Cuando se Juega con lo Desconocido - Capítulos 001 al 005

heranlu

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Cuando se Juega con lo Desconocido - Capítulo 001

María y Clara habían estado jugando a la ouija y la risas iniciales habían desaparecido. La idea había sido de María, con la excusa ir a a casa de Clara para quedarse a dormir y estudiar, utilizar el tablero que le había dejado su prima Elena.



  • A ver Clara hemos invocado a Verónica, Luis, Javier y hasta el Timoteo ese que te has inventado, y no pasa nada, y me aburro y tengo otras cosas en la cabeza.


  • Es Asmodeo - dijo entre risas - y además fué idea tuya, pero bueno, a ver, cuéntame qué te pasa.


Muchas otras veces María se sentó en el suelo apoyada en su cama, piernas apoyando la espalda en ella..



  • El capullo de Juan que ya ni me habla.


  • Pero la semana pasada ¿no os habíais liado?


  • Sí, pero se ve que ya se le pasado el interés.


  • Que cabron


Él las observó desde el fondo de la habitación, había sido llamado y había acudido, pero en silencio, sin armar ningún alboroto. la última vez, fue engañado por una jovenes hermosas, que lo atrajeron con sus cuerpos y lo desterraron a lo más profundo del abismo durante siglos. Pero no eran aquellas brujas, aún debilitado y hambriento, podía leer la claridad de sus mentes, y no había peligro. Mientras María estaba enfadada y dolida, Clara, que la abrazaba, andaba excitada, deseando probar el cuerpo de su amiga, pero el miedo la atenazaba. No podía poseerla, aún no, demasiado debil, pero la energía sexual de Clara, lo atrajo a su lado, era su alimento, y tenía hambre, y sabía cómo alimentar el deseo, y no tardó en ponerse a ello.



Clara era la antítesis visual de María, mientras ella era rubia con el pelo ondulado, pechos exuberantes y curvas por doquier, María era una morena con el pelo liso y largo, más alta que ella, y con una constitución delgada, aunque las dos hacían que los hombres desviaran la mirada con su uniforme de colegio, sobre todo cuando, de forma deliberada, sus faldas parecían encogerse sin motivo aparente, eso sí, lejos de las puertas de la institución religiosa en la que estudiaban.



Clara jugaba con el pelo de su amiga, recogiéndolo suavemente. por la postura, su faldas de colegio se habían minimizado haciendo que sus piernas se rozaran sin más como otras tantas veces, en sus momentos de confesión femenina. Pero la ropa interior de Clara no estaba en la misma situación, siempre le había excitado tener a su amiga en sus brazos, pero, estaba empapada, notaba como el tejido se pegaba a su sexo, y el más mínimo roce le producía un tremendo placer.



Y ahora, teniendo tan cerca a su amiga, no deseaba otra cosa que besar su largo cuello, cada vez que recogía el cabello de su amiga, lo dejaba al descubierto, haciendo que su excitación no dejara de aumentar. Y sin casi darse cuenta sus labios comenzaron a besar suavemente el cuello de su amiga.



María sintió el beso de su amiga, y sin saber porque, todo su cuerpo se relajo, notaba como los labios acariciaban suavemente su piel y aquello, extrañamente la excito al instante.



Había sido fácil. dos mentes jóvenes e inexpertas, tampoco podía pedir más, sus habilidades eran limitadas, y aun asi poderosas, y controlarlas a las dos para que alimentaran su sed no había requerido mucho esfuerzo.



Pese a su excitación María era consciente de la situación



  • Dios Clara, que haces, pueden entrar tus padres
  • Siempre llaman a la puerta dijo - y volvió a su particular festín, ahora ya utilizando la lengua para acompañar a sus labios


María recostó su cabeza sobre el hombro de Clara disfrutando del placer que le producían las caricias en su sensible cuello. Tan absorta estaba en el placer que sentía que sin darse cuenta sintió la mano de Clara en su vientre, y al abrir los ojos vio como su camisa totalmente abierta dejaba a la vista su sujetador y Clara masajeaba la piel justo por debajo de sus pechos.



La respiración agitada de las dos era evidente. y se comenzaron a oír gemidos ahogados que respondían a las sensuales caricias que una daba y la otra recibía.



  • Esto no está bien - dijo entrecortada María.


Pero Clara no atendió a su escueta negativa, se había lanzado sin saber muy bien a donde llevaba su deseo, y no quería dejarlo. El no iba a dejarla. Clara deslizó lentamente la camisa abierta de María hasta los codos, y el hombro de su amiga quedo a la vista y sin prisa deslizó el tirante del sujetador hasta hacerlo caer por el lateral.



María había compartido con Clara su desnudez muchas veces, pero la situación no era la misma, y más aún con sus bragas empapadas de flujos. por eso cuando la sujeción de sus pechos quedó en mínimos, y vio la mano de su amiga atrapar su teta con decisión, gimió de placer sonoramente, pero fue corto ya que su amiga no tardó en taparle la boca.



  • Ya sabía yo que te gustaba puta - dijo amasando sin ningún tipo de delicadeza el pecho que acababa de atrapar - pero calladita que quiero disfrutar de todo tu cuerpo.


Clara aprovechó la postura, y soltando su pecho aprovecho para poner las piernas de la dócil María por fuera de las suyas dejándola totalmente abierta. entonces puso su mano en una de sus rodillas y empezó a bajarla lentamente. María veía como avanzaba hacia su sexo y cuando llegó a su ingle se deslizó con determinación por debajo de su ropa interior y casi sin darse cuenta tenía un dedo moviéndose en el interior de su encharcado sexo.



Clara volvió a tapar la boca de María y comenzó a mover su dedo con rapidez.



  • Menudo charco tiene ahi abajo, te lo voy a exprimir y despues me vas a comer el coño para que repongas líquidos guarra.


María gemía sin control, y el orgasmo le llegó sin avisar, comenzó a temblar de gusto, y su sexo se derritió literalmente comenzado a eyacular como nunca le había pasado, pero Clara no cedía en sus atenciones y antes de poder relajarse volvió a sentir como otra ola la iba a sobrepasar, tardo un poco más, pero la sintió con toda su fuerza. parecía como si el mundo se acabara, se sintió morir y un poco después el placer la invadió por completo, y quedó totalmente extenuada.



Para Él fue un subidón, hacía tiempo que no sentía la fuerza que ahora lo acompañaba, la intensidad del segundo orgasmo de María lo había revitalizado.



Clara dejó a María tumbada en el suelo y mirándola se desnudó por completo. María vio como su amiga se despojó totalmente de su ropa, vio con extraño placer sus grandes y firmes pechos salir de su sujetador y como después de despojarse de sus húmedas bragas se ponía a horcajadas sobre su cara.



No le dijo nada, pero sabía lo que quería y aunque nunca había tenido un coño, comenzó a devorarlo como una experta, Él la guiaba en sus manejos y no tardó en arrancar sordos gemidos de placer a su amiga.



  • Dios, me voy a correr, me corro - susurro Clara, que noto como algo explotaba en su interior, y mientras se apretaba las tetas con fuerza su sexo se vació llenando de jugos la boca de María.


Aquello no hizo más que expolearlas y las dos. tumbandose de lado se afanaron el comerle el coño a la otra. pugnaban en devorarse acompañando el trabajo con sus dedos en el interior de sus sexos.



Los orgasmos se encadenaron sin descanso, haciendo que su placer fuera el principio de su siguiente asalto.



Él disfrutó y comió sin medida del placer de las adolescentes, y aquello le permitió ser consciente de su entorno. En plenitud podía abarcar kilómetros de distancia, pero ahora, con su incipiente renacer, sentía a los padres de Clara con nitidez.

Julia andaba en la cocina, comenzando a preparar la cena, mientras que Pedro, andaba muy cerca, en su habitación, pegado a la pared de la habitación de su hija, escuchando con atención los sordos y excitantes sonidos que a duras penas salían al exterior.



El se aplicó con determinación y las llevó al un último orgasmo demoledor que las dejo desfallecidas. no solo por el orgasmo, si no por la energía que les arrancó. y con facilidad llegó hasta Pedro. sintió su erección dolorosa en el pantalón y también sintió las ganas reprimidas desde hace mucho de poseer a una hembra.



Julia cortaba las verduras como una autómata, la lechuga, el tomate, el pepino. Al coger este último la imagen impúdica de un pene cruzó por su mente. Cómo podía estar pensando aquello, se preguntó con estupor. pero sin poder evitarlo pensó en aquel pepino rugoso en su interior, y se encontró con extraños pensamientos. perdida en ellos su mano arremango con lentitud su falda larga y se deslizó dentro de sus bragas acariciando lentamente su sexo.



Ella sintió el placer de lo prohibido, acariciarse en secreto no era nuevo para ella pero. hacerlo en la cocina rayaba la locura. Mientras acariciaba su clítoris jadeaba en silencio.



Despertó de su sórdida tarea cuando oyó unos pasos, su marido no tardó en entrar en la cocina, con la bata de estar por casa, y ella ya había sacado la mano de su sexo aparentando normalidad.



  • ¿Ya te has duchado? - le preguntó aparentando normalidad
  • Si - dijo acercándose a su espalda y besando su cuello


Claro que Pedro no se detuvo ahí, apretando su cuerpo contra el suyo mientras la besaba en el cuello. Julia era una mujer muy apetecible. a sus 39 años lucía espectacular.



  • Venga, cari, que estas están arriba - dijo azorada sintiendo en su trasero la virilidad de su marido.


Julia se giro, pero su marido la atrapó junto al banco de la cocina, y mientras la besaba, le amasaba el culo. Se sintió rendida al deseo de su marido que le fue levantando la falda hasta dejarle el culo al aire, y cogiéndola de él la sentó al borde del banco con pasmosa facilidad.



  • Pedro, por favor - suplico Julia, pero, sin mucho éxito, porque vio como con el cuchillo de las verduras rasgo los laterales de sus bragas.


Julia miraba a su marido con una mezcla de pavor y éxtasis. se apartó un poco para despojarse de la bata, y vio la tremenda erección que portaba. vio las venas marcadas y le pareció como rugosa, como el pepino, dios, estaba demasiado excitada. pero su marido no tardó en acercarse, y mientras le comía la boca, sintió como la entrada de su sexo era invadida por aquella herramienta con facilidad.



Claro que poco a poco se fue introduciendo en su interior, y se sintió morir. El terso y conocido pene de su marido la estaban matando, en su interior algo duro y muy rugoso, centímetro a centímetro invadía su vagina , y parecía no acabar nunca de entrar, la extrañeza fue aún mayor cuando sintió que llegaba hasta lo más profundo de su ser.



El que su sexo fuera un hervidero de fluidos no evitó que cada embestida que le propinaba su marido la sintiera con total nitidez, una mezcla de dolor y placer que la destrozaba, la hacía gritar. Y cuando creyó que no podía haber nada peor, se corrió, sintió como recorría su cuerpo un terrible latigazo. la sensibilidad que le produjo esa explosión de placer solo hizo que cada embestida posterior fuera un estallido de sensaciones, y cuando por fin oyó a su marido gemir tensandose y apretándose contra ella, sintió como si se quemara por dentro, era evidente que un torrente de leche se había depositado directamente en su útero.



Julia sintió que desfallecía, y Pedro la cogió en brazos y llevó a su mujer a la cama.



A Él le encantaba sentir a los humanos como marionetas, lo había hecho siempre, destrozando los vínculos del amor y la familia con la lascivia y el sexo, hasta que aquellas brujas inglesas lo habían cazado. Solo la suerte hizo que lo invocaran 5 veces en la lengua con la que fue desterrado. Y iba a hacer lo que mejor sabía.



  • Venga, despertad - dijo Pedro dirigiéndose a los cuerpos desnudos de su hija y su amiga
Clara y María abrieron los ojos y vieron a Pedro sentado en la cama. medio desorientadas fueron conscientes de su desnudez e intentaron taparse



  • No no - dijo tranquilamente Pedro - venid y sentaos aquí


Ambas obedecieron avergonzadas, y sin poder rechazar la orden, se sentaron tal cual una a cada lado. Clara totalmente desnuda, y María con la falda , y descamisada.



  • Papa dejame que te lo explique
  • no, me lo va a explicar María, mientras tu ve a ducharte, y no salgas del cuarto de baño hasta que te lo diga.


Clara bajo la cabeza y se dirigió a cumplir los deseos de su padre.



  • Bien María, ¿como vamos a explicar esto a tus padres?
  • No se lo diga por favor
  • A ver, ponte de pie


María de puso de pie, y Pedro la siguió, ella se cerró la camisa pero Pedro, con una mirada, le hizo quitar las manos de ella, se puso a su espalda y lentamente se la quitó haciéndola resbalar por su espalda, después le desabrochó el sujetador y la falda también cayó a sus pies.



Pedro contempló el cuerpazo de María. Pero no estaba allí para mirarla, cogió una silla, se quitó la bata y se sentó.



  • Ven aqui María


María al girarse vio al padre de su amiga sentado en una silla con un temendo pollon en la mano.



  • ¿Que quiere?
  • Que te ensartes zorra
  • Pero esto no está bien - dijo mientras se abría de piernas y se encajaba la herramienta a la entrada de su mojado sexo
  • Venga, hasta el fondo


María se fue sentando lentamente, mientras su cuerpo temblaba de placer.



  • Es más grande que la de tu novio, ¿no?
  • Sí - dijo entre jadeos


Se apoyó en el respaldo para comenzar a follarse, sentía arder su sexo, y la situación la superaba, pero no podía parar, y ni los dientes de Pedro en sus pechos ni las uñas clavadas en su culo la hacían parar.



  • Tu novio te folla con condón?
  • Sí siempre
  • ¿Y te gusta que te folle a pelo?
  • Si, me gusta, mucho - dijo mientras su cuerpo se descontrolaba llevándola a un primer orgasmo
  • Así, correte, dame tu placer


Él la besaba mientras se corría, sorbiendo toda la energía sexual, y se corrió varias veces hasta que su polla, no la de Pedro, explotó en lo más profundo de la joven, un semen ardiente que la llevo al extasis.



  • Descansa, que la noche va a ser larga - dijo, mientras la dejaba en la cama


Pedro se levantó, y abrió la puerta del baño, Clara se masturbaba furiosamente bajo el chorro de la ducha, hábilmente jaleada por Él. Ella no dejó de tocarse, ni cuando vio como su padre entraba en la ducha, solo cuando el se puso detrás suya y arqueo su cuerpo utilizó sus manos para apoyarse en la pared.



La enorme polla la traspaso de una estocada, llevándose su virginidad por delante, y se enterró hasta el fondo de su ser con facilidad. a partir de ahí solo gemidos, gritos en cada orgasmo y fueron muchos y cuando su padre la rego sin medida no pudo mantenerse en pie y quedó sin fuerzas.



Él tenía planes claros y necesitaba algo mas, asi que Pedro, después de dejar a su hija en la cama, se vistió y salió.



Julia despertó y al abrir los ojos vio a su marido acostado a su lado.

  • Uf, me he dormido
  • Has descansado?
  • Si, ya lo creo
  • Bien, por que te toca trabajar - y sin mas palabras llevó la cabeza de su mejes hasta su polla.
Julia no tardó en tener la polla en su boca, y a devorarla con pasión. Pero no tardó en sentir como un cuerpo se colocaba junto a ella, y a renglón seguido su sexo era invadido por una herramienta desconocida, cuando vio una mano negra asir su pecho. Había sido empalada por detras y ahora, era follada salvajemente. La incredulidad dio paso a gritos de placer de ambos.



  • Dios Pedro, me está follando un negro - pudo mascullar
  • Si, pero me has dejado con la polla tiesa, menos mas que tengo repuesto


Julia vio como aparecía María, la amiga de Clara, totalmente desnuda y sin pensarselo se montó en la polla de su marido.



  • ¿Te gusta María?
  • Ya lo creo que pollon - dijo entre gemidos
  • Y a ti Julia, te gusta como te folla


Julia no podía hablar, cada embestida arrancaba un gemido de placer, el hombre que la follaba llevaba mucho tiempo sin catar una mujer, y estaba volcando todos sus deseos en ese polvo.



Se sintió morir cuando con las últimas embestidas, su manguera comenzó a escupir toda su simiente en lo más profundo de aquella blanquita, cosa que hizo apretándose bien fuerte contra ella.



Mientras estaba tirada en la cama oía los gritos de María que seguía botando sobre la polla de su marido, sin importarle que su mujer hubiera sido follada de esa manera, asi medio desfallecida, Julia se encontró con otra sorpresa, otra polla pugnaba por introducirse en su coño y no tardó en ser follada de nuevo.



  • Pedro, Pedro - pudo decir
  • No te preocupes mujer - son los vecinos del último piso, los cuatro inmigrantes, están muy necesitados. pero no te preocupes. no estas sola.


María, que se había corrido incontables veces botando sobre la polla de Pedro se tumbó en el medio de la cama, y otro de los inmigrantes no tardó en tumbarse sobre ella y empalarla sin piedad. Julia, en éxtasis, era espectadora en primera persona de como María ella salvajemente follada por aquel extraño. pero no era bastante con aquello, porque su hija sustituyó a María sobre la polla de su marido.



  • si follame, para, dios, que gorda


María se había empalado sin ningún tipo de remordimiento, y ofrecía sin pudor sus pechos para que su padre se los comiera desesperado.



Y la intensidad que puso Clara, no tardó en cortocircuitar a Pedro que entre bramidos vació sus huevos en el coño de su hija.



  • Así, preñame papa -gritaba mientras tanto Clara


Claro que Él era responsable de aquello, y se alimentó sin media de la tremenda energía de aquel orgasmo, claro que había mucho donde elegir. Le gustaba más la tranquilidad, la intimidad de jugar con las personas, pero necesitaba energía.



y el último emigrante no tardó en rellenar a Clara poniéndola a cuatro patas en el borde de la cama.



Durante cinco horas las pollas de aquellos necesitados hombres mancillaron sin descanso los coños de sus inesperadas y entregadas compañeras. se vaciaron sin ningún tipo de reserva y cuando se fueron las féminas quedaron llenas de semen que desbordaba de su interior a raudales.



María se levanto descolocada, vio a la familia que ayer la acogía con normalidad, totalmente desnuda, y sin entender mucho lo que había pasado, se fue hacia la ducha con su entrepierna pringosa y dolorida.



Cuando salió por la puerta, vestida con su uniforme del colegio, casi no recordaba nada, claro que Él iba con ella, y cuidaría de ella, aunque solo para su interés.


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heranlu

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Cuando se Juega con lo Desconocido - Capítulo 002

  • Qué pronto has venido, ¿que te han tirado de casa de Clara?
  • No mama, solo que ya tenía ganas de volver - dijo María de forma distraída
  • Eso no me lo creo - respondió Lidia - y ya te he dicho mil veces que no me gusta que vayas tan corta por la calle
  • No me seas antigua mama


En cuanto María entró a casa, Él se aprestó a reconocer el lugar, y su madre fue la primera persona que escudriño, de vista era una mujer bella y poco dada a mostrar sus encantos, a sus 42 años y 3 hijos criados a cuestas, un cuerpo envidiable, que, evidentemente, solo su marido disfrutaba en la intimidad.



Él exploró sus más oscuros deseos, y encontró pocas cosas, a parte de su insatisfacción con el sexo con su marido, un tremendo shock por haber contemplado el pene de su hijo de forma accidental, un pene mucho más grande que el de su marido, que había hecho que se excitara sin saber porque.



Supo que iba a salir de compras, y la acompañó a su cuarto, donde su marido terminaba de vestirse.



  • no te gastes mucho - dijo Luis con sorna
  • si no tuviéramos la boda de Elena la semana que viene, no me lo gastaría
  • ¿seguro que no quieres que te acompañe?
  • no, déjalo, voy mejor sola, que tu te cansas enseguida
  • Bueno, pues como te llevas el coche me quedaré aquí haciendo unas cosillas.


Luis desapareció y Lidia estudió su armario para ver que se ponía, los vaqueros no eran cómodos para quitar y poner en un vestidor. Al final se decidió por una falda plisada por encima de las rodillas muy liviana, y un suéter de punto, y debajo sin pensar mucho se puso un conjunto de lencería blanca. No sabía muy bien porque habia lo habia elegido, pero cuando se lo puso se sintió bien.



Cuando terminó de vestirse y se miro al espejo, descubrió porque no se ponía aquella falda desde hacía mucho, se quedaba a media pierna y si se sentaba todavía era peor, pero no quiso volver a ponerse a decidir vestuario. Asi que preparo el bolso y salio de la habitación.



  • ¿Vas a salir mama? - de dijo su hijo Carlos en el pasillo
  • Si, voy al centro, de compras
  • ¿Me puedes dejar alli? que he quedado
  • Pero, ¿ya estas? - dijo observando que iba en pantalón corto y camiseta
  • 5 minutos - dijo saliendo corriendo hacia su habitación


Lidia bajó al comedor, donde su marido hacía zapping distraídamente, y se sentó a acompañarlo mientras esperaba.



Él escarbo en la mente de Luis, y bajo una capa de formalidades no tardó en encontrar todo ese mundo de secretos que muchas personas guardan, y el de el era muy claro, sexo reprimido por doquier. Incluso en ese momento espiaba las piernas de su mujer más expuestas de lo habitual. lo cual le estaba provocando una incipiente erección. Cuando su hijo apareció y ella se levantó no perdió detalle del movimiento de la liviana falda, y pensó que esa noche probaria a tener sexo.



  • ¿Me dejas conducir a mi?
  • Bueno, pero no corras, y pon la L
  • vale


En cinco minutos, el coche circulaba de forma calmada por la urbanización. La falda de Lidia, ya sentada, se acortaba escandalosamente para ella, había sido una mala idea, pensó para sí, menos mal que solo iba con su hijo.



Pero sus pensamientos se fueron más allá, porque vio a su hijo excitándose en su cabeza, como el bulto del pantalón crecía, intentó quitarse la imagen de la cabeza.



  • Te has puesto muy guapa hoy mama
  • Calla tonto, la vieja de tu madre ya no tiene nada de guapa
  • Vaya pues esas piernas no son nada despreciables - dijo poniendo una mano en su rodilla
  • ¿Que haces carlos?
  • Nada mamá, tienes unas piernas preciosas, y me apetecía tocarlas - dijo mientras su mano acariciaba ya parte de su muslo ante el estupor de Lidia que su sexo reaccionaba sin ella entenderlo.
  • Venga carlos, esto no está bien


La mano de su hijo ya rozaba el borde de la falda, solo a unos centímetros de su ropa interior, y entonces fue consciente que el coche se había parado en un camino de tierra a las afueras de la urbanización. entonces noto como la mano topaba con su entrepierna cerrada y ella, sin ser consciente las abría para que esta tomara contacto con su sexo arrancándole un gemido de placer.



  • Dios carlos
  • Calla zorrita, que te gusta
  • No me hables así - dijo de forma entrecortada
  • Eres una mirona, ¿te gusto mirar mi polla a escondidas?


Lidia estaba superada, le había visto, y su mano ahora presionaba rítmicamente su sexo.



  • Pues mirala, aqui la tienes


Carlos había desabrochado su pantalón y blandía su polla erecta, a la vista de su acalorada madre que respiraba con excitación. entonces sacó su mano de su entrepierna y cogiendo a su madre del cuerpo la reclino hacia ella, dejando su cara a centímetros de su herramienta



Lidia no creía lo que le estaba pasando, pero mientras ella contemplaba cómo palpitaba el pene de su hijo. la mano de este avanzó por su culo por dentro de su ropa interior, y no tardó en encontrar su encharcado coño que invadió sin dudas. El gemido de placer no fué más que el inicio de la mamada, engullo el pene con avaricia, y mientras que su hijo le perforaba con sus dedos, le hablaba con evidentes signos de places.



  • Asi puta, chupamela bien, dios que gusto, que boca de mamona que tienes, y con el coño mojado hasta los topes. joder, lo que voy a disfrutar de ese cuerpazo que tiene mamá, venga, trágatela toda.


Lidia escuchaba absorta las palabras sucias de su hijo, y se afanaba con dedicación a su tarea, más aún cuando con la mano la forzaba a profundizar más. Lo peor llegó cuando el trabajo manual de su hijo y comenzó a correrse ruidosamente.



  • Así correte guarra, disfruta que ahora mismo te daré mi leche
Y no tardó en oír cómo su hijo comenzaba a berrear y presionándola al máximo comenzó a descargar en su garganta.



Trago y trago hasta casi quedarse sin respiración, pero al final la presión cedió y pudo.respirar. Sin embargo no protesto, limpio todas las babas y estos de la polla de su hijo.



  • Asi me gusta puta, que la dejes bien limpia.


Lidia se reincorporo , y su hijo se abrocho los pantalones, para sin más continuar la marcha. Pero no acabó ahí el calvario, porque la mano de su hijo se introdujo en sus bragas y la masturbo sin parar durante todo el trayecto provocándole varios profundos orgasmos,



Cuando llegaron su hijo se despidió como si nada, dejándola incrédula.



Bueno, tengo que hablar con él, esto ha sido un error, pensó, a ver si compro y distraigo la cabeza.



No tardó en perderse entre vestidos, y pronto encontró varios modelos, y se encaminó a los probadores. Había mucho trasiego de gente pero encontró uno al fondo que estaba libre.



Se probo los vestidos, y se decidió por el más atrevido, pero solo porque era el que mejor le sentaba. Se lo volvió a poner para asegurarse, un vestido negro muy corto con la espalda descubierta y atado al cuello. Y en esta ocasión prescindió del sujetador para ver el efecto.



Estaba absorta en el espejo cuando vio a un hombre entrar y cerrar de nuevo la cortina.



Se quedó petrificada viendo como aquel hombre se acercaba a su cuerpo. noto como sus nalgas contactaron con algo duro y caliente. ¡Le estaba restregando su polla! y ella no hacia nada, bueno si, ella también presionaba inconscientemente, y comenzó un juego en el que es se retiraba un poco y ella buscaba más. arqueo su cuerpo de tal forma que su vestido se levantó el exceso, al límite de la decencia que ella tenía y las manos de aquel hombre no tuvieron que hacer demasiado esfuerzo para que, delicadamente, sus bragas resbalaran lentamente de su ubicación cayendo a su pies. Después el sonido de una cremallera, y un palpitante pene comenzo a penetrarla lentamente, centimetro a centimetro.



No podía gritar, había niños, mujeres con sus maridos, abuelas con nietos, y ella jadeaba en silencio mientras era mancillada por un extraño, su sexo era un hervidero y como cuchillo en mantequilla aquella polla la traspaso hasta el fondo sin inmutarse. Lo más profundo de su útero recibió por primera vez una barra de carne palpitante, y se estaba deshaciendo de placer.



  • Asi me gusta putita - escuchó sorprendida - ahora te voy a follar así que no grites


Si la parsimoniosa entrada la había vuelto loca, el lento y profundo vaivén que imprimió el extraño terminó de destrozarla. cada cetimetro de su sexo era recorrido con esmero y delicadeza, y no tardó en llegar el orgasmo, intenso y profundo.



  • Así perrita correte, te voy a dar polla hasta que te hartes


Las manos que hasta ahora habían reposado en su cintura, subieron por la espada y entraron por el lateral del vestido encontrando sin dificultad sus expuestos pechos, que sufrieron caricias y pellizcos a partes iguales hasta que el desconocido los asió con fuerza y los utilizó como punto de apoyo para propinarle una ruda embestida.



Lidia creyó morir, pero no era una muerte lenta, uno detrás de otro, los envites salvajes la llevaron a otro orgasmo, más brutal, más básico, su cuerpo explotó de placer mientras aquel hombre la machacaba sin piedad.



  • ¿Te gusta, eh, zorra?


Si le gustaba, no solo eso, estaba rabiando de placer, se sexo se deshacía con cada embestida.



  • Y ahora me voy a correr en tu coño de puta barata, te voy a preñar


Aquello no hizo más que llevarla a un estado de mas excitacion, si cabia, aquel hombre se iba a derramar en su interior, la estaba follando a pelo y ella no tomaba ninguna protección, y sin embargo, cuando noto el descontrol de las embestidas primero y la polla se quedó completamente en su interior supo que no habia vuelta atras. el bufido sordo y profundo le vaticinó lo evidente. un calor como nunca había sentido relleno sus entrañas con profusión y sintió que se iba por tercera vez.



Casi sin darse cuenta se encontró sola en el probador. Fue calmando su respiración y como pudo se rehizo. Vio su imagen en el espejo, sus pezones marcados en la tela del vestido, su sexo asomando en el límite de la falda, y la humedad evidente de su entrepierna.



Con los nervios de lo sucedido, se quitó el vestido y se recompuso con su ropa. le extraño y le preocupo que nada de semen saliera de su interior, si se había corrido tan adentro que nada salía nada bueno podía pasar.



Salio del cubículo nerviosa, esperando ser el blanco de todas las miradas, pero nadie se fijó en ella. bueno, quizas algun que otro hombre le miró con deseo partes de su anatomía, pero salio sin mas, dirigiendose a caja, donde abono el vestido.



Respiro profundamente al salir de la tienda, y pensó que lo mejor era distraerse viendo zapatos, así que se perdió en zapaterías buscando unos que conjuntaran con su reciente adquisición. Después de pasar por varias tiendas, topó con una tienda donde nunca entraba, no porque no le gustaran los zapatos, si no porque los precios eran carísimos.



Por mirar no cobran, pensó, y se aventuró al interior. Todo el estruendo del centro comercial desapareció al cerrarse la puerta de acceso. en el interior solo un par de mujeres poblaban el recinto además de los tres dependientes, que parecían sacados de revistas de modelos. Claro que con lo que valían los zapatos ya podían buscar chicos guapos.



  • ¿Quiere que le ayude señora?


Pasada la impresión del momento, observó al joven que se le había acercado, que, con cara sonriente esperaba su respuesta.



  • Es que me he comprado un vestido y busco unos zapatos que le vayan bien
  • Pues mire a ver que le gusta, si lo desea hay un probador para que pueda probarse el vestido con los zapatos
  • Ah, gracias, bueno es saberlo


Lidia deambulo por la sala, y vio un modelo con un tacón considerable, y precio igualmente considerable, pero le gustaron y decidió probárselos, y ya puestos también con el vestido.



El dependiente que la atendió la llevó a un probador amplio, donde se cambió mientras esperaba que le trajeran los zapatos de su número. este tenía puerta, y pestillo, así que esta vez cerró mientras se desnudaba. había terminado de enfundarse el vestido cuando llamaron. Al abrir, el dependiente le dio los zapatos y se fue.



Ella se los puso, y se miro al espejo. le sentaban genial aunque los notaba un poco justos. quizás una talla más. abrio la puerta y se asomo y el dependiente acudió con rapidez.



  • Qué desea señora
  • Es que creo que me van justos, ¿podría ser una talla más?
  • ¿Me permite que se los vea?


El chico entró en el probador, cerrando la puerta y miró los zapatos, y evidentemente el resto de la mujer, que con el vestido estaba para comersela.



  • ¿Y donde dice que le aprieta?
  • Pues en el lateral
  • A ver, siéntese


Lidia se sentó, y el chico se arrodillo frente a ella palpando los zapatos, empeine, talón, laterales, observó cómo realizaba la tarea solo a unos centímetros de sus piernas, y sin saber porque se excito.



  • No se, yo los veo bien, tenga en cuenta que con el uso ceden de todas formas tenemos unas hormas para ensanchar un poco las tallas y que se adapten mejor.
de todas formas deberia andar un poco con ellos. venga por aquí.



El dependiente abrió con llave una puerta que llevaba a un pequeño almacén alargado.



  • Vaya hasta el final y vuelva


Lidia dudo, pero se encamino hasta el final sintiéndose observada, lo cual la termino de mojar sin remedio. cuando se giró y vio al joven al fondo todavía fue peor, cayó en la cuenta de que sus pechos andaban de nuevo sin sujetador y al andar con tacones aquello se hacía más que evidente.



  • Que tal - le dijo al llegar
  • Pues la verdad es que la sensación desaparece al andar, pero lo de la horma sería una buena idea, así me evito el tener que ponérmelos antes
  • Pues una pena, el conjunto le sienta genial, tendría que ir así todos los días
  • Uff, gracias - dijo azorada lidia
  • Tiene un cuerpo precioso, y ese culo esta para darle unos buenos azotes


El dependiente le puso firmemente la mano en el culo, y con rapidez soltó un sonoro azote, haciéndole soltar un sonoro gemido. varios azotes más descargaron sobre la fina tela que cubría sus nalgas, y ella los aguanto sin más expresión que sus gemidos. el chico se puso lentamente delante de ella y se quitó la camiseta dejando ver un musculado cuerpo, después los pantalones cayeron al suelo y el boxer que apareció dibujaba en su interior un tremendo bulto todavía sin endurecerse del todo.



  • Dime puta, ¿ese anillo es de casada?
  • Sí - respondió lidia
  • ¿Y te gusta ponerle los cuernos a tu marido?
  • No, yo no


Marcos, que así se llamaba el dependiente, la agarro del culo atrayéndola hacia sí. besándola de forma obscena, Lidia sintió la dureza en su vientre, mientras la lengua del dependiente invadía su boca.



  • Tranquila, hoy se los pondrás bien puestos


El se sentó en una silla quitandose el boxer atrayendo a la mujer hasta el, y ya sentado le bajo las bragas, y sin mas la hizo espatarrarse para que se sentara sobre su polla. lidia lo hizo torpemente, no acostumbrada a esas posturas, pero cuando sintió que la cabeza de aquella gorda polla pugnaba por entrar en su coño, supo que ir hacia abajo era el único camino.



Se dejó caer poco a poco, sintiendo como se empalaba sin remedio mientras él le desataba el cuello dejando sus tetas a la vista.



  • Venga, a qué esperas, muévete zorra - exclamó dándole un azote en el culo y cogiéndole de las nalgas la hizo subir y bajar - menuda putilla, no sabes follar, pero te voy a dar una clase intensiva.


Ella empezó a moverse, se sentía extasiada cada vez que se sentaba, llena hasta los topes, aquella polla era tremendamente gorda y solo la extrema humedad de su sexo le permitía soportar aquella invasión.



  • Asi perra, vas aprendiendo - dijo mientras le azotaba las nalgas rítmicamente y ella gemía y gritaba sin control - así, puedes gritar, no te va a oír nadie.


Lidia no tardó en correrse, pro no dejar de moverse, estaba ida buscando más placer y sus movimientos verticales se transformaron en secos movimientos de caderas con toda la polla dentro de si, lo que la volvía loca,



El chico la paro y a hizo levantarse, le terminó de sacar el vestido dejándola totalmente desnuda excepto sus zapatos, y la hizo ponerse a cuatro patas sobre la moqueta.



La empaló sin compasión, agarrandola de las caderas, y comenzó a martillearla. lidia estaba en éxtasis, un cuando la polla de otro dependiente, invadió su boca, fue como algo natural.



  • Joder tio, que coño más estrecho tiene esta zorra - dijo marcos
  • Se le veia cara de guarra - dijo cris, el recien entrado
  • Y no veas lo buena que esta la cabrona
  • Ya lo creo, menudas tetazas


Cris le follaba la boca , asiendo sus tetas con descaro, y azotándose con fuerza, de forma intermitente.



Marcos cambió la postura y la hizo tumbarse boca arriba, y colocandose entre sus piernas la volvió a penetrar embistiendola con saña, iba a correrse dentro de esa zorra. se apretó contra ella y tensando tod su cuerpo comenzó a berrear mientras la llenaba con su abundante y espeso semen.



Lidia no se quedo atras, tuvo un orgasmo demoledor que grito sin medida.



Cris totalmente empalmado pa puso boca abajo, y colocandose sobre ella, la ensarto, arrancando un grito sorprendido de lidia, pero no tardó mucho en encajar su herramienta en el otro agujero, jugó con el, embadurnando con el semen de su compañero, y al poco presionaba para introducirla.



  • Dios, nunca me han follado el culo, dios - dijo lidia, que sintió como aquel intruso no se detenía ante la oposición de su entrada y poco a poco la fue venciendo, el menor calibre de cris ayudo y pronto los huevos de cris descansaron sobre su piel
  • Ves puta, ya te lo he abierto, ahora te lo voy a follar


Lidia fue sodomizada sin delicadeza, cris la embistió una y otra vez hasta que noto como se vaciaba en sus intestinos, notando como la leche la llenaba por dentro. y pese a todo el despectivo tratamiento se corrió una vez más.



Los dos se limpiaron las pollas con el recién comprado vestido de lidia, y le dijeron que se largara. ella se arrastró al probador y allí encerrada intentó arreglar el desastre, la leche rezumaba en sus dos agujeros y estuvo un buen rato limpiando con pañuelos lo que salía de su interior.



Entonces pensó en ponerse un salvaslip, pero cayó en la cuenta de que sus bragas se había quedado en el almacén. cuando intento entrar de nuevo comprobó que la puerta estaba cerrada. llamó varias veces, sin respuesta, y cuando estaba a punto de salir por la puerta que daba a la tienda, la puerta el almacén se abrió.



  • Quería algo - oyo. Era el tercer dependiente, un mulato,con acento sudamericano.
  • Es que me dejado una cosa - dijo avergonzada
  • Si claro, pase


Lidia entró rauda a buscar su prenda perdida, pero no la vio, por ningún lado.



  • ¿Busca esto?
  • Si, por favor - dijo lucia, viendo sus bragas en la mano del chico
  • ¿Y que me va a dar a cambio?
  • No por favor, ya he hecho demasiadas locuras hoy
  • A ver, si se vuelve a poner el vestido ese que me han dicho mis compañeros, estaremos en paz.


Ella pensó que quizás era un mal menor, volvió al probador y en un instante estaba de nuevo en el almacén, pero al entrar Jesús, que así se llamaba el chico, la esperaba desnudo.



  • No, por favor
  • Si has follado con las pollitas de mis compañeros, esta te va a flipar. menuda pinta de guarra tienes con ese vestido. ¿seguro que no eres puta?
  • No, soy una mujer casada.


Juan la empujó lentamente contra una mesa, y allí la sentó sobre ella y le sacó el vestido por la cabeza. después le quitó el sujetador, que esta vez se había dejado puesto, haciendo entonces que se tumbara boca arriba.



  • Vaya, que coño más mojado tienes - dijo jugando con el cabezon de su polla sobre el
  • Y veo que te han roto el culo, menuda putita estas hecha.
  • Dios, es inmensa, no me entrara
  • Si que te va a a entrar, pero el cornudo de tu marido no la va a notar cuando te la meta.


Lidia gimió de forma sonora cuando el cabezón penetro lentamente su intimidad, sintió como se abría su sexo, como su vagina se intentaba adecuar a aquel calibre.



  • Me matas, dios - exclamó lidia, como súplica, pero juan no cejo, entraba y salía poco a poco y cada vez se aventuraba más en el interior de su presa, y con aquel movimiento provocó el orgasmo de una desmadejada lidia, aquella humedad extra hizo que aquella polla la ensartara por completo.
  • Lo ves zorra, ya la tienes dentro- dijo comenzado a moverla con suavidad - que coñito mas estrecho, que gusto da metersela a una casada mal follada y que grite de placer.


Lidia se retorcia de placer, y se corrió cuando los dedos de juan aprisionaron su clítoris con fuerza.



El ritmo de la follada fue aumentando, juan utilizaba las tetas como asidero para sus embestidas, y de vez en cuando las azotaba con fuerza.



  • Joder puta, si estos no te han preñado, yo te voy a hacer un mulato precioso - dijo mientras aceleraba y depositaba un torrente de leche en el interior de su presa.


Fueron muchas las embestidas después de correrse para exprimir su placer al maximo, y cuando al fin termino, la dejó allí tirada, mientras se vestía.



Lidia se despertó descolocada, pero la molestia en su sexo le recordó dónde estaba y porque. se incorporó en la mesa y sintió como algo chorreaba, su sexo expulsó una buena cantidad de semen y flujos que fueron a caer encima de un ya mojado sujetador.



Recogió toda su ropa y el vestido que andaba más pringoso que antes, ya que juan lo había utilizado también para asearse y fue al probador. se volvió a asear como pudo. con un sujetador húmedo de semen, y unas bragas con un salvaslip que contenía a duras penas el semen que manaba su sexo. se enfundo la ropa y armándose de valor salió a la tienda. pago los zapatos sin casi mirar a los dependientes, y salió como si la llevaran los demonios.

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heranlu

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Cuando se Juega con lo Desconocido - Capítulo 003

Lidia entró en casa sin hacer ruido, y se deslizó como un fantasma hasta la habitacion, alli pudo desprenderse de su ropa cargada de olor a semen y meterse en la ducha, el agua no limpió su conciencia, ni la paja descomunal que se hizo con el chorro de agua dirigido a su sexo. Pero al menos se quitó ese aroma a hombre que la turbaba. Al salir a la habitación se quedó de piedra, su hija María su arrugado y manchado vestido combinado con sus zapatos y jugueteaba con su ropa interior.



  • Que haces - dijo con un hilo de voz
  • Mama, eres una guarra, el vestido manchado de semen, la ropa interior igual, ¿a cuantos te has follado?
  • Por favor hija, baja la voz, que no te oiga tu padre
  • No está, se ha ido con el vecino a no se que
  • ¿y este vestido de zorra buscona? - Dijo levantándose y exhibiendose


María era una talla menos que su madre pero mas alta, asi que a sus 17 años el vestido le sentaba incluso mejor, claro que los manchones de semen por doquier y su aspecto arrugado no terminaban de dar una buena imagen.



  • Ven, siéntate aquí mamá - dijo


Lidia se sentó en la cama y María se dirigió a su cuarto volviendo al poco tiempo.



  • Te voy a afeitar ese coño, ya que ejerces de buscona, que también lo parezcas.
  • No por favor, que dirá tu padre
  • Seguro que le encanta, es un pervertido, siempre mirando las piernas de mis amigas.


María la recosto en la cama, y después de cortarle el pelo con la máquina, la afeito con maestría.



  • Ves ya está


Lidia contempló la obra de su hija, su sexo parecía más grande y expuesto, y era evidente que había sido muy usado recientemente, sus labios estaban hinchados y rojos.



  • María esto no está bien
  • Ya, ¿a cuantos te has follado esta mañana
  • Cuatro - su hijo no contaba
  • Que puta eres, venga cómeme el coño - dijo despojándose del vestido evidenciando que no llevaba nada más


María se tumbó con las piernas abiertas en medio de la cama y su madre se arrodillo entre sus piernas, y tímidamente comenzó a besar y lamer su sexo.



  • Asi zorra, mas fuerte como si quisieras devorarlo - dijo comenzando a gemir sintiendo como su madre se aplicaba con pasión a la tarea. Claro que la mano de María atenazando y presionando la cabeza de su madre ayudó a guiarla.


María se retorcia de placer y su joven sexo comenzó a mojarse, cosa que Lidia noto en su boca, que se pringó con rapidez, y más aún cuando el cuerpo de María se tensó en un orgasmo intenso y muy húmedo.



  • Menudas perras - se oyó en la habitación
  • Ni se te ocurra moverte mama, sigue


Lidia que se había intentado incorporar siguió lamiendo el coño de su hija mientras noto como alguien palpaba su culo totalmente expuesto. Y entonce su hija se apartó de su vista.



  • Follatela, venga, métesela de un golpe
  • ¿así a pelo?
  • Claro capullo, ¿no es lo que más te gusta?


Lidia aun no sabia que el reciente novio de su hija, estaba detrás suyo, pero lo que sí noto es el cabezon de su polla encajándose en su coño, y en un instante una barra enorme la traspaso de repente haciéndola gritar.



  • Joder que gusto
  • Si, venga, dale caña, pero guarda para mi
  • No te preocupes, nos hemos tomado una pastillita, no te las vas a acabar.


Lidia intentó procesar la información, ¿nos? ¿Eran varios? Las embestidas de Juan no tardaron en ponerla a cien y hacer que gimiera sonoramente.



  • Joder, que coño tiene tu madre
  • ¿has visto como gime?
  • Menuda zorra
  • ¿y no prefieres a su zorrita?


Juan comenzó a morrearse con María mientras martilleaba el coño de Lidia. Y como espectadores deseosos de entrar en escena, Miguel, que salía con clara y Chus, esperaban con sus pollas tiesas a entrar en acción.



  • Ya he calentado la polla, ahora te voy a dar a ti


Juan dejó a Lidia y se tumbó en la cama. Lidia vio entonces en primer plano la polla que la había atravesado, mojada de sus jugos, y enseguida apareció su hija gateando entre las piernas de aquel chico, y sin mediar palabra se tragó aquella polla como si nada, arrancando los gemidos de él.



Ensimismada en aquella vista, otra polla la invadió brutalmente y comenzó a follarla sin descanso. Miguel la había poseído, tenía la polla reventar, y solo quería llenar ese coño con su leche.



  • Joder Miguel, le estas dando bien
  • Voy a llenar a esta puta
  • Se nota que clara no se te pone asi
  • Esa zorra es una estrecha, a ver si María le enseña a hacer mamadas como esa que te está haciendo


María dejó entonces de mamar y poniéndose sobre el mástil que acababa de limpiar con dedicacion, se fue sentando sobre el, encajandose hasta el mango.



  • Pues ayer yo la vi follarse a unos negros en su casa - dijo María botando sobre la polla de Juan lentamente.
  • ¿clara? - Exclamaron al unísono Juan y Miguel
  • Sí - dijo entre gemidos María - con unos pollones de escándalo
  • Que cabrona, y a mi ni una misera paja - dijo Miguel que machacaba con rabia a Lidia.
  • ¿y tú mirabas? - Le dijo Juan a María
  • ¿no querías una putilla de novia?


Juan estaba en la gloria, le daba igual lo que hiciera la zorra que botaba lentamente sobre su polla, estaba como un tren y se la follaria hasta que se cansara, y si caía su madre también pues mejor.



  • Ya tengo a la mejor puta


Los gemidos de Lidia corriendose, y las contracciones de su vagina hicieron que Miguel comenzara a correrse en su coño, descargando un torrente de caliente semen que se encargó de depositar en lo más profundo.



  • Toma puta, mi leche - dijo mientras lo hacía


María estaba en éxtasis sentía su orgasmo llegar y comenzó a mover sus caderas más rápidamente, lo que llevó a Juan a un punto sin retorno.



  • Asi puta, asi, te voy a preñar - dijo Juan mientras María, que se corría de forma muy ruidosa - mas rapido , mas rapido


Juan sintió un tremendo placer cuando sintió su leche subir por su polla, y el primer latigazo de leche fue un extasis, cogia las caderas de la entregada María y las apretó contra él mientras su rabo se vaciaba con incontables chorros.



La habitación se lleno de jadeos. Claro que él no jadeaba, disfrutaba y se alimentaba con la escena, y más aún con aquellos chicos, a los que no controlaba, con lo que su energía era más pura. Y lo que era mejor, Juan era un cabrón y lo iba a demostrar.



Juan se quitó de encima a María dejándola boca arriba sobre la cama.



  • ¿te ha gustado puta?
  • Dios si
  • Pus ahora vas a ser una guarrilla, ven aqui Lidia, y dale de comer tu coño a tu hija


María miró sorprendida como su madre se colocaba sobre su cabeza y su coño goteando de leche contacto con su boca. Ella comenzó a comérselo con deseo arrancando los gemidos de aprobación de su madre.



  • ¿te gusta que tu hija te coma el coño?
  • Si, me gusta - exclamó Lidia
  • Menudas putas estais hechas, venga, límpiame la polla


Juan se subió a la cama y le ofreció la polla pringosa a Lidia que la devoró sin dudas.



  • ¿a quien de estas dos putas te vas a follar Chus?
  • ¿me puedo follar a tu novia? - Pregunto Chus con dudas
  • No has hecho bien la pregunta, tenias que haber dicho ¿me puedo follar a la puta de tu novia? - Dijo arrancando las risas de los tres chicos.
  • ¿me puedo follar a la puta de tu novia? - Repitió Chus
  • Follatela como quieras


Con el tratamiento bucal a Juan ya se le había vuelto a empalmar, así que decidió que era hora de darle más caña a Lidia. La tumbó de lado en paralelo a su hija y se puso detrás de ella, buscando con su falo romperle el culo. Sin delicadez ninguna comenzó a empujar obviando las quejas hasta que la hubo empalado por completo.

Lidia jadeaba intentando soportar el dolor que sentía, pero cuando empezó a recibir fuertes estocadas no eran gritos de dolor, sino gemidos de placer que la destrozaron por completo.



En su posición podía ver como Chus se follaba sin ningún reparo a su hija.



  • ¿has visto a la puta de tu hija , zorra, como folla, mientras te rompo el culo? - Le dijo al oído mientras la sodomizaba
  • Dios, que locura - pudo mascullar Lidia
Chus abrazaba el cuerpo de María mientras sus caderas golpeaban sin descanso la pelvis de ella, que se deshacía de placer,



  • Te gusta zorra
  • Si follame, dame fuerte cabron
  • Te voy a dar hasta reventarte
Chus comenzó un salvaje movimiento incrementando los gritos de María que culminaron con tremendos alaridos cuando Chus comenzó a vaciar sus huevos dentro de ella.



María no descanso mucho, Miguel la enfrentó a su madre, y ante la sorpresa de ella, comenzó a perforar su culo, que se resistía a la intrusión, pero acabó cediendo ante el ímpetu del joven, que volvió a sacar los gemidos más descarnados de María.



Mientras que las enculaban, le hicieron besarse, sobarse las tetas y hasta pellizcárselas, todo en un mar de gemidos inagotable, casi 20 minutos de martilleo que acabó primero Juan inundando el culo de Lidia y poco después Miguel imitando a su amigo, llenando el culo de María.



Dejando a las mujeres tiradas en la cama, dieron por terminada la sesión, más por obligación que por deseo, ya que María les había dicho que su padre volvería a las 12, y eran las 11:30, así que se vistieron y desaparecieron del lugar, ante la feliz mirada de él, que, sin casi intervención, había disfrutado de lo lindo con el sufrimiento y el placer sexual de aquel encuentro.



No eran aún las doce cuando Luis llegó a casa. Al llegar a la habitación vio a su hija y a su mujer desnudas en la cama, chorreando semen por sus agujeros y sus cuerpos marcados por rojeces y arañazos. Su polla se levantó al momento y no dudó en desnudarse, y aprovecharse de aquel fin de orgia.



Se coloco detrás de su hija, y desde atrás le fue encajando su polla en su encharcado coño. María salio de su ensoñación, por la inesperada intrusión con un gemido profundo, y su madre despertó también.



Lidia observo como su marido, follaba con desdicacion a su hija.



  • Dios, Luis, que haces, es tu hija
  • Mi hija esta en mi cama, como la puta de su madre, llenas de leche, yo solo voy a contribuir con un poco más. Y tu no te quedes ahí y cómele el clitoris mientras tanto.


Lidia se afanó en martirizar más a su hija, que no solo era mancillada por su padre, la polla de este entraba y salía rítmicamente de ella, mientras sobaba sus tetas con descaro, si no que además su madre se dedicaba con pasión a su sexo.



Perdió la cuenta de los orgasmos que sintió, pero cuando al fin su padre se apretó contra ella con indudables gestos de placer, quedó exhausta. Luis se tumbó en la cama e hizo que su mujer se dedicara a su polla. Lidia como si le fuera la vida en ello se lanzó a comerle la polla, que inexplicablemente no tardó en ponerse en forma, y le pareció que crecía más de los normal, pero no le importo, y menos cuando comenzó a follarse a su marido ella sola.



  • Asi puta
  • ¿te gusta?
  • Si, os voy a follar a las dos cuando me plazca


Lidia, pese a estar destrozada, no paraba de moverse, alargando el tremendo placer que le provocaba aquella polla moviéndose en el interior de su maltrecho sexo.



  • Asi, mas rapido, sigue, que te voy a regar el coño con más leche


Los gemidos subieron de tono mientras Lidia se corría, sin poder evitarlo, y más aun cuando oyó a su marido anunciar su corrida, que no tardó en depositarse en su interior.



Él contempló la escena familiar, padre, madre e hija, sumidos en un escenario con semen y flujos por doquier, y se lleno de vida, se sintió fuerte, tanto que su mano cobró forma y pudo sentir el cuerpo de María, con su tacto, el fuerte olor a sexo a su alrededor. Y su tarea solo estaba empezando.
 

heranlu

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Cuando se Juega con lo Desconocido - Capítulo 004


Él ya controlaba el entorno y mucho más lejos con facilidad. Las personas a las que marcaba quedaban bajo su control de una forma fácil, aun a distancia, solo con desearlo, y ahora, con la energía adquirida era un juego más para proporcionarse alimento.



Con siglos de experiencia a sus espaldas, había dispuesto de tiempo y cobayas para experimentar, y lograr con facilidad sus deseos. Los humanos, la mayoría de ellos al menos, eran seres inferiores lastrados por sus deseos, y eso sabia manipularlo como nadie.



Luis andaba degustando una cerveza cuando sonó el timbre de la puerta.



  • Hola julia - dijo al abrir la puerta y encontrarse con ella y su hija clara - ¿que haceis aqui?, Habia quedado con mi mujer
  • Bueno no, pero ha pasado algo y tenía que hablar con vosotros
  • Pues pasa


Las llevo al salon, sin evitar mirar el conjuntito de mini vaquera y blusa abierta de la zorrita de clara. Julia, como siempre era más recatada, pero aun asi, no quedo libre del repaso de luis,



  • Y qué pasa - dijo sentándose en el sillon
  • ¿no está lidia?
  • Pues ha salido con maría
  • Vaya - dijo con aire contrariado - bueno te lo cuento a ti, he tirado a mi marido de casa, lo encontré en la cama con mi hija - dijo mirando a clara con dureza mientras está agachaba la cabeza
  • Joder con pedro
  • Y lo peor es que no se si con maría intentó algo, por eso he venido
  • María no nos ha contado nada
  • Ya, pero es muy grave
  • Bueno, siéntate, no creo que tarden


Julia se sentó al otro lado del sillón, con una de sus faldas largas que no dejaba nada a la imaginación y una camisa bien cerrada.



  • Y como fue cuentame
  • Es muy violento, me desperté esta mañana y mi hija estaba llena de semen en nuestra propia cama encima de su padre y conmigo al lago, seguro que nos dio algo, no drogo, porque además nos había forzado a las dos.
  • Joder
  • Si, es muy fuerte


Luis se puso de pie y ante la sorpresa de julia, se quitó con parsimonia la bata, dejando a la vista un pene, gordo y venoso.



  • ¿pero qué haces?
  • Nada, es que tu hija clara estara mas comoda
  • ¿comoda?


Clara se dirigió hacia luis y arrodillándose entre sus piernas se trago la polla sin ningún tipo de pausa.



  • Dios - dijo julia
  • Si, dios, como la traga esta zorra, ¿ tu tragas igual?
  • Por favor deja a mi hija - suplico julia
  • Si, cuando acabe con ella, si pedro se beneficio a mi hija ahora ya estamos igualados - dijo riendo ante la estupefacción de la madre de clara


La polla de luis ya estaba totalmente dura y clara tragaba con dificultad aquel pollón.



  • Joder como la chupa tu hija, me la está devorando - dijo mirando a julia - ¿tu la chupas igual?
  • No me gusta
  • Pues cuando acabe de follarme a tu hija, me la vas a mamar zorra, y tu mamona, subete ya que tengo ganas de probar ese coño


Clara se levantó y sin mucha dificultad se sentó sobre la polla de luis, clavándosela entera, y comenzando un movimiento pausado. Julia vio con sorpresa como su hija follaba con desparpajo, se deshizo de su camisa y después del sujetador mostrando sus generosos pechos, que no tardaron en ser comidos literalmente por juan.



  • Joder que tetas tiene tu hija cerda, enseñame las tuyas, y quitate esa falda de monja joder


Julia miró con ojos de estupor a luis, que le había ordenado aquello sin apartar la vista de las tetas de su hija. Se fue desabrochando la camisa a cámara lenta, y se deshizo de ella, como después del casto sujetador, dejando al aire sus pechos. Por último se puso de pie y dejo caer su falda, dejando a la vista unas bragas nada especiales.



  • Joder que peras tienes puta, ven aqui.


Julia se acercó y se puso de rodillas a su lado y luis con una mano sobaba las de su hija y con la otra las suyas.



  • De tetas vas muy bien, pero tienes que aprender de tu hija, que iba sin bragas


Julia se desprendió de ellas, como si se hubiera sentido ofendida y volvió a colocarse como antes, y juan llevó su cabeza a sus pezones para que los lamiera. Ella se dedicó a ello sintiendo como los pechos de su hija rebotaban en su nuca.



  • Asi zorra, que gusto tener a dos putitas a tu disposicion - dijo luis totalmente extasiado con la situación. Clara le había mojado los huevos con sus corridas y ahora su madre utilizaba su boca para tratar sus erizados pezones. Aquello era tan placentero que sintió que no podía mas, su pene se lleno de leche que empezó a expulsar con desenfreno dentro de clara - me corro puta, me corro, toma leche.


Clara se levantó de su posición, y luis cogiendo la cabeza de julia, la llevó hasta su polla. Ella sabía lo que quería, que aquella asquerosidad de polla llena de semen y fluidos acabara en su boca, y no dudó en complacer a luis. Trago su rabo morcillón, con todo su condimento.



Tan ensimismada estaba con su tarea, que no percibió como carlos, el hijo de luis había entrado en el salón, y viendo el trasero de julia tan apetecible, no dudó en desnudarse y clavársela sin más.



  • Joder papá, qué cabrón eres, dos para ti solo - dijo martillando a la sorprendida julia
  • Ya ves, a la perrita ya la he llenado de leche
  • Que guarra eres clara, pero no te preocupes, que tu madre pronto estará como tu


Carlos se empleó a fondo con julia, que además era obligada por luis a seguir mamando. Los envites hacían que la nuevamente tiesa polla del padre se incrustara en su boca profundamente.



Clara veia como el hermano de su amiga se follaba a su madre, y sentada en el suelo con las piernas abiertas se masturbaba frenéticamente gimiendo sonoramente. No podía entender como su recatada y recta madre estuviera siendo sometida de forma tan salvaje.



Él si lo sabia, sabia que julia se sentía humillada, ultrajada, pero todos esos sentimientos, él se encargaba de llevarlos a su entendimiento como algo deseable y bueno. Y eso aumentaba el placer y su alimento.



El néctar de luis inundó la garganta de julia sin previo aviso al igual que carlos, que con fuertes embestidas regó el interior de julia con su leche. Esta se quedo tirada en el sillón, mientras los dos hombres se levantaban.



  • Bueno, ya hemos hablado, así que ahora ya os podéis ir a casita


Julia se vistió, con prisa, siendo consciente como le chorreaba el coño, pero se puso las bragas sin más, y terminó de vestirse.



  • Gracias luis dijo, mientras salían de aquella casa del demonio.


Y el demonio reía para sí, estaban marcadas, y no podían escapar. En cuanto se ducharan, olvidarían lo sucedido, pero no escaparían, esos orgasmos ardientes les había inoculado su dependencia hacia él y eso no cambiaría.



  • ¿a que hora llegara sara? - Preguntó Luis
  • El vuelo llega a las 8, asi que supongo que sobre las 9 estará aquí - respondió Lidia
  • ¿y el tonto de su novio?
  • No me des el dia mañana, eh - le dijo Lidia sintiendo como la polla de su marido recorría lentamente sus entrañas, como la abrasaba por dentro, deseaba gritar,pero contenía sus deseos por los niños, así que sus dos orgasmos los ofrendo a la almohada, como Luis el suyo cuando se vació en el coño de su mujer.
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Cuando se Juega con lo Desconocido - Capítulo 005

  • ¿mama, puedo invitar a Chus? - Dijo María en el desayuno
  • ¿y ese quien es?, Pero, ¿no salías con juan? - Respondió Luis
  • Juan es un capullo, me gusta mas Chus
  • Es una comida familiar, no se yo si deberia venir - tercio Lidia
  • Va mama, por fa, por fa - dijo con cara de niña buena
  • Bueno, pero avisale que se comporte
  • Gracias - dijo saltando de la silla y dándole un beso en la mejilla a su madre


A él le había gustado Chus, el anterior novio de María, juan, apuntaba maneras, pero solo era un egoísta, Chus tenía la maldad bajo la piel, lo había visto, y no dudaba que le sacaría mucho partido. Se movía en ambientes oscuros, y proveía de droga al grupo, y gracias a eso entró en el círculo de amigos e juan.



Si él lo poseía, debía de aceptar lo que pasara sin tener que dominar o sugestionar, así lo podría abandonar sin dañarlo y usarlo a su conveniencia, si no era así, el poseído moría al abandonarlo.



Ya estaba fuerte para tener esa experiencia, deseaba probar la carne de los humanos en primera persona. Y para eso había elegido el cuerpo de Chus.



No eran las nueve cuando Sara llegó, y como en una familia normal, todo fueron besos y abrazos. Sara era una belleza como su madre con la juventud de María,, a sus 22 años estudiaba en la capital y era el último año de universidad.



Él la escrutó con deseo, sintió la firmeza de su carne, la frescura de su sexo, y la limpieza de sus sentimientos, solo pudo encontrar mas que un deseo, una pena, la insatisfacción sexual con su novio, aunque lo quería con locura.



  • Podemos acostarnos un ratillo - dijo Sara con tono de súplica después de poner al corriente a toda la familia - es que nos hemos levantado a las 5 y estamos que nos caemos de sueño.
  • Claro mujer, tu habitación está preparada.
  • Gracias mami


Mientras Sara y su novio, Fernando, fueron a la habitación cargando las maletas, Lidia se fue para la cocina con María, para ayudarle con la preparación de la comida.



  • Tu padre me mira mal - dijo Fernando bajito
  • Que va tonto - respondió risueña Sara - qué cosas tienes


Sara cerró las persianas para dejar a oscuras la habitación y los dos se quedaron en ropa interior para meterse un rato en la cama y descansar.



Sara se tumbó de lado y Fernando se pegó a ella pasando una mano bajo su cuello y pillando su pecho mientras besaba su cuello.



  • Venga cari, que no es sitio - dijo apartando la mano


Pero pese a su rechazo, pedro siguió al ataque. Su cuello fue avasallado por su boca mientras su ya tieso pene se apretaba contra las golosas nalgas de su novia.



Sara se excito con los manejos, y cuando la mano volvió a asir su pecho con más fuerza, no rechazó el magreo. Aquella efusividad no era propia de su novio, que siempre era demasiado correcto. Pero cuando de un tirón bajó sus bragas, solo pudo gemir ahogadamente. Oyó cómo se abría un sobre e intuyo que Fernando se colocaba el preservativo, y al poco sintió que sin mas preambulos comenzaba a penetrarla. Con dos golpes de encajó su herramienta hasta el fondo provocando que tuviera que coger aire para no gritar.



  • Dios Fernando, como estas
  • Te gusta?
  • La siento enorme


Sara notaba una presión diferente y se sentía llena. Y cuando comenzó a propinarle unos golpes de cadera secos y duros creyó morir



  • Te gusta como te follo
  • Si, mucho - susurró Sara
  • Te voy a reventar el coño


Mientras no dejaba de darle caña, le desabrocho el sujetador y tuvo más libres sus pechos, le agarraba los pezones y los estiraba, mientras su espalda era el blanco de sus dientes.



Sara tuvo su primer orgasmo ahogando sus gritos de placer. Su sexo se licuó como nunca antes le había pasado. Noto como su entrepierna era un mar de flujos y el entrar y salir del pene de Fernando era audible no solo cuando chocaba con sus nalgas, si no por el chapoteo característico.



Y mientras los preliminares eran muy largos y el polvo muy corto, hoy Sara se estaba llevando ya 10 minutos de tremenda follada.



  • Te has corrido, perra, me has mojado los huevos - dijo Fernando al oído de su novia, que gimió desesperada, ese lenguaje sucio no lo utilizaba, pero la estaba poniendo a mil - estoy por quitarme el condon y llenarte de leche
  • No, por favor - suplico Sara
  • O romperte ese culo - dijo clavándole las uñas en él y arrancando un gemido sordo y largo de su novia - vaya, a eso no le has dicho “no por favor”, menuda zorra, a partir de hoy vas a recibir por todos los lados.


Sara estaba entregada, su vagina se contraia constantemente apretando el grueso pollón que la invadía y estallando en continuos latigazos de placer que a duras penas podía contener en su boca. Incluso cuando las unas que habían martirizado sus nalgas se pasearon de arriba a abajo por su espalda de forma firme y dolorosa, se sintió morir de placer.



Ya casi sin fuerzas, recibió la última acometida de Fernando que termino corriendose ahogadamente, mientras el cuerpo de Sara temblaba al unísono, quedando los dos exhaustos.



Él sabía que aquella joven iba a ser su primera presa real, y se deleito con su energía, sabiendo que en poco tiempo sería él quien la usaría sin medida.



María y Lidia andaban en la cocina, cuando entro Chus



  • Hola - dijo Chus
  • Hola - dijo María dirigiéndose a él sorprendida - ¿cómo has entrado?
  • Estaba tu hermano fuera y me ha abierto, y me ha dicho dónde estabas
  • Espera que estamos con las manos pringadas, y te presento a mi madre


Chus se dirigió sin ningún tipo de pudor a María, y se puso detrás de ella, pegando su cuerpo sin ningún recato y sus manos entraron por debajo de la camiseta del pijama asiendo sus pechos desnudos.



  • Me encantan tus tetas - dijo mientras las magreaba sacando un suspiro de placer a María
  • Esto no me parece bien María - dijo Lidia escandalizada por la acción de Chus
  • Perdón señora, es cierto, he sido maleducado - dijo Chus de forma muy seria- tú María deberias ir a vestirte.


El chico sacó lentamente las manos del interior del pijama de María, y salio de la cocina, mientras él, sin prisa se puso detrás de Lidia, y apretó su cuerpo contra el suyo, repitiendo la acción que había realizado con su hija. Y a renglón seguido sus manos entraron por debajo del suéter de Lidia apresando sus pechos por encima del sujetador.



  • Dios Chus, que haces - dijo sin resistirse
  • Saludar a mi suegra, y veo que tiene unas tetas imponentes
  • Por favor Chus, no sigas, esto no está bien
  • Cierto, la putilla de su hija no llevaba sujetador - le dijo mientras su suéter desaparecía del cuerpo de Lidia por la cabeza, y su sujetador era desabrochado - y es mucho mejor no llevarlo.


Lidia vio cómo desaparecía su vestuario de arriba, y como las manos del chico asían con fuerza sus pechos.



  • Esto es otra cosa, menudas peras tienes zorra seguro que haces unas cubanas de escándalo - y sin más se desabrocho el pantalón dejando ver su pollón en un estado de casi erección - venga, aplicate - dijo sentándose en una silla


Lidia se arrodillo entre sus piernas y puso la polla entre sus tetas y comenzó a menearla entre ellas.



  • Asi puta, de escándalo, joder que bueno


María entró en la cocina con una mini y un top que le dejaba la cintura al aire, y evidenciaba claramente que no llevaba sujetador.



  • Joder mamá, qué vicio
  • ¿has visto lo puta que es tu madre?
  • Si, joder
  • Venga metete la punta en la boca


María se amorró introduciendo la punta del rabo en la boca, mientras su madre la meneaba rítmicamente.



  • Ostias que bueno
  • ¿te gusta? - Oyó en su cabeza, extrañado pero tranquilo
  • Mucho
  • ¿quieres más? Yo te lo puedo dar todo
  • ¿y que me costara?
  • Solo poder usar tu cuerpo cuando lo necesite
  • ¿me dolerá?
  • No, sentirás lo que pase, pero no controlarás lo que haga
  • ¿y durará mucho?
  • Puede que si, puede que no, pero no sera para siempre
  • Bien


Mientras eso sucedía en la cabeza de Chus, entraron en la cocina Luis y Carlos, contemplando la escena. Sin decir nada se desnudaron tranquilamente, y se sentaron en dos sillas con las pollas tiesas y palpitantes.



  • Venga María, ves y contenta a tu padre, y tu Lidia folla con tu hijo.


María, que no llevaba bragas, se sentó sobre su padre, clavando en su interior la herramienta de su padre, Carlos sin embargo llevó a su madre a la mesa de la cocina, poniéndola boca abajo, le subió la falda y tras arrancarle las bragas la empaló sin compasión por el culo.



La cocina se llenó de gemidos, y palabras sucias, de traqueteos y chapoteos, y mientras eso pasaba, Chus contemplaba con placer la escena.



  • ¿esto lo haces tu? - Pensó Chus
  • Si, y me alimento de ello
  • ¿y si quiero que el hijo azote a la madre?


Carlos comenzó a azotar las nalgas de su madre rítmicamente, y con cada uno, ella gemia mas fuerte.



  • Joder - pensó Chus
  • No hay nada que desees que no esté ahora en tu mano, pero si yo lo deseo mas, sera mio
  • Me parece bien


Carlos se corrió entre gritos llenando el maltrecho culo de su madre, que gemía aun habiendo terminado las embestidas de su hijo. Maris no tardó en sentir como la leche de su padre le llenaba su sexo en un final de polvo digno de película porno.



Sara salió de la ducha y se puso una falda ligera con vuelo y un suéter de tirantes, después del polvo tan brutal con su novio no había podido dormir mucho, así que decidió prepararse para la comida y familiar y bajaría a ayudar a su madre.



Dejó a Fernando en la habitación, y salió despacio para no despertarle , y casi al darse la vuelta se topó con Chus.



  • Y tu quien eres - dijo entre sorprendida y nerviosa
  • Chus, el novio de María - dijo con parsimonia
  • Ah, sí, me dijo que vendrías, encantada - dijo acercándose para darle unos rutinarios besos de cortesía, que Chus los recibió mientras le plantaba sin decoro una de sus manos en su culo
  • Eh, qué haces - dijo una Sara descolocada
  • Solo te he sobado el culo
  • Como te atreves!
  • Porque estás como un tren - dijo avanzando hacia ella acorralandola en la pared del pasillo
  • Dejame por favor


Chus puso sus manos en la cintura apretó su cuerpo contra ella, Sara sintió la dureza que se atisbaba bajo su pantalón pegada a su vientre.



  • Notas mi polla? Has visto como me has puesto? - Le dijo susurrandole al oido - las perras como tu hay que follarselas bien
  • Por favor, mi novio está aquí al lado
  • No te preocupes no soy celoso
Sara vio como se arrodillaba y lentamente subía su falda dejando a la vista sus escuetas braguitas, noto el calor de su boca en su vientre, y como bajaba hasta sentir su caliente aliento traspasar la fina tela que lo separaba de su intimidad.



Esa mínima protección se desvaneció cuando sintió que sus manos deslizaban los elásticos de sus bragas hacia abajo venciendo la resistencia de sus piernas cerradas y llevándolas a los tobillos. Not como su lengua comenzaba a explorar entre sus muslos, una lengua muy larga supuso porque noto como se introducía con firmeza en el imposible espacio y lograba presionar su clítoris. Su respiración agitada era la evidencia de su nerviosismo, sabía que su sexo se mojaba sin remedio ante las caricias. Inconscientemente relajo su negativa y con tímidos gemidos sus piernas se fueron abriendo dejando paso libre al pecado.



Mientras las manos se habían aposentado en sus nalgas, clavando sin mesura las uñas, la boca, ahora sin impedimento devoraba su zona íntima exterior con devoción, casi con hambre, los dientes te alternaban con labios y lengua para provocar terribles ramalazos de intenso placer que desembocaron en un remediable orgasmo cuando en uno de los embates su clítoris fue rabiosamente presionado por su dentadura. Ella se había llevado la mano a la boca para no gritar y aun así el gemido ahogado fue evidente igual que el flaqueo de sus piernas.



Sara notó una notable humedad entre sus piernas, y con sorpresa sintió como su lengua penetraba en su sexo, era como una serpiente que se enroscaba buscando, tanteando, y comenzó a presionar martirizando un punto en concreto, que hizo que Sara se sintiera morir, no había sentido nada parecido en su vida, un calor extremo la invadió, le faltaba el aire, fue consciente del intenso orgasmo que le envolvía y la arrastró sin remedio a un sin fin de gemidos acompasados te violentas contracciones internas que evidenciaban el placer que la embargaba. Ya, hasta las uñas que marcaban su piel, eran generadoras de un intenso placer que acabó por desvanecerse.



Cuando Sara abrió los ojos, solo detecto oscuridad, pero fue consciente de su desnudez. Estaba de lado, y noto como alguien a su lado besaba su espalda y su cuello. Se acordó de lo vivido y casi suspiro de alivio pensando que había sido un sueño, y su novio a su lado la colmaba de atenciones.



Pero sintió como sus nalgas aun se resentian de las uñas que las habían maltratado, y la realidad la invadió. Noto un cuerpo ardiente y áspero a su lado, y una lengua que la bañaba con insana lascivia, pero lo peor fue cuando sintió que entre sus nalgas avanzaba algo monstruoso. Su instinto de huida fue parado por una mano que se asió a su vientre con firmeza inmovilizando. Notaba las unas lastimando su piel y no pudo evitar que aquella cosa se encajara en la entrada de su húmedo sexo.



Un enorme pene comenzó a penetrarla, centimetro a centimetro, sin ceder en ningún momento, se sintió partida en dos con la intromisión en su joven sexo, inexperto en esos tamaños, pero eso no era lo peor, su interior era abrasado por el calor y la piel áspera, como escamas, que hicieron saltar todos los límites de las capacidades sensoriales a la que estaba acostumbrada. Le pareció una eternidad la primera y profunda intrusión, cuando por fin te paró su cuerpo temblaba, su piel era un hervidero de sudor, y lo peor, su sexo ardía.



Se sentía traspasada, y cuando comenzó a ser martilleada con aquel mástil sus gemidos se transformaron en gritos, sentía dolor sí, pero su cuerpo era recorrido por enormes latigazos de placer, nunca había sentido nada parecido.



  • ¿te gusta putita? - Escuchó en su oído, con la voz que recordaba de Chus
  • Dios, esto es una locura, sí - gritó Sara


Sara se corría sin parar cada embestida la mantenía en un estado de placer intenso continuo.



  • Así preciosa, grita, te voy a usar hasta que me canse


El cuerpo de Sara era un lienzo donde las manos de él se afanaron en marcar su mercancía, amasando, arañando y azotando sin ningún tipo de compasión. Disfrutó de su cuerpo con el ansia de hacerlo por primera vez en siglos. Y sintió el gran placer de variarse en el interior de una mujer.



  • Te voy a llenar de leche preciosa
  • No por favor - dijo Sara, en un atisbo de cordura, sus relaciones sexuales siempre había sido con protección y aquel hombre, eso pensaba ella, le había llevado a un tremendo polvo a pelo, pero si se corría, sería más peligroso.


Sara pensó lo terrible de la idea pero la fuerza de sus brazos sobre su cuerpo era inmensa, y con un bramido de otro mundo, sintió como el mástil que la empalaba se hinchó más si cabe, y sin poder hacer nada, su interior comenzó a llenarse de calor, fue consciente de cada chorro que la mancillan en lo más profundo de su ser.



Cuando el pene se retiró de su interior un tremendo vacío la invadió y noto como su entrepierna se humedecía con un torrente de semen ardiente. Pero no tuvo tiempo de compadecerse, su entrada trasera era ahora el objetivo de su acompañante.



  • No por favor, por ahí no
  • No te preocupes, un culo virgen como el tuyo necesita dedicación, ya veras como tambien gritas de placer


Le aterró la situación, pero esta vez fue un delgado pene el que se insertó en su ano por completo sin ninguna dificultad, no entendía que pasaba, y más aún cuando con cada embestida el intruso iba creciendo, notaba la dilatación continua y la presión en su interior, poco a poco fue pasando de la respiración sonora al grito cuando, después de un rato la herramienta alcanzó su tamaño real.



Sara sintió cómo algo se rompía por dentro, estaba disfrutando con el tratamiento salvaje, y si ya disfrutaba con la penetración, cuando sintió que un par de dedos entraban en su sexo para follarle creyó morir. Uno de tras de otro se sucedieron los orgamos hasta que de nuevo oyo el aviso del orgasmo de su follador. Su intestino fue el destino de gran cantidad de semen, que sintió ardiente en su interior.



Sara quedo desfallecida en la cama, cuando despertó, la luz inundaba la estancia de sus padres, que era donde había sido follada por aquel chico. Como pudo se levantó del charco de semen en que se había convertido las sabanas, y fue consciente de la gravedad de lo ocurrido, se había corrido en su interior, ¿cómo podía haber pasado?



Como pudo recogió su ropa que andaba tirada en el suelo y se fue a la habitación donde seguía durmiendo su novio, y se metió en la ducha donde intentó quitarse la sensación de culpabilidad.



Cuando bajaron Sara y Fernando casi es la hora de comer. Sara tenía la sensación de no haber dormido nada, pero tenía el convencimiento de haber descansado, pese al polvo de su novio. Las molestias en su culo no las entendía, pero al ver a la familia sentada a la mesa, se olvidó de todo.



  • ¿no se acuerda de nada? - Pensó Chus
  • ¿acaso no lo creías?
  • Me gusta esto
  • Lo se - dijo él


La comida transcurrió con normalidad, hasta que se retiraron la mesa para sacar los postres.



  • Tu que quieres de postre Chus - le dijo María
  • A ti - le dijo Chus


María se levantó y despojándose de la ropa sin mucha demora se subió a la mesa abriendo sus piernas frente a Chus, el cual se apresuró a degustar la delicia que se le ofrecía.



  • Pero qué hace María -dijo Sara sorprendida


  • Y tu Fernando - le dijo Lidia
  • ¿puedes ser tú? - Dijo Fernando ante el asombro de Sara


Lidia no tardó en estar encima de la mesa, con su coño devorado por su yerno. Sara estaba pasmada viendo en primer plano como su novio devoraba el sexo completamente depilado de su madre, que gemía de placer sin ningún recato. Pero tan perpleja estaba que hasta que no tuvo la polla de su hermano rozando su boca, no reaccionó, y cuando quiso decir algo, no pudo porque se la incrusto, para follarsela sin importarle lo que dijera.



A Sara no solo le violentaba la boca, si no que su hermano le magreaba el pecho con total descaro.



  • Joder que tetas tienes zorra - dijo - seguro que el cabrón de tu novio se pone morado con ellas


Pero su novio andaba entretenido, se había bajado los pantalones y se estaba follando a su suegra que lo jaleaba sin ningún tipo de vergüenza.



Carlos le saco la polla de la boca a su hermana, y levantandola comenzó a desnudarla.



  • Que buena estas hermanita
  • Por favor Carlos no sigas - dijo Sara que asistía pasiva a la tarea que su hermano realizaba y que culminó colocándola como a las otras féminas
  • Hazte la estrecha pero tienes el coño chorreando


Sara sintió como la polla de su hermano se encajaba en su entrada, y asiendo sus pechos la lleno de un solo golpe.



  • Dios Carlos no - dijo sin poder evitar la penetración


Sara jadeaba y gemía con los envites como las demás pero no entendía la situación, menos aún cuando su hermana y su madre fueron liberadas y se dedicaron a comerle las tetas mientras los hombres se dedicaban febrilmente a sus agujeros. Su culo y su coño fueron visitados por todas las pollas de la casa sin descanso y todos le dejaron en su interior rafagas de leche pese a sus ruegos.



Al atardecer, Chus abandonó la casa feliz, acompañado de él, que ya se había cansado de la familia, debía buscar nuevos alicientes.



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