Como Pagué La Universidad

heranlu

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Ago 31, 2007
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Matías le acaba de enviar un mensaje de texto, está abajo, estacionado frente al edificio donde ella vive, le ha dicho que le tiene una sorpresa y ella intuye de que se trata. Hace 4 meses que conoce a Matías. Y se ha sometido a él. Se siente bien al poder desatar su calentura en manos de alguien que la guíe y la acepte tal como es.

Mientras mete cosas en la cartera, recuerda las fantasías que le ha confesado a Matías. Hacer un trío con dos hombres. Dejarse culiar por dinero. Sentirse una prostituta. Hace un par de meses que se vino a otra ciudad para estudiar en la universidad. Está en primer año. Aún tiene 19. Vive con una amiga, Rebeca, que también se vino de regiones. Una santurrona que dice que quiere llegar virgen al matrimonio.

Se mira al espejo, se empina para que la falda corta tableada que se ha puesto se levante, y ver como se le ve el culo, lleva una polera blanca, delgada y sin mangas, no lleva calzones ni sostenes, como le ordenó su hombre. Los pezones parados se le marcan. Al caminar se le ven las nalgas enormes y paradas. Sus torneados muslos de chica bajita y culona se mojan con sus fluidos vaginales al imaginar la verga de su hombre. Desea que el atuendo lo caliente a penas la vea, tiene la esperanza de que la ponga a mamar verga mientras conduce o que se detenga camino al departamento y le reviente la zorra.

Su amiga la mira desde el comedor, hace como que estudia, se sonroja. Recuerda los gemidos de Camila en el ******, cuando el viejo caliente la viene a ver. Antes era un desfile de tipos, ahora solo viene Matías. Se moja al recordar los videos que le ha mostrado Camila. Rebeca ha dejado que el viejo le corra mano cuando Camila los ha dejado solos. Lo ha besado, le ha tocado la verga. Pero aún no se atreve a más. Ahora su amiga va a salir, y ella sabe que volverá toda culiada. Hedionda a sexo. A semen.

—¿Vas a salir así?

—Es lo que me pidio Matías.

—Te van a rajar el culo denuevo por caliente. El otro día que vino, te dejó coja.

—Quiero que me reviente —rie Camila, y le para el culo a su amiga, se abre las nalgas y le muestra el ano abierto.

Mientras baja en el ascensor se mira al espejo, se sonroja al notar que se le ven un poco las nalgas y la cara de caliente que lleva. No la puede discimular. Un hombre pelado y gordo, con cara de degenerado, vestido con un terno y una biblia blajo el brazo, viene bajando junto a una mujer más joven, rubia, voluptuosa, de labios carnosos, viste blusa y una flada larga, lleva el pelo amarrado en una cola de caballo, no lleva maquillaje. El viejo le mira las tetas a Camila, las piernas, se agarra el paquete por sobre el pantalón, la mira relamiendose, se le comienza a marcar una enorme verga dura en el pantalón.

—Espíritu de fornicación —susurra el hombre—. Me tienta. El diablo me tienta.

Presiona la pichula contra la raja enorme de la mujer de lentes. Que mira a Camila con cara de reprobación.

—Esta niña pastor, es mi vecina.

—Ayer escuchamos todo. Débora va a orar por ti arrodillada.

—Necsito que me llene del espíritu santo...

La vagina de Camila palpita, ya está bastante húmeda al imaginar como se van a culiar a la evangélica. Y luego recordar lo que le espera a ella. Se levanta la falda para que vean que va sin calzones. El viejo le corre mano a la santurrona y le dice al opido que le va a reventar la raja como a la puta esa. Refiriendose a ella. Le hace palpitar el culo.

Baja en el piso uno. La pareja sigue al subterráneo. El conseje la mira y se ríe con cara de caliente. Se le nota hace rato que ya se dio cuenta que es una pendeja caliente que está de puta de un hombre mayor.

Sale del edificio y se acerca al automóvil de Matías, abre la puerta del copiloto, se acomoda y lo besa profundo, no le importa que la gente que los ve note la evidente diferencia de edad, han hecho cosas peores en público. Matías le toca los pechos y luego la entrepierna. Se separa de ella y sonríe.

—Así me gusta, perra de mierda, ya estás toda mojada, y vienes vestida como una maraca, sin calzones, justo como te pedí —le dice acariciándole la vulva—. ¿Eres una puta?

—Soy una puta —suspira Camila— Soy una puta —repite.

—Calmate, puta. Saluda tío Cristian. Hoy te vas a comer dos pichulas.

Camila recién se percata de que hay alguien en el asiento trasero.

—Hola tío Cristian —sonríe nerviosa y excitada.

—Hola Camilita —dice Cristian, tartamudeando—. Matías me ha hablado mucho de ti.

—De verdad, tío, cosas buenas... porque yo soy buena...

—Muestrale al tío lo buena que eres —dice Matías y se saca la verga mientras maneja, la pendeja no lo duda y comienza a chupar pico—. Buena pal pico... para eso eres buena... —levanta su falda para que su amigo le aprecie las nalgas...

—Tremenda raja... —dice Cristian.

—Camilita tiene un problema, su papi no le quiere pagar la universidad... Necesita platita... pero nunca lo ha hecho por plata... —dice Matías, tomando la carretera—. Necesita un hombre mayor generoso...

—¿Cuanta plata necesita?

—Tenemos que evaluarla primero... Cristian... Se lo tienen que ganar... —Matías le saca la cabeza de entre sus piernas, estaciona—. ¿La queires probar?

—Necesito pagar la universidad, tío, me quiere ayudar —dice toda caliente Camila.

—Siéntate con él —ordena Matías. Camila pasa a los asientos traseros, Cristian y ella miran hacia adelante, sin saber qué decir. Matías se pone en marcha nuevamente. No toma la ruta habitual a su parcela—. Cristian tenía muchas ganas de conocerte. Le dije que tengo a la mejor chupapico tragasemen, que además soñaba con hacer un trío. ¿No es verdad amigo mío? —el hombre, cuya edad ronda los cincuenta, asiente, pero no logra articular palabra—. Muestrale las tetas, Cami, para que se motive —dice Matías sonriendo—. Camila, preguntale si le gustan.

—Sí, mi amor —dice ella sensual.

—Hazme sentir orgulloso.

—Sí mi amor —vuelve a responder Camila, bajándose la polera, mostrando las tetas, sabiendo que los polarizados impedirán que la vean desde afuera—. ¿Te gustan mis tetas, Tío?

—¿Te gusta esta pendeja? —inquiere Matías. Cristian asiente sin sacar la mirada de los pechos firmes de la chica—.Cristian, tócale las tetas. El hombre las manosea con gusto, pero no hace nada más—. Chupale las tetas, hombre...

Cristian se zambulle en aquellos pechos medianos, lame desesperado, Camila gima de placer.

—Así tío, así... Que rico las chupa tu amigo mi amor... —Cristian se queda pegado en eso—. Parece que le gustan mucho mis tetas mi amor...

—Mi amigo está nervioso maraquita, Muestrale lo mojada que estás.

La chiquilla abre las piernas. Le agarra la mano al hombre y se la lleva a su vagina, que arde y chorrea.

—¿Cómo está mi zorrita, tío? —pregunta Camila. Con cara de inocencia pícara—. ¿No me mete mano? ¿No le gusto? ¿Es porque tengo 19?

Camila nota la erección del hombre. Acaricia la verga por sobre el pantalón. Comienza a desabotonar baja el cierre. Cristián se acomoda para facilitarle la tarea. Camila le saca el pene medio erecto. La chica Suspira al ver el tamaño. Es enorme. Sonríe. Se lo mete en la boca sin dudarlo, Cristian emite un gemido de impresión y placer, su pene se hincha en la boca de la chiquilla, que comienza a succionarlo con ganas, babeándolo, haciendo ruidos.

—¿Cómo lo mama? —inquiere Matías sonriendo.

—Está exquisita, Matías, exquisita —Gime Cristian—. mira como lo chupa, la chupa con los ojos cerrados...

—Podría ser tu hija. Dile a la Cami que te encanta como una pendeja de la edad de tu hija te chupa el pico.

—Camilita rica —gime Cristian—. Matías me dijo que la chupabas rico pero la cagaste.

—¿Lo chupa mejor que tu mujer o no?

—Mucho mejor, esta pendeja está mejor que la Pía.

—Esa es mi Camila, hazme sentir orgulloso de la hembra que tengo mi amor.

—Sí mi amor, se lo voy a chupar muy bien a tu amigo —responde Camila sacandose el pene de Cristian de la boca. La verdad no necesita insentivo, ella y ese pene se enamoraron a primera vista. Grandes como ese. Así la vuelven loca.

—Por eso me encanta mi hembra caliente —dice Matías—. Cristian, agárrale el culo mientras te la chupa, métele los dedos, eso le encanta—. Cristian obedece, le levanta la falda hasta la cintura y le agarra con ganas las nalgas, luego le corre el calzón y comienza a meterle los dedos en la vagina. Camila comienza a gemir y a chupar con más bríos. Matías toma un desvío y entra por un camino alternativo muy poco transitado, estaciona en un desplayo y se baja, abre la puerta trasera del lado del copiloto—. Me encanta verte mamando verga mi amor—. Exclama y la bajan del auto. Le ponen los dos picos en la cara. La chiquilla agarra ambos y se los intenta meter a la boca al mismo tiemepo.

Luego la ponen inclinada. Culo parado. Matías se lo entierra con fuerza, hasta el fondo, la agarra firme de las caderas y comienza a bombear. Ella succiona la verga de Cristian. La chiquilla gime de placer, le encanta calentar a su hombre, y cada vez que el pene va saliendo aprieta los músculos de la vagina, siente como el pene de Matías le llega hasta el fondo, está duro y caliente, tal como a ella le gusta, lo cual la motiva a succionar con más ganas el miembro de Cristian, quien, con los ojos blancos, ha puesto su mano en la nuca de la chica para que ella se atragante con su pene. Pero la verga a penas llega hasta la mitad. Ella insiste y se lo mete todo lo que puede. Volviendo loco al amigo de su hombre.

Cristian gime, su pene palpita y comienza a bombear semen en la garganta de la chiquilla, quien lo traga con fruición, hasta extraer la última gota. Matías lo nota. Saca el pene de la vagina de Camila, la da vuelta hacia él la pone a mamarle la verga. Cristian queda con todo el culo de Camila en la cara, no lo puede evitar y se lanza a comer vagina y ano. Matías y Camila se miran a los ojos, ella está sonrosada, gime mientras se come la verga

—Papi te prometipo probar dos leches seguidas mi amor, ahora traga la segunda—. Camila asiente, le calienta cuando Matías le dice que es su papi —Pégale a mi hija caliente Cristian, hay que castigarla por puta, mira como se traga la leche la puta de su papi la maraca esta—. Dice Matías a punto de eyacular en la boca de Camila, quien al sentir el primer fuerte golpe en las nalgas comienza a tener un orgasmo intenso, a retorcerse mientras Cristian la vuelve a golpear mientras le sigue lamiendo la vulva, metiéndole dos dedos. Matías saca el pene y comienza a eyacular en la boca abierta de Camila, quien con los ojos casi en blanco, gimiendo, casi gritando, saca la lengua para recibir el semen de su hombre, el cual cae en la boca y en la cara. Matías estruja el pene en la frente de Camila antes de volver a metérselo en la boca y hacerla atragantarse con su verga— ¿Vale la pena pagarle la universidad a esta puta o no? ¿Le vas a pagar la mensualidad a mi puta Cristian? —Cristian asiente, Camila no lo ve, Matías se adelanta y le hace una seña a su amigo para que guarde silencio—. Saca el pene de la boca de Camila, y mientras arrastra el semen de la cara congestionada por la calentura de la chiquilla, arrastrando el semen a la boca de la chica, quien succiona semen y dedos con desesperación, con hambre. Matías agrega —Mi amor, si quieres que tío Cristian te pague la universidad, vas a dejar que te rompa el culo. Quiero ver como dejas que mi amigo te rompa el culo por plata, quiero verte convertida en una verdadera prostituta.

—Sí mi amor —dice ella suspirando con calentura— Todo lo que usted me diga.

—Ruégale a tío Cristian que te pague la universidad, dile que te puede romper el culo si te paga la U, arrodillate, pasate el pico por la cara y dile.

—Tío Cristian, porfa, págueme la Universidad, me puede romper el culo si me la paga. Rómpame el culo tío, por favor —dice ella arrodillada, pasandose el pico blando por la cara—. Me puede echar todo el semen adentro si quiere... —dice y comienza a chupar pico.

—Muestrale a tu papá, Camila, lo que haces por su culpa, por gastarse la plata con putas... por culiarse pendejitas de tu edad ¿Está buena la pendeja, Cristian?

—Sí, sí —asiente Cristian con una nueva erección, CAmila se la chupa mirandolo hacia arriba—. PAsó la prueba... mijita, por su culo yo pago...

—Métele un dedo en el culo para que veas lo apretado que lo tiene —ordena Matías, Cristian se escupe el dedo y comienza a meterselo a la chiquilla en el ano, ella da un respingo—. Tranquila mi amor, tienes que aguantar, quiero ver la cara de caliente que pones mientras te rompen el culo —Camila asiente con rostro de adoración—. ¿Quieres verme caliente mi amor? —ella asiente mirando a su hombre hacia arriba mientras chupa pico. Matías la cachetea y le hace cariño —Así me gusta mi niñita hermosa. Vamos a grabarle a tu papá como le rajan el ano a su hija porque él no tiene plata... Cristian —dice a continuación—. Además le vas a pasar cien mil para gastos, mi puta es una hembra que te va a culiar con ganas, no como las maracas pencas que pagas cuando estás caliente, ¿Quieres romperle el hoyo sin miramientos? Además, te la compartiré una vez al mes. ¿Tenemos un trato?

—¿Puedo acabar en su zorra?

—Mi amor —susurra Camila con miedo.

—Vas a hacer lo que yo te ordeno. Puta de mierda. Entendiste. Para esto te pagan, ganate la plata mierda.

—Sí mi amor, lo que tú digas.

—Dile a tío Cristian te rompa el culo por plata.

—Tío Cristian, si me paga lo dejo que me rompa el culo.

—Saca el teléfono Cristian, trasfiere dos millones a mi cuenta y le puedes romper el culo.

Cristian saca el teléfono y se apura a hacer la transacción, ha hecho negocios con Matías así que logra trasferir el monto. Le muestra la pantalla a su amigo; Matías agarra el teléfono y se lo muestra a Camila.

—Ahora, Cristian, rómpele el culo a esta pendeja. Sin piedad. —dice Matías—. Mira mi amor, vendí tu culo por dos millones, ahora aguanta —le susurra a Camila al oído y comienza a grabar.

La chica siente como le mojan el ano con saliva, como le acomodan el glande en el ano, como se lo meten de golpe. Grita de dolor. Cristian la agarra de las caderas y lo mete hasta el fondo, ella vuelve a gritar, sus piernas tiritan, el hombre comienza a bombear con fuerza, Matías la sostiene para que no se arranque. Lagrimas corren por sus mejillas, grita, aúlla, pero eso calienta más a quien la ha comprado. Escucha al hombre bufar de satisfacción mientras le parte el culo.

—Aguanta mierda. Aguanta. Que sepa tu papito que por su culpa, por pagarles la universidad a los flojos de tus hermanos, y a ti dejarte tirada, por gastarse la plata en irse a brasil y a bariloche, te están rajando el culo. Mira Marcelo. Como tu hija se prostituye por tu culpa —Matías la golpeaba—. Muestrale a tu papá, maraca conchatumadre, dile que te mire, lo que terminaste haciendo por su culpa.

—Me duele, me parte... Mira papito, como dejo que un viejo de tu edad me raje el ano —lloraba Camila, Matías la agarraba del pelo y la hacía mirar a la camara—. Soy una puta, papá, soy una puta, esoy pagando la universidad con sexo anal. Perdoname, papi, perdoname, —La pendeja comenzó a gemir de placer, a mover las caderas.

—Mira como se te mueve sola la raja, pendeja caliente de mierda... ¿Te gusta por el culo? —dice Matías.

—Soy una puta, soy una puta... —repetía ella.

—Mira, Rosa, como paga la universidad tu hija... —decía Matías.

Pronto el dolor se convierte en placer, siente como el enorme pene de Cristian entra y sale de su esfínter, que ya se ha dilatado un poco, lo escucha rugir de placer, de gozo, afanado en taladrarla, siente como la verga palpita en sus entrañas, como el hombre baja la intensidad para no eyacular tan luego. Las caderas de la chiquilla comienzan a moverse, ella misma busca que la penetren hasta el fondo.

—Perdoname mamá —Pausa de suspiro, ojos en blanco, mejillas coloradas—. Por ser tan puta, por ser una prostituta como las que le gustan a mi papá, dale tío, dale, disfrutame el recto. Llename toda, como a una puta...

—¿Está rico el culo de la Camila, Cristian?

—Exquisita la maraquita de 19 añitos, rica la Camilita —gemía, el hombre, sudando—. Dos millones, pendeja maraca, muve la raja, que para eso te estoy pagando —Cristián la nalguea, muevete mierda.

El video mostraba la cara deformada de placer de Camila, y sobre ella la del viejo degenerado, medio pelado, canoso con las mejillas llenas de oyos de espinillas mal reventadas de Cristian. Disfrutando del ano de la chiquilla.

—Mire a su hijita don Marcelo, la carita que pone, como gime, como mueve la raja. Mire como hace gozar a su primer cliente. ¿Está rica la pendejita o no Cristian? Muestrale al papá de esta maraca como la tienes de puta.

—Don Marcelo, esta exquisita su Camilita —decía Cristian, sacando y luego enterrando la verga con fuerza, haciendo gemir a la pendeja en cada empeñón—. No se preocupe por su universidad, don Marcelo, yo se la pago toda...

—Dame tu leche tío Cristian —comienza a pedir a gritos Camila—. Lléname toda que me encanta —insiste la muchacha mientras el hombre aumenta el ritmo, las caderas suenan como cachetadas al chocar con las firmes nalgas, ella aprieta el ano a la orden de Matías que continúa hablándole al oído. Remarcándole que se ha convertido en un puta de verdad, que se está dejando culiar por plata—. Soy tu puta tío Cristian, revientame la raja, hazme cagar el oyo... sí, sí, así, más duro, no pares, hazme acabar... así, así...

Cristian comienza a eyacular a un ritmo despiadado, el pene entra y sale del esfínter de Camila que gime con los ojos en blanco. Matías le pone el pene en la boca y ella succiona con fuerza, la muchacha llega al orgasmo sintiendo como su recto desborda el semen del hombre, que baja el ritmo y lo saca ya medio blando, jadeando, Matías le saca el pene de la boca a Camila, que está en éxtasis, jadea desbordada de placer. La gira y la hace abrirse las nalgas.

—Que tu mamita vea como un viejo caliente te hace revalsar el culo de semen, concharumadre, pide, mierda pide. Ven Cristian, verás que mi puta vale los dos millones. Acércate para que te chupe el pico con tu semen y su culo —Cristian jadeando obedece y le pone el miembro frente a la cara a Camila, incrédulo—. Come verga perra —dice Matías y le da una nalgada que enrojece la piel de Camila—. Lame pico con culo maraca, que ahora papi Matías te va a llenar el culo de leche. Mira Rosa, como tengo a tu hija, conchatumadre.

Ella comienza a lamer, con ganas, con una calentura nunca antes vista por Cristian, quien no puede creer la exitación que está experimentando y gime.

—Que maraca más buena por la chucha —exclama Cristian—, A esta puta le pago la universidad y le compro un auto conchadetumadre, cómo mierda es que te la encontraste. Me la llevo de vacaciones a París y a donde quiera si me deja culiarla.

—Mira vieja Maraca, primer cliente satisfecho —la pendeja lame el pene de Cristian, que comienza a ponerse duro nuevamente—. ¿Te gusta probar diferenres picos, pendeja caliente? —dice Matías y penetra a Camila por la vagina mientras le mete dos dedos en el ano, ella asiente lamiendo y gimiendo con ganas—. Mira, mira como te lame la verga con culo, ves esa cara de caliente —Cristian asiente—, ¿Te lo habían chupado así de rico? ¿ES mejor que tu señora? Dile a la perra, se lo merece.

—Es la única que lo ha aguantado todo, y no salió arancando.

—La dejaste toda abierta, conchatumadre.

—Mi mujer me aguanta la pura cabeza en el culo... Esta pendeja es viciosa...

—Te dejó el culo bien abierto maraca de mierda —dice Matías—. ¿Te gustó como te culió el tío? —ella asiente. Matías le mete tres dedos en el ano y la hecha hacia atrás, haciendo que no alcance a seguir chupando el pene de Cristian—. ¿Dame las gracias pendeja tragasemen?

—Gracias papi, por dejar que me metan el pico grande —gime la pendeja abriendo la boca.

—Muestrale a tu mamita lo puta que eres Camila... —Matías la filma, enfoca su cara y la cara de Cristián—. Muestrale a tu papá como le das las gracias a Cristian por haberte rajado el ano... muestrale a tus papitos como pides pichula...

—Perdóname papá, por ser una puta, mamita, mira como me tienen...

—¿Quieres esa pichula en la boca? —pregunta Matías.

—Sí mi amor, quiero chupar tu pico tío... —gime y lo agarra con sus dos manitos.

—Mire, don Marcelo, mire bien a su Camilita —Matías la empuja y la hace atragantarse con la verga dura de Cristian. La hace llorar y hacer arcadas, la suelta y la deja chupar, ella mamá desesperada, mientras le bombean el culo, el telefono enfoca la cara de la pendeja y la de Cristian, que disfruta de la chupada de pico—. Cristian, mandale saludos a doña Rosa y don Marcelo... cuentales lo rico que lo chupa su hija de 19 años...

—Lo chupa exqusito, la felicito doña Rosa, su hija es la única que me la a aguantado toda y no se ha arrancado...

—Mire don Marcelo... —dice Matías—. Su hija lo chupa mejor que las pendejas que se culea en las casa de putas. Esa voz de puta con la que le habla su hija cuando están solos... La cara de puta que tiene cuando se toma unos copetes... Ya que papi no se la culea, para eso estamos nosotros, Marcelito... Muestrale a tu papá Camila... Muestrale como chupas pico... Así mismo vamos a poner a chupar a tu mamá... pendeja conchatumadre...

La pendeja se volvió loca chupando... Ya bien dura la verga de Cristian, Matías la dió vuelta y le dijo a su amigo que ecabara en su zorra... Matías filmó todo, cuando el viejo terminó de eyacular le abriron las nalgas para que se viera bien el semen saliendo de su vagina... Luego, al lado del auto, la arrodillaron a mamar pico y sacar lo último de semen...

—Ahora puta, te voy a castigar por caliente —dice, y le da una nalgada, para luego tirarle el pelo, le mete dos dedos en el ano, para luego levantarle la cabeza y sacar los dedos del ano y ponérselos en la boca, ella los chupa —Ahora confiesa maraca, qué acabas de hacer—. Matías le muestra el pantallazo con la trasferencia de Cristian. Se suben al auto. Cristian conduce ahora.

—Me culiaron por plata mi amor —dice ella con aflicción y calentura.

—¿En que te convierte eso Camila? —Matías la nalguea con fuerza.

—En una puta, en una maraca mi amor, pero soy tu puta, tu maraca —dice moviendo las caderas, pasandose la verga de Matías por la cara.

—¿Te gustó que te culiara Cristian?

—Sí mi amor, su pico grande me hizo sentir puta. Una puta infiel. Me gustan los picos grandes...

—¿Te gustó comerte su semen, dejar que te manoseara todo caliente, ese viejo que podría ser tu papá? ¿No te da vergüenza?

—Me da asco, pero me calienta, quiero que me lo heche en la zorra otra vez.

—¿Qué diría tu mamá si entera?

—Me mata mi amor. Se moriría de vergüenza.

—¿Te diría que eres una puta? ¿Diría que su hija es una puta?

—Sí mi amor. Soy una puta cochina, soy una puta, soy una puta... Me diría que soy puta...

—¿Quieres que el tío te culee frente a ella y le cuente que eres su puta? ¿Qué tío Cristian le diga a tu mami que le diste sexo anal por plata? ¿Y le diga que ahora eres una prostituta? ¿Qué te vas con un hombre veinte años mayor tú, que te va a prostituir? ¿Que te van a culiar todos lo días, que es lo que a ella le hace falta? ¿Qué le diga que le hace falta pico? ¿Quieres decirle a la vieja de mierda controladora que le falta pico?

—Quiero que me lo metan delante de ella y le digan que le hace falta pene.

—Dale las gracias a Cristian por haberte roto el culo y pagado la universidad completa este año.

—Gracias Cristian por haberme roto el culo y pagado la universidad este año.

—Me la culiaría todos los días, mijita...

—Soy una puta muy obediente tío Cristian —dice ella jadeando—. Pero mi papi Matías es el que cobra...

—Mañana negociamos, Cristian...

Nos bajamos del auto, Cristian fue al suyo, yo y Matías entramos a mi edificio, al pasar frente al conserje, Matías me levantó la falda, el tipo quedó con la boca abierta al ver como me chorreaba leche. Al subir al ascensor nos encontramos con la vecina evangélica. Venía sola. Los labios hinchados. Al vernos se le estremecieron la piernas. Noto el abundante semen corriendo por las piernas de Camila, el fuerte olor a sexo y mierda. Su sonrisa de satisfacción.

—Hola vecina —dijo tímida la evangélica, acomodándose los lentes—. La pasó bien... se nota...

—Y a usted le faltó, se nota... —dijo Camila, levantandose la falda, mostrándole la vagina hinchada y chorreante.

—Camila acaba de pecar... hermana —dijo Matías—. Vengo a orar por ella... usted sabe que si hay dos reunidos en su nombre, la llenura del espíritu es segura... Compartanos la palabra... Venga... El espíritu santo la está llamando...
 

heranlu

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Melisa, mi prima descarada, polola, puta de un minero diez años mayor... abrió los ojos cuando le mostré la foto de Matías... guapo... Estabamos tomadas y el bar tenía buen ambiente. Varios viejos nos miraban con caras de calientes.

—Se la chupé, ahí, en la subida del Volcan... Me la trago toda donde me la de... hemos compartido tríos y cuertetos... —le dije a mi prima, que puso cara de puta.

Salimos a bailar juntas. Nos hablabamos al oido y nuestros cuerpos se tocaban.

—Cuando me invitas a Viña, prima, quiero ir solita, sin mi polo... me tiene un poco aburrida que me cagé y no me deje hacer lo mismo... Aunque igual se la hago... Pero quiero conocer a un hombre como el tuyo...

—Que te deje ser puta... Que te culee rico, harto rato...

—Se calientan tanto con mi culo que me ponen en cuatro y no duran nada...

—Ahora mismo está en depa de la playa con... Mi vecina evangelica y la Rebeca deben estar con ellos... Matías seguro las tiine entretenidas... La evangelica y su mamá se culiaron a mi papá el finde pasado... No sabe que sabemos... aún está enojado porque mi pololo es viejo...

—Se lo dijiste a tu papá...

—Se horrorizó, en la mina los viejos se jactan de putas jovenes como tú... dijo, mamá también se opuso, ahora, cuando le dije que pasaría el finde con Matías... Me dijo que lo pasara bien... Que le mandara saluos...

—La beca es una mojigata, va a cagar toda la onda de seguro... santurrona de mierda... ¿Espera tu mamá?

—Está toda cambiada, ella y la beca... mira —le mostré una foto de la santurrona en un estacionamiento, con dos penes en la boca, luego una de mi mamá chupando pico con la cara llena de semen...

—Tu papá igual es degenerado... en un campamento familiar, tenía 15 ya estabamos todos borrachos, tu papá y el tío Rodrigo me ofrecieron chuparles el pico por plata...

—Y... se los chupaste... —dije con cara de puta, mojada entera...

—Mientras tu mamá no te perdía de vista. Yo Me gané 100 lucas ese verano....

—Vamos al depa, a ver si ganamos algo de plata... —reí yo y supuestamente, pedí un Uber...

—Cristian —le dije al chofer, fingiendo que no lo conocía, con voz de puta, sacandome las tetas—. Estoy media curada y no encuentro mi plata... —le puse la mano en el muslo, le acaricié la verga—. Con mi prima nos gustan mayores.... Te podemos pagar con otra cosa —Le saque la pichula y se la empece a chupar... El conserje me vio... Nos pasamos al asiento trasero, mi prima era una viciosa de las pichulas grandes igual que yo...

Alguien golpeó la ventana. Era mi papá, que se acababa de estacionar frente al auto, el conserje lo había llamado. Desde el parabrisas, se veía con lujo de detalle mi cara de perra llena de pico... Bajé la ventana para que escuchara gemir...

—Perdoname papito, perdón... soy una puta, soy una puta...soy una puta...

—Es tu polo, lo voy a Matar...

Melisa se paso para adelante, poniendose los cola less...

—No tío, cálmese, la Cami está pagando el Uber... Nos gastamos toda la plata...

—echamelo adentro, echamelo adentro, sí, sí, no pares, tiralo adentro, llename de leche —gemía yo, Melisa bajó un poco más la ventana, mientras yo pagaba el viaje—. Así, así, la siento... la siento... llename, llename...

—La mato, ahora sí que la mato...

—La va a matar a pichulazos tío, porque la tiene super parada... —Melisa se sacó las tetas—. Yo lo relajo... como en el campamento... —Bajó otro poco la ventana, para que papá metiera la pichula... Melisa comenzó a chupar... Yo chupé el pico de Cristian, que se puso duro con solo mirarke la raja sin calzones a Melisa... se lo metió y papá gimió de placer... Yo comence a besar y acariciar a Cristian...mirando a papá... Cristian me agachó y del pelo me llevó al pico de mi papá...

—Camila por la cresta... Que haces... Que haces... —gemía papá... mientras veía a melisa moverle la raja a Cristian... su pico pasar de su zorra a la mía... Verme mover la raja... sentir como mejora mi chupada de pico cuando me lo metía—. Mierda, hija por la cresta, sabía que eras puta, pero mierda como chupas pico... Para, hija, para... Me sale la leche... Traga, puta, traga... traga la leche de papá... Bajé toda la ventana y me atragante con el pico de mi papito.... Ya flacido le lamí las bolas y le pasé la langua...

—¿Lo hice bien papi? ¿Me perdona papito?

—Puta de mierda...

—¿La vecina evangelica tampoco te gustó, papi? también te la regale para que me perdones... Está en el depa...

—Subamos... aún estoy enojado... —dijo, pero el pico se hinchó.

—Las dejó todas abiertas —decía papá, pasando de mi zorra a la de Melisa, mientras el asensor llegaba al piso 24.

Abrió la puerta y ahí estba su Evangelica, empelotas, con las piernas abiertas, Rebeca le lamía la zorra y movía el culo mientras un hombre mayor le disfrutaba la vagina. El hombre miró a papá sin dejar de penetrar a Beca...

—Don Mauricio... Matías, el pololo de Camila —mintió Matías sobre su identidad—. Me mandó con este par de ragalos para usted...
 
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