yesod2006
Pajillero
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...
Yo me quedé callada con la mirada baja, no decía nada porque sabía que él tenía razón, ¡me dijo que me amaba! eso rebotaba en mi cabeza, jamás pensé que un hombre me lo diría, no sabía que hacer, ¿debía irme? ¿debía quedarme?, si me iba él iba pensar que terminábamos y eso era lo último que yo quería, por fin me paré y le dije:
-Me siento como una niña tonta... pero al mismo tiempo sé que no estoy preparada a que todo pase tan rápido... entiendo que usted no tenga tiempo... yo le prometo que voy a hacer mi mejor esfuerzo para ser su mujer de la manera como usted quiere... solo deme tiempo, no mucho, ni yo misma sé lo que le estoy pidiendo... me encantó que me tocara, pero me asusté mucho al sentir su mano en mi sexo... lo que más me gustó es que me dijera que me ama, eso no lo esperaba y lejos de dejarlo eso hace que quiera estar más cerca de usted... no se enoje conmigo, don Pedro, por favor.
Me abrazó, me besó y me metió mano a su gusto, yo me dejé no solo para no enojarlo otra vez, sino porque estaba muy excitada y cuando metió su mano dentro de mi calzón le dije:
-Métame los dedos.
Él como loco me metió dos dedos en mi vagina húmeda, yo me retorcía de placer, le besé el lóbulo de la oreja y me metía y sacaba los dedos con tanta fuerza que tuve el primer orgasmo real de mi vida.
-Gracias, mi amor, gracias por permitirme tocarte hasta sacarte un orgasmo, eres una mujer deliciosa, mira cómo me tienes, si fuera por mí te hacía el amor en este mismo momento, pero voy a respetar tus tiempos porque sé que valdrá la pena.
-Tengo mucha vergüenza, don Pedro... pero al mismo tiempo debo confesarle que me hizo muy feliz... nunca imaginé que fuera tan rico sentir sus dedos adentro de mí.
Otra noche que quedó grabada en mi mente, ni cuando me masturbaba podía imaginar la diferencia que era que otras manos te provocaran un orgasmo, a partir de esa noche ya no me masturbaba, me gustaba aguantar las ganas para que él me sacara nuevos orgasmos; otra noche que me quedé a cenar con él, no lo hacía siempre porque mi mamá me regañaba cada vez que lo hacía, pero esa noche estaba dispuesta a aguantar el regaño porque le iba a dar una sorpresa, él inocentemente me preguntó:
-Tú ya sabes que estoy enamorado de ti, no te pido que tú sientas lo mismo porque eso no es voluntario, se siente o no, pero dime ¿qué sientes por mí?
-No sé, pero pienso en usted todo el día, siempre tengo ganas de que me bese, de que me toque y me saque todos los orgasmos que quiera, si eso es amor... entonces creo que yo también lo amo.
-Me haces muy feliz, María bonita... esa será nuestra canción a partir de ahora.
Me besó y cuando empezó a meterme los dedos en mi vaginita húmeda y feliz, yo le agarré su cosa y se la apreté entre mis dedos, me besó más fuerte y me agradeció que lo tocara, él se la sacó y me dijo:
-Yo sé que nunca has chupado verga, ¿te gustaría hacerme una mamada?
-Esas palabras... no estoy acostumbrada a oírlas y menos a decirlas.
-¿Tanto te ofenden? mira, María, todos tenemos una manera de hablar en nuestra vida cotidiana, pero en la intimidad todas las parejas tienen un lenguaje diferente, no te pido que las digas si no te nacen, pero déjame decirlas a mí, ya te irás acostumbrando a oírlas y cuando menos te lo imaginas, tú también empezarás a decirlas.
Yo casi no oía lo que me decía porque tenía mi mirada en su cosota bien parada, se la volví a agarrar y tenía una especie de mielecita en la cabeza de su pene, ya mis amigas me habían contado que eso le salía a los hombres, yo estaba fascinada jugando con la cabeza de su miembro, me hinqué y su olor me volvió loca, sin pensarlo me acerqué a su pene y me lo metí en la boca.
-Así, María... que rico me chupas la verga... métetela toda... así, mi amor... hasta el fondo... chúpame los huevos también... eso, mi reina, pásame la lengüita por debajo de mis huevos... uf, que rico... así, mámame toda la verga... ay, m'hija, nunca pensé tener tu boquita dándome semejante mamada de verga... que rico me tocas los huevos... me calienta mucho saber que mi verga es la primera que mamas... eso, mi amor... sigue así... que rico...
Yo estaba muy excitada por todo lo que me decía, tenía razón, esas palabras me ponían más caliente y con ganas de chupársela más rico, ojalá un día yo también pudiera decir esas palabras prohibidas, de repente puso sus manos en mi cabeza y empezó a bombearme la boca, yo nunca había probado semen, pero a mis amigas les encantaba, yo solo me dejé hacer, oí como ahogaba su voz en un gemido intenso y me llenó la boca de semen, sentí que me ahogaba y por instinto me lo tragué, sabía delicioso, él me vio con una sonrisa de placer, me mando un beso con su labios y me acostó en la cama, levantó mi vestido y me quitó el calzón, esa fue la primera vez que alguien me hizo sexo oral y yo me sentí en las nubes cuando sentí su lengua dentro de mi vagina, pero eso no fue nada cuando sentí que me chupaba el clítoris, esa fue la sensación más rica que había sentido en mi vida, me metía y sacaba dos dedos en mi cosita hasta que por fin tuve el orgasmo más intenso de mi corta vida sexual.
-Ay, María, no sabes las ganas que tenía de mamarte tu panochita.
-Y yo las ganas de que me lo hiciera... no sé como explicar lo que sentí, pero fue lo más rico que he sentido... estaba pensando... ya sé que quiero que me regale para mi cumpleaños.
-¿Cuándo es?
-En una semana exactamente.
-¿Qué quieres que te regale?
-Usted, quiero que se ponga una moña en esa cosa tan rica que tiene y me la meta, quiero que usted sea mi regalo.
-Yo feliz, pero creo que el regalo vas a ser tú para mí, lo malo es que todavía faltan siete largos días para por fin tenerte desnudita en mi cama.
-Espero no decepcionarlo porque estoy muy delgada, casi no tengo carne donde les gusta a ustedes los hombres.
-Para mí tu eres un manjar, eres la niña más sexy que conozco, ¿tú crees que yo necesito una mujer voluptuosa a mi lado? ¡no! tú juventud me basta y me sobra para hacerme el hombre más feliz del mundo, jamás imaginé que iba a tener a una niña tan linda como tú a mi lado, te quiero coger muchas veces, si has sentido rico hasta ahora, no te puedes ni imaginar el orgasmo que vas a sentir cuando te meta toda la verga en esa panochita tan deliciosa que tienes, ya lo verás.
Esa semana pasó lenta, muy lenta, pero aprovechamos cada segundo para darnos placer, con lo que no contaba era que mis papás me habían organizado una reunión para celebrar mi cumpleaños en mi casa, don Pedro estaba invitado, pero tendría que ser al día siguiente cuando me hiciera suya, el día de mi cumpleaños mi mamá le pidió permiso a don Pedro para faltar a mi trabajo porque me quería comprar ropa nueva, así que "mi jefe" no tuvo más remedio que darme permiso, mi madre me llevó a una tienda muy linda y me dijo cuanto podía gastar, así que compré un vestido rojo muy bonito y unos zapatos de tacón que me hacían ver más alta de lo que soy, como solo para eso alcanzaba, yo saqué mi propio dinero y me compré una tanga y un brassier negro que hacía que mis nalguitas resaltaran y mis limoncitos se vieran más grandes de lo que en realidad eran.
Luego me llevó a un salón de belleza, yo solo había acompañado a mi mamá, pero nunca me había sentado para que me hicieran algo, una muchacha me dio una revista y me preguntó que como quería que me cortara el pelo, me encantó el look de Zendaya con todo el pelo recogido y una especie de chongo arriba de la cabeza.
-Ese le va a quedar my lindo porque usted tiene el cuello largo.
-Gracias, ese.
Cuando salimos del salón, por primera vez en mi vida, vi que varios hombres de diferentes edades mi miraban con ganas, mi mamá me dio un codazo de aprobación, yo me reí y empecé a moverme como modelo, en eso nos gritaron:
-¡Adiós, suegra, que rico culito tiene mi novia!
-¡A esa flaca solo le falta mi verga!
Y corrimos muertas de la risa, mi mamá me decía lo linda que me miraba con ese vestido rojo, mis tacones y ese peinado tan sofisticado y eso que ella no sabía de mi tanga y mi brasier negro, cuando llegamos a mi casa ya estaban los pocos invitados, don Pedro, quien abrió la boca al verme, me dio un abrazo y un regalo, yo me moría por abrirlo, pero él me dijo por lo bajo:
-Ábrelo cuando estés sola... no, mejor te lo guardo yo y luego lo abrimos juntos.
Luego me abrazaron mis tres amigas, una ex compañera de estudios y dos vecinas, el papá de una de ellas -Don Heriberto- era amigo de borracheras de mi papá, una tía, hermana de mi mamá y nosotras dos, la cena estuvo muy rica, pero lo que no me gustó fue que mi papá empezó a beber con su amigo y se miraba que estaban discutiendo, el ambiente se puso feo y al poco rato todos empezaron a despedirse, Don Pedro me dijo:
-Te espero mañana.
Pero me lo dijo con una carga sexual que me hizo temblar todo el cuerpo, mi mamá se encerró en su cuarto y mi papá molesto echó a Don Heriberto de la casa, a mí me dio pena y salí a pedirle disculpas.
-No te preocupes, María, si supieras por qué tu papá bebe tanto lo perdonarías, por eso se enojó conmigo.
-No le entiendo, don Heriberto.
-Tú mereces saber la verdad, pero prométeme que no se lo dirás a tu papá.
-Se lo prometo.
-Yo le vengo diciendo a tu papá que te cuente todo sobre Mario, pero él dice que es mejor que tú no sepas nada, ahora te explico, lo que pasa, es que Mario ya borracho le contó a uno se nuestros amigos lo que te había hecho... tú ya sabes de que te estoy hablando... tu papá se enteró y le pegó una golpiza que lo dejó en silla de ruedas, a partir de ese momento empezó a beber mucho más por la culpa de no haber podido defenderte, se culpa por haber traído a tu casa a un violador como Mario... por favor no le digas nada a tu papá, tu mamá no lo sabe, así que guardemos este secreto y has de cuenta que esta plática nunca pasó.
-Muchas gracias, don Heriberto, creo que hoy dormiré mejor sabiendo que ese violador recibió su merecido y no sabe lo que me sirvió que me lo contara porque ahora veo a mi papá como un héroe, se lo agradezco mucho.
Esa noche fue complicada, sentía un gran alivio al imaginarme a ese viejo de don Mario en silla de ruedas, pero ver a mi papá borracho por eso me dio... un no sé qué, pero feo… y yo que pensaba que esa noche iba a soñar con Don Pedro, pero no pude, lloré, lloré tanto que tuve que ir a bañarme, lo lamenté porque mi peinado divino se hizo trizas bajo el agua, pero ya mañana sería otro día, no sé en qué momento me quedé dormida, al día siguiente, me estrené mi ropa interior, me puse un vestido azul parecido al rojo, pero no tan bonito, me maquillé un poco, cosa que no acostumbraba, traté de hacerme el peinado de Zendaya, no me quedó igual, pero en algo se asemejaba, por lo menos el cuello se me miraba largo como me dijo la muchacha del salón y por último me puse mis tacones nuevos, cuando llegué la tienda ya estaba abierta y don Pedro atendía a la clientela impaciente, yo lo ayudé y hasta recibí varios piropos de algunos clientes y hasta una vecina me dijo:
-Niña, ¿qué te hiciste? parece que de un día para otro te transformaste de un patito feo a un cisne blanco.
Se lo agradecí y don Pedro me dio una nalgada acompañada de una gran sonrisa, trajo café y desayunamos en el mostrador porque era la hora donde más gente llegaba, cuando nos quedamos solos me dijo:
-Estaba pensando en cerrar al medio día y llevarte a un hotel bonito, ¿qué te parece la idea, mi cisne blanco?
-Yo feliz, si eso no le afecta en su economía.
-Con una tarde que cierre no me voy a quedar pobre.
Efectivamente al medio día cerró, me llevó a un hotel donde la habitación tenía jacuzzi, yo nunca había estado en uno, pidió unas botanas y una botella de vino, me pareció muy elegante para un tendero y su empleada, picamos y bebimos.
Puso su play list en su celular y me sacó a bailar, yo no conocía esa canción, hasta que oí al cantante decir: María bonita, María del alma, ¡era nuestra canción! él me dijo que la cantaba Agustín Lara, ahí caí en la cuenta que ya la había oído porque a mis papás les encantaba ese cantante, mientras me besaba me metía mano por todos lados, yo también le agarraba su cosota, con unas ganas tremenda de que ya me la metiera, me desnudó a toda prisa y luego se desnudó él, era la primera vez que ambos nos mirábamos desnudos, me di cuenta que don Pedro era muy velludo, cosa que me excitó sobre manera, me dijo que me iba a enseñar a hacer un 69 y cada cosa que me enseñaba era más rica que la anterior, que delicia era meterme su miembro a mi boca mientras él me chupeteaba toda mi cosita, fue tan rico que tuve un orgasmo, él se puso un preservativo y me dijo que había llegado la hora de hacerme su mujer.
Me acostó boca arriba, se agarró el miembro bien parado y lo dirigió a mi cosita hambrienta por tenerlo adentro, cuando sentí que empezó a entrar creí que me iba a doler, pero estaba tan mojada que me entró toda, yo empecé a gemir y él me agarró de las nalgas y empezó a penetrarme muy rico.
-Que delicia tenerte por primera vez, mi amor... tienes la panochita bien apretada y calientita... ¿te gusta cómo te estoy cogiendo?... ¿te gusta tener mi verga hasta el fondo de tu cuquita?
-Me encanta, mi amor, me gusta tenerte adentro de mí... ay, que rico siento... estoy toda mojada...
-Dime que te gusta mi verga... dímelo por favor... dime que te gusta sentir mis huevos en tus nalgas... mueve rico ese culito tan rico que tienes... ya no le digas cosita a tu panochita, ni cosa a mi verga... como dicen en la calle, quiero que seas una dama en la mesa y una puta en la cama... dime, mi reina... dime cositas ricas...
-Me gusta mucho... su verga... me encanta sentirla toda dentro de mi panochita... cójame rico... yo quiero ser tu puta en la cama... quiero que me de mucha verga por mi cuquita... ¿le gusta como muevo mi culito?
Puso una cara de satisfacción al ver como había vencido ni resistencia a decir obscenidades.... empezó a moverse a toda prisa y cuando oí que estaba por venirse, me moví de prisa para acelerar mi orgasmo y nos vinimos juntos, fue tan delicioso, tenía razón don Pedro, un orgasmo con los dedos o la boca, no se comparaba con sentirlo con su verga, era mucho más fuerte, más intenso, más... explosivo... luego tomamos otra copa de vino y seguimos picando botanas... encendió el jacuzzi y nos metimos, fue delicioso sentir como la presión del agua nos acariciaba todo el cuerpo, hubo un momento en que él me agarró por la espalda, me dijo que abriera las piernas y logró que el agua entrara en mi cuquita, era muy rico sentir como el chorro me estimulaba el clítoris, luego él se ubicó para que el chorro le lavara la verga y le estimulara los huevos, fue una tarde muy especial, cuando ya estábamos vestidos para irnos, le pregunté:
-¿Y mi regalo?
-Acá lo tengo.
-Pero ese no fue el mismo que me dio en mi casa, el otro era una cajita chiquita y este es mucho más grande.
-Tienes razón, destapa este y el otro lo abriremos juntos más adelante.
Eran un par de zapatos similares a los que me había comprado mi mamá, me los probé y me encantaron, se los agradecí con un beso y un apretón de verga.
-Te ves deliciosa con tacones, hacen que tu figura se vea más esbelta.
Empecé a sentirme más coqueta, ahora tenía por quien hacerlo, don Pedro me compraba ropa que según él me hacía verme sexy y llenó mi cajón de ropa interior con tangas cada vez más reveladoras hasta llegó a comprarme hilos que no me tapaban nada, aprendí a hacerme el chongo de Zendaya a la perfección, otra vez que fui al salón, la muchacha me dijo que mejor si me cortaba el pelo y me lo dejaba muy corto, así no tendría que batallar con el chongo todas las mañanas, así lo hice y me miraba mejor con ese nuevo corte de pelo, pero lo que me dio un toque súper especial, fue el día que don Pedrol me compró unos lentes de contacto gris claro y en contraste con mi piel morena hacía que mi rostro se mirara muy atractivo, pasé de ser, como me dijo la vecina, un patito feo a un cisne, no tan blanco, pero sí elegante.
Terminamos el año cogiendo como adolescentes calenturientos, don Pedro cada vez me enseñaba nuevas poses ricas para coger y ya me había convertido en una dama para vestir y en su puta para coger, ya no tenía miedo de decir obscenidades ni que me las dijera, ya había subido de peso y mis limoncitos ya parecían naranjas y mis nalgas se volvieron redondas, debo de confesar que sentía muy rico mi nueva vida como mujer de don Pedro, lo único que lamentaba era que nos teníamos que esconder, yo ya tenía ganas de gritarle al mundo nuestra verdad.
Yo ya me sentía una experta en la cama, pero una vez más don Pedro me sorprendió con una cosa nueva, me llevó al mismo hotel donde me cogió por primera vez, pero esta vez no empezamos con el acostumbrado 69, me tumbó en la cama boca abajo, cosa que nunca había hecho, empezó a besarme la espalda, sus labios rozaban más que besaban, esa caricia hacía que la piel se me pusiera chinita, fue bajando hasta llegar a mis nalgas, me abrió los cachetes y me introdujo su lengua en todo mi culito, era una sensación deliciosa, que hizo que yo parara más el culo para sentir más profunda su lengua dentro de mi ano, mientras tanto me metía y sacaba los dedos de mi cuquita, eso hizo que explotara en un orgasmo diferente, si se puede comparar, fue más rico que con su verga adentro.
-Que delicia, nunca deja de sorprenderme, don Pedro.
-Es hora de que abras el regalo que te iba a dar en tu casa.
-¿Qué es?
-Un plug anal, ¿sabes cómo usarlo?
-No, una amiga dice que duele mucho el sexo anal, pero a las otras dos les fascina, ¿quiere probarlo conmigo? yo estoy dispuesta, pero si me duele, prométame que se va a detener.
-Te lo prometo.
Y me enseñó a usarlo con todo y el lubricante para que no me doliera tanto, esa noche me cogió por la panochita hasta que me hizo tener 3 orgasmos y me dijo que después de bañarme me lo pusiera, me enseñó a usar un edema para que mi culito estuviera limpio, así pasé todo el día con el plug metido dentro del culo, esa noche iba a debutar en el sexo anal, pero mataron a la vecina que me echó el piropo y tuve que salir corriendo para mi casa, al día siguiente otra vez el ritual del plug, me fui a la tienda y en el camino me encontré con un muchacho que siempre me había gustado, pero él nunca se fijó en mí, esa mañana me dijo:
-Hola, te ves muy lida, me llamo Rafael, ¿Cuál es tu nombre?
-Hola, Rafael, soy María, yo ya sabía tu nombre.
-Me alegra verte, ojalá coincidamos más seguido, tú trabajas en la tienda Margarita, ¿verdad?
-Así es, mucho gusto en verte.
-Chau, preciosa.
Y caminé como si estuviera en una pasarela, estaba segura de que voltearía a verme el culo y así fue, al llegar a la tienda don Pedro me pregunto si me había puesto el plug, le tomé de la mano y la dirigí a mi culo, él sonrió y me dijo:
-Qué lástima lo que pasó anoche, pobre señora, pero no hay mal que por bien no venga, por fin hoy voy a estrenar tu culito.
-Me da miedo, pero al mismo tiempo tengo curiosidad.
El día pasó sin contratiempos, a la hora de cerrar, me llevó a su cama, me dejé guiar por él, hizo lo mismo que cuando me chupó el culo por primera vez, cuando ya me tenía muy caliente, me fue sacando el plug con mucha paciencia, yo sentía un gran vacío con el culo abierto, don Pedro se puso un condón, me echó más lubricante dentro de mi culo con uno de sus dedos, él se puso también en toda su verga y me dijo que me relajara, que así me iba a doler menos, a mí me dio miedo, pero ya estaba allí, así que respiré profundo y aflojé el culo, él empezó a pasarme la punta de su verga por la entrada de mi ojete y de pronto sentí como me la clavaba, pegué un enorme grito porque me dolió de verdad.
-Ten paciencia, al principio duele, pero luego ese mismo dolor te va a dar placer.
Yo no entendía como el dolor puede dar placer, él no se movía y me decía que era para que mi ano se acostumbrara al tamaño de su verga, que el plug había hecho un buen trabajo abriéndome mi culito, empezó a metérmela más hasta que sentí sus pelos en mis nalgas, poco a poco el dolor intenso fue desapareciendo, pero aún lo sentía, menos, pero me dolía y no sentía ningún placer, cuando estaba a punto de pedirle que me la sacara, empezó a moverse y allí sí que sentí rico, yo empecé a mover mi culito y cada vez que me la metía y me la sacaba, sentía que me cagaba, pero también tenía ganas de que nunca me la sacara.
-Que rico culito tienes, mi amor, ¿te gusta cómo te cojo por el culo? ¿te habías imaginado así... mi verga dentro de tu ano?
-No, papito, pero siento muy rico, tenías razón, duele, pero duele rico... ay... métemela toda... cógeme más fuerte... siento que me cago...
-Es normal, no te preocupes, si hiciste el enema no tienes por qué preocuparte, la sensación siempre la vas a tener, pero solo queda en eso... disfruta, mi reina... ya verás que tu orgasmo va a ser el más intenso que jamás hayas tenido.
Y le salió lo animal, empezó a darme nalgadas y a jalarme el cabello, me decía que era su puta traga vergas, que me gustaba que me rompieran el culo, que me gustaba que me cogieran como a una puta y yo a todo le decía que sí, me puso de ladito y me cogió sin compasión, yo sentía que su verga me taladraba tan profundo que me iba a salir por la boca, en eso me acarició el clítoris y se me nubló la vista, se me acalambró todo el cuerpo y exploté en un orgasmo que parecía un volcán en erupción, a los pocos segundos él también se vino, yo quedé con todo el culo explotado, pero feliz de ser la puta de mi hombre.
Así pasamos dos años cogiendo cada vez más rico, pero siempre hay un pelo en la sopa, un día aparecieron unos mareros pidiéndole dinero a don Pedro o iban a quemar la tienda, no tuvo más que darles lo que pedían, pero así el negocio ya no era rentable, me contó que tenía algunos ahorros, vendió la casa y compró otra en una colonia más segura, abrió de nuevo la tienda, pero ahora se llamaba “Cisne Blanco”, lo bueno es que me dio la llave para que no tuviera que tocar, lo malo es que ahora tenía que tomar un bus para llegar a la tienda, logró hacerse de buena clientela porque el pan que vendía era de muy buena calidad, una noche me sorprendió con otra de sus locuras, me dijo que si me atrevía a hacer un trío, dijo que lo pensara y que mañana le contestara.
Esa noche no pude dormir, pensaba si él quería un trío con otro hombre o con otra mujer, él sabía que hasta el momento yo estaba dispuesta a todo con tal de complacerlo, pero esto rebasaba todos mis límites, si fuera con otro hombre era señal de que ya no me amaba, me iba a convertir en una puta, quizás hasta cobraría por compartirme con otro hombre y eso no lo iba a permitir, si fuera con otra mujer... eso ni lo contemplaba, me daba asco solo de pensarlo, así que pese a que podía perder al hombre de quien estaba tan enamorada estaba dispuesta a decirle que no.
Al día siguiente al legar a la tienda estaba cerrada, cosa extraña porque él abría a las seis de la mañana, al entrar solo oí el silencio, me encaminé a su cuarto y lo vi en su cama con su piyama puesta, me acerqué a despertarlo, pero le había dado un infarto fulminante, don Pedro a sus 63 años, había muerto solo en su cama, llamé a mis padres, llegaron inmediatamente, ellos se encargaron de todos los trámites funerarios y del cementerio, el funeral y el entierro fueron muy tristes porque llegó muy poca gente, eso me lo dijo mi mamá después porque en ese momento yo no tenía la cabeza para fijarme en esos detalles, al día siguiente lo pasé tirada en mi cama, sufriendo mi pérdida.
Pero después de pasar mi duelo mis papás me dijeron que tenía que ir a abrir la tienda, yo no entendía nada, pero me fui con ellos, al llegar había un listón de luto y un cartel que decía: Abrimos el próximo lunes.
-¿Quién pondría ese listón y ese cartel?
-Nosotros, tenemos que contarte algo que tú no sabes, don Pedro fue a hablar con nosotros el día que vendió la casa donde estaba la tienda Margarita, nos dijo que ustedes eran pareja y que él deseaba casarse contigo y nos pidió permiso.
-Al principio tu papá se enojó y le dijo que no, pero te veías tan feliz que terminé por convencerlo, el plan era que para tu próximo cumpleaños se casaran, iba a ser una sorpresa para ti, pero lamentablemente no llegó y se nos fue antes.
-Otra cosa que no sabes es que él dejó en su testamento todo a tu nombre, como no tuvo hijos, todos sus bienes ahora te pertenecen.
Abrimos la tienda y mucha gente llegó a darnos el pésame, casi todos pensaban que yo era su hija y les seguimos el juego, al poco tiempo mis papás dejaron de alquilar la casita donde vivíamos y se fueron a vivir conmigo, una noche le conté a mi papá que ya sabía que había dejado a don Mario en silla de ruedas por mi culpa, él me dijo que no era mi culpa, sino de ese hijo de su puta madre, me suplicó que no le contara nada a mi mamá, le dije que estaba de acuerdo siempre y cuando él entrara a Alcohólicos Anónimos y dejara de beber, él me hizo caso y yo esperaba que AA hiciera efectos positivos en su favor, por otro lado le dije a mi mamá que dejara de lavar ajeno y se encargara de la tienda porque yo quería seguir estudiando, así lo hicimos, pero cual sería mi sorpresa que uno de mis profesores era Rafael, el chico que siempre me gustó, al graduarme me invitó a cenar, ahí empezamos a intimar, hasta que una noche me dio la cogida de mi vida, esa era verga, no la cosita que tenía don Pedro y no lo digo con desprecio y sin agradecimiento, si no fuera por don Pedro no tendría la vida que tengo ahora, pero a la hora de coger el tamaño de una verga sí importa, así que la puta que vive en mí, la aprovechó mi maestro, nunca mejor dicho: nadie sabe para quien trabaja.
Yo me quedé callada con la mirada baja, no decía nada porque sabía que él tenía razón, ¡me dijo que me amaba! eso rebotaba en mi cabeza, jamás pensé que un hombre me lo diría, no sabía que hacer, ¿debía irme? ¿debía quedarme?, si me iba él iba pensar que terminábamos y eso era lo último que yo quería, por fin me paré y le dije:
-Me siento como una niña tonta... pero al mismo tiempo sé que no estoy preparada a que todo pase tan rápido... entiendo que usted no tenga tiempo... yo le prometo que voy a hacer mi mejor esfuerzo para ser su mujer de la manera como usted quiere... solo deme tiempo, no mucho, ni yo misma sé lo que le estoy pidiendo... me encantó que me tocara, pero me asusté mucho al sentir su mano en mi sexo... lo que más me gustó es que me dijera que me ama, eso no lo esperaba y lejos de dejarlo eso hace que quiera estar más cerca de usted... no se enoje conmigo, don Pedro, por favor.
Me abrazó, me besó y me metió mano a su gusto, yo me dejé no solo para no enojarlo otra vez, sino porque estaba muy excitada y cuando metió su mano dentro de mi calzón le dije:
-Métame los dedos.
Él como loco me metió dos dedos en mi vagina húmeda, yo me retorcía de placer, le besé el lóbulo de la oreja y me metía y sacaba los dedos con tanta fuerza que tuve el primer orgasmo real de mi vida.
-Gracias, mi amor, gracias por permitirme tocarte hasta sacarte un orgasmo, eres una mujer deliciosa, mira cómo me tienes, si fuera por mí te hacía el amor en este mismo momento, pero voy a respetar tus tiempos porque sé que valdrá la pena.
-Tengo mucha vergüenza, don Pedro... pero al mismo tiempo debo confesarle que me hizo muy feliz... nunca imaginé que fuera tan rico sentir sus dedos adentro de mí.
Otra noche que quedó grabada en mi mente, ni cuando me masturbaba podía imaginar la diferencia que era que otras manos te provocaran un orgasmo, a partir de esa noche ya no me masturbaba, me gustaba aguantar las ganas para que él me sacara nuevos orgasmos; otra noche que me quedé a cenar con él, no lo hacía siempre porque mi mamá me regañaba cada vez que lo hacía, pero esa noche estaba dispuesta a aguantar el regaño porque le iba a dar una sorpresa, él inocentemente me preguntó:
-Tú ya sabes que estoy enamorado de ti, no te pido que tú sientas lo mismo porque eso no es voluntario, se siente o no, pero dime ¿qué sientes por mí?
-No sé, pero pienso en usted todo el día, siempre tengo ganas de que me bese, de que me toque y me saque todos los orgasmos que quiera, si eso es amor... entonces creo que yo también lo amo.
-Me haces muy feliz, María bonita... esa será nuestra canción a partir de ahora.
Me besó y cuando empezó a meterme los dedos en mi vaginita húmeda y feliz, yo le agarré su cosa y se la apreté entre mis dedos, me besó más fuerte y me agradeció que lo tocara, él se la sacó y me dijo:
-Yo sé que nunca has chupado verga, ¿te gustaría hacerme una mamada?
-Esas palabras... no estoy acostumbrada a oírlas y menos a decirlas.
-¿Tanto te ofenden? mira, María, todos tenemos una manera de hablar en nuestra vida cotidiana, pero en la intimidad todas las parejas tienen un lenguaje diferente, no te pido que las digas si no te nacen, pero déjame decirlas a mí, ya te irás acostumbrando a oírlas y cuando menos te lo imaginas, tú también empezarás a decirlas.
Yo casi no oía lo que me decía porque tenía mi mirada en su cosota bien parada, se la volví a agarrar y tenía una especie de mielecita en la cabeza de su pene, ya mis amigas me habían contado que eso le salía a los hombres, yo estaba fascinada jugando con la cabeza de su miembro, me hinqué y su olor me volvió loca, sin pensarlo me acerqué a su pene y me lo metí en la boca.
-Así, María... que rico me chupas la verga... métetela toda... así, mi amor... hasta el fondo... chúpame los huevos también... eso, mi reina, pásame la lengüita por debajo de mis huevos... uf, que rico... así, mámame toda la verga... ay, m'hija, nunca pensé tener tu boquita dándome semejante mamada de verga... que rico me tocas los huevos... me calienta mucho saber que mi verga es la primera que mamas... eso, mi amor... sigue así... que rico...
Yo estaba muy excitada por todo lo que me decía, tenía razón, esas palabras me ponían más caliente y con ganas de chupársela más rico, ojalá un día yo también pudiera decir esas palabras prohibidas, de repente puso sus manos en mi cabeza y empezó a bombearme la boca, yo nunca había probado semen, pero a mis amigas les encantaba, yo solo me dejé hacer, oí como ahogaba su voz en un gemido intenso y me llenó la boca de semen, sentí que me ahogaba y por instinto me lo tragué, sabía delicioso, él me vio con una sonrisa de placer, me mando un beso con su labios y me acostó en la cama, levantó mi vestido y me quitó el calzón, esa fue la primera vez que alguien me hizo sexo oral y yo me sentí en las nubes cuando sentí su lengua dentro de mi vagina, pero eso no fue nada cuando sentí que me chupaba el clítoris, esa fue la sensación más rica que había sentido en mi vida, me metía y sacaba dos dedos en mi cosita hasta que por fin tuve el orgasmo más intenso de mi corta vida sexual.
-Ay, María, no sabes las ganas que tenía de mamarte tu panochita.
-Y yo las ganas de que me lo hiciera... no sé como explicar lo que sentí, pero fue lo más rico que he sentido... estaba pensando... ya sé que quiero que me regale para mi cumpleaños.
-¿Cuándo es?
-En una semana exactamente.
-¿Qué quieres que te regale?
-Usted, quiero que se ponga una moña en esa cosa tan rica que tiene y me la meta, quiero que usted sea mi regalo.
-Yo feliz, pero creo que el regalo vas a ser tú para mí, lo malo es que todavía faltan siete largos días para por fin tenerte desnudita en mi cama.
-Espero no decepcionarlo porque estoy muy delgada, casi no tengo carne donde les gusta a ustedes los hombres.
-Para mí tu eres un manjar, eres la niña más sexy que conozco, ¿tú crees que yo necesito una mujer voluptuosa a mi lado? ¡no! tú juventud me basta y me sobra para hacerme el hombre más feliz del mundo, jamás imaginé que iba a tener a una niña tan linda como tú a mi lado, te quiero coger muchas veces, si has sentido rico hasta ahora, no te puedes ni imaginar el orgasmo que vas a sentir cuando te meta toda la verga en esa panochita tan deliciosa que tienes, ya lo verás.
Esa semana pasó lenta, muy lenta, pero aprovechamos cada segundo para darnos placer, con lo que no contaba era que mis papás me habían organizado una reunión para celebrar mi cumpleaños en mi casa, don Pedro estaba invitado, pero tendría que ser al día siguiente cuando me hiciera suya, el día de mi cumpleaños mi mamá le pidió permiso a don Pedro para faltar a mi trabajo porque me quería comprar ropa nueva, así que "mi jefe" no tuvo más remedio que darme permiso, mi madre me llevó a una tienda muy linda y me dijo cuanto podía gastar, así que compré un vestido rojo muy bonito y unos zapatos de tacón que me hacían ver más alta de lo que soy, como solo para eso alcanzaba, yo saqué mi propio dinero y me compré una tanga y un brassier negro que hacía que mis nalguitas resaltaran y mis limoncitos se vieran más grandes de lo que en realidad eran.
Luego me llevó a un salón de belleza, yo solo había acompañado a mi mamá, pero nunca me había sentado para que me hicieran algo, una muchacha me dio una revista y me preguntó que como quería que me cortara el pelo, me encantó el look de Zendaya con todo el pelo recogido y una especie de chongo arriba de la cabeza.
-Ese le va a quedar my lindo porque usted tiene el cuello largo.
-Gracias, ese.
Cuando salimos del salón, por primera vez en mi vida, vi que varios hombres de diferentes edades mi miraban con ganas, mi mamá me dio un codazo de aprobación, yo me reí y empecé a moverme como modelo, en eso nos gritaron:
-¡Adiós, suegra, que rico culito tiene mi novia!
-¡A esa flaca solo le falta mi verga!
Y corrimos muertas de la risa, mi mamá me decía lo linda que me miraba con ese vestido rojo, mis tacones y ese peinado tan sofisticado y eso que ella no sabía de mi tanga y mi brasier negro, cuando llegamos a mi casa ya estaban los pocos invitados, don Pedro, quien abrió la boca al verme, me dio un abrazo y un regalo, yo me moría por abrirlo, pero él me dijo por lo bajo:
-Ábrelo cuando estés sola... no, mejor te lo guardo yo y luego lo abrimos juntos.
Luego me abrazaron mis tres amigas, una ex compañera de estudios y dos vecinas, el papá de una de ellas -Don Heriberto- era amigo de borracheras de mi papá, una tía, hermana de mi mamá y nosotras dos, la cena estuvo muy rica, pero lo que no me gustó fue que mi papá empezó a beber con su amigo y se miraba que estaban discutiendo, el ambiente se puso feo y al poco rato todos empezaron a despedirse, Don Pedro me dijo:
-Te espero mañana.
Pero me lo dijo con una carga sexual que me hizo temblar todo el cuerpo, mi mamá se encerró en su cuarto y mi papá molesto echó a Don Heriberto de la casa, a mí me dio pena y salí a pedirle disculpas.
-No te preocupes, María, si supieras por qué tu papá bebe tanto lo perdonarías, por eso se enojó conmigo.
-No le entiendo, don Heriberto.
-Tú mereces saber la verdad, pero prométeme que no se lo dirás a tu papá.
-Se lo prometo.
-Yo le vengo diciendo a tu papá que te cuente todo sobre Mario, pero él dice que es mejor que tú no sepas nada, ahora te explico, lo que pasa, es que Mario ya borracho le contó a uno se nuestros amigos lo que te había hecho... tú ya sabes de que te estoy hablando... tu papá se enteró y le pegó una golpiza que lo dejó en silla de ruedas, a partir de ese momento empezó a beber mucho más por la culpa de no haber podido defenderte, se culpa por haber traído a tu casa a un violador como Mario... por favor no le digas nada a tu papá, tu mamá no lo sabe, así que guardemos este secreto y has de cuenta que esta plática nunca pasó.
-Muchas gracias, don Heriberto, creo que hoy dormiré mejor sabiendo que ese violador recibió su merecido y no sabe lo que me sirvió que me lo contara porque ahora veo a mi papá como un héroe, se lo agradezco mucho.
Esa noche fue complicada, sentía un gran alivio al imaginarme a ese viejo de don Mario en silla de ruedas, pero ver a mi papá borracho por eso me dio... un no sé qué, pero feo… y yo que pensaba que esa noche iba a soñar con Don Pedro, pero no pude, lloré, lloré tanto que tuve que ir a bañarme, lo lamenté porque mi peinado divino se hizo trizas bajo el agua, pero ya mañana sería otro día, no sé en qué momento me quedé dormida, al día siguiente, me estrené mi ropa interior, me puse un vestido azul parecido al rojo, pero no tan bonito, me maquillé un poco, cosa que no acostumbraba, traté de hacerme el peinado de Zendaya, no me quedó igual, pero en algo se asemejaba, por lo menos el cuello se me miraba largo como me dijo la muchacha del salón y por último me puse mis tacones nuevos, cuando llegué la tienda ya estaba abierta y don Pedro atendía a la clientela impaciente, yo lo ayudé y hasta recibí varios piropos de algunos clientes y hasta una vecina me dijo:
-Niña, ¿qué te hiciste? parece que de un día para otro te transformaste de un patito feo a un cisne blanco.
Se lo agradecí y don Pedro me dio una nalgada acompañada de una gran sonrisa, trajo café y desayunamos en el mostrador porque era la hora donde más gente llegaba, cuando nos quedamos solos me dijo:
-Estaba pensando en cerrar al medio día y llevarte a un hotel bonito, ¿qué te parece la idea, mi cisne blanco?
-Yo feliz, si eso no le afecta en su economía.
-Con una tarde que cierre no me voy a quedar pobre.
Efectivamente al medio día cerró, me llevó a un hotel donde la habitación tenía jacuzzi, yo nunca había estado en uno, pidió unas botanas y una botella de vino, me pareció muy elegante para un tendero y su empleada, picamos y bebimos.
Puso su play list en su celular y me sacó a bailar, yo no conocía esa canción, hasta que oí al cantante decir: María bonita, María del alma, ¡era nuestra canción! él me dijo que la cantaba Agustín Lara, ahí caí en la cuenta que ya la había oído porque a mis papás les encantaba ese cantante, mientras me besaba me metía mano por todos lados, yo también le agarraba su cosota, con unas ganas tremenda de que ya me la metiera, me desnudó a toda prisa y luego se desnudó él, era la primera vez que ambos nos mirábamos desnudos, me di cuenta que don Pedro era muy velludo, cosa que me excitó sobre manera, me dijo que me iba a enseñar a hacer un 69 y cada cosa que me enseñaba era más rica que la anterior, que delicia era meterme su miembro a mi boca mientras él me chupeteaba toda mi cosita, fue tan rico que tuve un orgasmo, él se puso un preservativo y me dijo que había llegado la hora de hacerme su mujer.
Me acostó boca arriba, se agarró el miembro bien parado y lo dirigió a mi cosita hambrienta por tenerlo adentro, cuando sentí que empezó a entrar creí que me iba a doler, pero estaba tan mojada que me entró toda, yo empecé a gemir y él me agarró de las nalgas y empezó a penetrarme muy rico.
-Que delicia tenerte por primera vez, mi amor... tienes la panochita bien apretada y calientita... ¿te gusta cómo te estoy cogiendo?... ¿te gusta tener mi verga hasta el fondo de tu cuquita?
-Me encanta, mi amor, me gusta tenerte adentro de mí... ay, que rico siento... estoy toda mojada...
-Dime que te gusta mi verga... dímelo por favor... dime que te gusta sentir mis huevos en tus nalgas... mueve rico ese culito tan rico que tienes... ya no le digas cosita a tu panochita, ni cosa a mi verga... como dicen en la calle, quiero que seas una dama en la mesa y una puta en la cama... dime, mi reina... dime cositas ricas...
-Me gusta mucho... su verga... me encanta sentirla toda dentro de mi panochita... cójame rico... yo quiero ser tu puta en la cama... quiero que me de mucha verga por mi cuquita... ¿le gusta como muevo mi culito?
Puso una cara de satisfacción al ver como había vencido ni resistencia a decir obscenidades.... empezó a moverse a toda prisa y cuando oí que estaba por venirse, me moví de prisa para acelerar mi orgasmo y nos vinimos juntos, fue tan delicioso, tenía razón don Pedro, un orgasmo con los dedos o la boca, no se comparaba con sentirlo con su verga, era mucho más fuerte, más intenso, más... explosivo... luego tomamos otra copa de vino y seguimos picando botanas... encendió el jacuzzi y nos metimos, fue delicioso sentir como la presión del agua nos acariciaba todo el cuerpo, hubo un momento en que él me agarró por la espalda, me dijo que abriera las piernas y logró que el agua entrara en mi cuquita, era muy rico sentir como el chorro me estimulaba el clítoris, luego él se ubicó para que el chorro le lavara la verga y le estimulara los huevos, fue una tarde muy especial, cuando ya estábamos vestidos para irnos, le pregunté:
-¿Y mi regalo?
-Acá lo tengo.
-Pero ese no fue el mismo que me dio en mi casa, el otro era una cajita chiquita y este es mucho más grande.
-Tienes razón, destapa este y el otro lo abriremos juntos más adelante.
Eran un par de zapatos similares a los que me había comprado mi mamá, me los probé y me encantaron, se los agradecí con un beso y un apretón de verga.
-Te ves deliciosa con tacones, hacen que tu figura se vea más esbelta.
Empecé a sentirme más coqueta, ahora tenía por quien hacerlo, don Pedro me compraba ropa que según él me hacía verme sexy y llenó mi cajón de ropa interior con tangas cada vez más reveladoras hasta llegó a comprarme hilos que no me tapaban nada, aprendí a hacerme el chongo de Zendaya a la perfección, otra vez que fui al salón, la muchacha me dijo que mejor si me cortaba el pelo y me lo dejaba muy corto, así no tendría que batallar con el chongo todas las mañanas, así lo hice y me miraba mejor con ese nuevo corte de pelo, pero lo que me dio un toque súper especial, fue el día que don Pedrol me compró unos lentes de contacto gris claro y en contraste con mi piel morena hacía que mi rostro se mirara muy atractivo, pasé de ser, como me dijo la vecina, un patito feo a un cisne, no tan blanco, pero sí elegante.
Terminamos el año cogiendo como adolescentes calenturientos, don Pedro cada vez me enseñaba nuevas poses ricas para coger y ya me había convertido en una dama para vestir y en su puta para coger, ya no tenía miedo de decir obscenidades ni que me las dijera, ya había subido de peso y mis limoncitos ya parecían naranjas y mis nalgas se volvieron redondas, debo de confesar que sentía muy rico mi nueva vida como mujer de don Pedro, lo único que lamentaba era que nos teníamos que esconder, yo ya tenía ganas de gritarle al mundo nuestra verdad.
Yo ya me sentía una experta en la cama, pero una vez más don Pedro me sorprendió con una cosa nueva, me llevó al mismo hotel donde me cogió por primera vez, pero esta vez no empezamos con el acostumbrado 69, me tumbó en la cama boca abajo, cosa que nunca había hecho, empezó a besarme la espalda, sus labios rozaban más que besaban, esa caricia hacía que la piel se me pusiera chinita, fue bajando hasta llegar a mis nalgas, me abrió los cachetes y me introdujo su lengua en todo mi culito, era una sensación deliciosa, que hizo que yo parara más el culo para sentir más profunda su lengua dentro de mi ano, mientras tanto me metía y sacaba los dedos de mi cuquita, eso hizo que explotara en un orgasmo diferente, si se puede comparar, fue más rico que con su verga adentro.
-Que delicia, nunca deja de sorprenderme, don Pedro.
-Es hora de que abras el regalo que te iba a dar en tu casa.
-¿Qué es?
-Un plug anal, ¿sabes cómo usarlo?
-No, una amiga dice que duele mucho el sexo anal, pero a las otras dos les fascina, ¿quiere probarlo conmigo? yo estoy dispuesta, pero si me duele, prométame que se va a detener.
-Te lo prometo.
Y me enseñó a usarlo con todo y el lubricante para que no me doliera tanto, esa noche me cogió por la panochita hasta que me hizo tener 3 orgasmos y me dijo que después de bañarme me lo pusiera, me enseñó a usar un edema para que mi culito estuviera limpio, así pasé todo el día con el plug metido dentro del culo, esa noche iba a debutar en el sexo anal, pero mataron a la vecina que me echó el piropo y tuve que salir corriendo para mi casa, al día siguiente otra vez el ritual del plug, me fui a la tienda y en el camino me encontré con un muchacho que siempre me había gustado, pero él nunca se fijó en mí, esa mañana me dijo:
-Hola, te ves muy lida, me llamo Rafael, ¿Cuál es tu nombre?
-Hola, Rafael, soy María, yo ya sabía tu nombre.
-Me alegra verte, ojalá coincidamos más seguido, tú trabajas en la tienda Margarita, ¿verdad?
-Así es, mucho gusto en verte.
-Chau, preciosa.
Y caminé como si estuviera en una pasarela, estaba segura de que voltearía a verme el culo y así fue, al llegar a la tienda don Pedro me pregunto si me había puesto el plug, le tomé de la mano y la dirigí a mi culo, él sonrió y me dijo:
-Qué lástima lo que pasó anoche, pobre señora, pero no hay mal que por bien no venga, por fin hoy voy a estrenar tu culito.
-Me da miedo, pero al mismo tiempo tengo curiosidad.
El día pasó sin contratiempos, a la hora de cerrar, me llevó a su cama, me dejé guiar por él, hizo lo mismo que cuando me chupó el culo por primera vez, cuando ya me tenía muy caliente, me fue sacando el plug con mucha paciencia, yo sentía un gran vacío con el culo abierto, don Pedro se puso un condón, me echó más lubricante dentro de mi culo con uno de sus dedos, él se puso también en toda su verga y me dijo que me relajara, que así me iba a doler menos, a mí me dio miedo, pero ya estaba allí, así que respiré profundo y aflojé el culo, él empezó a pasarme la punta de su verga por la entrada de mi ojete y de pronto sentí como me la clavaba, pegué un enorme grito porque me dolió de verdad.
-Ten paciencia, al principio duele, pero luego ese mismo dolor te va a dar placer.
Yo no entendía como el dolor puede dar placer, él no se movía y me decía que era para que mi ano se acostumbrara al tamaño de su verga, que el plug había hecho un buen trabajo abriéndome mi culito, empezó a metérmela más hasta que sentí sus pelos en mis nalgas, poco a poco el dolor intenso fue desapareciendo, pero aún lo sentía, menos, pero me dolía y no sentía ningún placer, cuando estaba a punto de pedirle que me la sacara, empezó a moverse y allí sí que sentí rico, yo empecé a mover mi culito y cada vez que me la metía y me la sacaba, sentía que me cagaba, pero también tenía ganas de que nunca me la sacara.
-Que rico culito tienes, mi amor, ¿te gusta cómo te cojo por el culo? ¿te habías imaginado así... mi verga dentro de tu ano?
-No, papito, pero siento muy rico, tenías razón, duele, pero duele rico... ay... métemela toda... cógeme más fuerte... siento que me cago...
-Es normal, no te preocupes, si hiciste el enema no tienes por qué preocuparte, la sensación siempre la vas a tener, pero solo queda en eso... disfruta, mi reina... ya verás que tu orgasmo va a ser el más intenso que jamás hayas tenido.
Y le salió lo animal, empezó a darme nalgadas y a jalarme el cabello, me decía que era su puta traga vergas, que me gustaba que me rompieran el culo, que me gustaba que me cogieran como a una puta y yo a todo le decía que sí, me puso de ladito y me cogió sin compasión, yo sentía que su verga me taladraba tan profundo que me iba a salir por la boca, en eso me acarició el clítoris y se me nubló la vista, se me acalambró todo el cuerpo y exploté en un orgasmo que parecía un volcán en erupción, a los pocos segundos él también se vino, yo quedé con todo el culo explotado, pero feliz de ser la puta de mi hombre.
Así pasamos dos años cogiendo cada vez más rico, pero siempre hay un pelo en la sopa, un día aparecieron unos mareros pidiéndole dinero a don Pedro o iban a quemar la tienda, no tuvo más que darles lo que pedían, pero así el negocio ya no era rentable, me contó que tenía algunos ahorros, vendió la casa y compró otra en una colonia más segura, abrió de nuevo la tienda, pero ahora se llamaba “Cisne Blanco”, lo bueno es que me dio la llave para que no tuviera que tocar, lo malo es que ahora tenía que tomar un bus para llegar a la tienda, logró hacerse de buena clientela porque el pan que vendía era de muy buena calidad, una noche me sorprendió con otra de sus locuras, me dijo que si me atrevía a hacer un trío, dijo que lo pensara y que mañana le contestara.
Esa noche no pude dormir, pensaba si él quería un trío con otro hombre o con otra mujer, él sabía que hasta el momento yo estaba dispuesta a todo con tal de complacerlo, pero esto rebasaba todos mis límites, si fuera con otro hombre era señal de que ya no me amaba, me iba a convertir en una puta, quizás hasta cobraría por compartirme con otro hombre y eso no lo iba a permitir, si fuera con otra mujer... eso ni lo contemplaba, me daba asco solo de pensarlo, así que pese a que podía perder al hombre de quien estaba tan enamorada estaba dispuesta a decirle que no.
Al día siguiente al legar a la tienda estaba cerrada, cosa extraña porque él abría a las seis de la mañana, al entrar solo oí el silencio, me encaminé a su cuarto y lo vi en su cama con su piyama puesta, me acerqué a despertarlo, pero le había dado un infarto fulminante, don Pedro a sus 63 años, había muerto solo en su cama, llamé a mis padres, llegaron inmediatamente, ellos se encargaron de todos los trámites funerarios y del cementerio, el funeral y el entierro fueron muy tristes porque llegó muy poca gente, eso me lo dijo mi mamá después porque en ese momento yo no tenía la cabeza para fijarme en esos detalles, al día siguiente lo pasé tirada en mi cama, sufriendo mi pérdida.
Pero después de pasar mi duelo mis papás me dijeron que tenía que ir a abrir la tienda, yo no entendía nada, pero me fui con ellos, al llegar había un listón de luto y un cartel que decía: Abrimos el próximo lunes.
-¿Quién pondría ese listón y ese cartel?
-Nosotros, tenemos que contarte algo que tú no sabes, don Pedro fue a hablar con nosotros el día que vendió la casa donde estaba la tienda Margarita, nos dijo que ustedes eran pareja y que él deseaba casarse contigo y nos pidió permiso.
-Al principio tu papá se enojó y le dijo que no, pero te veías tan feliz que terminé por convencerlo, el plan era que para tu próximo cumpleaños se casaran, iba a ser una sorpresa para ti, pero lamentablemente no llegó y se nos fue antes.
-Otra cosa que no sabes es que él dejó en su testamento todo a tu nombre, como no tuvo hijos, todos sus bienes ahora te pertenecen.
Abrimos la tienda y mucha gente llegó a darnos el pésame, casi todos pensaban que yo era su hija y les seguimos el juego, al poco tiempo mis papás dejaron de alquilar la casita donde vivíamos y se fueron a vivir conmigo, una noche le conté a mi papá que ya sabía que había dejado a don Mario en silla de ruedas por mi culpa, él me dijo que no era mi culpa, sino de ese hijo de su puta madre, me suplicó que no le contara nada a mi mamá, le dije que estaba de acuerdo siempre y cuando él entrara a Alcohólicos Anónimos y dejara de beber, él me hizo caso y yo esperaba que AA hiciera efectos positivos en su favor, por otro lado le dije a mi mamá que dejara de lavar ajeno y se encargara de la tienda porque yo quería seguir estudiando, así lo hicimos, pero cual sería mi sorpresa que uno de mis profesores era Rafael, el chico que siempre me gustó, al graduarme me invitó a cenar, ahí empezamos a intimar, hasta que una noche me dio la cogida de mi vida, esa era verga, no la cosita que tenía don Pedro y no lo digo con desprecio y sin agradecimiento, si no fuera por don Pedro no tendría la vida que tengo ahora, pero a la hora de coger el tamaño de una verga sí importa, así que la puta que vive en mí, la aprovechó mi maestro, nunca mejor dicho: nadie sabe para quien trabaja.