ESPOSA Y SEÑORA OBEDIENTE: UNO

masada

Estrella Porno
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Sep 6, 2017
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Mi familia y yo, éramos los exponentes de la aristocracia “mercantil” de las primeras décadas del siglo pasado, en estas tierras, mi nombre es Isabel Amanda Telechea, un nombre perteneciente a una de mis abuelas, mientras que el horrible segundo nombre lo era de alguna tata-tatarabuela. Como dije, la familia se dedicaba al comercio, concretamente a la ganadería y la agricultura, lo había comenzado mi bisabuelo, un vasco que llego hasta aquí, y comenzó a perseguir y acumular vaquitas salvajes, y luego incorporo el rentable comercio de los cereales, por lo que había acumulado una fortuna considerable, aunque…para la época que estoy relatando esto…parte de eso se había esfumado, y la familia estaba un poco venida a menos, simplemente porque mi papito...no tenia el mismo genio comercial que sus antecesores. Para entonces yo tenia unos 19 años, lo que parecería muy joven, pero para los canones de la época, se acercaban mis 20, y yo aun seguía soltera, lo cual era una mala señal que ahuyentaba a los pretendientes. Mis padres estaban obsesionados con casarme, era hija única y les aterrorizaba la idea de que desaparecieran y yo me quedara sola y para colmo soltera, aunque detrás de esa urgencia existían otros motivos no menor urgentes, porque un “buen matrimonio” con un candidato adinerado, estabilizaria, quizás, la delicada situación financiera de la familia.

Yo había sido educada en la rígida moral imperante en la época, “los dorados y locos 20” no existían para mi, yo era una señorita bien, que debía ser recatada, y para el tema que nos interesa…tampoco existía el sexo como tal, el termino ni siquiera se utilizaba, y la palabreja de cuatro letras estaba prohibida, así como los insultos y otras tantas palabras soeces, solo existía la procreación como parte del sagrado deber del matrimonio…y eso era suficiente. Estaba tan influida por toda aquella pacatería que yo ni siquiera me miraba…pero…para darme un baño, en una enorme bañera, lo hacia enfundada en un largo camison, una prenda muy útil, sobre todo para ocultar el hecho de que yo me acariciaba mucho durante mis baños, no me reconocia mucho físicamente pero había aprendido donde tocar para sentir placer, y ese era mi secreto.

Yo tenia una asistente, una mucama de mi edad, que principalmente se ocupaba de mi ropa, y mis sombreros y me ayudaba a vestirme y desvestirme…y aquella tarde…ella me ayudo a salir de la bañera, al entrar al cuarto de baño me encontró muy alterada y sonrojada, pero no dijo nada…aguardo a que yo me quitara el camison completamente mojado, y me envolvió en un enorme toallon…tibio…y mientras frotaba mi cuerpo con el…senti sus caricias…absolutamente impropias, en los lugares ocultos que me proporcionaban tanto placer, y yo tampoco dije nada…senti un ligero mareo…y cuando sus labios diminutos se posaron en mi cuello para besarlo, me pareció que el piso desaparecia bajo mis pies, y…en ese preciso instante mi madre entro en el cuarto de baño…

Lo hizo para decirme que debía apurarme para estar lista antes de la cena…y yo me senti tan turbada y asustada, que ni me di por enterada…pero a la hora de la cena yo ya estaba adecuadamente vestida y baje al comedor, y mientras lo hacia, oi la voz de mi madre que le decía a mi padre: “hay que casar a Betina (Betina era yo) ya!”



Mi padre acelero la búsqueda de posibles candidatos, y mi madre generalmente era quien los rechazaba, y ninguno de los dos se preocupo en pedir mi opinión al respecto, yo debía ser una hija obediente y aceptar lo que ellos consideraban que era lo mejor para todos…sobre todo para ellos, yo solamente debía cumplir el papel de reproductora para darle hijos y nietos a todos, como si fuera una de las vacas de las haciendas de mi papa.

Finalmente la elección recayó en un caballero de muy buen ver, y que tenia la fama de ser el soltero mas codiciado del momento, no solo por su educación, sino porque su familia era “muy” adinerada. Era el tercer hijo del señor Mendez, casado con la señora Mendez, y el se llamaba Lucio Mendez-Mendez…y cuando mi madre me dio la noticia, lo primero que pensé fue que había dos cosas que no lo hacían tan malo a “doble Mendez”: no era para nada feo, y era joven, mis padres habían decidido, por lo menos, no entregarme a un viejo decrepito como solía suceder entonces, y la otra era que por lo que se decía…yo le gustaba, no estaba muy segura, de que era lo que le gustaba de mi, pero para comenzar, era suficiente. Luego de conocer a sus padres, supe que su papa se dedicaba al mismo rubro que el mio, pero con mucho mas éxito, ayudado por mis cuñados…y desde que se formalizara el noviazgo…note que el señor Mendez padre, se deshacia en atenciones hacia mi, y cuando las mismas estaban a punto de cruzar el limite de lo equivoco, siempre sacaba a relucir la excusa de que yo “era como la hija que no había tenido”.

Cuando se fijo la fecha de la boda, me devoro la ansiedad, y me asalto el pánico por lo que sucedería durante la noche de bodas, y cometí el error de compartir los temores con mi mejor amiga…tan inexperta como yo, y ella solo se dedico a contarme chismes sobre “doble Mendez”, sobre todo de lo que yo ya conocía: que mi prometido era un famoso mujeriego, pero, para las costumbres de la época, un soltero, podía, antes de casarse, y tomar la responsabilidad de una familia, cometer todos los pecados de juventud que quisiera sin que ello afectara su honor. Mi amiga tuvo la ocurrencia de contarme una de sus anécdotas de sus visitas al campo, algo que a ella le encantaba hacer y que yo aborrecia, porque no me gustaban ni las vistas ni los olores del campo, con todos sus peones, sus vacas y sus caballos, pero a Maria Ines (mi amiga) le atraía todo eso, y tenia su propio caballo, en realidad una yegua, llamada “Nany” y fue cuando me dijo: “queres saber que vi en el campo?” y yo le respondi que no, porque ya sabia lo que había en el campo…pero ella insistió: “no querida, no lo sabes…fui a buscar a “Nany”…y se la estaba montando un padrillo, alrededor había varios peones y estaba el capataz que había organizado todo…por lo que me di media vuelta y me fui, con la cara roja como un morron…y a nadie se le ocurrió preguntarme que opinaba yo de la cosa…antes de hacerlo”

“es verdad…a nosotras nadie nos pregunta nada…no les interesa”

Maria Ines se acerco a mi oído, como solía hacer cuando me contaba algo muy confidencial, para que nadie la oyera, aun a pesar de estar las dos completamente a solas: “sabes?...el padrillo la montaba y le estaba metiendo… “bsbsbs”…terrible, una especie de palo…”bsbsbs”…y duro…la pobre Nany se quejaba pero a mi me parecio que le gustaba…vos que pensas?”

“que no me gustan las cosas del campo Maria Ines, vos ya lo sabes”

Maria Ines se rio divertida, pero finalmente…no me sirvió para nada compartir mis temores con ella…me dejo mas a oscuras que antes, y en ultimo caso la historia del caballo con su “bsbsbs terrible”…solo sirvió para asustarme aun mas…

Como parte de la cadena natural de acontecimientos previos, llego la tarde de mi despedida de soltera, una cosa aburridísima, que consistía en un te servido en la casa de la novia con mi presencia, de mi amiga Maria Ines que le conto la historia del caballo a mis otras amigas, de mi madre, alguna tia, y como invitación especial, de mis dos futuras cuñadas, o sea las esposas de los dos hermanos del doble-Mendez, quienes resultaron ser dos cuarentonas secas y avinagradas. Al finalizar el evento, mi madre me llevo a un aparte, y pretendió darme el gran consejo de la mujer experimentada para que yo enfrentara la noche de bodas…y todo lo que me dijo fue: “Betina…solo tenes que dejar que tu esposo haga…lo que el sabe hacer…y vos solo tenes que ser obediente”

Y eso fue todo…llego el día de la boda y la recepción, y al terminar, nos llevaron al lugar donde sucedería el terrible acontecimiento, un elegante palacete propiedad de un amigo de Lucio, vacio pero con sus mucamas, y en donde yo esperaba que apareciera en cualquier rincon, alguna de las mujeres de vida ligera y ligeras de ropa que con toda seguridad llevarían a ese lugar, incluyendo mi esposo…pero no…eso no sucedió, nos condujeron a un dormitorio dominado por la presencia de una cama enorme con dosel y baldaquino…en la que Lucio inmolaría a la virgen…o sea yo…

Pero no…en realidad ambos nos quedamos dormidos como focas al sol, sin exteriorizar ninguna urgencia ni apetencia…y yo…enfundada en un camison, no alcance a ver ningún “bsbsbs terrible”. Sera en el barco pensé…un vapor que abordamos por la tarde, en dirección a: Le Havre, con escala en Madeira para carbonear, y de allí a Paris. Pasaron unos días…en los que convivía con mi nuevo marido en el estrecho camarote…y nada…y mi panico se acentuo: “será que no le gusto?”…”será que no me quiere?...esto ultimo no me preocupaba tanto porque yo tampoco lo quería a el en el sentido absoluto del termino…ni siquiera lo conocía, yo esperaba como todos que el cariño y en enamoramiento llegara después, pero…como fundariamos una familia si no hacíamos ninguno de los movimientos prácticos para ello? Luego de una caminata por la cubierta y de ser saludados por otros pasajeros que dedicaban sonrisitas suspicaces a la parejita de recién casados, regresamos al camarote, me quite el vestido, me puse un camison y me sente en la cama y me anime a decir: “Lucio…no deberíamos?...no seria correcto que…consumáramos el matrimonio?”

“vos tenes ganas de consumar?”, me pregunto…y me sorprendió, porque no supe que decir como respuesta, solo lo miraba mientras se acercaba, y cuando estuvo cerca, se desnudo completamente con un par de movimientos tan prácticos como rápidos, y entonces…lo vi…su miembro flácido y casi triste, que se parecía mas a una salchicha que a un “bsbsbs terrible”…pero no alcance a decepcionarme, porque el tenia ideas mas perentorias, me quito el camison de un solo tirón sobre mi cabeza…senti vergüenza de estar completamente desnuda delante de el…me tape los pechos con una mano y la entrepierna con la otra…el quitaba mis manos del pecho y yo me tapaba debajo del vientre…las quitaba del vientre y yo me tapaba el pecho, y ese jueguito idiota se repitió varias veces, el comenzó a desternillarse de la risa, y yo solo atine a decir “Lucio!!!...por dios”, y el me respondió: “querida…no mezclemos lo sagrado con lo profano” y mientras lo decía, me tomo con ambas manos por los tobillos, y me empujo hacia la cama, a donde cai…con los brazos y también las piernas…abiertas…”muy buen truco” pensé…y al mismo tiempo: “y…ahora…que hago?”

La salchicha flácida había cambiado de aspecto, y ahora se parecía a lo que todas las casadas y solteras cuchicheaban en las reuniones: a una ereccion…se había puesto dura y gorda, y como no tenia ninguna referencia al respecto…me pareció algo…enorme, y que difícilmente pudiera caber en mi…en ninguna parte. Lucio advirtió mi carita de susto, la que a pesar mio se estaba enrojeciendo cada vez mas…y pregunto: “Betina…tu mami…no te explico nada sobre…esto?”…respondi que no…lo que era realmente cierto…solo le dije que me había dado un consejo: “que debía ser obediente” . Eso es bueno, dijo…”eso es justamente lo que necesito, que seas muy obediente”…”muy?...no, solo obediente”, le retruque, algo empacada, porque desnuda, abierta de piernas y frente al “bsbsbs terrible”, no estaba para aceptar cambios en las celebres frases de mi mama…estaba preocupada por otras cosas a punto de suceder…Lucio me tomo de las rodillas y separo aun mas mis piernas, y yo cerre los ojos porque finalmente el momento había llegado…y recordé lo que alguna había dicho: “todas las mujeres saben que para lo que tenga que entrar o lo que tenga que salir, siempre sera con las piernas abiertas”…y de pronto oi golpecitos en la puerta del camarote…

Lucio se apresuro a abrir, tal y como estaba, todo desnudo y todo…duro, y entro una camera…y ese resultaba ser, al parecer, mi destino…cada vez que estaba a punto de asomarme al sexo de una manera u otra…siempre me interrumpia la llegada de alguien…mire a la camarera mientras ella dejaba una bandejita sobre la mesita de noche…sin entender quien la había solicitado, la misma cara puso Lucio, pero el se acomodo por detrás, y la chica solo lo noto cuando el comenzó a levantar su vestido, pero en lugar de resistirse a quejarse, la muy indecente doblo su cintura hacia adelante y separo las piernas: “abierta de patas”, pensé…recordando a la yegua de Maria Ines…abrió los ojos y se quejo cuando Lucio la empujo desde atrás, y le clavo todo con un solo movimiento, luego se quejo como “Nany” porque al parecer le dolía, pero no por eso dejo de disfrutarlo, emitiendo gemiditos y mordiéndose el labio, hasta que de pronto me miro, y dijo: “oh…señora…yo, lo siento…yo…” Lucio se movía rítmicamente empujándola cuando le daba un nuevo golpe, tomándola por las caderas, la chica estaba a punto de que se le dieran vuelta los ojitos, cuando le respondi” “no te preocupes…estoy descubriendo las actitudes y…las aptitudes de mi esposo”…

Yo miraba como hipnotizada…esperando un estallido, un éxtasis, un…algo, de todo lo que había oído en tantos cuchicheos, pero Lucio la soltó, se salió de ella y le dio una terrible palmada en una nalga despachandola fuera del camarote, tan rápido que ella salió y dejo abandonada su bandejita…

Lucio era un mujeriego famoso, pero nunca pensé que llegaría al punto de hacer aquello…delante de mis ojos, pero, yo sentía que estaba mojando las sabanas, empapandolas, pero no me animaba a decir nada porque me daba muchísima vergüenza, además, el decoro me decía que tenia que ofenderme…lo mire con la expresión adecuada y le dije: “Lucio!!...como podes…?” y el simplemente respondió: “shhhh”

“no me digas que me calle…yo…”

“shhhh…silencio Betina”

Se acerco ominosamente…su miembro erecto se notaba hinchado, palpitante, y para peor, húmedo, por haber estado incursionando dentro de la mucamita, me senti bastante humillada pero al mismo tiempo estaba ardiendo, y deseando que alguien se ocupara de apagar el incendio que tenia en el vientre, y muy por debajo del vientre, y ahora no había nadie a la vista que se presentara inoportunamente…

Volvio a tomarme por las rodillas, separando mis muslos, y dejando a la vista toda mi entrepierna que el miraba relamiéndose, como el lobo cuando mira a la ovejita…y antes de sentir que un enorme tren ardiente se metía por mi ranurita de señorita, alcance a pensar que había llegado el momento crucial de “consumar”, y que podría dejar para después los reproches a un marido tan transgresor…y solo pude recordar eso, porque a los pocos minutos ya no podia pensar en nada…el estaba sobre mi, moviendo sus caderas rítmicamente…su “bsbsbs” entraba y salía, sacudiendo mis entrañas, a cada acometida, comencé a disfrutar de sentir todo su peso sobre mi cuerpo, haciéndome sentir sometida y dominada, lo que se acentuo cuando me tomo ambos antebrazos, al mismo tiempo que comenzó a succionar mis pechos, como si se tratara de un bebe gigante que intentaba arrancarme los pezones…me senti mareada por tantas sensaciones…en solo unos segundos había dejado de ser virgen, y mi marido estaba convirtiéndome en señora a medida que hacia…todo lo que hacia, y

comencé a murmurar: “ohhh…Lucio…estas…me estas…”

“si Betina…estoy…te estoy cogiendo”

Aquella palabreja me hizo enrojecer…era una contradicción…me daba vergüenza decirlo, pero me estaba gustando hacerlo…mis caderas se movían al mismo compas que las de mi marido, y sus estocadas eran cada vez mas profundas, a medida que el inexplorado tunel estrecho, comenzo a ensancharse…

“no digas eso…Lucio…”

“si Betina…te estoy cogiendo, y quiero que lo digas”

“no Lucio…no puedo”

“si Betina…tenes que ser obediente”

Una corriente eléctrica viajaba desde mi entrepierna golpeada a mi cerebro, a través de la columna…la cabeza me daba vueltas…Maria Ines dijo que a “Nany” parecía gustarle…y tenia razón!!: “si Lucio…me estas cogiendo querido…y me gusta mucho como…me…coges”.

Fue lo ultimo que dije antes de estallar…el camarote giro sobre mi, y un espasmo sacudió mi vientre y mis piernas…al mismo tiempo Lucio se aferro a mi, y se descargo dentro mio, pero entre las convulsiones no llegue a notarlo…cuando despertamos continuábamos abrazados, y me senti tan plena que estuve a punto de perdonarle lo de la camarera…

“Voy a decirte dos cosas Lucio…una es una pregunta: aprendiste todas…esas cosas con camareras y mucamas?”…y la otra es que: cuando regrese voy a tener que ir a confesarme”



Aquello que dije, a Lucio le pareció muy divertido…sobre todo lo de confesarme…”hace lo que quieras” me dijo, pero: “en cuanto termines de confesarte…todo el mundo va a saber lo que hiciste en este camarote”

“como te atreves a dudar de mi confesor?”, le respondi…”el es muy decente…no como otros…y respóndeme, todas las mucamas son tan capaces de enseñar todo lo que vos sabes?”

“depende” me respondió…

“y de que depende?”

“de lo promiscuas que sean”

“ahhh…sabes algo Lucio?...sos un descarado, indecente, y…y…”

No alcance a terminar la frase…porque al segundo estaba abierta de piernas, y Lucio me estaba…cogiendo…con mucho mas entusiasmo que antes, fue una…buena cogida…que duro horas, y que me dejo…extasiada y exhausta, y esta vez, otra vez me asaltaron los temblores, y el me dijo al oído de que se trataba, y además, senti como descargaba su…semillita dentro mio…que el nombro de otra manera, pero me parecieron cosas, en aquel momento que no debía nombrar una señora casada.

Nos lavamos y cambiamos y alcanzamos al ultimo turno del comedor para cenar…y todo el mundo parecía sonreír condescendientemente al vernos…por lo que no me extraño que una pasajera gorda que viajaba con su casi anciano marido me dijera: “querida…cuanto me alegra verte con esa carita de señora tan feliz”…lo que equivalía a decir: “se nota que acaban de darte una cogida bestial”, pero eso quedaba reservado para quienes manejaban un lenguaje soez, y yo aun, era toda una dama…aunque tuviera razón!!!

La cosa continuo así, casi sin descanso, mientras terminábamos el cruce y llegamos al puerto francés, y ni siquiera pude vislumbrar la isla de Madeira, porque mientras llenaban el barco de carbon a mi me estaban llenando de pija…un termino mucho mas pasable que la horrible palabra “verga” que Lucio y también mi papa, solían usar. Del barco pasamos a un tren hacia Paris, solo vimos de pasada a la ciudad Lumiere, porque nos quedamos encerrados en el hotel, hasta la salida de otro tren hacia Marsella, este con literas, lo que significaba una camita muy estrecha, donde caben perfectamente dos personas, una sobre la otra…y yo hice todo el viaje debajo, con Lucio encima…tapándome la boca…

Embarcamos en otro pintoresco barquito, mas modesto en todo sentido, para la travesía por el Mediterraneo hacia el Egeo, con destino final en una típica islita griega con un nombre de tres o cuatro letras, que ni recuerdo cual era de todas ellas, con aguas azules, paredes blancas y tejados azules, que casualmente son iguales en todas las islas griegas de tres o cuatro letras.

El primer día del crucero al Egeo, Lucio me sorprendió con otra de sus guarradas…porque mientras me…cogía…me dijo que yo “tenia una concha preciosa”…le respondi: “no digas esas cosas Lucio, por favor…que me da mucha vergüenza…pero…de verdad te gusta tanto?...es mas linda que la de las mucamas?”

“Betina…la tuya me gusta muchísimo…lo único malo es que tenes demasiada pelambre para mi gusto”

“de verdad?...no me lo imaginaba…y que debería hacer al respecto?”

“dejar que te la recorte, como cualquier esposa obediente”

“Lucio…no…esos pelitos ahí…significan que…ya deje de ser una niñita…y bastante trabajo me costo esperar a que por fin aparecieran, y aunque como ya sabrás…ya no hago cosas de niñita…igual me gustaría conservarlos…como adulta que soy”

Y…nada…se valio de la tijerita de mi neceser de viaje, y me recorto prolijamente mi pelambrera…yo no me queje…lo deje hacer, porque para su gusto, me prefería así, y resulto ser que las sensaciones de su lenguota allí donde había poco pelo…uf…valieron la pena por el sacrificio, y de paso…se coloco entre mis piernas y se apodero de mi botoncito, el mismo que yo me tocaba cuando me bañaba, pero el, fue mucho mas salvaje…me lo succiono como si fuera a hacer pasar una bola de billar por una manguera, yo casi perdi el conocimiento…y ese chiche en mi…ranura…quedo tan hinchado y enrojecido que no soportaba la ropa interior, por mas que fuera abierta…pero por suerte...estuve desnuda casi todo el viaje a la isla.

Antes de desembarcar…le pregunte a mi extravagante marido si estaba conforme conmigo, y mi desempeño en la cama, a pesar de no gustarme eso de decir tantas palabrotas, y me respondió que si…entonces me aventure a preguntar si esperaba mucho mas de mi…

“Si Betina…estoy dispuesto a convertirte en una esposa muy promiscua…pero solo si estas dispuesta a aceptarlo…”

“mmm…me da algo de reparo Lucio…pero siempre estaría a tiempo para decir que no…no es verdad?...y de que dependería si yo acepto?”.

“de que seas muy obediente, como hasta ahora”…

Aquel fue el final de esa etapa del viaje…yo aun no lo sabia pero estaba a punto de iniciar mi entrenamiento…de la mano de mi esposo…
 
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