Aventura Sexual en Familia – Capítulos 001 al 002

heranlu

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Aventura Sexual en Familia – Capítulo 001


Todo comezó hace unos días, en un pequeño chalet que tengo en la sierra, con su piscina familiar. Un Domingo, hicimos una reunión pues mi cuñada había dejado la relación con su novio y a mis suegros les apetecía juntarnos todos a comer para animarla.

Mi cuñada es 10 años menos que mi mujer, y al contrario que ella, tiene unos pechos pequeños que he podido adivinar otros veranos, pues acostumbra a llevar vestidos y camisetas sin sujetador. Es día, después de comer, mis suegros y mi mujer se decidieron a dar un paseo por la sierra de los alrededores. Yo me encontraba cansado, y les dije que prefería acostarme un rato. Se fueron, y mi cuñada se quedó en la piscina tomando el sol, sin saber que yo estaba. Al poco rato, por el calor, no conseguía dormir y necesitaba darme un baño. Me asomé por la ventana de la habitación y descubrí algo. Mi cuñadita estaba tomando el sol en topless al creerse sola. Imaginaba cómo serían esas tetas, pero la realidad superó a la imaginación. Las tenía pequeñas, pero con unos pezones oscuros y grandes que me encantaron. La braba del bikini apenas tapaba nada, pues se la había apartado para no dejarse marcas, y estaba justo al límite de lo decente.

No me atrevía a salir a la piscina por no molestarla, y me quedé en la ventana observando esa vista. Mi poya empezó a reaccionar mientras pensaba que no estaba bien, era mi cuñada. Pero la visión de una veinteañera con un cuerpo de escándalo, totalmente bronceada (se notaba que hacía topless a menudo) fué superior a mis fuerzas. Estaba totalmente empalmado, y no pude evitar bajarme el bañador y empezar a tocarme. Ella se daba vueltas, dejándome ver a ratos sus tetas y a ratos su culo con el bikini metiéndose en la raja. Yo cada vez estaba más excitado y avergonzado de estar cascándomela viendóla. Al final, me corrí. Limpié los restos y decidí salir a la piscina, no sin antes hacer algo de ruido para que se diera cuenta de que estaba allí.

Cuando llegué a la piscina, para suavizar el ambiente, llevé unos mojitos, ya se había puesto la parte de arriba del bikini, pero sin anudar al cuello, tapando lo justo. Nos pusimos a conversar de cosas triviales, del calor, sobre lo mal que lo había pasado en su relación.....y al final, desde dentro del agua la invité a entrar. Estando los dos juntos dentro del agua, disimuladamente le indiqué que no le veía marcas de bronceado. Le dije que si acostrumbraba a hacer topless, con la familia había confianza, lo podía hacer. Me dijo que aquí le daba verguenza, a lo que le contesté que la conocía desde hace 10 años, era una niña, y me dió la razón. Me confesó que solía ir a playas nudistas, pero que delante de sus padres y de mí ya era pasarse. Así que entre el efecto de los mojitos y la confianza, decidió quedarse en topless. "Luis, no te creas nada raro. Pero estas ya las has visto antes de que crecieran, y en verdad ahora no son tan grandes" me dijo. Le contesté que no hacían falta grandes para gustar a un hombre. "Ya, tu estás acostumbrado a las de Cristina y son el doble que estas". Debajo del agua, no sabía cómo esconder mi excitación. La sola vista de esas tetas y el morbo de haberlas visto desde hace años debajo de camisetas me estaba poniendo a mil. Con la tontería de la confianza, comenzamos a hacer juegos en el agua. Ahogadillas, te llevo, te empujo...en varias ocasiones rocé sus pezones duros como la piedra, al igual que mi miembro. En uno de esos juegos, ella me lo rozó y se dió cuenta. Al momento, salió del agua y se tapó con la toalla. A mí se me bajó al momento por la verguenza también. Salí del agua e intenté disculparme con ella, no era una situación cómoda. "Lo entiendo" me dijo, "eres un hombre y sois todos iguales". Yo me disculpé diciendo que era normal, estando con una mujer tan guapa y medio desnuda. Más allá de incomodarse, parece que le divertió la situación y se volvió a quitar la parte de arriba del bikini "pues si te da igual, así no me quedan marcas". Le contesté que genial, por mí me daba igual, aunque me tuve que poner a tomar el sol boca abajo para que no notara mi erección.

Al rato, me pidió que le pusiera crema protectora. Lo hice por toda la espalda, recreándome en su piel joven. Me dijo que las piernas también eran cuerpo, y me dispuse a darle por ahí. No lo podía creer. Estaba magreando agusto a una jovencita a mi antojo. Con cada pasada de crema por su espalda y sus piernas, ella se retorcía en la hamaca. Decidí dar un paso más. Total, estábamos solos. Aparté el bikini de su culo y empecé a frotar crema. No se quejaba, y yo disfurtaba. Mi paquete también. En ese momento, se dió la vuelta y me dijo que ya le diera crema por todo. Comencé por las piernas, muslos, barriga, subiendo a sus brazos y hombros. Ya me dije, de perdidos al río. Empecé por una teta, y no me dijo nada. Con la otra "por ahí ya estoy morena" bueno, así no te quemas le dije. Le estaba magreando las tetas a placer. Sus pezones estaban duros como para rayar un cristal. Me crecí y empecé a rozar la zona de la braga del bikini. Ella no se quejaba, así que la bajé un poco y noté los pocos pelos que llevaba en el coño. Poco a poco mi mano fue bajando. Su pelvis se levantó y eso me invitó a llevar la mano más abajo. La llevé a su coño y estaba totalmente mojado. Con la otra, comencé a acariciarle una teta. Le bajé la braga del bikini y le acaricié su clítoris. Se estremecía a cada movimiento de mis dedos, y ya decidí llegar hasta el final. De un tirón, le quité el bikini. No hacía falta que me excitara más, estaba totalmente empalmado. Ella, con los ojos cerrados como si no quisiera saber lo que estaba pasando, me esperaba. Se la metí hasta el fondo sin miramientos. Encima de la tumbona, ella se arqueaba como si se le fuera a romper la espalda, y yo le bombeaba como si fuera la primera vez que echaba un polvo. Al poco tiempo, noté el fluido caliente de su coño al correrse como una bestia, pero me dió igual y seguí bombeando. Se quedó un momento parada por el orgasmo, cuando aproveché para darle la vuelta y ponerme debajo. Era una fantasía que tenía desde hace tiempo, ver esas tetas encima de mí. No protestó y me cabalgó como una buena amazona. Yo le agarraba el culo y le succionaba los pezones, que no había visto unos tan grandes nunca. Se notaba que estaba disfrutando, y yo no podría aguantar mucho más. Con un movimiento de sus caderas, se ensartó hasta el fondo y noté cómo se volvía a correr, justo en el momento en el que yo no aguanté más y le llené el coño de leche.

Se quedó así unos segundos, antes de descagarbalme e irse a la piscina a referescarse. "De esto, ni una palabra a mi hermana y mis padres eeee" "No sé qué me ha pasado, llevaba mucho tiempo sin echar un polvo y me has provocado demasiado" Con lo bueno que he sido, pensé.

Se colocó el bikini de nuevo, y al poco apareció toda la familia.

Mi mujer me dió un beso "se te ve relajado y tranquilo" me dijo. "Si, es que tu hermana es muy buena compañía".
Después del encuentro con mi cuñada en la piscina, la tarde transcurrió normalmente. Volvieron todos del paseo, y las horas pasaron entre risas, baños en la piscina, cervezas y mojitos. Todos estaban de buen humor menos yo, que estaba tenso. No podía evitar ver el cuerpo de mi cuñadita que hace poco había disfrutado, ahora tapado con el bikini de escasa tela, con esa parte de abajo atada con dos nudos que tanto morbo me da.

Mi mujer me preguntó - ¿Qué tal la siesta? Como siempre, a tí te gusta demasiado dormir. - Claro, le respondí, lo sabes. Lo malo es que no estabas tú al lado para hacerme dormir como me gusta (una mamada o paja, como ella bien sabe, así no hay hombre que duerma mal. Pero eso es otra historia)

Cuando comenzó a anochecer, decidimos cenar junto a la piscina pues hacía mucho calor. Preparé la mesa, sillas, mantel.... todo mientras mi mujer y su hermana se dedicaban a preparar algo para picar. Mi suegra me ayudó a regañadientes, pues no le gusta mucho trabajar cuando está de invitada. No pude evitar fijarme en ella como mujer, no como suegra. Mi líbido estaba a tope después de haber estado con mi cuñada y no lo pude evitar. Llevaba un pareo sobre su bikini. A sus 60 años, todavía conservaba un buen cuerpo. Tetas algo caídas, por su tamaño era algo natural. Veía a mi mujer dentro de unos años. El culo se adivinaba prieto. En un momento, me preguntó - ¿Os lo habéis pasado bien esta tarde? con una cara de mala leche. No pude evitar ponerme en guardia, me resultó extraña la pregunta. - Muy bien. Al despertarme de la siesta, he estado hablando un rato con tu hija - Le contesté. Me miró con ojos interrogantes, pero en ese momento salió mi cuñada y la conversación se interrumpió. Al momento, cuando mi cuñada se fué, el interrogatorio continuó. - He vuelto antes del paseo. Y he visto algo que no me ha gustado mucho - Mi mundo se vino abajo. Mi suegra me había visto follando con mi cuñada. Eso podía llevar al traste mi matrimonio y toda mi familia. Por un momento, me derrumbé. - Me gusta mucho que te lleves bien con mi hija - ¿Por qué dices eso? Le contesté. Sabía de sobra que nos había pillado, pero necesitaba confirmarlo. - Claro, sabes que siempre ha sido como una hermana pequeña para mí- Le dije. - Pues lo que he visto antes, no se le hace a una hermana pequeña- En ese momento, vi pasar toda mi vida con mi mujer y su familia por delante. Mi suegra nos había pillado follando, eso suponía el fin de mi relación con ellas. No sabía qué pensar. Se quedó un momento dubitativa y me dijo…. - En un primer momento, cuando abrí la reja de la casa, me enfadé mucho. Pero después, viendo del buen humor que estaba mi hija pequeña, me tranquilicé -

En ese momento, no sabía cómo reaccionar. Mi suegra me había visto follando con su hija pequeña y no me dijo nada. El morbo, en ese momento, pudo conmigo. - Suegra, sabes que por vosotras, hago lo que sea, os quiero un montón. A ver cómo era el resultado de esa respuesta, podía ser blanco o negro. - Tranquilo, no voy a decir nada, porque para mí la felicidad de mis hijas es lo primero, y ahora veo que después de romper su relación ahora por lo menos tiene un buen día.-

No podía creer lo que oía. Me había follado a mi cuñada, mi suegra nos había pillado y estaba contenta. Mi cabeza era una batidora. Pensé, qué cojones, ahora ya de perdidos al río. Veía las tetas de mi suegra debajo del pareo, y sin evitarlo me estaba empalmando. ¿Qué puedo perder, si ya tenemos secretos? - Tranquila María (nombre simulado) si le hace falta algo más, yo se lo daré. Y lo mismo te digo a tí, que desde que estás viuda, se te nota falta de cariño- No sé de dónde salió esa frase, si de mi cerebro o de mi polla, pero al ver las tetas de mi suegra no pude reprimirme. La visión de esos pechos me tenía caliente, y eso después de haber descargado con su hija. - Te veo venir. eres un salido, y al final se lo voy a decir a mi mujer- Dile lo que quieras suegra, pero tú has visto lo que sabes (en ese momento ya no pensaba mi cerebro, sino mi polla) Has visto cómo he consolado a tu hija, si quieres hay más para tí-

Esas palabras salieron de mi boca sin pensar con la cabeza. sólamente en follar. Al segundo me arrepentí, pero, qué cojones. me había follado a su otra hija, ella lo sabía y me tenía en sus manos. - No te pases que eres un vicioso - Me contestó. No quiero decírle nada a tu mujer porque veo a mi hija contenta, pero si pasas la raya, abro la boca y sabes lo que pasará - ¿Y qué pasara, querida suegra? – Pues que se lo digo a tu mujer y te vas a enterar. –

En ese momento, se me terminó de nublar la mente. De perdidos, ya al río. Agarré a mi suegra de la cintura y le planté un morreo de los que hacen historia. Mientras le metía la lengua hasta la garganta, me venía a la mente que era a la tercera mujer de la familia que besaba. A todo esto, esperaba el rechazo y consiguiente bofetón, pero nada de eso. Mi suegra, al momento de pasarse su sorpresa, me devolvió el beso y lanzó su boca contra la mía. Yo estaba en una nube, y mi polla también. Saltó como un resorte al notar ese caliente beso maduro. Mis manos fueron derechas a su culo que, para mi sopresa, estaba bastante duro dado su edad. En ese momento, se separó de mí y menos mal, pues la poco sus dos hijas salían por la puerta con la cena. Mi suegra de dedicó una mirada pícara, como dando a entender que esto seguiría. Mi cuñada, al pasar por al lado de mí, me guiñó un ojo. Mi mujer, después de dejar los platos en la mesa, me dio un largo beso y una palmada en el culo - ¡Qué bien que estemos los tres tan agusto, me encanta la familia unida!
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heranlu

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Aventura Sexual en Familia – Capítulo 002




La cena de esa noche transcurrió con normalidad, por lo menos para mi mujer, mi suegra y mi cuñada. Mi mujer, con su carácter simpático de siempre, por eso me enamoré de ella. Mi cuñada, recién follada por mí, estaba de un buen humor que no era normal para ella en estos últimos tiempos. Mi suegra, disimulando por la incómoda situación para ella que hacía poco habíamos vivido.

Tras el vino de la cena, postres de chocolate y el café, me dispuse a preparar unos gin-tonics para todos - Tú lo que quieres es emborracharme y aprovecharte de mí - Dijo mi mujer. - Tranquila, que para eso no hace falta alcohol- Le contesté aprovechando el ambiente distendido. La cara de mi suegra fué un poema..... aunque seguro que se imaginaba a su hija mayor en la cama, era natural.

Tras un par de combinados, la primera que se cansó, fué mi mujer. - Esta noche, te toca recoger a tí. Me has puesto medio borracha entre el vino y los gin-tonics. Te espero en la cama- Me lo dijo con esa medio sonrisa que le conozco. Seguro que esperaba que al poco tiempo, fuera y le metiera la polla en la boca como solía hacer después de nuestras cenas alegradas con alcohol. Pero esa noche, no era mi plan. Solamente pretendía que las tres se fueran a dormir y pensar un poco en todo lo que había pasado esa tarde.

La siguiente en claudicar fue mi cuñadita, alegando que estaba cansada (no me extraña, con el polvo que hemos echado a la orilla de la piscina…) pensé. - Claro, tomar el sol y bañarte toda la tarde seguro que ha sido agotador- Le respondió mi suegra. No pude evitar notar el doble sentido de la frase, pero no quise darle más importancia. En el momento que se fue, invité a mi suegra a retirarse también. - Tranquila, ya limpio yo todo esto, para eso estamos en mi casa, voy a ser un buen anfitrión y me encargo yo de todo. Mi suegra, aceptó mi invitación. Vasos vacíos, ceniceros llenos, tenía trabajo y a la vez tiempo para reflexionar. Tras llenar una bolsa de basura, me dispuse a llevar los vasos y copas vacíos al lavavajillas. Para mi sorpresa, allí estaba mi suegra colocando todos los cacharros de la cena en él. Agachada, con ese culo que hace poco había podido sobar en pompa. Me quedé unos segundos observándolo, nunca lo había mirado con esos ojos. A pesar del alcohol, mi polla no pudo evitar ponerse morcillona. Ella no se dió ni cuenta. Me tenía que haber retirado en ese momento, pero por alguna razón no lo hice. Lentamente me acerqué a ella, con los ojos clavados en su culo. En ese momento, restregué mi paquete contra ella y dió un respingo, que casi se da con la cabeza en la encimera de la cocina - ¿Qué coño haces Luis? ¿No has tenido bastante esta tarde? Pervertido, que soy tu suegra, eres muy cabrón- Esas palabras, en vez de acobardarme, me hicieron venir arriba. Sin separar mi paquete de su culo le dije - Precisamente, esta tarde me has dejado a medias, y ahora voy a terminar lo pendiente- Intentó zafarse de mí, pero soy más fuerte. Sujeté fuertemente sus brazos, para no despegarme de ella. Mi polla respondió y ya no estaba morcillona, sino dura completamente. - Me has visto esta tarde y te has quedado con ganas de probarme. Lo sabes, y para que no hables, te voy a tapar la boca- No sé de qué cerebro mío salieron esas palabras, pero ya no había vuelta atrás. Entre el alcohol y el culo de mi suegra estaba muy caliente.

Le dí la vuelta y tenía cara de sorprendida. Con una mano la sujetaba, y con la otra me bajé el bañador. Mi polla saltó como un resorte ya dura sin solución. -Ahora vas a probar esto, para que así no abras la boca para otra cosa- En ese momento, esperé otra vez el bofetón y que despertara a sus dos hijas para decirles lo vicioso que soy. Ante mi sorpresa, me miró fijamente a los ojos, con cara de resignación, y comenzó a agacharse. Puso la cara a la altura de mi polla, la cogió con una mano y comenzó a acariciarla. Abrió su boca, y en un momento se la introdujo suavemente en su boca. Tras dos chupadas, paró. - Es que no he hecho esto nunca....- Me dijo con cara de lástima. No me lo podía creer, que a su edad nunca hubiera chupado una polla. - Pues nunca es tarde para aprender, así que ya puedes empezar- Ese momento de dominación lo había tenido con su hija, pero al tenerlo con mi suegra, hizo que se me pusiera más dura todavía. Comenzó a chuparla suavemente, como si estuviera comiendo un helado. El morbo de ser la primera que chupaba me hizo llegar al nirvana. Allí estaba, en la cocina de pié, con mi suegra arrodillada chupándome y aprendiendo a marchas forzadas. Pero el deseo pudo conmigo y la levanté - ¿Es que no lo he hecho bien?- Su cara ya era de deseo, no de sorpresa- Pues sí, pero vamos a algo más- Le ayudé a levantarse y le dí la vuelta. Le levanté el vestido de verano que llevaba por el calor, y ví las bragas que llevaba de color rosa. Por alguna extraña razón, me pusieron más cachondo que si fuera un tanga. Se las bajé de un golpe hasta los tobillos, y al fin pude ver ese culo al natural, Tenía algo de celulitis, natural por su edad, pero pe puso a mil. Separé sus piernas y comencé a restregar mi polla contra su raja - ¿Qué pretendes hacer? - Preguntó, aunque sin mucha convicción. Le hice agacharse contra la encimera, para dejar así su sexo expuesto a mí. Hizo como que oponía resistencia, noté que era fingida. En un instante, mi polla estaba resbalando contra su coño húmedo. Se hacía la dura, pero estaba más cachonda que yo. Si apenas esfuerzo, mi polla entró. Noté ese coño maduro, abierto, húmedo y deseando que le metieran un buen trozo de carne. Primero las embestidas fueron suaves, para ir ganando en intensidad con el paso de los segundos. En esa posición sabía que no duraría mucho, es mi debilidad. Así que le dí la vuelta, la tumbé sobre la encimera de mármol, y le quité el vestido de un estirón. Par mi sorpresa, no llevaba sujetador. Sus dos tetas caídas, con unos pezones grandes como galletas, aparecieron ante mí. Ya no oponía resistencia alguna. Así como estaba tumbada me abrí paso en su coño peludo, ensartándola hasta del fondo de usa sola estocada. Ya no se reprimía, su cara mostraba el placer que estaba teniendo. A los pocos segundos de estar bombeando, noté como sus piernas y mis huevos se llenaban de flujo (según me confesó más adelante, fue el primer squirt de su vida) con el tremendo orgasmo que estaba teniendo. Le tuve que tapar la boca con un profundo beso para que no despertara a sus hijas con sus gemidos, metiendo mi lengua hasta dónde llegaba, y respondiendo ella con la suya. Ante tal calentura, no me pude reprimir y mis embestidas cogieron un ritmo cada vez más acelerado. Silencié sus gemidos con el beso, pero el sonido de nuestros sexos al chochar se asimilaba bastante a un aplauso. La dejé un momento dentro para disfrutar de la situación y la vista. Mi suegra, con el vestido subido hasta el cuello, mostrándome sus enormes y caídos pechos, su coño peludo taladrado por mi polla, y su cara desencajada pidiéndome más. Ante esa visión, no me pude reprimir y continué con el mete saca, una vez lento, otra vez rápido. Hasta que noté que mis huevos estaban a punto de disparar, mis embestidas fueron cada vez más salvajes, ella lo notó, arqueó su espalda, me besó con más fuerza y ya no pude más. Mi polla comenzó a disparar chorros de leche dentro de ella a la vez que tenía otro orgasmo salvaje, me clavaba las uñas en la espalda y me mordía el labio inferior.

Al minuto mi polla comenzó a bajarse y salir de su coño, antes me fue imposible, era indescriptible la sensación de estar dentro de ella. Me quedé mirando, y por sus muslos resbalaba mi leche mezclada con los jugos de su orgasmo. – Bueno suegra, cuando quieras, terminas de poner el lavavajillas y te acuestas, que aquí ya está todo el trabajo hecho – La frase me quedó un poco chulesca, pero ella me respondió con una sonrisa – Tranquilo, ya lo pongo yo y me voy a darme una ducha. Mañana nos vemos en la piscina

La mañana siguiente después de mis experiencias con mi cuñada y mi suegra, fue relativamente tranquila. A pesar de dormirme tarde por la noche, fui el primero en levantarme. Era normal en dos de las mujeres que estaban en mi casa levantarse tarde, bien folladas como estaban las dos. La que me sorprendió fue mi señora, acostumbrada al polvo mañanero que le solía echar. Pensaría que no quería montar follón estando su madre y su hermana en casa. En cuanto salió el sol me desperté. Di una vuelta por la parcela, puse a limpiar la piscina, recogí un poco las hojas de los pinos que habían caído y me aburría un poco. Decidí hacer de buen anfitrión y prepararles a las tres un buen desayuno. Bajé al pueblo cercano a por churros, como era temprano no tuve que hacer mucha cola. Preparé café y chocolate para que hubiera variedad. Puse música de los Héroes del Silencio para despertarlas a las tres de buen humor, junto al olor del desayuno recién preparado. La primera en aparecer fue mi mujer. Espectacular, con su camisón negro bien pequeño, sin sujetador como estaba acostumbrada a dormir dejando adivinar su culazo y grandes tetas. Me plantó un beso en la boca agradeciendo el detalle – Eres un sol, así te vas a ganar a tu suegra si ya no lo tenías hecho – (la tengo ganada, pero tú todavía no lo sabes pensé). La siguiente fue mi suegra. Embutida en un largo camisón de flores, tipo abuela que no hacía justicia a su cuerpo, cosas de personas “mayores”. Agradeció el detalle de prepararles el desayuno – Nos cuidas demasiado bien, nos vas a acostumbrar y no vamos a salir de tu casa – fue lo primero que me dijo. En eso mismo estaba pensando yo. Quería volver a ver ese cuerpo, esas tetas caídas, ese coño peludo. Si no saliera de mi casa, sería el hombre más feliz del mundo.

Mi cuñadita se resistía a salir de la cama, así que nosotros tres nos dispusimos a desayunar. Dimos cuenta de todo con hambre entre risas y buen rollo. Yo estaba en una nube. Mientras ellas charlaban distendidamente, yo recogí todos los cacharros del lavavajillas de la noche, para meter lo del desayuno. No pude evitar recordar el momento con mi suegra justo ahí. Ella, en un momento dado, me miró, recordándolo también seguro, dedicándome una mirada picarona. Después de la sesión de sexo del día anterior, no sé como mi polla pudo reaccionar y despertar, pensaba que estaría cansada. Solamente con pensar en volver a ponerla sobre la cocina y volver a follarla, me puse cachondo. Pero estando mi mujer delante, me tenía que contener.

Cuando ya estaba todo recogido y nos disponíamos a hacer planes, apareció mi cuñada. Poco puedo decir. Pantaloncitos cortos de color rosa, y camiseta blanca de tirantes sin sujetador. Sus pequeñas tetas no lo necesitaban. Los pezones oscuros y duros se marcaban a través de la misma. Mi polla no pudo evitar dar un respingo. - ¿No me habéis esperado? Muy mal, esto se avisa- nos dijo contrariada. – Es que como te vi cansada anoche, he preferido dejarte dormir – Dijo mi suegra. No pude evitar notar el doble sentido… Aunque intenté relajarme todo lo posible.

Mientras mi cuñada desayunaba, mi mujer dio que quería irse a tomar el sol y disfrutar de la piscina. Mi suegra le acompañó, y me quedé terminando de recoger y acompañando a mi cuñada – Oye, ahora que estamos solos. No te creas que lo de ayer se va a volver a repetir. Me pillaste con las defensas bajas, y en ese momento no reaccioné de otra manera. Hacía mucho tiempo que no estaba con un hombre, y admito que me supiste poner en una situación incómoda. Pero ha pasado una vez, y no quiero que vuelva a pasar. Quiero demasiado a mi hermana como para fastidiar su matrimonio- Me dijo. -Claro, tranquila. Tampoco sé lo que me pasó, verme con una mujer joven y tan guapa como tú, en esa situación. Perdóname, desde que me casé con tu hermana, es la primera vez que estoy con otra mujer.- Pude ver en su cara un poco de sonrojo, en cierto punto noté que se sentía halagada.

Tras el desayuno, me quedé en la cocina recogiendo todo, y las tres se fueron a la piscina. Desde la ventana las podía ver. Mi mujer, con su bikini de tanga que poco le tapaba su culo, mi suegra con el bañador de abuela, y mi cuñada con un bikini rosa fluorescente que se había puesto. No sabía cuál de las tres me gustaba más. A las tres me las había follado. Mirando por la ventana de la cocina, la pelea entre mi cerebro y mi polla era indescriptible. ¿A quién se la metería la próxima vez?

Tras recoger y pensar un rato, me dispuse a ir a la piscina con ellas. Fui a la habitación y me puse un bañador tipo “fardahuevos” del que mas pequeño tenía, a ver si provocaba a alguna, aunque era fácil. – Oleeee esos hombres guapos y cañones- Mi mujer fue la primera en exclamar con el cachondeo siguiente.

Aunque el destino me deparaba una sorpresa. Al poco de estar los cuatro en la piscina, mi señora se tuvo que ir a la ciudad – El trabajo me reclama. Será poco tiempo, pero me acaba de llegar un mail sobre un asunto importante. Espero que cuides bien de mi madre sobre todo (no sabes cuanto). Seguramente tendré que comer allí, no dejéis que la piscina se enfríe sin mí.-

Tras eso, salió del agua y se cambió de ropa. Un vestido negro ceñido, que a mí me gustaba sobremanera, ella lo sabía. Tras darme un largo beso y abrazo se despidió, cogió el coche y se fue a trabajar. Quedamos en la piscina mis dos amantes y yo.

En un momento dado, mi cuñada no pudo reprimir su instinto y decidió quedarse en topless - ¿Os importa, es que así no me quedan marcas del bañador?- A mí, por supuesto que no me importaba, así podía volver a disfrutar de esas tetitas. Su madre pareció un poco menos receptiva – Niña, que está tu cuñado delante, no seas atrevida- Le dijo.

A mi cuñado le d igual – Vamos, que en la playa no ha visto tetas. Además, las mías son pequeñas, no se va a asustar- Dijo esto, se quitó la parte de arriba del bikini y me dejó ver esos pezones que tanto me habían gustado y había disfrutado. Mi suegra por un momento se mostró escandalizada. Por otro lado, pensó en el razonamiento de su hija (que llevaba toda la razón, había visto esas tetas y las había sobado) y no puso objeciones. – Pues nada hija, ya que lo vas ha hacer tú, yo hago lo mismo- Me sorprendió sobremanera. No esperaba eso de ella. Fue a la casa a cambiarse. Me sorprendió apareciendo con un bikini negro, y al momento de aparecer, se quitó la parte de arriba – Así estamos las dos igual-

No lo podía creer. Dos mujeres a las que me había follado el día anterior, estaban en mi piscina en topless. Mi cuñada, con sus tetitas pequeñas y de pezones oscuros, y mi suegra con sus tetas caídas que tan cachondo me ponía. Solamente pude pensar en entrar en el agua para bajar mi erección cada vez más notable. Con esas cuatro tetas a la vista, otra cosa no era posible. Al poco, mi cuñada entró en el agua también – Qué rica está…da gusto meterse en ella- Claro, y meterse dentro de ti también pensé…. Comenzamos otra vez el juego de ahogadillas, te llevo para un lado, para el otro…. Un par de veces rocé sus tetas y me volví a empalmar. Pero delante de mi suegra no me la podía follar, aunque tuviera muchas ganas. En un momento cuando su madre no miraba, me dijo – Mi madre nos vio ayer. No estoy orgullosa de lo que hicimos, pero pasó y no lo podemos solucionar.-

Por una parte me hice el sorprendido, pues sabía que nos habían pillado. Por otra parte, mi orgullo masculino se vino arriba, y pudo más que mi conciencia. – Tranquila, tu madre sé que lo sabe, y está contenta de que su hija haya recuperado la alegría- Esa frase me salió del interior, como la noche pasada con mi suegra. Total, si su madre lo sabía, solamente faltaba que faltara que me había follado a su madre también y de perdidos al río.

Pues ahí fue cuando mi cerebro situado en mi polla comenzó a pensar más que el que situado en mi cabeza. Le planté un beso y un sobado de tetas a mi cuñada, como lo estaba deseando, delante te mi suegra. Mi cuñada, al momento, respondió con una cara de sorpresa, pero no me rechazó el beso. En cuanto me separé de ella, miró a mi suegra con cara de sorpresa. Mi suegra no dió señales de desaprobación. Al contrario, miraba con cara de lujuria. – Vamos a poner las cosas claras – Dije. Suegra, ayer viste cómo follaba con tu hija en la piscina. Y aunque ella no se enterara, a ti te di lo tuyo anoche en la cocina- Lo dije sin pensar. Si me salía bien, podría follarme a esas dos hembras muchas veces más. Si salía mal, las perdía a las dos y a mi mujer. La suerte estaba echada.

Ante mi sorpresa, mi suegra se acercó a mí. Me plantó un profundo beso – Yerno mío, te quiero un montón- En ese momento pensé “o me follo a mi suegra a mi cuñada, pero hoy sin follar no me voy” Ante mi sorpresa, mi cuñada no se sorprendió “Mamá, me encanta que hayas recuperado el deseo por los hombres. Pero este, no es solo tuyo. Sabes que también es de tus hijas”

Mi lívido no podía estar más alto. Tenía a mi suegra y a mi cuñada, en topless, en la piscina, ofrecidas para mí. Primero, le dí un beso a mi suegra. Después, a mi cuñada. Las dos me miraban con deseo. Esa oportunidad no se podía desaprovechar. Le quité la parte de abajo del bikini a mi suegra para dejar a la vista ese coño peludo que tanto me gustaba. Me dí la vuelta, y desaté los nudos del bikini de mi cuñada. Ahora tenía dos mujeres desnudas a mi antojo delante de mí.

Primero, y por educación a las personas mayores, me lancé a comer el coño de mi suegra. Era un encanto notar esos labios abiertos esperando mi lengua. Mi cuñada se puso al lado de mí y comencé a tocar su coño con mis dedos. ¿Qué más puede pedir un hombre?

Cuando comencé a notar el coño de mi suegra lubricado, cambié al de mi cuñada. Joven, depilado y no tan abierto, pero con un clítoris muy receptivo y grande. Mi lengua no sabía cuál le gustaba más. Mientras comía el coño de mi cuñada, mi suegra me puso boca arriba, y sin mirar yo, noté como se ensartaba la polla en su coño. Caliente, abierto, deseoso de recibir rabo. Era el paraíso. Mientras le besaba el clítoris a mi cuñada, mi suegra me cabalgaba. Embestidas rítmicas, restregando esos pelos contra mí. No sabía lo que tardaría en correrme, era muy buena. Pero ella tardó menos. Mientras yo me entregaba con la lengua a mi cuñadita, ella se corrió llenando mi pubis de flujos.

Aunque ahora venía lo mejor. Mi suegra, ya corrida, salió de mí y se levantó. Su hija se tumbó al lado de la piscina – Ahora me vas a follar como ayer- Esas palabras pudieron conmigo. Así como estaba, la ensarté como una bestia. No pensaba en correrme, solamente en hacerla disfrutar. Para mi mayor gozo, su madre se tumbó encima de ella – Ahora me vas a comer el coño como tú sabes- Me dijo con voz de guarra.

Allí estaba yo, follándome a una jovencita, con su madre encima de ella poniendo su coño peludo a mi disposición. ¿Alguien sabe de una situación más morbosa?

Las embestidas a mi cuñada cada vez eran más salvajes. A la vez, mi lengua se volvía loca comiendo el coño de mi suegra. Sabía que en esta situación, no duraría mucho, Soy de aguantar bastante follando pero era superior a mis fuerzas. Notaba como mis huevos iban a disparar en breve, así que mi boca y lengua comenzaron a trabajar más fuerte. Notaba cómo el orgasmo de mi suegra llegaría en breve. Mi cuñada, ajena a todo eso, disfrutaba de mi polla mientras se frotaba el clítoris. Aparté su mano y puse la mía. Me faltaba mano, lengua, boca…..para satisfacer a esas dos hembras. Entonces llegó el momento. Exploté en el coño de mi cuñada llenándolo de leche, al mismo tiempo que ella explotaba en un orgasmo salvaje llenando mi pubis con su squirt. Mi lengua en ese momento se puso tensa, llevando a mi suegra a un nuevo orgasmo que me llenó la cara de flujos, apretando mi cara con sus muslos en un momento que no puedo describir.

Así quedamos los tres, recién corridos, con flujos por todas las partes del cuerpo….que placer.

Tras unos minutos, nos dimos los tres un baño desnudos en la piscina, para limpiar todos los flujos de la reciente follada, esperando que llegara mi mujer para contarle todo lo sucedido
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