El pintor francés Paul Laurenzi nació en 1964 en Antibes.
El acercamiento al modelo femenino, de artistas como Toulouse-Lautrec, Manet, Klimt y Balthus, le inspira fuertemente y le lleva a jugar con telas transparentes, que dan a entender las curvas femeninas.
Así, sus modelos, desprenden una
sensualidad suave y misteriosa. Admira el trabajo de
escultores como Rodin,
Camille Claudel y
Carpeaux y nunca se cansa de estas curvas de mármol blanco, pulido y brillante, que emergen de un basto bloque. También se inspira en la mitología greco-romana, y más concretamente en sus lujuriosas diosas rodeadas de fauna maliciosa.