tonterías sin importancia,
gritos en una estancia,
no es sólo otro episodio
el afecto se tornó en odio,,
amaba mis vaqueros,
hasta que la cremallera me pilló los huevos.
Huevos rotos, huevos fritos,
que por una cremallera
se nos quedaron contritos.
Pues cuidado con el pito,
también con la cabellera,
que de alguna manera
puede que sueltes un grito.
Huevos rotos, huevos fritos,
que por una cremallera
se nos quedaron contritos.
Pues cuidado con el pito,
también con la cabellera,
que de alguna manera
puede que sueltes un grito.
Grito espeluznante,
agudo y penetrante,
vaya por delante,
mi voz es grave y elegante,
pero en ese preciso instante,
con un huevo hinchado y gigante,
sonaba chirriante.