PONER MIRANDO A CUENCA.
Esta expresión tan empleada, una de las frases con doble sentido más famosas de nuestra lengua, tiene más de un origen. ¿Una de las más reconocidas? "Estando en Toledo, Felipe el Hermoso ordenó construir un observatorio astronómico en una alta torre. Sin embargo, la verdadera razón detrás de esta decisión era tener un lugar privado para encontrarse con sus amantes. Cada vez que subía, le decía a su esposa Juana la Loca –quien no tenía el menor interés en disfrutar de estas vistas–, que iba a poner a una dama mirando a Cuenca para que disfrutara de las vistas", cuenta Alberto.
Esta excusa hizo mucha gracia a sus guardias, quienes sí sabían las verdaderas intenciones del monarca y, al parecer, se dedicaron a popularizar el uso de esta frase, que llega ya hasta nuestros días", continúan.