El tipo se veía más joven que mi mamá, era musculoso, tenía cara de caliente, de degenerado en verdad, en su mirada se notaba que era un pervertido. Que tenía experiencia. Exudaba la soberbia del hombre que culea bien y las deja locas...
—Esas son fotos de él. Me las mandó la Camila, una amiga suya, dice que le gusta enseñar, que a ella le abrió el mundo... me mandó videos... —suspiró mi mamá, riendose... mostrándome la pantalla de su celular; Se veía una cosa enorme que entraba en un culo perfecto, deformando la separación entre ambas nalgas, ingresando poco a poco... Habían fotos de su torso bien definido... Abrazado a mujeres sonrientes, con un libro en la mano... Camila con la boca llena... Fotos suyas firmando libros, sentado, con tetonas escotadas acercandole los pechos...
Su cara de engreído, de wn que se cree la raja me pateó... lo odié, y ese odio venía de la certeza de que si un hombre así me pescaba y reculiaba, yo me enamoraba, lo dejaría reculiarme como quisiera y seguro me dejaba por otra... o me ponía el gorro y yo le aguantaba... Las amigas de mi mamá, cuando estaban muy curadas, hablaban de los hombres de leyenda, el tipo don Juan, que en mi generación está extinto... Ese que se culea a tu hermana y a tu mejor amiga y las tres hablan de él suspirando, mientras se culea a tu sobrina camino a la botillería... Y al llegar te lleva al baño y te culea bien culeada... Ese que es capaz de dejar a tres mujeres satisfechas una tras otra... Así hablaban las amigas de mamá, del hombre leyenda, ese que aunque te dejara botada después de culiarte, no había que dejar de probar.
Así hablaba Camila de Mirko, el tipo con que mammá tendría una cita...
—¿Es el que escribió el libro que compraste en la feria del Bustamante? —mamá asintió—. ¿La rubia tetona que te vendió el libro es la Camila, cierto? —volvió a asentir y me mostró su perfil.
Mirko, Tenía la vibra de esos hombres. Un “Casanova” de esos que culean tan rico que te dejan enamorada. Yo sabía que si uno como él se me acercaba. Incluso de la mano de su mujer. Yo me dejaba manosear. Como relataba en sus cuentos que manoseaba a la pendejita pelirroja, la Isisdora, que tenía una tremenda cara de caliente, se relamía los labios y los pezones duros y marcados en la polera la delataban cuando Camila le hablaba del libro a mi mamá, y sobre todo cuando mencionaba al autor... Ese día, Isidora me miró y notó mi cara de caliente, yo me reí... Abrí el libro en una página al azar y leí entre dientes el título del cuento que apareció... “Mi alumna pelirroja”. Con primeros párrafos, Mirko hizo que los pezones se me marcaran en la polera también, que se me mojara la zorra.
—Hablé con Camila por insta después —contó mi mamá—. Dijo que Mirko estaba soltero, que había visto la foto que nos había sacado con el libro, que le habíamos, tu y yo, parecido interesantes, que le hablara si quería conversar —se reía sola mi mamita, yo había leído el libro, lo había sacado de su velador sin que ella se diera cuenta, había varios cuentos en que mamás e hijas compartían verga, la que más me había calentado, era el relato de la presentación del libro de Isidora, la pelirroja que estaba ahí ese día, una presentación privada en intima, en que una de sus compañeras de colegio hizo una dramatización junto a Mirko y terminó chupando la verga de su mentor frente a su mamá, su profesora de lenguaje, su tía y su suegra, y un par de amigas de la oficina de su mamá y otras invitadas—. Me quiere conocer —dijo mamá.
Mi imaginación voló... recordando cuando Isidora, al verme leer, abrir los ojos, ponerme colorada, morderme los labios, comentó que así había pasado, tal como en el cuento. Que ella y su mamá eran hermanas de leche. "Me encanta ser su pendeja comemierda" Me dijo al oido. Mientras
Me corrió un chorro de flujo vaginal al imaginarlo sacar el pene del ano de mi mamá, y luego ponerlo en mi boca. Como lo había hecho con Isidora en el cuento. Me imaginé la cara de caliente de Mirko al ver como una pendejita como yo, con uniforme de colegio, chupaba su pichula recién sacada de otro culo, como la lamía y la saboreaba, me imaginé pasandole la lengua al glande morado manchado de mierda, mirandolo hacia arriba, mientras él me agarraba la nuca y me decía que chupara bien, que le msotrara a la puta de mi mamá lo maraca que era su hija. Vi la cara de puta caliente de mi madre, mientras decía que Mirko la había invitado a tomar leche de hombre, y que ella lo quería probar, porque nunca había tomado leche de hombre... y la idea de saborearle el culo y la mierda a mi propia mamá me calentó todavía más. Me sentí una puta asquerosa y la zorra me palpitó al punto que me mordí los labios y suspiré. Eso me provocó ira, celos de mi mamá, que no se merecía una pichula como esa. Se me calentaron las tetas al ver la cara que tenía mi mamá al mostrarme las fotos y los chats.
—¿Es guapo o no? —suspiró de calentura, lamiéndose los labios—. ¿Debería conoccerlo? Quiere que nos juntemos hoy y si voy...
—Te lo va poner todo... —reí nerviosa—, Te va a reculiar —me palpitó hasta el culo al no poder evitar que esas imágenes se me vinieran a la cabeza. Al desear que me tuviese de amante y me hiciera comer mierda. Sabía que lo escucharía encular a mi mamá y yo babeabaría por su pico y sería su amante, la que limpia su verga de las mierdas de otras mujeres...
—Ya sé que es lo que me quiere hacer... —dijo mi mamá, avergonzada y caliente—. Y yo también quiero... pero...
—Es guapo, mamá, y se ve decente —le dije, ella se mordía los labios, meintras me mostraba más fotos, no solo su cara era problemáticamente tentadora, además era atractivo, de gimnasio, culto, inteligente, deduje por una frase que alcencé a leer, popular entre chicas jóvenes y mayores, las imagine, me imaginé a mí misma besándolo, luego imaginé al tipo penetrando a mi mamá, luego imaginé su pene dentro mío—, tienes que intentarlo, hazlo por ti, date un gusto—, susurré, y al decir “gusto” imagine a Mirko eyaculando en mi boca, saboreando su semen. Tragué saliba, tratando de disimular mi calentura, culpandome por ser mala con quie me dio a luz y reírme al imaginarla enganchada, llamandolo, mandandole mensajes, y el tipo haciéndose el weon porque mi mamá es fome. Mi papá y su pololo me dijeron lo mismo. Mi mamá es fome en la cama. Y ese tipo tiene, de seguro, varias mujeres, varias putas. Mi pobre mamá no lo va a retener. Pensé. Yo Soy mejor en la cama que mi mamá. Pensé con culpa. Sintiendome sucia. Sentía mi pecho latir, me calentaba imaginar la verga de Mirko en mi boca, mientras él hablaba por teléfono con mi mamá. Diciéndole que estaba ocupado, que otro día. A un hombre así yo lo podría retener. Ella no. Pero si mi mamá al menos lo probaba. Había posibilidad de que lo disfrutara. Una vez en su vida al menos, que se atreviera a disfrutar del sexo—. Tienes que gozar un poco, mamá, pasarlo bien un rato, siempre estás trabajando por nosotros o haciendo algo por nosotros. Ya estamos grandes, mi hermano y yo lo hemos hecho, y tú nos diste permiso para disfrutarlo, incluso de invitar a nuestras parejas a la casa, ahora te toca a ti... —dije con mirada pícara, abriendo los ojos y colocando las palmas abiertas frente a mi cara, gesticulando un tamaño enorme—. Te lo mereces, mamá, te lo mereces, te mereces un buen relajo, un relajo grande y gordo... —dije, pensando en que yo también lo merecía, en que Ignacio, mi pololo actual, me tenía instisfecha, pero la idea era que ella pensara que si a su hija le daban una buena dosis de carne y se lo decía en su propia cara, si le decía que los tiempos cambiaron, que el sexo libre es parte de la revolución, que disfrutar del sexo es una pequeña rebelión en contra del patriarcado capitalista, podría motivarla para que se comportara como puta, me calentaba, y me calentaba decirle que —el mero hecho de que una mujer tome su necesidad de sexo y se haga cargo de ella, y use a un hombre para satisfacerla. Es una acción de empoderamiento feminista—. Expliqué que No debía tener vergüenza, quise comunicar otras cosas con los gestos de mi rostro, pero sentí que me estaba pasando—. No pierdes nada, mamá... y puedes ganar algo grande... —dije juguetona al final, y reí moviendo las cejas, lamiendo mis labios.
Salió de la casa toda nerviosa. Me mandó una foto del tipo afuera del metro, apoyado contra una enorme camioneta. Una camisa que le marcaba los brazos y los pectorales. “Es más guapo de lo que pensaba” decía su mensaje. “Tragatelo todo” respondí. No habló hasta las nueve de la noche, avisando que estaba en una hora en la casa. Yo la estaba esperando con Su amiga del barrio, Gina, teníamos unas cervezas y una botella de Tequila y ganas de escuchar los detalles.
Gina era la vieja rica y calentona del barrio. De jovencita se la culiaban su abuelo y sus tíos, y le había quedado gustando.
Mientras tomábamos y esperabamos a mi mamá. Gina me contaba lo rico que tenía el pico mi abuelo. Cuando mi abuelo llegó al barrio, alto, moreno, atletico, con esos ojos verdes y cara de degenerado, me contaba Gina, con su mujer, mi abuela, una vieja rica, rubia, tetona y caliente, mi mamá y mi tío, un rubio y alto. .
—Tu tío Nelson Se comía a varias al mismo tiempo.. Se culió a varias vecinas, incluida la mujer de don Eulogio... Me hice amiga de tu mamá para agarrarme a tu tío, pero me agarró primero tu abuelo... Tu abuelo me devirgó el culo...
Relataba Gina...
Mi hermano había perdido su virginidad con ella. Se la culió por dos años, hasta que pilló a papá, justo cuando le llenaba la concha de leche a Gina.
Marcos se peleó con papá. Que en ese tiempo ya se había ido de la casa. Y venía a hacer reparaciones y webiar a mi mamá...
Durante los asados del fin de semana, cuando yo tenía 18 años, el tío Sergio, su marido, cuado mi mamá subía al baño, me corría mano junto con Gina. Que me daba besos con lengua mientras él me tocaba las tetas y la zorra.
Gina siempre le ofrecía el pico del tío Sergio a mi mamá. En conversaciones le decía que era lo que le hacía falta, que le hacía falta un buen pico, que ella la dejaba probar el de su marido. Le contó de sus tríos con su amiga Scarlet, una pendeja de 26, con la que pilló a Sergio siendole infiel. Ella se tomó su revancha con el vecino, don Eulogio, el papá de Scarlet.
Don Eulogio y el Suegro de Scarlet, el papá de Ernesto, un joven, también del barrio, se la agarraban juntos. Hasta que Ernesto le vio el teléfono a su suegro, y vió a su polola, de 18 añitos, en ese tiempo, botando semen por la nariz. Scarlet le había contado a Gina. Así se habían hecho amigas.
Mamá se calentaba, pero no era capaz. Le daba asco Sergio. Le daba asco don Eulogio.
Una noche, Bien tomados, estando yo en mi pieza con mi pololo, en el segundo piso, mi mamá, Gina y Sergio estaban tomando y conversando abajo, mi mamá se tambaleaba y arrastraba la lengua cuando escucharon como me culiaba mi pololo, yo fingía placer y gemía como en el porno, para que Alberto acabara pronto.
—¡Muevete, puta, mueve esa raja, pendeja caliente! —gruñía Alberto, me lo metía como una máquina y me daba nalgadas—. Tienes la raja exquisita, Valentina, igual que tu mamá, me tiene caliente tu mamita, me la quiero puro culiar, gritaba... Yo gemía y le decía que sí para que eyaculara...
—Quiero saber lo que es que te hagan gritar así —dijo mi mamá.
—Te hace falta un buen pico, Eve —dijo Sergio y se sacó la pichula. Gina se calentó, lo pajeó delante de mi mamá—. Está rica la Valentina, tiene la media raja igual que la mamita...
—Como pide pico tu pendeja... —Gina, chupó pico delante de mi mamá. Se lo ofreció. Ella se negó. Mi mamá se mandó Dos shots de tequila más.
—Que lo disfrute... —trató de decir y se durmió de borracha.
—No le gustas a la Eve —dijo Gina echando el pene de su marido a un lado—. Voy a mear y nos vamos...
Gina subió al baño. Sergió comenzó a pasarle el pico duro por la cara a mi mamá, a correrle mano, Le abrió la boca y le culió lento el hocico, mi mamá, que estaba inconciente y no sabía del culo, no sintió nada. Mi pololo escuchó subir a Gina. Agarró a la tetona y comenzó a meterselo con la puerta del baño abierta. Frente a mi. Gina gemía como una puta.
Sergio la ecuchó y eyaculó en la cara de Mi mamá.
—Ahí tienes, santurrona conchatumadre... —gruñía Sergio, su semen amarillo y espezo se deslizaba dento de la boca de mi mamita...
—Baja a entretener al marido de esta puta —dijo Alberto, culiando a la Gina de la única forma que sabía... duro y constante, como un animal. Me toqué la zorra, estaba solo con un peto... tenía el culo al aire—. Baja, te dije, conchatumadre, así como estás, que me quiero culiar bien a esta maraca. Baja mierda...
Bajé con el culo y la zorra al aire. Tío Sergio me miró y puso cara de caliente. Se le puso dura. Vi su pichula grande paserse por la cara llena de semen de mi mamá y se me calentaron las tetas, los pezones se me marcaron. El viejo se pajeo mirandome. Se sacó la ropa. Su barriga incipiente y peluda me dio asco. Por instinto le agarré la verga. Me besó con lengua. Su tufo a copete y cigarro era asqueroso. Me sentí una sucia. Una perra caliente. Y eso me calentaba. Le di besos profundos con lengua. Me metió mano por todos lados. Me apretaba las nalgas. Me lamía el cuerpo con desesperación.
No aguanté más y me arrodillé a chuparselo. Me metí a la boca sus enormes testículos peludos. Lamí su verga y recorrí la cabeza con la lengua antes de metermela a la boca.
Me agarró del pelo y me acercó la cara a la de mi mamá. Cubierta de su semen hediondo y espezo. Recogí el semen con la lengua, pasandola por los labios de mi madre, mirándolo hacia arriba, le mostré su semen en mi boca, como lo saboreaba, como lo tragaba, lo volvió a meterme el pico en la boca...
Jusnto antes de eyacular me lo puso en la vagina y metió y sacó solo la cabeza.
—Métemela toda, tío, metela toda...
Me abrió de piernas y me puso en cuatro con la zorra sobre la cara de mi mamá, la metió cuatro veces y comenzó a eyacular. Yo daba gemidos agudos. Sentía que ese pene me abría, y su semen caliente llenándome, desbordando mi vagina, cayendo a goterones, mezclado con el semen de Alberto y mis fluidos vaginales, una mezcla hedionda, escencia de puta, chorreaba de mi zorra y caía en la cara de mi mamá...
Me pasaba la pichula flácida por la zorra y el culo cuando bajaron Gina y mi pololo.
Gina me enseñó a chupar pichula como una puta.
Me metí dos picos a la boca al mismo tiempo.
Sergió me abrió la vagina mientras Alberto me la metía en la boca. Sergio Gimió que estaba muy apretada y a la quinta metida lo sacó y volvió a eyacular en la cara de mi mamá. Alberto tenía 18, yo quince. Se le paraba una y otra vez. Yo no podía saciar su calentura. Por eso lo dejaba culiar a otras y no le hacía problema. Con una compañera de curso, nos llevaba en su auto a un parque y nos culiaba a las dos. Solo así quedaba satisfecho. Había aceptado que se culiara a otras, incluso conmigo participando, compartirlo. Pero Nunca imaginé que terminaría culiandome a mi y a mi mamá. Alberto nos culipo por dos horas hasta acabar. Eyaculo en la cara de mi mamá. Se la chupamos con Gina y se le puso dura nuevamente. Era su última, yo lo sabía. Pensé que nos metería la verga, pero no.
Dio vuelta a mi mamá y le bajó los pantalones. Le dejó el culo al aire. La acomodó en cuatro en el sillón, apoyada sobre unos cojines. Le tocó la zorra. Estaba seca. Hizo que Gina le abriera las nalgas. Me agarró del pelo y me obligó a lamer la zorra de mi mamá.
Tío Sergio me lamía la concha, y me metía los dedos. Alberto me pegaba en las nalgas, y me empujaba la cabeza para que yo chupara el choro por el cual había nacido mientras Gina le abría la raja y chupaba el pico de mi pololo.
Me acomodó junto a Gina, una sobre cada nalga de mamá.
Se lo metió en la zorra, pasaba de su zorra a mi boca y a la de Gina y volvía a la zorra de mami.
—Me tenía caliente tu mamita, Valentina, por la cresta. Tiene la media raja —o no, tío Sergio—. Mira como le meto el pico a tu mamita. Me estoy culiando a tu mamá... Puta de mierda —me decía, Me dio vuelta y nos acomodó raja con raja, pasaba de una zorra a la otra—. A la mamita, y ahora a su hijita. Me estoy culiando a la mamá y a la hija. Está toda abierta la puta de la Tía Evelyn, Tío Sergio. Abierta como la zorra de tu mujer. ¿Nada como culiarse a una pendejita apretadita como la Valentina... ¿O no Sergio? ¿Te las quieres culiar a los dos o no? Mamita e hija, Las dos putitas culo rico, —Exclamó Alberto y le reventó la zorra a mi mamá, duro hasta que eyaculó dentro. Sacó el pico y me lo metió en la boca—. Culeale las mujeres a Patrcio, que se viene culiando a tu mujer hace años... Te casaste con la puta del barrio Perkin culiao...
—Igual que tu Scarlet, su jefe le tiene el orto todo abierto... Desquitate, Sergio, porque te cago con varios weones todos los días... Imaginate por qué los negros venezolanos del taller te miran y se cagan de la risa...
El tío Sergio se puso duro y se culió a mi mamá gritandole a su mujer. Pasó a la mía, volvió a la de mi mamá. Le costó acabar. Porque era su segunda vez. Mientras nos culiaba, muy duro. Empapelaba a chuchadas a Gina. Que gemía y pedía que Alberto le diera más duro.
—Don Eulogio se culea a la Scarlet desde los 18 años, porque no es su hija, es la hija de Nelson, el hermano de la Evelyn, tu prima es la puta de Sergio igual que tú, pendeja maraca... El jefe de la Sacrlet te la manda con el hocico lleno de semen... Y tu le das besos con legua, Gorreao culiao...
Alberto enculaba a Gina. La hacía comer mierda y la seguía culiando.
—Cállate y come mierda, tetona y la conchatumadre... —Alberto la ahogó con pico.
Sergio me reventó la zorra a cachas, hasta que eyaculo en mi vagina. Y luego limpió su pico en la cara de mi mamá. El ano de Gina revalso mierda y semen en la cara de mi mamita.
Mi mamá amaneció en el sillón, con la cara llena de semen y mierda. La vagina adolorida. La encontró Macos, que llegó con su polola, que la vio culo al aire, zorra revalsando semen. Le bajó las calzas a la pendeja. Se sacó el pico. Se culió a la polola ahí mismo. Los gemidos de la chica de 15, una de mis compañeras de curso, que se estaba culiando mi hermano mayor, nos hicieron asomarnos.
Alberto miraba y me agarraba el culo.
Me sacó la ropa y me manoseó la zorra mientras yo lo pajeaba.
La pendeja nos vió. Vio como Alberto me metía la pichula en la boca. La pendeja comenzó a mover el culo toda caliente...
Mi hermano había conocido a la mamá de Sacarlet en una reunión de apoderados de mi curso, a la que había ido en representación de mi mamá. Yasna era mamá soltera. Joven. Vivía de la pensión que le daba el viejo con plata que la había embarazado muy joven. La acompañó a su casa, porque era muy tarde. Se besaron en una plaza. Se manoseron. Ella chupó pico. Se detuvieron. Yasna lo invitó a entrar a su casa y culiaron en el sillón. Culiaron por horas. Scarlet vio o escuchó todo.
Cada tres días mi hermano, de 24 años, universitario, visitaba a Yasna. Scarlet estaba caliente con mi hermano, pero se aguantaba. Hasta ue supo que era mi hermano. Ambas se le entregaron. Scarlet le robó el pololo a la mamá. Y fue más alla. Y con justa razón.
Scarlet había sido polola de Alberto el año pasado.
Se la había cagado con Yasna. Quien no había aguantado la calentura de escuchar como Alberto se culiaba a su hija. La falta de pico la ensartó en el pico del estudiante de tercero medio que las invitaba a ver películas, y a su lado besaba y manoseaba a su hija.
Yasna se levantaba al baño y encontraba a Scarlet mamando pico o ensartada, mirando en dirección a la tele. Subiendo y bajando en la pichula. Alberto había visto volver a Yasna del baño. La miraba y le hablaba su hija mientras le ensartaba la pichula.
—Mueve la raja, pendeja maraca, antes de que llegue la tetona puta de tu mamita, que está tocandose la zorra en el baño pensando en la pichula de tu pololo... Me tiene caliente tu mamita, Scarlet, quiero puro chuparle las tetas... Hazme acabar con esa zorrita apretadita... Quiero acabar en tu zorra chupandole las tetas a tu mamita... —Yasna se levantó la polera y le puso las tetas en la cara, Alberto acabó, Yasna se metió a la cocina—. Anda limpiarte la zorra, amda al baño...
A penas Scarlet cerró la puerta del baño. Alberto agarró a Yasna y le metió el pico. Eyaculó rápido. Scarlet lo encontró en el sillón. Su pololo tenía la verga dura, brillante de semen y fluidos vaginales.
—¿Y Mi mamá? No la vi en el baño ni en su pieza.
—Está en la cocina, calentando la pizza... No preguntes webadas y ponte a chupar. ¿Está rico el sabor de tu zorra? Come, come, que te voy a dar más leche...
Ella chupó hasta dejarlo limpio. Succionó como Alberto le había enseñado. Yasna había vuelto.
—Scarlet, hija, como chupas pico, eres una caliente —dijo su mamá—. Los dos me tienen toda caliente...
—Traga, pendeja traga, no dejes de chupar, conchatumadre... —Alberto se retorcía de placer, agarró a Yasna del pelo y la besó—. Sacate las tetas que te las voy a chupar mientras tu hija me chupa la pichula...
Alberto las tuvo de putas dos semanas, antes de que Scarlet lo encontrara culiandose a la mamá por su cuenta. Scarlet había exigido que a su mamá se la culiaba solo con ella. Porque ella era su polola.
Alberto me agarró a mi de puta. Yo le toleraba todo.
—¿Te calienta ver a tu mamá así, Marcos, igual como dejaste a mi mami anoche, toda abierta como metienes ami?
—Silencio, puta, mueve la raja —gimió Marcos, esforzandose para no eyacular.
—Alberto se la culió, ¿Verdad Valentina? —me preguntó Scarlet—. Se las culió a las dos, Mamita e hija las llenó de leche ¿O no Valentina?
—Con el tío Sergio nos culiaron...
Mi hermano salió de la zorra de Scarlet y eyaculó en las nalgas de mamá.
Alberto bajó. Yo fui detrás. Mientras mi hermano pasaba el pico entre las nalgas de mamá. Pajeándose entre ellas, aprovechando la lubricación de su semen.
—Ayer me culié a la Gina delante de su marido, cuñado, y a tu mamá le reventé la zorra...
Alberto llegó por detras y le metió el pico a la polola de Marcos. Que gimió de placer, un placer que extrañaba.
—Métele la pichula, así castigas al papá por haberte culiado a la Gina. Le culeas a su esposa y a su hija...
Marcos, mi hermano, se culió a mi mamá y a mi, a las dos juntas. Alberto llenó a Scarlet de semen. Ambas se la chupamos a Alberto. Mientras mi hermano manoseaba a mi mamá.
Mamá despertó al rato. Marcos hacía gemir a su polola en la cocina. Con la puerta abierta. Le agarraba el pelo a la pendeja y la oabligaba a gritar que era su puta. Mamá saboreó semen en sus labios, se toco la zorra abierta y llena de semen. Preguntó que había pasado.
—No sé mamá. Yo acabo de llegar, la mamá de la Scarlet entró con nosotros a saludar, te vió así y se fue.
—¿Pero, qué pasó. Qué tengo en la cara?
—¿Preguntale a la Vale?
Cuando entró a la pieza yo le chupaba el pico a Alberto, saboreaba la zorra de Scarlet. Gemía porque me metía dos dedos en la zorra. Me daba nalgadas.
—Chupa pico, puta. Come pichula mierda... —Alberto escuchó a mi mamá subir, sabía que lo escucharía—. Me encanta tu culo parado, igual de parado que el de tu mamita, Valentina, me encanta culiarte, chupa, chupa, pendeja, voy a acabar imaginando como me culeo a tu mamá... Quiero culiarme a tu mamá, echarle todo mi semen adentro... chupa, puta, chupa...
—¿Alberto, Sabes qué pasó anoche?
—Me culié a la maraca chupa pico de su hija, como siempre, toda la noche, y mire, sigue caliente la perra, mire como me la succiona... Muestrale a tu mamita lo puta que eres, Valentina...
Yo lo chupé más caliente, mirando a mi mamá...
—No es broma, Alberto, paren un poco, esto es serio... Mirame la cara... el pelo, además estoy hedionda a...
—¿A qué está hedionda, tía?
—Es como olor a...
—Suegrita rica. Usted siempre huele rico. Tiene el mismo olor que su hija. Olor a perra chupa pico. Olor a maraca tragasemen. Olor a puta. Por eso a penas se me acerca se me para la pichula. Tía Eve. ¿Cuando me va a dejar meterle el pico suegrita? ¿Ese culo me tiene todo caliente?
—Alberto, para con las bromas, entiendo que a esta edad piensen en puro culiar... pero te estas pasando...
Desde abajo se escuchaban los gemidos de Scarlet. Evelyn se estaba mojando. La zorra abierta extrañaba que la volvieran a llenar. La sensación era inequivoca. Anoche la habían culiado. Le habían metido la pichula y ella no recordaba. La habían violado. O lo había hecho por propia voluntad. Necesitaba saber.
—Como no voy a pensar en puro culiarme a la puta de su hija, si chupa pico tan rico... y mire, no quiere parar, 18 añitos y es como tonta para la pichula... Y mirele la raja, me estoy aguantando ayacular para reventarle la zorra y echarle todo mi semen adentro, que le revalse y le corra por los muslos —Alberto me acraició las nalgas, me dio una nalgada—. Chupalo rico perra maraca, ponlo bien duro que te voy a reventar la zorra, puta de mierda—. Me dijo. Me agarró la cabeza y me hizo atragantarme. Luego me soltó y recobró la compostura—. Pero dígame, tía Evelyn, suegrita rica, que me está preocupando, usted tiene cara de susto... Que yo sepa, ayer la pasaron super bien en el carrete... ¿No me diga que no se acuerda?
—¿Qué escuchaste? ¿Sabes que pasó anoche? ¡Tienes que decirme!
—¿Pero digame, que la hace pensar que pasó algo malo?
—Estoy hedionda a pico. Amanecí con la cara llena de semen, Semen seco y semen fresco. Me duele la vagina, la siento toda abierta y no dejo de sentir como me escurre lo que parece, lo que huele a semen. Parece que me llenaron la vagina de semen.
—¿Y por qué eso va a ser malo? A la puta de su hija le encanta, a su Valentina le mantengo la concha a tope de semen, para que se acuerde en todo momento que es mi perra... una perra igual que su mami, o no, suegrita. ¿O le da vergüenza ser putita como su hija?
—No me da vergüenza, Alberto...
—Entonces dejeme culiarla como a una puta... como me culeo a la perra maraca de tu hija...
—El problema es que no me acuerdo, no me acuerdo si yo consentí en hacerlo o si me violaron ¿Entiendes ahora? ¡No se si me violaron, no me acuerdo!
—No me acuerdo, perra conchatumadre, te venis a hacer la weona cuando ayer gritabas que te dieran más pico, echamela toda adentro, Sergio, gritabas, puta reculiá... Me dejaste todo caliente, Evelyn conchatumadre, te quiero puro meter el pico, como se lo meto a la puta de tu hija. Valentina, parame la raja, mirando a tu mamita —Obedecí, me lo metió lento, yo me enterraba solita—. Tu amiga tetona, subió al baño, te dejó sola con su marido y se escuchó clarito como pedias pico... como se besaban... puta de mierda... Como te arrodillaste a chuparle el´pico...
—Es broma, Alberto, no puede ser...
—No te hagas la tonta, mamá, los tres con la Gina vimos como te tratabas de meter todo el pico en la boca. Como el tío te agarró del pelo y te culió la cara. Te puso en cuatro y mientras te lo metía, repetías que querías más pico, que te lo metiera como a una puta... solita te ensartabas en la pichula del Sergio. Hazme cagar como hacen cagar a la perra de mi hija. Dame duro, más duro... Hazme sentir perra, tratame como a una puta, hazme gritar como una maraca, como Alberto, hace gritar a la perra asquerosa de la Ventina... Y movías la raja como una ramera...
—Muestrale a la perra de tu mamá, Valentina, como hiciste acabar al Sergio, pensando en mi pichula...
—Te lo echó todo adentro, mamita...
—Despues Hicieron el medio trío con la tía Gina. ¿Verdad Vale?
—Sí, dije, toda caliente... —moviendo la raja como la Gina me había enseñado—. Culeame como puta, hazme gritar que soy tu maraca... —Alberto me hizo cagar. Gritar. La verdad es que no lo hacía para mi mamá, sino para que me escuchara la maraca de la Scarlet.
Vimos una pelicula en la tarde. Mi mamá estaba a un costado. Al lado mío. Sacarlet y yo sacamos los penes de nuestros pololos y comenzamos a chupar. Ambas nos arrodillamos. Mi mamá hulló.
El sábado siguiente, Marcos se sumó y trajo a Scarlet. Gina y Sergio no tentaron a la suerte y para dormir a mi mamá le pusieron droga en el trago.
Chupandole el pico Le pedí gimiendo a Tío Sergio que me le la metiera toda. Como se la había metido a mi mamá el sábado pasado. Gina se metía los picos de Marcos y Alberto en la boca. Los compartía con Scarlet. Alberto y Marco pasaban de Gina a Scarlet. Las tenían en cuatro y penetraban sus vaginas y bocas, alternado a placer. El tío Sergio me penetraba la vagina. Lento para no acabar. Yo le pedía que me diera duro, que me lo echara adentro, como a mi mamá. Que no me importaba que se fuera rápido.
Pero lo dejó quieto dentro de mi zorra. Viendo como Marcos se afanaba con Gina. La culiaba de forma brutal. Justo como a ella le gustaba. Hasta hacerla acabar.
—Mira como me culeo a tu mujer, conchatumadre, así se hace mierda... —vociferaba mi hermano. Tenía a Gina en transe orgásmico, pero no paraba de culiarla ni de hablarle mierda a Sergio—. Mira, Sergio culiao, gorreao conchatmadre...
Alberto le bajó los pantalones a mi mamá, exprimió un tubo de lubricante, se lo puso a su suegra, nos acomodaron, madre e hija, culo con culo y Mientras Scarlet y yo Chupabamos el pene de Sergio. Alberto machacaba a mi mamá y luego me daba a mi.
Marcos ya le metía lento la pichula a Gina. Pero no paraba de hablar.
—Dile a tu marido que eres mi maraca —ordenaba mi hermano, y nalgueaba a Gina, que repetía moviendo al culo como la perra que era.
—Le estamos culiado a la mamá, a la hermana y a la polola, y el culiao alucina con esa puta vieja... —río Alberto—. Hagamosle cagar a la mamita y a la hermana al mismo tiempo.
Sergio reventaba a mi mamá, Alberto a mi. Ambos manoseaban a Scarlet. Se turnaban nuestras zorras. Alberto eyaculó en la zorra de mamá.
—¡Esta es tu mamá, pendejo y la conchatumadre! —tomaban vuelo para enterrarle la pichula, y luego se turnaban. Alberto eyaculó en mi zorra. Sergio le reventó la zorra a mu mamá, la vagina de mamá sangraba mucho—. ¡Y ahora a tu hermana, perkin culiao, le voy a dar hasta reventarla igual que la puta de tu mamá, conchatumadre!
Yo gritaba y lloraba. Nunca había sentido tanto dolor. Mis piernas tiritaban. Mi vagina se rajó. Sergio no se detuvo. Sacaba el pico con sangre y se lo mostraba a mi hermano. Antes de volver a enterrarmelo como una bestia. Hasta que el dolor se convirtió en un placer que me sometió. Sergio eyaculaba dentro mío. Yo le rogaba que me lo echara todo. Que me embarazara.
—Soy tu perrita tío Sergio... soy tu puta... —Gemía yo...
—Me voy a culiar a tu hermana todos los días, pendejo conchatumadre, tu hermana es mi puta, Marcos...
—Soy su puta, soy su puta —repetía yo, moviendole el culo a ese hombre 25 años mayor que yo...
Alberto había agarrado a Scarlet y le corría, mano. La pendeja se arrodilló a chuparle el pico. Succionaba mirandolo hacia arriba.
—Chupalo como te enseñé, maraca conchatumadre, como te enseñé a ti y la puta tetona de tu mamá, chupalo como la perra que eres... —decía Alberto, Scarlet chupaba con una calentura perturbadora—. ¿Extrañabas este pico? —La pendeja asentía con el pico en la boca—. ¿Querías volver a ser la puta chupa pico de la pichula que te devirgó? —la puso en cuatro mirando a mi hermano y ella gimió y se movió como maraca enamorada—. ¡Desvirgué a tu polola y a tu hermana, Marcos! Y esta pendeja, y la puta de su mamita, no dejan de buscar mi pico... Eres penca igual que tu papá, cabro culiao... ¡Sergio, partele la zorra a esta pendeja, por puta! ¡Por haberse dejado culiar por este aweonao!
Sergio, agarró a Sacrlet y la manoseó. A la fuerza la besó con lengua. La pendeja lloraba con cara de asco. Sergio la lamía y la volvía a besar. Le agarraba el culo y le chupaba las tetas.
—Me encanta culiar pendejas a la fuerza, que sientes asco, como tú —gruñía, Sergio, metiendole la lengua en la boca, los dedos en la zorra, Scarlet le rogaba a Alberto llorando—, despúes te vas a arrastrar por este pico, te voy a dar tan duro conchatumadre que te voy a convertir en mi puta.
—Revientala, revientala a esta conchasumadre y te chupo el pico donde sea...
Sergio se puso duro, Alberto agarró a la pendeja de los hombros, yo de la cintura. La pichula la fue abriendo esa zorra poco a poco hasta llegar hasta el fondo. La hizo palpitar y la pendeja acabó. Comenzó a entrar y salir. Aumentó la velocidad. Saltaba y se dejaba caer. Scarlet chillaba con voz desgarradora. Sergió no paraba. Los gritos de la pendeja le ponían la pichula todavía más dura.
—Grita, conchatumadre, grita, aprieta la zorra, trata de mover el culo para arrancarte... —le gritaba y volvía a embestir, una y otra vez, con ímpetu sobrehumano, cada vez más rápido—. Grita, maraca, grita, que nadie te va a venir a ayudar, conchatumadre—. Se escuchó la piel desgarrarse, la sangre sapicó de la zorra, la pendeja puso cara de horror, el dolor se volvió sordo por un momento, Sergio la agarró del cuello y la culió en un anguló que le provocó agujas ardientes de dolor, volvió a gritar, hasta que llegó al umbral, su cuerpo comenzó a estremecerse en un orgasmo que comvirtió la energía acumulada, provocada por la tortura, el miedo y la desesperación, en una explosión de placer que se liberó al momento de entregarse por completo... Empezó a mover la raja sin saber por qué, no tenía voluntad, ese hombre era su dueño y ella no podía hacer nada para detenerlo, se sintió verdaderamente puta por primera vez en su vida...
—Te amo, te amo, soy tuya mi amor —gritaba la pendeja, ya desfallecida, pero Sergio siguió culiandola hasta que le tuvo tirada en el suelo con los ojos en blanco, murmurando que era su puta y de nadie más, en ese momento lo sintió eyacular, el pico palpitaba y sentía la leche caliente inundarle la zorra—. Toda, toda, la quiero toda mi amor...
Sacó el pico bañado en sangre y semen y se lo puso frente a la cara. Scarlet que chupaba como enamorada. Ese pico grande la había abierto, la había rajado y llenado de semen, era la puta de ese hombre, lo amaba, y lo chupó con todo ese amor. Sergio aulló.
—Me voy otra vez, conchatumadre, pendeja, No pares de chupar puta de mierda... Eyaculó en su boca y ella succionó y tragó sin perder ni una gota, lo tragó todo y no dejó de chupar...
Marcos eyaculó en la zorra de mi mamá, pero estaba tan caliente que el pico no se le bajó, me agarró de las caderas y me culió la zorra como un salvaje. Alberto le agarró a la tetona y la enculó. Sacaba el pico con mierda y me hacía chuparlo, y luego volvía al ano de la tetona. Hasta que acabó en su culo y me hizo comer la mierda de Gina. Mi hermano me llenó la zorra de leche...
—Tengo a tu hermana de perra come caca, conchatumadre, degenerado de mierda... Te culiaste a tu mamá y a tu hermana, weon...
Al tercer sábado. Mi mamá ya sospechaba algo raro. Le habían reventado la zorra y ella no recordaba nada. Despertó con el pico de Alberto haciendola gemir. Le corría mano y le lamía el cuello. La agarraba de las caderas y le metía el pico. Yo la grbaba con el celular.
—La tengo de puta, suegrita, igual que a su hija... Mueve la raja rica que tienes, perra de mierda, buenos días maraca conchatumadre... —dijo Alberto y aumentó la velocidad de las penetraciones, enterrándole el pico en la zorra, como una máquina, mi mamá despertó empelota, en mi cama, de lado, culo parado, la pichula de alberto enterrada en la zorra, chilló horrorizada—. Sonríe vieja culia y mueve la raja conchatumadre, que estamos grabando, como ayer que estabas con los copetes ¿O tampoco te acuerdas, Evelyn, puta de mierda? —mi mamá me miró y quedó petrificada... No sabía que mierda estaba pasando, sintió el semen de Alberto llenarle la zorra...
—¿Qué haces, Alberto? no, para, no lo hagas, no quiero...
—Ahora te haces la weona, mamá, ayer saltabas arriba de la pichula de mi pololo, solita te bajaste los pantalones y te pusiste en cuatro patas, le pediste a Alberto que te metiera el pico hasta hacerte gritar como hace gritar a la perra de tu hija... Le pediste que te echara la leche adentro y te hciera recagar la zorra... ¿O denuevo vas a decir que no te acuerdas? —mamá hizo un ademán de reclamar, pero yo la agarré del pelo y le di una cachetada—. Callate y mueve la raja, vieja de mierda...
Mi mamá lloraba. Alberto sacó la pichula y se puso frente a la cara de mi mamá.
—Ven a chupar pichula Valentina, que para eso te tengo, pendeja traga pico —yo obedecí y me comí ese pico a centímetros de la cara de horror de mi mamá, que sentía el semen de alberto escurrir de su zorra toda abierta y adolorida—. Mira como se come la callampa la perra caliente de tu hija, así mismo te la comiste ayer, Evelyn, puta de mierda, ayer compartiste esta pichula con tu hija, perra degenerada, y ahora te haces la loca... me aburres vieja conchatumadre, anda a bañarte y me preparas comida, que de tanto culiarte a tu ya tu hija ya me dio hambre... Muevete conchatumadre...
Esa tarde, mamá me hizo terminar con Alberto. El weon, mientras mamá estaba cocinando, le agarraba el poto y le decía al oído que se la quería volver a culiar. Que si no soltaba la zorra me entragaba de puta al Sergio, como le había entregado a la polola de su hijo, mi compañera de curso, la Scarlet. Mi mamá sacó por conclusión que entre Alberto y Sergio la habían drogado y culiado. Prohibió que se nos acercara ninguno de los dos o los acusaba de violación.
Estabamos todas calientes, tomando y conversando, recordando con la Gina, cuando a eso de las once de la noche. Llegó mi mamá. La señora Evelyn. La santurrona gorreada que nunca había tenido un orgasmo. Llegó despeinada. Sonriendo. Con los ojos soñadores. Dando pasos cortos, las nalgas apretadas.
—Siéntate, maraca y cuentalo todo, como lo tiene, se mueve rico... —urgió Gina. Toda caliente con lo que habíamos estado hablando.
—Vienes pasada a mierda, ¿pisaste caca? —le dije.
—No me puedo sentar —sonrío mi mamá, en una mueca que indicaba dolor y satisfacción.
—Te dieron vuelta el culo, Evelyn —exclamó la Gina—. No lo puedes negar. Si vienes con una cara de bien culiada que no te la puedes... y vienes toda cagada...
—Si era como en el video... capacito hasta te rajó el culiao... —dije con una mezcla de celos, envidia y calentura. ¿Tan bien cuelea que mi mamá le entregó el culo a la primera? Pensé. Necesito probarlo. Tengo que probarlo, pensé y mi vagina palpitó—. ¿Te culió o no?
—Ya no aguanto —dijo mi mamá y dio un suspiro de alivio, por sus piernas corrió una mezcla de sangre, semen y mierda—. Vengo sin calzones...
—Te la echó toda adentro... —dijo Gina entusiasmada—, ¿Cómo era el motel, cuenta? —inquirió pasandole una servilleta, acercandole un vaso, que mi mamá tomó de un trago...
—Tuve muchos orgasmos... Deje todo mojado... Aún no lo puedo creer... —reía mamá.
—Por el principio... mamá, cuenta bien... —exigí, relamiendome los labios.
—¿Donde te devirgó el ano? Eso es lo más importante. ¿Tu mamá era virgen de culo? Hay que celebrar... hagamos un salud por el sexo anal.
Las tres tomamos...
—Me culió Aquí afuera... En la calle...
—Como a una puta, te culió como a una puta —dije, con la vagina hirbiendo al imaginar ese pene entrando en su recto—. Te desvirgó el orto como a una prostituta...
—¿Rico el anal, O no, Eve? Duele pero es más rico que la chucha...
—Nunca lo he hecho —dije, mi ano palpitando de deseo—. ¿Es rico por el culo, mamá?
—Lloré... me tapó la boca —dijo mi mamá, y noté su maquillaje corrido por las lágrimas—. Pero después me movía. Solita me enterraba es su... Exquisito, aun lo siento, como me llenó... Como si me fuera a reventar el poto de rico, de placer, todavía siento como me dejó abierta...
—Muestra la raja maraca —dijo Gina—. Date vuelta y abrete las nalgas para ver como te dejó el oyo —mi mamá se dio media vuelta, se levantó la falda, se abrió las nalgas y mostró el culo, el ano estaba dilatado, era un agujero abierto que palpitaba del cual brotaba abundante leche, una parte del recto se desenrollada hacia afuera, estaba colorado, le habían dado vuelta el ano a mi mamá... le corría una mezcla de sangre, mierda y semen por los muslos.
—¡Te abrió entera, Eve, te reculió el conchasumadre, te dejó más abierta que el canal de Panamá! —dijo Gina—. ¿Pero. Y te gustó?
—Nunca me habían hecho sentir mujer. Yo lo dejé hacerme esto, aunque me doliera, yo se lo pedí... —dijo con una mezcla de alegría y dolor—. Tenía que agradecerle de alguna forma... Y también me hizo acabar así...
—¿Un orgasmo anal? —dije.
—Uno —río mi mamá—. Perdí la cuenta... Y después se lo dejé bien limpio... Le chupé bien el pico, estacionados aquí al frente, antes de bajarme del auto...
—Weona caliente —dijo Gina, nos tomamos dos shots más—. Hasta comiste mierda...
—Tiene la media... es que es grande, muy grande... —suspiró mi mamá—, siento que me llega hasta el pecho cuando me pone en cuatro...
—¿Es Más grande que la de Patrcio entonces? —preguntó Gina, relamiendose.
—Tanto que el primer orgasmo me lo provocó sin entrar ni salir, lo dejó metido hasta el fondo y lo sentí palpitar, llenandome, abriéndome... no se lo imaginan...
—Porque el de Pato es grande, no me cabe entero en la boca —se le escapó a Gina.
—¿Que se siente culiar a papá e hijo? Tetona maraca —le dije a Gina, sacandole las tetas, manoseándoselas.
—Te regalo al Pato, Gina... Siemore supe que te culiaba, Nunca supo hacerme acabar... Y la tiene chica comparada con la de Mirko...
—¿Hiciste algún video, mamá? Se la queremos ver... — dijem y me fijé que la camioneta todavía estaba estacionada frente a la casa.
—Muestrame los videos, Evelyn —pidió Gina, tocandose la vagina—. Quiero ver... —mamá los proyectó en la televisión...
Mamá llevaba saliendo ya dos meses con Mirko, se nos había hecho costumbre esperarla junto a Gina y cuando llegaba, tomar tequila y ver los videos de lo que habían hecho en la tele. Mamá había cambiado. Sonreía todo el tiempo y andaba de buen humor. De ser la mujer triste y amargada que me había parido y criado, ahora parecía brillar. Y yo sabía que era por la verga de Mirko. En la cual yo no dejaba de pensar. Me mojaba cuando mamá hablaba de él, me masturbaba pensando en él.
Esa noche mamá nos saludo con aliento a semen. La camioneta de Mirko se estacionó, pero mamá no salió hasta pasados veinte minutos. La vimos bajarse de la Camioneta de Mirko saboreándose. Los labios hinchados, semen corriendo por la comisura de sus labios.
Mientras Gina miraba en la televisión como mi mamá se metía una verga gigante en la boca, en un callejón.
Yo había salido de la casa, había golpeado la ventana de la camioneta. Mirko había abierto la puerta, su entrepierna quedaba justo a la altura de mi boca. Vestía un peto que marcaba mis tetas pequeñas. Una calza roja que apretaba mi vulva y mi culo. Me acerqué a su bulto, tanto que pude sentir su calor.
—¿Le rompiste el ano a mi mamá, conchatumadr... —exclamé con rabía, pero no alcancé a terminar la frase, Mirko se sacó la verga y yo abrí la boca... Me agarró de la nuca y me la metió hasta la garganta... Comenzó a culiarme la cara...
—Cállate, pendeja de mierda y abre la boca —me dijo, mientras su glande se detenía en mi garganta, la llenaba, me asfixiaba, lo sacaba y lo volvía a meter, me obligaba a separar las mandíbulas hasta el límite, mis dos manos lo aferraron, no lo alcanzaba a rodear, lo garré desde la base, una mano delante de la otra y aún sobraba pene, tanto que incrustado hasta el fondo mis labios no tocaban mis dedos—. Chupa pico, Valentina, chupa pico... Saborea la zorra y el culo de tu mamita, chupa pichula en la calle, igual que las putas, igual que la maraca de tu mamá...
Me soltó la nuca, comencé a acariciar los huevos, a lamer esa verga como una adicta. Me hizo empelotarme y dejar la ropa tirada en la calle. Luego me subió a la camioneta y me sentó en su pico. Bajé poco a poco. Hasta que me llenó. Me hizo acabar con la verga hasta el fondo. Luego moviendonos de distintas formas. Acababa una y otra vez. Hasta que yo misma saltaba y me enterraba. Me hizo entrar en un éxtasis de placer tal que yo misma, sentada en su regazo, me saqué la verga de la vagina y acomodé el glande en la entrada de mi ano, fui bajando a mi ritmo y a mi ritmo tuve mi primer orgasmo anal. Me cagué encima suyo. Me moví como una puta con su verga enterrada en el recto. Después dejé que me reventara el culo en la parte de atrás. Me bajó agarrada de las mechas, empelotas. Chorreando mierda y sangre de culo rojo y abierto, cagándome, con el cuerpo tiritando de placer y dolor me metió a la casa. Su verga enorme se movía de lado a lado manchada de mierda.
En la tele se veía lo que habíamos hecho recién en la camioneta, Mirko le había mandado los videos a mi mamá. Gina y mi mamá se lanzaron a lamer esa pichula. Se tiraron al suelo y avanzaron en cutro patas, como un par de perras en celo. Se peleaban por el pico. Pasaban la lengua por la verga con mi caca y luego se la mostraban, le mostraban sus lenguas con mierda, saboreaban y volvían a cuhupar.
Mirco agarró la cabeza Gina y yo la de mi mamá, las hicimos lamer una por cada lado y juntarse en el Glande, sus lenguas se juntaron. Mamá y Gina se besaron. Volvieron a chupar. Levantó a mamá y me besé con Gina. Levantó a Gina y bajó a mamá. Lamí verga con mamá. Por fin compartíamos una puchula, como las putas madre e hija que eramos.
—Tu hija es una perra, Evelyn —gemía de placer Mirko—, Mira como tu Valentina lo chupa como una puta, como una perra en celo, muestrale a tu mamá Valentina, cuanto te gusta chupar pichula...
—Pendeja caliente —decía Mi mamá—. La había visto, pero nusnca así de caliente...
—Hasta el fondo, pendeja, hasta el fondo —decía Gina y me agarraba del pelo y me encajaba la pichula hasta la garganta—. Hasta el fondo, babea, aprieta la cabeza con la garganta, así le gusta al Alberto... Y tu hermano y a tu papá, y a tu tío y tu abuelo, a todos les gusta como la tía Gina come pico... —gemía Gina. Con dos dedos de Mirko en el culo—. Chupalo, pendeja gorreada, te cagan igual que a tu mamá... Te hacen saborear zorra y comer caca igual que a tu mamá... ¿Te gusta la caca, cierto Evelyn? —decía Gina, Mirko agarró a mi mamá y la metió entre las nalgas de Gina, que se las abrió para que mi mami pudiera lamerle el oyo—. Te creís cuica y santa, Evelyn, siempre te quise tener así, lameme la raja, comete mi mierda de puta de Estación Central. Tu papá también me culiaba cuando yo era pendeja... Eres una come mierda...
Mirco me agarró la cabeza y me puso a lamer la zorra de Gina. Movió a mi mamá y le dijo que agarrara a Gina por delante, que no la dejara moverse. No tenía que dejarla arrancar. Y la comenzó a encular. Gina dió un grito desgarrado e intentó escapar. Pero mamá la tenía de los hombros y yo de las caderas.
—¡Es enorme, para, detente, me raja, no, no, más despacio! —chilló Gina.
—Cállate tetona maraca y la conchatumadre —Mirko le tiró el pelo y le dio nalgadas mientras se lo enterraba con estocadas potentes, se escuchaba como se una tela se rajara en cada metida, Le tomó cinco embestidas para que los testículos rebotasen contra la zorra de labios colgantes, negros y asquerosos que tenía la maraca del barrio, yo le abría las nalgas, la pichula estaba enterrada hasta el fondo, palpitaba, Gina suspiraba con los ojos en blanco—. Muevete, Gina, mueve la raja...
La perra tetona comenzó a moverse de apoco, Mirko la golpeó, yo y mamá la golpeamos... Gina comenzó a moverse como la puta que era, se movía llorando...
—Me duele, conchatumadre, me duele, para porfavor, que me cago... hechamela adentro acaba porfavor... acaba papito... —suplicaba Gina llorando, moviendo la raja en circulos, enterrandose lentito.
—Mira como le disfruto el ano a tu mujer, Sergio, como se mueve enterrada en mi pico —decía Mirko a la cámara...
—No, no, para, me vas a dejar todo abierto el culo...
—Ahora, Sergio, te voy a enseñar como hay que culiar a las putas maracas como tu Gina —dijo Mirko, le pasó un cinturón bajo el vientre y lo agarró a modo de riendas, comenzó con estocadas profundas y potentes, que poco a poco fueron aumentando en velocidad, las metidas eran brutales, Las nalgas de Gina, enormes y paradas rebotaban sonoras contra las caderas de Mirko, cuya musculatura se marcaba entera en cada empeñón salvaje que le sacaba alaridos desgarrados a la tetona, que pronto comenzó a enterrarse también, pidiendo que la partiera, que era su puta—. Mira bien, Sergio, como tengo a tu mujer, mirenla bien, chiquillas—. Mirko le metía la pichula en el orto como un energúmeno, saltaba mierda y sangre, Gina comenzó a chillar, a temblar de placer y dolor, a tener su primer orgasmo anal—. ¿Así te gusta que te culeen, tetona buena pal pico?
—Sí, sí, sí, así me gusta —aullaba Gina. Mirko no paró, sigió así por al menos media hora. Hasta que el no de Gina quedó dado vuelta. Como el de mi mamá.
La dio vuelta y le puso la pichula en la boca. Gina chupó con una calentura que yo no había visto jamás. Ni imaginado que podía ser posible.
—Mira, Sergio, como me chupa el pico tu mujer —decía pasandole le verga por la cara, golpenadole la boca con el glande antes de dejarlo ahí, frente a ella, que abría la boca y comenzaba a comerse el pico con cara de enamorada, nos garró a mamá y a mi con un brazo cada una—. Miren como lo chupa la perra... —nos metía dos dedos en el culo—. Ven como me la tiene de dura... Ahora les toca culo a ustedes...
Nos agarró y nos puso en cuatro patas. Un culo al lado del otro. Puso a Gina a lamerme el culo mientras se lo metía a mi mamá. Mirko Saltaba y se dejaba caer para enterrarle con fuerza terrorífica la pichula a mi mamá. Se lo enterraba sin piedad. Luego me tocaba a mi. Nos hacía acabar y cambiaba. Luego nos partió las zorras. Yo y mamá nos besábamos.
—Héchamelo adentro, grité por fin... dame tu semen, embarazame... —Comencé a gritar.
—Mira como preño a tu hija, Evelyn —comenzó a gruñir Mirko, me la voy a culiar embarazada y con uniforme de colegio, todos van a saber que te tengo a ti y a tu hija de putas...
—Sí, sí, así, siento la leche como me llena la zorra... Me revalsa, mamá, me revalsa su semen...
No había terminado de acabar y agarró a Gina, la puso en cuatro y le metió la pichula. Su zorra no había sido abierta por Mirko. Que la encontró apretada. La cara de Gina se deformó de dolor y placer. Mirko comenzó a bombearla...
—A tí también te voy a mandar con la zorra toda abierta para la casa, tetona puta de mierda... —Gruñó Mirko y comenzó a gruñir y culiarla salvaje, le rajó la zorra, que salpicó sangre, hasta que Gina tuvo un nuevo orgasmo—. Ahora vistete y largate de mi vista, sal de esta casa, asquerosa de mierda—. La tiró a un lado
Sacó la pichula dura como un fierro, a punto de eyacular y se lo metió en la zorra ami mamá... La reculió hasta que su semen desbordó su vagina... Sacó el pico y me lo puso en la boca...
Yo lo chupaba con los ojos cerrados, suspirando... succionando...
Mirko acercó a mi mamá y lo chupamos las dos juntas nuevamente y compartimos su semen.
Fue así como mámá y yo, nos convertimos en las sumisas de Mirko
—Esas son fotos de él. Me las mandó la Camila, una amiga suya, dice que le gusta enseñar, que a ella le abrió el mundo... me mandó videos... —suspiró mi mamá, riendose... mostrándome la pantalla de su celular; Se veía una cosa enorme que entraba en un culo perfecto, deformando la separación entre ambas nalgas, ingresando poco a poco... Habían fotos de su torso bien definido... Abrazado a mujeres sonrientes, con un libro en la mano... Camila con la boca llena... Fotos suyas firmando libros, sentado, con tetonas escotadas acercandole los pechos...
Su cara de engreído, de wn que se cree la raja me pateó... lo odié, y ese odio venía de la certeza de que si un hombre así me pescaba y reculiaba, yo me enamoraba, lo dejaría reculiarme como quisiera y seguro me dejaba por otra... o me ponía el gorro y yo le aguantaba... Las amigas de mi mamá, cuando estaban muy curadas, hablaban de los hombres de leyenda, el tipo don Juan, que en mi generación está extinto... Ese que se culea a tu hermana y a tu mejor amiga y las tres hablan de él suspirando, mientras se culea a tu sobrina camino a la botillería... Y al llegar te lleva al baño y te culea bien culeada... Ese que es capaz de dejar a tres mujeres satisfechas una tras otra... Así hablaban las amigas de mamá, del hombre leyenda, ese que aunque te dejara botada después de culiarte, no había que dejar de probar.
Así hablaba Camila de Mirko, el tipo con que mammá tendría una cita...
—¿Es el que escribió el libro que compraste en la feria del Bustamante? —mamá asintió—. ¿La rubia tetona que te vendió el libro es la Camila, cierto? —volvió a asentir y me mostró su perfil.
Mirko, Tenía la vibra de esos hombres. Un “Casanova” de esos que culean tan rico que te dejan enamorada. Yo sabía que si uno como él se me acercaba. Incluso de la mano de su mujer. Yo me dejaba manosear. Como relataba en sus cuentos que manoseaba a la pendejita pelirroja, la Isisdora, que tenía una tremenda cara de caliente, se relamía los labios y los pezones duros y marcados en la polera la delataban cuando Camila le hablaba del libro a mi mamá, y sobre todo cuando mencionaba al autor... Ese día, Isidora me miró y notó mi cara de caliente, yo me reí... Abrí el libro en una página al azar y leí entre dientes el título del cuento que apareció... “Mi alumna pelirroja”. Con primeros párrafos, Mirko hizo que los pezones se me marcaran en la polera también, que se me mojara la zorra.
—Hablé con Camila por insta después —contó mi mamá—. Dijo que Mirko estaba soltero, que había visto la foto que nos había sacado con el libro, que le habíamos, tu y yo, parecido interesantes, que le hablara si quería conversar —se reía sola mi mamita, yo había leído el libro, lo había sacado de su velador sin que ella se diera cuenta, había varios cuentos en que mamás e hijas compartían verga, la que más me había calentado, era el relato de la presentación del libro de Isidora, la pelirroja que estaba ahí ese día, una presentación privada en intima, en que una de sus compañeras de colegio hizo una dramatización junto a Mirko y terminó chupando la verga de su mentor frente a su mamá, su profesora de lenguaje, su tía y su suegra, y un par de amigas de la oficina de su mamá y otras invitadas—. Me quiere conocer —dijo mamá.
Mi imaginación voló... recordando cuando Isidora, al verme leer, abrir los ojos, ponerme colorada, morderme los labios, comentó que así había pasado, tal como en el cuento. Que ella y su mamá eran hermanas de leche. "Me encanta ser su pendeja comemierda" Me dijo al oido. Mientras
Me corrió un chorro de flujo vaginal al imaginarlo sacar el pene del ano de mi mamá, y luego ponerlo en mi boca. Como lo había hecho con Isidora en el cuento. Me imaginé la cara de caliente de Mirko al ver como una pendejita como yo, con uniforme de colegio, chupaba su pichula recién sacada de otro culo, como la lamía y la saboreaba, me imaginé pasandole la lengua al glande morado manchado de mierda, mirandolo hacia arriba, mientras él me agarraba la nuca y me decía que chupara bien, que le msotrara a la puta de mi mamá lo maraca que era su hija. Vi la cara de puta caliente de mi madre, mientras decía que Mirko la había invitado a tomar leche de hombre, y que ella lo quería probar, porque nunca había tomado leche de hombre... y la idea de saborearle el culo y la mierda a mi propia mamá me calentó todavía más. Me sentí una puta asquerosa y la zorra me palpitó al punto que me mordí los labios y suspiré. Eso me provocó ira, celos de mi mamá, que no se merecía una pichula como esa. Se me calentaron las tetas al ver la cara que tenía mi mamá al mostrarme las fotos y los chats.
—¿Es guapo o no? —suspiró de calentura, lamiéndose los labios—. ¿Debería conoccerlo? Quiere que nos juntemos hoy y si voy...
—Te lo va poner todo... —reí nerviosa—, Te va a reculiar —me palpitó hasta el culo al no poder evitar que esas imágenes se me vinieran a la cabeza. Al desear que me tuviese de amante y me hiciera comer mierda. Sabía que lo escucharía encular a mi mamá y yo babeabaría por su pico y sería su amante, la que limpia su verga de las mierdas de otras mujeres...
—Ya sé que es lo que me quiere hacer... —dijo mi mamá, avergonzada y caliente—. Y yo también quiero... pero...
—Es guapo, mamá, y se ve decente —le dije, ella se mordía los labios, meintras me mostraba más fotos, no solo su cara era problemáticamente tentadora, además era atractivo, de gimnasio, culto, inteligente, deduje por una frase que alcencé a leer, popular entre chicas jóvenes y mayores, las imagine, me imaginé a mí misma besándolo, luego imaginé al tipo penetrando a mi mamá, luego imaginé su pene dentro mío—, tienes que intentarlo, hazlo por ti, date un gusto—, susurré, y al decir “gusto” imagine a Mirko eyaculando en mi boca, saboreando su semen. Tragué saliba, tratando de disimular mi calentura, culpandome por ser mala con quie me dio a luz y reírme al imaginarla enganchada, llamandolo, mandandole mensajes, y el tipo haciéndose el weon porque mi mamá es fome. Mi papá y su pololo me dijeron lo mismo. Mi mamá es fome en la cama. Y ese tipo tiene, de seguro, varias mujeres, varias putas. Mi pobre mamá no lo va a retener. Pensé. Yo Soy mejor en la cama que mi mamá. Pensé con culpa. Sintiendome sucia. Sentía mi pecho latir, me calentaba imaginar la verga de Mirko en mi boca, mientras él hablaba por teléfono con mi mamá. Diciéndole que estaba ocupado, que otro día. A un hombre así yo lo podría retener. Ella no. Pero si mi mamá al menos lo probaba. Había posibilidad de que lo disfrutara. Una vez en su vida al menos, que se atreviera a disfrutar del sexo—. Tienes que gozar un poco, mamá, pasarlo bien un rato, siempre estás trabajando por nosotros o haciendo algo por nosotros. Ya estamos grandes, mi hermano y yo lo hemos hecho, y tú nos diste permiso para disfrutarlo, incluso de invitar a nuestras parejas a la casa, ahora te toca a ti... —dije con mirada pícara, abriendo los ojos y colocando las palmas abiertas frente a mi cara, gesticulando un tamaño enorme—. Te lo mereces, mamá, te lo mereces, te mereces un buen relajo, un relajo grande y gordo... —dije, pensando en que yo también lo merecía, en que Ignacio, mi pololo actual, me tenía instisfecha, pero la idea era que ella pensara que si a su hija le daban una buena dosis de carne y se lo decía en su propia cara, si le decía que los tiempos cambiaron, que el sexo libre es parte de la revolución, que disfrutar del sexo es una pequeña rebelión en contra del patriarcado capitalista, podría motivarla para que se comportara como puta, me calentaba, y me calentaba decirle que —el mero hecho de que una mujer tome su necesidad de sexo y se haga cargo de ella, y use a un hombre para satisfacerla. Es una acción de empoderamiento feminista—. Expliqué que No debía tener vergüenza, quise comunicar otras cosas con los gestos de mi rostro, pero sentí que me estaba pasando—. No pierdes nada, mamá... y puedes ganar algo grande... —dije juguetona al final, y reí moviendo las cejas, lamiendo mis labios.
Salió de la casa toda nerviosa. Me mandó una foto del tipo afuera del metro, apoyado contra una enorme camioneta. Una camisa que le marcaba los brazos y los pectorales. “Es más guapo de lo que pensaba” decía su mensaje. “Tragatelo todo” respondí. No habló hasta las nueve de la noche, avisando que estaba en una hora en la casa. Yo la estaba esperando con Su amiga del barrio, Gina, teníamos unas cervezas y una botella de Tequila y ganas de escuchar los detalles.
Gina era la vieja rica y calentona del barrio. De jovencita se la culiaban su abuelo y sus tíos, y le había quedado gustando.
Mientras tomábamos y esperabamos a mi mamá. Gina me contaba lo rico que tenía el pico mi abuelo. Cuando mi abuelo llegó al barrio, alto, moreno, atletico, con esos ojos verdes y cara de degenerado, me contaba Gina, con su mujer, mi abuela, una vieja rica, rubia, tetona y caliente, mi mamá y mi tío, un rubio y alto. .
—Tu tío Nelson Se comía a varias al mismo tiempo.. Se culió a varias vecinas, incluida la mujer de don Eulogio... Me hice amiga de tu mamá para agarrarme a tu tío, pero me agarró primero tu abuelo... Tu abuelo me devirgó el culo...
Relataba Gina...
Mi hermano había perdido su virginidad con ella. Se la culió por dos años, hasta que pilló a papá, justo cuando le llenaba la concha de leche a Gina.
Marcos se peleó con papá. Que en ese tiempo ya se había ido de la casa. Y venía a hacer reparaciones y webiar a mi mamá...
Durante los asados del fin de semana, cuando yo tenía 18 años, el tío Sergio, su marido, cuado mi mamá subía al baño, me corría mano junto con Gina. Que me daba besos con lengua mientras él me tocaba las tetas y la zorra.
Gina siempre le ofrecía el pico del tío Sergio a mi mamá. En conversaciones le decía que era lo que le hacía falta, que le hacía falta un buen pico, que ella la dejaba probar el de su marido. Le contó de sus tríos con su amiga Scarlet, una pendeja de 26, con la que pilló a Sergio siendole infiel. Ella se tomó su revancha con el vecino, don Eulogio, el papá de Scarlet.
Don Eulogio y el Suegro de Scarlet, el papá de Ernesto, un joven, también del barrio, se la agarraban juntos. Hasta que Ernesto le vio el teléfono a su suegro, y vió a su polola, de 18 añitos, en ese tiempo, botando semen por la nariz. Scarlet le había contado a Gina. Así se habían hecho amigas.
Mamá se calentaba, pero no era capaz. Le daba asco Sergio. Le daba asco don Eulogio.
Una noche, Bien tomados, estando yo en mi pieza con mi pololo, en el segundo piso, mi mamá, Gina y Sergio estaban tomando y conversando abajo, mi mamá se tambaleaba y arrastraba la lengua cuando escucharon como me culiaba mi pololo, yo fingía placer y gemía como en el porno, para que Alberto acabara pronto.
—¡Muevete, puta, mueve esa raja, pendeja caliente! —gruñía Alberto, me lo metía como una máquina y me daba nalgadas—. Tienes la raja exquisita, Valentina, igual que tu mamá, me tiene caliente tu mamita, me la quiero puro culiar, gritaba... Yo gemía y le decía que sí para que eyaculara...
—Quiero saber lo que es que te hagan gritar así —dijo mi mamá.
—Te hace falta un buen pico, Eve —dijo Sergio y se sacó la pichula. Gina se calentó, lo pajeó delante de mi mamá—. Está rica la Valentina, tiene la media raja igual que la mamita...
—Como pide pico tu pendeja... —Gina, chupó pico delante de mi mamá. Se lo ofreció. Ella se negó. Mi mamá se mandó Dos shots de tequila más.
—Que lo disfrute... —trató de decir y se durmió de borracha.
—No le gustas a la Eve —dijo Gina echando el pene de su marido a un lado—. Voy a mear y nos vamos...
Gina subió al baño. Sergió comenzó a pasarle el pico duro por la cara a mi mamá, a correrle mano, Le abrió la boca y le culió lento el hocico, mi mamá, que estaba inconciente y no sabía del culo, no sintió nada. Mi pololo escuchó subir a Gina. Agarró a la tetona y comenzó a meterselo con la puerta del baño abierta. Frente a mi. Gina gemía como una puta.
Sergio la ecuchó y eyaculó en la cara de Mi mamá.
—Ahí tienes, santurrona conchatumadre... —gruñía Sergio, su semen amarillo y espezo se deslizaba dento de la boca de mi mamita...
—Baja a entretener al marido de esta puta —dijo Alberto, culiando a la Gina de la única forma que sabía... duro y constante, como un animal. Me toqué la zorra, estaba solo con un peto... tenía el culo al aire—. Baja, te dije, conchatumadre, así como estás, que me quiero culiar bien a esta maraca. Baja mierda...
Bajé con el culo y la zorra al aire. Tío Sergio me miró y puso cara de caliente. Se le puso dura. Vi su pichula grande paserse por la cara llena de semen de mi mamá y se me calentaron las tetas, los pezones se me marcaron. El viejo se pajeo mirandome. Se sacó la ropa. Su barriga incipiente y peluda me dio asco. Por instinto le agarré la verga. Me besó con lengua. Su tufo a copete y cigarro era asqueroso. Me sentí una sucia. Una perra caliente. Y eso me calentaba. Le di besos profundos con lengua. Me metió mano por todos lados. Me apretaba las nalgas. Me lamía el cuerpo con desesperación.
No aguanté más y me arrodillé a chuparselo. Me metí a la boca sus enormes testículos peludos. Lamí su verga y recorrí la cabeza con la lengua antes de metermela a la boca.
Me agarró del pelo y me acercó la cara a la de mi mamá. Cubierta de su semen hediondo y espezo. Recogí el semen con la lengua, pasandola por los labios de mi madre, mirándolo hacia arriba, le mostré su semen en mi boca, como lo saboreaba, como lo tragaba, lo volvió a meterme el pico en la boca...
Jusnto antes de eyacular me lo puso en la vagina y metió y sacó solo la cabeza.
—Métemela toda, tío, metela toda...
Me abrió de piernas y me puso en cuatro con la zorra sobre la cara de mi mamá, la metió cuatro veces y comenzó a eyacular. Yo daba gemidos agudos. Sentía que ese pene me abría, y su semen caliente llenándome, desbordando mi vagina, cayendo a goterones, mezclado con el semen de Alberto y mis fluidos vaginales, una mezcla hedionda, escencia de puta, chorreaba de mi zorra y caía en la cara de mi mamá...
Me pasaba la pichula flácida por la zorra y el culo cuando bajaron Gina y mi pololo.
Gina me enseñó a chupar pichula como una puta.
Me metí dos picos a la boca al mismo tiempo.
Sergió me abrió la vagina mientras Alberto me la metía en la boca. Sergio Gimió que estaba muy apretada y a la quinta metida lo sacó y volvió a eyacular en la cara de mi mamá. Alberto tenía 18, yo quince. Se le paraba una y otra vez. Yo no podía saciar su calentura. Por eso lo dejaba culiar a otras y no le hacía problema. Con una compañera de curso, nos llevaba en su auto a un parque y nos culiaba a las dos. Solo así quedaba satisfecho. Había aceptado que se culiara a otras, incluso conmigo participando, compartirlo. Pero Nunca imaginé que terminaría culiandome a mi y a mi mamá. Alberto nos culipo por dos horas hasta acabar. Eyaculo en la cara de mi mamá. Se la chupamos con Gina y se le puso dura nuevamente. Era su última, yo lo sabía. Pensé que nos metería la verga, pero no.
Dio vuelta a mi mamá y le bajó los pantalones. Le dejó el culo al aire. La acomodó en cuatro en el sillón, apoyada sobre unos cojines. Le tocó la zorra. Estaba seca. Hizo que Gina le abriera las nalgas. Me agarró del pelo y me obligó a lamer la zorra de mi mamá.
Tío Sergio me lamía la concha, y me metía los dedos. Alberto me pegaba en las nalgas, y me empujaba la cabeza para que yo chupara el choro por el cual había nacido mientras Gina le abría la raja y chupaba el pico de mi pololo.
Me acomodó junto a Gina, una sobre cada nalga de mamá.
Se lo metió en la zorra, pasaba de su zorra a mi boca y a la de Gina y volvía a la zorra de mami.
—Me tenía caliente tu mamita, Valentina, por la cresta. Tiene la media raja —o no, tío Sergio—. Mira como le meto el pico a tu mamita. Me estoy culiando a tu mamá... Puta de mierda —me decía, Me dio vuelta y nos acomodó raja con raja, pasaba de una zorra a la otra—. A la mamita, y ahora a su hijita. Me estoy culiando a la mamá y a la hija. Está toda abierta la puta de la Tía Evelyn, Tío Sergio. Abierta como la zorra de tu mujer. ¿Nada como culiarse a una pendejita apretadita como la Valentina... ¿O no Sergio? ¿Te las quieres culiar a los dos o no? Mamita e hija, Las dos putitas culo rico, —Exclamó Alberto y le reventó la zorra a mi mamá, duro hasta que eyaculó dentro. Sacó el pico y me lo metió en la boca—. Culeale las mujeres a Patrcio, que se viene culiando a tu mujer hace años... Te casaste con la puta del barrio Perkin culiao...
—Igual que tu Scarlet, su jefe le tiene el orto todo abierto... Desquitate, Sergio, porque te cago con varios weones todos los días... Imaginate por qué los negros venezolanos del taller te miran y se cagan de la risa...
El tío Sergio se puso duro y se culió a mi mamá gritandole a su mujer. Pasó a la mía, volvió a la de mi mamá. Le costó acabar. Porque era su segunda vez. Mientras nos culiaba, muy duro. Empapelaba a chuchadas a Gina. Que gemía y pedía que Alberto le diera más duro.
—Don Eulogio se culea a la Scarlet desde los 18 años, porque no es su hija, es la hija de Nelson, el hermano de la Evelyn, tu prima es la puta de Sergio igual que tú, pendeja maraca... El jefe de la Sacrlet te la manda con el hocico lleno de semen... Y tu le das besos con legua, Gorreao culiao...
Alberto enculaba a Gina. La hacía comer mierda y la seguía culiando.
—Cállate y come mierda, tetona y la conchatumadre... —Alberto la ahogó con pico.
Sergio me reventó la zorra a cachas, hasta que eyaculo en mi vagina. Y luego limpió su pico en la cara de mi mamá. El ano de Gina revalso mierda y semen en la cara de mi mamita.
Mi mamá amaneció en el sillón, con la cara llena de semen y mierda. La vagina adolorida. La encontró Macos, que llegó con su polola, que la vio culo al aire, zorra revalsando semen. Le bajó las calzas a la pendeja. Se sacó el pico. Se culió a la polola ahí mismo. Los gemidos de la chica de 15, una de mis compañeras de curso, que se estaba culiando mi hermano mayor, nos hicieron asomarnos.
Alberto miraba y me agarraba el culo.
Me sacó la ropa y me manoseó la zorra mientras yo lo pajeaba.
La pendeja nos vió. Vio como Alberto me metía la pichula en la boca. La pendeja comenzó a mover el culo toda caliente...
Mi hermano había conocido a la mamá de Sacarlet en una reunión de apoderados de mi curso, a la que había ido en representación de mi mamá. Yasna era mamá soltera. Joven. Vivía de la pensión que le daba el viejo con plata que la había embarazado muy joven. La acompañó a su casa, porque era muy tarde. Se besaron en una plaza. Se manoseron. Ella chupó pico. Se detuvieron. Yasna lo invitó a entrar a su casa y culiaron en el sillón. Culiaron por horas. Scarlet vio o escuchó todo.
Cada tres días mi hermano, de 24 años, universitario, visitaba a Yasna. Scarlet estaba caliente con mi hermano, pero se aguantaba. Hasta ue supo que era mi hermano. Ambas se le entregaron. Scarlet le robó el pololo a la mamá. Y fue más alla. Y con justa razón.
Scarlet había sido polola de Alberto el año pasado.
Se la había cagado con Yasna. Quien no había aguantado la calentura de escuchar como Alberto se culiaba a su hija. La falta de pico la ensartó en el pico del estudiante de tercero medio que las invitaba a ver películas, y a su lado besaba y manoseaba a su hija.
Yasna se levantaba al baño y encontraba a Scarlet mamando pico o ensartada, mirando en dirección a la tele. Subiendo y bajando en la pichula. Alberto había visto volver a Yasna del baño. La miraba y le hablaba su hija mientras le ensartaba la pichula.
—Mueve la raja, pendeja maraca, antes de que llegue la tetona puta de tu mamita, que está tocandose la zorra en el baño pensando en la pichula de tu pololo... Me tiene caliente tu mamita, Scarlet, quiero puro chuparle las tetas... Hazme acabar con esa zorrita apretadita... Quiero acabar en tu zorra chupandole las tetas a tu mamita... —Yasna se levantó la polera y le puso las tetas en la cara, Alberto acabó, Yasna se metió a la cocina—. Anda limpiarte la zorra, amda al baño...
A penas Scarlet cerró la puerta del baño. Alberto agarró a Yasna y le metió el pico. Eyaculó rápido. Scarlet lo encontró en el sillón. Su pololo tenía la verga dura, brillante de semen y fluidos vaginales.
—¿Y Mi mamá? No la vi en el baño ni en su pieza.
—Está en la cocina, calentando la pizza... No preguntes webadas y ponte a chupar. ¿Está rico el sabor de tu zorra? Come, come, que te voy a dar más leche...
Ella chupó hasta dejarlo limpio. Succionó como Alberto le había enseñado. Yasna había vuelto.
—Scarlet, hija, como chupas pico, eres una caliente —dijo su mamá—. Los dos me tienen toda caliente...
—Traga, pendeja traga, no dejes de chupar, conchatumadre... —Alberto se retorcía de placer, agarró a Yasna del pelo y la besó—. Sacate las tetas que te las voy a chupar mientras tu hija me chupa la pichula...
Alberto las tuvo de putas dos semanas, antes de que Scarlet lo encontrara culiandose a la mamá por su cuenta. Scarlet había exigido que a su mamá se la culiaba solo con ella. Porque ella era su polola.
Alberto me agarró a mi de puta. Yo le toleraba todo.
—¿Te calienta ver a tu mamá así, Marcos, igual como dejaste a mi mami anoche, toda abierta como metienes ami?
—Silencio, puta, mueve la raja —gimió Marcos, esforzandose para no eyacular.
—Alberto se la culió, ¿Verdad Valentina? —me preguntó Scarlet—. Se las culió a las dos, Mamita e hija las llenó de leche ¿O no Valentina?
—Con el tío Sergio nos culiaron...
Mi hermano salió de la zorra de Scarlet y eyaculó en las nalgas de mamá.
Alberto bajó. Yo fui detrás. Mientras mi hermano pasaba el pico entre las nalgas de mamá. Pajeándose entre ellas, aprovechando la lubricación de su semen.
—Ayer me culié a la Gina delante de su marido, cuñado, y a tu mamá le reventé la zorra...
Alberto llegó por detras y le metió el pico a la polola de Marcos. Que gimió de placer, un placer que extrañaba.
—Métele la pichula, así castigas al papá por haberte culiado a la Gina. Le culeas a su esposa y a su hija...
Marcos, mi hermano, se culió a mi mamá y a mi, a las dos juntas. Alberto llenó a Scarlet de semen. Ambas se la chupamos a Alberto. Mientras mi hermano manoseaba a mi mamá.
Mamá despertó al rato. Marcos hacía gemir a su polola en la cocina. Con la puerta abierta. Le agarraba el pelo a la pendeja y la oabligaba a gritar que era su puta. Mamá saboreó semen en sus labios, se toco la zorra abierta y llena de semen. Preguntó que había pasado.
—No sé mamá. Yo acabo de llegar, la mamá de la Scarlet entró con nosotros a saludar, te vió así y se fue.
—¿Pero, qué pasó. Qué tengo en la cara?
—¿Preguntale a la Vale?
Cuando entró a la pieza yo le chupaba el pico a Alberto, saboreaba la zorra de Scarlet. Gemía porque me metía dos dedos en la zorra. Me daba nalgadas.
—Chupa pico, puta. Come pichula mierda... —Alberto escuchó a mi mamá subir, sabía que lo escucharía—. Me encanta tu culo parado, igual de parado que el de tu mamita, Valentina, me encanta culiarte, chupa, chupa, pendeja, voy a acabar imaginando como me culeo a tu mamá... Quiero culiarme a tu mamá, echarle todo mi semen adentro... chupa, puta, chupa...
—¿Alberto, Sabes qué pasó anoche?
—Me culié a la maraca chupa pico de su hija, como siempre, toda la noche, y mire, sigue caliente la perra, mire como me la succiona... Muestrale a tu mamita lo puta que eres, Valentina...
Yo lo chupé más caliente, mirando a mi mamá...
—No es broma, Alberto, paren un poco, esto es serio... Mirame la cara... el pelo, además estoy hedionda a...
—¿A qué está hedionda, tía?
—Es como olor a...
—Suegrita rica. Usted siempre huele rico. Tiene el mismo olor que su hija. Olor a perra chupa pico. Olor a maraca tragasemen. Olor a puta. Por eso a penas se me acerca se me para la pichula. Tía Eve. ¿Cuando me va a dejar meterle el pico suegrita? ¿Ese culo me tiene todo caliente?
—Alberto, para con las bromas, entiendo que a esta edad piensen en puro culiar... pero te estas pasando...
Desde abajo se escuchaban los gemidos de Scarlet. Evelyn se estaba mojando. La zorra abierta extrañaba que la volvieran a llenar. La sensación era inequivoca. Anoche la habían culiado. Le habían metido la pichula y ella no recordaba. La habían violado. O lo había hecho por propia voluntad. Necesitaba saber.
—Como no voy a pensar en puro culiarme a la puta de su hija, si chupa pico tan rico... y mire, no quiere parar, 18 añitos y es como tonta para la pichula... Y mirele la raja, me estoy aguantando ayacular para reventarle la zorra y echarle todo mi semen adentro, que le revalse y le corra por los muslos —Alberto me acraició las nalgas, me dio una nalgada—. Chupalo rico perra maraca, ponlo bien duro que te voy a reventar la zorra, puta de mierda—. Me dijo. Me agarró la cabeza y me hizo atragantarme. Luego me soltó y recobró la compostura—. Pero dígame, tía Evelyn, suegrita rica, que me está preocupando, usted tiene cara de susto... Que yo sepa, ayer la pasaron super bien en el carrete... ¿No me diga que no se acuerda?
—¿Qué escuchaste? ¿Sabes que pasó anoche? ¡Tienes que decirme!
—¿Pero digame, que la hace pensar que pasó algo malo?
—Estoy hedionda a pico. Amanecí con la cara llena de semen, Semen seco y semen fresco. Me duele la vagina, la siento toda abierta y no dejo de sentir como me escurre lo que parece, lo que huele a semen. Parece que me llenaron la vagina de semen.
—¿Y por qué eso va a ser malo? A la puta de su hija le encanta, a su Valentina le mantengo la concha a tope de semen, para que se acuerde en todo momento que es mi perra... una perra igual que su mami, o no, suegrita. ¿O le da vergüenza ser putita como su hija?
—No me da vergüenza, Alberto...
—Entonces dejeme culiarla como a una puta... como me culeo a la perra maraca de tu hija...
—El problema es que no me acuerdo, no me acuerdo si yo consentí en hacerlo o si me violaron ¿Entiendes ahora? ¡No se si me violaron, no me acuerdo!
—No me acuerdo, perra conchatumadre, te venis a hacer la weona cuando ayer gritabas que te dieran más pico, echamela toda adentro, Sergio, gritabas, puta reculiá... Me dejaste todo caliente, Evelyn conchatumadre, te quiero puro meter el pico, como se lo meto a la puta de tu hija. Valentina, parame la raja, mirando a tu mamita —Obedecí, me lo metió lento, yo me enterraba solita—. Tu amiga tetona, subió al baño, te dejó sola con su marido y se escuchó clarito como pedias pico... como se besaban... puta de mierda... Como te arrodillaste a chuparle el´pico...
—Es broma, Alberto, no puede ser...
—No te hagas la tonta, mamá, los tres con la Gina vimos como te tratabas de meter todo el pico en la boca. Como el tío te agarró del pelo y te culió la cara. Te puso en cuatro y mientras te lo metía, repetías que querías más pico, que te lo metiera como a una puta... solita te ensartabas en la pichula del Sergio. Hazme cagar como hacen cagar a la perra de mi hija. Dame duro, más duro... Hazme sentir perra, tratame como a una puta, hazme gritar como una maraca, como Alberto, hace gritar a la perra asquerosa de la Ventina... Y movías la raja como una ramera...
—Muestrale a la perra de tu mamá, Valentina, como hiciste acabar al Sergio, pensando en mi pichula...
—Te lo echó todo adentro, mamita...
—Despues Hicieron el medio trío con la tía Gina. ¿Verdad Vale?
—Sí, dije, toda caliente... —moviendo la raja como la Gina me había enseñado—. Culeame como puta, hazme gritar que soy tu maraca... —Alberto me hizo cagar. Gritar. La verdad es que no lo hacía para mi mamá, sino para que me escuchara la maraca de la Scarlet.
Vimos una pelicula en la tarde. Mi mamá estaba a un costado. Al lado mío. Sacarlet y yo sacamos los penes de nuestros pololos y comenzamos a chupar. Ambas nos arrodillamos. Mi mamá hulló.
El sábado siguiente, Marcos se sumó y trajo a Scarlet. Gina y Sergio no tentaron a la suerte y para dormir a mi mamá le pusieron droga en el trago.
Chupandole el pico Le pedí gimiendo a Tío Sergio que me le la metiera toda. Como se la había metido a mi mamá el sábado pasado. Gina se metía los picos de Marcos y Alberto en la boca. Los compartía con Scarlet. Alberto y Marco pasaban de Gina a Scarlet. Las tenían en cuatro y penetraban sus vaginas y bocas, alternado a placer. El tío Sergio me penetraba la vagina. Lento para no acabar. Yo le pedía que me diera duro, que me lo echara adentro, como a mi mamá. Que no me importaba que se fuera rápido.
Pero lo dejó quieto dentro de mi zorra. Viendo como Marcos se afanaba con Gina. La culiaba de forma brutal. Justo como a ella le gustaba. Hasta hacerla acabar.
—Mira como me culeo a tu mujer, conchatumadre, así se hace mierda... —vociferaba mi hermano. Tenía a Gina en transe orgásmico, pero no paraba de culiarla ni de hablarle mierda a Sergio—. Mira, Sergio culiao, gorreao conchatmadre...
Alberto le bajó los pantalones a mi mamá, exprimió un tubo de lubricante, se lo puso a su suegra, nos acomodaron, madre e hija, culo con culo y Mientras Scarlet y yo Chupabamos el pene de Sergio. Alberto machacaba a mi mamá y luego me daba a mi.
Marcos ya le metía lento la pichula a Gina. Pero no paraba de hablar.
—Dile a tu marido que eres mi maraca —ordenaba mi hermano, y nalgueaba a Gina, que repetía moviendo al culo como la perra que era.
—Le estamos culiado a la mamá, a la hermana y a la polola, y el culiao alucina con esa puta vieja... —río Alberto—. Hagamosle cagar a la mamita y a la hermana al mismo tiempo.
Sergio reventaba a mi mamá, Alberto a mi. Ambos manoseaban a Scarlet. Se turnaban nuestras zorras. Alberto eyaculó en la zorra de mamá.
—¡Esta es tu mamá, pendejo y la conchatumadre! —tomaban vuelo para enterrarle la pichula, y luego se turnaban. Alberto eyaculó en mi zorra. Sergio le reventó la zorra a mu mamá, la vagina de mamá sangraba mucho—. ¡Y ahora a tu hermana, perkin culiao, le voy a dar hasta reventarla igual que la puta de tu mamá, conchatumadre!
Yo gritaba y lloraba. Nunca había sentido tanto dolor. Mis piernas tiritaban. Mi vagina se rajó. Sergio no se detuvo. Sacaba el pico con sangre y se lo mostraba a mi hermano. Antes de volver a enterrarmelo como una bestia. Hasta que el dolor se convirtió en un placer que me sometió. Sergio eyaculaba dentro mío. Yo le rogaba que me lo echara todo. Que me embarazara.
—Soy tu perrita tío Sergio... soy tu puta... —Gemía yo...
—Me voy a culiar a tu hermana todos los días, pendejo conchatumadre, tu hermana es mi puta, Marcos...
—Soy su puta, soy su puta —repetía yo, moviendole el culo a ese hombre 25 años mayor que yo...
Alberto había agarrado a Scarlet y le corría, mano. La pendeja se arrodilló a chuparle el pico. Succionaba mirandolo hacia arriba.
—Chupalo como te enseñé, maraca conchatumadre, como te enseñé a ti y la puta tetona de tu mamá, chupalo como la perra que eres... —decía Alberto, Scarlet chupaba con una calentura perturbadora—. ¿Extrañabas este pico? —La pendeja asentía con el pico en la boca—. ¿Querías volver a ser la puta chupa pico de la pichula que te devirgó? —la puso en cuatro mirando a mi hermano y ella gimió y se movió como maraca enamorada—. ¡Desvirgué a tu polola y a tu hermana, Marcos! Y esta pendeja, y la puta de su mamita, no dejan de buscar mi pico... Eres penca igual que tu papá, cabro culiao... ¡Sergio, partele la zorra a esta pendeja, por puta! ¡Por haberse dejado culiar por este aweonao!
Sergio, agarró a Sacrlet y la manoseó. A la fuerza la besó con lengua. La pendeja lloraba con cara de asco. Sergio la lamía y la volvía a besar. Le agarraba el culo y le chupaba las tetas.
—Me encanta culiar pendejas a la fuerza, que sientes asco, como tú —gruñía, Sergio, metiendole la lengua en la boca, los dedos en la zorra, Scarlet le rogaba a Alberto llorando—, despúes te vas a arrastrar por este pico, te voy a dar tan duro conchatumadre que te voy a convertir en mi puta.
—Revientala, revientala a esta conchasumadre y te chupo el pico donde sea...
Sergio se puso duro, Alberto agarró a la pendeja de los hombros, yo de la cintura. La pichula la fue abriendo esa zorra poco a poco hasta llegar hasta el fondo. La hizo palpitar y la pendeja acabó. Comenzó a entrar y salir. Aumentó la velocidad. Saltaba y se dejaba caer. Scarlet chillaba con voz desgarradora. Sergió no paraba. Los gritos de la pendeja le ponían la pichula todavía más dura.
—Grita, conchatumadre, grita, aprieta la zorra, trata de mover el culo para arrancarte... —le gritaba y volvía a embestir, una y otra vez, con ímpetu sobrehumano, cada vez más rápido—. Grita, maraca, grita, que nadie te va a venir a ayudar, conchatumadre—. Se escuchó la piel desgarrarse, la sangre sapicó de la zorra, la pendeja puso cara de horror, el dolor se volvió sordo por un momento, Sergio la agarró del cuello y la culió en un anguló que le provocó agujas ardientes de dolor, volvió a gritar, hasta que llegó al umbral, su cuerpo comenzó a estremecerse en un orgasmo que comvirtió la energía acumulada, provocada por la tortura, el miedo y la desesperación, en una explosión de placer que se liberó al momento de entregarse por completo... Empezó a mover la raja sin saber por qué, no tenía voluntad, ese hombre era su dueño y ella no podía hacer nada para detenerlo, se sintió verdaderamente puta por primera vez en su vida...
—Te amo, te amo, soy tuya mi amor —gritaba la pendeja, ya desfallecida, pero Sergio siguió culiandola hasta que le tuvo tirada en el suelo con los ojos en blanco, murmurando que era su puta y de nadie más, en ese momento lo sintió eyacular, el pico palpitaba y sentía la leche caliente inundarle la zorra—. Toda, toda, la quiero toda mi amor...
Sacó el pico bañado en sangre y semen y se lo puso frente a la cara. Scarlet que chupaba como enamorada. Ese pico grande la había abierto, la había rajado y llenado de semen, era la puta de ese hombre, lo amaba, y lo chupó con todo ese amor. Sergio aulló.
—Me voy otra vez, conchatumadre, pendeja, No pares de chupar puta de mierda... Eyaculó en su boca y ella succionó y tragó sin perder ni una gota, lo tragó todo y no dejó de chupar...
Marcos eyaculó en la zorra de mi mamá, pero estaba tan caliente que el pico no se le bajó, me agarró de las caderas y me culió la zorra como un salvaje. Alberto le agarró a la tetona y la enculó. Sacaba el pico con mierda y me hacía chuparlo, y luego volvía al ano de la tetona. Hasta que acabó en su culo y me hizo comer la mierda de Gina. Mi hermano me llenó la zorra de leche...
—Tengo a tu hermana de perra come caca, conchatumadre, degenerado de mierda... Te culiaste a tu mamá y a tu hermana, weon...
Al tercer sábado. Mi mamá ya sospechaba algo raro. Le habían reventado la zorra y ella no recordaba nada. Despertó con el pico de Alberto haciendola gemir. Le corría mano y le lamía el cuello. La agarraba de las caderas y le metía el pico. Yo la grbaba con el celular.
—La tengo de puta, suegrita, igual que a su hija... Mueve la raja rica que tienes, perra de mierda, buenos días maraca conchatumadre... —dijo Alberto y aumentó la velocidad de las penetraciones, enterrándole el pico en la zorra, como una máquina, mi mamá despertó empelota, en mi cama, de lado, culo parado, la pichula de alberto enterrada en la zorra, chilló horrorizada—. Sonríe vieja culia y mueve la raja conchatumadre, que estamos grabando, como ayer que estabas con los copetes ¿O tampoco te acuerdas, Evelyn, puta de mierda? —mi mamá me miró y quedó petrificada... No sabía que mierda estaba pasando, sintió el semen de Alberto llenarle la zorra...
—¿Qué haces, Alberto? no, para, no lo hagas, no quiero...
—Ahora te haces la weona, mamá, ayer saltabas arriba de la pichula de mi pololo, solita te bajaste los pantalones y te pusiste en cuatro patas, le pediste a Alberto que te metiera el pico hasta hacerte gritar como hace gritar a la perra de tu hija... Le pediste que te echara la leche adentro y te hciera recagar la zorra... ¿O denuevo vas a decir que no te acuerdas? —mamá hizo un ademán de reclamar, pero yo la agarré del pelo y le di una cachetada—. Callate y mueve la raja, vieja de mierda...
Mi mamá lloraba. Alberto sacó la pichula y se puso frente a la cara de mi mamá.
—Ven a chupar pichula Valentina, que para eso te tengo, pendeja traga pico —yo obedecí y me comí ese pico a centímetros de la cara de horror de mi mamá, que sentía el semen de alberto escurrir de su zorra toda abierta y adolorida—. Mira como se come la callampa la perra caliente de tu hija, así mismo te la comiste ayer, Evelyn, puta de mierda, ayer compartiste esta pichula con tu hija, perra degenerada, y ahora te haces la loca... me aburres vieja conchatumadre, anda a bañarte y me preparas comida, que de tanto culiarte a tu ya tu hija ya me dio hambre... Muevete conchatumadre...
Esa tarde, mamá me hizo terminar con Alberto. El weon, mientras mamá estaba cocinando, le agarraba el poto y le decía al oído que se la quería volver a culiar. Que si no soltaba la zorra me entragaba de puta al Sergio, como le había entregado a la polola de su hijo, mi compañera de curso, la Scarlet. Mi mamá sacó por conclusión que entre Alberto y Sergio la habían drogado y culiado. Prohibió que se nos acercara ninguno de los dos o los acusaba de violación.
Estabamos todas calientes, tomando y conversando, recordando con la Gina, cuando a eso de las once de la noche. Llegó mi mamá. La señora Evelyn. La santurrona gorreada que nunca había tenido un orgasmo. Llegó despeinada. Sonriendo. Con los ojos soñadores. Dando pasos cortos, las nalgas apretadas.
—Siéntate, maraca y cuentalo todo, como lo tiene, se mueve rico... —urgió Gina. Toda caliente con lo que habíamos estado hablando.
—Vienes pasada a mierda, ¿pisaste caca? —le dije.
—No me puedo sentar —sonrío mi mamá, en una mueca que indicaba dolor y satisfacción.
—Te dieron vuelta el culo, Evelyn —exclamó la Gina—. No lo puedes negar. Si vienes con una cara de bien culiada que no te la puedes... y vienes toda cagada...
—Si era como en el video... capacito hasta te rajó el culiao... —dije con una mezcla de celos, envidia y calentura. ¿Tan bien cuelea que mi mamá le entregó el culo a la primera? Pensé. Necesito probarlo. Tengo que probarlo, pensé y mi vagina palpitó—. ¿Te culió o no?
—Ya no aguanto —dijo mi mamá y dio un suspiro de alivio, por sus piernas corrió una mezcla de sangre, semen y mierda—. Vengo sin calzones...
—Te la echó toda adentro... —dijo Gina entusiasmada—, ¿Cómo era el motel, cuenta? —inquirió pasandole una servilleta, acercandole un vaso, que mi mamá tomó de un trago...
—Tuve muchos orgasmos... Deje todo mojado... Aún no lo puedo creer... —reía mamá.
—Por el principio... mamá, cuenta bien... —exigí, relamiendome los labios.
—¿Donde te devirgó el ano? Eso es lo más importante. ¿Tu mamá era virgen de culo? Hay que celebrar... hagamos un salud por el sexo anal.
Las tres tomamos...
—Me culió Aquí afuera... En la calle...
—Como a una puta, te culió como a una puta —dije, con la vagina hirbiendo al imaginar ese pene entrando en su recto—. Te desvirgó el orto como a una prostituta...
—¿Rico el anal, O no, Eve? Duele pero es más rico que la chucha...
—Nunca lo he hecho —dije, mi ano palpitando de deseo—. ¿Es rico por el culo, mamá?
—Lloré... me tapó la boca —dijo mi mamá, y noté su maquillaje corrido por las lágrimas—. Pero después me movía. Solita me enterraba es su... Exquisito, aun lo siento, como me llenó... Como si me fuera a reventar el poto de rico, de placer, todavía siento como me dejó abierta...
—Muestra la raja maraca —dijo Gina—. Date vuelta y abrete las nalgas para ver como te dejó el oyo —mi mamá se dio media vuelta, se levantó la falda, se abrió las nalgas y mostró el culo, el ano estaba dilatado, era un agujero abierto que palpitaba del cual brotaba abundante leche, una parte del recto se desenrollada hacia afuera, estaba colorado, le habían dado vuelta el ano a mi mamá... le corría una mezcla de sangre, mierda y semen por los muslos.
—¡Te abrió entera, Eve, te reculió el conchasumadre, te dejó más abierta que el canal de Panamá! —dijo Gina—. ¿Pero. Y te gustó?
—Nunca me habían hecho sentir mujer. Yo lo dejé hacerme esto, aunque me doliera, yo se lo pedí... —dijo con una mezcla de alegría y dolor—. Tenía que agradecerle de alguna forma... Y también me hizo acabar así...
—¿Un orgasmo anal? —dije.
—Uno —río mi mamá—. Perdí la cuenta... Y después se lo dejé bien limpio... Le chupé bien el pico, estacionados aquí al frente, antes de bajarme del auto...
—Weona caliente —dijo Gina, nos tomamos dos shots más—. Hasta comiste mierda...
—Tiene la media... es que es grande, muy grande... —suspiró mi mamá—, siento que me llega hasta el pecho cuando me pone en cuatro...
—¿Es Más grande que la de Patrcio entonces? —preguntó Gina, relamiendose.
—Tanto que el primer orgasmo me lo provocó sin entrar ni salir, lo dejó metido hasta el fondo y lo sentí palpitar, llenandome, abriéndome... no se lo imaginan...
—Porque el de Pato es grande, no me cabe entero en la boca —se le escapó a Gina.
—¿Que se siente culiar a papá e hijo? Tetona maraca —le dije a Gina, sacandole las tetas, manoseándoselas.
—Te regalo al Pato, Gina... Siemore supe que te culiaba, Nunca supo hacerme acabar... Y la tiene chica comparada con la de Mirko...
—¿Hiciste algún video, mamá? Se la queremos ver... — dijem y me fijé que la camioneta todavía estaba estacionada frente a la casa.
—Muestrame los videos, Evelyn —pidió Gina, tocandose la vagina—. Quiero ver... —mamá los proyectó en la televisión...
Mamá llevaba saliendo ya dos meses con Mirko, se nos había hecho costumbre esperarla junto a Gina y cuando llegaba, tomar tequila y ver los videos de lo que habían hecho en la tele. Mamá había cambiado. Sonreía todo el tiempo y andaba de buen humor. De ser la mujer triste y amargada que me había parido y criado, ahora parecía brillar. Y yo sabía que era por la verga de Mirko. En la cual yo no dejaba de pensar. Me mojaba cuando mamá hablaba de él, me masturbaba pensando en él.
Esa noche mamá nos saludo con aliento a semen. La camioneta de Mirko se estacionó, pero mamá no salió hasta pasados veinte minutos. La vimos bajarse de la Camioneta de Mirko saboreándose. Los labios hinchados, semen corriendo por la comisura de sus labios.
Mientras Gina miraba en la televisión como mi mamá se metía una verga gigante en la boca, en un callejón.
Yo había salido de la casa, había golpeado la ventana de la camioneta. Mirko había abierto la puerta, su entrepierna quedaba justo a la altura de mi boca. Vestía un peto que marcaba mis tetas pequeñas. Una calza roja que apretaba mi vulva y mi culo. Me acerqué a su bulto, tanto que pude sentir su calor.
—¿Le rompiste el ano a mi mamá, conchatumadr... —exclamé con rabía, pero no alcancé a terminar la frase, Mirko se sacó la verga y yo abrí la boca... Me agarró de la nuca y me la metió hasta la garganta... Comenzó a culiarme la cara...
—Cállate, pendeja de mierda y abre la boca —me dijo, mientras su glande se detenía en mi garganta, la llenaba, me asfixiaba, lo sacaba y lo volvía a meter, me obligaba a separar las mandíbulas hasta el límite, mis dos manos lo aferraron, no lo alcanzaba a rodear, lo garré desde la base, una mano delante de la otra y aún sobraba pene, tanto que incrustado hasta el fondo mis labios no tocaban mis dedos—. Chupa pico, Valentina, chupa pico... Saborea la zorra y el culo de tu mamita, chupa pichula en la calle, igual que las putas, igual que la maraca de tu mamá...
Me soltó la nuca, comencé a acariciar los huevos, a lamer esa verga como una adicta. Me hizo empelotarme y dejar la ropa tirada en la calle. Luego me subió a la camioneta y me sentó en su pico. Bajé poco a poco. Hasta que me llenó. Me hizo acabar con la verga hasta el fondo. Luego moviendonos de distintas formas. Acababa una y otra vez. Hasta que yo misma saltaba y me enterraba. Me hizo entrar en un éxtasis de placer tal que yo misma, sentada en su regazo, me saqué la verga de la vagina y acomodé el glande en la entrada de mi ano, fui bajando a mi ritmo y a mi ritmo tuve mi primer orgasmo anal. Me cagué encima suyo. Me moví como una puta con su verga enterrada en el recto. Después dejé que me reventara el culo en la parte de atrás. Me bajó agarrada de las mechas, empelotas. Chorreando mierda y sangre de culo rojo y abierto, cagándome, con el cuerpo tiritando de placer y dolor me metió a la casa. Su verga enorme se movía de lado a lado manchada de mierda.
En la tele se veía lo que habíamos hecho recién en la camioneta, Mirko le había mandado los videos a mi mamá. Gina y mi mamá se lanzaron a lamer esa pichula. Se tiraron al suelo y avanzaron en cutro patas, como un par de perras en celo. Se peleaban por el pico. Pasaban la lengua por la verga con mi caca y luego se la mostraban, le mostraban sus lenguas con mierda, saboreaban y volvían a cuhupar.
Mirco agarró la cabeza Gina y yo la de mi mamá, las hicimos lamer una por cada lado y juntarse en el Glande, sus lenguas se juntaron. Mamá y Gina se besaron. Volvieron a chupar. Levantó a mamá y me besé con Gina. Levantó a Gina y bajó a mamá. Lamí verga con mamá. Por fin compartíamos una puchula, como las putas madre e hija que eramos.
—Tu hija es una perra, Evelyn —gemía de placer Mirko—, Mira como tu Valentina lo chupa como una puta, como una perra en celo, muestrale a tu mamá Valentina, cuanto te gusta chupar pichula...
—Pendeja caliente —decía Mi mamá—. La había visto, pero nusnca así de caliente...
—Hasta el fondo, pendeja, hasta el fondo —decía Gina y me agarraba del pelo y me encajaba la pichula hasta la garganta—. Hasta el fondo, babea, aprieta la cabeza con la garganta, así le gusta al Alberto... Y tu hermano y a tu papá, y a tu tío y tu abuelo, a todos les gusta como la tía Gina come pico... —gemía Gina. Con dos dedos de Mirko en el culo—. Chupalo, pendeja gorreada, te cagan igual que a tu mamá... Te hacen saborear zorra y comer caca igual que a tu mamá... ¿Te gusta la caca, cierto Evelyn? —decía Gina, Mirko agarró a mi mamá y la metió entre las nalgas de Gina, que se las abrió para que mi mami pudiera lamerle el oyo—. Te creís cuica y santa, Evelyn, siempre te quise tener así, lameme la raja, comete mi mierda de puta de Estación Central. Tu papá también me culiaba cuando yo era pendeja... Eres una come mierda...
Mirco me agarró la cabeza y me puso a lamer la zorra de Gina. Movió a mi mamá y le dijo que agarrara a Gina por delante, que no la dejara moverse. No tenía que dejarla arrancar. Y la comenzó a encular. Gina dió un grito desgarrado e intentó escapar. Pero mamá la tenía de los hombros y yo de las caderas.
—¡Es enorme, para, detente, me raja, no, no, más despacio! —chilló Gina.
—Cállate tetona maraca y la conchatumadre —Mirko le tiró el pelo y le dio nalgadas mientras se lo enterraba con estocadas potentes, se escuchaba como se una tela se rajara en cada metida, Le tomó cinco embestidas para que los testículos rebotasen contra la zorra de labios colgantes, negros y asquerosos que tenía la maraca del barrio, yo le abría las nalgas, la pichula estaba enterrada hasta el fondo, palpitaba, Gina suspiraba con los ojos en blanco—. Muevete, Gina, mueve la raja...
La perra tetona comenzó a moverse de apoco, Mirko la golpeó, yo y mamá la golpeamos... Gina comenzó a moverse como la puta que era, se movía llorando...
—Me duele, conchatumadre, me duele, para porfavor, que me cago... hechamela adentro acaba porfavor... acaba papito... —suplicaba Gina llorando, moviendo la raja en circulos, enterrandose lentito.
—Mira como le disfruto el ano a tu mujer, Sergio, como se mueve enterrada en mi pico —decía Mirko a la cámara...
—No, no, para, me vas a dejar todo abierto el culo...
—Ahora, Sergio, te voy a enseñar como hay que culiar a las putas maracas como tu Gina —dijo Mirko, le pasó un cinturón bajo el vientre y lo agarró a modo de riendas, comenzó con estocadas profundas y potentes, que poco a poco fueron aumentando en velocidad, las metidas eran brutales, Las nalgas de Gina, enormes y paradas rebotaban sonoras contra las caderas de Mirko, cuya musculatura se marcaba entera en cada empeñón salvaje que le sacaba alaridos desgarrados a la tetona, que pronto comenzó a enterrarse también, pidiendo que la partiera, que era su puta—. Mira bien, Sergio, como tengo a tu mujer, mirenla bien, chiquillas—. Mirko le metía la pichula en el orto como un energúmeno, saltaba mierda y sangre, Gina comenzó a chillar, a temblar de placer y dolor, a tener su primer orgasmo anal—. ¿Así te gusta que te culeen, tetona buena pal pico?
—Sí, sí, sí, así me gusta —aullaba Gina. Mirko no paró, sigió así por al menos media hora. Hasta que el no de Gina quedó dado vuelta. Como el de mi mamá.
La dio vuelta y le puso la pichula en la boca. Gina chupó con una calentura que yo no había visto jamás. Ni imaginado que podía ser posible.
—Mira, Sergio, como me chupa el pico tu mujer —decía pasandole le verga por la cara, golpenadole la boca con el glande antes de dejarlo ahí, frente a ella, que abría la boca y comenzaba a comerse el pico con cara de enamorada, nos garró a mamá y a mi con un brazo cada una—. Miren como lo chupa la perra... —nos metía dos dedos en el culo—. Ven como me la tiene de dura... Ahora les toca culo a ustedes...
Nos agarró y nos puso en cuatro patas. Un culo al lado del otro. Puso a Gina a lamerme el culo mientras se lo metía a mi mamá. Mirko Saltaba y se dejaba caer para enterrarle con fuerza terrorífica la pichula a mi mamá. Se lo enterraba sin piedad. Luego me tocaba a mi. Nos hacía acabar y cambiaba. Luego nos partió las zorras. Yo y mamá nos besábamos.
—Héchamelo adentro, grité por fin... dame tu semen, embarazame... —Comencé a gritar.
—Mira como preño a tu hija, Evelyn —comenzó a gruñir Mirko, me la voy a culiar embarazada y con uniforme de colegio, todos van a saber que te tengo a ti y a tu hija de putas...
—Sí, sí, así, siento la leche como me llena la zorra... Me revalsa, mamá, me revalsa su semen...
No había terminado de acabar y agarró a Gina, la puso en cuatro y le metió la pichula. Su zorra no había sido abierta por Mirko. Que la encontró apretada. La cara de Gina se deformó de dolor y placer. Mirko comenzó a bombearla...
—A tí también te voy a mandar con la zorra toda abierta para la casa, tetona puta de mierda... —Gruñó Mirko y comenzó a gruñir y culiarla salvaje, le rajó la zorra, que salpicó sangre, hasta que Gina tuvo un nuevo orgasmo—. Ahora vistete y largate de mi vista, sal de esta casa, asquerosa de mierda—. La tiró a un lado
Sacó la pichula dura como un fierro, a punto de eyacular y se lo metió en la zorra ami mamá... La reculió hasta que su semen desbordó su vagina... Sacó el pico y me lo puso en la boca...
Yo lo chupaba con los ojos cerrados, suspirando... succionando...
Mirko acercó a mi mamá y lo chupamos las dos juntas nuevamente y compartimos su semen.
Fue así como mámá y yo, nos convertimos en las sumisas de Mirko