joder - exclamó Edgard mientras su polla, comenzaba a escupir semen en la garganta de Isabel que tragaba con dedicación - toma biberón cerda

• Ostia que cabrón, pues a mí no se me baja la calentura, creo que le voy a dar por culo

Isabel vio como Edgard desaparecía, y como la polla de Kevin, que acababa de vaciarse en su coño, sin perder su dureza, se encaminaba sin remedio a perforar su culo. No tardó en sentir como era sodomizada sin ningún tipo de delicadeza mientras Kevin se aferraba a sus tetas.

• Joder que buena estás cabrona, ahora ya puedes decir que un niñato de 15 años te ha dado por culo hija de puta

Los gemidos de placer de Isabel no hacían más que jalear las embestidas de Kevin que aparte de empotrarla con dureza la nalgueaba con saña. Y cuanto más la maltrataba, su placer se tornaba incontenible. La reciente corrida hizo que el machaqueo se alargara más de 15 minutos hasta que con la polla totalmente encajada en un interior sintió como el calor del semen la derrotaba de nuevo.

• Sí - exclamó en un grito Kevin corriéndose de nuevo dentro de Isabel con tremendo placer.

La puta de su novia no le dejaba darle por culo, así que cuando tenía la oportunidad se desquitaba con rabia. Cuando terminó la dejó tirada como un trapo y se largó sin más.

Isabel andaba exhausta cuando llegó Edgard y la levantó con prisas.

• Venga perra - lávate si quieres y largo

Se levantó como pudo y arrastrándose se metió en un asqueroso cuarto de baño. Intentó limpiarse pero se su interior no dejaba de salir semen, así que opto por una incómoda limpieza en la ducha, con agua fría que con un poco de paciencia la hizo sentirse más cómoda, aunque con un terrible pago, con tanto frotamiento acabó corriéndose con los dedos metidos en su coño lo que la avergonzó terriblemente.

Cuando al fin salió, encontró la ropa tirada y arrugada en el suelo, la cual se puso sin sujetador ya que no lo veía por ningún lado. Salió al comedor, y cogiendo su bolso y la carpeta desapareció de aquella casa con rapidez, avergonzada y excitada por lo que acababa de vivir.

Cuando llegó a casa dos horas después de que Edgard le contestara a través de la puerta. Se encerró en el baño y en la ducha se follo con los dedos con desesperación, y como hacía un rato se corrió brutalmente entre sollozos.

Edgar andaba en su casa, con la novia del gilipollas de su hijo comiéndole la polla con ganas. Y aun pensando en la zorra que se había follado esa tarde. Sus apellidos eran los mismos que aquella asistenta social que salió corriendo cuando intentó follársela. Igual se lo preguntaba alguna vez, tenía sus datos. Y pensando eso la novia de su hijo tragó un espeso chorro de leche que aún le quedaba.
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La Historia de Isabel - Capitulo 003


No habían pasado ni dos días de su aventura, e Isabel andaba totalmente desbordada por sus deseos. Así que aquella mañana se la cogió libre, y se fue al centro a ver si se despejaba.

Como en sus viejos tiempos, se perdió en unos grandes almacenes y distrajo unas cuantas cosas de las estanterías a su bolso, pero para su desgracia, había algo diferente, no sentía lo mismo que antes. Acabo maldiciendo su vida en una cafetería. Al final había pagado todo en la caja, y aun no daba crédito del cambio que se estaba produciendo en ella.

Así que abrumada se puso a pasear sin rumbo por las avenidas del centro, y después por callejuelas cada vez más desiertas. En una de ellas, diviso al fondo un grupo de chicos que fumaban con malas pintas. Quizás en otro momento se hubiera desaconsejado seguir por ahí, una mujer con una falda de flores y un suéter liviano, tacones y pelo suelto era un reclamo demasiado evidente para ciertos deseos masculinos, pero aun así dirigió el paso con naturalidad. Sin fijar la mirada en ellos.

  • Mira que buenorra esta esa - oyó mientras se acercaba
  • Joder que polvazo tiene la cabrona - dijo otra voz
  • Ven aquí, que te vamos a dar por todos lados - gritó otro
Uno de ellos se acercó pero no llegó a tocarla, le dijo que se lo comía todo, pero no pasó de ahí. Con la excitación al máximo llegó al final de la calle y en cuanto giró la esquina y desapareció de su visión se apoyó jadeante para tranquilizarse.

Era un grupo de niñatos, con muy mala pinta, pero para su desgracia había mojado las bragas sin remedio. Valoró el volver por otra calle, pero la calentura le pudo, y después de dejar pasar un rato volvió a dirigir sus pasos hacia ellos. Pensó que la calentura de volver a pasar junto a ellos sería un buen subidón, y avanzó con el pulso acelerado.

  • Mira ya vuelve, joder, esta quiere guerra - escucho claramente
Esta vez un par de ellos se separaron de la puerta donde se apoyaban avanzando hacia el centro de la estrecha callejuela cerrándole el paso.

  • Donde vas guapa, no quieres pasar adentro - dijo el más alto
  • No, por favor, tengo prisa- balbuceó intentando esquivarlos aunque lo único que consiguió fue pegarse a la pared donde quedó rodeada sin remedio y no tardó ver como una navaja aparecía ante ella.
  • Danos el bolso zorra - oyó decir al más alto, que la había interceptado
Ella soltó el bolso dandoselo, pero fue uno de los que la rodeaban el que lo cogió, pero el alto se le puso al lado y sin ninguna delicadeza asió uno de sus pechos con fuerza.

Falco, que así se hacía llamar, era el jefe de ese grupo, unos raterillos de la zona que además de pasar droga, solían perder su tiempo en aquel local abandonado donde fumaban y se reían.

  • Menudas peras tienes zorra, y como se te notan los pezones debajo del sujetador
La pasividad de aquella perra, le gusto, la muy puta había cerrado los ojos y jadeana claramente, asi que mientras sus colegas miraban con deseo el bajo la mano por el vientre hasta frotar de forma brusca su sexo por encima de la falda.

La poca delicadeza de aquel chaval, la estaba poniendo a mil, sintio como fritaba su sexo con fuerza a traves de la ropa, y tambien como su sexo, escandolasamente mojado, se electrizaba con el tratamiento.

  • Voy a darle a esta lo que necesita, vosotros vigilad - fijo falco cogiendo a isabel y arrastrandola a un cuartucho oscuro y maloliente.
Cuando isabel se adaptó a la poca luz, vio unas paredes desvencijadas, un sofá sucio y maltrecho, y unas cuantas sillas. Las latas de cerveza y botellas poblaban casi todo el suelo. Pero tampoco tuvo tiempo de observar más. Frente al respaldo del sillón, el chico hizo que su vientre se apoyara sobre él inclinando su cuerpo con un empujón y quedando ella colgando en una posición muy expuesta.

Y casi enseguida noto como levantaba su falda, y arrancaba sus bragas con brutalidad.

  • Cómo llevas las bragas puta, las podrás escurrir. No te preocupes, que te voy a dar lo tuyo.
Isabel oyó el sonido de una bragueta y en nada, su sexo comenzó a ser invadido por una vigorosa y enorme polla que la partía en dos a cada centímetro que avanzaba en su interior. Un profundo gemido salió de su garganta mientras aquello ocurría.

  • Que cabrona, estas chorreando, menudo coño tienes. Voy a follartelo con ganas, ¿quieres que te de caña?
Isabel, con todo aquel miembro encajado en su interior, estaba en éxtasis, y no atendía a nada.

  • ¿Te doy caña puta? - Dijo falco agarrandola del pelo con fuerza y sacándola de su letargo
  • Si - dijo casi susurrando
Falco sin soltar el pelo azotó salvajemente sus nalgas arrancando unos cuantos quejidos de dolor.

  • No te oigo perra
  • Sí fóllame - dijo isabel desesperada
  • Te falta el por favor
  • Follame por favor, fóllame - dijo desesperadamente isabel
Las embestidas no tardaron en llegar, e Isabel se derrumbó en un orgasmo intenso y continuado que expresaba con gemidos sonoros y profundos. Fue consciente de que le gustaba ser un juguete, pero si las manos que la sometían eran perversas y duras, su excitación se multiplicaba.

Los golpes de cadera de falco eran secos y fuertes. Y había incorporado al cuerpo de Isabel, follándo la casi de pie mientras aprisionaba sus tetas con las manos.

  • ¿Te gusta, putita?
  • Si me gusta - dijo entre jadeos isabel, no queriendo enojar a falco
  • Menuda zorra estás hecha, ¿ que tu cornudo no te da caña?
  • No, si, el - dijo isabel sin saber qué decir
Falco le susurraba al oído mientras el mordía la oreja o se apoderaba de su cuello, y aquello, con repetidos apretones continuados de sus erectos pezones la estaban volviendo loca. El dolor la derrumbaba en terribles espasmos que recorrían su cuerpo, que la derrotaban y la dejaban a merced de su incansable empotrador.

Falco en cuanto noto que se corría aceleró el ritmo y entre gritos dejó numerosos chorros de leche en lo más profundo de isabel que los recibío entre gemidos desesperados y largos, dejándola totalmente desfallecida en el sillon.

Isabel, casi en éxtasis, vio como falco se tumbaba en el sillón, y con rudeza le hizo tragar la sucia polla con autoridad.

  • Venga zorra, cómemela
Isabel no tardó en coger el ritmo a la mamada en aquella posición tan forzada, y tampoco tardó en sentir como otra polla la poseía de un golpe por detrás. Las pollas de la pandilla pasaron por su coño abierto con total impunidad, descargando entre jaleos y risas un torrente de semen en su interior, que no tardaba en resbalar por sus piernas. Sus tetas y su culo soportaron todo tipo de pellizcos y azotes que no hicieron más que aumentar su total humillación ante tal uso.

Falco disfrutó con el tratamiento que sus compañeros le daban a la mujer, había que tenerlos contentos, y él era quien mandaba, y eso le reforzaba aún más. Y todos le hicieron caso, todos utilizaron su coño y alguno que andaba muy necesitado le descargo los cojones hasta dos veces .

Isabel recibió con gemidos cada embate, cada azote y cada insulto que le dedicaron pero sin sacar el mástil que engullía en su boca con deseo. Deseaba más que nada sentir como aquella polla se vaciaba en su garganta, pero no se produjo, ya falco le quitó el caramelo de la boca.

Ella vio como desaparecía de su vista y al momento noto como su culo era violentado, con rudeza. Aquella tremenda polla a fuerza de empujones se clavó dolorosamente en su culo y casi al instante lo oyó rugir de placer, y noto el calor del semen inundando su interior. Aquello la rompió definitivamente, porque aquel uso tan frío de su cuerpo la hizo sentir un desconocido placer que la invadió de forma brutal haciendo que perdiera el sentido.

Cuando recobró el conocimiento estaba sola. Como pudo se incorporó notando como su cuerpo se quejaba. Su vientre dolorido, sus piernas dormidas, sus pechos palpitaban y en su entrepierna sus dos agujeros rezumando semen, se sentían claramente irritados.

Después de que falco la sodomizara, fueron varios los que disfrutaron de su culo con total libertad, y pese a su inconsciencia, no dejaron de usarla hasta rellenar sus intestinos con copiosas raciones de leche que ahora iban resbalando por su entrepierna.

Como pudo se dejó caer en el sillón, vio su bolso allí tirado y salvo el dinero, todo estaba en su sitio, salvo una nota claramente visible.

“La próxima quiero que sea en tu casa, donde follas con tu marido, te voy a reventar, puta de mierda”.

Y había un número de teléfono.

Isabel lo guardó, se recompuso como pudo y salió de aquel zulo, al desierto callejón. Y de allí a su casa. Pero ya nada seria igual, sus antiguos escarceos con el sexo eran un pasado gris al lado de lo que acababa de ocurrir.
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heranlu

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La Historia de Isabel - Capitulo 004


Por unos días el subidón del callejón calmó a Isabel de sus bajos instintos, pero el domingo, sola en casa después de que su marido y sus hijas se fueran a un partido, volvió a tener en su mente aquellas imágenes.

Y allí estaba con el teléfono en una mano, y el papelito con la frase y el número en la otra. No pudo evitar soltarlo todo y masturbarse con furia para conseguir un sucedáneo de placer que la calmara. Minutos después lo único que había cambiado era la humedad de sus bragas, y el deseo seguía ahí

  • ¿si? - Escucho Isabel
  • Hola - dijo Isabel
  • Vaya la madura desesperada por un buen pollon, ya sabía yo que llamarías puta. ¿Cuando quieres que te la meta bien?
  • Mañana tengo el dia libre y he pensado que podíamos ir a un hotel, y - llegó a decir antes de que la cortara
  • Mira zorra, en tu cama, ya te lo dije, piensatelo - dijo Falco, y colgó
Hasta ahora su oculta perversión había sido ajena a su vida privada, pero aquello era subir un nivel más, y el problema era que aquel vértigo le producía una sensación de placer que la horrorizaba y la arrastraba a la vez.

El nerviosismo la hizo ducharse, le hizo volver a masturbarse en la ducha, picar algo en la cocina y volver a la situación de partida. Y volvió a llamar.

  • Que cojones quieres - oyó al otro lado
  • Bien, mañana, a las 9 estaré sola
  • Y cuánto tiempo tendremos
  • No suelen volver a casa hasta las 7
  • Bien zorra, conectate por whatsapp y mandame la ubicación, que no quiero perderme
Isabel, nerviosa hizo lo que le pidió, y en nada recibió un mensaje de respuesta

  • Muy bien zorra, ¿tienes modelitos de lencería?
  • Si
  • Ponte unos cuantos y mandame fotos con ellos puestos, ya elegiré yo con cual me recibes mañana, en 15 minutos los quiero en mi movil, asi que mueve el culo
Isabel ni replico, fue a su habitacion y con el corazon desbocado se enfundo tres picardias y un conjunto de lenceria trasparente negro. Y aun con el último puesto hizo el envio. Habían pasado 13 minutos. Se quedó mirando las imágenes, todas llegaron y una a una fue viendo como se confirmaba su visualización.

  • El morado, mañana nos recibirás así
  • ¿Nos? - Respondió Isabel
Pero ya no recibió ninguna respuesta. Sabía que si aparecía toda la banda podría tener problemas. Pero aquello ya no tenía vuelta atrás. El día pasó lento y más aún la noche, aunque al final llegó el beso de su marido y sus hijas, yéndose a sus quehaceres.

No eran las 8 todavia, asi que se ducho, y se enfundó la selección, un picardías morado que llevaba una especie de faldita con unas tiras que por delante tapaban escasamente los pechos y se anudaba al cuello, conjuntado con un tanga transparente. Con solo andar sus pechos no se mantenían en su interior. Aun así se dirigió hacia el salón dispuesta a afrontar lo que viniera.

Aún no eran ni las ocho y media cuando sonó el timbre de la puerta. El corazón se le salía del pecho, ¿y si era su marido que se le había olvidado algo? Y ella así vestida. Se asomó con temor, pero la cara de Falco apareció al mirar por la mirilla.

Respiro profundamente y accionar el tirador de la puerta y se retiró un poco para no quedar expuesta a algún vecino.

  • Mira lo que tenemos por aquí - dijo Falco
  • Joder, esta mas buena al natural que en las fotos
  • Ya te lo dije - dijo Falco
El compañero de Falco, rei, era un moreno, tan alto como Falco pero mucho más musculado, claro que poco le duró la observación ya que Falco se puso detrás de ella cogiéndola los brazos a la espalda, mientras reía, con toda naturalidad sopesar sus pechos.

  • Joder que tetas tiene le guarra
  • Y ya verás cuando pruebes sus agujeros
  • Joder tio, ya se me esta poniendo dura de pensarlo
Isabel los oía como en un sueño, ya que su mente estaba ya centrada en cómo aquel mulato jugaba con sus tetas pellizcando con saña sus pezones, pero un guantazo la sacó de su sopor.

  • Dime perra, como te llamas
  • Isabel - dijo abriendo los ojos
  • Bien Isabel traemos unas cervezas
Isabel se apartó de ellos y fue a la cocina, de la que volvió con la bebida.

  • Quienes son estas putillas - dijo Falco señalando una foto de sus hijas
  • ¿y esta zorra? - Repitió el gesto con otra foto
  • Son mis hijas y mi hermana - dijo Isabel entregando la cerveza
Al ir hacia rei, este se había despojado de la ropa y sentado en el sofá, lucía una terrible erección, mostrando un pollón descomunal.

  • Venga guarra, quítate el tanga y clavatela que tengo ganas de catar ese coño.
Isabel le entregó la cerveza sin poder dejar de mirar aquella verga que apuntaba al cielo. Como le indico se deshizo del tanga y se arrodillo sobre el, y fue ella misma la que se encajo aquel monstruo en la entrada de su sexo y se dejo caer sobre el.

  • Asi puta, clavatela entera - dijo rei saboreando la cerveza mientras su polla barrenaba poco a poco el coño de Isabel
Isabel gimio con ganas sintiendo su coño totalmente relleno con aquel palpitante y caliente trozo de carne. En cuanto la tuvo dentro comenzó a follarse ella sola mientras que Rai disfrutaba tranquilamente del espectáculo.

  • Joder, si que tiene un buen coño - dijo Rai
  • Y ya veras cuando le des por culo
  • Cuando acabemos contigo, cuando te la meta el cornudo no la vas a notar ¿verdad puta?
  • Si - contestó Isabel entre gemidos
  • Si zorrita, dime, ¿que eres?
  • Una zorrita - dijo Isabel deshaciéndose en cada movimiento de cadera que daba
  • No, las zorritas son tus hijas, tu ¿que eres?
  • Una zorra, una puta zorra - dijo Isabel mientras se desmoronaba de placer
  • Que hija de puta, se esta corriendo de gusto
Y si, se corria, notaba la humedad como mojaba su sexo, como trallazos electricos recorrian su cuerpo desgarrandola sin remedio, y como su interior palpitaba sobre aquel hierro candente que la atravesaba, no dejandola bajar la intensidad del placer que sentia.

  • Venga, vamos a tu cama - dijo Rai quitandola de encima y levantándose
Isabel se levantó. Quería decir que no quería mancillar aquel lugar, donde su marido y ella se amaban, pero su boca no pronunció palabra, y sus pasos los guiaron hasta allí.

Al llegar al cuarto, Rai le dijo a Isabel que se pusiera a cuatro patas sobre la cama, y no tardó en empalarla furiosamente desde atrás. Ahora era Rai el que marcaba el ritmo y ella solo podía gritar por el placer extremo que le producía el frenético ritmo que la machacaba. En uno de los orgasmos que le sobrevinieron, cayó en la cama , pero Rai no dejó de follar, posada sobre ella con una agilidad encomiable. Y en esa postura, sobre ella, atrapó los pezones debajo de su cuerpo y los maltrató con dedicación mientras sus dientes se marcaban en la espalda de su entregada presa.

Aquel escandaloso espectáculo acabó cuando Rai bramando de forma ostensible noto como los chorros de leche abandonan su polla llenando el caliente coño de Isabel que aullaba de placer sabiendose regada en su interior.

No tardó Falco en sustituir a Rai, pero este la puso de lado, y sin ninguna preparación comenzó a penetrarla por el culo con fuerza. Con varios empujones el culo de Isabel era de su propiedad, y comenzó a bombearla con ritmo.

  • ¿te gusta puta? - Le dijo al oído
  • Si, si - dijo Isabel entre espasmos de placer
  • Vamos a traer a tu maridito para que vea lo puta que eres
  • No dios - dijo Isabel
  • Si, perra, seguro que se le pone dura de ver como te follan buenas pollas, ¿a que se le pondría dura?
  • Si, si - decía Isabel sin asimilar el placer que la emborrachaba
  • Si, seguro que si, ese pichafloja seguro que se corrió de gusto mientras te oye gritar
  • Oh, dios - gimio Isabel
  • Si, perra, atadito en la silla mientras nos beneficiamos a la puta de su mujer
Isabel oia las burradas de Falco, como iba a romperle el culo a su hermana, como se comeria el coño a sus hijas para preñarlas despues, o como las haria follarse a su padre.

El surtidor de leche que la quemó por dentro hizo que se quedara en una especie de trance, totalmente entregada a aquellos jóvenes que la habían usado con total libertad.

  • Venga dúchate y despejate que aun te quedan cosas que hacer - dijo Rai dandole un buen azote en el culo que la despertó de golpe
Isabel se levantó, como pudo y entró en la ducha, dejando caer el agua sobre su cuerpo, pero también noto como Rai entraba en la ducha y se pegaba a ella, la ponía frente a él y la besaba con delicadeza. Y no tardó en notar su polla dura en su vientre. Aquel largo beso la llevó a un estado de placer tan agradable, que, cuando este, con sus fuertes brazos la encaramo hacia el para follarla de pie, no dejó de besarle, y cuando sintió cómo la penetraba con facilidad se corrió de gusto sin más. Sus brazos alrededor de su cuello y sus piernas cruzadas sobre el daban el punto de apoyo para que Rai, con sus fuertes brazos la hiciera temblar con cada embestida.

  • Follame, follame - gritaba desaforada Isabel mientras Rai la taladraba inmisericorde
Rai totalmente mecánico siguió percutiendo el coño de Isabel con un metódico ritmo que la hacía gritar, llorar y gemir de puro placer.

  • Toma puta, te lleno cabrona- exclamo Rai vaciandose con rabia en el interior de la extasiada Isabel que al unísono grito con desesperación mientras el semen la volvía a sembrar.
Isabel quedó bajo el chorro de agua y se quedó algo extrañada cuando el agua se paró, pero pronto descubrió el motivo, porque Rai y Falco apuntaron sus pollas y comenzaron a orinarse encima entre risas.

  • Toma zorra, asi estaras bien guarra
Se sintio sucia, pero su mano posada en su sexo no dejaba de presionar su clitoris que estallaba con cada presion, mientras la orina maloliente resbalaba por su cuerpo.

Ahora si la dejaron mientras se ducho, aunque le costó muchísimo sacar fuerzas, pero en una media hora salió del baño. Se encontró ropa encima de la cama y no dudó en ponersela. Era el conjunto de lencería que había mandado una falda de punto a medio muslo, la más corta que tenía y una camisa. Ella misma eligió unos zapatos de tacón a juego y bajó al salón.

  • Quítate las bragas puta y ven a sentarte aquí - le dijo Falco en tono autoritario
Isabel se puso entre los dos y Falco no tardó en ponerla de lado de espaldas a él y frente a Rai, que sin más, se introdujo entre sus piernas y se amarró a su coño deborandolo.

  • ¿Te gusta que te coman el coño eh zorra?
  • Si, me gusta, joder - dijo una abrumada Isabel
  • Seguro que te gustaría que la zorra de tu hermana te lo devorara así
  • No, dios, oh - gemía
  • Porque las putas de tus hijas seguro que se lo comen entre ellas, ¿verdad?
  • No, oh, uff
  • Si puta, si, son tan zorras como tu, ahora mismo están abiertas de piernas con un pollón taladrandoles el coño
  • Dios
  • Si perra, corriendose como cerdas mientras una buena tranca las llena de leche
  • Me corro, si, si
  • Si, correte en la boca de ellas, cabrona
Isabel se estremeció sin poder evitarlo, gritando desaforadamente en el salón de su casa mientras su coño se derretia en la boca de Rai.

Entonces Falco se tumbó en el suelo e hizo que ella se empalara mientras Rai poco a poco la sodomizo por detrás. El grito fue desgarrador pero nada comparado con la orgia de gritos que vinieron después. Los dos se sincronizaron con las embestidas sobre una desaforada Isabel que se hundía en cada envite.

  • Asi puta, correte, así os vamos a follar a todas cerda
El polvo fue eterno, durante más de 20 minutos machacaron los agujeros de Isabel con energía, hasta que primero Rai y después Falco dejaron su esencia dentro del destrozado cuerpo de su anfitriona.

Cuando Isabel se rehizo, estaba sola, en medio del salón, tirada en el suelo y con evidentes indicios de estar orinada. Se había meado encima suya y el olor era inconfundible. Eran casi las cuatro, y por suerte tenía tiempo de arreglar ese desaguisado, así que como pudo, sacó fuerzas de donde no las tenía y en una hora la casa y ella había recuperado su aspecto y olor clásico.

Estaba como en una nube, en bata tirada en el sofá, con su mano dentro de sus bragas, cuando un aviso le llegó al móvil. El visionado de aquello, le hizo acelerar sus delos sobre su sexo, verse en un video follada en su propa ducha, abrazada a un mulato la supero y volvio a correrse de gusto.

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heranlu

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La Historia de Isabel - Capitulo 005

Isabel andaba inquieta, no sabia porque había llegado a esa situacion, pero alli estaba, sentada en la mesa con toda su familia, y sin bragas, porque el mas minimo roce de la tela sobre su excitado sexo la ponia a cien.

  • chica que callada estás - le dijo su hermana Lidia
  • es que hemos estado muy liados en el curro - se excuso con desgana
Era el cumpleaños de su hija mayor Clara, y como siempre hacían se reunían para cenar y celebrarlo. Así que alrededor de la mesa, a parte de su marido Luis y sus hijas Clara y maría, estaba su hermana Lidia, sus sobrinos Germán y Alba, y Vanesa, la mejor amiga de Clara.

La cena se había alargado como siempre, y a las 11 de la noche aún andaban sentados alrededor de la mesa. En ello estaban cuando desde la cocina cuatro desconocidos entraron en el salón, con pistolas en la mano y acallaron rápidamente a todos.

  • bien, no quiero ningún héroe, así que calladitos, las manos encima de la mesa y esto acabará rápido - dijo uno de ellos.
a la vista de los atemorizados comensales, los cuatro tenian la misma apariencia, vestidos de negro, con una mascara de cerdo en la cara y pistola en mano.

Uno a uno, y con un metódico ritual, los hacían que se tiraran al suelo y una vez tumbados boca abajo les hacían quitarse la ropa quedándose en ropa interior, y después eran atados a la silla, manos a la espalda y tobillos a las patas delanteras de la silla. y una vez así les tapaban los ojos con una máscara de dormir.

Primero fueron los hombres, Luis y Germán, después Lidia, para continuar con las jóvenes. cuando por fin tenían a todo el mundo en su sitio. recogieron carteras y móviles, y pidieron pines de tarjetas que con un poco de presión, fueron saliendo. una vez terminada la ronda todos fueron primero hidratados dadondes de beber y luego amordazados

Luis escuchó todo el ritual, con natural nerviosismo, pero cuando realmente se inquietó fue con lo que pasó a continuación.

  • eres la señora de la casa ¿no?
  • si - oyó la voz de su esposa
  • cómo te llamas
  • Isabel
  • ¿y estos quienes son?
escucho como su mujer los identificaba, y después oyó una conversación que no logro entender. El sonido era de Rai e Isabel sentados en el sillón hablaban entre susurros.

  • Has visto zorra, era fácil - dijo Rai ya sin su máscara - susurrandole al oido
  • pero quiénes son esos - dijo señalando a otros dos mulatos que no conocía
  • son mis primos, Leo y Frank, tienen ganas de meterte la polla hasta el fondo
  • dios, esto es una locura
  • deja de hablar, quitate la ropa y metete mi polla en la boca zorra, ya veras que bien te lo pasas
Isabel que no había pasado por el mismo proceso que los demás, se desnudo y sin más se amorró a la polla del imponente y desnudo Rai, que nada más sentir su boca comenzó a disfrutar con total tranquilidad colocando de nuevo la máscara.

  • asi zorra, chupa - dijo en voz alta - que esta noche vas a tener mucho trabajo
Luis se revolvió en su silla, pero Falco le hablo al oído

  • tranquilo, que si no te estas quietecito será peor - y con muy mala idea levanto un poco su antifaz
allí estaba su mujer a cuatro patas, tragando la enorme polla de un mulato totalmente desnudo y casi al momento apareció otro totalmente empalmado y poniéndose detrás la comenzó a penetrar sin ningún tipo de problema.

ahora oía el golpeteo de cuerpos con toda nitidez y los gemidos ahogados de su esposa.

  • ves - le dijo Falco bajando otra vez el antifaz - lo está pasando bien
Leo estaba disfrutando de lo lindo machacando el coño de Isabel enterrando su herramienta hasta el fondo,

  • joder, menudo coño tiene esta zorra - dijo mientras la empotraba
  • y no veas como traga la muy puta - replicó Rai
Rai la dejo a solas con Leo, y ahora los gemidos llenaban el salón. con cada embestida Isabel no podía dejar de emitir un profundo gemido que iba intensificando a cada momento. hasta que su cuerpo estalló.

  • dios, no dios, que vergüenza, si - dijo Isabel
  • asi perra correte que voy a rellenarte como a un pavo
  • joder, joder - dijo Isabel fuera de si
mientras Isabel amenizaba la velada con sus gritos. Rai observó como Germán y Luis ya lucían sus pollas con una terrible erección bajo su ropa interior.

Rai se acercó a Lidia, la hermana de Isabel y comenzó a hablarle.

  • ¿has visto como se corre la puta de tu hermana?, creo que va a necesitar ayuda con tanta polla que le vamos a meter, así que alguna de vosotras va a tener que ayudarla, ¿te ofreces? O se lo pido a alguna de las jovencitas.
Lidia negó con la cabeza

  • ¿Entonces te ofreces?
Lidia asintió con la cabeza, no quería oír como cualquiera de las niñas era forzada por esos malnacidos.

  • bien, ¿vas a hacer lo que te diga? - dijo Rai y Lidia volvió a asentir
Lidia noto como era liberada, y como la levantaba de la silla. su ropa interior desapareció entre unos sonidos de tijeras y fue consciente de su desnudez cuando oyó los comentarios groseros.

  • joder que peras tiene - oyo primero
  • menudo culo - a continuación
a ciegas la sentó en el sofá justo al lado de su hermana que seguía gimiendo.

  • venga comérselas - escucho
Lo primero que notó fue una boca que comía uno de sus pechos. entendio que su hermana le estaba tocando pero eso no fue nada cuando noto que una cabeza avanzaba entre sus pierbnas a su sexo.

No se resistio y un torrente de sensaciones subio por su columna cuando la boca que la profanaba invadió su sexo con deseo. Entonces escuchó en su oído unas palabras de su hermana que la terminó de romper.

  • dios Lidia que polla me esta follando, me estoy corriendo como una perra, joder, y te van a follar a ti tambien - dijo entre jadeos y gemidos Isabel
el orgasmo de Lidia la sobrevino de improviso, se noto moviendo su cadera, buscando el contacto perfecto con su devorador, y cuando se produjo, explotó en un torrente de sensaciones. Fue comedida y solo jadeo sordamente mientras su cuerpo se estremecía sin remedio.

  • pero qué puta eres - le recrimino su hermana - corriendose como una cerda, ya veras cuando te den polla.
Lidia estaba tan confundida con el estado de su hermana que no se resistio al ser puestra a cuatro patas en el sitio que antes ocupaba su hermana, y cuando sintio como Frank invadia su sexo con un pollon de un tamaña que nunca había tenido en su interior reacciono.

  • dios, no, joder - exclamo pero Frank decidido no dejo de ensartarla
Lidia sintió que la partía en dos, pero aquello duró poco, porque su invasor comenzó a percutir con rabia y aquello la desmonto, cada embestida hacia que desgarra su garganta con gruñidos.

  • asi puta, te voy a reventar de gusto - dijo mark azotando las nalgas
Isabel veía como su hermana era follada salvajemente y no pudo más que tocarse para disfrutar de la visión.

  • te gusta eh zorra - le dijo Rai - anda deja de tocarte y follate a tu sobrino
Isabel miró a rei con cara de sorpresa, pero viendo que Rai la miraba con severidad, se dirigió a la silla donde Germán se sentaba y observó cómo su polla era Claramente visible dentro del boxer. cuando se agacho y estiró el elástico su miembro saltó como un resorte mostrándose en todo su esplendor.

  • ahora te voy a quitar la mordaza - le dijo Rai mientras su tia abria sus piernas y sentia la hermosa polla de su sobrino en la entrada de su sexo
se sentó lentamente gimiendo al unísono con Germán, que sintió como su polla entraba en una gruta húmeda y caliente. Comenzó a sentir un vaivén que lo volvía loco y a su tía hablándole al oído.

  • asi cariño, que polla tienes, joder, me llenas cabron, que bueno, vas a joder a tu tia bien jodida - le decia Isabel entre susurros - quiero tu leche, quiero que me llenes con tu leche, quiro oir como disfrutas.
Germán estaba en una nube, su tía se lo estaba follando y la oía gemir en su oído mientras que los llenaba de guarradas que lo llevaron al límite.

  • asi cabron, me estoy corriendo de gusto follandote, menuda polla tienes, me estas matando, joder - le decia mientras sus caderas se movian con decision sobre su sobrino sin dejar escapar aquel garrote ardiente de su interior.
  • si, si - exclamo Germán cuando llego al punto de no retorno y sentia su semen subiendo por su polla a toda velocidad - me corro, si, joder - exclamo lanzando una terrible corria en las entrañas de su tia se se corria con desespero moviendo sus caderas.
Isabel sentía la polla dura de su sobrino en su interior, no perdía dureza y aquello la ponía como una moto

  • ¿quieres más cariño?, tienes la polla durisima
  • si si - alcanzo a decir Germán mientras su tía comenzaba a subir y bajar lentamente sobre su polla.
Lidia andaba por su segundo orgasmo cuando Frank paró y la sacó de aquella postura, la llevó hasta donde estaba su cuñado, y la hizo sentarse sobre la polla de ese que previamente había liberado.

  • follate a tu cuñado perra, venga, quiero que te llene ese sucio coño de perra de leche y no pares hasta conseguirlo - le dijo Rai al oído
Lidia andaba demasiado caliente para pensar, y movió sus caderas gimiendo desesperada mientras oía los farfullos de Luis a través de la mordaza, pero si no tardó en quitarsela.

  • dios Lidia, por favor, no - gimió Luis
  • no puedo evitarlo Luis, joder, que polla tienes me vuelve loca - exclamo Lidia
  • esto no esta bien, joder - dijo Luis sabiendo que el morbo era demasiado grande para poder contenerse mucho tiempo. oía a su buenísima cuñada disfrutando como una perra botando sobre él, y sus huevos no podría soportar mucho aquel tremendo estímulo
Falco puso el antifaz a Isabel antes de que las cuatro jóvenes fueran liberadas de su antifaz y pudieron contemplar el espectáculo que hasta ahora sólo oían. Como las dos hermanas gemían desaforadas mientras se calzaban las pollas erectas de sus propios familiares.

Isabel andaba desbocada sobre Germán, se movía desesperadamente, y Germán, pese a que estaba aguantando los embates de su tia, noto que su polla decía basta en un instante, y lo invadió un terrible placer que lo desbordó, sintió como la punta de su pene se electrizaba y al momento un torrente de semen volvió a erupcionar regando el interior del coño que lo abrazaba.

  • Dios, si me corro - gritó Germán lanzando caderazos desesperados mientras su tía los acompañaba gimiendo de forma histérica.
  • si, si, joder, si . grito Isabel desaforadamente.
casi al instante la otra pareja llegaba al clímax con diferente registro

  • me corro Lidia me corro, quítate - exclamó Luis sintiendo que no podía más
  • si correte, llename
  • no, no - dijo Luis intentando detener lo inevitable
pero Lidia no paró de moverse y cuando oyó a su cuñado gruñir ahogadamente supo que no había vuelta atrás.

  • joder, Lidia, joder, no puedo, me corro - lamento Luis
  • si, y yo, y yo - dijo Lidia sabiéndose inundada del semen de su cuñado, y sobreviviendo un profundo orgasmo.
Luis descerrajó varios chorros de leche en el interior de su efusiva cuñada que con sus caderas exprimió hasta la última gota de su esencia.

Cuando por fin se calmaron, Isabel y Lidia descabalgar sus pollas y fueron sentadas en sendas sillas como los demás. Ahora las pringosas y morcillonas pollas quedaban a la vista de las jóvenes que tampoco eran ajenas a los tremendos rabos que portaban sus captores y que eran exageradamente grandes y gordas. Las cuatro andaban extrañamente excitadas, no sabían que en el agua que les suministraron había un potente excitador sexual y drogas hipnóticas que las inducen a ser manipuladas sin oposición.

Y aquello se agravó aún más cuando, les dieron una segunda ronda de bebida a todos sin excepción.

Después de aquello, con una tranquilidad pasmosa para ser una situación tan delicada, fueron trasladados uno a uno al dormitorio principal. Allí quedaron colocados de la misma forma, atados en la silla y frente a la cama,

Isabel, que era la única que veía lo que pasaba, vio como Rai desató a su hija Clara y la tumbó en la cama.

  • ven aquí perra - le dijo a Isabel que no tardó en acudir - ahora le vas a comer el coño a tu hija como regalo de cumpleaños
Isabel no se lo penso dos veces, y su boca comenzó a deborar el tierno sexo de su hija mientras Rai sobaba con descaro los pechos de su hija, y le hablaba.

  • has visto la puta de tu madre, te está comiendo el coño como una cerda, ¿te gusta?
  • si, mucho - gimió Clara
  • ¿Te han follado ese coñito?
  • si, hago el amor con mi novio, joder uff
  • yo y mis amigos te vamos a follar
  • ¿los cuatro?
  • si perra
  • joder, dios, uff, me corro , me corro - dijo Clara hundiendo en un escandaloso orgasmo que derramo en la cara de su madre
Después no hubo más, Rai se puso entre sus piernas y fue encajando su herramienta en el estrecho coño de Clara que aullaba de placer con la intromisión.

Isabel desde justo al lado vio como su hija era follada con fuerza, y un escandaloso sonido de gemidos llenaba la habitación. Rai la empalaba sin compasión, y no pudo más que llevarse la mano a su coño para masturbarse con desesperación.

Clara estaba desbordada, aquel desconocido la estaba martillando mientras la abrazaba y besaba y ella no podía más que estallar en intensos orgasmos que no la dejaban en ningún momento.

la delicadeza y ternura con la que la trataba su novio era un cuadro en blanco y negro, al lado de la terrible explosion de colores que sentia con el rudo y salvaje tratamiento de Rai.

sentía como aquella polla la barrenaba profundamente, y la llevaba a un estado de placer indescriptible y desconocido para ella. y además recibía continuas atenciones en modo de mordiscos y chupetones en cuello y tetas que elevaban todavía más su calentura.

y a su lado su madre, que gemía con la mano metida en su coño, y que vio aullar, cuando por detrás Falco la sodomizó sin avisar.

Rai aceleró más si cabe su movimiento y comenzó a sentir su leche preparada, y con tremendos gritos comenzó a soltar chorros de leche espesa y caliente en el tierno coño de Clara.

Clara con el último acelerón y los gritos supo lo que venía, aquella polla la iba a inseminar en abundancia sin remedio. Lo que no sabía era que nada más retirarse su inesperado invasor, Leo ocupó su lugar sin ningún tipo de espera.

durante media hora, todos pasaron por su coño y todos descargaron copiosas corridas en su interior. Clara quedó desfallecida y con su coño rezumando semen sin parar.

Isabel estaba junto a su hija, Falco la había enculado y cuando fue su turno, la dejó sin más y terminó con su corrida en el interior del Clara. en aquella situación vio como Vanesa era liberada y desnudada, y la sentaron sin más sobre la polla de su marido oyendo su gemido al ser penetrada por la polla de su marido.

Vanesa estaba alucinando con los polvos tan salvajes que recibió Clara, y cuando la levantaron y su cuerpo quedó desnudo, supo que ella era la siguiente. No tardó en ser llevada sobre Luis y sentada sobre su polla. sintió una punzada de dolor cuando su virginidad se fue por delante, pero no tardó en sentir que el placer la llenaba en cada bote que daba.

  • dios Luis, me estas matando - decía Vanesa
Luis sentías las preciosas tetas de Vanesa pegadas a su pecho y como se gritaban con cada movimiento. la de pajas que se había hecho viéndola en casa en paños menores junto a su hija.

No quiso contenerse ni un minuto, en cuanto sintió que se corría se dejó ir, y acompañando los gemidos de la excitada Vanesa su leche inundó la matriz de la joven sin remedio.

  • no, no - gritó Vanesa escuchando los evidentes signos de que Luis se estaba corriendo en su interior
  • tranquila - dijo un recuperado Rai - que vas a tener pollas hasta hartarte - y poniéndola a cuatro patas al borde de la cama la ensarto sin miramientos haciendo que emitiera un sonoro grito. a partir de ahí la barreno con ganas mientras sus prominentes melones eran amarrados con total impunidad.
María y Alba, no tardaron en acompañar a Vanesa en la misma postura, y al unísono, Leo y Frank las atravesaron con sus pollas, ávidas de coñitos frescos. ninguna de las dos era virgen, pero semejantes herramientas entrando en ellas las hicieron gritar como posesas en cada embestida, aunque la tremenda excitación sexual provocada por la droga que habían ingerido las hizo entrar en una espiral de orgasmos que era escuchado Claramente el la habitación.

el cóctel de pastillas vigorizantes que los asaltantes habían tomado, les había proporcionado el aguante necesario para que sus miembros se recuperan de forma asombrosa después de cada polvo, y buscaban otro coño que rellenar.

la bacanal se extendió hasta la madrugada y todas fueron usadas con asiduidad. Isabel vio con sorpresa como algunos de los chicos del callejón que no estaban inicialmente se habían unido a la fiesta y las usaban con total impunidad.

Cuando acabó todo, ninguno de los integrantes de la familia se había librado de los aberrantes y lujuriosos deseos, y peor aún, muchos de ellos grabados con móviles, sin ser conscientes de ello.

Cuando Isabel despertó del sopor en el que había caído fue consciente de la situación. En la habitación de matrimonio su marido descansaba en una impoluta cama recién hecha y con su pijama puesto, y ella misma lucía un camisón inmaculado.

Recordaba perfectamente como todos habían sido convenientemente aleccionados a ducharse y asearse, y todos lo hicieron con natural obediencia. Al final, su hermana y sus sobrinos se fueron, Vanesa y sus hijas se acostaron, y ella tuvo que follar con Rai y Leo una última vez mientras su marido dormía a su lado.

Toda aquella locura en su mente no la incomodaba, al contrario. Estaba totalmente excitada, así que no dudó en bajar el pantalón de su marido y engullir su polla con total normalidad. Oyó cómo su marido bufaba con gusto y como único agradecimiento, noto como su mano la agarraba del pelo y la forzaba a mover la cabeza a su ritmo.

  • joder si, chupa, chupa - le dijo con voz ronca
Isabel necesitaba más así que, como pudo se deshizo de la mano y sentándose a horcajadas sobre él se empalo con fuerza. ahora los gemidos a dúo ya no dejaban lugar a dudas del placer que sentían.

Isabel corrió casi al instante mientras su marido no tardó en juntar su semen con los restos de todos los que se la habían follado aquella noche.

El cansancio ahora sí, derrotó a Isabel por muchas horas, antes de que la normalidad volviera a su vida, aunque no sabía por cuánto tiempo.

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heranlu

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La Historia de Isabel - Capitulo 006

La vida de Isabel volvía a su rutina, pese a que la bacanal que había roto todas las líneas rojas que tenía en su decoro, seguía en su mente de forma vivida.



Durante un tiempo bloqueo aquellas imagenes en las que toda su familia se sumio en un frenesi de sexo. Aquellos recuerdos la ponían enferma, pero no en el sentido que una persona normal experimenta, sino que la excitaba sin medida.



Se refugió en el trabajo y las tareas cotidianas para que su vida retornara a la normalidad, o al menos intentarlo.



Sin más contratiempo llegó el fin de semana, lo cual a Isabel se le antojo un remanso de descanso y desconexión junto a su familia, lejos del turbulento y cercano pasado que le acechaba.



Su hermana la había llamado contándole que le tenía que hablar de algo importante y que se pasaría la tarde del sábado así que despues de comer y arreglar la cocina preparo café para cuando ella llegara.



No tardó en oír el timbre de la puerta y como su hija clara saludaba a sus primos. Salió de la cocina y se le cayó el mundo encima cuando vio que su hermana venía del brazo de Rai, sin ningún tipo de pudor y saludaba con total normalidad a su familia. Incluso sus hijos participaban de aquel momento tan extraño.



  • Lidia, ¿pero esto?, no entiendo - dijo isabel descolocada
  • Chica un flechazo y tenía que presentarlo


Alli estaba Rai, con una sonrisa socarrona con su hermana, colgada de su fornido brazo. Y sobreponiendose del shock cayó en la cuenta en la vestimenta de ella, mini escandalosa camisa semiabierta y una evidente falta de sujeción en su delantera.



Aquello no podía ser, y más aún cuando su sobrina, andaba de la misma guisa. Pero lo peor era el nulo impacto que aquello causaba en su propia familia, cosa que le pareció extraña.



  • Creo que deberíamos sentarnos, y así hablamos mejor - dijo Rai - y como si de una orden se tratara todos asintieron y se dirigieron al salón ante la cara de asombro de Isabel que no daba crédito.


Lidia y Rai se sentaron en el sofá de dos plazas y en el sofá grande estaba ella a un lado y sus dos sobrinos Alba y Germán. en el otro sofá sus dos hijas, clara y maría y su marido andaba recostado en el brazo junto a ellas.



  • ¿Huelo café, no vas a ofrecernos una taza? - dijo Rai dirigiéndose a isabel directamente
  • ah, si si - reacciono isabel levantándose con rapidez y dirigiéndose a la cocina


Y allí estaba Isabel, preparando las tazas como un autómata sin saber muy bien lo que pasaba cuando las manazas de Rai asieron sus tetas desde atrás y noto su paquete restregándose en su trasero.



  • que buena estas puta, mas que la zorra de tu hermana o la putilla de su hija. Sabes, llevo follándolas toda la semana, bueno, yo y unos cuantos amigos, son muy serviciales. y es una gozada levantarse por la mañana y tenerlas a las dos comiéndote la polla.
  • Dios, no - solo pudo decir Isabel
  • Si zorrita - El otro día les dimos un porrón de hipnóticos para someterlas y aproveche para condicionarlas, pero no solo a ellas, ninguno de los demás me dio ningún problema.
  • ¿los demás? - dijo Isabel, mientras sentía como Rai apretaba sus pezones con fuerza y su polla se clavaba en sus glúteos con evidente dureza.
  • Si, los demás, ven - dijo Rai liberándola e invitándole a volver al comedor


Allí se quedó impactada al ver que todos estaban en la misma posición que antes sin hablar, con la una diferencia que todos tenían una botella pequeña de agua en la mano completamente vacía.



  • ves, todos han recibido esta semana convenientes instrucciones y son míos. ¿Fermin no tienes calor?
  • si mucho - dijo su marido que se desnudo sin ningún pudor ante la vista de todos sin más dejando a la vista una evidente erección.
  • Joder papa, como tienes la polla - exclamo clara
  • Ya lo creo - le acompañó maría
  • pues toda vuestra dijo sentándose entre ellas


Isabel observó con incredulidad como su marido se acomodaba y mientras Clara sentada a su lado se amorraba sin ningún recato sobre su miembro engullendo con deseo, su hermana se arrodillaba entre sus piernas y lamía sus huevos y culo sin ningún rubor.



  • joder clara como tragas - exclamo fermin mientras su mano se perdia bajo la falda de clara e invadia su coño con total libertad arrancandole apagados gemidos de placer.


  • muy bien maría, asi cómeme el culo, joder que bueno - exclamo fermin entre nuevos jadeos que se escuchaban.


isabel fue consciente entonces que german y alba andaban morrenadose con ansia, y mientras ella le sobaba el paquete por encima del pantalon el tenia su mano entre sus piernas manoseandole el sexo con ganas. No duró mucho aquello porque alba desabrocho el pantalón, y el generoso pene de su hermano emergió enhiesto y no tardó en sentarse sobre él y sin ningún miramiento se penetró de golpe gritando de placer.

  • dios que polla - grito alba
  • asi follame - exclamó germán mientras, subiéndole la escueta falda a la cintura le amasaba las nalgas sin recato
  • joder si - dijo ella mientras con secos golpes de cadera hacia que el miembro de su hermano la barrenara sin compasion llevandola al extasis.


No tardó su hermana en ponerse al lado de sus hijos y mientras con una mano entre sus piernas se masturbaba con la otra azotaba con saña el culo de su hija.



  • así germán, clavale la polla a la zorra de tu hermana - dijo mientras desabrochaba la camisa de su hija y dejaba sus pechos a la vista de german que no tardó en devorarlos.


Isabel miraba incrédula lo que acontecía en su salón, y más cuando se dio cuenta que rai se había desnudado y se sentaba en el sofá libre haciendo que ella se sentara a su lado.



  • ¿has visto que familia más pervertida tienes?
  • esto no puede ser -
  • han salido a ti zorra, ahora no te extrañes, y tienes buena descendencia. María, ven


Isabel observó como su hija obedecía sin rechistar, dejaba su trabajo en los bajos de su padre y se dirigió a rai sin ningún tipo de objeción. Su falda y su jersey desaparecieron por el camino evidenciando la ausencia de ropa interior, y sin más se montó sobre el pollón de rai y lentamente y entre gemidos de placer, se la introdujo completamente.



  • ¿dile a tu madre lo que te gusta mi polla?
  • me gusta mamá - dijo María hablándole directamente mientras subía y bajaba lentamente sobre aquel mástil y sintiendo como rai le chupaba los pezones con descaro - me encanta este pollón dentro de mi coño, me corro de gusto cada vez que me folla.
  • pero hija - dijo casi sin voz Isabel mientras la veía gemir con desesperación.


Sabía lo que sentía, ella también había sentido esa sensación de ser follada completamente, y no podía más que mojar sus bragas viendo aquello que ella había disfrutado en primera persona.



Y mientras María se deshacía en las manos de rai, Clara era sodomizada sin compasión por su padre, que la embestía sin ningún tipo de delicadeza.



  • asi papi asi - gritaba
  • te gusta que te rompan el culo, pero que puta eres
  • si rompemelo cabron


Desde su posición veía como las tetas de su hija, se movían al ritmo de los envites de su marido, que percutía con fuerza apoyándose en sus caderas. De vez en cuando la azotaba con fuerza sin cejar en su movimiento.



Y mientras tanto en el otro sofá, su hermana lidia era follada salvajemente por su hijo. abierta de piernas recibían los fuertes embates de germán entre evidentes signos de placer.



  • Así hermanito, dale duro a esta zorra, mirala como se corre de gusto con tu polla en su asqueroso coño - le dijo alba masturbandose de pie frente a ellos con descaro.
  • Si, dios, si


Lidia se corría sin control ante aquel tratamiento tan brutal, su hijo la estaba penetrando y ella solo quería más.



Pero el espectáculo podía empeorar, y lo hizo cuando su marido fermín, dejo a clara y cojiendo a su sobrina Alba, y sin muchos preparativos la hizo sentarse sobre su polla.



  • asi zorra, a ver como te mueves
  • te gusta asi tio?, te gusta? - dijo sensualmente mientras sus caderas se movían cadenciosamente
  • asi zorra me vas a exprimir las pelotas joder


Y mientras ellos entraban en un mar de gemidos, German salió de su madre y se dispuso a taladrar a su prima clara a cuatro patas sobre el sofá.



  • joder primo que polla tienes - exclamo clara
  • se voy a reventar prima - dijo clavándosela desde atrás y martilleados con fuerza.
Ahora las tres jóvenes estaban ensartadas y sus gritos llenaban la habitación. Isabel contemplaba desde su asiento el cuadro, que terminó por completar su hermana, llegando a ella y sin media palabra, metió la cabeza bajo su falda, y apartando su empapada braguita comenzó a comerle el coño con devoción. La sobreexcitacion que portaba hizo que el tratamiento no tardara en hacer efecto y exploto en un orgasmo devastador que la recorrio con tremenda fuerza, mientras su hermana, no le iba a la zaga moviendo la mano en su sexo y gimiendo ahogadamente sobre su sexo humedo. Sus gritos no empequeñeciendo los del resto, ya que mientras los hombres gruñían desaforadamente descargando chorros de semen, las féminas se desgañitaba corriendose de gusto sabiendo rellenadas profusamente en su interior.



No hubo mucho descanso, las dos hermanas dejaron su acto lésbico, y a indicaciones de Rai, mientras isabel se amorraba al pollón de rai para limpiarlo, lidia sin ningún tipo de reparo se comió con descaro el coño pringoso de su sobrina maría.

Y el trabajo no fue baldío, mientras Rai recuperaba su erección María se corría de gusto ante las atenciones de su tía.



La misma dedicación obtuvieron Fermín y Germán de Isabel, que limpió sus rabos con dedicación, a la vez que lidia hacía lo propio con alba y clara.



Mientras Rai desapareció con las tres jóvenes en la habitación de matrimonio, Fermín se encamó con su cuñada en la habitación de María, y Germán con Isabel en la de Clara.



Isabel recibió con terrible gusto los pollazos de su enérgico sobrino que la llenó con tres abundantes corridas antes de caer desfallecido. Ella tampoco tampoco atesoraba muchas fuerzas pero como pudo se levantó y con su entrepierna totalmente empapada de flujos y semen de su sobrino, se dirigió hacia la habitación de matrimonio de donde salían gritos claramente audibles que evidenciaban una intensa actividad sexual.



Al asomarse no pudo más que asombrarse de lo que allí aconteció. Mientras Clara era sometida a una doble penetración perpetrada por dos imponentes mulatos que la embestía con fuerza, María se afanada en tragar un pollón mientras otro barrenaba su culo sin compasión. Y su sobrina botaba con descaro sobre otro hombre que además disfrutaba de sus pechos con desesperación.



Rai andaba sentado, y al ver a Isabel la llamó para que entrara.



  • ¿Has visto las zorras como disfrutan? - dijo mientras cojia a isabel y la hacia sentarse a su lado
  • Pero quienes son?
  • Unos amigos del gimnasio, les gustan las zorritas blancas, y más estas que les va todo.


Isabel veia aquellos pollenes entrar y salir de los jovenes cuerpos y como estos se entregaban a aquella tortura con tremendo placer. Y no solo se entregaban gustosas al castigo físico, si no que humilladas e insultadas con desprecio, se entregaban con la misma intensidad.



Alba fue la primera en recibir su regalo en forma de tremenda lechada en su interior la cual fue claramente visible al emerger con profusión mientras se movía descompasada y embargada del placer.



Sus hijas corrieron el mismo destino y se vieron casi al unísono rellenadas por calientes raciones de semen que invadieron sus maltratados agujeros.



Las tres quedaron desmadejadas encima de la cama matrimonial mientras Rai y sus amigos se vestían.



  • No te preocupes, cuando se despierten, no querran otra cosa que ducharse, y olvidaran todo esto, pero no me perderas de vista, con la puta de tu hermana y tu sobrina me voy a poner las botas, os voy a joder a todas cuanto me plazca.


Cuando los mulatos se marcharon, en la casa aún se oían jadeos, en el cuarto de María, su hermana lidia era sodomizada por su marido con fuerza, y esta no solo no se quejaba si no que le insultaba para provocarle.



  • asi cabron, metemela mas - gritaba lidia mientras recibía fuertes empelladas de fermín.
  • toma puta - le respondía fermín resoplando
  • la puta es tu mujer que no te da el culo que te doy yo maricon


En ese espectáculo vieron isabel y rai al asomarse a la habitación, y allí observaron cómo fermin después de un buen rato se corría en el culo de su cuñada y los dos jadeaba intensamente por el esfuerzo.



  • Venga puta, duchate que nos vamos, y despierta a tus hijos.


Isabel esta vez observó el ritual de rai que la llevó a tenerlos a todos vestidos y sin el menor atisbo de recuerdos en el comedor. Ella cambió las sábanas de las habitaciones y cuando volvió a bajar solo quedaba su familia, Rai y lidia con sus hijos habían desaparecido. y al llamarlos, salieron como de un sueño y cada uno como si nada se pusieron a sus cosas como si nada de aquello hubiera pasado.



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