Arreglos en Casa

heranlu

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Ago 31, 2007
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- Pues no te preocupes, ya le digo a Luis, mi marido, que suba y te hace un presupuesto – dijo maría con gran interés.

- si puede, que no me gustaría importunarle – respondió Teresa educadamente

La conversación termino rápido y Teresa se dirigió a su casa. Casi sin buscarlo la vecina del primero, con la que unicamente se cruzaba saludos de compromiso, le había ofrecido los servicios de su marido, albañil para mas señas, para hacer una pequeña reforma en su casa, la cual nunca se hacia el animo de acometer.

Cuando por fin apareció Luis, al día siguiente, no tardaron en quedar de acuerdo, no era caro, y según dijo en dos o tres días estaría terminado, el único problema era el tiempo, ya que andaba en varias reformas, pero si podía, a la semana siguiente vería de hacerla. La verdad es que teresa se alegro bastante del interés y durante los siguientes días su marido y ella dejaron la habitación despejada y preparada.

Teresa era una mujer de 45 años de buen ver, y aunque los años no pasan en balde, su cuerpo seguía luciendo con bastante sensualidad. Su 1,65 era jalonado por suaves curvas por doquier, y, aunque no era propensa a mostrarlo gratuitamente, en bodas y actos sociales no pasaba desapercibida y algunas miradas no eran precisamente de cortesía.

Por fin llego el lunes, y después que su marido se marchara se quedo sola esperando. Rabian organizado la semana para que su marido se quedara en el trabajo a comer . Así no cocinarían, y ella comería una ensalada, un lio menos en la casa.

Cuando llego Luis, sobre las 9, vino acompañado de un joven. Lo presento como juan, y seria el que haría la gran parte del arreglo, que era un figura en lo suyo. Así que esa mañana entre los dos hicieron todo el trabajo de derribo, quitando los escombros y dejando las paredes lisas y limpias para empezar.

Durante todo el tiempo, teresa fue consciente de las miradas de juan, y aunque luis también le dedico alguna mirada descarada sobre todo a sus pechos, las del joven eran mas descaradas. Y eso que esa mañana lucia un vestido sin escote, y que le llegaba a las rodillas, y lo único que mostraba era un poco el sujetados por la espada ya que por detrás era muy abierto.

Tampoco ayudo el calor, ya que a mitad de mañana los dos se habían descubierto el torso pidiendo antes permiso, al cual ella dio una aprobación si mas.

Luis era bajito y barrigón y andaba con los vaqueros, nada excitante, pero juan, pese a ser solo un poco mas alto, lucia un cuerpo musculado y bronceado, y se paseaba con un pantalón de deporte.

No era ni la una cuando Luis se marcho, tenia que ir a otras reformas a dar un vistazo, pero el trabajo ya estaba en marcha.

- No se preocupe señora, ya vera como juan es una artista.

Teresa andaba en la cocina cuando entro juan con una botella de agua vaciá

- Señora, ¿me puede dar agua?

- Por favor, no me trates de usted, me puede llamas teresa, que me haces parecer mayor – le dijo teresa, cogiéndole la botella

- Como quieras teresa, pero mayor no eres, estas muy bien – dijo acercándose a su lado mientras llenaba la botella de agua.

- No exageres

- No exagero, seguro que levas locos a los hombres

- oye que estoy casada – dijo con dignidad

- bueno, entonces seguro que llevas loco a tu marido, porque si yo fuera tu marido no te dejaba en paz ni un día

- venga dejalo – dijo azorada sin apartar la vista de la botella

- ¿que tu marido no te da todos los días?

Teresa no podía decir nada, estaba tensa, no sabia que decir, el cuerpo de juan estaba a unos centímetros del suyo , notaba su olor y aquello la estaba poniendo muy nerviosa

- hasta a luis le gustaban tus tetas, son espectaculares

- el sujetador hace milagros – dijo para salir del paso

- ¿de verdad?

Quizás esa frase fue un recurso fácil, pero, lo que vino después, como consecuencia de ella la puso en una situación limite.

- a lo mejor si lo quitamos podemos comprobarlo.

Teresa estaba paralizada, juan se pudo muy despacio detrás de ella y con su dedo muy sutilmente desplazo las tiras del sujetador hacia sus hombros dejándolas sueltas , después noto como lentamente desabrochaba uno a uno los tres corchetes, y mientras que sin descaro apoyaba su cuero contra el de ella saco cada una de las tiras por los brazos de ella.

- venga, termina de sacártelo

- por favor

- estoy esperando

teresa no quiso contradecirle, y sin mucha espera termino la tarea dejando su pechos libres dentro de su recatado vestido

- ves no ha sido tan difícil – dijo juan, que ahora ya apoyaba sin disimulo su duro miembro en el trasero de la inmóvil dueña de la casa.

Teresa sintió como las manos del joven se apoyaban en su cintura y se encaminaron hacia adelante. Ella puso resistencia pero acabaron por entrar entre sus brazos y en nada se había apoderado de sus pechos.

- Joder que tetas tienes, zorra

Aquellas palabras terminaron de hundir la resistencia de teresa. En vez de sentirse ofendida, fue consciente de la humedad en sus bragas, y pese a seguir de forma pasiva admitiendo aquella invasión de su persona, tenia que admitir que estaba disfrutando, a su pesar.

Pronto el manoseo de las tetas no fue suficiente para juan, así que girando a teresa la puso cara a el, y de un tirón le saco el vestido por la cabeza. Teresa en shock se tapo los pechos y vio como juan se apartaba para desprenderse de su pantalón dejando al aire una polla totalmente tiesa que casi doblaba la de su marido.

Juan se percato de la mirada de ella a su aparato, y no tardo en volver a acercarse, para hacer jirones las recatadas bragas que vestían el cuerpo que quería poseer. Entonces la cogió de la mano y la arrastro sin mas hacia la mesa de la cocina.

Teresa se vio postrada boca abajo, totalmente desnuda, y noto como aquel monstruo que acababa de ver se acomodaba en la entrada de su sexo y sin ninguna delicadeza invadía su intimidad.

- Joder que estrecha estas, puta

- sacala, dios, es muy grande – dijo teresa, y como única respuesta recibió varios envites mas que lo único que hicieron fue enterrar por completo el miembro en su interior.

- ves como si entra – dijo manteniéndola entera dentro – que coño mas calentito tienes – y si mas comenzó a martillearla salvajemente. Teresa se quejaba con cada envite, pero con las manos en su espalda y fuertemente cogidas poco podía hacer, y para su total vergüenza, sintió como el placer la invadía con cada embestida, y sus quejidos comenzaron a ser gemidos de placer.

- te gusta eh, pues te voy a dar hasta que te hartes.

El orgasmo le llego tan de improviso que la destrozo, acostumbrada a un orgasmo lento y suave. Un latigazo recorrió su cuerpo y mas cuando juan se detuvo con el rabo insertado en su interior, y noto como las contracciones de su vagina atrapaban con fuerza al invasor.

- me encanta sentir como un coño se corre en mi polla, que gusto

Juan saco su polla y aprovechando en momento le dio la vuelta y la tumbo sobre la mesa boca arriba, se situó entre sus piernas y se la volvió a clavar de un golpe de cadera. Cada envite hacia que sus tetas temblaran como flanes y teresa se tapaba la cara pero sin dejar de gemir.

- mirame puta mientras te follo – le dijo mientras le apretó un pezón con saña

teresa quedo con los ojos muy abiertos asimilando el dolor y el tremendo placer que aquel acto le produjo, y no apartaba la mirada de juan, que seguía con su infernal ritmo.

No tardo teresa en volver a hundirse en el placer, acompañando con sus caderas los envites y volvió a sentir como juan detenía su martirio para disfrutar de su victoria.

- venga, trabajo tu un poco, dijo juan desenfundando su polla, y levantando a teresa de la mesa la llevo a una silla, se sentó he hizo que ella se sentara sobre su polla.

Teresa sintió de nuevo esa sensación de sentirse llena, y en esta ocasión ella llevaba un ritmo pausado pero el movimiento de cadera hacia que el pene no saliera de su interior y con cada movimiento sus entrañas se encendían. Su cuerpo no dejaba de temblar, mientras juan la encendía mas si cabe comiéndole los pechos, devorándole el cuello y besándola de forma salvaje.

Juan se dejó llevar, el nivel de excitación de teresa la llevo a buscar mas placer sin control y aquello le deleito tanto que exploto sin control en el interior de una derrotada teresa, la cual se vio inundada de ardiente leche sin poder evitarlo.

Juan gimió mientras apretaba contra el a teresa, sin dejarle opción a poder evitar su triunfo.

- así puta, todo dentro -

- dios, que hemos hecho, no tomo nada – dijo teresa derrotada

- ves a ducharte

teresa se levanto y el semen comenzó a resbalarle entre las piernas, así que las junto como pudo y se dirigió a la ducha de su cuarto. Juan mientras tantos se aseo un poco en el bidé del otro cuarto de baño y encendiendo un cigarro se dirigió a la habitación matrimonial. Contemplo con sonrisa la cama que tanto le gustaba profanar y degusto el humo sentado en ella.

Teresa bajo el chorro de la ducha era un manojo de nervios se limpio como pudo, pero tenia su sexo tan sensible, que casi tiene un nuevo orgasmo, y no siguió por que no lo deseara, si no porque no quería hacer algo tan horrible como lo que acababa de hacer. Y el problema era que acababa de descubrir un verdadero orgasmo, algo salvaje que comparado con la suavidad de lo que había sentido hasta ese día, sabia que la iba a cambiar para siempre.

Andaba en esas tribulaciones cuando con temor vio la puerta abrirse, y juan entro sin ningún tipo de reparo, abriendo la mampara de la ducha y entrando en ella.

- No por favor, lo hecho hecho esta, dejalo ya

Juan no dijo nada, se arrodillo entre las piernas de teresa y abriéndolas le atrapo el sexo con su boca. Ella intento zafarse pero las manos se aferraron a su culo con fuerza y las oleadas de placer que recibía pudieron con ella, comenzó a gemir bajo el tratamiento que recibía, y mas aun cuando dos dedos se incrustaron en su interior, y aquello fue el final, notaba como los dedos recorrían su interior y encontraron algo que la disolvió, y cuando lo hicieron se cebaron.

Juan escuchaba como teresa clamaba sin vergüenza, casi a gritos, algo ahogados por el ruido de la ducha, pero no cejo hasta que sus piernas flojearon en una ultima y terrible oleada de placer, quedando sentada en la ducha.

- ven, le dijo válidamente juan

teresa se levanto como pudo, y como en una película se vio dirigida a la cama, en la que solo quedaba una sabana. Se tumbo de lado, y noto como juan se ponía detrás de ella, pasado una mano por debajo de su cabeza. No tardo en sentir de nuevo la penetración en su sexo, esta vez lenta y suave.

- Ves zorra, ya le estas poniendo los cuernos oficiales a tu marido, aquí estas gimiendo como una loca con una polla de verdad en tu cama de matrimonio.

Teresa gemía sin control, aquella barra candente que la atravesaba con delicadeza recorría despacio y con suavidad todo su interior, y aquello la superaba. Y si aquello no bastaba mientras una de las manos martirizaba sus pechos, con especial atención a sus pezones, la otra se recreaba en su ya excitado clítoris. Y ademas estaba la boca que la besaba, lamia o mordía a discreción en la espalda o el cuello.

Perdió la cuenta de las veces que su cuerpo exploto, y solo el arreón de embestidas que culminaron en el grito de juan mientras se vaciaba por segunda vez en su interior la saco de su nube.

- no – dijo sin fuerza – otra vez no

- si perra, ya te he dejado otra ración de leche, follate a tu marido esta noche con ganas no sea que te haya dejado un regalito.

Teresa quedo derrotada en la cama y juan desapareció. Cuando se despertó noto que la luz había disminuido, y le entro el pánico, era tarde y su marido podía llegar. Cuando se centro vio que eran casi las 7, así que tenia una hora para arreglarlo todo, aunque sabia que había cosas que no podría arreglar.

Teresa andaba nerviosa. Se acababa de ir su marido y en una hora volvería juan y no sabia lo que quería. Su mente le decía una cosa y su cuerpo otra. Se había dado una ducha y andaba con una bata de baño corta intentando decidir que ponerse cuando sonó el timbre de la puerta.

Por lo nervios fue a abrir la puerta pensando que era su marido que se había olvidado de algo y al abrir de aquella guisa se encontró a juan y a otro hombre que no conocía, cargado con herramientas.

- ves, ya te dije que estaba de muerte

- ya lo veo – dijo con acento sudamericano

los dos entraron sin ningúnpreámbulo mientras teresa cerraba la puerta. Y al darse la vuelta se encontró a juan, que sin cortarse le dio un morreo con una de sus manos en sus nalgas.

- menuda perra estas hecha, y quieres guerra de buena mañana

- es que has venido mu pronto, iba a vestirme

- no no, esta perfecta, dijo arrinconándola contra la pared.

Teresa miraba al hombre y mientras juan deshizo el nudo de la bata que ella intento en mano dejar cerrada. Juan sin mediar palabra abrióbruscamente la bata y dejo todos sus encantos al descubierto. Con firmeza hizo que subiera los brazos arriba de la cabeza y comenzó a besarla mientras una de sus manos exploraba su coño encharcado.

- pero que puta eres

teresa avergonzada no reacciono cuando juan se despojo lentamente de su ropa y monstruoso pene totalmente erecto apuntando al techo, ni cuando se acerco a ella. Solo cuando agarrando sus nalgas la hizo y la estrecho contra la pared lanzo un gemido de sorpresa. Noto como la herramienta tanteaba y no tardo en encontrar la cueva que deseaba profanar. En ese momento la dejo caer un poco y sintió de nuevo el placer. Sus piernas y sus brazos abrazaron al hombre que la invadía y este comenzó a empotrarla literalmente. La envestía con fuerza en aquella postura tan acrobática, y aun así, se notaba ligera en sus fuertes brazos.

No tardo en sentir el orgasmo, tan fuerte y desgarrador como el día anterior, y a partir de ahí fue una muñeca a merced de juan, que la machaco durante diez minutos mas hasta vaciarse en su interior sin el menor atisbo de culpa.

- Joder que ganas tenia de follarte – dijo soltándola, ahora arrodillate y limpiame bien la polla que tengo que trabajar

Teresa lo miro con ojos de resignación, nunca el gusto el oral, pero la mirada de juan la doblego y se arrodillo quedando ante su decaído pero pringoso pene y muy despacio comenzó a lamerlo.

- métetelo en la boca, ostias – dijo enfadado, y teresa no tardo en engullirlo – así, que bueno, cometelo, joder, que gusto.

Teresa andaba concentrada en la mamada que torpemente de hacia a cuan cuando noto algo caliente en su mejilla. Y al abrir los ojos el tremendo pollón que se gastaba román, pedía su atención.

- venga, comésela, que el pobre hace tiempo que no le dedican atenciones.

Teresa se quedo de piedra, pero juan no la dejo ni pensar, la agarro del pelo y la enfilo al pene de román que no tardo en ser tratado convenientemente.

- que boquita tan caliente

- te gusta eh cabrón

- joder, que bueno

román no tardo en sentir que se corría, la visión del polvo anterior y su falta de sexo le pasaron factura, y agarrando la cabeza de teresacomenzó a inundar la boca de teresa con varios chorros de espesa y abundante leche. Forzada a tragar, teresa se deleito con su primer atracón le leche, aun que parte se escurrió por su boca y su nariz. Cuando el termino y la soto comento a toser mientras babeaba sobre su bata.

- vena guarrilla, nosotros vamos a trabajar, así que limpiate que igual luego tienes mas.

Teresa limpio como pudo el suelo con su bata y se dirigió a la ducha mientras ellos desaparecían en la habitación para seguir con la obra. Cuando se aseo, te dejo caer en la cama sin mas pretensión que descansar.

Román se acerco a la habitación y vio a teresa en la cama, y sin hacer ruido se desnudo y se metió entre sus piernas comenzando a comer aquel coño tan sabroso. Teresa despertó de su sopor sintiendo un agradable placer en su zona intima, y descubrió horrorizada como román le devoraba el sexo, intento zafarse pero el la tenia bien agarrada y su tratamiento solo hizo que excitarla, comenzó a gemir y sus brazos en vez de apartar apretaban la cabeza sobre su sexo.

Pero románquería mas, y en cuanto noto la humedad creciente de aquel coño no se demoro mas, trepo hasta ponerse encima y la perforo sin miramientos.

Teresa gimió de la impresión pero al momento, con el fuerte ritmo que román le propinaba, no tardo en comenzar a gemir y poco después a correrse y pedir mas y mas.

Elena se había cansado de llamar al timbre, y sin pensarlo abrió el portal con su juego de llaves. Quizás por la obra habían quitado la luz pensó, mientras subía en el ascensor. Al llegar al ultimo piso donde vivía su hermana, nada mas salir, escucho los gemidos, estaba claro que los ocasionaba, pero lo extraño era que la mojigata y estrecha de su hermana fuera quien los emitiera.

Abrió la puerta con sigilo, su excitación era máxima, imaginaba a su hermana y su cuñado en una sesión de sexo salvaje y aquello no podíaperdérselo aun a riesgo de ser descubierta. Avanzó hacia la habitación conyugal de donde provenían sin ninguna duda los sonidos y cuando comenzó a atisbar la cama, supo que aquello era mas increíble.

Un cuerpo moreno enorme se movía sin descanso entre las piernas de su hermana, veía sus nalgas contraerse en cada envite, y oía a los dos gemir y hablarse.

- toma puta toma-

- si follame cabrón, me matas

Jodida hermana, la había sermoneado sin descanso por un par de infidelidades que le había confesado, y ella se los tiraba en su cama de matrimonio a grito pelado. Elena mezclaba la indignación y la excitación, y no podía dejar de mirar como aquel hombre se movía.

Su mano no tardo en buscar su sexo mojado, cosa que facilito su liviana falda corta y su tanga. Ensimismada en su placer tanto visual como manual, no se percato que juan, totalmente desnudo se aproximo a su espalda. Solo cuando su mano cerro su boca y se vio asida por otro brazo fuerte salio de su nube.

- shh, no te voy a hacer nada, soy el obrero que esta haciendo la reforma y ese que se esta beneficiando a la dueña es mi compañero, ¿y tu quien eres? - dijo susurrándole al oído y soltando suavemente la improvisada mordaza

- soy soy su hermana – dijo entre asustada y avergonzada

- y te estas haciendo una paja viendo como folla tu hermana?

- no, yo no

- no seas mentirosa, puedes seguir, o si quieres yo te ayudo

juan utilizo la mano que había cerrado la boca para agenciarse los pechos de Elena mientras su otra mano no tardo en encontrar el manjar oculto de la hermana

- vaya, tan zorra como tu hermana, encharcada

Elena asistía impasible al intenso tratamiento que juan le propinaba desde atrás y ademas sentía el duro miembro que se le clavaba en sus nalgas.

Elena contenía el inmenso placer que sentía, abrió las piernas para facilitar la tarea de juan, y dos dedos no tardaron en invadirla para su disfrute. Y con todo aquello oyó berrear al hombre que se apretaba sobre el cuerpo de su hermana.

- toma leche puta

- oh dios, dentro no

- uf, que gusto perra, pero no te preocupes, que aun me queda leche en las pelotas – y dicho esto se aparto le dio la vuelta poniéndola a cuatro patas y se la volvió a ensartar volviendo los gemidos a llenar la habitación.

Juan se deshizo de la ropa que portaba Elena rápidamente y totalmente desnuda la introdujo en la habitación. Ella se resistió pero no tardo en ceder cuando vio en todo su esplendor la polla que juan blandía.

Sin resistencia la tumbo al lado de su hermana y la empalo sin ningún tipo de delicadeza. Elena lanzo un grito que hizo que teresa se percatara de su presencia.

- dios no, Elena – dijo teresa que vio como juan la perforaba sin piedad haciendo que Elena gritara de placer

- joder que polla, me matas, si – gritaba Elena

la habitación se lleno aun mas de gemidos si cabe, y la cama traqueteaba sin medida con tanto ajetreo.

Después de diez minutos de desaforado e intenso movimiento ambos hombres vaciaron sus pelotas en sus respectivos coños y las dejaron allí tiradas, mientras volvían al trabajo.

- eres una zorra – le dijo Elena a su hermana cuando se repuso de la intensidad de sus orgasmos

- no Elena, te explico

- o sea, yo era una puta por tener aventuras y tu te los tiras a pares en tu cama

- es la primera vez, esto, no se como paso, balbuceó llorosa teresa

- venga vamos a ducharnos – dijo Elena compadeciéndose de la cara de pena de su hermana, pero sin poder entender aun muy bien el cambio que había presenciado.

Cuando salieron del baño juan y román ya recogian sus cosas.

- bueno, ya terminamos, mañana vendrá luis con el de las maderas y terminaran las puertas.

- y no volvéis - mas dijo teresa

Teresa se quedó esperando la respuesta mientras se iban y cerraban la puerta tras de si.

DOS AÑOS DESPUES

Teresa y Elena charlaban sentadas en el parque como cualquier par de hermanas, mientras el marido de teresa jugaba en el parque con su peque.

- Tu crees que sabe algo?

- no, menos mal que salio a juan, si sale al otro me da algo

y rieron

- este sábado tenemos cena

- con quien?

- con los negros, los del mes pasado, se ve que les gusto, y quieren repetir.
 
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