latinobcn91
Virgen
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Parte 1: La toma de contacto
Todo empieza una noche lluviosa, las calles tranquilas por las que uno puede caminar sin tanto ruido y personas alrededor. Caminando desde la parada de metro hasta casa, y a medio camino, recibo una notificación de email, de un nuevo mensaje privado en esta web, aumentando el ritmo para poder leerlo en el PC, ya que estoy con la batería baja del móvil.
Antes de leer dicho mensaje, decido darme una ducha relajante primero. Después de eso, me sirvo algo para cenar y me siento delante del PC, viendo ya de quién es el mensaje, y escribo rápido las credenciales para identificarme. Se trata de una pareja con la que ya llevo un largo tiempo en contacto online. Esta vez la sorpresa me la iba a llevar yo, y no solo por la foto de dedicatoria que me suelen enviar de la parte femenina, que la llamaremos Pamela, sino por el mensaje, breve pero directo. En el cual dice lo siguiente: Este color de bikini, azul marino, que elegiste entre varios que te propusimos, es el que va a llevar puesto Pamela cerca de ti. Agrégame a este número.
Mi reacción fue de sorpresa, alegría y decirle gracias al de arriba por ser el elegido.
En la que agrego ese número a mis contactos y saludo, me llega otro mensaje, del marido, lo llamaremos Steven; diciéndome que se alegra de que los haya agregado, recibiendo al momento un video de Pamela; mientras Steven está grabando.
Ella me comenta de las ganas que tiene de que llegue ya el día para vernos y jugar los tres. Escuchando de fondo cómo Steven le dice susurrando; que se ponga más provocativa, y acto seguido se saca las tetas del sujetador, apretando sus pezones y mordiéndose los labios de cerca mientras me nombra diciéndome que esas dos las voy a tener frotando mi carita.
Al día siguiente, recibo otro mensaje de dónde se alojarán y posibles puntos de encuentro para cenar primero. Como estamos los tres en un grupo, Pamela, aprovecha para jugar con los dos, sabiendo que ambos estamos trabajando. Ella expresa lo feliz que está de que Steven le haya convencido para realizar su fantasía, tanto como la de realizar un trío con otro hombre como la de dejar que se follen a su mujer mientras él observa.
Aunque la idea principal siempre fue de Steven, la que se ve más entusiasmada es Pamela, que con el uso de dos juguetes nos hace saber cómo estaremos el fin de semana, penetrándola los dos a la vez.
Llegó al final el gran día; Steven y Pamela están por llegar al hotel, y yo me dirijo allí también para darles la bienvenida y ayudarles con las maletas.
Los veo llegar en taxi y el aura que desbordan al salir del coche, como si fueran amigos desde siempre, aunque solo haya tenido contacto de forma online con ambos. Steven me reconoce y me da la mano y un abrazo como compas de toda la vida, y al lado, esperando algo tímida, estaba Pamela, con un vestido semitransparente, en el que podía notar cómo se marcaban sus pezones duros.
Algo tímido estaba también. Son tantas cosas que se me pasaban por la cabeza que se me bloqueó el cuerpo al momento de saludarla. Steven me dio un empujón, diciéndome que sin miedo la saludará con beso en la boca si deseaba. Ahí nos reímos los tres y nada, me agache un poco porque Pamela es bajita, sentía su aroma al abrazarla y le di un par de besos cerca de los labios, mientras ella me abrazaba por la espalda y se apegaba a mi para que sintiera sus pezones duros en mi pecho dedicándome una mordida de labios.
A Steven le daba mucho morbo toda esta situación de cómo conectamos los dos; Pamela me estaba comiendo con la mirada mientras acariciaba mi pecho y pierna, y yo a ella mientras acariciaba su cintura y sus hombros.
Subimos los tres al cuarto de hotel, dejando todas las maletas para poder irnos a cenar. Pamela aprovechó para ir al lavabo primero, y en eso Steven me comenta que su mujer se estuvo masturbando en el lavabo del avión de las ganas que me tenía y no se pudo aguantar. Hasta recibieron una advertencia de que esas cosas no se podían hacer dentro.
Ambos nos reímos y en eso Steven me pide que aproveche cuando Pamela vaya al lavabo del restaurante, y se lo coma, para comprobar que aún lo tiene mojadito y, si me la follo, mejor aún, pero que le haga fotos y las envíe al grupo, para que pueda verlas.
Estando ya listos, aprovechamos para ir caminando, ya que el restaurante está situado muy cerca del hotel, con vistas al mar y todo. Nos atienden rápido al llegar, y mientras estábamos cenando, Pamela se levanta para ir al lavabo un momento. En eso Steven asiente con la cabeza mirándome, una forma de decir que ya llegó mi momento, y choqué el puño con él, ambos con una sonrisa pícara.
Llego al lavabo de mujeres y me encuentro a Pamela lavándose las manos. Se sorprende al verme y me pregunta por qué estoy ahí, y le respondo que por una petición de su marido.
Le cuento todo lo que me comentó Steven mientras me acerco a ella y Pamela me dice que sí, entre suspiros, porque le ganan las ganas de que la someta. Así que la acomodo cerca del lavamos, diciéndole que voy a comprobar cómo está la situación allí abajo.
Acariciando sus piernas y muslos, voy subiendo su vestido, con la sorpresa que me da ver que no lleva nada puesto debajo. Me sonríe mordiéndose los labios. Apoya una pierna sobre mi hombro mientras le hago un recorrido de besos y, al separar un poco sus labios vaginales, compruebo que está muy mojadita. Al sentir cómo deslizo lentamente un dedo para remojarlo, aprieta sus piernas.
Saco mi móvil y le envió un pequeño video a Steven, confirmando que Pamela tiene el coño bien mojadito. Él me va diciendo que le hunda un poco más mis dedos, y al hacerlo se salen un par de chorritos de su coño, cosa que me encanta y decido darle mi móvil a Pamela para que vaya haciendo videos y los envíe por el grupo mientras me deleito con su coño.
Con cada restregada de lengua se humedece más, así que decido succionar suavemente su clítoris, mientras ella misma se tapa la boca para que no la escuchen. Tan cachonda estaba entre mi devorada de coño y el morbo de que nos pillen en el acto que no se aguantó, y se corrió dentro de mi boca. Me incorporo para que vea cómo saboreo sus flujos y la beso mientras saco sus tetas del vestido, apretando sus pezones duros mientras ella desabrocha mi cinturón para sobar bien mi polla sobre el bóxer.
Ambos nos dejamos llevar por el momento y en eso entra una señora al lavabo. Pensando en que nos había pillado, resulta que no veía muy bien esa señora; solo me preguntó qué hacía en el lavabo de mujeres y le dije que era el chamo de mantenimiento y estaba arreglando el grifo del lavamanos que perdía agua.
Pamela me limpió la boca y el mentón con un poco de papel y volvimos a la mesa.
Al contarle a Steven, este se moría de risa y a nosotros dos casi nos da un ataque ahí mismo, pero la calentura seguía ahí.
Cuando nos dejaban en la mesa el postre, Steven le decía al mesero que este de aquí seguro repite, a lo que asentí con la cabeza sin decir nada, solo sonriendo mientras miraba fijamente a Pamela.
Mientras comíamos un trozo de pastel, Pamela se aprovechaba para provocarme, rozando su pie por mi pierna debajo de la mesa, subiendo lentamente. En eso, Steven nos propone ir mejor a la playa, para relajarnos un poco dentro del agua.
Como ella no tenía nada puesto debajo, Steven se ofreció para ir a buscar su bikini y así aprovechar para hacerle unas fotitos a la modelo. Pamela y yo fuimos yendo a la playa, al sitio donde nos comentó Steven, y por el grupo nos dijo que disfrutemos de esos 10-15 minutos que él no iba a estar.
Llegamos al sitio, y me quité la camiseta para que Pamela se pudiera sentar en la arena. Ella me recordaba lo rico que se sintió al correrse en mi boca, pero que ahora era turno de ella de probarme. Me desabrochó el cinturón y sacó mi polla dura directamente, se acomodó bien de rodillas y empezó con unos besitos por mi glande, a jugar con su lengua, dejando caer un hilo de saliva encima, recorriendo toda mi polla con sus labios sin dejar de lado mis huevos.
Qué ganas tenía de meter mi polla en esa boquita con esos labios carnosos. Le provocaba arcadas y seguía chupándomela sin parar; succionaba mi glande mientras su lengua presionaba el frenillo y le daba morbo verme estar a punto de explotar.
En eso no aguanto más, me agarro bien a su cabeza para empujar mi polla en su boca y soltar varios chorros de semen dentro. Se la saca de la boca y relame mi glande para no dejar ni una gota perdida.
En eso llega Steven, que se había quedado un poco atrás, grabándonos como si fuera un voyeur. Nos lo muestra, sobre todo la expresión de Pamela al tener toda mi polla en su boca, y lo vemos empalmado a él. Nos comenta que estaba disfrutando tanto del momento que no quería molestarnos, quería ver dónde le dejaba mi leche a Pamela.
Viendo que no había donde sentarse, Steven sacó de su mochila una toalla, la acomodó para que Pamela se pusiera el bikini.
Se sacó el vestido y se puso el bikini, con una particularidad: la tanga tenía unas perlas justo para apretar su coño estrecho.
Ella toda feliz posando con una sonrisa mientras Steven le hacía fotos. Pamela, al verme sentado mirándola, me dijo que también le hiciera fotos; quería verse de cualquier ángulo, así que me rotaba con Steven, tomando fotos por delante, por detrás y viceversa.
Dejamos las cosas a un lado y nos metimos al agua para refrescarnos los tres.
Steven besaba a Pamela y yo detrás de ella, acariciando su cuerpo moreno, sus brazos, su cuello, sus piernas y sus tetas mientras empujaba hacia atrás su culo para frotar mi polla. Luego, al darse la vuelta y darme un par de besos, Steven y yo decidimos cargarla en brazos, dejándola de cara a mí, para apartarle esas perlas y comerle el coño. Como nos sobrepasaba un poco más de la cintura el agua, eso se convirtió en una succión acuática, y Pamela bien que lo disfrutaba, ver cómo se lo comía delante de Steven. Al entrar los tres en un precalentamiento, decidimos ir mejor al hotel y seguirla ahí.
Antes de leer dicho mensaje, decido darme una ducha relajante primero. Después de eso, me sirvo algo para cenar y me siento delante del PC, viendo ya de quién es el mensaje, y escribo rápido las credenciales para identificarme. Se trata de una pareja con la que ya llevo un largo tiempo en contacto online. Esta vez la sorpresa me la iba a llevar yo, y no solo por la foto de dedicatoria que me suelen enviar de la parte femenina, que la llamaremos Pamela, sino por el mensaje, breve pero directo. En el cual dice lo siguiente: Este color de bikini, azul marino, que elegiste entre varios que te propusimos, es el que va a llevar puesto Pamela cerca de ti. Agrégame a este número.
Mi reacción fue de sorpresa, alegría y decirle gracias al de arriba por ser el elegido.
En la que agrego ese número a mis contactos y saludo, me llega otro mensaje, del marido, lo llamaremos Steven; diciéndome que se alegra de que los haya agregado, recibiendo al momento un video de Pamela; mientras Steven está grabando.
Ella me comenta de las ganas que tiene de que llegue ya el día para vernos y jugar los tres. Escuchando de fondo cómo Steven le dice susurrando; que se ponga más provocativa, y acto seguido se saca las tetas del sujetador, apretando sus pezones y mordiéndose los labios de cerca mientras me nombra diciéndome que esas dos las voy a tener frotando mi carita.
Al día siguiente, recibo otro mensaje de dónde se alojarán y posibles puntos de encuentro para cenar primero. Como estamos los tres en un grupo, Pamela, aprovecha para jugar con los dos, sabiendo que ambos estamos trabajando. Ella expresa lo feliz que está de que Steven le haya convencido para realizar su fantasía, tanto como la de realizar un trío con otro hombre como la de dejar que se follen a su mujer mientras él observa.
Aunque la idea principal siempre fue de Steven, la que se ve más entusiasmada es Pamela, que con el uso de dos juguetes nos hace saber cómo estaremos el fin de semana, penetrándola los dos a la vez.
Llegó al final el gran día; Steven y Pamela están por llegar al hotel, y yo me dirijo allí también para darles la bienvenida y ayudarles con las maletas.
Los veo llegar en taxi y el aura que desbordan al salir del coche, como si fueran amigos desde siempre, aunque solo haya tenido contacto de forma online con ambos. Steven me reconoce y me da la mano y un abrazo como compas de toda la vida, y al lado, esperando algo tímida, estaba Pamela, con un vestido semitransparente, en el que podía notar cómo se marcaban sus pezones duros.
Algo tímido estaba también. Son tantas cosas que se me pasaban por la cabeza que se me bloqueó el cuerpo al momento de saludarla. Steven me dio un empujón, diciéndome que sin miedo la saludará con beso en la boca si deseaba. Ahí nos reímos los tres y nada, me agache un poco porque Pamela es bajita, sentía su aroma al abrazarla y le di un par de besos cerca de los labios, mientras ella me abrazaba por la espalda y se apegaba a mi para que sintiera sus pezones duros en mi pecho dedicándome una mordida de labios.
A Steven le daba mucho morbo toda esta situación de cómo conectamos los dos; Pamela me estaba comiendo con la mirada mientras acariciaba mi pecho y pierna, y yo a ella mientras acariciaba su cintura y sus hombros.
Subimos los tres al cuarto de hotel, dejando todas las maletas para poder irnos a cenar. Pamela aprovechó para ir al lavabo primero, y en eso Steven me comenta que su mujer se estuvo masturbando en el lavabo del avión de las ganas que me tenía y no se pudo aguantar. Hasta recibieron una advertencia de que esas cosas no se podían hacer dentro.
Ambos nos reímos y en eso Steven me pide que aproveche cuando Pamela vaya al lavabo del restaurante, y se lo coma, para comprobar que aún lo tiene mojadito y, si me la follo, mejor aún, pero que le haga fotos y las envíe al grupo, para que pueda verlas.
Estando ya listos, aprovechamos para ir caminando, ya que el restaurante está situado muy cerca del hotel, con vistas al mar y todo. Nos atienden rápido al llegar, y mientras estábamos cenando, Pamela se levanta para ir al lavabo un momento. En eso Steven asiente con la cabeza mirándome, una forma de decir que ya llegó mi momento, y choqué el puño con él, ambos con una sonrisa pícara.
Llego al lavabo de mujeres y me encuentro a Pamela lavándose las manos. Se sorprende al verme y me pregunta por qué estoy ahí, y le respondo que por una petición de su marido.
Le cuento todo lo que me comentó Steven mientras me acerco a ella y Pamela me dice que sí, entre suspiros, porque le ganan las ganas de que la someta. Así que la acomodo cerca del lavamos, diciéndole que voy a comprobar cómo está la situación allí abajo.
Acariciando sus piernas y muslos, voy subiendo su vestido, con la sorpresa que me da ver que no lleva nada puesto debajo. Me sonríe mordiéndose los labios. Apoya una pierna sobre mi hombro mientras le hago un recorrido de besos y, al separar un poco sus labios vaginales, compruebo que está muy mojadita. Al sentir cómo deslizo lentamente un dedo para remojarlo, aprieta sus piernas.
Saco mi móvil y le envió un pequeño video a Steven, confirmando que Pamela tiene el coño bien mojadito. Él me va diciendo que le hunda un poco más mis dedos, y al hacerlo se salen un par de chorritos de su coño, cosa que me encanta y decido darle mi móvil a Pamela para que vaya haciendo videos y los envíe por el grupo mientras me deleito con su coño.
Con cada restregada de lengua se humedece más, así que decido succionar suavemente su clítoris, mientras ella misma se tapa la boca para que no la escuchen. Tan cachonda estaba entre mi devorada de coño y el morbo de que nos pillen en el acto que no se aguantó, y se corrió dentro de mi boca. Me incorporo para que vea cómo saboreo sus flujos y la beso mientras saco sus tetas del vestido, apretando sus pezones duros mientras ella desabrocha mi cinturón para sobar bien mi polla sobre el bóxer.
Ambos nos dejamos llevar por el momento y en eso entra una señora al lavabo. Pensando en que nos había pillado, resulta que no veía muy bien esa señora; solo me preguntó qué hacía en el lavabo de mujeres y le dije que era el chamo de mantenimiento y estaba arreglando el grifo del lavamanos que perdía agua.
Pamela me limpió la boca y el mentón con un poco de papel y volvimos a la mesa.
Al contarle a Steven, este se moría de risa y a nosotros dos casi nos da un ataque ahí mismo, pero la calentura seguía ahí.
Cuando nos dejaban en la mesa el postre, Steven le decía al mesero que este de aquí seguro repite, a lo que asentí con la cabeza sin decir nada, solo sonriendo mientras miraba fijamente a Pamela.
Mientras comíamos un trozo de pastel, Pamela se aprovechaba para provocarme, rozando su pie por mi pierna debajo de la mesa, subiendo lentamente. En eso, Steven nos propone ir mejor a la playa, para relajarnos un poco dentro del agua.
Como ella no tenía nada puesto debajo, Steven se ofreció para ir a buscar su bikini y así aprovechar para hacerle unas fotitos a la modelo. Pamela y yo fuimos yendo a la playa, al sitio donde nos comentó Steven, y por el grupo nos dijo que disfrutemos de esos 10-15 minutos que él no iba a estar.
Llegamos al sitio, y me quité la camiseta para que Pamela se pudiera sentar en la arena. Ella me recordaba lo rico que se sintió al correrse en mi boca, pero que ahora era turno de ella de probarme. Me desabrochó el cinturón y sacó mi polla dura directamente, se acomodó bien de rodillas y empezó con unos besitos por mi glande, a jugar con su lengua, dejando caer un hilo de saliva encima, recorriendo toda mi polla con sus labios sin dejar de lado mis huevos.
Qué ganas tenía de meter mi polla en esa boquita con esos labios carnosos. Le provocaba arcadas y seguía chupándomela sin parar; succionaba mi glande mientras su lengua presionaba el frenillo y le daba morbo verme estar a punto de explotar.
En eso no aguanto más, me agarro bien a su cabeza para empujar mi polla en su boca y soltar varios chorros de semen dentro. Se la saca de la boca y relame mi glande para no dejar ni una gota perdida.
En eso llega Steven, que se había quedado un poco atrás, grabándonos como si fuera un voyeur. Nos lo muestra, sobre todo la expresión de Pamela al tener toda mi polla en su boca, y lo vemos empalmado a él. Nos comenta que estaba disfrutando tanto del momento que no quería molestarnos, quería ver dónde le dejaba mi leche a Pamela.
Viendo que no había donde sentarse, Steven sacó de su mochila una toalla, la acomodó para que Pamela se pusiera el bikini.
Se sacó el vestido y se puso el bikini, con una particularidad: la tanga tenía unas perlas justo para apretar su coño estrecho.
Ella toda feliz posando con una sonrisa mientras Steven le hacía fotos. Pamela, al verme sentado mirándola, me dijo que también le hiciera fotos; quería verse de cualquier ángulo, así que me rotaba con Steven, tomando fotos por delante, por detrás y viceversa.
Dejamos las cosas a un lado y nos metimos al agua para refrescarnos los tres.
Steven besaba a Pamela y yo detrás de ella, acariciando su cuerpo moreno, sus brazos, su cuello, sus piernas y sus tetas mientras empujaba hacia atrás su culo para frotar mi polla. Luego, al darse la vuelta y darme un par de besos, Steven y yo decidimos cargarla en brazos, dejándola de cara a mí, para apartarle esas perlas y comerle el coño. Como nos sobrepasaba un poco más de la cintura el agua, eso se convirtió en una succión acuática, y Pamela bien que lo disfrutaba, ver cómo se lo comía delante de Steven. Al entrar los tres en un precalentamiento, decidimos ir mejor al hotel y seguirla ahí.