- Felicidades - escribí
- Gracias (carita sonriente) - escribió ella
- Cuantos, cuantos
- Ya 33
- Al lado de los míos poquitos, te debo 33 tirones de oreja
- Si (caritas de besitos)
- (carita de beso)
Mara era la hija de unos amigos, y la conocía desde que tenía 18. Es una fémina que pertenece a ese grupo de voluptuosas, no por el pecho, si no por unas piernas regordetas y una cadera muy ancha que le hace tener un culo impresionante, y que siempre le había dado ese complejo de estar gorda. Cuando la conoci tenia un evidente sobrepeso, pero tras varias dietas intensivas lo eliminó casi todo desde la parte superior, y reduciendo el volumen de sus piernas, quedando como único remanente una escasa tripita, por lo demás es una chica preciosa de facciones, con un pecho normal, tirando a pequeño, que le permite ir sin sujetador sin ser demasiado escandaloso, y que a veces deja casi al descubierto con mucha naturalidad con generosos escotes o aberturas indiscretas de camisas. En cuanto a su carácter es extrovertida y lanzada, pero conjugandolo con una inseguridad exagerada que la había llevado a estar soltera y sin novio, con múltiples relaciones fallidas.
Por mi mujer sabía que en el terreno sexual, nunca encajaba bien con los hombres, ya que su mentalidad abierta y su expresividad en la cama asustaba a la mayoría.
No había pasado ni media hora de la conversación inicial, cuando en el movil recibí un mensaje.
- Gracias por el beso - puso con carita de avergonzada
- No las merecen, es todo tuyo
- Entonces me lo guardo
- De guardar nada, que caducan - respondí al rato
- No?
- No, tienes que usarlo - dije
- No se, ¿donde lo pongo?
- Donde mas te guste - escribió con evidente intención pero sin insistir
- Creo que ya lo se - dijo pasados unos minutos
- ¿y donde va a ser?
- ¿te lo tengo que decir?
- Si, dimelo
- En mi vientre
- Mandame una foto del lugar exacto, ya - me lance, muy excitado
- Buen sitio
- ¿te gusta? (Carita avergonzada)
- Es un buen sitio, ¿y no tenías más opciones? - Escribí lanzandome a la piscina
En la primera, aparecía su cuello señalado, en la segunda un primer plano de parte de su pecho derecho, enfundado en su top, eso sí, y la tercera mostraba señalada su nalga con el pantaloncito bajado hasta la mitad de su culo.
Mara había entrado en el juego, pero tenia que subir la apuesta. Andaba pensando en lo que iba a decirle cuando llegaron dos fotos más. Con primera casi me caigo de espaldas. Al ver cómo su dedo señalaba una aureola que ocupaba casi toda la imagen, y en medio un pezon gordo y erecto. Claro que la segunda eclipsó la primera, cuando apareci un dedo señalando un pubis totalmente depilado con el pantalón bajado al límite de su rajita.
- ¿he elegido bien? - Añadió a las fotos
- Si, pero con un beso vas a tener difícil cubrir tantos sitios
- Podrias mandarme mas
- Sí, podría, pero, con un regalo tan bueno, con tantas aplicaciones como dices que tiene, ni siquiera me has invitado a tarta
- Perdona, ayer domingo lo celebramos en casa, pero como mis padres se iban al pueblo no invitaron a nadie
- A mis tus padres me importan un bledo, me refiero a si, ¿no me vas a invitar a tarta? - Escribí esperando sonar tajante
- Sobró un trozo, está en la nevera
- ¿y?
- Si quieres puedes venir esta tarde
- Ahora
- ¿ahora?
- Si, en 10 minutos estoy ahí
- Es que mis padres no están
- No se si deberias venir
- Por favor dime algo
- No quiero que pienses otra cosa
- Abreme, estoy en el portal
Cuando llegué al cuarto piso, vi la puerta entornada, y me dirigí a ella, encontrándose detrás de ella.
- Hola - me dijo
- Y mi tarta, no me la vas a ofrecer
- Ah sí claro - dijo azorada, y lentamente cerró la puerta y se dirigió a la cocina, por lo que pude observar tu tremendo y sugerente culo bambolearse dentro de su escueto pantaloncito.
- ¿no me vas a invitar a entrar? - Le dije con cara contrariada
- Si claro, perdona, no me di cuenta, estoy
- ¿nerviosa? - Le corté rápidamente
- Sí - dijo dirigiéndose al salón
- Bien, entonces cuántos eran los que necesitabas para cubrir todos esos sitios que me has fotografiado
- A ver - me dijo girándose hacia mi - yo
- Cuantos - le corte secamente levantando levemente mi voz. Aquel sutil cambio cortó su discurso y se quedó mirándome entre asustada y avergonzada
- Seis - musito
- No te oigo
- Seis - dijo esta vez más firme
- Bien, ven aquí y apoya tu espalda sobre mi pecho
- Bien. Entonces el sitio del primer beso era por aquí ¿no?
Notaba su agitación, su respiración forzada, incluso como sus piernas se presionan entre sí. Y una vez allí mi mano quedó posada en su preciosa barriguita que se levantaba con movimientos nerviosos.
- Bien, el segundo era por aquí no - dije, mientras mi otra mano apartaba su pelo, y mi boca se apoderaba sin ningún tipo de dudas, de su cuello.
- Solo llevamos dos, ¿seguimos?
- Sí - dijo jadeando
- Bien, vamos a por el tercero - le susurre al oído mientras le hice subir un brazo dejando libre su otro costado. Así que la mano que había retirado su pelo hizo el mismo camino que la otra subiendo por su costado pero suio hacia arriba, sobrepasando su top y acariciando con suavidad la parte de sus pechos que estaban a la vista.
- Tienes unas tetas preciosas
- Son pequeñas - dijo jadeando
- Cuando las folle con mi polla veras que no son pequeñas, cuando te las agarre para follarte con fuerza verás cómo son suficientes - dije mientras ella gemía profundamente sin decir nada.
Pero no solo iba a disfrutar de sus tetas
- Y cuál era el siguiente? Ah sí - dije distraído mientras mi mano que hasta ese momento había sobado su pecho desando en camino hacia su costado y rozando su espalda la descendió hasta colarse en pantaloncillo descansando en su nalga.
- Menudo culo tienes
- Es muy gordo - me dijo fuera de sí
- Es un culo precioso, perfecto para sobarlo, azotarlo, arañarlo, y follarlo. Vas a estar orgullosa de tu culo después de que lo colme de atenciones.
- Qué te pasa
- No se, estoy muy caliente
- Estas como una perra en celo
- Sí - gimió
- Dilo
- Soy una perra en celo
- Mi perra
- Soy tu perra, dios, que me estas haciendo
- Yo nada, solo serás lo que quieras, levántate el top, enseñame las tetas
- Y ahora coje mi mano de tu vientre y llevala bajo de tu pantalón
- Tranquila perrita, las prisas las pongo yo, quiero esa mano despacio
- Bien zorra, a ver si aprendes que voy a disfrutarte como y cuando quiera, y si no obedeces te voy a castigar - le solté otra tanda de azotes, esta vez más firmes sobre sus pezones - ¿lo has entendido?
- Si - me dijo mirándome entre sorprendida y cachonda
- Si amo, lo he entendido
- Y ahora venga, a ver como llevas mi mano a tu coño. Que parece que necesita un buen tratamiento viendo como te chorrea y mojas tu entrepierna.
- Pero mira que eres cerda, estas encharcada - le dije mientras mis dedos jugueteaban con sus pliegues externos y ella se retorcía de placer - y además tienes el clitoris que te va a estallar - remarque apretandolo con mis dedos con decisión
- Me corro, me corro, sigue - gritó desesperada, lo cual hizo que la soltara
- Ni se te ocurra puerca, te correras como yo quiera y cuando yo quiera - y le solté un azote en su sexo, que la hizo calmarse un instante
- Por favor, por favor - me suplico
- ¿quiere correrte?
- Sí, sí - exclamó
- ¿y qué ganaré yo?
- Lo que quieras, por favor
- Vas a ser mi puta - le dije muy serio
- Seré lo que quieras - me dijo desbaratada
- Bien, ahora te vas a levantar y te vas a duchar, quiero ver ese coño bien limpio, y cuando vuelvas al salón quiero ver a mi puta, así que esmérate, tienes 15 minutos, cada minuto que pase se transformaran en 10 azotes así que ya tardas - y con parsimonia saqué mi móvil del bolsillo y ante sus ojos puse el cronómetro en marcha.
cuando acababan de pasar los 18 minutos apareció mara por la puerta, vestida con una mini de escándalo, un top suelto que se movía escandalosamente delatando la inexistencia de ninguna prenda de bajo y unos zapatos de tacos a juego.
- ¿así es bastante puta? - Me dijo algo desafiante
- Póntelo - le dije
- Separa las piernas, que con las piernas juntas no puedo comprobar la mercancía, y una buena puta debe estar disponible,
- Yo no - comenzó a decir, pero le solté una azote en su nalga y se cayó
- Vaya, ya se te ha olvidado eso de, ser lo que quiera, igual que lo de los quince minutos, que al final fueron dieciocho, así que 30 azotes por el tiempo y cinco por la impertinencia de ahora, ¿vas a decir algo más?
Entonces le cogí de la mano y le hice avanzar hacia la mesa el comedor, y cuando estuvo encima de ella hice que se inclinara hacia delante hasta que su cuerpo reposó en ella. Después le levante la falda dejando su culo al aire y con su sexo muy visible tragándose su escueto tanga.
Me dieron ganas de follármela allí mismo, pero había que corregir sus falta, y eso no se podía retrasar. Cogí la pequeña pala de madera de mi kit, y me dirigí a la expuesta mara.
- Bien, vas a recibir 35 azotes, cuentalos, y dame las gracias por corregirte
- Bueno, ya que no cuentas, volveremos a empezar
- No, uno gracias, perdón - dijo suplicante
- No, volvemos a empezar, y esta vez no te olvides
Cuando termine su culo mostraba un color rojizo precioso, y sus nalgas tenían un temblor encantador. Las acaricie suavemente arrancando gemidos esta vez muy profundos y largos, y no me demore en volver a bajarle la falda y incorporar. En su rostro había alguna lágrima.
- ¿mucho dolor?
- No
- No me gusta azotar a mis perras, pero si haces algo mal, será corregida con firmeza
- Si
- Sí amo
- Si amo - repito al momento
- Bien, ahora arrodíllate y abre la boca. Te voy a follar esa boquita de zorra que tienes, asi que te ataré las manos para que no las muevas.
- Ves, tu boca no solo sirve para hacer mamadas, sino que también me la follo como un agujero mas - le dije mientras se la clavaba cada vez más profundo - y ademas sera un agujero más donde descargare cuando me plazca.
- Pero que guarra eres - le dije a mara que luchaba por recuperar aire a marchas forzadas
Note la estrechez de su sexo, pero ante sus gemidos de placer no cejé hasta enterrar mis gordos 20 cm en su interior.
- Joder, joder - gritó al sentirse empalada
Me pedía que parara, que siguiera, que se corría, o que se moría, pero de mi boca no salió más sonido que el de mi respiración, la bombeé sin descanso hasta que note que mis huevos comenzaron a mandar leche, entonces deje mi polla incrustada en lo más profundo de mara y la regue con varios chorros de espesa leche.
- Te estas corriendo dentro , no, dios - dijo al oír mis evidentes signos de placer, pero seguí con mi profanación lechosa de su útero hasta que la última gota salió de mi miembro..
- Venga perra que no tenemos todo el dia, ven aquí a limpiarme la polla
- Joder como la chupas, cerda, asi me gusta, que no pongas peros a nada, te voy a convertir en una verdadera perra. Vas a tener todos tus agujeros bien usados.
- Ven aquí zorra que todavía no he acabado contigo, vamos a la cama.
- No perra, al dormitorio de tus padres, quiero follarte en una cama grande
- Pero, mis padres - dijo, pero al ver mi cara, bajó la cabeza y con unos pasos estaba en la alcoba marital de sus progenitores.
- Dios si - grito
- ¿te gusta zorra?
- Si mucho, follame
- Ya lo creo que te voy a follar
- No, dios no
- Ves perra, no ha sido para tanto
- Dios, joder
- Si, maldice lo que quieras, pero te voy a pegar una follada de culo que la vas a recordar para siempre
- Si, sigue, dios, me gusta
- Pero que cerda eres, menuda corrida te has pegado le dije mientras la embestía sin piedad.
- Dios, yo nunca, no se que me haces - gritaba entre gemidos
- Son tus genes preciosa eres tan puta como tu madre
- ¿mi madre? Dios, tambien te la follas - dijo retorciéndose en cada envite
- Si perra - le dije al oido - ¿por que te crees que somos amigos?, A tu madre la conocí en una lencería, la vi eligiendo braguitas, y en 10 minutos le estaba empotrando mi polla en su culo dentro de un vestidor. Ese dia te daría dos besos con el culo lleno con mi leche. A los pocos dias la tenia atada a una cama follandola sin descanso
- Dios - dijo mientras sus orgasmos se encadenaban - ¿y mi padre?
- Tu padre es un cornudo miron, que se pajeaba en una silla y esperaba su turno para ser empalado, al cabrón le encanta que le rompa el culo una buena polla. Si zorrita tus padres son mis esclavos desde hace 16 años, y no me canso de ellos y ahora te has unido al club.
Había disfrutado de lo lindo, así que me dirigí al cuarto de baño a tomar una refrescante ducha. Unas horas después sentado en el sofá de mi casa, junto a mi mujer, le relataba todo lo acontecido, mientras le pellizcaba los pezones.
- Dios cariño, que bien te lo has pasado
- Ya lo creo, pero ya no me queda leche para darte hoy
- Da igual, joder, que bueno - dijo mi mujer con claros gemidos de placer
- ¿me la podré follar? - Me dijo mi esposa con cara de deseo
- Claro, esta putita es nuestra, como sus padres, y vamos a transformarla en nuestro juguete. Será su regalo de cumpleaños.