Crimen y Castigo

heranlu

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Helena baja las escaleras del edificio sin utilizar el ascensor con la idea de pasar inadvertida. No reparó en la portera del edificio que atisbaba a través de la puerta de su cuchitril la cual la miraba fijamente, como grabando su imagen ¿La razón? Simplemente la casualidad, nadie baja de un 8º piso andando cuando el edificio cuenta con ascensor y ella sabía que bajaba del 8º puesto que el día anterior sobre las 20 horas y acompañada de un señor muy guapo y agradable la preguntaron por la familia Sandoval, de todos modos se encogió de hombros, cerró la puerta y siguió con sus cosas.

Helena llegó a casa, se desnudó rápidamente y se metió en el baño, llenó la bañera y se sumergió en el agua con la intención de imaginarse que lo ocurrido el día anterior y el despertar matutino solo había sido un sueño, cerró los ojos y por su cabeza comenzó a rodar la película desencadenante de los hechos.

Capítulo (I): ORGÍA Y ASESINATO Helena y Raúl son un matrimonio normal y corriente, llevan casi cuatro años casados y sin ningún problema aparente, Raúl es una persona tremendamente imaginativa y fogoso a más no poder, su palabra favorita... follar, follar, follar. Helena, no le desmerecía, entre su libido y su fogoso coño en principio aplacaba las ansias de su salido marido, pero... Raúl todas las noches después de una buena sesión de folleteo siempre insistía en lo mismo...

¿Pero cariño qué pasa por probar? Te quiero con locura pero... estoy loco por realizar un intercambio de parejas, me encantaría follarme a la mujer de otro cuando ese otro te esta follando a ti, por eso no voy a dejar de quererte, al contrario creo que te podría querer mucho más.

A mí eso me producía escalofríos no podía imaginármelo, había tenido un novio al que quise con locura y el que me desvirgó, por circunstancias que no vienen al caso nos separamos, conocí a Raúl, nos casamos y le soy completamente fiel, sólo el pensar verle con otra mujer o que otro hombre me poseyera y sobre todo viéndonos sencillamente no entraba en mi cabeza, él insistía una y otra vez. Yo veía que él en Internet buscaba constantemente páginas de contactos e intercambios de parejas, mas yo no decía nada. Una noche después de un fabuloso polvo, radiante me dijo...

- ¡Cariño! He conocido a la familia Sandoval, nos invitan a cenar este fin de semana con un grupo de amigos, no es nada especial, según me dijeron son todos personas normales y corrientes y muy divertidos, todos juntos lo pasaremos muy bien... ¿Qué te parece, aceptamos la invitación?

Yo dudé durante unos instantes, pero entre la corrida que había tenido y las caricias que me seguía prodigando estaba totalmente abotargada, acepté sin pensar en consecuencias.

Raúl había quedado con la familia Sandoval el sábado a las 20 horas. Vivian en el centro de Madrid en un edificio bastante antiguo de 8 plantas, al llegar Raúl no tenía claro en qué piso vivian los Sandoval por lo cual llamó a la portera que muy amablemente nos indicó su vivienda, (8º "A") Tomamos el ascensor, cuando hicimos sonar el timbre nos abrió la puerta un señor de unos 45 años, alto y fornido, tenía unas facciones tremendamente agradables, muy moreno, vestía elegantemente, mi marido me presentó y él caballerosamente se inclinó sobre mi mano de una forma exquisita, me agradó tremendamente, entramos y nos esperaba en el salón Alicia su señora, rubia alta, majestuosa y blanquísima, parecía una walkiria, tremendamente sensual y agradabilísima, en cuanto nos presentaron ella me cogió de la mano y me dijo...

Bueno querida, como tú fuiste la primera en llegar tendrás que ayudarme con la cena, claro está, si no tienes inconveniente. Por supuesto que no, lo haré encantada.

Ella me dio un beso en la comisura de mi boca lo cual en principio me sorprendió un poco pero como siguió como si nada hubiese ocurrido yo tampoco le di mayor importancia, nos dirigimos a la cocina, tenía casi todo preparado y sólo era distribuir las viandas estratégicamente sobre la mesa del comedor. El comedor era un salón de unos 25 metros cuadrados con una gran mesa redonda situada en el centro del mismo rodeada por ocho cómodas sillas, adosados a tres de las paredes había tres sofás enormes llenos de cojines muchos de los cuales estaban esparcidos por el suelo el cual estaba cubierto por una gruesa alfombra persa. Fueron llegando los demás invitados los primeros, José y Sofía, naturales de Madrid, los dos de mediana edad y de aspecto muy agradable, a los 5 minutos llegaron Ernesto y Magdalena de 32 y 27 años respectivamente, naturales de la Coruña y ambos tremendamente guapos, para finalizar, casi antes de cerrar la puerta llegaron Jorge y Ana, ambos de un pueblo de Barcelona llamado Malgrat también muy agradables y simpáticos, estos eran los únicos que conocían a los Sandoval y para mi sorpresa Jorge y mi marido ya se conocían desde hacía algún tiempo.

Había advertido a mi marido que lo del intercambio de parejas no me agradaba por lo cual de observar algo raro de inmediato me marcharía, él me aseguró que no me preocupara, que todo era normal y que no habría problema alguno, yo estaba pendiente de las reacciones y comportamiento de todos y todo parecía normal, no se notaba ningún exceso de confianza y el comportamiento en general era exquisito. Nos sentamos a la mesa quedando distribuidos (En principio pensé, por casualidad) Sandoval, yo, mi marido, Sofía, José, Magdalena, Ernesto, Ana, Jorge y finalmente Alicia entre Jorge y su marido. Sandoval me prodigaba todo tipo de atenciones, su conversación era exquisita y tremendamente amena, me di cuenta que me servía vino muy a menudo mas no le di mayor importancia, tampoco me fijé que de esa botella sólo se me servía a mí, yo cada vez me sentía más eufórica y con unos calores internos tremendos, notaba la vagina húmeda y muy caliente, muy astutamente Sandoval pasó su mano bajo el mantel y la depositó sobre mi muslo, en principio me sofoqué un poco pero mi mente no me dejaba reaccionar, estaba como abotargada, cada vez notaba más calor, él pasó su mano bajo mi falda y me acarició los muslos muy suavemente, su mano fue subiendo poco a poco hasta alcanzar mis braguitas, abrí totalmente mis piernas para permitir que aquella mano me acariciase el chochito directamente, mis ojos estaban totalmente nublados, mi mente casi estaba en blanco de todos modos podía apreciar como en sueños lo que alrededor estaba ocurriendo, vi como Ernesto desnudaba a Ana y le chupaba las tetas tirados ambos en el suelo sobre unos cojines, mi marido besando apasionadamente a Sofía y al poco rato ambos realizaban un tremendo 69. Jorge le quitaba las braguitas a Alicia la mujer de Sandoval, pude apreciar que Jorge tenía un pene tremendo, no mediría menos de 23 centímetros, al poco rato estaba introduciendo aquel temible aparato a Alicia entre suspiros de satisfacción por parte de ella.

Sandoval me había quitado las bragas y sus dedos estaban metidos dentro de mi vagina la cual los recibía con agrado y satisfacción, luego de un buen rato de masturbación Sandoval se levantó de la mesa me cogió en brazos y me trasladó a una de las habitaciones, me desnudó totalmente y comenzó a besarme el cuerpo por todos sus lados y rincones, sus manos insaciables recorrían mi cuerpo centímetro a centímetro, antes de que su boca tocara mi vagina creo haber tenido por lo menos dos orgasmos, pero cuando sus labios se apoderaron de mi clítoris fue como subir al cielo, tuve dos o tres orgasmos encadenados, el muy despacio fue reptando sobre mi cuerpo, cuando su pene entró en contacto con mi vagina y a pesar de que era enorme, fue penetrando en ella con suma facilidad sus movimientos eran a la vez suaves y enérgicos comencé de nuevo a tener orgasmos consecutivos y en una embestida suprema él comenzó a correrse en mi interior, entonces yo grité y sufrí un desmayo.

Me desperté con un terrible dolor de cabeza y desconcertada no sabía dónde estaba, cuando miré a mí alrededor lancé un grito, estaba completamente desnuda y ensangrentada, un cuchillo de grandes dimensiones sobre mi mano derecha, el cuerpo inerte de mi marido estaba de bruces a mi lado rodeado de un gran charco de sangre, tenía la espalda cosida a cuchilladas, grité pero allí no apareció nadie estaba totalmente sola, empecé a pensar, era consciente que me habían drogado y desde luego estaba segura, yo no había matado a mi marido, me lavé un poco para sacarme las manchas de sangre, me vestí y salí del piso, omití el ascensor para evitar encontrarme con alguien y bajé los ocho pisos a toda prisa, abajo me pareció que la portera miraba por una pequeña abertura de la puerta de su cubil mas no le di mayor importancia, me fui a casa andando, eran las 8,45 horas del domingo, prácticamente no había nadie por las calles, llegué a casa, preparé la bañera me desnudé y me sumergí en el agua templada tratando de pensar en qué clase de lío estaba metida, sin poder evitarlo comencé a sollozar desesperadamente mi cabeza todavía estaba abotargada y me dolía terriblemente era incapaz de pensar, me quedé dormida, desperté sobresaltada, en mi cabeza bailaba la imagen de mi marido en el suelo y ensangrentado, comencé a llorar de nuevo.

Capítulo (II): GERARDO SANTIESTEBAN

Me fui serenando, medité sobre mi situación y lo que tendría que hacer, decidí llamar a mi antiguo novio, no tenía ni su dirección ni su número de teléfono pero sabía cómo localizarle puesto que era detective privado y su vivienda era a la vez oficina, cogí la guía telefónica y en efecto allí estaba Gerardo Santiesteban Martínez, Detective privado. Cogí el teléfono llamé y al cuarto o quinto timbrazo me respondió una voz soñolienta...

¿Quién va? Gerardo, soy Helena ¿Te acuerdas de mí? Cómo no me voy acordar Helenita ¿Qué tripa se te ha roto para llamarme a estas horas? Hombre no es tan temprano son las 11,30. Después de acostarme a las 6 de la mañana demasiado temprano, pero a ver dime... ¿Qué es lo que té pasa? Tiene que ser muy grave para que tú me llames a mí. No puedo decirte nada por teléfono ¿Puedo ir a tu casa? Por supuesto ¿Te parece bien a las doce treinta? A esa hora estaré en tu casa. Hasta luego Gerardo...

Sabía que si quería conseguir algo de Gerardo tenía que reconquistarle de alguna forma, sabía que le seguía gustando, él seguía enamorado de mí pero se había recubierto con una máscara dura y aparentaba haberme olvidado. Me puse unas braguitas blancas de encaje y sujetador haciendo juego, una falda mas bien cortita y una blusita semi transparente que dejaba entrever el sujetador, tomé un taxi y me dirigí a la casa de Gerardo eran las 12,15, llamé al timbre e inmediatamente me abrió la puerta, me estaba esperando, nos dimos un beso en la mejilla, me hizo pasar al salón y me ordenó que me sentara en el sofá, lo hice y él se sentó en el suelo justo delante de mis piernas tenía puesta una bata de casa y aparentemente nada mas, muy serio se me quedó mirando y me dijo...

¡Bien! Cuéntame qué es lo que te pasa. Es una historia larga con mi marido que terminó en un intercambio de parejas, a mí me drogaron y esta mañana a él me lo encontré muerto. ¡Caray! ¡Menuda historia! Bien, cuéntamelo todo y sin omitir detalle alguno. Todo... Todo. Absolutamente, es la única forma que tengo para poder analizar los hechos.

Inicié el relato desde que mi marido trataba de convencerme para participar en un intercambio de parejas, por la mitad del relato me fijé en Gerardo y este tenía la vista fija en mi entrepierna, por la posición en que estábamos estaba segura, me estaba mirando las bragas, inconscientemente yo había abierto las piernas y la visión que ofrecía era total no obstante permanecí exactamente igual, observé también que de su bata sobresalía un bulto bastante sospechoso, continué con el relato, cuando llegué al momento de la orgía traté de omitir los detalles pero él insistió que le contara todo y apoyó sus dos manos sobre mis rodillas, yo sentí un ligero escalofrío pero ni hice ni dije nada, cuando con pelos y señales le conté lo que Sandoval me hizo, él pasó sus manos por la cara interna de mis muslos acariciándolos suavemente, cerré los ojos abrí un poco más mis piernas y dejé hacer, llegó a mis braguitas y sus dedos acariciaron mi vagina sobre ellas, a pesar de todo lo que había pasado me dejé llevar por el placer que estaba sintiendo, él sacó sus manos me cogió del culo y me empujó hacia él colocándome justo en el borde del sofá volvió a pasar sus manos bajo mi falda y me arrancó las braguitas de un tirón, mi vagina quedó ante sus ojos totalmente expuesta y vulnerable, volvió a cogerme del culo con sus dos manos y metió su cabeza entre mis piernas, su lengua inició un recorrido lento y terriblemente sensual por la cara interna de mis muslos, colocó mis piernas sobre sus hombros y su boca se apoderó totalmente de mi coñito, su lengua separó los labios vaginales y trató de penetrar en la gruta que ellos protegen, estas caricias me volvían loca de placer gemía y respiraba agitadamente hasta que sus labios se apoderaron de mi clítoris y eso para mí fue el acabose, di un grito y me corrí como una perra en celo, entonces él me levantó del sofá y procedió a desnudarme totalmente, al sacarme el sujetador se quedó mirando mis tetas, las rodeó con sus manos acariciando simultáneamente los pezones con sus dedos índice y pulgar, acercó su boca y me besó dulcemente, mientras susurraba...

No te preocupes querida, esto lo solucionaremos, te sigo queriendo como nunca he podido querer a nadie en este mundo, he sufrido todos los tormentos del infierno cuando te casaste con Raúl pero ahora por fin te tengo y serás mía para siempre.

Gerardo se quitó la bata y en efecto el cabrón me estuvo esperando en pelotas, se sentó en el suelo e hizo que me sentara sobre su erecto pene, según iba bajando este poco a poco me iba penetrando hasta que mi culo quedó apoyado sobre sus muslos, colocó sus dos manos sobre mi culo y yo me cogí de su cuello, sin movernos en absoluto, dijo...

Sigue relatando cariño ¿Qué fue lo que pasó después?

Yo seguí relatando los hechos hasta el momento en que llegué a casa y me quedé dormida en la bañera, él entonces me recostó sobre la moqueta que tapizaba el suelo y comenzó a bombear su pene dentro de mi vagina, esta penetración fue tan larga y el bombeo tan suave y placentero que los dos tuvimos un orgasmo sublime.

Capítulo (III): JOSÉ Y SOFÍA

Después de haber hecho el amor, Gerardo preparó algo de comer para los dos y comenzó a trazar un plan con objeto de tratar de descubrir al o a los asesinos de mi marido, lo primero que hizo fue ir a mi casa y recoger todo aquello que pudiera serme necesario. Buscó en el PC de mi marido toda posible información sobre las personas que habían participado en la ORGÍA.

En el PC y en unos disquettes encontró información sobre los Sandoval, estos tenían un chalecito en las afueras de Malgrat y a unos cinco kilómetros de la residencia de Jorge y Ana. Según la información que Raúl tenía recogida en el PC Sandoval tenía varios negocios en Barcelona, mientras que de Jorge y Ana la cosa no estaba tan clara por lo que se podía deducir los negocios de estos podrían ser bastante sucios. En un disquette encontró la dirección en la Coruña de Ernesto y Magdalena así como la de José y Sofía en Madrid, recogió todo y regresó rápidamente a su casa. Lo primero que decidió fue que esa misma tarde fuésemos a visitar a José y Sofía, a Gerardo le presentaría como a mi cuñado, hermano mayor de Raúl. El motivo de nuestra presencia en su casa sería recabar alguna posible información sobre Raúl debido a que después de la reunión y habiéndome quedado yo dormida cuando desperté, él había desaparecido sin dejar rastro.

A las 19 horas llegamos a casa de José y Sofía, nos recibieron bastante sorprendidos pero tampoco mostraron signos de extrañeza, hice las presentaciones correspondientes y Sofía cogiéndome del brazo me dijo toda risueña...

Ya me gustaría a mí tener un cuñadito así tan guapo ¿Te lo montas con él? Yo lo haría sin pensarlo. Eres una calentona Sofía. Esta vida es para disfrutarla querida, lo que ahora pierdas no lo recuperarás jamás.

Esto lo decía Sofía tranquilamente delante de Gerardo y su marido sin cortarse para nada, comiéndose al mismo tiempo a Gerardo con los ojos, José hacía lo propio conmigo y desde luego Gerardo por lo que se veía no despreciaba a Sofía, todos estos hechos totalmente distendidos nos indicaban que ellos del tema principal no tenían ni la menor idea.

¡Bien! ¿Y cual es el motivo de vuestra visita? (Dijo José) Me imagino que algo serio os trajo por esta casa. Ocurre que yo no sé a qué hora me quedé dormida y cuando me desperté sólo estaban en casa los Sandoval cuando les pregunté por Raúl no supieron decirme nada, me dirigí a casa por si estaba allí, pero nada, como si se lo hubiera tragado la tierra. Sentimos no poder ayudaros, no tenemos ni la mínima idea. Mas sentimos nosotros él haberos molestado. ¡Bien! Nos marchamos. De eso nada (Dijo Sofía) ahora mismo preparo algo para tomar y pasamos un ratito juntos, creo que debemos conocernos un poquito más.

La muy zorra se veía que se quería cargar a Gerardo como fuera y Gerardo haciéndome una seña me indicó que era necesario seguir el juego, por lo cual nos pusimos cómodos y mientras José y Gerardo se tomaban unas cervezas Sofía y yo preparamos algo para comer. Nos sentamos a la mesa y Sofía sin disimulo de ninguna clase colocó su mano sobre el muslo de Gerardo y procedió a acariciarle el paquete sobre el pantalón charlando al mismo tiempo por los codos como si nada pasara, José no se quedó atrás y su mano también estaba bajo la mesa sobre mi rodilla, yo me encontraba incómoda y algo debía notarse en mi cara pues José me miraba un poco extrañado y con algo de corte, noté entonces una ligera patada de Gerardo, debía reaccionar y así lo hice, yo bajé también mi mano y acaricié suavemente el paquete de José el cual lanzó una gran sonrisa de satisfacción, se levantó de la mesa y me cogió de la mano diciéndome...

Ven querida, te voy a enseñar la casa, a ver si te gusta.

Dicho eso me dirigió directamente a su habitación la cual era cómoda y confortable, nos desnudamos rápidamente y él cogiéndome de la cintura me depositó suavemente sobre la gran cama, al mirar hacia arriba me quedé sorprendida, había un gran espejo adosado al techo, el mirar los dos cuerpos totalmente desnudos sobre la cama daba un morbo terrible. José se apoderó de mis tetas y comenzó a friccionarlas con suavidad su lengua daba pequeños lametones a mis pezones que estaban duros como piedras, fue bajando lentamente con su boca y lengua por mi terso vientre sin que sus manos y dedos dejaran de acariciar mis tetas y pezones ni un solo momento, ya mi vagina estaba totalmente empapada, José era un verdadero experto acariciando a una mujer, la caricia de sus labios sobre mi monte de Venus era tan lenta que me provocó una especie de exasperación, deseaba que penetrase en el interior de mis labios vaginales, todo llega y llegó para mi total satisfacción su lengua y labios por mi vagina era como el tocar de un violín por un verdadero virtuoso conseguía arrancar al instrumento las mejores notas, las más recónditas, mi cuerpo temblaba y mis gemidos debían de escucharse en la mismísima calle, lo que aquel hombre estaba haciendo en mi coño nunca nadie lo había hecho, los orgasmos comenzaron a encadenarse entre sí para terminar en un verdadero delirio de placer mis flujos vaginales brotaban a borbotones y se los tragaba como si de un dulce néctar se tratara. También él necesitaba desahogarse se colocó sobre mí y sin esfuerzo me penetró hasta el mismísimo útero, con cuatro bombeos dio un gemido y comenzó a correrse, creí que no daría terminado la cantidad de semen que introdujo en mí fue inmensa, mi coño era como una laguna.

En el comedor Sofía se había colado debajo de la mesa se colocó en medio de las piernas de Gerardo y sacando el pajarito de su encierro se lo metió todo lo que pudo en su boca chupando del como sí de una piruleta se tratara, para Sofía chupar una buena polla era una verdadera delicia, decía que sin tocarse y sólo chupando se podía correr hasta tres veces, se podía decir de ella que no era una mujer caliente, era un tremendo horno que despedía calor por todos sus poros, su maestría chupando y acariciando todo el conjunto genital era tan formidable que Gerardo en pocos minutos inundó su garganta con un río de semen que ella se bebió con tremendo deleite, Gerardo entonces la sacó debajo de la mesa y la desnudó lentamente, Sofía tenía un cuerpo excepcional y Gerardo eso sabía apreciarlo en toda su dimensión, Sofía tenía unas tetas talla 110 como mínimo y Gerardo se prendó de ellas de inmediato, chupaba sus pezones al igual que un bebé, sus manos fueron bajando por el cuerpo de Sofía hasta sus braguitas que bajó sin remisión mientras dos de sus dedos penetraban en aquella húmeda caverna el dedo pulgar hacía estragos sobre su clítoris, Sofía aullaba de placer y cuando Gerardo lo consideró conveniente la tumbó sobre el suelo, colocó sus piernas sobre sus hombros y la penetró suave pero firmemente, la polla de Gerardo era el doble del tamaño de la de José, José hacía maravillas con su boca y lengua y Gerardo las hacía con su polla, Sofía comenzó a mover sus caderas y culo de una forma desaforada con la intención evidente de correrse inmediatamente pero esos no eran los planes de Gerardo, el cabrón era una especie de degenerado cuando se lo proponía, de golpe se retiró del interior de Sofía y ella abrió los ojos como platos...

Pero... ¿Qué haces? Ahora lo verás gatita, date la vuelta y ponte a cuatro patas. ¿No iras a darme por el culo? Nunca lo hice y sé que me harías mucho daño con semejante pollón. No te preocupes, veras como todo va bien.

Ella al mismo tiempo deseaba tener esa experiencia y aunque con un poco de reparo se colocó con el culo bien en pompa, con las dos manos separó sus carnosas nalgas para facilitar la acometida, Gerardo empapó sus dedos en los flujos vaginales de ella y comenzó a introducirlos poco a poco en su culo el cual comenzó a dilatarse con suma facilidad, sin previo aviso sacó sus dedos y le incrustó de un solo golpe la mitad de su polla, Sofía soltó un alarido de dolor. José y yo hacía rato que estábamos de espectadores, José al ver a su mujer empalada por el culo se puso a mil y para no perder detalle se situó delante de su mujer y le metió la polla en la boca, mientras tanto Gerardo que en principio permaneció quietecito comenzó a bombear suavemente, su polla comenzó a deslizarse por el conducto anal de Sofía con suma facilidad, ella inició un movimiento cadencioso con sus caderas y de vez en cuando sacaba la polla de su marido de la boca para por suspirar a gusto, Gerardo la tenía sujeta de la cadera con su mano izquierda mientras que la derecha estaba en la vagina de Sofía acariciando su clítoris con un dedo mientras otros dos entraban y salían cadenciosamente del conducto vaginal, en unos minutos que para mí fueron eternos los tres simultáneamente comenzaron a correrse entre alaridos de placer yo mirándoles debía tener una sonrisa muy estúpida, empezaba a darme cuenta, me encantaban los intercambios de parejas.

Capítulo (IV): EL VEJETE

Nos despedimos de José y Sofía no sin antes prometerles seguir en contacto, claro está que ellos continuaron ignorando los hechos acaecidos en casa de los Sandoval, nosotros nos dirigimos a casa y hablamos de lo que debíamos hacer, al siguiente día lunes, por la mañana en la prensa no se había publicado nada con respecto a la aparición de un cadáver, seguramente todavía no lo habían localizado pero por la tarde en la TV sí salió algo aunque no muy bien definido, la noticia de un cadáver cosido a puñaladas la dieron un poco de pasada, rápidamente trazamos un plan, Gerardo consiguió una guía de la estación de autobuses con sus horarios y elegimos uno que tenía dirección La Coruña con salida de Madrid a las 2 de la madrugada, consideramos que era una buena hora para tratar de alejarse lo más rápidamente de Madrid, en La Coruña trataría de localizar y hablar con Ernesto y Magdalena mientras Gerardo se desplazaría a Barcelona con la intención de hablar con Jorge y Ana, ambos estaríamos en contacto mediante dos teléfonos móviles de su propiedad.

Corté y teñí el pelo de un color rubio oscuro y me coloqué unas gafas ligeramente oscuras, a la una de la madrugada nos dirigimos a la estación de autobuses, seguramente ya la policía me estaría buscando, en las noticias de las doce de la noche dieron un pequeño reportaje del hallazgo del cadáver de mi marido donde se me apuntaba como a la principal sospechosa del crimen.

El autobús estaba prácticamente vacío, me senté en una de las plazas traseras y traté de dormir, me desperté sobresaltada, miré mi reloj eran las 2,45 y el autocar seguía en la estación, tres filas de asientos más adelante iba sentada una señora con dos niños que dormían a pierna suelta, me levanté y le pregunte si pasaba algo me contesto que había preguntado al chofer y este le contestó que existía un pequeño problema técnico pero que no era nada, la salida estaba prevista para las tres quince, regresé a mi asiento, me coloqué sobre las piernas una mantita de viaje y traté de dormir nuevamente. No sé el tiempo que estaría dormida pero nuevamente me desperté sobresaltada a mi lado estaba sentado un vejete de unos 65 años que me miraba insistentemente el autocar estaba ya en marcha, él no dijo nada ni yo tampoco me arrebujé con la manta y traté de seguir durmiendo, noté una sensación rara y volví a despertarme, la sensación que sentía era porque el vejete me estaba metiendo mano descaradamente, eran las seis de la mañana y todo estaba bastante oscuro, el chofer había apagado las luces interiores del autocar...

¡Oiga! Pero... ¿Qué hace? ¿No le da vergüenza? No levantes la voz zorra, vas a hacer todo lo que yo te diga o atente a las consecuencias. ¿Pero qué dice? ¿De qué esta usted hablando? De esto so puta, las gafas y el color del pelo no me impidieron reconocerte.

Sacó un periódico de la mañana donde aparecía mi fotografía y el relato del crimen, el vejete había visto las noticias de televisión de las doce y en ellas dieron una descripción de mi persona él se quedó con la imagen y de ahí su insistencia viéndome cuando se subió al autocar, en una estación de servicio anterior se había bajado a coger un periódico y en él aparecía impresa mi fotografía.

¿Ahora harás lo que te diga o aviso al chofer del autobús? Pero... ¿Qué es lo que quiere usted? Por de pronto quiero que sigas quietecita, quiero disfrutar metiéndote mano, hace siglos que no toco un cuerpo joven de mujer y sobre todo uno tan apetecible como el tuyo, ábrete la camisa y sácate el sujetador, quiero chuparte esas tetas tan buenas que tienes. Pero... Es que aquí. No me impacientes.

Hice lo que el degenerado viejo me pidió y el muy cabrón se abalanzó sobre mis tetas chupándolas de una forma asquerosa.

Ahora sácate las bragas, quiero ver y tocar ese coño de zorra que tienes.

Me las saqué y de inmediato el muy cerdo me introdujo dos dedos dentro de la vagina, me produjo un daño tremendo, tenía los dedos muy gruesos y yo el coño totalmente seco, él no se anduvo con contemplaciones, metía y sacaba sus dedos como si me estuviese follando, a mí me caían las lágrimas a chorro por el dolor y la impotencia.

Venga zorra acaríciame la polla, quiero que me la pongas bien tiesa.

Tímidamente pasé mi mano sobre su pantalón pero él me obligó a sacarle la polla fuera y le masturbara, tenía una polla asquerosamente grande, olía a rancio y a orines que apestaba, comencé a masturbarle y procuré hacerlo con maestría para tratar que se corriera lo antes posible, pero al hijo puta no se le ponía tiesa, el muy cabrón tenía otros planes.

Colócate en medio de mis piernas, coge mi polla con las dos manos y ponte a chupar ¡Ha! Cuidado con lo que haces, procura hacerlo bien y no hagas alguna tontería que te podría salir muy cara. Pero... ¿Qué dice? ¿No le basta con lo que le estoy haciendo? O lo haces o ya sabes y... Me estoy impacientando ¡Venga zorra a trabajar!

No me quedó más remedio que obedecerle, me situé entre sus piernas tratando de que la pasajera acompañada de los niños no me viese, el olor que desprendía su polla era asqueroso y me dieron arcadas, el muy hijo de puta me cogió de los pelos y me obligó a introducirla en la boca, poco a poco fui venciendo el asco que me daba y comencé a chupársela, el cabrón se empalmó rápidamente, tenía una polla formidable casi no me cabía en la boca, mis manos comenzaron a recorrer aquel inmenso tronco de arriba abajo y de abajo arriba mientras mis labios y lengua lamían aquel gordo prepucio, el hijo de puta comenzó a gemir, sus manos se apoderaron de mis pechos y me los estrujaba salvajemente cuando noté que estaba a punto de correrse traté de sacar mi boca pero el muy hijo de puta me agarró violentamente de los pelos, me introdujo la polla hasta la garganta y empezó a lanzarme inmensos chorros de semen yo produje un sordo sonido gutural bastante elevado mientras él vaciaba toda su carga en mi garganta, la señora percibió el grito y se giró en su asiento a ver lo que pasaba, cuando se fijó en el espectáculo dio un tremendo grito avisando al chofer del autocar...

¡Pare! ¡Pare usted! Fíjese lo que están haciendo ahí atrás esos dos asquerosos.

El chofer paró el autocar rápidamente y se dirigió hacia nosotros, yo me levanté y lo más deprisa posible traté de adecentar mis ropas, al chofer le dio tiempo de ver mis tetas al aire libre y al viejo como parsimoniosamente se guardaba su pollón dentro del pantalón, nos llamó la atención enérgicamente.

En la próxima Estación de Servicio se bajarán ustedes dos, lo harán por las buenas o tendré que poner una denuncia contra ustedes.

Yo desde luego no dije nada, estaba muy avergonzada. A los pocos kilómetros había una estación de servicio y el chofer nos ordenó bajarnos del autocar yo temblaba por si al vejete se le ocurría decir algo pero el cabrón había quedado tan satisfecho que no le importó absolutamente nada, incluso se despidió amablemente de mí...

Bueno zorra, espero que tengas suerte y no te trinque la poli.

En cuanto me bajé del autocar me dirigí a la cafetería de la estación y procurando pasar desapercibida me metí en los baños, desde allí por el móvil llamé a Gerardo y lo cogí justo cuando iba a salir con dirección a Barcelona, me ordenó que permaneciera el mayor tiempo posible dentro de los baños, en hora y media aproximadamente él estaría allí para recogerme, dejé pasar aproximadamente una hora, tuve la suerte de que en todo ese tiempo nadie pasó por los baños por lo cual mi entrada en la cafetería no había llamado la atención de nadie, salí, me senté en una mesa y mientras tomaba un café se presentó Gerardo.

Capítulo (V): LA CORUÑA (ERNESTO Y MAGDALENA)

Gerardo sobre la marcha había variado los planes absolutamente, me acompañaría a la Coruña circulando siempre por carreteras secundarias y según lo que allí pasara se obraría en consecuencia, debido a lo que la prensa había publicado, por todos los medios yo tenía que procurar no dejarme ver por lo cual comimos a partir de bocadillos que Gerardo adquiría en los restaurantes de carretera.

A las 19 horas llegamos a la ciudad de la Coruña, Gerardo buscó alojamiento en una modesta pensión muy discreta pagándole a la dueña una semana por adelantado, me encerré en el cuarto y él salió con la intención de localizar la vivienda de Ernesto y Magdalena, una vez localizada nos presentaríamos al siguiente día en su casa, cuando Gerardo regresó yo estaba profundamente dormida y él muy gentilmente me dejó dormir a mis anchas, desperté sobre las 12 horas del día siguiente totalmente relajada aunque tremendamente preocupada por lo que pudiera pasar, me encontraba sola ¿A dónde iría Gerardo? Me levanté de cama y me di un baño, me vestí y esperé pacientemente su regreso, él llegó a la pensión sobre las 13,30 se sentó y me contó que salió para tratar discretamente de averiguar qué tipo de personas son Ernesto y Magdalena y para mi sorpresa resultaron ser unas personas bastante adineradas y con fama de discretos, muy honestos, eran un matrimonio muy apreciado por sus vecinos todos los cuales hablaban muy bien de ellos, Ernesto se había preocupado también de comprar lo necesario para hacer una comida ligera pero muy sabrosa, colocó todo sobre una mesa, descorchó una botella de vino y comimos opíparamente, al finalizar la comida Ernesto gentilmente me tomó de la mano y me condujo a la cama, suavemente me recostó sobre ella y sus labios me besaban con tremenda dulzura besaba mi boca, los ojos, los lóbulos de mis orejas, sus labios eran un compendio de caricias sobre toda mi cara, una de sus manos se hallaba oculta bajo mi falda y acariciaba mis muslos desde las rodillas hasta mi pubis sobre la braguita, este tipo de caricia para mí era terriblemente enervante, notaba como mi vagina se mojaba yo misma me quité la blusa y el sujetador, estaba terriblemente excitada y deseaba ardientemente que me poseyera y él intuyendo mi estado de ánimo me quitó la falda y las bragas cuando quise darme cuenta ya él estaba sobre mí con todo su pene introducido a tope dentro de mi vagina con movimientos cadenciosos y enérgicos a la vez, yo suspiraba de puro placer, movía mis caderas cada vez a mayor velocidad, necesitaba tener un orgasmo, lo necesitaba con urgencia, él entonces arreció en sus acometidas profundas y rápidas mi culo y caderas eran un torbellino, de pronto los dos lanzamos un profundo gemido corriéndonos como bestias.

A las diecisiete horas nos encaminamos a la residencia de Ernesto y Magdalena, estos viven en una urbanización de modernos chalets adosados, cuando nos presentamos abrió la puerta Magdalena con una cara de sorpresa impresionante, la última persona que se podía esperar allí esa era yo, nos invitó amablemente a que pasáramos al interior y allí nos dijo que Ernesto no llegaba a casa hasta las 20 horas aproximadamente, le presenté a Gerardo como el hermano mayor de Raúl y le expusimos el motivo de nuestra visita, recabar todos los datos posibles sobre lo que había pasado la noche de la orgía en el piso de Sandoval, dicho esto Gerardo y yo nos quedamos mirándola pendientes de sus reacciones, ella no pareció inmutarse, se veía que no se había enterado de nada de lo que había pasado lo cual a nosotros nos dio un ligero alivio pero al mismo tiempo nos aportó un dato bastante revelador. Esta fue la narración de Magdalena:

José y Sofía se marcharon sobre las dos de la mañana, todos los demás seguimos enzarzados unos con otros hasta aproximadamente las tres de la mañana, yo recuerdo que me quedé dormida y sobre las cuatro me desperté aunque me hice la dormida debido a que había una fuerte discusión entre tu marido, Sandoval y Jorge, recuerdo que Raúl les reclamaba no sé qué dinero o les denunciaría, en ese momento se despertó mi marido Ernesto, los otros se callaron y nosotros a las cuatro y media aproximadamente nos marchamos y ya no sé más.

Magdalena me tomó de la mano y me condujo a la cocina con el pretexto de preparar algo para tomar...

¡Oye Helena! Tu cuñado es guapísimo ¿Te lo montas con él? Perdona que te haga esta pregunta, es que si llega a ser mi cuñado yo no podría resistirlo. Esa misma pregunta me la hizo Sofía anteayer. ¿Estuvisteis con José y Sofía? Sí, por el mismo motivo. ¿Hicisteis algo? Ya sabes... os lo montasteis los cuatro. Pues... sí, y... además muy bien, lo pasamos fenomenal, mira que antes no me gustaba lo de los intercambios pero ahora le estoy cogiendo gusto a la cosa. ¿Podría yo... con Gerardo...? ¡Mujer! ¡Inténtalo! A mí no me importa.

Regresamos a la salita, Magdalena colocó una viandas para picar sobre la mesa, en cuanto terminó de colocarlas entró en casa su marido Ernesto que al verme se llevó una gran sorpresa, ni por asomo se esperaba encontrarme en su casa, le presenté a Gerardo y...

Acabo de leer la prensa y se te implica en el asesinato de tu marido.

Magdalena se quedó con la boca abierta y dijo...

Pero... No puede ser, tú y yo sabemos que es imposible que Helena matase a alguien, Helena estaba totalmente drogada y dormida, no es posible que fuera ella. Tú y yo lo sabemos pero la policía no.

Entonces intervino Gerardo...

Magdalena nos ha dado un dato revelador, una fuerte discusión entre Sandoval, Jorge y Raúl sobre una cantidad de dinero, yo en casa de Raúl y en su PC encontré datos sobre ciertos negocios no demasiado claros de Jorge y eso me hace pensar que Raúl los descubrió y trató de hacerles chantaje, lo demás es fácil deducirlo. Y ¿qué haréis? Dijo Ernesto ¿Nos implicareis a nosotros? No es nuestra intención implicaros en nada, nos desplazaremos a Barcelona y trataremos de descubrir los hechos.

Ernesto ya mucho más tranquilo se distendió y fue por unas botellas de vino, cuando regresó no le pasó inadvertido las miradas de Magdalena a Gerardo y entonces me repasó a mí detenidamente con la mirada, me di cuenta que lo que miraba le agradaba y yo pensé... ¡Qué diablos! Ya puestos aprovechemos. Nos sentamos los cuatro a la mesa y Magdalena que era una calentorra de cuidado sin mediar palabra comenzó a acariciar el pene de Gerardo sobre el pantalón de éste, Gerardo ya muy puesto en su papel se giró ligeramente hacia ella y la besó en la boca ante los ojos complacidos de su marido, a partir de ahí fue como si se desatase un vendaval, Magdalena cogió a Gerardo de una mano y lo arrastró hasta la cocina, a ella le encantaba que la follaran en la cocina, en cuanto llegaron le quitó la polla de los pantalones se subió la falda y apartándose las bragas a un lado gritó a Gerardo que se la metiera, estaba totalmente salida, Gerardo sin dudarlo cogió aquella hembra por las nalgas la colocó en el filo de la mesa y de un empellón se la metió hasta los cojones, a los dos minutos Magdalena comenzó a correrse como una vaca entre gritos de placer, aquella mujer era increíble. Gerardo procedió a desnudarla totalmente y a continuación lo hizo él, Magdalena tenía unas tetas impresionantes, grandes, duras y perfectamente proporcionadas, sobre la misma mesa Gerardo se apoderó de ellas y comenzó a mamar al igual que un bebé recién nacido, sus manos acariciaban aquellas masas carnosas con verdadero deleite entre suspiros de placer de ella, siguió Gerardo con sus chupones y lametones a lo largo de aquel precioso cuerpo en dirección clara al centro del máximo placer, cuando su boca entró en contacto con aquella vagina ardiente, la dueña de aquel horno comenzó a gritar y a retorcerse, aquella mujer disfrutaba realmente de su cuerpo, cada uno de sus poros era una fuente de placer y Gerardo sabía lo suficiente para darle todo el placer que ella exigía y más, después de un buen rato de lamer y chupar aquella rica rajita y dos o tres orgasmos de Magdalena Gerardo que ya estaba desesperado apuntó la cabeza de su garrote y poco a poco la fue introduciendo hasta hacer tope, en la introducción fue saboreando cada uno de los pliegues interiores de aquella ardiente vagina, los dos iniciaron un movimiento acompasado con sus respectivos cuerpos, los dos captaban la esencia profunda del verdadero placer carnal y los dos simultáneamente llegaron a lo más alto de un clímax apoteósico.​
 

heranlu

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En el salón Ernesto cogió a Helena de la cintura y la besó dulcemente, un beso suave y agradable que Helena agradeció profundamente, Ernesto sin prisas, muy despacio fue desnudando a Helena sin dejar de besarla ni un solo momento, Helena no permanecía ociosa ella también fue desnudando a Ernesto, según le quitó la camisa se quedó admirada del cuerpazo de él, se notaba que Ernesto practicaba algún tipo de deporte, su cuerpo no tenía ni una pizca de grasa, era puro músculo y muy bien trabajado, le quitó el pantalón y al bajarle el calzoncillo Helena hipó de gusto Ernesto no tenía entre sus piernas una polla él tenía una obra de arte con las medidas justas tanto en longitud como en diámetro era la polla con la que sueña toda mujer que realmente disfruta haciendo el amor, ella sin poder evitarlo se agachó la acarició suavemente con sus manos y de improviso se la metió a la boca haciéndole una mamada fenomenal, Ernesto es de las personas que disfrutan del amor haciendo disfrutar a su pareja por lo cual la cogió dulcemente y la recostó sobre la mullida alfombra del salón, ella viciosa volvió a tragarse la polla de Ernesto y él se apoderó del coñito, ambos compusieron un 69 perfecto, los dos lamían y chupaban con verdadero deleite. Magdalena y Gerardo que habían regresado al salón se sentaron en el suelo contemplando a la pareja, ambos estaban como hipnotizados con la mirada fija en ellos, de improviso la polla de Gerardo comenzó a elevarse como si de un mástil de bandera se tratase, Magdalena que hacía rato tenía dos dedos metidos dentro de su vagina con un gesto invitó a Gerardo el cual no se hizo de rogar y ambos compusieron otro 69 perfecto.

Ernesto con su boca hizo que Helena se corriera por dos veces entonces retiró delicadamente su polla de la boca de Helena se posicionó sobre ella y se la fue metiendo suavemente en su vagina hasta que sus cojones tocaron las nalgas de ella, iniciaron un movimiento cadencioso y sincronizado sin prisa con estocadas profundas pero delicadas saboreando todos los pliegues de sus respectivos sexos y ambos simultáneamente entre gritos y gemidos llegaron a la cúspide del amor perfecto, mientras Gerardo y Magdalena volvían a tener otro orgasmo descomunal. Las dos parejas se quedaron mirándose entre sí entre sonrisas de satisfacción.

¡Helena! Qué suerte tienes, querida, tu cuñado es una maravilla. No sé de qué te quejas, o qué es lo que hechas de menos querida, tu marido es algo fuera de serie. ¡¡Sí!! Y los dos lo sabemos pero nos encanta la variedad, al mismo tiempo cada vez nos queremos más aunque suene a contradicción, después de hacer el amor con otras personas nos compenetramos muchísimo más entre nosotros mismos. Qué os parece si pasáis unos días con nosotros, este barrio es muy tranquilo y aquí la gente nos aprecia, al mismo tiempo eso permitirá que se enfríe un poco el ambiente que os rodea. (Dijo Ernesto) Mejor será desaparecer lo antes posible de aquí, es posible que la policía os interrogue a vosotros sobre lo acaecido en Madrid, a estas alturas es posible que sepan quién se encontraba en el piso esa noche. Tienes razón Gerardo, casi seguro que pasará por aquí la policía, desde luego a nosotros no nos preocupa, tenemos la coartada perfecta que además es la verdad.

Capítulo (VI): BARCELONA

Nos despedimos de Ernesto y Magdalena con la promesa de regresar a La Coruña en cuanto el problema esté solucionado, se despidieron de nosotros con lágrimas en los ojos, tomamos la ruta del Norte circulando por carreteras poco transitadas, no teníamos prisa y queríamos evitar en lo posible un encuentro con la policía. A los tres días de salir de La Coruña llegamos a Barcelona sin contratiempo de ningún tipo, de allí fuimos a la localidad de Malgrat, nos alojamos en un pequeño hotelito muy acogedor y Gerardo salió inmediatamente a realizar una serie de indagaciones sobre las personas que andábamos buscando, cuando al cabo de unas horas regresó al hotel me relató todo lo que había averiguado.

Los Sandoval habitaban en un chalet a tres kilómetros del pueblo la mayor parte del año aunque solían desplazarse a Madrid dos o tres días por semana, se comentó en el pueblo lo del crimen de su piso en Madrid y sin embargo la policía a ellos no les inculparon en absoluto, con respecto al día de los hechos, pudieron justificar que aun estando ellos en el piso con unos amigos, habían salido de Madrid antes de producirse el crimen dato que reveló la autopsia, según la hora establecida por la misma al mismo tiempo que moría Raúl, Sandoval y esposa volaban hacia Barcelona, el hecho de que en el piso quedara gente estando ellos fuera parece ser algo habitual. Este hecho a nosotros nos sorprendió tremendamente, entonces si los Sandoval salieron de Madrid antes de producirse el crimen ¿Quién se quedó en el piso con Raúl y conmigo? ¿Quién asesinó a Raúl? Por otro lado los Sandoval eran tremendamente apreciados en el pueblo, eran muy generosos y participaban en todos los eventos del mismo, nosotros en principio no sabíamos que hacer, después de meditarlo profundamente decidimos que al siguiente día esperaríamos la salida de casa de Sandoval para a continuación presentarnos ambos ante Alicia y ver su reacción. Gerardo averiguó que Sandoval salía habitualmente de casa sobre las 9 horas, a las 8,30 nos apostamos muy cerca y en cuanto le vimos salir y alejarse con su coche, Gerardo y yo llamamos a la puerta de su casa, a los dos minutos abrió la puerta la propia Alicia.

¿Qué desean?

En cuanto se fijó en mí y me reconoció palideció intensamente...

Pero... pero... ¿Tú que haces aquí? ¿Quién es este señor? ¿Qué es lo que queréis?

Alicia hablaba atropelladamente sin coordinar demasiado bien lo que decía estaba totalmente desconcertada, le presenté a Gerardo como el hermano de Raúl y nos mandó pasar al interior de la casa de inmediato, entonces hablé yo...

¿Que paso en vuestro piso de Madrid Alicia? Tú sabes perfectamente que yo no pude asesinar a mi marido drogada como estaba ¿Quién le asesinó Alicia? Helena, cuando mi marido y yo escuchamos la noticia y al poco rato se presentó aquí la policía no lo podíamos creer, la policía nos dijo que la portera te viera salir sola sobre las 8 de la mañana del edificio y en una actitud muy sospechosa, luego el cuchillo tenía tus huellas dactilares y en el piso todo lo que había no decía nada por lo cual la policía quedó convencida de que habías sido tú, pero la verdad es que mi marido y yo teníamos serias dudas de que tú pudieras haberlo hecho no obstante no sabemos absolutamente nada. ¿De quién fue la idea de drogarme? La idea fue de tu marido, nos dijo que de no ser así no participarías y además fue él quien te suministró la droga, mientras las dos estábamos en la cocina, él preparó el vino que tú tomaste, luego mi marido se dio cuenta de que se le había ido la mano, cuando nosotros nos marchamos, tú quedabas profundamente dormida en nuestra cama, Raúl se enfrentó a mi marido y a Jorge reclamándoles no sé qué dinero y mi marido muy enfadado decidió marcharse, cuando salimos del piso eran las cinco de la mañana y en él quedabais tú, Raúl, Jorge y Ana y no puedo decirte nada más, es todo lo que sé.

En ese preciso momento entró en casa Sandoval al mirarnos se quedó un poco sorprendido pero al reconocerme al igual que su mujer palideció intensamente...

¿Alicia qué pasa? ¿Qué hacen aquí? Cálmate, no pasa nada, Helena trata de averiguar qué pasó aquella noche en nuestro piso y como tú y yo sospechábamos, ella no ha tenido nada que ver con la muerte de su marido. Entonces... Jorge y Ana... ahora que pienso desde la noche de marras no hemos vuelto a saber nada de ellos ¿Serán ellos los culpables? Fuera quien fuese estoy dispuesta a descubrirlo, no puedo permanecer con este cargo sobre mi conciencia y huyendo constantemente de la policía.

Sandoval me ofreció su ayuda incondicional, él y Gerardo se acercaron al pueblo y cancelaron la habitación del hotel, hasta que de alguna forma el problema se aclare viviría más o menos oculta en su casa. La policía ya no les molestaba en absoluto por lo cual podía permanecer allí muy tranquila, lo que menos podía sospechar la policía es que yo me encontrase en casa de Sandoval. Alicia me cogió de la mano y me llevó a la cocina...

Ahora ya mas calmados dime Helena ¿Qué piensas de la experiencia del otro día? ¿Te parecen terribles las inclinaciones sexuales que tenemos?

En pocas palabras relaté a Alicia lo que habíamos hecho en esos días y quedó totalmente patidifusa, no se podía creer que realmente pasara lo que le estaba relatando, cuando terminé me abrazó tiernamente y al igual que la otra vez me besó en la comisura de mis labios. Alicia, he de decirte algo, no soy lesbiana y además esa inclinación la detesto. ¡¡¡Ha!!! No te preocupes, a mí me pasa lo mismo, lo del beso es una costumbre mía que no significa nada, a mí me encantan los hombres y... por cierto, tu cuñado está para comerlo vivo ¿Abría algún problema sí yo... él? Ahora que está todo bastante claro he de decirte que Gerardo no es mi cuñado, Gerardo es un antiguo novio que yo tuve y es detective particular, con respecto a lo que preguntas, a pesar de estar enamorado de mí me imagino que no, el muy cabrito te come con los ojos. ¿Y ahora qué piensas de estas experiencias? Te diré, en principio me parecía irracional, en mi cabeza no entraba la idea de acostarme con otra persona que no fuera mi marido, hoy me he dado cuenta que hay más personas en el mundo con las cuales lo puedes pasar realmente bien.

Sandoval y Gerardo trazaron un plan para tratar de descubrir si realmente los asesinos de Raúl fueron Jorge y Ana para ello Sandoval que era un experto en cine prepararía una película trucada en la cual sin demasiada definición pero lo bastante convincente aparecería la orgía del piso de Madrid y donde al final de la película podrían aparecer imágenes del crimen. Se diría que Sandoval tenía cámaras ocultas en el piso y tenía por costumbre grabar todas las orgías que allí se celebraban, como la policía ya había liberado el piso, con el pretexto de limpiarlo al siguiente día él se iría a Madrid para con una cámara tomar una serie de planos del mismo, con ellos montaría la película.

Sandoval era un vivo y claro habría que darle cierta veracidad a la película por lo cual proponía que después de cenar se podría intentar rememorar ciertas escenas que realmente ocurrieron ese día en Madrid, se refería claro está a las escenas protagonizadas por él y yo misma y detalle curioso según él decía eso yo notaba cierto cosquilleo y humedad en mi parte más íntima al mismo tiempo me puse rojísima tanto que todos se echaron a reír.

¡Vaya Helena! (Me dice Alicia) Parece como si fuera la primera vez. No sé qué me pasa pero no tiene importancia, estoy de acuerdo, quiero aclarar este asunto lo antes posible.

Después de cenar en el salón principal que curiosamente tenía una mesa similar a la de Madrid Sandoval montó una cámara y fue sacando planos según nosotros nos intercambiábamos de sitio cambiando ropas peinados e incluso Alicia tintes para el pelo, más tarde Sandoval cogería todo aquel conjunto de planos y les iría dando forma hasta montar una película que podría pasar por los hechos reales acaecidos en Madrid, cuando llegó el momento de imitar la orgía y como en cierta forma la protagonista era yo Sandoval colocó la cámara en posición fija para tomar realmente lo mismo que ocurrió en Madrid pero esta vez con mi total complacencia y con todos los sentidos. Gerardo estaba como un poco apagado y parecía desconcertado, mientras la cámara nos grababa a Sandoval y a mí Alicia apareció ante Gerardo con una batita totalmente transparente sin sujetador y con una tanguita que realmente no tapaba nada, lo que se veía era para despertar a un muerto y Gerardo estaba muy vivo, según la vio su pene se puso a mil y Alicia viciosa se echó sobre él liberándolo de su encierro, se le quedó mirando embelesada y sin más se lo metió en la boca chupándolo con verdadero deleite, Sandoval rápidamente tomó unos planos de la escena pues recordaba que era muy similar a la de Madrid cuando Alicia le chupó el pene a Jorge nada más empezar la orgía, por otro lado Gerardo al no vérsele la cara se podría confundir perfectamente con Jorge, prácticamente tenían los mismos atributos. Sandoval montó otra cámara en su habitación, en cuanto la tuvo bien situada regresó y colocó la cámara del salón enfocando nuevamente hacia él y Helena, seguidamente se dedicó de lleno a ella y con todo el placer del mundo rememoró los hechos de Madrid, metió la mano bajo la mesa y se dedicó a acariciar suavemente los muslos de Helena, ella recordaba la vez anterior y su cuerpo se electrizaba, abrió sus piernas para permitir que aquella mano llegara a la meta que deseosa la esperaba con impaciencia, la mano llegó y la yema de los dedos acariciaron aquella húmeda rajita sobre la suave tela de las braguitas, luego hicieron la tela a un lado y se introdujeron dentro de aquel ardiente túnel, Helena gemía suavemente, su cuerpo vibraba y deseaba ardientemente aquellas caricias, ella bajó su mano apoyándola sobre el gran bulto de Sandoval rogándole que la poseyera ya, el gentilmente la cogió en sus brazos, con un pie giró ligeramente el trípode de la cámara con el fin de que grabara lo que estaba ocurriendo en ese momento entre su esposa y Gerardo.

Gerardo estaba de espaldas sobre el piso y ella le cabalgaba desenfrenadamente, él tenía su cara metida entre las tremendas tetas de Alicia por lo cual era irreconocible y sin embargo salía en primer plano su polla entrando y saliendo a toda velocidad del coño de aquella adorable hembra.

Sandoval con su dulce carga se encaminó al dormitorio principal depositando a Helena sobre el lecho se desnudó rápidamente, todo esto era ya recogido desde el principio por la segunda cámara, al igual que la vez anterior Sandoval acarició con su boca y lengua aquel precioso cuerpo que le volvía loco, Helena se moría de gusto, las caricias de Sandoval eran sublimes, cuando su boca y lengua se apoderaron de su clítoris, ella tuvo un orgasmo fantástico. Al igual que la vez anterior Sandoval se retrepó sobre el cuerpo de Helena y como si de un imán se tratara su pene quedó encajado entre los labios de su vagina, sólo tuvo que presionar ligeramente y éste comenzó a deslizarse por el interior de aquel ardiente tubo, Helena cruzó sus piernas sobre las caderas de Sandoval y comenzó a mover cadenciosamente sus caderas, Sandoval se movía de una forma tal que daba la sensación de que en lugar de follar tocaba el más fino de los instrumentos, su polla conseguía sacar las más brillantes notas de las cuerdas interiores del coño de Helena, los dos se coordinaron para prolongar hasta lo indecible aquel acto de amor para estallar al unísono en un prolongado y profundo orgasmo que les llevó al paroxismo, cuando se repusieron ambos se sonreían mutuamente agradecidos por el placer que tan generosamente se habían proporcionaron el uno al otro.

Sandoval apagó la cámara y los dos se dirigieron al salón, Alicia y Gerardo hacía rato que les estaban esperando, entre los cuatro se apañaron para montar todavía una serie de tomas simulando un mayor número de personas haciendo de todo, más tarde Sandoval se apañaría para darle forma a todo aquello.

Al siguiente día bastante temprano salió Sandoval hacia Madrid, lo primero que hizo al llegar fue un reconocimiento del estado del piso, todo estaba prácticamente igual, sólo se notaba el paso de la policía por los registros y el polvo esparcido para el reconocimiento de huellas dactilares, la gran mancha de sangre seguía igual aunque totalmente reseca, Sandoval se dedicó entonces a preparar el escenario, de una maleta sacó dos muñecos de goma, los hinchó y a uno lo vistió con ropas de mujer, cuando terminó tenía un tremendo parecido con Ana, al otro lo vistió con unas ropas muy parecidas a las que portaba Raúl el día de su muerte, al finalizar se fue al baño y comenzó a maquillarse, cuando terminó se miró satisfecho en el espejo, se le podía confundir perfectamente con Jorge, montó la cámara y comenzó a realizar tomas estratégicas según los lugares que más le interesaban para dar la máxima veracidad a la película, el montaje final fue la reconstrucción del asesinato, por la policía sabía que sin lugar a dudas el apuñalamiento lo hizo una mujer por la trayectoria, altura y profundidad de las cuchilladas, todas ellas dadas por la espalda, Ana y Helena tenían la misma estatura y más o menos tendrían la misma fuerza por lo que evidentemente la asesina parecía ser Ana, Sandoval se imaginó una muy fuerte discusión entre Jorge y Raúl, en un momento dado se aproximaría Ana por la espalda de Raúl clavándole repetidamente el cuchillo. Sandoval cogió el muñeco disfrazado de Raúl y lo posicionó de pie en el lugar del crimen, situó a continuación el muñeco disfrazado de Ana a su espalda, con cinta adhesiva fijó un cuchillo en su mano derecha apoyando la punta sobre la espalda del muñeco Raúl, preparó la cámara, esta se podía accionar con un mando a distancia, se situó él a continuación con las manos del muñeco Raúl en su cuello cogiendo él con las suyas al muñeco por los antebrazos, hecho eso accionó la cámara dejó pasar un tiempo prudencial y apagó otra vez la cámara. De la maleta sacó una especie de tinta roja y la vertió sobre la gran mancha de sangre situando el muñeco Raúl tal y como había quedado, desnudó el muñeco Ana y lo maquilló lo suficiente como para y entre sombras ser confundido con Helena, le colocó el cuchillo en la mano y grabó la escena limpiando y recogiendo todo a continuación.

Capítulo (VII): LA PELÍCULA

Alicia y Helena el mismo día cuando salió Sandoval hacia Madrid ellas se fueron a pasar el día fuera con el fin de distraerse, a ambas les encantaba visitar y contemplar paisajes y parajes solitarios, Rogelio les pidió le disculparan, decía que estaba muy cansado y prefería quedarse en casa, a ambas les dio la risa y Alicia le dijo... Descansa querido que te hará mucha falta, lo que empezamos ayer no lo terminamos todavía. Desde luego Gerardo le hizo caso, pasó todo el día comiendo y durmiendo, por la noche cuando ellas regresaron él estaba hecho un toro.

A las 22,30 horas llegó Sandoval a casa terriblemente cansado, dio las buenas noches a todo el mundo se acostó y quedó profundamente dormido. Rogelio, Helena y Alicia estaban en el salón viendo la TV, Rogelio estaba sentado entre las dos hermosas hembras, el perfume que ambas desprendían le tenía enervado, a pesar de las batallas libradas los días anteriores después del descanso y ocio de todo el día de hoy estaba bastante inquieto y ellas lo intuyeron, ambas como impulsadas por un resorte se levantaron, le dejaron solo y él quedó totalmente desconcertado, al poco rato llegó Helena vistiendo una batita semi transparente, sin sujetador, con las tetas agresivas y los pezones de punta señalándole como si fueran puntas de dedos, se sentó a su lado cruzándose de piernas como si no pasara nada, a los dos minutos llegó Alicia que al ver a Helena le dio la risa...

Parece que las dos tuvimos la misma idea ¡Gerardo! ¿No te dará un infarto verdad?

Gerardo se quedó alelado, si le había impresionado Helena la walkiria Alicia le dejó helado la bata de ella en realidad era una gasa y debajo no tenía puesto absolutamente nada, estaba completamente desnuda y su cuerpo a través de la fina gasa lucia descomunal, Gerardo durante un rato miró a una y luego a la otra de pronto se levantó de un salto y tranquilamente salió del salón, las dos hembras se quedaron mirando la una a la otra con ojos interrogantes pero sin decir absolutamente nada, a los cinco minutos regresó, como toda vestimenta lucia un Calzoncillo Calvin Klein tipo Bóxer de color blanco y semi transparente donde su paquete de 23 centímetros lucía esplendorosamente, ahí las dos se le quedaron mirando con los ojos como platos, él muy ufano se dio una serie de vueltas por el salón luciendo el palmito, las dos empezaron a reírse y Helena dice...

Venga payaso, ven y siéntate aquí a nuestro lado, vas a saber lo que vale un peine. Cuidado con lo que hacéis, igual lo considero un acoso sexual.

Los tres nos reímos. Gerardo se sentó en medio de aquellos dos monumentos de mujer y podría sentirse el hombre más dichoso del mundo, sin mediar palabra le quitó la gasa a Alicia y se dedicó de lleno a sus tetas, las tenía deliciosas, mientras Helena se metió en medio de las piernas de Gerardo, bajó ligeramente su calzoncillo y liberó de su encierro el instrumento que estaba ocultando, se dedicó a acariciarlo dulcemente con sus manos y la punta de su lengua muy despacio lo recorría centímetro a centímetro, después de un buen rato entre ambas tumbaron a Gerardo sobre la alfombra, Alicia se situó a horcajadas sobre la cara del macho colocándole todo el coño en su boca mientras, Helena cogió con sus manos el hermoso pene y también a horcajadas se lo fue introduciendo poco a poco en su ardiente horno, al rato Alicia le pidió cambio a Helena la cual le cambió de mala gana, se encontraba muy a gusto, Gerardo estaba medio sofocado, con tanto coño en su boca casi no podía respirar, entonces el cambio lo pidió él, colocó a las dos hermosas hembras de rodillas, Alicia le rogó...

Querido, a mí métemela en el culo, es mi debilidad y hace mucho tiempo que no pruebo una buena tranca por ese conducto.

Gerardo no se hizo de rogar, primero se la ensartó totalmente a Helena e introdujo dos de sus dedos en el chocho de Alicia para impregnarlos con sus flujos vaginales, a continuación se los introdujo en el culo con el fin de dilatárselo convenientemente, ambas se retorcían de placer, en cuanto le provocó un buen orgasmo a Helena cambió de hembra y agujero, quería correrse en el culo de Alicia, ella tenía un culo fantástico, su polla se adaptaba a él cómo un guante y por añadidura ella sabía utilizarlo de una forma perfecta, su esfínter anal funcionaba al igual que un anillo elástico, apretaba y soltaba la polla de Gerardo como si realmente la estuviera chupando, al mismo tiempo ella movía las caderas como si fuera una bailarina Turca, Gerardo comenzó a gemir y resoplar como un toro, en su vida se había pegado un polvo semejante, Alicia con su culo era una verdadera Diosa, Gerardo emitió un gemido sordo y comenzó a lanzar un río de esperma en el interior de Alicia la cual al sentir el tremendo calor que emitía empezó a correrse también entre alaridos de placer. Los tres se quedaron dormidos sobre la alfombra y así de esa guisa se los encontró por la mañana Sandoval cuando se levantó, se les quedó mirando e inmediatamente su polla reaccionó, Helena dormía plácidamente panza arriba, sus tetas apuntaban al techo como dos obuses, tenía las piernas ligeramente separadas y los labios de su vagina estaban ligeramente abiertos y apetecibles, Sandoval separó un poquito más sus piernas y pasó su lengua suavemente entre aquellos labios vaginales que eran como terciopelo, el clítoris comenzó a estirarse y empezó a notarse el brillo de los primeros flujos, él con su lengua acarició dulcemente aquel hermoso clítoris, ella dio un respingo y se despertó, se quedó mirando a Sandoval y le rogó...

Ven, fóllame por favor, estoy ardiendo.

Él no se hizo de rogar, se colocó sobre ella y la penetró a fondo, ella cruzó sus piernas sobre su espalda y simultáneamente ambos comenzaron a moverse cadenciosamente, entre suspiros y jadeos los dos llegaron a la cumbre del éxtasis entre los aplausos y risas de Alicia y Gerardo que todavía estaban exhaustos del polvazo anterior.

Después de desayunar Sandoval le pidió a Gerardo le ayudase en la preparación de la película, necesitaba de él su experiencia como detective. Los dos se encerraron en un cuarto que Sandoval tenía preparado para realizar sus creaciones como buen aficionado al cine. Fue necesario llamarles para comer y en cuanto terminaron volvieron a encerrarse de nuevo, salieron a las 7 de la tarde con cara de satisfacción, nos llamaron y Sandoval montó la cinta sobre un proyector comenzando el pase de la misma, de entrada Alicia y yo nos quedamos con la boca abierta, realmente daba la sensación de que había sido rodada en Madrid y pasando por alto lo poco reconocibles que eran las caras de los participantes allí daba la sensación de encontrarse el grupo al completo, según pasaba la cinta la sensación de realidad era total, los planos estaban también escogidos que no daba lugar a dudas, la apoteosis fue la reconstrucción del asesinato, si realmente fue Ana la autora del crimen la película no le dejaría lugar a dudas, parecía totalmente real.

Capítulo (VIII): EL DESENLACE

Sandoval tenía un gran amigo en Barcelona que era inspector de policía, le llamó y mantuvo una entrevista con él, ese fin de semana el Señor Ángel Saavedra se personaría acompañado de su esposa en Malgrat invitados por Sandoval. Este señor en principio entraba dentro de los planes de Sandoval y Gerardo ellos lo tenían planeado todo y le necesitaban por lo cual después de dudarlo bastante decidieron exponerme, contárselo todo y tratar de obtener su aprobación y a ser posible ayuda, a mí cuando me dijeron que el invitado era un policía me puse muy nerviosa, ellos trataron de calmarme y esperar los acontecimientos.

Llegó el domingo y a las doce horas llegaron a la residencia de los Sandoval el Sr. Ángel Saavedra y su esposa Carmen, era un matrimonio más bien joven, él tendría sobre 43 años y Carmen bastante menos, ella tenía 29, no tenía un cuerpo tan espectacular como Helena y Alicia pero tampoco tenía mucho que envidiarlas, sus pechos aunque más bien pequeños se notaban duros y firmes el vientre lo tenía totalmente plano, las caderas redondas y un culo espectacular, sus piernas largas y muy torneadas, total una mujer que no tenía desperdicio alguno si además al conjunto le sumaba un rostro muy agradable, Ángel era alto y atlético, un buen ejemplar de macho. Cuando nos presentaron en principio Sandoval omitió mi verdadero nombre, Ángel se me quedó mirando fijamente, me di cuenta que lo que realmente estaba mirando era mi cuerpo no me reconoció en absoluto, tampoco se podía imaginar ni por asomo que la asesina de Madrid estuviese en casa de su amigo. Después de las presentaciones todos dimos un paseo antes de comer charlando un poco de todo, después de comer ya tomando café y unas copas Sandoval abordó el tema principal, me presentó a Ángel como quien era realmente, este que estaba sentado dio un salto y se puso de pie como si le picase una serpiente, pálido como un cadáver...

Pero... ¿Qué dices Sandoval? ¿Qué broma es esta? Siéntate Ángel, por favor, te ruego que te calmes y me escuches con atención, después haces lo que tu conciencia te dicte ¿De acuerdo? ¡Bien! Procura ser muy claro, a partir de este momento nuestra amistad está en juego.

Sandoval se le quedó mirando muy serio y comenzó a relatar los hechos de Madrid desde el principio, Ángel y Carmen sabían que Sandoval y Alicia eran un poquito raros pero no tanto, ambos nos miraban alucinados. Sandoval continuó con el relato sin inmutarse por la cara que ponían sus amigos, no obstante yo noté como a Ángel empezaba a abultársele el pantalón aunque él trataba de disimularlo como podía, sobre todo cuando relató de cómo me habían drogado y lo que el mismo me había hecho, lo contó con pelos y señales, relató a continuación las averiguaciones nuestras tanto en Madrid como en La Coruña. Ángel que estaba muy tenso empezó a relajarse, su forma de verme era mucho más dulce, al finalizar el relato Sandoval propuso visionar la película que había realizado, aún siendo un montaje podría perfectamente ser la realidad de los hechos, Ángel aceptó sin problema.

Sandoval preparó el proyector, apagó las luces y comenzó a pasar la cinta, cuando finalizó Ángel estaba totalmente congestionado, su erección era más que evidente pero lo curioso es que Carmen no lo estaba menos, Ángel sobreponiéndose preguntó cuál sería el plan, él también creía que realmente los asesinos fueron Jorge y Ana y que podíamos contar con su ayuda incondicional, Gerardo entonces explicó su idea...

Primero, la cinta original habría que transformarla en formato vídeo y realizar varias copias.

Segundo, Helena sola se personará en casa de Jorge y de entrada les pedirá protección como amigos que eran de su marido, ante eso sería de suponer que le franquearan la entrada sin problemas, ya dentro, ella les dirá crudamente que tiene pruebas de que ellos fueron los asesinos de su marido y les mostrará una de las cintas de vídeo. En el exterior muy cerca estarían ellos apostados escuchando la conversación a través de un pequeño micrófono que ella portará.

Tercero, es necesario que les acompañen un par de policías de uniforme por lo que pudiera pasar y a partir de ahí esperar los acontecimientos e intervenir según las circunstancias.

Estudiaron los pros y los contras y al final acordaron que Sandoval se seguiría encargando de la película y su transformación en formato vídeo, Gerardo como no era conocido de nadie, se desplazaría a las inmediaciones de la residencia de Jorge y Ana con el fin de estudiar sus movimientos cotidianos, en cuanto tuviese datos suficientes, se escogería el día adecuado para la intervención, previo aviso a Ángel, que se acompañaría de los policías de uniforme.

Estando todo el mundo de acuerdo Ángel se dirige a Sandoval...

Por favor Sandoval ¿Quieres poner la cinta otra vez? Creo que se me escapó algún detalle.

Todos nos dimos cuenta qué era lo que se le había escapado, Sandoval colocó la cinta y bajó la luz, él hacía mucho tiempo que le había echado el ojo a Carmen y pensó ¡Qué diablos, esta es la mía! Por lo cual inmediatamente se sentó a su lado y bastante pegado a ella, Carmen le miró y le dirigió una sonrisa encantadora, parecía que la cosa marchaba bien. Los demás más o menos estábamos emparejados no sé si por casualidad o a propósito, estábamos Ángel, yo, Gerardo, Alicia, Carmen y Sandoval. Según se inició la película Ángel no perdió el tiempo, parecía que ya nada le importaba, él tenía una idea fija y ésta era que tenía que follarme por lo cual sin mediar palabra su mano se introdujo de inmediato entre mis muslos acariciándolos suavemente, yo abrí las piernas para facilitarle la labor, en el otro lado como si se hubieran puesto de acuerdo Sandoval hizo exactamente lo mismo con Carmen que muy roja se le quedó mirando alternativamente a él y a su marido, entonces ella se fijó dónde tenía metida la mano su marido y sin pensar en consecuencias al igual que yo se abrió totalmente de piernas, se notaba que estaba ardiendo, Gerardo y Alicia como veteranos ya no sentían corte de ningún tipo, Alicia tenía su cabeza sobre el regazo de Gerardo y le mamaba la polla con verdadero deleite, Carmen al ver aquello se puso más caliente todavía si es que eso era posible, Sandoval en esos momentos le estaba acariciando la rajita sobre las braguitas y ella que ya no podía más levantó el culo, metió sus manos bajo la falda y se las arrancó de un golpe, Sandoval que aprovechó el movimiento para sacar fuera su hermosa polla la cogió de la cintura y la sentó suavemente sobre su regazo, Carmen suspiró de satisfacción al sentir aquel enorme pedazo de carne y músculo en su interior, Sandoval que había metido sus manos bajo su suéter amasaba suavemente las pequeñas pero preciosas tetas de Carmen sobre el sujetador. Ángel estaba tan desesperado que en un santiamén me desnudó y se desnudó totalmente, me tumbó en el suelo sobre la alfombra y me clavó con verdadero ímpetu, estaba desesperado, sus manos acariciaban todo lo que encontraban a su paso mientras bombeaba a un ritmo frenético, yo con mis piernas lo sujeté de la espalda y con mi culo y caderas traté de controlar sus movimientos para que no se corriera todavía, él es una persona muy inteligente y enseguida se dio cuenta, frenó en su ímpetu y empezó a follarme con verdadera maestría, sus estocadas entonces empezaron a ser largas y profundas, con sensibilidad, con su boca me acariciaba los pezones que los tenía totalmente erizados, por mi cuerpo empezaron a recorrer ramalazos de corriente eléctrica y él en un golpe rotundo, potente y profundo, lanzó un sonoro gemido acompañado de mis grititos de placer llegando ambos a la cumbre del paraíso simultáneamente.

Gerardo y Alicia eran increíbles, ellos dos se lo montaban divinamente parecía que se conocieran de toda la vida por lo bien que se compenetraban, Gerardo simplemente se quitó el pantalón y calzoncillo, Alicia solamente las bragas se colocó de rodillas sobre el asiento del sofá y Gerardo de pie por atrás la tenía enculada a tope, no se movían en absoluto, ella le estaba chupando la polla con su esfínter anal, se notaba por las ligeras vibraciones que emitían sus nalgas. Sandoval llevaba tanto tiempo deseando a Carmen que ahora que por fin la tenía quería disfrutarla a tope, la desnudó poco a poco mientras la follaba sentada sobre su regazo, en cuanto la desnudó totalmente la tomó en sus brazos y la depositó en el suelo en un rincón del salón, él se acostó a su lado, su boca y lengua iniciaron un recorrido lentísimo sobre el cuerpo de ella desde las orejas hasta los dedos de los pies, en el recorrido inverso se paró considerablemente acariciando los muslos de ella, los tenía tersos y muy suaves, sus manos no paraban ni un momento y por fin su boca se apoderó de la sabrosa fuente de placer, Carmen tenía un coño con labios gordezuelos con una suave curva de cierre sobre su rajita y un monte de Venus no demasiado poblado pero con una distribución de pelo suave y muy uniforme, con los dedos separó ligeramente aquellos labios gordezuelos y su lengua inició un recorrido enervante por el interior de aquella vagina que él tanto deseaba, Carmen al sentir aquella maravillosa caricia en su parte más íntima se electrizó pero no era de las que permanecían ociosas, se giró rápidamente sobre su espalda situando su cabeza a la altura del pene, lo cogió con sus dos manos y comenzó a friccionarlo delicadamente al mismo tiempo lo acariciaba con sus labios y lengua, los dos acompasaron sus movimientos y las caderas de uno transmitían las señales al otro como si de mensajes telegráficos se tratara, cuando él cogió con sus labios y lengua el clítoris de ella, ella engulló totalmente el pene chupándolo con deleite, ambos simultáneamente comenzaron a mover sus respectivos sexos de una forma desenfrenada inundando con sus jugos sus respectivas bocas, Sandoval se giró rápidamente y la besó apasionadamente situó su pene que para nada se había bajado en la entrada de la vagina de ella y comenzó a penetrarla lentamente, ella abrió sus carnosos muslos y elevó su culo para recibir aquella delicia de pene en lo más profundo de su empapada gruta iniciaron ambos un movimiento cadencioso que les llevó a un segundo e impresionante orgasmo entre gritos de placer de ambos, Ángel mirando con la boca abierta a su mujer exclamó...

¡Quién lo diría! ¡Parecía frígida! Creo que a partir de hoy cambiaran un montón de cosas y todo gracias a vosotros queridos amigos. Ya ves lo que nosotros hacemos para romper la monotonía (Dice Sandoval) a partir de ahora los dos tenéis un hueco en nuestro escogido grupo.

Ángel y Carmen se quedaron mirándose un rato y de pronto comenzaron a reírse, Carmen dice...

Él no sé, yo sí me uno, esto es una maravilla, no podía creer que realmente se podía disfrutar tanto del sexo. ¡Joder! Esto lo haremos los dos juntitos y de seguro que después lo aprovecharemos mucho más, a partir de hoy sé que el sexo será para ambos totalmente distinto (Dijo Ángel)

Al siguiente día lunes, Gerardo se encaminó a la residencia de Jorge y Ana, dedicándose muy discretamente a vigilar todos sus movimientos, el lugar donde vivían facilitaba su labor puesto que era una zona aislada y semi boscosa, se armó de unos bocadillos, cerveza, prismáticos más block y lápiz y se dedicó a anotar todos los movimientos de la casa que no eran muchos. Por lo que se constató al cabo de tres días de vigilancia intensiva, Ana salía de casa sobre las 9 de la mañana para realizar la compra del día (lo hacía personalmente) Regresando a las 10,30 con una señora de mediana edad que se supone realizaba la limpieza de la casa, a las 12,30 salían las dos regresando Ana media hora más tarde. Jorge salía a las 8 y regresaba a las 17 horas aproximadamente, esto se repitió exactamente los tres días, comunicado a Ángel este dijo que era preferible seguir toda la semana con la vigilancia y si el lunes y martes de la próxima semana los movimientos eran repetitivos el miércoles se llevaría a cabo la acción.

Sandoval ya tenía las cintas preparadas y Ángel se ocupó del equipo electrónico de vigilancia acústica. El miércoles a medio día se personó Ángel en Malgrat en casa de Sandoval, comimos y luego procedió a instalarme el micrófono y darme una serie de instrucciones sobre cuál debería ser mi comportamiento, estaba muy preocupado por mí, él me había tomado verdadero afecto. A las 17,30 horas llegamos a las inmediaciones de la casa de Jorge en un lugar oculto dejamos el coche y yo me dirigí sola hacia la casa, ellos (Gerardo, Ángel y dos policías) Dieron un rodeo y se situaron en la parte trasera de la casa, un lugar donde eran invisibles desde la misma y lo bastante cerca como para escuchar perfectamente lo que allí dentro se hablara. Helena llegó a la puerta de la casa e hizo sonar el timbre, al cabo de unos segundos Jorge abrió la puerta, se me quedó mirando inquisitivamente y de pronto palideció hasta la raíz del pelo, me había reconocido...

Pero... ¿Tú qué haces aquí? ¿Cómo me has localizado? Es una larga historia, parece que maté a mi marido aunque yo no me acuerdo, en aquella noche fatídica donde me drogaron algo pasó entre mi marido y yo y lo maté, conseguí despistar a la policía y a ti te localicé en el PC de mi marido donde descubrí que erais amigos y vengo a pedir vuestra ayuda.

Ana estaba detrás de Jorge escuchando atentamente y salió al exterior evidentemente a ver si había alguien más, no vio a nadie, Jorge estaba más calmado y Ana le hizo una seña casi imperceptible, Jorge me mandó pasar muy amablemente al interior de la casa, me guiaron hasta el salón y Ana me pidió que les contara lo que sabía de lo acontecido aquella noche en el piso de Sandoval...

Todo lo que queréis saber está en esta cinta ¿La queréis ver?...

Ellos me miraron interrogantes y bastante pálidos...

¿De dónde sacaste esta cinta? (Dijo Jorge) Por casualidad antes de salir corriendo del piso vi un vídeo encendido y me fijé en una cámara que estaba instalada cerca del techo oculta entre unas cortinas, sin saber muy bien él porque la saqué del vídeo y me la llevé.

Ana muy enérgicamente ordenó a Jorge colocar la cinta en el vídeo para comprobar su contenido, parecía ser ella quien mandaba en esa casa, Jorge la colocó y evidentemente la parte erótica no les interesó en absoluto, desde luego se creyeron a pies juntillas que los participantes eran los de la noche de marras. Ángel y uno de los policías de uniforme habían conseguido penetrar en la casa por la parte trasera al piso superior y Gerardo con el otro policía habían entrado por la puerta de la cocina que se encontraba en la parte baja y en un lateral de la casa, por casualidad esa puerta se encontraba abierta. Ángel con una grabadora recogía absolutamente todo lo que en el salón se hablaba.

Cuando la cinta llegó al momento del crimen no sé de donde la sacó pero Ana portaba en su mano derecha una pistola con la que me estaba apuntando, Jorge al verla palideció...

¡Ana! Pero... ¿Qué pretendes hacer? ¿Es que también vas a matarla a ella? Tú eres un inútil, fuiste lo bastante estúpido como para incluir al idiota del marido de ésta en el negocio, cuando trató de chantajearnos he tenido que matarle ¿Qué quieres, que la dejemos libre y se lo cuente todo a la policía? ¿Pretendes que nos metan a los dos en la cárcel?

Ángel y el policía de uniforme habían bajado las escaleras pistola en mano y con mucho sigilo Ángel estaba situado a las espaldas de Ana, apoyó el cañón de la pistola en su cabeza y...​
 
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