Desde el punto de vista del profano, como yo, podría decirse que una cosa es lo que uno desea de manera consciente, y otra es lo que subyace en el subconsciente. Al respecto el gran Sigmund teorizo sobre los sueños, argumentando que son una via de acceso al inconsciente, y allí, es donde pueden descubrirse muchos deseos reprimidos y por lo tanto ocultos. Cuando uno desea algo fervientemente, siempre aparece alguien que te advierte: “cuidado con lo que se desea, porque puede cumplirse”, como advirtiendo que quizás uno no este preparado para lidiar con ese realidad y termine por arruinarla, pero…y cuando uno no desea nada, y ni siquiera se lo imagina?...que hace cuando una realidad inesperada surge de pronto?
Yo era una persona que creía estar ajeno a todos esas cuestiones, en una feliz realidad adaptada a mis apetencias bien reales y palpables, estaba casado con una buena mujer, una ideal ama de casa, una excelente trabajadora, y también una gran administradora y anfitriona, especialmente cuando yo necesitaba recibir y halagar a quienes podrían ser una ayuda para mis proyectos laborales, y luego de diez años de matrimonio yo suponía que el paso de la euforia, el apasionamiento y el sexo casi desenfrenado de las primeras épocas, al cariño, y la comprensión posteriores, era algo casi natural, y también suponía, que si yo estaba tan satisfecho en aquellos momentos, mi esposa también lo estaría. La única nube oscura que ensombrecia el cuadro casi idilico elaborado en mi mente, era la ausencia de hijos…los buscamos con mucha intención, pero no llegaron, hasta que finalmente, nos adaptamos a lo disponía el destino.
Mi trabajo respondia a mis expectativas, porque en pocos años había llegado a ser un importante ejecutivo de una empresa, y con participación accionaria, lo que me permitía mantener un nivel social del que también disfrutaba mi esposa, y mientras ella estuviera conforme con ello, yo podía dedicarme a deleitarme con las prerrogativas de mi cargo. Una de ellas, era la de poder elegir a mi secretaria ejecutiva y principal asistente, y me ocupe casi personalmente de su selección, y la elección recayó en una jovencita, en aquel entonces, de pelito castaño, y algo bajita, un poco lejos de las imponentes figuras del resto del plantel de secretarias, especialmente las de los integrantes del directorio, pero con un físico endiablado, y la “chaparrita castaña” no traiciono mis expectativas puestas en ella, las otras…altas, rubias y sofisticadas, tenían sexo con sus jefes solo por obligación, y para mantener su puesto, pero también su estatus, pero la mia…era un pequeño demonio al que le gustaba dejarse coger, sin ninguna discriminación, lo hacia porque le venia en gana, porque le gustaba, y lo disfrutaba, sobre todo por engañar a su novel maridito, y en virtud de nuestro arreglo, cuando ella estaba conmigo fuera de las horas de trabajo, cobraba horas extras, que yo mismo autorizaba, y ese ingreso extra muy considerable, le permitía tener contento a su esposo, con los lujos que se permitía, como el de cambiar el auto por el ultimo modelo, y la certeza de que lo disfrutaba, la tuve cuando me explicaba: “mi marido se beneficia de lo que yo obtengo, siendo lo que soy, un autentica puta, y eso me encanta”
A las horas extras fuera del horario de trabajo normal, se sumaron, casi como una consecuencia natural, los “viajes de negocios”, de un par de días de duración, o por algún fin de semana, para que la pequeña puta pudiera gozar con las buenas cogidas que yo le daba, incrementara sus ganancias con “mas horas extras”, y mantuviera conforme a su marido para que no la importunara.
Mi esposa se había acostumbrado a ese ritmo, de mucho trabajo y muchos “viajes de negocios”, entre los que también, cada tanto, los había auténticos, y nunca demostró alguna señal que yo interpretara como que sospechara de que se trataba todo aquello…al parecer disfrutaba de la vida que llevaba, y de su propio trabajo, y ninguno de los dos interferia de alguna manera en el del otro.
Era una vida tranquila, con una rutina domestica apacible, y cuando tenia una sobrecarga de preocupaciones en el trabajo, me quitaba el estrés con mi secretaria…pero el gran secreto para eso era un buen descanso.
Una mañana, desperté como en cualquier otra, con la agradable sensación de hacer dormido plácidamente, y de contar con renovadas energías, acrecentadas seguramente por la perspectiva de la proximidad del fin de semana. Comparti el desayuno con mi esposa, antes de que ella partiera hacia su propio trabajo, y disfrute de la imagen de su arreglo personal, siempre tan cuidado, tan sobrio pero muy elegante…ambos éramos de mediana edad, y ella tenia la virtud de no trastornarse por los signos visibles de la edad, tampoco hacia esfuerzos tan inútiles como ridículos por disimularlos u ocultarlos, simplemente los exhibia con mucha naturalidad, aun era muy capaz de usar una blusa o camisa sin llevar nada por debajo, o de lucir con mucha gracia una microfalda, o una pollerita con mucho vuelo como la que llevaba esa mañana, porque tenia sus bien cuidados muslos para ello, y yo estaba convencido de que esas arruguitas junto a los parpados eran muy sensuales. Ese día le preste mas atención a su imagen, que otros…por alguna razón me quede mirándola mientras iba y venia desde la mesa a la mesada de la cocina, y mientras me servia café…ella lo noto:
“que?...que tengo que me miras así?”
“nada mi vida…solo te miraba”
“ahh…ok…mi amor…ya tengo que irme, entonces nos vemos antes de la cena como siempre, y espero que hoy viernes, no te demores con tus tareas fuera de horario, sabes?...es que tengo algo importante para hablar con vos”
Luego de decir eso, y de despedirse, salió, dejándome con una intriga…que quiso decir con eso de las “tareas fuera de horario”?, seguramente se estaria refiriendo a mi relación con la secretaria…no era necesario una esposa que fuera la reina de las suspicaces para darse cuenta, a pesar de mis esfuerzos por mantener todo en secreto, y para colmo eso de: “tengo algo importante para hablar con vos”
Me subi al auto y llegue a mi oficina con la certeza de que había comenzado a arruinarse mi viernes, detrás mio entro mi fiel secretaria con mi taza de café, la primera de la mañana…se sento sobre el escritorio, mostrando sus maravillosas piernas en miniatura, y dejando con estudiada negligencia que su faldita de secretaria ejecutiva se alzara, deliberadamente, para que yo pudiera observar el “status” de su ropita interior, y esa vez se trataba de una pieza minuscula de color rojo coral, que apenas alcanzaba para cubrir la totalidad de su conchita lisa como la de una bebita, y generalmente aquello me encendia…cuando eso ocurría, metía la mano por debajo de la pollerita y la acariciaba de manera muy obscena, haciendo un ejercicio de imaginación para visualizar sin verlo aun como los elastiquitos de esa mini-bombachita apretaban mórbidamente las delicadas caderas de aquel pequeño demonio, y casi siempre hacia aquello acompañándolo con comentarios como: “vos te afeitas mejor que lo que yo me afeito la cara”, y ella respondia: “yo no me afeito…me hago depilar…completa, y eso lo paga mi querido esposo…y no se pueden comparar las duras mejillas de un ejecutivo con los labios de mi conchita suave y delicada…verdad?”
Luego de eso, ella se ponía de espaldas a mi, se apoyaba en el escritorio y se dejaba coger…la primera cogida de la mañana, pero…ese día no sucedió nada de eso, yo no estaba de animo, pensando en lo que había dicho mi esposa…
“vaya…que sucede “Guti”?...algun problema con la señora Gutierrez…quizás?”
Ella me decía “Guti” por Gutierrez, siempre me llamaba por el apellido para no cometer el desliz de nombrarme de manera muy familiar delante de algún directivo importante de la empresa, porque todos…se cogían a las secretarias, pero…no disimularlo era una falta imperdonable.
La mire tratando de descubrir como, por esas cuestiones de la solidaridad femenina, una mujer era capaz de descubrir que había otra molesta por la conducta de su marido, y le respondi, en tono lugubre:
“me parece que ella ya sabe de lo nuestro”
Se rio con ganas, antes de decir: “lo nuestro?...lo tuyo dirás…Guti…conmigo y con las empleaditas jóvenes que te presento…o que te entrego en realidad, vos sabes que a mi no me molestan…esas quieren progresar, y son fáciles de llevar a la cama, verdad?, yo lo hago por espíritu deportivo, y por supuesto, por las horas extras”
“Como sea…ya lo sabe”
Ella se dispuso a salir para dejarme solo, y cuando llego a la puerta, no pude evitar admirar su maravilloso culito, y le dije que si no estuviera tan desanimado, ya se lo hubiera partido en cuatro partes, y respondió: “sr. Gutierrez…usted es un ordinario”
No fue un buen viernes…la directiva me notifico que debería viajar a un ignoto país donde teníamos inversiones algo riesgosas, para asegurarlas, se confiaba en mi para una tarea delicada, lo que me referenciaba delante de mis jefes, pero hacia naufragar mi fin de semana y mi perspectiva de descanso, con trabajo, incluso durante el domingo porque en aquel lugar era día laborable, y todo sin contar el viaje, y de que se tratara de un autentico viaje de trabajo, sin compañía de ningún tipo. Regrese a mi hogar, con el animo ya en estado tormentoso, y encontré a mi esposa enfundada en la comoda ropa que llevaba dentro de casa, unos pantalones holgados, y una cosa extrañísima que yo nunca supe definir…una especie de camiseta sin mangas con un escote demasiado amplio, y unos cortes en los costados, y por ultimo, tan corta, que ni siquiera le llegaba al ombligo, pero endemoniadamente sexy, porque a través de cortes y escote se notaban sus pechos bamboleándose, como descuidadamente…ella tenia algo mas de 45…ya no era una chica de 20, y algo las había afectado la ley de gravedad pero, aun tenia un buen par de tetas, me miro sonriendo luego de saludarme con un beso, preguntándome por mi día…y no se conmovió ni dejo de sonreír cuando le dije que debía tomar un avión por la mañana temprano, y que regresaria recien el domingo por la tarde, a ultima hora, o quizás por la noche.
Dijo que toda mi ropa estaba disponible en mi placard y que si lo deseaba me ayudaría a preparar la maleta, y que luego cenariamos…y yo dude en preguntar: “y que deseabas hablar conmigo?”
La cena transcurrio tranquilamente, ella estaba de un animo excelente, diametralmente opuesto al mio, y lo advirtio, pero ni siquiera pregunto cual era el motivo, o los motivos…para ello, continuamos conversando de banalidades, hasta que de pronto ella dijo: “querido…tengo algo muy importante para decirte”, y fue tan sorpresivo que sin proponérmelo, me puse a la defensiva: “que pasa mi vida…debería preocuparme?”
“mmm…no creo” respondió…”pero…si creo que va a molestarte…y lamento mucho que hoy haya sido un mal día en tu trabajo, pero igual debo decírtelo”
De pronto senti que afuera había negros nubarrones de tormenta, y que ella había abierto una ventana para que entraran en la sala, y a través de los nubarrones oi que me decía:
“conocí a alguien…en mi tabajo, en realidad ya lo conocía porque trabaja allí, y…ocurrieron algunas…cosas”
“que cosas?”
“cosas…querido…si lo deseas ya voy a explicártelas, pero este chico…”
“chico?”
“si…es un chico…el es…muy jovencito”
Lo dijo retorciéndose y sonriendo como si fuera una niña a la que descubren en el momento de querer robar un dulce…y al verla senti una inmensa ternura, y a mismo tiempo una inexplicable calentura…por alguna oscura razón, me excito terriblemente, que ella reconociera esa debiidad…
“el es uno de los aspirantes a los puestos de agentes inmobiliarios, esta en la firma como simple dependiente, para hacer mandados, y ahora, lo eligieron como candidato para eso, y le damos cursos para entrenarlo, y me pusieron a cargo de…eso”
“te hiciste cargo de ese chico?”, le pregunte, y reconozco que con algo de sorna…
“mi amor…” dijo muy seria…”si me dejas que lo haga, voy a contarte todo”
Según dijo, el “chico”, era realmente un chico, de escasos 18 años…que paso de la tarea de hacer tramites y compras a ser considerado para aprender a tasar y ofrecer en venta un inmueble…porque el parecer no le faltaba inteligencia, y en su trabajo, según dijo ella, era “muy despierto”
“y…en lo demás?” quise saber, con evidente doble intención
“en todo lo demás querido…es un chico muy…intenso…muy…dios…tengo que decírtelo…es muy, pero muy calenton, como cualquier chico de 18 años…”
“si…me lo imagino”, respondi…pero solo como para decir algo y animarla a que continuara contando…
“no dejaba de mirarme mientras le explicaba lo que debía saber…sobre todo cuando cruzaba mis piernas…senti que me desnudaba con la mirada, solo faltaba que se babeara y eso me excito mucho, recordé la famosa y remanida frase: el objeto del deseo…y esa era yo, o mejor dicho, por lo que miraba ese chico…el objeto era mi entrepierna…de pronto, perdi toda la compostura, y dije: al demonio con las buenas costumbres…lo mire y le pregunte en un susurro: “queres mirar, lindo?...entonces te la voy a mostrar”, me abri de piernas, para que mirara mis calzoncitos, los verde agua, con puntillitas blancas”
“lindos” dije yo…
“si…un primor…bien ajustaditos, que me marcan toda la raya, y no solo se babeo…estuvo a punto de ahogarse por la emoción…mientras observaba desde una silla, delante de la mia, como la jefa se abría de patas, y estuvo a punto de comenzar a hacerse una paja, cuando decidí que ya era suficiente, y que no valía arriesgar mi trabajo, por aquel…”
“chico”
“si…por aquel nene…sali de aquella sala, y casi fui corriendo al baño…querido, no tengo vergüenza en decirtelo, pero la paja que no deje que se hiciera el chico, me la iba a hacer yo, urgentemente, pero en el pasillo, el me intercepto…y me apreto contra una pared, metió la mano bajo mi pollerita y me dio un masaje en la concha con tanta intensidad que casi me incrusto la bombachita en la ranura, y mientras lo hacia me lleno de besos el cuello, la nuca y las orejas, para terminar dándome un par de chupones asfixiantes, que sirvieron para que me abriera bien de piernas y dejara que me metiera un par, o tres…o no se cuantos dedos, y me la sacudiera como si fuera la de una puta que trabaja debajo de un puente…ufff…bueno, fue mas o menos así…ya te dije…es intenso…es un desfachatado…y creo que tiene la fantasía de hacérselo a una mujer que parece la mamita…mmm…y eso me hace explotar”
Ya algo alterado…por el relato…solo me anime a preguntar: “y entonces?”
“entonces…querido…ese nene…me quiere coger…y me lo dijo…se animo a decirlo sin ninguna vuelta…espero a la salida de la oficina, se acerco, y en voz baja, para que nadie lo pudiera oír, me dijo: “te quiero coger”…nada sutil, verdad?, no me importa, lo que me enloquece es que ya tiene una sola cosa en mente, delante de los ojos: mi concha…y yo quiero darsela…por dios mi amor, te estoy diciendo que quiero cometer adulterio…respóndeme algo”
“entonces, quiere decir que estas teniendo una aventura con un chico?”
“no seas tonto cariño…aun no…pero si vos no vas a estar durante el fin de semana, voy a llamarlo…y si pasa todo lo que se supone que debe pasar, cuando regreses el domingo vas a encontrar a tu esposa, no solamente cogida, sino que también va a estar llena con la leche de otro…y si te gusta y te dan ganas de hacerlo vas a poder metérmela para mezclarla con la tuya…no te gustaria?”
“siii…ok…pero con una condición…que me cuentes todo lo que esta sucediendo…sobre todo cuando estes con el”
“esta bien, si eso también es lo que te gusta…yo suponía que te gustaría…pero no puedo asegurarte nada mientras este con el…no estoy segura de poder concentrarme en eso mientras me esten cogiendo”
“como puedas mi amorcito…como puedas”
“esta bien…prometo contarte todo cuando regreses, y ahora…a dormir…vos tenes que salir en un vuelo mañana, y yo…quiero tenerla bien descansada y fresquita para cuando el chiquito quiera usármela…esta bien?”
Me dejo con las ganas de cogerla…por la enorme excitación que me provoco la conversación…fue un fin de semana duro, con un sábado difícil por las negociaciones que finalmente dieron el resultado esperado, pero sobre todo por lo complicado que me resultaba mantener la concentración, luego de que mi esposa me enviara mensajes y me mostrara imágenes sobre como habia quedado despues de visitar a su depiladora, y terminaba cada llamada con la frase: “me estoy preparando para Pablo”, y mas tarde cuando yo ya estaba instalado en mi hotel, me envio varias imágenes de ella vistiendo, lo que en si era una especie de eufemismo, conjuntos de lenceria, muy eróticos y sexys, y que ella nunca se había animado a usar, finalmente, cuando termino esa muestra, volvió a repetirme que eran para usar “con Pablo” pero deseaba que yo eligiera cual de ellos seria el que usaría “ese sábado por la noche”.
Lo hice…con un nudo en la garganta, sobre todo, porque mi esposa me aseguro que el único conjunto que eligiera era solo una formalidad, para que el chico tuviera una experiencia completa, porque “no solo va a ser uno solo, sino que no me va a durar mucho tiempo puesto…pienso estar todo el tiempo desnuda, cariño”. Lo ultimo que supe fue cuando me llamo para conversar conmigo y explicarme que había decidido encontrarse con Pablo en un restaurant, para evitar que la fuera a buscar por nuestra casa, o que ella hiciera lo mismo con el en la suya, y de allí…irían a un hotel, luego de cenar…”no voy a cenar mucho cariño” me dijo…”ya te imaginaras porque…”, y “una ultima cosa mi vida…yo estoy tomando la píldora mi amor…por eso lo vamos a hacer sin condones…comencé a tomarla hace unas semanas, porque tenia pensado engañarte, pero…decidí contártelo, y me alegro por eso…y otra cosa mas…voy a pasar a tu tarjeta el gasto del restaurant y del hotel, incluidos los extras…el chico no tiene con que hacerlo…yo si, pero quería que lo pagaras vos...adios amor…cuando nos veámos te cuento todo”.
Fue muy difícil pasar la noche del sábado…sin poder dormir, imaginándome cosas…todas las cosas imaginables, que podía hacer un chico de 18 años con mi esposa…o las que ella le permitiera que le hiciera, y si la conocía bien…le permitiría todo…y con toda seguridad ella gozaría como una cerda, sin ningún remordimiento…y “porque?”…me lo pregunte mil veces esa noche…yo le había hecho un monton de preguntas pero me falto hacer la mas importante: “porque?”
El domingo para colmo fue un día vacio…al terminar la negociación el sábado, me quedo ese día libre hasta que llegara la hora de abordar el vuelo de regreso, y lo ocupe haciéndome una paja tras otra con la imagen de mi esposa abierta de piernas mientras que un chico desconocido para mi, no dejaba de metérsela. Cuando me sente en el avión, casi me desmaye por el agotamiento, físico y nervioso, pero continuaba excitado, como nunca lo había estado, y cuando llegue a destino, aun tenia la misma ereccion que tenia al iniciar el viaje, y en ese estado llegue a mi casa, casi por la noche. Encontre a mi esposa recostada en nuestra cama con un camisoncito transparente muy corto, un par de medias con ligas de encaje, y…nada mas…muy simple, y muy excitante, que “no había usado con Pablo”, dijo…y que lo había reservado para mi.
“aun estoy sucia…mi vida…muy sucia…me queres limpiar?”
Mientras lo hacia, descubri todas las marcas de pellizcones, arañazos y chupones que tenia en su pubis antes inmaculado, e incluso en ambas ingles, y en ambas tetas…además de algunos otros indisimulables en el cuello, termine de limpiarla, y me obligo a detenerme…”vamos a cenar” dijo…”me muero de hambre, estoy sin alimento desde el sábado por la noche, salvo por lo que…me dio de comer ese chico”
Comenzo a reírse, y corrió a la cocina, hasta donde la segui para alcanzarla, y mientas la acariciaba, y la besaba, ella me contaba: “me deje llevar…no pensé en nada…salvo en gozar…y goce como una salvaje…ese chiquito, que no sabe nada de nada, me hizo acabar muchas veces…”
Yo pregunte…lo que me interesaba saber: “y como es…?”
“ahhh, los hombres, son todos iguales, es un chiquito mi amor…nada impresionante, pero…se le pone dura mi amor, como una viga, y le dura horas y horas…no se le baja nunca, y el sigue…te coge, te coge y te coge, mientras que vos acabas como una yegua una y otra vez, y el sigue…ufff…te agota, tenes que pedirle por favor que te suelte…y así fue el sábado, y el domingo cuando nos despertamos, no…el domingo fue distinto…porque le ofrecí el culo…y me puso tan loca que casi le disloco la pija, pobrecito…pero le mostré como era capaz de tragármela toda entera, y con eso le hice olvidar el mal rato…sabes algo mi vida…tu esposa lo desvirgo al chiquito…y no solo eso, también le vacio las pelotitas por completo”
No pude resistir mas…la ereccion que tenia estaba a punto de hacerme estallar la pija, la di vuelta y se la meti contra la mesada desde atrás, y como me lo esperaba, estaba tan llena y “cremosa” que parecía un tarro de mermelada tibia, yo aullaba y ella casi gritaba que era una puta sucia…acabo en pocos minutos, mientras yo le inyectaba un lechazo interminable que se mezclo con los que le había inyectado Pablo. No cenamos, nos fuimos directamente al dormitorio, y ella fue por delante tomándome de la mano, y mientras observaba su hermoso culo, que ella misma se había dejado fracturar, la oi decir: “vas a tratarme con cuidado mi vida…porque estoy muy trajinada, sabes?...no me hagas doler mucho, porque ya me duele todo”.
En mitad de la noche…me anime a preguntar: “porque?”
“porque?”…porque me gusta mi vida…a vos también te gusta…tu secretaria es una puta…lo hace porque le conviene, lo mismo que las empleaditas…mi hermanita también, dejo que te la cogieras porque la ayudaste a comprarse el auto…y entonces porque no puedo hacerlo yo?...a partir de ahora, vas a ver que yo también soy muy puta”
“mi amor…yo…”
“nada…vamos a tener muchas conversaciones como esta, porque pienso volver a ver a Pablito…hay varias cosas que quiero enseñarle…y luego buscare otros…y vos vas a hacer lo mismo que hoy…vas a limpiar lo que ensucien todos los demas”
“mi amorcito…yo…”
En ese momento…me desperté…la luz del amanecer del mejor día de la semana, el viernes…entraba por la ventana, había tenido un sueño extraño, quizás muy excitante, pero con un final de pesadilla…me duche, me afeite y baje a la cocina en donde mi adorable esposa ya tenia listo el desayuno, y ella estaba preparándose para salir hacia su trabajo…durante unos minutos evalue la posibilidad de inventar un fin de semana de negocios para fugarme con mi
secretaria, y una de sus amigas…la posibilidad de un trio, me provoco una oleada de placer…por eso no oi lo que me estaba diciendo mi esposa:
“eh…amorcito…prestame atención…esta noche cuando regreses a casa, tengo que hablarte de algo importante, sabes?...no te demores con nada”
Yo era una persona que creía estar ajeno a todos esas cuestiones, en una feliz realidad adaptada a mis apetencias bien reales y palpables, estaba casado con una buena mujer, una ideal ama de casa, una excelente trabajadora, y también una gran administradora y anfitriona, especialmente cuando yo necesitaba recibir y halagar a quienes podrían ser una ayuda para mis proyectos laborales, y luego de diez años de matrimonio yo suponía que el paso de la euforia, el apasionamiento y el sexo casi desenfrenado de las primeras épocas, al cariño, y la comprensión posteriores, era algo casi natural, y también suponía, que si yo estaba tan satisfecho en aquellos momentos, mi esposa también lo estaría. La única nube oscura que ensombrecia el cuadro casi idilico elaborado en mi mente, era la ausencia de hijos…los buscamos con mucha intención, pero no llegaron, hasta que finalmente, nos adaptamos a lo disponía el destino.
Mi trabajo respondia a mis expectativas, porque en pocos años había llegado a ser un importante ejecutivo de una empresa, y con participación accionaria, lo que me permitía mantener un nivel social del que también disfrutaba mi esposa, y mientras ella estuviera conforme con ello, yo podía dedicarme a deleitarme con las prerrogativas de mi cargo. Una de ellas, era la de poder elegir a mi secretaria ejecutiva y principal asistente, y me ocupe casi personalmente de su selección, y la elección recayó en una jovencita, en aquel entonces, de pelito castaño, y algo bajita, un poco lejos de las imponentes figuras del resto del plantel de secretarias, especialmente las de los integrantes del directorio, pero con un físico endiablado, y la “chaparrita castaña” no traiciono mis expectativas puestas en ella, las otras…altas, rubias y sofisticadas, tenían sexo con sus jefes solo por obligación, y para mantener su puesto, pero también su estatus, pero la mia…era un pequeño demonio al que le gustaba dejarse coger, sin ninguna discriminación, lo hacia porque le venia en gana, porque le gustaba, y lo disfrutaba, sobre todo por engañar a su novel maridito, y en virtud de nuestro arreglo, cuando ella estaba conmigo fuera de las horas de trabajo, cobraba horas extras, que yo mismo autorizaba, y ese ingreso extra muy considerable, le permitía tener contento a su esposo, con los lujos que se permitía, como el de cambiar el auto por el ultimo modelo, y la certeza de que lo disfrutaba, la tuve cuando me explicaba: “mi marido se beneficia de lo que yo obtengo, siendo lo que soy, un autentica puta, y eso me encanta”
A las horas extras fuera del horario de trabajo normal, se sumaron, casi como una consecuencia natural, los “viajes de negocios”, de un par de días de duración, o por algún fin de semana, para que la pequeña puta pudiera gozar con las buenas cogidas que yo le daba, incrementara sus ganancias con “mas horas extras”, y mantuviera conforme a su marido para que no la importunara.
Mi esposa se había acostumbrado a ese ritmo, de mucho trabajo y muchos “viajes de negocios”, entre los que también, cada tanto, los había auténticos, y nunca demostró alguna señal que yo interpretara como que sospechara de que se trataba todo aquello…al parecer disfrutaba de la vida que llevaba, y de su propio trabajo, y ninguno de los dos interferia de alguna manera en el del otro.
Era una vida tranquila, con una rutina domestica apacible, y cuando tenia una sobrecarga de preocupaciones en el trabajo, me quitaba el estrés con mi secretaria…pero el gran secreto para eso era un buen descanso.
Una mañana, desperté como en cualquier otra, con la agradable sensación de hacer dormido plácidamente, y de contar con renovadas energías, acrecentadas seguramente por la perspectiva de la proximidad del fin de semana. Comparti el desayuno con mi esposa, antes de que ella partiera hacia su propio trabajo, y disfrute de la imagen de su arreglo personal, siempre tan cuidado, tan sobrio pero muy elegante…ambos éramos de mediana edad, y ella tenia la virtud de no trastornarse por los signos visibles de la edad, tampoco hacia esfuerzos tan inútiles como ridículos por disimularlos u ocultarlos, simplemente los exhibia con mucha naturalidad, aun era muy capaz de usar una blusa o camisa sin llevar nada por debajo, o de lucir con mucha gracia una microfalda, o una pollerita con mucho vuelo como la que llevaba esa mañana, porque tenia sus bien cuidados muslos para ello, y yo estaba convencido de que esas arruguitas junto a los parpados eran muy sensuales. Ese día le preste mas atención a su imagen, que otros…por alguna razón me quede mirándola mientras iba y venia desde la mesa a la mesada de la cocina, y mientras me servia café…ella lo noto:
“que?...que tengo que me miras así?”
“nada mi vida…solo te miraba”
“ahh…ok…mi amor…ya tengo que irme, entonces nos vemos antes de la cena como siempre, y espero que hoy viernes, no te demores con tus tareas fuera de horario, sabes?...es que tengo algo importante para hablar con vos”
Luego de decir eso, y de despedirse, salió, dejándome con una intriga…que quiso decir con eso de las “tareas fuera de horario”?, seguramente se estaria refiriendo a mi relación con la secretaria…no era necesario una esposa que fuera la reina de las suspicaces para darse cuenta, a pesar de mis esfuerzos por mantener todo en secreto, y para colmo eso de: “tengo algo importante para hablar con vos”
Me subi al auto y llegue a mi oficina con la certeza de que había comenzado a arruinarse mi viernes, detrás mio entro mi fiel secretaria con mi taza de café, la primera de la mañana…se sento sobre el escritorio, mostrando sus maravillosas piernas en miniatura, y dejando con estudiada negligencia que su faldita de secretaria ejecutiva se alzara, deliberadamente, para que yo pudiera observar el “status” de su ropita interior, y esa vez se trataba de una pieza minuscula de color rojo coral, que apenas alcanzaba para cubrir la totalidad de su conchita lisa como la de una bebita, y generalmente aquello me encendia…cuando eso ocurría, metía la mano por debajo de la pollerita y la acariciaba de manera muy obscena, haciendo un ejercicio de imaginación para visualizar sin verlo aun como los elastiquitos de esa mini-bombachita apretaban mórbidamente las delicadas caderas de aquel pequeño demonio, y casi siempre hacia aquello acompañándolo con comentarios como: “vos te afeitas mejor que lo que yo me afeito la cara”, y ella respondia: “yo no me afeito…me hago depilar…completa, y eso lo paga mi querido esposo…y no se pueden comparar las duras mejillas de un ejecutivo con los labios de mi conchita suave y delicada…verdad?”
Luego de eso, ella se ponía de espaldas a mi, se apoyaba en el escritorio y se dejaba coger…la primera cogida de la mañana, pero…ese día no sucedió nada de eso, yo no estaba de animo, pensando en lo que había dicho mi esposa…
“vaya…que sucede “Guti”?...algun problema con la señora Gutierrez…quizás?”
Ella me decía “Guti” por Gutierrez, siempre me llamaba por el apellido para no cometer el desliz de nombrarme de manera muy familiar delante de algún directivo importante de la empresa, porque todos…se cogían a las secretarias, pero…no disimularlo era una falta imperdonable.
La mire tratando de descubrir como, por esas cuestiones de la solidaridad femenina, una mujer era capaz de descubrir que había otra molesta por la conducta de su marido, y le respondi, en tono lugubre:
“me parece que ella ya sabe de lo nuestro”
Se rio con ganas, antes de decir: “lo nuestro?...lo tuyo dirás…Guti…conmigo y con las empleaditas jóvenes que te presento…o que te entrego en realidad, vos sabes que a mi no me molestan…esas quieren progresar, y son fáciles de llevar a la cama, verdad?, yo lo hago por espíritu deportivo, y por supuesto, por las horas extras”
“Como sea…ya lo sabe”
Ella se dispuso a salir para dejarme solo, y cuando llego a la puerta, no pude evitar admirar su maravilloso culito, y le dije que si no estuviera tan desanimado, ya se lo hubiera partido en cuatro partes, y respondió: “sr. Gutierrez…usted es un ordinario”
No fue un buen viernes…la directiva me notifico que debería viajar a un ignoto país donde teníamos inversiones algo riesgosas, para asegurarlas, se confiaba en mi para una tarea delicada, lo que me referenciaba delante de mis jefes, pero hacia naufragar mi fin de semana y mi perspectiva de descanso, con trabajo, incluso durante el domingo porque en aquel lugar era día laborable, y todo sin contar el viaje, y de que se tratara de un autentico viaje de trabajo, sin compañía de ningún tipo. Regrese a mi hogar, con el animo ya en estado tormentoso, y encontré a mi esposa enfundada en la comoda ropa que llevaba dentro de casa, unos pantalones holgados, y una cosa extrañísima que yo nunca supe definir…una especie de camiseta sin mangas con un escote demasiado amplio, y unos cortes en los costados, y por ultimo, tan corta, que ni siquiera le llegaba al ombligo, pero endemoniadamente sexy, porque a través de cortes y escote se notaban sus pechos bamboleándose, como descuidadamente…ella tenia algo mas de 45…ya no era una chica de 20, y algo las había afectado la ley de gravedad pero, aun tenia un buen par de tetas, me miro sonriendo luego de saludarme con un beso, preguntándome por mi día…y no se conmovió ni dejo de sonreír cuando le dije que debía tomar un avión por la mañana temprano, y que regresaria recien el domingo por la tarde, a ultima hora, o quizás por la noche.
Dijo que toda mi ropa estaba disponible en mi placard y que si lo deseaba me ayudaría a preparar la maleta, y que luego cenariamos…y yo dude en preguntar: “y que deseabas hablar conmigo?”
La cena transcurrio tranquilamente, ella estaba de un animo excelente, diametralmente opuesto al mio, y lo advirtio, pero ni siquiera pregunto cual era el motivo, o los motivos…para ello, continuamos conversando de banalidades, hasta que de pronto ella dijo: “querido…tengo algo muy importante para decirte”, y fue tan sorpresivo que sin proponérmelo, me puse a la defensiva: “que pasa mi vida…debería preocuparme?”
“mmm…no creo” respondió…”pero…si creo que va a molestarte…y lamento mucho que hoy haya sido un mal día en tu trabajo, pero igual debo decírtelo”
De pronto senti que afuera había negros nubarrones de tormenta, y que ella había abierto una ventana para que entraran en la sala, y a través de los nubarrones oi que me decía:
“conocí a alguien…en mi tabajo, en realidad ya lo conocía porque trabaja allí, y…ocurrieron algunas…cosas”
“que cosas?”
“cosas…querido…si lo deseas ya voy a explicártelas, pero este chico…”
“chico?”
“si…es un chico…el es…muy jovencito”
Lo dijo retorciéndose y sonriendo como si fuera una niña a la que descubren en el momento de querer robar un dulce…y al verla senti una inmensa ternura, y a mismo tiempo una inexplicable calentura…por alguna oscura razón, me excito terriblemente, que ella reconociera esa debiidad…
“el es uno de los aspirantes a los puestos de agentes inmobiliarios, esta en la firma como simple dependiente, para hacer mandados, y ahora, lo eligieron como candidato para eso, y le damos cursos para entrenarlo, y me pusieron a cargo de…eso”
“te hiciste cargo de ese chico?”, le pregunte, y reconozco que con algo de sorna…
“mi amor…” dijo muy seria…”si me dejas que lo haga, voy a contarte todo”
Según dijo, el “chico”, era realmente un chico, de escasos 18 años…que paso de la tarea de hacer tramites y compras a ser considerado para aprender a tasar y ofrecer en venta un inmueble…porque el parecer no le faltaba inteligencia, y en su trabajo, según dijo ella, era “muy despierto”
“y…en lo demás?” quise saber, con evidente doble intención
“en todo lo demás querido…es un chico muy…intenso…muy…dios…tengo que decírtelo…es muy, pero muy calenton, como cualquier chico de 18 años…”
“si…me lo imagino”, respondi…pero solo como para decir algo y animarla a que continuara contando…
“no dejaba de mirarme mientras le explicaba lo que debía saber…sobre todo cuando cruzaba mis piernas…senti que me desnudaba con la mirada, solo faltaba que se babeara y eso me excito mucho, recordé la famosa y remanida frase: el objeto del deseo…y esa era yo, o mejor dicho, por lo que miraba ese chico…el objeto era mi entrepierna…de pronto, perdi toda la compostura, y dije: al demonio con las buenas costumbres…lo mire y le pregunte en un susurro: “queres mirar, lindo?...entonces te la voy a mostrar”, me abri de piernas, para que mirara mis calzoncitos, los verde agua, con puntillitas blancas”
“lindos” dije yo…
“si…un primor…bien ajustaditos, que me marcan toda la raya, y no solo se babeo…estuvo a punto de ahogarse por la emoción…mientras observaba desde una silla, delante de la mia, como la jefa se abría de patas, y estuvo a punto de comenzar a hacerse una paja, cuando decidí que ya era suficiente, y que no valía arriesgar mi trabajo, por aquel…”
“chico”
“si…por aquel nene…sali de aquella sala, y casi fui corriendo al baño…querido, no tengo vergüenza en decirtelo, pero la paja que no deje que se hiciera el chico, me la iba a hacer yo, urgentemente, pero en el pasillo, el me intercepto…y me apreto contra una pared, metió la mano bajo mi pollerita y me dio un masaje en la concha con tanta intensidad que casi me incrusto la bombachita en la ranura, y mientras lo hacia me lleno de besos el cuello, la nuca y las orejas, para terminar dándome un par de chupones asfixiantes, que sirvieron para que me abriera bien de piernas y dejara que me metiera un par, o tres…o no se cuantos dedos, y me la sacudiera como si fuera la de una puta que trabaja debajo de un puente…ufff…bueno, fue mas o menos así…ya te dije…es intenso…es un desfachatado…y creo que tiene la fantasía de hacérselo a una mujer que parece la mamita…mmm…y eso me hace explotar”
Ya algo alterado…por el relato…solo me anime a preguntar: “y entonces?”
“entonces…querido…ese nene…me quiere coger…y me lo dijo…se animo a decirlo sin ninguna vuelta…espero a la salida de la oficina, se acerco, y en voz baja, para que nadie lo pudiera oír, me dijo: “te quiero coger”…nada sutil, verdad?, no me importa, lo que me enloquece es que ya tiene una sola cosa en mente, delante de los ojos: mi concha…y yo quiero darsela…por dios mi amor, te estoy diciendo que quiero cometer adulterio…respóndeme algo”
“entonces, quiere decir que estas teniendo una aventura con un chico?”
“no seas tonto cariño…aun no…pero si vos no vas a estar durante el fin de semana, voy a llamarlo…y si pasa todo lo que se supone que debe pasar, cuando regreses el domingo vas a encontrar a tu esposa, no solamente cogida, sino que también va a estar llena con la leche de otro…y si te gusta y te dan ganas de hacerlo vas a poder metérmela para mezclarla con la tuya…no te gustaria?”
“siii…ok…pero con una condición…que me cuentes todo lo que esta sucediendo…sobre todo cuando estes con el”
“esta bien, si eso también es lo que te gusta…yo suponía que te gustaría…pero no puedo asegurarte nada mientras este con el…no estoy segura de poder concentrarme en eso mientras me esten cogiendo”
“como puedas mi amorcito…como puedas”
“esta bien…prometo contarte todo cuando regreses, y ahora…a dormir…vos tenes que salir en un vuelo mañana, y yo…quiero tenerla bien descansada y fresquita para cuando el chiquito quiera usármela…esta bien?”
Me dejo con las ganas de cogerla…por la enorme excitación que me provoco la conversación…fue un fin de semana duro, con un sábado difícil por las negociaciones que finalmente dieron el resultado esperado, pero sobre todo por lo complicado que me resultaba mantener la concentración, luego de que mi esposa me enviara mensajes y me mostrara imágenes sobre como habia quedado despues de visitar a su depiladora, y terminaba cada llamada con la frase: “me estoy preparando para Pablo”, y mas tarde cuando yo ya estaba instalado en mi hotel, me envio varias imágenes de ella vistiendo, lo que en si era una especie de eufemismo, conjuntos de lenceria, muy eróticos y sexys, y que ella nunca se había animado a usar, finalmente, cuando termino esa muestra, volvió a repetirme que eran para usar “con Pablo” pero deseaba que yo eligiera cual de ellos seria el que usaría “ese sábado por la noche”.
Lo hice…con un nudo en la garganta, sobre todo, porque mi esposa me aseguro que el único conjunto que eligiera era solo una formalidad, para que el chico tuviera una experiencia completa, porque “no solo va a ser uno solo, sino que no me va a durar mucho tiempo puesto…pienso estar todo el tiempo desnuda, cariño”. Lo ultimo que supe fue cuando me llamo para conversar conmigo y explicarme que había decidido encontrarse con Pablo en un restaurant, para evitar que la fuera a buscar por nuestra casa, o que ella hiciera lo mismo con el en la suya, y de allí…irían a un hotel, luego de cenar…”no voy a cenar mucho cariño” me dijo…”ya te imaginaras porque…”, y “una ultima cosa mi vida…yo estoy tomando la píldora mi amor…por eso lo vamos a hacer sin condones…comencé a tomarla hace unas semanas, porque tenia pensado engañarte, pero…decidí contártelo, y me alegro por eso…y otra cosa mas…voy a pasar a tu tarjeta el gasto del restaurant y del hotel, incluidos los extras…el chico no tiene con que hacerlo…yo si, pero quería que lo pagaras vos...adios amor…cuando nos veámos te cuento todo”.
Fue muy difícil pasar la noche del sábado…sin poder dormir, imaginándome cosas…todas las cosas imaginables, que podía hacer un chico de 18 años con mi esposa…o las que ella le permitiera que le hiciera, y si la conocía bien…le permitiría todo…y con toda seguridad ella gozaría como una cerda, sin ningún remordimiento…y “porque?”…me lo pregunte mil veces esa noche…yo le había hecho un monton de preguntas pero me falto hacer la mas importante: “porque?”
El domingo para colmo fue un día vacio…al terminar la negociación el sábado, me quedo ese día libre hasta que llegara la hora de abordar el vuelo de regreso, y lo ocupe haciéndome una paja tras otra con la imagen de mi esposa abierta de piernas mientras que un chico desconocido para mi, no dejaba de metérsela. Cuando me sente en el avión, casi me desmaye por el agotamiento, físico y nervioso, pero continuaba excitado, como nunca lo había estado, y cuando llegue a destino, aun tenia la misma ereccion que tenia al iniciar el viaje, y en ese estado llegue a mi casa, casi por la noche. Encontre a mi esposa recostada en nuestra cama con un camisoncito transparente muy corto, un par de medias con ligas de encaje, y…nada mas…muy simple, y muy excitante, que “no había usado con Pablo”, dijo…y que lo había reservado para mi.
“aun estoy sucia…mi vida…muy sucia…me queres limpiar?”
Mientras lo hacia, descubri todas las marcas de pellizcones, arañazos y chupones que tenia en su pubis antes inmaculado, e incluso en ambas ingles, y en ambas tetas…además de algunos otros indisimulables en el cuello, termine de limpiarla, y me obligo a detenerme…”vamos a cenar” dijo…”me muero de hambre, estoy sin alimento desde el sábado por la noche, salvo por lo que…me dio de comer ese chico”
Comenzo a reírse, y corrió a la cocina, hasta donde la segui para alcanzarla, y mientas la acariciaba, y la besaba, ella me contaba: “me deje llevar…no pensé en nada…salvo en gozar…y goce como una salvaje…ese chiquito, que no sabe nada de nada, me hizo acabar muchas veces…”
Yo pregunte…lo que me interesaba saber: “y como es…?”
“ahhh, los hombres, son todos iguales, es un chiquito mi amor…nada impresionante, pero…se le pone dura mi amor, como una viga, y le dura horas y horas…no se le baja nunca, y el sigue…te coge, te coge y te coge, mientras que vos acabas como una yegua una y otra vez, y el sigue…ufff…te agota, tenes que pedirle por favor que te suelte…y así fue el sábado, y el domingo cuando nos despertamos, no…el domingo fue distinto…porque le ofrecí el culo…y me puso tan loca que casi le disloco la pija, pobrecito…pero le mostré como era capaz de tragármela toda entera, y con eso le hice olvidar el mal rato…sabes algo mi vida…tu esposa lo desvirgo al chiquito…y no solo eso, también le vacio las pelotitas por completo”
No pude resistir mas…la ereccion que tenia estaba a punto de hacerme estallar la pija, la di vuelta y se la meti contra la mesada desde atrás, y como me lo esperaba, estaba tan llena y “cremosa” que parecía un tarro de mermelada tibia, yo aullaba y ella casi gritaba que era una puta sucia…acabo en pocos minutos, mientras yo le inyectaba un lechazo interminable que se mezclo con los que le había inyectado Pablo. No cenamos, nos fuimos directamente al dormitorio, y ella fue por delante tomándome de la mano, y mientras observaba su hermoso culo, que ella misma se había dejado fracturar, la oi decir: “vas a tratarme con cuidado mi vida…porque estoy muy trajinada, sabes?...no me hagas doler mucho, porque ya me duele todo”.
En mitad de la noche…me anime a preguntar: “porque?”
“porque?”…porque me gusta mi vida…a vos también te gusta…tu secretaria es una puta…lo hace porque le conviene, lo mismo que las empleaditas…mi hermanita también, dejo que te la cogieras porque la ayudaste a comprarse el auto…y entonces porque no puedo hacerlo yo?...a partir de ahora, vas a ver que yo también soy muy puta”
“mi amor…yo…”
“nada…vamos a tener muchas conversaciones como esta, porque pienso volver a ver a Pablito…hay varias cosas que quiero enseñarle…y luego buscare otros…y vos vas a hacer lo mismo que hoy…vas a limpiar lo que ensucien todos los demas”
“mi amorcito…yo…”
En ese momento…me desperté…la luz del amanecer del mejor día de la semana, el viernes…entraba por la ventana, había tenido un sueño extraño, quizás muy excitante, pero con un final de pesadilla…me duche, me afeite y baje a la cocina en donde mi adorable esposa ya tenia listo el desayuno, y ella estaba preparándose para salir hacia su trabajo…durante unos minutos evalue la posibilidad de inventar un fin de semana de negocios para fugarme con mi
secretaria, y una de sus amigas…la posibilidad de un trio, me provoco una oleada de placer…por eso no oi lo que me estaba diciendo mi esposa:
“eh…amorcito…prestame atención…esta noche cuando regreses a casa, tengo que hablarte de algo importante, sabes?...no te demores con nada”