Me Follo a mi Hijita - Capítulos 001 al 003

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,535
Likes Recibidos
2,662
Puntos
113
 
 
 
Me Follo a mi Hijita - Capítulo 001


Nada hay en el mundo más valioso y a lo que ame tanto como a mi hija Sandra. Es la niña de mis ojos, el centro de mi universo. Tras un divorcio muy largo y conflictivo, conseguí su custodia completa(aunque accedí a que su madre la visitara regularmente para que no perdiera el contacto con ella) y desde entonces ella y yo lo hemos sido todo el uno para el otro. Le di la mejor educación tanto en casa como fuera de ella, procuré que fuera una señorita en todos los sentidos, y para cuando tenía 17 años, todos la querían y adoraban. Sencillamente se quedaban prendados de mi tesoro, incluido yo. Procuraba saberlo todo de ella, sus amistades, sus rutinas, sus preocupaciones, y siempre creí que mi hija era un derroche de elegancia, buenos modales etc. etc…vamos, como una princesita de cuento de hadas, pero en realidad no tenía ni idea de cómo era mi hija. Ni puta idea.



Todo comenzó precisamente a los 17 años, poco después de cumplirlos. Era un fin de semana que yo tenía libre y en que Sandra no tenía exámenes ni deberes que hacer, así que lo pasamos juntos hasta que a media tarde se fue a cambiarse de ropa para salir con sus amigas. Al escuchar el timbre de la puerta y abrir, vi que éstas ya habían llegado y las invité a pasar. Quedé algo impresionado cuando vi los trapitos que llevaban puestos: faldas cortas enseñando muslos, tops ajustados marcando el busto…caramba, parecía que iban a ir a hacer la calle en lugar de salir a divertirse jajaja. Como ya nos conocíamos, ellas y yo estuvimos hablando un rato pero en mi mente ver aquellos cuerpos frescos y jóvenes con esas pintas me estaba poniendo a tono. Mmmmmm esos labios carnosos, esas cinturas estrechas, piernas kilométricas, esas tetas tan bien puestas…buffffff que malo me estaba poniendo. Tuve que despejarme la cabeza de esas ideas para no sufrir la vergüenza de que me vieran erecto, y disculpándome me fui al cuarto de mi hija, que aún no había salido.



-Tesoro, te están esperando hace casi un cuarto de hora, sal ya.



-Ahora salgo papá. Justo he terminado de vestirme.



Cuando salió y la vi, quedé alucinado del todo: pantalón de campana de color rosa claro, top negro enseñando ombligo y una chaquetilla blanca. ¡Joder, estaba matadora!. A sus años, mi hija se estaba haciendo una mujer increíblemente bella y bien formada. Y entonces, estalló la bomba atómica cuando volví fijarme en sus pantalones por algo que antes me había llamado la atención. ¿¡Pero que coño era eso!?. El pantalón le iba un tanto ceñido al cuerpo de muslo para arriba, ¡y se le marcaban los labios vaginales!. Podía ver una perfecta línea vertical entre sus piernas, pero lo peor no era eso. ¡No solo los estaba marcando, si no que los tenía abiertos!. Lo había visto mal, no era una línea, si no como un hueco metido hacia dentro. ¡¡Joder, que casi le estaba viendo el coño a mi hija a través de aquella tela!!.



-Es que no me decidía por nada en especial. ¿Estoy guapa papá?.



-¿Eeeh?...sí, sí…estás muy guapa cariño.



-¿Te pasa algo papá?. Te has quedado blanco.



-No, estoy bien…una cosa, ¿no te aprieta el pantalón?.



-No, para nada, me queda perfecto…bueno, me voy, volveré para cenar y luego saldré de noche. Hasta luego papá.



Cogió un pequeño bolso, se fue con las amigas y me dejó allí pasmado. ¡Dios mío, pero que increíble abertura de labios tenía!. ¿Cómo era posible aquello?. Y lo peor es que no la regañé ni abronqué por ir así. Tendría que haberla dicho algo por ir marcando su coño a la gente de la calle, tendría que haber dicho algo, pero no, en su lugar me quedé plantando aprobando la situación y diciéndola que estaba guapa. ¿¡Porqué coño no dije nada!?. Lo cierto es que dejó tan anonadado que no fui capaz de articular palabra, y aquella visión me estaba quemando en la mente y la retina. No podía dejar de que pensar en esos labios abiertos y perfectamente separados, no me lo podía quitar de la cabeza, y comenzaron a asaltarme las dudas: ¿y si la acosaban por ir así, y si la asaltaban o la violaban?. Tenía que saberlo, tenía que salir de dudas.



Me cambié de ropa y salí para ir a la zona de bares que estaba de moda en ese momento y donde sabía que mi hija paraba por allí con las amigas. Siendo como era a media tarde, toda o casi toda la chavalería de la ciudad había salido en manada para ir de bares, calentando motores para cuando fuesen de discoteca de noche. Según fui encontrándome con grupitos de chicas, mi sorpresa fue en aumento: ¡¡vaya panda de zorritas adolescentes!!. Todas vestían de forma provocativa con tops ajustadísimos, en ocasiones de tamaño ínfimo, con pantalones acampanados pero más ajustados o con faldas mínimas que apenas dejaban nada a la imaginación. Todas iban luciendo palmito enseñando cuanta más carne mejor, a veces incluso apenas iban vestidas, llevando solo un par de trozos de tela por vestido. Yo sabía que a esas edades todas andan con ganas de marcha para provocar a los chicos, es lo normal entre los adolescentes y yo mismo lo había vivido en mi época, pero aquello era el colmo del descaro y el puterío. Todas me parecían como prostitutas adolescentes, y lo curioso es que nadie decía nada ni se quejaba por nada. Para el resto de la gente era lo más normal del mundo.



"Amigo mío, te estás haciendo un carroza" me dije a mí mismo. Deambulé por la zona un buen rato y di más vueltas que un hijoputa buscando padre, fijándome en todas las chicas que podía para no perderme nada. Algunas iban un pelín formales, otras ya eran putillas descaradas por como iban(trapitos sin casi tela enseñando casi todo), y algunas rozaban la pantomima al llevar cadenas, piercings por todas partes y tatuajes a lo largo y ancho de sus cuerpos. ¿Y yo me escandalizaba por como iba mi propia hija?. Comparada con las demás, Sandra iba decente. Al acordarme de ella la busqué entre la gente, y merodeé por un par de calles hasta que la vi en una terraza de un bar con las demás, tomando una copa. Procuré no ser visto en la distancia y estuve un rato mirando a ver que hacían. Al poco llegó un chico y besó a unas de las amigas de mi hija, sentándose a su lado. A pesar de cómo iban todas, él no pareció inquieto lo más mínimo, ni siquiera se fijaba en la abertura que tenía Sandra.



¿¡Pero como no podía fijarse en algo tan evidente!?, ¿es que eso era algo tan cotidiano que ya ni lo pensaban?, ¿pero tan escandalosas iban las chicas que ellos ya estaban inmunizados?. "No, no podía ser", me dije incrédulo. Entonces fue que el chico, un par de veces y de manera fugaz e instintiva, miró hacía allí cuando se giró para hablar con mi hija. ¡Lo sabía!. Nadie era inmune a aquella visión que había en esos pantalones y eso me alegró, así yo no era el único que se fijaba en ella. "Bueno, soy hombre y actué por instinto, es natural. No pasa nada", pensé, y me fui de allí no sin antes dar una o dos vueltas más, viendo que algunas, tal y como vestían, tenían que ser unas verdaderas zorras salvajes. ¡Madre de dios, que escándalo!: escotes de vértigo, pezones empitonados, minifaldas ceñidísimas, culos sobresalientes…llegué a un punto en el que ya no me pude aguantar y me largué a casa echando leches para darme una ducha fría que me quitase todo eso de la cabeza. ¡Iba a reventar de la excitación!.



Cuando me repuse de eso me senté en el sofá y puse la tele. Necesitaba distraerme, pero lo cierto es que a pesar de todos mis intentos solo podía pensar en esos pantalones, en lo que dejaban entrever y como. Recordé la cara del chico cuando se fijó en su entrepierna, en como su expresión cambió. No hacía falta ser un genio para ver que, aún siendo amigos, él la deseaba y hubiera hecho lo que fuera para colarse en esa abertura que los pantalones marcaban profusamente. Me vinieron imágenes de Sandra siendo mirada por todos, desatando en ellos bajas pasiones, encendiendo su deseo, calentándolos para luego…buuuuuuuuffffffffff, me puse terriblemente excitado, y a pesar de que me parecía inmoral excitarme con el cuerpo de mi hija, no pude relajarme en toda la tarde.



A eso de las diez ella volvió para cenar, tal como había prometido. Le pregunté por como le había ido y me contó que muy bien, que se había divertido mucho y que esperaba de noche divertirse muchísimo más, lo cual me hizo sonreír y que mi excitación fuera normalizándose. Entonces ella me sorprendió:



-Papá, una cosa: casi juraría que te vi de lejos un par de veces cuando estaba en el bar, ¿eras tú?.



-Puees sí-confesé-…es que me apetecía salir y te vi de refilón.



-¿Y porqué no pasaste a saludar?.



-Porqué pensé que a lo mejor te ibas a sentir incómoda conmigo delante de tus amistades y no quería eso.



-¡No seas tonto papá!. Nunca me sentiré incómoda contigo.



Y me dio un beso en la mejilla que me hizo sonreír. Cenamos los dos juntos(como siempre que lo hacíamos así) y poco después ella fue a cambiarse de ropa para salir de noche. Yo estuve haciendo otras cosas hasta que la oí llamarme para que fuera a verla.



-Dime, ¿estoy guapa o estoy guapísima?.



Bromas aparte, volví a quedar alucinado: top negro de tirantes, más pequeño y apretado que el de la tarde, minifalda negra semi ceñida al cuerpo y botas blancas de puntera hasta la espinilla. ¡¡Dios bendito, que cuerpo!!.



-A ver, déjame que te vea bien.



La cogí de las manos y luego la hice abrirlos en forma de cruz, quedando después solo tocándonos por las yemas. No podía creerme lo que estaba viendo: cintura estrecha de vientre liso, torneado y de color suave, caderas bien curvadas, piernas firmes, largas y carnosas(no eran meros palillos) sin ser obesas, un pecho prominente ligeramente escotado y una cara de ángel que era gloria verla: enormes ojos verde botella y una larga melena castaña hasta la mitad de la espalda. Quedé en éxtasis con el cuerpazo que tenía ante mí. ¡¡Y esa era mi hija!!.



-Bueno, vale ya. ¿¿Quién eres tú y que has hecho con mi hija??.



Ella se rió con fuerzas por mi broma.



-Dios, estás irresistible. Eres bellísima, vas a ser la dueña de la pista.



-Gracias papá, tú sí que eres irresistible.



Y haciendo un paso de baile, se giró poniéndose de espaldas a mí sin soltar mis manos, haciéndome cruzarlos por su cintura junto a los de ella, quedando abrazados. En ese momento un suave aroma llegó a mis fosas nasales. El olor de su pelo sedoso y su cuerpo me inundó. Era la dulce fragancia de la juventud que yo llevaba años sin oler. Y al abrir los ojos, lo vi: ¡¡su escote!!. Buuuuff la de cosas que se veían desde arriba: un canalillo estrecho, casi una línea, dividiendo un buen par de tetas bastante grandes que desafiaban a la gravedad. Y cuando creía que no vería nada más, vislumbré el empitone propio de unas tetas que iban sin sujetador, un par de bultitos apetecibles que se desmarcaban de la negra tela del top. El azoramiento que pillé fue más grande que el de la tarde. ¡Me puse terriblemente excitado!. Nada raro viendo ese cuerpo: para hacerse una idea, y salvando algunas diferencias de físico y edad, era como ver el cuerpo de la cantante de color Beyonce Knowles con la carita modosa e ingenua pero a la vez morbosa y indecente de la actriz Jennifer Connelly(con su misma mirada de inocencia y perversión). Una combinación que a nadie ponía indiferente, ni siquiera a mí.



-Eres un cielo papá. Prometo ser una buena chica y no emborracharme mucho, ¿de acuerdo?. No me esperes levantado, volveré tarde.



-Vale mi amor, pásalo bien y cuídate, que ya sabes que te quiero mucho y me preocupo por ti.



Me dio otro beso y me sonrió cariñosamente. Luego se salió de mí y fue a coger su bolso, que estaba en el suelo al caerse de la silla de la ropa. Al agacharse, me mostró un culo que quitaba el hipo, unas redondeces duras y perfectas que pedían a gritos ser comidas y sobadas. Yo no podía creerme lo que estaba pasando. ¡Mi propia hija me estaba poniendo cachondo, pero muy muy cachondo!. Y ocurrió algo que desde luego no me esperaba. Cuando el bolso se le volvió a resbalar de las manos y cayó al suelo, al estar abierto lo que llevaba dentro saltó un poco ¡y vi una caja de condones de 12!. ¡¡12!!. No estaba seguro de si había visto mal, pero fue algo que me dejó de una pieza. Me hice que no había visto nada y la ayudé a recogerlo todo.



-Tengo las manos de mantequilla. Todo se me resbala entre los dedos…



-Solo fue un tropiezo. Espero que no te metas en líos…



-No te preocupes papá, soy una buena chica.



-Esta es mi niña. ¡Ah!, y procura no coger frío por la calle.



-No te preocupes, yo nunca me enfrío. Hasta luego papá…



-Hasta luego hija…



Cogió la misma chaquetilla blanca, su bolso y me dio un beso de despedida antes de irse, dejándome en un estado de shock increíble. ¿Cómo había llegado yo a aquella situación?. En menos de 24 horas mi hija había pasado de ser mi princesita a ser un zorrón de marca mayor. ¿Dónde estaba aquella niña a la que arropaba en su camita, con la que jugaba y a la que ayudaba a hacer sus deberes?. ¿Dónde se iba ido aquel primor a la que todos querían abrazar y escuchar sus historias e invenciones?. De golpe y porrazo todo eso había desaparecido, y en su lugar estaba esta arpía provocativa y sensual que sería capaz de resucitar a un muerto. No podía creer que me hubiera excitado sexualmente con ella(aunque si me alivió el que ella no lo notara en mi erección). Llevaba años sin sentirme tan salido y a pesar de mis intentos, no pude reprimir la erección, de modo que de nuevo me metí de cabeza a la ducha para enfriarme.



Aunque mi cuerpo quedó bastante relajado, no así quedo mi mente. Como si fuera un disco rayado, mi memoria comenzó a recordar una y otra vez todo lo que había visto a lo largo del día: la rajita que sobresalía de sus pantalones, la forma en que estaba sentada en la terraza del bar(con una pierna cruzada sobre la otra, casi casi abriéndose a quien quisiera mirar), como aquel chico puso cara de lobo al ver aquella marca en los pantalones color rosa claro, la silueta de ella cuando la estaba mirando de arriba abajo, el olor de su pelo, de su cuerpo, la línea de su espalda cuando se giró y que vi justo antes de abrazarla, su culo respingón, sus pezones empitonados, su escote…aaaaaaaaaaaarrgghhh me estaba volviendo loco, no podía ni quería creer que mi hija estuviera provocándome todo aquello y empecé a pensar que quizá yo era un depravado por elucubrar cosas así. En aquel momento ya no estaba seguro de nada.



Las dos últimas cosas fueron la gota que colmó el vaso: la caja de condones y eso que dijo de que "yo nunca me enfrío". ¿A que se refería con eso?, ¿quiso decir que ella siempre tenía calor, o que más bien ella siempre andaba caliente?. Y lo de la caja ya era el no va más: ¡12 condones!. ¿¡Es que pensaba vaciar la caja en una sola noche!?, ¿¡se iba a follar a tíos diferentes en una sola noche o acaso echarías varios polvos con 3 ó 4 tíos a la vez!?. Todo eso comenzó a dar vueltas en mi cabeza y no pude evitar imaginármela bailando en la disco y poniendo el culo en la entre de los ellos, frotándolos y excitándolos para luego follárselos en el baño de la disco, o bien calentándolos con sobeteos indecentes para luego dejarse hacer de todo. ¡¡Ooooh que loco me había vuelto para estar haciendo eso, fantasear con mi hija follando con unos y otros!!. Ya no podía resistir aquello y me fui a dormir, confiando en que Morfeo aplacara mis locuras y a la mañana siguiente despertara de nuevo en la realidad.



Pero ni él fue capaz, y mis sueños se convirtieron en fantasías verdaderamente pornográficas con Sandra de protagonista. Como si fuera una película y yo el cámara que filmase, la veía desnudándose para enseñar el cuerpazo que tenía y luego cepillarse a todo bicho viviente, ya fuera de uno en uno o a varios a la vez. La veía recibir enormes vergas por todos sus agujeros y como su carita se contraía volviéndose una auténtica súcubo embrujando a los hombres que pasaban por ella. La soñé siendo enculada, violada, sodomizada, sometida y disfrutando con las barbaridades más salvajes que se pudieran imaginar, y en mitad de una cabalgada que ella le hacía a un chico yo no podía verle la cara, pero la imagen se fue acercando poco a poco hasta que, en expresión de regocijo y exultante placer, la vi. ¡¡ERA YO!!.



Desperté sobresaltado y caí en un estado de nerviosismo total. Tenía la frente empapada en perlas de sudor y estaba como un flan, ya no sabía que hacer ni lo que pensar ni lo que decir. Lo único que sabía es que aquello se estaba saliendo de madre y no podía consentir tener semejantes fantasías con mi hija. El reloj marcaba las 6:15 de la madrugada, y debido a que no tenía sueño me levanté a ver un poco la TV. Por curiosidad comprobé el cuarto de Sandra, y vi que no había llegado aún. Suponiendo que se estaba divirtiendo mucho me desquité de más ideas, me senté en mi sillón y estuve viendo las noticias de la mañana un buen rato hasta que unas llaves que intentaban torpemente abrir la puerta de casa. Me levanté para abrir, y justo al hacerlo, mi hija, que iba a intentar abrir otra vez, cayó sobre mi pecho en estado de embriaguez. ¡Estaba borracha como una cuba!. La metí en casa y cerré la puerta. La llevé al sofá y me senté a su lado. Tenía toda la pinta de estar "un poco alegre".



-Holaaa guapitoooooooo…la nenita está en casaaaaaa…



-¿Estás bien?.



-Síiiiiiii…estoy de fiestaaaaaaa…ven a divertirte…baila conmigooo…



A poco que intentó levantarse casi cayó, de modo que la senté de nuevo. La muy guarra se levantó la falda para acomodarse, ¡y se lo vi todo!.



-¿¡Pero y las bragas!?:



-¿¿Bragas??...¿¿qué bragas??...yo llevo tangaaaaa-dijo en tono cantarín-…



-¿¿Y el tanga??...



-Sssssshhhhh-me susurró para que callase-….en el bolso, claro…así no lo pierdooooooo…jajajajaajaja…no hay que perderloooooooo…



Movido por la curiosidad le cogí el bolso y revisé esa caja de 12 que había visto antes. ¡¡Joder, más que ver cuantos había tuve que contar los que quedaban!!. ¿¿Pero a tantos se folló en una noche??. Menuda víbora tenía en mi casa, que pedazo de puta, y yo sin enterarme de nada. Al mirarla no la reconocía, aquella no era mi hija, no podía serlo. Ella entonces me miró y se puso en mi regazo para ponerse a hacerme carantoñas.



-Eeeh para…para por dios…¡¡que pares Sandra!!...



-Que guapo eres papiiiiiiii…¿¿verdad que eres mi papi??...¿¿me vas castigar por ser mala??...



"¿Papi?", pero si ella jamás me había llamado así en toda su vida. ¿A que venía eso?.



-Ohhhhhh mi papi…¿¿quieres castigarme??, ¿quieres ser mi papi lindo?...¿o es que no me quieres nada?...



-¡¡Claro que te quiero, pero para ya!!.



-Síiiiiiiiiiiiiii…vamos, papi…castígame, he sido muy mala…



Se puso a acariciarme, a provocarme, a excitarme. Yo intentaba resistirme, y entonces ¡lo entendí!. Estaba jugando conmigo, jugando a lo de "padre e hija" en plan morboso, por eso me decía "papi". ¿Es que ella hacía eso con los demás cuando se los tiraba?, ¿le gustaba fantasear sobre eso con los demás?, ¿ella se lo montaba con los tíos soñando el que se la tiraba de verdad era su padre?, ¿le gustaba imaginar que los demás eran…yo?.



Entonces estalló la bomba H: desde la rajita de sus pantalones rosa en casa hasta ese momento preciso todo se agolpó a trompicones en mi mente, encendiendo unas pasiones que intentaba sofocar desesperadamente. Ella buscaba mi boca y sus manos me intentaban desnudar mientras yo intentaba contenerla y frenarla, pero no había manera de parar a esta gata salvaje que estaba sentada sobre mi regazo. Lo peor es que no podía parar de recordar su cuerpo con su traje de noche, el sueño que tuve, ella sentada en la terraza del bar, su cuerpo abrazado al mío, su olor, su tacto, su juventud…tenía la excitación a punto de llegar hasta la luna, estaba totalmente enloquecido por ella.



-Oh dios, que eres mi hija…no puedo…no puedo…ooooooohh dios mío, ayúdame…para por favor…paraaaaaaaaaaaaa…



-¿Es que no vas a castigar a esta niñita, papi?…he sido muy mala …¿no vas a castigarme?...



E hizo algo que fue ya el Sanseacabó: se llevó un dedo a la boca y se mordió la yema jugando a hacerse la retacada e inocente mirándome con una cara de cordero degollado haciéndose la niñita buena, en una imagen de ingenuidad y perversión que no solo me descolocó por completo si no que acabó por ponerme totalmente erecto y cachondo perdido, haciendo que mi polla clamase a gritos por salir de mi pantalón de pijama y darle guerra a la aguarona que tenía montada sobre mí.



-¡Oh dios!...si tengo que caer, ¡¡lo haré con las botas puestas!!.



Incapaz de contenerme la traje hacia mí y busqué su boca con apremiante necesidad, fundiéndola con la mía en un enorme beso que duró toda una eternidad. Fue como beber el primer trago tras atravesar todo un desierto. La frescura de su boca, la calidez de sus labios, su tacto al juntarlos con los míos, su sabor…todo era fuego abrasador, todo era pura lujuria que me invitaba al pecado. Y puesto que ya estaba entregado irremediablemente a ello, no iba a privarme de nada.



-Mmmmm que boca más sabrosa tienes…que guapa eres hijita…quiero comerte la boca hasta el fondo…



-Mmmmm eres muy guapo papi…y muy dulce….te quiero papi…



Deslizando las manos por su espalda volví a atraerla hacia mí para seguir besándonos y jugar con nuestras lenguas. El beso de rosca que Sandra me estaba dando me puso a mil por hora, que forma de besarme, me estaba succionando a base de bien y su lengua enseñaba a jugar con la mía como hacía años que no vivía una pasión semejante, y mientras mi boca aprendía de nuevo a besar mis manos fueron recorriendo la línea de su columna vertebral de arriba abajo hasta que se pararon en esa zona intermedia entre la espalda y el culo(donde muchas chicas suelen hacerse tatuajes tribales), acariciándola con lentitud y viendo que a ella le gustaban esa clase de caricias.



Sus manos juguetonas pasaban por mi pelo y luego me arañaban por la espalda, luego me atraían para pegarme a ella como una lapa. Me acariciaba frenética casi en un estado de angustia como jamás vi hasta ahora, me pedía a gritos que me entregara a fondo. Incorporándose un poco sobre mi regazo, se quitó el top y por fin vi en todo su esplendor lo que hasta ese momento solo había imaginado. ¡¡que par de tetonas tenía, que increíble montañas gemelas!!. Eran duras como piedras, de tamaño perfecto, ni pequeñas ni grandes, y bien erguidas sin falta de sujetador. Sus pezones…¡¡oh dios mío, que pezones!!. De color nacarado, finos, rugosos, con una areola divinamente perfecta y circular trazada a compás, ni grande ni pequeña. Literalmente perdí la cabeza en cuanto mis ojos se posaron en ese par de regalos del cielo que mi hija me dio de lleno al llevar mi cara y apretarme contra ellas. ¡¡Joder, me tenía echando humo por las orejas!!.



Teniendo semejantes bultos ante mí, saqué la lengua y la pasé por su canalillo, así durante poco tiempo, hasta que inconteniblemente llevé mis manos y las toqué. Su tacto no me defraudó. Era dulce y sensible, y con cada caricia mi hija se prodigaba en largas cadenas de gemidos. Sandra, mimosa y cariñosa, se dejaba hacer por mí, permitiendo que la toquetease a lo largo y ancho de su espectacular anatomía. Pasé las yemas de los dedos por la parte baja de sus tetas(la que está debajo de los pezones), luego subí dibujando un gran círculo y luego hice lo mismo pero con la lengua. Abrí mis manos de par en par y en cada una amasé sus perfectos pechos con adoración y pasión desatada. Luego abrí mi boca y chupé sus pezones con gula, pasando de uno a otro para no perderme nada. Su cuerpo temblaba de gusto y se convulsionaba tanto como el mío. ¡¡Ya no éramos personas, si no animales en celo!!.



-Mm mmmmmm mmmmmmm…que deliciosa eres hijita…eres muy mala…eres una niña muy perversa…



-Síiiii…soy mala...soy muy mala…¿me vas a castigar, papi?...¿vas a castigar a tu hijita bonita?...



Que pedazo de perra tenía sentada sobre mí, estaba salida como una coneja y me estaba pidiendo que me la pasara por la piedra con esas miradas que me lanzaba. Mientras seguía descubriendo el sabor de su boca bajé mis manos por su espalda hasta llegar a ese par de glúteos de lujuria que sobé y apreté tras subir la falda. ¡Que duro lo tenía, era mármol!. Un tacto de locura, una durez soberbia y unas carnes calientes y prietas que, como el resto de su cuerpo, me estaba desafiando a que me lo comiera de pies a cabeza hasta no dejar nada por probar. ¡¡Y así lo iba a hacer!!.



-¿Con que eres una niña mala eh hijita?...¿así que eres una perra verdad?...pues a las niñas malas se las azota…y si tú has sido mala, te tengo que castigar…



-Síiiii papiiiii…soy muy malaaaaaaa…muchoooooo…



Cogiéndola con fuerza la puse echada boca abajo sobre mi regazo, en una pose perfecta para darle cachetes en el culo como cuando era niña. Comencé a dárselos con algo de fuerza, con violencia si cabe, procurando que eso a ella le gustase, y tal como jadeaba, aquello la volvía loca. Dejé sus nalgas algo rojas de tanta cachetada, pero a ella no parecía importarle lo más mínimo. ¡Que zorrita era!.



-Mmmm noto algo muy duro por aquí…¿eres tú papi?...mmmm sí que eres tú …te noto muy fogoso…me gustas mucho papi…



Sus manos palmearon entre mis piernas, desnudándome y sacando mi polla de los pantalones, que ya estaba como una piedra. Su aliento cálido se posó sobre el glande y aquello me provocó viscerales y roncos gemidos de placer. Después de su aliento, fue su boca la que, de un tirón, engulló toda mi herramienta hasta que la punta de su nariz llegó a mi pubis.



-Mmmmmmmmmmmmmm…¿pero que me haces?...¿que es esto?...ooooh virgen santa…aaaaaaaaaaaaaaaaaahh…



-Goza papi…sé que te gusta mucho…sé que te hace feliz, y yo quiero hacer feliz a mi papi…



-Calla y sigue chupando.



"¿Calla y sigue chupando?". Definitivamente había perdido el control de mí mismo, pero la vergüenza que tenía por hacer eso no era nada al lado de la excitación que estaba sintiendo y que me azoraba por completo. ¡¡Mi hija me estaba chupando la polla, y que manera de mamar!!. Dios bendito, me dejó en éxtasis la forma en que se apoderó de mi tranca y empezó a chupármela para hacerme cosas que ni sabía que existían: pasó la punta de su lengua por mi glande, lo besó, luego me la lamió de arriba abajo, me dio besos en el tronco, me masturbó un poco con mimo y lentitud con sus manitas…su mundo se había reducido a complacer a su papi chulo a base de mamada-y-tente-tieso, y entre la mamada y los masajes que le estaba haciendo a mis pelotas, me tenía cachondo y bien empalmado.



Vi a Sandra con mi polla en la boca y perdí la poca cordura que me quedaba. Por un lado me sentía sucio y desalmado como un violador, pero por otro estaba en la gloria recibiendo la mejor mamada de mi vida. ¡¡Y ella no paraba ni para respirar!!. No tenía ni idea de cómo sabía hacer todo eso, pero era evidente que había recibido (y practicado) sus buenas lecciones. Su pasión juvenil la hacía chuparme con fuerza, succionando con la cabeza y logrando un efecto ventosa que casi me hizo correrme en su boca, cosa que evité por los pelos al hacerla parar.



-Uuuuuuuuuffff eres muy putilla hijita…te voy a tener que castigar de verdad…



-Síiii castígame como quieras papi…soy muy mala…



Totalmente frenético la puse tumbada en el sofá y después puse mi cabeza entre sus muslos, llegando a su vulva, viéndola sin telas de por medio. ¡Nunca había visto nada igual, estaba en un estado de abertura permanente!. A mi hija la habían montado más que a una yegua de carreras para haber quedado así, lo cual me provocó intensas fantasías de ella follando como una descocada, como la guarra que era en verdad.



Saqué la lengua y le di una buena lametada por encima de sus labios vaginales, haciendo que ella temblase de puro placer y gimiese de forma constante. Empecé a trazar dibujos y figuras varias como si su cuca fuese la pizarra y mi lengua la tiza para dibujar. Su sabor me llegó como una sacudida, me puso tan salido que pensé que me iba a correr sin llegar a penetrarla. ¡¡Pero que forma tenía de excitarme!!. Todo en ella me sorprendía y ponía a tono. Mi preciosa hija, juguetona como ella sola, me puso las manos en la nuca para que no dejase de chupárselo todo, pero no le hacía falta. ¡¡Ni por asomo iba a dejar de lamerla como me apetecía!!.



-Mmmmmmmmmm que bien lo haces papi…dale placer a tu niña, haz feliz a tu niñita querida…¿verdad que me quieres mucho, papi chulo?.



-Claro que te quiero…papi te quiere una barbaridad…



Y acto seguido hundí mi lengua en su vulva, penetrándola. Mi hija se convulsionó como si algo la hubiera atravesado de lado a lado, se retorció sobre el sofá hasta que se relajó ligeramente, pero en cuanto pegué mis labios horizontales a los suyos verticales, ella pareció estallar en oleadas de gemidos. Su carita de ángel estaba ruborizada como una lata de coca-cola, y con sus ojillos entrecerrados aquello era la viva imagen del placer. ¡¡Que rico sabía el coño de mi hija, que maravilla!!. Sus jugos no tardaron en llegar a mi boca de forma que podía beberlos todos sin perder una gota. Después de tanto tiempo volvía a disfrutar de una vulva de mujer, ¡¡y que mujer, que hembra caliente era la muy perra!!.



-Aaaaaaaaaaah aaaaaaay ayayayaay….ayyy que gustitooooooo…Vamos papi no me tardeeeeeeess…ven a querer a tu niñita…ámame papi…sé mi papi…



Volví a sentarme sobre el sofá con Sandra en mi regazo, la cual acogió mi polla entre sus cálidas manos, frotándome suavemente para, tras abrirse bien su linda panochita, penetrarse con mi polla, metiéndosela hasta que quedó sentada sobre mi regazo y empalada por mi miembro. Me dijo "abre los ojos" y quedamos mirándonos con lujuria y deseo, incrementando las sensaciones de la penetración que ella se procuraba y que continuó hasta notar que había llegado hasta el final.



-Ooooooooohh papi que lindo eres…que bien me quieres papiiiiiiiiiiiii…



No podía creer lo que estaba pasando. ¡¡Se la había metido a mi hija, la estaba haciendo el amor de verdad!!. Y presa del pecado y la lujuria como estaba no me detuve a pensar en las posibles consideraciones o consecuencias de todo aquello, solo me limité a ver como la sacaba adentro y afuera echándose un señor polvo. El juego de miradas mientras ella comenzó a cabalgarme encendió más nuestras pasiones. Parecía que iba a comerme con los ojos, que iba a devorarme vivo. Tras un buen rato de ver como Sandra me cabalgó y de ver como mi verga entraba y salía de ella con una facilidad pasmosa, mi niña empezó gemir y retorcerse que daba gusto verla, era salvaje, un verdadero animal sexual desatado que para controlar mejor la abracé fuerte y me tumbé sobre ella en el sofá, cambiando los roles y tomando el control de la situación. Ella se relamía y me atraía con acuciante necesidad, abrazándome y entrelazándonos a la vez que yo pasaba mis manos por debajo de sus brazos hasta sus hombros, sujetándome a ella para procurar dar unas acometidas profundas y rítmicas, sintiendo lo ancha de su vulva y lo caliente que era. ¡¡Me sentía arder entre sus brazos, me sentía morir para revivir después!!.



-¿De veras te gástate tantos condones cuando saliste?.



-Síiiii…he follado muchoooo…y gocé muchoooo…



-¿Y eran amigos?.



-Algunos.



-¿Y el resto?.



-¡Y yo qué sé!. No los conocía, pero estaban buenos…no pienses en ellos ahora…solo piensa en mí…piensa en mí papi…¿me quieres papito?...



-Si hijitaaaaaaaaaa…te quieroooooo…vamos aguanta perra…¡eso es perra, sufre el castigo de papi!...¡siente como te castiga papi!...



-¡Síiiii castígaaaaameeeeeee!...¡sé mi papi, castígameeeee, sométemeeeee, hazme de todooooooooooo!...



Del cariño y mimo de lo primero aquello pasó a ser más salvaje e indecente, más amoral. ¡¡Ya lo hacía el amor, me la estaba follando!!. Se la metía fuerte, desgarrador, visceral y profundo, más fuerte, más potente, más, más, mucho más…estaba fuera de mí mismo, ya nada me importaba salvo follarme a mi hija y correrme como un loco tal y como antes lo había hecho en mis sueños, y por como gemía ella también deseaba gozarme a todo volumen, así que subimos el ritmo de las acometidas. Sandra meneó más las caderas y pasó las manos por mi culo para apretarme las nalgas a fin de atenazarme más entre sus piernas, a la vez que yo procuraba empujar con más fuerza y ritmo dentro de ella, empalándola y excitándome tanto que más que su amante padre parecía un violador cualquiera.



-Aahh dame dameeeeeeeeeee…dame máaaaaaaaaaaaaaas, métemela toda, rómpeme, párteme en doooooooooooooooooos…ooooooooohh síiiiiiii papiiiii…hazme una perra papiiiiiiiiiiii…



-Ooooooooooooh diooooooooos que polvo te estoy echando perraaaaaaa…pero que zorra eres, que pedazo de zorrita…¿eres la zorrita de papi, verdad que eres mi zorritaaaa?...



-Sí ya soy tu zorrita, soy tu perritaaaaa…me gustaaaaaaaaa…soy la perrita de mi papiiiiiiii…



-Pues prepárate perrita…buuuuuuuuuuufff, ya no aguanto más…me voy a correr, me voy a correeeeeer…dios llevo tantos años sin hacerlooooo…no quiero correrme tan prontooo…



-No importa, tú dame duro, córrete a gusto papi…y dame tu semen, lo quiero, lo quiero todooooooo…lléname con tu semen papiiiiiiiiii…jódemeeeeeeeee, fóllame yaaaaaaaaaaaaaaaaaa…



Más ritmo, más fuerza, más energía…un poco más de tiempo y esfuerzo y por fin aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargghhh el orgasmo que tanto necesitaba llegó y nos arrolló como un tren sin frenos, fue como si un millón de galaxias explotasen a la vez dentro de mí. Eyaculé con chorros potentes y descargué en ella toda la pasión contenida desde hacía mucho tiempo. Nuestros gritos fueron apagados por un largo y profundo beso con lengua que selló un momento tan amoral e ilícito como enormemente intenso y liberador.



Echados juntos en el sofá, abrazados y acurrucados uno junto al otro, todo eran caricias y mimos, todo era perfecto, y así estuvimos un buen rato. Los dos desnudos, padre e hija, como hombre y mujer, como amantes que ya éramos. Sandra, en plan tierno, se abrazó a mí disfrutando de esos momentos de abandono donde las palabras ya perdían su significado y el tiempo simplemente dejaba de existir. Una felicidad que de golpe se fracturó cuando la realidad se impuso en el momento en que ella me miró fijamente y supe que la borrachera acababa de esfumarse de golpe.



-¿¿¡¡PAPÁAAAAAAAAAAAA!!??.



Se quedó en un estado de sorpresa y horror que la dejó acongojada de pies a cabeza, así que tuve que actuar deprisa para evitar posibles secuelas psicológicas.



-OOHH POR DIOS…¡¡PAPÁ!!...lo siento, yo no quería…no sabía lo que hacía…oh dios míoooo…¿¿Qué voy a hacer??, ¿¿Qué vamos a hacer??...



-¡¡Vale, respira Sandra, respira hondo!!. Eso es, relájate y ven aquí-dije cogiéndola de las manos-…no te preocupes y tranquila…poco a poco…



Ella pareció relajarse, aunque por su mirada era evidente que el asunto no iba a dejarla dormir en paz durante mucho tiempo a menos que hiciera algo.



-Tranquila, ¿de acuerdo?...tú estabas algo bebida, y yo creo que andaba medio dormido…fue solo un error ¿vale?...solo un error…no volverá a pasar…estuvo mal lo que hicimos, lo sé…lo siento cariño, yo no quería…yo no quería…



Ella me miró con ojos tiernos viendo lo avergonzado que yo estaba, y nos abrazamos para calmarnos. No pude evitar dar un suspiro de alivio al ver que Sandra no parecía estar mal por lo ocurrido.



-Bueno-me dijo al mirarme-…no sé si fue un error, pero tan mal no estuvo-confesó algo sonrojada-…la verdad, yo lo disfruté, y creo que tú también, ¿no?...



-Síii-dije en un hilillo de voz, rascándome la nuca-…lo hice…



-Lo cierto es que ya no podemos dar marcha atrás, ¿verdad?...lo hicimos, y no podemos cambiarlo…y me gustó, me gustó mucho lo que me hiciste…



-¿De veras?...pues a mí me gustó lo que tú me hiciste a mí…yo…



No supe que más decir, y mirándonos fijamente, surgió una especie de complicidad entre nosotros que fue sellada con un nuevo abrazo y sellado con un nuevo beso tan largo como apasionado.



-¿De verdad llevabas años sin follar papá?.



-Desde que me separé de tu madre. ¿O es que nunca te fijaste que jamás he vuelto a tener otra mujer en casa?.



-Sí, pero supuse que tendrías alguna amante por ahí. No imaginaba que hubieras estado tantos años a palo seco.



-Hasta ahora-bromeé-…¿tú estás bien, cariño?. ¿De verdad estás bien?.



-Sí, y si te digo la verdad, no me siento mal, al contrario. Incluso me siento feliz.



-¿Y eso?.



-Porqué esta probado que todas las chicas seguimos el modelo paterno a la hora de buscar pareja. Todas vamos buscando en los chicos el que más se parezca a nuestro padre, solo que yo en vez de conseguir una copia me pillé al original.



Y al decir eso vino a darme un beso de esos que casi eran una invitación al amor. En ese momento fue cuando pensé en algo que ahora dejo caer: ¿Y si yo no era el único en vivir una situación como esa?. ¿Sabrían los demás padres lo pendejas que son sus hijas, y que en lugar de ser tan formales eran unas zorritas que solo buscan satisfacerse con el primero que pase?. Y en el caso de saberlo, ¿que harían ellos: castigarlas horrorizados para intentar enderezarlas, o bien, y tal como me pasó a mí, caerían rendidos a los encantos de sus propias hijas y acabarían siendo seducidos por ellas?. Y descontando los casos accidentales como el mío, ¿era posible que hubiera hijas que realmente deseasen hacerlo con sus padres y se exhibiesen así no parar provocar a los amigos si no a ellos?. Viéndolas por la calle tan aparentemente normales, ¿quién podía asegurar que no se lo habían montado con ellos…y lo habían disfrutado?. Esa sí que fue toda una variedad de posibilidades que me hizo reflexionar de verdad.



Otro potente y furtivo beso me sacó de golpe de mis divagaciones, y me quedé mirándola fijamente. Totalmente desnuda y sentada enfrente de mí, Sandra estaba hermosísima, realmente era una belleza de increíble atractivo.



-Papá, tú no tienes que trabajar mañana, ¿verdad?.



-No.



-Y yo no tengo que estudiar nada para el Lunes, y tampoco tengo deberes.



-¿En que estás pensando?.



-En que podríamos pasar el domingo los dos juntos, divirtiéndonos-ironizó-.



-Pero tendrá que ser nuestro secreto, ¿verdad?.



-Sí papá, nuestro secreto. Nadie lo sabrá nunca.



-Sandra, mi amor, tengo una duda: ¿cómo es que usaste condones con los demás pero conmigo no?, ¿y si te preño?.



-¡Oh, no los llevaba por eso!. No estoy en esos días de riesgo, y si los usé fue para evitar enfermedades, si bien tampoco quiero quedar embarazada de un tío cualquiera. Creo que contigo fue distinto quizá porqué sabía que tú no me contagiarías nada malo…y en cuanto a lo de que me preñes, no me parece tan mala idea-respondió con cara perversa no sé si en broma o en serio-…



-Pero que putita eres...quien lo iba a decir con esa carita de ángel…



-Y lo que te queda por saber-ironizó-, pero ya te lo iré contando poco a poco. Ya conocerás a la verdadera Sandra, y a mí me encantará conocerte "a fondo", papi. ¿Porqué serás más mi papi, verdad?.



-Claro que sí, siempre que quieras. Te quiero "hijita".



-Te quiero…papi…



No sé si lo que ocurrió estuvo bien o mal, pero fue algo de lo que ninguno de los dos nos arrepentimos. Lo que creí que solo fue un error fruto de la pasión del momento se convirtió en un paso más en nuestra vida juntos, en todo un nuevo mundo de placeres y sensaciones. Volviendo a abrazarnos, sus manos me acariciaron el vello del pecho luego bajaron a jugar con mi polla, y supe que aquello no había terminado.​
 

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,535
Likes Recibidos
2,662
Puntos
113
 
 
 
-
Me Follo a mi Hijita - Capítulo 002

Cuando desperté casi al mediodía miré a mi alrededor, y durmiendo abrazada a mí con su mano sobre mi pecho, estaba Sandra más radiante que nunca. Al verla, me vino a la memoria todo lo ocurrido anoche y todo lo que pasó, lo que me provocó una serie de sentimientos encontrados de vergüenza y placer como nunca antes me había pasado. Ella estaba en los brazos de Morfeo, con su carita de ángel divinamente recostada sobre mí y su melena inundándome de sus embriagantes fragancias. Con cuidado descorrí la sábana y admiré su cuerpo desnudo, sus curvas, su espalda, sus tetas pegadas contra mi cuerpo…rememoré el momento en que mi hija fue mía y me excité de nuevo al recordar su cara desencajada y sus gemidos de placer.



-…mmmmmmm-gimió-…mmmmmm…buenos días papá…



-Buenos días mi amor, ¿qué tal has dormido?.



-Como un tronco, pero claro que después de la juerga de anoche, no me extraña-se rió-.



-¿Lista para pasarlo bomba?.



-Síiiiiii…voy a pasármelo de miedo contigo…pero antes, a desayunar…



Y dicho eso acabó por descorrer toda la sábana y se apropió de mi fláccido miembro, masajeándolo con mimo y lentitud a la vez que me hizo saborear una vez más la miel de sus labios y la calidez de su lengua.



-¿Pero no decías que ibas a desayunar?.



-¡Claro!, el desayuno es la comida más importante del día, y nada mejor que buena dosis de leche con proteínas-dijo guiñándome un ojo-…



Jo, con que ganas despertaba mi niña por la mañana. Antes de que pudiera contestarla o pensar nada, volvió a comerme la boca con lujuria mientras sus manitas hacían maravillas en mi verga, buscando mis puntos sensibles para ponerme erecto. Descorrió la piel del bálano e inició una paja extremada y endiabladamente lenta y suave. Cada segundo era una tortura divina, un suplicio infernal que me transportaba lejos del mundo a otro lugar donde todo eran placeres y nada más que placeres. Como buena experta no tardó en terminar de ponerme erecto, haciendo que mi tranca apuntase al cielo en una perfecta vertical. Me masajeó el escroto y los huevos largo rato, asegurándose de que mi erección no bajaría, y entonces paso de usar la mano a usar su boquita de cielo, pues se deslizó por mi cuerpo como una serpiente sibilina hasta llegar a mi erección y tomar posesión de ella, aprisionándola en su boca.



-Uuuuuuuuuuffff…que boquita tienes…eso es, chúpamela toda…



-Síiiiii…toda para mí…esta pollita es toda mía…míaaaaaaa…



Con pasión adolescente se tragó toda mi herramienta y su cabeza empezaba un vaivén demencial para chuparme tal como ella deseaba. Yo me dejaba hacer por todo lo que ella deseaba, y aunque me costaba, no dejaba de apartar la vista de su cabeza subiendo y bajando a la vez que un tremendo calor me recorría desde la punta de los dedos de los pies hasta los pelillos de la nuca. ¡¡Que pedazo de mamada, era fantástica!!. Verla chupándome en plan golosa perdida como si fuese una obsesa de mi polla era algo que me sacaba de mis casillas, me ponía al borde de la locura.



-Vamos nenita, chupa a papi, hazme feliz…uuuff…mmmm que delicia, que bien lo haces…oooooohh así, chupa fuerte…¡succióname!, ¡¡mámameeeee!!...



-Sí…la nenita chupa a su papi querido…hago feliz a mi papi…me gusta, me encanta…adoro su sabor, su tacto, su calidez…te la estaría mamando el día entero sin parar, casi sin respirar…



-¡¡Pues sigue chupando!!.



Con la sonrisa más perversa que podía poner me miró con sus ojillos brillantes y volvió a la faena, entregándose a fondo para tomar su leche de por la mañana. Puse mis manos en su coronilla y mientras la acariciaba el pelo la hice seguir chupándome. Cada vez me costaba más tener los ojos abiertos, pero estaba decidido a ver como ella se lo tragaba todo cuando me corriese, necesitaba verlo. Su cabeza era un ascensor que iba arriba abajo rápidamente al aumentar al ritmo de su mamada y de paso aumentando mis ansias por llenarla su boquita de leche. La decía palabras bonitas para que siguiera la faena y la terminara, para que me hiciera gozar de una vez, ya no podía esperar más a darle lo que con tanto ahínco estaba buscando. ¡¡Dios, pero que cachondo me ponía!!. Solo ella me provocaba esa ansiedad en el cuerpo de gozar, de disfrutarlo a todo trapo. Un poco más fuerte, un poco más rápido…su lengua enroscada en mi verga…su cálido aliento sobre mi glande…sus besos por todo mi troncho…sus manos apretándome y masajeándola…nuestra excitación llegando a la estratosfera…sí, asíiiiiiiiiiiiiiiii…



-Aaah aaah aaah…uuuuuuuuuf aaaaaaaaaaaaaahh me corro me corroooooooooooooooo…¡¡AAAAAAAAAAAAAHH!!...aaaah aaaaahhh…



No sé como lo hice pero conseguí mantener los ojos abiertos y vi como su cabeza temblaba recibiendo chorros y chorros de mi leche caliente. No dejó escapar ni una gota, y para cuando terminé de correrme la zorra de ella, morbosa a más no poder, me miró con su boquita llena de lefa y mirándome fijamente a los ojos se lo tragó todo diciéndome claramente que era una putilla bien entrenada.



-Mmmmmm…me encanta tu leche…a partir de ahora tomaré doble ración de lácteos…buena leche de vaca…y antes leche de papi…



-Aaay pero que zorrita eres…



-Sí, y como te gusta ¿eh?…



Subiendo hasta llegar a mi boca, nos fundimos en un nuevo beso que se me hizo eterno y en el que aproveché para recorrer todo su cuerpo con mis manos hasta acabar posándolas en su trasero respingón y fantástico que me volvía loco. Siempre había adorado un buen culo, y el de mi pequeña era un monumento que me encantaba sobar.



-¿Te gusta mi culito?.



-Síiiii…es muy excitante…me gustas mucho Sandra…te quiero…



-Yo también papá…vamos a desayunar…



-¿¿Otra vez??.



-Desayunar en la cocina-aclaró-…



Nos reímos con ganas y nos levantamos para comer algo y recuperar fuerzas. Los dos estábamos desnudos y me encantaba ese ambiente tan erótico y distendido a la vez. Preparamos un buen desayuno para aguantar un buen rato, y al acabar ella me miraba con ojos misteriosos, insondables. Daba la impresión de estar maquinando algo en esa cabecita suya y juraría que yo el centro de su plan, algo que, después de lo que me dijo anoche, era más que claro que no pensaba privarse de nada conmigo. Iba a darme un buen repaso, y yo iba a disfrutarlo como nunca.



-¿Se puede saber que tramas?. Casi oigo los engranajes de tu cabeza funcionando sin parar.



-Uuuuuuummmmm-gimió divertida-…ya lo sabrás…de momento, quiero enseñarte algo…ven conmigo…



En cuanto terminamos de desayunar fui a su cuarto y me senté en el lateral de su cama. Ella abrió su armario de ropa y sacó una pequeña caja de cartón que si bien había visto en ocasiones anteriores, jamás había reparado de verdad en ella. Sandra la abrió y me mostró un buen número de cómics que llevaban por título "Druuna".



-¿Y esto que es?.



-Es mi cómic favorito. Tengo una colección muy completa.



-¿Y de que va?.



-De Druuna, una chica que vive en La Ciudad, una urbe hiperviolenta con humanos y con seres extraterrestres dentro de una nave espacial con rumbo a una especie de paraíso que andan buscando, pero llevan tanto viajando que algunos ni siquiera saben que están en una nave, y en cada historia Druuna folla con todos y todas, a veces incluso con alienígenas. Todo ello es creación de Eleuteri Serpieri.



-¿¿Y eso te gusta??.



-¡¡ME CHIFLA, YO ADORO DRUUNA!!. Es más, me parezco un poco a ella en el físico. De culo y de tetas creo que le saco parecido. Me encanta leerlos y ver como y quien se la follará, me excita mucho.



Le eché una ojeada en profundidad a los cómics y quedé muy sorprendido por la maestría de la técnica y el dibujo, muy superiores a lo que podía suponer en un principio. Efectivamente, Druuna era una chica muy voluptuosa, y las escenas de sexo eran sublimes, me encantaron desde el principio hasta el fin, así que comencé a leerlos todos con Sandra a mi lado, descubriendo que la historia comenzaba a engancharme a mí también, y de paso a excitarme. Estuve como hora y media leyendo cómics sin parar con mi hija a mi lado enseñándomelo todo y contándome sus fantasías concretas en cada número. Lo que más me sorprendió no fue el cómic en sí si no descubrir los gustos de Sandra. Realmente no la conocía hasta ahora.



-¿Y te gustaría hacer lo que hace ella?, ¿follar de esta manera?, ¿follarte a estos bichos?, ¿o a estas mujeres?.



-Hacerlo de verdad, no sé, pero fantasearlo…eso ya es otra cosa…y créeme papá, me faltan dedos de las manos para contar las veces que me despertado con las sabanas mojadas al tener sueños eróticos donde yo era Druuna y todos venían a por mí.



Su tono tan insinuante como provocativo me hizo mirarla perplejo.



-¿De verdad has tenido sueños eróticos con Druuna?.



-Síiiiiii, muchíiiiiiisimos: más de una vez soñé que Druuna venía a hacérmelo, pero no solo eso. A veces YO era Druuna e iba follándome a los hombres más buenos de La Ciudad, e incluso a los alienígenas de varias pollas…mmmmm eso me pone muy húmeda…si algo me gusta de Druuna son esos alienígenas…



-¿¿Y por que te gusta tanto??.



-Porqué a pesar de ser tan diferentes, tan extraños y horribles, y aunque algunos más que follarla la violan(nunca lo tengo claro), ella lo acaba disfrutando. ¡¡Ella lo goza!!, y pensar en eso me excita, me excita mucho…



La situación estaba subiendo de tono de modo alarmante, podía ver como ella se ponía cachonda pero de verdad. Sin pudor alguno metí mano entre sus piernas, las separé y toqué un poco. ¡¡Estaba húmeda!!.



-¡¡Dios, pero si estás mojada!!...



-Ya te dije que me pone muy cachonda papá…no puedo evitarlo, me excita...yo adoro a Eleuteri Serpieri, adoro Druuna…mmmm sigue tocándome papá…tócame más…aaaaayy que gustoooo…méteme mano papiiiiiiii…pajéame…hazme dedos en mi chochito…sí, suavementeeeee…uuuufff que bieeeen…estoy caliente…



-Ya veo como te pones…mmmmmm como segregas…¿te gustan mi deditos?...¿te gusta como te estoy masturbando, "Druuna"?



-Síiiiiiiiii…soy Druunaaaaaaa…yo soy Druunaaaa…



-Y yo soy Shastar, el compañero de Druuna…vamos Druuna…goza de mis dedos en tu coñito mojado…mmmmm que rico…estás cada vez más cachonda…me encanta ponerte a tono…



-Ooooohhh Shastar, te quiero…caliéntame Shastar, hazme lo que quieras…me dejaré hacer todo lo que tú quieras…



-Ábrete más perraca…Shastar tiene ganas de verte…



Sandra/Druuna se echó sobre su cama totalmente desnuda y con las piernas abiertas de par en par para que mi mano la siguiera pajeando. Nunca había pajeado a una chica en mi vida y no tenía idea de que pudiera gustarme tanto. Aquello me encantaba, tenía dedos entrando y saliendo de la rajita de mi hija y estaban realmente empapados. Me los llevé a la boca, degusté sus jugos(mmmmmmmmm eran dulce de caramelo, soberbios) y proseguí a pajearla sin prisa pero sin pausa. Su boca jugosa se relamía y gemía de forma increíble, su cuerpo se contoneaba de un lado a otro retorciéndose de placer. A pesar de mi (total) inexperiencia en masturbar a chicas, juraría que lo estaba haciendo estupendamente.



-Mmmmmmm como gimes ¿eh Druuna?...¿verdad que te gusta?...



-Síiiii me gustaaaaaaa…aaay que bien, que ricoooo…vamos Shastar, hazme lo que quieras…soy tuya, soy toda para ti…viólame, fuérzame, rómpeme en pedazos pero

no pareeeeeeeeeeeeeeeeeeeeess…



¡¡Joder con Sandra, menuda víbora!!. ¿¿De verdad había la oído pedirme que la violara, que la forzara??. Y pensar que hacía apenas 48 horas aún yo aún creía que era la princesita de cuento de cuando era niña…viéndola así, abierta de piernas y pidiendo aquellas salvajadas, nadie lo diría. No era una princesita de cuento de hadas tierna e infantil, sino toda una putilla adolescente con ganas de marcha. Mis dedos cada vez más empapados hacían estragos en su conejito encharcado, y me encantaba verla tan salida.



-Tócate esas tetas tan majestuosas que tienes Druuna…vamos, tócatelas, juega con tus pezones, retuércelos para Shastar, quiero ver como lo haces…mmmmm eso es, sí, así, asíiiiiii…bufffff que buena estás cacho perra…que morbo…



-Síiiii me toco para ti, me excito, me caliento yo sola…aaaaahh que gusto…estoy muy cachonda…mira como me pellizco los pezones…uuuuuff…¿te gusta ver como lo hago?, ¿te gusta mirar?...



-Me encanta mirar, me gustas, me enloqueces…y sobretodo me encanta esta panochita tuya…está muy mojada, casi anegada…mmmmmmmmmmm…



Ver a mi hija toqueteándose a petición mía hizo que me pusiera a tono. Se acariciaba las tetas con pasión desenfrenada al tiempo que mis dedos entraban y salían cada vez más rápido. ¡¡Estaba masturbando a mi hija en su cama, y me gustaba!!. Me encontraba exultante de gozo, no podía apartar la mirada de mi mano follándola y de las suyas acariciándose el cuerpo, era una imagen tan perversa y fantástica que comencé a ir cada vez más fuerte en plan salvaje. ¡¡Quería que se corriera de una puta vez!!.



-Vamos perra vamos…córrete para Shastar…gózalo Druuna, gózalo de una vez puta de mierda…te pajeo más fuerte, te meto tres dedos…¡¡asíiiiiiii!!, ¡¡siente como entran!!, ¡¡goza de mi mano en tu coño!!, ¡¡quiero que lo goceeeeees!!...



-Aaaahh ooohh síiiiiiii dame deditos, dame dedos en mi concha…no pareeeeeeeess me gustaaaaaaaa…aaaaaaah aaaaaaaaaaahh…



Un poco más de esfuerzo manual en su mimado cuerpo y Sandra/Druuna se revolvió en la cama como una serpiente enfurecida cuando llegó a su deseado orgasmo, cayendo a peso de plomo a la cama con una cara de felicidad que dejaba sin habla. Por mi parte me encontraba en la gloria viendo su carita de ángel relajándose y cruzando su mirada con la mía, una mirada cargada hasta los topes de cariño y amor. Me hizo recostarme sobre ella y me susurró al oído "vamos amor mío, penétrame. Oh cariño, ¡fóllame!", y obedecí en el acto, en un polvo tan rápido como apasionado. Nos lanzamos a las llamas de la lujuria y nos consumimos mientras ambos nos apretábamos uno contra otro arañándonos nuestras carnes, satisfaciendo nuestras almas y llegando a un orgasmo cogidos de la mano entre gritos de placer, quedando finalmente tumbados y mirándonos como dos enamorados de verdad. Al ver cuanto chorreó, metí la cabeza entre sus piernas y lo bebí todo, degustándolo como un gourmet. Luego le di a probar sus jugos al besarnos apasionadamente. Su boca era un vicio inagotable, podría estar comiéndosela días enteros sin parar, sus labios frescos y jugosos me volvían loco.



-Mmmmmmmm…mis jugos saben muy rico…me gustan…



-¿Te ha gustado la paja que te he hecho ahora mismo mi amor?.



-Síiii ha sido sensacional...aaaaah que bien me lo hiciste…me he convulsionado pro los cuatro costados…pero he de decirte algo: ¡es la primera vez que me lo hacen!.



-¿¿Nunca nadie te había masturbado-pregunté incrédulo-??.



-No, nadie…bueno, sí, follar lo que quieras, y mamadas previas y todo eso lo hice muchas veces…pero jamás me habían pajeado…y me alegra que tú hayas sido el primero-dijo abrazándome-…



-¿Y que más cosas has hecho cuando salías por ahí?. Cuéntamelo todo.



-Buffff, he hecho un montón de cosas. Veamos…una vez me follé a uno en los del bar donde voy los fines de semana…en otra ocasión me abrieron de piernas y me comieron el coño en el instituto…se la pelé a dos en el gimnasio…¡¡ah, y no olvidemos las rondas americanas!!...



-¿¿Las qué??.



-Sí, se llaman rondas americanas: voy con un grupo de amigos y todos me pasan por la piedra, me pasan de uno a otro como una pelota de ping-pong.



-¿¿Con todos??, ¿¿CUANDO FUE ESO??.



-Unos dos años, más o menos…sí, justo cuando cumplí los 15…



-¿Y no te preocupó el quedar embarazada?.



-Papá-me espetó en tono airado-, que no empecé a tener la regla hasta los 15 años y medio, aún me faltaban seis meses…¿o es que ya no te acuerdas que cuando me vino por primera vez que quedaste extrañado diciéndome que te parecía algo raro que me viniera a esa edad y no mucho antes?...



-¡¡Ah, sí, no me acordaba-exclamé-!!. Sí, es cierto, tienes razón. ¿¡Y DE VERDAD TE FUISTE CON TODOS!?.



-Siiiiiiii-contestó con una alegría desbordante-…fue estupendo, y como no tenía regla ni nada, me follaron a saco…fue la primera vez que probé el semen, y aunque me desagradó mucho entonces, luego le fui pillando el gustillo-dijo guiñándome el ojo-…fue una época fantástica, podía hacer lo que me viniera en gana…me lo pasé pipa en esa época-pensó en voz alta con un tono de nostalgia en su voz-…



-Hay algo que te tengo que preguntar o reviento: ¿algunas de tus amigas está en la misma situación que tú y que yo?. Ya sabes, que su padre y ella…



-Mmmmmm…no, como tú y como yo no…pero sé que Jessica se tira a su hermano…y sé de buena tinta que al padre de Tania le gustaría tirarse a su hija…



-¿Y como lo sabes?.



-Porqué la mira del mismo modo que tú me estás mirando ahora-replicó-, y me gusta como estás mirando-susurró con voz sedosa-…me excitas mucho…



-Menuda putilla estás hecha…¿y que más hiciste?. Cuéntame.



-Deja que recuerde…tengo un buen historial…mmmmm me tiré a dos amigos durante un concierto…¡¡aaaaaaaaah!!, e hice algo muy especial…pero no te lo contaré, eso lo haré más tarde…te tengo algo muy especial reservado…



-¿Ah sí?, ¿y que es?.



-Aaaaaah sorpresaaaaaaa…ya lo verás, te aseguro que te encantará…¿quieres saber algo más?.



-No, quiero que bailes.



-¿¿Bailar??.



-Sí, quiero ver como bailas, con la misma ropa que llevabas para salir anoche.



-¿Te gustó eh-me insinuó provocativa-?.



-¡¡No tienes ni idea de cómo me puso!!. Quiero ver como seduces a un tío. Pon uno de tus CDs y baila conmigo.



-¿Sabes bailar?.



-No mucho, pero aprenderé de ti.



Sandra vio que efectivamente me tenía muy cachondo, que lo de verla bailar era algo importante, y saliendo de la cama, ella se fue a vestir con la misma ropa de antes mientras que yo me puse algo para poder seguir el ritmo. En cuanto la volví a ver tal y como estaba ayer de noche, no pude si no relamerme como un lobo hambriento.



-Mmmmmm estás arrebatadora…vuelve a hacer el paso de baile de ayer…por favor, vuelve a hacerlo…



Sonriendo me cogió de las manos e hizo la misma pirueta, quedando abrazados con mis manos entrelazadas con la suyas sobre su vientre y su cara cerca de la mía, con su pelo al alcance de mis narices para percibir su dulce aroma.



-¿Te gusta, papá?.



-Claro que sí, me chifla, me encantó que lo hicieras ayer…¿fue para provocarme, estabas coqueteando conmigo?.



-Creo que sí-contestó algo dubitativa-…no puedo evitarlo, me encanta coquetear con los chicos, me encanta ver sus caras cuando me contoneo de forma insinuante…



-Pues que sepas que ayer te lo vi todo: tu canalillo, el empitone de tus pezones, olí tu pelo, me recreé sintiendo la suavidad de tu cuerpo…ya me encargaré que este modelito puedas llevarlo durante mucho tiempo…estás irresistible, sublime…ahora baila…baila conmigo…



Se separó de mí y nos fuimos al salón comedor, donde puso un CD en el stereo que tenemos en casa. No reconocía la música, pero me daba igual. Sandra me confesó que era fan absoluta de Christina Aguilera, de todas sus canciones, y que le gustaba imitarla meneando el cuerpo. Aparte de ella, sus otras cantantes eran las Destiny’s Child(especialmente Kelly Rowland) y una tal Stacy Ferguson, que canta en un grupo llamado Black Eyed Peas. Me dijo que ya se encargaría de que yo viera algunos videoclips de todas ellas, y entonces ¡¡LA OSTIA!!, se puso a bailar de una manera que sería capaz de resucitar a un muerto: golpes de caderas, contoneos, movimientos pélvicos, giros y piruetas que me dejaron totalmente atónito. No podía creer que la chica que estaba delante de mí fuera mi hija, no por como bailaba. Luego, con mirada juguetona y gesto divertido, se acercó a mí dándose la vuelta y empezó a calentarme restregando su culo en mi paquete, frotándose conmigo todo lo que quiso y más. Me mordí el labio inferior al ver a esa sirena infernal seduciéndome con un baile de mil demonios. Cogiendo mis manos, empezó a pasarlas por su cuerpo, por sus piernas, por su cintura, sus hombros, por su cuello…se movía como una vampiresa que buscase hincarme el diente y me excité tanto que me la puso bien dura, me tenía a sus pies para que me hiciera lo que le viniera en gana. Su cara al contonearse era puro vicio, ponía unos gestos de viciosa y modosa que quitaban el hipo. Finalmente se puso como al principio, abrazada de espaldas a mí con nuestras manos entrelazándose, pero en lugar de quedarse así, comenzó a bajar restregando su cuerpo contra el mío hasta estar arrodillada con las piernas abiertas, y cuando volvió a subir ¡¡LA VIRGEN!!, lo hizo arqueando la espalda de tal modo que me dejó su culo en pompa delante de mí. ¡¡La madre que la parió, que pedazo de culo tenía la cerda de ella!!. Perfecto, redondito, de carnes prietas, bien formadas, calientes y excitantes…posé mis manos sobre él y me deleité tocándolo y comprobando que aquello era gloria celestial. Llevando mis manos a su cuerpo la hice incorporarse y la puse entre la pared y yo, besándola con tanta pasión que pensé que iba a quemarme por dentro. Me tenía a reventar.



-¿¿Qué, bailo bien-me preguntó insinuante-??.



-¿¡Bien!?, ¿¿¡¡que casi bailas bien!!??. ¡¡ME TIENES A PUNTO DE CORRERME SIN TOCARME CACHO ZORRONA!!.



-Mmmmmm-dijo palmeándome-…ya veo como la tienes…pero ahora debes hacer todo lo que yo diga…y te mando que me esperes…



-¿¿¡¡ESPERARTE!!??.



-Tengo que irme, si no las amigas sospecharán algo. Nunca he faltado un Domingo, pero volveré pronto y te aseguro que lo pasaremos bomba, recuerda que me falta darte la sorpresa. ¡¡Y nada de pajas!!, tienes que reservar fuerzas para la noche.



-¿¿¡¡QUÉEEEEE!!??...¡No se te ocurra dejarme así, mira como la tengo!...¡¡QUÉDATE!!...Espera cinco minutos más…



Sandra cogió mis manos y las puso por mi espalda, bajándolas a su culo y después a sus tetas y a su coño mientras me miraba con gesto torcido y vi que a ella le dolía tanto como a mí el tener que marcharse y dejarme así.



-Aguanta un poco, y para cuando vuelva te prometo que me conocerás más profundamente.



-¿"Más profundamente"?, ¿que significa eso?.



-Ya lo sabrás cuando vuelva. Te quiero papá-y me besó en la mejilla-.



Y aunque intenté retenerla en casa, no fui capaz a hacerlo, así que antes de darme cuenta me quedé solo en casa duro como una piedra y sin poder descargar. ¡¡Maldita seaaaaaaa!!. ¿¿Y ahora que hacía??. Estuve dando vueltas por toda la casa buscando algo para distraerme, pero no podía, y no se me bajaba ni a la de tres. ¿Pero como podía ocurrirme esto?. Quedarme en este estado de excitación, ¿es que el destino no tenía piedad conmigo?. Debido al tiempo que faltaba para que ella volviera, acudí raudo a mi videoteca buscando las pelis de acción más salvajes y adrenalíticas que tuviera para descargar la tensión acumulada, y me vi dos pelis que consiguieron(aunque solo parcialmente) calmarme un poco, pero al mirar el reloj y ver que Sandra estaba a punto de llegar, todos mis esfuerzos fueron vanos: ¡¡volvía a estar cachondo perdido!!. No dejaba de ir de un lado a otro del pasillo hasta que, después de largo rato de espera, escuché el repiqueteo de unas llaves, y entonces abrí la puerta, cogí a Sandra de la cintura, cerré de un portazo y la puse contra la pared pegándole todo un señor beso que debió durar no menos de minuto y medio.



-Mmmmmmmmm…aaaaaaaaaaaaahh…me tenías al rojo vivo…¡¡perra, no vuelvas a dejarme así!!...me estaba volviendo loco…



-¡¡Así quería ponerte, de ese modo te entregarás a fondo para cuando te dé mi sorpresa!!. Y lamento haberme ido así, pero sabía que no tenía opción, tenía que irme, pero ya volví y lo pasaremos de fábula. De momento, ¡¡vamos a cenar!!.



¿¿Pero de que sorpresa me hablaba, que me iba a enseñar, que quería mostrarme, quéeeeeeee??. Me tenía más encendido que todo el fuego del infierno, y aunque intenté manosearla un par de veces, Sandra no se dejaba diciendo que ya tendría la ocasión. Cenamos los dos muy juntos uno pegado al otro, más como amantes que como padre e hija, pero en la mirada de Sandra había…no sé, había algo especial, pero no atisbaba a concretarlo…tenía la misma mirada que por la mañana en el desayuno, y supuse que estaba tramando algo muy importante que, por ser especial, o muy morboso(o algo por el estilo), había reservado para el final.



-Vete a la salita papá. Yo ahora voy, ¡¡y te enseñaré mi sorpresa!!.



Obedecí como un perrito faldero a la espera de ver que se traía entre manos. Volvió al cabo de un par de minutos con una cinta de video sin ninguna etiqueta.



-¿¿Y esto que es??.



-Mi mayor secreto papá, lo que nunca te hubiera contado en una situación normal, pero después de todo lo vivido, me parece estupendo que seas tú quien lo vea.



-Me tienes en ascuas cariño, dime que es.



-Es una peli porno, pero no una porno cualquiera: es mi peli porno favorita. La vi un día de casualidad de madrugada en la TV y me quedé prendada de ella, la vi hasta el final y me excité muchísimo, tanto que me hice un par de pajas viendo las escenas que tiene. Cuando supe como se llamaba, me tiré cuatro meses rondando por todos los videoclubs y sex-shops de la ciudad hasta dar con ella, y finalmente ¡¡LO CONSEGUÍ!!. La tengo muy bien guardada, y cuando a veces me queda sola, la vuelvo a ver.



-¿Y si se te estropea-pregunté en plan agorero-?.



-Tengo una copia de seguridad-sonrió-. Quiero que la veamos juntos, y luego verás la sorpresa que te tengo preparada.



¿¿Ver una peli porno con mi hija??. Desde luego. A estas alturas ya no había tabúes entre nosotros, y lo cierto es que me producía cierto morbo saber que podría contener esa peli que a Sandra tan excitada la ponía, así que comenzamos a verla los dos recostados sobre el sofá, abrazados y sin perder detalle: la peli comenzaba con una chica de color muy voluptuosa que se cepillaba a un agente inmobiliario para obtener la propiedad de una casa. El tamaño de las tetas y el culo de la chica era impresionante, y empecé a excitarme lo mismo que Sandra, iniciando un juego de sobeteos y rozamientos que se prolongó hasta el final de la película, la cual narraba como cuatro chicas(dos negras, una china y una blanca) se iban a la casa para llevar hombres ricos, follárselos y luego hacerles chantaje, solo que cada una de ellas se iba enamorando y la cosa se iba al garete. Cada una de las escenas fue subiendo de tono hasta la apoteosis final, donde la chica del principio y un chico que iba apareciendo de forma intermitente acababan haciéndolo y él la hacía una dolorosa pero a la vez gustosa penetración anal(debido a lo cerrado de su culo). Para cuando acabó, más o menos hora y media después, tanto Sandra como yo nos encontrábamos muy excitados.



-¿¿Qué te ha parecido papá??.



-Me ha encantado, es genial, y pienso verla contigo más veces, ¿y la sorpresa?.



-¡¡QUIERO QUE ME DES POR EL CULO!!.



¿¿Cómo dijo??.



-¿¿TE HE OÍDO BIEN??.



-Claro que sí. ¡Quiero que me des por el culo, que me lo folles, que me lo destroces!.



-¿¡A que viene tanta gana!?.



-A que hace un año me lo desvirgaron y ahora quiero volver a probarlo. Llevo esperando desde entonces a alguien que me lo haga.



-¿¿Y tus amigos o ligues nocturnos??.



-No les he dejado, me asustaban las consecuencias, pero contigo quiero, ¡ahora!.



-¿¿Y quien fue quien te desvirgó por atrás, si se puede saber??.



-Ramón.



¿¡COMOOOOOOOO!?.



-¿¿Ramón??, ¿¿mi compañero de trabajo, mi amigo de toda la vida??.



-El mismo. Él y yo siempre nos querido mucho papá, tú lo sabes, y él hacía tiempo que venía detrás de mí, lo veía en sus ojos, y me lo decía cuando nos veíamos en la calle o nos quedábamos aquí solos. Tanto y tanto insistió, que al final no solo me lo hizo, si no que me desvirgó por el culo. Fue el momento más doloroso de toda mi vida, pero a pesar de eso, ¡¡me corrí como una perra!!, ¡¡dios que orgasmo, me quedé casi muerta!!...



-¿Y que pasó?.



-Pues que al poco quise volver a hacerlo con él, pero como Ramón ya me había tenido, dijo que ya no le interesaba, que no era "un hombre que repetía plato", y como con los amigos y demás no confiaba mucho para eso, me quedé sin volver a probarlo. ¡¡Llevo un año esperando por esto, ya no puedo esperar más!!. ¡¡Vamos papi, dame por detrás, ENCÚLAME, ROMPÉMELOOOOOOO!!...



¡¡Que pedazo de cerda tenía por hija!!, a cada cosa que descubría de ella solo reafirmaba su condición de zorrita, y eso me excitaba, me atraía cada vez más. La llevé al baño para limpiárselo a fin de dejárselo impoluto, bien preparado, y después de una limpieza en profundidad Sandra se fue al mismo sofá donde lo hicimos por primera vez, poniéndose cuatro patas sobre él, totalmente desnuda y mirándome fijamente mientras sus manos iban pasando lentamente por su nalgas, incitándome como solo ella sabía hacerlo.



-¿¿Te gusta mi culito, papi??, ¿¿verdad que te gusta mucho??...



-Síiiiiiiii es terriblemente excitante…cuando bailaste de tarde y me pusiste el culo en pompa me la dejaste muy dura. ¡Ahora me voy a resarcir, "hijita"!.



-Mmmmmmm me encanta que me llames así, "papi"…



-Lo sé mi amor…ahora prepárate…¡¡te voy a penetrar!!...



-Uuuummmm eso es papi…¿no te dije que ibas a conocer "más profundamente"?. Pues estás a punto de hacerlo…



-Así que era esto a lo que te referías ¿eh pillina?. ¡Ya verás lo que te espera!.



-¡Cállate y dame por el culo de una vez!.



Al tener su orto bien limpito, no me importó pasar la lengua por él para ver que Sandra reaccionaba de un modo increíble. Verla temblar de placer fue el preludio perfecto al momento en que, tras apuntar mi glande directo a su ano, hice presión para metérsela. ¡¡Joder, estaba muy apretada, era como si volviera a ser virgen por atrás!!. Pensar que yo la iba a desvirgar el culo como dios manda me puso en órbita, y perdiendo el control sobre mis acciones, con una mano cogí a Sandra del hombro, con la otra de la cintura, y apreté una y otra vez sin importarme sus gemidos de dolor hasta que noté como la resistencia fue vencida y mi tranca entró hasta el fondo su culo de viciosa. Fue todo un shock. ¡¡Nunca había entrado en nada tan estrecho!!. La forma en que sus nalgas me oprimían la polla solo consiguió calentarme más, mucho más, y Sandra no paraba de resoplar como si algo la hubiese atragantando.



-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahh…uuuuuuffffff uuuuuuffff…aaaaaaaayy que bestia has sido papiiiiiiiiiiiii…me ha dolidooooooooooo…



-Lo siento mi amor, pero no me podía contener…ya pasó todo mi cielo…ahora vas a gozar como la perra que eres…



-Síiiii soy tu perra…insúltame más, dime más guarradas…



-Voy a taladrarte tu culo de puta, zorra de mierda…guarra, asquerosa, viciosa insaciable…pienso reventarte ese culo de furcia…



Sandra gemía y se relamía, aquello la estaba gustando, y según comencé a moverme dentro de ella, aquello pareció desatarse como un tifón. Sus gemidos me llegaban como bendiciones a mis oídos, sus jadeos eran maravillas que hacían estragos en mi líbido, aumentándola hasta las cimas más altas de placer. ¡¡Joder, estaba dándole por el culo a mi hija, y me encantaba!!. Lo estaba viviendo a tope, disfrutando de cada momento, de cada empujón, de cada espasmo que aquello le producía en su cuerpo de ninfómana. Por su boca no paraban de salir gemidos y piropos en desorden, como si fuera incapaz de pensar coherentemente. En aquella maravilla postura tenía sus tetas colgantes al alcance de mis manos, de modo que me curvé por encima de ella y según la sobé en sus tetas perfectas aumenté la fuerza de mis embatidas.



-¡¡MMMMMM!! ¡¡MMMM!! ¡¡MMMMMMMM!!...¡¡TOMA POLLA!! ¡¡TOMAAA!!...¡¡TE DOY POR EL CULO, TE LO REVIENTO, TE LO FOLLOOOOOO!!...¡¡GOZA PERRA, CÓRRETE YA!!...¡¡CÓRRETEEEEEE!!, ¡¡QUE TE CORRAAAAAAS!!...



-¡¡OOOOOOOHH!!...¡¡ME DUELE!!...¡¡ME GUSTA!!...¡¡UUUUUUFF ME DUELE MUCHO, ES ENORME!!...¡¡ME ARDE EL CULO, PERO ME GUSTA, ME GUSTA MUCHOOOOOO!!...¡¡DAME PAPI, DAME DURO, DAME FUERTE, NO PAREEEEEEEEESS!!...¡¡QUIERO CORRERMEEEEEEEE!!...



Dios, casi tenía ganas de violarla el culo, y podría apostar diez contra uno a que la perra de mi hija lo habría disfrutado. Tal como me pidió, le di duro, fuerte, potente, sin el amor ni el cariño del principio. No iba a privarme de nada, ni ella tampoco. Lo queríamos todo, lo necesitábamos, lo deseábamos…era salvaje, obsceno, perverso, amoral, pero a la vez era perfecto, excitante, sublime, fantásticooooooooo…padre e hija follando como conejos, disfrutando las delicias del sexo anal, gozando uno con el otro como verdaderos desesperados, como si nos hubiésemos liberado de años y años de represión. Habíamos dado libertad a todos nuestros deseos y ahora los estábamos conociendo todos a la vez en un éxtasis que no conocía límite. Mi polla perforaba y ensanchaba su hasta ahora comprimido ano, se lo abría de tal manera que para Sandra era una tortura dolorosamente placentera, y eso la excitaba, la animaba a seguir.



-¡¡PAPI!!, ¡¡PAPIIIIIIIIIIIII!!...¡¡ESTOY A PUNTO, YA ESTOY CERCAAAAA!!...¡¡SÍIIIIIIIIII, YA ME VIENEEEEEE!!...



-¡¡VAMOS, UN POCO MÁS HIJITA!!...¡¡UN POCO MÁS!!…¡¡YA VIENE, OH SÍ ME CORROOO!!...¡¡ME CORROOOOOOO!!...



Mis esfuerzos tuvieron su éxito cuando el orgasmo nos llegó como una marea creciente que acabara por convertirse en el mayor tsunami del mundo. Varios chorros de leche caliente llenaron el orto de mi hija, que quedó tendida boca abajo en el sofá como muerta. La recosté boca arriba y me pidió que la llevara a la cama en brazos, que había quedado algo dolorida y no podía caminar bien.



Abrazados los dos en la cama, apenas nos dijimos nada durante largo rato. Después de un día tan ajetreado, sobraban las palabras, de modo que nos limitamos a mirarnos con dulzura y a prodigarnos en besos y arrumacos.



-Aaaayy-suspiró tiempo después-…las vueltas que da la vida: si hace un mes me habrían dicho que me iba a pasar todo esto hubiera puesto el grito en el cielo…



-¿No te estarás arrepintiendo, verdad?.



-No, para nada. Todo lo contrario, me ha encantado lo que ha pasado entre nosotros, solo ha servido para unirnos más aún.



Me quedé mirándola embobado un buen rato, como si estuviera en trance. Ella también me miró, pero más que con cariño, lo hacía con asombro.



-Papá. ¡¡Papá, que estás llorando!!.



Sorprendido, me llevé una mano a la cara y me enjuagué las lágrimas. ¡¡Era increíble, estaba llorando y no me había dado cuenta!!.



-¿¡Que te pasa Papá, te encuentras bien!?.



-No, nada-contesté con voz temblorosa-…es que hacía ya tantos años que estaba sin estar así abrazado con nadie…ahora me doy cuenta de cuanto sacrifiqué por ti…



-¡Pues nunca más, ya me encargaré de yo de buscarte una nueva mujer, y me aseguraré de que sea una buena viciosa bisexual!.



-¿Has dicho "bisexual"?.



-No, he dicho "viciosa bisexual".



-¿Y por qué has dicho eso?.



-Por qué aunque yo me eche novio y tú te eches mujer, no dejaremos de divertirnos, de modo que ya buscaremos alguna perra a la que podamos incluir en nuestros juegos.



-¿¿Hay mujeres así por ahí??.



-¡Claro que sí, solo hay que fijarse bien!. Y no te preocupes, yo me encargo. Verás como encontramos una tía tanto o más cerda que yo…



-Eres un sol Sandra, te quiero mucho. Buenas noches hijita…



-Buenas noches papi…



A pesar de la despedida, tardamos como media hora o más en dormirnos, no podíamos dejar de mirarnos y acariciarnos como si fuésemos recién casados de luna de miel. Nuestra felicidad era completa, absoluta, y nos encantaba. En apenas dos días, mi hija y yo habíamos alcanzando una plenitud tan increíble como abrumadora, y lo mejor no era todo lo que habíamos vivido​
-
 

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,535
Likes Recibidos
2,662
Puntos
113
 
 
 
-
Me Follo a mi Hijita - Capítulo 003


Después de todo lo ocurrido en el que fue un fin de semana de locura, Sandra y yo no podíamos ser más felices. Todas las noches se metía en cama a dormir conmigo, a besarse conmigo, a amarme como nadie jamás me amó: verla llegar desnuda a mi cama, como descorría las sábanas para acostarse conmigo…yo me abrazaba a ella y la miraba con devoción y pasión absolutas. Debido a mi trabajo y a sus estudios, no siempre podíamos hacer el amor, pero no había un solo día en que no nos estuviésemos besando y acariciando al despertarnos y al irnos a dormir. Durante varios e inolvidables meses no hubo más que amor, cariño, ternura y sexo del bueno. Las experiencias que vivimos juntos solo hicieron que nos quisiéramos aún más, y yo no le pedía más a la vida, pero Sandra sí.



Con la promesa que me hizo de encontrarme una mujer, mi hija comenzó a trazar un plan del cual apenas me dijo nada hasta que estuvimos a punto de realizarlo. Como requisito mínimo, me exigió follar con ella dos veces por día, lo que era un castigo maravilloso: follábamos en el baño, en el sofá, en el suelo, sobre la mesa de la cocina, contra la pared…lo hicimos en cada rincón de casa, y follamos como conejos. Al volver a tener la ocasión de usar su culito, Sandra me pedía continuamente que la diera por el culo, y lo hice tanto que al final ya se la metía sin resistencia alguna de su orto. Se lo dejé bien dilatado, algo que a ella le encantó y que me dijo que sería algo bueno en el plan que se había trazado. La noche anterior a cumplir su plan, después de una sesión doble de follara y encularla, los dos estábamos echados en la cama, sonrientes como dos enamorados.



-Mmmmmm…menudo ritmo llevamos…a este paso me quedaré sin fuerzas para mi futura novia jajajaaja…



-Que va, así aprendes a aguantar más y de paso nos aseguramos de ligar.



-¿Y como es eso?.



-El sexo produce endorfinas y libera muchas hormonas, además de que vuelve el pelo más brillante y los poros al transpirar mejoran nuestra piel etc etc…vamos, que nos hará más atractivos para ligar con la gente, por eso quería hacerlo tanto antes de ir de ligoteo-me explicó-.



-Pero que lista es mi niña, la de cosas que sabes-me reí-.



-Y sé muchas más-dijo en tono pícaro-. Ahora disfrútame de nuevo. Te necesito dentro de mi papi…te quiero…oh fóllame papá…folla a la puta de tu hija…



-No tendrás que decirlo dos veces-contesté en tono malévolo-.



Volviendo a besarnos y a explorar nuestras bocas en profundidad, hicimos el amor una última vez antes de dejar de estar solos, y quizás debido a eso, fue la más intensa y apasionada de todas, en la que de estar debajo de mí llegó a estar encima cabalgándome como toda una amazona para luego estar recostada de lado mientras yo se la metía por detrás hasta el fondo, explotando en un orgasmo tan visceral y tan hondo que nos quedamos agotados y dormidos en poco tiempo. Al día siguiente, dos semanas después de estar dándole caña sin parar, Sandra me hizo vestir algo sexy y salimos juntos el sábado siguiente para divertirnos y buscar una "viciosa bisexual"(como Sandra dijo) para mí. Acudimos al "Starlight", un bar-discoteca que era de los más grandes que había en la ciudad. Al entrar allí, había más gente de mi edad que de la edad de Sandra, pero ella, más que molestarle, le pareció perfecto, y acudimos a la pista de baile. Yo lo hice primero, y como media hora después de estar en la barra mirando a todas partes, lo hizo ella. Cuando se metió a bailar, lo hizo frotándose con todos los hombres que había hasta llegar a mí dejando ver a todos que era un putón, para después jugar conmigo a ponerme el culo en el paquete y a ponerme cachondo. Sus juegos no tardaron en atraer las miradas de hombres y mujeres de alrededor, y poco después que varias mujeres me estaban mirando, la empujé un poco para echarla de mi lado. Sandra de acercó y la volví a echar.



-Anda, ¡lárgate de aquí niñata!, que tienes edad para ser mi hija.



Ella insistió un poco más, pero volví a echarla, lo que abrió la veda para que mujeres más cercanas a mi edad se me acercaran. Vi a Sandra quedarse en la barra del bar mirándome. La vi echando un vistazo a todas las que se me acercaban, y en especial a una no muy lejos de ella que si bien me miraba mucho, también miraba a Sandra. Ésta, que se dio cuenta de que la andaban ojeando, comenzó a ponerse en poses sensuales en su butaca haciéndose la inocente mientras me miraba de reojo. La mujer que tenía al lado(una pelirroja imponente) dejó de mirarla y se vino conmigo.



-Hola, ¿qué tal estas?.



-Muy bien, ¿y tú?.



-Bien gracias. Oye, menuda zorra calientapollas la que se te acercó ¿eh?.



-Sí, siempre hay alguna de esas por aquí. Menudas pájaras están hechas las putitas éstas…



-Sí, solo buscan un polvo rápido.



-La miras mucho. ¿Tanto te atrae-pregunté jocoso-?.



-No, es que mírala: sentada ahí provocando a todos para ver quien se la follará primero. Menuda cerda. Lleva "fóllame que soy una furcia" escrito en la cara.



-Es la edad-contesté airado-. Tienen que exhibirse.



-Sí, todas pasamos por eso. ¡Oh!, por cierto, me llamo Cecilia, "Ceci" para los amigos.



Yo también me presente y ambos empezamos a bailar en tono cachondo. Ceci resultó ser una pécora de mucho cuidado que bailaba y se movía casi tanto o mejor que Sandra. Buen cuerpo, 1’75 de alto, ojos verdes que me traían loco, pelo rojizo liso y vestía pantalón de cuero ceñido(con chaqueta a juego) y una camisa estampada en tonos rojizos con generoso escote…Era toda una tía buena y lo cierto es que me gustaba mucho. Mientras bailábamos la acaricié un poco, pasé la mano por su cintura, por su vientre, sus piernas…ella se dejaba hacer por mí y no me costó saber que andaba bastante salida y que yo le había entrado por el ojo derecho. Poco después Ceci me llevó al baño y metiéndome con ella al lavabo de chicas empezamos a restregarnos como posesos. Su boca no era como la de Sandra(me era imposible no compararla con ella después de tanto tiempo follando los dos), pero sí era todo un manjar.



-Mmmmmmm…besas muy bien, me gusta…estás muy apetecible…



-Tú también Ceci…con este modelito que llevas, me imagino que todos se pelearían contigo por follarte.



-A mí los machitos me dan por culo-dijo en tono despectivo-. Yo busco tíos con sesos de verdad, no con una polla con cerebro.



Me reí bastante y seguimos besándonos y acariciándonos hasta que de golpe…



-¡¡Mierda!!. No traje condones…



-¿¿No tienes condones??.



-Se me olvidaron-contesté avergonzado-. ¿Qué te parece si mejor estamos más tiempo por ahí y luego vamos a mi casa?.



-¿Y tu esposa?.



-De haber tenido mujer habría venido con ella, ¿no crees?.



-Mmmmmmmmmm…un divorciado-se relamió en plan lascivo-…



-¿Tanto se me nota?.



-Sí-contestó entre divertida y sarcástica-.



La forma en que me miraba me daba la impresión de que iba a comerme de arriba abajo. Volvimos a la pista de baile largo rato para contonearnos un poco más, aprovechando para conocernos un poco más Ceci y yo. Estuvimos mucho rato en plan sensual, lanzándonos miradas y juegos de palabras con dobles y hasta triples sentidos. Yo no podía apartar la vista de su escote y lo que ofrecía en él, y ella no paraba de mirarme el paquete con ojos de loba, pero justo a la hora y media de contoneos y juegos tuve que disculparme.



-Ceci, ahora tengo asuntos que atender, pero volveré a por ti. ¿Podrás esperarme?. No tardaré mucho.



-¿Seguro que volverás-preguntó frunciendo el ceño-?.



-Claro que sí. De todas las que conocí, tú eres la mejor. Eres muy guapa…y me pones mucho-le susurré al oído-…



-Mmmmmmmm calla ya embaucador…tú sí que sabes como calentar a una mujer…te esperaré, pero no mucho, así que no tardes o perderás la ocasión-me incitó-…



La besé bien fuerte para que supiera que volvería a por ella, salí del Starlight y doblando la esquina más cercana estaba Sandra esperándome(la cual había salido del bar un rato antes que yo haciéndome una seña). Al estar juntos me plantó un fuerte beso y me miró con gesto interrogante.



-¿Qué tal ha salido?.



-Perfecto, yo ya estoy servido, ahora te toca a ti, ¿verdad?.



-Sí, vámonos.



-Más vale no tardar mucho. Ceci dijo que me esperaría poco.



Con un escueto "no te preocupes" Sandra y yo partimos, separados uno del otro por unos metros, a otro bar, el "San Rafael"(a un par de calles de distancia del anterior), en donde al revés que en el Starlight había más gente de la edad de Sandra que de mi edad. Ella entró primero y cinco minutos después lo hice yo. Me acerqué a varias jovencitas para intentar frotarme con ellas(las cuales, evidentemente, me echaron en un visto y no visto) hasta que al llegar a Sandra estuve coqueteando con ella un buen rato hasta que, haciendo ver que hasta entonces no se había dado cuenta, dijo a todos:



-¡¡Vete a tomar por el culo, que a mí no me van los maduros!!. ¡¡Joder, que casi podrías ser mi padre!!. ¡¡Lárgate a por una viejorra, que yo lo que quiero es un tío de mi edad!!.



Insistí, me echó un par de veces más y al largarme me quedé en una esquina mirando como todos los chicos del lugar iban acercándose a ella al oír como me echaba. Sandra estuvo tanteando a todos, frotándose con ellos, insinuándose, relamiéndose y meneándose para ver quien era el más salido. De todos los que se le acercaron, solo uno empezó a bailar al mismo ritmo que ella y eso la animó. Era un chico rubio de ojos claros con cara de no haber roto nunca un plato. Aunque no pude oírles hablar, Sandra me contó su charla mucho después.



-Hola buenorra, menudo cuerpazo que tienes…



-Eres un poco descarado, ¿no?...



-Mejor descarado que tímido. Soy Jesús, "Suso" para los amigos.



-Sandra, encantado.



-Igualmente, y dime, ¿sueles atraer tanto a los viejales?.



-A veces. Menudos plastas-se quejó-.



-Pues es cierto que ese podría ser tu padre-contestó Suso medio en broma medio en serio-…y no sé, si yo tuviera una hija vestida así, no se que haría…



-¿¿Te lo montarías con tu hija??.



-¿¿Y por qué no??. Si ella accede y yo también, y tal como van ahora las tías, no lo dudes. Soy un pervertido, que le voy a hacer-repuso entre divertido y resignado-…



-Ya lo veo. Lo tuyo no es muy normal ¿eh?. Lo de decir cosas así a una tía que no conoces…



-Lo sé, pero me da igual. ¿Me guardas un secreto-susurró-?.



-Claro, dime.



-Que me encantó el numerito del tío ese frotándose con las tías, me imaginé que cara pondría si frotándose con alguna descubriese que una fuera su hija jajajaja…



-Mmmmmmm-murmuró Sandra siguiéndole el juego-…¿y que crees que pasaría: el padre se follaría a la hija; él se escandalizaría, o quizá ella…?.



-No lo sé-contestó-, pero me da morbo pensarlo…



Sandra lo miró de pies a cabeza como quien estuviese tasando el valor de una mercancía, y luego siguió con Suso, conociendo a su grupo de amigos para después seguir con él. Viendo que todo andaba sobre ruedas, seguí el plan y volví raudo al Starlight no sin antes hacer una seña a Sandra. Ella asintió ligeramente y me largué con bastante prisa a ver si Ceci aún estaba allí. Por suerte, no se había ido, aunque juraría que debió estar bailando mucho, ya que tenía la frente algo húmeda de sudor(que rápidamente se quitó con un pañuelo tanto de la frente como en el pecho, dejándome entrever algo más de su escote y disfrutando de una amplia panorámica).



-Hola guapa, ya he vuelto…



-Por los pelos, casi me iba a ir. ¿Has hecho lo que tenías que hacer?.



-Sí, ¿nos vamos a otro sitio?.



-Vale.



-¿Has bailado mucho?, te veo algo sudadita….



-Sí, necesitaba mover el esqueleto…



-Mmmm dicen que el sudor es una poderosa llamada al sexo, o eso leí en una revista.



-Jajajajaajajaa…eso no lo sabía, pero si es verdad, yo debo estar pidiéndolo a gritos-me dijo con un mohín de ironía-...



Ceci y yo nos reímos mucho. Nos marchamos de allí abrazados uno al otro, cuando, justo después de salir, nos encontramos con Sandra y Suso que iban a entrar en el sitio del que nosotros estábamos saliendo. Las caras de ambos eran pura sorpresa.



-Hola Papá, ¿qué tal todo?.



-Muy bien Sandra. ¿Vienes aquí?.



-Sí, a estar un poco y luego a probar otro sitios.



-Yo también. Bueno, ya nos veremos. Hasta luego Sandra.



-Hasta luego Papá.



Se despidió dándome un fugaz beso en la boca y ambos entraron mientras nosotros salimos. Ceci me miraba con ojos entre la incredulidad y la furia.



-¡Creo que me debes una explicación, y más vale que sea convincente!.



-Me divorcié hace ya muchos años y Sandra lo fue todo para mí. Es mi hija y lo que más quiero en el mundo. Hace poco me dijo que no pensaba tolerar que yo me quedase solo, que me buscaría una mujer a quien quisiera. Todo esto fue idea suya, ¡¡de verdad!!.



Ceci me miró boquiabierta. Evidentemente no esperaba algo así.



-Mucho te debe querer para hacer eso por ti.



-Así es-contesté secamente-.



Ella no dijo nada, solo me agarró por la cintura y seguimos caminando. Mientras tanto, en el Starlight, estaba sucediendo una situación parecida(y que Sandra me contó al día siguiente).



-¿¿Tu padre era el viejorro que se frotó contigo en el San Rafael??, ¿¿qué puñetas pasa aquí??.



-Nunca he tenido un novio formal y yo quería uno, así que la cosa era decir delante de todos y sin parecer putón que andaba buscando un hombre, de modo que él ideó todo esto para hacer que todos os fijaseis en mí a ver quien caía. ¡¡Fue idea suya!!.



Suso la miró con ojos intrigantes mientras se tomaba una copa. Sandra percibió una mirada de deseo y morbosa satisfacción.



-Mmmmmmmm-gimió después-…tu padre y tú jugando a las apariencias…bailando y frotándose contigo…contoneándote con él…y luego el beso que le diste-murmuraba para sus adentros en voz alta-…



-¿Ocurre algo-preguntó ella como quien no escuchaba bien-?.



-No, nada-replicó negando con la cabeza-. Vamos a divertirnos.



A la vez que ellos se fueron a la pista de baile, Ceci y yo nos largamos a otro pub, y hasta las cinco de la mañana tanto Sandra como yo estuvimos conociendo a nuestras respectivas parejas. Por mi parte, Ceci cada vez me gustaba más, su cuerpo y su forma de pensar me estaban atrayendo como un imán, y en cuanto a mi hija, Suso no dejaba de decir barbaridades y fantasías haciendo reír a Sandra e incitando su imaginación(la mayorías de burradas que soltaba eran sobre ella y yo juntos). Al dar las cinco en punto Sandra y yo(aún situados en puntos distintos) decidimos que sería buena hora de volver a casa, así que ella con Suso y yo con Ceci nos fuimos a pasar la noche con tanta puntería que los cuatro acabamos juntos en el portal. Suso y Ceci no eran tontos e intuyeron que pasaba algo pero hasta no estar los cuatro en casa no dijeron nada. Fue ella quien soltó la pregunta del millón de dólares:



-¿Qué está pasando aquí?.



-Pues verás-empezó a decir Sandra yendo a frotarse conmigo-, lo que te contó mi padre es cierto a medias. De verdad no ha tenido mujer desde el divorcio y yo quiero que tenga una, que ya es hora, y sí sé todo lo que te dijo, es porqué yo le dije lo que tenía que decir. Todo formaba parte de mi plan, pero hay más, mucho más: como también quería un chico algo formal pero también bastante salido, tramé lo de bailar juntos mi padre y yo las dos veces, una para que él ligara, y la otra para que yo ligara. Luego, era cuestión de ver, de seleccionar, y finalmente, de coincidir todos juntos para montarnos algo más que un simple polvo de sábado noche.



-¿Una orgía, los cuatro?. Niña, tú eres un putón.



-No-la corrigió-, soy LA putón, gracias, y sí me dejas acabar, contaré porqué organicé todo este juego de engaños y farsas.



-No hace falta, ya lo sé. ¡¡Te follas a tu padre!!.



Los tres quedamos mirando a Ceci con gesto perplejo. Lo que más me impactó no fue la cara de Sandra si no la de Suso. Parecía paralizado.



-¿¡Como!?...¿¡pero cuando!?...si mi plan era perfecto…



-¿Te crees de verdad que puedes ganarle a una tía hecha y derecha a la hora de ser zorra?. Un respeto a tus mayores, niña. Puede que la gente sea ciega, pero no me hizo falta mucho para ver el parecido familiar en el Starlight, y cuando te pusistes en plan zorrón a frotarte contra él, supe que pasaba algo, así que fui a tantear el terreno. Cuando más tarde él me dejó sola "por asuntos que atender", salí un momento y os vi en una esquina los dos juntitos y como os ibais al San Rafael. Cuando lo vi salir tuve que darme prisa por volver al Starlight, y por poco no me pilló, de ahí mis perlas de sudor-me espetó mirándome con saña-. No era de bailar.



-¿¿Y si lo sabías todo por qué no me lo dijiste-pregunté incrédulo-??.



-Porqué quería llegar hasta el final a ver que os traíais entre manos, de modo que cumplí con mi papel de "víctima" haciéndome la ingenua incluso cuando dijiste lo de los condones, que a mí no me importaba nada. Todo era teatro porqué necesitaba saber qué iba a pasar...y porqué tú me gustas de verdad-repuso abrazándome y besándome-…vaya par de zorros estáis hechos, y sobre todo esa golfilla que tienes por hija…



-Diooooossssss que morbo, que puterío, cuanto vicio-dijo Suso dejándonos a todos de piedra-. Me cago en la puta, estoy en el séptimo cielo. Ya me parecía a mí que el rollo padre/hija que os traíais era algo raro, pero no me imaginaba todo esto. Y si esto va de orgías, pues nada nada, a follar se ha dicho. ¡¡QUIERO FOLLARME A CECI!!.



-¿¿¡¡A mí-preguntó ella toda sorprendida-!!??.



-No tienes idea de las veces que he querido follarme a una madura y todas me han dado puerta llamándome "niñato". Llevo no sé cuanto tiempo esperando por una oportunidad como ésta, ¡¡y ahora por fin me voy a resarcir!!.



Y dicho eso, los cuatro nos fuimos a la cama y Suso se fue a sobar a la que iba a ser mi novia mientras Sandra y yo nos entregamos al uno al otro para demostrar que efectivamente nos lo montábamos juntos. Ellos no dejaban de mirarnos pero sin desatender lo suyo en una especie de competición por ver quien gozaba antes: padre e hija contra las parejas de los dos.



-Mmmmmmmm a ver que tienes aquí….¡¡Suso, menuda herramienta te gastas!!...me vas a hacer muy feliz con este pedazo de nabo…



Sandra se apropió de mi verga y Ceci de la de Suso, ambas enzarzadas en un duelo a ver quien la mamaba mejor. Sandra, como ya me tenía bien caliente, no tardó en ponerme cachondo, pero como Suso andaba muy excitado por poder tirarse a una mujer madura, en seguida estuvo totalmente erecto con Ceci pasando sus manos por sus huevos, masajeándolos y acariciándolos por todas partes. Sandra, entregada a mi verga, se tomaba su tiempo para saborearme como si fuera la primera vez que me lo hiciera. Mmmmmmmm que manera de chuparme, que forma de excitarme tenía la zorra de ella. De vez en cuando miraba a Suso recibiendo los mimos de Ceci y por su cara podía ver que le estaban dando la mamada de su vida. Ceci no paraba de subir y bajar su cabeza tragándose toda la polla del novio de mi hija, y ésta hacía lo propio con la mía con una pasión que rayaba el fanatismo. ¡¡Dios, que maestría mamando rabos, parecían las mejores expertas del mundo!!. Lo mejor era ver las caras de vicio que ponían cuando se miraban entre sí, retando a su orgullo de mujeres para demostrar quien era la mejor.



-Mmmmmm papi que rico…me encanta chupártela…uuuuuuff que dura está, es riquísimo…¿te gusta como lo hago?...¿verdad que lo hago bien?...



-Uuuuuuff síiiiiiii-respondí con un largo y ronco gemido-…aaaah aaaah sigue chupando, sigue chupando…mmmmmmmmm trabaja esas manos…acaríciame bien…aaay Sandra que bien lo haces…chúpame todo…eso es, asíiiiii…



-¿Y tú que, Suso?...¿te gusta como te la chupa una mujer madura?...¿que te parece como lo hago?...¿estoy a la altura?...



-Síiiiiiiiiiiiiiiiiiii…ooooooooohhh que mamadaaaa…la de veces que habré rezado por esto…es aún mejor de cómo lo imaginaba…ni todas las de mi edad que me lo hicieron te igualan, eres una maestra chupapollas…no pares Ceci, me tienes a tope…dios, que buena estás….te voy a follar ese cuerpo de viciosa…se nota que necesitas polla…trágatela toda, vamos, hasta el fondo…



Y superando a Sandra, Ceci consiguió metérsela en la boca hasta que su nariz se metió entre el vello púbico de Suso y luego movió la cabeza de un lado a otro para saborearla como una porra de fresa gigante. Los gemidos y sonidos que hacían al tragarla y sacarla eran demenciales, lo mismo que los intentos de Sandra por imitarla y hacerme lo mismo. Si bien no lo consiguió, sus intentos tuvieron el efecto esperado, ya que me puso muy cachondo. Por su parte Ceci pajeó un poco a Suso y dejó de mamarlo, pero se echó en la cama abierta de piernas y llamando a éste con el dedo.



-¿Quieres follarte a una madurita?...Pues aquí me tienes semental, a ver que sabes hacer…a ver si sabes complacer a una mujer como yo-lo retó-…



-¡¡Madre mía que polvo te voy a echar!!...¡¡que depravación, cuanto vicio: el padre y la hija aquí a dos metros follando y nosotros a punto de hacer lo mismo!!...¡¡estoy que lo vivo!!...



Con una cara de vicio impagable, él se puso no a follarla, si no a comerle el coño como yo nunca había visto a nadie hacerlo. Era como un huracán desatado e incontrolable que tocaba, lamía y chupaba a partes iguales como un esquizofrénico. A Ceci la puso en órbita con nada que hizo.



-Jooooooodeeeeeeeeeeeer…uuuuuuuff cómeme todaaaaaa cacho perrroooooooo…aaaaaaaayayayayayyyyyyyy…que rico…así, asíiiiiiii…oh dios mío, pero que portento de lengua-dijo sorprendida-…como me lameeeeeeeeeeees…



-¿No te lo dije?. Soy un experto a la hora de comer almejas, nadie me gana en esto-dijo con un arrebato de orgullo-.



-Pueees calla y chupaaaaa…oooooohh…lámeme toda, saboréame bieeeeeeeeeen…



Viéndolos tan entregados a lo suyo, hice que Sandra dejase de chuparme y me propuse hacer lo mismo, demostrando que, al igual que pasó antes entre Ceci y Sandra, la veteranía es un grado y que sí que había alguien que pudiera ganarle: tras abrir con los dedos los labios vaginales de mi hija, mis avances exploratorios fueron directos, penetrándola con la lengua y un dedo juguetón que entra y salía al tiempo que se encargaba de tocarle su clítoris.



-Mmmmmmm mmmmmmm mmmm mmmmm…mmm mmmm…uuufff que rica estás hijita…papi te quiere con locura…vamos, goza para mí, gime, chilla, goza, jadea, explotaaaaaaaaaa…disfruta de las caricias de papi…



-Aaaaaaaaaaaah síiiiiiiiiiii…¡¡aaaaaaaaaaahh!!...¡¡oh que cosa más increíble, que ricooooooooooo!!...ooooooooh dios míoooooooooo…dame más duro papi, más fuerte…méteme ese dedo mas hondooooooo…voy a explotaaaaaaaar…quiero explotar de una veeeeeeeeeeeeez…



La maestría de mis lametones dejaron a Suso algo perplejo, lo supe por como me miró y por la forma en que miró a Sandra retorcerse en la cama. Decidido a demostrarle quien era el auténtico comecoños, me entregué a fondo para hacerle a Sandra la cunnilingus definitiva, procurando usar labios, dientes, lengua y dedos que tuvo como resultado una espectacular cadena de largos espasmos y gemidos varios que resonaron por toda la habitación y elevaron aún más la atmósfera sensual a nuevas cotas. Las dos chicas estaban en éxtasis y nosotros solo vivíamos para darles el mayor placer posible hasta el punto límite en que dejamos atrás los preliminares y nos fuimos a por todas. Con la ventaja que tenía, penetré a Sandra minutos antes de que Suso lo hiciera a Ceci.



-¡¡Joder, que gozada: me voy a follar a una madura viendo como se lo montan entre ellos padre e hija!!. ¡¡Ya puedo morir en paz!!. ¡¡Esto es una puta pasada!!.



El entusiasmo de Suso nos superaba a todos. Sus instintos pervertidos parecían no tener fin, y apuntando bien, él y Ceci se pusieron a lo suyo mientras Sandra y yo íbamos con lo nuestro para celebrar que el plan no solo funcionó, si no que además lo hizo mucho mejor de lo que nosotros mismos esperábamos. Mi hija me atrapó con su cuerpo convirtiendo sus piernas en una tenaza que no me dejaba lugar para salir de allí, abriéndose para penetrarla más a fondo. Pasé una mano por su espalda, la otra a sus nalgas, y me puse a embatirla con todas mis fuerzas. La excitación que llevaba encima con todo lo que había pasado me había puesto tremendamente lascivo. Los dos hombres nos lanzamos de cabeza a dar placer a nuestras mujeres, follándolas con la mayor pasión de la que disponíamos, y Suso no podía si no tirarse a Ceci como quien se tira a la reina del baile.



-Uuuuffff que bien follas Suso del alma….uuuummmm nunca me lo había montando con un chaval como tú…dame fuerte so cabrón…móntameeeee…métemela toda, córrete machooooo…



-Vamos papáaaaaa, dame tú también, quiero tu leche, la necesitoooo…ooohh síiiii que cosa más ricaaaaaaaaa…me chifla tu pollaaa papiiiiiiiii…



Ceci cambió los roles y tomó la iniciativa haciendo que Suso quedase boca arriba en la cama para poder cabalgarlo en plan salvaje, mientras que Sandra me atraía más fuerte contra ella para que le metiera hasta los huevos si podía. La excitación alcanzó su punto culminante y casi a la vez(debimos ganar por pocos segundos) nos corrimos entre gritos de lujuria, escuchando como Suso y Ceci también gozaban del fantástico polvo que habían echado justo a nuestro lado. Fue un paroxismo genial.



-Bueno, creo que ahora toca lo que corresponde, ¿verdad-pregunté-?.



-Desde luego. Ya tenía unas ganas enormes de hincarte el diente, so liante…te vas a enterar de quien es Ceci…



La amenaza que me lanzó me intimidó tanto como me excitó. Sandra se fue con Suso y sin mediar palabras ambos nos enzarzamos en nuestros asuntos sin competiciones ni nada, solo el deseo de darnos una noche de orgía los cuatro sin parangón alguno. El primer beso que me di con Ceci casi me dejó sin aliento, Ceci no paraba de besarme como si estuviese arrebatándome la vida, succionándome y recorriendo toda mi boca con su dulce lengua, encontrando la mía para ponernos a jugar con ellas, explorándonos sin darnos un momento de respiro. Mis manos tocaban cada rincón de ella, cada parte de su cuerpo, lo recorrían presas de un deseo incapaz de contenerse por más tiempo y ella hacía lo propio tomando posesión de mi polla y jugando con ella entre sus ágiles dedos para pajearme y ponerme duro. ¡¡Menuda guarra que era, me lo estaba pasando de vicio!!.



-Mmmmmmmm puerco que eres…follando con tu hija…seguro que le distes por el culo y todo y la puta de ella se dejaba…ahora vas a saber lo que es una furcia de verdad…



-Calla y bésame.



Mi boca andaba ansiosa de probar la suya, de su humedad, de su dulzura, de su fogosa pasión…a su vez, Sandra y Suso estaban manoseándose como si estuviesen en un parque haciéndolo a la vista de todos, se tocaban y excitaban a toda velocidad. Suso palmeó el culo de Sandra al oír lo que dijo Ceci y Sandra le susurró al oído "Ceci tiene razón, también me dio por detrás" haciendo que él pusiera una cara de pervertido que daba gloria verla. Por mi parte bajé un poco mi cabeza y pegué mi boca a sus fantásticas tetas, que eran un poco más grandes que las de Sandra(y bien sostenidas que estaban). En cuanto mis labios comenzaron a jugar con sus pezones Ceci me atrapó con sus manos indicándome donde y como chuparlos, lamiéndolos como si fuera un niño goloso que devorase tarros y tarros de chocolate. Chupé, lamí, tiré, mordisqueé y besé cuanto quise, demorándome en degustar ese bien esculpido cuerpo que merecía un sinfín de atenciones. El otro hombre del lugar puso su polla entre las tetas de mi hija y cogiendo éstas empezando a pajearse así(lo que llaman una cubana), haciendo que luego fuera ella quien le hiciera esa paja mientras no paraba de insultarla llamándola puta, cerda, golfa, zorra y un montón de cosas más. Sandra, más que ofendida, respondía con un arrebato de orgullo mientras la cubana que le hacía a su novio lo ponía salidísimo.



-Mmmmmmmmmm menea esas tetas…así, asíiiiiiiiii…apriétame la polla dentro pedazo de zorra, putón…que golfa eres, follándote a tu padre y dejando que te dé por el culo…dios, casi me dan ganas de violarte, de castigarte…



-Síiiiiiiiiii castígame lo que quieras, sodomízame, viólame si quieres…hazme de todo Susooooooo…hazme lo que quieraaaaas…castígameeeee…



Sin más dilación Suso volteó a Sandra y si prepararla ni nada se la metió por el culo, haciendo que Sandra gimiese de dolor.



-Aaaaaaaaaaahh…dueleeeeeeeeee…mmmmm que bestia eres, me encanta, me gustaaaaaaaaa…emputéceme, envíciameeeeeeeeeee…



Y se puso de darle por el culo con más violencia de la yo jamás hubiera hecho gala. Alentada por los gemidos de Sandra, Ceci se abrió de par en par y me hizo bajar la cabeza para que la lamiera. Estaba empapada de jugos y al verla así no me hice de rogar y empecé a beber de ella como si estuviera sediento durante semanas. ¡¡Que sabor, era una gozada total, y no paraba de chuparla oyendo como a mi hija le daban por el culo!!. Enseguida dejé de lamerla para dejarla un poco húmeda, y sin esperar nada más, penetré a Ceci y lo hice metiéndola todo lo que pude. ¡¡Uuuuuuuffff que gozada!!.



-Por fin te tengo como yo quería-me dijo-…llevaba deseando follar contigo desde que te vi en el Starlight…necesitaba tanto un buen repaso…



-Pues pienso dejarte como los chorros del oro…



Momentos después de haberla penetrado y dejar que la sensación me llegara desde los pelos de la nuca hasta los dedos de los pies, me puse a trabajármela con total devoción, ella me gustaba mucho y no quería ni de lejos darle lo que se merecía por parte de este servidor. Las acometidas eran profundas, potentes y secas mientras que Suso se follaba a mi hija con estocadas menos fuertes pero más rápidas en plan "aquí te pillo aquí te mato". Embriagados de una atmósfera sexual llena de olores y sonidos que nos llegaban como una marea imposible de detener los cuatro nos estábamos dejando llevar por un sentimiento de lujuria y desenfreno que nos estábamos acercando cada vez más al cielo de los amantes, y solo deseábamos seguir así largo rato, alargar la noche tanto como pudiéramos para seguir follando y gozando como verdaderos depravados.



-Aaahh aaaaaahh aaaaaaahh…fóllame Suso…encúlame, dame bien fuerte…quiero que te corras dentro…córrete dentrooooooo…



-¿Y si te preño?.



-No estoy en días de riesgo…ya ves que pensé en todo para ejecutar mi plan jajaajajaja…uuuuuuuufff que polvooooooo, me gustaaaaaa…



-Zorra de mierdaaaaa, así que engañando a la gente ¿eh?, así que eres una putilla caliente ¿verdad?...yo a las putillas me las paso por la piedra…



-Síiiiiiiiiiiiii hazme de todoooooooooo…



Cambiando de lugar tras unas últimas y potentes estocadas, Suso pasó de estar enculando a Sandra a follársela sin dejar de sobarle el culo y las tetas. Sus ojos casi echaban fuego mientras se la estaba cepillando, claro que yo no me quedaba corto follándome a Ceci en la incansable y fantástica búsqueda del placer.



-Oooooooohh que coño tienes, me abrasaaaaaaaaas…aaaay que cosa más rica…uuuff que panochita más apetitosaaaaaaaaaa…



-Uuuuuummmmm no pares por dios, dime lo que quieras pero no pares…si lo haces te mato ¿me oyes?...te matoooooooooooo…oooooooh síiiiiiiii fóllame ya cabrón pervertidooooooooooo…fóllate a esta putaaaaaaaaaaaaaa…



El ambiente caldeado a más no poder, y no dejábamos de intentar caldearlo más aún. Entre Suso por un lado y yo por otro, la orgía que nos estábamos montando era un premio que ni de lejos nos habíamos imaginado. Con la ventaja que llevaban, Suso y Sandra se corrieron largo y tendido, gozándose entre sí con largos besos acallando sus gritos y con infinitas caricias. Luego de volver a la calma se quedaron mirando como nosotros estábamos en la recta final para gozar tal y como ellos lo hicieron, solo que en vez de seguir follándomela a todo trapo, fue ella quien me tumbó en la cama poniéndose a cabalgarme con un salvajismo propio de una psicópata. Se movía, se retorcía, gemía y chillaba empalándose sobre mi poronga, comprimiéndola dentro suyo de formas que ni yo podía imaginar. Sandra y Suso nos animaban con vítores de alegría, queriendo que gozásemos de una vez, y entre una cosa y otra, Ceci por fin cayó rendida sobre mi pecho al corrernos, en un orgasmo que fue como un chip que la hubiese desconectado. Por sus ojos resbalaban lágrimas de placer que no tardó en enjuagarse.



-Aaaaaaaaah aaaaaaaaaah-suspiraba pesadamente-…ya hacía tanto que no follaba de esta manera…aaaaaaaaayyy que polvo…mmmmmm eres un amor…



Me abrazó y estuvimos jugueteando con las manos unos minutos hasta que miró a Suso y luego a mí. Después me susurró algo que fue recibido con una mueca de placer y perversión como hacía tiempo no ponía. Hice acudir a Suso junto a mí y le susurré lo que Ceci me había dicho, y él asintió con un guiño.



-¿Se puede saber que os traéis entre manos-preguntó Sandra-?. No me gusta que me dejen al margen.



-¿¡Al margen!?, no te preocupes, serás el centro de atención-contestó Ceci-.



Rápidamente entre Suso y yo la cogimos y la pusimos a cuatro patas en la cama bien abierta de piernas. Ella intentó resistirse al principio, pero debió intuir lo que pretendíamos todos, ya que se dejó hacer y quedó a cuatro patas como las perritas. Suso se puso debajo de ella y yo detrás mientras Ceci se puso delante. Le plantó un fuerte beso en la boca que Sandra quedó con la cara sorprendida.



-Mmmmmmmmm…pero que boquita tienes putita…ya que todo fue idea tuya, prepárate para recibir la recompensa…



-Mmmmmmmm que bien besas…ya sabía que eres una buena zorra bisexual…



-¿Y eso como lo sabes pequeña arpía?.



-Bueno, a un gay siempre se le reconoce tenga pluma o no, siempre hay algo que lo delata…pues lo mismo ocurre con los bisexuales…¿o crees que no me di cuenta de cómo me mirabas mientras estabas con mi padre en el Starlight?...



-Chicos-nos espetó-…¡¡FOLLAOS A ESTA PUTA DE UNA VEZ!!.



Dicho y hecho, tras ponernos a tono y con las vergas bien duras, Suso la penetró primero y luego lo hice yo. Una vez conseguimos encontrar un acomodo y un ritmo común, los dos nos la estábamos follando a base de bien.



-Aaaaaaaaaaahhh que ricooooooooo…mmmmmm ya no recordaba cuando me hicieron algo asíiiiiiii…uuuuuuuufff que fantásticooooooooo…



¡¡Menuda cerda que tenía por hija, si le habían hecho de todo y yo sin enterarme!!. La puta que la parió, a esa zorra pensaba destrozarle el culo, de modo que no reprimí las ganas que tenía por practicar con ella el sexo duro, y por los gemidos que lanzaba, Sandra le gustaba que le hicieran cosas de esas. Le dije a Suso que nada de sentimentalismos, que la follara bien follada en plan duro, así que ambos al unísono la penetrábamos de forma tan potente como amoral. ¡¡No estábamos haciéndole el amor, casi la estábamos violando, y nos gustaba!!. Ceci se lo pasaba bomba viendo como su futura hijastra recibía un soberano polvo a dos bandas. Luego se acercó para volver a besarse con Sandra y sobarla en las tetas, tocando y tironeando de sus pezones antes de metérselos en la boca en plan lésbico. En ese momento Sandra era la zorrita más salvaje y mimada del mundo: su padre y su novio se la estaban tirando mientras su futura madrastra estaba comiéndosela a base de bien. La situación se hizo tan insoportable que Sandra no tardó en correrse por todas partes al recibir la leche de ambos, quedando tumbada en la cama con sus dos agujeros. Cuando pensamos que aquello ya había terminado, Ceci se aprovechó del cansancio de Sandra y se la folló una última vez mientras nosotros nos la estábamos pelando viendo la escena. Suso y yo descubrimos nuestro gusto por los shows lésbicos debido a la rápida erección que había tenido, y echamos los últimos(y escasos) chorros en las bocas de ambas, que tragaron todo con una cara de vicio que puso un sensacional broche de oro a una noche maravillosa.



A la mañana siguiente fui el primero en despertar en una marea de cuerpos: enfrente de mí estaba Ceci, y detrás tenía a Sandra abrazada a Suso. Ver esa escena me hizo darme cuenta de que aquello ponía punto y final a un capítulo a nuestras aventuras en solitario, algo que no me causaba pesar alguno, pues siempre guardaría un precioso recuerdo(y sé que Sandra también) del tiempo que los dos estuvimos juntos solos entregándonos a placeres y juegos eróticos con total libertad. Ahora se nos abría un nuevo capítulo con muchas más aventuras junto a Ceci y a Suso, los cuales según los miraba comenzaron a desperezarse mirando a su alrededor y mirándome a mí con cara de seguir divirtiéndose durante muuuuuucho tiempo.



Pasamos casi todo el día juntos los cuatro. Suso tuvo que llamar a casa de sus padres para decir que quedaba con una amiga para evitar tensiones en ellos, y lo cierto es que no pudimos parar de contarnos fantasías, juegos eróticos, perversiones y un sinfín de las cosas más obscenas que cuatro personas en esas circunstancias pueden compartir. Anduvimos desnudos todo el día, siempre sobándonos, tocándonos y dándonos un buen repaso satisfaciendo todas nuestras necesidades, en una apoteosis final que ni Sandra ni yo jamás hubiéramos imaginado. Mi hija fue follada una y otra vez lo mismo que Ceci, y como colofón final, Sandra sacó su peli porno de su escondite secreto(el cual jamás reveló a nadie) y la vimos una vez más, guardando fuerzas el tiempo que la vimos para entregarnos mutuamente después en un todos contra todos. Ni que decir tiene que pusimos en práctica todas las guarradas imaginables que mencionamos, y todos recibimos una buena sesión de sexo que abría la puerta a futuros placeres que seguirían uniéndonos como la familia que ya éramos.



Ceci y yo ya tenemos planes de boda, y aunque Suso y Sandra aún no, están muy unidos y se lo pasan bomba(ellos nos cuentan con pelos y señales todas las cosas que hacen tanto en privado como en algún lugar público). Tanto mi hija como yo estamos muy enamorados de nuestras parejas y nos entregamos a ellas con total devoción y cariño, aunque eso no quita un buen repaso entre ella y yo con ellos de testigos, que se lo pasan de miedo viéndonos en acción. Sandra y yo bailamos, nos seducimos y hacemos el amor tan apasionadamente como aquella primera vez, rememorando ese fantástico encuentro que nos mostró todo un mundo nuevo de placeres. Cada vez que pienso en ello, no dejo de sorprenderme y maravillarme de todo lo que he vivido, de todas las cosas que nos han ocurrido a Sandra y a mí en todo este tiempo, pero lo que más me fascina y sorprende es que todo ocurrió por qué, en un loco y sensacional fin de semana​
-
 
Arriba Pie