Hace unos días hice algo que no suelo hacer: abrí Tinder y acepté quedar con una chica con la que llevaba varios días hablando. La cita parecía normal. Elegimos un restaurante, llegué primero y unos minutos después me escribió:
"Estoy llegando, pero viene una amiga conmigo. Solo se queda un momento porque después tiene otros planes".
Me pareció raro, pero pensé que quizá le daba más seguridad conocerme así. Llegaron las dos. Su amiga se sentó con nosotros. Pidió una bebida. Después pidió algo para comer. Pasaron 20 minutos. Luego 40. Después más de una hora, la amiga seguía allí. Al final cenamos los tres.
Cuando trajeron la cuenta, unos 110€, la camarera preguntó:
- ¿Todo junto o separado?
Antes de que pudiera responder, mi cita dijo:
- Todo junto.
La miré pensando que había entendido mal. Y entonces añadió:
- Invitas tú, ¿no?
Le dije:
- A ti no me importa invitarte. Pero no sabía que también estaba invitando a tu amiga. Se quedó seria.
"Bueno, ha venido conmigo"
Su amiga no decía nada.
Le pregunté si de verdad esperaba que pagara la cena de una persona que ni siquiera sabía que iba a venir. Y me respondió:
"Si invitas a una chica a una cita, tampoco queda muy bien ponerse ahora a dividir la cuenta".
Le recordé que originalmente la cita era entre ella y yo. Entonces me dijo:
"Mi amiga vino porque yo no conozco a los hombres de Tinder y quería sentirme segura. Si eso te molesta, ya dice bastante"
Ahí fue cuando la conversación cambió completamente. Porque una cosa es que alguien quiera sentirse seguro en una primera cita. Y otra muy diferente es traer a otra persona, dejar que cene durante más de una hora y asumir que el desconocido que tienes delante va a pagar también su cuenta.
Pedí que separaran las tres partes. Pagué la mía. Ellas pagaron las suyas. Cuando salimos, me dijo:
"Creo que esto demuestra que no somos compatibles"
Y, por primera vez en toda la noche, estuvimos completamente de acuerdo
Sinceramente... ¿Crees que hice bien?