Jugodevida
Consagrad@
He aprendido a chupar un pezón con toda la naturalidad que lo pudiera hacer un nene de teta, también a lamer como un cachorro sin malicia, una entrepierna, será porque es verdad, que con el paso del tiempo volvemos a la edad de la inocencia.
Señoras de más de cuarenta, fijaros en hombres de más de sesenta, han limado sus asperezas en el traqueteo de la vida. 