ESPOSA Y SEÑORA OBEDIENTE: UNO Y DOS

masada

Estrella Porno
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Mi familia y yo, éramos los exponentes de la aristocracia “mercantil” de las primeras décadas del siglo pasado, en estas tierras, mi nombre es Isabel Amanda Telechea, un nombre perteneciente a una de mis abuelas, mientras que el horrible segundo nombre lo era de alguna tata-tatarabuela. Como dije, la familia se dedicaba al comercio, concretamente a la ganadería y la agricultura, lo había comenzado mi bisabuelo, un vasco que llego hasta aquí, y comenzó a perseguir y acumular vaquitas salvajes, y luego incorporo el rentable comercio de los cereales, por lo que había acumulado una fortuna considerable, aunque…para la época que estoy relatando esto…parte de eso se había esfumado, y la familia estaba un poco venida a menos, simplemente porque mi papito...no tenia el mismo genio comercial que sus antecesores. Para entonces yo tenia unos 19 años, lo que parecería muy joven, pero para los canones de la época, se acercaban mis 20, y yo aun seguía soltera, lo cual era una mala señal que ahuyentaba a los pretendientes. Mis padres estaban obsesionados con casarme, era hija única y les aterrorizaba la idea de que desaparecieran y yo me quedara sola y para colmo soltera, aunque detrás de esa urgencia existían otros motivos no menor urgentes, porque un “buen matrimonio” con un candidato adinerado, estabilizaria, quizás, la delicada situación financiera de la familia.

Yo había sido educada en la rígida moral imperante en la época, “los dorados y locos 20” no existían para mi, yo era una señorita bien, que debía ser recatada, y para el tema que nos interesa…tampoco existía el sexo como tal, el termino ni siquiera se utilizaba, y la palabreja de cuatro letras estaba prohibida, así como los insultos y otras tantas palabras soeces, solo existía la procreación como parte del sagrado deber del matrimonio…y eso era suficiente. Estaba tan influida por toda aquella pacatería que yo ni siquiera me miraba…pero…para darme un baño, en una enorme bañera, lo hacia enfundada en un largo camison, una prenda muy útil, sobre todo para ocultar el hecho de que yo me acariciaba mucho durante mis baños, no me reconocia mucho físicamente pero había aprendido donde tocar para sentir placer, y ese era mi secreto.

Yo tenia una asistente, una mucama de mi edad, que principalmente se ocupaba de mi ropa, y mis sombreros y me ayudaba a vestirme y desvestirme…y aquella tarde…ella me ayudo a salir de la bañera, al entrar al cuarto de baño me encontró muy alterada y sonrojada, pero no dijo nada…aguardo a que yo me quitara el camison completamente mojado, y me envolvió en un enorme toallon…tibio…y mientras frotaba mi cuerpo con el…senti sus caricias…absolutamente impropias, en los lugares ocultos que me proporcionaban tanto placer, y yo tampoco dije nada…senti un ligero mareo…y cuando sus labios diminutos se posaron en mi cuello para besarlo, me pareció que el piso desaparecia bajo mis pies, y…en ese preciso instante mi madre entro en el cuarto de baño…

Lo hizo para decirme que debía apurarme para estar lista antes de la cena…y yo me senti tan turbada y asustada, que ni me di por enterada…pero a la hora de la cena yo ya estaba adecuadamente vestida y baje al comedor, y mientras lo hacia, oi la voz de mi madre que le decía a mi padre: “hay que casar a Betina (Betina era yo) ya!”



Mi padre acelero la búsqueda de posibles candidatos, y mi madre generalmente era quien los rechazaba, y ninguno de los dos se preocupo en pedir mi opinión al respecto, yo debía ser una hija obediente y aceptar lo que ellos consideraban que era lo mejor para todos…sobre todo para ellos, yo solamente debía cumplir el papel de reproductora para darle hijos y nietos a todos, como si fuera una de las vacas de las haciendas de mi papa.

Finalmente la elección recayó en un caballero de muy buen ver, y que tenia la fama de ser el soltero mas codiciado del momento, no solo por su educación, sino porque su familia era “muy” adinerada. Era el tercer hijo del señor Mendez, casado con la señora Mendez, y el se llamaba Lucio Mendez-Mendez…y cuando mi madre me dio la noticia, lo primero que pensé fue que había dos cosas que no lo hacían tan malo a “doble Mendez”: no era para nada feo, y era joven, mis padres habían decidido, por lo menos, no entregarme a un viejo decrepito como solía suceder entonces, y la otra era que por lo que se decía…yo le gustaba, no estaba muy segura, de que era lo que le gustaba de mi, pero para comenzar, era suficiente. Luego de conocer a sus padres, supe que su papa se dedicaba al mismo rubro que el mio, pero con mucho mas éxito, ayudado por mis cuñados…y desde que se formalizara el noviazgo…note que el señor Mendez padre, se deshacia en atenciones hacia mi, y cuando las mismas estaban a punto de cruzar el limite de lo equivoco, siempre sacaba a relucir la excusa de que yo “era como la hija que no había tenido”.

Cuando se fijo la fecha de la boda, me devoro la ansiedad, y me asalto el pánico por lo que sucedería durante la noche de bodas, y cometí el error de compartir los temores con mi mejor amiga…tan inexperta como yo, y ella solo se dedico a contarme chismes sobre “doble Mendez”, sobre todo de lo que yo ya conocía: que mi prometido era un famoso mujeriego, pero, para las costumbres de la época, un soltero, podía, antes de casarse, y tomar la responsabilidad de una familia, cometer todos los pecados de juventud que quisiera sin que ello afectara su honor. Mi amiga tuvo la ocurrencia de contarme una de sus anécdotas de sus visitas al campo, algo que a ella le encantaba hacer y que yo aborrecia, porque no me gustaban ni las vistas ni los olores del campo, con todos sus peones, sus vacas y sus caballos, pero a Maria Ines (mi amiga) le atraía todo eso, y tenia su propio caballo, en realidad una yegua, llamada “Nany” y fue cuando me dijo: “queres saber que vi en el campo?” y yo le respondi que no, porque ya sabia lo que había en el campo…pero ella insistió: “no querida, no lo sabes…fui a buscar a “Nany”…y se la estaba montando un padrillo, alrededor había varios peones y estaba el capataz que había organizado todo…por lo que me di media vuelta y me fui, con la cara roja como un morron…y a nadie se le ocurrió preguntarme que opinaba yo de la cosa…antes de hacerlo”

“es verdad…a nosotras nadie nos pregunta nada…no les interesa”

Maria Ines se acerco a mi oído, como solía hacer cuando me contaba algo muy confidencial, para que nadie la oyera, aun a pesar de estar las dos completamente a solas: “sabes?...el padrillo la montaba y le estaba metiendo… “bsbsbs”…terrible, una especie de palo…”bsbsbs”…y duro…la pobre Nany se quejaba pero a mi me parecio que le gustaba…vos que pensas?”

“que no me gustan las cosas del campo Maria Ines, vos ya lo sabes”

Maria Ines se rio divertida, pero finalmente…no me sirvió para nada compartir mis temores con ella…me dejo mas a oscuras que antes, y en ultimo caso la historia del caballo con su “bsbsbs terrible”…solo sirvió para asustarme aun mas…

Como parte de la cadena natural de acontecimientos previos, llego la tarde de mi despedida de soltera, una cosa aburridísima, que consistía en un te servido en la casa de la novia con mi presencia, de mi amiga Maria Ines que le conto la historia del caballo a mis otras amigas, de mi madre, alguna tia, y como invitación especial, de mis dos futuras cuñadas, o sea las esposas de los dos hermanos del doble-Mendez, quienes resultaron ser dos cuarentonas secas y avinagradas. Al finalizar el evento, mi madre me llevo a un aparte, y pretendió darme el gran consejo de la mujer experimentada para que yo enfrentara la noche de bodas…y todo lo que me dijo fue: “Betina…solo tenes que dejar que tu esposo haga…lo que el sabe hacer…y vos solo tenes que ser obediente”

Y eso fue todo…llego el día de la boda y la recepción, y al terminar, nos llevaron al lugar donde sucedería el terrible acontecimiento, un elegante palacete propiedad de un amigo de Lucio, vacio pero con sus mucamas, y en donde yo esperaba que apareciera en cualquier rincon, alguna de las mujeres de vida ligera y ligeras de ropa que con toda seguridad llevarían a ese lugar, incluyendo mi esposo…pero no…eso no sucedió, nos condujeron a un dormitorio dominado por la presencia de una cama enorme con dosel y baldaquino…en la que Lucio inmolaría a la virgen…o sea yo…

Pero no…en realidad ambos nos quedamos dormidos como focas al sol, sin exteriorizar ninguna urgencia ni apetencia…y yo…enfundada en un camison, no alcance a ver ningún “bsbsbs terrible”. Sera en el barco pensé…un vapor que abordamos por la tarde, en dirección a: Le Havre, con escala en Madeira para carbonear, y de allí a Paris. Pasaron unos días…en los que convivía con mi nuevo marido en el estrecho camarote…y nada…y mi panico se acentuo: “será que no le gusto?”…”será que no me quiere?...esto ultimo no me preocupaba tanto porque yo tampoco lo quería a el en el sentido absoluto del termino…ni siquiera lo conocía, yo esperaba como todos que el cariño y en enamoramiento llegara después, pero…como fundariamos una familia si no hacíamos ninguno de los movimientos prácticos para ello? Luego de una caminata por la cubierta y de ser saludados por otros pasajeros que dedicaban sonrisitas suspicaces a la parejita de recién casados, regresamos al camarote, me quite el vestido, me puse un camison y me sente en la cama y me anime a decir: “Lucio…no deberíamos?...no seria correcto que…consumáramos el matrimonio?”

“vos tenes ganas de consumar?”, me pregunto…y me sorprendió, porque no supe que decir como respuesta, solo lo miraba mientras se acercaba, y cuando estuvo cerca, se desnudo completamente con un par de movimientos tan prácticos como rápidos, y entonces…lo vi…su miembro flácido y casi triste, que se parecía mas a una salchicha que a un “bsbsbs terrible”…pero no alcance a decepcionarme, porque el tenia ideas mas perentorias, me quito el camison de un solo tirón sobre mi cabeza…senti vergüenza de estar completamente desnuda delante de el…me tape los pechos con una mano y la entrepierna con la otra…el quitaba mis manos del pecho y yo me tapaba debajo del vientre…las quitaba del vientre y yo me tapaba el pecho, y ese jueguito idiota se repitió varias veces, el comenzó a desternillarse de la risa, y yo solo atine a decir “Lucio!!!...por dios”, y el me respondió: “querida…no mezclemos lo sagrado con lo profano” y mientras lo decía, me tomo con ambas manos por los tobillos, y me empujo hacia la cama, a donde cai…con los brazos y también las piernas…abiertas…”muy buen truco” pensé…y al mismo tiempo: “y…ahora…que hago?”

La salchicha flácida había cambiado de aspecto, y ahora se parecía a lo que todas las casadas y solteras cuchicheaban en las reuniones: a una ereccion…se había puesto dura y gorda, y como no tenia ninguna referencia al respecto…me pareció algo…enorme, y que difícilmente pudiera caber en mi…en ninguna parte. Lucio advirtió mi carita de susto, la que a pesar mio se estaba enrojeciendo cada vez mas…y pregunto: “Betina…tu mami…no te explico nada sobre…esto?”…respondi que no…lo que era realmente cierto…solo le dije que me había dado un consejo: “que debía ser obediente” . Eso es bueno, dijo…”eso es justamente lo que necesito, que seas muy obediente”…”muy?...no, solo obediente”, le retruque, algo empacada, porque desnuda, abierta de piernas y frente al “bsbsbs terrible”, no estaba para aceptar cambios en las celebres frases de mi mama…estaba preocupada por otras cosas a punto de suceder…Lucio me tomo de las rodillas y separo aun mas mis piernas, y yo cerre los ojos porque finalmente el momento había llegado…y recordé lo que alguna había dicho: “todas las mujeres saben que para lo que tenga que entrar o lo que tenga que salir, siempre sera con las piernas abiertas”…y de pronto oi golpecitos en la puerta del camarote…

Lucio se apresuro a abrir, tal y como estaba, todo desnudo y todo…duro, y entro una camera…y ese resultaba ser, al parecer, mi destino…cada vez que estaba a punto de asomarme al sexo de una manera u otra…siempre me interrumpia la llegada de alguien…mire a la camarera mientras ella dejaba una bandejita sobre la mesita de noche…sin entender quien la había solicitado, la misma cara puso Lucio, pero el se acomodo por detrás, y la chica solo lo noto cuando el comenzó a levantar su vestido, pero en lugar de resistirse a quejarse, la muy indecente doblo su cintura hacia adelante y separo las piernas: “abierta de patas”, pensé…recordando a la yegua de Maria Ines…abrió los ojos y se quejo cuando Lucio la empujo desde atrás, y le clavo todo con un solo movimiento, luego se quejo como “Nany” porque al parecer le dolía, pero no por eso dejo de disfrutarlo, emitiendo gemiditos y mordiéndose el labio, hasta que de pronto me miro, y dijo: “oh…señora…yo, lo siento…yo…” Lucio se movía rítmicamente empujándola cuando le daba un nuevo golpe, tomándola por las caderas, la chica estaba a punto de que se le dieran vuelta los ojitos, cuando le respondi” “no te preocupes…estoy descubriendo las actitudes y…las aptitudes de mi esposo”…

Yo miraba como hipnotizada…esperando un estallido, un éxtasis, un…algo, de todo lo que había oído en tantos cuchicheos, pero Lucio la soltó, se salió de ella y le dio una terrible palmada en una nalga despachandola fuera del camarote, tan rápido que ella salió y dejo abandonada su bandejita…

Lucio era un mujeriego famoso, pero nunca pensé que llegaría al punto de hacer aquello…delante de mis ojos, pero, yo sentía que estaba mojando las sabanas, empapandolas, pero no me animaba a decir nada porque me daba muchísima vergüenza, además, el decoro me decía que tenia que ofenderme…lo mire con la expresión adecuada y le dije: “Lucio!!...como podes…?” y el simplemente respondió: “shhhh”

“no me digas que me calle…yo…”

“shhhh…silencio Betina”

Se acerco ominosamente…su miembro erecto se notaba hinchado, palpitante, y para peor, húmedo, por haber estado incursionando dentro de la mucamita, me senti bastante humillada pero al mismo tiempo estaba ardiendo, y deseando que alguien se ocupara de apagar el incendio que tenia en el vientre, y muy por debajo del vientre, y ahora no había nadie a la vista que se presentara inoportunamente…

Volvio a tomarme por las rodillas, separando mis muslos, y dejando a la vista toda mi entrepierna que el miraba relamiéndose, como el lobo cuando mira a la ovejita…y antes de sentir que un enorme tren ardiente se metía por mi ranurita de señorita, alcance a pensar que había llegado el momento crucial de “consumar”, y que podría dejar para después los reproches a un marido tan transgresor…y solo pude recordar eso, porque a los pocos minutos ya no podia pensar en nada…el estaba sobre mi, moviendo sus caderas rítmicamente…su “bsbsbs” entraba y salía, sacudiendo mis entrañas, a cada acometida, comencé a disfrutar de sentir todo su peso sobre mi cuerpo, haciéndome sentir sometida y dominada, lo que se acentuo cuando me tomo ambos antebrazos, al mismo tiempo que comenzó a succionar mis pechos, como si se tratara de un bebe gigante que intentaba arrancarme los pezones…me senti mareada por tantas sensaciones…en solo unos segundos había dejado de ser virgen, y mi marido estaba convirtiéndome en señora a medida que hacia…todo lo que hacia, y

comencé a murmurar: “ohhh…Lucio…estas…me estas…”

“si Betina…estoy…te estoy cogiendo”

Aquella palabreja me hizo enrojecer…era una contradicción…me daba vergüenza decirlo, pero me estaba gustando hacerlo…mis caderas se movían al mismo compas que las de mi marido, y sus estocadas eran cada vez mas profundas, a medida que el inexplorado tunel estrecho, comenzo a ensancharse…

“no digas eso…Lucio…”

“si Betina…te estoy cogiendo, y quiero que lo digas”

“no Lucio…no puedo”

“si Betina…tenes que ser obediente”

Una corriente eléctrica viajaba desde mi entrepierna golpeada a mi cerebro, a través de la columna…la cabeza me daba vueltas…Maria Ines dijo que a “Nany” parecía gustarle…y tenia razón!!: “si Lucio…me estas cogiendo querido…y me gusta mucho como…me…coges”.

Fue lo ultimo que dije antes de estallar…el camarote giro sobre mi, y un espasmo sacudió mi vientre y mis piernas…al mismo tiempo Lucio se aferro a mi, y se descargo dentro mio, pero entre las convulsiones no llegue a notarlo…cuando despertamos continuábamos abrazados, y me senti tan plena que estuve a punto de perdonarle lo de la camarera…

“Voy a decirte dos cosas Lucio…una es una pregunta: aprendiste todas…esas cosas con camareras y mucamas?”…y la otra es que: cuando regrese voy a tener que ir a confesarme”



Aquello que dije, a Lucio le pareció muy divertido…sobre todo lo de confesarme…”hace lo que quieras” me dijo, pero: “en cuanto termines de confesarte…todo el mundo va a saber lo que hiciste en este camarote”

“como te atreves a dudar de mi confesor?”, le respondi…”el es muy decente…no como otros…y respóndeme, todas las mucamas son tan capaces de enseñar todo lo que vos sabes?”

“depende” me respondió…

“y de que depende?”

“de lo promiscuas que sean”

“ahhh…sabes algo Lucio?...sos un descarado, indecente, y…y…”

No alcance a terminar la frase…porque al segundo estaba abierta de piernas, y Lucio me estaba…cogiendo…con mucho mas entusiasmo que antes, fue una…buena cogida…que duro horas, y que me dejo…extasiada y exhausta, y esta vez, otra vez me asaltaron los temblores, y el me dijo al oído de que se trataba, y además, senti como descargaba su…semillita dentro mio…que el nombro de otra manera, pero me parecieron cosas, en aquel momento que no debía nombrar una señora casada.

Nos lavamos y cambiamos y alcanzamos al ultimo turno del comedor para cenar…y todo el mundo parecía sonreír condescendientemente al vernos…por lo que no me extraño que una pasajera gorda que viajaba con su casi anciano marido me dijera: “querida…cuanto me alegra verte con esa carita de señora tan feliz”…lo que equivalía a decir: “se nota que acaban de darte una cogida bestial”, pero eso quedaba reservado para quienes manejaban un lenguaje soez, y yo aun, era toda una dama…aunque tuviera razón!!!

La cosa continuo así, casi sin descanso, mientras terminábamos el cruce y llegamos al puerto francés, y ni siquiera pude vislumbrar la isla de Madeira, porque mientras llenaban el barco de carbon a mi me estaban llenando de pija…un termino mucho mas pasable que la horrible palabra “verga” que Lucio y también mi papa, solían usar. Del barco pasamos a un tren hacia Paris, solo vimos de pasada a la ciudad Lumiere, porque nos quedamos encerrados en el hotel, hasta la salida de otro tren hacia Marsella, este con literas, lo que significaba una camita muy estrecha, donde caben perfectamente dos personas, una sobre la otra…y yo hice todo el viaje debajo, con Lucio encima…tapándome la boca…

Embarcamos en otro pintoresco barquito, mas modesto en todo sentido, para la travesía por el Mediterraneo hacia el Egeo, con destino final en una típica islita griega con un nombre de tres o cuatro letras, que ni recuerdo cual era de todas ellas, con aguas azules, paredes blancas y tejados azules, que casualmente son iguales en todas las islas griegas de tres o cuatro letras.

El primer día del crucero al Egeo, Lucio me sorprendió con otra de sus guarradas…porque mientras me…cogía…me dijo que yo “tenia una concha preciosa”…le respondi: “no digas esas cosas Lucio, por favor…que me da mucha vergüenza…pero…de verdad te gusta tanto?...es mas linda que la de las mucamas?”

“Betina…la tuya me gusta muchísimo…lo único malo es que tenes demasiada pelambre para mi gusto”

“de verdad?...no me lo imaginaba…y que debería hacer al respecto?”

“dejar que te la recorte, como cualquier esposa obediente”

“Lucio…no…esos pelitos ahí…significan que…ya deje de ser una niñita…y bastante trabajo me costo esperar a que por fin aparecieran, y aunque como ya sabrás…ya no hago cosas de niñita…igual me gustaría conservarlos…como adulta que soy”

Y…nada…se valio de la tijerita de mi neceser de viaje, y me recorto prolijamente mi pelambrera…yo no me queje…lo deje hacer, porque para su gusto, me prefería así, y resulto ser que las sensaciones de su lenguota allí donde había poco pelo…uf…valieron la pena por el sacrificio, y de paso…se coloco entre mis piernas y se apodero de mi botoncito, el mismo que yo me tocaba cuando me bañaba, pero el, fue mucho mas salvaje…me lo succiono como si fuera a hacer pasar una bola de billar por una manguera, yo casi perdi el conocimiento…y ese chiche en mi…ranura…quedo tan hinchado y enrojecido que no soportaba la ropa interior, por mas que fuera abierta…pero por suerte...estuve desnuda casi todo el viaje a la isla.

Antes de desembarcar…le pregunte a mi extravagante marido si estaba conforme conmigo, y mi desempeño en la cama, a pesar de no gustarme eso de decir tantas palabrotas, y me respondió que si…entonces me aventure a preguntar si esperaba mucho mas de mi…

“Si Betina…estoy dispuesto a convertirte en una esposa muy promiscua…pero solo si estas dispuesta a aceptarlo…”

“mmm…me da algo de reparo Lucio…pero siempre estaría a tiempo para decir que no…no es verdad?...y de que dependería si yo acepto?”.

“de que seas muy obediente, como hasta ahora”…

Aquel fue el final de esa etapa del viaje…yo aun no lo sabia pero estaba a punto de iniciar mi entrenamiento…de la mano de mi esposo…
 

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Desde el embarcadero de la islita, nos movimos en un carruaje, seguido por una carreta mas rustica que llevaba nuestros baules y mi caja de sombreros, de los que se encargaban dos sujetos se aspecto siniestro, vestidos con pantalones bombachos, blusones y chalecos. Llegamos a una posada, donde nos recibieron, y nos indicaron una bonita habitacion con vista al Egeo, y todo parecía indicar que Lucio sabia a donde se dirigía, y que nos estuvieran esperando…y cuando se lo dije, solo respondió: “este es un lugar que me recomendó…un amigo”…y yo pensé: “quien puede recomendar algo que esta a miles de kilómetros de distancia?”…pero como sabría después, mi marido tenia amigos muy especiales, pero también le dije, una vez que nos instalamos, y abrimos los baules: “Lucio…estoy menstruando…no es nada malo, pero…yo quiero hijos”, y me dio una respuesta extraña: “no te preocupes Betina…de una manera u otra ya van a llegar”, y me dejo pensando: “que quiere decir de una manera u otra?”

Disfrutamos de esos varios días de “inactividad”, caminando al sol y descansando, lo que realmente necesitábamos, pero no había mucho que ver en la islita, y al quinto día yo ya estaba nuevamente desnuda y abierta de piernas sobre una cama maravillosa, enorme y mullida, con un cabezal de barras horizontales, que resulto ser…muy practico, y Lucio se dedico otra vez a la tarea de cogerme, dándome toda la pija que yo estuviera dispuesta a aceptar, y como al parecer nunca se cansaba, yo lo dejaba hacer, hasta que la que estaba agotada era yo…y le pedía por favor que me soltara. En una de esas sesiones, me dio mas lecciones…de pronto y sin ningún aviso, me hizo abrir la boca…y me hizo comer la pija…senti un sabor acre y extraño, algo salado, mientras aquella…cosa, dura y tensa se metía hasta la garganta, pero segui sus consejos, y muy obediente le hice caso…respire por la nariz y comencé a chuparla, con fuerza, y descubri que la succión le resultaba muy placentera, sobre todo en la cabezota redonda y colorada de su pija, que se enrojecia aun mas y se ponía muy hinchada…y el dijo: “Betina…no hagas eso…me vas a hacer…”, yo se la había agarrado, con una mano, luego con la otra, fue maravilloso sentirla…con esa piel tan suave, llena de protuberancias venosas…estaba a punto de decir un chiste: “Sr. Mendez…su pija me gusta mucho ahora que la conozco bien”, pero me la saque de la boca y lo mire, el se la agarro y la sacudió un par de veces, y “ups”…lanzo tres chorros espectaculares de su semillita lechosa…en resumen: tres lechazos que impactaron en mi cuello y en mis pechos…yo reaccione con un: “Lucio!!!...que asco!!!” al imaginar que hubiera sucedido si aun la tenia en la boca…pero a el no le importo, y me hizo una revelación increíble. “por dios Betina…como me gusta acabarte en las tetas…pero a mi me gustaría hacértelo en la boca…la próxima vez, voy a enseñarte a tragár”

“no Lucio…eso es…asqueroso…no quiero…y espero que dios no te haya oído decir eso”

“shhh…vas a querer Betina, porque debes ser obediente”

“esta bien Lucio…pero solo una vez”

Lucio gano…me converti en una especialista en tragar lechazos, luego de unas primeras veces complicadas, donde escupi todo, hasta que sencillamente, comencé a tragar…con todas sus variantes: sobre la lengua, dentro de la boca, o en la garganta para que pasara todo directamente al estomago…y me repetía: “ como puedo ser tan pecaminosa?...de verdad necesito ir a confesarme”

Y comencé a nombrar las cosas por su nombre: una acabada era una acabada y un lechazo era un lechazo, a mi maridito no le gustaban los eufemismos, y cuando me pidio que me pusiera en cuatro patas lo entendí perfectamente, me dijo que me tomara del barral de la cama, y me monto como si fuera la yegua “Nany”

Hasta que llego aquella mañana memorable…Lucio se levantaba temprano…y solía salir dejándome dormida, y no me importaba a donde iba mientras me dejara descansar. De pronto entro en la habitación…me despertó y me obligo a sentarme en la cama…”van a traer el desayuno a la habitación” me dijo…y me dio un beso muy…obsceno, eso me encendio, y graciosamente acepte ponerme en cuatro patas cuando me lo pidió, me indico que me tomara del barral “y que no me soltara”, luego levanto mi camison y lo enrrollo prolijamente en mi cintura, dejándome con el trasero a la vista en dirección a la puerta, a pesar de estar dispuesta a disfrutar de una cogida mañanera antes del desayuno, me senti muy expuesta y le dije a Lucio: ”no dejes que el camarero me mire”

“Betina…cuando llegue el camarero va a mirar lo que haya que mirar”

No termino de decirlo cuando la puerta se abrió…mi reacción instintiva fue la de moverme para cubrirme, pero…yo obedeci…no me solté del barral…entro alguien…el camarero, lo vi de reojo mientras acomodaba la bandeja con el desayuno en la mesita de noche, y dije: “Lucio?”…como respuesta oi un “shhhh” y la puerta que se abría…mi marido se fue, dejándome sola con un extraño.

El extraño era un griego enorme que atendia el comedor, con el pelo renegrido y un raro bigote con forma de manubrio, que se llamaba o le decían “Anders”, senti un “fru-fru” de ropa, y note que se subia a la cama por detrás mio, mi cerebrito afiebrado alcanzo a procesar la pregunta: “será posible que pase lo que esta a punto de pasar?”…la respuesta fue que me metieron una pija dura como un poste, de un solo golpe, y con un empujón que me hizo chillar, pensé: “por dios…que pija tiene este griego”, y luego casi grite: “despacio cretino…despacio…me vas a desfondar griego hijo de mil p…” pero, no me entendio o no le importo lo que yo decía, me tomo por las caderas, y me monto como un salvaje del Egeo…durante varios minutos yo solo vi estrellitas mientras me sacudia, y me clavaba con estocadas inmisericordes, deje de quejarme, y como una estupida comencé a repetir: “mas…griego…mas…dame mas” y cuando acabo, fue como si el lechazo me empujara hacia adelante, y le pedí…casi le rogué: “no me dejes así…condenado griego…haceme acabar como la promiscua que soy”. Y Anders, cumplió…volvió a montarme, y me sacudió con fuerza hasta que casi perdi el conocimiento…pero senti que se ponía los pantalones, y que salía…y a los pocos minutos entro Lucio…

Mi maridito nunca imagino que podía tener una esposa con tal capacidad para hacerse la tonta…cuando entro, yo estaba recostada lánguidamente en la cama mordisqueando una tostada, y como el aparentaba ser aun mas tonto que yo…le pregunte: “Lucio…que fue eso?”…y rápidamente le dije: “ya se lo que fue querido…quise decir…porque paso?...cristo…si deseabas eso, solo tenias que pedírmelo…porque no lo hiciste?”

Y Lucio respondió: “querida…veo que bajaste de nivel la invocación…en lugar de dios dijiste cristo”

“Lucio!!...no es momento de chistes…nos estábamos divirtiendo bastante…y el matrimonio puede terminarse ahora mismo”

“Betina…supuse con toda lógica que me dirias que no”

“Lucio querido…cuantas veces te dije que no?...yo debo acostumbrarme a que vos mandas y yo solo obedezco…y si tengo algún reparo…carajo, siempre tengo reparos y siempre digo que si…”

“querida…que raro diciendo palabrotas”

“me sacas de quicio Lucio…queres saber una cosa?, espero que lo hayas disfrutado, sobre todo si pudiste oírme chillar, porque a mi me gusto…mucho…y

te mereces que te diga una cosa…el griego tiene una pijota de aquellas, y no me molestaría probarla otra vez…pero, a vos no te gustaría estar acá cuando suceda?...no lo digas…claro que te gustaría…solo tenes que acercar ese sillon a la cama y quedarte allí, mientras Anders me somete…estas de acuerdo?”



Hubo varios desayunos mas, en la habitación, y siempre los trajo Anders, yo me aferraba al barral, mientras Lucio disparaba unos lechazos descomunales, al observar como me cogía el griego, luego cuando el camarero se retiraba, mi esposo continuaba donde el balcanico había dejado…y las erecciones durísimas que tenia compensaba sobradamente la “enorme” diferencia de tamaño con el empleado de la posada. Como no podía ser de otra manera, Lucio pergeño una variante, una mañana se fue, y regreso…generalmente cuando hacia eso me avisaba que enviarían el desayuno, lo que significaba que había acordado con el camarero el permiso para que me cogiera, pero esta vez lo hizo con un carboncillo en la mano…me ordeno que adoptara la posición, me aferre al barral y rápidamente comencé a mojarme, y el olor a hembra en celo impregno la habitación, y casi seguro lo estarían percibiendo en Creta…y Lucio escribió algo con el carboncillo en mis nalgas, acomodo el sillon, se sento y espero…y cuando entro Anders, dejo la bandeja, pasaron unos segundos y de reojo vi como tomaba un “rulo” de manteca que siempre servían en el desayuno, se subió a la cama…y lo uso para embadurnarme, todo el trasero…especialmente el orificio tan privado…y tan prohibido…y me cogio el culo sin compasión…me metió toda esa enorme barra de carne…hasta que sus pelotas comenzaron a golpear mi entrepierna…y por eso grite, brame, y chille como una condenada, pero no solté el barral, y el griego no me soltó tampoco, cabalgo sobre mi como un jinete del apocalipsis destozandome el ano, pero a medida que dejaba de gritar y comenzaba a lloriquear como una niñita comencé a sentir que cuando Anders empujaba y el ano se me abría…el placer me invadía…y cuando me acabo dentro del recto me senti muy libidinosa, puerca y terriblemente lasciva…algo que jamás, jamás iría a perdonar mi confesor…me derrumbe en la cama con el culo partido y todo abierto, Anders se fue, y Lucio considero prudente no tocarme para que pudiera recuperarme…y ese día no bajamos a almorzar…ya había superado la vergüenza de ver a Anders sirviendome el almuerzo o alcanzandome el pan…pero ese día…no me podia sentar.

La mejor secuencia de mi luna de miel continuo de esa manera, con Anders cogiéndome…”convencionalmente”, o dándomela por el culo, según el pedido que dejaba Lucio escrito en mis nalgas, y también tuve algunas visitas de alguien con un vientre prominente, y un ligero aroma a aceite…con una pija bastante corta, que quizás no alcanzara mas profundidad porque su panza chocaba contra mis muslos, pero…que era muy gruesa…y, que resulto ser el cocinero de la posada…pero aun faltaba algo mas…

Una mañana me puse un bonito vestido, un sobrero, y tome mi sobrilla, y le dije a Lucio que me acompañara al embarcadero donde estaba la oficina de telégrafos

para despachar un telegrama a mi mama…el acepto, pero me dijo que antes iríamos a otro lugar. Mientras el leía indicaciones en un trozo de papel, llegamos frente a una casa muy modesta pintada de…blanco…allí, me dijo que aguardara, el llamo, y salió una mujer muy vulgar, con el pelo mugriento cubierto por un pañuelo, y vestida con una falda larga, una blusa y un delantal, todo, muy sucio…hablaron y no pude oír que se decian…la mujer alargo una mano y Lucio puso unas monedas en ella, luego me hizo una seña y yo me acerque con mi mejor cara de no comprender nada de lo que estaba sucediendo…

Aquella bruja me tomo de un brazo y me metió dentro de su casa, llena de humo como si fuera una choza, y a pesar de mis quejas me arrojo sobre un camastro maloliente, perdi de vista a Lucio y aparecieron dos chicas muy jovencitas, vestidas de la misma manera que la mujer, y entre las tres comenzaron a quitarme el vestido…yo me resisti, pero no pude oponerme a tres griegas desesperadas por desnudarme…la cosa no dejaba de tener cierto morbo por lo indecente e inapropiado pero, yo suponía que de pronto apareceria Lucio, riéndose por la bromita, pero no…la griega dijo algo sobre mi vestido…y lo dejo a un costado…las chicas me arrancaron la ropa interior, y yo quede desnuda sobre un camastro, dentro de una casa sórdida con tres personajes aun mas sórdidos…

Cuando sali, con mi hermoso vestidito todo sucio y algunas puntillas arrancadas, el sonriente Lucio me aguardaba frente a aquella choza, el sabia, por haberlo pergeñado, lo que había sucedido, pero desconocía los detalles…le dije: “me vendiste Lucio…sos un condenado pervertido”

“en realidad no te vendi querida…técnicamente no…porque yo fui el que pago, y aun no se si debo arrepentirme o no por haberlo hecho”

“no creo que vayas a arrepentirte…me usaron Lucio, como a una cualquiera, y no te imaginas lo que me hicieron”

“creo que lo se…porque yo se lo pedí”

“Lucio…sos un puerco libidinoso, y no tenes limites…voy a contarte todo en la posada…pero antes, voy a enviar ese telegrama”



Cuando le conte a mi marido con todo lujo de detalles mi experiencia con las campesinas adictas a Safo, se desato su instinto paleolitico…se excito tanto que me dio una cogida memorable, la mejor de toda la luna de miel…con algo parecido a un poste telegrafico, que se le puso tan duro e hinchado, que cambio a un color amoratado, y hasta le dolía, y el pobrecito gemia cada vez que se lo tocaba…y debo que decir que disfrute al apretarlo, solo para oírlo gimotear como una niñita.

Pero esa extrema excitación no solo se debió a saber como la mujer sucia se apodero de mis pechos y, que mientras los amasaba y apretaba hasta casi hacerme rugir por el dolor, aprovechaba mi boca abierta para introducir su enorme lengua dentro de la mia, recorriéndomela por completo…en algún momento comencé a succionar y yo misma me comi esa lenguota…mientras que al mismo tiempo las dos chiquitas se ocupaban de mi entrepierna…con mucha habilidad, y usando un aceite y una navajilla, me la rasuraron completamente…”al parecer, Lucio, estas gentes no conocen el jabón”…y durante todo el tiempo que estuve allí, me lamieron la rajita pelada con todo su contenido, haciéndome acabar tantas veces, que termine hablando incongruencias como si fuera una idiota”. Lucio estaba encantado y feliz con mi “conchita pelona” y decidí que valía la pena esforzarme para que el pudiera disfrutarla, antes de que me lo pidiera expresamente y que yo debiera obedecerle…como ocurría siempre.

Luego de las aventuras de Lesbos, volvimos a las andadas, y entonces…yo volví al camarero y al cocinero…hasta que nuestra estadía en la isla llego a su fin, y emprendimos el regreso, desandando el camino, de manera mas calmada…Lucio me tuvo en exclusividad, y no dejo de cogerme, pero con menos frecuencia, yo deseaba un bebe, y se lo pedía continuamente, y el se vaciaba dentro mio, cada vez…En Paris…compre una maquinita de afeitar a hojillas, para Lucio, y otra para regalarle a mi papa…mi marido no pensaba renunciar a su clásica navaja, y a mi me aterraba que me afeitaran con eso…le dije: ”entonces Lucio…si te gusta que la tenga peladita como si fuera una bebita…debes comenzar a practicar con la maquinita, porque, es eso…o nada”…y antes de subir al barco…envie un telegrama anunciando nuestra llegada, y un mensaje: “regreso de Paris con un bebe”…que mi mama comprendería…porque estaba embarazada.

Mi medico lo confirmo…estaba preñada…el buen doctor puso cara fruncida cuando noto que mi pelambre había desaparecido, y simplemente le dije: “ es por una cuestión de higiene”. Nos instalamos en el palacete, aquel del baldaquino…y como lo supe luego, Lucio se lo compro a su amigo, con su misma dotación de mucamas, cuatro de ellas, y entonces, yo…me apresure a instalar a mi querida asistente, la del besito en el cuello, como gobernanta de la casa. Las mucamas habían hecho servicio completo para mi marido y sus amigos, antes de casarnos, y no me molesto de ninguna manera que el continuara disfrutando de ello si lo deseaba, y para que lo supiera, le entregue a mi gobernanta, sin mucha ceremonia, y ella se encargo de explicarle, que en aquel “harem”, yo tendría siempre la prioridad…pero Lucio tenia otras ideas mas interesantes.

Como esposa, muy obediente…unos meses después de que naciera nuestro primer hijo, me deje atar al baldaquino, con mis ojos vendados…mi marido inauguro la costumbre de ofrecer a sus amigos a las mujeres de la casa, y entre ellas yo era el bocado especial, y a pesar de no poder verlos, las mucamas, mi gobernanta y yo, aprendimos a reconocerlos por sus voces, y lo mas divertido y obsceno a la vez, fue lo de relacionar sus voces con sus atributos. Para esa época había renunciado definitivamente a confesarme…Lucio tenia razón, si lo hubiera hecho, toda la feligresia se hubiera enterado de nuestras costumbres, tan…disolutas, y entre ella se contaba mi mama, pero también supe por mi marido, que el tenia un plan, y que me necesitaba, con toda la experiencia de mi entrenamiento, y de mi obediencia…acepte obedecer cuando me conto los detalles del plan, porque no solo me beneficiaria, sino que además, también me divertiría.

Dentro de la familia Mendez, ardía una interna feroz…el jefe de la misma, el papa de Lucio, lo prefería como su heredero, pero sus dos hermanos sin hijos, influenciados por sus esposas, no estaban dispuestos a aceptarlo así como así…y la solución resulto ser tan sencilla como eficaz…Iniciamos lo que entre nosotros dos denominamos “las noches de Mendez”…lo llame, e invite al Mendez mayor a que me visitara en una hora totalmente inconveniente, aclarándome que estaría solita, salvo, claro esta por las mucamas, y abandonada por mi cruel esposo, que se había marchado para…ni siquiera alcanzo a interesarse por el motivo…a los cinco minutos estaba en el palacete, en donde lo hice recibir por las chicas, vestidas con su delantal festoneado con puntillas y sus cofias…y nada mas. El viejo lascivo se pesco una calentura feroz mientras le servían bebidas y canapes, y manoseaba a las mucanas, hasta que la gobernanta lo acompaño a mi habitación en donde yo ya estaba atada al baldaquino, sin venda en los ojos, abierta de piernas y con mi conchita completamente afeitada…Me cogio con un deseo animalesco, asegurándome que deseaba hacerlo desde que me había visto por primera vez, lo cual era absolutamente cierto, y que yo había reconocido por sus miradas, sus piropos algo subidos de tono, y su costumbre descontrolada de apoyarse contra mi cuerpo cuando mi suegra no lo estaba observando. Aguanto solo cinco noches, porque hice todo lo que me pidió, como una señora obediente, e incluso acepte cuando quiso que me acompañara alguna mucamita…y yo le entregue a Lucio el documento firmado por mi suegro, donde se le otorgaba todo el control de las empresas Mendez, los hermanos aceptaron la orden del padre como era costumbre en ese entonces, mis cuñadas fruncieron el ceño ante la derrota, y eso fue todo.

El epilogo fue cruel con los Mendez…las enfermedades barrieron con todos ellos, incluido mi querido Lucio…yo tuve cuatro hijos, el primero era de Anders, lo que supe con solo verlo…solo le faltaba el bigotito de manubrio…dos eran de los amigos de mi esposo, y nunca pude saber de quien era cada uno…y el ultimo, por fin, fue de el…una hermosa niña a la que le di el nombre de Lucia, pero los criamos a todos como si fueran del único padre, quien hasta el ultimo momento también se divirtió mucho, y yo, casi siempre comparti esas diversiones…que incluían a la gobernanta, las chicas que trabajaron en casa, otras que el o yo conocíamos, y hasta mi amiga Maria Ines, a la que le encajaron un marido…joven…adinerado…y con mas cuernos que la cabeza de ciervo que tenían en la sala de armas de su propia estancia.

Yo herede todo…mis tres hijos varones se ocuparon de conducir los negocios y las estancias, y yo solo las visitaba porque no me gusta el campo…solo para cabalgar…sobre alguno de los peones, aunque con mucha mas discreción, para no avergonzar a mis hijos. Si lo sabían ellos callaban, pero mi hija era la única que estaba al tanto de mis…actividades y de mi historia…con ella viajábamos mucho y aproveche para enseñarle tambien…muchas cosas…hasta que finalmente en Rio de Janeiro, encontramos a una elegante mujer muy sofisticada, que resulto ser, aquella camarera que Lucio se había cogido delante mio, en el barco…y que tenia una no menos elegante y sofisticada casa de putas en Rio. Con mi ayuda…la dejo funcionando, y ella se instalo en mi ciudad…en otro palacete que yo misma adquiri, y con muchas habitaciones en las que instale camas enormes con baldaquinos…

Yo regrese a mi casa, en donde me acomode como si fuera una vieja abeja reina, mientras mis hijos acrecentaban mi patrimonio, y mi hija iniciaba su entrenamiento, junto a la antigua camarera, y el resultado de todo eso…es parte de otra historia.
 
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