OnlyFans, Cambio la Vida de mis Hijas Gemelas

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,566
Likes Recibidos
2,695
Puntos
113
 
 
 
Mi nombre es Carlos, tengo 52 años, divorciado desde hace cinco, y vivo con mis dos hijas gemelas, Sofia y Valeria, de 18 años. Son idénticas: pelo negro largo y ondulado, ojos verdes que hipnotizan, tetas grandes y firmes como melones perfectos (talla 34D que heredaron de su madre), culos redondos y altos que se menean como un pecado al caminar, y piel olivácea suave como seda. Siempre han sido las princesitas de la casa, pero desde que entraron a la universidad, empezaron a actuar raro: salían poco, pasaban horas en su habitación con la puerta cerrada, y el dinero les sobraba para ropa cara y maquillaje. Yo, trabajando como ingeniero, no sospechaba nada... hasta esa noche.

Era un martes. Las chicas estaban en clases nocturnas, y yo me quedé solo en casa. Curioso por un ruido extraño en su computadora compartida, la encendí. La sesión de browser estaba abierta, y lo que vi me dejó helado: un perfil de OnlyFans llamado "GemelasPecadoras". Fotos y videos de Sofia y Valeria juntas, desnudas, tocándose mutuamente. En uno, Sofia le chupaba las tetas a Valeria mientras esta se metía un dildo grueso en el coño rosado y depilado, gimiendo como putas en calor. En otro, se lamían el culo la una a la otra en posición 69, jugos chorreando por sus muslos internos, los pezones duros y brillantes de saliva. Tenían miles de suscriptores, comentarios sucios de viejos babosos, y ganaban una fortuna. Mi polla se endureció al instante, viendo a mis propias hijas expuestas como zorras profesionales. Me masturbé ahí mismo, corriéndome con furia imaginando que era yo quien las follaba en esos videos.

Cuando volvieron a medianoche, oliendo a perfume dulce y con las faldas cortas que apenas les tapaban el culo, las esperé en la sala con la laptop abierta.

—Papá... ¿qué haces despierto? —preguntó Sofia, nerviosa.

Valeria palideció al ver la pantalla.

—Siéntense —ordené con voz grave, señalando el sofá—. Expliquen esto.

Las gemelas se miraron, lágrimas subiendo a sus ojos. Se sentaron, las piernas juntas, pero sus tetas rebotando bajo las blusas ajustadas.

—Papá... por favor... es solo para pagar la uni y algo extra... no se lo digas a nadie —suplicó Valeria, sollozando.

Sofia añadió: —Si nos cierras el OnlyFans, perdemos todo... por favor, no lo hagas.

Me levanté, me acerqué a ellas. Mi polla ya dura bajo los pantalones. Las miré de arriba abajo, deteniéndome en sus tetas y en el borde de sus faldas.

—No les voy a cerrar el OnlyFans —dije con una sonrisa torcida—. Pero a cambio, van a ser mis putas personales. Aquí y ahora.

Ellas se quedaron mudas, los ojos abiertos como platos.

—Papá... no... eres nuestro padre... esto es incesto... —murmuró Sofia, pero su voz temblaba de miedo y algo más.

Valeria intentó levantarse: —Por favor... no nos obligues...

Agarré a Valeria del brazo y la senté de nuevo.

—O me obedecen, o mando los links a todos sus amigos, a la uni, y a la familia. Imaginen la vergüenza. Ahora, quítense la ropa. Las dos.

Con manos temblorosas, se quitaron las blusas. Sus tetas saltaron libres, idénticas: grandes, firmes, pezones rosados endureciéndose por el aire frío. Luego las faldas, revelando tangas negros mojados ya por el miedo excitado. Eran depiladas, coños rosados e hinchados, listos.

—Mira nada más... mis hijitas ya están empapadas —me burlé, acercándome—. Arrodíllense y sáquenme la verga.

Se arrodillaron sollozando, el suelo duro contra sus rodillas. Sofia me bajó el cierre, y mi polla gruesa y venosa saltó afuera, la cabeza morada goteando precum. Valeria jadeó al verla.

—Chúpenla. Las dos. Como en sus videos, pero para papá.

Sofia abrió la boca primero, tomando la cabeza y succionando con ruido obsceno. Valeria se unió, lamiendo las venas y las bolas peludas. El olor a sexo familiar llenaba la sala: mi almizcle mezclado con sus perfumes dulces y jugos vaginales.

—Así... buenas putitas... mamen la verga que las hizo —gruñí, agarrándolas del pelo y alternando follándoles la boca.

Sofia ahogaba arcadas cuando la clavaba hasta la garganta, baba chorreando por su barbilla y tetas. Valeria lamía mis huevos, succionando como una experta.

Después las tiré al sofá, una al lado de la otra, culos en alto. Escupí en el coño de Sofia y se lo froté con los dedos.

—Mira cómo chorreas, hijita... tu coñito me quiere dentro.

Le clavé la polla de un empujón. Sofia gritó, su coño virgen (o eso fingía) apretándome como un puño caliente y aterciopelado. Empecé a follarla con ritmo salvaje, el sonido de carne contra carne resonando: plaf, plaf, plaf.

—Papá... duele... pero no pares... —gemía ella, traicionada por su cuerpo.

Valeria miraba, tocándose el coño. La agarré y le metí dos dedos en su raja empapada.

—Tu turno viene, zorra.

Saqué la polla de Sofia, chorreando jugos, y se la clavé a Valeria. Era igual de apretada, paredes vaginales chorreando, convulsionando alrededor de mi verga.

—Las dos son iguales... coños idénticos para papá —gruñí, follándola mientras chupaba las tetas de Sofia, mordiendo los pezones hasta que lloriqueó de placer.

Las giré, poniéndolas en 69. Sofia le comía el coño a Valeria mientras yo follaba a Valeria por detrás. El olor era embriagador: jugos dulces, sudor salado, mi semen precoz goteando.

—Coman sus coños, putitas... muéstrenle a papá lo que hacen en sus videos.

Sofia lamió el clítoris de su hermana con avidez, jugos chorreando por su barbilla. Valeria gemía alto, corriéndose en la boca de su gemela.

Saqué la polla y se la metí a Sofia en el culo sin aviso, lubricado solo con sus jugos. Gritó, el ojete apretado estirándose alrededor de mi grosor.

—Papá... el culo no... ¡ah, sí... fóllame el culo!

Valeria se unió, lamiendo mis bolas mientras yo sodomizaba a su hermana. Cambié a Valeria, follándole el culo mientras Sofia me chupaba las tetas a su gemela.

Las follé así durante horas, alternando coños y culos, tetas rebotando, gemidos llenando la casa. Se corrieron múltiples veces, chorros de squirt empapando el sofá, lágrimas de placer rodando por sus mejillas.

Finalmente, las puse de rodillas otra vez.

—Abran la boca, putitas. Papá les va a dar la leche.

Me masturbé furioso, corriéndome en chorros espesos que les llenaron la boca, la cara, las tetas. Tragaron lo que pudieron, el resto chorreando por sus cuerpos temblorosos.

Me subí los pantalones, jadeando.

—El OnlyFans se queda abierto. Pero ahora van a hacer videos especiales solo para mí. Y cada noche que mamá no esté, van a ser mis putas. Si no, todo el mundo ve lo zorras que son.

Las gemelas asintieron, exhaustas, coños y culos palpitantes, llenos de mi semen.

Desde esa noche, el OnlyFans creció con contenido "exclusivo", pero el verdadero show era en casa: mis hijitas gemelas, mis putas personales, abriendo las piernas para papá cada vez que lo pedía. Y aunque lloraban al principio, ahora me suplican por más.
 
Arriba Pie