Carla Disfrutar de una Fantasía - Capitulos 001 al 002

heranlu

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Carla Disfrutar de una Fantasía - Capitulo 001


Carla era una chica muy normal. Una estudiante universitaria de 22 años muy responsable y formal cara al público, pero muy pocos, prácticamente nadie sabía la puta que se escondía detrás de esa fachada. Pese a ser una chica más bien guapa, con su 1, 70 y una figura equilibrada, sólo había tenido un par de novios que no le duraron mucho, por eso necesitaba satisfacer esa necesidad de sexo que tenía continuamente. Se masturbaba todos los días una vez como mínimo. Entraba en chats de sexo para hablar de las guarradas más inimaginables con desconocidos y se moría de ganas por hacerlas realidad, pero el miedo a que alguien descubriera esa doble vida que llevaba hacia que nunca se atreviera a quedar con nadie.

Una noche, aprovechando que sus padres habían salido entró a un chat dispuesta a correrse siendo la puta imaginaria de algun ciberligue, pero esa noche sería distinta porque iba a conocer al tío que conseguiría que Carla sacara la cerda que llevaba en su interior. Comenzó a hablar en varios privados con gente, pero sólo uno consiguió llamar su atención. Su nick era "Obseso". La conversación comenzó como lo hacen todas en un chat, cómo eres? Qué te gusta hacer? Tras esto Obseso confesó a Carla que a él realmente no le gustaba nada el tema de internet, él quería sexo real. Carla le dijo que ella nunca se atrevería, pero que si sabía convencerla....es posible que se decidiera. Obseso comenzó a explicarle algunas de sus fantasias, entre ellas hubo una que fascinó a Carla. Se puso cachondísima, empezó a notar como sus flujos mojaban su tanga. Con la ayuda de la cam ambos se vieron por primera vez y se corrienron. Ella viendo la inmensa polla de Obseso, y él viendo como le enseñaba todo el coño y se masturbaba sólo para él.



Durante días repitieron la jugada. Se masturbaron con la cam, pero aunque a Carla le bastaba con eso con el resto, no ocurría lo mismo con Obseso. Ella también quería más, quería sentir su polla dentro, quería ser bombeada por él, quería gritar de gusto al correrse con él, y también sabía que por mucho que no quisiera, o quedaba con él o se mataría a pajas el resto de su vida. Quería hacer realidad esa fantasía que le había puesto tan bruta, así que finalmente fijaron un día y una hora. El encuentro sería en un hotel céntrico.



Cuando llego el día Carla estaba muy nerviosa, pero sabía que iba a valer la pena. Llegó la hora. Carla recibió un sms de Obseso en el que le indicaba el hotel y el número de habitación. Ella subió, se retocó en el ascensor. Se plantó ante la puerta, respiró hondo y golpeó la puerta. Al poco abrió un chico de unos 28 años que mediría 1, 80. Estaba algo fondón, pero no gordo, como le gustaban a ella.



-Carla?-

-sí, soy yo.-



Entonces ella entró y antes de cerrar la puerta él se apresuró a hacerlo y bruscamente la llevó hacia la pared y comenzó a besarla apasionadamente mientras metía la mano bajo la falda comprobando que no llevaba ropa interior. Esta entrada hizo que Carla se asustara en u principio, pero era una guarra, y como tal comenzó a mojarse de la excitación. Al ver que estaba ya algo mojada el joven paró y comenzó a quitarle la ropa. Luego le tapó los ojos con un pañuelo y la ató de pies y manos a la cabecera y a los pies de la cama. Carla no podía creerlo, todo estaba siendo tal y como Obseso le había relatado, y si el resto iba a ser así....ya podía prepararse para disfrutar como nunca, como la gran puta que era.

Ahí estaba Carla, atada de pies y manos, con las piernas bien abiertas y el coño bien mojado sin ver nada, esperando el momento de empezar a recibir placer. Entonces noto como alguien la sobaba. Le tocaba las tetas despacio, luego más deprisa, con más ansia. Luego noto una lengua, una boca que le comía los pezones con mucha gracia. Dándole muchísimo gusto. Los flujos salían, estaba muy cachonda, cachondísima. Carla estaba deseando que le comieran ese hermoso coñito y bebiera todos esos flujos que estaba soltando. Y como si le leyeran la mente, una boca habilidosa se abrió paso entre su escaso bello, haciendo que gimiera de placer. No podía creerlo.....se moría de placer, estaba como flotando....los flujos salían casi a borbotones y aquella boca se los tragaba todos. No pudo evitarlo y se corrio soltando un largo gemido que fue acallado con una polla. Carla no había acabado de correrse pero tenía una polla metida en su boca, una polla dura y gruesa que llenaba toda su boca. Sin tiempo para reaccionar el dueño de aquella herramienta comenzó a follar despacio su boca. Mientras Carla vio que habían dejado de comerle el coño, pero seguían acariciándoselo. Entonces notó una embestida. Una gran polla estaba dentro de ella, llenaba todo su coño que comenzaba a ser bombeada a un ritmo continuo. Estaba siendo follada x la boca y por el coño, y estaba disfrutando como una verdadera guarra que es lo que era.



Oyó que alguien le decía que era una puta, su puta viciosa. El de la follada en la boca se corrió dentro de ella, no dejó ni una gota, Carla se lo tragó todo y seguramente dejó la polla reluciente porque se esmeró mucho en no dejar ni rastro de la corrida. Al poco tiempo notó que también se corría dentro el que la follaba por el coño. Si darle apenas tiempo de nuevo a reaccionar otra nueva polla, esta vez más pequeña era introducida de nuevo en su boca, y también en su coño. Mientras la follaban por boca y coño, alguien le comía los pezones despacio. Carla moría de placer. Le salían las lágrimas en sus numerosos orgasmos. No paraba de tragar lefa, lefa de muchas corridas y de pollas diferentes. Cuando se corrían, nuevos miembros la llenaban, uno detrás de otro, en riguroso orden. No había descanso para esa puta cerda. No sabía cuántas veces se había corrido ya, ni cuántos tíos se la habían metido, pero eso no importaba, sólo importaba el placer....el placer que producía ser una puta de categoría.



Carla estaba exhausta, pero ellos no. La desataron sin dejarla ver y le dieron la vuelta. Apoyaron su cara en la almohada y de nuevo ataron sus manos, quedando el culo en pompa, perfecto para ser penetrada por el culo. Y así lo hicieron. Alguien se metió debajo de ella y comezó a follarla por el coño, alguien por el culo, y de nuevo la boca de Carla recibió una nueva polla. El tiempo pasó entre corridas y lefa que tragaba sin dejar ni una gota. Cuando se cansaron todos aquellos incontables hombres, la desataron y se marcharon. Carla durmió durante varias horas, quizá tres. Al despertar se encontró con las piernas llenas de leche que chorreaba de su coño. Estaba despeinada y cansada. Se duchó y se vistió. Antes de irse vio una cinta de video sobre la mesita cn una nota encima que ponía:



Espero que hayas disfrutado pequeña zorra, nosotros lo hicimos. Aquí tienes una cinta con toda la sesión de sexo que tuviste para que veas en tu casa las caras de todos los que te han follado y te masturbes viéndolo. Si adivinas quien soy....te organizo otra como esta.....



Firmado, Obseso.



Al llegar a casa Carla se apresuró a poner la cinta. Vio como casi 20 hombres se corrieron en su boca, en su coño y en su culo. Iban llegando a la habitación y sin mediar palabra con el resto esperaban pacientemente su turno tocándose la polla para que estuviera lista. Al ver esto....Carla se calentaba y se masturbó varias veces viéndolo. Ahora sí que no había duda, era una verdadera guarra​
 

heranlu

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Carla Disfrutar de una Fantasía - Capitulo 002


Carla y Obseso tenían que volver a quedar. Carla necesitaba verle y ser follada por él, así que se fijó una segunda cita. En principio parecía una noche tranquila; un paseo, una cena.....pero el postre sería explosivo. En el restaurante, durante la cena el tono de la conversación fue subiendo de tono, quizá también por el vino, convirtiéndose en una conversación con contenido no apto para menores de 18. Los dos estaban ya muy cachondos, así que se apresuraron a acabar la cena rápidamente y a salir del local. Una vez fuera, sin haber andado más de 2 metros doblaron la esquina y se metieron en un callejón. Sin mediar palabra Obseso apoyó la espalda de Carla en la pared y mirándola fijamente a los ojos con cara de vicio comenzó a introducir su mano muy lentamente por debajo de su falda. Carla también miraba con cara de viciosa fijamente a Obseso y su respiración empezaba a entrecortarse debido al placer que le proporcionaban las caricias acertadas de Obseso en su coño. Carla empezó a soltar flujos y Obseso introdujo despacio un dedo y luego otro sin dejar de mirar fijamente la cara de placer de Carla.



Cuando él creyó que era el momento oportuno, la apartó de la pared y se apoyó él. Sacó su poya, levantó la falda de Carla x detrás, observó su culo, abrió sus piernas y la levó hacia él clavándosela en el coño por detrás de una sola vez. Carla soltó un gemido de placer. Obseso comenzó a meterla y a sacarla fuertemente, con un ritmo continuo, para ello hizo que Carla se agachara, dejando el culo en pompa. Ella no dejaba de gemir, el placer que estaba recibiendo de esa poya era inmenso.



No sabía cuanto tiempo había pasado, ellos seguían bombeando cuando oyeron un ruido. A obseso no le importó, sería algún salido. Carla en un principio se alarmó, pero estaba tan cachonda recibiendo en su coño tanto gusto que le daba igual todo. A los 30 segundos un hombre se plantó frente a Carla y dijo:



Abre la boca y chupa, zorra-



Como si esas palabras fueran mágicas, ella abrió la boca y recibió un trozo de carne que comenzó a saborear. El desconocido sujetaba su cabeza mientras follaba su boquita. Al poco tiempo Obseso se corrió, y al sacar su poya, mientras chorreaba la leche por las piernas de su puta, se acercó a su oído y le dijo:



Ya me he corrido dentro, mi querida zorra, ahora dejaré pasó a mis sustitutos a ver si ellos también te dan el placer que yo te doy-



Justo en este instante el desconocido que tenía su miembro introducido en su boca se corrió, y con toda la lefa por la boca y la cara, Carla levantó la vista y vio que se encontraba en el centro de un círculo formado por unos 15 hombres de todo tipo y de todas las edades que miraban el espectáculo con los ojos bien abiertos. Algunos tenían ya sus aparatos preparados para participar. Fue en aquel instante cuando ella se dio cuenta de que absolutamente todos aquellos tíos se la follarían por todos los agujeros que pudieran, sin darle descanso, sin parar. Se correrían uno detrás de otro en su boca, en su coño, en su culo, sus tetas, donde fuera, porque ella simplemente era una guarra que haría lo que le pidieran.



Cuatro brazos desconocidos la pusieron a cuatro patas en el suelo. Uno de esos desconocidos se la metió por detrás y comenzó a embestirla como un verdadero animal. Carla gritaba de placer. Mientras, otras poyas pasaban por su boca. Ella succionaba con verdadera maestría, disfrutando cada trozo de carne, cada gota de leche.



Había perdido la cuenta de cuántas poyas habían estado ya en ella. Carla estaba fuera de sí. Sólo quería más y más. Estaba siendo follada por el culo, por el coño y por la boca sin parar. La leche de tipos a los que no había ni visto la cara estaba resbalando por sus muslos, por su cara y por todo su cuerpo, pero ella quería más, era una verdadera viciosa.



El ritmo fue bajando, los tíos se iban corriendo y desaparecían del lugar satisfechos. Sólo quedaban dos tipos que aún no la habían tocado. Cuando los anteriores se hubieron ido, le dijeron que ellos sólo querían que se las chupara. Sacaron sus poyas ya empalmadas. Ella se puso frente a ellas y mientras pajeaba una chupaba la otra. La sacaba y la metía lentamente, jugando con su lengua. También quiso comerles los huevos muy despacio. Ellos estaban disfrutando como nunca con esa guarra del callejón. Llegó el momento en el que se iban a correr.



-Quiero toda vuestra leche, no quiero perder ni una gota. Venga, correos en mi boca de puta.- dijo Carla



Estas palabras les excitaron muchísimo y se corrieron, como ella había pedido, en su boca. Ella intentó meterse toda la lefa que se le había escapado y limpió muy despacio y con esmero cada una de las poyas que quedaron relucientes. Entonces se marcharon sin decir nada más.



Carla se quedó en aquel sucio callejón. Estaba desnuda. Seguramente le habrían quitado la ropa, que ahora estaba tirada en el suelo. La leche estaba por todo su cuerpo. También había tragado mucha de esa leche. Leche de desconocidos, su bebida favorita.​
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