Me llamo Ismael, tengo 22 años, un simple joven alto para su edad, pero de cuerpo delgado. Esto comienza hace solo 3 meses, cuando a mi familia la invitan a una reunión en la casa de campo de mi tía Sarah, hermana de mi mamá y de su esposo. En mi familia somos solo 4, mis padres, una hermana pequeña, Lili de 7 años y yo.
Era sábado, amaneció soleado y estaría el clima perfecto para estar en la alberca. Antes nos habían invitado, pero no solíamos aceptar ya que a mi madre no le cae muy bien su cuñado, un señor regordete que todo el tiempo hablaba de negocios, de las casas y vehículos que tiene y las próximas compras que hará. Por el contrario, Sarah siempre ha sido muy buena persona, es divertido estar con ella, ser parte de sus bromas, una mujer muy cálida y sociable.
Llegamos temprano, mi madre decía no querer durar mucho, así que llegamos antes para irnos ates. Es un terreno grande, con una terraza amplia y jardín enorme. Desde que entramos podía verse parte de la piscina, había alardeado de que le costó más de 120,000 dólares solo construirla y llenarla. Parecía hacerse más grande con cada paso que dábamos hacia la terraza en donde se encontraba mi tío prendiendo un enorme asador para la carne.
– ¡Hola familia!, que bueno que pudieron venir, a tiempo para ayudarnos a acomodar. – Nos recibió enérgicamente su enorme barriga solo era cubierta por una camiseta blanca.
– Llegamos temprano, pero bien listos. – Respondió mi padre colocando una botella de alcohol sobre la mesa junto a la parrilla.
– Si ya veo que vienes bien preparado, adelante, siéntense. – Sacó de una hielera enorme un par de cervezas que entregó a mis padres.
Mi hermana corrió hacia el jardín persiguiendo una ardilla hasta que consiguió escapar trepando un árbol, Mi madre le gritó que no se alejara mucho. Yo me fui para explorar un poco, es un lugar amplio, vaya sorpresa que me di cuando camino hacia el patio trasero, en uno de los vestidores individuales alcancé a ver a mi tía Sarah, tenía sus grandes tetas al aire mientras se hacía una trenza en el cabello frente al espejo, ya tiempo sin verla pero su cuerpo esvelto era impresionante, la piel blanca de sus redondas y bien formadas tetas hacía que le resaltaran sus pezones rosas. La puerta estaba abierta, quizá con la confianza de que aún no llegarían los invitados. Tuve una vista increíble, por unos momentos, pero se daría cuenta si me quedaba ahí, así que seguí caminando.
– ¡Hola, Ismael! – Gritó Sarah detrás de mío.
– Hola, tía ¿Cómo está? – Dije nervioso, ella ya se había colocado la parte superior del bikini y una blusa blanca pero transparentosa, también una falda de playa hasta las rodillas
– Muy bien, ¿y tú? – me besó la mejilla y sonreía, seguramente pensó que no la vi. – Mírate estás enorme, ya tenía mucho tiempo sin verte, te escondes de las reuniones familiares ¿verdad? Me sorprende lo guapo que te has puesto, sobrino.
– Yo solo caminaba, acabamos de llegar. – Estaba nervioso y no podía evitar ver hacia su pecho, se le veía enorme a través de su blusa.
Me tomó del brazo y regresamos adelante con los demás, al caminar a su lado yo podía ver sus tetas rebotar a cada paso.
– ¡Tía Sarah! – Gritó corriendo hacia nosotros, pero saltando hasta ser cargada en brazos por mi tía.
– Que enorme estás, Lili. – besó su mejilla y abrazó fuerte.
Después de un rato llegaron amigos de la familia. La música se escuchaba bien, y la carne en el asador olía aún mejor. Todos bebían cerveza, se servían de las botellas de vodka, wiski y tequila llevaron, me ofrecieron, pero yo no solía beber, Sarah notó que yo rechazaba los tragos que me ofrecían y vino hacia mí.
– ¿Cómo que no quieres tomar, Sobrino? si estamos en familia, anda. – Yo estaba sentado, ella se colocó detrás mío, con una mano levantó un poco mi mentón, y con la otro acercó el trago de wiski a mi boca. – Anda, solo es uno, venga. – Ella lo vertió todo hasta que lo tomé completo con cuidado de no derramar, mi frente quedó justo debajo de sus tetas que ya solo eran cubiertas por el brasier del bikini. – ¡Muy bien! – Gritaron celebrando, Sarah besó mi mejilla y volvió a su lugar en otra mesa sentándose en con sus amigas. Yo no podía evitar ver sus tetas en la distancia, la miraba cuando caminaba al asador por comida o a la heladera por más cerveza.
En la parte baja de la piscina ya se encontraba mi hermana jugando con donas inflables, todos los demás estábamos en la parte grande que solo tenía poco más de un metro de profundidad, Sarah y sus amigas remojaban los pies sentadas en la orilla. Pasó el tiempo, y seguimos disfrutando, ya habían estado todos dentro del agua, comiendo y bebiendo, y yo había visto casi todo el tiempo a mi tía, se veía increíble mojada y cuando nadaba su culo sobresalía del agua.
Eran apenas las 5:00 pm. Mamá estaba empezando a presionar a papá para irse, Lili se había quedado dormida en una cobija en el jardín al lado de la alberca bajo una sombra, por lo que la usó de excusa para irnos. Papá me hizo señal que era hora de salir del agua, pero estaba muy cómodo, ellos ya vestidos volvieron a llamarme para irnos.
– Ismael, de nuevo, ya sal del agua, que ya nos vamos. – Dijo con tono molesto.
Aunque no quería me resigné, cuando me dirigía a la escalera para salir, Sarah cruzó sus brazos en mi cuello abrazándome, llegó detrás de mí.
– Que se quede un rato más, Hermana, yo puedo llevarlo más tarde cuando nos vayamos. – Sarah ya barría las palabras, señal de que comenzaba a estar ebria.
– ¿Segura que puedes? – Dijo mamá menos molesta.
– Claro que sí, no hay ningún problema, nos desviaremos solo un poco. – Con voz convincente Sarah insistió hasta que mamá accedió, así que se fueron y yo pude disfrutar más tiempo la piscina.
– Gracias, tía, realmente estoy cómodo aquí.
– Nada de gracias, me lo debes. – Dijo sonriendo y bromeando.
– Sé cómo pagarle. – Salí del agua, regresé con un par de cervezas, las cuales entregué una a mi tía y otra a su amiga.
– ¿Te referías pagarme así? yo pensé que con otra cosa. – Dijo en tono sugestivo, la amiga solo rio. –Está bien te las acepto.
El tiempo seguía pasando, solo quedaba mi tío regordete y su amigo sentados en la terraza bebiendo, se notaban ya muy ebrios, Sarah también ebria seguía en la piscina conmigo, bebía de un vaso su wiski, recién se había ido su amiga y yo no perdí detalle de cada movimiento que hacía mi tía mientras estaba en el agua.
– Querida, ya no hay cerveza, y las botellas están casi vacías. – Dijo mi tío acercándose a la piscina. – Aún es temprano, iremos a traer más. – Sacó las llaves de uno de los autos, él y su amigo estaban realmente ebrios, pero parecía no importarles, prendieron el vehículo y salieron.
De esa forma solo quedamos mi tía Sarah y yo, se acercó a mí nadando.
– Ya todos nos han abandonado, Sobrino.
– Sí, aunque no está tan mal, la piscina está buena.
– ¿Solo la piscina? – Dijo riendo. – Ven, Sobrino, es tu turno de beber otra vez, no has tomado más que un solo trago y no es justo que yo si esté pasada de copas y tú no, por eso, aquí tienes el siguiente.
Yo me negué un poco, no era lo mío beber alcohol, pero ella insistía mientras mis ojos no se despegaban de sus tetas.
– A demás, me lo debes por convencer a tu madre de dejarte más tiempo aquí.
– Tiene razón, está bien lo tomaré. – Rápidamente tomé el trago, quemó un poco mi garganta, pero se pasó en un momento.
– ¡Bien! Ya ves que si puedes. Al brincar en el agua el bikini que cubría sus tetas se movió dejando salir su pezón izquierdo. Yo no podía despegarle mi mirada, era hermoso y lo tenía frente a mí, y solo se percató del descuido al notar que no le quitaba la mirada.
– ¡Ismael! ¿Por qué no me dices que ando de mostrona? – Deprisa se cubrió con su mano.
– Lo siento, tía, es que me quedé impactado. – Dije nervioso.
– Jajaja, salió a saludarte, dile hola. – Volvió a descubrírsela, esta vez haciendo movimientos que la hacían botar, luego de eso volvió a cubrirse con el bikini, estaba realmente ebria, y yo impresionado y caliente. – Bueno, ahora si tu premio. – se acercó y besó mi mejilla muy fuerte.
– Te diré que, sobrino, si te tomas un trago doble, te daré otro premio. – Se me insinuaba.
– ¿Sería otro beso en la mejilla? – Pregunté en tono desafiante. No estaba bien aprovecharme o sobrepasarme, mi tía ebria estaba coqueteando conmigo… pero estoy en su piscina, aquí manda ella.
– Eso tendrás que averiguarlo. – Dijo acercándose a la orilla, sirvió un trago más grande y me lo ofreció. – Entonces, ¿Aceptarás?
Yo tomé el vaso y lo bebí completo de un golpe, hice algunos gestos pues quemó mucho de mi garganta.
– ¡Muy bien, Ismael! – celebró alzando los brazos y acercándose a mí, tomó las telas del bikini que cubría sus tetas y las hizo aún lado, dejándome apreciar totalmente esos enormes y mojados pechos. – Tu premio, sobrino.
– Tía, pero ¿Qué está haciendo? – dije sorprendido, estaba a unos 40 cm de esas bellezas, sentía que mi pene atravesaría mi bañador de la gran erección que me provocó.
– ¿Me dirás ahora que no era lo que querías ver? Si en todo el día no me has quitado la mirada de encima. – Yo no pude decir nada, me había notado completamente. – Tranquilo, corazón, está bien, entiendo que un joven de tu edad puede fantasear con unas así todo el tiempo. – Dijo ella mientras las acariciaba y movía.
– La verdad es que sí, son hermosas, tía, es muy sexy, todo de usted es perfecto. – Moví mis manos hacia adelante, intenté agarrarlas.
– Ey, ey, espera, ¿Estás tratando de manosear a tu propia tía? ¿te has vuelto loco?
– ¡Lo siento, lo siento! – Retrocedí
– Jajaja, solo juego contigo, ya hazlo. – Tomó mis manos por debajo del agua y las llevó directo a sus tetas. – ¿Esto querías, agarrar las tetas de tu tía?
Por fin las tenía en mis manos, masajeaba sus pechos, los apretaba despacio y pellizcaba los pezones, esas tetas no me cabían en la mano, se sentían increíbles, eran muy suabes y firmes. Ella parecía disfrutarlo, echó la cabeza hacia atrás y sonreía.
– Lo estás disfrutando ¿Verdad?
– Claro que sí, son perfectas, me gustan mucho…
Ni siquiera terminé de hablar cuando ella se acercó y me besó, fue un tremendo beso en el que ella metía su lengua en mi boca, yo sentía el sabor del wiski en su aliento, pero no me importaba, yo estaba muy caliente, y ella me encendía más cuando sentí su mano entrar en mi bañador y agarrar mi dura verga, hacía movimientos arriba y abajo mientras mordía mi labio inferior.
– Está muy duro, Ismael, está así por mí ¿Verdad? – Ella se sumergió, puso sus manos en mi bañador y lo jaló hasta quitarlo completo. – Así estarás mejor. – Ella volvió a masturbarme, levantó sus tetas hacia mí, no lo pensé dos veces cuando me abalancé a chuparlas, lamía toda parte de ellas, sabían al agua de la piscina, pero no me importaba, seguía apretándolas y mordía suavemente sus pezones.
Yo estaba totalmente ido, parecía una fantasía la cual se interrumpió cuando escuchamos la puerta de acero de la entrada abrirse, no estaba cerca, pero había regresado mi tío. Sarah rápidamente sacó su mano y se alejó de mí, acomodó su bikini cubriendo sus tetas.
– Ya volví, querida. Traje más tequila. – Llegó solo, caminó junto a la piscina y no parecía haber notado algo, solo fue hasta la terraza, sentándose en una de las sillas y encendió el televisor. Nosotros seguíamos dentro, solo nadando, pasaron los minutos hasta que volvió a acercarse Sarah.
– ¿Te asustaste, sobrino? Jaja
– Casi nos atrapa, si nos hubiera visto seguramente nos mata.
– Él no vio nada, no te preocupes, de hecho, creo que ya está dormido. – Soltó el nudo que sostenía la parte superior del bikini tras su espalda y lo jaló hasta quitarlo. – No has terminado con estas, no lo olvides, solo, no hagamos mucho ruido.
Yo seguía desnudo dentro del agua, ella se acercó y volvió a besarme mientras agarra mi verga y me masturba, extendí mis brazos para agarrarla ahora de su culo el cual apretaba con dificultad pues es enorme. Eran quizá las 07:00 o 07:30, en pleno atardecer yo estaba manoseando a la buenota de mi tía, aunque seguía nervioso la moral había quedado atrás y no iba a desaprovechar.
- Ni se te ocurra terminar aún, ven. – Dijo apretándome las bolas, caminamos hasta el muro donde ella se recargó, quedando de espaldas hacia la terraza donde se escuchaba roncar a mi tío, se apoyó con los brazos. – Adelante, ya están listas.
Desde mi posición podía cuidar que no nos llegara a atrapar, pero la vista de mi tía era espectacular, volví a chuparle sus tetas, intentaba meterlas completas en mi boca, una misión deliciosa pero imposible, ella gemía muy suavemente mientras me tomaba del cabello y me empujaba más hacia ella.
– Veo que te gustaron mucho, pero ya es mi turno. – Se dio vuelta recargándose en el muro de la piscina, desabrochó la tanga de su bikini y lo dejó caer al fondo.
– Woow, tía, que delicia, me gusta mucho esto. – Pasé mi mano por sus nalgas luego entre ellas acariciando su ano y su vagina.
– Y te va a gustar más.
Tomó mi verga y la dirigió hacia su vagina.
– ¿Esto no puede ser peligroso? – Dije temeroso.
– Deja que yo me preocupe de eso, tu hazme lo que ambos estamos esperando.
Empujé mi pene, entró despacio y rápidamente aceleré.
– Ahhh!! Ismael… así no pares…
Seguí con la metedera, el ruido era casi nulo, solo se escuchaban sus gemidos que intentaba callar.
– Tía, está buenísima, no puedo creer…
– ¿Que te estás cogiendo a una mujer tan buena? O ¿Que te estás cogiendo a tu tía? Ahhh… si…
Sus gemidos me ponían más caliente. Empujaba cuanto podía para llegar mas adentro. Tomé sus piernas y las levanté facilitando la follada que le estaba poniendo, ella sujetada de la orilla inclinaba su cabeza hacia atrás. El agua de la piscina era un poco cálida, pero dentro de mi tía estaba que quemaba.
– Tía… creo que voy a terminar. – Estaba tan caliente que sentía que explotaría.
– ¡No! Espera un poco. – Se movió sacando mi verga de su vagina. – Ven sígueme.
Salimos del agua ambos totalmente desnudos, tomó su toalla y se secó, ni siquiera se molestó en cubrirse o en sacar del agua su bikini y volvérselo a poner. Caminó tambaleándose por la ebriedad, llegó hasta una cama al costado de la piscina, de esas de playa, se sentó y me hizo señal de ir con ella. Cuando llegué me tomó de la muñeca y me subió a la cama, me acosté boca arriba, ella se hincó junto a mí, tomó mi verga que seguía muy dura. Jaló arriba y abajo poco a poco y pellizcó sus pezones duros.
– Nadie se debe enterar de esto, ¿De acuerdo? Si quieres que esto se repita debes mantener la boca cerrada. – Dijo apretando con fuerza mi pene.
– No le diré a nadie, lo prometo. – Dije resistiendo el apretón que me hizo. – Pero ¿Está segura, tía? ¿Y si viene su esposo? – Pregunté con algo de miedo.
Ella no respondió, solo metió mi verga en su boca, empezó a hacerme una tremenda mamada, parecía experta, con su mano izquierda en la base de mi pene, su mano derecha acariciando mis testículos, sentía como la punta de mi pene llegaba hasta su garganta, pronto su saliva escurría por los laterales de su boca llegando hasta mis huevos, los cuales luego ella pasaba a chupar.
– Aaahh!! Que bueno… Ahhh – Yo gemía, la sensación era extraordinaria, jamás me habían hecho algo así. – Tía, no aguanto más.
Ella tomó mi mano y la llevó hasta su vagina, usé mis dedos para penetrarla y masturbarla lo mejor que podía en esa posición. Gimió con fuerza llevando su mano a su clítoris haciendo movimientos circulares. Mi mano se llenó de sus flujos vaginales.
– AAAAHHHH TIA, ME VENGO!!.... – Un gigantesco chorro de semen salió de mi verga directo a la garganta de Sarah. Ella no lo sacó ni un momento, todo calló dentro de ella y lo tragó.
– Que rico, muy bien, Sobrino.
– Eso fue increíble, tía, definitivamente quiero que vuelva a suceder.
– Tal vez, tendrás que terminar de convencerme si quieres que vuelva a mamártela hasta que termines.
– ¡Lo que sea! Haré lo que sea, pero quiero otra vez. – Dije suplicante.
– Bien en ese caso, arriba, es mi turno de estar abajo.
Me levanté de golpe, ella se acostó abriendo sus piernas para mí.
– Entonces ¿Qué esperas? ¿Quieres que nos atrape tu tío? Date prisa y métela.
– Mi verga se puso flácida por la anterior descarga, dame un segundo.
– No tengo un segundo ven acá.
Se estiró a tomar mi cabeza y llevar mi boca hasta su conchita, estaba muy húmeda, líquidos salían de dentro, su piel es blanca y el interior de su vagina de un tono rosa hermoso. No me lo pensé dos veces cuando ya estaba mi boca pegada a su vagina, chupando cada centímetro de ella y bebiendo sus líquidos.
– Aahhh, muy bien, Ismael, así es como se hace, Ahhhh!
Yo metía mi lengua lo más dentro que podía, ella ya no silenciaba sus gemidos, no estábamos cerca de su esposo, pero podría escucharnos si despertaba. Mis manos alcanzaros sus tetas, las apretaba y movía mientras seguía chupando con intensidad su concha mojada.
– Aaahhh, sobrino yaaa!! – Gritó Sarah, una enorme cantidad de flujo entre amargo y dulce inundó mi boca. – Ya, date prisa ¡Métemelo ya!
Mi verga volvía a estar firme, me puse de pie sobre la colchoneta de la cama, no parecía haber movimiento en la zona donde se encontraba mi tío, bajé, apoyado con las manos a los costados de mi tía metí mi verga en su vagina, fue muy fácil pues estaba totalmente lubricada.
– Ahhh siii ¿Por qué tardaste tanto?
Nuevamente sentí el delicioso interior caliente de mi tía, en el movimiento de sacar y meter mi verga ella se movía, arqueaba un poco su espalda y seguía gimiendo.
– Dame, dame fuerte, Ismael.
Seguí su orden, aumentaba la velocidad de mis embestidas, gemía cada vez mas fuerte, definitivamente el gordo de su marido nos escucharía, pero eso ya no me importaba, solo quería seguir sintiendo todo el placer que me da mi tía.
– ¿Te gusta así? que zorra que eres, tía, mira que cogerte a tu sobrino a unos metros de tu esposo ¿Tan caliente estas? – Apreté sus tetas.
– Aahhh sii, si me encanta, olvídalo a él, por este momento soy tuya… Aaahhh…. Tómame, ¡dame más duro!
– No, no solo ahora, siempre serás mía ¿Entendido? – Yo aumentaba la velocidad.
– No abuses, Sobrino, ¡¡Aahhh!!
Saqué mi verga de su interior, sentía que me vendría y tenía que detenerme un momento, necesitaba aún más, no podía acabar ahora.
– ¿Por qué te detienes?
– Creo que escuché algo ¿habrá despertado?
– ¿Qué importa? Aún no he terminado y no quiero quedarme así. – Su manera de hablar denotaba su ebriedad, barría las palabras y sus movimientos eran torpes.
Ella se levantó y giró, colocó sus rodillas en la cama, dándome la espalda, se inclinó y colocando las tetas y la cara contra la cama. Su culo estaba en todo su esplendor frente a mí, cada centímetro estaba a mi vista y disponible. No resistí la vista y nuevamente comencé a chupar cada parte de él, recorría con mi lengua desde su vagina hasta el ano, dando un buen beso tronado ahí.
– ¿Qué haces, Ismael? ahí no es el lugar
– Solo preparo un poco el terreno tía.
Metí mis dedos centrales en su vagina y con el pulgar hacía círculos en su ano, me moví quedando mi verga en la cara de mi tía y ella nuevamente la chupó, ya bien llena de su saliva regresé nuevamente a su culo e introduje mi verga en su vagina.
– AAHH siii… – Soltó un largo suspiro.
Aumenté poco a poco la velocidad y golpeé sus nalgas con la mano abierta.
– ¿Esto te gusta, zorra?
– Aahh siii, me gusta…
Volví a golpear su nalga, tomé con ambas manos su delgada cadera, mis embestidas eran cada vez más fuertes y rápidas, no podía detenerme. Sus gemidos eran fuertes y prolongados.
– Di mi nombre, tía, dime que te encanta que tu propio sobrino te coja.
– AAAHHH… Ismael… si ¡me encanta! No pares… Aaaahhh
– Aahhh aquí vine… – Solté otra gran descarga de semen dentro de ella.
– AAAAHHHH SIIII… – Ella dejó salir un orgasmo que la hizo soltar un gran chorro de líquido llenándome desde la base de la verga hasta las piernas escurriendo hasta la cama. – Qué delicia, sobrino, me hiciste sudar demasiado.
Me derrumbé junto a ella en la cama. – Gracias por esto, tía, yo nunca había pensado en llegar tan lejos con usted.
– Yo tampoco, Ismael, pero fue muy bueno, debo admitirlo. – dijo con voz cada vez mas suabe, a los pocos segundos parecía haberse quedado dormida.
Un rato después despertó, yo le había llevado su traje de baño sacado del fondo de la piscina, fui hasta con mi tío a asegurarme que no estuviera despierto, y parecía que no, que no había escuchado nada de los gritos de su esposa provocados por el sexo entre nosotros.
– Nada, de nada ¿Entendido? – me dijo Sarah susurrándome en el oído.
– ¿Sobre qué? – Pregunté en tono de complicidad.
Ella se dirigió hacia las duchas, yo me quedé sentado en una mesa mientras mi tío llevaba hasta su camioneta algunas cosas.
– Oye tú. – Gritó mi tía desde la puerta de los vestidores, Estaba desnuda nuevamente, se daría una ducha, pero antes volvió a mostrarme su tan perfecto cuerpo, eso hizo que mi verga se pusiera dura nuevamente. Corrí hasta donde ella, y chupé de una sus tetas, ella metió la mano hasta mi verga y nuevamente me masturbó. Escuchamos los pasos de mi tío acercándose, ella entró deprisa a la ducha y yo al vestidor de hombres que estaba junto.
Aquella noche me llevaron a casa, eran quizá las 11:00 pm, durante el camino mis tíos hablaban de temas normales y fuera de mi interés, yo no podía dejar de pensar en lo maravilloso que fue cogerme a mi tía, ansiaba que llegara la siguiente oportunidad de probar esas deliciosas tetas.
Era sábado, amaneció soleado y estaría el clima perfecto para estar en la alberca. Antes nos habían invitado, pero no solíamos aceptar ya que a mi madre no le cae muy bien su cuñado, un señor regordete que todo el tiempo hablaba de negocios, de las casas y vehículos que tiene y las próximas compras que hará. Por el contrario, Sarah siempre ha sido muy buena persona, es divertido estar con ella, ser parte de sus bromas, una mujer muy cálida y sociable.
Llegamos temprano, mi madre decía no querer durar mucho, así que llegamos antes para irnos ates. Es un terreno grande, con una terraza amplia y jardín enorme. Desde que entramos podía verse parte de la piscina, había alardeado de que le costó más de 120,000 dólares solo construirla y llenarla. Parecía hacerse más grande con cada paso que dábamos hacia la terraza en donde se encontraba mi tío prendiendo un enorme asador para la carne.
– ¡Hola familia!, que bueno que pudieron venir, a tiempo para ayudarnos a acomodar. – Nos recibió enérgicamente su enorme barriga solo era cubierta por una camiseta blanca.
– Llegamos temprano, pero bien listos. – Respondió mi padre colocando una botella de alcohol sobre la mesa junto a la parrilla.
– Si ya veo que vienes bien preparado, adelante, siéntense. – Sacó de una hielera enorme un par de cervezas que entregó a mis padres.
Mi hermana corrió hacia el jardín persiguiendo una ardilla hasta que consiguió escapar trepando un árbol, Mi madre le gritó que no se alejara mucho. Yo me fui para explorar un poco, es un lugar amplio, vaya sorpresa que me di cuando camino hacia el patio trasero, en uno de los vestidores individuales alcancé a ver a mi tía Sarah, tenía sus grandes tetas al aire mientras se hacía una trenza en el cabello frente al espejo, ya tiempo sin verla pero su cuerpo esvelto era impresionante, la piel blanca de sus redondas y bien formadas tetas hacía que le resaltaran sus pezones rosas. La puerta estaba abierta, quizá con la confianza de que aún no llegarían los invitados. Tuve una vista increíble, por unos momentos, pero se daría cuenta si me quedaba ahí, así que seguí caminando.
– ¡Hola, Ismael! – Gritó Sarah detrás de mío.
– Hola, tía ¿Cómo está? – Dije nervioso, ella ya se había colocado la parte superior del bikini y una blusa blanca pero transparentosa, también una falda de playa hasta las rodillas
– Muy bien, ¿y tú? – me besó la mejilla y sonreía, seguramente pensó que no la vi. – Mírate estás enorme, ya tenía mucho tiempo sin verte, te escondes de las reuniones familiares ¿verdad? Me sorprende lo guapo que te has puesto, sobrino.
– Yo solo caminaba, acabamos de llegar. – Estaba nervioso y no podía evitar ver hacia su pecho, se le veía enorme a través de su blusa.
Me tomó del brazo y regresamos adelante con los demás, al caminar a su lado yo podía ver sus tetas rebotar a cada paso.
– ¡Tía Sarah! – Gritó corriendo hacia nosotros, pero saltando hasta ser cargada en brazos por mi tía.
– Que enorme estás, Lili. – besó su mejilla y abrazó fuerte.
Después de un rato llegaron amigos de la familia. La música se escuchaba bien, y la carne en el asador olía aún mejor. Todos bebían cerveza, se servían de las botellas de vodka, wiski y tequila llevaron, me ofrecieron, pero yo no solía beber, Sarah notó que yo rechazaba los tragos que me ofrecían y vino hacia mí.
– ¿Cómo que no quieres tomar, Sobrino? si estamos en familia, anda. – Yo estaba sentado, ella se colocó detrás mío, con una mano levantó un poco mi mentón, y con la otro acercó el trago de wiski a mi boca. – Anda, solo es uno, venga. – Ella lo vertió todo hasta que lo tomé completo con cuidado de no derramar, mi frente quedó justo debajo de sus tetas que ya solo eran cubiertas por el brasier del bikini. – ¡Muy bien! – Gritaron celebrando, Sarah besó mi mejilla y volvió a su lugar en otra mesa sentándose en con sus amigas. Yo no podía evitar ver sus tetas en la distancia, la miraba cuando caminaba al asador por comida o a la heladera por más cerveza.
En la parte baja de la piscina ya se encontraba mi hermana jugando con donas inflables, todos los demás estábamos en la parte grande que solo tenía poco más de un metro de profundidad, Sarah y sus amigas remojaban los pies sentadas en la orilla. Pasó el tiempo, y seguimos disfrutando, ya habían estado todos dentro del agua, comiendo y bebiendo, y yo había visto casi todo el tiempo a mi tía, se veía increíble mojada y cuando nadaba su culo sobresalía del agua.
Eran apenas las 5:00 pm. Mamá estaba empezando a presionar a papá para irse, Lili se había quedado dormida en una cobija en el jardín al lado de la alberca bajo una sombra, por lo que la usó de excusa para irnos. Papá me hizo señal que era hora de salir del agua, pero estaba muy cómodo, ellos ya vestidos volvieron a llamarme para irnos.
– Ismael, de nuevo, ya sal del agua, que ya nos vamos. – Dijo con tono molesto.
Aunque no quería me resigné, cuando me dirigía a la escalera para salir, Sarah cruzó sus brazos en mi cuello abrazándome, llegó detrás de mí.
– Que se quede un rato más, Hermana, yo puedo llevarlo más tarde cuando nos vayamos. – Sarah ya barría las palabras, señal de que comenzaba a estar ebria.
– ¿Segura que puedes? – Dijo mamá menos molesta.
– Claro que sí, no hay ningún problema, nos desviaremos solo un poco. – Con voz convincente Sarah insistió hasta que mamá accedió, así que se fueron y yo pude disfrutar más tiempo la piscina.
– Gracias, tía, realmente estoy cómodo aquí.
– Nada de gracias, me lo debes. – Dijo sonriendo y bromeando.
– Sé cómo pagarle. – Salí del agua, regresé con un par de cervezas, las cuales entregué una a mi tía y otra a su amiga.
– ¿Te referías pagarme así? yo pensé que con otra cosa. – Dijo en tono sugestivo, la amiga solo rio. –Está bien te las acepto.
El tiempo seguía pasando, solo quedaba mi tío regordete y su amigo sentados en la terraza bebiendo, se notaban ya muy ebrios, Sarah también ebria seguía en la piscina conmigo, bebía de un vaso su wiski, recién se había ido su amiga y yo no perdí detalle de cada movimiento que hacía mi tía mientras estaba en el agua.
– Querida, ya no hay cerveza, y las botellas están casi vacías. – Dijo mi tío acercándose a la piscina. – Aún es temprano, iremos a traer más. – Sacó las llaves de uno de los autos, él y su amigo estaban realmente ebrios, pero parecía no importarles, prendieron el vehículo y salieron.
De esa forma solo quedamos mi tía Sarah y yo, se acercó a mí nadando.
– Ya todos nos han abandonado, Sobrino.
– Sí, aunque no está tan mal, la piscina está buena.
– ¿Solo la piscina? – Dijo riendo. – Ven, Sobrino, es tu turno de beber otra vez, no has tomado más que un solo trago y no es justo que yo si esté pasada de copas y tú no, por eso, aquí tienes el siguiente.
Yo me negué un poco, no era lo mío beber alcohol, pero ella insistía mientras mis ojos no se despegaban de sus tetas.
– A demás, me lo debes por convencer a tu madre de dejarte más tiempo aquí.
– Tiene razón, está bien lo tomaré. – Rápidamente tomé el trago, quemó un poco mi garganta, pero se pasó en un momento.
– ¡Bien! Ya ves que si puedes. Al brincar en el agua el bikini que cubría sus tetas se movió dejando salir su pezón izquierdo. Yo no podía despegarle mi mirada, era hermoso y lo tenía frente a mí, y solo se percató del descuido al notar que no le quitaba la mirada.
– ¡Ismael! ¿Por qué no me dices que ando de mostrona? – Deprisa se cubrió con su mano.
– Lo siento, tía, es que me quedé impactado. – Dije nervioso.
– Jajaja, salió a saludarte, dile hola. – Volvió a descubrírsela, esta vez haciendo movimientos que la hacían botar, luego de eso volvió a cubrirse con el bikini, estaba realmente ebria, y yo impresionado y caliente. – Bueno, ahora si tu premio. – se acercó y besó mi mejilla muy fuerte.
– Te diré que, sobrino, si te tomas un trago doble, te daré otro premio. – Se me insinuaba.
– ¿Sería otro beso en la mejilla? – Pregunté en tono desafiante. No estaba bien aprovecharme o sobrepasarme, mi tía ebria estaba coqueteando conmigo… pero estoy en su piscina, aquí manda ella.
– Eso tendrás que averiguarlo. – Dijo acercándose a la orilla, sirvió un trago más grande y me lo ofreció. – Entonces, ¿Aceptarás?
Yo tomé el vaso y lo bebí completo de un golpe, hice algunos gestos pues quemó mucho de mi garganta.
– ¡Muy bien, Ismael! – celebró alzando los brazos y acercándose a mí, tomó las telas del bikini que cubría sus tetas y las hizo aún lado, dejándome apreciar totalmente esos enormes y mojados pechos. – Tu premio, sobrino.
– Tía, pero ¿Qué está haciendo? – dije sorprendido, estaba a unos 40 cm de esas bellezas, sentía que mi pene atravesaría mi bañador de la gran erección que me provocó.
– ¿Me dirás ahora que no era lo que querías ver? Si en todo el día no me has quitado la mirada de encima. – Yo no pude decir nada, me había notado completamente. – Tranquilo, corazón, está bien, entiendo que un joven de tu edad puede fantasear con unas así todo el tiempo. – Dijo ella mientras las acariciaba y movía.
– La verdad es que sí, son hermosas, tía, es muy sexy, todo de usted es perfecto. – Moví mis manos hacia adelante, intenté agarrarlas.
– Ey, ey, espera, ¿Estás tratando de manosear a tu propia tía? ¿te has vuelto loco?
– ¡Lo siento, lo siento! – Retrocedí
– Jajaja, solo juego contigo, ya hazlo. – Tomó mis manos por debajo del agua y las llevó directo a sus tetas. – ¿Esto querías, agarrar las tetas de tu tía?
Por fin las tenía en mis manos, masajeaba sus pechos, los apretaba despacio y pellizcaba los pezones, esas tetas no me cabían en la mano, se sentían increíbles, eran muy suabes y firmes. Ella parecía disfrutarlo, echó la cabeza hacia atrás y sonreía.
– Lo estás disfrutando ¿Verdad?
– Claro que sí, son perfectas, me gustan mucho…
Ni siquiera terminé de hablar cuando ella se acercó y me besó, fue un tremendo beso en el que ella metía su lengua en mi boca, yo sentía el sabor del wiski en su aliento, pero no me importaba, yo estaba muy caliente, y ella me encendía más cuando sentí su mano entrar en mi bañador y agarrar mi dura verga, hacía movimientos arriba y abajo mientras mordía mi labio inferior.
– Está muy duro, Ismael, está así por mí ¿Verdad? – Ella se sumergió, puso sus manos en mi bañador y lo jaló hasta quitarlo completo. – Así estarás mejor. – Ella volvió a masturbarme, levantó sus tetas hacia mí, no lo pensé dos veces cuando me abalancé a chuparlas, lamía toda parte de ellas, sabían al agua de la piscina, pero no me importaba, seguía apretándolas y mordía suavemente sus pezones.
Yo estaba totalmente ido, parecía una fantasía la cual se interrumpió cuando escuchamos la puerta de acero de la entrada abrirse, no estaba cerca, pero había regresado mi tío. Sarah rápidamente sacó su mano y se alejó de mí, acomodó su bikini cubriendo sus tetas.
– Ya volví, querida. Traje más tequila. – Llegó solo, caminó junto a la piscina y no parecía haber notado algo, solo fue hasta la terraza, sentándose en una de las sillas y encendió el televisor. Nosotros seguíamos dentro, solo nadando, pasaron los minutos hasta que volvió a acercarse Sarah.
– ¿Te asustaste, sobrino? Jaja
– Casi nos atrapa, si nos hubiera visto seguramente nos mata.
– Él no vio nada, no te preocupes, de hecho, creo que ya está dormido. – Soltó el nudo que sostenía la parte superior del bikini tras su espalda y lo jaló hasta quitarlo. – No has terminado con estas, no lo olvides, solo, no hagamos mucho ruido.
Yo seguía desnudo dentro del agua, ella se acercó y volvió a besarme mientras agarra mi verga y me masturba, extendí mis brazos para agarrarla ahora de su culo el cual apretaba con dificultad pues es enorme. Eran quizá las 07:00 o 07:30, en pleno atardecer yo estaba manoseando a la buenota de mi tía, aunque seguía nervioso la moral había quedado atrás y no iba a desaprovechar.
- Ni se te ocurra terminar aún, ven. – Dijo apretándome las bolas, caminamos hasta el muro donde ella se recargó, quedando de espaldas hacia la terraza donde se escuchaba roncar a mi tío, se apoyó con los brazos. – Adelante, ya están listas.
Desde mi posición podía cuidar que no nos llegara a atrapar, pero la vista de mi tía era espectacular, volví a chuparle sus tetas, intentaba meterlas completas en mi boca, una misión deliciosa pero imposible, ella gemía muy suavemente mientras me tomaba del cabello y me empujaba más hacia ella.
– Veo que te gustaron mucho, pero ya es mi turno. – Se dio vuelta recargándose en el muro de la piscina, desabrochó la tanga de su bikini y lo dejó caer al fondo.
– Woow, tía, que delicia, me gusta mucho esto. – Pasé mi mano por sus nalgas luego entre ellas acariciando su ano y su vagina.
– Y te va a gustar más.
Tomó mi verga y la dirigió hacia su vagina.
– ¿Esto no puede ser peligroso? – Dije temeroso.
– Deja que yo me preocupe de eso, tu hazme lo que ambos estamos esperando.
Empujé mi pene, entró despacio y rápidamente aceleré.
– Ahhh!! Ismael… así no pares…
Seguí con la metedera, el ruido era casi nulo, solo se escuchaban sus gemidos que intentaba callar.
– Tía, está buenísima, no puedo creer…
– ¿Que te estás cogiendo a una mujer tan buena? O ¿Que te estás cogiendo a tu tía? Ahhh… si…
Sus gemidos me ponían más caliente. Empujaba cuanto podía para llegar mas adentro. Tomé sus piernas y las levanté facilitando la follada que le estaba poniendo, ella sujetada de la orilla inclinaba su cabeza hacia atrás. El agua de la piscina era un poco cálida, pero dentro de mi tía estaba que quemaba.
– Tía… creo que voy a terminar. – Estaba tan caliente que sentía que explotaría.
– ¡No! Espera un poco. – Se movió sacando mi verga de su vagina. – Ven sígueme.
Salimos del agua ambos totalmente desnudos, tomó su toalla y se secó, ni siquiera se molestó en cubrirse o en sacar del agua su bikini y volvérselo a poner. Caminó tambaleándose por la ebriedad, llegó hasta una cama al costado de la piscina, de esas de playa, se sentó y me hizo señal de ir con ella. Cuando llegué me tomó de la muñeca y me subió a la cama, me acosté boca arriba, ella se hincó junto a mí, tomó mi verga que seguía muy dura. Jaló arriba y abajo poco a poco y pellizcó sus pezones duros.
– Nadie se debe enterar de esto, ¿De acuerdo? Si quieres que esto se repita debes mantener la boca cerrada. – Dijo apretando con fuerza mi pene.
– No le diré a nadie, lo prometo. – Dije resistiendo el apretón que me hizo. – Pero ¿Está segura, tía? ¿Y si viene su esposo? – Pregunté con algo de miedo.
Ella no respondió, solo metió mi verga en su boca, empezó a hacerme una tremenda mamada, parecía experta, con su mano izquierda en la base de mi pene, su mano derecha acariciando mis testículos, sentía como la punta de mi pene llegaba hasta su garganta, pronto su saliva escurría por los laterales de su boca llegando hasta mis huevos, los cuales luego ella pasaba a chupar.
– Aaahh!! Que bueno… Ahhh – Yo gemía, la sensación era extraordinaria, jamás me habían hecho algo así. – Tía, no aguanto más.
Ella tomó mi mano y la llevó hasta su vagina, usé mis dedos para penetrarla y masturbarla lo mejor que podía en esa posición. Gimió con fuerza llevando su mano a su clítoris haciendo movimientos circulares. Mi mano se llenó de sus flujos vaginales.
– AAAAHHHH TIA, ME VENGO!!.... – Un gigantesco chorro de semen salió de mi verga directo a la garganta de Sarah. Ella no lo sacó ni un momento, todo calló dentro de ella y lo tragó.
– Que rico, muy bien, Sobrino.
– Eso fue increíble, tía, definitivamente quiero que vuelva a suceder.
– Tal vez, tendrás que terminar de convencerme si quieres que vuelva a mamártela hasta que termines.
– ¡Lo que sea! Haré lo que sea, pero quiero otra vez. – Dije suplicante.
– Bien en ese caso, arriba, es mi turno de estar abajo.
Me levanté de golpe, ella se acostó abriendo sus piernas para mí.
– Entonces ¿Qué esperas? ¿Quieres que nos atrape tu tío? Date prisa y métela.
– Mi verga se puso flácida por la anterior descarga, dame un segundo.
– No tengo un segundo ven acá.
Se estiró a tomar mi cabeza y llevar mi boca hasta su conchita, estaba muy húmeda, líquidos salían de dentro, su piel es blanca y el interior de su vagina de un tono rosa hermoso. No me lo pensé dos veces cuando ya estaba mi boca pegada a su vagina, chupando cada centímetro de ella y bebiendo sus líquidos.
– Aahhh, muy bien, Ismael, así es como se hace, Ahhhh!
Yo metía mi lengua lo más dentro que podía, ella ya no silenciaba sus gemidos, no estábamos cerca de su esposo, pero podría escucharnos si despertaba. Mis manos alcanzaros sus tetas, las apretaba y movía mientras seguía chupando con intensidad su concha mojada.
– Aaahhh, sobrino yaaa!! – Gritó Sarah, una enorme cantidad de flujo entre amargo y dulce inundó mi boca. – Ya, date prisa ¡Métemelo ya!
Mi verga volvía a estar firme, me puse de pie sobre la colchoneta de la cama, no parecía haber movimiento en la zona donde se encontraba mi tío, bajé, apoyado con las manos a los costados de mi tía metí mi verga en su vagina, fue muy fácil pues estaba totalmente lubricada.
– Ahhh siii ¿Por qué tardaste tanto?
Nuevamente sentí el delicioso interior caliente de mi tía, en el movimiento de sacar y meter mi verga ella se movía, arqueaba un poco su espalda y seguía gimiendo.
– Dame, dame fuerte, Ismael.
Seguí su orden, aumentaba la velocidad de mis embestidas, gemía cada vez mas fuerte, definitivamente el gordo de su marido nos escucharía, pero eso ya no me importaba, solo quería seguir sintiendo todo el placer que me da mi tía.
– ¿Te gusta así? que zorra que eres, tía, mira que cogerte a tu sobrino a unos metros de tu esposo ¿Tan caliente estas? – Apreté sus tetas.
– Aahhh sii, si me encanta, olvídalo a él, por este momento soy tuya… Aaahhh…. Tómame, ¡dame más duro!
– No, no solo ahora, siempre serás mía ¿Entendido? – Yo aumentaba la velocidad.
– No abuses, Sobrino, ¡¡Aahhh!!
Saqué mi verga de su interior, sentía que me vendría y tenía que detenerme un momento, necesitaba aún más, no podía acabar ahora.
– ¿Por qué te detienes?
– Creo que escuché algo ¿habrá despertado?
– ¿Qué importa? Aún no he terminado y no quiero quedarme así. – Su manera de hablar denotaba su ebriedad, barría las palabras y sus movimientos eran torpes.
Ella se levantó y giró, colocó sus rodillas en la cama, dándome la espalda, se inclinó y colocando las tetas y la cara contra la cama. Su culo estaba en todo su esplendor frente a mí, cada centímetro estaba a mi vista y disponible. No resistí la vista y nuevamente comencé a chupar cada parte de él, recorría con mi lengua desde su vagina hasta el ano, dando un buen beso tronado ahí.
– ¿Qué haces, Ismael? ahí no es el lugar
– Solo preparo un poco el terreno tía.
Metí mis dedos centrales en su vagina y con el pulgar hacía círculos en su ano, me moví quedando mi verga en la cara de mi tía y ella nuevamente la chupó, ya bien llena de su saliva regresé nuevamente a su culo e introduje mi verga en su vagina.
– AAHH siii… – Soltó un largo suspiro.
Aumenté poco a poco la velocidad y golpeé sus nalgas con la mano abierta.
– ¿Esto te gusta, zorra?
– Aahh siii, me gusta…
Volví a golpear su nalga, tomé con ambas manos su delgada cadera, mis embestidas eran cada vez más fuertes y rápidas, no podía detenerme. Sus gemidos eran fuertes y prolongados.
– Di mi nombre, tía, dime que te encanta que tu propio sobrino te coja.
– AAAHHH… Ismael… si ¡me encanta! No pares… Aaaahhh
– Aahhh aquí vine… – Solté otra gran descarga de semen dentro de ella.
– AAAAHHHH SIIII… – Ella dejó salir un orgasmo que la hizo soltar un gran chorro de líquido llenándome desde la base de la verga hasta las piernas escurriendo hasta la cama. – Qué delicia, sobrino, me hiciste sudar demasiado.
Me derrumbé junto a ella en la cama. – Gracias por esto, tía, yo nunca había pensado en llegar tan lejos con usted.
– Yo tampoco, Ismael, pero fue muy bueno, debo admitirlo. – dijo con voz cada vez mas suabe, a los pocos segundos parecía haberse quedado dormida.
Un rato después despertó, yo le había llevado su traje de baño sacado del fondo de la piscina, fui hasta con mi tío a asegurarme que no estuviera despierto, y parecía que no, que no había escuchado nada de los gritos de su esposa provocados por el sexo entre nosotros.
– Nada, de nada ¿Entendido? – me dijo Sarah susurrándome en el oído.
– ¿Sobre qué? – Pregunté en tono de complicidad.
Ella se dirigió hacia las duchas, yo me quedé sentado en una mesa mientras mi tío llevaba hasta su camioneta algunas cosas.
– Oye tú. – Gritó mi tía desde la puerta de los vestidores, Estaba desnuda nuevamente, se daría una ducha, pero antes volvió a mostrarme su tan perfecto cuerpo, eso hizo que mi verga se pusiera dura nuevamente. Corrí hasta donde ella, y chupé de una sus tetas, ella metió la mano hasta mi verga y nuevamente me masturbó. Escuchamos los pasos de mi tío acercándose, ella entró deprisa a la ducha y yo al vestidor de hombres que estaba junto.
Aquella noche me llevaron a casa, eran quizá las 11:00 pm, durante el camino mis tíos hablaban de temas normales y fuera de mi interés, yo no podía dejar de pensar en lo maravilloso que fue cogerme a mi tía, ansiaba que llegara la siguiente oportunidad de probar esas deliciosas tetas.