Desde mi juventud que empecé a sentir atracción física por mi mamá, debió ser por el despertar de las hormonas. La cosa es que actualmente ella tiene 50 años y ya pasaron exactamente 3 años desde nuestro primer encuentro.
Debo señalar que el rostro de mi madre no se parece en nada al mío (lo que sin duda facilitó las cosas) mide 1.65 aprox. Y la verdad es que no tiene un cuerpo privilegiado, tiene el pelo corto y castaño, sus tetas son relativamente grandes pero bien formadas, con pezones bien definidos y de un color café claro. Su culo está en el promedio pero muy bien definido, su tez es blanca, y su vagina cubierta de un vello púbico bastante tupido. Su contextura es mediana, tiene un poco de panza pero supongo que está bien luego de haber tenido 4 hijos, de los cuales yo soy el mayor.
Con mi madre siempre hemos tenido una excelente relación sin pasar a una confianza desmedida, si bien el trato que tenía con ella no era de "amigos" nos manejamos con respeto y cariño. Era muy común que nos abrazaramos o nos besáramos como muestra de afecto, incluso nos acostábamos juntos a ver televisión o simplemente para masajear su espalda. En general todos mis hermanos se conducen de la misma forma lo que facilita que mi actual relación parezca normal.
La cosa es que ella no se lleva mal con mi padre, es más, mantienen una relación ejemplar. En lo sexual creo que también, pues de pasada he escuchado conversaciones de mi madre con mis tías en las que afirma que nunca ha tenido que quejarse por el desempeño de papá. De esto deduzco que se relaciona conmigo solo por el amor que me tiene y por que obviamente también disfruta de mis juegos.
Mi mamá es una excelente mujer como persona, es tierna, preocupada, atenta, seria y muy señora. Esto que a simple vista no me producía ninguna excitación, cambió un día en que me encontraba ordenando su dormitorio y encontré una ropa interior sumamente provocativa, eran varios calzones como hilo dental con adornos provocativos. No pude evitar imaginar a mamá colocándoselos para calentar a papá para luego cambiar a este último por mi imagen. Mamá sin duda disfrutaba del sexo aunque no lo demostraba. Con la sola imagen de mi madre cogiendo con papá me calentaba sobremanera, y ya de imaginarla conmigo las pajas eran eternas.
Todos los días mi papá partía temprano a dejar a mis hermanos menores al colegio, yo como estaba en la universidad tenía horarios más flexibles lo que me permitía salir más tarde.
Un día estando en mi dormitorio y siendo las 8 am. Tenía como todos los días una tremenda erección, mi pene era de buen tamaño (20 cm) lo que no lo hacía despreciable. Mi madre estaba en la cocina ordenando los trastes del desayuno cuando de repente sentí que iba a pasar por fuera de mi pieza. Tenía la puerta abierta y en la calentura rápidamente me saqué los calzoncillos y me destapé, quedando solo en camiseta con mi verga descubierta y haciéndome el dormido. Mi idea era solamente que me viera para así excitarme y poder echarme una paja al levantarme.
Pero me sorprendió pues entró a mi dormitorio, sentí que me miraba, luego me tapó y se fué. Pensé que consideraba normal la erección de mi miembro, con mi padre le debe haber pasado, pero luego descubrí que solo era para disimular su intención pues ella también se había calentado. Digo esto porque a continuación volvió a entrar y me dijo que ya se iba a preparar el almuerzo, con los ojos entreabiertos pude notar que todavía estaba en pijama, el cual solo es un camisón que le llega un poco más abajo del culo. Yo sabía que mamá acostumbra a dormir sin calzones y lo más probable es que ese día todavía no se los había puesto. Entre dormido le dije con voz tierna:
A los pocos minutos mamá parecía haberse vuelto a dormir. Entonces dirigí mi miembro un poco más abajo tocando sus nalgas y luego su culo. Tampoco tuve respuestas y mamá dormía. Aproveche de llevar una de mis manos a su pecho para tocar aquellas tetas que me habían amamantado y hoy tanto me calientan.
Fue entonces cuando noté que no estaba dormida y que con su mano se acariciaba su vagina, no nos dijimos nada y continué en mi aventura. Presioné mi cuerpo con el de ella de modo que francamente mi verga estaba por entrar a su ano. En ese preciso momento, y estando de lado, levantó su pierna cogiendo mi pene por debajo de su vulva y se lo acomodó entre sus piernas.
Yo solo me dejé llevar. A esas alturas los dos estabamos muy calientes y asumimos lo que iba a pasar, con un poco de fuerza la penetré silenciosamente y escuche:
Mamá respiraba fuerte y mi verga entraba y salía por su vagina lentamente pues todavía no lo podía creer, conjuntamente noté que ella se masturbaba. La posición era incómoda pero no importaba. Su respiración cada vez era más fuerte, parecía que no quería gemir. De pronto me detuve y turbada me pregunto:
Mi madre quería revolcarse del silencioso placer que le estaba dando, dio un manotazo y botó la lámpara y los objetos que tenía en el velador, se contorsionaba, sujetando fuertemente uno de mis cojines. Le lamía su concha, le metía un dedo por el culo y dos por su zorra, todo en silencio. Sentía como progresivamente se mojaba, los dos transpirábamos mucho y gemíamos sin control alguno, sentí que mi verga iba a explotar.
Con esfuerzo me detuve y me paré para prender la luz ya que estábamos casi a oscuras.
Puse mis manos en sus labios para que sintiera sus propios sabores, sus jugos, su ano y empezó a chupar los dedos con mucha lujuria. Yo seguía bombeando, estaba por terminar, ella ya había tenido varios espasmos que me permitieron saber de sus orgasmos, le advertí que me venía.
Mis manos recorrían sus pechos y con mis dedos apretaba sus pezones erectos.
Luego de tal reveladora experiencia y ya más relajados nos dirigimos al baño, ambos húmedos por la transpiración que el placer nos había dado.
Tome la maquina de afeitar y con mucho cuidado afeité los bordes de su vagina, era un acto de cariño y amor, luego con la toalla, le seque la entrepierna y le saque la crema, a continuación con mucha ternura se la besé.
Luego nos pusimos de pie y nos besamos apasionadamente, ella bajó hasta mi verga y la mamó hasta casi hacerme eyacular. La separé de mí y la puse de pié nuevamente, la di vuelta e hice que se apoyara con el lavamanos, me agaché abriendo sus piernas. Mi madre se dejaba hacer todo lo que le proponía y debo reconocer que esto era lo que me excitaba.
Terminamos de ducharnos y nos dirigimos a su dormitorio, su rostro estaba colorado por la excitación y ella estaba muy seria, sin embargo se acostó de espaldas en su cama y abrió sus piernas.
Puse un cojín en su espalda, levantando de esa manera su cintura y exponiendo aún más su vagina afeitada por mí. Con mis dedos abrí un poco los labios de su concha y suavemente introduje mi pene, le besaba la cara y la boca sin parar, mi lengua jugaba con la suya. Yo bombeaba de una manera increíble acelerando el ritmo de la penetración y sintiendo su respiración. De repente miré el reloj de su velador, eran las 12:30 del día, habíamos pasado toda la mañana follando y yo seguía encima de ella.
Debo señalar que el rostro de mi madre no se parece en nada al mío (lo que sin duda facilitó las cosas) mide 1.65 aprox. Y la verdad es que no tiene un cuerpo privilegiado, tiene el pelo corto y castaño, sus tetas son relativamente grandes pero bien formadas, con pezones bien definidos y de un color café claro. Su culo está en el promedio pero muy bien definido, su tez es blanca, y su vagina cubierta de un vello púbico bastante tupido. Su contextura es mediana, tiene un poco de panza pero supongo que está bien luego de haber tenido 4 hijos, de los cuales yo soy el mayor.
Con mi madre siempre hemos tenido una excelente relación sin pasar a una confianza desmedida, si bien el trato que tenía con ella no era de "amigos" nos manejamos con respeto y cariño. Era muy común que nos abrazaramos o nos besáramos como muestra de afecto, incluso nos acostábamos juntos a ver televisión o simplemente para masajear su espalda. En general todos mis hermanos se conducen de la misma forma lo que facilita que mi actual relación parezca normal.
La cosa es que ella no se lleva mal con mi padre, es más, mantienen una relación ejemplar. En lo sexual creo que también, pues de pasada he escuchado conversaciones de mi madre con mis tías en las que afirma que nunca ha tenido que quejarse por el desempeño de papá. De esto deduzco que se relaciona conmigo solo por el amor que me tiene y por que obviamente también disfruta de mis juegos.
Mi mamá es una excelente mujer como persona, es tierna, preocupada, atenta, seria y muy señora. Esto que a simple vista no me producía ninguna excitación, cambió un día en que me encontraba ordenando su dormitorio y encontré una ropa interior sumamente provocativa, eran varios calzones como hilo dental con adornos provocativos. No pude evitar imaginar a mamá colocándoselos para calentar a papá para luego cambiar a este último por mi imagen. Mamá sin duda disfrutaba del sexo aunque no lo demostraba. Con la sola imagen de mi madre cogiendo con papá me calentaba sobremanera, y ya de imaginarla conmigo las pajas eran eternas.
Todos los días mi papá partía temprano a dejar a mis hermanos menores al colegio, yo como estaba en la universidad tenía horarios más flexibles lo que me permitía salir más tarde.
Un día estando en mi dormitorio y siendo las 8 am. Tenía como todos los días una tremenda erección, mi pene era de buen tamaño (20 cm) lo que no lo hacía despreciable. Mi madre estaba en la cocina ordenando los trastes del desayuno cuando de repente sentí que iba a pasar por fuera de mi pieza. Tenía la puerta abierta y en la calentura rápidamente me saqué los calzoncillos y me destapé, quedando solo en camiseta con mi verga descubierta y haciéndome el dormido. Mi idea era solamente que me viera para así excitarme y poder echarme una paja al levantarme.
Pero me sorprendió pues entró a mi dormitorio, sentí que me miraba, luego me tapó y se fué. Pensé que consideraba normal la erección de mi miembro, con mi padre le debe haber pasado, pero luego descubrí que solo era para disimular su intención pues ella también se había calentado. Digo esto porque a continuación volvió a entrar y me dijo que ya se iba a preparar el almuerzo, con los ojos entreabiertos pude notar que todavía estaba en pijama, el cual solo es un camisón que le llega un poco más abajo del culo. Yo sabía que mamá acostumbra a dormir sin calzones y lo más probable es que ese día todavía no se los había puesto. Entre dormido le dije con voz tierna:
- Antes de irte acuéstate un ratito conmigo.
- Que regalón eres… está bien.
A los pocos minutos mamá parecía haberse vuelto a dormir. Entonces dirigí mi miembro un poco más abajo tocando sus nalgas y luego su culo. Tampoco tuve respuestas y mamá dormía. Aproveche de llevar una de mis manos a su pecho para tocar aquellas tetas que me habían amamantado y hoy tanto me calientan.
Fue entonces cuando noté que no estaba dormida y que con su mano se acariciaba su vagina, no nos dijimos nada y continué en mi aventura. Presioné mi cuerpo con el de ella de modo que francamente mi verga estaba por entrar a su ano. En ese preciso momento, y estando de lado, levantó su pierna cogiendo mi pene por debajo de su vulva y se lo acomodó entre sus piernas.
Yo solo me dejé llevar. A esas alturas los dos estabamos muy calientes y asumimos lo que iba a pasar, con un poco de fuerza la penetré silenciosamente y escuche:
- Ahí cariño… sigue sin miedo.
Mamá respiraba fuerte y mi verga entraba y salía por su vagina lentamente pues todavía no lo podía creer, conjuntamente noté que ella se masturbaba. La posición era incómoda pero no importaba. Su respiración cada vez era más fuerte, parecía que no quería gemir. De pronto me detuve y turbada me pregunto:
- Qué pasó… cariño porque te detuviste.
- Nada, estoy incómodo y esto no está bien *yo decía esto rezando por continuar con nuestro juego*
- A lo mejor no está bien, pero ya estamos en esto…
- Notas eso, estoy caliente igual que tú, terminemos y después veremos.
- No!!! ve más lento cariño, trata con un solo dedo, pero te advierto que no me he duchado...
- No tanto, no tanto... ahora sigue… así sin prisas…
Mi madre quería revolcarse del silencioso placer que le estaba dando, dio un manotazo y botó la lámpara y los objetos que tenía en el velador, se contorsionaba, sujetando fuertemente uno de mis cojines. Le lamía su concha, le metía un dedo por el culo y dos por su zorra, todo en silencio. Sentía como progresivamente se mojaba, los dos transpirábamos mucho y gemíamos sin control alguno, sentí que mi verga iba a explotar.
Con esfuerzo me detuve y me paré para prender la luz ya que estábamos casi a oscuras.
- Que haces...
- Nada, es que quiero mirar… *ella se estaba masturbando*
- Apúrate… que quiero sentirte ya cariño.
- Mamá...
- Que?
- Puedo darte por el culo...
- Hijo, soy virgen por ahí, pero nada perdemos con intentar, sigamos y después vemos.
- Por favor no sigas… solo penétrame para acabar luego.
- Espera, quiero que sea inolvidable. *respondí y la seguí besando*
- Más despacio hijo… *esto era maravilloso, mamá me guió todo el tiempo.*
Puse mis manos en sus labios para que sintiera sus propios sabores, sus jugos, su ano y empezó a chupar los dedos con mucha lujuria. Yo seguía bombeando, estaba por terminar, ella ya había tenido varios espasmos que me permitieron saber de sus orgasmos, le advertí que me venía.
- No… espere hijo, aguante… *sacó mi pene de su vagina y se dio vuelta acostándose de espaldas a mí, no lo podía creer, quería que la culeara*
- Espera… eso quiere decir que…
- Hijito, nunca lo he hecho por aquí, supongo que tú tampoco así que tengamos cuidado, empieza con dos dedos. *se puso de rodillas sobre mi cama, tenía a mi mamá en cuatro patas*
- Mamita, relájese...
- Asegurémonos, ve a buscar la vaselina que está en la gaveta del baño.
- Ahora sí, con dos dedos...
- Lo sentí... Ahora sigue.
Mis manos recorrían sus pechos y con mis dedos apretaba sus pezones erectos.
- ¿Te duele?
- Un poco pero está bien, dale, dale...
- Puedes correrte en mi interior cariño... me da lo mismo, pero no pares…
- ¿Qué pasó?
- No se si está bien pero quiero correrme en tu boca, ¿puedo?
- Para eso tengo que mamártela… Ok.
- Está rico cariño, mira cuanta lechita me has dado… tu mamita está satisfecha.
- Nos tenemos que duchar, amor...
Luego de tal reveladora experiencia y ya más relajados nos dirigimos al baño, ambos húmedos por la transpiración que el placer nos había dado.
- Hijo tenemos toda la mañana...
- Lo quieres hacer antes o durante la ducha. *dijo mi madre mientras acariciaba mi miembro y me besaba en los labios*
- Me da lo mismo, pero antes te puedo preguntar algo...
- Lo que quieras hijo…
- No quieres que te afeite tu concha.
- No te avergüences es solo para que te quede más bonita… ja, ja *yo más tranquilo solo atiné a reír*
- Está bien cariño, solo ten cuidado.
Tome la maquina de afeitar y con mucho cuidado afeité los bordes de su vagina, era un acto de cariño y amor, luego con la toalla, le seque la entrepierna y le saque la crema, a continuación con mucha ternura se la besé.
Luego nos pusimos de pie y nos besamos apasionadamente, ella bajó hasta mi verga y la mamó hasta casi hacerme eyacular. La separé de mí y la puse de pié nuevamente, la di vuelta e hice que se apoyara con el lavamanos, me agaché abriendo sus piernas. Mi madre se dejaba hacer todo lo que le proponía y debo reconocer que esto era lo que me excitaba.
- ¿Qué vas a hacer?
- Nada, solo que ahora vamos a empezar por atrás…
- Pero dejamos la vaselina en el dormitorio
- No importa, ahora será diferente…
- Hijo me duele...
- ¿Quieres que lo quite?
- Si por favor, pero con cuidado.
- Hijo cuando te digo que no quiero hacerlo por atrás prefiero que no lo hagas, Ok.
- Está bien mamá no volverá a pasar.
- Mamá tuve que sacar la pija de tu culo, ahora me duelen un poco las bolas y aquí no sé cómo cogerte.
- No te preocupes.
Terminamos de ducharnos y nos dirigimos a su dormitorio, su rostro estaba colorado por la excitación y ella estaba muy seria, sin embargo se acostó de espaldas en su cama y abrió sus piernas.
- Ahora sí, hijo haz lo que quieras.
Puse un cojín en su espalda, levantando de esa manera su cintura y exponiendo aún más su vagina afeitada por mí. Con mis dedos abrí un poco los labios de su concha y suavemente introduje mi pene, le besaba la cara y la boca sin parar, mi lengua jugaba con la suya. Yo bombeaba de una manera increíble acelerando el ritmo de la penetración y sintiendo su respiración. De repente miré el reloj de su velador, eran las 12:30 del día, habíamos pasado toda la mañana follando y yo seguía encima de ella.
- Me voy a correr mamá...
- Aguanta, un poco más...
- No puedo… es que me duelen las bolas. *a estas alturas ya tiritaba de placer, hasta que no pude aguantar más y llené su interior con mi leche tibia*
- Mira hijo, claramente no podemos contarle esto a nadie pues no nos entenderían, pero nos amamos y eso es lo que importa...
- Mamá tengo miedo de acostumbrarme y querer follar contigo todo el tiempo.
- ¿En serio?
- Esto que hemos hecho es solo un poco de lo que te puedo enseñar, con el tiempo aprenderas muchas cosas más ¿qué es lo que más te gustó?
- Hacértelo por atrás.
- A mi no me gustó mucho, pero si tanto te gusta encontraremos la forma de hacerlo.