-
La Vida de Janette
Me desperté y todo parecía completamente normal, hoy era un gran día ya que en unas pocas horas iría a ver a mi novio Jonny. Todo iba perfectamente bien hasta el momento en el que trate de levantarme ya que me di cuenta de que mis muñecas estaban atadas al cabecero de la cama.-¡Jake maldito seas! ¡Ven aquí ahora mismo!
Sabía quien había sido ya que no era la primera vez que lo hacía.
Jake era mi hermano menor, él siempre había sido un completo amor de persona, siempre estaba atento a mis necesidades, me ayudaba siempre que podía, en fin, era el hermano perfecto, hasta que un día me encontró a Jonny y a mí a punto de tener… bueno sexo. Desde ese momento todo fue diferente, siempre estaba encerrado en su cuarto, siempre estaba molesto pero lo peor es que trataba de encerrarme en la casa para que no saliera, pero no iba a permitir que un mocoso de 16 años me impidiera hacer lo que yo quería.
En ese momento alguien toco la puerta.
-¡Maldita sea déjate de ñoñerías y ven a desatarme de una puta vez! -le grite enojada.
Unos instantes después se abrió la puerta y allí estaba él, solo que en vez de venir directamente a desatarme se quedo allí, observándome y fue entonces cuando me di cuenta de que solo traía un sostén y unas bragas.
-Deja de verme niñato y ven a desatarme –dije entre molesta y un poco sonrojada.
Se quedo otros segundos mirándome, como si tratara de guardar esa imagen en su cabeza pero ya por fin me solto. Lo primero que hice al tener las manos libre fue dar un par de bofetadas a Jake.
No se si no le dolieron o solo se hacia el pendejo pero me enfureci aun mas.
Le di otras bofetadas y le adverti lo que le haría si volvia a hacerme otra cosa como esta, el seguía sin inmutarse asi que ya furiosa le dije:
-Y si, saldré con Jonny y tendremos sexo como un par de posesos y nada que hagas lo va a evitar –le dije mientras le jalaba de la oreja hacia abajo. Cuando termine de hablar y lo solte se fue corriendo supongo a su habitación.
Sabía que me había pasado un poco de la raya, pero estaba harta del comportamiento de Jake.
Amarrar a tu hermana mayor no era algo que todos los niños hicieran y por momentos pensaba que era por celos, pero eso era ridículo, éramos hermanos. No había nada por lo que debería sentirse celoso ¿o sí?
Dejando los pensamientos de mi hermano a un lado, comencé a arreglarme para ir a mi cita con Jonny, al cabo de 1 hora ya estaba lista. Pase por la habitación de Jake para despedirme de él, pero simplemente no quiso abrirme la puerta.
Llegue al lugar donde había quedado con Jonny para cenar y ahí estaba el, estuvimos platicando toda la noche y tomando varias copas de vino. Después de ya habernos tomado una botella entera, el seguía llenándome mi copa.
-Deja de servirme, me vas a emborrachar –dije arrastrando las palabras, ya estaba más que borracha.
-Solo una mas –me dijo Jonny mientras llenaba mi copa y hacia un pequeño puchero, convenciéndome de que siguiera tomando.
-Está bien – dije y comencé a reírme como solo hacia cuando estaba muy borracha.
Después de otro par de tragos, porque no fue solo uno si no unos 3 o 4 tragos más, le dije que ya quería irme.
Salimos del restaurant, yo riéndome como loca y tropezándome con cualquier cosa y Jonny ayudándome a sostenerme en pie.
Llegamos al coche y él se adelanto para abrirme la puerta, pero en vez de abrir la del copiloto me abrió la de atrás, pero no le tome importancia y entre.
El entro conmigo y sin previo aviso comenzó a besarme. Al principio le seguí los besos, pero pronto comenzó a tratar de quitarme la ropa y fue ahí donde mis sentidos se despertaron.
-No –le dije, pero él estaba besando mi cuello ahora –no quiero –dije mientras trataba de alejarlo, pero era muy fuerte así que no podía.
Comencé a retorcerme para que me dejara pero me agarro fuertemente de la cintura, impidiéndome mover y también causándome mucho dolor.
-Jonny… por favor, no quiero –dije lloriqueando mientras el trataba de quitarme la falda que llevaba puesta.
Al ver que no obtenía respuesta alguna suya y que él estaba entretenido bajándome la falda, aproveche para pedir ayuda.
No había ni terminado de gritar cuando Jonny ya me había tapado la boca para que me callara.
-Calla, zorra. Solo quiero disfrutar un poco de ese culito que tienes – me dijo susurrándome al oído. Se acerco para besarme pero yo trate de alejarme para no tener que besarlo, el se encogió de hombros y se dirigió hacia mi entrepierna.
Ni si quiera se molesto en quitarme las bragas, solo las empujo a un lado, dejando al descubierto mi sexo el cual el comenzó a lamer con dedicación.
Al sentir su lengua en mi, comencé a mover mis piernas para que me dejara, pero lo único que logre es que él se molestara y me mordiera en algún lugar súper sensible de mi entrepierna y que yo gritara del enorme dolor que sentía.
Yo había cerrado los ojos, resignada a que me violara. Pero en eso deje de sentir el peso de Jonny en mis piernas. Sorprendida abrí los ojos y me encontré con Jake fuera del coche golpeando con desesperación a Jonny.
Sin poder evitarlo comencé a llorar. Me quede allí, aun recostada en el asiento llorando hasta que sentí a alguien tomándome entre sus brazos.
Abrí los ojos y Jake estaba allí, cargándome y llevándome a casa.
Sin poder ni querer evitarlo, me abrace al cuello de mi hermano y llore aun más profundamente mientras él me acariciaba el pelo tratando de tranquilizarme.
Llegamos a su auto y me subió al auto junto a él. En todo el trayecto a casa no dejo de acariciarme el pelo y de decirme cosas bonitas. Era tan dulce…
Llegamos a la casa y yo estaba dispuesta a bajarme del auto, pero entonces llego Jake y volvió a tomarme en sus brazos.
No fue hasta que estaba recostada en su cama cuando me di cuenta de que estaba casi denuda y que Jake no dejaba de verme con ojos lujuriosos.
-No me mires así –dije tratando de ocultar mi cuerpo casi denudo.
-¿Así como? –pregunto mientras se acercaba a mas a mí.
Yo no conteste, solo trate de alejarme de el. No quería que se acercara mas mi, tenia miedo de lo que el pudiera hacerme.
-¿No merezco algún premio por haberte rescatado? –dijo mientras me abría las piernas y comenzaba a acariciarme en la parte interior de mis muslos.
Acariciaba de arriba abajo lentamente y cada vez que estaba a punto de llegar a mi entrepierna bajaba rápidamente para volver a comenzar esas tortuosas caricias.
-¿Qué es esto, hermanita? –Dijo Jake mientras subia mas a mi entrepierna -¿Te gusta esto verdad hermanita?
Estuve a punto de decir que no, pero en eso toco por primera vez mi entrepierna. Era tanto el placer de un simple toque suyo que no pude evitar gemir sonoramente.
-Eso me parece un si –dijo mi hermano mientras comenzaba a masturbarme –pero no hare nada si tu no me lo pides –dijo y tras una pequeña pausa dejo de masturbarme - y dejame decirte que si aceptas no habrá vuelta atrás. Entonces, ¿quieres que sigamos?
Me plantee seriamente el decirle que no. Había demasiadas cosas por las que debería decir que no, éramos hermanos, yo estaba más que ebria, casi me violan unos minutos atrás… pero todas esas cosas quedaron borradas cuando Jake volvió a masturbarme.
-Lo haremos ahora y si tu lo quieres no lo volveremos a hacer –lo mire a los ojos y era tanta la expectación que había en sus ojos que no pude evitar el asentir un par de veces con la cabeza –Quiero que lo digas.
-Sí, quiero que lo hagamos.
-Hermanita, no sabes en lo que te has metido. Aceptaste y ahora no hay vuelta atrás –dijo y todo rastro de ternura se fue de sus ojos –tengo gustos… particulares y ahora haras lo que yo te ordene cariño.
Tomo con fuerza mis manos y las coloco sobre mi cabeza. Las amarro al cabecero de la cama tal como en la mañana.
-¿Pero qué estás haciendo? –Dije bastante asustada –Tengo miedo, Jake –dije lloriqueando.
-No me digas Jake, por ahora solo podrás llamarme Amo.
-¿Pero de que estás hablando, Jake? –le pregunte mientras trataba de desatarme.
-Deja eso que no podrás. Ahora mírame –me ordeno y más que para obedecerlo lo hice para que me explicara que estaba pasando. Tan pronto lo mire a los ojos, me dio una bofetada –te dije que tendrías que llamarme amo y si no lo haces… -tomo una pausa y volvió a darme una bofetada –vas a lamentarlo como no tienes ni idea.
Me asuste mucho con sus palabras y en mi desesperación por soltarme comencé a patalear y a retorcerme. No tenía la intención de hacerlo, pero lo patee en el rostro.
Al momento deje de patalear, un poco asustada por lo que pasaría ahora.
Lo mire a los ojos. Lo único que había en ellos era rabia, furia. Estaba muy molesto y sabia que me iría muy mal ahora.
Sin decir ni una palabra, fue hacia la puerta y la cerro con seguro. Luego volvió a donde yo estaba y me desato las manos. Me sente en la cama y espere a que comenzara a gritarme, pero en vez de eso me hablo con voz normal.
-Ven aquí –dijo y se palmeo las piernas, indicándome que fuera hacia el. Estaba a punto de pararme cuando el volvió a hablar –Ven a cuatro –dijo con una voz tan fría que por el miedo más que nada hice lo que me ordenaba.
Me puse a cuatro y gatee hacia él. Cuando estuve cerca me tomo de la cintura me puso sobre sus piernas.
Puso mis piernas entre las suyas, impidiéndome el movimiento. Al momento me asuste mucho y comencé a llorar sonoramente.
-Tú me golpeaste así que ahora es mi turno de hacerlo –dijo y me dio un sonoro azote en mi culo. El dolor fue desgarrador.
-¿Qué haces? –Dije mientras seguía llorando –eso me dolió mucho.
Me dio otros dos azotes antes de responderme.
-Te enseño que debes respetarme –me dio otro par de azotes mientras yo seguía llorando.
No sé cuantos azotes ya me había dado pero el dolor era tan insoportable que en un momento intente poner las manos para impedir que siguiera golpeándome, pero fue el peor error que pude haber cometido.
Sin decir ni una palabra me empujo al suelo y yo caí sobre mi trasero ya muy lastimado. Estaba a punto de sobarme pero Jake me tomo la mano con fuerza.
-Ni se te ocurra –me amenazo mientras apretaba con aun más fuerza mi mano.
Cuando me soltó la mano ni se me ocurrió sobarme el trasero.
-Ponte de rodillas –me ordeno y por miedo de que volviera a azotarme, lo hice –bien, separa un poco los muslos… -lo hice –bien, ahora las manos sobre los muslos… bien, se ve que aprendes rápido, hermanita.
Hermana… por momentos olvidaba con quien estaba. Jake… el dulce Jake que no le haría daño ni a una mosca estaba aquí, golpeándome y dándome ordenes ¿Quién podría imaginárselo?
-Esta postura se llama de rodillas, solo para que sepas –Jake estaba dando vueltas a mi alrededor, inspeccionando mi cuerpo –si fueras mi sumisa… -escuche el anhelo en su voz y eso me asusto mucho.
Se dirigió a su armario y comenzó a buscar algo en el. Al poco tiempo encontró lo que buscaba, era una especie de palo cubierto de una especie de cuero… ¿Qué hará ahora? Me pregunte asustada.
-Este hermoso objeto se llama fusta. Supongo que te preguntaras que es, pues es un objeto para azotar personas –dijo con una sádica sonrisa en el rostro.
Sentí como todo mi cuerpo comenzaba a temblar, tanto que hasta Jake se dio cuenta de esto.
-Lo siento, hermanita pero tu solita te lo buscaste. Ahora estira los brazos y pon las palmas hacia arriba. Ahora te lo advierto, si te atreves a mover tus manos o quitarlas… te volveré a golpear 5 veces más.
Me acaricio los hombros desnudos, en un intento por tranquilizarme.
-Te daré 20 azotes, 10 en cada mano a menos que quites las manos –dijo aun acariciando mis hombros –Bueno comencemos –dijo y se puso frente a mí.
Me acaricio la mano con la fusta y más pronto que tarde me da el primer azote, el dolor es muy agudo, pero creo poder soportarlo. El siguiente me lo da en la otra mano y así se va, primero en la derecha y luego en la izquierda.
Llevaba 12 azotes en total cuando, en vez de cambiar de mano volvió a azotarme en la misma mano, sin poder evitarlo aparte la mano.
Levante el rostro para ver a Jake y podía verse la tristeza y la decepción en su rostro. Volvió a tomarme la mano y continuo azotando una y una hasta cumplir los 20 azotes.
-Te daré 5 azotes solo en esta mano –dijo señalando la derecha, la mano que había apartado anteriormente –si la vuelves a mover te daré 10 y así ira subiendo hasta que puedas mantener quieta la mano.
Asentí ligeramente, preparándome para el resto de los azotes.
Me dio los 5 azotes y aunque dolieron mucho, no aparte la mano ni una sola vez.
-Bien, estoy orgulloso de ti. Ahora te daré un pequeño premio.
Me ordenó que me acostara en la cama boca arriba, con las manos sobre mi cabeza y las piernas completamente separadas. Sentía mi cara arder de vergüenza, desde donde estaba Jake podía ver cada parte de mi cuerpo.
Me tomo las piernas y sin previo aviso puso su rostro en mi entrepierna y comenzó a lamer mi feminidad.
Lo hacía tan bien que no habían pasado ni 5 minutos cuando yo ya estaba gimiendo como una loca. Sentía el orgasmo cerca y justo cuando estaba a punto de estallar… Jake se detuvo.
-Si-sigue –dije con la mente nublada por el deseo.
Él simplemente se rio y comenzó a quitarse los pantalones.
-¿Qu-ue estás haciendo? –pregunte mientras trataba de alejarme de él.
-Te estoy apremiando –dijo mientras me tomaba los tobillos con fuerza, haciendo que no pudiera moverme.
Sentí su cosa en la entrada de mi feminidad así que comencé a chillar aterrada, esperando que eso hiciera que parara, pero para mi mala suerte no lo hizo.
Comenzó a introducirlo, lentamente, como si tuviera miedo de lastimarme.
-¿Qué es esto? –preguntó mientras se detenía. Al instante supe a lo que se refería, así que aparté los ojos, apenada –mírame a los ojos, Janette –nunca me decía por mi nombre, así que sabía que era serio.
Lo miré a los ojos. Esperaba ver enojo, furia o cualquier cosa menos lo que vi. En sus ojos solamente había felicidad.
-¿Acaso soy el primero en follarte?
-S-si –dije aun viéndolo a los ojos. Se quedo viendo, sabía lo que quería pero no quería decirlo.
Sabía que no continuaría hasta que lo dijera, pero enserio no quería. En ese momento, aun con su cosa dentro de mí, comenzó a tocar mi clítoris, no pude resistirme ni un segundo más.
-Eres el primero en… follarme –no había ni terminado de hablar cuando Jake ya me había penetrado hasta el fondo.
El dolor fue espantoso y no pude evitar que un grito de dolor saliera de mi garganta.
-Aguanta, hermanita –me dijo y nada mas decirlo comenzó a embestirme con fuerza.
-Duele –dije con lágrimas de dolor en el rostro.
-Descuida, eso puedo arreglarlo –comenzó a acariciar con fiereza mi clítoris, haciendo que al poco comenzara a disfrutar.
No paso mucho tiempo antes de que un sonoro orgasmo se apoderara de mi cuerpo. Comencé a gritar incoherencias. Al instante Jake también se corrió dentro de mí.
Pronto comencé a sentir como el cansancio llegaba a mí. Ya casi no podía mantener abiertos los ojos.
Jake se salió de mi interior y me deposito suavemente en la cama.
-Descansa, hermanita –me dio un beso en la frente y se acostó junto a mí, nos tapo a los dos con la sabana.
Lo vi acercarse a mí, pero en ese momento el sueño se apodero completamente de mí y no pude evitar caer dormida.
-
La Vida de Janette
Me desperté y todo parecía completamente normal, hoy era un gran día ya que en unas pocas horas iría a ver a mi novio Jonny. Todo iba perfectamente bien hasta el momento en el que trate de levantarme ya que me di cuenta de que mis muñecas estaban atadas al cabecero de la cama.-¡Jake maldito seas! ¡Ven aquí ahora mismo!
Sabía quien había sido ya que no era la primera vez que lo hacía.
Jake era mi hermano menor, él siempre había sido un completo amor de persona, siempre estaba atento a mis necesidades, me ayudaba siempre que podía, en fin, era el hermano perfecto, hasta que un día me encontró a Jonny y a mí a punto de tener… bueno sexo. Desde ese momento todo fue diferente, siempre estaba encerrado en su cuarto, siempre estaba molesto pero lo peor es que trataba de encerrarme en la casa para que no saliera, pero no iba a permitir que un mocoso de 16 años me impidiera hacer lo que yo quería.
En ese momento alguien toco la puerta.
-¡Maldita sea déjate de ñoñerías y ven a desatarme de una puta vez! -le grite enojada.
Unos instantes después se abrió la puerta y allí estaba él, solo que en vez de venir directamente a desatarme se quedo allí, observándome y fue entonces cuando me di cuenta de que solo traía un sostén y unas bragas.
-Deja de verme niñato y ven a desatarme –dije entre molesta y un poco sonrojada.
Se quedo otros segundos mirándome, como si tratara de guardar esa imagen en su cabeza pero ya por fin me solto. Lo primero que hice al tener las manos libre fue dar un par de bofetadas a Jake.
No se si no le dolieron o solo se hacia el pendejo pero me enfureci aun mas.
Le di otras bofetadas y le adverti lo que le haría si volvia a hacerme otra cosa como esta, el seguía sin inmutarse asi que ya furiosa le dije:
-Y si, saldré con Jonny y tendremos sexo como un par de posesos y nada que hagas lo va a evitar –le dije mientras le jalaba de la oreja hacia abajo. Cuando termine de hablar y lo solte se fue corriendo supongo a su habitación.
Sabía que me había pasado un poco de la raya, pero estaba harta del comportamiento de Jake.
Amarrar a tu hermana mayor no era algo que todos los niños hicieran y por momentos pensaba que era por celos, pero eso era ridículo, éramos hermanos. No había nada por lo que debería sentirse celoso ¿o sí?
Dejando los pensamientos de mi hermano a un lado, comencé a arreglarme para ir a mi cita con Jonny, al cabo de 1 hora ya estaba lista. Pase por la habitación de Jake para despedirme de él, pero simplemente no quiso abrirme la puerta.
Llegue al lugar donde había quedado con Jonny para cenar y ahí estaba el, estuvimos platicando toda la noche y tomando varias copas de vino. Después de ya habernos tomado una botella entera, el seguía llenándome mi copa.
-Deja de servirme, me vas a emborrachar –dije arrastrando las palabras, ya estaba más que borracha.
-Solo una mas –me dijo Jonny mientras llenaba mi copa y hacia un pequeño puchero, convenciéndome de que siguiera tomando.
-Está bien – dije y comencé a reírme como solo hacia cuando estaba muy borracha.
Después de otro par de tragos, porque no fue solo uno si no unos 3 o 4 tragos más, le dije que ya quería irme.
Salimos del restaurant, yo riéndome como loca y tropezándome con cualquier cosa y Jonny ayudándome a sostenerme en pie.
Llegamos al coche y él se adelanto para abrirme la puerta, pero en vez de abrir la del copiloto me abrió la de atrás, pero no le tome importancia y entre.
El entro conmigo y sin previo aviso comenzó a besarme. Al principio le seguí los besos, pero pronto comenzó a tratar de quitarme la ropa y fue ahí donde mis sentidos se despertaron.
-No –le dije, pero él estaba besando mi cuello ahora –no quiero –dije mientras trataba de alejarlo, pero era muy fuerte así que no podía.
Comencé a retorcerme para que me dejara pero me agarro fuertemente de la cintura, impidiéndome mover y también causándome mucho dolor.
-Jonny… por favor, no quiero –dije lloriqueando mientras el trataba de quitarme la falda que llevaba puesta.
Al ver que no obtenía respuesta alguna suya y que él estaba entretenido bajándome la falda, aproveche para pedir ayuda.
No había ni terminado de gritar cuando Jonny ya me había tapado la boca para que me callara.
-Calla, zorra. Solo quiero disfrutar un poco de ese culito que tienes – me dijo susurrándome al oído. Se acerco para besarme pero yo trate de alejarme para no tener que besarlo, el se encogió de hombros y se dirigió hacia mi entrepierna.
Ni si quiera se molesto en quitarme las bragas, solo las empujo a un lado, dejando al descubierto mi sexo el cual el comenzó a lamer con dedicación.
Al sentir su lengua en mi, comencé a mover mis piernas para que me dejara, pero lo único que logre es que él se molestara y me mordiera en algún lugar súper sensible de mi entrepierna y que yo gritara del enorme dolor que sentía.
Yo había cerrado los ojos, resignada a que me violara. Pero en eso deje de sentir el peso de Jonny en mis piernas. Sorprendida abrí los ojos y me encontré con Jake fuera del coche golpeando con desesperación a Jonny.
Sin poder evitarlo comencé a llorar. Me quede allí, aun recostada en el asiento llorando hasta que sentí a alguien tomándome entre sus brazos.
Abrí los ojos y Jake estaba allí, cargándome y llevándome a casa.
Sin poder ni querer evitarlo, me abrace al cuello de mi hermano y llore aun más profundamente mientras él me acariciaba el pelo tratando de tranquilizarme.
Llegamos a su auto y me subió al auto junto a él. En todo el trayecto a casa no dejo de acariciarme el pelo y de decirme cosas bonitas. Era tan dulce…
Llegamos a la casa y yo estaba dispuesta a bajarme del auto, pero entonces llego Jake y volvió a tomarme en sus brazos.
No fue hasta que estaba recostada en su cama cuando me di cuenta de que estaba casi denuda y que Jake no dejaba de verme con ojos lujuriosos.
-No me mires así –dije tratando de ocultar mi cuerpo casi denudo.
-¿Así como? –pregunto mientras se acercaba a mas a mí.
Yo no conteste, solo trate de alejarme de el. No quería que se acercara mas mi, tenia miedo de lo que el pudiera hacerme.
-¿No merezco algún premio por haberte rescatado? –dijo mientras me abría las piernas y comenzaba a acariciarme en la parte interior de mis muslos.
Acariciaba de arriba abajo lentamente y cada vez que estaba a punto de llegar a mi entrepierna bajaba rápidamente para volver a comenzar esas tortuosas caricias.
-¿Qué es esto, hermanita? –Dijo Jake mientras subia mas a mi entrepierna -¿Te gusta esto verdad hermanita?
Estuve a punto de decir que no, pero en eso toco por primera vez mi entrepierna. Era tanto el placer de un simple toque suyo que no pude evitar gemir sonoramente.
-Eso me parece un si –dijo mi hermano mientras comenzaba a masturbarme –pero no hare nada si tu no me lo pides –dijo y tras una pequeña pausa dejo de masturbarme - y dejame decirte que si aceptas no habrá vuelta atrás. Entonces, ¿quieres que sigamos?
Me plantee seriamente el decirle que no. Había demasiadas cosas por las que debería decir que no, éramos hermanos, yo estaba más que ebria, casi me violan unos minutos atrás… pero todas esas cosas quedaron borradas cuando Jake volvió a masturbarme.
-Lo haremos ahora y si tu lo quieres no lo volveremos a hacer –lo mire a los ojos y era tanta la expectación que había en sus ojos que no pude evitar el asentir un par de veces con la cabeza –Quiero que lo digas.
-Sí, quiero que lo hagamos.
-Hermanita, no sabes en lo que te has metido. Aceptaste y ahora no hay vuelta atrás –dijo y todo rastro de ternura se fue de sus ojos –tengo gustos… particulares y ahora haras lo que yo te ordene cariño.
Tomo con fuerza mis manos y las coloco sobre mi cabeza. Las amarro al cabecero de la cama tal como en la mañana.
-¿Pero qué estás haciendo? –Dije bastante asustada –Tengo miedo, Jake –dije lloriqueando.
-No me digas Jake, por ahora solo podrás llamarme Amo.
-¿Pero de que estás hablando, Jake? –le pregunte mientras trataba de desatarme.
-Deja eso que no podrás. Ahora mírame –me ordeno y más que para obedecerlo lo hice para que me explicara que estaba pasando. Tan pronto lo mire a los ojos, me dio una bofetada –te dije que tendrías que llamarme amo y si no lo haces… -tomo una pausa y volvió a darme una bofetada –vas a lamentarlo como no tienes ni idea.
Me asuste mucho con sus palabras y en mi desesperación por soltarme comencé a patalear y a retorcerme. No tenía la intención de hacerlo, pero lo patee en el rostro.
Al momento deje de patalear, un poco asustada por lo que pasaría ahora.
Lo mire a los ojos. Lo único que había en ellos era rabia, furia. Estaba muy molesto y sabia que me iría muy mal ahora.
Sin decir ni una palabra, fue hacia la puerta y la cerro con seguro. Luego volvió a donde yo estaba y me desato las manos. Me sente en la cama y espere a que comenzara a gritarme, pero en vez de eso me hablo con voz normal.
-Ven aquí –dijo y se palmeo las piernas, indicándome que fuera hacia el. Estaba a punto de pararme cuando el volvió a hablar –Ven a cuatro –dijo con una voz tan fría que por el miedo más que nada hice lo que me ordenaba.
Me puse a cuatro y gatee hacia él. Cuando estuve cerca me tomo de la cintura me puso sobre sus piernas.
Puso mis piernas entre las suyas, impidiéndome el movimiento. Al momento me asuste mucho y comencé a llorar sonoramente.
-Tú me golpeaste así que ahora es mi turno de hacerlo –dijo y me dio un sonoro azote en mi culo. El dolor fue desgarrador.
-¿Qué haces? –Dije mientras seguía llorando –eso me dolió mucho.
Me dio otros dos azotes antes de responderme.
-Te enseño que debes respetarme –me dio otro par de azotes mientras yo seguía llorando.
No sé cuantos azotes ya me había dado pero el dolor era tan insoportable que en un momento intente poner las manos para impedir que siguiera golpeándome, pero fue el peor error que pude haber cometido.
Sin decir ni una palabra me empujo al suelo y yo caí sobre mi trasero ya muy lastimado. Estaba a punto de sobarme pero Jake me tomo la mano con fuerza.
-Ni se te ocurra –me amenazo mientras apretaba con aun más fuerza mi mano.
Cuando me soltó la mano ni se me ocurrió sobarme el trasero.
-Ponte de rodillas –me ordeno y por miedo de que volviera a azotarme, lo hice –bien, separa un poco los muslos… -lo hice –bien, ahora las manos sobre los muslos… bien, se ve que aprendes rápido, hermanita.
Hermana… por momentos olvidaba con quien estaba. Jake… el dulce Jake que no le haría daño ni a una mosca estaba aquí, golpeándome y dándome ordenes ¿Quién podría imaginárselo?
-Esta postura se llama de rodillas, solo para que sepas –Jake estaba dando vueltas a mi alrededor, inspeccionando mi cuerpo –si fueras mi sumisa… -escuche el anhelo en su voz y eso me asusto mucho.
Se dirigió a su armario y comenzó a buscar algo en el. Al poco tiempo encontró lo que buscaba, era una especie de palo cubierto de una especie de cuero… ¿Qué hará ahora? Me pregunte asustada.
-Este hermoso objeto se llama fusta. Supongo que te preguntaras que es, pues es un objeto para azotar personas –dijo con una sádica sonrisa en el rostro.
Sentí como todo mi cuerpo comenzaba a temblar, tanto que hasta Jake se dio cuenta de esto.
-Lo siento, hermanita pero tu solita te lo buscaste. Ahora estira los brazos y pon las palmas hacia arriba. Ahora te lo advierto, si te atreves a mover tus manos o quitarlas… te volveré a golpear 5 veces más.
Me acaricio los hombros desnudos, en un intento por tranquilizarme.
-Te daré 20 azotes, 10 en cada mano a menos que quites las manos –dijo aun acariciando mis hombros –Bueno comencemos –dijo y se puso frente a mí.
Me acaricio la mano con la fusta y más pronto que tarde me da el primer azote, el dolor es muy agudo, pero creo poder soportarlo. El siguiente me lo da en la otra mano y así se va, primero en la derecha y luego en la izquierda.
Llevaba 12 azotes en total cuando, en vez de cambiar de mano volvió a azotarme en la misma mano, sin poder evitarlo aparte la mano.
Levante el rostro para ver a Jake y podía verse la tristeza y la decepción en su rostro. Volvió a tomarme la mano y continuo azotando una y una hasta cumplir los 20 azotes.
-Te daré 5 azotes solo en esta mano –dijo señalando la derecha, la mano que había apartado anteriormente –si la vuelves a mover te daré 10 y así ira subiendo hasta que puedas mantener quieta la mano.
Asentí ligeramente, preparándome para el resto de los azotes.
Me dio los 5 azotes y aunque dolieron mucho, no aparte la mano ni una sola vez.
-Bien, estoy orgulloso de ti. Ahora te daré un pequeño premio.
Me ordenó que me acostara en la cama boca arriba, con las manos sobre mi cabeza y las piernas completamente separadas. Sentía mi cara arder de vergüenza, desde donde estaba Jake podía ver cada parte de mi cuerpo.
Me tomo las piernas y sin previo aviso puso su rostro en mi entrepierna y comenzó a lamer mi feminidad.
Lo hacía tan bien que no habían pasado ni 5 minutos cuando yo ya estaba gimiendo como una loca. Sentía el orgasmo cerca y justo cuando estaba a punto de estallar… Jake se detuvo.
-Si-sigue –dije con la mente nublada por el deseo.
Él simplemente se rio y comenzó a quitarse los pantalones.
-¿Qu-ue estás haciendo? –pregunte mientras trataba de alejarme de él.
-Te estoy apremiando –dijo mientras me tomaba los tobillos con fuerza, haciendo que no pudiera moverme.
Sentí su cosa en la entrada de mi feminidad así que comencé a chillar aterrada, esperando que eso hiciera que parara, pero para mi mala suerte no lo hizo.
Comenzó a introducirlo, lentamente, como si tuviera miedo de lastimarme.
-¿Qué es esto? –preguntó mientras se detenía. Al instante supe a lo que se refería, así que aparté los ojos, apenada –mírame a los ojos, Janette –nunca me decía por mi nombre, así que sabía que era serio.
Lo miré a los ojos. Esperaba ver enojo, furia o cualquier cosa menos lo que vi. En sus ojos solamente había felicidad.
-¿Acaso soy el primero en follarte?
-S-si –dije aun viéndolo a los ojos. Se quedo viendo, sabía lo que quería pero no quería decirlo.
Sabía que no continuaría hasta que lo dijera, pero enserio no quería. En ese momento, aun con su cosa dentro de mí, comenzó a tocar mi clítoris, no pude resistirme ni un segundo más.
-Eres el primero en… follarme –no había ni terminado de hablar cuando Jake ya me había penetrado hasta el fondo.
El dolor fue espantoso y no pude evitar que un grito de dolor saliera de mi garganta.
-Aguanta, hermanita –me dijo y nada mas decirlo comenzó a embestirme con fuerza.
-Duele –dije con lágrimas de dolor en el rostro.
-Descuida, eso puedo arreglarlo –comenzó a acariciar con fiereza mi clítoris, haciendo que al poco comenzara a disfrutar.
No paso mucho tiempo antes de que un sonoro orgasmo se apoderara de mi cuerpo. Comencé a gritar incoherencias. Al instante Jake también se corrió dentro de mí.
Pronto comencé a sentir como el cansancio llegaba a mí. Ya casi no podía mantener abiertos los ojos.
Jake se salió de mi interior y me deposito suavemente en la cama.
-Descansa, hermanita –me dio un beso en la frente y se acostó junto a mí, nos tapo a los dos con la sabana.
Lo vi acercarse a mí, pero en ese momento el sueño se apodero completamente de mí y no pude evitar caer dormida.
-