DBZ - Trunks y Bulma Una Historia Temporal - Capítulo 001
Tras concluir la difícil y sangrienta lucha contra los androides y Célula, los héroes habían quedado para festejar la victoria y recordar a sus compañeros caídos, todos juntos, en una gran fiesta organizada en la casa de Goku. Salvo los fallecidos, dos ausencias destacaban entre el público asistente, Bulma y el Trunks llegado del futuro.
-Madre, ¿Estás ocupada? –Susurró Trunks, entrando sigilosamente en el laboratorio principal de la sede de Cápsula Corp.-
-¡Trunks! –Bulma dejó el potente ordenador en el que procesaba algunos datos y se volvió para abrazar a su hijo.- Me alegra verte aquí, pero, ¿No deberías estar en la fiesta?
-Nunca he sido muy de bullicios... –Repuso él, modesto como siempre.-
-Yo tampoco, en eso nos parecemos. –Su sonrisa fue orgullosa.- ¡Ni te imaginas lo orgullosa que estoy de tener un hijo tan fuerte y guapo como tú!
-¿Dónde está el otro Trunks? –Preguntó el joven de pelo violáceo.- Mis padres se lo llevaron, ya sabes como es tu abuela, siempre ha estado pegada a ti.
-Sí. –Disimuló una leve sonrisa.- Guardo muchos recuerdos de la abuela conmigo, antes de la llegada de los androides, claro...
-Oh, Trunks... –Bulma cogió uno de los musculosos brazos de su hijo.- Lo siento tanto...
-No es tu culpa, madre, fueron los androides, ellos... –Masculló tristemente.- Pero no, en realidad tenía algo que entregarte.
-¿A mí? –La mujer le regaló una sonrisa.- ¿El qué?
-Bueno... Es complicado... –Se mostró visiblemente nervioso.- Mi madre, es decir, la Bulma del futuro, me hizo un encargo, en caso de que todo fuera bien y consiguiéramos derrotar a los androides y al monstruo Célula.
-Vaya... –Se acarició el mentón.- Que previsora soy... Seré.
-Bueno, esto... –Trunks vestía con ropa de calle, rebuscó en uno de sus bolsillos hasta encontrar un pequeño aparato que entregó a la mujer.- Tenía que entregártelo.
Su madre no tardó en introducir el aparato, una memoria de datos, en el ordenador. Este tardó en iniciarlo más de lo normal en una máquina de potencia semejante, Bulma esperó durante cerca de un minuto, hasta que, levantándose de golpe, encontró la solución.
-¡Ya sé! –Tecleó un código en el caótico teclado que se extendía bajo sus dedos.-
La pantalla se normalizó, y ante ellos apareció, nada más y nada menos, que la Bulma del futuro.
-Vaya, tendré buena vejez. –Sonrió su madre, viendo que, efectivamente, continuaba siendo una mujer seductora.-
-"Si estás viendo esto es que ya has inventado el nuevo sistema de compresión de datos." –Fue el extraño saludo de la mujer.- "Por cierto, para mejorar el audio tienes que recalibrar el desfragmentador de la unidad externa."
-¡Claro! ¡Era eso! –De nuevo tecleó a la velocidad del rayo, hasta cumplir los ajustes que su yo del futuro le hacía.- ¡Perfecto!
Y así, alto y claro, pudieron escuchar un mensaje llegado del futuro.
-"Espero que Trunks esté bien, es un muchacho fuerte y valiente, que puedas ver esto significa que ha salido indemne de la lucha. ¡Me alegro, cariño!" –Siguió la grabación.- "Ahora que vuestro tiempo ha sido salvado, es hora de que empecemos a pensar en nuestro sueño."
-¿Nuestro sueño? –Se preguntó la Bulma auténtica.-
-"Nuestro sueño... Tener una hija."
-Oh... –La mujer se conmovió.- Es verdad...
-"Desde que eramos niñas, deseábamos tener dos hijos, una parejita." –Trunks se mantenía en un segundo plano, viendo las reacciones la de Bulma que tenía delante.- "Trunks colmó la mitad de ese anhelo, pero la otra parte... No podrás realizarla por ti misma."
-¿Qué? –Preguntó la mujer a la pantalla, como siesta pudiera responder.- ¿Cómo? ¿Por qué?
-"Dentro de unos años continuarás el estudio de ADN que le realizaste a Vegeta y otros miembros de la raza saiyan, el mismo que utilizaste para suprimir la cola del gran simio de Trunks." –Hubo un silencio tenso.- "Y descubrirás que el motivo por el que no podrás tener una hija, es por una anormalidad genética de Vegeta, nuestro querido esposo."
-...
-"Según mis investigaciones, la nobleza saiyan consiguió realizar una alteración genómica especifica, con el fin de lograr siempre un descendiente varón para continuar su estirpe." –Explicaba el video.- "En pocas palabras, Vegeta solo puede tener hijos varones."
-Lo siento, madre. –Murmuró Trunks, que había visto como se ensombrecía el rostro de la mujer.-
-"Realicé estos estudios antes de la llegada de los androides y parecen ser concluyentes." –La Bulma del futuro se movió las gafas.- "Trunks también nació con esta alteración, pero al ser mestizo, hijo de un saiyan y una humana, en él si que conseguí anular el efecto, es más, incluso revertirlo. No me quedé ahí, y procedí a eliminar cualquier tara genética que pudiera tener. ¿Cómo podría decirlo? Sí, bueno... En lo que a reproducción se refiere, Trunks es un hombre, y tú una mujer, sin ningún otro tipo de lazo."
Bulma empezó a comprender lo que su yo del futuro quería decirle, sorprendida.
-"Lo mejor para cumplir nuestro sueño es que sea nuestro hijo el que nos dé la llave de la felicidad." –La mujer de la grabación carraspeó.- "Tan solo te sugiero que uses una muestra del esperma de Trunks para inseminarte a ti misma, la probabilidad de que tengas una hija ascenderá entonces al 99.99% de posibilidades, y con eso, nuestro sueño será realizado."
Trunks no pudo evitar sentirse incómodo.
-"Ahora que espero que podáis vivir una larga etapa de paz, por favor, cumple nuestro sueño." –Las últimas palabras estuvieron cargadas de una gran emoción.- "Solo me queda despedirme... Adiós, Trunks, adiós yo."
El video terminó. Se estableció un silencio incómodo.
-Creo recordar que incluyó algunos datos de otras investigaciones, para que pudieras avanzar en ellas. –Comentó Trunks, intentando romper la tensión.-
-Trunks... –Susurró la mujer.-
-Madre, yo... Tan solo prometí entregar este mensaje, es simplemente la idea de la Bulma del futuro, yo... Creo que después de perder a tantos seres queridos, mi madre se aferró al sueño de tener una hija, pero...
El joven calló cuando su madre le abrazó, hundiendo su cara en su pulido torso. A través de la fina camiseta que cubría su cuerpo, pudo notar la humedad de las lágrimas. Permanecieron un rato así, pero después, las manos de su madre comenzaron a recorrer el cuerpo del muchacho.
-Tú... –Masculló ella, sin abandonar su comida posición.- ¿Tú me ayudarás?
-Yo... –Sintió un estremecimiento recorrerle la espalda.- Claro, madre, haré lo que sea que te haga feliz.
-Trunks... –Ella alzó el rostro, exhibiendo un rostro bello y unos labios exquisitos.- Mi Trunks...
Las diestras manos de la mujer hicieron caer la chaqueta del chico, en pocos segundos, también su camiseta había volado. El torso del joven era una mole dura de músculos, que ella recorrió con la yema de los dedos.
-Madre, yo... –De nuevo estaba nervioso.- ¿Crees que esto está bien?
-Es extraño, es increíble. –Respondió Bulma, pensativa.- Pero conociéndome como me conozco, sé que mi yo del futuro habrá pensado todas las otras posibilidades, sabiendo que nunca le sería infiel a Vegeta ni usaría una muestra de otra persona, solo me quedas tú, mi hijo.
-Yo...
-Además, eres un joven muy apuesto, la primera vez que te vi, sentí un estremecimiento en mi interior, quizás sabía que eras mi hijo, quizás, también que tú serías el que ayudaría a cumplir mi sueño.
Ante esas palabras tan sinceras y, sobretodo, dada la confianza ciega que él tenía depositada en su madre, Trunks no vaciló más, además, había que reconocer que Bulma era una mujer preciosa. El cuerpo de su madre era esbelto, su piel muy suave, sus pechos se mostraban apetecibles, no más que sus labios...
-Una última cosa... –De nuevo interrumpió la acción.- Yo... Cuando entré en la pubertad, los androides ya habían aparecido y... No tuve mucho tiempo para estar con chicas, es por eso que...
-Oh, Trunks. –La mujer, conmovida, le dio un beso cálido y tierno a su hijo, que tuvo que inclinarse ligeramente para recibirlo.-
Con una última mirada entre esos ojos tan parecidos, apareció la lujuria. Las manos de Trunks se atrevieron por primera vez a posarse en el cuerpo de su madre, notando el calor que emanaba. Ella se quitó la bata blanca que llevaba, él, mientras su respiración y su ritmo cardiaco se disparaban, empezó a quitarle la blusa, descubriendo, finalmente, un sujetador negro, enmarcando sus apetitosos senos.
-Espera. –Masculló Bulma, que empezaba a perder el control.- Solo un segundo...
La mujer fue hasta el panel de acceso de la puerta del laboratorio, cerrándola. También cogió un vaso de precipitados y lo dejó sobre una de las mesas, la que más despejada de artilugios y papeles estaba. Desde ahí invitó a su hijo con una sonrisa.
De nuevo los besos, las caricias... Trunks fue perdiendo la vergüenza poco a poco, y donde solo había castas caricias, empezó a incluir roces con toda la intencionalidad del mundo. Pronto sus pesadas botas quedaron atrás, así como sus pantalones, el joven musculoso quedó tan solo en ropa interior, Bulma se tomó su tiempo para observar ese cuerpo fibroso y espléndido.
-De verdad, tengo un hijo muy guapo... –Comentó, más para ella misma que otra cosa.-
-Madre, puedo... –Señaló con los ojos hacia el sujetador, ella sonrió.-
-No pidas permiso, Trunks. –Le indicó ella.- Mejor pedir perdón que permiso, las relaciones sexuales son así...
Los dedos del hombre se deshicieron del sujetador negro, dejando al aire un par de pechos en forma de gota, con aureolas rosadas y pezones duros.
-Son... Bonitos...
-Pruébalos. –Invitó ella.-
El joven utilizó su fuerza para subir a su madre, liviana como una pluma para él, a la mesa, donde quedó sentada, ofreciendo sus atributos, aún ligeramente más grandes de lo normal, debido al embarazo.
Su boca fue directamente hacia el pezón, lo recorrió con su lengua, lametones delicados que empezaron a subir de intensidad. Lo atrapaba entre sus labios y lo soltaba, la mujer, cuya respiración ya era arrítmica a causa de la excitación, agradecía la atención con algún que otro gemido.
-Espera... –Le apartó ligeramente.- Yo también quiero probarte...
Él, sin mucha vacilación, se bajó el slip que llevaba como única prenda, mostrando su miembro, erecto y palpitante. Aunque no hubiera hecho falta que se lo bajara, dado que se marcaba perfectamente en el calzoncillo, y más de una caricia de las manos atentas de Bulma ya había recibido.
-Te pareces a tu padre. –Rió Bulma, mientras la boca se le hacia agua ante los más que generosos grandes atributos masculinos de su hijo.- Ven, siéntate tú ahora.
Intercambiaron posiciones, Bulma no tardó en quitarse los pantalones, dejando al aire unas braguitas negras. En cuanto estuvo sentado, una mano de la mujer atrapó su miembro, empezando a masturbarlo con delicadeza.
-M... Madre... –Gimió él.-
-Tranquilo... –Sonrió ella.- Tú solo disfruta...
Pronto sus manos dejaron paso a su boca, unos labios bien amaestrados y una lengua experta que recorrieron de forma paciente el gran miembro del joven. Trunks, poco acostumbrado a tales atenciones, se deshacía poco a poco, los calambres y la placentera sensación de calor que se extendía por todo su cuerpo le tenían desconcertado. En su mundo, hasta ese momento, lo único que había existido era la lucha, descubrir el sexo ahora le parecía sensacional.
Bulma, aún en su propio juego, no pudo evitar sentir un leve remordimiento cuando pensó que, efectivamente, pese a que fuera un hombre, ese chico no dejaba de ser su hijo. Pese a todo, acrecentaba el ritmo de su felación, estaba sedienta, quería verlo explotar. Sus últimas dudas se disiparon cuando miró al joven saiyan a los ojos, comprobando cuan profundo era el vínculo que había entre ellos, incluso traspasando el tiempo.
Ya había notado el inconfundible sabor del líquido pre-seminal que el miembro del sobre-excitado Trunks dejaba escapar, por las contracciones de este, sabía que pronto vendría el plato fuerte.
Consciente de lo que en verdad hacía, dejó de acariciar los testículos del chico y alargó la mano que le quedaba libre hacía uno de los vasos de precipitados que tenía a mano, teniendo que alargar los dedos para alcanzarlo, era de los pocos objetos de la mesa que no estaban desperdigados por el suelo.
-Madre... Yo... –Apretó con furia los dientes.-
-Tranquilo... Solo disfruta... Disfruta... –Emitía las palabras muy rápidamente, las milésimas que podía apartar su boca del pene del chico sin sentir un hambre voraz.-
-Ma... ¡Madre!
La eyaculación de Trunks fue sorpresiva para la mujer, tanto que ni siquiera pudo apartar la cara y recibió el impacto directo de un chorro, antes incluso de ser consciente de que tenía la semilla de su propio hijo goteándole de los labios, ya había colocado el vaso de precipitados en su sitio para recibir el resto del semen, que no era poco, los testículos del joven de cabello lila parecían una gran factoría de esperma.
Bulma, mientras deleitaba a su hijo masajeándole el miembro, exprimiendo hasta la última gota que pudiera darle, sonreía. Su yo del futuro, ella misma, había llegado a una conclusión muy extraña para lograr su sueño de tener una hija, pero aún así... Le estaba resultado francamente excitante.
Trunks se derrumbó ligeramente sobre la mesa, sintiendo los últimos espasmos de un gran orgasmo, con la respiración a toda potencia. Tenía una resistencia como para luchar durante días sin comer y, sin embargo, su madre le había dejado exhausto en unos minutos...
La mujer selló el vaso y lo guardó rápidamente en una de las cámaras del laboratorio, antes de cerrarla, observó el líquido blancuzco, seria, pensando que, llegado el momento exacto, de ahí saldría su hija. Su sueño se podría cumplir, ahora que el mundo había sido liberado de androides y criaturas cuyo único fin era destruirlo, su ideal de felicidad podría verse cumplido.
Giró la vista, para ver como Trunks se incorporaba.
-¿Qué haces?
-Busco mi ropa. –Murmuró el joven, cuyo rostro estaba ligeramente sonrojado.-
-¿Para qué?
-Ya he... Ya hemos terminado la labor que me encomendó mi madre, que me encomendaste tú. –Apartó la mirada de Bulma, incapaz de dejar de mirarle los pechos, que aún se alzaban firmes y apetitosos.-
La mujer se acercó, con un paso marcadamente femenino. Se inclinó en la mesa y besó con dulzura al joven.
-Tú me acabas de hacer un regalo. –Susurró, con voz formal.- Lo menos que puedo hacer es darte yo otro...
-Pero...
-Nada. –Le calló con un nuevo beso, sonrió pícaramente.- Además, mírate... Esto aún está bastante duro...
Y era verdad, la erección del joven apenas había decrecido pese al orgasmo, una atenta mano de Bulma la acariciaba, impregnándose de los restos de leche que aún quedaban.
-Pero antes tenemos que limpiar esto. –Siguió ella, usando una frase habitual.-
De nuevo se colocó en la misma posición, para engullir el miembro de su hijo, fue consciente en ese instante de que ella misma seguía manchada, retiró el semen, observándolo entre sus dedos. No era su costumbre tragárselo cuando mantenía relaciones con Vegeta, aunque alguna vez lo había hecho. Pese a todo, siendo su hijo, lo probó. Tenía un sabor fuerte y potente, muy varonil.
Continuó hasta que todo quedó limpio, consiguiendo mientras tanto que la vara de carne incandescente estuviera de nuevo en su punto álgido.
-Voy a quitarme las braguitas. –Canturreó, acaparando la atención de los ojos del chico, que vieron como la delicada prenda bajaba por los muslos de la mujer, hasta perderse en el suelo.-
El sexo de Bulma mostraba un vello fino y suave, recortado en algunos sitios, por lo demás, una vagina húmeda y presuntuosa de lo que iba a suceder. Trunks tragó saliva.
-Recuéstate un poco más... –Le pidió ella.- Déjame llevar el ritmo, si no, podrías hacerme daño con esa cosa tan grande...
-S... Sí. –Siguió sus ordenes, total, su inexperiencia era clara, lo único que deseaba era estar dentro de esa mujer, su madre, ya.-
Ella escaló por el cuerpo del chico, notando el calor, los nervios, los temblores de miedo y excitación... Por su parte, Trunks tuvo un escalofrío cuando percibió el suave cuerpo de la mujer, pequeño en comparación al suyo, recorriéndole. Más aún cuando se situó sobre su miembro, que se izaba completamente erecto.
-Tranquilo... Tranquilo... –Besó su pectorales, acariciándole el torso con las manos.-
Y así, Bulma se ayudó para colocar el glande en la entrada de su Secreto. Lo acarició un rato en la zona, acostumbrándole al extraño calor que emanaba del cuerpo de la mujer y, de paso, empezando ella a asimilar las dimensiones del aparato de su hijo, que eran proporcionales a las de su sobre-musculado cuerpo.
-Ahí voy... –Avisó ella, más para sí misma que para Trunks.-
Dejó caer algo de su peso, poco a poco, ensartándose lentamente.
-Uh... –Dejó escapar el joven, entrecerrando los ojos.-
Finalmente llegaron a lo máximo que Bulma estableció, para los dos era indescriptible, no solo el placer en sí, sino el morbo, la situación... La mujer alzó ligeramente las caderas y comenzó lentamente un movimiento cadencioso. Él percibía como las paredes vaginales de la mujer se cerraban en torno a su falo de carne, amoldándose a sus contornos, abrazándolo con amor.
-"Esto es... Genial..." –Pensaba, en un mundo aparte.-
Tras concluir la difícil y sangrienta lucha contra los androides y Célula, los héroes habían quedado para festejar la victoria y recordar a sus compañeros caídos, todos juntos, en una gran fiesta organizada en la casa de Goku. Salvo los fallecidos, dos ausencias destacaban entre el público asistente, Bulma y el Trunks llegado del futuro.
-Madre, ¿Estás ocupada? –Susurró Trunks, entrando sigilosamente en el laboratorio principal de la sede de Cápsula Corp.-
-¡Trunks! –Bulma dejó el potente ordenador en el que procesaba algunos datos y se volvió para abrazar a su hijo.- Me alegra verte aquí, pero, ¿No deberías estar en la fiesta?
-Nunca he sido muy de bullicios... –Repuso él, modesto como siempre.-
-Yo tampoco, en eso nos parecemos. –Su sonrisa fue orgullosa.- ¡Ni te imaginas lo orgullosa que estoy de tener un hijo tan fuerte y guapo como tú!
-¿Dónde está el otro Trunks? –Preguntó el joven de pelo violáceo.- Mis padres se lo llevaron, ya sabes como es tu abuela, siempre ha estado pegada a ti.
-Sí. –Disimuló una leve sonrisa.- Guardo muchos recuerdos de la abuela conmigo, antes de la llegada de los androides, claro...
-Oh, Trunks... –Bulma cogió uno de los musculosos brazos de su hijo.- Lo siento tanto...
-No es tu culpa, madre, fueron los androides, ellos... –Masculló tristemente.- Pero no, en realidad tenía algo que entregarte.
-¿A mí? –La mujer le regaló una sonrisa.- ¿El qué?
-Bueno... Es complicado... –Se mostró visiblemente nervioso.- Mi madre, es decir, la Bulma del futuro, me hizo un encargo, en caso de que todo fuera bien y consiguiéramos derrotar a los androides y al monstruo Célula.
-Vaya... –Se acarició el mentón.- Que previsora soy... Seré.
-Bueno, esto... –Trunks vestía con ropa de calle, rebuscó en uno de sus bolsillos hasta encontrar un pequeño aparato que entregó a la mujer.- Tenía que entregártelo.
Su madre no tardó en introducir el aparato, una memoria de datos, en el ordenador. Este tardó en iniciarlo más de lo normal en una máquina de potencia semejante, Bulma esperó durante cerca de un minuto, hasta que, levantándose de golpe, encontró la solución.
-¡Ya sé! –Tecleó un código en el caótico teclado que se extendía bajo sus dedos.-
La pantalla se normalizó, y ante ellos apareció, nada más y nada menos, que la Bulma del futuro.
-Vaya, tendré buena vejez. –Sonrió su madre, viendo que, efectivamente, continuaba siendo una mujer seductora.-
-"Si estás viendo esto es que ya has inventado el nuevo sistema de compresión de datos." –Fue el extraño saludo de la mujer.- "Por cierto, para mejorar el audio tienes que recalibrar el desfragmentador de la unidad externa."
-¡Claro! ¡Era eso! –De nuevo tecleó a la velocidad del rayo, hasta cumplir los ajustes que su yo del futuro le hacía.- ¡Perfecto!
Y así, alto y claro, pudieron escuchar un mensaje llegado del futuro.
-"Espero que Trunks esté bien, es un muchacho fuerte y valiente, que puedas ver esto significa que ha salido indemne de la lucha. ¡Me alegro, cariño!" –Siguió la grabación.- "Ahora que vuestro tiempo ha sido salvado, es hora de que empecemos a pensar en nuestro sueño."
-¿Nuestro sueño? –Se preguntó la Bulma auténtica.-
-"Nuestro sueño... Tener una hija."
-Oh... –La mujer se conmovió.- Es verdad...
-"Desde que eramos niñas, deseábamos tener dos hijos, una parejita." –Trunks se mantenía en un segundo plano, viendo las reacciones la de Bulma que tenía delante.- "Trunks colmó la mitad de ese anhelo, pero la otra parte... No podrás realizarla por ti misma."
-¿Qué? –Preguntó la mujer a la pantalla, como siesta pudiera responder.- ¿Cómo? ¿Por qué?
-"Dentro de unos años continuarás el estudio de ADN que le realizaste a Vegeta y otros miembros de la raza saiyan, el mismo que utilizaste para suprimir la cola del gran simio de Trunks." –Hubo un silencio tenso.- "Y descubrirás que el motivo por el que no podrás tener una hija, es por una anormalidad genética de Vegeta, nuestro querido esposo."
-...
-"Según mis investigaciones, la nobleza saiyan consiguió realizar una alteración genómica especifica, con el fin de lograr siempre un descendiente varón para continuar su estirpe." –Explicaba el video.- "En pocas palabras, Vegeta solo puede tener hijos varones."
-Lo siento, madre. –Murmuró Trunks, que había visto como se ensombrecía el rostro de la mujer.-
-"Realicé estos estudios antes de la llegada de los androides y parecen ser concluyentes." –La Bulma del futuro se movió las gafas.- "Trunks también nació con esta alteración, pero al ser mestizo, hijo de un saiyan y una humana, en él si que conseguí anular el efecto, es más, incluso revertirlo. No me quedé ahí, y procedí a eliminar cualquier tara genética que pudiera tener. ¿Cómo podría decirlo? Sí, bueno... En lo que a reproducción se refiere, Trunks es un hombre, y tú una mujer, sin ningún otro tipo de lazo."
Bulma empezó a comprender lo que su yo del futuro quería decirle, sorprendida.
-"Lo mejor para cumplir nuestro sueño es que sea nuestro hijo el que nos dé la llave de la felicidad." –La mujer de la grabación carraspeó.- "Tan solo te sugiero que uses una muestra del esperma de Trunks para inseminarte a ti misma, la probabilidad de que tengas una hija ascenderá entonces al 99.99% de posibilidades, y con eso, nuestro sueño será realizado."
Trunks no pudo evitar sentirse incómodo.
-"Ahora que espero que podáis vivir una larga etapa de paz, por favor, cumple nuestro sueño." –Las últimas palabras estuvieron cargadas de una gran emoción.- "Solo me queda despedirme... Adiós, Trunks, adiós yo."
El video terminó. Se estableció un silencio incómodo.
-Creo recordar que incluyó algunos datos de otras investigaciones, para que pudieras avanzar en ellas. –Comentó Trunks, intentando romper la tensión.-
-Trunks... –Susurró la mujer.-
-Madre, yo... Tan solo prometí entregar este mensaje, es simplemente la idea de la Bulma del futuro, yo... Creo que después de perder a tantos seres queridos, mi madre se aferró al sueño de tener una hija, pero...
El joven calló cuando su madre le abrazó, hundiendo su cara en su pulido torso. A través de la fina camiseta que cubría su cuerpo, pudo notar la humedad de las lágrimas. Permanecieron un rato así, pero después, las manos de su madre comenzaron a recorrer el cuerpo del muchacho.
-Tú... –Masculló ella, sin abandonar su comida posición.- ¿Tú me ayudarás?
-Yo... –Sintió un estremecimiento recorrerle la espalda.- Claro, madre, haré lo que sea que te haga feliz.
-Trunks... –Ella alzó el rostro, exhibiendo un rostro bello y unos labios exquisitos.- Mi Trunks...
Las diestras manos de la mujer hicieron caer la chaqueta del chico, en pocos segundos, también su camiseta había volado. El torso del joven era una mole dura de músculos, que ella recorrió con la yema de los dedos.
-Madre, yo... –De nuevo estaba nervioso.- ¿Crees que esto está bien?
-Es extraño, es increíble. –Respondió Bulma, pensativa.- Pero conociéndome como me conozco, sé que mi yo del futuro habrá pensado todas las otras posibilidades, sabiendo que nunca le sería infiel a Vegeta ni usaría una muestra de otra persona, solo me quedas tú, mi hijo.
-Yo...
-Además, eres un joven muy apuesto, la primera vez que te vi, sentí un estremecimiento en mi interior, quizás sabía que eras mi hijo, quizás, también que tú serías el que ayudaría a cumplir mi sueño.
Ante esas palabras tan sinceras y, sobretodo, dada la confianza ciega que él tenía depositada en su madre, Trunks no vaciló más, además, había que reconocer que Bulma era una mujer preciosa. El cuerpo de su madre era esbelto, su piel muy suave, sus pechos se mostraban apetecibles, no más que sus labios...
-Una última cosa... –De nuevo interrumpió la acción.- Yo... Cuando entré en la pubertad, los androides ya habían aparecido y... No tuve mucho tiempo para estar con chicas, es por eso que...
-Oh, Trunks. –La mujer, conmovida, le dio un beso cálido y tierno a su hijo, que tuvo que inclinarse ligeramente para recibirlo.-
Con una última mirada entre esos ojos tan parecidos, apareció la lujuria. Las manos de Trunks se atrevieron por primera vez a posarse en el cuerpo de su madre, notando el calor que emanaba. Ella se quitó la bata blanca que llevaba, él, mientras su respiración y su ritmo cardiaco se disparaban, empezó a quitarle la blusa, descubriendo, finalmente, un sujetador negro, enmarcando sus apetitosos senos.
-Espera. –Masculló Bulma, que empezaba a perder el control.- Solo un segundo...
La mujer fue hasta el panel de acceso de la puerta del laboratorio, cerrándola. También cogió un vaso de precipitados y lo dejó sobre una de las mesas, la que más despejada de artilugios y papeles estaba. Desde ahí invitó a su hijo con una sonrisa.
De nuevo los besos, las caricias... Trunks fue perdiendo la vergüenza poco a poco, y donde solo había castas caricias, empezó a incluir roces con toda la intencionalidad del mundo. Pronto sus pesadas botas quedaron atrás, así como sus pantalones, el joven musculoso quedó tan solo en ropa interior, Bulma se tomó su tiempo para observar ese cuerpo fibroso y espléndido.
-De verdad, tengo un hijo muy guapo... –Comentó, más para ella misma que otra cosa.-
-Madre, puedo... –Señaló con los ojos hacia el sujetador, ella sonrió.-
-No pidas permiso, Trunks. –Le indicó ella.- Mejor pedir perdón que permiso, las relaciones sexuales son así...
Los dedos del hombre se deshicieron del sujetador negro, dejando al aire un par de pechos en forma de gota, con aureolas rosadas y pezones duros.
-Son... Bonitos...
-Pruébalos. –Invitó ella.-
El joven utilizó su fuerza para subir a su madre, liviana como una pluma para él, a la mesa, donde quedó sentada, ofreciendo sus atributos, aún ligeramente más grandes de lo normal, debido al embarazo.
Su boca fue directamente hacia el pezón, lo recorrió con su lengua, lametones delicados que empezaron a subir de intensidad. Lo atrapaba entre sus labios y lo soltaba, la mujer, cuya respiración ya era arrítmica a causa de la excitación, agradecía la atención con algún que otro gemido.
-Espera... –Le apartó ligeramente.- Yo también quiero probarte...
Él, sin mucha vacilación, se bajó el slip que llevaba como única prenda, mostrando su miembro, erecto y palpitante. Aunque no hubiera hecho falta que se lo bajara, dado que se marcaba perfectamente en el calzoncillo, y más de una caricia de las manos atentas de Bulma ya había recibido.
-Te pareces a tu padre. –Rió Bulma, mientras la boca se le hacia agua ante los más que generosos grandes atributos masculinos de su hijo.- Ven, siéntate tú ahora.
Intercambiaron posiciones, Bulma no tardó en quitarse los pantalones, dejando al aire unas braguitas negras. En cuanto estuvo sentado, una mano de la mujer atrapó su miembro, empezando a masturbarlo con delicadeza.
-M... Madre... –Gimió él.-
-Tranquilo... –Sonrió ella.- Tú solo disfruta...
Pronto sus manos dejaron paso a su boca, unos labios bien amaestrados y una lengua experta que recorrieron de forma paciente el gran miembro del joven. Trunks, poco acostumbrado a tales atenciones, se deshacía poco a poco, los calambres y la placentera sensación de calor que se extendía por todo su cuerpo le tenían desconcertado. En su mundo, hasta ese momento, lo único que había existido era la lucha, descubrir el sexo ahora le parecía sensacional.
Bulma, aún en su propio juego, no pudo evitar sentir un leve remordimiento cuando pensó que, efectivamente, pese a que fuera un hombre, ese chico no dejaba de ser su hijo. Pese a todo, acrecentaba el ritmo de su felación, estaba sedienta, quería verlo explotar. Sus últimas dudas se disiparon cuando miró al joven saiyan a los ojos, comprobando cuan profundo era el vínculo que había entre ellos, incluso traspasando el tiempo.
Ya había notado el inconfundible sabor del líquido pre-seminal que el miembro del sobre-excitado Trunks dejaba escapar, por las contracciones de este, sabía que pronto vendría el plato fuerte.
Consciente de lo que en verdad hacía, dejó de acariciar los testículos del chico y alargó la mano que le quedaba libre hacía uno de los vasos de precipitados que tenía a mano, teniendo que alargar los dedos para alcanzarlo, era de los pocos objetos de la mesa que no estaban desperdigados por el suelo.
-Madre... Yo... –Apretó con furia los dientes.-
-Tranquilo... Solo disfruta... Disfruta... –Emitía las palabras muy rápidamente, las milésimas que podía apartar su boca del pene del chico sin sentir un hambre voraz.-
-Ma... ¡Madre!
La eyaculación de Trunks fue sorpresiva para la mujer, tanto que ni siquiera pudo apartar la cara y recibió el impacto directo de un chorro, antes incluso de ser consciente de que tenía la semilla de su propio hijo goteándole de los labios, ya había colocado el vaso de precipitados en su sitio para recibir el resto del semen, que no era poco, los testículos del joven de cabello lila parecían una gran factoría de esperma.
Bulma, mientras deleitaba a su hijo masajeándole el miembro, exprimiendo hasta la última gota que pudiera darle, sonreía. Su yo del futuro, ella misma, había llegado a una conclusión muy extraña para lograr su sueño de tener una hija, pero aún así... Le estaba resultado francamente excitante.
Trunks se derrumbó ligeramente sobre la mesa, sintiendo los últimos espasmos de un gran orgasmo, con la respiración a toda potencia. Tenía una resistencia como para luchar durante días sin comer y, sin embargo, su madre le había dejado exhausto en unos minutos...
La mujer selló el vaso y lo guardó rápidamente en una de las cámaras del laboratorio, antes de cerrarla, observó el líquido blancuzco, seria, pensando que, llegado el momento exacto, de ahí saldría su hija. Su sueño se podría cumplir, ahora que el mundo había sido liberado de androides y criaturas cuyo único fin era destruirlo, su ideal de felicidad podría verse cumplido.
Giró la vista, para ver como Trunks se incorporaba.
-¿Qué haces?
-Busco mi ropa. –Murmuró el joven, cuyo rostro estaba ligeramente sonrojado.-
-¿Para qué?
-Ya he... Ya hemos terminado la labor que me encomendó mi madre, que me encomendaste tú. –Apartó la mirada de Bulma, incapaz de dejar de mirarle los pechos, que aún se alzaban firmes y apetitosos.-
La mujer se acercó, con un paso marcadamente femenino. Se inclinó en la mesa y besó con dulzura al joven.
-Tú me acabas de hacer un regalo. –Susurró, con voz formal.- Lo menos que puedo hacer es darte yo otro...
-Pero...
-Nada. –Le calló con un nuevo beso, sonrió pícaramente.- Además, mírate... Esto aún está bastante duro...
Y era verdad, la erección del joven apenas había decrecido pese al orgasmo, una atenta mano de Bulma la acariciaba, impregnándose de los restos de leche que aún quedaban.
-Pero antes tenemos que limpiar esto. –Siguió ella, usando una frase habitual.-
De nuevo se colocó en la misma posición, para engullir el miembro de su hijo, fue consciente en ese instante de que ella misma seguía manchada, retiró el semen, observándolo entre sus dedos. No era su costumbre tragárselo cuando mantenía relaciones con Vegeta, aunque alguna vez lo había hecho. Pese a todo, siendo su hijo, lo probó. Tenía un sabor fuerte y potente, muy varonil.
Continuó hasta que todo quedó limpio, consiguiendo mientras tanto que la vara de carne incandescente estuviera de nuevo en su punto álgido.
-Voy a quitarme las braguitas. –Canturreó, acaparando la atención de los ojos del chico, que vieron como la delicada prenda bajaba por los muslos de la mujer, hasta perderse en el suelo.-
El sexo de Bulma mostraba un vello fino y suave, recortado en algunos sitios, por lo demás, una vagina húmeda y presuntuosa de lo que iba a suceder. Trunks tragó saliva.
-Recuéstate un poco más... –Le pidió ella.- Déjame llevar el ritmo, si no, podrías hacerme daño con esa cosa tan grande...
-S... Sí. –Siguió sus ordenes, total, su inexperiencia era clara, lo único que deseaba era estar dentro de esa mujer, su madre, ya.-
Ella escaló por el cuerpo del chico, notando el calor, los nervios, los temblores de miedo y excitación... Por su parte, Trunks tuvo un escalofrío cuando percibió el suave cuerpo de la mujer, pequeño en comparación al suyo, recorriéndole. Más aún cuando se situó sobre su miembro, que se izaba completamente erecto.
-Tranquilo... Tranquilo... –Besó su pectorales, acariciándole el torso con las manos.-
Y así, Bulma se ayudó para colocar el glande en la entrada de su Secreto. Lo acarició un rato en la zona, acostumbrándole al extraño calor que emanaba del cuerpo de la mujer y, de paso, empezando ella a asimilar las dimensiones del aparato de su hijo, que eran proporcionales a las de su sobre-musculado cuerpo.
-Ahí voy... –Avisó ella, más para sí misma que para Trunks.-
Dejó caer algo de su peso, poco a poco, ensartándose lentamente.
-Uh... –Dejó escapar el joven, entrecerrando los ojos.-
Finalmente llegaron a lo máximo que Bulma estableció, para los dos era indescriptible, no solo el placer en sí, sino el morbo, la situación... La mujer alzó ligeramente las caderas y comenzó lentamente un movimiento cadencioso. Él percibía como las paredes vaginales de la mujer se cerraban en torno a su falo de carne, amoldándose a sus contornos, abrazándolo con amor.
-"Esto es... Genial..." –Pensaba, en un mundo aparte.-